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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 09/02/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

-¡Molina! Pero ¿qué pasa contigo?

-Normalmente me dicen eso después de pasar la noche conmigo

y no llamar al día siguiente.

Pero, que yo recuerde, tú y yo no... No, no. -Ja-ja.

-Vale. ¿Qué quieres, hermana Soto?

-Tenemos que quedar para trabajar en el proyecto.

¿O esperas que lo haga yo todo? -Ah, no.

Con las guardias y la subdirección me he liado

y no he podido llamarte, perdona.

¿Lo dejamos para mañana? Por la tarde. ¿Te viene bien?

-Vale. Mañana por la tarde me viene bien.

Molina, ¿dónde te has metido? Llevo más de una hora esperándote.

Espero que estés solucionando un caso de vida o muerte.

Porque, si no, no tienes excusa.

Llámame en cuanto oigas el mensaje, por favor.

Teléfono

-Cógelo, cógelo, tranquilo.

-No, no. Nada es más importante que lo que quiero decirte.

¿Así que quieres citar mi artículo en la conferencia?

Pues me parece perfecto.

Con una condición, que después de citarlo me des la palabra.

-Molina, la conferencia la doy yo.

-Sí. Y el artículo es mío;

no sé, después de que lo cites, me gustaría ser yo

el que exponga las conclusiones generales de mi estudio.

-No me parece buena idea. -¿Por qué? Es una buena idea.

A no ser que te quieras llevar tú sola todo el mérito, Natalia.

No sé.

¿Qué me dices?

-De acuerdo. -Bien.

Pues nada, Valladolid, allá vamos.

En esta época del año debe de estar preciosa.

Oye, no sé lo que cenaste anoche, pero llegar como llegaste,

la misma noche de la ponencia,

a las tantas y despertarme con esa fogosidad...

Cariño, vamos a ver,

que tenía unas ganas de verte que no podía más, es eso.

Mmm. No. Ya lo vi, ya. Ya.

¿Qué pasa? ¿Qué buscas? ¿Un hotel?

Anda ya. Qué... A ver, es una buena idea, cielo.

Pero que no vamos... Pero eres la directora del hospital

y tienes que dar ejemplo con la puntualidad.

Justo. Ya.

Justo, lo has dicho. Oye, una cosa.

¿Qué?Visto lo visto, a mí no me importaría

que te fueras todos los fines de semana de congreso.

Bueno, yo creo que con uno ya..., ya es suficiente, ¿no?

O no, o no.

¿Vamos? Sí, sí. Sí.

Yo ya no aguanto más esta situación, Lucía.

Y no estoy hablando solo

de que Marcos me falte el respeto un día sí y otro también.

Estoy hablando ya de que está afectando

a nuestra relación de pareja.

Y lo que no quiero es que lleguemos a faltarnos el respeto.

-Bueno, pues quiero que seas sincero. ¿A dónde quieres llegar?

-Que estoy cansado, Lucía. ¿Eh? ¡Ya no aguanto más!

Vamos a ver,

todos los días ocurre algo.

Marcos siempre se está metiendo en líos,

luego tú vas detrás a apagar el fuego.

Pero luego, cuando estamos juntos, tampoco estás aquí,

porque estás pendiente del móvil, por si te llama...

-Bueno, ¿y qué quieres que haga?

Se nota que no tienes hijos.

Pues si quieres, cojo el teléfono y lo silencio.

Y si pasa algo, pues da igual. ¿Sabes?

Y así tenemos un rato de intimidad, no sé.

Teléfono

-Tampoco es eso, Lucía. -Espera, me llaman.

¿Qué pasa?

¿Eh?

No te oigo.

¿Cómo?

¿Mi hijo?

Jorge, un chico de 16 años de edad,

acaba de recibir un disparo por arma de fuego en el tórax.

-Bueno, por favor, que vayan preparando un quirófano.

En cuanto tenga el tipo de sangre aviso, ¿de acuerdo?

-Hemos llegado muy tarde. -¿Sí?

¿Y por qué habéis llegado tan tarde?

-Recibimos un falso aviso desde el otro lado de la ciudad.

Y resultó ser una gamberrada de unos chavales.

