www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4828204
No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 06/11/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Bueno, entonces, ¿cuándo empezamos con la quimio?

No se quiere tratar.

Pero bueno, ¿él sabe las consecuencias que puede tener esto?

Sí.

-Que me has ayudado a mí en lugar de a Rocío.

Vamos que, al fin y al cabo tú y yo somos más amigas y vivimos juntas.

Tú y yo podemos solucionar cualquier problema

y no necesitamos que nadie se meta en nuestros asuntos, ¿vale?

Yo hablo por mi experiencia, y esa chica, yo qué sé...

-Que habíais quedado para tomar algo antes de ir a casa y dice:

"apúntate". Digo "venga". -Ah, pues no lo sabía.

O sea, que habéis hablado de mí, ¿no? -Me ha comentado eso, sí.

Disfunción eréctil.

Que me he dejado una cosita por aquí. No sé si...

¿Esto?

-El otro día me lie con un tío. -¿En serio?

¡Uy, y no me has dicho nada!

Y ¿quién es, le conozco?

Si no me lo has dicho... -No.

-Es porque le conozco. -No. No le conoces. Bueno, es igual.

-¿Tú qué vas a hacer? -Ah, yo pensaba que igual..., ¿no?

-¿Qué haces? ¿Qué haces?

-Oye, de verdad: que... ¿Qué puedo hacer para arreglarlo?

-No puedes hacer nada.

-Bueno, lo que tengo claro es que yo no quiero perder esto.

-Me gustaría saber si vas a utilizar la información que tienes sobre mí

para martirizarme cada vez que trabajamos juntos.

-Pero ¿tú crees que yo hago todo esto para martirizarte, a ti?

A mí me das igual. Esto lo hago por él.

-Ha sido terrible, ¿eh? -Terrorífico, la verdad.

-Adiós. -Chao.

-¡Vamos, chicos, deprisa!

-Ana... Ana, por favor, despierta. -Tranquilo, caballero.

Déjenos hacer a nosotros. -Cariño...

-¿Qué tenemos? -Mujer, 35 años, inconsciente.

-Vale. Para un segundo. -Despierta.

-Los signos vitales están estables, pero no responde a estímulos.

-Vale. ¿Eres su marido? -Sí.

-¿Ha tomado alcohol? -No.

-¿Drogas? -Tampoco.

-¿Cuánto tiempo lleva inconsciente? -No sé. Me desperté y estaba así.

-Vale. Tranquilo. Directamente a la UCI, ¿vale?

Avisa a Reina, que se ocupe del caso, que yo tengo consultas.

-Vámonos. -Rápido.

-¿A la UCI? -Sí. Tranquilízate, ¿vale?

Está en buenas manos. No pasa nada. Tranquilo.

-Hola. Eh..., me duele mucho la tripa y la cabeza.

-Vale. Pues mira: necesito que me rellene esto con sus datos personales

y si quiere, siéntese ahí más tranquilita, ¿vale?

¿Cree que puede? -Sí, creo que sí.

-¿Sí? ¿Está bien seguro?

-Creo que necesito un médico ya.

-Voy a llamar a uno, ¿vale? Tranquila.

-Perdón.

¿Qué te pasa?

-Me duele la tripa. Es como si tuviese pinchazos.

-A ver. -Y la cabeza; estoy mareada.

-¿Sí? ¿A ver, tienes fiebre? ¿Puedes andar?

-Creo que sí. -¿Sí? ¿Cómo te llamas?

-Nuria. -Vale.

Nuria: yo te relleno esto, ¿vale? Cuéntame qué te ha pasado.

-Pues..., desde hace una hora... -¿Sí?

-Me empezó a doler, a doler pero no podía irme.

Estaba en una sesión y... -¿Sí?

-Es que me ha empezado a doler muchísimo

y al final me he tenido que ir. -Vale.

Has hecho bien, has hecho bien.

Venga, vamos despacio. ¿Sí?

-He pedido un taxi y he venido en cuanto he podido.

Off, tenía que haberme quedado. Mi madre me mata.

Es que no voy a cobrar.

Y además, los de la agencia me van a mandar a la mierda.

-No te preocupes por eso ahora.

