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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 07/02/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

-¿Te sigue doliendo la espalda? -Un poco.

-Si quieres...

Te puedo dar otro masaje.

-Bueno, si ya has terminado tu jornada, Pepa,

no hace falta que sigas trabajando.

-Pero no es trabajo...

-Bueno, mejor que me coma la sopa porque si no,

esto frío no vale nada.

-Creo que me estoy enamorando de Simón.

Es más, creo que me acaba de rechazar.

Ha sido justamente ahora.

Le acababa de llevar su comida favorita.

Es una sopa de miso.

Y de verdad, que lo había hecho con toda la ilusión, pero...

Pensaba que había algo, pero no, no.

-Pepa, la situación de Simón es muy complicada.

Él ahora tiene que tener cuidado con las decisiones que toma.

Puede que te haya rechazado para no hacerte daño.

-¿Tú crees?

-Te estaba buscando.

-Pues ya me has encontrado.

Ya sabes que no iba a ir muy lejos.

-Me gustaría hablar de lo que pasó el otro día.

-Pepa, yo creo que está todo claro.

Y casi preferiría no hablar del tema.

-A mí no me parece que esté todo tan claro.

Quiero saber por qué me rechazaste.

Yo creo que es evidente que hay algo entre los dos, ¿no?

-Hola, chicos. ¿Qué tal?

-Hola.

-Bueno, yo creo que me voy a ir a la habitación a descansar.

-Muy bien.

Jolín, vaya frío que hace hoy, maja. ¡Uf!

Qué a gusto con un cafetito.

Sabrina Olmo acude al hospital para conseguir el certificado médico

necesario para trabajar de monitora de fitness

en el gimnasio de su hermano.

-Gracias.

-Pepa, muchas gracias por hacernos un hueco, de verdad.

Estáis siempre a tope y está lleno de gente siempre.

Por cierto, te queda muy bien el uniforme.

-¿Ah, sí? -Sí.

-Muchas gracias. -Bueno, ya, ¿no?

Es que tengo un poco de prisa.

Que tengo que dar una clase en una hora.

Bueno, clase a la que llevas dos días sin ir, ¿no?

-Ya, es que no he estado muy motivada últimamente.

-Pues ese tipo de excusas

lo que te hace sentir es que estás en baja forma.

Y luego te sientes mal, ¿eh?

Porque no has hecho lo que tenías que hacer.

-Ya, ya. Sí, tiene razón. Sé a lo que te refieres.

Bueno, siéntate, que te voy a tomar unos datos

mientras llega la doctora Soto. -Ok. ¿Me quedo yo? -Vale, sí.

-Hasta ahora.

A ver, para empezar, nombre completo y fecha de nacimiento.

-Sabrina.

Hace un tiempo que mi hermana está un poco rara

y a veces es que me saca de mis casillas.

Es una monitora excelente, pero es que su actitud...

Pues a ver, cómo decirlo..., pues que no parece una deportista.

Es más un sargento.

Y esta semana hemos tenido

varias quejas en el gimnasio de nuestros clientes,

incluso más de uno se quiere dar de baja.

Y yo sé que es por su actitud,

porque les da mucha caña y los intimida.

Valeria acude a Urgencias con su marido

por un intenso dolor abdominal acompañado de náuseas y vómitos.

-Somos magos y estábamos en una actuación

y mi compañera ha empezado a encontrarse mal.

Le dolía la barriga, estaba vomitando

y hemos venido a ver si nos podían visitar.

-De acuerdo. Pues voy a ver un momento.

Dígame su nombre, por favor. -Valeria Suárez.

-Muy bien. -¿Sabes si tenemos mucha gente...?

-Pues tengo que comprobarlo.

Voy a ver si les pueden atender, ¿de acuerdo? -Gracias.

-Necesito sentarme, ¿eh? -Puede sentarse allí, en esa silla.

-Gracias.

-Ven, cariño.

Siéntate aquí.

-¡Ay! Qué mal cuerpo tengo.

-Oye, ¿tú crees que este bolo lo vamos a cobrar?

