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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 08/10/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

(ALTAVOZ) "Clara Rivas, acuda a la sala de curas".

Hola.

-Hola. -Hola.

A ver, os cuento.

He visto la ecografía transvaginal, ¿de acuerdo?

-Ya verás como todo va a salir bien. -En realidad,

no todo va bien.

¿Vale?

Aparece una imagen quística entre el recto y la vejiga.

-No entiendo.

-Han visto un cáncer, Carlos. -No.

No, no puede... -A ver, no nos adelantemos.

Aún no sabemos exactamente lo que es.

-No puede ser un cáncer tan joven, ¿verdad?

-Mira, vamos a ir paso a paso.

Yo voy a intentar conseguir la sala de imagen cuanto antes,

y mientras esperamos, seguimos.

Ahora tenemos que centrarnos en parar la fiebre

y la posible infección.

¿Vale? -Vale.

-Laura, escúchame.

Cualquier cosa que necesites, estoy aquí.

-Vale. -¿De acuerdo?

-Sí.

-Venga. Hasta ahora.

-Gracias, doctor.

Eh, eh, eh. Mírame. -¿Qué?

-Tranquila, ¿vale? Tranquila.

-Pero ¿cómo voy a estar tranquila, Carlos?

Cáncer. -No.

-Carlos, sí, cáncer. -No.

Has escuchado al doctor. Ha dicho que no están seguros.

-Por favor. No, no, no, no, no.

Es que no quiero.

Otra vez no.

No. -¿Otra vez?

-Sí. -¿El cáncer?

-No, sí.

No, lo de operarme ahí.

Otra vez.

-Ah, vale.

Vale, que, que...

Cuando te caíste, te operaron y...

-Sí, sí, sí, sí. Lo de la caída. -Ya.

Pero...

Escúchame, cariño. -¿Qué?

-Eh... Esto...

Esto es más duro que lo que te pasó. Lo sabes, ¿no?

-Gracias, Carlos.

-No, no, a ver... Quiero decir que...

-¿Qué? -Que haces bien.

Haces bien en pensar en esto porque...

Ya fuiste fuerte una vez y lo superaste.

-Sí. -¿Vale?

Porque... -Pero ¿qué haces?

-Chist. Déjame.

Esta cicatriz,

¿eh?, es el síntoma de lo fuerte que eres.

Y no debes ni avergonzarte ni esconderla.

Porque... ya pudiste una vez con esto

y vas a poder con todo lo que se te ponga delante.

-Vale. -Mírame.

¿Vale?

-Vale.

-Venga.

Ya está. -Sí.

-Ya está. ¿Vale? -Sí.

Yo pensé que ya...

Que ya estaba recuperada del todo.

Y esto ha sido un palo.

No sé, pensar que...

ha podido volver a salir el cáncer

tan rápido...

No sé.

Lo que sí tengo claro

es que no voy a volver a pasar por aquello otra vez.

No, no más.

El problema es que... Carlos no sabe nada.

Él cree que me caí de niña y...

Ahora no sé..., no sé cómo decírselo.

Con la crema le ha disminuido mucho el picor.

Y menos mal, cuando llegó estaba muy nervioso.

-No hace falta que me digan que le han dado algo.

Venía medio sonado el pobre...

-Venía alterado

y le hemos dado un ansiolítico también.

-Y no tendrían otro para mí, ¿verdad?

-Ahora estamos pendientes

de los resultados de las pruebas. Lo primero que queremos hacer

es descartar que tenga algo físico. -Quita.

Que se quede aquí todo el tiempo.

Así deja de darme la lata un par de días.

Que se quede todo el tiempo que haga falta y...

Y así tengo tiempo para invitarte a cenar

a algún lado.

¿Qué?

-Perdone, Fernando,

yo antes le fui a buscar

porque su hermano me dijo que tenía algún tipo de limitación.

-Ya estamos.

Les ha dicho que tengo limitaciones. -Sí.

-Qué tío, de verdad.

-Lo que tiene su hermano es algo bastante serio

y él se preocupa mucho por usted.

Usted se debería de preocupar por él.

-Si yo me preocupo por él, ¿cómo no me voy a preocupar?

Pero el hombre dice que le salen hilos del cuerpo.

-Su hermano cree que debe ocuparse de usted

porque tiene una deficiencia. ¿Es así?

-Me conozco esa historia.

-No, es que esa historia, como usted la llama,

le ha generado tanto estrés,

que es el origen de su delirio.

-A ver...

Estuve mal hace mucho tiempo.

¿Vale? Dejé de trabajar.

Y en casa asumieron que me había quedado como incapacitado.

-Sí, vamos, lo típico. -Yo les decía que estaba bien,

pero no me creían.

-Ajá.

-Y un día dije:

"Si te quieren cuidar, que te cuiden". Y yo a vivir.

-Vale.

-Mi padre lo llevaba mejor que Eugenio.

El pobre está...

Pues ya lo han visto.

¿Qué les voy a contar?

-Y por eso mismo, ¿no cree que debería preocuparse de su hermano?

Está ingresado.

-Cuidado.

Ingresado porque le sale lana de un brazo.

No vayamos a perder la cabeza.

(Busca)

Le dan una medicina para que se calme

y todos tan felices. -Es una urgencia y es su hermano.

-¿Eugenio?

-Quédese aquí, por favor.

-¿Qué?

Eugenio, por favor, míreme.

Por favor.

Me lo he encontrado así. -Por favor, sí, tranquila.

-Los tengo debajo de la piel. Los noto.

-Eugenio. -Noto los bichos.

-Suelta el cuchillo.

-¡Me comen por dentro!

-Eugenio. Eugenio. Eugenio. Respira.

Tranquilo, no puedes matarlos.

-No, los tengo que matar. -No, no. no.

¡No puedes matarlos! -¡Mírelos, mire!

¡Mire!

¡Me están comiendo! -Eugenio.

Eugenio, si los matas,

no vamos a poder estudiarlos.

Y necesitamos estudiarlos

para saber qué es lo que son y que no se vuelva a repetir.

Por favor, Eugenio, no puedes matarlos.

-¿No? -No. No puedes matarlos.

Nosotras vamos a sacarlos con cuidado y vamos a estudiarlos.

¿Eh?

Venga, deja el cuchillo, por favor.

Deja aquí el cuchillo.

-(LLORA)

-Eugenio, confía en nosotros.

-Voy a avisar a un celador.

Quítemelos todos, ¿vale? -Sí, sí, sí, sí.

-Todos. -Tranquilo.

-Todos. Que si uno solo se queda y pone huevos...

-No, no se va a quedar ninguno. -Quítemelos todos.

-Tranquilo. -Pero la que estás montando...

-Me los van a quitar todos. -¿Tú te oyes?

-Me los van a arrancar todos.

Hoy no puedo ir a trabajar, pero mañana estaré mejor.

-Venga, vamos a ver las heridas. -Estaré bien.

Mañana voy.

Lo siento.

-Está loco, ¿no?

Está loco. -No.

Pero me alegro que haya visto que lo que le pasa a su hermano

es real y es serio.

-Yo no sabía que estaba tan mal.

Siempre ha sido un poco exagerado, pero...

Hacerse algo así, hacerse ese daño...

Tengo miedo, la verdad.

Tengo miedo por mi hermano.

Me gustaría ayudarle si no es tarde, claro.

-Ay, gracias por venir.

-Pero ¿cómo no voy a venir?

Si tú eres mi mejor amiga. -Ya.

¿Y Carlos? ¿Se ha ido?

-Se ha ido a ver al carpintero por lo de puertas y las ventanas.

Por cierto, he visto las fotos del local.

Es superbonito, ¿a que sí?

-Sí.

-¿Qué pasa?

Vamos, Laura.

Laura, cariño, venga.

Si lo peor ya pasó.

No tengas miedo. Que todo está yendo de maravilla.

Mira, tienes a Carlos, tienes el local.

¿Eh? Esto es solo un susto.

Créeme.

-No sé yo.

-¿Qué pasa? ¿Pasa algo más?

-Hola.

-Hola.

-A ver, Laura, te cuento.

He mirado el resultado del TAC y confirma una lesión quística

entre la vejiga y el recto.

Seguramente este sea el origen de la infección.

Puede estar presionando la zona y eso explicaría

que te orinaras cuando te desmayaste.

-Pero, a ver, ¿es benigno?

-No, no lo podemos saber aún.

Tenemos que extirparlo.

El siguiente paso es extraer y analizar, ¿vale?

-No, no pienso operarme, otra vez no.

-A ver, Laura, escúchame. -No.

-Entiendo que no quieras someterte a una operación,

pero tenemos que hacerlo

porque es la única forma de averiguar el tratamiento.

-Ya.

Ya. Eh...

No sé. ¿Puedes llamar a Carlos, por favor?

-Sí, sí, yo le llamo, pero escúchame.

Te tienes que operar. -Hazle caso, ¿vale?

Yo te lo recomiendo.

Voy a preparar el ingreso, ¿vale?

-Vale. -Gracias, doctor.

Venga.

-Necesito a Carlos.

-¿Qué pasa, Laura?

-Carlos te va a apoyar en lo que decidas.

Y yo también.

Pero la que tienes que decidir eres tú.

-Ya, pero... no. -¿Qué pasa?

Ay...

-Que no, que no es lo de la operación.

Entonces, ¿qué es?

-Bueno, pues que si me operan, Carlos se va a enterar de todo.

-Ya, pero bueno,

los médicos tienen la obligación de guardarte el secreto.

No pueden divulgar tu información si no les das permiso.

-No, pero no... Ya conoces a Carlos.

Es que si me operan,

va a querer saber si el útero está bien.

Les va a preguntar si puedo tener hijos.

Y no le van a decir que sí cuando no puedo.

-Vale.

Bueno, ¿y cuál es la solución? ¿Eh?

¿No operarte

y dejar que el tumor crezca sin saber si es maligno?

¿Todo por qué?

¿Por no poder hablar con Carlos?

Vale.

Pues...

puede que haya una solución,

pero vamos a necesitar la ayuda del doctor.

¿Es majo?

-Sí, bastante.

-Vale, pues ya está, pues perfecto.

Si nos ayuda, podemos solucionar todos tus problemas a la vez.

-Sí.

Ya verás.

-Vale. -Tranquila.

-Ay, no sé...

Qué ganas de salir.

Tenía que haber salido hace media hora.

Se nos ha complicado la vida con un paciente de Marco

y ahí estamos. -Qué bien.

-Ya.

¿Y sabes qué pasa? Hemos ayudado a matar al paciente.

Y nos hemos cogido un globo y nos hemos ido hasta la Luna.

-Ajá. -Sí.

Y hemos vuelto. Qué mala suerte, ¿eh?

Hemos aterrizado encima de una escuela

y hemos matado a 22 niños.

-¿Qué?

-Me encanta cuando me escuchas.

-Ay, Esther, perdona, es que estoy hablando con Herrera.

-¿Con Herrera? ¿Te mandas mensajes de amor con él?

-De amor no. -Ya.

-Me está ayudando con lo de EE.UU.

A ver si así le saco un poco de ventaja a Reina.

-Ah.

-Oye, por cierto, que...

A ver, envío esto.

Que ya somos amiguitos. Que ya hablé con ella.

-Muy bien, me alegro mucho. -Lo que pasa es que es un poco rara.

Me dijo que me prefería enfadado. Y eso no sé si es bueno o es malo.

-No sé. No sé.

-Ya.

Oye, otra cosa,

la vi el otro día en la cafetería y tenía en la mesa, no sé,

unos informes. ¿Sabes lo que son?

-Pues no sé, sería su tesis.

Últimamente, va con la tesis en la mano a todas parte.

-Lo de las bacterias multirresistentes.

-Esa. -Ya.

Te sonará raro, ¿eh?

Pero ¿a ti te importaría acercarte a los James Bond

y hacerle una foto a los informes?

No sé, como un juego. -Sí, hombre.

Es broma, ¿no?

Es broma.

No. -Te he pillado.

Claro que es broma, cómo no va a serlo.

-Sí.

Oye, uf, que llego tarde a yoga. Te veo mañana.

-Vale. -Adiós.

-Hasta luego.

Oye, ¿qué emoticono le pongo a Herrera?

Ni caso.

A ver...

Este.

Este le va a gustar. Este.

¿Puedo hablar contigo? -No, mañana ya. Estoy muy agotada.

-No, va a ser un segundo solo. -¿Es trabajo?

-Sí, claro. -Tú dirás.

-No te enfades, ¿vale?,

pero creo que deberías hablar con él.

-¡Sal del coche ya! -¿Seguro que tu padre murió?

-Pero ¿cómo te atreves? -No.

A lo mejor te lo dijo tu madre para protegerte.

-¡He estado en su tumba!

¿Te parece suficientemente muerto? -Ah, ¿sí?

¿En su tumba? -Murió en un accidente de tráfico.

Me criaron mi madre y mi tío Álvaro. No hay historia. Mi padre murió.

(RESOPLA)

No sé qué quiere ese tipo. Bueno, me lo puedo imaginar.

No.

-¿Cómo fue el accidente? -Bueno, ya. Ya.

¿Por qué haces esto?

No sé, él lo hará por dinero o por lo que sea,

pero ¿tú? ¡No logro entenderlo!

-Solo quiero ayudarte, de verdad, y deberías hablar con él.

Solo quiere hablar contigo.

-¿De verdad eres tan ingenuo?

-Si le escuchases un segundo... -Basta. Sal del coche.

No te lo digo más veces.

No quiero nada de ti.

A partir de ahora, somos solo compañeros.

¿Está claro?

-Muy bien. Me voy.

No te molesto más. -Perfecto.

A ver, Laura, ahora vendrá el anestesista.

Te explicará la anestesia que utilizará contigo.

La operación dura, aproximadamente, dos horas.

Y si todo va como esperamos, mañana estás en casa.

¿Vale? -Vale.

Vale. Sí. Eh...

Bueno, yo tengo que hacerle una pregunta.

-Por supuesto, dime.

-Bueno, es algo muy especial. -Ajá.

-Y, bueno, yo no se lo pediría si no fuera porque...

realmente estoy en una situación muy complicada.

Bueno, como ya sabe,

Carlos no sabe que me quitaron el útero.

Llevamos cuatro años juntos

y nunca he encontrado el momento de decírselo,

y bueno, cuanto más tiempo pasa, más difícil es.

-Sí, bueno, es lógico. -Sí.

Por eso he pensado, bueno, he estado hablando con mi amiga,

y hemos pensado que es un buen momento para decírselo.

-Sí, puede serlo. Puede ser el adecuado.

-Sí, pero bueno, no se lo puedo decir yo

así como así.

O sea, no puedo. ¿Me entiende?

-Pues no lo tengo muy claro.

-Yo necesito que me ayude.

-Bueno, pero si quieres que te ayude yo,

dime cómo.

-Bueno, como me tiene que extirpar un tumor,...

-Ajá.

-...pues hemos pensado que quizá usted le puede decir

que me ha tenido que quitar el útero.

-O sea, que le explique

que lo he descubierto en la intervención.

-No, no, no, no.

Que me lo ha tenido que quitar ahora.

-A ver, entendemos que es un favor muy grande,

pero para ella es muy importante. -Sí.

Sí, si es que...

me he imaginado mil veces el momento en el que se lo diría,

y no, no hay forma.

Es que yo sé que no me lo perdonaría.

Claro, en cambio,

si usted va y le dice que me lo han tenido que quitar,

pues a lo mejor...

-A ver, Laura, una cosa es la confidencialidad,

¿vale? -Sí.

Y otra muy distinta es que me pidas esto,

que es que mienta.

-Bueno, a ver,

si lo piensa, no es tan distinto.

-Entiéndame, es que yo ya no puedo más.

Necesito que me ayude.

Mentí en su día por vergüenza,

por lo que fuera, porque fui idiota.

Y después de eso,

ya no supe salir de esa mentira tan horrible.

No sé.

A lo mejor usted me puede ayudar a que se entere de la verdad.

Por favor.

A ver, ¿es que llamarle a eso la verdad?

Es decir,

que yo le diga al novio que durante la operación

la hemos extirpado el útero,

cuando hace cuatro años que la operaron.

Pues, no sé, es que la gente a veces no...

No entiendo lo que piensa.

Que, a ver, también es verdad que entiendo su intención

y lo que quiere conseguir con esto.

Pero, no sé, pedirme que haga algo así...

Pues... Pues es que no lo entiendo, además, no me ha pasado en la vida.

Esto es más extraño...

Siento todo esto.

Lo siento mucho. -Nada, nada.

La vida, Fer,

es así.

-Ya, pero es que...

yo también tengo que ver con todo esto.

-No, hombre, ¿qué vas a tener tú que ver?

-Esto son los bichos,

estos malditos bichos que me...,

que me están comiendo por dentro.

-Escúchame, Eugenio, escúchame.

No son bichos.

-Todo está en tu cabeza. -No.

Tú no los has visto.

A ver, Eugenio, está en tu mente. Lo dicen las doctoras.

-¿No me crees? ¿Quieres verlos? -No, no, no, no, no.

Para, para, para. -Mira.

-Para, para, Eugenio. Escúchame.

Estás así de los nervios.

¿Vale?

Estás de los nervios

por el negocio y por mí.

-¿Qué dices? -No son bichos, Eugenio.

A tu cabeza le ha dado por ahí, pero...

A ver, a ver qué...

Es que...

El único bicho que te jode la vida soy yo.

-No, pero no digas tonterías, Fer.

Tú haces lo que puedes con lo tuyo.

-Si no hay nada mío.

-A mí no me importa, Fer, hacerme cargo.

Se lo prometí a papá y ya está.

No puedes, yo soy tu hermano y lo hago yo.

No pasa nada. -Es que sí puedo.

Estoy perfectamente. Llevo años perfecto.

-¿Qué?

-A ver...

Salí del accidente tocado,

es verdad.

Y papá pensó que no me iba a recuperar nunca,

pero bueno, yo...

Yo le dejé creer.

Era tan cómodo, cómo...

¿Cómo vas a pasar de algo así? No puedes.

Y, claro, no le dije nada, pero...

Pero, la verdad, Eugenio,

es que llevo años bien.

-No.

¿Estás bien?

-Sí, pero todo esto se acabó. No puedo seguir haciéndotelo.

-¿Y tú...? ¿Y tú te consideras persona?

Fuera de aquí.

-Hombre, Eugenio... -Fuera.

-Por tu bien. -Te estoy diciendo...

-Fuera de aquí.

¡Que te vayas!

Los últimos resultados de las pruebas de Eugenio.

Está todo bien.

-Se descarta que sea algo físico finalmente.

-Ya, bueno, pues ahora lo que nos queda

es que reconozca que tiene la enfermedad de Morgellons,

que eso va a ser más difícil, y buscar el origen,

pero yo creo que se debe a un estrés tremendo acumulado, ¿no?

Desde que se murió su padre, se ha tenido que hacer cargo

del negocio, de su hermano y de todo.

-Ya. -Y el hermano está perfectamente.

Vaya personaje. -Bueno.

Cada uno tiene lo suyo, ¿eh?

Ahora mismo está hablando con su hermano para decirle la verdad.

Mira, aquí está. Hola, Fernando.

Hola. -Que se vaya a la...

-¿Qué pasa? -Menuda me ha montado.

-¿Por qué? -Yo qué sé.

-¿Se ha enfadado o qué?

También tienes que entender que es normal que se enfade.

-¿Y ahora qué? ¿Eh?

-Bueno, vamos a ver.

Yo veo dos problemas.

Por un lado, la enfermedad de Eugenio,

y por otro, el comportamiento de Fernando.

Me gustaría hablar con los dos a la vez

a ver si podemos llegar a la raíz del problema,

pero yo intuyo que tiene que ver con el accidente que tuvo Fernando.

(ALTAVOZ) "Vicente Heredia, le esperan en cardiovascular".

Bebe un poquito.

-No, no, no, gracias, no tengo sed.

-Ya. Ya sé que no tienes sed, pero tienes que beber agua

para llevar mejor el posoperatorio, ¿vale?

-¿Habéis hablado ya con el doctor? -No, nos lo ha dicho una enfermera.

-¿Qué os ha dicho?

-Que bebas agua.

-Ya, o sea, que de lo otro no os ha dicho nada aún.

-¿Lo otro?

-Sí, ¿no le has contado?

-¿Qué me estoy perdiendo?

-No, bueno, a ver...

Eh... Nada, que solo es una posibilidad, ¿eh?

Pero antes de la operación,

el doctor nos dijo que,

según como fueran las cosas,

a lo mejor le tenían que extirpar el útero.

-Ay, cariño.

-Pero espérate, bueno, a ver...

Que todavía no sabemos qué ha pasado.

-Sí, esperemos a ver. -Ay, mi niña.

-Hola. ¿Qué tal te encuentras, Laura?

-Bien.

¿Saben ya algo?

-Bueno, que la intervención ha sido difícil.

Estaba adherido a varios órganos, pero el resultado es positivo.

-O sea, no hay cáncer. -He hablado con el patólogo

y es muy pronto para saberlo,

pero con los resultado de la primera muestra

ellos son optimistas.

-Vale.

O sea, entonces, ¿el útero?

¿Qué ha pasado? Han...

-Sí, se acuerda que nos dijo

que quizá se lo tenían que extirpar. ¿Lo han hecho?

-Doctor, ¿qué está pasando?

Se lo han extirpado o no...

-No, no, no hemos tocado el útero.

-Ay, pero significa que está todo perfecto.

Ay, que vamos a poder tener hijos.

-A ver, espérate, que la acaban de operar.

Cuidado, ¿vale?

-Oye, pero cambiad esa cara, ¿no?

Que... Que nos acaban de dar una buena noticia.

¿Qué digo buena? Una buenísima noticia, ¿no?

A ver, ¿alguien me puede explicar qué está pasando aquí?

-Yo me voy y os dejo que habléis.

-Amor.

-Eh...

¿Nos dejas a solas?

-Sí.

-Pero ¿qué pasa?

-A ver...

Nunca, y mira que le conozco desde hace años, ¿eh?,

nunca se había puesto así.

No entiendo cómo no se da cuenta de que a Laura la acaban de operar.

Espero que se dé cuenta de lo que ha hecho

y puedan solucionarlo.

Es que les quiero mucho a los dos.

(ALTAVOZ) "Hermenegilda Romero, acuda a recepción".

-Pero ¿qué pensabas?

-¿Qué? -¿Tenerme años intentándolo?

¿Cuál era tu plan exactamente?

-No, he intentado contártelo tantas veces...

-Pues ya está.

Mucho mejor, claro. -No, pero...

Te ponías tan contento cuando hablábamos del tema,

que no me atreví, es que no sé.

-Pues mejor, ¿no? Mejor.

¿Y qué?

¿Te lo has pasado bien mientras me engañabas?

-Carlos, me vaciaron.

Te puedo asegurar que no es nada divertido.

¿Cómo me puedes estar diciendo esto?

-¡No te hagas la víctima conmigo!

¿Eh?

Me has estado engañando durante años.

Años, años, Laura.

Me siento tan imbécil.

No, no me toques, ¿eh?

No me toques.

Si es que mi familia tenía razón.

No me quieres, solo quieres mi dinero.

-No, te quiero a ti. -No.

No, tú no me quieres porque si me quisieras,

me lo hubieras contado.

Tú no me quieres.

Laura, tu quieres el estilo de vida,

del bar, es lo que quieres. -No, no es verdad.

No es verdad. -¡Que no me toques!

Mira, Laura, no me vas a volver a tocar nunca. ¿Entiendes?

-¿Cómo que nunca? -No.

Lo has estropeado todo.

Por cobarde, por mentirosa.

Hemos terminado.

-Mi primera reacción fue culpar al médico.

Que, al final,

no resultó ser tan majo como parecía.

Si, total, era decir unas palabritas y ya.

Aunque, bueno, tampoco sería fácil para él.

Ahora mismo estoy tan cansada que no...,

no puedo pensar en nada.

Necesito descansar.

Quiero que me den una pastilla

y dormir un día entero.

Si es que...

Si es que yo sé que tendría que habérselo contado.

Si yo lo sé, pero no supe cómo.

Es... No sé.

Es que...

Tenía tanto miedo a ese momento. No, no, no...

No me estás escuchando, Eugenio. No me estás escuchando.

Lo siento, ¿me oyes?

Lo siento.

-Pues no me vale.

Sentirlo no arregla nada.

Toda la vida...

mintiéndonos y chupando del bote.

Ahora dice que lo siente, ¿y no pasa nada?

No. Ya está.

-Eugenio, estamos aquí para intentar escucharnos y solucionar las cosas.

-¿Ves?

Hasta ella me da la razón.

-Vamos a intentar llegar al origen del problema.

Y, Fernando, creo que puede estar en tu accidente

y en esa especie

de apatía que tuviste luego.

-Espera. Que yo he venido a hablar...

de él.

Para ayudar con los bichos.

Que yo estoy perfectamente.

-Bueno,

pasarse años fingiendo una minusvalía

para no enfrentarse a la vida,

tampoco me parece que sea estar perfectamente.

-A ver, dicho así...

-Pues así, como es.

-Puede ser que no te sintieras valorado por tu familia

porque estas cosas pasan,

y de alguna manera,

hayas tenido ese comportamiento como una forma de castigarles, ¿no?