Y uno de ellos era el hijo de Lucía. -¿Marcos?

-Buenos días.

La doctora Romero atiende a Bárbara Magán,

que regresa al hospital con unos dolores en la zona baja del abdomen.

-Cuénteme. ¿Qué es lo que le ocurre?

Pues llevaba mucho tiempo sin venir por aquí, afortunadamente.

Sigo con mi consulta de psicosexología energética

y la verdad es que me va fenomenal, está a tope.

Es lo que tienen los problemas sexuales, que siempre están ahí.

Pero bueno, lo importante es que mis terapias siguen funcionando.

-A ver, por lo que veo...

la única operación que usted ha tenido

fue cuando le extirparon el apéndice, ¿verdad?

-A los 12 años. -A los 12 años, eso es.

Y le colocaron hace un año un DIU.

Esto ¿fue su ginecólogo quien lo recomendó o fue decisión propia?

-¿Lo del DIU?

-Perdone, fue por decisión personal, sí.

Es que fue a raíz de un pequeño problema que tuve, ginecológico,

que me traté por cierto aquí, en este hospital.

-¿Ah, sí? ¿Quién le trató? -El doctor Landó.

-Y Lucía Velázquez, la psicóloga. -Pero Lucía...

Pero ¿qué relación tiene?

-A ver, tenía unos dolores muy molestos en la zona genital

que me impedían tener relaciones sexuales.

El doctor Landó me diagnosticó una vulvodinia

y me recomendó que tomara unas sesiones con Lucía, la psicóloga.

Y la verdad que me fue genial.

Pude darme cuenta, al poco tiempo de las sesiones,

de que estaba somatizando estos dolores

por miedo a enfrentarme a esa relación de pareja

que estaba viviendo en aquel momento.

Así que nada, al poco de superar esto,

fue cuando decidí ponerme el DIU.

El DIU es un dispositivo que se coloca en el útero

para evitar embarazos y siempre lo tiene que colocar un profesional.

En el caso de Bárbara le han colocado un DIU que se llama DIU hormonal,

que lo que hace es liberar una sustancia

que evita que el espermatozoide alcance al ovocito

y desde luego su eficacia es del 99,9%.

-Mamá, yo sinceramente no sé qué estoy haciendo aquí, la verdad.

-¡No! ¡Lo que quiero saber

es qué hacías llamando con tus amigos a una ambulancia!

-Mamá, ¡que no fui yo!

Que ha sido la loca esta de Soto que me ha acusado porque me tiene tirria.

-¡Marcos, que dejes de mentir! -¡Que es verdad, mamá!

Yo estaba con mis colegas pasando el rato tranquilamente.

¡Que no he hecho absolutamente nada! -¡¿No has hecho absolutamente nada?!

Has llamado a una ambulancia cuando no tenías que haberla llamado

y hay un chaval que está grave por tu culpa. ¡Muy grave!

¿Y sabes lo que te digo? Que crees que no hay consecuencias.

Pues ahora mismo vas a ver las consecuencias de tus actos.

-Vale. El tono cardiaco es débil, palidez, taquicárdico

y tiene ingurgitación yugular.

Voy a darle prioridad en quirófano

y voy a pedir un radiólogo con un aparato portátil, ¿de acuerdo?

¡Escúchame! Necesito prioridad en un quirófano, rápido.

Y llama a un radiólogo con un aparato portátil. ¿Vale?

Rápido, por favor. -Andrea. ¿Cómo está el paciente?

-Pues ha perdido muchísima sangre y el corazón no bombea bien.

¿Tú en qué estabas pensando? -Es que no he hecho nada.

-Ainhoa te conoce y me ha dicho que eres tú

el que has hecho el aviso falso. -Precisamente por eso lo he traído,

para que vea al paciente, lo grave que está.

-¡Como si hubiese disparado yo al chaval!

-¡¿Te quieres callar?! No habrás disparado.

Pero por tu culpa la ambulancia ha llegado tarde

y se está desangrando. ¡No sé si voy a poder salvarlo!

¿Lo quieres ver?

-Bueno, pues entiendo que no ha vuelto a tener problemas

para mantener relaciones sexuales, ¿verdad?

-No, no, no, ya está superado.

