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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 07/06/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

La doctora Ortega y Lola

estaban pasando un fin de semana en la sierra,

pero, un accidente las ha traído al hospital.

-¡Ah...! -Pero, ¿qué ha pasado?

-Pues, que soy más de playa que de montaña, Soto. ¡Ah!

-Trae, anda. -¡Ay! Te tenía que haber dicho que no

-Ya, pero como soy muy persuasiva, consigo lo que quiero.

Tendrías que haberte venido con nosotras. (Ríe).

-Bueno..., otro día. ¿Dónde te duele? -El hombro, el hombro, el hombro...

He hecho, como un movimiento en falso, ¡ah!

en una piedra. Me he quedado, como sin fuerza... ¡ah!

Ahí, ahí...

¡¡Ah!! -Ya, vale...

Pues, vamos a echarle un vistazo, porque parece que hay luxación.

Parece porque... es un hombro luxado;

he visto muchos de estos en Urgencias.

-Hala... vamos para dentro.

-Sí, mejor, que estoy revuelta del viaje, también.

-Yo soy una mujer de aire libre.

Tengo una casa en la sierra y bueno,

ya advertí a Diana que a mi me encanta la actividad.

Pero, bueno, espero que no sea nada.

Porque la verdad que las dos, ahí arriba, solas...,

estábamos muy bien. Muy unidas.

-Bueno, pues sí parece que hay una luxación, ¿eh?

-¡Ah! Sí, ¿verdad? Por favor, espero que solo sea eso.

-Pero bueno, como bien sabes,

tenemos que hacer una radiografía para valorar el alcance de la lesión.

-Ah... ¿Quién me mandará a mí, Soto..., (ríe)...

-Con Lola, ¿todo bien?

-Sí..., sí muy bien. Nos hemos unido mucho, nos estamos...

ayudando mucho, la una a la otra.

Llaman a la puerta

-Hola.

-Hola, ¿qué tal? -Bien, ¿cómo vas?

-Dolorida, pero bien.

-Yo voy a pedir una radiografía, ¿de acuerdo?

-Gracias.

-¿Cómo lo llevas? -Creo que es una luxación, sí.

-Conocemos como luxación

a la separación de las dos partes de una articulación.

Todo apunta a que es eso

lo que le ocurre al hombro de la doctora Ortega,

pero, tenemos que asegurarnos de que no hay una lesión mayor,

como un desgarro o como una fractura.

Agustín Conrado viene al hospital por una fuerte cefalea

que le está impidiendo ejercer su trabajo con normalidad.

¡Déjate de puertas, déjate de puertas!

¡Venga, vamos para dentro!

Hola, doctora, buenas. -Hola, ¿qué tal?

-Mucho gusto. -Siéntese, siéntese.

Bueno, Agustín Conrado, ¿no? -Sí, es él, es mi chofer.

-Ya. Pues, cuénteme, ¿qué es lo que le ocurre?

-Pues nada, que lleva unas cuantas semanas

con unos dolores de cabeza... tremendos y no hace nada,

más que quejarse de... no aguanto ya más sus quejas.

-Mm, mm. Y, ¿algún otro síntoma?

-¡Vamos, contesta!

Yo no he visto un hombre que hable menos, en mi vida.

Que si tienes algún otro síntoma. -No, no... no.

-Vale. Pues, si es tan amable,

pase a la camilla, por favor, que le voy a hacer una exploración.

Quítese la chaqueta, que además, le voy a tomar la tensión, ¿vale?

-¡Vamos, venga...! Que te quites la chaqueta.

Pasa para allá.

Yo no sé que pasa con Agustín,

pero..., últimamente, no, no... no es el mismo de siempre.

En los 40 años que lleva trabajando para mi familia,

jamás ha dado un problema, pero...,

no sé yo, últimamente, tengo la... la sensación

de que en cualquier momento, nos vamos a estampar.

-Hay muchos tipos de cefalea,

pero no todos se pueden tratar de una forma concreta.

Pero, en cambio, las cefaleas tensionales,

se pueden tratar en casa;

de hecho, tenemos pacientes que nos han comentado

que a ellos, desde luego,

les alivia estar en un cuarto tranquilo,

con un paño frío en la cabeza.

Bueno, pues todo es normal, ¿eh? en principio.

La exploración, también es normal.

Discúlpeme, un segundo... ¿esta mancha?

-Eso es de nacimiento, pero vamos,

se lo estuvieron viendo los médicos y no le dieron ninguna importancia.

Y además, en mi familia, siempre hemos pensado

que eso le daba cierto caché como chofer.

-¡Ah!...

