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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 09/06/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Ceci lleva casi dos meses en coma tras un trauma craneoencefálico.

El doctor Dacaret le realiza ejercicios de movilización pasiva.

-Muy bien. Lo estás haciendo muy bien.

El cuidado de un paciente en coma

tiene como finalidad

evitar complicaciones ortopédicas, cutáneas y respiratorias,

producto de su inmovilidad.

En los pacientes en coma la movilización pasiva es fundamental.

Tiene que hacerse dos veces al día en todas las articulaciones,

a través del estiramiento de los músculos.

Tiene que hacerse siempre de una forma suave y lenta,

y desde la cabeza a los pies.

Ayer hablé con Marta, por cierto.

Bueno, es mi hija, ya te lo comenté.

Y no lo está pasando muy bien porque está en Estados Unidos sola.

Y su madre, como está enferma,

pues..., la verdad es que tengo unas ganas de verla...

Pero bueno, queda una semanita ya. Y eso es en nada.

Muy bien. -Dacaret, ¿todo bien?

-Sí, sí. Bueno,

le he estado haciendo la movilización,

porque hay que hacerla dos veces al día y, como tenía un rato ahora...

y he venido y... -Sí. Sí, sí, sí. Ya me...

¿Sabemos algo de sus familiares? -Pues la verdad que no.

He estado mirando el teléfono móvil, pero está bloqueado.

Y miré la mochila y solo encontré una cartera.

Y lo que sé es que se llama Caniggia.

Pero he estado buscando en Internet y solo sale un futbolista así que...

-Ya. Ya, ya. Que no. -No...

-Ahora, si me permites, voy a explorarla.

-Vale.

-Hamman. -Bueno, hasta luego.

-El coma es un estado de inconsciencia profunda

derivado de complicaciones de una enfermedad subyacente

o causado directamente

por lesiones como las que ha sufrido Ceci.

No suele durar más de dos a cuatro semanas,

pero también puede prolongarse durante años.

Y cuanto más tiempo dure este estado de coma,

peores son las posibilidades de recuperación del paciente.

Armando, acompañado de su madre,

acude a la consulta de la doctora Marco

por un dolor en la rodilla

que no le permite realizar en condiciones su trabajo.

-Vale, vale.

-¡Ay!, es que contigo una no gana para disgustos.

Mira, aquí es.

-Vamos a ver, mamá, ¿eh?

Tranquilízate, que solo me duele la rodilla.

-sí, ya. Pero será mejor que no te recuerde

lo que ya te pasó en esa rodilla, ¿verdad?

A ver... -¿Qué haces? ¡Mamá, mamá...!

Por favor, ¿eh? -Vale.

-A ver, yo entiendo que una madre es una madre.

Pero es que la mía a veces se pasa un poco.

Que entiendo que se preocupe por mí.

Pero es que todos los días es la misma cantinela. Y ya cansa.

Pues mire, doctora,

tengo un ligero dolor en la rodilla izquierda

y me cuesta doblarla bastante.

-Si pudiera darle la baja a mi hijo.

Es que verá. -Mamá, por favor, ¿eh?

Mire, no le haga ni caso.

No me quiero coger la baja

y me gustaría incorporarme lo antes posible.

-Claro, ¿en qué trabajas?

-Es policía, ¿eh?

Pero de los que se juegan el pellejo;

no de los que tienen el culo plantado en una oficina.

Que ya me gustaría a mí que fueses de esos.

Pues es que mi hijo es de Operaciones Especiales de la Policía.

Que, ahora que lo pienso, no sé si se podía decir. Pero bueno.

Y para mí es un orgullo como madre, la entrega que él tiene.

Pero es que, claro, no está en casa, suena el teléfono,

y ya pienso que le ha ocurrido algo.

Y no lo puedo evitar, es superior a mis fuerzas.

-Bueno, ¿y cómo te has hecho daño en la rodilla?

¿Te has dado algún golpe

o has hecho algún movimiento brusco con ella?

-no, no. No me ha pasado nada de eso.

Lo único que, hará unos cinco años, me dieron un tiro en la pierna,

cerca de la rodilla

y me tuvieron que poner un injerto vascular fero...

-Femoropoplíteo. Eso, justo eso.

-Vale.

-El caso es que al principio iba todo bien,

lo que pasa que luego se me empezó a supurar la herida

y bueno, al final se me pasó.

¿Y usted piensa que tendrá que ver algo con todo eso o...?

-A ver, en principio,

si fue una complicación que sucedió hace cinco años y ya se te ha pasado,

en principio no.

