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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 05/12/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

¿No me has traído un café?

Eres una chunga, ¿no me has pedido uno?

¿Y tú qué, espiándome detrás de las esquinas?

¿Quién, yo? No. ¿Por quién me tomas?

No irás a coger el ascensor. -Ahá.

¡Qué casualidad! -¿Tú también?

Sí,sí. -Oye, ¿qué tal Natalia?

¿Natalia? Bueno, creemos que tiene una hernia vaginal.

Ya.

Ya me dijo que no guardó reposo.

Sí, igual que nosotros. -A ver si tiene suerte.

Tenemos que esperar a los resultados del TAC,

pero me temo que habrá que operarla. -Ya.

Oye, yo creo que tenemos que parar esto.

Antes me cayó un interrogatorio de Clara.

¿A ti también, qué te dijo? -Bueno, fue muy sutil.

¿Sutil? -Sí, pero, vamos, que...

Doctor Merino, su salida de esta mañana va a traer cola.

Eso no lo decías anoche. (RÍEN)

Te recuerdo que la primera que se lanzó arrebatadoramente

sobre el otro fuiste tú. -Ya, pero yo lo hice en privado.

Y tú sabes perfectamente que las paredes hablan.

¿Qué dicen? -No te hagas el tonto, ¿eh?

Que sepas que la próxima vez que nos encontremos a Clara,

yo a ti ni te conozco.

Eres mala. Anda, dale al botón,

que, si no, vamos a estar aquí una hora.

Me voy a pedir un café entonces.

Yo sé que debería darme igual que la gente hable o no

de lo mío con Merino, pero la verdad es que no me gusta.

No me gusta nada que hablen de mí y, sobre todo, de esos temas.

Y más cuando lo mío con Merino está empezando y...

y no es nada.

No tengo que ir dando explicaciones por ahí a la gente.

Además, lo suyo con Vega y lo mío con Dacaret

está muy reciente todavía.

(LLAMA A LA PUERTA)

Hola, Natalia. -¡Has venido!

¿Por qué no me has avisado?

Fue todo muy rápido y, además, no sabía si...

Como sé que no te gustan las flores muertas, cortadas,

te he traído esta, que está vivita y coleando.

Gracias, es preciosa.

¿Cómo te encuentras?

Bien, ya casi no me duele.

¿Qué dice el doctor Landó?

Merino, ahora estoy con el doctor Merino, un encanto.

Y acaba de hacerme un TAC.

Estamos esperando los resultados, pero creo que me tienen que operar.

¿Pero te han cambiado de médico otra vez?

¿Es que hicieron alguna cosa mal en la operación?

No, no, no, no. -¿Entonces?

Bueno, después de la operación, empecé con el tratamiento hormonal.

¿Lo de la braquiterapia esa? -Eso, sí.

Y digamos que hubo una complicación porque no seguí al pie de la letra

las instrucciones del doctor.

Ya, me lo imagino, te dirían que hicieras reposo

y tú como no haces caso, ¿no?

Ya, algo así, sí.

Tenía muchas ganas de verte, te he echado mucho de menos.

¿Y esto?

Pensaba que habíamos dicho de darnos un tiempo.

Ya, ya, lo sé, pero es que estos días sin ti han sido...

No sé, creo que he abierto los ojos y yo te quiero mucho, Bernardo.

Y yo ya no quiero más ligues de una noche.

El sexo no es tan importante como tener a alguien que te complete.

¡Uy, qué fuerte!

Yo siempre diciendo que lo de la media naranja

era una chorrada y mírame.

¿Ligues de una noche?

¡Has tenido ligues de una noche!

Bonita forma de demostrarle a alguien cómo le echas de menos, ¿no?

Ya no estábamos juntos, no creo que sea como para ponerse así.

No, no lo sé, no lo sé, tal vez sí,

porque eso no es algo que le haces a alguien que te importa, ¿no?

Bueno, a alguien que te importe se lo dices,

como estoy haciendo yo ahora mismo.

Lo otro no tiene ninguna importancia, no significó nada para mí.