-¿Pero cómo lo vamos a cobrar si no hemos hecho más que vomitar?

-Jo, pues estamos como para no cobrar los pocos bolos que tenemos.

-¿Y las cosas que tenemos allí?

-Bah, por eso no te preocupes.

Yo mañana voy y me lo llevo. Eso no es problema.

-Bueno, pues le darán cita

para que pueda recoger los resultados, ¿de acuerdo?

-Vale. Gracias. -Hasta luego, Pepa.

-Muchas gracias, ¿eh? -De nada.

-Hasta luego. Bueno, pues ya has escuchado a la doctora Soto,

en principio está todo bien.

El peso está bien, las constantes también.

A nivel cardiorrespiratorio y neurológico está todo correcto.

Tu índice de masa es del 22 y del grasa del 16,5, así que...

-Vale. Perfecto todo, ¿no? -Sí. Correcto.

-Si ya lo decía yo, lo que pasa es que mi hermano es un pesado.

Está siempre con lo del certificado, con lo del certificado...

-Mujer, tu hermano lo que quiere es hacer las cosas bien.

-Ya. Pero yo llevo toda la vida dando clase

y tampoco ha hecho falta nunca ningún certificado.

-Los certificados son obligatorios.

-Vale, pero es que tengo un poco de prisa.

Es que tengo que dar una clase media hora.

-Ya lo sé pero las cosas hay que hacerlas bien

y no solamente las personas que practican deporte,

también los monitores, ¿no?

Mira, mi hermano es un cerebrito.

Lo que pasa es que es un poco parado

y tampoco es que tenga ahí como una personalidad arrolladora, ¿no?

Yo soy la que subo los vídeos en Internet.

Mira, hago rutinas semanales y tengo casi 10.000 seguidores

y yo creo que ya está bien de cortarme las alas, ¿no?

Es que mi hermano siempre está igual, es un pesado.

Y mira, yo digo una cosa, este negocio funciona porque estoy yo

Si fuera por él esto sería la ruina.

-¡Pepa! Pepa... -¿Sí?

-¿Qué tal ha ido? -Bien. Ha ido todo bien.

Está en el baño. Ahora sale, ¿eh? -Ah, vale. A ver...

Quiero confesarte algo. -¿Qué pasa?

-Pues mira que... -Espera un momento.

Mar, ¿te puedes llevar, por favor, esto al Laboratorio?

-Sí, claro. Yo me encargo. -Gracias. ¿Qué pasa?

-Que te decía que lo del certificado médico

es una excusa para traer a mi hermana al hospital

porque si le digo la verdad ella no hubiera venido.

-Ah. Pero no te entiendo. ¿Qué quieres decir?

-A ver, yo no sé si le pasa algo, pero estoy seguro que sí.

Está muy obsesionada con el tema del fitness.

No descansa, come a deshoras

y siempre está dando mucha caña en el gimnasio.

-Ya, es verdad que la he visto un poco acelerada...

-¿Verdad? -Sí, está un poquito acelerada,

pero también te adelanto

que la doctora a nivel físico no he encontrado nada.

Otra cosa es a nivel psicológico. -Pues sí.

Puede ser que sea eso y que vayan por ahí los tiros.

Porque últimamente está siendo muy difícil de llevar.

A ver, yo no se lo he dicho,

pero esta semana hemos tenido varias bajas en el gimnasio

y yo sé que es por su actitud, porque da mucha caña en sus clases.

Sí.

Y, además, mi hermana, hace unos años...

-"S'est fini". Me voy a clase. ¿Vamos?

-Oye, cuando estén los resultados, os aviso. ¿Vale?

-Ok. -Vale. Hasta luego, Pepa.

-Hasta luego.

-Llevo una semana notando molestias.

Pero ha sido esta mañana, en medio del número

que estamos haciendo en la residencia de ancianos... ¡Ay!

Cuando me ha empezado a doler un montón.

Y enseguida me he puesto a vomitar.

-¿Cómo era el vómito?

-No sé... Como verdoso-amarillento...

-Es que somos magos, doctor, ¿sabe?

Y ese ha sido el único momento

en el que los abuelos nos han hecho un poco de caso.

