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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 04/10/16 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por TVE

Santiago está a punto de entrar en el quirófano

para extirparse un tumor cerebral que le detectaron,

y que corresponde al desarrollo de una metástasis.

Su mujer, Luz, le acompaña.

-Estaré fuera, ¿eh? No pienso moverme.

-No te preocupes, no te preocupes. Estoy... Estoy tranquilo.

Lo que necesito es que no sueltes el meteorito durante toda la operación.

Su energía me dará fuerzas.

-Pase lo que pase, quiero que sepas que te quiero mucho.

-Ay, déjate de tonterías ahora, mujer.

¡Oh, por Dios! No necesito negatividad ahora.

-Santiago: Ya ha llegado el momento de que pase al quirófano.

Pero no puede entrar con la mochila, con el meteorito.

-Toma.

Recuerda: No lo sueltes.

Y quédate lo más cerca posible del quirófano.

De su energía depende el éxito de la operación.

-Desde que le diagnosticaron el cáncer a mi marido, ha cambiado.

Se obsesionó con..., con la astronomía, con las energías...

A mí al principio me parecía normal.

Me imaginaba que era por el estrés. Pero...

Pero es que ahora apenas lo reconozco.

-¿Qué tal se encuentra? -Muy preocupada.

-Bueno, está en buenas manos.

Y además, tienen que estar a punto de salir a darle noticias. Así que...

-Es que no solo es la operación. Es que mi marido está muy extraño.

No sé. Desde que le detectaron el tumor,

tiene unas ideas muy raras. Está como ido. -Ya.

-El doctor dijo que podía ser efecto del tumor.

Yo, egoístamente, lo único que quiero es recuperarlo.

-Ya. Hombre, es que es normal que en estas situaciones pasen estas cosas.

-Ya. Pues eso espero. Porque...

Porque la verdad es que trata mejor al meteorito que a mí.

El cirujano informa a Luz, la mujer de Santiago,

de que la operación ha sido un éxito.

Le han conseguido extirpar el tumor cerebral a su marido.

Alicia Martínez viene al hospital acompañada de su madre,

porque lleva varios días sin parar de vomitar.

-Señorita, perdone: ¿Un baño, por favor?

-Sí. Ahí lo tiene. -Gracias.

-Llevo varios días vomitando y... No sé por qué,

y me duele mucho el estómago y la cabeza.

-Bueno, doctor. Es que...

Verá: Ella cuenta hasta donde le conviene.

Comer, no come absolutamente nada. Y ella ha perdido ya muchos kilos.

-Sí como, mamá.

Pero que es que todo lo que como lo vomito.

Y pues no me apetece comer.

Es que está convencida de que tengo anorexia.

-Hombre, hija, es que está claro. Vómitos sin comer.

-Pero que es que no me cree.

A ver si a usted le cree y se lo demuestra.

-Bueno. Vamos a empezar con un análisis de sangre,

¿de acuerdo?,

y así vamos viendo cómo estás.

Lo cierto es que el aspecto y los síntomas que tiene Alicia

me pueden llegar a hacer pensar que se trata

de un trastorno alimentario.

De hecho, la mayoría de personas que sufren este tipo de trastornos

tienen tendencia a negarlo, haciendo muy difícil el diagnóstico.

-¿Tú sabes lo que es tener a tu madre, todo el día,

dándote la chapa, diciendo que comas y que comas,

y tú vomitando y vomitando?

Que yo no quiero vomitar, de verdad. No sé qué me pasa.

Pero anorexia no es.

-No te lo vas a creer. Pero tengo un paciente

que casise mete al quirófano, agarrado a una piedra

como si fuera su osito de peluche.

Pensaba que de eso iba a depender que la operación saliera bien.

-Bueno, cuando te enfrentas a algo tan duro como un cáncer,

a veces hay que aferrarse a algo.

-Ya, bueno, pero aferrarte a una piedra

cuando tienes ahí al lado a tu mujer es un poquito raro.

¿No te parece? -Es más sólida.

Creer en algo más allá no es ilógico.

-¿Sabes qué, Andrea? Yo antes pensaba como tú.

Pero, durante estos años en el hospital,

he visto y me han pasado tantas cosas que...

Prefiero centrarme en el presente, y en lo que puedo ver y tocar.

Además. Lo que no ves, si existe,

pues tampoco hace falta que te preocupes por ello, ¿no?

-Hola. Adelante. Pasad.

Sentaos, por favor.

