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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 06/03/17 (1) - ver ahora
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Hola. -Hola.

-Toma, los informes médicos que me has pedido.

-Vale, gracias.

-¿Estás enfadado conmigo o algo?

-¿Estás mejor que el otro día? -Sí. Estoy mejor.

-Vale, me alegro.

Oye, por cierto, te han llamado para que des tu declaración

con el tema de Mendieta. -Sí.

-Sólo espero que seas sincera.

-Bueno, pues claro que voy a ser sincera.

Pero es que también va a depender de las preguntas.

No puedo decir la verdad a todo.

O sea, no puedo decir que rompiste el protocolo

para saber si yo estaba tomando placebo o medicación de verdad.

Eso, por ejemplo, no lo podría decir.

-No, escúchame. Por mi parte, no hace falta que ocultes nada, ¿vale?

Ya me atendré yo a las consecuencias que vengan.

Porque lo que está haciendo este hombre ni es ético,

y desde luego no es por tu bien.

Así que por mí puedes contarlo todo.

Busca.

Tengo una urgencia.

Estefanía llega al hospital tras perder el conocimiento en su casa.

¡Oiga, oiga, oiga, perdone! Es que usted no puede pasar ahí.

-¿No puedo pasar? ¿Y qué hago?

Sergio, su mejor amigo, la encontró desmayada

y avisó a los servicios de urgencia inmediatamente.

Estefi y yo somos amigos íntimos desde el colegio.

Bueno, con decirte que tengo las llaves de su casa, te lo digo todo.

Pero llevaba unos días sin saber nada de ella

y bueno, cuando la he visto ahí tirada

con la cabeza apoyada en la taza del váter...

Pues pensaba que estaba muerta.

Y casi me muero del susto yo también, claro.

Julia ha traído al hospital a Javi, su hijo de 10 años,

porque sufre debilidad y rigidez muscular.

¡Ea! Gracias, ¿eh? Por esperarnos en la puerta.

-Julia, con todo lo que hacéis tú y tu marido por mi sobrino Lucas,

es lo menos que puedo hacer.

¿Cómo estás, Javi? -Un poco cansado.

-Vale. Carlos, ¿le tomas la tensión, por favor?

-A ver... Bueno, el sobrino de Andrea, de la doctora Soto,

es muy amigo de mi Javi.

El pobre Lucas, con todo lo de su mamá,

bueno, pues ha pasado muchas noches en casa,

sobretodo ya cuando ingresaron a la hermana de la doctora en el hospital.

Y bueno, una pena. Suerte que tiene..., que tiene a Andrea.

-Cuéntame. -Lleva unos días así,

como muy cansado, sobre todo las piernas.

-Mhm.

-Y luego, se queja de que le duelen un poco los riñones.

Yo pensaba que estaba cogiendo una gripe, pero..., pero bueno, no sé.

Se le pasa enseguida, ¿eh? también. -Vale. ¿Y eso es todo?

-Bueno, no sé. Lleva..., lleva un tiempo así, muy callado, el pobre.

-Vale. ¿Y los síntomas que tiene él, los notas tú también?

-No, no, no. -Vale. Pues vamos a explorarle.

-¿Sí? Vale.

-Javi, vamos a ver esa tripa.

Tiene globo vesical. Va a haber que sondarle.

La incontinencia urinaria es un síntoma

que no se debe tomar a la ligera.

Puede ser una dolencia del sistema nervioso, una infección,

una lesión tumoral o incluso una malformación congénita.

Otra cosa muy distinta es la enuresis nocturna,

que es cuando un niño de cinco años o más moja la cama durante el sueño.

La enuresis es totalmente involuntaria,

y nunca debemos regañarles o ridiculizarlos por eso.

A ver..., le he notado que tiene varios ganglios inflamados,

tiene inflamado el hígado también, además del globo vesical.

-¿Y eso qué significa? -Todavía no lo sé.

Puede ser una infección o una intoxicación.

¿Ha comido algo raro o algo que le haya podido sentar mal,

como marisco o huevos...? -No sé. No.

Bueno, aparte que, lo que él come, lo como yo.

Comemos juntos, o sea que no... -Vale.

-Que yo sepa.

-Tiene la vejiga distendida por encima del pubis.

Así que hay que ingresarlo y lo vamos a sondar, ¿vale?

-Sí. -Voy a pedir también ayuda

a un compañero neurólogo,

para que le haga una exploración neurológica completa.

-Vale, vale. -¿Vale?

