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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 07/12/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

-A ver, Ramón, que me tienes preocupada.

¿Pasa algo con los niños?

Porque hablamos ayer, estaba todo bien...

-No, no, no. No tiene nada que ver con eso.

Además, seré breve porque tengo que irme a trabajar.

Verás, el casero de mi casa me ha pedido que deje el apartamento.

-¿Por? ¿Ha pasado algo? -No, no, no. No ha pasado nada.

Vamos, quiero decir, que sigo sobrio. -Me alegro. ¿Y?

-Lo que ocurre es que ha habido un problema en la cañería,

entonces se ha inundado el apartamento

y me ha pedido que esté fuera unas semanas hasta que lo arreglan.

Yo creo que además

el tipo lo que quiere es reformar el apartamento,

pero en fin.

Entonces, como necesito un lugar durante estos primeros días,

había pensado que bueno, como la casa es grande,

y estáis Marcos y tú solos,

pues a ver si podía quedarme estos días ahí en casa.

Pues me has pillado un poco de improviso. Pero...

-No sé.

Podría así aprovechar y estar más tiempo con Marcos,

ayudarle a hacer los deberes...

-A ver, en la calle no te vas a quedar.

Pero igual no es muy buena idea

que vuelvas a casa estos días.

No lo sé.

Ahora me has pillado un poco en caliente

pero déjame darle una vuelta, ¿vale? Y te digo algo.

-De acuerdo. De acuerdo, lo entiendo.

Oye, que gracias. Piénsalo.

Cuando sepas algo, me dices, ¿eh?

Y lo siento, de verdad. Pero me tengo que marchar.

-Tranquilo. -Bueno.

-Pago yo, no te preocupes.

-Vale.

Venga, gracias. -Nada.

Desde hace cuatro días,

Olivia padece una serie de problemas respiratorios

que le impiden dormir.

-Pero hija, ¿por qué no me has dicho nada antes?

Llevas cuatro días así.

-¡Ay, papá! Eres un exagerado.

Si no estoy tan mal.

No hacía falta que llamaras a la ambulancia.

-No, claro, no hace falta. Para ti no hace falta nada.

¡Por Dios, que lleguen ya!

-Respira... Aquí están, aquí están.

-Hola. ¿Qué ha pasado? -Mi hija, que no puede respirar.

-Vale, muy bien. ¿Cómo te llamas? -Olivia.

-Olivia, ¿puedes ir hasta la ambulancia?

-Sí, sí. -Vamos poquito a poco, ¿de acuerdo?

-Pues cuéntame, Olivia.

-A ver, al principio

me costaba respirar

si hacía algún esfuerzo físico o algo,

pero ya es que me cuesta hasta sin hacer nada.

-¿Es grave?

-Es una disnea, una dificultad respiratoria.

Y dime,

¿te cuesta más trabajo respirar

con la cabeza inclinada hacia delante?

-Si es que ahí está el tema,

que solamente respiro bien si tengo la cabeza recta.

-Ya.

Antes me comentabas

que notas también dificultad respiratoria durante las noches.

-Sí.

-Vale.

Es lo que conocemos como una disnea paroxística nocturna.

-¿Y puede ser,

puede ser debido a estrés?

No sé.

Es que está saliendo con un, con un chaval

que solo le da disgustos.

-Los disgustos me los da tú, papá.

Mi madre se marchó de casa cuando yo era un bebé.

Total, que mi padre tuvo que cuidar de mí

y se toma su responsabilidad muy en serio.

Vamos, demasiado en serio.

Que para una vez que tengo algo serio con un chico,

y más que un padre pues parece un perro guardián.

-Gracias, Paula.

Tienes un poco de hipertensión, ¿eh?

Incorpórate un poco que te voy a auscultar.

Respira hondo...

Otra vez...

Ahí.

Tienes crepitantes bilaterales difusos.

A ver. Vamos a ver el corazón...

Vale.

Tienes una taquicardia regular,

aunque no se perciben soplos cardiacos.

Recuéstate.

Estás un poquito pálida, Olivia.

Y además tienes las yugulares hinchadas.

Y edema en las extremidades inferiores.

Los síntomas que presenta la paciente

me hacen pensar en una insuficiencia cardiaca

y es necesario averiguar cuanto antes

qué la está provocando.

Para ello he solicitado unos análisis de sangre,

unos de orina

y, mientras llegan los resultados,

le vamos a practicar a la paciente un electrocardiograma.

-No hacía falta que me acompañases hasta el hospital.

