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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 06/04/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

-Muchas gracias por acompañarme a la reunión.

Ha salido todo genial. -No hay de qué.

Ya sabes que conozco muchos neurólogos y además de que,

de vez en cuando nos gusta vernos sin las batas,

todos apreciaban mucho a tu padre.

-Además estaba convencido

de que todos querrían colaborar con la fundación.

Solo hacía falta alguien que los reuniese;

y esto es solo el principio.

Vamos a hacer grandes cosas juntos. -¡Ah!

-Venga, respira, hija. ¡Respira!

-¡Ah, ah! -¡Hombre!

-¿Qué te pasa? ¿Qué le pasa? -Que está muy nerviosa.

-¡El pecho! -El pecho. Tiene taquicardia.

A ver, por favor, pasad y registraos. Ahora la atenderemos.

Camilo ha traído a su hija Susi a Urgencias porque,

tras pasarse toda la noche llorando,

ha empezado a tener problemas para respirar.

-Pues es que no sé qué pasa. Lleva más de 24 horas sin parar de llorar.

Ni ha dormido, ni ha comido...

Lo único que ha hablado ha sido para decirme que no quiere hablar.

Serán cosas de la edad, ¡yo qué sé!

-¿Cómo te llamas? -Susi.

-Susi, vale. Susi, por favor, respira hondo.

Muy bien. Explícame qué es lo que sientes.

-¡Me duele mucho el pecho! -Vamos, ya le ha dicho más que a mí.

Mh. -Te voy a auscultar.

-Ayer llegó a casa y se metió en la habitación y se puso a llorar.

-Por favor, guarde silencio. Es que si no, no la puedo auscultar.

-¿Quieres decir qué te pasa? Pero ¿por qué no me hablas?

-¡que me dejes en paz!

-¿Así cómo vamos a saber lo que le ocurre?

-La exploración parece normal, exceptuando la taquicardia.

Yo creo que lo que le pasa es que tiene una crisis de ansiedad.

Así que, por favor, vamos a intentar tranquilizarnos todos un poco.

Debemos entender

que la adolescencia es una época de inestabilidad emocional.

Y tenemos que estar atentos a los síntomas de ansiedad,

porque pueden esconder problemas graves.

Por eso es fundamental que haya una buena comunicación.

Susi. Susi, cuéntame por qué estás así. ¿Qué es lo que te ha pasado?

¿Has tenido algún problema con alguna amiga...?

-No. -¿Ha sido por un examen...?

¿Por un chico...? -No.

-¿Has consumido alguna sustancia? -No.

-Pero, ¡que así no hay manera, que...!

¡Si mi hija nunca ha sido así, de llorar y de berrinches!

-Susi, lo importante es que entiendas

que todas estas sensaciones, aunque son muy desagradables,

igual que han venido, se van.

¿Vale? -¡Tú no tienes ni idea!

-A mí no me hables así, ¿vale? -Concéntrate...

Concéntrate ....

concentrate en respirar en esta bolsa.

Respira dentro, muy bien, así.

Coge aire y suéltalo profundamente. Muy bien. Sigue así.

-Pero ¿está segura que esto es un ataque de ansiedad?

-Pues eso parece. Pero, de todas formas,

voy a hacerle un electrocardiograma para quedarnos más tranquilos.

Para tratar una crisis de ansiedad

debemos llevar a la persona a un lugar tranquilo

y ayudarla a respirar con calma.

Para ello podemos utilizar una bolsa de papel si es necesario.

Lo que hay que hacer es pedirle que la llene y la vacíe totalmente.

Y si nada de esto funciona, deberemos acudir al centro médico más cercano.

-Ya estamos aquí, ¿Vale? -Lo siento Susana, de verdad.

Es que no sé qué me ha pasado, ¿eh? -No pasa nada.

-no sé que me ha pasado. Pero yo qué sé... Que no pasa...

-El frío, a lo mejor. -Seguro que te has deshidratado.

-Si llevamos 15 kilómetros muy bien. -¿Solo 15 kilómetros, Susana...?

¡Joder! ¿Llevo dos meses entrenando para abandonar a los 15 kilómetros?

¡Fff, madre mía! Lo siento, ¿eh? De verdad.

-Yo por lo menos me he entrenado cuatro meses antes.

-Ya lo sé. Pero si te he hecho abandonar por mi culpa.

-Que no. Lo primeroes que estés bien.

Siéntate. Que hay gente ahí. Venga, tranquilo.

-¡Qué vergüenza de segunda cita! -Mh. Bueno...

Lo importante es que haya más. ¿No? -Sí, ¿no?

