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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 08/03/17 (1) - ver ahora
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-Papá, vamos fatal con la obra, ¿eh?

-No te preocupes, David, en peores plazas hemos toreado.

-No sé yo, ¿eh? No nos han traído los sacos de cemento.

Y encima a Pedro y a Juanito se les ha caído el enyesado.

-Anda, carga el escombro.

¡El escombro! -Y este es tu último trabajo, ¿no?

¡Anda, anda que te vas a ir tú por todo lo alto!

-El escombro, venga.

-Hola, Manuel. -Hola.

-David. ¿Cómo estáis? ¿Cuánto os queda?

-¡Hombre, doctora! Ha sido entrar usted y ya ha salido el sol.

Si se queda un ratito, esto seca en un pispás.

-¿Sí? Bueno, pues nada, gracias por el piropo.

Pero de verdad, ¿os queda mucho?

Es que tengo ganas de tener mi consulta.

-No diga que no quiere vernos más.

-Hombre, aquí no, de verdad que aquí no.

¿Cuánto os queda?

-No se preocupe, doctora, que mañana yo creo que ya está.

-Ah. -O pasado, o pasado. Con suerte.

-Manuel. Mejor mañana, por favor. -Sí, sí. Mañana.

-Esto es más de lo que parece, ¿eh? -¿Sí?

Bueno, pues daos un poquito de prisa, anda.

-No te preocupes. -Gracias...

Golpe

-¡¡Papá!! -¿Qué? ¿Qué?

¡¡Aah, la espalda! -¿Qué ha pasado?

-Se ha caído. -Vale, vale.

-¡Me cachis en todo lo verde! -Tranquilo, tranquilo, tranquilo.

Vamos a avisar a una enfermera, tranquilo.

-No, si Marina, este hospital de verdad que es genial

y a mí, ser residente me encanta.

Pero es que yo quiero avanzar, ¿sabes?

-Bueno, si es que es completamente normal que quieras avanzar.

Pero tranquilo, ¿vale? Ya tendrás tu momento. -Eso espero.

Lorena acude a Urgencias

porque ha sufrido un aparatoso golpe en la pierna,

fruto de un accidente doméstico.

-Un momento, ¿qué ha pasado? -No sé, no sé qué ha pasado.

Estaba, estaba alto, se ha caído pero, pero no sé qué ha pasado.

¿Cómo está él?

-Vale. Mir, encárgate de Dacaret.

Nosotros vamos a Triaje, rápido. -Vale, perfecto, conmigo.

-A mí me duele un poco el pie pero el que me preocupa es Hamman.

Todo ha sido mi culpa, en un segundo estaba en el suelo.

Se ha golpeado la cabeza y no contestaba.

Menos mal que enseguida ya se ha despertado.

-Bueno, estás bien.

-Si sólo tengo un poco de mareo y me duele un poco la cabeza,

pero ya está. -Cuéntame. ¿De qué altura caíste?

-Pues estaba poniendo una bombilla encima de un taburete...,

un metro y medio, más o menos. Pero en serio, Mir, que estoy bien.

Que ya está, hombre. -Eh, ¡Dacaret!

-¿Qué? -No te vas a ningún lado tú.

-Que sí hombre.

-No, te voy a hacer un TAC y una analítica.

Así que, por favor, siéntate.

Sí que ha mejorado el cervatillo.

-Cervatillo no, doctor, si no te importa.

-Doctor, doctor.

Un golpe en la cabeza no es algo que podamos menospreciar.

Y aunque el doctor Dacaret parece encontrarse bien,

la altura de la caía y la pérdida de consciencia,

nos obligan a ser cautos.

Ya que podría tratarse de una grave lesión interna.

-Bueno, pues tanto la frecuencia cardiaca

como los pulsos son normales, ¿eh?

Ahora vamos a ver la tensión...

Gracias, Anuc.

Pues también es normal. Dime, Manuel, ¿cómo es el dolor?

¿Está localizado solamente en la espalda o cómo es?

-No, no, no. Empieza como... ¿cómo le diría yo?

Como por el bajo vientre y luego va hacia los riñones

hasta la mitad de la espalda y es como... ¿cómo le diría yo?

Como un mordisco de un perro mastín, ¿eh?

-Pues no me lo quiero imaginar.

Vamos a ver.

¿Y es la primera vez que te pasa? -Ojalá. No.

-Vale.

¿Tienes alguna enfermedad diagnosticada?

-Hipertenso. Pero...

