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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 04/01/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Simón,el cáncer está muy avanzado, y no solo afecta al páncreas,

sino también a los vasos abdominales que lo rodean.

Y poco más podemos hacer por ti.

Solo aplicar paliativos,

y es decisión tuya si quieres que sea aquí en el hospital, o...

O en tu casa.

-Estoy intentando concentrarme para asimilar el dolor.

Mi madre se ha puesto nerviosa y ha llamado a la ambulancia.

Ya. ¿Y ha venido contigo? -No, no, no, no. No la he dejado.

Ni siquiera sabe que estoy enfermo.

-Pero... ¿tú tienes una hija?

¿Y ella cómo lleva el tipo de vida que tú tienes?

-Bien. Bueno, o eso creo, yo qué sé, no sé.

Durante toda mi vida la he visto de Pascuas a Ramos.

Pero siempre he estado al tanto de su vida.

Hasta el año pasado.

Pepa, de verdad, de verdad, no insistas.

No insistas, por favor.

El poco tiempo que me queda lo quiero vivir así,

tranquilo, lejos, y a mi aire. -Sabes perfectamente tan bien como yo

que no vas a estar en ningún sitio mejor que aquí.

Y además, si tu hija no quiere asumir tus cuidados, yo...

Nosotros en el hospital,

haremos todo lo posible para que...

Bueno, para que estés bien en estos momen...

Para que...

-Pepa, ¿tú quieres que me quede en Paliativos?

-Sí.

-Está bien.

Carla Pomares acude a la consulta de la doctora Ortega

por un incesante dolor de estómago y falta de apetito.

-Ahí, sí.

-¿Ahí? -Sí.

Sí. -¿Ahí también?

-Sí.

-Vale. Perfecto.

¿Náuseas? -No.

-¿No? -No.

-¿Problemas para ir al baño? -No, tampoco.

-¿Y has tenido retraso en el periodo?

-Bueno, tengo la regla irregular, la verdad.

Pero... en principio me tiene que bajar este fin de semana,

así que no creo que vaya a tardar. -Te puedes incorporar.

A ver, no tienes fiebre

pero te voy a hacer una analítica por si acaso y algunas pruebas.

-Es que no tengo tiempo.

No, lo digo para que me dé algo para el dolor y ya está.

-Carla, no te puedo retener contra tu voluntad,

pero me gustaría hacerte una analiti...

-De verdad, algo para el dolor, y con esto me vale, por favor.

-Vale.

Pues te voy a dar paracetamol,

para el dolor, dieta blanda, y beber mucho líquido. ¿De acuerdo?

Por favor, si el dolor se intensifica tienes que volver.

-Gracias.

-Las mujeres podemos llegar a sufrir dolores intensos en el abdomen.

Cuando estamos ovulando o cuando tenemos el periodo.

Para aliviar estas molestias se puede aplicar calor suave,

masajear la zona en sentido circular,

y mantener una posición con las piernas encogidas,

siempre que se pueda.

-¡Buenos días! -Ojalá fueran buenos.

-¿Qué pasa? ¿Que no has dormido? -Qué va.

La verdad es que se me están haciendo las noches muy largas.

-¿Qué pasa? Que has vuelto a llamar a tu hija

y no te ha cogido el teléfono, ¿no?

-Es normal. Es normal.

No puedo pretender ahora que mi hija me haga caso cuando, durante años,

lo único que ha recibido de mí son felicitaciones de cumpleaños.

-¿Y no lo vas a volver a intentar?

Al final te lo acabará cogiendo y yo creo que merece la pena.

-¿Sabes lo que más me duele de todo esto, Pepa?

Que me tenga que morir y... sin haberme podido despedir de ella.

Mensaje

-Perdona, es una urgencia, me tengo que ir.

A ver si te animo el día. ¿M? -¿Sabes lo que me animaría?

Poder salir a dar una vuelta.

-Venga pues a ver si hago un hueco, me paso, y te acompaño. ¿M?

Y te cambio el humor que mira cómo estás.

¿Ves qué fácil ha sido? Venga.

Al día siguiente, la doctora Ainoa Cortel

tiene que acudir a una llamada de emergencia

porque Carla Pomares ha empeorado.

-Hola. -¡Ay!

-¿Luis? -Ainhoa.

-¿Qué ha pasado?

-Que tiene dolores de tripa bastante fuertes, ha vomitado un par de veces.

-Tranquila. Vale. ¿Desde cuándo llevas así?

-Un par de horas. -Vale. Venga, vamos arriba.

La camilla, chicos.

Venga. Tranquila. Vamos para el hospital, ¿vale?

-Hola. ¿Qué ha pasado?

-Viene con dolor abdominal muy fuerte.

-Sí, la conozco. Hola, Carla. Vamos a Triaje, por favor.

-¿Voy con vosotras?

-No, por favor, quédate en la sala de espera, ¿vale?

-La última persona a la que esperaba encontrarme esta mañana era a mi ex,

a Ainhoa.

Me habían dicho que estaba trabajando de médico de Emergencias,

pero es que, claro,

cuando la he visto bajar de la ambulancia a recoger a Carla,

yo qué sé, bueno, estoy alucinando, todavía.

-¿Te duele ahí? ¿No?

-¡Uf, sí! -¿Ahí te duele?

Vale. Respira profundo... -¡Uf!

-Te duele cuando suelto, ¿verdad?

Vale, ya está. Tranquila. Eh...

Hay signos de irritación peritoneal.

No tiene fiebre, pero puede ser apendicitis.

Entonces, le vamos a hacer una ecografía y una analítica urgente.