-¡Uy! Bueno, estás fatal.

Voy a buscar ayuda, ¿vale? -Sí, sí.

Pues conocí a miguel en una Web de contactos,

y la verdad que hasta ahora todo ha ido de maravilla.

Como los dos somos unos apasionados del running,

nos hemos apuntado a una carrera de 25 kilómetros.

Pero hemos tenido que parar, y bueno,

la verdad es que ya le vi a Miguel mala cara desde el principio.

Me da cosa que estuviese malo y que haya forzado por mí.

Las típicas cosas estas que se hacen para impresionar.

-Dicen que podemos ir a Triaje. -¡Ah, venga!

-¿Vamos? -¿Estás mejor?

-No. -Venga...

¿Puede ser deshi...? -Un segundito, por favor.

-Perdón. -Sí. ¿Qué me decías?

-Que si puede ser deshidratación. No le he visto beber agua.

-¡Fff, qué dolor de cabeza que tengo!

-Ya. -Toma, anda, bebe.

-Hombre, en principio la exploración es normal, ¿eh?

¿Haces ejercicio a menudo? -Sí.

-Bueno, como bien, no fumo, a penas bebo alcohol.

Y vamos, duermo a pierna suelta. O sea que...

-Ya. ¿Y tomas alguna medicación? -No.

-Bueno. A ver, es posible que bueno, por los síntomas que presentas

y por lo que me habéis contado, sí sea una deshidratación.

Entonces, lo que vamos a hacer es llevarte a boxes,

te vamos a poner suero y también analgésicos intravenosos,

precisamente para el dolor de cabeza que me comentabas

y también para ese picor, ¿vale?

-Muy bien. Muchas gracias. -Tengo unos granitos del sudor.

Cuando hacemos deporte, debemos tomar líquidos antes,

durante y después para prevenir la deshidratación,

que es la pérdida de agua y también de electrolitos.

Es recomendable tomar entre dos y tres litros de agua diarios.

Susi ha venido a Urgencias una crisis de ansiedad.

Pero ha sido sometida a un electrocardiograma

para descartar problemas mayores.

-Susi, Susi... Creo que sé lo que te ocurre.

Y quiero que sepas que también para mí es doloroso.

Que a pesar de que hace ocho años que mamá ya no está

pues no me acostumbro.

Y quiero que sepas que no estás sola, Que puedes contar conmigo.

-Papá, no es por eso. -¿Y por qué es?

-Es por mi novio Felipe. Bueno, mi exnovio.

Que creo que se ha liado con otra.

-¡Ah!, ¿que es por eso? No sabíaque tenías novio.

¡Pues ya vendrán otros, hija! No pasa nada.

-¡¿Cómo Felipe?! -¡Yo qué sé! O mejores, ¿qué más da?

-Pero si eres muy joven, mi amor.

Respira, hombre. No te pongas así. -Que no pasa nada, mi amor.

-El electrocardiograma está bien. ¿Qué te pasa?

-Pues no sé, que está nerviosa otra vez. No puede respirar.

Susi, por favor. Coge la bolsa y respira como has hecho antes.

-Respira lenta y profundamente. Voy a ir a por un ansiolítico.

-Tú respira, cariño. Vamos, no te pongas así.

Un ansiolítico es un tranquilizante. Y lo que buscamos al administrarlo

es que el paciente se relaje poco a poco

mientras los síntomas van remitiendo.

Tardará unos 15 o 20 minutos en empezar a hacer efecto.

Carlos, por favor...

Susi, ahora te van a poner una pastilla debajo de la lengua

para que te relajes. Debajo de la lengua.

Usted, por favor, ¿puede salir a hablar conmigo?

No se preocupe porque su hija está con un enfermero, está supervisada.

Pero quiero saber qué es lo que le ha pasado

para que haya vuelto a tener otro episodio de ansiedad.

-Pues que ya lo ha dicho. Que le ha dejado su novio.

Que yo pensaba que era algo grave. Pero ya está; es solo eso.

-Ya. Pero es que para su hija es algo grave.

¿O a caso no ve cómo se ha puesto?

-¿Me está diciendo que el ataque de ansiedad es por eso?

Mire, doctora. No tenga la menor duda de que yo quiero a mi hija

y que quiero lo mejor para ella; y la quiero ayudar.

-Pero que la reacción que ha tenido con ese chico, no es normal.

¡Por favor! Que hay cosas más importantes en la vida, doctora.

A pesar de los analgésicos, Miguel está cada vez peor.

Así que Susana busca a la doctora Romero.

-¡Ay! Perdón, perdón. -De todas formas...

-¡Doctora! -¿sí?

