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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 09/01/19 (2) - ver ahora
Transcripción completa

¿Boquerón?

Boquerón está como un marajá.

Ayer fui a verle cuando salí de aquí

y ahora vengo de allí.

¿Y se ha portado bien?

No suele ser muy amable con los desconocidos.

¡Anda! En eso se parece a su dueño.

No, no. Es un encanto, de verdad.

Más rico ...

Eso sí,

nada más llegar, claro, se asustó y empezó a ladrarme.

Pero luego nos fuimos a la calle

y estuvimos allí jugando la mar de bien.

¿Lo has sacado, y todo?

Pero bueno,

¿tú con quién te crees que estás hablando?

¡Que yo soy una profesional, chaval!

¡Cuando me pongo, me pongo!

De verdad que ...

es un encanto.

Es todo corazón.

Bueno, y listo, ni te puedes imaginar.

Le dejé por ahí solo correteando

y no hizo nada fuera del arenero.

La verdad es que es muy especial.

Y yo nunca he tenido mascotas.

Bueno, ni de niño.

Pero con él, no sé.

No sé cómo explicarlo, pero ...

Fíjate que hay veces que pienso que, en vez de cuidarle yo a él,

es él el que me cuida a mí.

Bueno. Eso, ni lo dudes.

A veces me da pena.

Porque se pasa muchas horas solo,

y bueno, el piso, pues no es el mejor sitio para él.

Pero mejor el piso que la calle.

Bueno, sí. Eso sí es verdad.

-Hola, buenas. -Hola.

Soy el doctor Silva.

La doctora Marco

me ha pedido que le ayude con las pruebas que le ha realizado.

¿Tan mal estoy?

No, pero ... bueno.

Tengo noticias buenas, y otras que no son tan buenas.

¿Cuál quiere oír primero?

Temperatura, por favor.

Me da igual.

Si me tengo que quedar aquí ...

Pues a ver, los cultivos han salido negativos.

También las serologías, para enfermedades tropicales.

Pero ...

lo cierto es que los síntomas no mejoran.

No tiene fiebre. Pero mira.

¿Me permites el otro brazo?

-¿Y esos moratones? -Pues esto son eritemas.

Es un enrojecimiento de la piel

por un aumento de la sangre en los capilares.

Pero ¿y por qué me han salido?

Pueden ser provocados por muchas causas.

Desde una infección, inflamación, enfermedad intestinal...

Incluso enfermedad autoinmune, cáncer ...

Digo que pueden ser muchas cosas, ¿eh?

-Vamos, que más pruebas. -Más pruebas, sí.

Pues vamos a ver.

TAC de tórax, colonoscopia

y le vamos a agregar otro tratamiento con doxiciclina.

Hay que ir descartando cosas, así que paciencia. ¿De acuerdo?

Hasta ahora.

Tú no te preocupes por Boquerón, ¿eh?

Te voy a dejar mi teléfono

y cualquier cosa que necesites, ¿me oyes?,

cualquier cosa, me llamas.

Que lo que no puede ser

es que tú no tengas a nadie en esta vida, hombre.

¿Estamos? Estamos.

Ah y por esto no te preocupes, de verdad.

Que es muy aparatoso,

pero a lo mejor no tiene importancia, ¿vale?

Venga. Tranquilo.

Muchas gracias, ¿eh, Clara? Muchas gracias.

No hay de qué. Venga.

Me encantan los animales.

Y no tengo perro porque me pasa lo que a Mario,

que me da una pena tremenda

pensar que el pobre iba a estar, pues eso, todo el día solito.

Iba a llevarme a Boquerón a casa,

pero claro, con los turnos que tenemos,

es que iba a estar igual de solo

y encima fuera de su casa.

Así que no.

Pero Mario me da penita.

Está muy solo, su hija está muy lejos ...

Así que Boquerón le da la vida.

Hola.

¿Cómo estás?

¿Qué haces aquí?