Podías haberte ido a pasear a otro sitio más bonito, ¿no?

-A ver, te he visto muy nerviosa esta mañana en casa.

-Hombre, mamá;

estaba nerviosa

porque me he pasado media hora buscando el bolso

antes de poder salir de casa.

-Pero bueno, haberme preguntado a mí.

O sea, me lo he encontrado en el sofá,

entre dos cojines, todo chafado.

Lo único que he hecho ha sido recogerlo y meterlo en tu armario,

nada más.

-¿en mi armario? -sí.

-Y ¿no te he dicho 40 000 veces

que no me gusta que me toques mis cosas?

-A ver, Silvia, ¿estás bien?

-Sí, mamá. Estoy bien.

Es solamente que me gusta mantener mi orden,

ya lo sabes.

-Silvia...

Me tengo que ir a trabajar.

-A ver, mira:

si estás mal, si estás triste, que lo entiendo,

si necesitas hablar de Álvaro,

de verdad, puedes hacerlo conmigo.

-Estoy bien.

Me voy al hospital.

Soledad llega en ambulancia al hospital

después de que su hija Susana

haya llamado a los servicios de emergencia,

al verla desorientada.

-¿Qué ha pasado? -Pues no lo sé.

Estaba en mitad de una reunión de trabajo

y me han empezado a llamar los vecinos de mi madre.

Se ve que ella ha repetido una y otra vez mi nombre y no sé.

Me da a mí que es otra de sus escenitas.

Y la verdad que no tengo paciencia para aguantar esto otra vez.

Mira, yo me tengo que ir. Tengo muchísimo trabajo.

¿Necesitas algo más?

-sí, dame agua, por favor.

-Pero bueno, ¿qué es lo que ha pasado?

-Pues no sé.

Lo único que me han dicho

es que lleva como un par de días desorientada, ida. Y poco más.

-Pues vamos a Triaje, chicos.

-Yo me tengo que marchar. -Sí, sí. Vete, vete.

-No, no, no. Espera un momento, espera un momento.

Pero ¿tú eres su familiar?

-Bueno, sí.

Soy familiar suyo,

lo que pasa que llevo como seis años que no, no tenemos contacto.

-Bueno, pues entonces que se quede, ¿no?

No, no.

Quédate porque igual necesitamos información,

y más si ella está así.

Venga, vamos.

-Sí, claro.

-Pues verá, Damián, las analíticas son normales,

exceptuando algo de sangre en la orina.

-Ya, bueno. ¿Y ahora dónde la llevan?

-Ya que el electrocardiograma ha confirmado la taquicardia,

le vamos a hacer un ecocardio

para ver de forma más exhaustiva cómo está funcionando su corazón.

-Ya. Perdone.

¿Y este qué hace aquí?

-Le he llamado yo, papá.

Papá, pero ¿qué has hecho?

¡Que Jonatan está preocupado por mí!

Y vamos,

que tiene el mismo derecho que tú a estar aquí.

-No. ¡De eso ni hablar!

Que a este ya le tengo yo calado. Ya sé lo que quiere.

Que se busque otra ingenua.

-Bueno, vamos para dentro...

Damián, usted se tiene que quedar aquí fuera.

-Ya. Pero... -Quédese y ahora le avisamos.

-9-7.

-Saque la lengua, por favor.

Ya. Ya puede cerrar la boca.

Vale.

Tiene signos evidentes de deshidratación cutáneomucosa.

¿Usted fuma?

-Ni se imagina.

-Sí. Sí.

Fumo más de dos cajetillas diarias.

-Vale.

-¿Te has fijado en la región supraclavicular?

-¿Le duele? -No.

-Tiene dos adenopatías.

-¿Qué ocurre?

-Que tiene dos ganglios aumentados de tamaño.

No son dolorosas y tampoco son móviles.

Y la consistencia es dura.

-¿Qué es eso?

-Para saberlo tenemos que hacerle más pruebas.

Voy a empezar haciéndole una analítica de sangre

y una placa de tórax.

-Vale.

-El cuadro clínico de Soledad,

la confusión, esa sed insaciable

y consecuentemente el que orine más y con mayor frecuencia,

parece corresponderse a una diabetes insípida

que no había sido diagnosticada previamente.

Y para comprobarlo

voy a hacerle una analítica de sangre y de orina.

Pero lo que me preocupa

es lo que nos hemos encontrado en la exploración física.

Esas dos adenopatías,

esos dos ganglios aumentados de tamaño

en la región supraclavicular derecha.