-Es que Miguel no se encuentra bien. -Vale, perdona.

-¿Puede venir? -Tranquila.

-sí. -Gracias, Mar.

-Así... -A ver, Miguel, ¿Cómo es el dolor?

-¡Ay! Es como una presión que tengo aquí en la cabeza,

que me aprieta mucho.

-Es que han sido los últimos diez minutos, se ha puesto así.

-Está claro que los analgésicos no le están haciendo efecto.

¿Te sigue picando? -Sí.

-Vale. Déjame ver... Vale. Tienes un exantema, ¿eh?

De todas formas no es lo que más me preocupa.

Me preocupa ese dolor, ¿eh? Te voy a ver el ojo.

Déjame un segundito... -¡Buf!

Ponte un poquito más dere... Eso es, perfecto.

Vale. Tienes un edema de papila, ¿eh?

-Esto significa que tienes hipertensión intracraneal.

Lo que vamos a hacer es un TAC, ¿de acuerdo?

Y, dependiendo de lo que veamos, a lo mejor hacemos una punción

para extraer el líquido. ¿Vale? -Vale. Lo que sea.

-Recuéstate... sobre todo que esté muy tranquilo,

¿vale, Susana? -Vale.

-Venga. Hasta ahora. -Muchas gracias.

Se va a pasar pronto, ¿vale?

El líquido cefalorraquídeo actúa como amortiguador,

protegiendo el cerebro y la columna de posibles lesiones.

Pero a veces, por diversos motivos,

la cantidad del líquido puede incrementar,

aumentando así la presión sobre el cerebro, como en el caso de Miguel.

En algunos casos debemos hacer una punción

para drenar el exceso de líquido y aliviar la presión.

Ahora tenemos que seguir haciendo pruebas

para averiguar la causa de por qué ese aumento de líquido.

-¿Natalia? -¿Te gusta?

-Me imagino que esta es la sorpresa de la que me hablabas en el mensaje.

-Claro. Es que he alquilado estos trajes porque,

como sé que te gustan los temas medievales y todo esto,

he quedado para ir juntos. -no puedo.

-¿Cómo que no? -Tengo cosas que hacer.

-Pero ¿cuáles?

- Nunca me han gustado los temas medievales, ¿sabes?

Te he seguido la corriente, por no desilusionarte...

no me ha gustado nunca, la verdad.

Y el caso es que bueno, ahora que has alquilado los trajes,

pues que tengo que decirte que es que no puedo.

-Cariño, pruébatelo, por lo menos. -Tengo, tengo que marcharme.

Luego me lo pruebo. Está muy bien, pero es que tengo...

-Pero mira a ver si lo puedes cambiar. No sé.

-No puedo... pero... Marcho.

-El ansiolítico ya ha hecho efecto.

Y Susi se encuentra mejor de su crisis de ansiedad,

por lo que se dispone a irse a casa.

-Camilo, ¿verdad? -Sí.

-¿Qué tal? Soy Álvaro Mendieta, neuropsiquiatra.

¿Le importa que hablemos un momento fuera, por favor?

-Sí, sí, claro. -Vamos.

-¿Le pasa algo en la cabeza? ¿Le han encontrado algo?

-No, no, no. Para nada. La niña está bien.

Es simplemente que está creciendo

y está experimentando ciertas cosas por primera vez.

Evidentemente el mundo no se acaba por un desengaño amoroso,

pero debe usted ser consciente de que, en estos momentos,

ella lo está viviendo así, y necesita comprensión. ¿De acuerdo?

Cuando somos pequeños, buscamos la aprobación de nuestros padres.

Pero conforme vamos creciendo,

la aprobación la buscamos en otras personas:

en amigos, en novios, y... Supongo que, como padre,

es un poco frustrante ver cómo se crea una distancia

que antes no estaba. -Tiene toda la razón.

De hecho, hay veces que pienso que hablamos idiomas distintos:

ella chino, y yo, no sé cuál.

-Ya. Pero no por eso debe dejar de intentarlo. ¿De acuerdo?

Mi recomendación profesional es que no minimice sus problemas.

Porque si lo hace, ella dejará de contárselos y se aislará.

-Si yo intento ayudarla. Hago lo que puedo. Pero...

Pero es que de eso se encargaba mi mujer.

Y yo soy un poco bruto.

-Mire, Camilo: No hay una fórmula única para hacerlo. ¿De acuerdo?

Solo intente que..., que surja con naturalidad.

-Lo intentaré, doctor. -Muy bien.

-Ya verás cómo estas técnicas de relajación te van a ayudar.

