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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 06/06/18 - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por Accesibilidad TVE

Diego llega en ambulancia

después de sufrir un tirón brusco de su mochila,

dejándole el cuello dolorido y sin movilidad.

¡Será hijo de...!

¡Ah, Dios mío, cómo duele! ¡Ah!

¡Ah, aaaah! Siento náuseas.

Tranquilo, te hemos puesto analgésicos para el dolor

y antieméticos para las náuseas.

-¿Tienes algún otro síntoma? -Sí.

-Dime. -Mareos, dolor de cabeza

y siento como si se me durmiera el brazo derecho.

-36,6 de temperatura. -Gracias, Mar.

Cuéntame cómo ha sido exactamente.

Pues me han robado la mochila con todas mis cosas dentro

y así ha sido.

Solo a mí me puede pasar.

Estaba de camino a mi casa, por mi calle de siempre,

tranquila, soleada, con gente,

cuando de repente

me pegan un tirón que casi me arrancan el brazo

y me roban la mochila.

Tenía mi vida ahí dentro:

el portátil, la cartera, todo.

¡Joder!

Y los trabajos del curro.

Mi novia me mata,

pero literal.

Que me mata.

-Tras el tirón... -¿Sí?

Me ha dado un pinzamiento en el cuello y el brazo.

Me quería morir,

era como si me clavaran un cuchillo por la espalda,

el dolor me bajaba hasta los pies.

-¿Hasta los pies? -Sí.

Voy a pellizcarte las piernas; dime si lo sientes.

Sí.

-¿Ahí también? -También, también.

-¿Y ahora? -También, ahí también. Sí.

-Perfecto.

Levanta los brazos, por favor...

Bien.

Un poquito las piernas...

Lo que puedas.

-Vale. -Eso es.

Vale. Todo parece normal.

Como no veo una lesión importante,

te vamos a retirar el collarín un momento

para explorarte mejor la zona.

Venga.

Tras valorar los síntomas de nuestro paciente,

todo parece indicar que sufre un latigazo cervical.

Esto es bastante frecuente

en personas involucradas en accidentes de tráfico

o inmersiones en el agua.

En el caso de nuestro paciente

el fuerte y repentino tirón de la mochila

ha sido lo que ha desencadenado esta lesión.

-¡Ay! ¡Para, para! -¿No puedes?

Vale, vale, perdona.

-¿Prefieres moverlo tú solo? -Sí, sí.

Vale. Inténtalo un poco, por favor.

-¡Aa! No. ¡Aa! -Vale, vale. Ya está, tranquilo.

-Para. -¡Uf!

Vamos a ponérselo de nuevo, por favor...

Te vamos a hacer una radiografía cervical

para confirmar el diagnóstico del latigazo cervical, ¿de acuerdo?

Después te vamos a llevar a Boxes...

A ver, perdona. Eso es.

Para ponerte la medicación.

Ya está.

Voy a avisar a un celador para que le lleven a Rayos.

-Hasta ahora, Diego. -Venga.

-Oye. -Dime.

-¿Podrías llamar a mi trabajo? -Sí, claro. A ver, dime.

-Es esa, Susana. Susana, se llama Susana, ¿vale?

-Susana.

-Es mi chica. -Vale.

Nino López acude a la consulta de la doctora Marco

tras varios días con gases y estreñimiento.

-Pues cuéntame qué es lo que te pasa. -Tengo...

vamos, el vientre superhinchado,

me duele muchísimo; tengo unos retortijones...

Es que no creo... No sé.

No creo que esto sea solo de gases.

¿Puede ser que hayas consumido algo de gluten?

Porque acabo de ver en el historial que eres celiaco.

No, no, no, no. Imposible.

Somos muy cuidadosos con mi alimentación en casa.

Sí, sí.

Vamos,

de hecho tenemos la comida separada,

en un armario distinto

para que no haya errores.

-¿A que sí? -Sí.

A mí de normal ya me gusta mucho cuidarme.

Así que desde que soy celiaco,

pues llevo a rajatabla el tema de la dieta.

Controlo mucho;

tanto cuando como en casa como cuando como fuera.

Luego mi mujer y mi hijo también están muy implicados.