Pero todo puede pasar.

-Vamos a la camilla, que te voy a explorar, por favor.

Durante la exploración de la rodilla izquierda, Armando ha sentido dolor,

y también había tumefacción

y una leve limitación del movimiento articular.

Por lo que él mismo me ha contado, no ha sufrido ningún traumatismo previo,

y tampoco hay antecedentes de fiebre ni infecciones.

Con una radiografía que ya le hemos hecho,

hemos descartado lesiones óseas, osteomielitis y tumores.

Así que hemos decidido realizarle una ecografía de la articulación.

-Mendieta, ¿qué tal la has visto?

-Bueno, pues sigue igual

y no creo que su situación vaya a mejorar mucho.

-Dacaret, ¿se puede saber por qué te interesa tanto esa chica?

-Pues nada en especial.

Simplemente la conocí unos días antes de que entrara en coma y..., no sé,

he visto que no tiene a nadie que la cuide, y me encargo yo.

-Ya. Entiendo. Pero no te encariñes mucho, ¿vale?

-Vale. Demasiado tarde.

Perdón, Mendieta. Acaba de mover los párpados.

-Perdón. ¿En serio? -Que sí.

Que lo he visto con mis propios ojos.

-A ver... Recuperarse de un coma es posible,

pero no es como en las películas.

Entre el 40 y el 60% de los pacientes que llevan más de dos meses en coma,

causado por traumatismo craneoencefálico,

no llegan a sobrevivir.

Y los que lo hacen,

arrastran secuelas mentales y motoras de por vida.

Ceci lleva casi dos meses aquí y su pronóstico no es nada bueno.

-Bueno, pero tampoco es imposible, ¿no?

-A ver. Hay casos excepcionales y este puede ser uno de ellos,

pero quiero que seas consciente

de que, cada día que pasa en este estado,

sus posibilidades se reducen.

De todas formas, sigue con la estimulación multisensorial

porque parece que algo está haciendo.

-Vale.

-Yo tengo cosas que hacer y enseguida vuelvo a atenderla.

-Pues ya está. Toma.

-¿Qué ha visto, doctora?

-Armando, he visto que tienes líquido acumulado dentro de la articulación.

-Pero de momento vamos a esperar.

Vamos a esperar unos días

para ver si se va reabsorbiendo por sí solo.

Voy a ponerte un tratamiento con unos antiinflamatorios,

ahora te hago la receta,

y además de eso,

deberás hacer reposo, mantener la pierna elevada

y ponerte frío en la rodilla.

Lo puedes hacer por ejemplo con una bolsa de guisantes congelados.

Es muy cómoda porque se adapta a la forma de la rodilla.

Hazlo entre tres o cuatro veces al día durante unos diez minutos.

-Bueno, pues ya has oído a la doctora.

A casita a descansar, y con la pierna en alto.

Venga, vamos. -Muchas gracias, doctora.

-Nada. Aquí tienes la receta.

El doctor Dacaret investiga

acerca de la estimulación multisensorial

en pacientes en coma.

-Con la estimulación multisensorial

se intenta entrar en contacto con los diferentes sentidos del paciente,

utilizando diferentes estímulos.

Dentro de estos estímulos podemos utilizar música o ruidos familiares.

También están los estímulos táctiles,

como por ejemplo darle a tocar al paciente una toalla,

terciopelo o algún material que sea áspero.

Y también están los estímulos luminosos,

como por ejemplo una linterna o luces de colores.

Es muy importante no fatigar nunca al paciente

y no ofrecerle estímulos que puedan resultar desagradables.

Hagamos lo que hagamos,

siempre tenemos que estar pendientes de cualquier respuesta

por parte del paciente, por muy pequeña que sea.

Mira, Ceci. He encontrado un artículo de fútbol que...,

que te pone como si estuvieras en el campo. Te lo leo.

Dice: "1986. Maradona coge la pelota, recorre toda la banda.

Y, cuando está a punto de centrar, le dan en toda la pierna y es falta.

Maradona centra, la da Ruggeli de cabeza,

para atrás la coge Caniggia, avanza, regatea uno,

hace la bicicleta y ¡¡goooool!!".

¡Qué maravilla que teníais de equipo...!

Ruggeli, Maradona, Caniggia...,

y además la afición que tenéis que...

Ceci, ¿acabas de abrir los ojos?

Eh. A mí no me engañas, que te he visto abrir los ojos, ¿eh?

Ceci, espérate un momento aquí, ¿vale? Ahora vengo.

-Hola, Silvia. -¿Qué tal? ¿Cómo va la paternidad?