Ana ... Mira,

te ruego que me perdones, ¿vale?

No me porté bien con tu madre, lo sé.

Vale? Pero yo no la estafé ¿eh?

Y de verdad,

si me dejaras explicarme ...

Mira, Rodrigo,

tú y yo no tenemos nada que hablar ¿vale?

Así que, por favor, márchate.

Hola.

Bueno, si interrumpo algo, puedo volver en otro momento.

No, no.

Rodrigo ya se iba.

¿Qué tal te encuentras?

Cansada.

Es que la astenia no se va.

Bueno lo que venía a contarte es que,

como estabas monitorizada ...

Tenemos los datos de la telemetría.

¿Telemetría?

Sí, palabros de médico, perdóname.

El caso es que la crisis

coincidió con una bradicardia sinusal extrema.

Lo que quiere decir

que tu corazón estuvo latiendo superlento.

Como a unos 35 latidos por minuto durante unos segundos.

Entonces es un problema de corazón, no de cabeza.

Sospecho que tienes una disfunción del nodo sinusal.

A ver, lo que te vengo a decir, Ana,

es que lo más probable

es que tengamos que ponerte un marcapasos.

¿Un marcapasos? ¿Pero tú estás segura?

He consultado el caso con Cardiología

y ellos están de acuerdo en que, en tu caso,

pues lo mejor sería colocarte un marcapasos.

Bueno, pero soy muy joven, ¿no? para llevar uno de esos.

Es que no solo tiene que ver con la edad.

También influyen otros factores.

Como el tabaquismo,

o los antecedentes familiares cardiovasculares ...

Bueno una serie de cosas, que en tu caso, pues reúnes.

Pues ahora sí que tengo un motivo, para dejar de fumar.

No podrás fumar bajo ningún concepto.

Y salvo alguna indicación,

podrás llevar una vida totalmente normal.

Por eso no te preocupes.

Bueno.

Si te parece,

pues voy a avisar para que te operen lo antes posible.

-Sí. Sí, sí, sí. -¿Vale?

-Gracias. -Nada.

Y cualquier cosa que necesites, me avisas ¿vale?

Gracias.

Hola.

Si vienes con el hacha de guerra, yo ...

No. Tranquilo, tranquilo. Vengo en son de paz.

-¿Y eso? -Pues nada, que ...

He estado pensando y bueno, creo que tenía razón.

¿Que tenías razón? ¿Pero exactamente, en qué?

-En que te portaste como un cerdo... -Bueno, ya estamos.

Pero ... pero ...

yo no tendría que haberte mentido con lo del embarazo,

fue un poco ruin por mi parte, así que lo siento.

Bueno, yo también siento mucho no haber sido claro contigo.

Así que ... perdóname.

Vale, pues ... todo aclarado, ¿no?

Nada que deseo que seas muy feliz, en Estados Unidos con tu hija

que te deseo lo mejor.

Te lo agradezco mucho. Gracias.

¿Ángela?

¿Has dicho que sí?

Bueno le he dado algunas vueltas y sí, he dicho que sí.

Estoy en periodo de prueba ...

¡Ay, qué alegría!

La maletita, qué bien te queda ...

-Qué boba es ... -¡Oh, qué guapa estás!

Gracias.

Aquí estoy. Me incorporo a Urgencias.

-Pues bienvenida. -¿Cómo vas?

Yo os dejo, que me esperan.

-Muy bien. -Hasta luego.

-Adiós. -Guapa.

-¿Me he perdido algo? -Ni preguntes.

OK.

-¿Qué? ¿Preparada? -Sí.

Pues en el cuadrante no apareces.

Herrera ha dicho que me sume para reforzar.

¿Y esa sonrisa?

No sé.

No sé si me acostumbro a que estés aquí conmigo.

Bueno, en tu caso es poco tiempo. Te vas a Nueva York, ¿no?

Sí, sí. Cierto, tienes razón.