¡Ah! Hace doce años me dio un infarto.

Por eso me quitaron el tabaco. -¿Ya no has vuelto?

-No. -Pues eso está muy bien.

Ojalá todo el mundo lo consiguiera, ¿eh? -Un vicio menos.

-Muy bien. ¿Te puedes descubrir, por favor?

-Sí. -Te voy a explorar el abdomen...

-¡¡Ah!! ¡La madre que la...! Disculpe, doctora, disculpe.

-Perdón.

-Doctora. -¿Sí?

-La mujer del paciente está fuera. -Vale, pues nada, dile que entre.

-Sí. -Gracias, Nuria.

-Pase. -Ya puedes taparte, ¿eh?

-¡Pero bueno! ¿Qué es lo que te ha pasado?

-Ah, un tironcillo. -¡Madre mía!

Manuel y yo nos compramos una casita en la playa

para ir cuando nos jubiláramos.

Ahora me ha dicho que es el último trabajo antes de jubilarse.

Y yo no veo la hora de que se jubile para por fin podernos ir a la playa.

-Bueno, cariño...

La doctora tiene que terminar de explorar.

-¡Ah! Vale, vale. No, no... Yo no quiero molestar.

-No, no, no, no.

Que yo ya he terminado la exploración. Sí.

-Ah. -Pero doctora, ¿y sabe lo que es?

-Bueno, de momento no tengo un diagnóstico,

por eso quiero hacer pruebas, ¿vale?

Primero le voy a hacer un análisis de sangre y de orina,

un electrocardiograma,

debido también a los antecedentes cardiacos que tienes,

y también una radiografía de abdomen y columna lumbar. ¿Vale?

-Vale.

-Para el dolor te voy a poner un analgésico intravenoso, ¿de acuerdo?

O sea, tienes que quedarte en observación. ¿Vale, Manuel?

Tengo que salir un segundito, ahora mismo vengo.

¿Eh? Quédate aquí. Venga. -Quédate aquí tranquilo.

Me voy con usted, doctora.

Que se lo voy a contar a David, ¿Vale?

-Pedro.

Mira, ¿has sacado ya los sacos de cemento? ¿No?

¡Pues sácalos, chiquillo! Que yo no voy a poder, ¿eh?

Pues claro que estoy seguro.

¡Pero bueno!, pero ¿quién manda aquí?

Mira, la obra se acabará cuando yo diga y punto, ¿vale?

-¡Ay!

-Duele, ¿no? -Sí.

-Vale. Pues parece que es un esguince, ¿eh?

¿Cómo te lo has hecho?

-Pues la verdad es que no lo sé. Porque es que no me acuerdo.

Bueno, Hamman estaba colocando una bombilla

y me dijo que se me había olvidado una cita,

que no es verdad, pero bueno.

Empezamos a discutir y, y me puse muy nerviosa.

Es que todo el mundo me dice últimamente

que se me olvidan las cosas.

Y, como estaba en un taburete...,

no me acuerdo, ¿eh? pero...,

pero creo que le di una patada al taburete y Hamman se cayó.

Mira, me da hasta vergüenza decírtelo pero...,

pero es que no me acuerdo, no sé, no sé qué pasa.

Últimamente discutimos pero, es raro, porque yo...,

porque yo nunca había discutido con él.

Y me noto como que tengo cambios de humor, estoy más irascible...,

no sé, yo nunca he sido así, no sé.

-Vale. Pues Lorena, voy a tener que hacerte una radiografía.

Necesito comprobar que no tienes fractura. ¿OK?

Lo menos que puedo hacer es aguantar el dolor.

Es Hamman el que se ha llevado la peor parte.

Estoy deseando verlo pronto.

La verdad es que sigo sin explicarme qué ha pasado.

-Romero. -¿Sí?

-Oye, ¿tú podrías hacerme el favor

e ir a buscar a Lucas al colegio esta tarde?

-Ay, pues es que, de verdad, hoy no puedo.

Tengo el día completo. Lo siento. -Es que no sé qué hacer.

-Pues nada, bienvenida al club de las mamis trabajadoras.

Difícil, ¿eh?

-Esto de conciliar la vida laboral y la maternidad

me está resultando casi imposible.

-Ya. Ay, pero espera un segundo; se me ha ocurrido una cosa...

-¿El qué? -Te voy a dar el número de Paqui.

-¿Quién es Paqui? -Pues la canguro de Andrea.

-¿Ah, sí? -Mi salvadora.

