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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 07/06/18 (2) - ver ahora
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Jacobo Espinosa, policía local de un pueblo cercano,

llega a Centro Médico con dificultad respiratoria,

mareo y dolor de garganta.

-Sí, enseguida. -Por favor...

-Venga, Jacobo. -Eh, ay...

Mar, por favor, ¡Ayuda!

-Me muero. -No, que no te vas a morir.

¡Hombre, que eres un tío grande, levántate del suelo, Jacobo, vamos!

-Vamos. -Venga.

Hombre, que eres un tiarrón, por favor.

-Venga. -Venga. Qué, ¿qué?

-Si ves a mi familia... -Sí.

-Les dices que me he muerto en acto de servicio.

-Pero que no te vas a morir, ¡cansino!

¡Tira ya para allá, por favor! -Vamos para Triaje.

-¡Vamos ya! Que no te va a pasar nada, hombre.

Pues nada, yo venía de la huerta y me he encontrado a Jacobo.

Y lo he visto un poco mareado.

Y es que por lo visto alguien ha salido corriendo de la iglesia

con el cepillo del cura.

Y este, que lo ha visto, ha salido corriendo detrás de él.

Y se ha asfixiado.

Normal, si es que desde que le dio el infarto

se mueve menos que el Cristo de la iglesia.

Andrés Guerrero acude al hospital

tras llevar varios días sufriendo dolor abdominal.

Espero que no sea nada grave, ¿eh?

Ffff, con mi edad y la próstata como la tengo.

-¡Anda, anda, Andrés!

Quédate tranquilo, que seguro que no es nada importante, ya verás.

-Nos hacemos mayores. -Bueno...

-Con lo que tú y yo hemos sido, ¿eh?

Oye, que muchas gracias por acompañarme.

-Nada. No tienes que darlas y lo sabes.

A mí también me viene bien salir y despejarme, ¿sabes?

Porque no sé: las cosas con Juan están cada vez peor.

La situación no pinta bien. -Lo siento.

Bueno, quizá sea mejor así, ¿no?

Bueno, que se tuerzan las cosas al principio, me refiero.

No... Cuando llevas 20 años casado ya,

divorciado..., con un hijo, como me ha pasado a mí.

Sabes que puedes contar conmigo para lo que haga falta.

-Ya, ya, ya. Claro que lo sé, tonto.

-Hola. ¿Andrés Guerrero? -Sí.

-Pasad, por favor.

-Andrés y yo nos conocemos desde hace unos 25 años o así.

Al principio fuimos novios.

Pero bueno, eso ya quedó en la historia.

Él tiene su vida, yo tengo la mía y...

Pero como nos conocemos mucho y nos compenetramos tan bien,

pues siempre nos apoyamos en los malos momentos.

No sé, es un tío guay, ¿eh? Yo..., yo le quiero mucho.

-A ver, cuéntame, Andrés.

-Pues me duele y no sé, no puedo parar de ir al baño por la noche.

Encima, cuando voy a orinar y acabo, pues es como que sigo teniendo ganas.

-Ganas de orinar, ¿no? -Sí.

-Vale. ¿Tienes antecedentes importantes?

-Bueno, me detectaron una hiperplasia.

Y bueno, soy diabético de tipo 2.

-Vale.

Te voy a explorar.

A ver, perdona, ¿eh? Te levanto un segundo...

Eso es: dime si te duele.

¿Nada?

-¡Ah! -¿Ahí te duele?

-Sí. -Vale.

¿Ahora mismo tienes ganas de orinar? -Bueno, es que no sé.

Me duele y me siento hinchado.

No sé si podría orinar ahora mismo.

-Todo apunta a una infección urinaria.

Con, además, retención aguda de orina.

La mayoría de las infecciones de orina son causadas

por bacterias que entran por la uretra,

llegan a la vejiga e incluso pueden propagarse hasta los riñones.

Hay algunos factores que aumentan el riesgo de sufrir

este tipo de infecciones,

como es el caso de nuestro paciente: ser diabético

y tener la próstata agrandada.

-O sea doctora, que tenía todas las papeletas, vamos.

-Es que además las retenciones facilitan que aparezcan infecciones.

