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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 08/06/18 (1) - ver ahora
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Subtitulado por Accesibilidad TVE.

Juanjo ha acompañado a su vecina Susana al hospital

tras habérsela encontrado dormida en la escalera de su edificio.

(CON DIFICULTAD EN LA VOZ) -Mejor vamos a casa, ¿vale?

-Ya estamos en el hospital. Ya estamos aquí.

-¿Cómo que en el hospital? -Sí...

-Al hospital, no Juan... -Venga.

-Pero yo... -Vamos.

-Llévame a casa, Juanjo, yo quiero dormir.

-Espera un momento. -Sí.

-La doctora Marco está de guardia.

-Sí. Bueno, venga, que vamos a hacer un...

-¿Quieres que...?

-Sí, sí, sí. Llama a una enfermera. -Vale.

-Doctora, es Susana, mi vecina.

La he encontrado tirada en la escalera de mi edificio.

Estaba dormida sobre un charco de vómito.

-Ya. Susana... -Eeeeh...

-Estás en un hospital. -Vale.

-¿Sabes qué día es hoy? -Pues...

-Ay, Susana, ¿qué día es hoy? -Pero ¿qué haces, tía? ¡No me toques!

-Susana. -¿Qué?

-¿Qué día es hoy?

-¿Qué día es hoy? -¡Juanjo...!

¡Aaa!

Caramelo de fuego...

-Por lo menos te reconoce a ti.

-Susana.

-¿Qué? Jo... -¿Recuerdas cuánto bebiste?

-Uff, todo.

Me lo bebí todo.

La intoxicación etílica comienza con una sensación de euforia

a la que puede seguir somnolencia,

náuseas, pérdida de conciencia e incluso el coma y la muerte.

Por eso es tan importante evitar el abuso de alcohol.

Y si sabemos que vamos a beber,

es fundamental comer bien y beber agua.

Mantenerse hidratado.

Javier Ribero, acompañado de su esposa Elisa,

acude al hospital por un problema en ambas manos.

-A ver si después de esto le das un descansito al dichoso velero.

Que no se puede salir a navegar todos los días; y menos en pleno invierno.

Normal que se te hayan congelado los dedos.

-A ver, Elisa, ya está bien, ¿eh? -Sss.

-Sí. Ya está bien; porque todavía no sabes ni lo que me pasa

y tú no haces más que echarle la culpa al barco. ¿Eh?

Es que, si fuera por ti,

la culpa del cambio climático la iba a tener el barquito.

-¡Mira, no digas sandeces, Javier, por favor!

-Llevo media vida soñando con tener un barco,

desde hace veintipico años que nos fuimos de vacaciones a Denia,

ahí aprendí a navegar, desde entonces no hay cosa que me haga más ilusión.

Y bueno, pues ahora tenía tiempo libre, tenía unos ahorritos

y ¿qué he hecho?

Comprarme un velerito precioso. Pero ¿qué pasa?

Que a Elisa, mi mujer, es que no le gusta nada el mar.

Bueno, Javier, cuénteme.

Bueno, hace una semana aproximadamente,

empecé a sentir frío en los dedos de las manos.

Ajá.

Pero bueno, coincidió con estos días

que ha hecho de mucho frío y mucha humedad y no le di importancias.

Pero el problema es que empezaron a cambiar de color:

primero empezaron a ponerse como blancos

y ahora tienen un tono azulado.

Ya. Y ¿tienes sensación de hormigueo o acorchamiento?

-No. Es más bien la sensación

esa de cuando se te duerme un brazo o una pierna. Ese cosquilleo, así.

Pero bueno, el dolor de verdad me viene

cuando me lavo las manos con agua fría.

Y lo de hoy ha sido insoportable ya; por eso hemos decidido venir.

Además, en las yemas me han salido como unas llagas,

como unas ampollas. Ahora las miraremos.

Sí quería comentar de su informe, que he recibido, unos datos:

aquí aparece que tiene usted cuadros de hipertensión y tabaquismo.

Bueno, tabaco hace que no fumo un año, casi; desde que me prejubilé.

-¿Y los puros?

-Bueno, vale.

Un puro de vez en cuando sí que cae.

Ya. Javier, ¿a qué se dedicaba usted profesionalmente?

-Más de 30 años dedicado al sector de la banca.

Desde los 18 años hasta los 50,

que me he prejubilado de director de sucursal, ahí, al pie del cañón.

-Ese trabajo le iba a matar de estrés.

-Bueno, sí, la verdad es que era bastante estresante

y decidimos parar. Hablamos y decidimos parar.

Vale, pues me parece una decisión estupenda.

A ver, yo no me opongo a que Javi tenga sus aficiones, faltaría más.

A mí lo que me fastidia

es que haya dado la entrada para ese barquito

sin decirme ni una sola palabra, a mis espaldas.

Habíamos quedado en hacer un viaje a Etiopía cuando él dejara el banco.

Y ya no hay viaje.

-Vamos a ponerle un suero y a dejarla descansar.

¿Tú trabajas ahora? -Sí. Entro ahora.

-Estupendo, pues necesito que la lleves a Reanimación

y le digas a las enfermeras

que le pongan un suero glucosado con vitamina B1, B6 y B12.

-Vale.

-Yo me paso en un rato para ver cómo está.

Susana es mi vecina.

Su padre hizo bastante fortuna en su día.

Tanta que ella no necesita ni trabajar.

El problema es que todo su tiempo libre lo invierte en..., lo mismo.

La verdad es que me da pena porque es una chica encantadora.

Pero cada día la veo peor.

-¿Quieres que llame a alguien? -Sí.

-A ver, ¿lo tienes aquí en el móvil? -Sí.

-Pásamelo, a ver. ¿Cómo se llama, quién es?

-Carlos. -¿Carlos?

-Sí, Carlos. -¿Seguro que está aquí?

-Solo hay un Carlos. -Vale. ¿Es este?

-Sí, Carlos, Carlos. -Muy bien. Pues ahora lo llamo.

-Vale.

-Después de llevarte a ti, llamo, ¿eh?

Y desde entonces, ¿a qué se dedica?

-Bueno, pues tengo un barquito, ahí en el pantano de San Andrés,

que tengo un amarre, y salgo a navegar de vez en cuando.

Y estoy deseando que llegue el verano para llevármelo a un sitio de costa,

que ahí es donde uno navega de verdad.

-Doctor, últimamente sale a navegar casi todos los días.

¿No puede ser esa la razón

de que haya cogido frío y humedad en las manos?

Bueno, es posible, es posible. Pero vamos a ir viéndolo, ¿eh?

Por favor, quítese los guantes.

Vamos a ver el estado de esas manos...

-¡Aaa!

El paciente presenta en los dedos de ambas manos frío,

color azulado y dolor a la palpación.

Además, tiene úlceras en las yemas y zonas entre amoratadas

y negruzcas, lo que indica

que hay una dificultad en la llegada de la sangre.

Por lo tanto, vamos a realizarle una capilaroscopia,

que es un estudio de la microcirculación cutánea.

-Hola, buenos días. -Hola.

-¿Susana Espósito, por favor? -Sí.

-¿Carlos? -Sí.

-Te he reconocido por la foto del móvil de Susana.

-Ah. Juanjo, ¿no? -Sí. Encantado.

-Hola. -Susana es vecina mía.

Yo además trabajo en este hospital. -Ah.

-Si quieres me acompañas.

-Perdona, ¿cómo fue que te mandó llamarme?

-Bueno, pues preguntamos si quería que llamáramos a alguien

y se lo pensó un poco y dijo que te llamáramos a ti.

¿Qué pasa, te parece extraño? -Bueno, sí.

Es que no nos vemos hace cuatro años. -¡Guau!

-Claro, no sé.

-Pues me lo dijo bien clarito, que te llamáramos a ti.

Yo no sé cómo la recuerdas.

Pero en estos últimos años ha...,

ha empeorado mucho.

Sígueme.

Bueno, les he llamado

porque ya tengo los resultados de la capilaroscopia

y nos indican una leve pobreza vascular.

Es decir, que su riego sanguíneo

no es todo lo bueno que debería ser.

De ahí que la irrigación a los dedos sea deficiente.

La hipertensión y el tabaquismo,

incluidos los puros, tampoco ayudan mucho.

-Pero ¿sabe más o menos lo que tengo? No. No lo sé.

-¿Y cuál es el siguiente paso?

Verá, el siguiente paso es hacer una serie de pruebas complementarias.

-Pero entonces, ¿puede ser grave, doctor?

-Pero y todo eso ¿por unos dedos azules?

Verán, el objeto de estas pruebas

es descartar algún proceso inflamatorio agudo,

o alguna infección oculta o incluso

una enfermedad reumatológica como pudiera ser el lupus.

Tras haberle suministrado suero con glucosa y vitaminas,

Susana, la paciente con intoxicación etílica evoluciona favorablemente.

-Aah. -Susana, Carlos ha venido a verte.

-¿Eh?

Ay, Carlos.

¡Qué alegría verte!

Dos besos, ¿no?

Ay... -¿Qué te ha ocurrido?

Vómito

-¡Tranquilo, tranquilo!

Tú tienes que salir, tienes que salir, ¿eh?

Venga. No, no pasa nada.

¡Qué movida! Que ha empezado a vomitar de repente.

-Vamos a ponerle otro antiemético para los vómitos.

Susana.

Voy a explorarte porque puede que tengas

una gastritis erosiva por el alcohol. -Ah, ah.

Amor, escúchame.

Lucía es una muy buena especialista.

Y además se ha ofrecido a ayudarnos.

Hagamos una cosa, ten una sesión con ella;

y si no te gusta, no te parece bien, lo que sea, cambiamos, ¿vale?

¿Confías en mí?

Lucía. ¡Hola! Llegáis pronto.

Bueno, ella es Berta. Ya, ya. Ya nos conocemos.

¿Pasáis?

No, yo os dejo, que tengo que hacer un TAC.

Vale. Bueno, pues pasa, Berta.

Javier Rivero, el paciente con los dedos ulcerados y negruzcos,

se somete a un PET TAC.

El resultado de la prueba confirma que, efectivamente,

es la necrosis del paciente la que está impidiendo

que la sangre llegue a los dedos.

Hemos tomado una muestra de tejido y la hemos enviado a laboratorio,

y espero que en 24 horas estén los resultados.

-Ey...

-¿Cómo estás?

-Ah, pues no muy bien, la verdad.

-Una resaca épica, ¿no?

-¡Ah...! La peor de mi vida, con diferencia.

-La última siempre es la peor.

-Ah, echaba de menos tu filosofía de barra de bar.

-Bueno. Yo de eso hace tiempo que no..., que no sé mucho, la verdad.

-¿No? -No.

-¿Qué pasa? ¿Te cuidas mucho, o qué? -Bueno... Lo intento.

Me ha dado por correr. Me he hecho runner.

-Perdón, perdón. -¿Estás bien?

-Eh... Sí. Ah...

Es que me ha dado... una náusea al imaginarte en mallas.

Me acuerdo mucho de ti, Carlos.

Y sé que...

Que cometí un gran error. Ya lo sé.

-Bueno, Susana, que eso ya...

Ya pasó. ¿Eh? Ya está. -Sí, pero es que...

Yo no tenía derecho a decidir eso yo sola, Carlos.

Era el hijo de los dos.

-Susana, eso ya ha pasado, ya está.

-Es que quiero que sepas, Carlos, que...

Que cada día...

Cada día me arrepiento de haber tomado esa decisión, Carlos. Y que...

Y que sé que si hubiese tenido a ese niño todo sería diferente.

-Susana, tranquila.

Ya está. Tranquila.

¿Sabes qué? Que...