Bueno, vamos a ver. Os cuento.

Eh... Como me imaginaba, debido a los vómitos reiterados,

existe un desequilibrio hidroelectrolítico.

¿Eso qué quiere decir?

Que prefiero que te quedes ingresada para reponer esos iones. ¿Vale?

-Pero... -Ya. Entiendo tu preocupación.

Eh... Aparte de esto, también haremos más pruebas:

un análisis de orina,

una endoscopia y una serie esofagogastroduodenal;

que sirve para hacer un estudio del..., del tracto digestivo.

-Pero ¿esto puede ser grave, doctor?

-Eh... Puede ser debido a un virus, o a una intoxicación,

pero hacemos el resto de pruebas porque puede existir otra causa.

-Ya. -Así salimos de dudas.

Así que te voy a recetar dexibuprofeno,

que es un medicamento que te irá muy bien para el dolor de cabeza.

-Vale. -¿Vale?

Y sobre todo, tranquilidad. Bueno.

Vamos viendo poco a poco... Bueno.

Voy a avisar al celador para que te acompañe a la habitación, y eso:

mucha calma.

Días después, Santiago permanece en el hospital

acompañado por Luz: su mujer.

Está pendiente de comenzar la quimioterapia,

tras extirparse el tumor cerebral.

-¿Qué tal? -Hola, doctora.

-¿Cómo ha descansado? -Bien.

-Bueno... -¿Qué tal se encuentra?

-Me encuentro mejor que nunca.

-Santiago está a la espera de empezar con la quimio.

-Le han puesto una sonda vesical, para hacer sus cosas, y bueno.

La verdad es que ha aparecido con..., con un...

-Doctora, me gustaría que me explicase algo si puede. -Sí.

-¿Por qué la orina tiene un color completamente morado?

-¿Ha tomado algún medicamento,

aparte de lo que le estamos dando aquí?

-No. -No, no, no.

-¿Algún producto natural, del herbolario?

-No, no, no, no, no.

Solo los analgésicos y los antibióticos

que le pusieron tras la operación.

-Pues es raro, porque no había visto una orina así en mi vida.

El color anormal de la orina se puede dar por diferentes causas:

por una infección urinaria, por diferentes enfermedades,

por alimentos, por medicamentos...

El color normal de la orina es amarillento o transparente.

Pero, como ya he comentado,

por distintos motivos puede adquirir un aspecto turbio, lechoso,

o un color anaranjado, rosado, o incluso azulado.

Por eso, siempre que veamos algo anormal en la orina,

hay que acudir al médico.

-¿Sabe lo que ocurre, doctora?

Que el meteorito me está curando.

¡Está sacando todo lo malo que tengo dentro! -Ya.

Santiago: Lo que realmente le va a curar es la quimioterapia.

-No. No, no, no, no.

No. No pienso someterme a quimioterapia, no.

Ni a ninguno de esos tratamientos infalibles.

Que no. Que no, que no, que no. No.

Lo que quiero es que el meteorito siga trabajando sin obstáculos.

-¡Santiago, por favor! ¡No juegues con estas cosas! -No.

-A ver, Santiago: Después de la extirpación del tumor,

el tratamiento que hay que seguir es la quimioterapia.

Eso es así por protocolos y por estadísticas.

Y lo que queremos es que termine de curarse. ¿O no?

-Ya, ya. Mire, doctora. Esa bolsa...

Esa bolsa es la prueba de que todo, todo esto, todo esto está equivocado.

Nos creemos que lo sabemos todo. Que la ciencia lo sabe todo.

No. Y la verdad es que no sabemos nada de nada.

Nada de nada.

-Bueno, le propongo un pacto.

-Vamos a hacer un trato:

Si yo soy capaz de explicarle científicamente

por qué la orina es de color morado,

usted accede a hacerse la quimioterapia.

-Vale. -Muy bien.

Pues voy a empezar haciéndole un análisis de sangre, y de orina.

Y además voy a hacerle también una valoración neurológica

porque, después de una operación tan delicada,

a veces se dan estados confusionales, y... Bueno. No me quiero arriesgar.

-Es usted muy amable conmigo, doctora.

Vamos. Que piensa que estoy como una cabra, ¿verdad?,

por esto del tumor. ¿Eh?

-Santi. -Discúlpeme, pero yo no he dicho eso.

Ahora vendrá una enfermera. Hasta luego.

-Yo no he pasado por lo que ha pasado mi marido,

y entiendo que debe ser un horror.

