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No recomendado para menores de 7 años Centro médico -06/03/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

-Hola, buenas tardes. -Hola, dígame.

-¿Podría avisar a la doctora Fuentes?

-Pues ahora mismo es que está ocupada.

-Ah, vale. Es verdad. Que tenía el móvil apagado.

Bueno, pero si le dijese que es su sobrina...

-Lo siento, pero es que está ocupada, tendría que ser con la doctora Rey.

-No, no. Pero, es que no puede ser la doctora Rey.

Tiene que ser la doctora Fuentes.

-Ya, pero es que le estoy diciendo

que ahora mismo la doctora Fuentes está ocupada.

Entonces, si quiere ser atendida por un médico,

tiene que ser por la doctora Rey. Es la médico que está de guardia.

-Bueno, pues vale, pues la doctora Rey.

-Ahora enseguida le aviso.

-Pues cuéntame, Sarai: ¿Qué te ocurre?

-Pues mira, doctora: Me han salido llagas en la boca,

y me duelen mucho las muñecas, los codos, las rodillas...

Como una vieja, pues igual.

-Vale. ¿Y desde cuándo llevas así? -Hombre, pues bastante tiempo. No sé.

Más o menos tres años o así. -¿Tres años?

-Sí. -¿Y no has ido nunca al médico?

-No. A ver, es que ahora es cuando más me está molestando.

Antes, pues sí. Lo sentía, pero tampoco lo veía para tanto.

-Bueno, no pasa nada. Abre la boca, por favor...

La movilidad en las articulaciones de Saray no parece comprometida.

Pero, por otro lado, he visto que presenta varias aftas en la boca.

Es decir, que tiene úlceras bucales.

Estas pueden aparecer por factores genéticos, inmunológicos

de alimentación o incluso también por estrés.

Para tratarlas, simplemente será necesario un analgésico oral

o unos tópicos para el dolor,

pero, por lo normal, suelen desaparecer ellas solas.

Muy bien, Sarai.

Pues mira: Voy a tener que hacerte una serie de pruebas, ¿vale?

En un principio, yo creo que el dolor de las articulaciones

no tiene que estar relacionado...

-Quiero que me atienda la doctora Fuentes.

-Mmm... Ya. Bueno, lo siento. Es que soy yo la médico que...

-Ya, de verdad, discúlpame. Pero es que...

Es que quiero que me atienda la doctora Fuentes.

-Pero, ¿quieres que te vea la doctora Fuentes

por algo en especial?

-A ver. Es que tengo llagas en mis partes, ¿vale? Entonces...

-Vale. Pero insisto: Quieres que te vea ella, ¿por algo...?

-Sí, porque... es mi tía.

Entonces..., tengo... más confianza con ella.

-Vale. Perdona. No sabía que eras... su sobrina.

Am... Vale, no pasa nada. -Vale, gracias.

-¿De acuerdo?

-Buenos días. -Buenos días.

-Vamos a ver: Esto, para ti... -Pero bueno, muchas gracias.

-Y esto también.

-Eh... Pablo, ¿estás intentando seducirme?

-¿Qué pasa? ¿Que no te gusta que un hombre te seduzca o qué?

-Bueno, depende de quién.

-¿Y si por ejemplo es un compañero de trabajo joven y muy apuesto?

(RÍEN) -Pues tal vez. Mm...

-¡Huy! Ese tal vez no debe ser como en un...

universo infinito de posibilidades y yo, Marta, en tu caso, pues...

lo tendría muy claro.

-Y entre todas esas posibilidades, ¿cuál elegirías?

-Esta.

(Llaman a la puerta).

-Perdón. Nunca tuve el don de las oportunidades.

Lo siento. Me dijo una enfermera que estabas aquí, tío.

-¿Qué haces aquí? ¡Chaval, cuánto tiempo!

-¡Eh! ¿Desde cuándo se besan a las pacientes, primo?

-Bueno, yo en realidad también trabajo aquí.

-Bueno, pues no sé qué es peor. Bueno, Raúl.

-Encantada. -Encantado.

-¿Y qué haces aquí? Pensaba que estabas en Argentina.

-Sí, bueno, pero estoy recién, y bueno...

Pues decidí aprovechar la escala para visitarte, ¡boludo!

-Ya, pero es que a ti, Raúl, te conozco,

y los hospitales no te gustan nada. Así que... hay algo más.

-Bueno...

-¿Qué pasa?