No te preocupes, Andrés,

te vamos a poner una sonda vesical para evacuar la orina.

-¡Ay, doctor! ¡Que me estoy muriendo! Que noto cómo se me va la vida.

A ver, trae.

Es porque se me ha ido el sinvergüenza ese.

Cálmese, cálmese. ¿Cuánto hace que le dio el infarto?

Cinco años, más o menos.

Vale. Puede que no sea un infarto,

o haya pasado usted por una situación estresante,

como es una persecución policial.

Perdone, doctor, pero llamar persecución policial

a los 50 metros que hay de la iglesia

hasta donde yo me he encontrado a Jacobo, eso es mucho decir.

Anuc, por favor.

Pero mira que eres escandaloso, Jacobo, hijo mío, ¿eh?

De verdad...

El sedentarismo y la mala alimentación

son la segunda causa de muerte en el mundo después del tabaquismo.

La falta de ejercicio físico duplica el riesgo de padecer

enfermedades cardiovasculares.

¡Doctor, que estoy infartandootra vez!

Que lo noto.

-Jacobo, hazle caso al doctor, hombre.

¡Que eso no es un infarto, Jacobo! Por favor, así no le puedo explorar.

Que eso es el bocadillo de panceta que te has comido esta mañana

antes de desayunar, ¡hombre!

Por favor, salga. Así no ayuda nada, ¿eh?

¿Me voy? Por favor.

Perdóneme, doctor, ¿eh?

Jacobo, te espero a fuera.

Perdone, doctor. Me voy.

A ver, Jacobo. Vamos a calmarnos.

Intente respirar con el abdomen, ¿de acuerdo?

Mantenga el aire ahí y lo echa por la boca, despacio.

Inspire, reténgalo, reténgalo ahí...

Inspire. Despacio. Otra vez.

Así...

Y se irá relajando. Despacio, eso es.

¿Mejor?

Lorazepam, por favor.

¿Y te encuentras mejor con el sondaje ahora o...?

-No te haces una idea. Es como estar en la gloria.

Teléfono

-Ay, perdona, ¿eh?

Teléfono

Bueno.

-¿Quién es?

-Nada, nada. Es Juan pero es que yo no tengo ganas de hablar ahora,

después de la movida que hemos tenido en casa y nada. Es igual.

-Hola. -Hola.

-¿Qué tal, Andrés? ¿Cómo te encuentras?

-Pues la verdad que mucho mejor. ¿Me podré ir hoy a casa?

-Sí, sí. Te puedes ir a casa. Pero con un tratamiento, antibiótico:

de amoxicilina clavulánico. ¿Vale?

Te lo tienes que tomar un par de semanas.

Y a partir de la primera, empezarás a sentirte mejor.

Una cosa más:

como te hemos hecho análisis, y un cultivo de orina,

tienes que volver dentro de unos días para recoger los resultados.

-Vaya..., otra visita al hospital.

Jacobo espera en observación mientras llegan los resultados de los análisis

ordenados por el doctor Blanco.

¿Ves como no te vas a morir, agonías? Que eres un agonías.

-Sí, bueno, habrá que esperar a ver qué es lo que dice el doctor.

-Y tiene tela la cosa, ¿eh? Y todo por perseguir a un pobre desgraciado.

¿Cuánto podría haber por ejemplo en el cestillo?

-Mira, Antonio. -¿20 euros?

-Mira Antonio. -Sí.

-Lo primero es que un pobre desgraciado, ¿eh?,

no va por ahí haciendo fechorías

con la cara cubierta con un pasamontañas, ¿eh?

Y lo segundo: es que da igual la cantidad que sea.

-Sí.

-El dinero no es del que lo roba. El dinero es de la iglesia.

-Pero ¿tú sabes lo que le suponen 20 euros a la iglesia, chaval? ¿Eh?

-Pero ¡que estás haciendo apología del robo! Eso es delito.

-No, no, no. ¡Si aquí al final van a pagar, justos por pecadores!

Se les oye desde fuera.

A ver, tengolos resultados de los análisis. No ha sido un infarto.

-¡Ey, ¿lo ves, cenizo?! ¡Que eres un cenizo!