Así que...

vamos, que veo muy poco probable

que esto que tengo se deba a que haya comido gluten.

Bueno, pues te voy a explorar.

-Papá. ¿Te importa si espero fuera? -Vale. NO te preocupes.

-Hasta ahora. -Hasta ahora.

-Es tímido tu hijo, ¿no? -Bueno,

está pasando una racha bastante mala.

Nos acabamos de mudar.

Y bueno, una edad así, complicada.

Ya.

Encima a su madre le han dado trabajo en Japón

y se ha ido a trabajar fuera.

Está siendo muy duro.

Lo que pasa es que claro, era una oportunidad increíble.

Entonces no lo dudamos y lo aceptamos.

Y mi mujer, pues mira, de cabeza.

Así que el que peor lo está pasando pues es John.

Que es callado,

que tampoco es que lo diga, pero se le nota muchísimo.

Se le ha venido todo encima. Todo.

Cambio de instituto,

que está sin amigos...

¡fff! Muy dependiente.

No sé, está...

Luego pasa muchas horas con su tía, que bien, pero...

No sé;

está muy encima mío.

Y yo claro, hago lo que puedo también,

lo que pasa es que trabajo en la oficina

y no estoy el tiempo que me gustaría estar con mi hijo.

Pues la palpación abdominal está bien, ¿eh?

Y tampoco parece que tengas gases.

Qué raro;

si yo me siento como si estuviera hinchado.

Pero hinchado como una pelota.

Pues voy a hacerte una analítica de sangre

y una placa de abdomen para salir de dudas.

-Vale. -¿Vale?

Un técnico de Rayos le hace a Diego una radiografía cervical

para confirmar el posible diagnóstico

de latigazo cervical.

-Hola. -Estoy buscando a Diego Ruiz Sánchez.

Sí.

Le han traído esta mañana en ambulancia.

Yo soy Susana, su pareja.

Sí. Aquí está; Diego Ruiz Sánchez.

Ingresó por Urgencias.

Paula, por favor.

Estaba llegando a la oficina

cuando me han llamado del hospital, esta mañana.

Es que solo le podía pasar a él.

A ver, Diego y yo somos pareja,

además de trabajar juntos en una productora de televisión.

Yo soy la coordinadora del equipo de guión y él guionista.

Pero es que es muy despistado.

Es que no es la primera vez que pierde algo,

o rompe algo,

o se le olvida algo.

Faltaba un robo en su historial.

-¿Cómo te encuentras, Diego? -Mareado.

Es normal porque, mira,

tengo los resultados

y la radiografía muestra

una rectificación cervical generalizada.

Pero sin alteraciones en la alineación.

¿Qué?

Te lo explico para que lo entiendas.

Esto quiere decir

que tu columna cervical ha perdido su curvatura normal.

Normalmente las cervicales tienen una curvatura que no es esta.

Esta es la que tienes tú ahora. ¿Vale?

Normalmente sería una cosa así.

Cuando se produce un golpe fuerte,

hay una contractura muscular

que hace que se modifique esa curvatura.

Y por eso sientes náuseas, mareos...

-Es normal. -ya.

Gracias.

Diego, cariño, ¿cómo estás?

¿A quién se le ocurre

llevar todas tus cosas en la mochila?

Hay que distribuirlas, cariño, que te lo digo siempre.

-Hola. -Hola.

-¿Qué tal? Soy Diana Ortega. -Hola, ¿qué tal? Soy Susana.

-¿Eres su...? -Su pareja.

Diego sufre un latigazo cervical.

Es una distorsión del cuello

provocada por un giro repentino de la cabeza.

¿Pero te ha hecho algo el imbécil ese?

No, no, no.

Si ha sido al robarme la mochila.

Que ha tirado tan fuerte que me ha hecho polvo.

Diego, el tratamiento inicial es llevar collarín blando

para que la musculatura se relaje sin llegar a atrofiarse.

Después te vamos a inyectar un antiinflamatorio

y un relajante muscular más potente.

Y ya más adelante

tienes que empezar con la rehabilitación

para quitar la contractura y recuperar tu curvatura normal.

-¿De acuerdo? -Vale.