¿No aguantas?

Ven, que ahí hay un baño.

Cuidado, ¿eh?

-Ya. Pues fíjate que yo pensaba que el hijo de Silvia era mayor, ¿eh?

-Pues ya ves: hoy cumple dos añitos.

Lo que pasa es que está muy espabilado. Y no sabes cómo habla.

Bueno, mira: mira qué foto más bonita...

Mira. Mira qué gracioso. ¡Mira qué bonito!

-Ah, sí, sí. -¿Verdad?

-Muy guapo, muy guapo el niño. -Muy bonito.

Me tiene un cariño..., de verdad. Es que no se separa de mí.

Pero bueno, yo también me hago querer, ¿eh?

Porque yo no soy como los típicos padres que llegan al parque

y sueltan al niño ahí a jugar, no, no.

Yo, si hace falta, me rebozo en la arena con ellos;

(Teléfono) con los juguetes, con el barro,con lo que haga falta;

(Teléfono) con el agua...

-Espera, que me están llamando. -Ah, vale.

-Ahora te traigo lo tuyo, ¿vale? .-Sí. Ahora, ahora te cuento.

-Oye, a ti te estaba buscando yo. -¡Hola!

-¿Sabes dónde está Silvia?

¿Que la he llamado tres veces al móvil y no me coge?

-Pues eso es porque estará preparando el cumpleaños de Aníbal;

que hoy, hoy se ha cogido el día libre.

-¡Anda!

No sabía. -Sí, sí, sí. ¿Por?

-No. Porque le iba a dar una alegría muy grande.

-Ah, ¡no me digas! -Sí.

-¿Una alegría muy grande? Bueno, bueno. Pues cuéntame.

Cuéntame. Vamos dentro, vamos dentro. Cuéntame.

-Hola, ¿qué tal? -Hola.

-¿Te pongo algo? -No, nada. No quiero nada.

-Nada, bueno.

-¿Qué te pasa a ti, que estás tan contento?

-Es que me acaban de llamar para invitarme

al concierto de Bruce Springsteen.

-¡Ay! -¡Ay, no me digas!

¡Yo he conseguido dos entradas para Silvia y para mí!

-Pero si no había entradas.

-¿Quién? -Bruce Springsteen.

-El boss. -El boss.

-¿No sabes quién es? -Ah, sí, sí.

-Hay una norma: una ley no escrita que hay que grabarse a fuego.

Nunca en la vida jamás,

te fíes de alguien que no conozca a Bruce Springsteen.

-Pues que no había entradas; y yo he llamado a mi amigo...

-No, desde las siete de la mañana pegadita.

Bueno, hace dos años fui yo también con Silvia.

-Yo estuve también hace dos años. -¡Cómo disfruté!

-Cuatro vises, yo me quería morir. -Bueno, bueno, bueno...

-Ahí nos vemos, ¿eh? -¡Venga, claro!

-No sabía que..., que le gustaba...

No sé, es que no me la imagino a Silvia

ahí desmadrada en un concierto, la verdad.

-Bueno, porque la conoces de hace poco y siendo madre. Pero...

-Claro, claro. Fíjate.

Vaya, ¿así que a ella le hace ilusión?

-¿Ilusión? Bueno, ella se muere.

Silvia y yo somos fanáticas de Bruce Springsteen.

Que tenemos hasta un ritual y todo; no te digo más.

-¿Cuál? -No, tonterías nuestras.

Que nos ponemos la camiseta de Bruce Springsteen...

-Ah.

-Nos vamos al bar siempre el mismo,

nos tomamos unos botellines en plan caminero,

como si tuviéramos 15 años las dos.

-Fíjate. ¿Y no hay entradas ya? -Qué va. ¿No has escuchado a Rafa?

Desde las siete de la mañana estoy yo pegadita al ordenador;

y dos horas después de ponerlas a la venta, se habían agotado.

-Oh, vaya.

Pues no sé, me hubiera gustado ir, la verdad.

Pero como Silvia no..., no sé, no me ha dicho nada.

-Bueno, tampoco tenéis que ir a todo como Zipi y Zape.

-¿Como Zipi y Zape? ¡Como Zipi y Zape!