Aunque llevo mucho tiempo sin tenerlas por decisión personal.

Estoy en un periodo de letargo energético purificador. -Ya.

Bueno, no entiendo qué es... -Ya, ya.

Es que para un médico es un poco difícil

entender esto que le voy a decir.

Pero, desde el punto de vista de una psicosexóloga,

la sexualidad y las relaciones sentimentales

tienen un componente energético

que está en plena sintonía con el psicológico.

O sea, cada relación que tenemos deja una huella en nosotros.

Que influye en las relaciones siguientes.

Por eso fue que, como estaba viviendo una relación un poco complicada,

decidí descansar un poco, purificarme

y esperar a que venga una relación más sana y más compatible. -Ya.

-Vamos, que estoy un poco asexual. -Bueno.

-El caso es que me está dando..., me está dando usted una envidia...

-¿Yo por qué? -Ay, es que...

-No entiendo. ¿Yo envidia? -Es que no se puede imaginar,

cuando he entrado por esa puerta,

la energía sexual que hay aquí concentrada en esta habitación.

Es increíble. -Bueno, no...

No sé cada uno lo que sienta. La verdad es que...

-Perdóname, ¿eh? Pero es que, con personas como usted,

me es muy difícil controlar los sensores energéticos.

-Sí. Los sensores...

Bueno. Si es tan amable de pasar a la camilla y le hago una exploración...

-Espero no haberla molestado. -No, no, no, en absoluto.

La exploración ha sido normal pero, en cambio en la analítica,

hemos visto signos inflamatorios inespecíficos.

También me ha comentado Bárbara

que lleva varios días con estreñimiento

y hemos visto en la radiografía que hay abundantes gases.

Así que es posible que esos dolores

tengan que ver precisamente con ese estreñimiento.

Bueno, ahora lo que hay que hacer es tomar mucho líquido,

una dieta rica en fibra

y también hacer ejercicio en la medida de lo posible.

Y, si el estreñimiento continúa,

pues desde luego se puede aplicar un supositorio de glicerina.

Pero de forma puntual. -Y ¿qué tal si me pongo un laxante?

-Mejor vamos a empezar con medidas menos agresivas. -Vale.

-¿De acuerdo? -Muy bien.

-Así que nada. -Muchas gracias.

-De nada. -¡Madre mía!

-¿Qué?

-Es que es impresionante su energía, doctora, de verdad. -Pues...

-Mire, le voy a dar una tarjeta mía

por si en algún momento se quiere pasar por mi consulta...

-Yo creo que no es necesario.

-¿No? -No.

-Como usted quiera. -Gracias.

-Muchas gracias por todo. -Nada.

-Hasta luego. -Hasta luego.

¡Uy!

¿Qué pasa? ¡Uy! Nada, nada.

Oye, me quedan un par de pacientes que visitar,

¿y qué te parece si vamos juntos a casa?

Bueno, a casa o a un hotelito que he visto aquí al lado.

Pues me parece muy bien. Vale.

Que... Te veo en un ratito.

Vale. Límpiate.

-Bueno, me esperas aquí y te vengo a recoger luego, ¿vale?

Cuando nos vayamos para casa. -Mamá. -Dime.

-Una cosa: esto que ha dicho la doctora

de que el chico del disparo se podría morir

porque la ambulancia no llegó a tiempo, ¿es verdad?

-Esperemos que no. Pero no pienses en eso, ¿vale?

-Perdone, doctora. -Dime.

-¿Hablaban de Jorge? -Sí.

¿Es familiar suyo? -Eh... No.

La familia de Jorge nunca se ha ocupado mucho de él.

Soy su mejor amigo.

¿Está muy grave? -Pues sí, está bastante grave.

Pero están haciendo todo lo posible para que se recupere.

-Ya.

Lo que no entiendo es por qué, si reciben una llamada de urgencia

de un chico con un tiro en el pecho, tarden tanto en recogerle.

-Bueno... -¿Qué ha pasado?

-Cosas que pasan a veces.

En breve te vendrán a informar, ¿vale?

Mucho ánimo. Espero que salga todo bien.

-Vale. -Perdón, ¿eh?

-Al final no me pusiste un mensaje.

Para avisarme que habías llegado sana y salva.

