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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 06/04/17 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Marcelo Bueno llega al hospital con escalofríos, sudoración,

y un dolor opresivo torácico que se le extiende hasta el cuello.

-Hola. -Hola. Dígame.

-Eh... Necesito que me vea un doctor.

No me encuentro nada bien. -De acuerdo.

¿Puede decirme su nombre, por favor? -Sí. Marcelo Bueno.

-De acuerdo.

Pues pase a la sala de espera, y enseguida le atenderán.

-Pues...

-No, no, no, no, no. Ahora mismo, no hables y respira profundamente.

Despacito, despacito.

-Ay... El dolor en el pecho aumenta. -Un momento, un momento, un momento.

Vale. Sí. Dime. -Que el dolor en el pecho va a más.

-Mm... Túmbate, por favor...

-Cuando voy hacia atrás me duele más, ¿eh? -Ajá...

-Cuando estoy para alante estoy como...

-Vale. Eso es un dato importante. -Que no puedo.

-Un segundito...

Sí, estoy escuchando unos ruidos muy característicos,

que corresponden a una pericarditis,

o podrían corresponder a una pericarditis, ¿eh?

-¿Pericarditis? -Sí.

-¿Qué es eso?

-Pues es una inflamación de una membrana que envuelve el corazón,

que se llama pericardio.

Y normalmente es por una infección. ¿Vale?

-Ya sabía yo que algo se torcería.

No hay cosa que me tenga que salir bien que me salga bien.

-Bonitas las flores.

No sé, a lo mejor tenías una cita, pero... Hay que aplazarla, ¿eh?

-Pues no era una cita cualquiera, ¿sabe?

Llevaba 40 años esperándola.

Pues conocí a Josefa en las fiestas del pueblo.

Tendríamos unos 15 años.

Nada más verla les dije a los amigos:

"A esa mujer, ¿la veis? Algún día me casaré con ella".

Se rieron de mí lo que no está escrito:

Que si tú eres muy feo...

Y la verdad es que ella tenía una sonrisa...

que parecía de otro planeta.

Han pasado ya 40 años.

Y... no ha habido un solo día en estos 40 años

que no me haya acordado de ella.

-Pues la verdad, Marcelo, es una historia muy bonita.

Muy bonita, pero yo creo que os podéis ver en otra ocasión.

-Hombre, si dice usted que es una enfermedad del corazón,

pues supongo que será grave.

-Grave no lo sé, de momento no lo sé.

Pero está claro que todo lo que tiene que ver con el corazón,

pues hay que tratarlo con cuidado. ¿Vale?

-Vamos, que no es ninguna tontería.

-No es una tontería. ¿Vale?

Lo que vamos a hacer es un electro, para saber a qué nos enfrentamos.

-Al destino fatal, me enfrento.

-Marcelo, no vamos a ser pesimistas, ¿no? ¿Eh?

-Sí, no me encuentro bien.

-¿Dónde está mi paciente?

Llevo media hora en el quirófano esperando.

-Míralo tú misma.

-Por favor, tengo al anestesista y dos ayudantes esperando.

¿No le puedes decir que acelere el proceso?

-Padre, ¿sabe si va a tardar mucho? -Por favor, es importante.

Tenemos que operarle cuanto antes, cada minuto es oro.

-Soy consciente del peligro.

Le recuerdo que yo también soy neurólogo

pero el paciente fue muy específico,

y quería recibir la extrema unción antes de la operación.

Siento que el padre Coldo sea de la vieja escuela.

Pero esto va a llevar su tiempo. -¡Ah!

-¿Qué hace, qué...? Eh... Pied..., pi..., piedras.

¡Ah! ¿Y mis piedras?

¿Dónde es..., dónde están mis piedras?

-Padre. ¡Padre! Padre, ¿está bien? -¿Dónde están mis piedras?

-Padre. Padre. Padre, tranquí...

No, no, no, padre, padre, padre, por favor, por favor. Deje todo eso.

No, no, no, no, no, no, no, tranquilo.

-Han robado mis piedras. Han robado...

-Padre, padre, que estamos en un hospital. No hay piedras.

Padre. -No. Han robado, han robado...

-Tranquilidad. -¡Han robado mis piedras!

-Por la tranquilidad de todos, por favor. Ya está. Ya. Chs...

Hay que... Hay que guardar. -Sí.

-Hay que guardar. -Sí.

-Hay que guardar. -Sí.

-José Antonio. -Tranquilo, tranquilo.