¿Qué pasa, que eso lo dicen en el hospital o qué?

-No, que se me acaba de ocurrir a mí. Pero...

-Ah, ah, vale. ¡Qué graciosa!

-Bueno, te dejo, que al final, me pongo aquí, a charlar contigo

y no busco a Silvia,

que estoy deseandito de verle la cara cuando se lo diga.

Hasta ahora.

-Tenías que haber avisado antes, hija.

Mira que irte así de la sesión de fotos...

Es que esto no es profesional. -Mamá. No aguantaba más.

-Pues hija, te tomas una pastilla, que ya eres mayorcita.

Que esto es un trabajo serio.

¿Les importa dejar esto para luego? Claro.

A ver, Cuéntame, Nuria:

¿has desayunado algo diferente a otros días?

Bueno, en casa desayunó hace una hora.

Si por ahí se ha tomado cualquier guarrería, eso ya...

-Mamá... He tomado un café en casa.

Y un gofre en la agencia.

-¿Gofre para desayunar? Muy bonito; luego que si vomitamos.

Bueno, ¿las náuseas y los mareos son de hoy?

¿O los has tenido otros días?

Eh..., desde hace un par de semanas. ¿Un par de semanas? Vale.

¿Algo más?

Es que me duele un poco la pierna desde hace un tiempo.

Ya. Pero ¿te has caído, te has dado un golpe o algo?

No, no. Qué va. Simplemente me duele y no para; va a más.

-Pero eso es del crecimiento. No...

Bueno, vamos a ver...

A ver, disculpa...

-¡Ah!

¿Te duele? Sí. Sí, ahora bastante.

-Tiene 38,5, ¿eh? Gracias, Pepa.

¿Te duele bastante...?

Bueno, vamos a hacer una cosa: te vamos a hacer una analítica, ¿eh?

Y también vamos a realizar una radiografía de la pierna

para ver qué está pasando. ¿De acuerdo?

Cuando tenga los resultados vendré a verte.

Cualquier duda que tengáis, podéis hablar con Pepa.

Muy bien, gracias. ¿Bien?

Hasta ahora. Hasta ahora.

(Teléfono) Pues ahora vengo a buscarte para hacerla radiografía, ¿vale?

Me suena tu cara. Te conozco.

-Bueno, puede ser. Es que salía bastante en la tele antes

y era modelo. -Ah...

-Y...

-Pero de revistas, ¿eh? De esas que salen anunciando un tema:

los beneficios del yo.

-Bueno, que hice también mucha publicidad

y puede ser de eso también. -Sí, sí, claro. Seguro que es de eso.

Claro, claro. De tal palo... Tal...

Bueno, ahora vengo. -Gracias.

¿Se puede saber desde cuándo te duele a ti la pierna?

-Desde hace tiempo.

-Es que nos van a tener aquí toda la mañana, ¿eh?

Y los de la agencia esperando.

Tú sí que eres un dolor, ¿eh?

-Ana. Ana, ¿me escuchas?

¿Drogas, alcohol? -No.

Ya le dije a su compañero que no.

-¿Hipertensa, diabética...? -No.

-¿Tuvo convulsiones? -Tampoco.

-¿Fuma? -Eso sí. Bastante, últimamente.

-¿Notó algo raro,

pasó algo en las horas antes a que perdiera la consciencia?

Cuando alguien está inconsciente, hay que llamarle por su nombre

y aplicarle estímulos dolorosos para valorar el grado de consciencia.

Podemos darle pellizcos o presionar las cuencas de los ojos

o las partes blandas de las uñas.

En los casos de los pacientes en coma,

lo normal es que tengan los ojos cerrados.

Y al levantarle los párpados, estos suelen caer de forma gradual.

Manuel, que si pasó algo antes de que se quedar inconsciente.

-Anoche discutimos.

Pero fue por una tontería, no creo que tenga nada que ver, ¿no?

-¿No volvieron a hablar en toda la noche?

-No. Cuando me desperté ya estaba así.

¿Qué le está pasando?

-Su mujer no responde a ningún estímulo. Está en coma.

-Pero..., va a despertar, ¿no?