-Pues un poco duro, la verdad. Menos mal que somos dos, Evelin y yo.

Porque si no, no sé cómo nos íbamos a apañar.

-Ya. Pues ya te lo diré cuando me toque a mí.

-Ah, perdona, perdona. -Nada. No te preocupes,

Juanjo, si no me ha molestado.

Soy muy consciente de lo que me va a pasar

y estoy preparada para hacerme cargo yo sola de mi hijo.

-Porque..., porque tú sabes quién es el padre, ¿no?

-Sí. Claro que lo sé.

-Ay, no sé, chica... Que...

-Juanjo, ¿sabes qué pasa? Que tú no lo conoces.

Así que te da igual.

Que te lo diga o no, no te va a cambiar nada, entonces pues...

-Ya. Pero, ¿quién es, quién es, quién es?

-Juanjo, de verdad. Es que te va a dar igual.

Te vas a quedar igual. No tiene importancia.

-Me voy que tengo una urgencia.

-Tras casi dos meses en coma,

Ceci por fin parece reaccionar,

aunque solo presenta una ligera respuesta ocular.

-Mendieta, ¿has visto? -No. A ver...

Bueno, no quiero precipitarme

pero parece que responde a estímulos táctiles.

-Vale.

-Esto significaría que conserva la sensibilidad y es una buena noticia.

-Tengo que reconocer que no me esperaba verla así.

No era nada optimista con este caso

y sigo pensando que tenemos que ser prudentes y ver si sigue progresando.

A ver, a mí no se me da muy bien hablar de estas cosas,

pero sé que llevas una época en tu vida bastante movidita.

-Primero te enteras de que tienes una hija adolescente,

luego la enfermedad de la madre,

el viaje a Estados Unidos, y ahora esto, lo de Ceci.

-A ver, ¿a dónde quieres llegar con esto?

-Dacaret, ¿cuántas veces has visto a Ceci?

Y me refiero a antes del accidente.

-Pues no lo sé. Dos o tres. -Mm. Ya.

Y después es cierto que has estado muy encima de ella

durante todo el tiempo que ha estado en el hospital.

Pero, si despierta, ella solo va a recordar esas veces anteriores, ¿m?

Siempre y cuando se acuerde.

-Mira, Mendieta. Yo te agradezco mucho que te preocupes por mí.

Pero lo tengo controlado, de verdad; no pasa nada.

-Bien, como quieras. ¿Y de los familiares sabes algo?

¿Has contactado con la Embajada?

-No. No, tengo que llamar hoy otra vez.

Tengo cosas que hacer, ¿vale?

Armando regresa al hospital.

Durante una intervención policial,

ha sido alcanzado por una bala.

-Estoy bien, tranquilo. -Venga.

-¿Qué te ha pasado?

-Ha habido un tiroteo y me ha dado. -Le han herido el brazo.

-Vale. Pues vamos para dentro. Por favor, rápido. Venga, chicos.

Afortunadamente la bala solamente ha pasado rozándole el bíceps

y a un nivel muy superficial,

por lo que le ha dejado una herida con escasa importancia.

El brazo tiene buen color y buen pulso, es decir,

que está bien vascularizado.

Y la sensibilidad también está conservada.

Así que, con una cura, será suficiente.

Esta vez has tenido suerte, porque parece solo un rasguño.

¿Y puedo preguntar cómo te lo has hecho?

-Pues no le puedo contar gran cosa.

Lo único que sé es que me han fallado las rodillas.

-¿Cómo que las rodillas, las dos? -sí.

Ahora resulta que también me duele la derecha.

Estábamos en un operativo, desarticulando una banda...

En fin, bah, eso da igual.

El caso es que ha habido un tiroteo.

Y a la hora de parapetarme me han fallado las rodillas.

Y casi no lo cuento.

-Hombre, pues me resulta muy raro que sean las dos.

Y la izquierda ya tendría que haber mejorado.

Vamos a explorar las dos, por favor. Vamos a explorar las rodillas.

Quítate los pantalones. -OK.

-Armando tiene ambas rodillas inflamadas

porque las dos están enrojecidas,

tiene dolor a la palpación

y también hay limitación al movimiento articular.

A todo esto se une

que ahora además presenta malestar general

y unas décimas de fiebre.

Así que vamos a comenzar con un estudio.

Hemos repetido la radiografía, esta vez en ambas rodillas,

y hemos observado signos de derrame y de una posible infección articular.

También hemos repetido la ecografía

que ha confirmado el derrame articular en ambas rodillas,

y en la izquierda es aún mayor que la primera vez que vino.