Ahora vendrá la enfermera a ponerte el tratamiento.

Venga, gracias.

Luego me paso a verte, ¿vale?

Y te traigo los papeles del alta.

-Bien. -Hasta ahora.

No me mires así, ¿vale?

que tú también llevas tu portátil y tus cosas en la mochila, ¿no?

¿Terminaste al menos los guiones de esta semana?

No. Es que me puse con los...

O sea, no.

Vale. ¿Y tienes una copia de seguridad?

Ni siquiera sé cómo se hace eso...

Diego, eres un desastre.

Bueno, vale.

Ahora lo importante es

que te recuperes y que te pongas bien, ¿vale?

Ya lo apañaremos.

No sé,

le diré a los compis de la oficina que nos ayuden.

Pero por favor, Diego, para la próxima.

Tienes que guardar bien tus documentos.

Es que,

sabiendo el caos de vida que llevas, cariño...

Por cierto,

Marta Palacio, mi fisio. Trabaja aquí ¿verdad?

-Sí, sí. No había caído. -Vale.

Pues voy a pedir cita

a ver si te hacen la rehabilitación con ella, ¿vale?

Vale.

La analítica de sangre está bien, que ya la había visto antes,

y la placa de abdomen también.

No veo ninguna alteración.

Es que ni siquiera veo que tengas gases.

No lo entiendo, doctora.

Entonces ¿qué me pasa?

Algo me tiene que estar pasando.

Pues no lo sé.

Porque los síntomas que tienes

son los síntomas típicos de haber consumido gluten.

No, no, no.

¿Estás seguro de que no has comido nada con gluten?

No. Imposible.

No he salido de casa. No he ido ni a trabajar.

Es que no entiendo nada, de verdad. Tengo unos retortijones...

Bueno, pues voy a hacerte más pruebas.

Voy a hacerte un cultivo de heces, unas serologías

y te voy a citar para hacerte una colonoscopia.

Porque si no has comido nada con gluten,

puede que lo que tengas sea una gastroenteritis.

Es que los síntomas son muy parecidos:

dolor abdominal, vómitos y diarrea. ¿M?

Mientras tanto

bebe mucho líquido y a dieta blanda.

Lo haré. Sin problema.

-Entonces nos podemos ir, ¿no? -Sí, sí. Ya os podéis ir.

-Gracias. -Nada.

Y es pronto.

Podemos jugar un partido de baloncesto o algo así, ¿no?

Vamos, Peque, anda.

Podemos jugar a una cosita también un poquito más suave, ¿no?

Pues vamos a casa y hacemos algo, ¿no?

-Voy a llamar a un taxi. -No, prefiero pasear.

¿Cómo vas a pasear, tal y como estás?

Pero si estoy mejor.

Además, con el collarín apenas me duele.

Que no, que voy a llamar a un taxi ahora mismo.

¡Bueno, ya está bien! ¡Quiero pasear, y punto!

Ay, Susana, mira, lo siento.

Pero es que,

desde que has llegado al hospital, te has hecho con todo.

Que si tengo que hacer copia de seguridad del ordenador,

que si pida una cita con Marta,

que si mejor en taxi...

Bueno, ya está bien.

Vale.

Lo siento.

Solo quiero ayudar.

Mira, Diego.

Ya sé que no estamos pasando por el mejor momento.

Pero...

¿qué quieres? Eres mi pareja.

Tampoco estoy dispuesta a tirarlo todo por la borda.

Ya. Estoy de acuerdo.

Pero no tienes que ejercer de madre, ¿vale?

¡No hace falta que pagues conmigo lo que te acaba de pasar! ¿Vale?

¡Que yo no tengo la culpa, de que te hayan robado el ordenador!

No, si tú nunca tienes la culpa de nada.

Tú solo mandas y ordenas.

Y si algo sale mal, la cagada para el otro. ¿No?

Pero ¿se puede...,

se puede saber por qué me dices esto así ahora?

¿Qué te pasa, Diego?

-Olvídalo. Venga. Ya está. -Pues sí, Diego, sí.

Vamos a olvidarlo.

Porque todo esto es bastante absurdo.

Días antes de su cita para la colonoscopia,

Nino vuelve de urgencia al hospital.