Bueno, es demasiado pronto para darle una respuesta.

¿Ella toma pastillas para dormir?

-Sí. Alguna vez sí, pero muy de vez en cuando.

-Bueno, ya le pedí una analítica completa,

pero voy a pedir también un lavado gástrico por si acaso.

-¿Cree que pudo tomar pastillas? -No lo sé.

Pero el lavado nos lo dirá.

-¿No estará pensando en..., en un intento de...?

-Es lo que tenemos que averiguar.

Manuel, necesito que me diga todo lo que sepa; cualquier cosa.

Lo de las pastillas, aunque le parezca que no tiene importancia,

es vital para poder ayudar a su mujer.

-Se lo he contado todo. Yo no pensaba...

-¿No hay nada más que deba saber? -No.

-Las pastillas son mías. Las tomo desde hace un tiempo; desde que...

Desde que la relación con mi mujer va regular.

Alguna vez Ana me ha cogido alguna, pero esporádicamente.

Si hubiera cogido mis pastillas de dormir para suicidarse

me habría vuelto loco.

No sé lo que hubiera hecho.

-Lo siento, pero es que todavía seguimos en el hospital.

Bruno, te he dicho que Nuria puede hacer las fotos mañana.

¿Có..., Bruno? No. Bruno, ¿me oyes?

-Hola. -¿Qué tal?

-Ya estamos aquí. -¿Y cómo ha ido todo?

-Pues ha sido fácil, ¿no? -Sí.

-Bueno, pues muchas gracias. -No hay por qué darlas.

Oye, que además todos los días no se le hace una radiografía a una modelo.

Si necesitáis cualquier cosa, me avisáis, ¿vale?

-Muchísimas gracias, de verdad. -Hasta luego.

-Adiós, Pepa. -Hasta luego.

Me han llamado de la agencia. Que han anulado la sesión de fotos.

-Pero, ¿no les dijiste que podía hacerlo mañana?

-Sí, lo intenté. Pero es que ya te habían buscado una sustituta.

-¿Será capullo? -Mira, da igual.

Lo que tenemos que hacer ahora es centrarnos en ir a Barcelona.

Eso es lo que realmente importa. -Si queda un mes.

Claro que vamos a ir. -Pues eso digo yo.

Que tendrás que dejarte de tanta náusea, tanto dolor en la pierna.

-Si es por eso, no te preocupes, ¿vale?

Iremos a Barcelona.

-Nuria, tu primer desfile. Y nada menos que en la semana de la moda.

-No me lo pienso perder. -Pues tú decides, cariño.

O vamos a Barcelona, o seguimos con los anuncios de yogures.

(Teléfono)

-Mi madre es una petarda.

Cree que voy a acabar como ella, pues una modelo de tres al cuarto.

Pero yo valgo mucho más. No sé, yo tengo algo:

me lo dice todo el mundo.

Yo creo que tiene celos de mí.

Pero yo voy a llegar muy alto.

Con su ayuda o sin ella.

-A ver, Felipa, ¿se puede saber qué hacía en la lavandería?

No puede hacer esto cada dos por tres,

que al final nos va a dar un disgusto, hombre. ¿Eh?

¡Ay!

-Muchas gracias por todo, doctor. Y disculpe las molestias.

-Nada, son cosas que pasan. Felipa, pórtese bien, ¿eh?

-¿A mí también me buscarías si me perdiese?

-Pues depende, supongo. -Uy, ¿y de qué depende?

-Del dinero que me ofrecieran.

-¡Ah! Así que, ¿solo lo harías por pasta?

-¿Y por qué iba a hacerlo si no? -No sé.

Quizás para poder repetir lo del otro día...

-A ver, Esther, mira, escúchame. Lo del otro día estuvo muy bien.

-¿Bien...?

-Fue la bomba.

-Repite conmigo: Fue de traca.

-Bestial. ¿Vale? -Ah... Sí.

-Pero lo que te quería decir es que yo no quiero confundirte.

Y que te pienses cosas que...

-¡Uy, uy, uy...! Que creo que el que se está confundiendo eres tú.

-A ver, Esther: tú y yo somos amigos. -Ya, ¿y?

-Pues que no quiero hacerte daño. Entiéndeme.

-Vamos a ver: que yo no me quiero casar contigo

ni nada por el estilo, ¿sabes?

Yo solo me lo quiero pasar bien y punto.

-Ah, ¿sí?

-¿Qué te creías, que te iba a pedir salir o...?

-A ver, a ver si lo entiendo.

¿Esto quiere decir que, simplemente nos podemos ver cuando nos apetezca?

-Por ejemplo.

-Ah... Perdona.

Que me tengo que ir. -Ah.

-Te pego un toque cuando..., cuando pueda.

-Claro. Oye, me encanta verte así. -Así. ¿Así, cómo?

-Así, nerviosito. -Ner...

Es normalita. La típica chica que le parecería perfecta a mi madre.

Pero a mí, pues sinceramente no..., no sé, no es mi tipo, no es mi tipo.

Lo que pasa que la conexión que tuve el otro día con ella...

Eso fue bestial.

Hacía muchísimo tiempo

que no me lo pasaba tan bien con alguien en la cama.

Joé con la normalita.

-A ver: Dacaret es muy guapo. Pero, eso no es ningún secreto, ¿no?

Y..., bueno, si es que lo que tuvimos el otro día fue...,

bastante espectacular.

Vamos, que no me importaría repetir.

Que, de vez en cuando, viene bien darle una alegría al cuerpo, ¿no?

-¿Vamos a ir a casa de Cris a Barcelona?

-Nos ha invitado,

pero nos vamos a quedar al final en el hotel de la agencia.

Que luego se acostumbran a ahorrárselo.

-¡Qué ganas de subir a la pasarela!

-Nuria, estoy superorgullosa de ti.

Es que una oportunidad así no se la dan a cualquiera.

-Lo sé, mamá...

¿Tú crees que necesito una sesión de rayos uva?

-No. Lo que necesitas es un peeling, hija. Que tienes la piel fatal.

Deja de comer tanto chocolate. -Ya te gustaría a ti tener mi piel.

-No, perdona. Vamos a ver cuando llegues a los 40, como sigas así,

qué piel tienes.

Perdón. Buenas. Hola. ¿Qué tal?

¿Cómo estás, Nuria? Muy bien.

¿Qué tal esa pierna? Ya no me duele casi.

De acuerdo. Verás: el resultado de la analítica es normal.

Y en la radiografía tampoco he visto nada raro.

Así que te voy a dar el alta. ¿De acuerdo?

Por otro lado: te voy a recetar suero para los vómitos

y el malestar intestinal,

y también un antigripal y un antitérmico para la fiebre.

No obstante: luego el informe médico se lo llevas a tu médico de cabecera

Y si durante las próximas semanas la pierna te sigue molestando,

por favor, vuélvete al hospital, ¿de acuerdo?

¿Te duele?

Esto es del crecimiento. Si a mí me pasó lo mismo.

Esto no es del crecimiento, Raquel.

Nuria, te lo vuelvo a repetir, ¿te has dado algún golpe últimamente?

No.

Vale. Voy a tener que hacerte alguna prueba más.

Eh, perdón. No lo entiendo. Si acaba de decir que nos podíamos marchar.

Raquel, su hija está fingiendo que la pierna no le duele.

Pero le duele y mucho.

Acaba de decir que no ha visto nada en la radiografía.

Ya. Eso es lo que más me preocupa. Que pueda ser una lesión interna.

Perdona, ¿y esto?

Eh..., es un golpe que me di...

¿En el anuncio de las medias deportivas?

¿Cuánto hace de esto? Tres semanas.

¿Tres semanas?

Bueno...

Nuria, te vamos a hacer una gammagrafía. Verás, no te asustes:

es como una resonancia pero bastante más específica.

Y de este modo podremos ver

cómo es el estado general de tus huesos. ¿De acuerdo?

Si me acompaña un momento... Sí, claro.

Tranquila, cariño. Tranquila.

No le ha gustado nada la herida, ¿verdad?

No.

Por eso quiero descartar algún tipo de infección o incluso que se trate

de algún problema óseo más grave.

De acuerdo.

Voy a prepararlo todo.

Todo bien.

-¡Rocío! -Dime.

-Adivina qué he conseguido. -No sé.

-Piensa. -¿Un par de días libres?

-Frío. -¿Que te suban el sueldo?

-Frío, frío, frío...

-¿Una cita? -Frío.

Oye, que tampoco me costaría tanto conseguirlo, ¿eh?

-Pues no sé. Me rindo, hija.

-Pues he conseguido una entrada para el concierto del Boss.

-¿En serio? -Sí. La he conseguido en la reventa.

-Pues te habrá costado una pasta. -Sí, bueno, Pero un día es un día.

Y le he enviado un mensajito a Silvia

y está supercontenta de que vayamos las tres juntas.

-Pues mira tú qué bien. -Sí. Bueno, bueno, bueno.

¿Sabes que va a tocar el "Bon to flay"

enterito en el concierto? -Ah. No lo sabía.

-Claro, porque se ve que se cumplen los 40 años que se editó el disco,

y quiere hacer un homenaje en la gira.

-Pero tú no eres muy fan de Bruce Springsteen, ¿no?

-¿Quién te ha dicho eso? -No. Me lo habrá parecido a mí.

-Bueno, lo importante es que vamos a ir las tres juntitas,

y que ya he encargado las camisetas y todo.

-¿Las camisetas?

-Bueno, las camisetas con las letras de "Bon to flay".

Que,..., por lo que me dijiste del ritual, las camisetas y todo.

-Ya. Lo que pasa es que Silvia y yo ya tenemos nuestras camisetas.

Porque vamos, tienen su historia, su solera...

-Perdona. -¿Sí?

-¿Me vas a ayudar ya, o qué? -Sí.

Oye, que no te preocupes por nada, confía en mí.

Te van a encantar. Ya lo verás.

-"Bon to flay". Ufff.

"Bon to flay", me dice.

¡Bon to flay"! ¡"To run", ¿no? "to run"!

No es tan difícil. Claro, si eres fanática de Bruce Springsteen.

Pero que esta no es fan ni nada.

Esta se viene al concierto para ir con nosotras.

Que se cree que yo me chupo el dedo.

¡Ay! Veremos a ver cómo sale esto.

-Nuria: Tranquila. Esto no duele nada.

Son 30 minutos, pero te tienes que quedar quieta. ¿Vale?

Luego nos vamos. Confía en mí.

-¿Qué pasa? ¿Cómo está? -Mal, está en la UCI.

-¿Sigue en coma?

¿Y qué dicen los médicos?

-No dicen nada. Le están haciendo pruebas.

-Bueno. No te preocupes, porque Ana es fuerte.

-Eso mismo dijo mamá antes de que papá falleciera.

-No es lo mismo, Manuel. Papá era mayor y estaba muy enfermo.

-Yo solo quiero que despierte y decirle que la quiero.

Anoche discutí con ella.

-¿Por?

-Pues por lo de siempre. Ya sabes. -No pienses en eso ahora.

-¿Pero cómo no lo voy a pensar? Fue lo último que hicimos: discutir y...

-Bueno, son cosas que pasan, ya está.

-Ana y yo no estamos bien, David.

Sabes lo mucho que la quiero, pero... Ella no es feliz.

No está bien. He intentado hablar con ella muchas veces

para saber qué le pasa, pero... no dice nada. Nada, se...

Se encierra en sí misma y... Y sigue con esa cara.

Eso es lo que me desespera. Y por eso discutimos.

-Ya hablarás con ella de todo esto.

Ahora lo importante es que Ana se ponga bien.

-Tengo miedo de que haya tomado pastillas.

-¿Qué pastillas?

-Pastillas para dormir.

Podría ser un intento de suicidio.

-Ay... Hola. -Hola.

¿Qué estás viendo con tanto interés? -Nada, unos vídeos.

-¿Qué vídeos? -Pues nada.

Estaba navegando por Internet y me he encontrado esto.

-No me mientas, que te he visto.

-Pero que has visto, ¿el qué?

-¡Así que te gustan esos programitas! -Bueno, lo que me faltaba.

-La fantasía del doctor Dacaret: que cinco chicas se peleen por él.

-Bueno. -Espera un segundo, ¿eh?

Que esta situación también es al contrario.

-Sí. Pero qué casualidad que a ti te gusta el de las cinco chicas

que se pelean por el chico. -Hombre, no.

Ya me gustaría a mí estar en esta situación. Imagínate.

-Pues mira, yo tengo una amiga que trabaja en un programa de esos,

si quieres le doy un toque. -¿Y cómo está?

-¿El programa? -No, no. ¡Tu amiga!

-Anda que eres...

Bah, que yo... Yo venía a hablar contigo.

-Ah, ¿sí? Dispara. -Hablando en serio, Daca: que...

Que el otro día estuve un poco borde contigo.

-¿Un poco? -Un poco... Mucho, bastante.

-Pero que no quiero que pienses de mí lo que no soy.

-Esto promete. -Bah, en serio, que... Que a mí no...

No me gustan los... Los rollos de una noche.

Yo no... No soy así. -¿Y eso qué quiere decir?

-A ver. Que... si quieres, pues... Y te apetece y te va bien,

pues podemos salir tú y yo un día, a cenar.

-Por mí, bien. -Yo estoy muy a gusto contigo.

Pero yo, si le intereso a alguien, pues...

me gusta que se lo curren un poco.

Y sé dejarme llevar cuando alguien... merece la pena.

-A ver, Rocío. Que...

Yo tampoco quiero que pienses que soy como no soy, ¿eh?

-¿Tú? -Sí. Me explico.

Que a mí con una chica, pues me gusta...

No sé, ir paso a paso. Ir conociendo...

¿De qué te ríes?

-De que me gusta verte así, nerviosito.

-Ah... Vale. Pues muy bien.

-¿Qué pasa? -Nada, nada. ¿Y a ti? Que no...

-Ah, oye. Te estaba buscando. Hola. -Hola.

-Que la ancianita de la 101. Que se ha vuelto a escapar.

-Ah, vale. Pues voy. Voy. Que...

Hablamos luego. -Cuando quieras.

-Vale.

Sentaos, por favor.

Es mi hija mayor: Marta.

-Hola. Hola. Encantado. ¿Cómo estás?

Bueno, Raquel: Eh... Quería que habláramos a solas,

bueno, ya que está tu hija aquí, perfecto,

sobre todo porque no quería asustar a Nuria.

Pero os tengo ya los resultados de la gammagrafía,

y Nuria padece una osteomielitis.

Ahora os explico qué es y por qué se produce.

Pensamos que una bacteria se introdujo por la herida

que se hizo en el brazo.

Recorrió todo su organismo, y se ha depositado en el hueso de la pierna.

¿Por eso le duele? Efectivamente.

Este tipo de bacterias lo que tienen es, como misión,

colonizar y desgastar el hueso.

Es decir: lo que hacen es comerse el hueso. ¿De acuerdo?

Por lo que el siguiente paso que vamos a hacer:

vamos a realizar una biopsia del hueso,

para identificar qué tipo de bacteria es la que lo ha infectado,

y en función a eso estableceremos el tratamiento antibiótico.

Se curará, ¿no?

Nuria se va a quedar ingresada. ¿De acuerdo? ¿Eh?

Hemos empezado con analgésicos para el dolor, ¿eh?,

y antibióticos de amplio espectro. Pero tiene cura, ¿verdad?

Sí, tiene cura.

El problema es si la infección no remite...y sigue adelante.

Entonces, nos veremos obligados a tener que hacer un injerto de hueso.

¿Y? Eso conllevaría una posible cojera.

¿Coja? ¿Mi hermana? ¿Mi hermana, coja?

Es una posibilidad, Nuria. Y tenéis que pensar que es el mal menor.

En algunos casos, hemos tenido que amputar el hueso. ¿De acuerdo?

Tenemos que tratar la enfermedad

porque la situación es bastante grave. Lo siento.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Centro médico - 06/11/18 (1)

Centro médico - 06/11/18 (1)

06 nov 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

ver más sobre "Centro médico - 06/11/18 (1)" ver menos sobre "Centro médico - 06/11/18 (1)"
Programas completos (1136)

Los últimos 1.149 programas de Centro médico

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios