www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.9.0/js
3972102
No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 07/04/17 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por Accesibilidad TVE.

-¿Qué ocurre? -He roto aguas.

Estoy embarazada de 34 semanas y dos días y son gemelos.

-Ya. Demasiado pronto.

-Sí. No puedo estar aún de parto. Bueno, tranquila.

-Tienen que pararlo. Tienen que pararlo.

Tranquila, no te preocupes. -Vamos a Rea.

Pues sí, efectivamente,

ha habido una rotura temprana de las membranas del saco amniótico.

¿Le están llevando el embarazo en este hospital?

-No. -¿Ah, no?

Y entonces, ¿por qué ha venido aquí?

-He sido yo quien lo ha pedido

porque es aquí donde me examinan para la oposición.

¡Ah, es verdad!

Aquí se hacen los exámenes prácticos de ¿qué era? No sé. De algo...

-Anestesista. Eso.

-Sí. Es para conseguir plaza fija y el práctico es eliminatorio,

así que, si no lo hago, pues aquí se acaba todo.

Es que ya es mala suerte que me haya pasado esto el día del examen.

Pero me da igual, no voy a rendirme.

Yo voy a hacer ese examen aunque sea con una vía puesta.

Esta oposición es mi gran oportunidad laboral.

-Bueno, veo que lo tiene todo muy controlado.

¿Está diagnosticada de algo?

-Sí. Me diagnosticaron hipotiroidismo subclínico,

del que me están tratando.

Y también me detectaron

una alteración del flujo de las arterias uterinas.

Por eso el segundo feto es más pequeño.

-Ya. O sea, que entiendo que está tomando ácido acetil salicílico

para evitar la formación de coágulos. -Sí.

-¿Ha tenido más hijos? -No.

-No. Bien.

Vamos a administrar corticoides

para la modulación de los pulmones de los fetos,

antibiótico para evitar infecciones intrauterinas

y medicación para frenar las contracciones.

-Sí. Haga lo que tenga que hacer, pero yo tengo que hacer ese examen.

Inés está embarazada de unos siete meses.

Y los fetos no están completamente desarrollados.

Por eso hay que evitar un parto prematuro,

ya que corren el riesgo de poder sufrir patologías de tipo digestivo,

respiratorio o cardiaco.

Vamos a hacer lo que esté en nuestra mano.

De hecho se va a quedar ingresada para ver cómo va evolucionando.

Juan Borregón, excompañero de la doctora Soto en Afganistán,

llega al hospital acompañando a su amigo Héctor,

que sufre un ataque de ansiedad.

-Tú respira, ¿vale? Respira.

-Vale. Coge aire profundamente...

Vale... Otra vez...

Cuando alguien tiene una crisis de ansiedad

es importante llevarle a un sitio tranquilo para que se relaje.

Y si respira rápido, le colocaremos una bolsa

para que recupere los niveles de dióxido de carbono

que se pierde en la exhalación.

Es importante observarle bien.

Porque si vomita o adquiere un color azulado,

puede ser indicativo de que está sufriendo un proceso más grave.

¿Qué ha pasado?

-Pues estábamos en un centro comercial,

y yo he entrado a una tienda de fotografía

y él se ha quedado fuera;

y cuando he salido estaba ya tumbado en el suelo,

le faltaba la respiración, bloqueado...

No sé. -Venga, coge esta bolsa, vale...

Cógela tú mismo... Ahí nariz y boca..., eso es.

Bueno, ¿estás mejor?

Vale, ¿habéis tomado algún tipo de droga?

¿Anfetaminas, LSD, éxtasis, teína, cafeína...?

-No, no, no, no. -¿No?

-Una copa de vino en la comida, y ya está.

-No.

Yo...,

yo tengo...

diagnosticada fobia social.

Y, al quedarme solo me he agobiado.

Me he agobiado mucho

porque han aparecido unos chicos de un instituto

a que les echase una foto, luego..., un chaval de una ONG, que si África,

que si no sé qué...

Bueno, me ha agobiado,

me he agobiado, me he agobiado, me he agobiado.

-Bueno, tranquilo. A ver. Vale.