-Necesito un médico urgentemente. -De acuerdo. Dígame sus datos.

-Marco, por favor... -Ay...

-¿Qué te ha pasado? -Me encuentro mucho peor.

-No sé qué me pasa. -Vale. Tranquila,

-Raquel, que ya me encargo yo de él. -De acuerdo.

Vamos a Triaje.

Tiene fiebre.

-¿Sí? -Sí.

-¿Has consumido gluten? -No.

He hecho todo lo que me ha dicho.

Si es que no entiendo cómo puedo estar así.

-¿Vas a vomitar? -No.

-¿Estás mareado? -Sí.

Y tienes los labios sequísimos.

Esos son signos de deshidratación.

Mar vamos a ponerle un suero intravenoso

con antieméticos, por favor.

-Mm... Muy bien. -¿Has venido con tu hijo?

No.

Lo he dejado en casa de mi hermana.

Pues mejor, porque vamos a dejarte ingresado.

Vamos a hacerte ya la colonoscopia.

Y que sepas que tanto

el cultivo de heces como las serologías dieron negativo.

Avisa a un celador cuando puedas, Mar.

Muy bien. Yo me encargo.

Diego, que sufrió de un latigazo cervical,

vuelve al hospital con nuevos síntomas,

antes de su cita para rehabilitación.

Él es... Diego Ruiz Sánchez.

Hemos vuelto

porque Diego ha empezado con afonía y con dolor de garganta.

Teníamos cita

para dentro de unos días para rehabilitación.

Pero ha empezado a dolerle mucho la garganta,

y ha querido venir antes a que le vieran.

Respecto a lo del robo...

Bueno, hemos puesto la denuncia.

Pero no creo que encuentren nada.

Además, sigue sin hablarme...

Yo en estos días he intentado animarle.

Pero...

no quiere saber nada de nadie.

El dolor de garganta

le empezó al día siguiente del accidente.

Y lo de la afonía llegó unos días después.

Diego, Tienes...

la garganta irritada.

Perdóname.

¿Has tomado la medicación, que te receté?

Sí, sí que se la ha tomado.

Susana, perdona.

Aunque le cueste hablar, necesito que me responda Diego.

Cuéntame.

He estado en reposo y con el collarín.

Y las pastillas. Claro.

Vale.

Te voy a hacer una laringoscopia.

Porque una de las complicaciones del latigazo cervical

es la disfagia y la afonía. ¿Vale?

¿Me podéis esperar en el pasillo?

Voy a pedir una interconsulta con el otorrino.

-Hasta ahora. -Hasta ahora.

En función de cómo se produce el latigazo cervical,

existen algunos riesgos asociados.

Como edema muscular o hemorragia intramuscular,

y lesiones en la columna cervical.

Por eso,

insistimos tanto en seguir el tratamiento y los consejos,

para la recuperación

tras haber sido dado de alta.

Andrea.

Mucha suerte en tu nueva aventura.

Ah... Muchas gracias.

La verdad es que tengo muchas ganas de comenzar el ensayo.

Tiene muy buena pinta.

Va a ser algo grande. Ya verás. Estoy convencida.

Muchas gracias, Silvia.

Por todo.

Bueno.

Voy a seguir trabajando.

-¿Qué tal? -Bien.

-¿Cómo has dormido? -Bien, bien, vamos.

Por lo menos no... No estoy vomitando.

Estupendo.

Ya tengo los resultados de la colonoscopia. Es normal. ¿M?

Así que quedan descartados todos los diagnósticos.

Incluida la gastroenteritis.

No han crecido hongos, bacterias ni parásitos

en el cultivo de heces,

y los anticuerpos de enfermedad celiaca son negativos.

Por lo que, en principio,

podríamos descartar una infección y consumo de gluten.

Pero yo sigo sospechando que ha comido algo con gluten.

Doctora, es imposible.

He comido en casa.

Tenemos toda la comida separada.

Hasta el fiambre que como es gluten free.

De todas formas, para asegurarme,

voy a hacerte un test de detección de gluten

sobre una muestra de heces.

Y si sale positivo, es que yo tenía razón.