Santiago siempre se ha interesado mucho

por todas estas cosas del espacio.

Pero es que le ha dado demasiado fuerte.

A veces creo que me está tomando el pelo.

-Hola.

Hola.

-Hola.

-Of...

Nunca me acuerdo de que mi antigua taquilla se la han dado a otro.

¿Qué tal? -Bien.

-Oye, disculpa: Pero... ¿vas a actuar siempre

como si no me vieses o como si no me escuchases?

¿Me estás oyendo?

-¿Qué quieres que haga?

-Pues no lo sé. Hablarme con naturalidad.

Al fin y al cabo somos compañeros de trabajo, ¿no?

-Ya, porque tú has querido. Ya sabes lo que opino yo al respecto.

-¿Te acuerdas del paciente del meteorito?

-¿Qué meteorito? -Sí, el paciente que te dije

que se agarraba a una roca como si eso le fuera a curar.

-Ah, sí. -Bueno, pues hoy me ha enseñado

su bolsa de orina, porque lleva una bolsa vesical,

y es morada. Y dice que es morada porque

el meteorito le está curando. -¿Cómo es ese meteorito?

-Es una roca de este tamaño, arcillosa, irregular, marrón...

Vamos, una roca normal.

-Yo creo que lo he visto ese meteorito.

Era de una paciente mía que se lo encontró en una granja.

Pero no es un meteorito. Es una caca de vaca.

-Pero ¿lo dices en serio?

-Vamos. Se lo vendió a un tipo por una pasta,

diciéndole que era un meteorito,

que seguramente se lo habrá vendido a tu paciente.

Pero eso es un coprolito como un castillo.

-Un coprolito como un castillo.

Pero me estás tomando el pelo. Y ¿ahora qué hago? ¿Se lo digo?

-No sé. ¿Te va a creer? -Lo dudo mucho.

-Hola, ¿qué tal estáis? -Hola.

-Bueno, traigo los resultados de las pruebas.

Y parece que todo está dentro de los parámetros normales.

-Bueno, doctor, pero el caso es que algo tiene.

¿No será que lo suyo es más... psicológico?

-Mamá: ¿Puedes confiar en mí?

-Pero que no se trata de confiar, Alicia.

¡Que puede que tengas anorexia y ni tú misma lo sepas!

-¡Mamá, es que siempre estás con el temita de la anorexia!

¡Es que parece que quieres que sea anoréxica!

-¡Pero Alicia, que soy tu madre!

¿Cómo voy a querer yo que tengas anorexia, Alicia?

¡Soy tu madre y una...! Ya. Ya. Ya.

Bueno. Ya está. Toma.

Es que sí, es que esto es nervioso. Si es que...

-Que no es cosa de nervios.

La última vez que vomité, no estaba nerviosa, mamá.

-Espera. -Bueno,

¿y eso qué tiene que ver ahora?

Pero si eso fue por las pinturitas esas...

-¡Que no digas pinturitas!

-A ver un momento, que me estoy perdiendo.

¿De qué estáis hablando? ¿Qué pinturitas?

-Pinturitas, grafitis... ¡Qué más dará!

Que hay que decirlo ahora todo en inglés.

Pues bueno, doctor. Resulta que, hace ya mucho tiempo,

estaba ella también con vómitos.

No como ahora, pero tenía vómitos.

Y coincide que subió la vecina de abajo a decirme

que la niña estaba llenando de grafitis todo el barrio.

Así que le dije que naranjas de la China,

y la castigué y se lo prohibí.

Y desde el momento que dejó de hacer las pinturas, pues dejó de vomitar.

Se ve que algo de lo que inhalaba..., pues le sentaba mal.

Pero vamos. ¿Eso qué tiene que ver ahora? ¿Eh?

-Y ¿cuánto tiempo hace de aquello? -Cuatro años.

-Cuatro años. Vale, Alicia.

Bueno, pues tendrás que seguir ingresada.

¿De acuerdo? -Vale.

-Porque tenemos que encontrar la causa de los vómitos.

Hola, doctora. -¿Qué tal?

Quería comentarle algo.

Santiago está pasando la valoración neurológica y...

me ha pedido que me quedara fuera. -Ya.

-Ya ha visto cómo está mi marido.

Yo sé que necesita la quimio, y

no puedo pensar que no acepte el tratamiento, pero...

Pero es que...

El problema es que, desde que empezó con esta locura del universo

y del meteorito, ha cambiado.