-José Antonio. -Chsss...

-El padre Coldo parece haber sufrido un brote psicótico

o algún otro tipo de problema neurológico.

Tras la exploración neurológica,

le vamos a realizar una serie de pruebas

para averiguar el origen de ese episodio.

A ver, míreme...

¿Le están tratando de alguna enfermedad?

-Estoy perfectamente.

Quiero irme a mi parroquia ahora mismo.

-Escuche: Mmm..., tenemos que hacerle una serie de pruebas. ¿De acuerdo?

Y si colabora todo irá mucho más rápido.

-José Antonio, ¿quién es este?

-Es médico, es neurólogo, colabora con él.

-Mire, lo primero que vamos a hacer es monitorizarle las constantes,

y medir la glucemia.

Pero necesito saber más sobre sus antecedentes médicos.

Coldo fue mi profesor de teología en el seminario.

Llevo unos años echándole un ojo cada vez que vengo por aquí.

Desgraciadamente no puedo hacer más.

Porque paso casi todo el año en misiones.

El hombre no tiene familia y vive un poco solo.

Y además, ha empeorado bastante desde la última vez que le vi.

Siento que Coldo no esté colaborando.

Y si lo cree conveniente,

yo tengo las llaves de su parroquia y de su casa,

que está pegada a la iglesia; y puedo acercarme.

Como tengo que ir a comunicar

la suspensión de las misas de estos días,

puedo ver si hay algún informe médico o medicación,

o alguna otra cosa que nos haga ver qué es lo que ha ocurrido.

-Ya, pero, como usted bien sabe,

no podemos acceder a su domicilio sin su consentimiento expreso.

-Si le pedimos permiso a Coldo, lo llevamos crudo.

Y, siendo prácticos, todos vivimos en la casa de Dios.

Y esa es también mi casa.

-Eso es lo bueno de la religión, que tiene respuestas para todo.

-Padre Vera,

la debilidad viene de la prisa.

-Ya.

Mediante un electrocardiograma,

la doctora Romero confirma el diagnóstico de su paciente.

-Bueno, pues efectivamente hay una alteración de la actividad eléctrica,

cuando el músculo del corazón está relajado. ¿Vale?

Así que lo que tienes es pericarditis.

-Pero ¿de las leves, o de las graves?

-Bueno, de momento es pronto para saberlo.

Carlos, por favor, hay que hacer una analítica completa y hemocultivos.

Pero también, una radiografía de tórax. ¿Vale?

Es posible que haya líquido entre el pericardio y el músculo.

Entonces, para saberlo, necesito hacer la radiografía.

-Bueno, pues a mí eso del líquido me suena a que..., que es grave, ¿no?

-De momento es pronto, Marcelo.

Poco después de ser trasladado a Boxes a la espera de diagnóstico

por un posible problema neurológico o un brote psicótico,

el padre Coldo deambula desorientado por el pasillo de Urgencias.

-Pero ¿dónde vas? -Yo...

-¿Les puedo ayudar?

-Eh... ¿Sabes dónde están mis piedras? ¿Mis piedras?

-El padre Coldo es paciente del doctor Mendieta.

-Acompáñeme, por favor, tranquilo. Por aquí. -Ya.

-Ya está. -No..., no me pasa nada.

-Claro que no.

Vamos, por aquí, por aquí.

-Pase, pase. -Venga, vamos.

Siéntese.

¿Esto qué es?

-Me lo temía.

-¿Se encuentra bien? -Perfectamente.

-¿Y todas estas cosas? ¿Son suyas?

-No, no, no, no. Esto son de los feligreses.

Es suyo. Para ellos. Sí. También tengo más..., más cosas.

-¿Y esto? ¿Esto qué es? -¿Qué?

Ah, esto, pues no sé. Será... No sé.

Esto es... Esto es antiguo. Yo ya no fumo.

-Ya. ¿Y también nos mintió cuando le pregunté si tomaba alguna medicación?

-No estoy malo, José Antonio, yo no estoy malo.

¡Son los médicos los que me ponen malo! ¡Yo..., yo no estoy malo!

Bueno, no. No, tú no. Tú... Tú eres más un hombre de ciencia que...

-Tranquilo. -Un hombre de fe.

-Mar, ¿te ocupas, por favor?

La doctora Romero ha solicitado una radiografía de tórax

para tener más datos sobre el estado de Marcelo.

-Así que, a nivel cardiopulmonar, todo es normal, ¿eh?