-Genial. -Espera. Va, ¿eh? Ya.

Móvil

Me esperan en Rayos. Hasta luego.

-Vale. ¡Gracias, ¿eh?!

¡Ay!

Mientras a Lorena,

que vino a Urgencias por un accidente doméstico,

le realizan una radiografía del pie para determinar si existe fractura,

el doctor Dacaret espera los resultados del TAC

al que fue sometido para conocer si existen daños internos en su cabeza

tras el golpe sufrido.

-No tengo buenas noticias.

Tienes un pequeño hematoma subdural.

-Déjame ver.

Pues no pensaba que fuera tan grave.

-Bueno, ahora ya sabes,

hay que ser cautos y te vamos a dejar en observación las 24 horas.

Después repetiremos la prueba y, si no se reabsorbe por sí solo...

-Sí, sí, sí, tendréis que intervenirme.

Ya, ya sé cómo funciona. -Exacto.

Un hematoma subdural es una acumulación de sangre

entre el cerebro y su cubierta.

Cuando nos damos un golpe en la cabeza

se mueve más rápido el cerebro que el hueso,

provocando que las venas se tensen.

Y si el golpe que nos damos en la cabeza es muy fuerte,

puede provocar que las venas se rompan y causar una hemorragia.

-Escucha, de Lorena ¿se sabe algo? -Pues no, porque la lleva Rey.

-Ya, ya sé que la lleva Rey pero supongo que también sabrás

que no nos comunicamos mucho últimamente, ¿no?

Así que tendrás que enterarte tú.

-Bueno, yo preguntaré pero..., no creo que me diga nada,

es su paciente.

-Bueno, pues si no te dice nada, insistes.

-Sabes perfectamente que es confidencial.

Y mi labor es que tú te mejores.

El estado de doctor Dacaret requiere que estemos atentos

y vayamos con cuidado.

Ya que si el cerebro no reabsorbe por sí solo el hematoma,

deberemos intervenir de urgencia.

La situación es peligrosa y yo es en eso en lo que debo centrarme.

Ah, venga, despacito, Manuel.

Ahí va.

Pues hasta aquí la carrera.

-Mira, te la pago luego, si no te importa, con unas cañitas.

-Muy... -Zumo, zumo, un zumito mejor.

-Sí, con un zumo. -Gracias, Juanjo.

-Hasta luego, doctora. -Con un zumo.

Bueno, he estado hablando con tu mujer,

que me la he encontrado ahora mismo por aquí, y me ha dicho

que, si te pones nervioso en la prueba o lo que sea,

que visualices la playa. -¿La playa?

-Sí, eso te relaja, ¿no? -Vaya toalla.

-¿No te relaja?

Pues también podemos hacer una cosa, te tumbas...,

mira, tienes aquí un aparatito, con el botón...,

yo estoy ahí, lo escucho y te ayudo a relajarte, ¿vale?

-Doctora.

Yo quería decirle,

mire, usted y yo nos conocemos de unos días y...,

ahora es usted mi médico.

¿Le importa que le haga una pregunta? -No.

-Usted está casada, ¿verdad? -Sí, mira.

-Me lo han quitado ahora. -Claro, para hacer la radiografía.

-Mire, yo llevo 30 años ya de lo que se dice vida marital.

Y..., y a estas alturas me he dado cuenta que mi mujer y yo tenemos...,

incompatibilidad de caracteres, ¿me entiende?

-Complicado, ¿no?

-Sí. Vamos, que no vemos la vida de la misma manera.

-¿Has hablado con ella? -No, no, no.

-Hombre, pues eso es importante. -Ya pero...

-Muchas veces que uno le está dando vueltas a la cabeza

y al final se habla y se arregla.

-Ya, no, si dicho así, parece fácil. Pero...

-No, fácil no es. Bueno...

-No se preocupe, doctora, muchas gracias.

-De nada. Mira, lo que vamos a hacer es una cosa,

túmbate, por favor, mira, yo lo sujeto...

-Sí. ¡Uf!

-Despacito, ¿eh? -Sí, sí, sí, sí.

-Bueno, Lorena.

Pues te voy a recetar unos analgésicos, ¿vale?

Para el dolor pero es importante que guardes reposo.

-Vale. -Aunque no tienes fractura,

no, no puedes descuidar el pie. -Vale.

-¿OK? Por cierto: me estaba fijando...

¿Estás muy nerviosa?

Porque, como te veo que estás moviendo los dedos...