Por una parte está más raro. Pero por otra parte está mejor.

Está más ilusionado, está... Sonríe más...

Bueno. Hasta nuestras relaciones íntimas han mejorado mucho.

¡Pero mucho!

-Sí, bueno, eso está muy bien,

pero tiene que someterse a la quimioterapia.

-Ya, ya lo sé. Pero es que no sé cómo hacerlo.

-Eh... Tengo que comentarle algo.

Una compañera mía me ha explicado que el meteorito

ya había estado antes en el hospital.

Era de una antigua paciente y... No es un meteorito.

Es... Es falso.

-Es... Es una caca de vaca.

-Perdón.

¿En serio? -¿Qué hacemos ahora?

¿Se lo va a decir?

-Pues me da mucho miedo que pueda venirse abajo,

y no quiero que eso pase.

Mantengámoslo en secreto

hasta que termine el tratamiento de la quimio por lo menos.

-Vale. Eso haremos.

Vale. Y para eso tengo que averiguar por qué la orina es morada. -Ya.

-Así que nada. Me voy a poner a ello.

-Muchas gracias. -Nada. -Hasta luego.

-Y hacía un sol que no veas, ¿eh? Ni una nube.

Un sol de esos brillantes...

Lo que pasa que hacía un poquito de aire.

-Entonces, te tienes que esperar a que..., a que pare.

Y cuando paró cogí la pelotita, cogí el "Pitch", me puse así...

-¿Y qué? ¿Qué pasó?

-Luego, luego te cuento.

¡Hola! -¡Hola!

-¿Puedo? -Sí.

-¿Qué tal estás?

-Bueno, pues cuando se va mi madre me encuentro mejor.

-Ya. Ya me imagino.

Escucha: Quiero ir al grano. Necesito que...

Que pienses algún detalle que se te haya podido olvidar. ¿Vale?

Para poder hacer un diagnóstico.

Porque, por lo que tenemos ahora...

-Es que ya te he contado todo. -Ya.

Eh... Alicia, escúchame.

Que sepas que lo que me cuentes a mí no saldrá de esta habitación.

-¿Seguro? -Seguro. -Vale.

-¿Me puedes intentar contar un poquito mejor lo de las pinturitas?

-Mi madre es inaguantable. -La tuya y la de todos.

Eh... Pero al final, ¿qué pasa con ellas?

Que se las quiere. ¿O no? -Sí.

Bueno. Pero a nadie, ¿eh? -Que no.

-Pues... Nunca he dejado de pintar grafitis.

-La inhalación de gases inicialmente afecta a las puertas de entrada.

Es decir: a los pulmones. Pero de forma prolongada,

debido a los irritantes de los componentes,

puede llegar a provocar un trastorno neurológico, hepático, renal,

o gástrico.

Y después de la explicación que me ha dado Alicia,

se abre mucho el abanico de posibilidades de diagnóstico.

Fíjate que lo he sospechado. ¿Sabes cómo? -¿Cómo?

-Por la mancha de pintura en la mochila.

-¿Dónde? -Ahí.

A la derecha. Ahí, ¿la ves?

-No... -Alicia: Que es broma.

¿Eh? Ya veo que quieres guardar bien tu secreto.

-Sí. Mira.

-¿Qué es esto?

Espera, espera, espera.

Pero... no me digas que tú eres Ali98.

-Chs... -Perdón. -Sí.

-¡Me encantan tus grafitis! -¿De verdad?

-¡Están por toda la ciudad! -Sí.

-Me parecen geniales, de verdad. -Oye, pero...

¿Es lo que me está haciendo vomitar? -Pues hombre.

Habría sido perfecto que me lo contaras antes.

Pero ¿sabes lo que vamos a hacer? Por ser... Ali98,

te prometo que vamos a encontrar una solución. -Vale.

-Ante una nueva posibilidad de intoxicación

por exposición prolongada a gases tóxicos,

vamos a realizarle a Alicia una radiografía de tórax,

una ecografía abdominal y una serología

para descartar infecciones.

Santiago, el paciente con cáncer

que llegó presentando orina de un color inusual,

acaba de ser sometido a un examen neurológico

para valorar posibles daños

tras la operación a la que se sometió.

-¿Cómo ha ido todo? -Estoy más cuerdo que el neurólogo.

Todo ha ido perfectamente.

Si no me crees, luego te lo confirmará la doctora.