-Sí, pero que yo tampoco tengo ningún interés de estar aquí.

Vale.

Bueno,

te llamo luego, ¿vale?

Venga, chao.

Hola, doctora.

Que mira,

que es que yo me tengo que marchar.

Que tengo mucho trabajo.

-Sí, pero es que en el estado en el que está tu madre,

tan confusa,

es preferible que haya alguien de confianza junto a ella.

-Ya. Pero es que yo no soy alguien de confianza.

-Ah.

¿Y podrías llamar a algún otro familiar

para que viniese en tu lugar en ese caso?

-Eh..., pues no sé, ya veré qué puedo hacer.

-Pues nada.

Pero que sepas que tu madre está más lúcida

y ha estado preguntando por ti.

-Vale. Gracias.

Justo hoy tengo una reunión de trabajo muy importante

firmar la exclusividad con una marca muy reconocida.

Y no sé,

seis años sin ver a mi madre ...

y hoy se pone enferma.

Creo que esta me quiere hacer la vida imposible.

-Mira.

Hay una dilatación del ventrículo izquierdo, ¿la ves?

-sí.

-La aurícula izquierda es normal.

A ver, a ver, a ver...

Sí hay una disfunción

que explica la insuficiencia cardiaca.

Mira, no se bombea cantidad suficiente de sangre

porque el corazón

no puede bombear sangre de forma normal.

Vale. Tranquila, estamos terminando.

Te voy a limpiar, ¿vale?

Tras interpretar los resultados del ecocardiograma,

el doctor Landó traslada a la paciente a Boxes,

donde tratan su insuficiencia cardiaca

con diuréticos

y drenan su vejiga con una sonda.

Verás, la taquicardia no está mejorando

a pesar del tratamiento.

¿Cómo te encuentras de la disnea?

-Pues mal.

Si es que me cuesta respirar hasta más que antes.

-Vale.

Bueno, estate tranquila

y, finalmente te vas a quedar ingresada.

Anuc, por favor.

Ve gestionando el ingreso de la paciente.

-Tú no te preocupes

que no te voy a dejar sola en ningún momento, ¿vale?

Llamaré a Margarita

que me traiga ropa y algo de aseo y ya está.

-¡Ay, que no, papá! De verdad.

Tú vete a casa y descansa.

Jonatan me hace compañía mientras tanto.

Que el pobre lleva todo el día matándome el móvil a mensajes.

-Que no, hija, que no. ¡Que ni hablar!

¡Que no te voy a dejar sola con ese energúmeno!

Y menos ahora que estás tan débil.

-Papá, deja ya de meterte en mis asuntos.

Jonatan me quiere y yo le quiero a él.

¿Tan difícil es de asumir?

-Pero hija, por favor, no digas tonterías.

-¿Tú te crees que es normal

que mi padre nunca salga de casa

para que no me pueda quedar a solas con mi novio?

Si es que al final lo que consigue con eso

es que sea yo la que me pire fuera todo el tiempo.

Dicen que me ingresan porque no respiro bien.

Si es que no me deja respirar.

-Me ha dicho la doctora que habías preguntado por mí, ¿no?

-Sí. Porque no sabía si te habías ido.

-Pues mira, estoy aquí.

-Se me hace raro verte aquí y no en las revistas.

Bueno, ¿y qué?

¿Te gusta tu trabajo como modelo, qué tal?

-Sí. La verdad que me gusta.

-¿sabes?

Yo de pequeña me encantaba también ser modelo.

Me ponía delante de un espejo y desfilaba, vamos...

-Bueno, ya.

Pero es que lo tuyo pues eran fantasías.

Lo mío es un trabajo.

De todas maneras, tengo muchísima prisa.

Y estoy aquí

porque la doctora me ha mandado que venga.

-No, no. Pero vete, de verdad.

Yo no quiero retenerte.

Si te tienes que ir, hazlo, vete.

-Mira, no hace falta que me digas eso.

Yo no soy como tú, ¿vale?

que abandonas a cualquiera.

No quiero que me eches en cara

que he dejado aquí en el hospital a una enferma.

No sé ni qué cara poner.

No sé si estoy triste o enfadada.

Me dan ganas de salir por esa puerta y decir:

"mira, esto no tiene nada que ver conmigo".

Pero al final

no hago más que dar vueltas de aquí para allá, como una loca...

Sin saber qué hacer.

-¿Estás bien?

Estás muy callada.

-¿Tú también vas a empezar como mi madre?