¿Y si sale negativo?

Si sale negativo,

tendría que hacerte otras pruebas,

y optaría por una endoscopia.

Pero vamos a hacer primero el test. ¿M?

¿Quieres?

Diego. ¿Vas a estar sin hablarme toda la vida?

¿Se puede saber qué te he hecho?

En el ordenador,

llevaba una prueba de guión muy importante.

¿Y por qué no me has dicho nada?

¿Qué prueba?

Bueno,

tampoco tengo que contarte todo lo que hago o dejo de hacer,

Vale.

Tampoco me lo tienes que contar todo.

Pero creo que, si afecta a nuestra relación,

tengo derecho a saber un mínimo, ¿no?

Pues mira.

Era... una prueba para la nueva serie de Televisión Española.

Pero si esa es la prueba que he hecho yo.

Vaya. No lo sabía.

Qué casualidad, ¿no?

Diego, llevo hablándote de esa prueba desde hace días.

Bueno, pues yo también decidí hacerla.

Espero que no te importe.

No, no me importa.

Pero no entiendo que no me hayas dicho nada.

Pensaba que tú y yo nos contábamos las cosas.

Ya. Pensabas.

-Hola. -Hola.

Chicos, ya podéis pasar.

Bueno, perdón. Os presento.

Julio César, el otorrino, Susana, Diego.

-Hola, ¿qué tal? -¿Hola, qué tal?

-¿Pasamos? -Sí.

Positivo.

La doctora Marco comprueba en el laboratorio

los resultados del test de detección de gluten

sobre una muestra de heces del paciente.

Tal y como me temía,

el test ha detectado que Nino ha consumido gluten.

Y por la gravedad del cuadro, debe de haberlo hecho varias veces.

Para un celiaco,

esto puede tener graves consecuencias.

Porque no seguir una dieta estricta libre de gluten

puede conllevar complicaciones.

Y es que a veces los anticuerpos de celiaquía son negativos,

pero estos test

sí son capaces de detectar el consumo de gluten,

porque se liberan péptidos de gluten

aproximadamente a las 24 horas en orina, y a las 48 horas, en heces.

A ver, Marta, yo no tengo la culpa, ¿eh?

De que no conozca a nadie todavía. Es pronto aún.

Se tiene que dar tiempo él también.

Lo tiene que entender.

Mm... Perdona un momentito. Que ha venido la doctora. ¿Vale?

Venga. Luego hablamos. Un beso.

Hola.

-¿Qué tal? ¿Todo bien? -Sí. Bueno.

Es John. Que está un poquito raro.

Bueno, es normal, ¿no?

Si sueles pasar mucho tiempo con él y ahora te tenemos aquí encerrado...

Es normal que lo esté pasando mal.

Pues vengo del laboratorio.

-Y ha salido positivo. Mm. -¿Cómo lo has sabido?

-No sé. Una intuición. -Ya.

La verdad es que mi mujer y yo enseñamos a John desde bien pequeñito

la importancia de mi alimentación.

Vamos, que sabe perfectamente lo que puedo comer y lo que no.

Ahora está rarísimo,

no quiere hablar conmigo, se pone a llorar...

Es que no sé qué pensar.

Pues sea lo que sea lo que comes habitualmente, Nino,

tienes que revisarlo todo.

Porque tú mejor que nadie sabes que,

si consumes gluten de manera continuada,

puedes tener complicaciones.

No se preocupe, que esto está solucionado ya.

Además, voy a tener una conversación con John muy seria,

para repasar los condicionantes de mi dieta.

Estupendo.

Y ahora que ya sabemos qué es lo que te pasa,

no hay nada que temer.

En unos días estarás recuperado, y por fin podremos darte el alta.

Muchas gracias.

Doctora, y yo también quería disculparme,

por haber sido tan terco.

Pero es que esto me ha pillado a mí por sorpresa también.

Nada. No te preocupes.

Ahora solamente

tienes que preocuparte de descansar y de recuperarte, ¿m?

Y gracias por las disculpas, de todas formas.

-Muchas gracias. -Venga, ánimo.

-Hasta ahora. -Adiós.

