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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 05/10/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Berta y yo.

Está claro que nuestra vida va a cambiar,

pero... tengo mis dudas de que sea para mejor.

No sé, no sé.

Es que ahora... ahora es diferente.

¿Por qué es diferente? Tú sigues siendo el mismo.

Ya, pero antes te tenía a ti.

Pienso si le hubiera venido bien una figura paterna.

Te entiendo.

Yo me crié también sola con mi madre, ¿sabes?

Pero bueno, tuve a mi tío, que fue como un padre para mí.

¿Sabes lo que me ha dicho? -¿El qué?

Que se siente culpable por haberte criado sola.

Me parece perfecto

que me haya criado como madre soltera.

Nunca he necesitado a nadie.

Ni a mi padre.

Qué suerte, yo sí le eché de menos.

¿Que tú no quieres este niño? ¿Dices eso?

Claro que lo quiero, por supuesto que sí,

pero estoy diciendo que a lo mejor me habría gustado hacerlo

de una forma diferente, en otro momento

o haber sido yo la que se quedara embarazada.

Si no te hubiera apoyado, habrías seguido con lo que querías

porque era tu decisión.

Me estoy mareando.

¿Estás bien?

No, me estoy mareando.

-Respira.

¿Quieres agua?

¡Ah! -¿Eh?

¡Tranquila, respira!

Venga, respira.

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

(Sintonía de la serie)

(Sirena)

(MEGAFONÍA) "Doctora Marco, acuda a quirófano tres".

¿Qué tal? ¿Cómo te encuentras?

Estoy bien.

¿Sí? Sí.

Esperemos que todo haya quedado en un susto, ¿eh?

Vamos a ver cómo está la tensión arterial,

que debería haber bajado.

Sí, ya no tengo náuseas.

Estoy bien, de verdad.

No estás bien porque tenías dolor abdominal,

así que te encuentras mejor, pero no bien.

Vale, pero se me ha pasado un poco.

Entonces di que te encuentras mejor, pero no bien.

Vale. Es una manera de hablar, Ainhoa.

Tranquila.

Seguro que me ha bajado la tensión.

Pues...

no te ha bajado, ¿eh? Sigue estando muy alta.

No está funcionando el tratamiento, ¿no?

Me temo que no.

Ya sabéis que...

Ni hablar.

A ver, Ainhoa, eh... no nos queda otra.

Me niego. Escucha, escúchame.

Si hubiera otra opción, lo intentaríamos, pero no la hay,

es lo único que podemos hacer. Que no.

Hay que inducir el parto.

A ver, ni el aparato digestivo ni los pulmones

están suficientemente desarrollados, es muy pronto.

Escúchame una cosa, vamos a empezar con un tratamiento de betametasona

para acelerar la maduración pulmonar,

pero si no intervenimos y lo sacamos ya,

las consecuencias pueden ser fatales

para Diana y para el feto.

Pero sabes que eso es arriesgado.

Pero es más arriesgado esperar.

Y tú di algo, ¿no?

¿Tú también quieres inducir el parto?

Ainhoa, no es que quiera, es que confío en lo que dice Landó,

tiene razón.

Pero tenemos diferentes opiniones.

No en este caso parece.

¿Y probar con otro fármaco?

A ver, cielo, yo te entiendo y entiendo que estés nerviosa,

pero te lo voy a preguntar de otra manera,

¿qué harías si la paciente no fuera Diana?

¿Cuál sería el siguiente paso que le recomendarías?

Landó, ¿nos dejas hablar un segundito, "porfa"?

Vale, eh... decididlo pronto.

Gracias.

El feto se encuentra en la semana 29,

por lo que si inducimos el parto,

tanto él como la madre corren un riesgo,

por eso entiendo el miedo de la doctora Ortega y de Ainhoa,

sin embargo, ellas dos son médicos y son plenamente conscientes

de la gravedad de la situación y de que no hay otra posibilidad.

Desde luego, a mí no me gustaría estar en su lugar.

Escúchame, Ainhoa, tenemos que hacerlo.

Diana,

si te pasa algo...

No me va a pasar nada.

¿Vale?

Eso no lo sabes

y no me hables como si fuera un familiar de cualquier paciente.

Perdona,

pero ya has oído a Landó, tenemos que hacerlo, ¿vale?

Hay que hacerlo y voy a hacerlo.

Vas a hacerlo. -Sí.

Vas a tomar tu decisión, ¿no?

De verdad, no me pienso poner a discutir ahora, o sea, no.

Claro que no vas a discutir, porque tú vas a tomar tu decisión.

Es que hay que decidir ya, hay que decidir rápido,

Landó tiene razón, ¿no lo ves?

Escúchame, yo también tengo miedo.

No estás sola en esto, estamos juntas.

Mira.

Dentro de unas horas le podemos tener en brazos

y verle la carita.

¿Eh? ¿No te hace ilusión?

Claro que me hace ilusión.

Ya está, vamos a pensar en eso, que es lo importante,

y no en la tontería de si decido yo o no decido yo.

Ya, pero es que no es ninguna tontería.

Es que siempre tomas tú todas las decisiones.

Tú decides cuándo quedarte embarazada,

tú decides si cambiar o no de hospital,

tú decides cuándo tener al bebé.

Por favor, esto no gira en torno a ti.

No eres tú la importante ahora mismo, o sea, por favor.

Ainhoa,

tranquilízate, ¿vale?

Tranquilízate.

No sé de qué estás hablando.

Landó tiene razón, hay que tener a nuestro hijo,

aunque me juegue la vida.

Ya está.

A ver, es que Diana siempre decide todo y...

y siento que estoy al margen.

Es verdad que es ella quien lleva al niño, pero es de las dos.

De todas formas,

voy a estar a su lado y al de Pedro para todo lo que necesiten.

(DIANA) "No sé, yo sé que la situación"

es delicada y es difícil

y que más difícil tiene que ser vivirlo desde la posición de Ainhoa,

pero lo que está diciendo está fuera de lugar,

o sea, estoy a punto de tener a nuestro primer hijo

y tengo miedo.

Ya está, creo que eso es lo importante.

¡Rafa! ¿Has visto a Imanol?

Vaya prisa que llevamos, ¿no? Buenos días.

Buenos días. ¿Has visto a Imanol? -Sí, se acaba de ir.

¿Te ha dicho dónde se iba? -Al pueblo.

-¿Cómo que al pueblo?

Al pueblo, que se iba al pueblo, que hacía las maletas y que se iba.

¿Cómo?

Pero, chico, vaya globo que traes hoy.

Que se iba al pueblo.

¿Tú sabías que era de pueblo? -No me lo puedo creer.

¿Te ha dicho si se iba ya?

Supongo, pero lo mismo se va esta noche o mañana,

pero ¿por qué lo preguntas?

Vamos, si lo puedo saber. -Sí, sí.

Pero ¿ha pasado algo o...? -¿Eh?

¿Ha pasado algo? -Espera, perdona.

Hola, muy buenas,

mira, acabo de estar ahí preguntando por un cliente del hotel, Imanol.

Sí.

Es que se va de la ciudad, no tiene móvil y necesito ubicarle.

No, por si ustedes me podrían avisar a este teléfono si aparece por ahí.

Si es posible, vamos.

Muy bien, muchísimas gracias.

Gracias.

¿Te pongo algo o qué?

No, me tengo que ir, Rafa.

Ya me contarás qué te traes con Imanol.

-Vale.

(MEGAFONÍA) "Los familiares de Cecilia

pueden pasar a la sala de espera".

(Teléfono)

(MEGAFONÍA) "Doctor Silván, acuda a quirófano tres".

Hola. -Hola.

¿Se encuentra bien? ¿Necesita ayuda? -Sí, sí, estoy bien, gracias.

¿Seguro? Estás embarazadísima. ¿Quieres sentarte?

No, muchas gracias, estoy bien.

¿Podrías decirme dónde está la consulta del doctor Landó?

Claro, pero si quieres, te llevo en la silla, conduzco muy bien.

Gracias, pero de verdad que no. -Como quieras.

-Venga.

¡Hola!

¿Qué tal? ¿Qué tal? ¿Cómo estás?

-Bien. -¿Bien?

Bueno, esto veo que va para delante ya, ¿no?

-Sí, ahí vamos. -Qué bien.

¿Podrías decirme dónde está Ramón? No conozco todavía el hospital.

Es que no lo sé, pero lo busco

y te puedes sentar mientras tanto en la silla.

No, si eso me ha dicho, pero no hace falta, gracias.

Solo quiero ver a Ramón.

Vale. Bueno, Esther, Berta, que es paciente de Ramón.

Muy bien. -Soy su mujer

y esta niña es su hija.

Ah. -Bueno, lo iba a decir ahora.

Muy bien, pues nada.

¿Entonces todo bien? -Sí.

¿Podéis decirme dónde está Ramón?

-¿Qué pasa, Berta? ¿Te encuentras bien?

Voy a buscar al doctor Landó. -Sí, sí.

Berta, ven, tranquila.

No pasa nada. Espera tranquila, ven. Siéntate.

¿Estás mareada? -No.

Ven, pon las piernas aquí.

Vamos a ir a "reha", ¿vale?

-Pero ¿a "reha" por qué?

A lo mejor estás de parto, pero tranquila.

-No puede ser.

Bueno, ya lo tenemos todo preparado,

está todo controlado,

así que tú relájate

que dentro de nada, esto habrá acabado.

¿De acuerdo, eh?

Estaos tranquilas. Respira.

Cambiad esa cara, que no queréis

que sea lo primero que vea cuando nazca, ¿no?

Doctor, perdone, pero es Berta, parece que está de parto.

¿Cómo, qué?

Landó.

Vete, vete, vete tranquilo.

La doctora Sánchez Lafuente puede terminar.

Eh...

Vete, vete, vete con Berta.

Ana, ¿te haces cargo?

Vale, ¿seguro? Vete tranquilo.

-Sí. -Claro.

Vale, eh... gracias.

Intenta respirar en cinco.

Así, espera, más despacio.

¿Qué ha pasado? Hola, cariño.

Ha tenido un dolor fuerte y una pérdida.

Ya estoy bien, se lo estoy diciendo, pero no me escucha.

Estoy intentando que te relajes, si estás de parto, es importante.

No lo dudo yo.

A mí me ayudaba pensar que estaba en la playa.

¿Tú sabes lo que me ayudaría de verdad?

Quedarme a solas con el padre de mi futura hija.

Perdona es que yo... vamos, que no te quería dejar sola.

Ya y gracias, de verdad, pero como ya no estoy sola.

Claro. -Por favor.

Bueno, Lucía, gracias, me gustaría hacerle una exploración.

Sí, sí, sí.

Hasta luego.

Creí que no se iba nunca, de verdad.

Ya estoy bien, estoy bien.

(LUCÍA) "Lo que está claro"

es que no se puede ayudar a nadie que no quiere ser ayudado, ¿no?

También entiendo que ella está en una situación complicada

y no me lo estoy tomando como algo personal, vamos,

es que si me tomara las cosas a nivel personal

con esta profesión que tengo, ya la habría dejado hace tiempo.

Pues ya está, amor, puedes bajar las piernas.

Bueno, todo ha sido una falsa alarma.

Menos mal. Sí, no estás de parto.

El cuello del útero no esta borrado,

así que lo único que creo es que Julia se ha recolocado.

Pues tiene una energía la chiquitilla,

porque ha estado a punto de volcarme.

Sí, pues a ver si se serena un poco.

Cuando esté fuera, que se mueva todo lo que quiera.

Sí. De todas formas,

como has sangrado, quiero hacerte una ecografía.

¿Por qué, estás preocupado o qué?

No, no tiene por qué ser nada, pero...

así nos quedamos más tranquilos, ¿eh?

Así que bueno, tú relájate, ¿vale?

Otra vez, que estoy relajada.

Ya.

Díselo a Lucía.

Me he puesto un poco borde, ¿no?

No, un poco por decir algo.

Es que estoy harta de que cada vez que me ve me diga...

lo que tengo que hacer, como si ella fuese mejor.

Además, siempre aprovecha

para dejarme claro que ella ya es madre

y encima, de tus hijos.

Ya, bueno, a ver, amor, Lucía es psicóloga

y su trabajo es decirle a la gente lo que tiene que hacer.

Ya, pero es que a mí me lo dice como si fuera una niña chica.

No lo creo.

Pues yo sí.

Tampoco creo que le haga gracia que vayamos a tener una hija juntos.

Y Ramón y yo ya llevamos mucho tiempo separados,

de hecho, cada uno hemos rehecho nuestra vida y todo bien.

-Ajá.

Pues yo te digo que si hubiera podido hacer un agujero en el suelo

y meterme dentro, lo habría hecho.

Qué vergüenza.

Que no, de verdad, que no es para preocuparse.

No sé, ahí la tensión no se cortaba con un cuchillo, ¿eh, Lucía?

Querrás decir que sí se cortaba con un cuchillo, pero es mentira.

Que no, que no, que no, que había tanta tensión

que ni con un cuchillo se cortaba aquello.

Qué exagerada eres.

A ver, igual sí, un poco de tensión sí que había, sí.

Un poco dice, un poco de tensión.

Madre mía. -Es que...

a ver, Berta tiene un carácter...

Sí. -...un poco tremendo.

Si encima tenía dolor, no te quiero ni contar.

-Ya.

Noto un tonito de resquemor, ¿eh?

Mmm. No hay tonito de nada. -No...

No te hagas películas, ¿eh? -Claro.

Que no.

¿Cómo está mi primeriza preferida?

Bien.

¡Huy! ¿Eso quiere decir que Berta no está de parto?

No, no, no, fue una falsa alarma,

de hecho, ahora le están haciendo pruebas.

Pero ¿está bien? Espero que no sea nada.

Sí, sí, sí. Gracias.

Así que hasta que nazca mi hija,

tú vas a ser mi preferida de Maternidad.

A propósito, vengo de ver a tu hijo.

¿Y qué, cómo está?

Pues está precioso.

Flaco, como su madre. ¿Sí?

Está muy bien.

No te preocupes, ya sabíamos que tenía que ir a la UVI, ¿eh?

Ya.

Pero me imagino ahí...

tan pequeñito,

solito y me... me...

No te preocupes, todas las pruebas que le estamos haciendo están bien.

¿Eh?

Además, tienes a Ainhoa aquí, a tu lado.

Bueno, llevamos una racha...

que no sé yo, pero bueno.

Es un poco normal, ¿no?

¿Normal, discutir antes de entrar a un quirófano?

Landó, eso no es normal.

Bueno, no le des importancia.

Además, el nacimiento de un niño lo borra todo.

¿No te parece?

Eso pienso yo, pero ella... pues no lo sé.

No sé.

Aquí lo importante es que hayáis superado...

el terrible problema de escoger un nombre.

¿Ya tenéis uno?

Sí, claro. ¿Cuál?

Pedro.

¡Pedro! Sí.

Qué bonito.

Pedrito.

No, Pedrito no, Pedro.

Vale, Pedro.

Vale.

A mí, el mío casi me cuesta la separación,

pero nos hemos puesto de acuerdo, se va a llamar Julia.

¡Julia! Qué bonito, me encanta.

Ya está pillado, ¿eh? Además, en masculino no suena igual.

Julio... Julio, agosto, septiembre...

(RÍE)

No.

No. Prefiero Pedro. ¡Ay!

No te rías, te tiran los puntos.

Hola.

Hola.

Te estaba buscando para darte la enhorabuena.

Gracias.

¿Qué, al final, bueno, no salieron las cosas tan mal, no?

Bueno, ahí va.

¿Cómo está Adriana?

Pues... algo mejor.

¿Y tú?

Es que... ver a un hijo en la UVI es dificilísimo,

pero no os tenéis que poner en lo peor, ¿eh?

Es que es tan... pequeño y está ahí... tan solo que...

Es muy difícil, lo sé,

pero ahora mismo, es que no tienes

que pensar en que van a pasar cosas negativas,

al revés, tenéis que apoyaros la una en la otra.

Ese es el problema, Lucía, que Diana...

Diana me tiene a mí, pero yo no siento... que tenga a Diana.

Puedo parecer una egoísta diciendo esto, pero es verdad, es que...

desde el principio, son todas sus decisiones y yo estoy fuera.

Mira, yo no sacaría conclusiones en un momento como este,

porque las cosas se ven peor.

Es que no es este momento, es que es así desde el principio.

Y cada vez que las decisiones van siendo más importantes,

vamos a peor y ya no puedo más.

Bueno, yo me imagino que desde su punto de vista,

las cosas se verán de otra manera. -Ella decidió quedarse embarazada.

Sí. -Ella ha decidido lo de la cesárea.

Ella está decidiendo aceptar

una oferta de trabajo de otro hospital

¿y yo dónde estoy?

¿Sabes lo que decía a mi madre?

Que en tiempo de tribulaciones, no hay que hacer mudanza.

Espera, date tiempo, de verdad.

No tomes decisiones ahora, cariño.

¿Vale?

Y, sobre todo, intenta alejar esos pensamientos negativos.

Es que no puedo.

Ya lo sé, cielo.

Ya lo sé.

Prefiero no hablar ahora mismo, ¿vale?

No estamos en un buen momento y no...

y siento que cada vez va a peor

y además, tengo la sensación de que tampoco se va a mejorar,

así que se acabó,

pero prefiero no hablar ahora, ¿vale?

Perfecto, luego hablamos.

Ramón, ¿qué tal ha ido todo?

Bien, es que estaba comentando con Morales que además del bebé,

me gustaría que vigilaran a Diana.

Yo te he preguntado por Berta, pero ¿qué pasa con Diana?

Bueno, en principio nada,

pero está demasiado cansada y está muy nerviosa.

No sé, me preocupa.

Además, sé que ha discutido con Ainhoa

y lo último que necesita es un nuevo sobresalto.

Sí, la verdad es que están pasando una situación difícil.

¿Y qué tal está Berta?

¿Berta? Sí.

Berta está muy bien.

Bueno, todo fue una falsa alarma,

le hice una ecografía, está todo perfecto,

ahora le están haciendo una monitorización

y bueno, para ver cómo están las constantes de la niña.

¿Y tú la ves bien?

Lucía, no empieces.

No, es que yo creo que necesita ayuda.

Berta tiene ayuda, me tiene a mí.

Hablo de ayuda profesional, Ramón.

¿Ayuda de alguien que le genera

la sensación de estar siempre mirándola por encima del hombro?

Yo no la miro por encima del hombro, intento ayudar.

Ya, como profesional. Pues sí.

Lo que es evidente es que tiene un problema.

Ya, bueno, pues por favor... A ver, escúchame, no está bien.

Intenta mantenerte al margen.

¿Vale? Vale, vale.

No, es que yo no me quiero meter en la vida personal de Berta,

yo estoy hablando como profesional

y como profesional, yo veo que esta chica necesita ayuda.

Hombre, es verdad que también... igual no es lo más apropiado

que la exmujer de tu pareja te esté dando consejos

y por eso, pues me voy a retirar,

pero antes me gustaría aclarar la situación con ella.

No te preocupes, de verdad, ya sé que solo querías ayudar.

Además, gracias por no dejarme sola mientras llegaba Ramón.

Si es que yo cuando veo que alguien necesita ayuda,

voy a ayudar y a veces, puede ser peor, ¿no?

No, si es que lo que yo necesitaba era un ginecólogo.

No, si yo me quedé,

porque con tus antecedentes, como influyen otros factores...

¿Por qué?

No, de verdad, por nada, si es que no tenía yo que hablar.

Da igual.

No, te he hecho una pregunta.

Eh...

(CARRASPEA) Porque bueno, como has tenido...

algún brote psicótico

y en tu estado, puedes estar más nerviosa,

a veces se repiten,

pero te lo digo porque no te tienes por qué avergonzar de esto

ni esconderlo ni nada. -No, no, si no lo escondo.

Lo superé...

y ahora estoy aquí, a punto de tener a mi primera hija.

Que sí, además, que es... es muy bonito

y como madre primeriza, lo único que te quería decir es

que si necesitas ayuda, puedes contar conmigo.

¿Vale? -No, no voy a contar contigo.

Vale, lo entiendo.

Estoy preparada para ser madre, ¿sabes?

Yo no estoy negando eso, Berta.

-Sí, sí lo estás negando.

¿Tú crees que yo estoy preparada para ser madre?

Berta, tú me estás diciendo

que te sientes preparada para ser madre y yo te creo.

Me estás mintiendo,

pero sí estoy preparada para ser madre.

-Claro.

Y lo voy a hacer bien.

-Estoy segura.

Y me hace muchísima ilusión tener una hija.

Entonces, no vengas a quitármela, por favor.

Perdóname, porque no quería por nada del mundo quitarte a ilusión.

Ya. -¿Vale?

Venga.

Te dejo que descanses... -Sí.

-...un ratito, ¿eh?

-"Vale, es cierto que tuve problemas,

pero los superé...

y ahora...

ahora estoy feliz con Ramón.

Estamos deseando que nazca nuestra hija

y formar una familia los tres.

Podemos hacerlo.

Puedo hacerlo...

y lo sé,

porque es lo que más deseo en el mundo,

aunque haya personas que...

a las que tenga que seguir demostrándoselo.

(MEGAFONÍA) "Virginia Romero, acuda a recepción".

¡Hola!

(RÍE)

¡Ven aquí!

¡Enhorabuena, mamá!

-Muchas gracias.

¡Nada!

Qué bonitas. Ay, espera, cuidado.

¡Ay!

La cicatriz, ¿no? -Sí, gracias.

-Bueno, te las traigo para que te perfumen,

para que te alegren la vista

y para que te hagan de reloj de arena.

Huele desde aquí. Qué bonitas. Muchas gracias.

-Nada. -¿Cómo que de reloj de arena?

Sí, porque así, cuando se vayan marchitando,

sabrás que te queda poco para irte de aquí.

A mí, por lo menos, me ayudaron con Marcos.

A mí me ayudaría ver a mi pequeñín.

-Ya.

Me ha dicho Ramón que ya está estable.

Sí, pero... está luchando.

-Claro.

Y tenerle lejos, pues... no sé, me gustaría poder tocarle,

darle un poco de fuerza.

Normal, cielo,

pero dentro de poco ya vas a poder achucharle, ¿eh?

Sí.

Oye, ¿has hablado... con Ainhoa?

Sí y bueno, no, me ha dicho que está...

preocupada porque esta situación está siendo muy difícil

para ella también.

Ya, ya, si lo único que le preocupa es eso.

No, no es eso, no seas injusta.

No.

No sé cuánto has hablado con ella, pero sinceramente, Lucía, está...

bueno, no sé cómo está, porque tiene las prioridades

alteraditas por decirlo suavemente.

Que se sienta excluida no significa que no os tenga como prioridad.

O sea que has hablado con ella, pero bien.

¿Y eso es lo que te ha dicho, que no cuento con ella?

Lo que te voy a decir es lo que le dije yo,

que es lo mismo que te voy a decir ahora a ti.

-(SUSPIRA)

Que te pongas en su lugar,

que no es bueno que en este momento se sienta desplazada.

Pero ¡si lo hago!

Si yo tomo todas las decisiones contando con ella.

De hecho, me han ofrecido un puesto de trabajo muy bueno

que voy a rechazar por ella.