-Estoy muy preocupada contigo, Santi.

-Piensas que estoy loco, ¿verdad?

Pero no es así, Luz. No es así.

He despertado.

He llevado una vida miserable,

preocupado solo por el dinero, el trabajo, el..., el estrés...

-Tengo algo que decirte.

Tenía que acabar con esta locura.

Decirle que todo había sido una farsa.

Que el dichoso meteorito era una boñiga de vaca.

Que se dejara de historias y empezara el tratamiento con la quimio.

Pero no he podido.

Cuando te pongas bien,

he pensado que vamos a hacer un viaje a uno de esos sitios

donde se ven ovnis y todas esas cosas que a ti te gustan. ¿Qué te parece?

¿Te apuntas a la aventura? -Sí.

-Pero antes tienes que pasar por la quimio.

-No, ni hablar. ¡No!

-Santi... -¡No!

-Santi, por favor, ¿qué pasa? Pero ¿es que tienes miedo?

-No, yo no tengo ya miedo a nada.

Pero, si me pongo en manos de los médicos,

generarán malas vibraciones. Y al final...

-Pero ¿no te das cuenta de que, si no te sometes a ese tratamiento,

vas a dejar de emitir cualquier vibración?

¿Es eso lo que quieres?

Santiago: Yo te voy a apoyar en todo esto.

Aunque no lo entienda.

Pero no voy a permitir que te hagas daño, mientras pueda impedirlo.

Por ahí no voy a pasar.

-Espera. Antes de que me digas nada, un minuto.

-Siéntate.

-Mira: He estado pensando y...

Y ya que tenemos que compartir el mismo espacio de trabajo,

pues yo creo que por lo menos

deberíamos establecer un mínimo de convivencia, ¿no?

Y... No estoy diciendo, evidentemente que nos tomemos un café juntos.

Pero... Ya que esta situación

es bastante complicada para ti y para mí, pues...

No sé. Creo que deberíamos dejar de comportarnos como dos enemigos;

y así poder pasar página. -Todo sea por pasar página.

Y ahora, si no te importa, tengo que seguir trabajando.

-¡Ay! -¡Ay, perdón!

La doctora Marco ya tiene los resultados

de los análisis de Santiago:

el paciente que presenta orina de un color morado,

y que está pendiente de comenzar la quimioterapia.

Bueno, ya tengo los resultados de los análisis,

y de momento no hemos encontrado la razón

al fenómeno de la orina morada.

-Ya me lo imaginaba.

-Bueno, es que es pronto para saberlo.

Ahora voy a hacerle un urocultivo.

Y para eso voy a necesitar llevarme la bolsa.

-Ah, sí, no. Es toda suya.

Pero no haga trampas, doctora. Que ya conozco a los médicos.

Y siempre queréis tener razón a toda costa.

-No se preocupe, caballero. No voy a hacer trampas.

Ahora vendrá una enfermera a por la bolsa.

¡Voy a descubrir qué es lo que pasa con esa orina morada,

aunque sea lo último que haga como médico!

-No te empeñes en demostrar algo que a lo mejor no puedes demostrar.

-Andrea, todo se puede demostrar. -Venga.

La ciencia no lo puede demostrar todo.

El amor, por ejemplo. -¿El amor?

Pero Andrea: Si tú eres médico.

El amor no es mas que la segregación de hormonas

que generan las sensaciones adecuadas para poner en marcha las conductas,

los mecanismos y las emociones,

destinados a garantizar la procreación.Eso es.

-Hablas del amor como si diseccionaras una rata.

-Preferiría que no me psicoanalizaras.

No es tu departamento. -Perdona. Pero me da pena.

Me caes bien.

Me da pena que pienses que la vida son todo matemáticas.

-Bueno, el problema es que Santiago

no va a querer someterse a la quimioterapia,

y tenemos que empezar ya.

A lo mejor debería decirle la verdad.

Debería ponerle los pies en la tierra,

y decirle que lo que tiene entre manos,

no es un meteorito precisamente.

-A lo mejor te puedes bajar del burro

y decirle que la orina morada no tiene explicación.

El doctor Hamman Dacaret,

le está haciendo una ecografía a Alicia,

para comprobar si los gases de las pinturas de grafiti

han podido afectarle.

La madre de la paciente ha insistido en estar presente.

-¿Pasa algo, doctor?

-Bueno, parece que hay una moderada distensión de los conductos biliares,

y el..., y el hígado está un poco inflamado.