-Pues... tengo algo en el pie.

(Llaman a la puerta).

¡Tía! -¡Sarai! ¡Pero qué alegría, mi amor!

¿Cómo e...? ¡Estás muy caliente!

-Estoy fatal, tía Moni. Las llagas... -¿Otra vez eso?

-Sí, bueno.

Eso y además ahora me duelen las muñecas, las rodillas...

Y me han salido en mis partes, tía. Y es que me escuecen mucho.

-¿Le has dicho a tu padre que venías a verme?

-No. No, no, no, tía. Ya sabes que mi padre pasa de mí y...

No sé, Yo creo que estas cosas no las entendería.

-Bueno, De eso vamos a hablar luego.

Pero, ahora me sorprende que te haya salido todo a la vez.

¿Desde cuándo tienes ese dolor en las articulaciones

que me comentas? -Bueno. Bastante tiempo.

-Si se tratase de un episodio aislado,

podría estar causado por un déficit vitamínico,

o por una somatización de eventos estresantes.

Pero si las llagas van acompañadas de fiebre

y dolor en las articulaciones,

puede ser una enfermedad sistémica, probablemente de origen reumatoide.

¿Has comido algo que pudiera estar en mal estado?

¿Has ido a algún sitio nuevo

o has hecho algo fuera de lo habitual?

-No, no. Que yo recuerde, no.

-Vale. Pues vamos a tenerte que hacer unas pruebas,

para ver qué ha podido originar...

-No está relacionado con ninguna ETS, ¿verdad?

-¿Por qué iba a estar relacionado con eso?

-A ver, tía, Te voy a ser sincera.

He mantenido relaciones sexuales con mi novio,

y es que no sé si me he podido quedar embarazada o no.

-Pero, habréis tomado precauciones, supongo, ¿no?

(Suspira). Perdóname, cariño.

Pero, esto me pilla un poco de nuevas.

Eh... ¿Quién es tu novio?

-Ay, no, tía. No vamos a entrar en eso ahora. Que... por fa...

-Sí, sí, sí, por supuesto. Por supuesto, lo respeto.

Solo es que...

No sé, Que me hubiera gustado que me llamaras, que me preguntaras.

-¿Preguntar qué?

-Cariño, la primera vez que una persona tiene relaciones sexuales

es muy importante y a mí me hubiera gustado estar ahí para ti.

-Bueno tía, estás aquí conmigo, ahora.

-Claro que estoy aquí contigo.

A ver: Lo primero que voy a hacer es que te vea un ginecólogo,

para descartar cualquier enfermedad venérea.

Te voy a pedir una analítica completa y vamos viendo.

No te preocupes, que te voy a cuidar, cariño.

Raúl, un joven escalador, amigo de Mir, ha llegado al hospital

porque tiene un uñero en el dedo gordo del pie,

que parece infectado.

¡Buf! Raúl, tiene muy mala pinta. Deberías haber venido antes.

-Sí, tío. Lo que pasa es que me pillaba un poco lejos.

Estaba escalando el Aconcagua y... ja, ja...

-Ah, ¿cómo va eso de subir las siete cumbres?

¿Cuántos picos te quedan? -Pues solo me queda... ¡uno!

-¿En serio? -El Kilimanjaro. Sí, sí.

-Qué guay. Pues lo consigues seguro. Enhorabuena.

-Gracias, tío. -Ahora en serio, ¿vale?

Este dedo está muy mal.

Tiene pus y la herida está muy infectada.

No entiendo cómo has podido escalar con este uñero.

-Pues, la verdad es que no me había dado cuenta

de que estaba tan mal hasta hoy, tío.

-Pero, tú eres diabético, ¿no? -Sí, sí, sí.

-Es que, siendo diabético,

deberías prestar atención a todo lo que te pase.

Un paciente diabético es más propenso a tener problemas en los pies

que el resto.

Es por eso que es importante

que siga una serie de rutinas diarias.

Como, por ejemplo: comprobar regularmente

que la sensibilidad del pie es adecuada.

Mantener una buena higiene para evitar infecciones,

y cortarse las uñas para evitar posibles heridas.

¿Te duele esto que hago? -No.

-¿No? ¿Seguro? -Seguro, seguro. No.

-Vale.

Me gustaría que la doctora Marco te explorara un poco el pie.

No estoy seguro de lo que podría ser,

y creo que es importante que ella le eche un vistazo.

-Soy un desastre para venir al médico

y sé que debería de cuidarme más.

Pero, es que en el último año solo me ha importado una cosa:

¡escalar las siete cumbres!

Saray, la paciente que sufre llagas en los genitales

y dolores articulares,

es atendida por el doctor Landó,

siguiendo el consejo de la doctora Fuentes.

-Hola, doctor. -Hola, Sarai. ¿Cómo estás?

-Nerviosa. -Me imagino.

Bueno, tengo los resultados de los análisis.

Y tengo que decirte...

que estás embarazada.

-Doctor, por favor, a mi padre ni una palabra de esto.

-A ver: Mentir sobre este tema no va a cambiar nada, ¿eh?

La situación va a seguir siendo la misma.

Y sobre todo, tu padre.

Necesita estar aquí para apoyarte.

-No, de verdad. Es que él no lo entiende.

Es que es un hombre muy difícil y no lo va a entender.

En todo caso, mi tía Moni.

Por cierto... Usted es el novio de mi tía Moni, ¿no?

-Sí, sí. Yo lo soy.

-Me ha hablado mucho de ti.

-Espero que cosas buenas.

-Sí. Sí, cosas muy buenas.

Doctor, le voy a pedir por favor que solamente se lo cuente a ella.

¿Vale? Es que... es como mi madre

y... creo que ella es la que mejor lo puede entender.

-Está bien.

Eso sí, necesito hacerte algunas pruebas.

Quiero hacerte una ecografía Doppler, un hemograma y una resonancia.

Quiero saber por qué tienes fiebre, ¿eh?

y dolor en las articulaciones,

y si todo eso está relacionado con las llagas.

Y escúchame bien:

Tu padre debería estar al tanto de todo lo que te pasa.

Del dolor y de tu estado. Así que, piénsalo.

-Lo que me faltaba. Es que no sé qué hacer.

Lo tengo, no lo tengo...

Ah... Madre mía.

Y mi padre...

Mi padre se va a morir.

Madre mía. Si es que ya se ahoga en un vaso de agua.

Yo... No me lo quiero ni imaginar, de verdad.

Va a entrar en pánico absoluto.

Si es que, ¿cómo he podido ser tan imbécil?

Si solo lo hicimos una vez.

Sin seguridad, pero solamente una vez.

(MEGAFONÍA: Manuel Aguinaga, acuda a la Consulta 7.

-Aquí está.

Este es Raúl, un amigo del colegio mayor.

-¿Qué tal? Encantada. -Hola. Igualmente.

-Pablo, ¿podrías ir a ver a un paciente

que me he dejado en Triaje, por favor?

-Ah, sí. Yo me encargo. -Muy bien.

-Y tú, no te vayas sin despedirte, que te conozco, ¿eh?

-¡Que no, ligón!

-Madre mía, ¿cómo no has venido antes?

¡Cómo tienes el dedo!

-Pues, la verdad, es que no le había dado importancia.

No me duele, así que...

-Pablo ya me ha dicho que eres diabético.

Raúl, cualquier cosa, por muy tonta que te parezca,

tiene importancia, si eres diabético.

Es que el color del dedo me preocupa mucho.

Ahora me tienes que decir cuándo te toco.

-Vale.

-¿Te estoy tocando ahora? -No.

-¿Y ahora? -Tampoco.

-Una de las complicaciones de la diabetes mellitus

es la insensibilidad al dolor en las extremidades.

Por eso, Raúl no ha notado que la herida estaba infectada.

Porque un paciente sano no hubiera podido soportar el dolor.

Y mucho menos aún, escalar.

-En el último año, he subido: el monte McKinley, el macizo Vinson,

el Everest, el Elbrus, el monte Kosciuszko y el Aconcagua.

Ya solo me queda uno para cumplir mi sueño.

-Así que tranquilos, que está todo bien.

¡Ay..., disculpe! ¡Ramón! -¡Ah!

-¿Cómo está Sarai?

-Ahora iba a buscarte.

Sarai está embarazada.

-¿Embarazada? -Sí.

-¡Madre mía! Y ¿ya se lo has dicho? -Sí.

-¿Cómo está? -Pues imagínate. Hecha un lío.

Es muy joven.

Además, creo que ahora es cuando más necesita el apoyo de su familia.

-Bueno, pero yo estoy aquí; soy su familia. Me voy a verla.

-No, espérate, espérate. Eh...