-¡Ah, no! Es que los estaba estirando.

-¿Estirando? -Sí.

-Pues... -Eso es lo que...

-Pues no sé,

es que a mí me había parecido que tienes como, como un tic.

-No, no, no, los estoy estirando, te he dicho.

-Ya.

Oye, Lorena,

me habías dicho que tenías problemas de memoria últimamente, ¿no?

-No. ¡Yo no tengo problemas de memoria!

A lo mejor algún despiste, pero...

¿Tú también vas a empezar con que tengo problemas de memoria?

-Perdóname pero simplemente era una pregunta. No, no...

-Perdona, estos son los cambios de los que te hablaba.

-Oye, ¿te has notado algún tipo de alucinación...?

-¿Alucinación?

¿Me estás preguntando que si tengo alucinaciones?

-A ver, por favor, en serio, que no te estoy atacando.

Simplemente te estoy haciendo unas preguntas.

Puede ser algo imperceptible,

puede ser desde un sonido o un olor que no sepas de dónde viene...

-Bueno, a veces cuando estoy en casa

me da la sensación a pan recién hecho, pero...

Pero es que trabajo en una panadería y una pastelería, que es normal.

-Vale, me gustaría hacerte un estudio neurológico.

Creo que te puede estar pasando algo en el cerebro,

así que me gustaría hacerte una resonancia magnética

y una tomografía craneal. -No, yo creo que no.

Mira, esto es cuestión de estrés y ya está.

-Por favor, hazme caso. Soy..., soy médico.

Lorena dice que no se siente ella misma por diversas razones,

aunque yo creo que podría ser por una causa neurológica.

De todas formas no quiero alarmarla,

porque simplemente pues, puede ser por estrés, como dice ella.

-¿Cómo te encuentras, Manuel? -He tenido días mejores, doctora.

-Bueno.

Tengo ya los resultados. Y en principio todo es normal,

pero en las radiografías hemos visto las vértebras picudas.

Esto es por la artrosis que aparece con la edad, ¿vale?

-¡Qué bonita la vejez, ¿verdad?! -¿Y es por eso que le duele?

-Sí, entonces el tratamiento

es continuar con lo que te hemos puesto, reposo y calor local, ¿vale?

-Vamos, tumbadito en casa con la pata para arriba, ¿no?

-Sí, más o menos. Bueno, voy a continuar.

-Muchas gracias, doctora. -De nada.

Hasta luego. -Muchas gracias. -Gracias, doctora.

-¡Oye!

Que te vas a venir a casa. -Sí.

-Le voy a decir a Manoli que venga,

que me ha dicho que se va con su marido de crucero.

(CON IRONÍA) -¡Qué divertido!

-Y que si queremospodemos ir con ellos. -Sí, ¡qué bien!

-¿No te apetece ir de crucero?

-¿Un moratón en el cerebro? -Sí, sí.

Sé que suena como muy grave, pero que no lo es, de verdad.

-¡Ay, lo siento mucho!

Mira, para compensar me voy a quedar esta noche contigo.

He pedido que me pongan aquí un sillón, ¿vale?

-Que no, que no hace falta, escucha,

tienes que hacerte cargo de la panadería

y de Marta, la pobre, también. -Hago más falta aquí.

Además Marta sabe cuidar de sí misma. -Cuidarse sola sí sabe, ¿eh?

-No, y además ahora estará más tranquila. -Ahora ¿por qué?

-Bueno, porque la he llamado

y le he dicho que estamos aquí y que estamos bien.

-¿Que has llamado por teléfono a Marta?

¿Y tú para qué la has llamado?

-Pues para decirle que esté tranquila, que estamos bien. Ya está.

-Pero ¿a ti quién te ha dicho que la llamemos?

Ahora es cuando se va a preocupar, claro que se va a preocupar.

-A ver, ¿me escuchas? Marta es una chica muy madura.

-Yo conozco muy bien a mi hija, ¿eh? No me tienes que decir nada.

Mira, ¿sabes lo que te digo?

Que mejor me voy a pasar la noche con ella.

Adiós, cuídate. -Adiós.

Manuel, el albañil que lleva la obra en el hospital,

regresa a Centro Médico porque sus dolores lumbares han empeorado.

-¿Qué haces aquí, papá?

-Nada, que..., que ha vuelto el dolor.

Pero no es nada, no te preocupes. Voy a ver a la doctora y...

-¿Y mamá?

-Mamá está con su amiga Manoli, pero...