Ahora, para poder identificar la causa,

tendremos que hacerle una punción.

Tras despertar del coma y retirarle la ventilación artificial,

Cecilia ya ha sido trasladada a planta.

-Para evitar la aparición de úlceras por presión,

típicas de pacientes que no se pueden mover en la cama,

se recomienda la utilización de colchones antiescaras

y los cambios posturales cada cuatro o seis horas.

-Vale. Pues muchas gracias.

Si puedes salir, voy a empezar a asear a Ceci.

-Vale. En un rato te veo.

Ah, un momento. Que he traído una cosa.

¡Tachán! Mira, Ábrelo.

-¿Qué es esto? Ábrelo.

¡Es precioso! -Un pijama. Mira.

Bueno, como lleva dos meses aquí, pues para que se cambie de ropa, ¿no?

-Estás como una cabra. -Ya.

-Es precioso. -Bueno, ¿te encargas de ponérselo?

-Claro que sí. -Vale.

Bueno, luego te veo. -M.

-Daca...

-¿Ha dicho Daca? -Yo creo que sí.

-Eh, escúchame, ¿has dicho Daca? -Daca.

-Voy a avisar a Mendieta, ¿vale?

Sigue dándole conversación.

-Ceci, cariño, ¿estás bien?

-Bueno, lo habéis oído, ¿no? Ha dicho claramente... Daca.

Bueno, a ver, claramente no, pero lo importante es que ha dicho algo.

Hoy es uno de esos días que uno está encantado de ser médico, la verdad.

-Armando con la punción vamos a conseguir dos cosas.

Vamos a drenar todo el líquido, que eso te va a aliviar mucho el dolor,

y también voy a sacar una muestra para enviarla al laboratorio.

-¿Todo eso estaba en mi rodilla? -Sí.

La verdad es que no tiene muy buen aspecto.

Sí que parece que esté infectado.

Pero vamos a ver qué nos dicen del laboratorio.

-¿Y qué cree usted que puede ser?

-Hombre, yo, por el aspecto del líquido y por la febrícula,

yo creo que se trata de una artritis séptica.

Séptica significa infecciosa.

Lo que es raro es que una artritis séptica,

normalmente se da solo en una articulación.

Y en tu caso es en las dos rodillas.

Pero con tu cuadro clínico y tus antecedentes,

es la hipótesis más probable.

Así que voy a dejarte ingresado,

con un tratamiento con antiinflamatorios

y un antibiótico de amplio espectro.

Hasta que lleguen los resultados del cultivo del líquido.

-Vale. Perfecto.

¿Y podría avisar a mi compañero y decirle que estoy bien?

Que si quiere que se vaya a casa.

-¿También quieres que avise a tu madre,

de que vas a quedarte ingresado?

-¿A mi madre? No, no.

A mi madre ni de broma. Vamos, lo que faltaba ya.

Decirle que me han vuelto a dar un tiro. No, déjate.

-También hemos solicitado serologías, hemocultivos, y análisis de sangre

para estudiar posibles enfermedades sistémicas, es decir,

enfermedades que involucran a todo el organismo,

y que cursan con derrame articular.

Los análisis de sangre estarán pronto.

No tardarán mucho en llegar los resultados.

Pero para el resto habrá que esperar un poco más.

Días después, Ceci continúa evolucionando favorablemente,

y ya es capaz de comunicarse. Aunque todavía con cierta dificultad.

-Gracias por cuidarme. -De nada.

Por cierto, ¿recuerdas alguna cosa más?

-Solo unos flashes, de mi estancia aquí...

-Cuando nos conocimos,

y la cena en el restaurante.

-Bueno, en realidad la cena fue en mi consulta.

Ya me parecía raro.

-¿Y no recuerdas nada más del golpe,

ni de tu familia, ni del sitio donde vivías?

-Solo... la casita de campo, donde viví toda mi vida.

-¡Hombre, Dacaret! Qué sorpresa verte por aquí.

-Ya. Bueno. Esto ya está.

-Ceci, ¿Qué tal? ¿Cómo te encuentras?

-A ver, mira la luz...

-Ay, hijo mío, por el amor de Dios. Pero ¿qué te ha pasado?

-Mamá,¿Cómo te has enterado de que estoy aquí?

-Hijo una madre siempre se entera de estas cosas.

-Vale, mamá. Venga. Tranquila, que no es nada. De verdad. De verdad.

-Pero ¿cómo que no es ¿nada? Que te peguen un tiro ¿no es nada?