-Bueno, pues ya ves que llegué bien. Ya...

-Ya, ya veo, ya.

Oye, fue una pena que no te quedaras al cóctel;

porque dejaste a la audiencia muy impresionada

con tu parte de la ponencia.

-Audiencia entre la que me incluyo, por supuesto.

-Sí, sí, claro.

Pues nada, muchas gracias por el cumplido.

-No hay de qué.

Mostraste una entereza, no sé, impropia de ti.

Quiero decir, que como estos días has estado un poco nerviosa,

pues ahí estabas como muy firme, muy solemne.

-Bueno, pues igual estaba nerviosa precisamente por la ponencia, ¿no?

A lo mejor. -Claro.

¿Sabes qué pasa? Que me resulta muy tierno cuando te pones así...,

como esquiva conmigo. -¿Tierno?

-Justo lo contrario que en mi sueño, fíjate.

-¿Un sueño? ¿Qué sueño?

-Nada, una tontería.

Ya sabes, demasiados cócteles, demasiada fiesta...

Subía a la habitación con compañía,

buena compañía pero mejorable, desde luego.

Y bueno, supongo que mi cabeza empezó a..., a imaginar cosas.

-Bueno.

-¿Y esa cara?

-¿Qué?

-¿No me digas que tú también has soñado conmigo?

Porque ya sería... -Ya, Molina, por favor.

Dejemos ya esta broma, ¿no?

Teléfono

-Yo creo que...

Perdóname, ¿eh?

-Sí. -¿Sí?

Sí, Javier..., cariño, ya voy para allá.

Vale. Gracias. -Nada. Chao.

-¡Soto! Oye. -Dime.

-Que ya me he enterado de todo. ¿Qué tal está el chaval?

-Bueno, pues mira, en el electro

se ve que hay una "alegación" del segmento ST

por inflamación de pericardio. -Sí. ¿Y la radiografía qué tal?

-No. La bala está localizada. -Ah.

-Y en el ecocardiograma transtorácico que hemos hecho,

hemos percibido un taponamiento cardiaco.

-¿Y qué tal? Habrás hablado con Lucía, ¿no?

-Sí, sí. Y con Marcos. -Mm.

-Ella es su madre, pero tú no sé cómo lo aguantas.

Disculpa. -Sí, sí, sí.

A causa de la herida,

se ha acumulado sangre en el pericardio.

Que es una membrana que rodea al corazón.

Y esto, está dificultando el bombeo.

Cuando el corazón de Jorge intenta dilatarse,

el taponamiento ejerce una presión desde fuera y le impide llenarse.

Bárbara Magán tiene que volver al hospital.

Sus dolores abdominales se han agravado

y ha empezado a sentir náuseas y mareos.

-Perdone, ¿se encuentra bien? -No. Me encuentro fatal.

Es que tengo un dolor muy fuerte. -Tranquila. Tranquila, tranquila.

¿Pasa algo? -Nada.

-Bárbara, ¿qué hace aquí? -¡Ay, doctora!

-¿Qué le pasa?

-Doctora, sáqueme de aquí por favor,

sáqueme de aquí que me van a estallar los sensores.

-Vale. Vale.

-Pero ¿qué os pasa a todos en este hospital, por favor?

-Es que no lo sé. No sé lo que usted siente.

A pesar de que Bárbara ya no tiene estreñimiento,

sigue con dolor abdominal y también náuseas y mareos.

Por la localización del dolor,

lo que hemos decidido es hacerle una exploración ginecológica

y es absolutamente normal.

Aun así, he querido hacer una ecografía abdominal y transvaginal

que ha mostrado algo preocupante.

Un quiste simple en el ovario derecho de unos 4 centímetros de diámetro.

Además, en la analítica hemos visto signos

tanto de infección como de inflamación.

Por eso hemos decidido dejarla ingresada.

Si me disculpáis...

-Y esto es lo que ha pasado. -Ya.

O sea, que lo de cenar juntos..., hoy nada, tampoco.

-Pues no. Porque hoy tengo que vigilarlo.

Pero vamos, te prometo que es una excepción, de verdad,

y que vamos a cenar esta semana otro día.

-Tranquila, no pasa nada.