-Doctora, Quería disculparme por cómo me he puesto antes.

Perdí los nervios. Les agradezco muchísimo lo...,

lo que están haciendo por nosotros. Y estaremos bien. ¿Vamos, hija?

-No se preocupe. -Gracias.

-Hasta luego, Susi. -Venga, hasta luego.

-Muchas gracias, Álvaro. Pensé que a ti te haría más caso,

por eso de ser neuropsiquiatra. -Tranquila. Es un placer ayudarte.

Y pienso seguir haciéndolo.

De hecho, a ver si encuentras un hueco

para que nos reunamos,

porque tengo unas ideas para la financiación de la fundación,

que podrían ir muy bien.

-Ya. Es que, Álvaro: No quiero que trabajemos juntos en esto.

Este es un proyecto mío. Es algo personal, y...

-Siento si en algún momento

te he dado a entender que quería que participases.

De verdad que agradezco tu ayuda; pero...

-Pensé que te podía venir bien la ayuda de alguien con experiencia.

-¿Qué pasa? ¿Que no crees que esté capacitada para llevar la fundación?

-Silvia: Yo era discípulo de tu padre,

y creo que él querría que yo estuviera en la fundación.

-Claro. Ahora ya entiendo todo tu interés en ayudarme.

Lo siento mucho, Álvaro,

pero no te vas a hacer con el control de la fundación.

-Tras drenarle el líquido cefalorraquídeo

y ser dado de alta con una hipertensión intracraneal

Miguel ha tenido que volver

porque vuelve a tener un intenso dolor de cabeza.

-Bueno, es que, nada más despertar, le ha dado un dolor muy fuerte, y...

-No sé. Ayer fuimos a correr y todo, y fue bien. Pero es que míralo.

-Es que no puedo ni abrir los ojos, de verdad.

-Vale. ¿Has tomado alguna medicación esta vez?

-No he tomado nada.

-Te vamos a hacer un TAC de urgencia.

En el TAC hemos visto

que Miguel vuelve a tener una hipertensión intracraneal,

debido al aumento de líquido cefalorraquídeo.

La punción no ha funcionado, por tanto vamos a tener que ingresarlo.

-Susana eres un amor. De verdad, nadie me había tratado antes así.

-¿Por qué le has mentido a la doctora, Miguel?

Le has dicho que no habías tomado medicamentos.

-¿Cómo?

-Te has metido esto en el bolsillo.

Mira. Mira. -Ah. Bueno, ya.

Pero eso no son medicamentos.

-se refería a algo más potente, -Hola, chicos.

-Hola. -Hola.

-¿Cómo estáis? Un segundito. Levántate, Miguel.

-Sí. -A ver el exantema...

A ver... Vale. Continúas. M.

-M. -Bueno. ¿Y eso?

-Es que me ha dolido un poco la cabeza

y me he tomado uno. -¿Uno?

-Sí. Bueno: Unos cua... Es que me dolía bastante, la verdad.

-Pero ¿qué son? ¿Analgésicos? -Sí.

-Me dijiste que no te estabas tomando absolutamente nada.

-Ya, pero esto no son medicamentos. -Sí, sí son medicamentos.

Y lo que pueden hacer es, probablemente,

te están provocando una reacción alérgica. ¿Eh?

Te voy a citar con el alergólogo, ¿de acuerdo? Para confirmarlo.

-Vale. -Que no tome más. ¿Eh, Susana?

-Vale. -Venga.

-Un momentito, ¿eh, cariño? Doctora, doctora. Es Susi

-Ha vuelto con los llantos otra vez en mitad de la noche.

Y yo ya no sé si el culpable será el novio o soy yo.

Pero está en el coche y no quiere salir.

-¿Está en el coche? -Sí.

Susi, ¿qué te pasa? ¿Puedes caminar? -Creo que sí.

-¿Sí? Vale. ¿Dónde te duele? -En el pecho.

-¿En el pecho? Venga. Ven conmigo. Un celador, por favor. Una silla.

Vale, venga. Vamos. -Venga, cariño.

-Intenté hablar con ella, como me dijo el doctor.

Le dije que yo a su edad,

también había pasado por lo mismo y que no se acaba el mundo.

Pero fue peor. Toda la noche sin parar de llorar,

y esta mañana, no podía respirar otra vez.

¿Me disculpáis, por favor? Gracias.

-Miguel: No me gustan nada las mentiras.

-No ha sido una mentira. La he confundido, Susana.

¿Qué te pasa? -No me gustan las mentiras.

¿Por qué has tenido que decir eso? A ver. ¿Por qué?

-Los analgésicos no son solo para el dolor de la cabeza.

-¿Cómo? -Mira, Susana. Yo no soy runner.

Con lo que hemos entrenado estos días,

pues me dolía todo el cuerpo.

-Un momento, un momento. Pero... aquí aparecen fotos tuyas corriendo.

-Sí. -Y dices que eres runner.

-Pero es de hace seis años. Esas fotos son de entonces.

Susana, todo el mundo ahora va de que se cuida.

Y pone 20 000 fotos corriendo y haciendo deporte.

Y como tú tenías esas fotos haciendo deporte, y te gustaba todo esto,

pues digo: "O me echo el rollo, o no se va a fijar en mí".

-Anda, que... -Estás enfadada, ¿no?

-¿Enfadada? Enfadada no es la palabra.

Es que me da...

Es que me da mal rollo. Me da mal rollo. Ya está. Sí. Me da mal rollo.

-¿Quién no miente en Internet?

Ves los perfiles y todo el mundo es viajero, tiene mil amigos,

está siempre sonriente... Mentira.

Si tu vida fuera tan guay,

no estarías buscando pareja en Internet. ¿No? Digo yo.

-Te doy un poquito de agua, hija. Te va a sentar bien.

-Me duele al tragar. -¿Te duele? bueno.

Ahora te voy a auscultar.

Parece que tienes aquí... Es como un enfisema subcutáneo.

-¿Eso qué es? -Incorpórate, por favor.

-¿Eso lo tenías antes? ¿Y por qué no me lo has dicho?

-Perdone. Pero es que ahora tiene que guardar silencio.

Respira hondo...

Tiene crepitantes en el tórax.

-¿Y eso qué significa? -A ver: Todavía no lo sabemos.

Tengo que hacerle pruebas para investigarlo.

-Esta vez no se trata simplemente de una crisis de ansiedad.

De momento voy a ponerle analgésicos para el dolor, y oxigenoterapia.

Un enfisema subcutáneo es una infiltración de aire bajo la piel.

Y se nota al palparlo.

Con esta clínica, podría tratarse de un neumomediastino, un neumotórax,

o incluso una perforación esofágica por toser con mucha fuerza.

Espero que el TAC nos saque de dudas cuanto antes,

porque podría ser algo grave. De hecho se va a quedar ingresada.

Eva, envíame los resultados cuando puedas, por favor.

Miguel, el paciente que llegó con un fuerte dolor de cabeza,

espera la visita de la doctora Romero,

que le confirmará si efectivamente tiene alergia a los analgésicos.

-Bueno. Pues tengo los resultados del alergólogo, ¿eh?

Y efectivamente confirman que tienes hipersensibilidad a los analgésicos.

Es decir: Una... Una alergia.

-Madre mía. Y ahora ¿cómo lo hago para el dolor de cabeza?

-Pues de momento no tomar nada. ¿Eh?

Lo que voy a recetarte, pues son dos medicamentos, de familias diferentes,

a ver si..., si te funcionan.

En realidad no es un caso habitual; pero bueno: Puede pasar. ¿De acuerdo?

De momento no tomes nada. Hasta que yo no te lo recete.

-Vale. ¿Vale? Venga.

-Muchas gracias. -Gracias.

-Mm... -¿Sigues enfadada?

-Venga, a ver: ¿En cuántas cosas más me has mentido?

-Lo de viajar,

me gusta conocer sitios nuevos.

-Aquí vi una foto tuya de... Sí, ¿en Portugal?

-Sí, en Lisboa. Es donde he ido más lejos con el avión.

Es que me dan mucho miedo los aviones.

-Ya te vale, Miguel. ¿Qué más? Venga.

Ahora, dime también que no bailas. Yo qué sé. Porque...

-Tampoco.

-Pero vamos a ver, Miguel.

Si hay aquí fotos tuyas bailando en días diferentes...

-Sí, es en la misma boda. Parecen diferentes días,

pero es el mismo día. Me tiré un cubata encima en la boda,

y me tuve que cambiar de ropa.

Entonces, por eso parecen distintas. Pero... se me da fatal, Susana.

-No lo puedo creer. Es que... -Hola.

-¿Dónde vas, Susana? -Me tengo que ir.

-La he liado. -Luego... nos vemos.

Es que necesito tomar el aire y... Y pensar un poco.

-No pasa nada si le echa un poco de cianuro, ¿eh?

La doctora Marco ya tiene los resultados

del estudio de imagen realizado a Susi.

-Susi: Ya tengo los resultados del TAC,

y ya sabemos qué es lo que te pasa. Tienes un neumomediastino.