¿Eso te lo ha pedido ella?

No, no me lo ha dicho, pero sé que es lo que quiere.

Diana...

-¿Qué? -Que...

Vale.

Vale, voy a hablar con ella. -Ah.

Ya está, deja de mirarme así, voy a hablar con ella.

Que yo no he dicho ni mu. -No.

Sí, lo has dicho con los ojos.

-(RÍE)

Guapa.

Tú. -Que estás muy guapa.

Hola, Ana. Hola, amor, ¿cómo estás? Hola. Bien.

Un poco cansada de tanta prueba, la verdad.

Ve avisando a mi equipo. Vale.

¿Qué pasa?

Que el ritmo cardiaco del bebé va demasiado lento.

Pero ¿y eso qué significa?

(SUSPIRA)

Pues que Julia tendrá que nacer ya.

No, pero no puede ser, no puede nacer todavía.

Tranquila, mi amor, tranquila que todo va a ir bien.

¿Qué ha pasado? ¿He hecho algo mal?

No, no has hecho nada mal, tú tranquila, yo me ocupo de todo.

¡Ah!

¡Ah! ¿Qué pasa, Berta?

¡Ah! ¡Berta! ¿Qué pasa?

¡Ah!

¡No! Tranquila, tranquila, mi amor.

Escúchame, escúchame, escúchame.

Vamos a tener que hacer una cesárea urgente.

¡No, por favor! Te tengo que explorar.

¡Ah!

¿Qué tal?

Bien.

Parece que los pulmones se van desarrollando poco a poco,

pero...

todavía le quedan muchos días de estar aquí.

Bueno.

¿Y por qué no se lo cuentas a Adriana? Se va a poner contenta.

No estamos en nuestro mejor momento, la verdad.

Yo creo que necesitáis hablar y hablar tranquilamente.

Ninguna de las dos está muy tranquila ahora.

Pues por lo menos, desahogaros juntas.

Ya le he dicho todo lo que tenía que decirle y...

y nada ha cambiado, hay cosas que no cambian y ya está.

¿Por qué no vivís esto y luego ya veis?

Es que no deberíais matar las cosas.

Has estado con ella, ¿no?

No sé qué hacer, cada vez que hablo con ella,

le da la vuelta a la historia y...

y todo termina siendo culpa mía porque solo pienso en mí

y no es verdad.

Estoy segura de que ella siente lo mismo...

y te echa mucho de menos.

Ainhoa, no tienes que tener miedo,

tienes que pensar en lo que habéis vivido juntas

y en lo que estáis viviendo, que es muy bonito

y en el futuro que queréis para vuestro hijo

porque... es que tenéis un hijo...

y un hijo es para toda la vida.

Hola.

Hola.

¿Qué tal, cómo te encuentras?

-Bien, estoy bien.

Vengo de... de ver a Pedro y está mejor.

Ya me han contado, ya.

Parece que el pequeñín va a salir adelante.

Seguro que sí.

Ainhoa. -Diana,

si te parece, hablamos en otro momento,

cuando no estés en el hospital y te encuentres mejor.

Pero si no sabes lo que te voy a decir.

No, pero me lo imagino.

¿Qué? ¿Qué es lo que te imaginas?

No me vas a pedir perdón, ¿no?

¿Y eso es lo que te importa, solo te importa eso?

Mejor hablamos en otro momento,

no quiero tomar decisiones precipitadas.

¿Decisiones? ¿De qué decisiones me estás hablando?

No es el mejor momento ahora, tampoco me encuentro muy bien.

Yo sí, yo me encuentro superbien, vamos, estoy...

Diana, estoy harta, ¿vale?

Tú, todo el rato tú, Ainhoa, tú, ¿no te das cuenta?

Yo también estoy harta también.

(SUSPIRA)

Estoy harta, estoy triste, estoy... sin ganas.

Diana.

¡Diana!

¡Diana!

-Ah...

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Centro médico - 05/10/18 (1)

05 oct 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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