A ver un momento.

Héctor y yo nos conocemos desde la EGB.

Siempre ha sido un chico muy tímido que le ha costado relacionarse.

Cuando volví de Afganistán, quedamos para ponernos al día y...,

me dijo que sus problemas habían ido a más.

Pero estaba saliendo con una chica,

lo vi muy contento, así que no le di importancia.

Disculpa, estoy buscando la sala

donde se va a realizar el examen práctico

de la oposición a anestesista.

¡Ah! Creo que es en Rea, en la cuarta planta.

Gracias. ¿Te vas a examinar?

-No, no, no, soy uno de los médicos del tribunal.

¡Ah!

Es que vengo un poco antes

porque me gusta tenerlo todo controlado, ya sabes.

Sí. Porque vienes muy pronto, ¿no?

-Sí, sí. Ya te digo que me gusta tenerlo todo en orden.

Sí, no vaya a ser que se te escape un opositor.

Nunca se sabe.

Mira, es por ahí, al fondo.

Vale. Gracias.

Hasta luego. Hasta luego.

Soy Arce, el doctor Arce. Me llamo Miguel.

Pues... Clara, enfermera.

Encantada.

Encantado.

Venga. Adiós.

¿Quién es, quién es, quién es? Nadie, ¿quién va a ser?Ah.

-Él no quería salir de casa y yo he insistido

porque me pensaba que esto le iba a sentar bien.

No sé si ha sido culpa mía.

-No, no, no, no, no, no, no, no.

Juan, Juan, que no es culpa tuya.

Que yo sé que lo has hecho pensando en mí, para que me... distrajera y...

-A ver, Héctor, estoy chequeando el historial

y veo que tienes una larga historia de fobia social, ¿vale?

También con sintomatología depresiva secundaria.

A ver...

¿Estás bajo tratamiento farmacológico?

-Sí. Yo...,

soy habitual de los ansiolíticos y los antidepresivos y..., sí.

Llevo, llevo años ya con eso, sí.

-Vale. Y ¿has probado alguna terapia psicológica?

-No. no.

No. Me, me, me..., me han hablado mucho de eso pero no, no me veo.

No, no, no creo que vaya a resultar conmigo.

No, no... -Bueno, vamos a ver,

una cosa es que no te veas, y otra que no funcione.

Porque aquí en el centro tenemos una psicóloga muy buena,

que se llama Lucía, y ha tenido casos como el tuyo,

teniendo muy buenos resultados, ¿de acuerdo?

-Podías probar.

-Vale.

Vale.

La fobia social es un trastorno de ansiedad

que se caracteriza por un miedo persistente

a las situaciones sociales.

Este temor se desencadena

cuando la persona en cuestión se siente observada.

Ya sea de forma real o imaginaria.

Es el trastorno de ansiedad más habitual

y uno de los más comunes entre los trastornos psiquiátricos.

Tras ponerle el tratamiento

para evitar el parto prematuro a la paciente que ha roto aguas,

el doctor Landó está comprobando cómo ha reaccionado a la medicación.

-Inés, pues lo siento mucho,

pero no estamos consiguiendo detener las contracciones.

-Sí. Ya lo sé. Pero ¿no me puede dar el alta, aunque sea por unas horas?

-No. Ahora lo que tiene que hacer, por favor, es calmarse.

-Pero es que tengo que hacer el examen.

Bueno, mujer, tú tranquila, de verdad, no te preocupes.

Que seguro que hay otra solución.

Además, a lo mejor lo puedes hacer otro día, ¿no?

Mira, se me está ocurriendo, si os parece bien.

Landó, ¿por qué no vas a hablar con el tribunal

a ver qué se puede hacer?

-¡Eso, eso! Hombre, es una idea. ¿No?

-Sí, sí. Gracias.

¡Creo que me está dando una taquicardia!

¿Qué te pasa?

-Me cuesta respirar. -A ver, espera.

Clara, el pulsi.

Incorpórate un poco. Incorpórate.

Tiene taquicardia y crepitantes bivasales.

¡Uf! Pues la saturación de oxígeno es del 89%, ¿eh?-Vale.

Clara, gasometría arterial de urgencia.Sí.

Y análisis de sangre y de orina, ¿de acuerdo?

De acuerdo. ¿Le pongo diuréticos también?

-No, todavía no.

Quiero hablar mejor primero con el cardiólogo;

y que venga a verla. Vale.

Venga, respira tranquila, tranquila.

Sospecho que Inés tiene edema agudo de pulmón.

Es decir, líquido en los pulmones.

De ahí que presente dificultades en la respiración.

¿Las causas? Bueno, en este momento prefiero que la vea el cardiólogo

antes de establecer un diagnóstico.

-Dime, ¿qué situaciones notas que te generan ansiedad?

-Cualquier cosa que sea...,

exponerme, hablar con la gente, mostrarme...,

tener que eso, que...

-¿Y eso te pasa con tu familia también y con tus amigos?

-No, no, no, no, no. En casa...

En casa estoy más relajado, estoy mejor, sí.

En casa no, no suelo tener tanta ansiedad.

En casa estoy bien. -Vale.

Los padres de Héctor son muy agradables los dos,

muy buena gente.

Con el padre se lleva genial y a la madre la adora.

El problema es que es gente muy sencilla.

No creo que hayan entendido nunca el problema de Héctor.

-¿Cómo actúas cuando te tienes que enfrentar

a una situación social que, que te da como ansiedad?

Por ejemplo ir al INEM o venir aquí, al hospital...

-Bueno, me, me...

Me bloquea mucho porque es, es...

Yo primero trato de evitarlo.

Y si veo que no, pues lo hago; pero con un peso aquí,

con mucha ansiedad,

con mucha necesidad de terminarlo cuanto antes

porque me genera mucho nervio...

-Héctor, ahora estás aquí, conmigo...

¿Sientes algún tipo de ansiedad o algo que no vaya bien?

-No, no. No. Yo sé que es absurdo, que no...,

que esto no tiene sentido, que...,

contigo...

bueno, me siento poco juzgado, sí

Que eso me acompaña siempre.

Y es algo que sé que no está bien y...

Es que es un problema que tengo con la gente.

En el trabajo, con las relaciones...

-Héctor, yo estoy aquí para ayudarte.

Para darte herramientas y que soluciones el problema que tienes.

¿Tienes pareja? Me dijiste antes que no, ¿no?

-No, ahora no. -¿Y has tenido?

-Tenía una novia que...,

yo la quería, quiero...

La quería mucho y estábamos bien.

Pero bueno, es que yo...,

ella no, en el fondo no...,

yo sé que en el fondo ella se avergonzaba de mí y...,

que es normal.

Yo lo entiendo porque mira, que no le aportaba nada, que le...

¿Quién va a estar conmigo?

-¿Esa es la razón por la que Juan te sacó de casa, no?

-Sí, porque Juan, como te decía, él siempre se ha preocupado por mí,

me, me, me, me, me....

Me vio que estaba así, que estaba en casa,

que no quería salir y me dijo de ir a un centro comercial a despejarme,

a salir, a distraerme...

Pero vamos, que, que fue...

Fue un infierno.

Fue, me puse allí que me...

Me quería morir.

La causa del trastorno de Héctor

puede deberse a la combinación de varios factores:

biológicos, como tener una mayor predisposición a las fobias;

educacionales, puede ser que sus padres sean personas introvetidas;

o sociales, puede ser también

que haya tenido malas experiencias en el pasado,

por ejemplo en el colegio.

-Pues vamos a hacerle la radiografía. -Muy bien. Gracias.

¿Qué te ha dicho?

Le va a hacer una radiografía y una ecocardiografía transtorácica.

Y luego ya me comentará los resultados.

Vale, pobrecilla, ¿eh?

Mira que coincidirle el examen y el parto el mismo día...

Por cierto, ¿qué te han dicho en el tribunal?

Que no. Que no pueden posponer el examen.

¿Cómo que no?

No. Les he explicado su situación, pero bueno,

dicen que la norma no contempla su caso

y que tendrá que volver a presentarse cuando haya una nueva convocatoria.

Claro, muy bien. ¿Y cuándo va a haber una nueva convocatoria?

¿Dentro de 20 años? -¡Yo qué sé, Clara! Vamos a...

¿Pero tú se lo has dicho bien? Que sí, Clara.

Vamos a ver, no conviertas esto en una cruzada personal.

Hemos hecho lo que hemos podido. ¡Se acabó, ya está!

¡Mh! ¡Y ya está!

Después de la radiografía de tórax,

además de líquido y un aumento en la presión de la sangre de los pulmones,

hemos visto que el corazón de Inés está algo aumentado de tamaño.

Todo esto podría explicar el cuadro clínico,

posiblemente provocado por una insuficiencia cardíaca.

-Habla de sus libros y de sus... -No.

-Sí. Sí está...

Arce, perdona que te moleste, un momentín.

Un segundo.

Mira, que te quería comentar,

es que tenemos una paciente, Inés González...

Que se iba a presentar a las oposiciones.

Pero resulta que está ingresada.

Y entonces pues quería saber qué protocolo seguir para que lo aplace.

Estuvimos hablando de este tema con el doctor Landó.

Y lamentablemente no se puede hacer nada para el aplazamiento.

Ya, hombre pero es que esto es un caso muy especial, ¿eh?

Sí, lo sé, pero, como te digo,

no se pueden hacer excepciones, son las normas.

Ya. Bueno, de todas maneras, mira, lo miras con tus colegas

y, porque ¿ves? es un embarazo gemelar,

un poco problemático, entonces...

¡Qué bien hueles! ¿Ah, sí?

Pues mira, me alegro porque estoy probando cosas nuevas

y entre ellas el perfume. Ah.

Bueno, mira, yo te voy a dejar el informe,

tú te lo lees, pasa a hablar con la paciente... ¿vale?

Y a ver qué te dice. Toma.

Vale. Está en la 312. ¡Genial!

No, no... Eh...

-Muy bien, Héctor.

Pues..., cuando una persona está relajada, como tú ahora,

suele respirar entre 12 y 16 veces por minuto.

Lo que quiero conseguir con esta técnica

es que, cuando te encuentres ante una situación de estrés,

puedas parar, respirar y bajar las pulsaciones.

Para eso está muy bien que la vayas practicando en casa,

cada vez que te acuerdes, un ratito...

Paras e intentas respirar, ¿vale?

Bueno, ¿qué tal estás?

-Bien, bien.

Mejor, mejor, más relajado. Más...

Ya no, ya no tengo aquí tanta presión.

-Pues ahora me gustaría hablar un poquito

sobre los pensamientos que tienes

en situaciones que te puedan dar más ansiedad.

Por ejemplo, ¿qué crees que piensa la gente de ti

cuando vas al supermercado...?

-Bueno, pues que ven un...,

que ven un fracasado porque no...,

que no valgo nada por fuera ni por dentro ni...

-Héctor, tú no eres un fracasado.

Tienes problemas, como tiene todo el mundo,

pero estás aquí para intentar solucionarlos.

Y eso es ser muy valiente.

Luego es verdad que, cuando estamos un poquito más bajos de moral,

pues a veces nos apetece menos arreglarnos, ¿no?

Pero ya verás como, en cuanto te empieces a encontrar un poco mejor,

te apetece arreglarte, cuidarte un poquito más, ¿eh?

-Vale.

Lo que pensamos juega un papel muy importante

en cómo nos sentimos y cómo actuamos.

Con la técnica de la reestructuración,

estoy intentando enseñar a Héctor a detectar los pensamientos negativos

y sustituirlos por otros más apropiados.

Mira, me gustaría hacerte unos test

para medir el nivel de ansiedad social que tienes,

cómo te está afectando a la vida y ver si tienes depresión

y qué niveles tienes de depresión. ¿Te parece bien?

-Vale, perfecto.

Llaman a la puerta

-Hola. -Hola.

-¿Cómo está? -Bien.

¿Ha hablado ya con los del tribunal? -Sí y lo siento.

-¿Qué?

-Inés, ahora mismo la salud es lo primero.

-¿Está de coña, no?

-Vamos a ver, lo que tiene es que, olvidarse del examen

y quedarse tranquila, por favor.

-Pero es que estoy en el mismo hospital que ellos,

que bajen a verme, quiero ir a hablar con ellos.

-A ver, Inés, por favor...

-¡Ay! -¿Qué pasa?

-Nada, que me he mareado. -Túmbese, túmbese, tranquila.

Respire.

¿Bien? -Sí.

-Bueno.

Venía a informarle de los resultados de los análisis.

Tanto el de sangre como el de orina son normales.

Pero la radiografía y la ecocardiografía nos muestran

que tiene una insuficiencia cardíaca izquierda aguda.

-Hoy solo trae buenas noticias, ¿eh?

A ver, el hipotiroidismo o el problema de las arterias uterinas...

¿Tiene algo que ver con lo que me está pasando?

-No, no tiene relación.

Pero lo que sí es cierto

es que el problema añadido de las arterias lo que nos indica

es que no está llegando suficiente sangre arterial a la placenta.

-Me está diciendo que me van a hacer una cesárea.

-Sí.

Creo que lo mejor sería detener la gestación.

El embarazo supone una sobrecarga para el corazón de la madre.

En el caso de Inés,

ella no está bombeando la suficiente sangre a los fetos.

Lo que daría como consecuencia

que estos padecerían sufrimiento fetal por la falta de oxígeno

e incluso podría perderlos.

Al menos fuera tendrían una oportunidad.

-Hola. -¡Hola!

Hombre, ¡qué sorpresa!

¿Qué tal? ¿Qué haces aquí?

-He venido acompañando a un amigo. -Muy bien.

Y, y ¿cómo me has encontrado?

-Bueno, ahora soy fotógrafo freelance,

pero mantengo el alma de un reportero de guerra, siempre ojo avizor.

-Vale.

Pues me encanta verte, pero tengo que seguir trabajando.

-¿No te vas a tomar un café conmigo?

-Pues me acabo de tomar uno y no puedo arriesgar el pulso,

que soy cirujana. -Pues a mí sí que me gusta arriesgar.

Si no, no habría venido a verte. -Ya.

Pero no sé si te va a compensar el riesgo.

Porque yo ahora soy madre. -¿Perdona?

¡Arce! ¡Espere un momento!

Acabo de hablar con la paciente del examen.

Lo siento, no he ido a verla

porque no hay ninguna posibilidad para el aplazamiento.

Son las normas.

Pero ¡¿qué normas ni qué ocho cuartos, hombre?!

¡Que se trata de una persona! ¡De su futuro y el de sus hijas!

No me digas eso, yo también quiero ayudarla.

¡Ah!, ¿sí? Pues no lo parece, fíjate.

Con la gracia que me hiciste a mí cuando te conocí,

con ese aire así..., de buen chico, tan tímido...

Y mira tú el tímido. ¡Manda narices! ¿Te he hecho gracia?

Vamos a ver, ¿no me digas que con lo único

que te has quedado de todo lo que te estoy diciendo es con eso?

-Lo siento mucho, Clara, no depende de mí, son las normas.

Mira, esta vida está llena de normas, ¿eh?

¡Pero hay que saber interpretarlas, hombre!

-Bueno, Héctor, los test han dado algunas puntuaciones elevadas.

En el miedo a la evaluación negativa ha dado 29 puntos sobre 30.

Y la inadaptación 20 sobre 30.

Y tienes depresión.

También ha dado 22 puntos.

Entonces, me gustaría empezar a hacer un ejercicio práctico contigo

para intentar bajar estos niveles. ¿Qué te parece?

-Bueno, y ¿en qué consiste?

-En que te vengas a tomar algo conmigo.

-No..., ¿dónde? No... -Aquí, en la cafetería del hospital.

Además, a estas horas es que no hay prácticamente nadie.

Es una terraza...

-No. No puedo, Lucía, lo siento mucho. Me...

Va a haber mucha gente,

me voy a poner muy nervioso y me voy a bloquear y no...,

no va a salir bien, de verdad; no, no, no, no.

-Héctor, confía en mí, de verdad.

Si yo veo que tienes ansiedad, o que en algún momento te agobias,

pues nos marchamos. ¿Vale?

Yo sé que vas a poder hacerlo.

El doctor Landó le está realizando una cesárea a Inés,

la paciente con insuficiencia cardíaca.

-Clara.

Ven.

Tenemos un sangrado en el útero.

Ve a buscar una bolsa de transfusión, rápido.

-¿Qué ocurre?

-No se preocupe, Inés, no se preocupe.

-¿Qué? ¿Es un mal día?

-Peor.

-Juanjo, celador del hospital. -Encantado.

-Encantado. Encantado. -Sí.

-Le he visto antes discutir con Clara.

¿Es por eso por lo que está así?

-¿La conoce usted?

-Sí, sí. La conozco, la conozco.

Y, si usted quiere conocerla,

más vale que le haga pasar el enfado rápido.

Porque puede ser muy dulce,

pero también puede tener muy mala leche.

Suerte, la va a necesitar, amigo.

-Bueno, nada, quería informarle que ha ido todo muy bien.

Hemos comenzado ya el tratamiento con diuréticos,

tanto para la insuficiencia cardíaca como para el edema pulmonar.

-¿Y cómo están las niñas? ¿Puedo verlas otra vez?

Mira, ahora, cuando te recuperes un poquito,

te acompañamos a la UCI de Neonatos, ¿vale?

Y allí las puedes ver en la incubadora, son preciosas.

-Sí que lo son. -Chiquitinas.

-Tan pequeñitas... Eso sí.

-Hace muy buen día, ¿no? ¿Qué vas a tomar?

-No sé. ¿Tú qué...?

-Yo me voy a tomar un té con hielo.

-Yo otro té, también, sí. -¿Sí?

Venga, pues muy bien, pídeselo al camarero.

-Tengo no...,

no me atrevo.

-Que sí que puedes. Héctor...

Inténtalo. -Eh...

-Tranquilo, no pasa nada.

Respira... -No. Ya, ya, ya.

-Pídeselo. -Mm... Hola.

Dos, dos tes, dos tes.

-Muchas gracias, José Luis. -Gracias.

-Ps, ps. ¡Enhorabuena! ¿Ves?

No ha pasado nada. -Me..., me...

-Bájale un poco y...,

¿qué te parece si le preguntas la hora

a esta chica que está aquí detrás?

Bueno, hago una apuesta contigo.

Hay una cosa que se llaman neuronas espejo.

Si tú le sonríes, te va a sonreír ella.

¿Apostamos a que te sonríe?

-Pero es que va a pensar que soy tonto.

Porque tengo aquí el móvil y puedo mirar la hora y no...

-Pues mira, ya no lo tienes.

El objetivo es exponer a Héctor gradualmente a interacciones sociales

para que él vea que relacionarse con los demás no es algo negativo,

sino todo lo contrario.

-Perdona, que te quería preguntar la hora.

-Sí, son las 12:10.

-Gracias.

-Nada.

Oye, una pregunta.

¿Nos conocemos nosotros de algo? Me suena.

-No, no, no, no, no.

No..., no me suena tu cara, la verdad.

No. Lo siento mucho, no...

-Es que me sonabas un montón. Pero nada, da igual.

Vale, gracias. -Gracias, Ana.

-Nada.

-¿La conoces?

-Sí, es una paciente mía,

y, si vienes por aquí, pues la verás más veces.

Es muy maja. ¿O no? -Sí. Me ha..., me ha sonreído y...

-¿Sí?

Pues me vas a deber un té o algo, ¿no?

-Lo que quieras, lo que quieras.

Horas después de un complicado parto gemelar,

Inés ha sido trasladada a planta para su recuperación.

-Soy el doctor Arce.

Me llamo Miguel y quería decirte que...

¿Qué haces tú aquí?

¿No se han acabado ya los exámenes prácticos?

-Sí, hace media hora que se fue el último examinado.

Bueno, en realidad el penúltimo.

-¿Qué quiere decir? Eso, explícate, por favor.

-He estado analizando punto por punto las bases de la oposición.

Y en el punto 7 dice textualmente:

"Todos los aspirantes deberán ser examinados

en igualdad de condiciones".

Lógicamente hace referencia

a que nadie puede estar por encima de nadie.

Pero es que, en su caso, usted no está como los demás,

por estar por debajo, no por encima.

Ergo, creo que debería tener derecho a hacer el examen.

Sí, ese debería es un verbo muy bonito.

Si no fuese porque hace media hora que aquí no queda nadie.

-Sí, pero he presentado el caso al tribunal

y, si la opositora presenta una instancia

con el informe médico antes del jueves,

tendrá derecho a hacer el examen y será igualmente evaluada.

¡Aaaah!

-Gracias.

-No, no, no, no me las dé a mí, por favor.

Es solo una interpretación de la norma.

Bueno, chicos, voy a avisar al doctor Landó,

que vaya preparando el informe. ¿Vale?

-Espera, espera.

Dime.

-Pues que no sé si quiero hacer el examen.

Es una broma, ¿no?

-No, es que esa lucha ha dejado de tener sentido para mí.

Mira, la plaza fija supondría horas de estudio, de guardia...

Y mis hijas son muy pequeñas, quiero estar con ellas.

Hasta ahora todo lo que me importaba era mi carrera profesional.

Pero es que ahora todo ha cambiado, mis hijas son lo más importante.

Vamos a ver, Inés.

A ti lo que te pasa, cariño, es que acabas de ser madre.

Y para ti es lo más importante, y es normal.

Pero eso no quiere decir que no vayas a hacer el examen.

-No. Mira, yo te entiendo, ¿vale?

Porque también soy madre, soy trabajadora

y sé lo que es compaginar las dos cosas,

que hay veces que no es nada fácil. ¿Vale?

Pero mujer, piénsatelo. -No.

¿De verdad? -No. Que no quiero hacer el examen.

Ya no quiero.

A ver, si yo no quiero decir

que vayas a tener a tus hijas como si fuesen unos zapatos nuevos

y ya está, no, lo que quiero decir

es que tú no puedes renunciar a todo por ellas.

Que tienes derecho a realizarte como profesional y como madre.

Y además, que tendrás tiempo para todo, ya lo verás, te lo digo yo.

Y bueno, otra cosa, que son dos,

de algo tendrán que comer las criaturas, ¿no?

-No sé qué hacer, no sé.

-Bueno, si quieres puedes enviar la instancia con el informe médico

y después la decisión es tuya.

-Hola. -¡Hola! ¿Qué tal?

-Me he enterado de lo de tu hermana, no sabía nada, lo siento muchísimo.

-Ya, gracias. Y ¿cómo te has enterado?

-Bueno, ya sabes que nunca revelo mis fuentes.

Escucha, a mí los niños no me dan ninguna alergia.

Así que sigo interesado en cenar contigo.

-Ya, lo que pasa

es que yo nunca he creído mucho en las segundas partes.

-Consúltalo con la almohada, ¿vale?

Al fin y al cabo el destino siempre me devuelve a este hospital.

Por algo será.

Me alegro de verte. -Yo también.

Al día siguiente el doctor Landó examina a Inés,

que se recupera satisfactoriamente

después de dar a luz a sus dos gemelas.

-Bueno, Inés, todo va evolucionando muy bien.

Tanto desde el punto de vista cardiológico como ginecológico.

Así que, si sigues así, en un par de días te daré el alta.

-¿Y podré amamantar a las niñas? -Todavía no.

Tendrá que esperar a que le retiren el tratamiento

para la insuficiencia cardíaca, que espero que sea pronto.

-Vale, muchas gracias por todo.

-Nada. Gracias.

Finalmente Héctor decidió volver a intentarlo y seguir con la terapia.

-En el miedo a la evaluación negativa has pasado de 29 a 18.

En el grado de inadaptación, de 20 ¡a 6!

Y de depresión has bajado los niveles hasta 12.

Es que esto es increíble.

-Estoy, estoy alucinando, de verdad.