-¿Y qué ha sido entonces, doctor?

Pues verás, se han juntado dos cosas:

por un lado la amigdalitis aguda que vi en la exploración,

de ahí el dolor de garganta y la fiebre,

y por otro un cuadro de ansiedad,

que explicaría el resto de los síntomas.

Le vamos a poner antitérmicos, analgesia para el dolor

y un tratamiento antibiótico para la infección.

Y si pasadas unas horas aquí en observación,

se encuentra mejor,

se podrá ir a casa. No se preocupe, doctor.

Además del tratamiento indicado es muy recomendable que Jacobo

cambie sus hábitos alimenticios y haga ejercicio físico.

Esto le ayudará a reducir los riesgos de un nuevo infarto

y a bajar de peso.

Me voy a poner en forma

y no se me va a escapar ese sinvergüenza nunca más.

-Sí, sí, sí, doctor. Usted no se preocupe.

Vamos, este en tres días ni Usain Bolt. Este es una máquina.

-Sí, sí, sí. Tú ríete. Pero cuando suba a por la medalla...

-¿Pero qué medalla? Pero ¿qué medalla te van a dar por recuperar 20 euros?

Por favor. Por favor.

Bueno, por recuperar 20 euros

y por quitar a un sinvergüenza de las calles.

Si me disculpan...

Pero vamos a ver: que te concentres en la garganta, ¿eh?

Además, que seguramente el delincuente ese

estará ya en las Bahamas, ahí, disfrutando de sus 20 eurazos.

A ver, lo que pasa es que en el pueblo nunca pasa nada.

Y para una vez que pasa algo,

pues el Jacobo no ha estado a la altura, la verdad.

Pero vamos, que eso en el pueblo nadie se lo va a tener en cuenta.

-Este mensaje va dirigido al sinvergüenza que el otro día

robó en la iglesia de Piñalvilladel Monte.

La ley nunca descansa. Y en Piñalvilla, la ley soy yo.

Andrés, el paciente de la doctora Ortega,

ha vuelto a Urgencias con nuevos síntomas de síndrome miccional

además de fiebre alta.

¿La presión arterial? -Está baja pero muy mantenida.

-Vale.

Perdóname, Andrés, un segundito, te voy a auscultar. ¿Me decías algo?

-Sigo el tratamiento, pero es que me duele más que nunca.

-Vale, tranquilo, un segundo.

Frecuencia cardiaca aumentada pero sin llegar a taquicardia.

Vale. Te voy a explorar el abdomen. Déjame un segundito...

Eso es. Gracias, Mar. Tengo las manos un poco frías, ¿eh?

-¡Ah! -Dime si te duele.

¿Duele ahí? -¡Aaa!

-Ahí duele. -Sí. Ahí sí.

¡Aa! ¡Aa!

-Respira profundo, por favor...

-¡Ah, ah!

-¿Duele cuando suelto más? -Sí.

-Blumberg dudosamente positivo.

Por los síntomas que presenta Andrés,

podríamos estar ante diferentes diagnósticos.

Pero teniendo en cuenta sus problemas de próstata,

lo primero que voy a hacerle es un tacto rectal de urgencia.

-¿Todo bien?

-Me duele. -Le duele.

-Hola. ¿Cómo estás?

A ver, te cuento: tienes la próstata más inflamada que antes.

Andrés, lo siento pero se tiene que quedar ingresado. ¿Vale?

-Vaya.

-Le voy a poner suero y un tratamiento.

Y además le voy a hacer algunas pruebas.

Nueva analítica y radiografía de tórax y abdomen.

Tranquilo.

Llaman a la puerta

-Hola, cariño.

Dame cinco minutos, por favor... Y acabo.

Vale.

No, esto para mañana.

¿Qué tal? Bien.

A ver...

Oye, oye, te veo un poquito agobiada.

Que nos da tiempo a llegar a la sesión de las 9,

Ya, ya lo sé. No. Que no... Está todo bien.

A ver. ¿Pasa algo, Natalia?

A ver.

Que me lo notas, ¿no?

Estoy un poco preocupada.

No quiero que te preocupes tú, pero yo estoy un poco preocupada.

Porque creo que Sonia, de la Fundación Castelo y...

Y Molina, pues se han aliado para...

Pues para que yo deje de ser directora y sea Molina el director.

Mira, mejor vamos a dejar de hablar del trabajo

y vamos a hacer el plan previsto. Vale.

Te espero abajo. Así me da un poquito el aire.

Venga, cariño.

Andrés Guerrero, el paciente con síndrome miccional,

se somete a las pruebas que pidió la doctora Ortega.

En la analítica de urgencia que le hemos hecho a Andrés,

destaca una leucocitosis importante.

Y en la analítica de orina destaca la presencia

de abundantes glóbulos rojos, blancos y también bacterias.

Es decir, es una infección de orina complicada.

Aun así, tenemos que esperar los resultados del urocultivo

para saber qué tipo de infección puede tener.

¿Qué tal, Andrés? ¿Cómo te encuentras?

-Pues la verdad que no estoy para tirar cohetes.

-Ya me imagino.

Mira: la radiografía no muestra nada importante.

Pero ya sé por qué no ha funcionado el tratamiento

que te puse la primera vez.

El urocultivo muestra que la bacteria que te ha causado la infección

es escherichia coli.

La escherichia coli es una bacteria que vive en el intestino.

Y es resistente a la ampicilina y a la amoxicilina clavulánico.

Que son los antibióticos que usamos en un principio.

Por eso la infección de Andrés ha seguido avanzando.

Entonces, vamos a cambiar el tratamiento

por uno que sí que vas a notar mejoría

y así estabilizamos también la presión arterial

y las funciones renales.

-Qué bien, por fin buenas noticias.

-Aun así, Andrés, te quiero hacer una ecografía.

Para ver con más detalle la vejiga y el alcance de la infección. ¿Vale?

-¿Se puede? -Sí. Pasa, pasa.

Pues nada, yo ya me iba. -Hola.

-Ahora enseguida vendrán a ponerte el tratamiento, ¿vale? Hasta ahora.

-¡Ay, Andrés, Andrés!

Porque eres mi amigo y no quiero regañarte.

Pero, jolín, ¿Por qué no me has avisado antes?

-Es que esta vez ha sido demasiado rápido

y la verdad es que no quería molestarte.

-Ya te he dicho muchas veces que no me molestas

y que yo vengo a acompañarte las veces que te haga falta.

-Bueno, vale. La próxima vez prometo avisarte a ti la primera.

-Bueno, espero que no tengas que llamarme más.

Para esto, me refiero. Que serán buenas noticias.

-Eso espero yo también; no tener que llamarte para estas cosas.

-Claro.

Bueno...

-Oye. ¿Y qué tal con Juan?

-No sé, Andrés. Con Juan no están las cosas bien.

Solo hacemos discutir y discutir y...

Hemos quedado mañana para hablar pero...

Creo que nos vamos a dar un tiempo.

-A ver, no es que me alegre de que lo vayan a dejar.

Pero, si no están bien...

Johana es mi amiga. Yo lo único que quiero es que ella esté contenta.

Lo que está claro es que ha preferido venir a verme a mí

antes que arreglarlo con Juan

y eso tiene que significar algo, ¿no?

Jacobo, el policía local, ha vuelto a Centro Médico.

Esta vez sufre una importante dificultad para respirar

y su estado es preocupante.

El paciente presenta sudoración, disnea y náuseas.

¿Y esto que lleva pintado?

Cuando hemos llegado nos lo hemos encontrado así.

Vale. A Reanimación, venga. Vamos.

Según me han contado los Servicios de Emergencia,

Jacobo pasó la noche a la intemperie con la intención de capturar

al ladrón que robó en la iglesia de su pueblo.

Los síntomas son similares a la primera vez que vino,

pero agravados por el frío y la humedad de la noche.

Prepara corticoides intravenosos, y adrenalina y gutamol nebulizados.

Muy bien.

La primera impresión es que las vías respiratorias están obstruidas

a nivel de laringe y tráquea.

Seguramente debido a una gran inflamación.

La medicación pautada tiene como objetivo

abrir las vías respiratorias

y desinflamar la zona de forma rápida.

Pero los síntomas de Jacobo, lejos de mejorar, han empeorado.

Ha entrado en parada.

¡Ambú y quid de intubación!, ¡rápido!

Ha sido imposible introducir el tubo para la respiración mecánica.

Prueba de que la inflamación está en la epiglotis y en la laringe.

Hemos tenido que cambiar el tubo por uno mucho más estrecho

y al final hemos conseguido intubarle pero, evidentemente,

el corazón ha seguido sin latir.

¡Vamos!

La doctora Ortega le está realizando la ecografía abdominal a Andrés,

el paciente con infección de orina.

Vale, ya está. Toma. Te puedes limpiar.

-Gracias.

-Andrés, aparte del hipogastrio indurado y doloroso,

pues también veo alteraciones en la vejiga.

-¿Alteraciones? -Sí.

-Eso no suena bien, ¿no?

-No te preocupes de momento porque las imágenes no son concluyentes.

¿Vale?

Aún es pronto para saber qué pueden ser las imágenes

que he visto en la ecografía;

pero teniendo en cuenta el historial médico de Andrés

y sus problemas de próstata,

yo diría que son abscesos prostáticos.

Aun así, quiero hacerle algunas pruebas para salir de dudas.

Voy a hacerte un TAC para confirmar el diagnóstico.

Anuc, por favor, avisa en Rayos. Gracias.

-Me alegra que seas mi doctora porque, no sé, me das confianza y...

y tranquilidad.

Eso es lo que necesito para no preocupar a Johana.

-Me alegro. Estáis como muy unidos, ¿no? Tenéis una amistad muy chula.

-Sí. Bueno, más que amistad. -¿Ah, sí?

-Bueno, no me malinterpretes, ¿eh? Que no estamos liados.

Fuimos pareja hace 20 años ya, ¿eh?

Y ella, bueno, tuvo relaciones, yo me casé, tuve un hijo,

me divorcié...

Pero hemos logrado mantener esa amistad durante mucho tiempo.

-Pues oye, no es fácil mantener una amistad tanto tiempo.

Así que enhorabuena. -Gracias.

Pero ¿sabes una cosa? -¿Qué?

-No he dejado de amarla ningún día desde que la conocí.

Empezamos a salir nada más conocernos.

Fue todo perfecto; luego ella se tuvo que ir a Estados Unidos

y entonces... cuando volvió ya no era lo mismo porque, bueno,

yo estaba con la que iba a ser mi mujer

y ella tuvo diferentes relaciones.

Estoy harto de engañarme a mí mismo. Llevo media vida engañándome.

Así que he tomado una decisión:

Le voy a decir a Johana lo que siento.

-Pero, no sé, pero igual eso puede poner en riesgo

la relación que tenéis ahora mismo.

-Ya. Lo he pensado, lo he pensado.

Pero es que... Ya tengo una edad y hay que tomar decisiones.

Y sobre todo, sobre todo si merece tanto la pena.

Antonio llega a Centro médico tras enterarse de que Jacobo

ha ingresado en estado grave.

Doctor, ¿cómo está?

A ver, su amigo ha sufrido una parada cardiorrespiratoria.

Hemos conseguido recuperar el pulso, ¿de acuerdo?

Le hemos pasado a la UCI

con corticoides, antibiótico y sueroterapia.

Ahora mismo está sedado, intubado y estable, ¿de acuerdo?

Ahora lo que tenemos que hacer es averiguar

el porqué ha pasado todo esto.

Todo apunta a que ha sido una inflamación de la epiglotis,

que ha obstruido las vías respiratorias.

Si quiere verle, puede pasar

y hacerlo a través de la ventanilla de la UCI.

No, no. Déjelo. Ya lo veré cuando esté más tranquilo.

Como quiera.

Bueno, le iré informando. ¿De acuerdo?

Clara. ¡Ah, hola!

Oye, qué detallazo, traerme aquí un café, ¡mujer! No tenías por qué.

Muchísimas gracias. No. Gracias a ti;

por estar siempre ahí

y por apoyarme en los momentos de bajón.

Bueno. Ya sabes que yo encantada, ¿eh?

Que eso no tiene ninguna importancia.

¿Nos sentamos un momentito? Claro que sí.

Dime. Es que...

Que no he sido del todo sincera contigo.

Bueno, ni contigo ni con Ainhoa ni conmigo misma.

¿Qué quieres decir? Pues que...

Sigo enamorada de Ainhoa.

Ya está; ya lo he dicho.

Pues mira, de verdad: no hay nada más importante en esta vida

que ser honesto con uno mismo.

Así que me alegro muchísimo.

Ya. Lo que pasa es que ahora pues...

no sé qué hacer, ¿sabes? Con esto.

Bueno, pero tú de eso no te preocupes.

A ver, tú has dado el primer paso, que es lo más importante,

que es ser sincera y reconocerlo.

Chica, y ahora, pues poquito a poco. Ya se nos ocurrirá algo, ¿eh?

Un tiempo después de que su estado de salud mejorara

y la inflamación que le impedía respirar disminuyera,

Jacobo fue subido a planta.

Al retirarle la intubación Jacobo se ha mostrado consciente y orientado

y sin secuelas neurológicas aparentes.

Ahora está descansando.

Pero cuando despierte aprovecharemos para seguir haciendo pruebas.

Puede esperar aquí hasta que despierte,

pero lo mejor es dejarle descansar.

No, si simplemente quería saber cómo estaba.

¿Qué le han dicho las pruebas que le han hecho?

A ver, los resultados de la analítica de sangre muestran

signos indirectos de una infección.

Y el exudado amigdalar confirma la infección

con positivo en dos bacterias.

Los corticoides han conseguido bajar la infección de la epiglotis,

y con el nuevo tratamiento antibiótico

pues esperamos terminar con la infección.

¿La epiglotis?

Sí, verá: es una estructura cartilaginosa

que limita la orofaringe con la laringe.

Y su misión es impedir que el bolo alimentario pase

al sistema respiratorio.

¿Tiene alguna pregunta más? Muchas gracias, doctor.

No hay de qué. Voy a seguir haciendo la ronda.

Gracias. Venga, hasta luego.

Hasta luego.

La doctora Ortega ya tiene los resultados del TAC

que le realizó a Andrés Guerrero.

Hola, Andrés. ¿Cómo te encuentras? -Mejor.

-Mira, te cuento: tengo los resultados del TAC.

Y por fin tengo un diagnóstico:

las imágenes que vi en la ecografía son abscesos prostáticos.

Un absceso prostático es una acumulación de pus

dentro de la glándula de la próstata.

La causa suelen ser los organismos que provocan las infecciones previas,

como la escherichia coli, en el caso de nuestro paciente.

Además, los abscesos afectan principalmente a pacientes

inmunodeprimidos o diabéticos como él.

Entonces, he hablado con Urología y,

además de volverte a cambiar el tratamiento por uno más potente,

tenemos que hacerte una resección transuretral de la próstata.

-Ah. ¿Eso significa que me tenéis que operar?

-Sí. El objetivo es sacar de la próstata

el material purulento que te está provocando la infección.

-Fff. Entonces supongo que tendré que darme prisa.

-¿Para qué?

-Johana.

Está viniendo al hospital. -Ah.

-Estoy decidido a decirle todo lo que siento.

-¡Buah! Pues espero que vaya bien.

-Hola. -Hola.

Suerte.

Hasta ahora.

-Johana, ¿qué te pasa?

-Nada, Andrés. Que vengo de hablar con Juan y..., ya hemos roto.

No sé. Y yo no sé cómo ha sido todo y no me lo esperaba...

Ha sido demasiado rápido.

Y por teléfono. No sé...

No me encuentro bien.

Por lo menos estoy aquí contigo.

-Anda, ven aquí, tonta.

Fff, pues vaya día llevamos hoy.

-¿Qué te pasa a ti, estás peor? -No, no, no.

Es que, mira Johana, quería decirte algo, pero...

Fff, es que este no es el momento ni el lugar.

Pero mira: es algo que llevo arrastrando mucho tiempo,

y ahora con la operación... pues me ha dado por pensar

y tenía que decírtelo.

-Dime. No...

-Que sigo enamorado de ti.

-¿Cómo?

-Sí. Que me gustaría volver a intentarlo, como hace 25 años.

Sí, que me gustas, que es que... -Pero, Pero ¿qué te pasa?

O sea: yo vengo aquí rota a contarte lo de Juan,

¿y tú aprovechas para declararte? Es que no entiendo nada.

Pero ¿cómo puedes ser tan egoísta?

Pero ¿qué clase de amigo eres?

-No. Perdona, lo siento. -Ni perdona ni nada.

Oye, mira, me voy; no tengo la cabeza para pensar, ¿vale?

Adiós.

-Anda, cariño. ¿Qué haces aquí?

Bueno, tomándome un café tranquilamente.

Bueno, ¿qué te pasa?

Es que no sé...

Pensaba que estábamos bien, ¿no?

Y yo también.

Hasta que me contaste tu teoría de que Molina estaba conspirando

para quedarse con tu puesto.

Javier, ¿qué tiene que ver eso con nosotros, a ver?

Mucho, Natalia. Sigues obsesionada; no te lo puedes quitar de la cabeza.

Pero ¿qué dices? Piénsalo.

¡Fff!

Tras pasar por quirófano

para someterse a una resección transuretral de la próstata,

Andrés Guerrero se recupera en la habitación.

Mira, todo ha salido perfecto, ¿vale?

Y con el nuevo tratamiento espero que se vayan estabilizando

los parámetros analíticos

y pronto te puedas ir a casa.

¿Qué te pasa, por qué estás tan serio?

-Pues lo otro, que no ha salido tan perfecto.

-¿Qué es lo otro? -Lo de mi amiga.

He hablado con Johana y, ha sido un desastre.

-Bueno pues, piensa en que por lo menos has sido valiente.

Decir lo que uno siente no es fácil.

-Ya. Pero me he dado cuenta que decir lo que sientes

muchas veces complica mucho más las cosas.

Jacobo ha evolucionado favorablemente

y se somete a una laringoscopia para comprobar el estado de su epiglotis,

cuya inflamación ha sido la causante de sus problemas respiratorios.

La prueba ha mostrado un edema epiglótico intenso

provocando una disminución notable del calibre de la vía aérea.

Y un TAC cervical ha descartado otras enfermedades,

confirmando el diagnóstico.

Entonces, ¿no sabe cómo ha llegado esto a la habitación?

-Pues no. Yo no sé nada.

Pero a lo mejor el doctor sí que sabe algo.

Mira.

Buenas. Hola.

¿Cómo ha llegado esto aquí? Pues no tengo ni idea.

¿Se lo pongo aquí? Sí. Por favor, gracias.

No sé cómo ha llegado, pero sí sé lo que le ha pasado.

Ha sufrido una epiglotitis aguda secundaria

al empeoramiento de la amigdalitis con la que vino el primer día.

Pero bueno, el tratamiento está haciendo efecto

y prueba de ello es que respira mejor, ¿verdad?

¡Si es que bicho malo nunca muere! -¡Hombre, Antonio!

Ya pensaba que no venías a verme, ¿eh?

-Anda, anda, no te quejes. Bueno.

-Entonces, ¿cuándo me dan el alta?

Va a seguir un par de días más en observación.

Luego haremos una laringoscopia,

y si la epiglotis está bien, se podrá ir a casa.

Bueno. Les dejo con sus cosas.

Muchas gracias. No hay de qué.

Hasta luego.

¡Madre mía, Antonio! Un poquito más y no lo cuento.

-Pero es que, ¿a quién se le ocurre pasar toda la noche de vigilancia

cayendo las heladas que están cayendo? ¿Eh?

¡Anda, el cestillo!

-Eso es que me tuve que enfrentar al sinvergüenza este

antes de que me diera el jamacuco, ¿eh?

-Aaa.

-Los criminales siempre vuelven a la escena del crimen.

Por eso me quedé toda la noche esperando en la puerta de la iglesia.

Y apareció. ¡Vaya si apareció!

Estuvimos forcejeando; le hice un par de llaves,

que me enseñó mi tío Marcial.

Y justo cuando ya le tenía, ¡zas!; me da el jamacuco.

Pues tuvo suerte de acabar con vida.

Es algo que nos enseñan en la academia.

El estar atentos: esperas, escuchas...

¿Artes marciales... Claro, claro.

-En cuanto le vi la cara al tipo este, supe que era un psicópata.

-¿Qué pasa, que no llevaba pasamontañas esta vez?

-Bueno, sí, claro. Los ojos. En cuanto vi los ojos.

-El espejo del alma. -Frío, sin alama, llenos de sangre.

-Sí, sí, sí. -Sí.

Y además coincide con su modus operandi.¿Eh?

Aprovechando la noche para... -Oscuridad. Claro.

-Sí, comete sus fechorías.

-No, hombre, a ver si ahora resulta que por robar 20 euros

le van a llamar a uno Bin Laden.

-Hazme caso, Antonio. Ese tío era el mismo demonio.

-Ya. Hombre, que te pintase unas gafas en los ojos

mientras estabas dormido...

Denota, como mínimo, un gran sentido del humor.

-¿Qué gafas? ¿Qué dices?

-Pues sí. Pues sí. Fui yo el que robó el cepillo de la iglesia.

Pero vamos, que lo hice por darle un poquito de vidilla al Jacobo.

No sabía yo que se iba a poner tan enfermo.

Pero bueno, por lo menos ya recuperó el botín.

Bueno, aunque no todo.

Hola. Hola.

Oye, Ortega. ¿Qué?

Que he estado pensando en lo que me contaste.

¿En qué?

En esto de que no sabías cómo actuar con lo de Ainhoa.

Clara, déjalo, por favor. Eh...

Creo que me precipité y es mejor dejar las cosas como están, ¿sabes?

Que sigamos siendo amigas y ya está.

Vaya, pues es que yo ya..., había encontrado una solución.

¿Quieres oírla?

Mira, de verdad te lo digo, Ortega.

Si tú lo que quieres es recuperar a Ainhoa

y que todo vuelva a ser como antes,

pues lo único que tienes que hacer es demostrarle

¡que has cambiado! ¡Claro!

Que lo que antes pensabas que estaba mal,

pues que ahora ya, piensas que está bien.

A ver: ¿qué pensabas que estaba mal?

Lo que estaba mal en la relación era que..., pues que yo me escondía.

Me daba miedo lo que pensaran los demás y...,

no aceptaba que tenía una relación con Ainhoa, básicamente.

Pues ahí lo tienes, mujer.

Lo corriges y allanas el camino. ¡Y ya está!

¿Tú crees? ¡Claro!

Tienes razón.

Es más: se me está ocurriendo una cosa.

¡Uy, miedo me das!

Yo creo que Ainhoa va a flipar.

Al hospital no, Jua... -Venga.

-Pero lleva... Que vamos a casa... Solo quiero dormir.

-Espera un momento. -Estás en un hospital.

¿Sabes qué día es hoy?

-Que ha empezado a vomitar de repente.

-Vamos a ponerle otro antiemético para los vómitos.

Está saturando a 82. Tiene un problema en los pulmones.

Quiero que seas consciente de la gravedad del episodio

que acabas de sufrir.

Cada vez que bebes hasta ese punto, estás poniendo en riesgo tu vida.

-Últimamente sale a navegar casi todos los días.

¿No puede ser esa la razón

de que haya cogido frío y humedad en las manos?

El paciente presenta, en los dedos de ambas manos, frío, color azulado

y dolor a la palpación.

Lucía es una muy buena especialista. Ten una sesión con ella.

Y si no te gusta, no te parece bien, lo que sea, cambiamos.

¿Pasáis?

Que usted padece lo que se conoce como el fenómeno de Raynaud.

Entonces,

¿definitivamente esto ha salido por salir a navegar en invierno?

Por salir a la calle en invierno, sin guantes,

o incluso, por alguna situación de estrés cotidiano.

Pero ¿qué hacemos aquí, Berta? Que necesito hablar contigo.

Oye, ¿ha pasado algo en las sesiones de Lucía?

Subtitulación realizada por Teresa García Román

  • Centro médico - 07/06/18 (2)

Centro médico - 07/06/18 (2)

07 jun 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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