Vale, bueno. Lo que voy a hacer es, avisar a la enfermera, ¿de acuerdo?

para que le extraiga sangre. Mientras, se puede quedar, casi así.

A ver...

-Pues, como ves, no hay evidencias, ni de desgarro, ni de fractura.

-Ya veo, ya... Y por tanto, me vas a recolocar el hombro, ¿no?

-Efectivamente.

-Bueno, pero eso es un detallito de nada.

Si yo te contara las que he pasado para llegar a ser buzo...

-Mírala, la abuela Cebolleta contando batallitas.

-¡¿Cómo... abuela Cebolleta?! -Abuela Cebolleta... (Ríen).

-Hola Luz, pasa. Mira, necesitamos, un relajante para la doctora Ortega.

Vamos a hacer una maniobra de Hipócrates.

Esta maniobra consiste en tirar del hombro hacia abajo,

sin aplicar mucha fuerza,

mientras otra persona rodea la axila con una toalla y tira hacia arriba,

en dirección contraria.

Aunque parezca sencillo, es importante que sepamos

que tiene que ser realizado por personal cualificado.

Una mala práctica puede empeorar la situación.

Muchas gracias.

-Nada. Hasta luego.

-Hasta luego. -Adiós.

-Bueno, tú no te preocupes,

que el piragüismo lo dejamos para verano, ¿vale?

-¿Qué piragüismo? Que tengo que hacer reposo, ¿eh?

Y empezar rehabilitación. No es broma.

-Mira, hacemos una cosa:

yo me mudo a tu casa...

y así te alcanzo las galletas y tienes con quién quejarte.

-A ver, tengo otro brazo.

-Bueno, pero... -No, en serio.

Estoy además removida del viaje y no quiero ni galletas ni nada.

Y que no te molestes, que puedo sola,

que no hace falta, vamos.

-Que no es ninguna molestia, de verdad.

Voy a cuidar de ti como hiciste tú conmigo.

Hasta el final.

¿Vale? -Venga, vale.

Un par de días sí me viene bien. -¡¿Sí?!

-El reposo es fundamental

para la recuperación de una lesión como esta.

Después, podemos comenzar a moverlo,

evitando actividades que impliquen tensión en el hombro.

A la vez que comenzamos una rehabilitación

que siempre tiene que estar dirigida por un especialista.

-¿Todo bien, don Martín? -Pues no.

No porque voy a llegar tarde a la reunión con los franceses.

-Le llevo yo ahora en un momento. -Que no, hombre, que no.

Que no, que no, que no.

Que de aquí no nos vamos hasta que no nos den los resultados.

-Pues volvemos otro día a por ellos.

-¡Que no! Agustín, no. De aquí no nos vamos, te estoy diciendo,

hasta que no te quiten ese dolor de cabeza.

Además, que si no puedo faltar el día que a mí me dé la gana,

siendo el dueño de la empresa, menudo negocio.

-A mí no me caen nada bien esos franceses.

-¡¿Qué sabrás tú?!

-Yo que usted, no firmaba nada con esa gente.

-Mi familia tiene una de las empresas de lácteos más importantes del país.

Yo la heredé al morir mi padre y no solamente heredé la empresa,

con ella heredé a Agustín y..., y desde entonces,

no ha pasado un solo día en el que no hayamos estado juntos.

-Vamos... Vamos, no me podéis pedir eso.

Yo no os puedo pasar ese informe de ningu...

Pues, en primer lugar, por principios.

Y en segundo lugar, porque eso,

solamente, lo tienen los miembros de la comisión gestora, no yo.

Ya. Perdón, tengo que colgar. Tengo que colgar.

¿Qué tal? -Hola. ¿Cómo vas?

-Bien. Con..., con muchísima prisa. ¿Tú todo bien?

-Sí. -Perfecto.

-Sí, sí. -Venga, te dejo. Hasta luego.

-Adiós.

(MEGAFONÍA: Servicio de Limpieza,

acuda al pasillo de Urgencias, por favor).

-A ver, te ayudo. -Sí. ¡Ay!

Eh... Gracias.

Espera. ¿Cierras tú, mejor?

-Sí. -Gracias.

Pues bueno, así tengo un poco de tiempo

para ponerme al día con mis cosas.

-¿Estás bien? -Pues la verdad es que sí..., feliz.

Hacía tiempo que..., que no estaba tan... liberada.

Estoy como, no sé, me ha cambiado hasta el humor.

-Mmm..., Diana. No he podido evitar escuchar la conversación

que has tenido con Lola hace un rato y...

¿A ti te parece bien que se mude a tu casa?

-Pero Soto, no es mudarse.