-Sí. -Bueno.

Bueno, campeón, pues ya está.

-Hala...

Mi amorcito. ¡Uy, madre!

-Bueno, he visto que tienes varias estrías en el abdomen.

¿Has perdido mucho peso en poco tiempo?

-Pues sí, bastante. -Mhm.

-Pero ya hace unos años. -Vale.

-Bueno, en los últimos 20 años ha perdido casi 40 kilos,

o sea que imagínese.

-Sí, de pequeña era gordita.

Y estuve superacomplejada toda mi vida. Así que...

-Luego se puso a dieta

y pasó de ser la gordita de la clase a una "feme fatale".

-Sergio...

-Bueno, solo hay que ver el tatu que te hiciste en el...

¿qué hace, 10 o 12 años? -¡Oye! Vale ya.

-Bueno, cuando llegó al peso que quería se hizo un tatu...

Enséñaselo al... -¿Lo tienes que contar todo?

-No sé. Solo quería ayudar. Vale. -Vale, tranquilos.

Vamos a ver, Estefanía.

¿Recuerdas qué es lo último que estabas haciendo

antes de estar inconsciente? -No.

No. Sólo que la noche antes no me encontraba muy bien.

Me dolía la cabeza, tenía náuseas y diarrea y me tomé un paracetamol.

-Vale.

-Me acosté y luego me levanté a media noche para ir al baño.

No recuerdo más.

-¿Has podido comer alguna cosa extraña

o que te haya sentado mal últimamente?

-No.

Bueno, me fui de fiesta el otro día con unos amigos.

Y la verdad que no me cuidé mucho. -Vale.

-Pero si me dijiste que te ibas a quedar en casa, viendo una peli.

-Y me quedé en casa viendo una peli.

Pero luego no tenía ganas de irme a dormir y me fui. ¿Qué pasa?

-¿Y se te fue de las manos, no? Es que de verdad que es que...

No entiendo por qué me mientes. -Sergio, no te miento.

Sencillamente, no te cuento todo lo que hago. ¿Qué pasa?

-Ya. -Que es que pareces mi padre, tío.

-Da igual.

A mí no me gustan esos amigos que tienen que contárselo todo:,

a dónde van, con quién, qué hacen...

Mira, que Sergio y yo nos conozcamos desde niños,

no quiere decir que se lo tenga que explicar todo.

A veces, se pasa un poquito de controlador.

Mira. No, no me acuerdo. Es que recuerdo que salí,

pero sinceramente, no recuerdo ni cómo volví a casa.

-Ya.

-Sólo que al día siguiente tenía un..., unos granitos en el tobillo.

-¿En el tobillo? -Sí.

-A ver. ¿Me lo dejas ver?

A ver...

¿En los dos?

Sí.

Vale, sí. Sí, e un sarpullido

que debe ser fruto de una reacción alérgica, ¿vale?

Porque no veo infección local. Vale. Ya te puedes tapar.

Pues vamos a hacer una analítica general, ¿vale?

Para empezar a salir de dudas, ¿de acuerdo?

Hasta ahora.

-¿Y tú qué? -¿Con quién saliste de fiesta?

Pero, ¿por qué no me dices las cosas?

La doctora Soto ha solicitado la valoración neurológica de Javi,

el amigo de su sobrino.

El doctor Mendieta se encarga de la exploración.

Bueno, buena señal, ¿no?

-Ahora te voy a mirar el pie, ¿de acuerdo?

-Aparte de la debilidad y la rigidez muscular,

el paciente presenta hiperreflexia osteotendinosa.

Es decir, sus reflejos son más sensibles, más agudos de lo normal.

-Ya. Ya está.

-Tranquila, tranquila.

-Después de la exploración neurológica,

creo que podemos estar frente a una afectación de la médula espinal.

Por algo que la esté comprimiendo,

por una interrupción del correcto funcionamiento

de los cordones medulares, por una falta de riego...

Es imposible saberlo sin más pruebas.

-¿Cuándo le hace las pruebas? -Las voy a pedir de inmediato.

-¡Chiqui! Hola, campeón. ¿Qué tal estas?

-Mal. Me van a hacer unas pruebas porque el pis se me mueve solo.

-Hola, Andrea. -Hola.

Mira, él es el doctor Mendieta. Jonás es el padre de Javier.

-Hola, encantado. -¿Podemos hablar fuera un momentito?

-Vale, Julia. -¿Te quedas con él un momentito?