Tras hacerle una laringoscopia a Diego

por su afonía y dolor de garganta,

el otorrino comenta los resultados con la doctora Ortega.

Aquí tienes.

-Perfecto. Gracias. -Venga.

-Hasta luego. -Hasta luego.

Pues ya has oído al otorrino.

Tienes un edema, es decir,

una inflamación en las cuerdas vocales.

El tratamiento que te ha dado es un aerosol con corticoides.

Sirve para suavizar la afonía. ¿Vale?

Y tienes que hacer reposo.

Evita cualquier ejercicio físico, el habla también,

y no ingieras bebida o comida, ni muy fría ni muy caliente.

-Vale. -¿Vale?

-Gracias. -Y una pregunta,

la fisioterapeuta Marta Palacio ¿estará en su consulta?

Sí, supongo que sí.

-¿Podría ir a verla? -Sí.

-Déjame que la avise primero. -Claro.

-Bueno.

Tú no te preocupes,

que de un latigazo cervical se sale sano y salvo. ¿Eh?

Bueno. ¿Y le vas a poder curar también la mala leche?

¿Diego mala leche? Susana, por favor.

Mira. Cuando le robaron, le quitaron el ordenador.

Y tenía todos los proyectos ahí dentro.

Y desde entonces está de un borde con todo el mundo...

Especialmente conmigo.

Ya.

Yo ya sé que soy un poco exigente con...,

con él,

o que soy muy bruta.

Pero es que siempre le pasan cosas de estas, Marta.

Ya, bueno, pero es normal que reaccione así,

después de lo que le ha pasado.

¿Tú podrías hablar con él, en la sesión que tengáis?

Contigo siempre se ha llevado bien.

A lo mejor a ti

sí que te cuenta lo que sea que le pasa.

A ver. Yo no... No me quiero entrometer.

Por favor, Marta.

Es que...

solo te lo puedo pedir a ti.

Nino, el paciente celiaco ingresado por consumir gluten,

ya está listo para recibir el alta.

-¿Qué tal? ¿Cómo te encuentras? -Muy bien.

-¿Sí? -Sí.

Tu aspecto es muy bueno.

Y ya estás totalmente hidratado,

y tus síntomas han desaparecido.

Así que hoy ha llegado el día:

te vamos a dar el alta.

Genial.

Que ya echa uno de menos estar bien, ¿eh?

Vaya semanita que llevo. Madre mía.

-Oh... -Pues sí.

Son las consecuencias de este incidente o despiste.

Bueno.

Dentro de poco viene John y voy a hablar con él,

y creo que entre los dos

le vamos a poder poner nombre al..., al despiste.

Yo te recomiendo que utilices el test que he utilizado yo

para saber si consumías gluten.

Pero ¿eso no lo ha empleado usted sobre las heces?

Sí. Ese es un tipo de test.

Pero hay otros que se pueden utilizar sobre cualquier alimento o bebida,

y se puede hacer en cualquier sitio.

Estos test de detección de gluten en alimentos y bebidas

pueden ahorrar muchos problemas a las personas que sufren celiaquía.

Su aplicación es muy sencilla,

en apenas 20 minutos se obtienen los resultados,

y se puede saber el contenido de gluten

que hay en cualquier producto o en cualquier superficie,

como por ejemplo la encimera de la cocina,

de manera fiable.

Ah, pues muy bien. No, lo emplearé.

Así seré todavía más meticuloso.

Pues me lo voy a apuntar,

para darte toda la información de los test

antes de darte el alta.

-Vale. -¿Vale?

Ya está.

-¿Qué tal? -Bien.

¿Sí?

Pues tu padre está estupendamente.

Así que, hoy mismo,

podrás machacarle al baloncesto, si quieres.

-Hasta luego. -Adiós.

La tía está aparcando.

¿Qué pasa? ¿No me vas a dar un beso?

No sé.

-¿Mm? John, ¿qué te pasa? Di.

-Nada. -Di, dime qué te pasa.

-¿Qué me pasa? -No sé. No quieres hablar conmigo.

-No sé. ¿Qué...? -John, te he llamado tres veces.

-A ver ¿qué pasa? -Nada.

-Que puedes decírmelo. -Pero ¿qué...? ¿Qué pasa? No sé.