Y creo que era un proceso por el que tenía que pasar

para darme cuenta de lo que significas para mí.

Un proceso.

¿Eso es todo lo que vas a decir?

Pues no lo sé, ¿qué quieres que diga?

Yo no necesito ese proceso para saber lo que siento por ti.

¿Y qué sientes por mí?

Pues ahora mismo, que no puedo confiar en ti.

Bueno, es que yo alucino.

Es que le digo lo que siento por él y a él lo único que le importa

es un ligue sin importancia.

Si es que, además, no estábamos ni juntos,

es que no le tengo que dar ninguna explicación.

¿Que tenía, que estar de luto?

Es que, seguro que si hubiese sido al revés,

todo sería muy distinto, seguro.

En fin, yo solo espero que se le pase pronto

y se centre en lo que de verdad importa.

Bueno, ¿y sabes lo que me contestó Merino?

Clara, hija, que mira que te gusta un chisme, de verdad.

Eh, perdona, a mí y a cualquiera, ¿eh?

Está comprobado científicamente que le interesa a todo el mundo,

pero no tienen la valentía de asumirlo y aceptarlo, ¿qué?

Ah, ¿que está comprobado científicamente?Sí.

¿Está en la literatura médica, entonces?Seguramente.

Ya, pues a mí no solamente es que no me guste,

sino que incluso me provoca como mal humor, fíjate.

¡Es que eres muy rara, Marco, de verdad!

Tú fíjate en los quioscos, ¿qué es lo que más se vende?

Todas las revistas rosas, que no paran de sacarlas.

Pues sí, y deberían prohibirlas, así la gente podría vivir su vida

sin tener que estar envidiando la aparente vida de los demás.

Porque ya me dirás tú a ti en qué te afecta que Merino

esté con Vega o con Reina.

Ah, pues te digo una cosa.

¡Hay porra!

¿Quieres participar?

¡Que no, mujer!

Clara, en serio, ¿a ti qué te parecería si la gente

fuera hablando cualquier cosa que se le ocurriera sobre ti

y sobre tu hija en el hospital, te gustaría?

¿Te crees que no lo han hecho?

Pero, mira, alguien dijo por ahí, no sé quién,

que más vale que hablen mal de ti a que no hablen.

Pues a mí no me cuentes lo de Merino porque no me interesa.

Bueno, ya te interesará, tiempo al tiempo.

Tiempo al tiempo...

Y, cambiando de tema, tú estás en un caso con Rocío, ¿no?

Ah, sí, bueno, un caso, madre mía, eso es un culebrón.

¡Pobre hombre!

Tiene a su padre con alzhéimer en casa solo, y él aquí.

Además, que el pronóstico es grave, ¿eh?

Estamos hablando de que puede quedarse postrado en cama.

Imagínate.

¡Madre mía!

Y además es que es tan majo y, no sé,

todo el rato preocupado por su padre...

Es que ese hombre no se merece que le pase nada malo, de verdad.

Pero bueno, chica, "c'est la vie", como dicen.Ya.

¿Y cómo ves a Rocío, la ves bien?

Anda que para no gustarte los chismes,

no paras de hacerme preguntas.

Clara, que te estoy preguntando si la ves con buena cara

o cómo la ves.

No sé, aunque, ahora que lo dices,

es verdad que la he encontrado más paliducha, sí.

Pero he pensado que es por el caso este que tiene,

que la trae por la calle de la amargura.

Como para tener buena cara, madre mía.

Ya. Sí.

Seguro que el caso le está influyendo,

porque, por lo que me ha contado Clara,

es una situación familiar muy dura y Rocío es una mujer muy empática,

pero es que ella ya tenía mala cara antes de empezar con el caso.

Y como médico sabes cuando algo no va bien, y no es intuición,

es ojo clínico.

Así que a ver si termina pronto con este paciente

y podemos hacerle esa analítica de sangre.

Y, mientras, estaré pendiente de ella, claro.

Hola.

Hola.

Te estaba buscando.

Pues mira, estoy aquí.

A ver si me cargo un poco las pilas.

Sí, la verdad es que este sitio es muy bonito.

Tenemos suerte de tener un sitio así, ¿eh?

¿Por qué necesitas cargarte las pilas, estás mal por algo?

No, bueno...

Las consultas, los pacientes, los familiares de los pacientes...

¡Yo qué sé! Yo.

¿Qué quieres, Ramón?

Verás, es que ayer...

Bueno, creo que estabas un poco incómoda y que yo no fui muy claro.

Si yo entiendo perfectamente cómo te puedes sentir,

porque ahora estás con lo de la custodia de Julia

y es que es normal que estés confuso con todo lo que se te viene encima.

No, no, no, pero espera, no, no, si yo no estoy confuso.

Vamos, nunca lo he tenido más claro en toda mi vida.

Me alegro.

Verás, Lucía, es que no sé si me entiendes.

Yo lo que te quiero decir...

es que yo te quiero.

Y yo sé que tú me quieres a mí.

Ramón, por favor.

Escúchame, escúchame, déjame terminar.

De verdad...

Yo sé que, que...

Le he estado dando muchas vueltas

y creo que, si volvemos a estar juntos, va a ser mucho más fácil.

¿Pero más fácil para quién, Ramón?

¿Cómo que para quién?

Más fácil para ti, que vas a tener una pareja

y va a ser más fácil que ganes un juicio,

para ti, que vas a tener una persona que cuide a tu hija.

No, es que no lo digo solo por eso.

¡Es que quiero que seas claro!

¿Tú quieres volver conmigo para ganar el juicio?

¡Pues claro que no!

Vamos a ver, Lucía, o no me entiendes

o es que no me quieres entender.

Yo quiero que volvamos juntos porque nos queremos.

Porque todo lo que ha pasado en estas semanas

lo único que hace es demostrar que tú y yo nos seguimos queriendo,

a pesar de todo lo que nos ha pasado.

Lucía, tú eres la mujer de mi vida.

Y yo, por más cosas que me pasan, es que no concibo mi vida

sin ti a mi lado.

Y yo tampoco, pero si es que...

A ver, eh...

Yo siempre he sabido estar a tu lado, ¿no?

Y tú también eres el hombre de mi vida.

¿Entonces?

Ramón, que tú no estás solo, que tienes una hija,

y que yo, de verdad, no sé si estoy preparada para cuidar una niña,

una hija que no es mía.

¡Déjame ya!

Es que yo no creo que ahora sea el momento de volver con Ramón,

porque lo veo muy focalizado en conseguir la custodia de Julia.

Y me da miedo que quiera volver conmigo

solo porque ahora se siente solo.

Porque yo llevo mucho tiempo sintiéndome sola.

Bueno, vamos a cambiar esto, que está ya en las últimas.

¿Qué tal la mano? Parece que mejor, ¿no?

¿Se sabe algún resultado ya?

Pues no, todavía es pronto, ¿eh?

¿Pronto para qué?

Diego, la doctora te está haciendo una ristra de pruebas,

o sea, que va a dar con lo que tienes seguro,

no te preocupes.

Ya lo sabe.

¿Cómo que ya lo sabe?

“Síndrome Guillain-Barré.

Un trastorno del sistema inmunitario que causa...

Cuyos primeros síntomas son...”.

¿Esto te lo ha confirmado la doctora?

No, pero es una opción que casi seguro.

Me voy a quedar, como poco, inválido, como poco.

Y mi padre...

dentro de nada, no va a saber ni dónde está ni quién es

y yo no voy... ¡Yo soy lo único que tiene!

A ver, Diego, esto es lo que pasa por ver Internet.

Muchas veces lo carga el diablo, ¿sabes?

Te pones a leer y, claro, terminas deprimido.

Normal, te llena la cabeza de pájaros.

¿A ti te confirmado la doctora que tienes eso, a que no?

No, pero...

No, pero nada.

De verdad, si todavía no sabes seguro de que puede ser esto,

no puedes perder la esperanza, hombre.

Si es que no se trata solo de mí, yo necesito ser realista

para calibrar las consecuencias.

Sí, todo eso está muy bien, Diego,

pero de verdad que te puede pasar cualquier cosa en cualquier momento,

te puede atropellar un coche, tener un accidente de autobús...

Pero eso es imprevisible.

¿Y qué no lo es?

Lo que no puedes es estar todo el rato

pensando que te va a pasar algo.

En la vida tienes que tomar tus propias decisiones

y pensar en positivo, de verdad.

Tienes dos opciones: positivo o negativo.

Y mañana pueden sacar una cura para el alzhéimer.

¿Por qué no? ¡Sí, claro!

Pues te digo una cosa, eso tiene las mismas posibilidades

que el que tú tengas Guillain-Barré.

O que la doctora hoy te dé el alta y mañana estés otra vez allí,

en casa de tu padre, con la reforma, ¿eh?

Hombre, visto así...

Claro que sí, hombre.

Mira, tú te habrás dado cuenta de que en un hospital

hay muchas horas muertas.

Dales vida, haz lo que quieras, lo que te guste,

lo que te apetezca hacer.

¿Podría conseguirme papel y lápiz?

Sí, claro que sí. ¿Para qué?

Ya verá. (RÍE)

Oye, Diego, y anímate, ¿vale?

Que no estás solo.

Aquí, en el hospital, estamos todos contigo y con tu padre.

¿Eh? Gracias.

Pero yo... Que sí, que sí.

Que ya te voy conociendo, el papel y el lápiz.

Y cuanto antes mejor, ¿no? Eso.

Venga, hecho, voy a por él. Gracias.

Si esto de Diego está resultando muy duro para Rocío y para mí,

bueno, no me quiero ni imaginar para él.

Yo intento apoyarle para que lo lleve lo mejor posible,

pero, bueno, solo lo consigo a ratos, la verdad.

Apoyar a personas prácticamente desconocidas

en momentos tan malos, es difícil.

Es un arma de doble filo.

Una nunca sabe realmente lo que pasa por la cabeza de un paciente,

y más en una situación como la de Diego,

así que cuando lo consigues, pues es una situación

que compensa todo lo demás.

No cambiaría mi trabajo por nada del mundo.

Bueno.

Avisaré al equipo, doctor Merino. -Gracias, Ana.

Disculpe, ¿es usted el doctor Merino?

Sí, soy yo.

¿El que se encarga del caso de Natalia Ruiz?

Sí, ¿y usted es...? -Soy su novio.

Bueno, ahora somos amigos.

¿Cómo se encuentra, se sabe algo del TAC?

¿Cómo sabes lo del TAC?

Bueno, no importa, me acaban de dar los resultados

y no son las mejores noticias.

Hay que operarla. -Me temo que sí.

Hay que llevarla a quirófano hoy mismo.

¿Hoy mismo? Entonces es grave.

Sí, si no la operamos lo antes posible.

¿La operación es peligrosa?

No tiene por qué serlo.

Toda operación conlleva sus riesgos, pero en este caso no.

¿Quiere pasar a verla antes de la operación?

No, no, no, gracias, yo estoy bien aquí, gracias.

Bueno, si necesita cualquier cosa, me dice. -De acuerdo.

Sí, disculpe, sí hay una cosa que me gustaría pedirle.

Dígame.

-No le diga a Natalia que estoy por aquí

y que he estado preguntando por ella.

Okey. -Gracias.

Claro que no me he movido del hospital.

¿Cómo iba a dejar a Natalia sola en una situación así,

si hasta hace dos días éramos una pareja feliz?

Bueno, nos iba bien.

Nos queríamos.

O eso pensaba yo.

Lucía, ¿has visto a Rocío?

Bueno, no...

Tenía esta consulta, pero tuvimos una urgencia

y se la pedí. ¿Por qué?

¿Sabes dónde está?

Me comentó que iba a recoger unos resultados al laboratorio.

¿Has mirado allí?