Pero no sé, que ayer eras mi jefa y ahora...

Ahora soy una más

y puedo hacerlo igual de bien que cualquiera.

Tienes toda la razón.

Pues acompáñame,

que te voy a enseñar a tu paciente, ¿vale?

Vamos a ver ... quién es.

Es este caballero de aquí.

Se lo han encontrado esta mañana,

Estaba en la calle

parece que se lo ha hecho todo encima.

Ponte los guantes,

porque creo que también se ha vomitado encima.

¿Te ayudo o te acuerdas?

Bueno me voy,

que tengo una ancianita resfriada por ahí ¿vale?

Que lo disfrutes.

-Suerte. -Gracias.

Te veo muy contenta.

¿Celebrando mi ascenso?

¡Anda! ¿Eh?

¡Mira cómo lo ha adivinado! Sí...

¿Qué quiere usted, doctor?

Y señor director. No nos olvidemos, ¿eh?

Un pajarito me ha dicho

que estás ayudando a un paciente a cuidar a su perro.

¡Anda! ¡Anda!

¿Que ahora habla usted con los pajaritos?

Pues tenga cuidado, señor director,

no vaya ser que acabe de compañero de habitación de Belén.

No tendrás la poca vergüenza de negarlo.

Porque lo sabe todo el hospital.

E incluso el paciente le ha dicho a todo el mundo

lo agradecido que está contigo.

Es que yo en mi tiempo libre, perdone que le diga,

hago lo que me dé la gana a mí.

Y eso es algo que a usted no le incumbe.

Y a esos pájaros, menos todavía.

De eso, nada.

¿Cómo?

¿Qué pasaría si roban en la casa del paciente

y denuncia al hospital?

¡Es que no me entra en la cabeza

que alguien del equipo médico

pueda tener una llave de un paciente y vaya a su casa! ¿bien?

Le prohíbo que vuelva a ir allí. ¿Entendido?

Vale, pero

¿Y entonces quién va a atender a ese animal?

O sea, ¿qué va a ser de él?

Bueno, ¡no es mi problema!

¿Sabes por qué Vega ha dejado de ser directora de este hospital?

Porque no prevé los problemas.

Y eso es lo que estoy haciendo yo ahora mismo.

Y te digo que te olvides del maldito chucho.

Nuestros problemas terminan

cuando los pacientes cruzan esa puerta.

Muy bien. Entonces, ¿qué hacemos?

¿Dejamos que el perro se muera?

O no, mejor,

que se muera el paciente, por ir a cuidarlo.

No me toques las narices, ¿eh, Clara?

Que el Ayuntamiento tendrá bonitos servicios

para casos como este.

¿Pero usted se cree que yo ya no he llamado? ¿Eh?

Pero esto lleva un trámite.

De un día para otro, pues no es posible.

¡Bueno, que se acabó ya con el maldito chucho

y cuidar a un perro, hombre!

¡Es que no entiendo nada!

¿Pues sabe lo que le digo? ¡De verdad! ¿Qué pasa?

Pues que todo lo que sube rápido...

... cae en picado.

¿Qué insinúas?

No, no, si yo no insinúo. Afirmo.

Desde luego,

si va a tratar así a sus empleados y a los pacientes,

como está haciendo con Mario y conmigo,

le auguro un futuro muy negro, señor director.

Limítate a hacer tu trabajo, y punto.

¿Está firmado el informe?

-¡Hola! -Hola.

Bienvenida de nuevo.

-¿Qué tal estás, Ana? -Bien.

-¿Sí? -Mm.

La implantación del marcapasos ha ido bien.

Pero te tienes que quedar ingresada

para comprobar que todo funciona con normalidad ¿eh?

-Vale. -¿Sí?

Por cierto,

ha habido una persona que ha preguntado mucho por ti

mientras te estaban operando,

pero cuando se cercioró de que todo iba bien se marchó.

Me dijo su nombre.

Rodrigo.