-Mamá, que es solo una rozadura. -Pero bueno,

¿qué necesitas para darte cuenta que cualquier día de estos

se te van a llevar por delante, eh?

-Vamos a ver, mamá. Por favor, es mi trabajo.

-¡Y tú mi hijo!

-Ay, de verdad, mamá.

Siento mucho que sufras tanto por todo esto.

Pero es que no voy a dejar de ser policía porque tú tengas miedo.

-Pero si yo no quiero que dejes de ser policía.

Bueno, sí. Pero...

Si tuvieses un destino en el que estuvieses menos expuesto, pues...

Pues mira, hijo, me valdría. -Mamá, vamos a ver.

El único destino que te tranquilizaría

sería si ponen la comisaría en el salón de tu casa.

Mamá...

-Que no, que no quiero hablar más de este tema.

-Vale. Y ¿de qué quieres que hablemos? Venga.

-De nada.

-Dios mío...

-Pues parece que el edema se ha reabsorbido completamente.

El traumatismo craneoencefálico

es la causa más frecuente de muerte

y discapacidad en personas jóvenes.

La mayoría de ellos son leves y no requieren hospitalización.

Pero es fundamental que sepamos reconocer uno grave

para poder salvar vidas.

Vale. Gracias.

Bueno, Ceci. El TAC ha salido muy bien.

Ahora lo que me gustaría es hacerte un test

para comprobar cómo estás de memoria. ¿Qué te parece?

-Bien. -¿De acuerdo?

Intenta recordar las palabras con las que vamos a ir trabajando.

La prueba de Grober y Buschke

es un complejo test de memoria episódica,

diseñado para medir la memoria de los pacientes con amnesia.

Los pacientes con pérdida de memoria necesitan de mucho apoyo.

Si tenemos a nuestro cargo a alguien

con este tipo de problema,

podemos ayudarle mostrándole fotografías u objetos

que pueda reconocer,

poniéndole música que le sea familiar,

y también puede valer

apuntarle las horas

en las que tiene que realizar las tareas importantes

o tomar su medicación, por ejemplo.

-Ahora me gustaría que me hablaras de la casa en la que viviste

cuando eras pequeña.

¿No la recuerdas?

¿No vas a contestar?

Ceci, ¿estás bien? Ceci.

Al día siguiente, Armando sigue ingresado,

y la doctora Marco viene a traerle los resultados.

-¿Qué tal?

-Doctora, ya ve el caso que le ha hecho con lo del reposo.

Si pudiera decirle usted algo...

-Pues es que es responsabilidad de los pacientes

seguir o no las recomendaciones de los médicos; lo siento.

-Pues entonces estamos buenos.

-Ya tengo los resultados de la analítica de sangre.

Hay signos de inflamación y de infección.

Los análisis de sangre

para enfermedades autoinmunes y reumatológicas son negativos;

al igual que las serologías.

Y el análisis inicial del líquido articular,

a falta de los resultados del cultivo,

indica la presencia de bacterias.

-¿Entonces?

-Todavía faltan los resultados del cultivo,

para saber exactamente de qué bacteria se trata,

pero todo apunta a que tienes una artritis séptica en ambas rodillas.

Muy posiblemente causada por una infección del injerto vascular

que te hicieron hace cinco años.

-Pero... Pero ¿qué es una artritis séptica?

-A ver. Una artritis séptica

sucede cuando el espacio articular es invadido por una bacteria

u otro agente infeccioso.

Y el problema es que, si se mantiene en el tiempo,

puede llegar a destruir el cartílago

y otras estructuras de la articulación.

De momento vamos a continuar con el antibiótico intravenoso,

a la espera de los resultados del cultivo del líquido

y de los hemocultivos; que todavía tardará unos días.

-Vale, vale; eso está muy bien. Pero ¿cuándo me dan el alta?

-Es que todavía es pronto.

Tenemos que esperar a los resultados del cultivo, como te he dicho,

y luego hay que ver cómo evolucionas, porque,

si no evolucionas bien, igual tienes que pasar por el quirófano.

-Doctora: ¿Podemos hablar fuera, un momentico?

-Sí, claro. Vamos.

-Gracias.

Ceci, la paciente que salió del coma hace unos días,

tiene una infección

y permanece en tratamiento con antibiótico,

a la espera de encontrar la causa.

-Hola. -¿Qué tal? ¿Cómo está?

-Bien, está mejor. Le ha bajado la fiebre.

-¿Podemos hablar un momento, por favor? -Claro.

Dime. -Ah..., verás.