Si a mí lo de la cena es lo que menos me preocupa.

Pero lo que ha ocurrido hoy con Marcos no es una excepción, ¿eh?

Esto ya es una tendencia.

Lucía, la verdad, es que no tienes por qué seguir así.

Como no hagas algo, Marcos va a terminar acabando contigo

¿Has hablado de esto con Ramón?

Pues deberías.

Llámale. Cuéntaselo.

Esto lo tenéis que hablar entre los dos.

Los dos sois los padres de Marcos y gestionarlo. -Ya.

-Aunque, por cierto, Ramón está mucho más centrado ahora.

Oye, que a lo mejor ha llegado el momento

de que Marcos se vaya a vivir con su padre, ¿no?

-A mí no me parece buena idea. -O durante un tiempo, Lucía.

Es su padre.

Déjate ayudar.

Como quieras.

Simplemente es una idea que creo que deberías tomar en cuenta.

-Bueno, ¿qué tal, los analgésicos están haciendo efecto?

-Creo que sí que están funcionando. -Fenomenal.

De todas formas, quiero que se quede en observación.

Porque quiero hacer más pruebas y saber de qué se trata.

-Pero ¿Usted cree que puede ser un tumor, doctora?

-A ver, no puedo descartar nada.

Por eso quiero hacer las pruebas, ¿vale?

Pero no nos vamos a poner en lo peor.

En cualquier caso:

Si usted nota más dolor o nota cualquier cambio,

quiero que avise a las enfermeras y ellas me avisan a mí.

-Vale. -¿Vale?

-Muchas gracias. -De nada.

-Doctora. -¿Sí?

-¿Puedo hacerle una pregunta? -Sí.

-Me refiero a una pregunta personal.

-Vale.

-El doctor que me atendió abajo y usted ¿son pareja?

-¿El doctor Molina, el del pelo...?

No, no, para nada; no somos pareja.

-No, se lo digo porque, al verla con él,

he notado un cambio brutal en su energía,

en comparación a la energía que tenía usted el otro día,

con el otro doctor.

-Bueno, pues igual hay que ajustar los sensores, ¿no?

Energéticos que tiene. -Perdone si la he molestado.

-No, no, no, si no es molestia.

Lo único que no me gusta que saquen conclusiones de mi vida privada.

Es tan solo eso. -Bueno, no, no quería molestarla.

Muchas gracias por todo. -De nada. Hasta luego. -Hasta luego.

La doctora Soto ha intervenido a Jorge,

el paciente que llegó con una herida de bala cerca del corazón

para evacuar la sangre que tenía presionándole el pericardio.

Hemos conseguido extraer el proyectil y hemos suturado ambos orificios:

el de entrada de la bala en el ventrículo derecho

y el de la incisión que he tenido que realizar para poder operar,

en el ventrículo izquierdo.

Afortunadamente la intervención ha transcurrido sin incidencias.

Y ahora a Jorge lo han trasladado a la UCI

para hacer un seguimiento posoperatorio hasta que despierte.

-Doctora. ¿Cómo se encuentra Jorge? -¿Es usted familiar?

-No, soy su persona más allegada, digamos.

-Ah. Bueno, en principio está estable.

Pero ¿qué pasa, que Jorge no tiene familia?

-Sí pero la familia de Jorge nunca se ha hecho demasiado cargo de él.

Ha tenido una infancia bastante complicada

y esta situación me está recordando mucho a cuando yo tenía su edad.

Porque pasé por algo similar y...,

me siento un poco responsable

porque intento estar controlando un poco a los chicos del barrio

pero, entre el trabajo, que están de acá para allá,

al final me despisto y pasa esto.

-Ya. Bueno, a veces es complicado controlar a los chicos.

-Ya.

-Pero ¿usted es asistente social o...?

-No, no, simplemente intento que no se metan en líos, básicamente.

Voy a marcharme. Muchas gracias, doctora. -Vale.

-¡Perdona!

¿De qué conoces a Jorge?

-Yo de nada.

-¿Y qué haces aquí?

-Ah, no, es que mis padres curran aquí, en el hospital.

-Ah, la señora con la que hablé antes.

-Sí, sí, esa es mi madre. -Vale.