Tú no le digas nada, que yo no quiero preocuparla.

-No, no, no, no le digo nada.

-Venga, voy para allá. -Espera, espera, espera.

Mira, que no sé..., no sé si es buen momento para decirte esto pero...

-¿Qué?

-Pedro tiene en su furgo los sacos de cemento que no llegaron.

-¿Para qué va a querer Pedro los sacos de cemento?

-Pues no sé, papá. No sé para qué los querrá.

Supongo que para venderlos, ¡yo qué sé!

-¡Tú de eso no te preocupes! No te preocupes, ya me encargo yo.

-Pero lo tendrás que echar, ¿no? Digo yo.

-¿Cómo le voy a echar? Lleva toda la vida con nosotros.

Si parece que es él quien da sombra a la pared.

-Papá, que nos está robando en la cara.

¡Que si no le echas tú lo echo yo!

Papá. ¡Papá, papá! ¡¡Enfermera!!

¡Papá! ¡Enfermera, por favor!

-Hola, Paqui, mira, me ha dado tu teléfono Natalia Romero.

Es que verás, necesitaba que recogieras a,

a mi sobrino, a Lucas hoy...

Ah, ¿que no puedes? Vale.

Vale, vale. Bueno. Nada... Muchas gracias.

-Hola, Andrea. -Hola.

-Si quieres yo puedo hacerme cargo de Lucas.

-Eh... No. No te preocupes, Juanjo. Gracias.

Ya..., seguro que me puedo apañar. Gracias.

Lorena, que se había ido a casa con un leve esguince en el pie,

vuelve al poco tiempo a Urgencias tras un incidente en su panadería.

-Esto nunca me había pasado. Se me cruzaron los cables.

Un cliente se puso muy pesado con la espera de su pedido,

que sus palmeritas de chocolate, que sus palmeritas de chocolate...

Y acabé dándole un golpe con la mano al expositor.

-A ver, lo cierto es que las heridas en la mano

suelen sangrar muchísimo porque es una zona muy vascularizada.

Pero bueno, tranquila, ¿eh?

Porque no te has cortado ningún tendón,

ni ningún nervio ni nada, o sea que...

-Pues muy bien. No sabes cómo me puse.

Me puse a gritar como una loca. Yo no soy así.

-No sé. Y ¿sigues pensando que es por estrés?

-Pues no lo sé.

-Mira, Lorena.

Yo creo que podría ser un problema neurológico. ¿Vale?

Entonces, déjame hacerte un par de pruebas, por favor.

De verdad, son muy sencillas, no te van a doler ni nada.

-Vale, igual ahora sí.

Oye, ¿y Hamman?

-Pues no te puedo decir mucho; le está tratando Mir.

Bueno, sé que le iban a subir a planta.

Pero vamos, no te puedo decir más. -Ya.

-Los cambios repentinos de humor, la pérdida de memoria,

el tic de los pies y las alucinaciones

son señales de que a Lorena le puede estar sucediendo algo.

Así que tenemos que salir de dudas.

Descartada la lumbalgia porque los dolores persisten,

el radiólogo y la doctora Romero

le acaban de realizar un angioTAC a Manuel.

Bueno, en la prueba hemos visto que Manuel tiene un aneurisma.

Es decir, un ensanchamiento anormal de la aorta abdominal

y además en este caso con rotura.

La situación es muy grave porque la rotura de un aneurisma

lo que provoca es la muerte.

Así que tenemos que operarle de urgencia

y además con un riesgo muy elevado.

La doctora Soto, con ayuda de un cirujano cardiovascular,

está interviniendo a Manuel de un aneurisma de la aorta abdominal.

-No te preocupes, que papá es muy duro.

-Pero si es que solo era... -Va a salir todo bien.

Anda mira, ahí está la doctora.

-Bueno, pues nada.

Ya hemos terminado, todo ha ido bien...

El cirujano cardiovascular ha puesto una prótesis en la zona dañada,

que se llama endoprótesis para reforzar la pared de la aorta.

Ahora enseguida lo sacarán, pueden pasar a verle, si quieren...

-¿Podemos? -Sí.

-Muchas gracias. -Nada.

-Bueno, yo me voy a ir que tengo que ir a buscar a Lucas

y no quiero llegar tarde.

-¿Y la canguro que te recomendé? -No podía hoy.

-¡Oh! Vaya, lo siento. Bueno. Venga, tranquila.

-Hasta luego. -Hasta luego.