¿Cómo te llevabas con tu padre?

-Usted no conoció a mi padre.

-¿Te sentías valorado por él?

-Me trataba como a un impedido.

Como un minusválido.

No quería ver que estaba bien.

Y todo el mundo pensó

que no podía con las cosas ni podía hacer nada.

-Sí, la culpa es nuestra, claro.

-¿Alguien me preguntó algo a mí?

¿Alguna vez tú me has preguntado lo que necesito?

¿O lo has dado por sentado?

¿Queríais que fuese un impedido? Bueno, vale.

Por mí perfecto.

-No vamos a llegar a nada, ¿eh?

-Sí. Sí estamos llegando, Eugenio, sí.

Yo veo claro que... Que tú has tenido que cargar

con mucha responsabilidad todo este tiempo

y eso te ha generado mucho estrés.

Ha desencadenado esta enfermedad y el delirio.

Y en tu caso lo que veo, Fernando, es que tienes mucha rabia,

y seguramente con razón,

porque no te has sentido valorado por tu familia.

Has sentido que te trataban como un inútil.

Eugenio.

Tienes que descansar y dejarte cuidar.

Y tú, Fernando, tienes que trabajar

y sentirte útil. -Ya, pero...

Pero ¿cómo? ¿Cómo hacemos eso?

-Teníais un negocio en común, ¿no?

Pues...

-No sé, quizá...

¿De verdad lo sientes? -Claro.

Te lo estoy diciendo.

-Yo también.

-Gracias.

-Gracias a vosotros.

(Puerta)

¿Sí?

-¿Se puede?

-Ajá.

-Ya he descubierto lo que es.

Es tu tesis sobre las bacterias.

No sé por qué te molestaba que mirara.

-Pues es bastante fácil.

¿No te quedó claro?

-Sí, pero a ver, que te quede claro a ti que no tengo interés

en esa tesis interminable que no vas a publicar nunca.

-Puede que se publique antes de lo que crees.

-Vale, o sea, que estás enfadada.

-No.

No, no estoy enfadada.

Y siento que discutiéramos.

Sé que ese puesto es importante para ti

por tu hija, pero para mí también lo es.

-Ya, lo sé.

-Llevo años esperando una oportunidad

y no puedo dejarla escapar.

-Nadie te dice que la dejes pasar,

pero, sinceramente, con esa tesis no es suficiente.

-Ah, ¿no?

-No, no, porque yo creo que necesitas algo más.

Y, sinceramente, no sé si lo tienes.

-¿Algo como qué?

-¿Tú crees que no soy capaz de escribir un artículo de esos

que te dejarían sin palabras?

-Te dejo sin palabras.

(Mensaje de móvil)

-Perdona, un segundo.

(Mensaje de móvil)

El deber me llama. -A mí también.

-Venga. -Chao.

(MARCA UN NÚMERO DE TELÉFONO)

Tío, llámame en cuanto escuches este mensaje.

Quiero hablar sobre...

la muerte de mi padre.

No quiero que te enfrentes a mí y hagas el ridículo.

Así que...

¿Qué te parece si lo hacemos un poco más interesante

y te dejo echar un vistazo a mi tesis?

-Pues, mira, ahora me pica la curiosidad.

Dos excursionistas.

Acaban de rescatarles de la montaña.

Han pasado horas a bajas temperaturas.

Habrá prensa cubriéndolo.

-¿Son famosos?

-Jordi Antúnez y sus asistente personal.

Tengo mucho frío.

-32 de temperatura. Voy a por la glucemia.

-¡Dani! ¡Dani! ¿Cómo se puede entrar aquí?

Pues el caso es que los dos

siguen con los pies con coloración azul

y pérdida de sensibilidad.

El riesgo de que desarrollen una necrosis

y no puedan usarlos es elevadísimo.

Quería pedirte que me prometieras

que cuidarás de ella.

-Está bien, pero si tú me prometes algo a cambio.

-Vale.

¿El qué?

-Prométeme que dejarás que te regale algo antes de marcharte.

Para mí es esencial saber los turnos de antemano.

O sea...

Es importante saber con quién puedo contar.

-Sí, es importante saber

en quién se puede confiar y en quién no.

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  • Centro médico - 08/10/18 (2)

Centro médico - 08/10/18 (2)

08 oct 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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