Es que no sé qué pasa.

Si ya lo sé, además. Ya lo sé.

A ver. ¿Qué pasa?

Has puesto algo en mi comida, ¿verdad?

Así que eso

pues dándole vueltas que llevo, y vueltas y vueltas,

que al final, que vamos.

Que solo ha podido pasar una cosa.

Todas las tardes,

cuando llegaba de trabajar,

John se ofrecía a hacerme la merienda.

Me preparaba pan, salami... Sin gluten, claro.

Que vamos que creo que John

ha puesto su fiambre en lugar del mío.

La fisioterapeuta Marta Palacio recibe a Diego en su consulta,

para empezar con la rehabilitación tras su latigazo cervical.

Bien, bueno.

Vengo a que me arregles o a que me remates.

-Bueno. Cuánto tiempo, ¿eh? -Vaya.

-¿Qué tal el trabajo, y todo? -Bueno. Ya te contaré.

-Sí, me tienes que contar. -Sí.

Bueno. Pues túmbate en la camilla y te quitas la camisa.

-Vale. -¿Vale?

-Muy bien. -¿Te sujeto esto?

-Vale, gracias. -Venga.

Respecto al reposo y el collarín ante un esguince cervical,

el uso es muy controvertido:

por un lado,

hay estudios que desaconsejan el uso del collarín,

porque puede dar situaciones de atrofia por desuso,

y además aumentar la sensación de discapacidad.

Pero, por otro lado, dependiendo del grado de lesión,

es recomendable que la musculatura cervical se mantenga en reposo,

hasta que disminuya el esguince.

Y ¿has guardado reposo?

¿Has estado con collarín, antiinflamatorios...?

-Sí, sí, sí. Eso lo he hecho. -Vale.

Bueno. Y aparte de lo físico, ¿qué tal todo lo demás?

Pff... Pues también mal.

De hecho no pasamos por nuestro mejor momento.

Se ha ido a pasar unos días a casa de su hermana...

Lo siento. No tenía ni idea.

Ser su pareja y tenerla como jefa ha sido un desastre.

Y mira que yo todavía sigo enamorado de ella, ¿eh?

Pero mira, si no funciona..., no funciona.

¿Por qué, cariño? ¿Por qué?

Es que no entiendo.

Joé, vale, sí.

Te puse un poco de comida de la mía.

Pero es que, cuando estás malo,

te quedas en casa y estás conmigo, yo qué sé.

Porque... Pff...

Y no estoy con la tía todo el rato.

-Que estoy todo el rato con la tía. -Ya, cariño,

pero la tía nos está ayudando mucho.

¿Es que no entiendes que si no, no puedo solo? John.

Ya, pero...

No sé.

No habéis contado conmigo para nada.

Estoy sin amigos, aquí...

Desde que nos cambiamos...

Eso lleva un tiempo. Pero ya verás cómo se arregla.

¿Qué te parece

si me levanto todos los días una hora antes?

Y voy a la oficina una hora antes.

Ya lo he consultado y lo puedo hacer.

-Sí. -Escucha. Oye.

-Sí. -Oye. De padre a hijo. Choca ahí.

¡Venga, choca!

Te lo estoy diciendo en serio, John,

-te lo prometo. -¿Me lo prometes?

-Sí. Voy a trabajar una hora antes.

Y llego a casa una hora antes.

-Y jugamos. No te quedas en casa... -Sí. Bueno.

-Seguro. -Hasta esa hora,

-tú haces los deberes con la tía. -Vale.

-Eso es de la tía. -Sí, vale.

-Permanentemente, de la tía. -Sí, vale, sí.

Lo hago con la tía, los deberes.

Y después nos vamos a jugar.

-Si me prometes eso y lo haces... -Mm...

-Yo...

Yo te prometo que no te vuelvo a envenenar.

¡Eso te iba a decir, pájaro! ¿Eh?

¡Que llegaré bien si no me vuelves a envenenar!

¡Ah! Ya está. Que sí, que sí.

Que te tengo controlado. ¡Dale un beso a tu viejo!

-Vale, vale. -¡Un beso!

Pues nos vemos en la siguiente sesión.