Es mi amiga, se viene a mi casa, unos días, para echarme una mano.

Ya está.

-Ya. ¿Y tú estás convencida que Lola piensa que sois solo amigas?

Llaman a la puerta. -Hola...

¿Te ayudo con los informes?

-Puedo, gracias.

-Nada, trae. -Gracias.

-Soto, estoy bien. De verdad, no te preocupes tanto por mí.

-Vale.

Habla con la gestora para lo de la baja.

-Voy ahora. -Gracias.

-Tú no te preocupes, que Diana se queda en muy buenas manos.

Le voy a hacer una sopita esta noche para asentar el estómago... (Ríen).

Vamos.

-(Suspiro).

Una hora después, la doctora Romero

ya tiene los resultados del análisis de sangre de Agustín,

el paciente con fuertes cefaleas.

-Y está alto el valor en glucemia.

-¿Eso qué quiere decir, doctora?

-Bueno, eso podría indicarnos que lo que Agustín tiene es diabetes.

Entonces, para confirmarlo, quiero hacer una nueva analítica, ¿vale?

Y para el dolor, lo que voy a hacer va a ser

recetarle un analgésico, ¿vale?

-Mmm. -¿Eh, Agustín?

Vale...

Pues aquí tiene.

-¡Agustín! ¿Te ha dado un aire o qué? ¡Agustín!

-¡Está convulsionando! Ayúdeme a colocarlo en el suelo.

-¡¡Agustín!! -Ayúdeme... Rápido.

Ahí. Tranquilo. Al suelo, al suelo con cuidado...

Eso es, eso es.

Tranquilo, Agustín, tranquilo, tranquilo, Agustín.

Es muy importante saber qué hacer y qué no hacer

ante una crisis convulsiva.

Lo primero es proteger al paciente.

¿Cómo? Despejando de objetos que puedan dañarlo.

En segundo lugar,

desabrochando o aflojando la ropa que le pueda estar apretando.

Lo siguiente es colocar un brazo y ponerlo en ángulo recto,

el otro de esta manera, contra el hombro contrario,

y esta pierna doblarla

para evitar que el paciente se vuelque.

Y les recuerdo: como no hay peligro

de que el paciente se trague la lengua,

por favor, no introduzca nada.

-¿Le había ocurrido esto antes?

-Nunca. No, no. Vamos, para nada. Llevaba unos días un poco ausente.

Pero, esto... no.

-Vale. Pues lo que vamos a hacer es un TAC y un electroencefalograma.

-Mm, mm...

-¿De acuerdo? ¿Tiene algún familiar o algún amigo al que llamar?

-No. Me tiene a mí solo.

-Vale. Pues nada. Luego nos vemos, ¿mm?

-Vale, gracias, doctora.

(Suspiro).

-Mira esta.

A mí es que... ser paseadora de perros me ha cambiado la vida,

te lo digo de verdad.

Al principio, es verdad que lo hacía por dinero y tal.

Pero, es que ahora, lo haría gratis.

Porque dan tanta paz, tanta relajación,

y encima es que son tan agradecidos.

De hecho estoy colaborando con una protectora

y he dejado papelitos por aquí

para ver si alguien se anima a adoptar.

¿Me estás escuchando?

-¡Uy, perdóname! Perdóname. Es que... se me ha ido la cabeza.

Es Ortega, que me tiene preocupada.

-Bueno, pero lo del hombro,

en unas cuantas sesiones, está controlado, no te preocupes.

-No, no. No es el hombro. Es..., es Lola.

Es que tiene algo esa chica que a mí no...

Poco tiempo después de haberse ido a casa con una luxación en el hombro

la doctora Ortega tiene que volver a Urgencias:

tiene fiebre, diarrea y dolores musculares.

Me he tomado antipiréticos para la fiebre

y me he hidratado bien.

Pero, es que estoy peor. No mejoro.

-Ya. Pues tienes una hemorragia subconjuntival que hay que mirar.

-Ya.

-Anda, vente. Vente conmigo. -Ya, ya lo sé.

Debería haber venido antes.

Pero, a veces los médicos, pues..., pues somos los peores pacientes.

Yo pensé que era una gripe estacional, y ya está,

que en unos días estaría fuera, pero claro, hoy al verme así,

pues no me ha quedado más remedio que reconocer que me he equivocado.

-Oye, ¡vamos! -Cómo me cuida, qué mona.

-Tienes la fiebre disparada, ¿eh? -Ya lo sé.

Y estoy como... cansadísima,

me pesa todo y me duelen los músculos.

-Este es el aparato que utilizaste conmigo

el día que nos conocimos.

¡Nuestra primera cita! ¿Sí, no? Es este.

-¿Me lo das, por favor? Lo necesito.

-Claro. -Gracias.

-Lola, ¿puedes esperar, fuera, porfa?

-Sí, claro.

Portazo

Después de explorar los ojos de Diana con el oftalmoscopio,

he visto que tiene una hemorragia retiniana

y un edema agudo en los párpados.

Un edema es una hinchazón a causa de acumulación de líquido

en un tejido o en un órgano del cuerpo.

Esto no parece un virus estacional, como ella creía.

Tras realizarle un TAC craneal,

la doctora Romero acaba de realizarle

un electroencefalograma a Agustín Conrado.

¿Ocurre algo?

-Mm... Bueno, lo que veo es un patrón compatible con epilepsia.

-¡¿Cómo?!

-¿Qué pasa ahora?

-Bueno, pues ahora tiene que empezar a tomar antiepilépticos

para intentar evitar las crisis, ¿eh?

Un celador vendrá, le va a llevar a Boxes,

y mientras, yo voy gestionando el alta, ¿vale?

Después, yo le comento, bueno, pues todo el tratamiento, ¿vale?,

para que lo tenga claro.

Les dejo. -Muy bien.

-Venga, hasta luego. -Gracias, doctora.

-La epilepsia se tiene que tratar con medicación.

Pero, esta es mucho más eficaz

si hay un cambio en la forma de vida.

Por eso, es muy importante llevar una dieta equilibrada,

dormir las horas recomendadas,

evitar, en la medida de lo posible, el estrés

y por supuesto: nada de alcohol y nada de drogas.

-Bueno, pues ya has oído a la doctora.

Toca cuidarse, tomar la medicación y..., ya está.

-Te necesito sano.

-Usted no se preocupe, don Martín,

que me voy a tomar la medicina todos los días.

-Venga, tranquilo.

-Bueno, pues te vamos a dejar ingresada.

Voy a hacer una analítica de sangre con serologías y hemocultivos.

-Vale. Yo creo que es una infección.

El primer día que vine, cuando lo del hombro,

ya me encontraba mal de la tripa,

pero, pensé que era del mareo del coche,

y estaba revuelta y eso.

-Mm, mm.

-Pero me tenía que haber dado cuenta que era otra cosa.

-Bueno, tranquila, que ya vamos a dar con ello.

-Vale, gracias.

Vaya tela. Parece que me ha mirado un tuerto.

-¿Y en casa, todo bien?

-Sí... ¿Lo dices por Lola?

Todo bien, sí. Me está cuidando mucho.

(Riendo). Se ha traído medio armario, porque no se decidía.

Y ha traído una maleta enorme.

Pero muy bien, de verdad. Me está cuidando mucho.

-Bueno... -Lo digo en serio, Soto.

Dale una oportunidad a Lola, por favor.

-Bueno, ahora lo que me preocupa

es descubrir qué es lo que te tiene hecha un asco. ¿Vale?

-Vale.

-Bueno, voy a preparar pruebas. -Gracias.

Agh...

-Todo apunta a que es una infección, pero, como siempre, en estos casos,

lo difícil es saber cuál, concretamente.

Esperemos que los resultados de las pruebas nos lo digan.

-Muy bien, Pilar. Pues, la veo el próximo día.

¿Se puede saber qué estás haciendo? Nada. Nada.

¿Ya estás con tus chanchullos con el holding, mm?

Cariño, no son chanchullos y baja el tono de voz.

Lo estoy haciendo todo por el hospital y tú lo sabes.

¿Y de qué se trata ahora? Ven.

Pues, que me han pedido

que necesitan el informe financiero del último trimestre.

Ya. Pero, eso solo lo tiene la comisión gestora.

Exacto. Pero, tú me puedes ayudar, cariño.

Porque, probablemente...,

en el ordenador de Landó esté todo.

Ni de broma.

Ya te pasé el informe de Oncología y le costó el puesto a una compañera

que se sacrificó por mí.

Pues precisamente por eso, cariño,

para que no vuelva a ocurrir, ¿no lo entiendes?

Está yendo fatal el hospital.

No. Lo que me estás pidiendo

es que traicione la confianza de un compañero, de un colega, ¿eh?

Y, además de ser un delito, es inmoral.

Ah... Pues, si no lo haces por el hospital...,

hazlo por mí.

La doctora Ortega tuvo que volver a Urgencias

porque se encontraba más débil.

Con la sospecha de que pueda estar sufriendo una infección,

ha sido sometida a una analítica y ahora espera los resultados.

¿Estás bien?

-¡Aaah! Tranquila, tranquila, sobreviviré. ¡Oooh!

-Vaya humor.

-Perdona, es que no estoy acostumbrada

a ser yo la que esté aquí tumbada. -Ya.

-¡Ah! -Estoy aquí para lo que necesites.

-Gracias. Yo solo quiero que venga Soto ya

y me diga lo que es, por favor.

-Cuando llegue Soto voy a salir yo, ¿vale?

Está claro que no le caigo nada bien.

-Qué va. -¿Qué va?

-Que no... Que no, que Soto es así,

que es un poco suya, pero que es muy maja, de verdad.

-Ya. -De todas formas, te puedes ir, ¿eh?

Que te he retenido ya bastante... -¡¿Cómo?!

-Sí, que te puedes ir. -No, no, no, no. Ni hablar.

Voy a estar contigo hasta el final, porque somos un equipo.

Y tú eres una persona muy importante en mi vida. ¿Mmm?

-Hola. -Hola.

Se... ¿se sabe algo?

-Sí. Los leucocitos están muy altos.

Así que, efectivamente, hay una infección.

Tenemos que averiguar cuál. -Vale.

-Los leucocitos o glóbulos blancos

son los encargados de proteger al organismo

de las sustancias extrañas o infecciones.

Cuando salen altos en una analítica,

significa que hay más de los que debería,

por lo que se entiende que están combatiendo una infección.

No te puedo decir más, por ahora, pero le he estado dando vueltas...,

¿es posible que tomarais algo en mal estado en la sierra?

-No...

-Bueno, comimos latas y bocatas. No sé.

-Sí, pero bueno, compré embutido a la mujer del pueblo que..., vamos,

siempre le compro a ella y nunca ha pasado nada.

-Pero, era casero.

-Bueno, pues vamos a hacer una biopsia muscular, por si acaso.

-Perdonad que no me entere de nada, porque no soy médico.

Pero, ¿puede volver ya a casa?

-Pues no. Porque su cuerpo está luchando contra algo,

no puede volver a casa ya.

Pero, vamos a averiguarlo, lo más rápido posible,

para que pueda volver pronto. -Gracias.

-Vale, gracias.

Tras ser diagnosticado de epilepsia, Agustín ha vuelto al hospital

para realizarse un nuevo análisis por su posible diabetes tipo 2.

Los análisis lo que confirman

es que lo que usted tiene es diabetes tipo 2, ¿mmm?

Así que, si antes tenía que cuidarse con la epilepsia,

pues ahora, con la diabetes, mucho más, ¿vale? Bien.

Me gustaría, de todas formas, echar un vistazo a sus ojos.

Así que, si quiere, por favor, pase a la camilla,

que los voy a mirar, ¿vale?

Venga...

A ver... mire a un punto fijo. Por ejemplo la pata, ¿eh?

A ver. Muy bien..., ahí.

Vale.

Quiero hacerle un fondo de ojo, ¿eh?

Esto no duele, son dos gotitas,

que lo que hacen es dilatar la pupila,

y lo único, que le puede picar un poquito.

Pero, nada más, ¿vale? Y así le veo mejor, ¿mmm?

El tratamiento para la diabetes tipo 2

se basa en una correcta alimentación, fármacos para controlar la glucemia

y, en algunos casos, la insulina.

Muy bien.

Agustín, ¿usted ve bien?

-Normal. A veces, un poco borroso, pero, vista cansada, de la edad.

-¿Por qué lo pregunta, doctora?

-A ver, pues... porque lo que tiene es..., es un glaucoma.

-¿Eso qué es?

-Bueno, es una enfermedad del ojo

que lo que hace es que va perdiendo visión gradualmente.

Entonces pues..., bueno, tengo que confirmarlo con un especialista,

con el oftalmólogo, ¿vale?

-Así conducías tan mal últimamente. No veías, Agustín.

-Pero, ¿puedo seguir conduciendo?

-Vamos a esperar, a ver qué nos dice el oftalmólogo, ¿vale?

Que haga una valoración de su visión, ¿eh?

Ahora, con cuidadito, siéntese,

que con la pupila dilatada, pues no verá muy bien...

Venga. -Siéntate.

El glaucoma es irreversible,

pero, si se detecta a tiempo

y se sigue el tratamiento con constancia,

puede disminuir su progresión.

La diabetes es uno de los factores de riesgo.

Por eso, los médicos, para prevenirlo,

recomiendan exámenes oculares rutinarios,

tanto en niños como en mayores y también a jóvenes.

Llaman a la puerta

-Hola.

¡Hola! -Eres Lola, ¿no?

-Sí. -La amiga de Ortega.

-Sí. -¿En qué te puedo ayudar?

-Pues he preguntado en recepción

y me han dicho que eres tú

la que está a cargo de la protectora de..., perros.

-Bueno, a cargo no, pero, sí que colaboro con ellos.

-Genial.

-¿Te interesa adoptar? -Sí.

-Pues te puedo informar, si quieres. -Perfecto.

-Pues, pásate por aquí. -Gracias.

-Don Martín... tome usted;

está claro que yo no puedo seguir siendo su chófer.

-Pero, ¡¿qué dices, Agustín?!

Mira, los médicos exageran siempre. Dramatizan para curarse en salud.

Pero, no es necesario... tomar decisiones precipitadas y...,

además, que si me has traído hasta aquí,

me podrás llevar igualmente, ¿no?

Y con lo mal que has conducido siempre,

no voy a notar la diferencia.

Venga, vamos. Venga, vamos... vamos.

Con la certeza de que la doctora Ortega está sufriendo una infección,

se decidió hacerle una biopsia

para conocer qué clase de agente le estaba atacando.

Y la doctora Soto ya tiene los resultados.

¿Triquinosis?

-Sí. Hemos encontrado larvas de Trichinella Spiralis.

Han sido los embutidos.

-¡Bueno, mira, ya está bien! ¡Ya está bien! ¿Qué te pasa conmigo?

En serio, ¿qué te pasa conmigo?

¿Por qué me tratas así, como si fuera mi culpa esto?

-Yo no he dicho que sea tu culpa.

-No, ¡lo parece! Como si yo hiciera esto a propósito.

-Vale. Por favor, chicas..., ya.

¿Me vas a poner un tratamiento antiparasitario, no?

-Sí. Cuanto antes porque, aunque las complicaciones son raras,

hay que evitar que migren a órganos vitales

y que sea más grave.

Tengo que avisar a las autoridades

para que no se extienda la enfermedad.

Y tú tienes que hacerte las pruebas también.

-Yo no comí de ese bocata.

-Estamos hablando de un parásito que crece en las carnes de cerdo

y de animales salvajes que no han sido bien manipuladas.

Si las congelamos, durante tres o cuatro semanas,

eliminaremos las larvas,

ya que, muchas veces, el ahumar, secar o salar no es suficiente.

Te veo luego, ¿vale? -Gracias.

-De verdad, no entiendo qué le pasa a esta mujer conmigo. No lo entiendo.

-Lola, vale ya. -No. O sea, ¿qué pasa?,

¿que le molesta que seamos amigas o qué..., qué problema tiene conmigo?

-Por favor, Lola, deja el tema.

-Después..., los embutidos son caseros,

pero, pasan todos los controles sanitarios;

no lo entiendo, siempre le he comprado a esta mujer

y no ha pasado nada.

-Lola. No es tu culpa, no te preocupes.

Con el tratamiento, me voy a poner bien, de verdad.

Solo espero que las autoridades, pues bueno,

lo controlen pronto y ya está.

-Me encanta que seas tan positiva siempre.

Y me encanta que hayas entrado en mi vida.

Y, para demostrártelo, tengo una sorpresa para ti. (Ríe).

-¿Una sorpresa? -¡Sí!

Espera, ¿estás lista?

¡Sorpresa! (Ríe).

-¡¿Un perro?!

-¡Nuestro perro!

Lo vamos a cuidar las dos.

En casa cabe perfectamente.

¿A que es bonito?

-Eh... -Como tú.

-Lola... -(Ríe).

-¿En qué casa?

-Y me dijo que le iba a llamar Fermín

y que ya sabía dónde iba a poner sus juguetes.

-No me lo puedo creer...

Pero, ¿realmente es algo de las dos?

-Sí. Según las palabras de Lola, sí.

La verdad que a mí me ha sorprendido mucho, pero...,

pero bueno, a ver: el perro, es verdad que necesita una casa.

Pero, es que es un poco precipitado, ¿no?

-No. Precipitado no. Lo que me parece es una locura.

Tengo que hablar con Ortega.

Yo no sé si se lo va a tomar mal, pero...,

pero es mi amiga; tengo que hablar con ella.

-Sí.

-¿Ya?No.

Me dijo que tenía consultas hasta la hora de comer.

Pero... parece que se está alargando.

Bueno, Lola, la veo el viernes, ¿de acuerdo? Venga.

Ramón, oye, necesito que me hagas un favor.

Dime, ¿qué pasa?

Tengo una paciente que necesita un ginecólogo.

Ya... Verás, es que... paro ahora. ¿No lo puede ver otro?

Es una paciente muy tímida y me ha costado convencerla.

Le he dicho que la vería el mejor y... eres tú.

Bueno, va, dile que venga. Está en la sala de espera.

-Ah, ¿qué quieres, que yo baje?

Verás. Anda, tira, tira, que no me va a dar tiempo a comer.

Venga, va. Venga.

(MEGAFONÍA: María José Monteoliva,

la buscan el departamento de Neurología Médica).

-A ver, ¿dónde está la famosa paciente?

Ya te dije que era muy tímida.

Igual le ha dado vergüenza y se ha ido.

A ver, Javier, que yo me tengo que ir a comer, ¿eh?

Así que, si vuelve, que pida cita.

Lo entiendo perfectamente... y gracias, de todos modos.

Nada.

(Suspiro).

Cariño, que ya está todo OK. ¿Vale?

Muchísimas gracias.

Natalia, lo que hemos hecho es ilegal.

¡Doctora! ¡Doctora es Agustín, no sé qué le pasa!

Ha ido a arrancar el coche y, de repente, ha empezado a hablar raro

y tiene como medio cuerpo paralizado.

-Vale. Pero ¿está consciente? -Sí, sí, sí.

-Por favor, Amaya, una silla de ruedas.

-¿Cómo estás? ¿Notas mejoría con el tratamiento?

-Sí. Estoy mejor, gracias.

-Me alegro.

Pues nada, las autoridades ya han tomado medidas

para que no se extienda.

-Bien.

-¿Y Lola?

-Eh..., ha ido a hacerse las pruebas, para ver si está infectada.

-Diana...,

a ver, yo mmm...

sé que es tu vida y que no me tendría que meter, ¿vale?

pero..., he estado hablando con Palacio y me ha contado

que... os vais a ir a vivir juntas y lo del perro...

Y a mí me parece... -Ya, ya, ya. Es...

Es una locura, pero vamos...

Es que no sé cómo ha llegado hasta aquí. Es que no...

Tú tenías razón, ella..., ella se ha creado falsas esperanzas

y yo no he sabido verlo hasta aquí...

Y esto ya es..., es que no sé cómo, cómo es...

-Estate tranquila, tampoco te castigues por eso.

Ahora..., tienes que pensar qué vas a hacer.

Pues, no lo sé que voy a hacer, porque la quiero como amiga y...,

es que claro, esta situación no puede seguir así.

-Hombre, yo creo que, si realmente,

las dos os queréis y os apreciáis,

si tú se lo explicas, ella tiene que entender tu postura.

-¡Fff! No sé.

Todo parece indicar

que Agustín ha sufrido un accidente cerebrovascular

al salir del hospital.

Y la doctora Romero trata de averiguar el origen.

El TAC confirma que se trata de un ictus,

de tipo isquémico transitorio.

Por suerte, le ha ocurrido aquí.

Así que, ahora, lo que vamos a hacer es ingresarlo.

Ya le puedes sacar, ¿mmm?

Tras sufrir un ictus,

Agustín ha pasado varios días ingresado en la UCI.

Pero, gracias a la actuación del equipo médico,

ya ha pasado a planta.

Llaman a la puerta

-Hola, doctora. -Hola.

Bueno, Agustín, ¿cómo está? -Pues yo creo que mucho mejor.

Va hablando bastante bien.

Bueno, dentro de lo poco que habla,

que en eso no ha cambiado.

-A ver, es importante saber que la recuperación,

después de un ictus, es lenta

y también necesita rehabilitación para recuperarse lo antes posible.

-Ya. Pero doctora, ¿cómo es posible

que en tan poco tiempo le haya dado diabetes, epilepsia, un ictus...?

-Precisamente, de eso quería hablarles.

Todo lo que le ha ocurrido,

más el hemangioma que tiene en el cuello,

lo ha dejado claro;

lo que tiene usted es un trastorno muy raro,

es genético, que se llama el síndrome de Sturge-Weber.

-Entonces, ¿eso quiere decir que no va a poder volver a conducir?

-Ah... Lo siento mucho, Agustín. Pero..., pero no.

Bueno, si me disculpan,

voy a continuar con los pacientes, ¿vale?

-Gracias, gracias, doctora. -De nada.

-Bueno, pues... eh...

esto me lo quedo yo,

que seré el que tenga que conducir, a partir de ahora.

Y tú, Agustín...,

tú a partir de ahora, vas a ser mi asesor personal.

-Don Martín, no se ría usted de mí, que no es el momento.

-Te lo estoy diciendo en serio, Agustín;

te lo estoy diciendo completamente en serio.

Llevas 40 años con mi familia, en la empresa...

La conoces como la palma de tu mano y este negocio, también.

Ya estuviste con mi padre, después conmigo.