Que nunca es tarde para cambiar.

Nunca.

¿Eh?

Te tengo que dejar, ¿eh?

Tengo que hacer una llamada.

Ven.

Pero ¿qué hacemos aquí, Berta?

Que necesito hablar contigo.

Oye, ¿ha pasado algo en las sesiones de Lucía?

No, no. No es eso.

Bueno.

¿Entonces qué es tan importante, que no podamos hablar luego...,

no sé, tomando un café? Bueno.

Que necesito decírtelo ya y... Y bueno. Que... allá va.

Yo te quiero, Ramón.

Te quiero muchísimo.

Y te quiero de verdad.

Y yo lo sé, que he hecho muchas cosas mal.

Pero...

Pero yo quiero seguir contigo.

Quiero intentarlo y...

Y apostar por lo nuestro, porque de verdad que lo creo,

que podemos ser muy felices.

Pero de verdad que...

Que no te quiero presionar ni nada así... Solo necesitaba...

Necesitaba decirlo.

No sé. Solo...

piénsatelo.

Y rebusca ahí, a ver qué...

Qué pasa aquí.

Y bueno, si al final la respuesta es no, pues...

me dará mucha pena, pero...

Pero lo entenderé.

Está bien. Verás. Eh...

Dame un poco de tiempo.

¿Vale?

¿Podrás?

Sí. Sí, sí.

Estoy dispuesta a esperar el tiempo que haga falta.

Oye. Eh...

Verás, que... yo ya he terminado mi turno. Así que...

Si quieres espérame y te... Y te acompaño a casa.

Vale.

Ya te espero.

Juanjo, avisa a una enfermera, por favor.

-Sí. Ay... Aquí hay un vómito.

-Susana. -Eh...

-Susana, ¿dónde estás? -¿Quién eres?

-¿Sabes dónde estamos? -Mm...

-Juanjo, Juanjo, ayúdame, por favor. Ayúdame.

-Venga, tranquila. Tranquila...

-Cógela fuerte. -Venga. Ahí.

A... Venga, quieta.

-Está saturando a 82. Tiene un problema en los pulmones.

-Ay...

-Mar, está saturando a 82.

Así que necesito que le pongas oxígeno,

aerosoles, otro antiemético, porque sigue vomitando,

y tenemos que hacerle una placa de tórax cuanto antes.

En la radiografía se ve un patrón típico

de neumonía por broncoaspiración.

Es un tipo de neumonía que sucede cuando los alimentos,

el líquido o el vómito,

en vez de mantenerse en la vía digestiva,

pasan por aspiración al aparato respiratorio: a los pulmones.

Es una situación muy grave.

Así que ya le hemos realizado una broncoscopia de urgencia,

en la que el neumólogo ha encontrado el aparato respiratorio de Susana

en muy mal estado: con edemas en las cuerdas vocales,

y úlceras por quemaduras ácidas.

Tras ser intervenida, le hemos administrado antibióticos,

tanto para la neumonía como para cubrir otras posibles infecciones,

además de corticoides para reducir la inflamación,

un protector de estómago,

y antieméticos para evitar que siga vomitando.

Así que vamos a ver qué tal evoluciona.

Tras recibir los resultados de la biopsia,

el doctor Landó explica a Javier y Elisa el diagnóstico definitivo.

Veréis, tengo ya los resultados de las pruebas de anatomía patológica

y de toda esa batería de pruebas que le hicimos.

Han confirmado mi sospecha inicial.

Y es que usted padece lo que se conoce

como el fenómeno de Raynaud.

El fenómeno de Raynaud es un trastorno poco común

que suele afectar a los dedos, tanto de las manos como de los pies.

Los vasos sanguíneos se estrechan,

ya sea por el frío o por la sensación de estrés.

Impidiendo que la sangre llegue con normalidad

a la superficie de la piel.

Las zonas afectadas suelen tornarse de un color blanco o azulado.

El caso de nuestro paciente es bastante severo.

De ahí las llagas y el tejido muerto.

Entonces, ¿definitivamente esto ha salido

por salir a navegar en invierno? No... No directamente.

Sí que es cierto que posiblemente haya podido acelerar el proceso.

Pero, a la larga, hubiera aparecido igual.

Por lavarse las manos con agua fría;

por salir a la calle en invierno sin guantes; o incluso,

por alguna situación de estrés cotidiano.

-Y... ¿voy a poder salir a navegar, o...?

Bueno, vamos a ver.

Yo creo que todavía es demasiado pronto

para empezar a establecer cambios de hábitos de vida. ¿Eh?

Vamos a comenzar con el tratamiento,

y además voy a pedir una analítica de coagulación especial.

-¿Y eso qué significa? Verá, quiero saber

si la sangre de Javier está más coagulada de lo normal,

y de ahí la dificultad para llegar

a los miembros del cuerpo más distales al corazón.

Es decir, los más alejados, como son los dedos.

-¿Cómo estás, Susana? -Un poco mejor.

-Susana, lo que has sufrido se llama síndrome de Mendelsson.

Parte del contenido gástrico ha pasado a los pulmones,

provocando quemaduras y una fuerte neumonía.

-A ver, entonces se supone que...

Que me quedé dormida y...

¿acabé tragándome mi propio...?

Por Dios...

-Susana, quiero que seas consciente de la gravedad del episodio

que acabas de sufrir. ¿M?

Cada vez que bebes hasta ese punto estás poniendo en riesgo tu vida.

Y es que eres muy joven.

Tienes que luchar por vencer esta adicción.

-¡Si ya lo sé, si quiero cambiar! Pero es que es muy difícil.

-Ya, ya, ya lo sé.

Ya sé que hay momentos en la vida en los que parece

que no hay salida, pero la hay. ¿Mm?

Y en el hospital contamos con un departamento de Psicología excelente.

Además, hay un grupo de terapia contra las adicciones.

-Vale.

Lo haré, pero prefiero hacerlo por mí misma.

-¿Qué tal?

Te dejo descansar. -Vale.

¡Ey! -Gracias.

-Carlos... -Ya me han contado el episodio.

Susana, tienes que acabar con este tipo de vida.

-Si ya lo sé, Carlos.

Y lo voy a hacer, te lo juro.

De verdad, estoy decidida. -Mira.

Yo voy a ayudarte en todo lo que pueda. ¿Eh? En todo.

-Me ha dado mucha fuerza verte, Carlos.

Oye, que...

Que a lo mejor te puede parecer un poco precipitado y...

Y todo eso, ¿eh? Pero ¿po..., podría pasar unas semanas contigo?

Oye, que no... Que no te estoy pidiendo volver

ni nada de eso, ¿eh, Carlos?

Solo que...

Bueno, no sé, que...

Había pensado que, como tú ya has pasado por todo esto, pues...

Pues bueno, que...

Que quizás podías estar pendiente de mí en los días más duros, ¿no?

Y bueno, y luego, si estamos bien, pues... ya vemos, ¿no?

¿Quién sabe...? -Mira, Susana, no...

No sé... Es que no sé cómo no te lo he dicho antes.

-¿El qué?

-Tengo mujer e hijo.

Y no creo que sea buena idea que vengas con nosotros.

-¿Tienes un hijo?

-Sí, se llama Jaime y tiene tres años.

-¿Tres años? -Sí.

Mira, ahora tengo que irme. Pero... vendré mañana a verte, ¿eh?

El doctor Landó ya tiene los resultados

del estudio de coagulación que le hicieron a Javier,

el paciente diagnosticado de fenómeno de Raynaud.

El estudio confirma cuál es el origen del Raynaud.

El paciente sufre una trombofilia genética

y un síndrome antifosfolípido.

Es decir, este defecto sanguíneo hace que su sangre sea más espesa,

y por lo tanto tenga mayor dificultad

para trasladarse por el torrente sanguíneo.

Vamos a ampliar el tratamiento que tenemos ahora mismo,

con heparina subcutánea, y...