Oye, yo voy a comer algo. ¿Te apetece un sándwich o alguna cosa?

-No, tío, no. Gracias. No tengo hambre.

-No se lo voy a contar a tu madre, ¿eh?

-Pero es que tampoco tengo pasta. -No. Yo te invito.

Venga. ¡Vamos!

A pesar del tratamiento farmacológico

instaurado por la doctora Romero,

Bárbara ha empeorado del dolor que sufre en el bajo abdomen.

Por la evolución de Bárbara

podría tratarse de una enfermedad inflamatoria pélvica.

A ver: hay ciertas bacterias que, cuando colonizan las trompas,

el útero o los ovarios, provocan una infección.

Estas bacterias pueden formar parte, también

o suelen formar parte de las enfermedades de transmisión sexual.

Pero en cualquier caso, como no lo sabemos,

prefiero hacer una laparoscopia diagnóstica para salir de dudas.

-No lo entiendo,

si llevo mucho tiempo sin tener relaciones sexuales.

Y además no he tenido ningún síntoma de esa enfermedad.

¿Cómo es posible que haya podido

contraer una enfermedad de transmisión sexual?

No tiene sentido.

No es que desconfíe de usted, doctora.

Pero lo de la laparoscopia, si pudiéramos evitarlo,

yo se lo agradecería.

Con todos los riesgos que tiene y la anestesia y todo.

-Vamos a ver, si yo la entiendo.

Lo que pasa es que esta enfermedad no siempre se contrae

por tener relaciones sexuales. ¿De acuerdo?

Es posible que este sea su caso.

Pero de todas formas quiero que sepa que el no tratarlo, desde luego,

conlleva muchos riesgos, ¿eh?

-Si usted cree que es necesario... -Sí.

-Pues es una pena que no conozcas a Jorge.

Me recuerdas muchísimo a él.

-Gracias.

-Tú me estás ocultando algo, ¿verdad?

-No.

-¿No estarías con los que le hicieron eso?

-No, no, no. ¡Que no, que no, que no! De verdad.

Te lo juro que no. -¿Seguro?

-¡Que..., que te lo juro, te lo juro! de verdad, te lo digo.

Que si me notas así un poco más raro o lo que sea, que no es por eso.

Te lo juro, de verdad.

-¿Qué pasó?

-La ambulancia llegó un poco más tarde porque...,

yo y mis colegas le gastamos una broma telefónica.

Dijimos que estábamos mal y tal, y no pasaba nada.

Jorge está mal por mi culpa, tío.

-Mírame.

Que te quede una cosa bien clara,

tú no tienes la culpa de nada.

La culpa la tiene Jorge por dejarse disparar.

En la calle las balas que te llegan son las que no ves venir.

Y Jorge tenía muchas peleas con chicos, con bandas...

¿Tienes tú algún problema con alguien?

-Pues sí.

-¿Con quién?

¿Con la doctora?

Ya, algo noté.

Te miraba como si quisiera matarte, no sé.

Como si fueras un niñato insignificante.

Tranquilo.

¿Qué os pasó?

-Pues nada tronco.

Que tuve movida con su sobrino.

Que el chaval iba así de chulo, de sobradete, ¿sabes?

Como buscando movida y la encontró, claro.

Se lo expliqué, y bien explicado.

Y entonces empezó a hablar con mi madre, la doctora esta,

a decirle que yo necesitaba buenos modales, aprender un poquito...

Y que necesitaba mejorar mi comportamiento y todo esto.

Pero a lo mejor me castigan o a lo mejor no.

Pero ¿sabes lo que te digo, tío? Que me da igual.

Que me da igual. Que yo hago lo que quiero.

-¿Sabes por qué está Jorge con un agujero en el pecho?

-Yo qué sé.

Estuvo lento esquivando balas ¿o qué?

-No, qué va.

Que plantó cara. Con un par.

Jorge está así porque no deja que nadie le diga

lo que tiene que hacer ni lo que tiene que decir.

Eso lo hacen los cobardes.

¿Tú qué quieres ser?

¿De los que planta cara,

o un niñato insignificante y que todo el mundo domine?