No sé muy bien cómo decirte esto, pero... Creo que...

Que Ceci oculta algo.

-¿De qué hablas?

-Le hice un test de memoria, y es cierto que..., que padece amnesia,

pero me parece que mucha menos de la que pretende hacernos creer.

-Mendieta: ¿No te parece una acusación un poco grave?

-No; no, no. No estoy acusando de nada. ¿De acuerdo?

Es solo una sospecha.

Pero pensé que deberías saberlo.

-Ya. También dijiste que no despertaría, y ha despertado.

Y dijiste que le quedarían secuelas y cada día está mejor. ¿Vale?

Así que mejor ahórrate las sospechas,

porque siempre que dices algo pasa lo contrario. ¿Vale?

-Muy bien, muy bien. Pero luego, no digas que no te avisé.

-Muy bien.

-Es que yo no puedo hacer eso.

-Pero doctora: Si lo único que tiene que hacer

es decirle a mi hijo que abandone su unidad. Y ya está.

Pero por favor, ¡si no le cuesta nada!

-Concha. Porque era Concha, ¿verdad? -Sí, Concha. Sí, Concha.

-Concha. Yo entiendo su preocupación. Pero no puedo mentirle a un paciente.

Otra cosa sería que la evolución no fuese favorable

y que las rodillas no quedasen como debieran.

En ese caso,

sí que podría recomendarle

que no hiciera determinadas actividades físicas.

Pero yo prohibirle, no puedo prohibirle nada; lo siento mucho.

-¡Cómo se nota que usted no es madre!

Ya recuperada de su infección,

Ceci da un paseo por primera vez en dos meses.

-¿Estás lista? -Sí.

-¿Sí? -Venga, vamos allá.

-Nunca me hubiese imaginado lo que se puede disfrutar el aire en la cara.

¡Cómo sois tan lindo!

-Bueno es una cuestión de genética, supongo.

-No, basta de chistes.

Para mí es increíble saber que viniste cada día,

a cambiarme de postura, a hacerme masajes en las piernas...

-No, bueno, cuidado, cuidado. A activar la circulación, ¿eh?

No te confundas.

-Bueno. A mejorar la circulación, ponerme música, leerme libros...

Es... Es increíble.

Estoy muy agradecida, en serio. Hace que todo esto sea...

hasta algo lindo. No sé.

Casi que me gustaría no recuperarme

para tenerte todos los días a mi lado.

Te quedaste sin palabras. Lo logré.

Ahora sería el momento que me tendrías que dar un beso.

-Ya.

El problema es que un médico no puede besar a su paciente.

-Entonces me voy a recuperar pronto, para que dejes de ser mi médico

y yo tu paciente. -Eso estaría muy bien, sí.

-Dacaret. -Hola.

-¿Se puede saber qué hacéis aquí fuera?

Ceci acaba de salir de una infección.

-Ya, vale. Es culpa mía. ¿Vale?

Pensaba que le iría bien un poco de aire puro. Disculpa.

-Ya. -Vamos para dentro.

-Sí; sí porque me la tengo que llevar a hacerle unas pruebas.

-Vale. Perdona.

La evolución de la artritis séptica de Armando

no ha sido del todo favorable.

Por lo que ha sido necesario llevarle a quirófano,

donde se le ha realizado un lavado articular

y se le ha dejado colocado un drenaje en cada rodilla,

que se irá evaluando para ver la evolución.

-Vaya por delante

que no me alegro de que a mi hijo se le complique la cosa, ¿no?

Pero... Igual es esto

lo que decía la doctora que necesitaba mi Armando para...

dejar de llevarme por la calle de la amargura y...

Y pedir por fin un traslado.

-Bueno, pues por fin tengo los resultados del cultivo del líquido

y de los hemocultivos.

Y son positivos

para una bacteria que se llama Estafilococo aureus.

Ahora te pondremos un antibiótico más específico,

y deberemos también continuar con los drenajes.

Y Armando si todo va bien, en unos 15 o 20 días

te daremos el alta.

-Perdona, ¿15 o 20 días? No, no, no, no.

Ni de broma voy a estar 15 o 20 días aquí metido...

-¡Pero bueno! ¿Ya estamos otra vez?

La doctora dijo que si la evolución no iba bien,

tenías que cambiar de unidad.

¿O no es eso, doctora? ¿Eh? ¿No lo dijo?

-Concha, yo no dije eso exactamente.

-Pero bueno ¿es que ahora todo el mundo se pone de acuerdo

para que acaben matando a mi hijo único?