-Sí, sí. No te preocupes. -Vale, gracias.

-¿Se puede saber por qué no me has avisado?

-¡Ay! ¿Qué se yo? Si no vas a estar ocupado...

-Javi. ¿Tú sabes que el doctor Mendieta es un experto en cerebros

y tiene un montón de historias alucinantes sobre el cerebro?

-Sí. Sí, pero es que ahora mismo no tengo tiempo.

-Dos minutos.

-(Padre):Me he tenido que enterar por una vecina

que está nuestro hijo en el hospital, ¿te enteras?

-(Madre):¡Te aviso cuando puedo! -(Padre):¡No, cuando puedes no!

¡Es mi hijo y me preocupa, ¿entiendes?!

-(Madre):¿Te preocupa, te preocupa?

-¿Sabías que la doctora Soto ha estado en la guerra?

-¿Has estado en la guerra?

-(Madre):¡Te aviso cuando puedo! -(Padre):¡Cuando puedes no!

-Sí. -¿Y has matado a alguien?

-No. Yo no he matado a nadie. Yo solo curaba a gente.

-Hola, ¿qué tal? -Hola.

-Bueno, Estefanía, traigo los resultados de la analítica,

¿de acuerdo?

Y aparece una alteración de las enzimas hepáticas.

Eso quiere decir que las transaminasas están elevadas

y los marcadores inflamatorios también.

Lo cual indica que estás pasando por un proceso inflamatorio o infeccioso.

Y seguramente el sarpullido es una consecuencia de ello. ¿Vale?

-No he entendido nada. -Bueno, perdóname.

Lo que quiero decirte es que existe un problema en el hígado, ¿vale?

¿Estás bien? ¿Cómo te encuentras? -Mira, está sudando, como un pollo.

-Mira... -Que...

-Toma, toma, toma... ¿Ya, ya? ¿Mejor? -Gracias.

-Mire, doctor, ya ha vomitado varias veces

y además dice que le duele mucho la cabeza. No sé.

Algo..., algo le pasa. -Vamos a ver si tienes fiebre...

Sí. Tienes un poco de fiebre, ¿eh?

A ver, ¿puedes abrir la boca y sacar la lengua?

Vale.

Parece que estás un poco deshidratada.

Mira, yo creo que lo mejor es que te quedes ingresada, ¿vale?

Así te tenemos vigilada, te medicamos y te rehidratamos. ¿De acuerdo?

Venga, pues hacemos esto.

Estefanía tiene síntomas de sufrir algún tipo de infección.

Así que lo que vamos a hacer es realizarle un hemocultivo

para analizar la sangre y saber qué tipo de infección sufre.

Gracias.

-¿Doctor? -Hola.

-¿Tiene un minuto, por favor? -Sí, claro.

-Bueno, igual no debería contarle esto si el permiso de Estefanía.

Pero..., no sé, a lo mejor le ayuda para saber lo que le está pasando.

-Claro que sí.

Cualquier información que me des, me ayudará a hacer un mejor diagnóstico.

-Eh... Antes de que empezara a perder peso,

ella entró a trabajar en un bufete de abogados,

nada más terminar la carrera.

Y ahí pasó por una depresión muy fuerte, la verdad.

Yo me propuse ayudarla, la llevé a una clínica,

e incluso hice con ella la dieta y todo.

Bueno, total, que empezó a perder peso poco a poco

y fue saliendo del bajón. Pero ahí es cuando empezó a cambiar.

-Ya.

-Dejó el trabajo porque decía que la explotaban.

Y comenzó a salir noche sí, noche también...

Conoció a gente nueva y se distanció por completo

de la familia y de los amigos de toda la vida.

Entre ellos de mí.

A mí ni siquiera me ha presentado a sus amigos nuevos.

Pero sé que es gente que bebe más de la cuenta,

y que toman drogas.

Yo a veces he visto a Estefanía hecha una pena,

después de haber pasado varias noches seguidas por ahí.

No sé, se lo quería contar, porque igual esto es de ayuda.

-Claro que sí, por supuesto. Puede ser muy útil. Muchas gracias.

-Gracias.

-Estefanía está teniendo un shock séptico.

-Vale. Cuidado.

-Mendieta... -M.

-¿Cómo se te ocurre decirle al niño que yo he estado en la guerra?

-¿Qué pasa? ¿Que no es verdad o qué?

-¿Qué tiene que ver que sea verdad, por favor?

La guerra no me parece un tema adecuado para hablar con un niño.