Tras convencerla de la necesidad de hacer un examen neurológico,

Lorena ha sido sometida a un TAC y a una resonancia magnética.

La doctora Rey ya tiene los resultados.

-Hola.

-Hola, Lorena.

¿Necesitas ayuda? -No, no, puedo, puedo.

¡Ah!

Bueno.

¿Ha salido algo?

-Sí, sí. Ya tenemos los resultados de las pruebas.

-¿Y?

-Lo siento mucho,

pero hemos visto que tienes un daño cerebral degenerativo.

Lo siento.

De todas formas tenemos que seguir buscando

porque podría tratarse de varias cosas.

-¿Huntington?

-Podría ser una de ellas, sí.

-Lo sé porque mi padre lo tuvo, ¿sabes?

Y vi cómo se deterioraba y se consumía por días.

Yo ya sabía que era hereditario.

Pero tenía miedo, ¿sabes?

Pensé que igual me había librado.

¿Cómo voy a hacer que Marta pase por todo esto?

¿Y si lo tiene?

¿Y si ella tiene esto también?

-A ver, Lorena...

Vamos a hacer primero

un estudio genético para ver si lo confirmamos

y, y luego ya veremos cómo lo afrontamos, ¿vale?

De todas formas, si quieres, desde ya,

puedes contar con el apoyo psicológico

que te ofrece el hospital.

Y no sé si sabes,

pero en Estados Unidos hay grandísimos avances,

incluso Dacaret, Dacaret podría... -¡No!

A Hamman no le digas nada.

-A ver, Lorena, por favor... -¡No le digas nada, en serio!

-Pero es que es muy...

-Soy tu paciente y te digo que no le digas nada.

-Dacaret es médico, se va a dar cuenta.

-¡No le digas nada!

La enfermedad de Huntington es un trastorno

en el que ciertas partes del cerebro se desgastan o se degeneran.

Lamentablemente es una enfermedad que no tiene cura

y que se puede transmitir de padres a hijos,

ya que es una afección genética.

Así que tenemos que analizar una muestra del tejido orgánico de Lorena

para ver si se trata de eso.

Tiempo después de ser operado, y una vez retirada la intubación,

Manuel se recupera en la UCI.

-¡Qué bien te veo, ¿eh?!

-Mejor que en brazos. -¿Cómo estás??

-Pues mira, me siento ahora mismo como un torero famoso.

Como Manolete y como Paquirri... Empitonado por un miura.

¡Ay! Oye. -Dime.

-¿Le has dicho algo a Pedro? -No, no.

Pero que vamos, tú no te preocupes ahora por eso.

-Sí me preocupo, sí.

David. -Dime.

-Siéntate. -Sí.

-Mira,

lo de los sacos de cemento

he sido yo.

La pared de yeso que se cayó...,

yo le di el yeso muerto.

-Pero ¿por qué? No, no, no entiendo.

-Porque no me quiero jubilar. Este es mi último curro

y, y quería alargarlo un poco.

-Mira porque estás como estás...

Pero es para darte.

¿Pero no ves que era una tontería de plan o qué?

-Sí pero estaba desesperado, no se me ocurría otra cosa.

-Pero, pero y ¿por qué no te quieres jubilar?

-Llevo desde los 15 años en esto. Paleta arriba, cemento abajo...

Yo no sirvo para otra cosa.

Chiqui, de verdad, yo no me veo jubilado.

No le digas nada a tu madre, por favor, no la quiero preocupar.

Le hace mucha ilusión la playa. La playa...

-De todas formas se lo tienes que decir tú igualmente.

-¡Hola! -Hola, mamá.

-¡Hola! ¿Qué tal, cariño?

-Hola, cariño. -¡Hola! ¿Y tú?

Ya. Ha pasado tu tiempo. Ahora me toca a mí.

-Sí, sí. Me voy. Además que..., papá quiere decirte algo, ¿no?

-¿Ah, sí? ¿Qué ocurre?

¡Pero ¿y esa cara de susto?!

¿Pero qué te pasa? Pero ¡cuéntame!

-¿Cómo estás?

He preferido transferirte a una habitación

en vez de dejarte más tiempo en Boxes.

-Vale. Bien, bien. Estoy bien.

No tengo mareos y estoy mejor del dolor de cabeza.

Además creo que el hematoma subdural se está reabsorbiendo.

Escucha, ¿por qué no hablas con Imagen,

que me hagan un TAC y así lo comprobamos?

-Bueno, no seas impaciente, hay que esperar un poco más.