Y además, tienes las virtudes que tiene que tener un buen asesor:

eres observador y hablas poco.

Y siempre me has dado buenos consejos.

Mira, ¿te acuerdas que me dijiste

que no te gustaban nada los franceses?... ¿Que no firmara?

Pues te hice caso.

No firmé.

Y ha sido un acierto.

-Gracias.

Llaman a la puerta

-¿Se puede?

(Carraspeo).

(Suspiros).

Cariño, que..., gracias...,

¿vale?, porque sin tu ayuda, esto no hubiese sido posible;

así que... Eso es lo que me preocupa.

Vamos a ver: lo estamos haciendo bien.

Cielo, el hospital está fatal, los pacientes están sufriendo...

Natalia, estoy cansado de escuchar siempre la misma excusa,

que es por el hospital.

A lo mejor es verdad;

pero eso no justifica que traiciones la confianza de un amigo,

¡de un compañero!

Y lo que más me ha dolido ha sido tu chantaje: "hazlo por mí".

Quizá, tenías que haber pensado tú más en mí y no pedirme eso.

No, no me lo esperaba de ti, la verdad.

(Suspiro).

-Lo siento.

Nos vemos en casa, ¿vale?

Tras ser sometida a tratamiento por una triquinosis,

la doctora Ortega se ha recuperado y al fin puede irse a casa.

Que, hacemos una cosa: me esperas en la puerta,

cojo el coche y te recojo, ¿vale?

-Eh, Lola. -¿Qué?

-Que yo voy a coger un taxi.

-¿Por qué?

-Me voy a ir a casa sola.

Creo que tú y yo necesitamos estar un tiempo separadas, Lola.

O sea, perdóname.

Yo creo que te he hecho entender algo que no era.

Yo te quiero muchísimo

y esto no quiere decir que yo no te quiera en mi vida.

Pero... Lola, es que yo creo

que, ahora mismo, nuestra vida estaba tomando un camino un poco...,

raro, no sé...

El perro..., la casa y juntas..., perdóname pero es raro.

-Vale.

-¿No te molesta?

-Nos veremos menos y... ya está.

¿Me das un abrazo, al menos?

-Claro.

-Diana...

¿Qué tal? ¿Cómo ha ido?

-Pues..., sorprendentemente bien.

Lo ha entendido... todo.

-¡Qué bien! -Sí.

-Oye, ¿te apetece un café?

Y así, aprovecho y te cuento lo de la rehabilitación.

-Pues mira, sí. Un café me va a venir bien, Palacio.

A ver si recupero mi vida así, sin más sobresaltos.

¿Te apetece un café?

-No, yo tengo pacientes esperando. No puedo.

-Vale. Gracias por todo.

-Hasta ahora.

-¡¿Qué está pasando aquí?! -Eh...

-¿Desde cuándo atiendes pacientes fuera del hospital?

-Desde que he llegado a España, Ortega.

-El lado izquierdo de tu corazón está más engrosado.

Tienes que evitar cualquier tipo de ejercicio extenuante.

-Ya dije que no hago deporte, pues.

-Ya, pero yo me refiero a cualquier tipo de actividad.

-¿Qué haces, haciéndole pruebas a mis pacientes?

Esto es mi negocio, mi hermano. ¡Y estoy perdiendo dinero!

-¡Baja la voz!

-Mira, no sé qué te traes con este tipo,

pero, me da muy mala espina.

Si sigues trabajando allí, te voy a tener que denunciar.

-Bueno, la herida es bastante profunda, ¿eh?

Así que..., está infectada.

Es muy probable que tengas que pasar por quirófano

para limpiar toda esa zona.

-Oye, mira: ya nos puede ir bien, ¿eh?

porque quiero que nos llamen para la segunda parte del programa.

Es que, nos casamos sin conocernos, en un programa de la tele.

-Ah. Ya hemos tenido suficiente por hoy, ¿no?

Es que, no me encuentro bien.

-Pero ¿por qué te pones tan estúpido conmigo?

Oye, Pablo, aquí los dos somos lo que somos, ¿eh?

No me eches a mí la culpa de todo y vengas de maridito digno.

-¡Que me dejes en paz ya!

-¿Pasa algo?

-Como sabes, la comisión gestora tiene problemas de liquidez

y, no sabemos cómo..., se han enterado.

Natalia, deberías confesar tu contacto con el holding.

Yo creo que no es momento para contar nada.

Vamos a darles tiempo.

Y yo creo que, cuanto antes confesemos, mejor será.

Subtítulos realizados por Chus Suárez Liaño.

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Centro médico - 07/06/17 (2)

07 jun 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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