-Soto, ¿qué te crees, que se va a escandalizar?

¿Qué te piensas que ven los niños todos los días en televisión?

-Mira, con los adultos tienes poco tacto.

Pero ya con los niños, ni te cuento, vamos.

-Ya, bueno. Habló la reina de la diplomacia, ¿verdad?

Tras sufrir un shock séptico,

la rápida intervención del doctor Dacaret y la enfermera Pepa

ha logrado que Estefanía esté de nuevo estabilizada.

Bueno. -¿Cómo te encuentras, Estefanía?

-Un poquito mejor.

-Mira, de momento en los hemocultivos no hemos encontrado ninguna bacteria.

-Eso es buena señal, ¿no? -Relativamente.

Porque lo que tenemos que hacer ahora es averiguar

qué es lo que está produciendo esta infección.

Mira, el siguiente paso es hacer una ecografía abdominal. ¿De acuerdo?

Por lo que te comenté de que tenías las transaminasas bastante elevadas.

-Es que todo eso,

unido al tomo amarillo que está adquiriendo ahora tu piel,

nos da indicaciones de que podrías tener algo en el hígado.

Por eso, el doctor te quiere hacer una ecografía.

-Vale. -Venga, ¿pues lo preparamos?

Muy bien.

El doctor Mendieta ha iniciado una batería de pruebas para Javi,

el niño de 10 años que llegó con debilidad y rigidez muscular.

Dile a Toño que, en cuanto tenga los resultados de las otras pruebas,

que me los mande. -Mhm.

-Le hemos realizado a Javi una resonancia magnética

de la zona lumbar, para encontrar el origen de sus signos

y síntomas neurológicos.

Eso nos ha permitido descartar la presencia de un tumor,

pero podría deberse a otras muchas causas,

como por ejemplo un síndrome paraneoplásico;

que es cuando hay un tumor en una localización del cuerpo

que se manifiesta en otros órganos o sistemas.

Por otro lado, en los análisis, hemos visto una elevación

del nivel de anticuerpos en sangre con inflamación

y reacción a cuerpo o agente extraño.

Esto nos haría sospechar la presencia de una parasitosis,

una intoxicación o una alergia.

En cualquier caso, lo que está claro es que el cuerpo del niño

está luchando contra algo y tenemos que saber qué es.

Pues lo único que les puedo decir en este momento

es que, con los resultados de las pruebas que tenemos hasta ahora,

los síntomas de Javi parece que no tienen un origen neurológico.

-¡Ah, menos mal! Bueno, ¿entonces qué? ¿Qué le pasa?

-Tenemos que seguir haciendo pruebas.

Así que tendrá que quedarse una noche más.

-Bueno, no hay problema, me quedo yo.

-No. Te has quedado esta noche. Me quedo yo.

-No, no. Si ahora te vas a ganar el premio al mejor padre del año.

Llegas un poco tarde.

-¡Mira, no me digas cómo tengo que educar a mi hijo! ¿Entiendes?

-No, ¿cómo educar? ¿Cómo? -No. Me voy a quedar yo.

-¡Disculpen, perdón!

No sé si son conscientes de que estamos en un hospital.

-Pues sí. -Gracias.

-Disculpe. -Sí.

-Ahora vengo. Mendieta. -¿Qué?

-Mira, como parece que no es nada neurológico,

si te parece sigo yo con el caso.

No te veo muy cómodo tratando con el niño.

-Mira, Soto. No se trata de llevarle al parque de atracciones

o de leerle un cuento de buenas noches.

Lo único que tengo que hacer es curarle.

-Al margen de los síntomas de Javi,

me preocupa que le afecte la separación de sus padres.

Ellos están convencidos de que no sabe nada,

pero yo no lo tengo tan claro.

-Tranquila, Estefanía.

-No me tranquiliza mucho no saber lo que tengo.

Y la cara del doctor no ayuda.

-El hígado de Estefanía presenta bordes irregulares y nodulares,

junto a varias imágenes que podrían ser masas.

La verdad es que no es muy buena señal,

porque podría tratarse de una enfermedad bastante grave.

-¿Significa eso que tengo cáncer? -Estefanía, Lo siento mucho,

pero solo con la ecografía, no... Se puede saber.

-¿De verdad que con todo eso, no podéis saber lo que tengo?

-Mira, Estoy viendo también que tienes un poco de ascitis.

-¿Qué es eso?

-Eso significa que tienes líquido acumulado en la cavidad abdominal,

que es lo que se está viendo ahora en la ecografía.

-Eso es. -Doctor, no se ande con rodeos.

Si tengo algo, me lo puede decir. -No, no, Estefanía.

Vamos a ver, no me ando con rodeos.

Mira, vamos a hacer una cosa.

Te vamos a extraer líquido ascítico del abdomen,

lo vamos a analizar y así tendremos más información.

¿Eh? Ya te digo ahora que tendrás que quedarte ingresada. ¿De acuerdo?

-Muy bien.

-El hígado de Estefanía parece estar bastante afectado,

así que vamos a realizarle una biopsia

para poder observar las lesiones.

Está bastante preocupada porque cree que podría tratarse de un cáncer.

Y la verdad es que existe esa posibilidad.

-Lucía, Mira, venía a hablar contigo. -Dime. ¿Cómo estás, cariño?

-Bien, bien, bien. Bien. -¿Seguro?

-Bien. -¿Y el niño, Lucas, cómo anda?

-Pues bastante bien. Bastante bien.

Pero yo te venía a hablar de un paciente que tengo ingresado,

que es un amigo de Lucas, que lo noto un poco... Triste.

Sus padres se están separando, y aunque al niño no le han dicho nada,

intentan no discutir delante de él, pero yo creo que algo nota.

¿Tú podrías hablar con él?

-Claro. Busco un hueco y hablo con él.

-Vale. Pues muchas gracias. -Venga. Pasa buen día.

-Hasta luego.

-¿Cómo estás, pequeña? -Pues mal.

He mandado un mensaje a mis padres. -Ya.

-No sabían nada de mí hace un par de meses.

-¿Cómo están? -Bien. Pero no les he dicho nada.

-Pero, ¿ha pasado algo? ¿Te ha dicho algo el médico?

-No. Que me tienen que hacer unas pruebas.

No saben exactamente qué es lo que tengo.

Ay..., Sergio. ¿Por qué no me pueden ir las cosas bien ya?

¿Por qué no me pueden ir las cosas bien por una vez en la vida?

De verdad, es que, cuando por fin consigo estar a gusto con mi cuerpo

y superar la depresión esta, no sé.

-A ver, Estef. Yo te conozco y ha pasado algo. ¿Qué ocurre?

-¿Pues es que te parece poco? -¿No te han dicho nada seguro?

-No. -¿Seguro?

-Seguro. De verdad.

Oye, Perdóname. Perdóname por haberte alejado de mí todo este tiempo.

-Ven aquí, anda. Te quiero más, boba...

-Yo también. Lo siento mucho, de verdad.

-La pequeña, que se nos ha puesto malita.

-Sí.

Mira, hasta que el doctor no me diga si tengo cáncer o no,

prefiero no decirle nada a Sergio. ¿Sabes?

No quiero que sufra más por mí.

Me siento muy mal por haberle apartado de mí todo este tiempo.

-Tranquila.

-¿Qué pasa? ¿Qué ha pasado?

-La rigidez muscular del chico ha empeorado.

Y a eso hay que añadirle un pico de fiebre

por una infección urinaria, causada como complicación de la sonda vesical

que le pusimos para evitar la retención de orina.

Pues al niño ha habido que ponerle antibiótico y retirarle la sonda.

Pero, por la forma en la que está evolucionando

y las dolencias que hemos podido descartar

con las pruebas que hemos hecho hasta ahora,

creo que puede tratarse de una infestación parasitaria,

que se está extendiendo al sistema nervioso.

¿Tienen ustedes mascotas o animales domésticos?

-No. No. -No. No.

-¿Y algún vecino que tenga perro, gato o..., u otro tipo de animal?

-Que yo sepa, no. -Ahora mismo no caigo. No.

-Le hemos hecho un examen de parásitos en heces

que ha resultado negativo.

Pero eso no quiere decir gran cosa.

Ya que ese tipo de examen sólo abarca un grupo concreto de parásitos.

Necesitamos algo.

Cualquier detalle que nos indique a qué parásito nos enfrentamos,

para poder instaurar el tratamiento adecuado.

Si no lo conseguimos, el pronóstico... Bueno.

Digamos que no es muy favorable.

Pasado un tiempo,

Dacaret acude con los resultados de las pruebas a ver a Estefanía,

la paciente con el hígado muy dañado.

-Mira. Traigo los resultados del hemocultivo y del líquido ascítico.

¿De acuerdo?

Y aparece una infección por una bacteria

que se encuentra en pescados o mariscos.

¿Has comido gambas, percebes, ostras, últimamente?

-¿Me estás diciendo que puedo tener el hígado tocado

por haber comido marisco? No...

-Bueno, la bacteria en sí no explicaría el cuadro.

Pero, en la biopsia que te hemos realizado,

sí que aparece que tienes la hepatitis C crónica.

-¿Hepatitis C? ¿Crónica? -Sí.

-¿Y no..., no debería haberme dado cuenta antes?

-Pues mira. ¿Sabes lo que ocurre?

Que, en ocasiones, esta enfermedad puede permanecer asintomática.

Pero bueno. Dentro de lo malo, hay algo bueno.

Y es que, al haber sufrido esta infección por esta bacteria,

hemos podido detectarla.

De lo contrario, hubiera progresado y podrías estar bastante peor.

-¿Y cómo la puedo haber contraído?

-El virus de la hepatitis C se transmite a través de la sangre.

Y las causas de infección más comunes son la utilización de jeringuillas

de manera poco segura, la inapropiada esterilización del material médico,

y las transfusiones sanguíneas sin analizar.

El contagio a través del sexo es el menos común,

pero también puede ocurrir.

-Mira, lo único que recuerdo es un tatu que me hice hace diez años.

-Vale. ¿Lo puedo ver? ¿Sí? Vale.

A ver. Te ayudo... ¿Dónde lo tienes?

Vale.

"Feme fatale".

"Vale. Ya está. Ya está.

-Me lo hice en casa con unos amigos.

Tengo un amigo tatuador y hacía tiempo que no tatuaba y...

Y probablemente, no recuerdo si cambiamos las agujas, o qué.

-Pues lo más seguro es que sea la fuente del contagio.

Eh... ¿Has tenido relaciones sexuales sin protección

después de hacerte el tatu? -No. Lo tengo como norma.

-Vale. Perfecto. Bueno, en el caso de que lo hubieras hecho,

tendrías que avisar a la persona.

Porque podría existir un posible contagio.

-Joder.

Sergio. Mi amigo. Me acosté con él una vez sin protección.

-Vale. Bueno, aunque haya sido sólo una vez,

entiendo que la situación es un poco incómoda, pero deberías avisarle.

Bueno. Luego te veo.

Aprovechando una certeza mejoría,

los padres de Javi han accedido a que su hijo conozca a Lucía,

la psicóloga del hospital.

La infección urinaria ha mejorado con los antibióticos, pero...

Esto es algo pasajero.

Ya que necesitamos saber qué parásito es el que tiene, para curarle.

-Bueno, pero, ¿eso no lo pueden ver en un microscopio?

-No. No, no, no. No es tan fácil. Mire. Le explico,

ponga por caso que sospechamos un Anisakis. ¿De acuerdo?

Pues tendríamos que hacer la serología específica

para ese parásito.

¿Sabe de cuántos parásitos podríamos estar hablando?

Es imposible hacer serologías para todos.

-Hola.

-¿Qué? ¿Sabe lo de nuestra separación?

-Bueno. Yo creo que eso lo tenéis que hablar vosotros con él.

Pero es un niño muy listo.

La conversación con Javi no ha sido muy fluida, la verdad.

Porque en cuanto he empezado a hablarle de sus padres,

pues se ha cerrado en banda.

Puede ser porque esté sospechando que sus padres se han separado

y no se lo han dicho y esté un poco enfadado,

o porque realmente no se quiere abrir con la doctora Soto o conmigo.

Y esto, bueno, nos puede llevar un tiempo, la verdad.

-Déjame hablar a mí con él, de hombre a hombre.

-Yo creo que deberíais hablar los dos.

Pero, si os parece, os podéis acercar a mi despacho

y os puedo dar unas pautas de cómo hacerlo,

para que el niño se lo tome bien. -Sí, por favor.

-¿Sí? Bueno, pues vamos un ratito. -Sí, sí. Adelante. Ya me quedo yo.

-Una separación puede ser algo traumático para los hijos.

Pero que los padres sigan juntos pensando en el bienestar de ellos,

puede ser peor.

Lo importante para el equilibrio familiar

es que los padres sepan separar muy bien entre el rol de padres

y el rol de pareja.

Llaman a la puerta

-¿Sí?

-Hola, Pepa. -Hola.

-Escucha, ha venido la inspectora del estudio de campo del medicamento

para la esclerosis. ¿Vale?

Que nos quiere tomar la declaración a los dos.

-Ah. Pues no me viene muy bien. Pero... Pero vale.

-Vale. Escucha, si me aprecias lo mínimo como médico y como amigo,

es el momento de demostrarlo. ¿Vale? -Pero, ¿esto qué es?

¿Una especie de chantaje, o...? -No, no, no. No es ningún chantaje.

Simplemente te pido que digas la verdad.

-Vale. -Bueno.

-Hola. -Hola.

-¿Sabes una cosa? Creo que todo el mundo te trata

como si fueras un niño que no se entera de nada.

Pero me parece que tú te enteras de todo.

Voy a ser sincero contigo, Javi.

Estás enfermo porque tienes un parásito.

Y no te podemos curar hasta que sepamos qué parásito es.

Yo he sido sincero contigo,

así que ahora, necesito que tú lo seas conmigo.

¿De verdad no has estado jugando con..., con animales?

¿Con perros, con..., con pájaros, con un hámster...?

-¿A ti tus padres te querían? -Mira, niño. No estamos aquí para...

(Suspira).

Javi, te puedo asegurar dos cosas.

La primera es que...

Entiendo perfectamente por lo que estás pasando.

Y la segunda es que, pase lo que pase, tus padres te quieren.

-Pero si están todo el día discutiendo.

-Ya. Bueno, esto... Son cosas de mayores.

-Eres un mentiroso.

-Vale. Muy bien. Tú ganas.

Vamos a hablar de hombre a hombre.

-Cómo me iba a imaginar yo que iba a pillar una hepatitis

haciéndome un tatuaje. -Ya.

-Tienes que hacerte las pruebas ya.

-¿Estás segura de que no lo has hecho sin protección con más gente?

-Que no, Sergio, de verdad. Que...

Que tengo una norma superestricta con esto. Te lo digo en serio.

-Bueno. Esto también es responsabilidad mía, Estef.

-Pues sí. -¿Eh? Los dos tenemos la culpa.

No solo tú. -Pues sí.

Oye, ¿tú te acuerdas de cómo se dio? Es que...

-Pues sí me acuerdo, la verdad.

Pero... ¿Cómo pensar que nos haríamos esto?

-Mira, yo lo único que recuerdo es que fue un desastre total.

-Fue terrible. ¡Fue terrible! -Qué vergüenza.

-Venga, dame un abrazo. ¿Te hago daño? Venga, ven aquí. Anda.

-Pues mira, estuve investigando sobre el fármaco,

y me di cuenta de que el nivel de toxicidad

estaba por encima de los niveles permitidos.

Entonces, decidí hacer un informe.

Y... Y se lo pasé a Mendieta, que es el director del hospital,

que es el que lleva el ensayo clínico.

Y él me prometió que no se iba a comercializar,

que iba a parar con el ensayo.

Pero, de repente, me di cuenta de que no,

de que estaba siguiendo.

Y bueno. Y ella ha estado con el tratamiento,

y te puede contar los síntomas que ha tenido.

-Bien, adelante, pues cuénteme.

-Bueno. Es verdad que he tenido síntomas y efectos secundarios

que él ha referido,

pero en realidad son síntomas que están relacionados

con mi medicación habitual para la enfermedad que tengo,

que es la esclerosis múltiple. -Mm.

-Pepa, ¿qué estás diciendo?

El medicamento te está debilitando y lo sabes. Te está destrozando.

Díselo, por favor.

-Pero vamos a ver, ¿está usted segura de lo que está diciendo?

-Sí, sí. Completamente segura.

A ver, es verdad que al principio pensamos que los efectos secundarios

podrían deberse a este medicamento,

pero luego nos dimos cuenta de que no,

que eran por mi medicación habitual.

Por eso, el doctor Mendieta continuó con el ensayo clínico,

a pesar de que el doctor Dacaret lo abandonase previamente.

-Pepa, ¿se puede saber qué estás diciendo?

¿Le puedes decir la verdad, por favor?

-Mire, por favor, déjeme a solas con la paciente,

porque prefiero seguir hablando con ella. ¿De acuerdo?

-Desde luego.

-Ya, cuénteme.

-Bueno. Pues, como le decía,

es verdad que al principio tuve unos síntomas...

La conversación que tuvo el doctor Mendieta con Javi

ha servido para encontrar el parásito que provocaba sus síntomas.

Está yendo todo bien, ¿de acuerdo?

Así que en unos días, le podremos dar el alta.

-Qué bien. -¿De acuerdo?

-Vale.

-Javi llevaba un tiempo cuidando de un grupo de gatos callejeros

de su barrio.

Se refugió en ellos ante la certeza de que sus padres se iban a separar.

Le hemos hecho unas serologías que han sido específicas

para Toxocara felis,

que es un parásito presente en las heces de los gatos.

Le hemos puesto el tratamiento antiparasitario adecuado

y ahora está mucho mejor.

La evolución va a ser lenta, pero el pronóstico es muy favorable.

¿De acuerdo? -Vale. Muchas gracias, ¿eh?

-Gracias, ¿eh? -Sí. Otra cosa.

Creo que a Javi le vendría muy bien tener una mascota.

En estas circunstancias, necesita querer y ser querido.

-Aaah. Ah, bueno. -Va.

-Quiero un perrito. -¿Sí? ¿Un perrito?

-Mmm... Adoptado, ¿no? Mejor.

-¿Sabes? Que me parece increíble

que Mendieta haya conseguido que Javi se abra.

-A ver si va a tener corazón.

El doctor Dacaret se reúne con Estefanía y Sergio.

Trae los resultados de los análisis que determinarán si Sergio

ha sido infectado con el virus de la hepatitis C que porta Estefanía.

¿Qué tal, Estefanía? ¿Cómo te encuentras?

-Pues mucho mejor. Ya no tengo náuseas.

-Bueno. Eso es bueno.

Quiere decir que el antibiótico está haciendo efecto.

Traigo los resultados de la analítica de Sergio. ¿Vale?

Y siento informarte que también tienes la hepatitis C.

-¿Pero ya es 100% seguro? ¿No puede haber un error?

-Lo siento, pero no.

De todos modos, tranquilos,

porque hoy en día existe un tratamiento que erradica el virus

y cura la infección. ¿Vale?

Lo que no revierte son los daños que ha sufrido el hígado hasta ahora.

-Lo siento.

-Bueno, estamos en esto juntos, Estefa, ¿eh?

Y juntos lo superaremos, como hemos hecho siempre. Ya verás.

-Bueno. Os dejo.

-Qué haría yo sin ti. -Pues nada bueno, la verdad, Estef.

Nada bueno. -Ven aquí.

Ay, lo siento.

-¿Llamamos a la protectora? -¿Sí?

-Sí. -¿Sí?

-Venga.

-Bueno, pero te tienes que hacer cargo.

-Vale. -¿Vale?

-Vamos a llamarla. ¿Vale? -Venga. Ahora venimos, cariño.

-Hola, Lucas.

Mis padres me van a comprar un perrito. ¿Cómo lo llamamos?

-Estoy pensando que mi prima adoptó un perro. La puedo llamar a ver.

-Claro. Pues llámala. -Bueno. Qué bien, ¿no?

-Ss. ¿Y nosotros, qué? -No sé.

-Mira, es que había pensado que podíamos hablar con la psicóloga,

y hacer terapia de pareja. -Yo no lo tengo muy claro.

Podemos hacer terapia cada uno por separado,

y aprender a gestionar esta situación con Javi, que es lo más importante.

-Sí. Seguro que tienes razón, ¿eh?

-Vaya susto. -Sí.

Bueno, pero ahora vas a necesitar más ayuda.

-No necesito ayuda. Tú también eres el padre.

-Sí. -¿No lo entiendes? Ay...

-Ah, Dacaret. -M.

-¿Ya le has pasado los informes a Sergio? ¿Qué te ha dicho?

-Bueno. -¿M?

-Que están en un mal momento.

Pero, como son amigos, seguro que lo solucionan juntos.

-Oye, por favor. Para. No te tomes mi declaración como algo personal.

Yo no tengo nada en contra tuya. De verdad. Por favor, confía en mí.

-¿Que confíe en ti? -Sí. Confía en mí.

-Me has dado la espalda, delante de la inspectora.

¿Cómo quieres que confíe en ti?

Y además, ¿por qué estás siguiendo con el ensayo clínico de Mendieta?

Es que no me entra en la cabeza.

-Mira, hay muchas cosas que tú no sabes.

Y no estamos haciendo nada malo.

-Ya. Yo solo sé que tú ya has tomado una decisión. ¿Vale?

Y a mi lado no es. No me esperaba esto de ti, Pepa.

  • Centro médico - 06/03/17 (1)

Centro médico - 06/03/17 (1)

06 mar 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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