-Ya, pero es que tengo cosas que hacer.

-Ya, Hamman, pero tú conoces perfectamente

la gravedad de la situación, no entiendo tus prisas.

-¿Mis prisas? Mira, yo te lo cuento.

Resulta que Lorena ha vuelto al hospital

y nadie me ha dicho nada.

-Ah.

Bueno, yo todo lo que sé es que volvió a Urgencias

con un corte en la mano, pero que no era grave.

Cuando sepa ya te diré. -No, eso no me vale.

Mira, o te enteras tú o me entero yo. -No, Hamman no puedes irte,

lo siento mucho. Tienes que quedarte aquí.

-Quita la mano. ¡Quita la mano!

-No hace falta que te pongas así.

Ya voy a hablar con ella y que suba a hablar contigo.

-Tienes fiebre, ¿eh?

Es posible que tengas una infección

por la endoprótesis que te hemos colocado, ¿vale?

Así que te voy a pedir un TAC. -Ya.

-Manuel, ¿va todo bien?

-Hombre, pues... no.

-¿Y qué ha pasado?

-Pues que he hablado con mi mujer

y... se lo ha tomado muy mal.

Yo soy un patoso. Se lo he dicho mal y tarde.

-Vaya. Pues lo siento mucho. -No me habla.

Está esperando a que salga de aquí para dejarme.

Esta fijo que me deja. -Vamos a ver, Manuel.

O sea, no se echa a perder un matrimonio de casi 30 años...

¿Cuántos eran? -30.

-¿30? Pues no se echa a perder por eso.

-¿Usted cree? -Pues claro que lo creo.

-¿No se echa a perder, eh? -De verdad que no.

-Gracias, doctora. -De nada.

-Bueno, y eso que te quería pedir perdón

por haberme ido así la otra vez,

cuando dijiste a Marta lo que había pasado y...,

y bueno, por el motivo que te ha traído a estar aquí en la cama.

-No te preocupes, no tiene importancia. ¿Vale?

Porque me voy a recuperar rápidamente y estoy hecho un toro. ¿No me ves?

Y por lo otro tranquila. ¿Vale?

Porque a veces perdemos los nervios, nos pasa a todos.

Por cierto, que he hablado con la doctora Rey

y me ha comentado estarás como recién salida del concesionario, ¿no?

-Bueno, sí.

-¿Cómo que bueno, sí?

Oye, ¿pasa algo? -No, no pasa nada.

Bueno, sí, es que sí.

No pasa nada, ¿qué va a pasar? Te lo acabo de decir.

-Vale, vale, vale, vale, Lorena, yo solo te estaba preguntando.

Mira, te voy a decir algo y no quiero que te enfades.

Pero últimamente estoy notando que tienes unas reacciones muy raras.

-¿Y tú?

Yo también empiezo a estar un poco cansada ya, ¿eh?

De sentirme acorralada todo el tiempo.

-¿Acorralada? Oye, pero no te vayas.

Oye, escucha, que solo te estaba preguntando que...

-¿Qué tal, cómo estás? -Hola, Mir. Bien, bien.

Oye, escucha, ¿a ti te parece normal esto?

¿Estas reacciones? -No sé.

-¿Cómo que no sé? -Que no sé.

-Pero ¿tú sabes si le ocurre algo?

-No, no sé nada.

-Mir, que nos vamos conociendo ya. -Que no, que no sé nada.

Si quieres saber algo de ella,

vas con Rey y hablas tú con ella. ¿De acuerdo?

La doctora Romero le está haciendo a Manuel un TAC

para comprobar si hay infección.

Bueno, efectivamente en el TAC hemos visto que Manuel tiene infección,

lo que no sabemos es qué bacteria la está causando.

Así que, de momento, le vamos a poner

un tratamiento a base de antibióticos de amplio espectro,

y por otro lado voy a pedir unos hemocultivos que...,

por desgracia, van a tardar.

La doctora Romero ya dispone

de los resultados de los cultivos de sangre

para saber qué bacteria le afecta en su infección.

-Hola, doctora. -¿Qué tal, Manuel?

¿Cómo te encuentras? -Me voy de juerga ahora.

Estupendamente. -Uy, sí.

Te noto yo que me dices la verdad...

Bueno, tengo ya los resultados y sabemos la bacteria que es.

El streptococus pyogenes. -¿Pyogenes?

¡Anda! -Qué raro suena, ¿no?

-¡No! -¡No!