-Oye, que vengo en son de paz.

-Bueno, vale, Pepa. Perdona.

Es que esta mañana he discutido con ella

porque está todo el día encima de mí.

Tengo ganas de que vuelva a su casa y recuperemos un poco de paz,

la verdad.

-Yo que tú disfrutaría un poquito de ella.

-Nos disfrutamos muchísimo más

cuando estamos a una distancia prudencial.

-¡Hasta luego, gracias! -¡Hasta luego, Mari Carmen!

-Gracias.

¡Uf, yo no puedo más!

-muchas gracias, cariño, por acompañarme.

-Nada. De nada, tranquila.

-Ya tres, llevamos, ¿eh? ¿Qué te ha parecido este?

-El portal precioso,

pero el piso es lo peor.

Lo siento. No me gusta.

-Que no. Es pequeño, no tiene luz... -¿Verdad?

Pero, cariño,

si es Ramón el que necesita el piso.

¿Por qué se lo buscas tú?

-Pues porque no tiene tiempo, está de guardia...

-Ya. Pues es que buscarle un piso tú a tu ex...

Lucía, no es el mejor modo de mantenerlo a distancia. ¿No crees?

-Diana, es que le echaron de la casa donde estaba alquilado.

Y entonces me ha pedido volver a casa.

¿Qué hago?

-Vamos a ver más pisos.

-Me tenía que haber puesto las zapatillas.

-Venga. -¡Ah!

-Hola, mi amor.

Nada, que he aprovechado para llamarte ahora,

que mi padre ha bajado a tomar algo

y así no me ve.

Porque es que de verdad, es que está insoportable.

Si es que, más que un padre, parece un carcelero.

No me quita ojo de encima.

No, no. No estoy mejor.

Es que además me duele un montón, un montón la tripa.

Mira que me tienen llena de analgésicos.

Pero no me están ayudando demasia... ¡Aaah!

¡Ayuda! ¡Ayuda, que estoy sangra...!

¡¡Ayuda, por favor!!

¡Ayuda!

-A ver, tranquila, ¿qué ocurre, qué ocurre?

-¡Que estoy sangrando, que estoy sangrando!

-A ver. Tranquila, voy a avisar.

Soledad, la paciente que acudió con desorientación

y síntomas de diabetes insípida,

ha sido sometida a una radiografía de tórax

y, debido al resultado,

la doctora Marco ha decidido ingresarla.

-¿Qué tal Soledad, cómo se encuentra?

-Mejor.

-Ya tengo los resultados

de la analítica de sangre que le hicimos en Urgencias

y todo parece indicar que tiene una diabetes insípida.

-Doctora,

¿qué le parece si salgo a fumarme un cigarrillo

y luego usted me explica todo esto de la diabetes insípida?

-No, es que es mejor que espere

porque todavía no he terminado.

-Mire, doctora.

Quería preguntarle por qué mi madre está ingresada.

¿Es por la radiografía que le han hecho antes,

por los dos bultos que le han encontrado?

-A ver,

en la radiografía de tórax

hemos encontrado unas manchas

en la parte superior del pulmón derecho.

-Es cáncer.

-Disculpe. -Nada.

Soledad, es una posibilidad,

y más teniendo en cuenta sus antecedentes como fumadora.

Ahora quiero hacerle un TAC toracoabdominopélvico,

un TAC de todo el cuerpo

y también voy a hacerle un TAC craneal.

Para asegurarme de que la confusión que ha tenido

no guarde relación con las manchas que hemos visto en la radiografía.

Quiero descartar

que el estado confusional de Soledad

pueda deberse a la existencia de metástasis cerebrales.

Si esto fuera así

y también se encontraran afectando a la hipófisis,

explicaría La diabetes insípida.

Pero en cualquier caso,

la presencia de metástasis en el cerebro

convertiría esta situación en una situación grave.

-Bueno, pues decirle que Olivia ya está estable.

-Ya. Pero ¿qué tiene? ¿Qué le pasa?

-Verá, este sangrado

ha sido provocado por la expulsión de restos ovulares.

Es decir,

estamos ante un caso

de eliminación de contenido de un embarazo molar.

¿Embarazada?

-Sí, Damián. Concretamente un embarazo molar.

La mola hidatiforme o embarazo molar

es un trastorno del embarazo

que consiste

en el crecimiento normal de un embrión no viable en el útero.

He enviado una muestra al laboratorio

para que confirmen mis sospechas.