Bárbara ha accedido finalmente

a someterse a una laparoscopia diagnóstica

siguiendo las indicaciones de la doctora Romero.

El quiste ha resultado ser de contenido hemorrágico

debido a la propia enfermedad.

Se han tomado muestras de las trompas y del endometrio,

que es la capa más interna del útero,

porque ambos han mostrado signos de enfermedad inflamatoria pélvica.

Las trompas, además, han tenido que ser extirpadas

por el estado en que se encontraban y también hemos retirado el DIU.

Hemos enviado las muestras a analizar al laboratorio

y solamente espero que no haya sorpresas.

Jorge, que se recupera de un disparo en el corazón en la UCI,

permanece estable tras recobrar la conciencia.

-¡Qué susto! ¡Jorge!

¡Jorge! ¿Llamo al médico?

-Andrea, el chaval se está ahogando. -¿Qué dices?

-Doctora...

-A ver. Tranquilo, Déjame. Déjame ver un ratito.

Hola Jorge. Hola, Jorge, tranquilo. -Tranquilo, Jorge.

-Tranquilo, tranquilo.

Jorge tiene fiebre

y en la auscultación cardiaca he percibido un roce pericárdico.

Esto me hace pensar que puede tener una pericarditis;

que es una inflamación de la membrana que cubre el corazón.

Y puede estar causada por una infección vírica,

o quizá como una complicación a posteriori

por la operación a la que ha sido sometido.

Vamos a hacer una analítica para confirmar la pericarditis

y a partir de ahí vemos cómo procedemos.

-Gracias. -Nada.

-¿Cómo está el chaval?

-Pues estamos haciendo todo lo posible,

pero no sé si va a salir.

-Yo no he tenido la culpa.

No ha sido culpa mía. Yo estaba con mis amigos.

-Mira, ¡yo no sé de quién es la culpa!

Pero tú has entorpecido nuestro trabajo y eso es muy grave.

-Pues no tienes mucha pinta de ser de los que plantan cara, ¿no?

Más bien un niñito.

Lo digo por la forma en que has dejado que te hable la doctora.

-¿Ah, sí? ¿Según tú qué es plantar cara?

-¿Te lo cuento? -Venga, explícamelo.

La doctora Romero informa a Bárbara

de los resultados de las últimas pruebas,

después de someterse a una laparoscopia.

-Bueno, a ver, tengo ya los resultados de los cultivos,

y han dado positivo en una bacteria que se llama Haemophylus influenzae,

y es la que ha provocado toda la infección.

Así que no se trata de una enfermedad de transmisión sexual.

-¿Y cómo he podido contraer esa bacteria, entonces?

-A ver, esa bacteria puede estar en la flora vaginal. ¿De acuerdo?

Y en su caso ha ascendido

provocando todos los síntomas que usted presenta.

Bueno, los resultados de laboratorio han confirmado

que el antibiótico que hemos puesto es eficaz,

por tanto vamos a continuar con él y también han confirmado

que la inflamación tanto del útero como de las trompas

se debe a la infección que presenta Bárbara.

Entonces lo que hemos hecho ha sido quitar el DIU, ¿de acuerdo?

Se supone que bueno, los dolores abdominales irán remitiendo

y también le hemos puesto un antibiótico,

así que en unos días, si usted evoluciona favorablemente,

pues podrá volver a casa. -Qué bien.

Muchísimas gracias por todo. -De nada.

-Doctora. Y perdona que le insista.

Pero es que a mí también me gustaría ayudarla.

-Bueno, espero que no tenga nada que ver

con lo de las psicoenergías y todas estas cosas,

porque la verdad es que no... -Ya sé que soy muy pesada, lo sé.

Pero es que se le nota tanto que está sufriendo...

Mire, si no cree en la psicosexología,

llámelo como quiera, me da igual.

Pero, por favor, dígame que no me equivoco.

Que no está usted pasando por un momento confuso.

-Bueno, yo lo único que le puedo decir es lo mismo de la otra vez.

Que no me gusta hablar de mis cosas, ¿entiende?

Y bueno, mucho menos con los pacientes. ¿Vale?

-Lo entiendo. Solamente le pido una cosa, por favor, solo.

Quédese con mi tarjeta y se lo piensa, nada más.