Lo que vamos a hacer

es ponerte un antibiótico específico para esa bacteria

y poco a poco irás mejorando hasta que te dé el alta. ¿Vale?

-Ah. ¿Y cuándo va a poder reincorporarse al trabajo?

Porque es lo que más desea en este mundo, ¿no?

-Bueno, Manuel, yo...,

dado el trabajo que estás desempeñando y la edad que tienes,

pues sinceramente no, no volvería. Debes cuidarte.

Tienes que recuperarte y mirar por ti. ¿Vale?

Voy a continuar con el resto de pacientes. Venga.

-Gracias, doctora. -Un momento, doctora.

Me voy con usted, que hoy por fin terminamos la obra.

-Buenas noticias entonces, ¿no? -Sí, sí.

-¡Madre mía! Lo siento, cariño.

-No, no, no. Soy yo quien lo siente.

Mira, te lo tenía que haber dicho mucho antes.

He jugado con fuego y me he quemado.

Cuando dejaste de hablarme, me di cuenta que,

mucho más que cualquier trabajo, te iba a echar a ti de menos.

-¡Ooooh!

-Pero, si sigo hablando, voy a meter otra vez la pata hasta las orejas.

Mira, mejor, ¿por qué no miras en ese cajoncito de ahí?

-¿Este?

¡Uy! Hay una cajita. Toma.

-Mira, yo sé que me has aguantado mucho estos 30 años.

Después de todo este tiempo,

¿quieres volver a casarte conmigo?

-¡Oooh!

¡Pero bueno!

¡Claro que sí!

¡Ay, mi vida! ¡Sí, sí!

-Abre esto.

-¿Esto también?

¡Oh! ¡El crucero de Manoli! -Con tu amiga.

-¡Oooh!

-Hola. -Hola, ¿qué tal?

-Oye, ¿tú sabes si Soto pudo recoger a Lucas a tiempo?

-Pues creo que sí, pero no..., no estoy segura.

-Ah, pues no entiendo, porque yo me ofrecí y no quiso.

No tenía otra persona que lo hiciera.

-Ya.

Bueno, Juanjo, a ver,

aquí, en el hospital, todos confiamos en ti. ¿Vale?

Pero a lo mejor, pues como vienes y vas

en una furgoneta con gente que además no conoce, pues...

Dejar de repente a su sobrino..., no sé.

Con tanta gente, le da un poco de apuro.

No estoy segura, ¿eh? Que a lo mejor es por eso o a lo mejor no.

-Ya, ya, ya.

No había caído que fuera por eso. Muy bien. Me voy al trabajo. -Vale.

-¿Qué tal, Soto? -Bien.

-¿Cómo llevas lo de conciliar mamá, trabajo, trabajo, mamá...?

-Dificilísimo. Mira, el otro día, después de la operación de Manuel

llegué tarde a buscarle y estaba solo esperándome.

-¡Ay, madre! ¿Y cómo se lo tomó? -Bien. Bien. Se lo tomó bien.

-¿Sí? Bueno, hay veces que los niños también tapan sus emociones, ¿no?

-Bueno, yo al niño le vi bien, me dijo que estaba bien.

No estaba llorando ni nada. -Vale, vale.

Tranquila. Hasta luego.

Le hemos comunicado a Lorena que el análisis genético

nos ha confirmado la enfermedad de Huntington.

Así que ahora, pues, le queda un largo proceso por delante.

Primero tendrá que asumir su nueva situación

y, aunque nosotros la ayudemos médicamente

a disminuir la gravedad de los síntomas,

sí que va a tener que aprender

a convivir con el deterioro que conlleva la enfermedad.

Así que me temo que va a necesitar ayuda.

-Rey, perdona. Que te estaba buscando.

-¿Qué tal estás? -Bien, bien.

El hematoma se ha reabsorbido. Lo que me preocupa es Lorena.

¿Se puede saber qué le ocurre? -Eh, nada, que yo sepa.

-¡Eh, eh! ¿Cómo que nada? Que no soy tonto, dime qué le pasa.

-Vamos a ver, ¿desde cuándo hablamos

de los diagnósticos de otros pacientes?

-Desde ahora porque es mi pareja. ¿Me lo puedes decir o no?

-Pues no, se lo preguntas a ella, en el caso de que le ocurra algo.

-Vale. Genial. Oye, muchas gracias, ¿eh?

Y yo pensando que podíamos ser amigos.

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Centro médico - 08/03/17 (1)

08 mar 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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