Eso significa que hay aire en el espacio que hay en medio del tórax:

entre los pulmones.

Seguramente sería originado por llorar tanto.

-¿Me está diciendo que el niñato ese le ha hecho llorar tanto

que le ha puesto así? A mi hija no le hace sufrir nadie.

Yo le mato.

-Papá, por favor, no hagas nada. Seguramente será culpa mía.

Yo qué sé. Tendré que haber hecho algo para que se líe con otra.

-Pero ¿tú qué estás diciendo? ¡Que la culpa es del imbécil ese!

¡Que no es culpa tuya!

-Bueno, a ver: Ahora vamos a empezar con un tratamiento conservador,

y vas a quedarte aquí ingresada para ver cómo evolucionas.

La presencia de aire en la zona del mediastino no es común.

Pero tiende a remitir sola

porque el cuerpo es capaz de reabsorber ese aire por sí mismo.

Y respirar altas dosis de oxígeno puede acelerar este proceso.

Pero parece que esta familia también necesita otro tipo de ayuda.

Porque, por lo que veo, Camilo está bastante perdido.

-¡Susana! ¡Susana! ¡Por favor, espera! ¡No te vayas!

-Pero ¿qué haces ahí, Miguel? -¡No te vayas, Susana!

¡Espera! ¡Te he mentido! Pero ¿sabes por qué?

¡Porque te quiero, Susana! ¡Te quiero!

-Miguel: Eh... Vuelve ahí dentro por favor.

-Susana: Y te voy a demostrar que te quiero. ¿Sabes cómo? ¡Volando!

¡Voy a volar de amor, Susana! ¡Voy a volar de amor!

-Miguel: Apártate de ahí, que te vas a hacer daño, por favor.

-Susana: Te lo juro. En eso no te miento. Voy a volar.

Voy a volar de amor, Susana.

-Miguel: Que no te subas ahí, que te vas a matar, ¡por Dios!

¿Qué haces, Miguel? Por favor, hagan algo.

-¡Que no, Susana, que no! ¡Que desnudo puedo volar!

-Pero ¿qué hace? -¡Yo puedo volar en serio!

-Miguel, para. Para un momento. Para. Tengo que decirte una cosa. ¿Vale?

-¡Que no! -Que sí, yo también te he mentido.

Que tengo cáncer. -¡Que no, sube!

-Miguel: ¿No lo entiendes? ¡Que tengo cáncer! ¡Cáncer!

-Tranquilo. Tranquilo, Miguel. Tranquilo.

-¿Qué pasa? ¿Qué pasa? -Está teniendo un ataque psicótico.

Eso, eso es, muy bien, muy bien, muy bien, muy bien.

-Tranquilo, tranquilo. -Ya está.

-Tranquilo. -Eso es.

Mientras Susi permanece en tratamiento,

la doctora Marco intenta lidiar con otro problema de la familia.

-Cuando vea al Felipe ese, le voy a decir yo cuatro cosas.

-Camilo: Le he sacado aquí fuera porque necesito que se calme.

Ahora mismo lo importante no es Felipe; lo importante es su hija.

Y su hija necesita tranquilidad y descanso.

Y sus maneras no le están ayudando en nada.

-¿Me está diciendo que soy un bruto?

-No quiero que me malinterprete.

-Quiero que le trate el doctor Mendieta; que está más preparado.

-El doctor Mendieta no está disponible en este momento.

Y yo estoy totalmente capacitada para ayudar a su hija.

Y lo que quiero decirle es que debe cambiar de actitud.

Su hija Susi tiene 17 años.

Está en un proceso de madurez muy delicado.

Y ahora lo importante es que entienda que,

el que un chico la deje no es culpa suya;

que ella no ha hecho nada malo.

-¿Qué te pasa? Tranquila.

-¡Felipe con Andrea! -Marco: Tiene palpitaciones.

Pero ¿yo qué he hecho para que mi novio se líe

con mi mejor amiga?

-Tranquila, Susi. Ponte la mascarilla, por favor.

-¿Qué le ocurre?

-Tiene las venas del cuello hinchadas.

Seguramente que esté sufriendo un taponamiento cardiaco.

Tómale la tensión arterial, aunque probablemente la tenga baja.

-Voy. -Tómasela, por favor.

-¿Qué le ocurre? ¿Qué le ocurre? -¡Venga, por favor! ¡A Reanimación!

El neumomediastino ha dividido la membrana del corazón,

provocando un taponamiento de líquido a su alrededor,

que le impide contraerse: impide al corazón trabajar bien.

El cuerpo no está recibiendo suficiente sangre.

Y si no actuamos rápido, podría ser mortal.

Por eso es fundamental extraer ese líquido cuanto antes.

Para ello un cirujano va a hacer una pequeña incisión,

como una ventana en el pericardio,

para lo que deberá guiarse mediante una ecografía.

-Horas después, Miguel parece haberse recuperado del ataque psicótico,

aunque todavía está algo confundido y no sabe qué le ha ocurrido.

-Bueno, Susana. Tranquila, ¿no? ¿Eh? Tranquila.

¿Cómo estás? -Bueno. Tengo como flashes. Lo veo...

Recuerdo todo borroso. Pero bien. -Ya. Un poco aturdido, ¿no?

-Bueno, lo que has tenido es un ataque psicótico.

-¿No recuerdas nada? -No. Tengo como flashes, pero...

-No es posible que tenga relación con la nueva medicación

que te hemos puesto.

Lo que es curioso, no me había pasado nunca,

es que tengo un paciente que, de primeras,

tiene hipersensibilidad a los analgésicos,

le cambiamos la medicación, y tiene un ataque psicótico. ¿Eh?

No es lo habitual. Pero bueno:

En cualquier caso, lo que voy a hacer va a ser darte una lista, ¿eh?,

con los que debes tomar y los que no debes tomar.

Pero, por otro lado, tienes hipertensión intracraneal.

Y esto no tiene nada que ver c on lo que os acabo de comentar. ¿Eh?

Quiero seguir investigando. -Muy bien.

-Miguel: ¿Tú duermes bien? -Sí. Bueno: Según dicen,

a veces ronco como una bestia; pero vamos.

-Un poquito. Sí. -¿Sí?

-Bueno: Tampoco era para poner eso en el perfil de... ¿No?

-No, pero roncas.

-Susana: ¿Es mucho lo que..., lo que ronca?

-Sí. Es muy profundo. -Pues eso es un dato muy importante.

Sí. Te voy a pedir un estudio del sueño.

-Porque tengo una sospecha que quiero saber si es verdad o no. ¿De acuerdo?

-Muchísimas gracias, doctora. -De nada.

-Antes, cuando estabas asomado a la ventana,

que estabas ahí haciendo el tonto, hemos tenido una conversación,

que no sé si te acuerdas. -Eso no importa, Susana.

Tienes cáncer.

-Leucemia.

-Eso tampoco se pone en un perfil para ligar.

-No. -Está claro. ¿Cómo estás?

-He pasado la primera tanda de quimio,

me tienen que hacer ahora más pruebas, pero...

Bueno, por eso tengo el pelo corto.

Pero me queda bien, ¿no?

Los médicos no... No se quieren mojar, pero...

yo sé que voy a salir de esta, ya verás.

Que te digan que estás enferma es muy duro. Pero...

es más duro todavía no tener a nadie a tu lado para apoyarte.

Porque se hace muy cuesta arriba llegar a casa y ver que estás sola.

Porque tenemos familia, tenemos amigos, pero van y vienen.

Es que la realidad es que te despiertas por la mañana,

y estás sola.

Y bueno: Por eso me metí en..., en la Web esta de ligar,

y conocí a Miguel, y creo que me he enamorado de él.

Pero claro: Ahora que le he ocultado todo esto,

me he ganado a pulso que me mande a tomar viento...

-Camilo. -Hola.

-¿Qué hace aquí? ¿Todo bien? -No.

-A mi hija le han encontrado aire en el corazón, o algo así.

-Vaya. Lo siento; no sabía nada.

-Pero ¿la doctora Marco no le ha informado de nada?

-No, no me ha dicho nada. -Yo ya no sé qué hacer.

Lo hago todo mal; no lo sé. He fallado como padre o algo así.

No... Es que yo lo único que quiero es que mi hija se ponga bien.

Y me recuerda tanto a cómo acabó su madre que...

Solo de pensarlo me pongo fatal. -Tranquilo. ¿De acuerdo?

En cuanto Susi se recupere, seguro que hay tiempo de solucionarlo todo.

-Camilo: Todo ha salido bien. Han conseguido drenar el líquido.

-¿Mi hija se va a poner bien? -Sí.

-Ay... Muchísimas gracias. A los dos. Hacen muy buen equipo.

-Ahora la subirán a planta. -Gracias.

Miguel, el paciente con hipertensión intracraneal

e hipersensibilidad a los analgésicos,

se recupera a la espera de la doctora Romero.

Hola. -Al mentiroso, ¿no?

-¡Bueno! La verdad es que es un juego muy divertido.

No os quiero robar tiempo, ¿eh?

Pero sí quería decirte la causa del aumento de líquido cefalorraquídeo.

Y es por un síndrome de apnea obstructiva del sueño.

Así que a partir de ahora tendrás que dormir con un dispositivo,

que se llama dispositivo de CEPAP. -Vaya, no tenía ni idea.

De todas formas te voy a derivar al neumólogo,

para que te explique todo y te quedes más tranquilo.

Bueno, y que gane el... El más mentiroso.

-Desde luego, vaya dos desastres que estamos hechos, ¿eh? Perdón.

Por lo menos ya nos conocemos bien, ¿no?

-Sí. -¿Sí? Eso es importante.

-Muchas gracias, doctora. -De nada. Hasta luego.

Después de haber sido intervenida de urgencia

para liberar el líquido alrededor de su corazón,

Susi ya está mucho mejor.

-Susi, ahora tienes que intentar estar un poco más tranquila.

Prométeme que vas a estar un tiempo sin llorar. Aunque sea una semana.

-Vale. - ¿Va a necesitar algún tratamiento?

-No, solamente revisiones semanales. En principio el pronóstico es bueno.

-Os veo luego. ¿M? -Muchas gracias.

-¿Qué te pasa? -Será la tensión o algo.

He pasado mucho miedo cuando has entrado en la intervención.

-Pero ya está. -No, yo... No, no está.

Quiero que sepas que eres lo más maravilloso que hay en mi vida.

Y aunque no lo parezca a veces, pues me preocupo mucho por lo que te pasa.

Y me he equivocado al decirte que el Felipe ese era un imbécil,

-por irse con otra. -Papá.

Pero es que todo esto lo hablabas con mamá. Y yo soy muy bruto. Ya ves.

Pero voy a aprender, ¿vale? -Bueno, ese es el primer paso.

-Te quiero.

-Me podrías haber contado lo de la niña, ¿no? Para hablar con Camilo.

-¿Qué pasa? ¿Que eso tampoco podía hacerlo yo sola?

Álvaro, no eres tan imprescindible como crees

ni el único capaz de hacer las cosas bien.

-Silvia: ¿En serio crees que quiero algo de la fundación?

-Pues hombre: No sería la primera vez que quieres controlarlo todo, ¿no?

-Lo que quiero es estar cerca de ti.

Bueno, pues ya está. Ya lo he dicho.

-Vale. Y entonces, ¿para cuándo? -El jueves te haremos la biopsia.

-Vale. -Gracias.

-Venga. -Hasta luego.

-¿Qué tal? -Bien.

-¿Qué hacía José María aquí? -Una interconsulta.

-Ajá. Bueno, cielo, necesito que seas sincero conmigo.

¿Sí? No sé. O sea: Es que, después de tanto tiempo,

enterarme de que no te gusta lo medieval,

de que no te gusta el Cid, pues no sé.

Es que no quiero que ocurra más. Así que te he traído esto... Hala.

Escríbemelo: “Me gusta, no me gusta”. -Vale.

-Y así no me llevo más sorpresas. Venga, hasta luego.

-He roto aguas. Estoy embarazada de 34 semanas y 2 días y son gemelos.

-¿Le están llevando el embarazo en este hospital?

-No. -Y entonces, ¿por qué ha venido aquí?

-He sido yo quien lo ha pedido, porque es aquí donde me examinan.

-Estoy buscando la sala donde se va a realizar el examen práctico

Me llamo Miguel.

-Pero ¿no me puede dar el alta, aunque sea por unas horas?

-No. Ahora lo que tiene que hacer, por favor, es calmarse.

Que no pueden posponer el examen.

-Lamentablemente no se puede hacer nada para el aplazamiento.

-Ya, hombre. Pero es que esto es un caso muy especial.

Es un embarazo gemelar, un poco problemático. Entonces...

-¡Qué bien hueles! -Ah, ¿sí?

-Yo... Yo tengo... diagnosticada fobia social.

-Héctor y yo nos conocemos desde la EGB.

Siempre ha sido un chico muy tímido, que le ha costado relacionarse.

-La causa del trastorno de Héctor

puede deberse a la combinación de varios factores:

biológicos, como tener una mayor predisposición a las fobias,

educacionales, puede ser que sus padres sean personas introvertidas,

puede ser también que haya tenido malas experiencias en el pasado,

por ejemplo en el colegio.

-Dos..., dos test. Dos test. -Muchas gracias, José Luis.

¡Enhorabuena! ¿Ves? -¿Qué tal? ¿Qué..., qué haces aquí?

-He venido acompañando a un amigo. ¿No te vas a tomar un café conmigo?

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Centro médico - 06/04/17 (2)

06 abr 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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