Sí, Rodrigo. Muy majo.

Tu novio, ¿no?

Bueno, pues ... Ah ... Mira.

-Vete de aquí, por favor. -¿Hay algún problema?

Dame solo un minuto.

Por favor te lo pido. Un minuto.

-Está bien. -Vale.

Gracias.

Te he traído algo, Ana.

Mira,

yo no sé qué te ha dicho tu madre.

Pero no se lo devolví

porque lo invertí todo y lo perdí.

Y no podía sacarlo.

Pero es que ahora el negocio me va bien, Ana, y ...

Yo no soy ningún estafador.

Y me duele que pienses eso.

Lo entiendo, ¿vale?

Pero me duele.

¿Reconoces que es una casualidad muy rara?

Y yo también soy víctima de esa casualidad.

Como vosotras.

Vale, entonces, ¿por qué dejaste a mi madre?

Según ella, os iba muy bien.

Quizás para ella sí. Pero es que para mí no ¿vale?

Yo no sentía lo que había que sentir para tener una relación.

Ana cosa que, contigo, sí que me pasa.

Ana, yo te quiero.

Y no tengo la culpa

que fuera la hija

la siguiente persona que me apareciera en Loving.

Además, es que ...

tú tampoco me dijiste que eras una Torres.

Bueno es que no me gusta decirlo.

Cuando lo digo, se empiezan a comportar raro conmigo.

Se piensan que soy una niña pija.

¿Entonces?

Se acabó tu minuto.

Gracias por escucharme.

Solo espero que ...

te vaya muy bien con lo del marcapasos ¿eh?

Ah, y ... y no fumes. Adiós.

Rodrigo.

¿De verdad me quieres?

Pues claro que te quiero.

Yo no soy el tipo de persona que tu madre cree que soy ¿vale?

Y te lo voy a demostrar.

Vale.

Mi madre va a alucinar cuando le cuente que ...

Ana ...

¡Ana! ¡Ana!

Es que cuando la he visto convulsionar así,

todavía tengo los vellos de punta.

Y ahora está en observación ...

Es que no entiendo por qué le está pasando esto.

Porque se supone que con el marcapasos no tenía que...

Mira yo solo quiero que salga bien de esto.

¿Cómo que han dado negativo?

Y no me diga que necesita más pruebas.

Estoy harto de tantas pruebas inútiles.

Mario, lo siento. Hacemos lo que podemos pero ...

Me quiero ir. Deme mi ropa, por favor.

Eres libre de pedir el alta voluntaria.

Pero mira, te propongo una cosa,

déjame que haga un intento más.

Si no encuentro lo que te pasa, pues te vas cuando quieras.

Si la verdad que ...

no hubiera ido muy lejos porque ... no tengo fuerzas ni para respirar.

siento el circo este que he montado.

Me he venido un poco arriba.

No te preocupes, hombre.

Yo también tengo una mala noticia que darte.

¿Boquerón?

Perdón ¿quién es Boquerón? Su perro.

No a él no le ha pasado nada, que no puedo seguir cuidándolo.

A ver, un momento.

¿Tú tienes un perro y tú se lo estabas cuidando?

Pues sí, porque si no, no se podía quedar ingresado.

No tiene a nadie que lo cuide.

Pero vamos, que ya da lo mismo.

Porque Herrera me lo ha prohibido ...

O sea que ...

No te preocupes. Ya has hecho bastante.

Aunque bueno, te quería pedir un último favor.

Lo que necesites.

Era a ver si podías llevar a Boquerón a una granja,

en el campo.

Está un poco lejos y por eso me daba apuro pedírtelo,

pero es donde le dejé cuando fui a ver a mi hija.

Y la verdad es que le trataron muy bien.

A ver, a ver. Un momento, perdonad.

Cuando la doctora Marco te preguntó

si habías estado en el campo o en contacto con animales,

si no me equivoco le dijiste que no.

A excepción de lo del Congo.

-Bueno, no me acordé.

Pero bueno, que de todas maneras, fui, dejé al perro y volví.

No estuve ni cinco minutos. Eso no es estar en el campo.

Tal vez para ti no, pero para Boquerón sí.

Enseguida vuelvo.

-Hola. -Acaba de despertarse.

-¿Necesita algo más, doctora? -No, nada más. Muchas gracias, Ana.

¿Qué ha pasado? No me acuerdo de nada.

A ver, has tenido otra crisis. Pero esta vez con convulsiones.

Por eso te hemos dejado descansar

y quería saber cómo te encuentras.

¿Pero con convulsiones? ¿Estoy rechazando el marcapasos?

No, no, no. Para nada.

El marcapasos funciona perfectamente.

¿Entonces no ...? ¿Qué pasa? No entiendo.

A ver, como te mantuvimos monitorizada,

pues este último episodio nos ha dado más información.

Has tenido una crisis convulsiva.

Como los ataques epilépticos se han asociado a los síncopes,

pues bueno, se han solapado.

¿y eso no se tenía que haber visto

en las pruebas estas neurológicas?

A ver, la bradicardia, o el ritmo lento del corazón,

como te expliqué, es algo raro.

Y eso nos despistó.

También que no encontramos ningún dato concluyente

en el electroencefalograma

y bueno también está la ley no escrita

de que los síncopes no son neurológicos.

Lo de la ley esa no ...

-A ver. -No lo entiendo.

Perdóname. Da igual.

Lo importante es que ya sabemos lo que tienes

y que vamos a empezar un tratamiento anticonvulsivante.

Ah, bueno,

entonces hay un tratamiento,

que no tengo que pasar por quirófano ...

Vale ...

perfecto.

Oye, por cierto,

¿dónde está Rodrigo? Es raro que no esté aquí.

Pues él fue el que nos avisó de la última crisis.

Pero después no lo he vuelto a ver.

Igual ha ido a comprarte más flores.

Sí, seguro que sí. Es un caso.

Voy a informar

para que empecemos el tratamiento cuanto antes, ¿vale?

y si aceptas bien el tratamiento y no hay ningún tipo de crisis,

tendrás un pie fuera del hospital.

-Espero. -Yo también.

-Gracias. -Nada. Descansa.

“El móvil al que llama está apagado

o fuera de cobertura en este momento”.

Rodrigo ...

Sí, soy yo.

Sí.

¿Cómo?

Sí, sí.

Claro, claro. Cancele, por favor.

Vale, espero.

Pues nada,

que me han llamado del banco

y me han dicho que ...

que había movimientos extraños en la cuenta.

Me ha robado ...

¡El muy mentiroso me ha robado!

Mentiroso ...

Vale.

Vale, gracias.

Gracias.

Ah, no puede ser.

¡Mario!

¡Buenas noticias!

-Ya sabemos lo que tienes. -¿En serio?

La serología ha dado positiva para la bacteria Coxiella burnetii,

que en tu caso confirmaría la fiebre Q.

¿Fiebre Q? ¿Y qué demonios es eso?

Bueno pues una enfermedad causada por esta bacteria.

Y sus principales portadores son las ovejas y las cabras.

O sea, el ganado.

También puede afectar al hígado.

Por eso tenías las transaminasas y la bilirrubina elevadas.

Se conoce que Boquerón lo cogió cuando estuvo allí en la granja.

Pero ¿cómo?

Si las ovejas estaban en la otra punta, muy lejos.

Pudo haber sido perfectamente por la picadura de una garrapata.

La garrapata pica a Boquerón

y después este te transmite a ti la bacteria por inhalación.

Pero Boquerón no ha estado enfermo.

Bueno, ¿tú le has notado algo?

No, la verdad es que no.

A ver, yo, lógicamente, no soy veterinario,

pero por lo que he leído sobre el tema,

Boquerón puede ser portador de la enfermedad

sin desarrollar los síntomas.

Bueno pues cuando te den aquí el alta,

lo primero que tienes que hacer,

llevarle al veterinario para descartarlo, ¿vale?

Seguimos con la doxiciclina, y sumamos rifampizina también ¿vale?

Tendrás que tomar este tratamiento durante tres semanas.

¿Y ya? ¿Me mandas a casa?

Sí, la fiebre Q tiene un buen pronóstico.

Suele desaparecer en unos días tomando el antibiótico.

Si tuviera fuerzas, te daba un abrazo.

No es necesario.

Y a ti, Clara, muchísimas gracias.

Nada, hombre. -No, de verdad.

Ahora que sabes dónde vivimos,

a Boquerón y a mí nos gustaría que vendrías un día a cenar.

Huy, huy, huy. ¿Os dejo solos?

La que ha liado Boquerón, ¿eh?

Llevaba tanto tiempo acostumbrado a estar solo

que se me había olvidado el compartir, pues todo.

El estar con los que realmente te aprecian.

Había echado mucho de menos a Boquerón,

pero, gracias a Clara,

me he dado cuenta que no estoy tan solo.

Lo que ha hecho Clara por mí ...

Ha ido mucho más allá de lo que su profesión le obliga

y eso ...

Bueno es muy difícil ¿eh?, encontrar a gente así en la vida.

Y yo he tenido la suerte de tropezarme con una.

Ángela, espera.

¿Nos tomamos unas cervezas

y me cuentas cómo ha ido tu primer día de cole?

Te lo agradezco, cielo.

Pero quiero irme a mi casa, meterme en mi cama ...

y morirme.

Aunque esto último lo voy a negar siempre.

¿Ha sido durillo?

Me ha costado mucho coger el ritmo.

Bueno pero a todos los novatos les pasa.

-¿Cómo? -Ya me entiendes.

Mira me he pasado el día muy estresada,

de un lado para otro. ¿Sabes?

Pues hoy ha sido un día bastante tranquilito.

Pues no quiero pensar cómo es un día movidito.

Me dan ganas de salir corriendo.

Aunque no le voy a dar ese gusto a Herrera.

Pero todo eso es culpa tuya. Lo sabes, ¿no?

ese ritmo frenético del hospital es marca Jefa Vega.

-He sido muy exigente, ¿no? -Muy exigente, pero muy buena.

Gracias.

Oye, ¿y esa carita? ¿Qué pasa? Cuéntamelo.

Pues porque no encajo con los compañeros.

Ay, Ángela, no seas exagerada.

Que no, de verdad.

Que lo siento así.

Hasta hace dos días eras nuestra jefa.

Ese es el problema.

Que nadie salvo tú me ve como la doctora Vega

o Ángela, ya está.

Me ven todos como la jefa.

Pero tienes que tener paciencia.

El mundo no se hizo en dos días, ¿no?

Ya pero soy la jefa venida a menos. ¿Comprendes?

Y les noto.

Les noto las ganas de hacérmelo pagar.

De hacerte pagar, ¿el qué?

Tienes que cambiar el chip, de verdad.

Conozco a nuestros compañeros y no son así.

Puede ser.

Pero Dacaret se lo ha pasado bomba conmigo.

Dacaret es un mundo aparte.

¿Qué ha hecho ahora?

Pues una especie de novatada.

No ha sido nada importante, pero no me ha hecho ninguna gracia.

Porque le he visto saliendo con Rocío

que si no,

le pillo y le digo un par de cositas.

-¿Que le has visto salir con Rocío? -Sí.

¿Pasa algo?

No. No, no, nada, nada.

Vamos a beber un poco, anda.

Así que ahora se van juntitos. Como si nada.

Pues no lo entiendo.

Rocío parece que,

más que perdonarle para no acabar de mal rollo,

pues ... no sé.

Parece que quiera ser su mejor amiga.

Pero que no pasa nada, que a mí no me importa, pero ...

que no me mienta, ¿no?

No sé. que no hay ninguna necesidad.

Pero bueno, a mí ... ¿qué más me da?

Cada uno ...

-¿Has visto a la doctora Vega? -Sí, se ha ido hace un momento.

-¿Se ha ido? -Sí.

¡Qué bien!

Seguro que estaba viendo el reloj, ¿eh?

Comprobando a que diera la hora para irse.

Y tan ancha.

Hasta hace dos días

tenía un puesto de responsabilidad en este hospital

y se permitía trabajar hasta cualquier hora.

Y mírala ahora.

Es increíble.

Cómo se transforma la gente

cuando cambia de jerarquía en el trabajo.

Increíble.

Mañana por la mañana en cuanto cruce esa puerta, ¿eh?,

le dices que vaya a verme al despacho.

-Perfecto. -Pero que no se te olvide.

En cuanto cruce la puerta, a mi despacho ¿OK?

¡Hombre!

¿Ya no tarareas?

¿Esta va a ser la nueva política de dirección?

¿A qué te refieres?

Hombre, a acosar al personal.

A ver, yo no te acoso. Solo me preocupo por ti.

Ah ... seguro.

Solo quería comprobar ¿eh?,

que no te hubieses vuelto a extralimitar en tus funciones

con el chucho.

Qué raro que no se haya enterado.

¿Qué pasa?

¿que han volado los pajarillos?

Tú te crees muy graciosa, ¿no?

Hombre, tengo mi público.

Me he limitado a hacer mi trabajo. Como usted me dijo.

Estará contento, ¿no?

No.

Y con ese tonito,

pues mira, no sé si creerla.

Y si no,

igual me está dando la razón como a los locos,

para evitar una bronca merecida.

¡Bueno! Se cree el ladrón ...

¿Cómo?

Que yo no miento, hombre. Que no es mi estilo, vamos.

Mientras más me lo dices, menos te creo

¿Por qué será?

Eso mismo me estoy preguntando yo. ¿Por qué será?

Mira, no me gustas un pelo.

Y te voy a estar vigilando con lupa, Rivas.

Bueno, como usted quiera.

Pero yo pensé

que un director tenía cosas más importantes que hacer

que vigilar a una simple enfermera.

Pues eso mismo, no me des mucho trabajo ¿eh?

Y aprende de una vez

a separar lo profesional de lo personal.

Vamos a ver.

Yo haré lo que crea conveniente, porque lo he hecho siempre,

y la verdad es que me ha ido muy bien.

Así que ...

Pues tú sigue por el mismo camino, ya verás dónde llegas ¿eh?

Y olvídate del chucho, porque yo me entero de todo.

Pues entonces, se habrá enterado también

que gracias a que mezclé lo personal con lo profesional,

pudieron dar con el diagnóstico.

Bueno, pues nada, que ...

Hasta mañana, señor director.

¿Primer día de trabajo y ya me estás llamando a tu despacho?

No te preocupes, no te voy a sancionar.

Siéntate.

Cuéntame.

Te he llamado

porque quiero que me cuentes algo tú a mí.

Ah, ¿sí? ¿Y qué quieres que te cuente?

Pero antes me gustaría hacerte una pregunta.

¿Qué se siente al estar al otro lado del escritorio?

Por favor, Matías, ¿vas a empezar con eso?

Esperaba un poquito más de ti.

Tranquila, mujer, era una broma.

Nos conocemos.

¿Bien? Los dos ...

sabemos que somos bastante directos, así que no me voy a andar con rodeos.

-Ya te los estás dando. -No has enterrado el hacha de guerra.

Al grano.

Cuando ocupabas este despacho, tenías algún informante.

Te enteraste de que estuve hablando con el coordinador de zona,

porque alguien te fue con el cuento.

A ver, pero escucha, escucha, escucha.

Que lo que no quiero es venganza.

No es lo que crees.

-¿Y qué es? -Necesito un confidente, Ángela.