Así que tendremos que hacer más pruebas hepáticas.

-Pero ¿sospecha usted de algo en concreto, o...?

-Prefiero que esperemos a los resultados. ¿Vale? -De acuerdo.

-¡Hola! ¿Qué tal? -Ay...

-¿Qué tal? -Hola.

-Bueno, traigo los resultados de las pruebas.

Como eres mayor de edad, Alicia,

puedes decidir si quieres que tu madre esté presente o no.

Tú misma.

-Pero ¿cómo no voy a estar presente, si soy su madre, doctor?

-Ya, pero la decisión es suya. -Pero...

-Mamá... -¡Alicia!

-¿Puedes salir de la habitación? -¡Pero Alicia!

-Confía en mí, de verdad.

Que te prometo que te voy a contar todo.

Te lo prometo, mamá. -Bueno, está bien.

Esperaré fuera entonces.

-Escucha: Tengo buenas noticias.

Estoy casi seguro de que los vómitos

no son causados por la inhalación de gases.

-Ay... Menos mal. Jo, es que no me imagino qué pasaría

si tuviera que dejar de pintar grafitis.

-Ya, lo había pensado. -¡Si es que lo sabía, Alicia!

¡Si es que no se puede confiar en ti, hija mía!

-¿Y se puede confiar en ti,

que me espías detrás de la puerta, mamá?

-Pero lo que yo hago no es ilegal, hija mía.

Lo que tú haces ¡es ilegal! -¡Mamá, es una forma de arte!

-Pero qué arte ni qué arte, Alicia. -¡Pues sí, mamá! -Ya está.

Que yo no soy ni una antigua ni una intolerante.

Pero... Pintar grafitis es ilegal, ¿eh?

Y yo no quiero que ninguno de mis hijos vaya a la cárcel.

Llevamos toda la vida su padre y yo esforzándonos

porque tengan un futuro mejor.

Y yo no pienso dejar que una moda callejera la arruine. ¿Vale?

-Los síntomas de Alicia han empeorado tras la discusión.

Tanto las náuseas como la sensación de debilidad,

como el dolor abdominal...

Ha llegado a vomitar diez veces en un minuto.

Y además presenta ictericia. Y sigo sin saber cuál es la causa.

La doctora Marco se reúne con Santiago:

el paciente que presentaba orina de color morado

y que está pendiente de recibir quimioterapia

tras una operación cerebral.

-Veo que no está su mujer.

Ya tengo los resultados del cultivo.

¿Quiere que la esperemos o...? -No.

-Se los doy entonces.

Por la alcalinidad de la muestra,

parece que tiene una infección de orina.

Pero bueno, esto tampoco explicaría el color morado.

Aunque es llamativa la presencia de una bacteria denominada Proteus.

Pero bueno, tampoco hay una relación entre esta bacteria

y el color morado de la orina.

Creo que lo mejor es que tome un antibiótico

para ver si se produce algún cambio. -Sí, como quiera. Lo que haga falta.

-En ciertos casos como este, para un médico,

lo primero debe ser siempre el bienestar del paciente.

Y si para eso tengo que rendirme y decirle a Santiago

que no tengo respuestas al enigma de la orina violeta,

pues estoy dispuesta a dejar mi orgullo a un lado y hacerlo.

Eso sí: espero que luego acceda a empezar con la quimioterapia.

Santiago, tengo que confesarle algo. -Antes...

Me gustaría enseñarle algo, si... Si le parece. -Sí, claro.

-No sé, me resulta... curioso que...

Que una piedra que es capaz de atravesar la atmósfera

a 20 000 kilómetros por hora

se rompa al caer de una cama de hospital.

He buscado.

He buscado en Internet a la persona que me la vendió.

Y bueno, he hecho mis... indagaciones.

¿Usted sabía que era falso?

-Santiago, es que no queríamos que se desanimara.

Su mujer está muy preocupada por usted.

-¿Mi mujer lo sabe?

-Eso es mejor que lo hablen entre ustedes.

-Sí, sí, hablaré con ella. Desde luego.

-Santiago, tenemos que empezar con la quimioterapia hoy.

Así que debe tomar una decisión.

-Muy bien. Hoy mismo tomaré la decisión.

-Carmen, le quería hablar sobre su hija en privado.

Porque no sé si se ha fijado... -Sí.

-Pero Alicia en situaciones de estrés y de tensión... empeora mucho,

en cuanto a sus síntomas.