-Mamá, por favor, ¿eh? Cálmate. Cálmate.

-No. No me quiero calmar. ¿Eh?

Si me calmo yo, ¿qué..., quién se va a alterar?

¿Tú? ¡Que te da igual!

¡Te da igual arriesgar la vida todos los días! ¡Pues a mí no me da igual!

-Mamá: ¿Qué te pasa?

-¡Concha! Concha, ¿se encuentra bien? -¿Qué le pasa?

-Siéntese, por favor. -¿Qué le pasa?

-¿Le duele? -Mucho.

-Voy a buscar a una enfermera. -Mamá... ¡Mamá!

Muy bien. Ya está. -¿Cómo estoy?

-Has perdido bastante masa muscular,

así que necesitarás mucha rehabilitación.

-Bueno. Lo que haga falta.

-Ceci:

Sé que ocultas algo.

-¿A qué te referís?

-Me refiero a lo de tu amnesia.

-¿Crees que es una broma?

Ojalá me pudiera acordar de...,

de todo lo que me preguntas.

-No; no, no, no. Sé que tienes amnesia.

Eso es verdad,

y que no recuerdas muchas cosas que te pasaron y... cosas de tu pasado.

Pero... A Dacaret le hablaste de una casa en el campo,

en la que viviste de pequeña,

y a mí me dijiste que no lo recordabas.

Lo siento, pero me parece que recuerdas mucho más

de lo que nos cuentas. ¿Me equivoco?

-Por favor, no se lo digas a Dacaret.

Es verdad.

Sí, oculté algunas cosas.

Porque...

no quería que me localizaran desde Argentina.

Todavía no.

Dacaret es lo mejor que me pasó en mucho tiempo y... quería...

disfrutar un poco más de ello.

Aunque sea un tiempo más.

-Lo siento, pero...

me voy a poner en contacto yo mismo con la embajada argentina

para ver si localizamos a tus familiares.

Le encargué la gestión a Dacaret,

pero ya veo que no está muy por la labor.

-No hace falta.

En serio, me voy a ocupar yo misma.

-Bueno, muy bien.

Supongo que no es asunto mío. Hasta luego.

Armando, muy inquieto, espera noticias sobre su madre,

que tuvo que ser atendida

por lo que parecía un ataque cardiaco.

-¿Se sabe algo de mi madre ya?

-A ver, verás.

Aún no te puedo dar ninguna información.

Déjame que lo pregunte...

Mira. Ya están aquí. -Aquí tienes a tu madre.

-¿Qué le ha pasado, doctora? Es que nadie me ha dicho nada.

-Nada. Ya está todo. No ha pasado nada.

-Por las pruebas que le hemos realizado a Concha,

parece que todo se debió a un ataque de ansiedad.

En ocasiones, puede ser muy difícil

distinguir estos ataques de un infarto al corazón.

Así que, ante la más mínima duda,

hay que llamar a los servicios de emergencias.

Os dejamos solos. ¿M?

-Gracias. -Hasta luego.

-Pero ¿cómo que no te ha pasado nada?

Pero ¿no ves que casi te da un jamacuco?

-Sí, pero ya está.

Solo era una cosa de ansiedad. No pasa nada.

Si tengo el corazón sano como una manzana.

-Como una manzana, dice.

Pero ¿tú ves normal lo que ha pasado?

-Bueno. Ahora empiezas a darte cuenta de lo que se siente, ¿eh?

Pues imagínate que en vez de un ataque de ansiedad

es un balazo.

Y te irás haciendo a la idea de lo que sufro yo

por culpa de tu trabajo.

-Mira, mamá.

Si es para que estés mejor, pido el traslado y punto.

-Pero si yo no quiero que pidas el traslado por mí.

Quiero que lo pidas

porque seas consciente del peligro que asumes cada día.

Quiero que lo hagas por ti, no por mí!

-Mamá, pero vamos a ver.

Si es que a mí el peligro me da igual.

A mí no me da miedo. ¿Eh?

Si es por tu bienestar, pido el traslado y se acabó.

-No quiero que lo hagas por mi bienestar.

Quiero que lo hagas por el tuyo.

-Madre mía, mamá. Qué más da el tuyo, el mío o de quien sea.

Lo pido, y se acabó.

-Pero mira, hijo, que no. ¡Que no es lo mismo!

-Te juro que no hay quien te entienda, de verdad.

-Ya estamos otra vez.

-Marta. Marta, escúchame. Tranquila. Escúchame.

Dile a tu madre que la semana que viene iré para allá.

Pues dile que..., que iré a veros. Venga, un beso. Adiós.