Necesito alguien

que me diga lo que pasa en el hospital.

¿Quieres que te cuente quién me dijo lo de Tévez?

Olvídate.

¿Y si tu puesto de trabajo dependiera de eso?

Muy fácil.

Tendrías mi dimisión ahora mismo sobre tu mesa.

Bien, bien. Te estaba poniendo a prueba.

Veo que todavía sigues jugando el rol de la doctora honesta.

Pero te olvidas cómo contrataste al psicólogo ese ...

Basta, basta, Herrera. Hasta ahí.

No espero que me digas quién era tu confidente.

Primero porque puedo imaginármelo.

Y segundo porque un confidente no se traspasa como un negocio.

La confianza de la gente hay que ganársela.

Mira, en eso tienes razón.

Necesito a alguien de confianza

que me diga lo que está pasando en los pasillos del hospital.

¿Y?

Y esa persona eres tú.

Cada día, al acabar tu jornada,

pasarás por mi despacho

y me vas a informar

de todo lo que yo te voy a ir preguntando.

Si quieres seguir trabajando en este hospital.

Ni lo sueñes.

Si no quieres perder tu trabajo en este hospital.

Lo acabo de perder.

¿Y sabes qué?

Que me alegra un montón haberme liberado de ti,

porque eres de lo peor que he conocido en mi vida, Herrera.

¿Sabes lo que te pasa a ti?

No serás tú quien me ilumine, te lo aseguro.

Lo que te pasa es que no soportas ser una simple subordinada.

Fuiste una jefa despiadada y el destino es lo que tiene.

El destino, no.

Tú, que estás fatal.

Estás recibiendo lo que has dado, Ángela.

Y no puedes con eso.

Mira es posible

que yo tenga que pagar por lo que he hecho,

pero si hay una justicia divina que coloque cada cosa en su sitio,

prepárate.

Porque vas a pagar un precio muy alto.

Algo mucho peor que perder un puesto de trabajo.

Ah, ¿sí? ¡Huy! ¡Estoy muerto de miedo! ¿Eh?

¿Vas a dimitir, o vas a seguir dando la chapa?

Ya he dimitido.

Me avisas cuando estén los papeles y vendré a firmar.

Muy bien.

En la radiografía no hay indicios

de que tu hernia cervical haya empeorado

desde tu anterior visita.

¿Entonces por qué me duele tanto la cabeza?

-Puede que sea una migraña ... -¿Una migraña?

¿Preferirías que fuera algo más grave?

¿Qué tenemos?

Parece una intoxicación por inhalación de humo.

Bueno, humo había poco.

-¿Estaba usted allí también? -Sí, estábamos las dos.

Pero bueno, yo estoy perfectamente.

La mano un poco.

-¿Qué le pasa en la mano? -Nada, me quemé al ayudar a Marga.

Pero ella es la que está peor.

Que últimamente

estás discutiendo bastante con tu mujer, ¿no?

Estoy todo el día en casa sin hacer absolutamente nada ...

Yo tampoco querría estar al lado de un lisiado y amargado como yo.

¿Tú te ves así a ti mismo?

-¿Qué tal te encuentras? -Bien.

¿Puedes respirar con normalidad?

-Sí pero me sigue picando la garganta y la boca.

A ver, abre ...

Tienes aftas en la boca.

-Eso es llagas, ¿no? -Sí, eso es.

Y además,

veo que sigues con el prurito

y tienes algunas zonas de la piel bastante inflamadas.

¿Recuerdas si tenías

alguno de estos síntomas antes del incendio?

Yo ya te he dicho que ... esta vez es la definitiva.

Pero todavía tú no me has contestado nada.

Bueno, es que,

si tú me conocieras como yo a ti,

pues a lo mejor sabrías la respuesta, ¿verdad?

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  • Centro médico - 09/01/19 (2)

Centro médico - 09/01/19 (2)

09 ene 2019

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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