-Y creo que deberían llegar a algún tipo de tregua.

-Sí, sí, estoy de acuerdo, doctor.

Y lo primero, le pido disculpas,

porque usted ha presenciado unas escenitas

que no tenía por qué haber visto, y...

-Bueno. -Y sí.

Ahora lo más importante es que ella esté tranquila y... Y que esté bien.

Yo me comprometo a dar una tregua. -De acuerdo.

Por otro lado también le quería comentar

que admiro mucho la obra de su hija.

-¿Un médico al que le gustan los grafitis? -Sí.

Creo que a usted también le gustarían,

si le diera una oportunidad.

-Perdón. -Eh... Bueno, doctor.

Voy a la habitación. Si necesita usted algo, estamos allí.

-Muy bien, Carmen. Gracias. -A usted.

Hola, ¿qué tal? -Disculpe.

Perdona, pero es que me han dado estos resultados urgentes para ti

en laboratorio. -Vale. Muchas gracias.

Santiago, el paciente que tras una operación

presentó orina de color morado,

se encuentra pendiente de comenzar la quimioterapia.

-Hola, cariño.

¿Cómo estás?

-La doctora no puede explicar el problema de la orina.

-Después de todo va a resultar que tienes razón.

-Tú sabías que el meteorito era falso, ¿verdad?

-Sí. Sí lo sabía. Me lo dijo la doctora.

-Ahí está, ahí está. Puedes tirarlo a la basura.

-Ahora lo tiro.

-¿Por qué no me dijiste que era mentira?

-Porque te quiero.

Y si tú me dices que crees en un meteorito o en los fantasmas,

yo lo tengo que respetar.

-Bueno. Traigo los resultados de la serología,

y ha dado negativo en la hepatitis A, B y C.

¿Eso qué quiere decir?

Que seguimos sin saber cuál es la causa de la inflamación del hígado.

Lo siguiente que quiero hacer es una laparoscopia explorativa,

y aprovecharemos para hacer también una biopsia hepática.

El procedimiento consiste en intentar encontrar bridas o adherencias

que expliquen por qué..., por qué se están causando tus vómitos. ¿Vale?

Pero bueno, tranquilidad. ¿Vale?

Porque suena peor de lo que es. ¿Vale?

-Gracias, doctor. -Venga.

-Andrea: ¿Sabes que el paciente ha descubierto por sus propios medios

que lo que tiene entre manos no es un meteorito?

-Y ¿cómo se lo ha tomado? -Pues está bastante hundido. -Ya.

Y ahora que los extraterrestres no le están curando,

¿se va a someter a la quimio? -Pues no lo sé.

-Y el misterio de la orina morada, ¿cómo va?

-A ver, tengo que hacer algunas pruebas.

Pero yo creo que el material de la bolsa, el PVC,

ha podido reaccionar con la bacteria Proteus y con la orina,

y por eso se ha producido ese color morado.

Pero tengo que seguir...

-Ya, o sea que no te bajas de la burra, como tu paciente.

-¿Qué pasa? Que crees que soy una amargada.

Por lo que hemos hablado antes del amor y las relaciones y todo eso.

-Yo pienso que a veces no hay que buscarle tres pies al gato,

y simplemente hay que disfrutar de la vida.

-No sé. A lo mejor lo que le pasa a Santiago es que tiene miedo,

y por eso se refugia en toda la locura del meteorito.

Y a lo mejor lo que me pasa a mí es lo mismo: que tengo miedo,

y por eso necesito encontrar una explicación a todo, ¿no?

-No puedo psicoanalizarte. No es mi departamento.

A la paciente de Dacaret, Alicia,

le están realizando una laparoscopia exploratoria,

buscando una causa que justifique sus vómitos y el dolor abdominal.

También se le practicará una biopsia hepática.

-Bueno. Traigo resultados.

Mirar: Por una parte, la biopsia hepática no ha sido concluyente.

Y por el otro lado, la laparoscopia no nos indica

cuál es el motivo exacto que produce los vómitos.

-Fff... -No te preocupes, cariño.

Que el doctor va a terminar averiguando de qué se trata, mi amor.

-De todas formas, viendo... Viendo los síntomas que tiene

y los resultados de las pruebas,

estoy seguro de que la inflamación de..., del hígado

ha sido causada por el medicamento que le administré

para el dolor de cabeza.

-Yo es que a ella, para la migraña,

toda la vida lo que le he dado es naproxeno,

que es lo que me tomo yo. -Espera. Un momento.