Te voy a dar los ejercicios,

para que vayas haciendo en casa. ¿Vale?

-Que es bastante importante. -Vale.

Gracias, como siempre. Marta.

Y... bueno.

Intenta hablar con Susana, y llegar a un acuerdo.

Que ella es una chica increíble.

Y además,

me acabas de decir que estás enamorado.

Así que...

no la pierdas.

Ya. Bueno.

Ya veremos.

-¿Qué haces aquí? -He venido a traerte esto.

Ábrelo.

Lo encontraron esta mañana en una pequeña oficina.

Parece ser que ahora, con las nuevas tecnologías,

pueden rastrear casi cualquier cosa.

Así que llamaron a mi móvil, y he ido a... por él a comisaría.

-Gracias. -Además, ¿sabes qué?

He leído tu prueba.

Vale. Vale. Lo siento.

Pero es que es muy buena.

Es mucho mejor que la mía.

-Bueno. -De verdad.

Bueno, si ya da igual.

La prueba hay que entregarla mañana.

No me da tiempo a terminarla ni de coña.

Bueno. Si quieres,

yo te puedo ayudar.

Además he decidido no presentar la mía.

Bueno, porque...

Porque me quiero tomar unas vacaciones.

Ya sabes, el estrés y todo eso.

Bueno.

Y porque quiero que volvamos a estar bien.

¿Pues sabes?

Yo creo que también voy a tomar unas vacaciones.

¿Y solo, o acompañado?

Pues...

Depende de la compañía.

Yo, si quieres, me ofrezco a hacerte de chófer,

y llevarte donde tú quieras.

¡Fantástico!

Pero, antes de eso, vamos a por esa prueba.

Como mandes, jefa.

Hasta pronto, Soto.

Te vamos a echar mucho de menos en Centro Médico.

Yo también.

Mucha suerte.

Nos vemos pronto.

Sí.

Hola.

¿Qué te crees?

¿Que te vas a ir así, sin más?

-No me habrás preparado ninguna despedida, ¿verdad?

No te he preparado ninguna despedida.

Pero bueno,

pues sí que tengo...

una cosa para ti.

Para que no te olvides de nosotros.

Pero yo no me voy a olvidar de vosotros.

Bueno, bueno. Por si acaso.

-¿Lo abro? -Sí, claro.

Lo puedes destrozar el papel. No pasa nada.

Es precioso. ¡Muchísimas gracias!

Has hecho muy bien en venir porque has roto aguas.

Las aguas están ligeramente teñidas.

Y deberían ser claras.

¿Eso qué quiere decir?

-El bebé está sometido a mucho estrés,

o porque hay algún tipo de problema.

Te vas a tener que quedar ingresada.

Mi hermano se merece tener un padre.

Yo puedo criar a mi hijo sola. No necesito a nadie.

Y mucho menos, a tu padre.

Hemos tenido que venir al hospital.

Porque... Mamá ha tenido una complicación.

Tienes un niño precioso, ¿eh?

Y además, se le ve muy sano.

Que está de parto, papá.

¿Cómo que de parto?

No te preocupes, porque es la ansiedad.

-Ah, ¿tienes ansiedad? -Tengo ansiedad, sí.

-¿Y estás diagnosticado? -Sí. Tomo ansiolíticos.

La ansiedad es una respuesta involuntaria del organismo

ante estímulos amenazantes.

Hace un momento estaba tan normal.

Y, de pronto, ha empezado así.

-David ¿qué es lo que sientes?

Me duele el pecho y me cuesta respirar, ¿eh?

Después de las pruebas que te hemos hecho,

ya tengo un diagnóstico. ¿Vale?

Y lo que tienes es

hipertensión pulmonar idiopática severa.

¿Por..., por qué?

Pensaba que todo había sido cosa de Carlos,

pero ya veo que él es solo un daño colateral

dentro de tu gran plan maestro.

¿Quién está siendo la retorcida ahora, Marco?

Pues, como comprenderás,

no me voy a quedar de brazos cruzados.

Y si no eres capaz de darme una explicación,

voy a llevar todo este asunto a la dirección del hospital.

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Centro médico - 06/06/18

06 jun 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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