Han empezado a decir que qué vergüenza,

que vaya guarrería de número... Figúrese el cuadro.

-Ya.

Valeria, ¿algún antecedente que yo deba conocer?

-Sí, tengo hipertensión y colesterol alto,

pero ya estoy en tratamiento.

Y no me lo salto nunca.

-Por el aspecto verdoso-amarillento

que la paciente comenta que tenían en sus vómitos

podría tratarse de material bilioso.

En estos casos lo ideal es hidratarse con suero

y acudir a un centro de salud para una valoración médica

y más teniendo fiebre, como es el caso de Valeria.

-¿De qué se trata, doctor?

-Pues según los síntomas,

yo diría que algo podría estar afectando al sistema biliar.

-¿Qué es eso?

-El sistema biliar es el que se encarga, entre otras cosas,

de producir la bilis.

La función de esta es ayudar al cuerpo a digerir los alimentos

y a transportar los productos de desecho

desde el hígado hasta el intestino.

Podría tratarse de una inflamación o infección de la vesícula.

O un cólico biliar, es decir,

que una piedrecita estuviera obstruyendo los conductos biliares.

En cualquier caso, Valeria,

esto es más que suficiente para dejarte ingresada.

Me gustaría ver la evolución,

tenerte controlada y ampliar los estudios.

-Sí, lo que usted diga, doctor. -Por supuesto.

-De acuerdo.

Una vez recibidos los resultados de la analítica realizada a Sabrina,

la monitora de fitness, la doctora Soto

le explica los hallazgos de los mismos.

-Tengo los resultados de la analítica.

-Y estoy bien, ¿no?

-Bueno, hay un ligero aumento de la creatinina,

que está correlacionada con un inicio de fallo renal.

Puede ser por una sobrecarga proteica.

-Si yo tomo suplementos proteicos.

-Vale, de todas maneras, no es lo que más me preocupa.

Me preocupa más que hay alteraciones de hipoglucemia

y los niveles de insulina y hormonas sexuales están alterados.

-¿Cómo? Perdona, no estoy entendiendo...

-Nunca entiendes nada.

Para eso te quedas fuera, ¿vale? Y te callas.

-Eso como usted prefiera.

Pero bueno, lo que vamos a hacer ahora es una ecografía.

-Ya, pero es que tengo un poco de prisa.

Tengo que subir el vídeo de la semana.

No sé... ¿Me la puedes hacer en otro momento?

-Pues yo le recomiendo que se la haga cuanto antes.

-Vale.

La que estás liando, ¿eh, hermanito?

Valeria ha sido ingresada

para estudiar el origen del dolor abdominal,

la fiebre y los vómitos de aspecto bilioso.

-Valeria, ¿cómo te encuentras? -Pues igual, la verdad.

¿Tiene ya los resultados de las pruebas? -Sí.

La analítica sanguínea que le hemos realizado a Valeria

ha mostrado una información interesante.

Se han encontrado indicios de un proceso inflamatorio.

Por eso le hemos hecho una ecografía.

Bueno, aparte de los indicios de inflamación,

en la ecografía hemos encontrado un líquido

que está donde no debería estar.

Pero esto no es algo significativo, ¿mm?

Lo que sí me parece raro es no haber encontrado piedras en la vesícula.

Así que me gustaría hacerte más pruebas.

Luego me paso a veros. -Muy bien, doctor.

-Gracias. -De nada.

-¿Qué te pasa?

-El mundo ha cambiado.

-¿A qué te refieres?

-Nuestros trucos ya no interesan a nadie por eso nos va como nos va.

Lo mejor sería retirarnos.

Es una pena porque la verdad

es que en los años 80 parecía que nos íbamos a comer el mundo.

Incluso le vendí un truco a un mago estadounidense muy importante

que aún nos reporta algún beneficio.

Pero los tiempos cambian.

-¡Anda, anda! ¡Cómo nos vamos a retirar!

Lo que tenemos que hacer es cambiar de público.

Está claro que los abuelitos de la residencia

no son un público agradecido. -No.