E iremos viendo cómo va evolucionando.

Hola. ¡Hola!

Oye. Que quería preguntarte. Que...

¿Qué tal con Berta?

Ramón, que nos conocemos. Que te veo venir.

No, no, no. No estoy intentando sonsacarte información.

Ya, porque sabes

que no te puedo contar nada de lo que hable con mis pacientes, ¿no?

Sí, sí, lo sé, lo sé. Y no es mi intención.

Eh... Vamos. Te lo digo porque...

justo anoche, pues vi que Berta estaba bastante cambiada,

después de la primera sesión.

Bueno, es que para eso son las sesiones, ¿no?

Para intentar mejorar, y cambiar los comportamientos,

y las conductas... Pues sí.

La vi bastante bien.

De hecho, anoche estuvimos hablando...

toda la noche, muchas horas, y...

Bueno, hemos decidido darnos una oportunidad, seguir adelante,

pero me temo que Berta ha vuelto a las andadas.

Porque en menos de una hora

tenía hasta siete llamadas perdidas de ella.

Entonces, no sé si estoy haciendo bien,

o soy un kamikaze por meterme en una relación tan complicada.

Vamos a ver, Ramón.

Que la vida no es siempre coser y cantar.

Y las terapias son largas porque tardan tiempo en hacer efecto.

Ya.

Pero claro, si ella está más inestable ahora,

pues tendrás que luchar, ¿no?

Bueno, que me voy a trabajar.

Ánimo. Gracias.

Tras recibir una fuerte batería de antibióticos

para aplacar la neumonía causada por la inhalación de flujo gástrico,

Susana ha pasado la noche en el hospital.

-¿Qué pasa? -¡Que está todo lleno de bichos!

¡Qué asco!

-Tranquila.

Está pasando por un delirium tremens.

Susana ha estado bebiendo grandes cantidades de alcohol

durante mucho tiempo,

y es a eso a lo que se ha acostumbrado su organismo.

Al estar aquí ingresada y cortar radicalmente el consumo de alcohol,

ha tenido un síndrome de abstinencia alcohólica o delirium tremens.

Que cursa con taquicardia, agitación, e incluso alucinaciones.

-Juanjo. Gracias.

-¿Cómo estás?

La Susana que has visto no era ella. Lo sabías, ¿verdad?

-Ya, pero yo no tengo por qué pasar por esto, Juanjo.

No sabes lo que he sufrido ya con Susana. Ya he cumplido.

¿Sabes que estábamos esperando un hijo?

Y a los dos días ella decidió que no quería tenerlo.

Que prefería seguir con esta vida, de noche, de bebida, de salir...

Fue horrible, Juanjo. -No...

-Yo quería tener ese niño, y le quería a ella.

Pero ya está. Yo ya he salido, ya he cumplido, se acabó.

Esta no es mi película, Juanjo.

Mi película es otra, con mi mujer y mi hijo.

-Pero posiblemente esa mala decisión

ha sido la que ha estado consumiendo a Susana.

-Ya. Eso me ha dicho. ¿Y qué? Ya está hecho.

-Ya. Pero tú te alejaste.

Cambiaste de vida gracias a esa mala decisión.

No es que se trate de felicitar a Susana. Pero...

tampoco de darle la espalda.

-Juanjo, gracias por tu apoyo.

Gracias.

Javier Rivero, el paciente con Raynaud,

regresa a Urgencias.

Tiene fiebre, y el dolor de sus manos se ha intensificado.

Javier, tiene 38 de fiebre.

Lo que significa que hay algún tipo de infección. ¿M?

Me lo imaginaba.

Porque además el dolor está siendo insoportable ya.

Sobre todo, en esta mano.

Bueno. Vamos a echarle un vistazo a esos dedos, si me permite...

Las úlceras del paciente

han comenzado a rezumar un líquido transparente.

Además, los dedos cuarto y quinto de la mano izquierda, además de dolor,

presentan rubor, calor y secreciones purulentas.