-Con una condición, ¿vale?

Yo la cojo y usted no me vuelve otra vez a hablar de esas cosas, ¿vale?

-Vale. Trato hecho. -Pues ya está.

¡Hombre, mira quién viene por aquí! -Hola. ¿Interrumpo?

-¡Pero bueno!

Es que estos días de ingreso en el hospital han dado para mucho, ¿eh?

No se crea. -Ay.

-Bueno, y viendo cómo están los ánimos,

he decidido que, que ya estoy depurada. ¿Qué le parece?

-No. Yo no opino, casi mejor.

Bueno, pues nada, les dejo solos. -Gracias.

-Venga. -Adiós.

-¿Qué tal? -Muy bien.

-Pues muchas gracias. ¡Ay, qué bien!

-Uno, ¿eh? -Sí.

Tras superar la crisis que sufrió,

Soto lee los resultados del ecocardiograma

que un especialista le ha practicado a Jorge.

Aunque tú no lo apreciarás bien,

pero lo que sí se ve es que hay una pericarditis.

Los resultados revelan leucocitosis.

Y junto con el resultado del ecocardiograma,

podemos confirmar el diagnóstico de pericarditis,

tal y como sospechaba.

En principio, con el tratamiento que le estamos poniendo

se va a ir encontrando cada vez mejor.

-Quería agradecerle de corazón lo que está haciendo, doctora, por Jorge,

y el trato que me está dispensando.

Gracias de corazón. -Bueno, es mi trabajo.

-Volveré pronto para ver cómo evoluciona, ¿vale? Gracias.

-Marcos, llevo media hora buscándote. ¿Dónde estabas?

¡Es que si te digo que vengas al hospital es para tenerte controlado!

-Mamá, ¿te puedes tranquilizar un poco, por favor?

Estoy exactamente donde me habías dejado.

Es que me cuelgas el san Benito por cosas que no hago.

No estoy haciendo absolutamente nada malo, mamá.

Vale, que sí, que yo reconozco que hago cosas mal.

Pero es que me tienes machacado, Mamá.

-Siéntate, hijo, anda.

Tenemos que hablar.

Bueno, nos vamos a cenar. -¿A cenar?

-Sí. -Ah, vale.

Yo es que no sé, creía que no íbamos a ir a cenar.

Como últimamente todo lo estamos cambiando...

Oye, que, por cierto, ¿dónde está Marcos?

-Está con su padre. -¿Con Ramón? -Sí.

-¿Y qué se ha ido, la tarde o la tarde y la noche?

-Pues se ha ido la tarde, la noche y todas las demás noches.

Porque le he pedido que se vaya a vivir con él.

-Ah.

Y, ¿tú qué tal? ¿Estás bien?

-Pues sí. No sé... -Tranquila.

Oye, que vamos a cenar, ¿eh? Así que te quiero ver un poquito...

-Sí. Pero ¿me entiendes, no?

-Te entiendo, te comprendo y te compro lo que quieras.

-Chao, Natalia. -Hasta luego.

Un segundito, Molina.

Que con respecto a lo del otro día,

que no me gustan este tipo de tonterías.

-Ah. Bueno, no era ninguna tontería, era la verdad.

-Bueno, pues no me gusta que te tomes este tipo de confianzas conmigo.

-Mm. Oye, ¿no tienes ni un poquito de curiosidad?

-Vale ya. ¿No?

Doctor Molina, siento interrumpir,

pero la directora del hospital ha terminado por hoy.

Si surge alguna complicación,

seguro que puedes arreglártelas solito.

¿De acuerdo? Tenemos una reserva algo especial.

Buen día.

Mira, aquí es donde vamos.

Pero cariño, ¿no era para cenar? También. Pero después.

Primero al hotelito con jacuzzi. ¡Toma ya!

Mira qué bonito.

Oye, que se me ha olvidado una cosa en consulta, espérame fuera.

No tardes. Que no tardo, venga.

Bárbara.

Sí.

Hola, soy la doctora Romero.

Que estaba pensando que, igual cuando le dé el alta,

pues podríamos tener una charla.

Muchas gracias.

Venga, hasta luego.

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Centro médico - 09/02/18 (1)

09 feb 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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