Y mientras recibo los resultados,

tendremos que practicar a la paciente un legrado.

El legrado de Olivia ha transcurrido sin incidencias.

El estudio anatomopatológico

confirma la hipótesis del embarazo molar.

-¿Cómo estás, hija? -Bueno.

-Dime que es mentira.

Por favor.

Si es un disparate, solo tienes 18 años.

-Sí, sí. Es cierto.

Estaba intentando quedarme embarazada de Jonatan para...

pues demostrarte que sí va en serio, que, que no es un ligue cualquiera.

Que él está comprometido conmigo, que, que no...

-Tu madre también se quedó embarazada de ti.

Y eso no le impidió dejarnos. Nos abandonó.

¿Vas a hacer tú lo mismo?

-Hija, ¡hija! Hija, no. No, por favor no.

¡No! ¡Ayu..., por favor, ayuda! ¡Por favor, por favor!

- Olivia...

- Vamos a trasladarla a la UCI.

-Sss, calma, calma. Respira, respira profundamente.

Soledad permanece ingresada

a la espera de ampliar el estudio

que revelará

si sufre un proceso metastásico en el cerebro.

-Hola. ¿Qué tal estás? -Pues estoy mejor.

-Bueno.

-Al final... -Sí.

-¿Ya te vas?

-Sí. Porque bueno,

tengo mucho trabajo

y esto ya, ya no es cosa mía.

Lo siento.

-Ya es demasiado tarde.

-Siento mucho ...

haberte dejado a merced de ese monstruo.

-Mira, es que no...,

no quiero hablar de eso, de verdad.

-Susana.

Me voy a morir.

Dejémonos de tonterías, ¿eh?

-Me lo he buscado.

Va a ocurrir, es lo justo.

Mira, llevo tres años ...

viviendo de la caridad de los vecinos.

Y cuando murió tu padre,

me dejó muchas deudas.

Las dos ...

hemos vivido un infierno.

-Mira,

lo que sí que no te voy a consentir

es que me compares esto con lo que yo pasé.

Porque era una niña.

Y no se me queda lo que me hizo mi padre, no.

Es que peor es pensar que...,

que tu propia madre, ¿sabes?, no hizo nada.

Y lo que te está pasando, pues ...

creo que te lo mereces.

-¿Va todo bien?

-sí, todo bien, gracias.

-La vida está mal hecha.

Una vive haciendo cosas y tomando decisiones

sin saber cómo le van a afectar en el futuro.

Es como caminar de espaldas.

Siento tanta vergüenza y tanta tristeza que...,

la verdad, la idea de morirme

es como una especie de justicia.

-Soledad,

ya tengo los resultados del TAC craneal,

está bien.

-Sí.

-Pero voy a hacerle una resonancia para asegurarme.

-Y en El TAC toracoabdominopélvico

hemos encontrado varios nódulos pulmonares.

Hay dos de mayor tamaño,

de tres y cuatro centímetros, respectivamente

y el resto se encuentran repartidos por ambos campos pulmonares.

Son de un centímetro aproximadamente de diámetro.

Ahora, además de la resonancia magnética

me gustaría hacerle una biopsia

de uno de los ganglios supraclaviculares.

-Mire.

Puede ...

ahorrarse usted todas las pruebas.

Y yo me voy a fumar un cigarrillo.

Con su permiso o sin él.

El personal de la UCI

trata la insuficiencia cardiacade Olivia

administrándole furosemida y dopamina.

-Bueno, Olivia.

Estás mucho más estable, ¿eh?

Y poco a poco irás mejorando.

Voy a seguir estudiando tu caso

porque, a pesar de que ya sabemos lo que tiene,

todavía desconozco

cuál es la causa que ha originado todo este trastorno.

Así que voy a seguir trabajando, te dejo que descanses...

Quédese un minuto con ella, pero poco.

Y que no se fatigue.

-Sí.

-¿De acuerdo? Y luego vendré a verte.

-Gracias, doctor. -Hasta ahora.

Bueno, hija.

Me tengo que ir.

Se acabaron las visitas.

Pero estaré aquí cerca, ¿vale? No te preocupes.

Luego pasaré.

-¿Qué pasa, pequeña? -¡Hola, mi amor!

-Pero ¿qué hace, qué hace este aquí? ¡¿Qué hace este aquí?!

¡Sal de aquí ahora mismo! -¡Papá, papá!

-¡Sal de aquí!

Pero ¡¿No tienes poca vergüenza de presentarte aquí?!

-¿Te parece poco?

¡Voy a llamar a la policía ahora mismo!

-¡Perdón, perdón...!

¿Le tengo que recordar que estamos en un hospital

y que en estas habitaciones hay gente enferma?

-Disculpe. Disculpe.

He perdido... He perdido los nervios, sí.

-Tranquilo.

¿Quiere sentarse,

que le traiga agua o no sé,

hablar con alguien?

Yo soy psicóloga aquí en el hospital.

-No, no, no. No, gracias; gracias. Estoy bien.

-¿sí? -Dentro de...,

dentro de lo que cabe estoy bien.

-¿Puedo ver a mi hija? -Por supuesto.

-Gracias.

Soledad está siendo sometida a una resonancia magnética craneal

que permitirá confirmar o no

la existencia de un tumor metastásico en su cerebro.

-Con la resonancia magnética

hemos conseguido detectar

la presencia de metástasis cerebrales.

Más concretamente

hay una masa homogénea de un centímetro y medio de diámetro.

Y no es una buena noticia.

-A mí me parece que te queda muy bien.

-¿sí? -Mm.

-Pues gracias.

-¡Ay, hija, de verdad! Por fin que te encuentro, ¿eh?

-Mamá, ¿pasa algo con el niño?

-No, hombre, no.

Pero ¿qué va a pasar con el niño?

Por Dios, tranquilidad.

Que vengo a hacerte una visita.

-Mamá, aquí no puedes estar.

Esto es solo para personal del hospital.

No me puedes hacer visitas.

-Bueno, pero yo soy tu madre.

-Y vengo a traerte esto, cariño.

¿Qué te parece?

Una menestra natural hecha con mis manitas, ¿eh?

-Mamá, ya estamos comiendo, ¿o es que no lo ves?

-Pero vamos a ver:

¿tú le llamas comida a eso que te estás comiendo?

De verdad...

-Mira, llévate el táper a casa y me lo dejas para cenar.

Venga, Pepa, vámonos.

Mamá. Aquí no puedes estar.

No quiero volver a repetírtelo.

-¡Qué barbaridad!

-Bueno, pero vamos a recoger esto o algo, ¿no?

El edema de Olivia va remitiendo, y su sintomatología mejora.

Así que el doctor Landó

ha decidido sacarla de la UCI y pasarla a planta.

-Mira, Olivia,

esto es una fotografía

de la radiografía de tórax que te hemos hecho. ¿M?

Aquí se aprecia todo.

Te explico:

La radiografía de tórax,

lo que nos confirma

es que se mantiene la cardiomegalia y la congestión pulmonar.

Es verdad que has experimentado mejoría,

pero todavía hay líquido en los pulmones. ¿Eh?

Todavía tienes insuficiencia respiratoria.

Por lo tanto,

vamos a seguir con los diuréticos.

Como yo sospecho

cuál puede ser la causa

que te ha provocado todo este trastorno

te voy a pedir una nueva analítica de sangre.

Y mientras me gustaría examinarte el cuello.

-¿Y eso por qué?

-Pues porque quiero ver cómo se encuentra la tiroides.

Las hormonas que aparecen en los análisis

confirman mi sospecha.

La insuficiencia cardiaca de la paciente

está asociada a un hipertiroidismo

provocada por el embarazo molar.

Es decir,

el embarazo ha provocado un aumento de la hormona Beta-hCG.

Este ha ocasionado, por lo tanto, un hipertiroidismo,

que es el que ha provocado, precisamente,

la insuficiencia cardiaca.

-Susana, ¿estás bien?

-Eh... Sí. Nada.

Que estaba esperando...

Haciendo tiempo.

Que me vienen ahora a buscar. Me tengo que ir.

-Pero ¿tienes un minuto?

-Bueno, dime.

-Es que me he dado cuenta

de que tienes una relación un poco complicada con tu madre,

y quería asegurarme

de que eres plenamente consciente de la gravedad de la situación.

-Y ¿desde cuándo le importa a usted la vida de sus pacientes?

-Bueno,

digamos que yo también tuve una relación un poco complicada

con mi padre

y puedo hacerme una idea de lo que estás pasando.

Solamente quería que supieras que, con la decisión que tomes ahora,

vas a tener que convivir el resto de tu vida.

-Ya.

Yo también tuve una relación ...

mala con mi padre, la verdad.

Pues nada, le agradezco su atención.

Hasta luego.

-Bien, pues como ya tenemos establecido un diagnóstico,

pues nos va a ser mucho más fácil, ya, establecer todo el tratamiento.

Eso sí.

Vamos a seguir con diuréticos,

para acabar de eliminar los fluidos que te quedan en el pulmón.

¿De acuerdo?

También te vamos a poner medicación para contrarrestar la taquicardia,

y para bloquear la producción de hormona tiroidea,

te vamos a aplicar ácido iopanoico. ¿De acuerdo?

Por lo demás, pues poco más.

Vamos a incluirte una dieta

para también contrarrestar el hipertiroidismo.

Para contrarrestar el hipotiroidismo

es conveniente incluir en nuestra dieta

alimentos ricos en ácido cafeico y clorogénico.

Como, por ejemplo, la col, las coles de Bruselas, los rábanos,

las legumbres, la lechuga, el cacahuete,

la zanahoria o la berenjena.

-Vale.

-Bueno, pues...

yo... Yo voy a ir a...

Voy a la cafetería,

a ver si encuentro alimentos que se ajusten a la dieta.

-No, no, pero Damián, escúcheme. Que no hace falta.

Es decir, que ya Olivia, como está ingresada,

ya es el hospital el que se ocupa de establecer la dieta para ella.

-Sí, no, no, si ya... Ya lo sé.

Pero que me quedo más tranquilo si elijo yo el menú. ¿Eh?

Legumbres, cacahuetes, lechuga...

-¡Hola!

Es usted Damián, el papá de Olivia, ¿no?

-Sí. Sí, sí.

-No sé si se acuerda de mí. Soy Lucía.

Nos cruzamos brevemente el otro día en el pasillo.

-Ah. Por Dios, lo siento.

-Nada.

-Pues venía a ver qué tal estaba, y bueno, cómo se encontraba.

-Ah, pues bien. No, no, está mejor. Está mejor, sí.

Bueno, lo que pasa que me ha dado un disgusto de muerte.

-¿Por la enfermedad? -No.

No. Lo que pasa es que la ha dejado embarazada

un niñato que solo le trae problemas.

-Vaya.

¿Y la mamá de Olivia piensa lo mismo de este muchacho?

-Su madre hizo las maletas hace mucho tiempo.

Nos abandonó.

Cuando Olivia apenas sabía hablar.

-¿Y qué le preocupa?

Porque le noto preocupado, ya, desde el otro día.

Bueno, si quiere contármelo, claro.

-Es que...

Es que no sé por dónde empezar. No sé qué decir.

-¿Puede ser que tenga miedo

que a Olivia le vuelva a pasar lo mismo que a usted?

¿Que este muchacho se vaya y la deje?

-Mi esposa se fue porque encontró a otro.

Y si ese niñato le hace lo mismo a mi hija,

lo estrangulo con mis propias manos.

Es... Es una cría.

Solo tiene 18 años.

-Ya.

Tiene 18 años, pero bueno,

ya es mayor de edad.

Yo tengo un hijo de su edad.

Y cuando llegan a esta edad, pues ya ...

hay que dejarles tomar sus decisiones,

aunque pensemos que se pueden equivocar, ¿no?

Y a veces sintamos que nos arrancan algo y ...

Que se nos queda el nido vacío.

Pero bueno.

-Nos equivocamos a su edad, ¿no? -Sí.

No sé. No...

Tengo miedo,

de que la historia se repita.

-Lo entiendo perfectamente.

-Gracias. -Ya verá cómo todo sale bien.

-Creo que iba a la cafetería. -Sí.

-Gracias. -Nada.

-Gracias.

Soledad,

la paciente a la que se le descubrieron varios tumores,

recibe la visita de la doctora Marco,

que trae los resultados finales de la biopsia.

-¿Qué tal, Soledad? ¿Cómo se encuentra?

-Pues, si pudiese fumarme un cigarrillo,

me encontraría muchísimo mejor.

No trae buenas noticias, ¿verdad?

-Bueno.

He vuelto.

¿Cómo se encuentra, doctora?

-Pues justo ahora

iba a darle los resultados de la biopsia

de la adenopatía supraclavicular.

Ha sido identificada

como una metástasis de un adenocarcinoma de pulmón.

Tiene un tumor primario en el pulmón,

y a estas alturas

ya hay metástasis en los huesos y en el sistema nervioso central.

-Bueno, y... ¿Y qué opciones tenemos?

-No. No, no. Nada de opciones.

Nada de tratamientos ni nada de quimioterapia.

Ya está bien.

-Bueno, pero...

Habrá alguna solución, con quimio...

-No, doctora.

Solo quiero paliativos para calmar el dolor y ya está.

-Os dejo solas.

-Luego vengo a verte. -Claro. Gracias.

-Mira, lo siento. Lo siento muchísimo.

-No pasa nada, escúchame, no seas cabezota.

Buscaremos una solución.

Hay buenos tratamientos. Lo sé.

-Escúchame, escúchame. Quiero descansar.

Solo...,

solo con el hecho de tenerte aquí,

que hayas vuelto para mí

eso ya es suficiente.

Ya puedo descansar en paz.

-No te preocupes,

porque yo voy a estar aquí a tu lado,

-¿vale? -Vale.

-Pero... -¿No saludas a tu novio?

-Gracias, papá. -Te quiero, hija.

-Y yo a ti, papá.

-¡Ay, hola!

Te acabo de mandar justo ahora un mensaje,

porque es que llevo todo el día buscándote.

Mira. Te quería...

Ay..., te quería dar las llaves ya,

y he estado pensando

que me voy a quedar a dormir estos días

en casa de Pilar y ya está.

Sobre todo, para que el niño no... No se lleve a confusión, ¿no?

-Gracias, pero puedes guardártelas.

Ya no hacen falta. De verdad.

He encontrado un sitio más apropiado.

-¿Sí? Bueno, pues gracias.

-No, no, gracias a ti.

De hecho,

ni tan siquiera tenía que habértelas pedido.

Lo siento.

-Bueno. ¿Y dónde te vas?

-Pues verás,

he encontrado un apartamento,

en una de estas páginas de Internet, ¿eh?,

va a ser temporal,

hasta que encuentre algo más adecuado,

así que...

Bueno, bien.

Últimamente mi vida se resume a eso,

a encontrar el lugar más adecuado.

Bueno, te dejo. Que tengo que trabajar.

-Venga. Pasa buen día.

-¿Qué haces, mamá?

-Hay, cielo, justo ahora te iba a llamar.

Mira. He estado pensando, ¿sabes?

Y... Y yo vine aquí para estar a tu lado,

para apoyarte en todo.

Pero creo que soy una egoísta.

Y que lo..., lo único que hago

es no dejarte ni el espacio ni el tiempo

para que lleves tu proceso.

-Pero ¿qué dices, mamá?

-A ver, creo que es mejor que..., que vuelva a casa.

-¿Qué te pasa? ¿Eh? -Nada, que soy una idiota.

-¿Quieres que hablemos de Álvaro? ¿Eh?

-¿Lo llevas todo? -Sí, sí. Si son cuatro cosas.

Y además, me voy aquí al lado.

Mira, ¿por qué no te vienes este fin de semana y comemos juntas?

-Claro.

¿Te ayudo con la maleta?

-No, si no hace falta.

A Aníbal lo he dejado con la canguro.

Todo irá bien, ¿eh? -Claro que sí.

-Dame un abrazo, anda.

Venga.

-Tiene el cuello bastante rígido.

Podría ser una meningitis.

Hay muchos tipos de meningitis.

La hay vírica, bacteriana, o fúngica por hongos.

¿Me pasas mis informes, por favor?

Bueno, me tratan como si fuera la peste.

-Piensan que no deberías de tener una relación tan estrecha con...

Ya sabes.

-Lucía.

La meningitis que padeces no es contagiosa.

Tenemos que actuar con rapidez,

y averiguar de qué hongo se trata.

¿Por tu trabajo,

en algún momento tienes que tratar con las aves, o algo?

¿Palomas, sus excrementos o algo así?

Esto de estar en boca de todos tus compañeros

con tanta historia,

esto es muy complicado.

-Llevadle a Triaje.

Pepa, ¿este hombre qué hacía en tu casa?

-Pues que me ayuda en casa a limpiar.

-Últimamente me noto como..., como un poco más flojo.

-¿Has tenido alguna enfermedad?

-Pues sí, doctor. He tenido una enfermedad.

Y se llama ser toxicómano, ¿vale?

Pero de eso hace mucho tiempo. Ya estoy totalmente recuperado.

-Tú tienes prejuicios porque es un extoxicómano, ¿no?

Cometió un error y lo está pasando muy mal.

Pero yo confío en él.

Fermín

¿Qué pasa?

Esta cadena es mía. -No.

-¿Cómo que no?

Esta cadena es mía. ¿Tú qué haces con esto?

  • Centro médico - 07/12/17 (2)

Centro médico - 07/12/17 (2)

07 dic 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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