Le hemos estado haciendo un hemograma, una ecodoppler,

y ahora le van a hacer una resonancia.

Deberíamos avisar a su padre.

Ella me ha dicho que va a hablar con él,

pero, sinceramente, yo no me lo creo.

-Ya sabes cómo es mi cuñado, Rosendo.

Y este tema vamos a tenerlo que tratar con muchísimo cuidado,

Porque... -Ya, si eso lo comprendo,

pero su padre debería estar aquí y ahora, apoyándola.

-Si tienes razón. Le voy a avisar.

Pero, déjame a mí que lo gestione, por favor.

Que, al fin y al cabo, es mi familia. -Sí, sí, claro.

-Muchas gracias. -(Sonríe). Nada.

(MEGAFONÍA: Doctora Rey, acuda al Departamento de Hematología).

-Raúl, ¿tú controlas bien tus niveles de azúcar,

cuidas tu alimentación, te tocas los pies a menudo

para evaluar tu sensibilidad...?

-Mira, no sigas haciéndome sentirme mal,

no hago ninguna de esas cosas. -Ya...

-Me... Me encanta lo que hago.

¿Cuánta gente puede decir eso? Y... Y soy bueno.

Después de mucho esfuerzo,

me he hecho un hueco en el mundo de la montaña.

Pero... es una actividad que... requiere sacrificios.

-Voy a tener que dejarte ingresado, Raúl.

Tengo que hacerte algunos análisis y otras pruebas urgentes.

Y es muy posible que vayas a necesitar cirugía.

-Por un uñero, ¿no? -Es que es mucho más que un uñero.

Tú eres diabético y una infección así podría ser peligrosa.

Lo primero que voy a hacer es comprobar la circulación de la zona,

porque quiero ver si ese color es por un hematoma o si hay algo más.

El color del dedo de Raúl me hace pensar que podría haber gangrena;

también como consecuencia de la diabetes.

Por eso, quiero evaluar urgentemente la circulación de la zona.

-Mira, yo no me puedo quedar en el hospital.

Esta noche tengo una reunión muy importante.

-A ver: Si yo te puedo entender.

Pero, creo que no te estás dando cuenta

de la gravedad de la situación.

Una infección así podría ser muy peligrosa, en tu caso.

Es que podrías perder el dedo e incluso el pie.

-Pues mira. Pues hagamos una cosa:

Tú hazme todas las pruebas que tengas que hacerme,

pero no me ingreses.

-No, es que no me parece buena idea. Lo siento.

-Bueno, pero... te prometo que, cuando termine la reunión,

lo primero que hago es venir al hospital.

-Raúl, yo lo siento muchísimo, pero yo no te voy a firmar el alta.

Si quieres irte, tendrás que hacerlo bajo tu responsabilidad,

firmando un alta voluntaria. -Así lo haré.

-Muy bien.

Ahora puedes esperar en la sala de espera

a que te hagan una prueba de imagen.

No te pongas la bota, por favor.

Porque es que me duele solamente de mirarlo.

Además de la analítica de sangre y de la radiografía del pie,

vamos a hacerle a Raúl un ecodoppler.

Es una variante de la ecografía tradicional,

que utiliza los ultrasonidos

para evaluar el flujo de sangre a través de un vaso sanguíneo.

-Rosendo...

Dime. -¿Cómo está la niña?

-Está bien, tranquilo.

-Me ha llamado pero, no me ha dicho exactamente lo que tiene.

-Tiene las llagas de siempre, lo que pasa que esta vez, además,

está acompañado con fiebre y dolor en las articulaciones.

Pero, le estamos haciendo pruebas, y...

Es posible que sea algún tipo de reúma.

-¿Reúma? Madre mía.

-Tranquilo, Rosendo, que no tenemos un diagnóstico claro, ¿eh?

Tranquilízate.

¿Qué te ha dicho exactamente cuando te ha llamado?

-Pues eso: Que tenía fiebre y dolores en las articulaciones.

¿Por qué? ¿Hay algo que me tengas que contar, Mónica?

-¡No, no, está todo bien! ¡Tranquilo! Que no...

-Doctora Fuentes, tiene que pasar al despacho del director.

-Ah... Discúlpame un minuto.

Espérame, que vengo ahora mismo y vamos juntos a ver a Sarai.

-Vale. -Tranquilízate.

(MEGAFONÍA: Lucía Velázquez, la esperan en la habitación 231).

-¡Ramón!