¡No me lo puedo creer!

-De verdad, es que estoy muy orgullosa, de verdad.

De los avances que has hecho porque ya puedes ir a comprar solo,

te estás cuidando muchísimo...

-Yo, yo estoy muy contento también.

Pero sobre todo estoy muy agradecido a ti, Lucía.

Es que te has portado muy bien.

Ya no tengo aquí el peso ese que tenía siempre y estoy muy feliz,

de verdad. -Bueno, me alegro.

Pero vamos, que es mi trabajo. Y por cierto, me encanta la chaqueta.

Que me tienes que decir dónde la has comprado ¡porque me encanta!

-Bueno, ya te lo diré. Muchísimas gracias, ¿eh?

-Nada. -¿Te gusta?

-Vas muy guapo. -Gracias, muchas gracias, de verdad.

Bueno, me tengo que ir, que he quedado.

Héctor lleva años diagnosticado de fobia social,

con tratamiento farmacológico

y con un coste muy elevado tanto a nivel personal como laboral.

Yo lo que he intentado con esta terapia

es que le bajara la ansiedad y aumentara la autoestima.

Y parece que lo hemos conseguido

porque los síntomas están remitiendo poco a poco.

-¡Eh! Que te estaba esperando. ¿Qué pasa, Juan?

-No. Que no..., que me vas a perdonar pero..., que ya he quedado.

Así que nada.

-He elegido la película.

-Ay, ¿sí? ¡Qué bien! ¿Vamos?

-Sí. -Vale.

-¡Pero bueno! Pero ¡qué detalle!

¡Mira qué flores tan bonitas te han traído!

-Felicidades.

El tribunal ha aceptado su demanda

y tendrá 15 días para realizar el examen.

¿Ves como has hecho bien en enviar el informe, eh?

-Tienes razón.

Es que después del parto no me sentía con fuerzas para nada.

Pero ahora...

-Bueno, yo estaré toda la mañana en el hospital,

por si tiene cualquier duda.

-Muchas gracias. Pero vamos, lo llevo todo al dedillo.

Bueno, lo llevaba. Que tú no te preocupes.

Que vas a aprobar.

Y si no, ya me encargo yo de que el doctor Arce haga algo.

Bueno, descansa un ratito, ¿vale?

Vamos a buscar un jarrón.

-Adiós. -Adiós.

¡Qué bonitas!

-¿Me pones un café, por favor?

¡Buenas! -Hola.

¿Qué, qué haces aquí? ¿Has vuelto?

-Con la excusa de acompañar a mi amigo, sí.

Pero quería verte a ti. -Ya.

-¿Has pensado en mi propuesta?

Gracias.

-Yo sé que, que puede sonar raro

pero yo ahora mismo estoy bien sola, con Lucas.

No echo de menos tener una relación.

-Si te agobia pensar en una relación a largo plazo,

podemos vernos de vez en cuando.

-Juan...

Muchísimas gracias,

yo me siento muy alagada por tu interés.

Pero realmente ahora...

No me apetece tener ninguna aventura.

Lo siento.

Oye, muchísimas gracias por todo, ¿eh? De verdad.

Estoy muy contento

de que hayas decidido mantener el perfume del otro día.

Huele increíblemente bien.

Ya te dije que estaba probando cosas nuevas.

Es que huele muy bien. Sí, Arce, eso ya me lo has dicho.

Eh, me esperan en la sala del tribunal. Nos vemos luego, ¿vale?

Adiós. Adiós.

Las flores.

Eran para ti.

-¿Qué? ¿Es majete el doctor, no? ¿Majete? Es un crack.

¿Tú sabes que entró en medicina con 16 años?

Ah, ¿Sí? Y ¿tú eso cómo lo sabes?

¡Anda!, porque lo he visto en Internet.

Por interés de la paciente, ¿eh? Ya.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Centro médico - 07/04/17 (1)

Centro médico - 07/04/17 (1)

07 abr 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

ver más sobre "Centro médico - 07/04/17 (1)" ver menos sobre "Centro médico - 07/04/17 (1)"

Los últimos 560 programas de Centro médico

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios