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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 04/10/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

-Ay. -¿Estás bien?

-¿Otro pinchazo? -Sí, sí.

Deja de entrar en quirófano ya.

Si no surgen complicaciones,

echaremos unas cuatro horitas. Vamos bien.

Pues claro que vamos bien, doctora Ortega. ¿Qué pensaba?

Nada. Conozco tu reputación con los trasplantes.

Precisamente se trata de eso, de no escondernos.

¿Cómo se te ocurre que le vamos a decir ahora a Carlos de repente

a estas alturas que es tu hijo y que se lo hemos estado ocultando

toda la vida, hombre?

Precisamente porque nunca es tarde para la verdad.

Tenemos confianza suficiente para que me cuentes lo que sea.

Esto no te lo puedo contar.

¿Prefieres que no nos crucemos? Tomo nota.

Parece que no soy la única con la que no te quieres cruzar.

Se piensa que es a mí al que le pasa algo con ella.

¿A qué viene esa risita?

Pues que sí, que a ti te pasa algo con ella.

Tú estás enamorado de mi hija y eso no tiene nada que ver conmigo.

Qué estupidez.

Ojalá dejes de marear la perdiz y tengas el valor de decírselo.

Se lo agradezco muchísimo, pero entenderá

que necesito tiempo para pensarlo.

Vale. ¿De cuánto tiempo dispongo para darles una respuesta?

Vale. Muchísimas gracias. Sí, sí, lo pensaré.

Gracias.

Hola. El estado de pacientes, por favor.

Gracias.

¿Y esa sonrisa?

¿Qué le pasa a mi sonrisa?

Que es la misma que tenías

cuando te hicieron jefa de servicio.

De verdad, cómo me conoces.

¿Qué? Ni una palabra a nadie.

¿Yo? Ni media. Que nos conocemos, clara.

Que no, que sí, cuenta. ¿Qué?

Pues acabo de hablar con la directora de recursos humanos

de un hospital. No te puedo decir cuál, pero uno de los importantes.

Sí. ¿Y?

Me han hecho una oferta para irme con ellos.

No me lo puedo creer. Pero ¿una oferta buena?

No te lo puedes imaginar.

¡Enhorabuena!

Ya, pero les he pedido un tiempo para pensarlo,

no sé qué voy a hacer.

Pero ¿y cuándo tendrías que incorporarte?

Es que ellos quieren que me incorpore ya.

¿Ya? Ya, ya.

¿Y saben que...? ¿Que estoy embarazada? Claro.

Pero me ofrecen unas condiciones inmejorables.

Pero inmejorables. Reducción de jornada,

baja maternal si la necesito, que la voy a pedir.

Que cuando me incorpore del parto tendré que trabajar duro,

pero que me ayudan a conciliar con la maternidad. Importante.

Ya ves. Bueno, todo esto si digo que sí,

que no lo he decidido.

Uy, yo te veo muy segura. Que no, que no.

Que me lo tengo que pensar. No lo sé.

Ay, Ortega, cuánto te voy a echar de menos.

Yo también.

Que si digo que sí, vendré a veros con el pequeñín.

Eso espero, con las ganas que tengo de verlo.

Yo más. Oye, ¿lo sabe Ainhoa?

No... No quiero marearla.

Si tomo una decisión, será la primera en saberlo.

Claro, pero yo la segunda, supongo.

Perdone, que llevamos aquí un rato y nadie nos hace caso.

-Perdón, ¿en qué les puedo ayudar? -Mi hijo se ha desmayado.

Ven conmigo. Hasta ahora. Adiós.

Bueno, Candi, buen día, ¿eh?

Me ha dado un pequeño mareo y ya. Mi padre se asusta con nada.

No es verdad,

cuando lo he encontrado estaba desmayado.

¿Qué dices? Si ha sido un pequeño mareo.

Cómo te gusta el drama.

¿Drama? Si estaba yo solo en el salón y oigo "pumba".

Salgo y lo encuentro como muerto.

Qué exagerado eres.

¿No puede ser que hayas perdido la consciencia y no lo recuerdes?

Puede ser que haya sido un momento, pero no mucho más.

Gracias, es que cuando se pone cabezón...

¿Esto te había pasado antes?

Alguna vez que otra me ha dado algún mareo. Es una tontería.

¿Tontería? Eso tendrá que decirlo la doctora, digo yo.

Perdona, Jordi, define alguna que otra vez.

¿Esta semana, este mes, en lo que va de año?

-Tres o cuatro en lo que va de año. -¿Cómo? ¿Y no me has dicho nada?

-¿Para qué? -¿Cómo que para qué?

-Para que te pongas así. -¿Así cómo?

Era un mareíllo y ahora llevas meses desmayándote.

Hay muchas cosas que se hacen mal

cuando alguien pierde el conocimiento.

No se le debe dar ni de comer ni de beber, ni colocarle

una almohada debajo de la cabeza, ni agitarle o echarle agua

en la cara para reanimarlo. Si convulsiona, no se le debe meter

nada en la boca para que no se muerda la lengua.

Se ve en las películas, pero no ayuda. Lo mejor es siempre

llamar inmediatamente al 112.

Por favor.

Tranquilo.

Pues, Jordi, tengo que hacerte algunas pruebas para saber

la causa de esos desmayos.

Y mientras tanto, nada de motos.

¿Qué dices? Las motos no tienen nada que ver.

-Ahora le dio por hacer "freestyle". -No me dio ahora.

Llevo más de cinco años.

-¿Sabe qué es? -Ni idea.

Motocross. Saltan con la moto y dan volteretas.

No doy volteretas, son acrobacias.

Lo que sea. A ti se te ha acabado la tontería.

En un tiempo no coges la moto.

-¿Por qué? -Te puede dar un mareo

en mitad de una voltereta.

¿Quieres dejar de decir tonterías? ¿Cómo me va a dar un mareo ahí?

-Dígale que no tiene nada que ver. -Yo no le puedo decir nada.

De hecho, no lo sé. Hasta que no te haga pruebas

y tenga un diagnóstico, sinceramente creo que lo que dice tiene sentido.

No deberías coger la moto.

No, no puede ser. Nunca me ha pasado encima de la moto.

¿Quieres escuchar a la doctora? Es que él no escucha nunca.

Que te lo está diciendo bien claro. Que no cojas la moto.

Mira, papá, paso.

¿Paso?

Es que es cabezón. Muy cabezón. En cuanto le sacas el tema este

de la moto, nada. Se cierra en banda.

A ver cómo lo hacemos. Necesito que vuelva para hacerle pruebas.

El "freestyle" para mí lo es todo. Es mi pasión, mi vida, mi profesión.

Me costó mucho entrar en el circuito internacional.

Tengo patrocinadores, contratos... No puedo dejarlo por unos mareos.

Bueno, pues voy a hablar con él.

A ver si consigo que entre en razón.

Vale, pues ya sabéis dónde estoy.

Es un inconsciente. Cualquier día le pasa algo con la moto

y se destroza la vida, si no lo ha hecho ya.

Tiene que ayudarle, doctora.

-Seguro que a usted la escucha. -Tranquilo, seguro que a ti también.

Si es que los hijos

no dan más que disgustos.

Bueno, a mí este no me ha dado ningún disgusto todavía.

Pues verá qué pronto empieza.

Discúlpeme, doctora, que no le he dicho nada.

-Enhorabuena. -Gracias.

Me voy, ya no la molesto más.

(ALTAVOZ) Doctora Vega, acuda a enfermería.

Omeoprazol intravenoso. ¿De acuerdo?

Hola.

Hola, Rosalía. ¿Cómo usted por aquí? ¿Se encuentra bien?