¿Que tú también sufres migrañas? -Sí. Claro.

Es de familia. Y mi madre.

Y el tío Jose. ¿A que sí?

-Estaríamos hablando del... Del síndrome del vómito cíclico. ¿Eh?

Es más predominante en las mujeres,

y viendo los síntomas que tienes, si le sumamos ahora las migrañas,

estoy seguro de que se trata de este síndrome.

Además. Este síndrome empeora

con el estado anímico de los pacientes.

Como cuando están fatigados o sienten estrés.

El síndrome del vómito cíclico es una enfermedad poco conocida,

de la que se desconoce la causa.

No se debe ni a un virus ni a una intoxicación alimentaria.

Pero los síntomas son similares.

Así que normalmente se hace un diagnóstico por exclusión.

-¡Ay, madre mía! ¡Y yo discutiendo contigo, hija mía!

¡Perdóname! -No pasa nada, mamá.

-Que yo lo hacía por tu bien y te estaba haciendo daño, hija mía.

-Que no te preocupes, mamá. No pasa nada.

-Que sepáis que me gusta muchísimo veros así.

-Desde hoy nos vamos a comprometer a darnos una tregua, ¿eh?

-Vale. -¿Vale?

Hay que estar bien con las personas a las que se quiere. -Sí.

Santiago, el paciente que ha rechazado

someterse a la quimioterapia,

recibe la visita de la doctora Marco.

Finalmente, debe darle una respuesta definitiva.

-Ya tengo los resultados de las pruebas,

y no son concluyentes.

Lo más probable es que la orina, con la bacteria Proteus,

reaccionara con el material del que está hecha la bolsa,

y entonces la..., la orina adoptase este color morado.

Pero tengo que ser sincera: No... No lo puedo demostrar.

-Muy bien, doctora. Pues de acuerdo.

Adelante con la quimio. -Estupendo.

-Y... Me alegro de haberles demostrado

que no todo se puede explicar.

Como mi mujer.

Que a pesar de tener yo un carácter insoportable, siempre está conmigo.

Te quiero, como el primer día.

Y te pido... Te pido perdón por todo.

Sé que lo has debido pasar muy mal por mi cabezonería.

-Ya estoy acostumbrada.

Es parte de tu encanto lo de volverme loca.

-Bueno. Eh...

Voy a prepararlo todo para la quimioterapia.

-Gracias. -Muchas gracias.

-Pues ha sido un caso muy extraño, pero a nivel personal

es de los más interesantes que he tenido, la verdad.

-¿Y la orina morada?

-Se me ocurren un par de pruebas que puedo hacer.

Pero no tengo prisa.

Es que... Creo que tenías razón.

Creo que hay cosas que la ciencia no puede explicar.

Como, por ejemplo, lo que...

Lo que pasa entre Santiago y sumujer, eso no son las hormonas.

Eso es algo que no se puede explicar.

-No te reconozco, ¿eh? -Hombre, Andrea.

Es que yo soy una mujer llena de misterios.

-¡Hola! -Hola.

-Al final me han devuelto la taquilla.

Fui llorándoles a los de Administración y...

Y nada, ya... Ya la tengo de vuelta.

¿Qué tal tu día? -Bien.

Escucha, Marina: ¿Se puede saber qué estás haciendo?

-¿Qué estoy haciendo?

-Pues hombre, una cosa es que tengamos un pacto de cordialidad.

Porque tenemos que cruzarnos por los pasillos,

y estamos en el hospital.

Pero tú y yo ni somos amigos ni lo vamos a ser.

Lo sabes, ¿no?

-¿Sabes una cosa?

Empiezo a estar un poquito harta de cómo me estás tratando últimamente.

Y mucho más teniendo en cuenta

que lo único que estoy haciendo es aguantar y aguantar, porque...

-Porque ¿qué?

-Por nada. Por nada.

No, no, no quiero decir nada de lo que me pueda arrepentir.

-No te arrepientas. Dilo.

-Es que es muy fácil.

Es que para ti todo es muy fácil,¿no? Claro.

Teniendo en cuenta que tú solo conoces una versión incompleta

de lo que verdaderamente pasó, pues no me extraña.

-A ver, que yo me entere. Pero versión incompleta, ¿de qué?

¿De qué? ¡Que me lo cuentes!

  • Centro médico - 04/10/16 (1)

Centro médico - 04/10/16 (1)

04 oct 2016

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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