-¡Ah!... Rosendo, ¿qué tal?

-¿Qué tal? Justamente acabo de hablar con Mónica y me lo ha...,

me lo ha contado todo. -Ah.

-Madre mía, con lo joven que es. -Bueno. Quédate tranquilo, ¿eh?,

porque Sarai va a estar informada, en todo momento,

de las opciones que tiene;

tanto si desea tenerlo, como si no.

-¿Te..., tenerlo?

-Sí, el bebé.

-¿Me estás diciendo que mi hija está embarazada?

-Eh... Bueno, yo creo que es mejor que hablemos con Mónica, porque...

Venga y hable con...

-No, dime si está embarazada, por favor.

-Sí. Sí, está embarazada. -¿Sí?

-A ver, a ver...

Rosendo, siéntate, siéntate, que estás hiperventilando...

¡Carlos!, por favor, una bolsa. Una bolsa...

Respira. Respira. Quédate tranquilo.

-Raúl, no comparto tu decisión.

La doctora Marco sabe lo que se dice.

Deberías quedarte ingresado y posponer tu reunión.

Además, que la infección podría darte más problemas de los que imaginas.

-Pero ¿tú sabes lo que me ha costado convencer a esta gente

para que ponga pasta en el próximo viaje?

Además, tengo preparada la reunión en el hotel con los patrocinadores.

No los puedo dejar colgados.

Así que no te preocupes, ¿eh?, que vaya muy bien...

-Cuídate mucho, ¿vale? Ve con cuidado.

-Sí, hombre.

-Adiós.

(MEGAFONÍA: Jaime Iriguri, vaya a la Sala de Diagnóstico, por favor).

-¿Y esto, Martuqui?

-(Sonríe). Me lo ha traído Mir en el desayuno.

-¿Que te lo ha traído Mir en el desayuno? ¿Pero y eso?

-A ver. A ver, a ver, que te conozco, que a ver qué estás pensando, ¿eh?

Que somos amigos y compañeros de piso.

Solo que..., bueno. Mmm...

-Solo que ¿qué?

-Que... nos hemos besado. Bueno, le he besado.

-¿Que le has besado?

-Pero sin importancia, ¿eh? -¿Sin importancia?

-Sí. Lo que pasa que...

-Que no tienes ni idea de lo que piensa Mir.

-Pues sí.

-Ya, pues...

Igual deberías preguntárselo. ¿No?

Yo no quiero ser aguafiestas pero, es que sois compañeros de piso.

Y las cosas se pueden complicar bastante, Marta.

¿Por qué tuviste que convencerle de que se quedara?

-Mm...

-Y yo estoy en el medio, porque soy amiga de los dos

y vivo con los dos.

No sé... Yo...

-Bueno, a lo mejor tienes razón y debería hablar con él.

-Hola, ¿qué tal? ¿Cómo estáis? -Hola.

-Bien. Eh..., voy a ir a por los resultados de Raúl.

-Avísame cuando estés... -Claro. Claro, claro, claro.

-¿Vale? -Venga.

-Adiós.

-Mm... -¿Qué tal?

-Rosendo, ¿cómo estás? ¿Qué te ha pasado?

-Ya me he enterado, Mónica. Dios, ¿qué vamos a hacer?

-Bueno, lo primero que tienes que hacer es tranquilizarte.

Y piensa que Sarai está bien, eso es lo más importante.

-Madre mía... -Un momento. Disculpa.

¡Ramón! Te has ido un poquito de la lengua, ¿no?

-A ver, Mónica, ¿has hablado con Rosendo y no le has dicho nada?

-Bueno, pero eso no es excusa para que se lo sueltes así de golpe.

Yo te pedí, por favor, que me dejaras gestionarlo a mí.

-A ver, cielo: Me lo he encontrado.

Me ha dicho que había hablado contigo.

Y que le habías contado todo y que por eso estaba tan nervioso.

Claro, ¡yo pensé que hablaba del embarazo, no de la enfermedad!

¿Por qué no se lo has dicho? -Pues, porque no era el momento.

Porque, claramente, no estaba preparado para recibir esa noticia.

-No, no, eso es evidente. Preparado no está, porque mira...

Anda. Te dejo.

-El análisis de sangre de Raúl

revela que tiene los niveles de ácido láctico muy elevados.

Y en su caso,

al ser diabético y al haber perdido mucha sensibilidad en el pie,

puede ser consecuencia de lo que llamamos "pie diabético".

Sin duda, no debería haberse ido.

-Eh..., Pablo...,

quizás debamos hablar... de lo que estamos haciendo, ¿no?

¿Has pensado en las consecuencias? -Ah...

A ver, Marta, yo me estoy dejando llevar.

Entiendo que, siendo compañeros de piso,

pues la cosa se puede complicar.

Pero, hasta el momento, ¿para qué preocuparse?

-Pues para ahorrarnos un mal trago.

-Ya... A ver. Yo tampoco...

sé ponerle nombre a esto, pero...

¿por qué no dejas que las cosas fluyan y ya está?

-Ya, bueno, es que yo...,

yo tengo clara mi elección entre todas las posibilidades.

Y es que..., que seamos amigos y compañeros de piso.

Sin besos, sin abrazos, sin nada más.

-Vale, pues...

Yo lo respeto.

Es lo que hay.

-Ya tengo los resultados de Raúl. -¿Sí?

Sarai es sometida a una resonancia magnética

para estudiar el proceso reumático que sufre

y que afecta a sus articulaciones.

¿Qué tal, Rosendo? ¿Estás mejor? -Sí. Sí, sí, pero...

Es que estoy muy nervioso

porque es que no sé cómo tratar el tema con ella.

-Con mucho cariño. Es lo que ella necesita.

-Tienes que ayudarme, Mónica.

Tienes que decirle que no puede seguir adelante con el embarazo.

Es una locura. -Yo no pienso decirle eso a Sarai.

-Vamos a ver, Mónica. Si está muy bien tener hijos.

Son una bendición. Pero, es que tiene 17 años.

Va a destrozar su vida, sus planes.

-Y posiblemente tengas razón, sí.

-Bueno, pues si tengo razón, ¿por qué no me ayudas?

-Porque, siempre te he ayudado, Rosendo, siempre.

Siempre he estado ahí para ti y para Sarai.

Y siempre voy a estar.

Pero yo no soy su madre y tú sí eres su padre.

Y tienes que tomar las riendas de esto.

Ahora va a salir, vamos a estar aquí los dos,

pero, eres tú el que va a hablar con ella.

-Necesito un minuto.

-Es que no lo tienes. Va a salir ya, Rosendo.

-Lo necesito.

Después de recoger del laboratorio los resultados de Raúl,

la doctora Marco y Mir los analizan.

Hay que amputar.

-Porque si no, podría perder el pie entero, ¿no?

-Además, ya he pedido una segunda opinión

a Ortega y a Dacaret y es que piensan lo mismo, Pablo.

No hay otra opción.

Raúl tiene que volver al hospital cuanto antes. ¿Le puedes llamar?

-Sí, voy... A ver.

Da señal.

Cógelo.

Nada... Voy a buscarle, que creo que sé dónde está, ¿vale?

-Mantenme informada, por favor. -Vale.

¡Raúl! Es mi paciente. A Rea, ¡rápido! ¡Silvia!

-Es muy posible que haya hecho una sepsis.

Tenemos que conseguir estabilizarle y amputarle el dedo.

-Vale. -¡Venga, rápido, por favor!

-¿Qué está pasando, tío?

-Raúl... Te cuento: Te has desmayado

y te han traído al hospital en ambulancia.

La infección del pie se ha extendido, así que hay que operarte de urgencia.

-¿Operarme? -Sí. Ah...

La diabetes lo ha complicado todo.

Te hemos hecho una transfusión de sangre,

pero la sepsis está muy extendida.

-En la sepsis, los sistemas corporales y órganos principales,

como los riñones, el hígado, los pulmones

y el sistema nervioso central, corren el riesgo de dejar de funcionar,

debido a una circulación insuficiente.

Sin duda, la situación de Raúl es más grave

de lo que parecía en un principio.

-Ahora, lo que tenemos que hacer es cortar el foco de la infección

para evitar que la gangrena siga avanzando.

Tenemos que amputarte el dedo.

-¿Amputar el dedo?

-Lo siento muchísimo, Raúl. ¿Quieres que llame a tus padres?

-Sí, claro.

-Nos lo tenemos que llevar a quirófano.

-¿Ya? -Mm...

-Vale.

La doctora Rey se reúne con Sarai para explicarle los resultados

de las diferentes pruebas que le han realizado.

Ya tengo los resultados de las pruebas,

y tanto el ecodoppler como la resonancia magnética

y el estudio genético han coincidido que padeces el síndrome de Behcet.

La enfermedad de Behcet es un síndrome inflamatorio,

de causa desconocida,

en la que se pueden ver afectados distintos órganos.

La característica más común es la aparición de aftas en la boca,

en los genitales y también lesiones cutáneas

como las que presenta Sarai.

Lamentablemente, es una enfermedad que no tiene cura

y es de origen genético.

Entonces, Sarai, pues...

lamento decirte que vas a tener que medicarte de por vida

para intentar paliar los efectos de la enfermedad.

Ya que no... no tiene cura.

-¿Por qué me pasa a mí esto, doctora?

-Bueno. Es una enfermedad que..., que es genética.

La has heredado de tu madre. -¿De mi madre?

La echo de menos.

Ojalá estuviese aquí.

-Tu familia está aquí contigo y va a estar siempre, Sarai.

-Lo sé, tía. Ya sabes que te adoro y eres, pues como mi madre.

Pero, es que hay situaciones que... que es que la echo mucho en falta.

-Sarai, vas a tener que ser muy madura,

y hablar muy seriamente con tu padre. -Sí. Bueno...,

quizás lo normal sea que los padres eduquen a sus hijos, ¿no? Pero...

Bueno, esta vez, pues tendrá que ser diferente.

-Bueno, pues me voy a quedar hablando con la doctora Rey a solas,

y seguro que tu padre está fuera esperándote

y deseando verte. Así que... os voy a ver luego a casa a los dos, ¿vale?

Tranquila, cariño. -Gracias.

(MEGAFONÍA: Servicio de Limpieza,

acuda al pasillo de Urgencias, por favor).

-Hola. ¿Qué tal?

-¿Te han dado el alta? -Sí.

-Qué bien, me alegro. -Y tú deberías irte ya para casa,

que tu turno ha pasado ya hace horas y no haces nada aquí.

-Ah... Es que...

Prefiero quedarme.

-Cómo sabía que lo ibas a decir.

Cómo te conozco. Mira, abre esto.

-¿Para mí? -Sí.

-A ver.

-Me quedo aquí, haciéndote compañía. ¿Vale?

-De verdad que eres la mejor compañía que podría tener ahora, ¿eh? Gracias.

-Nada. (Suspira).

-¿Qué tal? ¿Cómo ha ido?

-El cirujano ya ha terminado y la amputación ha ido bien.

Pero, Pablo, la sepsis es muy grave y Raúl está débil.

No sé si va a ser capaz de superarla.

Según me ha dicho el cirujano, ha sido una operación complicada,

porque las constantes se disparaban por la sepsis,

y había que estabilizarlo para poder seguir operando.

-Tengo miedo, papá. -Yo también, hija.

Pero... estate tranquila, que voy a estar a tu lado, ¿eh?

-De todas formas, el ginecólogo me ha dicho

que hay posibilidad de no seguir adelante con el embarazo. Podemos...

-Vamos a casa, y lo hablamos tranquilamente allí, ¿eh?

¿Cómo estás de lo otro? -No sé, papá. Es algo crónico...

Y es difícil, porque además creo que no tiene cura...

-Tú tranquila, que... juntos lo vamos a superar.

-No sé si tenerlo o no tenerlo.

Es decir, es difícil, asimilar es... No lo sé.

Pero al menos, sé que mi padre va a estar conmigo, ¿no?

Y... eso para mí ya es importante.

Y bueno, siempre mi madre estará conmigo, en mi recuerdo.

Y ella siempre me ha ayudado a llevar las cosas mejor.

-Menuda decisión, ¿no?

-Lo peor de todo es que, tome la decisión que tome,

esto va a tener un impacto en su vida enorme.

Y Sarai espera un consejo por mi parte.

Y yo, la verdad, es que no sé qué decirla. No sé.

Cualquier ayuda es bienvenida. ¿Qué hago?

-Buf, es que precisamente yo...

Tampoco..., no creo que en este campo te pueda aconsejar mucho.

A ver, es que, en mi caso,

pues... mi carrera profesional siempre ha sido lo primero y...

No sé... Siendo tan pequeña, con 17 años tener un bebé...

-Sí, pienso igual que tú; mi cabeza me dice lo mismo,

que lo más sensato es que no lo tenga.

Pero, por otra parte,

pienso que, a lo mejor, no hay una opción buena y una opción mala.

Que puede tener el bebé

y que la maternidad sea lo que realmente le hace feliz.

-Eso puede ser, sí, también, pero...

-Claro, que yo tampoco soy la persona más adecuada.

Porque tampoco lo he vivido y...

Y no sé. Probablemente no lo vaya a vivir.

-¿No te gustaría tener niños?

-Bueno. Digamos que una parte de mí envidia a Sarai. Eso es todo.

Te contaría muchas cosas, pero no tenemos mucha confianza,

así que... más adelante.

Muchas gracias por todo. -De nada.

La ley señala que el embarazo podrá interrumpirse

dentro de las primeras 14 semanas.

Para las mujeres que tienen entre 16 y 17 años,

su consentimiento dependerá única y exclusivamente de ellas.

Eso sí: Uno de sus representantes legales,

bien sea su padre o su madre, deberá ser informado de su decisión.

Raúl acudió al hospital

por una infección en una uña de un pie,

pero, debido a su diabetes,

la infección derivó en gangrena y sepsis,

y le han tenido que amputar el dedo gordo.

El paciente está muy débil.

-Jacinto. Pilar. ¿Qué tal? -¿Qué tal?

-Ay... ¿Podemos verle, por favor?

-Sí. Conmigo, por favor. -Sí.

-Hemos tenido que operar, pero ahora está estable.

Así que esperad aquí un segundito, por favor.

Silvia. Están aquí los padres de Raúl.

-Pablo, ahora mismo no es un buen momento.

-¿Qué pasa?

¡Está pasando algo!

-¿Podéis esperar aquí un segundo, por favor?

-¿Cuándo...? ¿Cuándo nos vamos a enterar de lo que pasa?

-Eh... Sentaros aquí un segundo y ahora mismo...

-¿Aquí? -Sí, sí, por favor.

-No tengo buenas noticias.

Siento muchísimo comunicarles que Raúl acaba de fallecer.

Dar noticias como esta es, sin duda, lo peor de nuestra profesión.

Nunca llegará el día en que consiga acostumbrarme y...,

y que no me afecte.

La infección se extendió por todo el cuerpo,

y aunque, de verdad que hemos hecho todo lo que hemos podido,

los órganos empezaron a fallar, uno detrás de otro.

De verdad que lo siento muchísimo.

-¡Hola! -Hola.

Te estaba buscando. -Hoy ha sido un día muy duro.

-Ya. Escúchame una cosa: Eh...

Disculpa, por el malentendido con Rosendo y todo ese lío.

-No pasa nada, de verdad. Además ha terminado todo bien.

-Sí... Ese es el problema de trabajar con tu pareja.

-Seguro que Lucía era mucho más comprensiva que yo.

-No, mi amor.

-No, es normal que haya roces en el trabajo.

Y qué te voy a decir a ti,

que tienes mucha más experiencia que yo

con esto de trabajar con tu pareja.

Mira: Los problemas del trabajo, se quedan en el trabajo.

-Me parece muy bien.

Pero, si quieres, luego hablamos en casa.

-Claro. -¿Vale?

-Mm...

-Chao. -Chao.

(Suspira).

-Bueno, se ha caído de una escalera mientras colocaba los trastos y...

tiene un corte también.

-Bueno, ha sido una torpeza mía. Es que Emilio es un exagerado.

-A ver. -Con cuidado.

-Un buen golpe, ¿eh? -Sí.

-Hay un hematoma por el golpe y cierto dolor a la movilización.

-Gracias, Amelia, por no decir nada. -Esto se queda entre nosotros.

-¿Me vas a decir qué es lo que pasa?

Porque es que sé que estáis ocultando algo.

-Me voy de casa.

Tu padre y yo nos vamos a separar.

-El sábado salí, bebí más de la cuenta,

y me he tirado todo el domingo vomitando.

Voy a... -¿Vomitar? Clara.

Venga. Mira, Dacaret.

No tendríamos que haber salido el sábado por la noche,

así ella no hubiera salido y no hubiera pasado esto.

-Si no hubiéramos salido el sábado por la noche,

ella hubiera bebido igual porque habría ido a la fiesta.

Tras una exploración más exhaustiva,

todo apunta a que Marta sufre una hemorragia digestiva alta.

-¿Y mamá?

-¿Mamá? La he mandado a casa a descansar.

Marta. ¡Clara! ¡Clara! ¡Clara!

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Centro médico - 06/03/17 (2)

06 mar 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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