-¿Todo bien?

-Pues no mucho, la verdad.

Porque Lorena no está en su mejor momento y...

Y Marta está bastante agobiada.

Creo que tendré que ir a Estados Unidos a verlas.

-Pues sí, sí. Supongo que tu hija te lo va a agradecer.

-Escúchame, Mendieta.

Ya sé que no confías mucho en Ceci.

Pero, cuando yo no esté aquí, ¿te importaría cuidar de ella?

-Por supuesto. Es mi paciente.

-Te lo agradezco.

Voy a comentárselo a ella, ¿vale?

-Marco, Marco, he..., he estado pensando...

Bueno. El caso es que,

si no conozco al padre y no me lo quieres decir...

-Pero Juanjo, por favor ¿Quieres dejar el temita ya?

-Si no me lo quieres decir, es que conozco al padre. ¿Eh?

-¡No digas tonterías, anda!

-¿A que he acertado? Sí. He acertado, ¿eh? ¡Lo conozco!

Ay, madre mía, que me parece que viene un Mendietita en camino. Sí.

Un Mendietita.

-Muy bien. Baja despacio...

Venga, muy bien, Cecilia, muy bien. Muy bien.

Que no es de roca. Venga, sigue despacito...

-¡Ah! -Venga para abajo...

Baja despacio, despacio, despacio, despacio...

-¡Ah...! -Hola, ¿qué tal?

-Bien. Aquí estamos. -¡Ah...!

-¿Te importa dejarnos a solas un momento?

-Sin problema.

-Gracias. -Nada.

-Antes me dijiste que un doctor no podía besar a una paciente,

pero ¿nos podemos quedar a solas?

¿Qué..., qué pasa, Daca?

-Eh... mira, Ceci.

Tendré que irme unas semanas a Estados Unidos.

Ya tengo el billete.

-¿Por qué?

-¿Te acuerdas que te dije que mi hija estaba allí, Marta?

-Sí.

-Bueno, pues... Pues su madre no está muy bien y se siente un poco sola.

Así que tendré que ir a hacerle compañía.

-Pero ¿qué voy a hacer acá yo sola?

-Mira. Yo aún no me voy.

Estaré unos días por aquí. Y... Y además el tiempo pasa volando. ¿Vale?

Escúchame. Tú eres una mujer fuerte.

Y lo has demostrado todos estos días.

Y tienes que entenderme, que es que no..., no puedo hacer otra cosa.

-Daca, no te vayas, por favor.

-Es mi hija, no puedo hacer otra cosa.

Bueno, de verdad que si pudiera me quedaría.

Pero no... No puedo.

Lo siento.

En cuanto acabe vuelvo y... Y estaré todo el tiempo contigo.

¿Vale? -Dacaret...

-Lo siento; pero tengo muchísima gente. Tengo que seguir.

-Vale. Lo entiendes, ¿verdad?

Luego hablamos, ¿vale?

-Por eso mismo he concertado una cita con usted.

-Porque estoy entusiasmada con su proyecto.

-Me duele muchísimo. -¿Sí?

-Y en el riñón.

-Yo creo que se trata de un cólico nefrítico.

-¿Tú sabes cuál es la situación de Basir, no?

Le han denegado el asilo político.

¿Habría alguna posibilidad de que encontraras algo para él

en la fundación?

-Cuando estás cerca del sufrimiento,

te das cuenta de que lo único realmente importante

es hacer todo lo posible

para salvar a aquellos que lo están pasando realmente mal.

-Basir: ¿Fuiste tú quien habló con Rebeca?

-Sí.

-Gracias a ti ha aceptado la oferta de la fundación.

-Me ha llamado Marta

y me ha comentado que Lorena está bastante peor.

Sí, me ha recomendado que vaya para allá cuanto antes.

-Se lo han encontrado solo por la zona. Parece un ictus.

-¿Tu dijo no estaba contigo? -Oh, ah...

-¿Estabas solo? -Y...

-Alguno de los síntomas más reconocibles de un ictus son

debilidad o parálisis de la mitad çdel cuerpo,

dificultad para hablar, o caída de la boca.

¿Igual puedo llamar aquí a tu hijo? -Ah...

-¿Este? ¿Este Felipe?

-Hemos averiguado que la crisis de hipertensión

fue causada por un error en su medicación.

¿Sabes de lo que te estoy hablando?

-No he cogido el avión. -¿Qué?

FIN

  • Centro médico - 09/06/17 (2)

Centro médico - 09/06/17 (2)

09 jun 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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