Sí, he mirado en el laboratorio y no estaba, pero, si no, vuelvo.

¿Está bien? Es que la he visto un poco rara.

¿Tú también? -Sí.

Es que llevo dos días persiguiéndola

para que se haga una analítica de sangre,

pero, al parecer, hasta que no acabe el diagnóstico de un paciente,

no tiene tiempo para nada más.

Me ha contado algo Clara,

es que el caso que tiene es bastante complicado, ¿no?

Sí, sí, pero es que ella no está bien.

Yo la noté un poquito más cansada

y la verdad es que pensé que era porque está muy presionada

por el caso, no sé.

Es que yo creo que es algo físico.

Bueno... -¿Tú estás bien?

Sí. -¿Sí?

Bueno, pues voy a ir a buscarla. -¡Suerte!

¿Nerviosa?

Sí, ¿se me nota?

En la cara.

Al final me tienen que operar.

Me van a venir a buscar enseguida.

Lo sé, he hablado con el doctor, ya me lo ha dicho.

¿Cuándo? Pensaba que te habías ido.

Cambié de opinión.

Me alegro.

Tranquila.

Todo va a ir bien.

¿Te acuerdas de lo que me dijiste

cuando me operaron de la muela del juicio?

Ya, ya lo sé, ya sé que no es exactamente lo mismo,

pero el miedo y la angustia que pasé no se lo deseo a nadie.

Doy fe, doy fe.

Aún tengo la cicatriz de la clavada de uñas

que me hiciste cuando el dentista te pinchó la anestesia.

Lo siento, fue sin querer.

Nada, tranquilo.

Y sí, sí, me acuerdo perfectamente de lo que te dije.

Aquí está mi mano.

Y si no me dejan entrar en quirófano durante la operación,

pues me disfrazo de cirujano y listo.

¿Mejor? -Sí.

Cariño, he estado pensando en lo que dijiste antes

y creo que tienes razón.

Durante tres años lo hemos estado haciendo todo mal.

O sea, a ver, todo, todo, todo no.

Ya.

Pero es verdad que nos hemos estado dejando de llevar por la inercia

y hemos avanzado sin ningún rumbo.

Sí, sí, yo... Vamos, que yo también pienso igual.

Y antes, cuando me fui, me fui con la intención de no volver.

Ya, normal, lo entiendo.

Pero no pude.

No puedo.

Tienes razón, cariño.

Una relación, nuestra relación, es mucho más que sexo

y que pasar tiempo juntos, es mucho más.

Sí, sí, sí, mucho más.

Y ahora mismo me tiemblan las piernas,

como si fuera yo el que va a entrar en quirófano.

Porque una parte de mí está aquí contigo.

Quiero despertarme cada mañana un poquitín antes que tú

para ver cómo tú lo haces y quiero pasar tiempo contigo.

Todo, todo el tiempo.

Esto es lo que quiero.

Bueno, a ver, mi intención era animarte un poco

antes de la operación.

Supongo que esto es lo que la gente llama madurar.

Sí, sí, debe de ser eso.

Debe de ser eso, ¿no?

Pues ya que lo hago, lo hago bien, ¿no te parece?

Vale. -Bien, bien.

¿Vale?

¿Quieres casarte conmigo, Natalia?

Pero... ¿así, sin anillo ni nada?

Sin nada, así, a lo loco.

Primero la operación y luego, en casa,

ya buscaremos un anillo.

¡Vale! -¿Sí?

Hola, Diego.

Tengo buenas noticias.

No he encontrado nada concluyente en ninguna de las pruebas,

excepto en la serología para ETS.

Pero eso es la enfermedad de transmisión sexual. ¿Tengo algo?

No, no, ha sido negativo para ETS, pero positivo para flavivirus.

¿Existe un virus que se llame así?

Sí, e hicimos un nuevo análisis con él y... ¡bingo!

Tienes encefalitis por flavivirus o virus del Nilo occidental.

Pues no sé qué es eso, pero espero que tenga cura.

Sí, sí, sí, vamos a empezar con el tratamiento ahora mismo.

¿Pero cómo demonios he pillado yo eso?

¿Está bien, se encuentra bien?

Sí, sí, sí, sí, eh...

No me diga que le he pegado el virus este.

No, hombre, no, no te preocupes.

Es que estoy cansada.

No pasa nada, pero gracias por preguntar.

Es lo menos después de todo lo que han hecho ustedes por mí.

Y, volviendo al virus,

¿has estado últimamente en contacto con aves enfermas o muertas?

Más de una semana frotando excrementos

y restos de palomas muertas en la buhardilla de mi padre,

que en mi vida he pasado tanto asco.

Es que el virus se transmite de insectos a aves

y de aves a humanos, por eso hay que tener cuidado

con las aves que se hayan muerto sin causa aparente.

Con la película que me había montado con lo del Guillain-Barré

y ahora resulta que...

Ya, suele pasar.

¿Está bien?

Eh... Sí, sí, sí.

Es cansancio.

Voy a avisar a Clara, la enfermera,

para que empecemos con el tratamiento ya

y así, mientras antes empecemos, antes te puedes ir con tu padre.

No veo el momento.

Bueno, muchas gracias, por eso y por todo.

De nada.

¡Rocío!

¡Rocío. Rocío, mírame!

El... el virus.

¿Nos sentamos ahí?

Rocío, ¿qué virus?

¡Rocío, venga, Rocío, dime!

¡Rocío!

¡Rocío! -¿Qué pasa?

Que se ha desmayado, habrá sido un vasovagal.

Vamos a colocarla.

La voy a auscultar.

No tiene pulso.

¡Joder, que no tiene pulso!

¡Tráeme una silla, una camilla, lo que sea!

¡Venga, rápido!

¡Venga, rápido, por favor!

¡Tenemos que llevarla a Reanimación, venga!

¡Sonríe!

¿Tomando el aire?

¿Y tú qué?

¿Tanto había que hablar?

¿Yo, por qué?

¿No estarás pensando

que he hecho coincidir mi hora de descanso con la tuya?

Hombre, es que no solo lo pienso, estoy segura.

Yo creo que llevas buscándome todo el día

de una forma un tanto sospechosa.

Es más, doctor Merino, ¿le importaría guardar un metro de distancia?

Que luego la gente habla. -Por supuesto, doctora Queen.

No quiero que nos relacionen.

Esto es que está un poco como inclinado, ¿no?

Yo me voy cayendo...

Qué idiota. -Sí, un poco sí, la verdad.

¿Qué? Vaya buen día que se ha quedado, ¿eh?

Da gusto de estar aquí aprovechando.

Pues sí, ni pillas catarros ni nada, ¿eh? Bueno, vamos a seguir.

Hasta luego. -Hasta luego.

De esto ya se va a enterar todo el hospital, que lo sepas.

Y no solo este.

Esto va en cadena.

Este es el cuarto de baño.

Quiero que quepa aquí una silla para poder bañarlo cuando... Ya sabe.

Ah, pues mira qué buena idea.

Y esto es la buhardilla.

Sí.Aquí quiero hacer como una especie de mirador

para que pueda ver las estrellas en invierno.

A mi padre le encanta observar las estrellas.

Se sabe el nombre de todas.

Te va a quedar precioso, Diego.

Pero, ojo, ni se te ocurra frotar.

Ya me entiendes.

Pero si lo dejé reluciente, por eso estoy como estoy.

Bueno, pues esto ya está, ¿vale?

Así que en nada ya estás con tu padre viendo las estrellas.

No veo el momento.

Muchas gracias, Clara, por eso y por todo.

Bah, no tiene importancia.

Estoy acostumbrada a lidiar con pacientes difíciles.

Que me monté una película...

Pero una película de terror, sí.

De terror y catástrofe, todo junto.

Pero tus palabras me ayudaron mucho.

De verdad que me alegro, claro que sí.

De todas maneras, quiero que sepas que lo del paciente difícil

era una broma, ¿eh? (Ríe)

A ver, Diego, de verdad, tienes que dejarte fluir más

y no tomarte las cosas tan a pecho, es mucho mejor.

Ya.

Fíjate, cuando hay circunstancias que no son favorables,

¿sabes lo mejor que puedes hacer?

Sonreír y relajarte. ¡Funciona siempre!

No sé si lo voy a conseguir, pero lo voy a intentar.

Pues yo sí lo tengo claro, que lo vas a conseguir.

Hola, ¿se puede?

Hola, Lucía, adelante.

Oye, llegas justo a tiempo.

Mira, Diego, ella es Lucía, la psicóloga del hospital.

Encantada. -Encantado.

Y es la que te va a dar unos consejos

de cómo tratar a un paciente con alzhéimer

en las diferentes fases, ¿eh?

Pues nada, si quiere mudarse al campo,

Allí creo que toda ayuda va a ser poca.

Pues me encantaría, pero de momento estoy aquí, en el hospital,

a tu disposición, eso sí, cuando quieras. -Muchas gracias.

Venga, pues que te mejores, ¿vale? Muchas gracias, Clara.

De nada, hasta luego.

Lucía, una cosita. Dime.

Que es que no le he dicho nada de lo de Rocío.

Por cierto, ¿cómo está? Mal.

¡No me digas!

Ya está, venga.

¿A ver?

¿Eres arquitecto?

No, qué va, qué más quisiera.

Es muy complicado cuidar a un familiar enfermo,

sobre todo si hablamos de enfermedades

con una carga psicológica tan importante como el alzhéimer,

por eso no debemos dudar en pedir ayuda,

tanto física para cuidar al enfermo, como psicológica,

para los propios cuidadores.

(Pitidos intermitentes)

Si llegas a tardar un segundo más en reaccionar, no la recuperas.

¿Pero qué ha pasado, Ramón? No lo sé, no lo sé.

No sé qué ha podido provocar la parada,

pero ya he pedido varias pruebas.

¡Es que no me lo puedo creer!

Sabía que no estaba bien,

pero es que se nos ha parado en medio del pasillo.Vale, vale.

A ver, ¿desde cuándo hace que la ves así?

Llevaba un par de días.

Voy al laboratorio, a ver si están los resultados.

Silvia, tranquila, ya sabes cómo funciona esto,

así que tranquila, ¿de acuerdo?

Hay que esperar.

Lo siento.

Nada.

(Pitidos rápidos)

¡Se está desaturando!

¿Cómo está?

Las constantes están más o menos bien,

pero todavía no ha recuperado el conocimiento.

¿Pero qué es lo que le pasa?

Para la 245...

¿Estás bien, qué ha pasado?

Sí, sí, estoy bien, ha sido un pequeño resbalón.

Me cuesta creer que no va a volver a abrir los ojos nunca más.

Igual debería decirle algo, ¿no?

No sé, despedirme de alguna forma.

¿No lo conoce? Es Lalo Puertas, el cantante.

No, no, no lo conozco.

Lalo, explícame cómo es... -(TOSE)

Nos lo llevamos a triaje.

Parece que se trata de la torsión del testículo izquierdo,

que se sube a la zona abdominal e inguinal.

Vaya susto nos has dado, ¿eh?

Mira, no hace falta que me des conversación, ¿vale?

Ay, hija, solo me interesaba por ti.

¿Que te interesas por mí?

Ay, mira, bonita, a mí también me hubiera gustado

tratar a otros pacientes, pero me tengo que aguantar contigo.

¡Tienes que dejarme explicar mi versión!

Es que no hace falta, Pepa, sabes tan bien como yo

que tu esclerosis está afectando a tu trabajo.

Hay que devolver ese testículo a su sitio porque, si no...

¿Si no, qué?

Pues corremos el riesgo de tener que extirparlo.

Hay que operar de urgencia, en menos de seis horas. -¿Hoy?

Subtitulación realizada por: Virginia Sander.

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Centro médico - 05/12/18 (2)

05 dic 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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