-Entonces es una pericarditis de las leves, ¿no?

-Sí, pero lo que me preocupa no es tu corazón.

-Ah, ¿no? ¿No ve? Si es que no se puede uno poner en lo mejor.

¿Qué más me ha encontrado?

-Pues podría ser una hernia en el diafragma.

-¿En el diafragma?

Pero si ya tuve una hernia y... me operaron hace dos años.

-Lo sé, pero esta hernia podría afectar a tu capacidad pulmonar.

Y además hay riesgo de perforación.

¿De acuerdo? Así que hay que operar de urgencia.

-¿Me tienen que operar otra vez? -Sí.

-Madre mía. Fff.

Yo que pensaba que hoy era el día más feliz de mi vida,

porque me volvía a reencontrar con esta mujer,

y ahora, aquí. ¿Se puede tener peor suerte?

Tome.

-Pero Marcelo, ¿qué haces? -¿No le gustan las flores?

-Pues sí me gustan, pero no son para mí.

-Ya, pienso que he sido un tonto y un ingenuo, al pensar que...,

que esta mujer, que está fuera de mi alcance, podía volver conmigo.

Nada, una pérdida de tiempo.

-Bueno, no sé. Yo creo que..., que deberías llamarla.

-Para mí sería un sueño reencontrarme con esta mujer.

Pero ahora ¿cómo la llamo, con este estado?

No puedo, no puedo.

-A ver, Marcelo, si quieres, como es una cuestión de urgencia, pues...

Bueno, pues la llamo yo. ¿Quieres?

-¿Haría eso por mí? -Sí.

-Ff. Le estaría muy agradecido, de verdad.

-Bueno, pues ya está.

-¿Me lo..., me lo puede dar cuando termine..., cuando termine?

-Padre, por favor. -Por favor. Por favor.

Guarde silencio hasta que el doctor Mendieta termine de auscultarle.

-No tengo..., no tengo un... -Haz caso a la enfermera.

-Bueno, pues en la auscultación he encontrado una arritmia cardiaca.

Vamos a tener que hacer un electrocardiograma.

-De acuerdo.

-José Antonio, me dijiste que no me funcionaba la cabeza.

Pero el corazón...

-Ambas cosas están más relacionadas de lo que se suele pensar, ¿eh?

-Ah. Ah.

-En el electrocardiograma

hemos encontrado signos de fibrilación auricular.

Lo cual me hace sospechar que el corazón

puede haber enviado un trombo al cerebro,

provocando el accidente isquémico transitorio.

A pesar del buen estado aparente del paciente,

le vamos a hacer un TAC craneal para evaluar los posibles daños sufridos.

La doctora Romero consigue que Marcelo ingrese en la UCI

para el drenaje del líquido pericárdico

que le produce el taponamiento cardiaco.

-Sí, Josefa, soy la doctora Romero.

No, no, no, no, no, no, no, tranquila,

no, no ha pasado nada.

Es que, bueno, quería darle un recado de parte de Marcelo Bueno.

De verdad, tranquila. Son... Son buenas noticias.

-Así que un AIT.

Pobre padre Cantauri.

Porque estos episodios suelen preceder a un ictus.

-Sí, bueno, se está ocupando el doctor Mendieta.

-Ya. -Y una pregunta,

¿a qué te referías..., cuando...?

Algo dijiste, cuando viste la bolsa aquella llena de cosas.

-Sí, mira, vengo de casa de Coldo, y es un auténtico almacén.

Mira, tiene... Tiene cosas amontonadas por todas partes.

Algunas de ellas, aparentemente inservibles,

y otras, directamente rotas.

Tiene incluso una televisión de estas antiguas,

así, enorme, con un..., con un agujero en la pantalla.

-¿Rota? -Sí, sí.

Y dentro tiene como..., fibritas de porcelana, llaveros,

cromos..., en fin; no sé.

-El síndrome de Diógenes es un trastorno del comportamiento

que afecta normalmente a personas mayores que viven solas.

Se caracteriza por un progresivo abandono personal y social.

Estas personas se aíslan en sus casas,

y acumulan grandes cantidades de basura.

-Marcelo.

¿Me reconoces?

Soy yo, Josefa.

-¡Claro, Josefa!

-Y yo pensando que me habías dado un plantón.

Menos mal que me llamó la doctora Romero para darme tu recado.

-Estás igual que hace 40 años.