Para evaluarlas, le hemos realizado una ecografía Doppler

que confirma la ausencia de flujo en las yemas de los dedos afectados.

Y, además, una radiografía donde se aprecia

que la infección está borrando el espacio que hay entre las falanges.

(Llaman a la puerta)

Hola. -Buenas.

Hola. Verá, Javier,

le hemos dejado ingresado

porque, a pesar de que las lesiones de la mano derecha

están reaccionando muy bien al tratamiento con heparina,

en cuanto a las necrosis de la mano izquierda, verá.

Tenemos que amputarlas.

Doctor, ¿me está diciendo que me van a cortar los dedos?

Sí. El cuarto y el quinto de la mano izquierda,

a la altura de las falanges distales.

Esto sería, para que me entiendan, verán,

más o menos a esta altura, por debajo de las uñas. ¿Eh?

La punta de los dedos. ¿No hay otra solución?

La verdad es que no.

Porque, si no intervenimos,

el riesgo es que la gangrena se desplace a la mano,

de la mano al antebrazo, del antebrazo al brazo, y... Etc.

La operación es muy simple.

Consiste en eliminar el tejido muerto.

A pesar de lo localizado del procedimiento,

siempre es aconsejable el uso de anestesia general.

Así evitamos el más mínimo movimiento.

Una vez superados los síntomas del síndrome de abstinencia,

Susana se encuentra recuperada de la neumonía química,

y está lista para volver a casa.

-¿Te quieres sentar? -No, no. No, no, no hace falta.

Que...

Bueno, que solo...

Que quería darte las gracias por todo.

-No me tienes que agradecer nada. -Me parece que sí.

Bueno, y que...

Que me lo he estado pensando, y que...

Que sí que quiero recibir apoyo psicológico. ¿Vale?

E incluso... ir a reuniones de terapia, y todo eso.

-A las terapias de grupo de grupo. -Sí.

-Me parece una idea estupenda, Susana.

-Muchas gracias. -Ven aquí, anda.

-Juanjo.

-Mm... Hola.

-Que muchas gracias por todo. -De nada.

-Bueno, voy a tener que invitarte a cenar un día de estos, ¿eh?

-Será un verdadero placer.

-Por cierto: No...

No sabrás nada de Carlos, ¿no? Es que no... No ha vuelto desde...

lo que pasó, y... Bueno, tengo muchas lagunas.

-Aquel día estaba muy, muy afectado y... Pensaba que no podía con todo.

-Bueno, no... No le culpo.

No tendría que haberlo llamado nunca, la verdad.

-Llámalo en un tiempo. -Bueno, ya veremos.

-Quiero decirte que, aunque seas mi vecina,

puedes contar conmigo para lo que necesites.

Quiero ayudarte. -Pues muchas gracias, Juanjo.

Porque la verdad es que voy a necesitar mucha ayuda.

Adiós. -Adiós.

Lo siento, Ramón, lo siento, de verdad. No...

No sé, se me cruzaron pensamientos, y...

Y me vinieron los miedos... No sé.

La cosa es que luego conseguí calmarme. Hice una cosa que me...,

que me dijo Lucía, y la verdad es que funcionó.

Bueno, me alegro, ya está.

De repente, es que pensé que habían vuelto los fantasmas.

Que ya lo sé. Y lo siento, de verdad.

Oye, te agradezco muchísimo tu apoyo en... En todo.

Escucha, escucha.

Yo sé lo que es... estar abajo y...

Y sé lo importante que significa tener a alguien a tu lado

que te ayuda a levantarte. ¿Mm?

¿Brindamos?

Que aunque sea con refresco se puede, ¿no?

¿Por qué brindamos? Venga. Por...

Por caernos y levantarnos las veces que haga falta.

Brindo por eso. Eso.

Pero juntos, ¿no?

Anda. Dame un beso.

  • Centro médico - 08/06/18 (1)

Centro médico - 08/06/18 (1)

08 jun 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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