Ni los de los bingos a los que vamos ni las bodas

ni las fiestas de pueblo.

Ni el bar de tu primo Manolo ni... ¿Quieres que siga?

El problema no es el público, el problema somos nosotros.

-No, no digas eso.

Aún nos queda un público por explorar: los niños.

-¿Los niños? ¿Quieres que te recuerde cómo nos fue

en la última fiesta de cumpleaños?

Yo creo que aún tengo chicle pegado en el pelo, ¡por favor!

-No me refiero a los niños en general,

sino a los niños que están malitos. ¿No estamos en un hospital?

¡Pues hagamos el número para los niños malitos!

¿No se lo merecen?

-Sí, pero cómo quieres que hagamos nada estando tú cómo estás.

Y encima con fiebre.

Y, además, que no tenemos aquí nuestros artilugios.

-¿Pero tú no eres mago? ¡Pues haz magia!

Aunque sea en un hospital.

-Vale, lo que sí se aprecia es una infiltración de grasa en el hígado.

-¿Y eso por qué?

-Pues puede ser por una dieta deficiente

o por un exceso de beber alcohol.

Pero, de todas maneras,

descartamos todas las lesiones pancreáticas

o renales que sean visibles.

-Sabrina, ¿hay algo que no hayas dicho?

-No.

-Bueno, en principio esto cuadra

con las alteraciones que hemos observado de la analítica.

-No vas a decir nada, ¿verdad?

-A ver, que no tengo nada que decir.

-¿Podemos salir momento fuera, por favor? Y hablamos.

-Sí, sí, claro.

-Estoy flipando, ¿eh?

-A ver...

Pues es que hace unos años mi hermana tuvo bulimia.

Y yo la conozco muy bien y sé que ella no va a sacar el tema

porque sufrimos mucho toda la familia.

¿Creéis que ha podido recaer?

-Hombre, con los datos de la analítica y de la ecografía,

podría ser.

-Sí, lamentablemente cuando alguien ha tenido un trastorno alimenticio,

puede recaer, sí.

-Pero si estaba recuperada.

Se supone que se recuperó gracias al deporte.

¿Qué hago? ¿Ahora qué hacemos?

-Podemos plantear una cita con la psicóloga del hospital.

-Sí, me parece muy buena idea.

Será lo mejor para ella, para mí, para todos.

-De todas maneras, ella tiene que querer ir al psicólogo

La elección tiene que ser suya. -Ya.

Pues yo me encargo.

Yo se lo digo, yo hablo con ella.

Muchas gracias, de verdad.

-Pediste el permiso, ¿verdad?

-Bueno, yo hablé con la enfermera y me dijo

que no tenía porqué haber ningún problema.

-¿Qué número quieres que hagamos? ¿El nuevo?

-¿El nuevo? Pero ese le tenemos muy poco ensayado.

-Claro, por eso, aprovechamos y lo ensayamos...

-¿Sí? ¿Y tú crees que los niños lo van a recibir bien?

-¡Claro que sí, les encantará!

-Bueno, lo que tú digas.

Venga, a ver si lo disfrutamos. ¿Y tú cómo estás?

-Yo bien. -Por favor...

-Bien. Bien. -No me hagas sufrir. ¿Seguro?

-Que no, seguro que sí. -Venga. Vamos a ello.

Me hace mucha ilusión actuar delante de los niños.

Necesitamos encontrar un público nuevo.

Porque si no, esto se va al garete.

Pero yo creo que a partir de ahora va a ir mejor.

Los niños se lo merecen.

Pues pensé que podrían venir más niños, la verdad.

-Sí, yo también.

Bah, no te preocupes.

Seguro que mejor que en la residencia de ancianos nos va a ir...

-¿Qué es? ¿Qué hacéis?

-Hola, somos Valeria y Max. -Hola.

-Hacemos espectáculos de magia en todo tipo de eventos

y hoy lo hacemos aquí, en el hospital, para vosotros.

-Y os vamos a hacer un truco increíble.

Veréis.

¿Conoces la baraja de cartas? -(TODOS) Sí.

-Pues me vais a ayudar y vais a escoger una al azar: tú mismo.

No me la enseñas. Yo no la voy a ver.

Enséñasela a tus compañeros.

Aquí la estáis viendo y esta carta que vosotros habéis escogido

y que yo no he visto,

mi compañera me la va a transmitir mentalmente.

Vamos a ello, chicos. Concentración.

A la de uno, dos...

-La has visto antes. Está trucado.

-¿Cómo lo voy a ver? ¿No ves que somos profesionales?

Y a la de tres... Empiezo a visualizar algo.

Ahora... Ahí está viniendo. Ya la veo. La tengo...

-Te la está diciendo con la mano.

-Silencio, por favor. Y la carta es...

-Oye, me estoy mareando. -¿Qué pasa?

¿Pero qué te pasa, Valeria, cariño? -Que voy a vomitar.

-Siéntate. Eh, chicos, avisad a un médico, por favor.

-Venga, vámonos. -Cariño, cariño, ¿cómo estás?

-¿Que has hablado con ellas?

-A ver, Sabrina, pues hemos hablado de...

-¿Qué hacemos aquí? Que me tengo que ir.

Que tengo que subir el vídeo.

-A ver, que he hablado de tus datos, que son muy preocupantes.

Y la doctora y yo hemos decidido que es mejor que te tomes tu tiempo,

que te relajes. Que te alejes un poco del gimnasio para...

-¿Que me aleje de gimnasio? No.

No pienso alejarme, ¿eh?

Eso ha sido lo único

que me ha salvado del infierno del que estaba viviendo.

Y no lo pienso dejar, si quieres te buscas a otra monitora.

No pasa nada. Yo me voy... -¿Por qué dices tonterías?

-Hola. Disculparme. ¿Eres Ángel? -Sí, soy yo.

-¿Sabrina? Es que soy Lucía, la psicóloga.

Os estaba esperando en el despacho. -¿La qué? ¿La psicóloga? -Sí.

-Chao.

-Es que es incapaz de reconocer que necesita ayuda.

-Perdóname, pensé que lo habéis hablado.

Ven, pasa a mi despacho.

-Sí, es que no me ha dado tiempo. -Ya, ya. No pasa nada.

-Hola. -Hola.

-Sabía que te iba a encontrar aquí a estas horas.

Es que te quería hacer una pregunta,

pero es de pájaros, ¿eh?

-Dime.

-Es que estaba viendo desde la ventana de mi cuarto unos pájaros

y no sabía qué pájaros eran y como tú sabes tanto y te gustan tanto,

pues... Pensé que tú sí.

-¿Cómo eran? Cuéntame, cómo eran esos pájaros.

-Pues eran unos pájaros negros y tenían plumas blancas.

-Pues eso seguramente sean urracas.

Podrían ser otros pájaros

porque hay muchos muy parecidos con el mismo plumaje,

pero seguramente sean urracas. -¿Urracas?

-¿Sabes que las urracas son cleptómanas?

Que roban joyas... -¿Ah, sí?

¿Pero me estás diciendo esto porque me tengo que preocupar o porque...?

-No sé. ¿Tienes muchas joyas en casa? -No. No tengo ninguna.

No te entiendo, Simón.

De verdad, no te entiendo.

¿No quieres pasar más ratos como este?

-Pepa, por favor, déjalo.

-No, pero de verdad, no tenemos por qué pensar en el futuro.

Podemos centrarnos en el presente.

¿De verdad no sientes nada por mí?

-Pepa, yo no estoy enamorado de ti.

¿Eso es lo que querías saber?

Hola, hija.

No, no, yo estoy bien, estoy bien, sí.

No. Quería comentarte que...

Bueno, que una vez me dijiste que si necesitaba cualquier cosa,

que te llamase. ¿Te acuerdas?

Bueno, pues es que necesito contarte algo porque...

Estoy hecho un lío y no sé qué hacer.

Valeria se recupera en la habitación

después de sufrir, durante el espectáculo de magia,

un nuevo vómito, esta vez acompañado de un desmayo.

El desmayo se ha producido por una caída de la tensión

y el vómito de nuevo parece ser bilioso.

Sin contenido alimenticio, verdoso y especialmente amargo.

Definitivamente, Valeria debe estar sufriendo

una patología en la vía hepatobiliar.

La formación de piedras es lo más frecuente,

pero esto es algo que ya se quedó descartado.

A ver, no deberías haber salido de la habitación.

Está muy bien el espectáculo para los niños, pero en tu estado,

no es bueno moverte tanto. -Disculpe, doctor, la idea fue mía.

-No, la idea fue mía.

-Lo que está claro es que la idea no fue mía, ¿eh?

Vamos a dejarnos de culpas pero que no vuelva a ocurrir, ¿de acuerdo?

Me gustaría ampliar los parámetros analíticos

para descartar que sea una enfermedad autoinmune.

Teniendo en cuenta que te encuentras un poquito mejor,

me gustaría que me compañeros para hacer un TAC con contraste.

Y tranquila, vamos a dar con lo que tienes, ¿vale?

Yo me encargo de eso. -No, si no es es...

En el TAC con contraste hemos observado algo que no esperábamos.

La arteria hepática, la que riega de sangre el hígado,

puede estar obstruida.

Parece que todo está siendo producido por un trombo en dicha arteria.

Al comprometerse la llegada de sangre,

el hígado deja de funcionar correctamente

provocando los vómitos y el intenso dolor abdominal.

Iniciaremos un tratamiento anticoagulante

para hacer más fluida la sangre.

Lo raro es que Valeria no presenta factores de riesgo

para la formación de trombos.

Es algo que también tendremos que estudiar con detenimiento.

Un usuario del gimnasio

se ha desmayado en medio de un entrenamiento.

Y Ángel ha llamado a Emergencias.

-¿Qué hacías todavía en clase?

Si tenía que haber terminado hace una hora por lo menos.

-Que queríamos tirar un poco más, tío.

Que estábamos haciendo un circuito de intensidad

y, de repente, se ha desmayado.

-De verdad, me vas a llevar a la ruina.

Vamos al hospital, pero ya mismo. -¿Pero está bien? ¿Le ha pasado algo?

-Sí, está bien, pero tenía que haber terminado antes la clase.

Pepa, ¿cómo está el chico?

-Ha sufrido una arritmia cardiaca.

Ha tenido palpitaciones y pérdida de conocimiento.

-Pero se va a poner bien, ¿no?

-De momento está estable. Os voy diciendo, ¿vale?

-Gracias.

Esto no puede ser, Sabrina, ya está bien.

¿Sabes la que nos puede caer por culpa de esto?

Puede ser nuestra ruina, nos pueden cerrar el gimnasio.

-Venga, vale, ya está, ha dicho que está estable, ¿no? Tranquilo.

-No, por ahí no.

Tienes un problema y tienes que reconocerlo.

Necesitas un psicólogo.

Un especialista en nutrición.

Yo creo que vuelva la Sabrina de siempre,

quiero que te cures.

Quiero que vuelvas a ser tú.

Tras descubrir que los síntomas de Valeria

estaban producidos por un trombo en la arteria hepática,

el doctor Molina tiene los resultados de las últimas pruebas.

Bueno, veréis, los resultados de los parámetros analíticos

han descartado que se trate de una enfermedad autoinmune.

Lo que sí me parece curioso es que en el último estudio

hemos detectado el anticoagulante lúpico a título positivo fuerte.

-¿Y eso qué es? -Sí, bueno.

Perdonad los palabros, es la costumbre.

Valeria, tienes lo que llamamos un síndrome antifosfolípido.

El síndrome antifosfolípido

es una patología por la que la persona que lo padece

tiene predisposición a la formación de trombos.

Se desconoce la causa, pero suele ser una enfermedad hereditaria.

Este síndrome es el que ha favorecido

la formación del trombo en la arteria hepática.

Y ha desencadenado el resto de síntomas.

-Entonces, se va a curar, ¿no? -Sí, claro.

Tendrá que seguir un tratamiento anticoagulante de por vida

para controlar esa predisposición a la formación de trombos.

Y en cuanto al problema con la arteria hepática,

el Servicio de Cirugía Vascular tendrá que intervenir hoy mismo.

-¿Me van a operar hoy?

-Teniendo en cuenta los resultados del TAC, es lo más apropiado, sí.

Voy a prepararlo todo.

-Gracias, doctor. -Gracias.

No te preocupes, mujer, que te vas a curar.

Y, además, ahora que nos vamos a retirar,

vas a tener tiempo para descansar.

-No puede ser. ¿No te das cuenta?

No nos podemos retirar. -¿Por qué no?

-Porque si llevamos tantos años juntos

ha sido por ser una pareja artística.

¿Qué va ser de nosotros si dejamos de ser "Valeria y Max"?

¿"Valeriana y Maximiliano"?

No vamos a ser nada.

Déjame, Max.

Déjame descansar.

-¿Te importa si me muevo?

-No, no, para nada.

Sabrina, ¿desde hace cuánto

sientes que estás teniendo problemas con tu peso y con tu cuerpo?

-Bueno, desde siempre.

Sí, desde el colegio.

En el Instituto.

Siempre era como la niña gordita, ¿no?

-¿Y ha sufrido algún tipo de acoso por eso?

-Bueno, a ver, no todo el mundo se reía de mí, ¿no?

Pero algunos sí.

Pero bueno, yo lo fui superando con ejercicio y con disciplina.

-Y si un día, por algún tipo de problema,

un accidente o lo que sea, tienes que dejar de hacer ejercicio,

¿cómo te sentirías? -Eso mejor prefiero no pensarlo.

-Lo que yo veo es que ese problema seguramente sigue existiendo ahí.

Lo que pasa es que lo has ido tapando

con mucho ejercicio y mucha disciplina, ¿no?

Llamamos adicción

a cualquier actividad que realicemos de una forma compulsiva,

es decir, que no podemos controlar

y que nos haga daño en la vida de alguna manera.

En el caso de Sabrina,

creo que tiene un trastorno psicológico que se llama de vigorexia

y que hace que ella misma se perciba con poca musculatura

cuando en realidad la tiene.

-Mira, yo lo que no entiendo es cómo hacer ejercicio ahora,

de repente, es malo.

Cuando objetivamente es sano, ¿no? No lo entiendo.

-Bueno, depende pero en tu caso,

no estamos hablando tanto de un problema con el ejercicio,

sino de un problema de autoimagen.

Pero si te parece,

y quieres seguir viniendo, que estaría muy bien,

lo podemos ir descubriendo en las sesiones que hagamos.

En términos prácticos, lo que yo creo que ocurre

es que sigues sintiéndote un poco esa niña,

pero has tapado ese problema

con una imagen que crees que es más aceptable socialmente.

¿Te importaría sentarte un momento?

Es que me gustaría hacer un ejercicio contigo.

Me gustaría que cerraras los ojos.

Es muy sencillo.

Que inspires por la nariz.

Tranquila, relajada.

Lo eches por la boca.

Y que te imagines esa niña que eras,

con su cara, con su cuerpo...

¿Ya?

Me gustaría saber qué sientes.

-Que...

Que no me gusta.

La veo gorda...

Idiota.

La odio.

La odio con todas mis fuerzas. -¿Por qué?

-Porque no...

No sabe defenderse.

-El problema es que yo creo

que tú sientes que la has abandonado.

Pero yo te aseguro que te puedes poner bien,

que te puedo ayudar si sigues viniendo a las sesiones.

Y podemos hablar con Pepa también

para que te ayude a hacer una dieta más equilibrada.

Cielo, lo has hecho muy bien, en serio.

De verdad, ¿eh? Que has dado un gran paso.

Tienes que estar muy orgullosa de ti.

Muy bien.

Tras ser valorada por el Servicio de Cirugía Vascular,

Valeria ha tenido que someterse a una intervención

para corregir los problemas de su arteria hepática.

En la intervención se ha confirmado

que la arteria hepática estaba más afectada de lo que parecía.

Presentaba un estrechamiento y un aneurisma parcialmente trombosado.

Por suerte, ambas patologías

han podido ser resueltas con una dilatación

y la colocación de una endoprótesis.

Tiempo después de someterse a una arteriografía

para solucionar los problemas en la arteria hepática,

Valeria se recupera en su habitación.

-Traigo buenas noticias.

Verás, te hemos puesto una endoprótesis.

Es un tubito de malla de acero inoxidable

que va a impedir que la arteria se vuelva a estrechar.

Y bueno, tendrás, como te dije,

que seguir con un tratamiento anticoagulante de por vida

para prevenir la formación de trombos.

-Muy bien, doctor. ¿Y cuándo nos podemos ir a casa?

-En cuanto haya mejoría clínica y analítica

y hemodinamicamente esté estable...

Vamos, que si sigues así, en una semanita estás en tu casa.

-Muchísimas gracias. -No hay de qué.

-Gracias, doctor.

-Para cualquier cosa tenéis el botón de aviso a enfermeras, ¿de acuerdo?

Y bueno, pues nada,

ahora soy yo el que desaparece como por arte de magia.

Que vaya bien. -Adiós.

-Gracias, doctor.

¿Qué, mujer? ¿Estás contenta? Te vas a curar.

Y mira, yo te voy a ayudar, ¿eh?

Mira, fíjate, nada por aquí, nada por allá...

-Ay, no estoy para trucos, Max. -Fíjate, ¿qué sale de aquí?

Si es para ti...

-¿Qué es eso?

Valeria tenía razón.

Después de tantos años en los escenarios,

nuestro matrimonio era eso básicamente.

Por eso he pensado que nuestra retirada

debía venir acompañada de un empujoncito en nuestra relación.

-¿Un crucero? -Por supuesto.

Nos lo hemos ganado, ¿no?

Mira, he estado haciendo números

y entre el truco que vendí el mago americano,

lo que nos da cada año, más los ahorrillos que tenemos

y lo que nos quede de pensión,

pues nos podemos permitir un año sabático por el mundo.

Eso sí, sin muchos lujos. -¿Tú crees?

No sé, cariño.

-Sí, claro que sí.

Además, nos servirá para demostrarnos

que somos algo más que "Max y Valeria".

Porque también Maximiliano y Valeriana

se merecen ser felices fuera de los escenarios.

-Igual podemos hacer trucos en el barco...

-¿Pero qué hacen estos aquí? -¿Qué tal estás?

-Hoy mucho mejor, cariño. -¿Qué hacéis vosotros aquí?

-¿Cómo te encuentras? -Muy bien, gracias, lindo.

-¿Queremos magia? -¿Cómo?

-¡Claro que sí, Max! Nuestro público. -Por supuesto.

Os voy a hacer un número que no os habrán hecho en vuestra vida.

A ver, soplad todos aquí. Ahora tú, y tú desde ahí.

Muy bien. ¿Qué será? ¿Qué será?

Sabrina regresa a la consulta de Lucía

para continuar con su terapia para combatir la vigorexia.

-¿Qué tal ha ido?

-Bien.

Ángel, voy a mandarte unos contactos de monitoras

para que puedan sustituirme.

Yo...

Yo solo quiero estar bien, me pongo bien y luego me incorporo.

-No cuela.

No cuela nada de lo que estás haciendo.

¿Qué pasa? ¿Lo estás haciendo para protegerme? ¿Es eso?

-Eres tozuda, Pepa. -No.

Escúchame, te voy a decir una cosa,

las historias bonitas, como está, hay que vivirlas.

Y uno no elige el momento de cuándo aparecen.

¿A ti te parece que este es un mal momento?

Porque a mí me parece que es el momento perfecto.

-Mira, Pepa, yo...

Te agradezco mucho tus palabras

porque además sé que están dichas desde el corazón y que...

Pero yo no...

Yo no siento lo mismo que tú.

Quiero decir que estoy bien contigo y eso.

Me estás ayudando mucho en este momento que estoy pasando,

pero es más una relación de... -Sí, ya. Vale.

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Centro médico - 07/02/18 (1)

07 feb 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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