Sí, gracias. Solo venía a una visita rutinaria con mi hijo.

¿Sabes dónde está?

Pues no, no le he visto en todo el día.

¿Pasa algo? ¿Va todo bien entre vosotros?

Sí, claro.

Pase.

La verdad es que no lo sé. Lleva semanas muy raro conmigo

y no sé por qué. Últimamente no es el mismo, ¿sabes?

Típico de mi hijo.

¿Ah, sí? ¿El qué?

Pues que no sabe dónde tiene la cabeza. Lo mismo me llama

cinco veces un día, que me paso semanas sin hablar con él.

Y eso que vivimos en la misma casa.

Pues esperaré a que se le pase.

¿Sabes qué funciona muy bien con él? Ponerle las cosas difíciles.

Si no, pierde el interés.

Pero yo me refería a una cuestión de amistad, no de otra cosa.

Claro, claro, y yo te doy mi opinión para eso.

Para que no perdáis la amistad.

Voy a ver si le encuentro porque no me coge el teléfono.

-Muy bien. -Nos vemos.

Adiós, Rosalía, adiós.

-Andrés. -Uy. Hola.

¿Qué tal está Salvador?

Mal, ha empeorado bastante.

-Lo siento. -Iba ahora a hablar con la familia.

¿Quieres que te acompañe?

Te lo agradezco.

No te pongas así. Verás como se pone bien.

¿Quieres que te traiga algo?

-Hola. -Hola.

Hola. ¿Tenemos novedades?

Sí. El antibiótico que le hemos suministrado

no está dando resultados y Salvador está empeorando.

¿Y qué van a hacer?

Cambiaremos el antibiótico, pero sin los resultados

de la punción lumbar no sabemos qué es.

¿Y a qué esperan? ¿Por qué tardan tanto?

-Mira... -Vamos todo lo rápido que podemos,

pero necesitamos los resultados.

Perdón, discúlpennos, que estamos muy nerviosos.

-Estamos todos muy nerviosos. -Vamos a ver, si aguanta

hasta que lleguen los resultados, ¿ya está? Quiero decir,

cuando tengamos los resultados, ¿podrán curarle?

La edad de Salvador no es un factor favorable

y hay algunos tipos de meningitis

que pueden ser extremadamente agresivos.

Siento no traer mejores noticias.

-¿Puedo pasar a verle? -Claro.

Gracias.

Voy a entrar a verle, ¿vale?

Mi madre está muy afectada por lo de mi tío.

No la veía así desde que murió mi padre. Supongo que esto

se lo está recordando.

Es muy duro que la gente importante empiece a faltarte así de golpe.

Esto está siendo un poco más duro de lo que pensábamos.

Pero pronto vas a estar en casa.

Anda que no te queda guerra por dar.

(MURMURA)

No hables, que necesitas descansar.

Mira, te estoy grabando tu serie favorita

para que la veas en cuanto llegues a casa.

Y ayer grabé el fútbol para verlo juntos.

¿Qué? ¿Qué quieres? ¿Quieres que llame a la enfermera?

¿No? ¿Quieres agua?

¿Agua?

¿Qué?

¿Qué?

¿Qué?

-Carlos. -Dime.

Soy...

Soy... tu padre.

Tu padre.

-Carlos. -Claro, claro.

Venga. Descansa.

Descansa.

Te quiero muchísimo, tío.

No sabes la guardia que he tenido. Creo que he parado media hora

de 14:00 a 14:30 porque el resto ha sido un no parar.

Nunca sabes lo que te encontrarás en estas guardias.

O estás aburrida como una ostra

o estás que no paras.

¿Me estás escuchando?

-¿Eh? Sí, sí. -¿Estás bien?

Sí. Un paciente me ha dicho una cosa y me he quedado dándole vueltas.

Los pacientes no están en su mejor momento aquí,

no hagas caso.

No, si no es eso, es que...

Estaba sufriendo por culpa de su hijo, ¿sabes?

Se le veía infeliz.

Y me da miedo que a mí me pase lo mismo.

Qué tonterías dices. ¿Has oído alguna madre que diga

el hijo no es lo mejor que le ha pasado?

Pero es que yo no sé si soy como todas las madres.

Yo me he cuidado solo a mí misma desde que nací.

No sé si voy a ser...

Pues tendremos que cuidar de otra persona

y renunciaremos a nuestras cenas entre semana, nuestro ocio...

Eso no me da miedo. Las prioridades cambian, eso lo tengo claro.

Ayer, por ejemplo, vine en coche como todos los días.

Pues me salió un coche que se saltó un stop...

-No me lo dijiste. -No pasó nada.

Pero me di un susto, ¿sabes? Cuando... cuando el coche se fue

me dio miedo que... que... que nos hubiera pasado algo.

Pero no pasó nada, ¿no?

Pero casi me da un ataque de ansiedad.

Tranquila. A lo mejor no deberías conducir ya en tu estado.

Estoy bien. Hasta el octavo mes puedo conducir.

Igualmente he venido en autobús.

Mira, todavía no ha nacido y ya ayuda a hacer un mundo mejor.

Desde que llevo al pequeñín dentro, todo me da miedo.

No sé, yo nunca he sido de ahorrar, ni de pensar

en mi futuro profesional...

Y ahora...

No sé. No sé si quedarme embarazada ha sido...

¿Qué? ¿No ha sido qué?

No sé si ha sido buena idea quedarme embarazada.

Estás con las hormonas alteradas y no piensas lo que dices.

Sí lo pienso, no son las hormonas. Tengo miedo.

No sé si voy a ser buena madre.

Y no sé si voy a ser feliz. No lo sé.

Vas a ser una madre estupenda y superfeliz, ¿vale?

Te veo luego.

No sé, no entiendo muy bien lo que ha pasado.

Estoy contándole lo que siento, mis miedos a Ainhoa

y ha sido un poco raro. No se da cuenta de lo que supone

llevar un niño dentro. Si estuviera embarazada, estaría todo el día

pendiente de ella.

(Puerta)

-¿Se puede? -Si eso que llevas son informes, no.

Tengo para toda la semana.

Pues me temo que tienes para otra semana más. Lo siento.

¿Tienes un minuto?

Dime.

Que siento haber estado tan frío y tan distante estos últimos días.

-Es un tema que... -No te preocupes, asunto zanjado.

Voy al bar de Rafa. ¿Te traigo algo?

Me acabo de tomar uno, gracias.

OK.

Cierra la puerta. Por favor.

Me siento entre la espada y la pared. Saber que Manolo

es el padre de Ángela, la doctora Vega,

y no poder decírselo hace que nos distanciemos.

Me gustaría poder decírselo y acabar de una vez con esto,

pero es que ni siquiera sé si es verdad.

A ver si Manolo se está inventando todo y me está engañando.

Hola. Pasad, por favor.

Tengo los resultados del electro que te hicimos esta mañana.

Estos son.

¿Y qué es? ¿Estoy bien o qué?

Pues no, Jordi. Lo siento.

Tienes una enfermedad de origen genético

que se llama síndrome de Brugada.

¿Y eso es grave?

Puede serlo si no se toman precauciones.

El síndrome de Brugada es un trastorno del ritmo cardíaco

que puede poner en riesgo tu vida.

¿De acuerdo? Hace que tengas más riesgo de sufrir

arritmias ventriculares, que son ritmos anormales del corazón.

¿Y qué pasa si tiene esas arritmias?

Pues, Manuel, puede que no pase nada,

como ha pasado hasta ahora, que solo sufra

un síncope o un desmayo o...

O puede pasar algo.

Podría sufrir una muerte súbita.

Pero...

Eso no puede ser.

-Si yo estoy perfectamente. -No lo estás.

Lo siento, pero no lo estás. El riesgo de sufrir muerte súbita

es bajo, pero lo más conveniente ahora mismo es que te operemos

y te implantemos un DAI.

-¿Un qué? -Un DAI.

Un desfibrilador automático implantable.

¿Y eso dónde me lo ponen?

Te lo implantamos en el corazón.

Y con un poco de tiempo y con cuidado, podrás llevar

una vida perfectamente normal.

De todas formas,

a lo mejor conviene hacer algún cambio, ¿no, doctora?

No empieces que ya sé por dónde vas.

No, no, lo digo porque si tienes el corazón delicado...

Lo siento, pero yo también lo creo. Lo más conveniente

es que hasta que no te operemos

y te implantemos el DAI, no cojas la moto.

-¿Y eso cuánto tiempo va a ser? -En dos o tres semanas.

¿Ves?

Tengo una competición en Francia la semana que viene. ¿Qué les digo?

Pues les dices la verdad.

Que estás enfermo y que no puedes ir.

Tienes toda la vida para hacer "freestyle".

-¿Voy a poder seguir haciendo? -Seguro que sí.

Seguro que sí.

Todo el mundo dice que tener un hijo es lo mejor

que les ha pasado en la vida.

Yo me pregunto si... siempre dicen la verdad.

Si son sinceros siempre.

No sé si alguien alguna vez el hecho de tener un hijo

le hubiera cambiado la vida a peor, lo diría.

Vamos a ver. Te lo ha explicado Wilson.

Te lo he explicado yo. Tenemos que ser un equipo.

Aquí en la delantera tenemos a Cristiano Ronaldo Wilson

y no nos va a fallar la portera, ¿no? Pues hala, tú aplícate.

¿Me lo vas a decir o qué?

Mamá, que ya te lo he dicho, no me pasa nada.

No tengo ningún problema en el trabajo,

-ni contigo ni con nadie. -¿Ni con Ángela?

¿A qué viene Ángela ahora?

A nada, a nada. Es que me la he cruzado antes

y me he acordado.

¿Y te ha dicho algo?

¡No!

Pero algo tendrá que ver con lo que te pasa

cuando te has puesto así.

No me he puesto de ninguna forma.

Es que estás ahí erre que erre y uno pierde la paciencia.

Hijo, que soy tu madre. Te conozco como si te hubiera parido.

Si me conoces tanto, no entiendo por qué me preguntas

-qué me pasa, ya lo tienes claro. -Te diré una cosa.

Eres un hijo estupendo, una buena persona

y un médico excepcional, pero hablar de sentimientos no es tu fuerte.

Será porque no hay sentimientos de los que hablar.

Siempre hay sentimientos de los que merece la pena hablar.

¡Ay, Dios mío!

¡Mira quién acaba de entrar!

Hablando del rey de Roma.

-Hablabais de mí. -No.

Y, mamá, no se dice "el rey de Roma". Se dice "el ruin de Roma".

Roma es una ciudad, no tiene reyes.

El ruin de Roma.

El ruin de Roma era un papa de hace años

que se llevaba fatal con sus fieles.

Lo ves, pues así desde siempre.

A los diez años ya me estaba corrigiendo.

Las mayúsculas también llevan tilde.

Que luego tiene muchas cosas buenas,

pero lo de hacerse el listillo ha sido desde siempre.

Qué le vamos a hacer.

Que me va usted a contar si trabajo con él

y casi no le contrato precisamente por eso, por listillo.

¿No vas a decir nada?

Si es que para lo que quiere tiene una labia...

pero cuando no le interesa, se cierra en banda...

Oye, os dejo que habléis de mí tranquilamente.

Pero si estamos de broma.

¡Hijo!

Que no pasa nada. Tengo muchas cosas que hacer.

Bueno y se va sin pagar ni nada, pero ¿qué le han hecho?

-Hablar de él como si no estuviera. -Ya ves tú. Solo eso.

Soy Rosalía, su madre. Tranquilo, que a esta ronda invito yo.

Pues encantado y no se preocupe de la ronda

que la doctora Vega ya la ha pagado

y con propina y todo, muy generosa.

Gracias.

-Por favor. -¡Bote, gracias!

Es muy escandaloso.

Mi madre. Tiene que ser el niño en el bautizo,

la novia en la boda, el muerto en el entierro.

De todo tiene que tener opinión y tiene que enterarse.

Yo la quiero mucho, pero a veces acaba con mi paciencia la verdad.

Venga mamá, tómate la tila. Te va a sentar bien.

No me entra, hija. No me entra.

Bueno, un sorbito aunque sea.

-¿Cómo está? -No tiene buena pinta, la verdad.

¿Podremos ir a verle?

No, me ha dicho la enfermera que le dejemos descansar mejor.

Mamá, mamá de verdad.

Tranquilízate a ver si te vas a poner mala del disgusto.

¿Has podido hablar con él?

Sí, pero tiene la cabeza el pobre.

Le cuesta hablar y cuando se ha arrancado, deliraba.

¿A delirar? ¿Cómo a delirar?

Sí, sí. ¿Sabes lo que me ha dicho?

Que él es mi padre.

Habrá dicho que eres como un hijo para él.

No, lo decía en serio el pobre.

Yo tengo que ir a hablar con él, de verdad.

Mamá, han dicho que tenemos que dejarle descansar.

Pero me da igual lo que digan.

No le puedo dejar solo en la habitación estando tan mal.

-Bueno, pues voy contigo. -No, de verdad, hija.

Prefiero ir sola.

Bueno.

Está muy nerviosa, ¿no?

Pues sí.

Yo creo que le está recordando todo lo de papá.

Mi madre está muy rara la pobre.

Hace un minuto no tenía fuerzas para ir a ver a Salvador

y ahora de repente se va a la carrera.

¿Y qué te ha dicho exactamente?

Creo que ha dicho:

"Yo soy tu padre".

Yo soy padre.

Como en "La guerra de las galaxias".

Sí.

¿Y no te hace pensar nada?

No empieces con tus historias que nos conocemos.

A ver, ¿por qué te ha dicho eso?

¿Y por qué ha salido mamá corriendo en cuanto lo ha escuchado?

¿Tú nunca has pensado que mamá y el tío...?

¡No!

Siempre han tenido una relación muy especial.

Bueno, sí, puede ser, pero de ahí a... No.

Una relación especial de cuñados

y punto.

Yo solo digo

que tú naciste en la época en la que papá

estaba mucho tiempo en Francia. Pasaba semanas allí.

-Ya está bien, ¿no, Irene? -Vale, vale.

-¿Vale? -Vale.

Todo el mundo dice todo lo que te pareces al tío.

No solo físicamente, también de carácter. Más que a papá.

Bueno, ya vale, por favor.

Si yo sé que por separado no tiene sentido,

pero es que todo junto empieza a tenerlo.

Vamos, me lo tienes que reconocer, ¿sí o no? Carlos...

Carlos, por favor que yo...

Jordi, entiendo que las motos para ti son muy importantes,

pero digo yo que si tienes una enfermedad de corazón,

lo primero es lo primero.

Que ya te he dicho que no vuelvo a coger la moto

-hasta poner el desfibrilador. -¿Y después?

¿Qué?

-Que no volverás al circuito. -Pues claro que sí.

La doctora no ha dicho que no pueda.

¿Tú crees que eres adivino

y que te vas a desmayar cuando tú creas?

Nunca me ha pasado nada encima de la moto, joder.

Te puedes desmayar en cualquier voltereta.

Que no puedes controlar.

Te has dejado las ventanillas abiertas.

Vamos a ver, papá.

Te he dicho que no me ha pasado nada encima de las motos

y encima me van a poner ahora un desfibrilador para eso.

No cogeré la moto hasta que me lo pongan. ¿Qué quieres?

Que veas que no merece la pena que te juegues la vida.

Es mi vida y me la gano con el "freestyle".

No tienes por qué, tienes estudios. Eres periodista.

Que alguien informe del "freestyle".

Para eso está la gente que no vale y yo sí.

Estudié periodismo porque dijiste que me dejarías en paz

y me engañas.

-No es eso. -Sí, papá.

Te estás aprovechando de la situación

porque tengo algo en el corazón y quieres que lo deje.

-¿Qué dices? -La verdad.

No es la verdad. Te lo voy a decir muy clarito,

mientras vivas bajo mi techo no vuelves a coger la moto y punto.

¿Me estás diciendo eso en serio? ¿De verdad?

Gano mucha pasta. Seguramente más que tú.

Me podría haber ido de casa cuando quisiera

y no lo hice porque le prometimos a mamá que nos cuidaríamos,

pero tranquilo. No pasa nada. Esta misma tarde me piro.

Hombre, tampoco es plan. ¡Jordi! ¡Jordi!

¡Bote Wilson! Ven por aquí Natacha, ven.

Vamos a ver, pero si esto es muy fácil.

Si te piden un pincho de tortilla, pues pincho de tortilla.

Que te piden un café, pues café y ya está, es así de fácil.

Además me dijo Vanesa que tenías un título en "protocol management".

A ver si es que te lo han regalado.

Rafa, me cobras, porfa.

Vale, pero si me cuentas qué te pasa.

-Me voy sin pagar y tan... -Tarde.

Oye, eso es chantaje, va.

Aunque me quedase con la vuelta sigue siendo más barato

que ir a un psicólogo.

Pero ¿por qué piensas que me pasa algo?

Porque tengo un máster en barra del bar

y llevas un tiempo tomando el café aquí.

Ya y me tienes calada, ¿no?

No te imaginas cuánto.

Hoy estás muy callada

y solo te has pedido un café sin pincho ni nada.

Con lo que te gusta comer.

No es que me guste es que el pequeñín tiene hambre.

-Tienes que comer por dos... -Claro.

Pero que se nota que tienes la cabeza en otro sitio.

¿Y en qué se me nota, señor Freud?

En que me has pagado el café con un billete de diez euros

cuando me lo podrías haber pagado con la moneda

con la que llevas jugando todo el rato.

"Touché".

Bueno, ¿me lo cuentas o qué?

Pues Ainhoa, que no sé lo que le pasa.

Rafa, está enfadada conmigo. Está rara. No lo sé.

Ya tengo bastante con estar embarazada, ¿sabes? Es...

Es una revolución interna.

Lo suyo sería que me mimara, que estuviera pendiente de mí,

que me cuidara.

O sea, que lo me estás diciendo

es que tienes derecho a enfadarte por tonterías

porque estás embarazada, pero Ainhoa, no.

No, no te estoy diciendo eso.

Pues un poco sí, vale.

Rafa, que tengo miedo que...

necesito un poco de apoyo y...

y ya está. Solo pido eso.

¿Y no crees que Ainoa también estará asustada?

Ya sé que no lleva un niño dentro,

pero también es su hijo. ¿No te parece?

Sí.

Pues ya sabes cómo se arreglan estas cosas.

Hablando.

Díselo.

Dile cómo te sientes.

Y pregúntale cómo se siente ella,

que seguramente es muy parecido a cómo te sientes tú.

Oye, ¿en qué universidad dices que estudiaste psicología?

En esta. En esta.

Para ti.

¡Bote Wilson!

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Centro médico - 04/10/18 (1)

04 oct 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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  1. Pilar Garcia Sancho

    yo que tengo Iatrofobia (fobia a ir al medico) ver ahora la serie me pone muy nerviosa, ya que la adtitud de los medicos para personas con mi problema es muy fea.

    05 oct 2018