-Y tú bajo los efectos de la anestesia, ¿eh?, todavía.

¿No me ves estas arruguitas?

-Tienes la misma sonrisa, que... Que parece venida de otro planeta.

-Eso me decías con 15 años.

-Ah, y te había llevado unas flores.

Mira, son estas, para ti. -Mira.

Y esta te la he traído; para ti. -Tan bonita como tú.

-La coloco aquí, con las tuyas.

-Josefa. -Dime.

-Siento que nos tengamos que ver de esta manera, así, en un hospital.

Que me veas así.

Pero es que... no había otra forma. Si no...

-Pero ¿qué mejor sitio que este?

Y si nos da achaque a alguno de los dos,

estamos en las mejores manos.

-Claro que sí.

-Ay, Marcelo, tenemos que ponernos al día.

-Ya. -Cuéntame, ¿te casaste?

¿Tuviste hijos? -Sí, me casé y tuve un hijo.

Pero ya hace diez años que me separé.

Y desde entonces no he vuelto a verle.

-¿Cómo es eso?

-Pues mi hijo me culpó, a mí, de la separación,

y se fue con su madre.

Y desde entonces, no ha querido volver a verme.

Pero olvidemos eso, y cuéntame, ¿qué ha sido de ti?

Después del pueblo, ¿qué pasó?

-Muchas cosas, ya sabes que nos tuvimos que marchar, y nada.

Bueno, pues vas creciendo, te vas haciendo mayor, y sigo soltera

He tenido muchos novios.

De muchos me he enamorado, y de otros tantos también me desenamoré.

Y bueno, por circunstancias de la vida he vivido en distintas ciudades,

y he recorrido mucho, hecha una trotamundos.

-Yo, siempre que te recordaba, te veía así,

una mujer libre, y feliz.

Qué alegría, Josefa.

Coldo, el paciente que sufrió un accidente isquémico transitorio,

permanece ingresado para ser sometido a unas pruebas de control.

El equipo médico sospecha, además,

que Coldo pueda estar sufriendo síndrome de Diógenes.

-Te tienen que cuidar porque has sufrido un AIT,

y quieren asegurarse de que estés bien

antes de que te envíen a casa. -Ya estoy... Ya estoy harto.

Ya estoy harto, se están llevando..., se están llevando mis cosas.

Quiero irme a casa, hay muchas cosas que hacer.

Además..., no puedo perder tanto tiempo con tanta tontería.

-¿Por qué necesitas todas estas cosas?

-La gente no sabe valorar las cosas.

Las maltrata, las rompe, las tira...

Como esa enfermera,

esa enfermera, que quería tirar esta caja que ha vaciado de medicamentos.

Mira, está nueva, nueva.

Eso pasa... Eso pasa...

Eso pasa porque la gente está acostumbrada a tener de todo.

-Hombre, pero resulta curioso verte rodeado de todas estas cosas,

porque los sacerdotes hacemos votos de no acumular bienes materiales.

-No todo... No todo es para mí.

También reparto entre mis feligreses.

-¿Y dónde las encuentras?

-Ah, pues..., pues unas las compro, otras... me las dan...

-¿Y las encuentras en la basura, por ejemplo?

-No, no hago nada malo. No hago nada malo. No...

Yo nací pobre, así que sé ver el valor de las cosas.

Mi lema es:

"Mejor tenerlo y no necesitarlo que necesitarlo y no tenerlo".

Pero vamos, que no creo que haga nada malo.

Yo no he robado nada. Hasta ahí podríamos llegar.

Me extraña...

que viniendo del padre Vera,

que trabaja en misiones, donde no hay recursos,

no valore estas cosas.

-Toma... Un poquito. -Ah, que...

-Marcelo, Marcelo. ¡Marcelo! -Ah...

-¡Por favor! ¡Por favor!

Doctora Romero, le han llevado la comida a Marcelo y no puede tragar.

Respira muy mal.

-Vale. Vale, vale. Tranquila, tranquila.

Hola, Marcelo. -¡Ah!

-Vale. Lo primero, calma. ¿Eh? Lo primero calma.

Disculpa... A ver. -¡Ay!

-Tiene aire en el abdomen...

La yugular está hinchada.

Con permiso, ¿eh? Con permiso... A ver.

Sí, las piernas también. -¿Qué le está pasando?

-Podría ser una insuficiencia cardiaca aguda.

Una cirugía siempre provoca un estado de estrés en el organismo,

y el corazón debe responder ante ese estrés.

Pero el de Marcelo no lo está consiguiendo,

y de ahí la insuficiencia.

Por tanto, debemos dar con la causa cuanto antes.

Coldo está siendo sometido a un TAC,

para evaluar posibles daños en el cerebro

tras el accidente isquémico transitorio que ha sufrido.

Mediante el TAC hemos podido descartar una isquemia

o una hemorragia aguda, lo cual es bueno,

pero, no obstante, le vamos a hacer un electroencefalograma

para descartar la existencia de una epilepsia,

y un ecocardiograma para comprobar el estado del corazón.

Tras hacerle a Marcelo una analítica y una radiografía de tórax,

la doctora Romero le ha realizado un ecocardiograma

para confirmar sus sospechas.

-Bueno, Marcelo, lo que hemos visto en la radiografía

es que hay un aumento de la silueta cardiaca. ¿Eh?

Respecto a la anterior radiografía que te hicimos. ¿Vale?

Pero también hay congestión pulmonar.

-Pff. -Así que se confirman mis sospechas,

tienes un derrame pericárdico. -¿Un derrame?

-Sí. -Pero ¿a qué se debe?

-Pues probablemente a la pericarditis.

Pero... Bueno, también he visto algo más.

-¿Algo más? ¿Qué más tengo?

Marcelo presenta un colapso de las cavidades cardiacas.

Además, con la respiración,

los flujos de sangre están invertidos, así que...

Es tan grave como suena.

Bueno, pues un taponamiento cardiaco.

-O sea que... ¿me podría dar un infarto?

-Lo que vamos a hacer es lo siguiente,

te vamos a ingresar en la UCI, vamos a drenar todo ese líquido, ¿eh?,

y te vas a sentir muchísimo mejor. ¿Vale?

-Seguro, yo también lo espero. -Claro que sí.

-Desde que... ha vuelto Josefa a mi vida, aun con la pericarditis,

con la hernia, o un derrame, de alguna forma,

he vuelto a recuperar la ilusión.

-Me alegro. -Y en parte se lo debo a usted.

-Bueno, un placer.

-Desde que ha vuelto Josefa, no se ha separado ni un momento de mí

-Lo sé.

-Estamos haciendo planes otra vez

para... salir juntos, para ir a bailar. -¿En serio?

-Quizá viajar... -¡Qué bien!

-O quizá...

vivir juntos.

-Gracias.

-Hola. -Hola.

¿Qué? ¿Al final tenía, o no tenía sentido

la extrema unción al paciente que ibas a operar?

-Pues por ahora Dios va a tener que esperar,

porque el equipo de cirugía ha conseguido salvarlo.

-Bien. Me alegro. -Por favor.

Permíteme, uno solo con una gotita de leche y sin azúcar.

Y nos lo pones en la mesa. -El mío para llevar.

¿Y tú cómo sabes cómo me gusta a mí el café?

-Bueno..., llevamos ya un tiempo coincidiendo en la cafetería y...

Quizás no soy la persona más abierta del mundo, pero...

Gracias. Soy bastante observador.

-Ya.

He visto lo de la revista "Neuroglobal".

A ver si el año que viene hay más suerte

y estás entre los diez mejores neurólogos del país.

-Ya. Gracias.

-¿Esta amabilidad tiene que ver con que mi primo

sea el redactor jefe de la revista?

-No. No, no, para nada, te equivocas.

Yo sé cómo te gusta tomar el café, pero no sé a qué se dedica tu primo.

De hecho ni siquiera sabía que tuvieras primos.

-Ya.

Una norma de la empatía

es no tratar de sacar provecho de las personas que tienes alrededor.

Esto lo pagas tú, ¿verdad? Gracias.

-Lucía.

-Hola. -Hola.

Tengo a un paciente que hay que ingresar en la UCI. ¿Eh?

Y me acaban de decir que no hay camas. ¿Cómo lo hacemos?

-¿Has llamado a Ramón,

que es el que se ocupa de esto en la comisión gestora?

-Sí, claro, pero no me lo ha cogido.

-Ah, porque ayer tuvo guardia. Estará durmiendo; claro.

-Ya, pero yo tengo un paciente que se debate entre la vida y la muerte.

Así que soluciónalo. Estás en la comisión gestora, ¿no? ¿Vale?

-Venga. Bien.

¡Ay, Dios mío!

José Antonio vuelve al hospital

para interesarse por la evolución de su antiguo profesor del seminario,

el padre Coldo, tras sufrir un accidente isquémico transitorio.

-¿Hay alguna novedad?

-Sí, sí.

El electro ha sido perfectamente normal,

y con el TAC hemos podido descartar

la presencia de isquemia o hemorragia.

-Comprendo. Buena noticia.

-Mm, lo es. Igualmente va a tener que quedarse ingresado

por si se repitiera el AIT o..., o sufriera un ictus.

Y contaba con usted para comunicárselo.

-Lo que haga falta, cuando haga falta.

-Hay toda una serie de síntomas

que nos pueden alertar de la aparición de un ictus,

la pérdida brusca de la fuerza o la sensibilidad en la cara,

en el brazo o en la pierna de uno de los lados del cuerpo.

La afectación súbita del lenguaje,

o la pérdida repentina de la visión de uno de los dos ojos o de ambos.

Si aparece cualquiera de estos síntomas,

se debe contactar inmediatamente con un servicio de urgencias.

-¿Coldo?

Coldo, ¿dónde estás?

Luz. Luz, ¿ha visto al padre Cantauri?

-No, ¿por qué?

-Es que no le veo en la habitación, ni en el baño...

-¿Cómo que no? -No, creo que se ha escapado otra vez.

-Se ha llevado prácticamente todas sus cosas. ¿Qué es eso?

-"Lo siento, pero tengo que volver a mi casa a cuidar de mis cosas.

Que Dios os bendiga. Coldo".

Tengo que buscarlo. -De acuerdo.

Yo aviso al doctor Mendieta.

-No me lo puedo creer. ¿Todavía no hay camas? Es...

Vale, vale, vale. Gracias. Gracias.

-Doctora Romero. -Dime, Josefa.

-¿A qué están esperando para llevar a Marcelo a la UCI?

Sigue con dolor y respira cada vez peor.

-Te entiendo. Pero estamos haciendo todo lo posible, de verdad.

-Pues tienen que hacer algo más.

-Ya, ya..., de verdad que lo estamos intentando, Josefa.

-Sí. Ya la entiendo. Pero... Pero es que está ahí dentro, sufriendo.

-Vale. Mira, espérame en la habitación y voy a hacer, de verdad.

-Lo siento. -Tranquila.

Tranquila, que te entiendo. Espérame, espérame.

-La verdad es que me resulta curioso lo del padre José Antonio,

esa dedicación al paciente sin esperar nada a cambio.

Ni agradecimiento siquiera.

-Bueno, se llama vocación.

Debería sonarte, por lo menos la palabra.

-Ya. Verás, Andrea: Em...

Bueno. Quería... Quería disculparme por lo de la cafetería y...

Lamento que sintieras que me intentaba aprovechar de ti.

Así que, bueno. -Bueno.

No sabía que te gustara la música clásica.

-Sí. Sí, me gusta la música clásica; no hace falta que me mires así.

-Ah. -A ver,

el caso es que el viernes tengo guardia, o sea que no puedo ir.

Si las quieres, son tuyas.

-Gracias.

No sé qué te ha dado conmigo ni por qué eres tan amable.

-Perdonad un segundo. -¿Qué?

-Te estoy llamando; pero no lo coges. Es Coldo. Es que ha desaparecido.

La doctora Romero consigue que Marcelo ingrese en la UCI

para el drenaje del líquido pericárdico

que le produce el taponamiento cardiaco.

-¿De acuerdo? Oye, que digo que es posible que,

durante la cirugía de la hernia de Marcelo, se produjera una fístula,

entre el sistema digestivo y el pericardio.

¿Te ha pasado a ti alguna vez? ¿Y qué has hecho?

Ah, ¿un TAC torácico? Vale. Pues...

Sí, sí; me pongo, me pongo.

Me pongo a ello. Muchas gracias, cariño.

Vale. Chao.

-Que ya tengo la cama preparada en la UCI para tu paciente.

-Ya. Bueno, es que he gestionado yo el ingreso, Lucía.

-¿Cómo?

-Bueno, pues que me he saltado el protocolo, lo siento muchísimo.

Sí, he hablado con Mendieta, y bueno,

tenía un paciente que ha salido de peligro y he metido al mío.

-A ver, Natalia, de esto tienes que avisar.

Que Pepa ha removido Roma con Santiago para conseguir esa cama.

-Bueno, pues mira, de verdad que lo siento.

Pero es que tenemos que hacer últimamente los médicos malabarismos

para poder sacar a nuestros pacientes adelante.

-Bueno, tú sabes perfectamente, mejor que nadie,

que el servicio está saturado.

Pero que hacemos todo lo mejor posible

para que las cosas se solucionen a tiempo.

-Bueno, pues lo siento mucho; no es suficiente.

No es suficiente.

Y los que damos la cara somos nosotros.

Ante los pacientes, y ante los familiares.

Así que nada, te dejo, que tengo una urgencia.

-Bueno... -¿Eh? Es así.

Coldo, el párroco que sufrió un accidente isquémico transitorio

y que escapó del hospital, regresa a Urgencias tras sufrir un ictus.

-¿Qué ha pasado?

-Estaba en el suelo de su despacho, en la parroquia.

Creo que esta vez sí se trata de un ictus, ¿eh?

-¿Síntomas?

-Inmovilidad del brazo y de la pierna izquierda,

junto con alteración del lenguaje.

-Hay que llevarlo a Imagen ya.

Si se confirma el ictus isquémico

tenemos que administrarle trombolíticos cuanto antes.

-De acuerdo. -¡Vamos!

Tras un ictus, el tiempo de reacción es crucial

para minimizar el área cerebral afectada.

La perfecta coordinación entre los departamentos

de Neurología, Urgencias y Radiología es fundamental

para el diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado.

Después del drenaje del líquido

y el envío de muestras a Anatomía Patológica,

la doctora Romero ha programado un TAC a Marcelo.

Con los resultados del TAC,

hemos descartado que haya una fístula.

Pero en cambio lo que hemos visto

es que Marcelo tiene un derrame pericárdico grave.

Esto significa que los antibióticos no le están haciendo efecto,

y tendremos que volver a drenar.

Hola, Josefa. ¿Puedo? -Sí.

¿Marcelo no se recupera?

-A ver.

-Y sería...

Sería capaz de cualquier cosa, incluso de darlo todo o marcharme,

si..., si con eso mejorase.

-Pero ¿cómo..., cómo te vas a marchar?

Si él está luchando precisamente porque tú estás a su lado.

No te puedes marchar.

-Estamos haciendo planes cuando salgamos de..., del hospital.

-Sí, me lo ha dicho.

Pero la vida a veces... es muy injusta.

Y no sé si lo vamos a conseguir.

-Bueno, pues tendremos que ser positivos, ¿no? ¿Eh?

Tengo los resultados del cultivo.

Y lo primero que tenemos que hacer es reajustar el tratamiento. ¿Vale?

Pero es verdad que la pericarditis de Marcelo ya es crónica.

Y, bueno, pues puede que haya necrosis.

Entonces, no hay que descartar la opción de extirpar el pericardio,

que es, bueno, la membrana que..., que envuelve el corazón. ¿Vale?

Para eso tengo que hacer un..., un ecocardiograma.

-¿Podría ir a hablar con él?

Sé que no es horario de visita, pero...

Pero necesito hablar con él.

-Ven conmigo, pero unos minutos. ¿Vale? Ven conmigo.

Tranquila, tranquila.

Días después, y gracias a la coordinación del personal médico,

el padre Coldo se recupera después de sufrir un ictus.

-Vale, vale, vale, vale. -Estás hecho un toro.

Padre Coldo, qué susto nos has dado.

-Bueno, padre: Pues... es usted un hombre de suerte. De mucha suerte.

Al parecer, el ictus no ha dejado ningún tipo de secuela.

Y eso es gracias al tratamiento precoz. -Ah.

Si es que a mí no me pasa nada, doctor. ¿Me puedo ir ya a casa?

-Todo suyo.

-Aún pueden hacer muchas cosas por ti. ¿No es verdad, Luz?

-Sí. Me gustaría saber si quiere recibir ayuda

para cambiar algunos hábitos.

-Si se refiere a los objetos que he ido recogiendo por el hospital,

todos son necesarios, hija mía.

-Bueno, vamos a ver, precisamente con esta ayuda,

quizás pueda darse cuenta que no todos son necesarios.

Lo único que, para recibir esa ayuda,

es totalmente imprescindible que usted sepa que la necesita. ¿M?

-Coldo, te tienes que dar cuenta de lo que te ha pasado. ¿De acuerdo?

-Bueno, que sea lo que Dios quiera. -Muy bien.

-Pues voy a hablar con Lucía, que es la psicóloga del centro,

y seguro que le hacen un hueco, ¿m? -Gracias, hija.

El ecocardiograma confirmó las sospechas de la doctora Romero,

y Marcelo acaba de someterse a una intervención

en la que le han extirpado el pericardio.

-Marcelo.

¿Me oyes?

¿Qué tal estás? -Mm.

-¡Hola!

Venía a preguntarte cómo está tu paciente, el de la UCI.

-Bueno, pues ha tenido muchísima suerte.

Le vamos a dar el alta,

aunque va a tener que venir a hacerse TACs periódicamente, pero...

Pero está bien.

-Pues nada, era solo eso. Vale, me voy.

-Lucía: Un segundo, un segundo. -Dime.

-Que... Que perdones, porque la situación me ha sobrepasado. ¿Vale?

Perdóname. -No, no pasa nada,

lo que pasa que me dolió que me dijeras

que sois los médicos los únicos que os interesáis por los pacientes.

Porque yo como psicóloga, y también como...,

como parte de la comisión gestora,

es que me estoy dejando la vida por que las cosas vayan mejor. -Ya.

-Seguramente no lo estoy haciendo tan bien como Blanco.

Pero es que él tiene más experiencia en esto.

Pero de todas formas estoy intentando evolucionar

y hacerlo lo más rápido posible.

-Lo sé. -Otra cosa.

-¿Qué? -No te puedes saltar el protocolo.

No puedes. Porque es que si no, voy a tener que dar parte.

Claro. No. Es que, si todo el mundo hace lo mismo, pues imagínate.

Es que esto ya es el cachondeo. Claro.

Te lo saltas tú, se lo salta el otro, y al final...

-Pues tiene razón, también. Tiene razón.

-Y se ha recuperado bastante bien.

Y además, que Lucía le va a tratar de su síndrome de Diógenes.

-Perfecto.

-Y tu amigo el sacerdote, el neurólogo,

yo creo que hacéis bastante buena pareja. ¿M? Habría que contratarle.

-Ya, bueno, a veces se hacen aliados en los lugares más insospechados.

-Mendieta. -Sí.

-Perdón. -Hasta luego.

-Ya tengo acompañante para el concierto;

me voy con mi sobrino Lucas.

-Ah, muy bien.

Pues nada, que lo disfrutéis, y ya me contarás qué tal.

-¿Pasa algo?

-Es que no me termino yo de creer a este nuevo Mendieta, tan agradable.

-Pues a lo mejor tienes que hacer como José Antonio y Coldo, y...

tener un poquito de fe.

-Mi mente es más científica. -Ya.

-Pero dime por qué a mí, ¿por qué me has elegido a mí para confraternizar?

No creo que sea la persona más accesible del hospital.

-Soto, eres cínica, cortante, poco diplomática,

y no te importa resultar desagradable por decir lo que piensas.

Nos parecemos mucho y lo sabes.

-Explícame qué es lo que sientes.

-¡Me duele mucho el pecho!

-Concéntrate en respirar en esta bolsa.

Para tratar una crisis de ansiedad,

debemos llevar a la persona a un lugar tranquilo,

y ayudarla a respirar con calma.

-Que le ha dejado su primer novio...

Que yo pensaba que era algo más grave.

Pues ya está, es solo eso.

-Tienes un neumomediastino.

Eso significa que hay aire en el espacio que hay en medio del tórax,

entre los pulmones.

Seguramente sería originado por llorar tanto.

-A ver si encuentras un hueco para que nos reunamos,

porque tengo unas ideas

para la financiación de la fundación, que podrían...

-Ya. Es que... Álvaro, no quiero que trabajemos juntos en esto.

-Es como una presión que tengo aquí en la cabeza,

que me aprieta mucho.

-Mm..., lo que está claro

es que los analgésicos no le están haciendo efecto.

En algunos casos, debemos hacer una punción

para drenar el exceso de líquido y aliviar la presión.

-No pasa nada. -¡Y te voy a demostrar que te quiero!

¿Sabes cómo? ¡Volando! ¡Voy a volar de amor!

-¿Qué pasa? ¿Qué pasa? -Está teniendo un ataque psicótico.

Eso, eso es. Muy bien, muy bien, muy bien.

-Tranquilo, tranquilo. ¿Entonces para cuándo?

Pues el jueves te haremos la biopsia. ¿Te parece?

Sí, vale.

¿Qué tal? Necesito que seas sincero conmigo.

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Centro médico - 06/04/17 (1)

06 abr 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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