Y mientras tanto le ponemos analgésico intravenoso para el dolor.

-Muy bien pues me pongo enseguida a ello. -Gracias.

A ver, mírame... Mírame a mí, a un punto fijo.

-Es que me duele mucho. -Ya, tranquila.

La apendicitis es la inflamación del apéndice.

Y requiere intervención quirúrgica de urgencia.

Si no se trata a tiempo puede ser muy peligrosa.

Por eso es importante que acuda al médico

si presenta dolor abdominal intenso

en la parte inferior derecha del abdomen,

ya que es el síntoma más común.

-Te he dicho que por qué no cogíamos un taxi, nada, andando.

-Que no, cariño, que estamos al lado del hospital.

Si estamos a diez minutos.

Que puedo, de verdad.

Si es mental, además, que no me duele tanto.

¡Ah!

-Pero ¿seguro que no te diste ningún golpe, al salir de la marisquería?

-No, no me di ningún golpe, de verdad, que me acordaría, cariño.

Que no me di ningún golpe.

-Bueno, que sería normal que no te acordaras, porque...

Dos botellas de vino que nos bebimos, por lo menos.

-Ya, pues mira, me acuerdo de todo, casualmente.

- Ah, ¿sí? -Sí.

Me acuerdo del vestidito ese rojo que llevabas,

me acuerdo de tu sonrisa y me acuerdo de que te prometí

que íbamos a estar juntos toda la vida.

-Bueno, vale. Vale. Carmelo, vale. -Ah...

Carmelo acude al hospital

porque sufre dolor e inflamación en la rodilla derecha,

sin que haya existido un traumatismo previo.

Vamos a ver.

Bueno. ¡Ay! Ay, me duele muchísimo.

A ver. -Ah... Ah...

Presenta dificultad de movimientos, al tacto está caliente,

y... Y está inflamada.

-Doctor, de todas...

Anoche es que salimos, comimos marisco, bebimos vino, o sea.

¿Podría ser un ataque de gota?

Sí, podría ser una causa de la monoartritis

pero tendremos que hacer pruebas para controlarlo.

La gota ocurre por la descomposición de unas sustancias llamadas purinas.

Y la acumulación de ácido úrico en la sangre.

Las purinas se encuentran en muchos alimentos, como el hígado,

las anchoas, carnes y mariscos.

-Anda.

Tranquila.

-Es que no esperaba verte... Aquí, bueno, ni aquí ni en ningún sitio.

-Yo a ti tampoco, la verdad. Te entiendo.

No es buen sitio este para..., para reencuentros, ¿no?

-¿Cómo va? -Eh... Bueno.

Estamos esperando a que nos den los resultados de las pruebas, pero bien.

-Y...

Q¿ué tal va todo? ¿Todo..., todo este tiempo que...?

-Pues cuatro años y..., y pico ya,

desde que me dejaste... plantado en el altar.

Perdona.

No sé, he pensado que, si lo suelto así, de primeras,

a lo mejor era más cómodo.

Pero estoy bien.

¿Tú qué tal?

-Bien. Bien, aquí, trabajando mucho.

Bien. ¿Cómo está tu tía?

-Bien. Mejor. Bien.

-Y tuviste un niño, ¿no? -Tengo un niño, sí. Mira.

Te lo voy a presentar.

Luisito. -Qué rico.

-Bueno, está para comérselo.

-Me alegro que vaya todo bien. -Igualmente.

La batería de pruebas de Carmelo ha comenzado.

Tras realizarle análisis de sangre y orina,

procederán a realizarle una radiografía,

y el drenaje de líquido sinovial de la articulación.

Vale.

Teléfono móvil

-Hola. -Ay, hola.

Eh...

-¿No lo vas a coger?

-Es que... Bueno, es alguien con quien llevo mucho tiempo sin hablar,

y no sé qué hacer.

Es mi padre. Bueno, no sé. No sé.

-Bueno. Yo venía a decirte que ya hemos acabado las pruebas a Carmelo.

-¿Le puedo ver ya?

-Sí, sí, está en Boxes, yo te acompaño.

-Vale, gracias. -¿Beatriz?

Solo quería estirar las piernas.

-Venga. Te acompaño a la habitación.

Mientras espera los resultados de los análisis,

la doctora Ortega le realiza una ecografía a Carla,

descartando, en principio, una posible apendicitis.

-En cualquier caso,

solo con la ecografía no va a ser fácil llegar a un diagnóstico.

He visto líquido liberado por los ovarios.

Que es un hallazgo habitual en las ecografías,

pero cuando hay una gran cantidad, como en este caso,

puede ser desde sangre hasta algún tipo de infección.

Toma, termina tú si quieres...

-Doctora, ya están los resultados. -Gracias, Mar.

De acuerdo, definitivamente, no hay apendicitis,

la analítica no muestra signos de infección.

Pero sí que veo una importante anemia.

Y esto aumenta mis sospechas de un sangrado interno.

-¿Y esto a qué se debe? -Pues todavía no lo sé.

¿Te has dado algún golpe en la zona últimamente?

-No.

-¿Y has tenido relaciones sexuales últimamente con tu pareja?

-No es mi pareja.

-Bueno, con tu marido. -No, tampoco.

-Bueno, perdona, con lo que sea voy a parar

porque estoy metiendo la pata.

¿Has tenido relaciones sexuales últimamente?

-Sí, con Luis, el chico que me ha acompañado,

pero tranquila, ¿eh? la que mete la pata soy yo

por liarme con un hombre casado, así que...

-De acuerdo. Te voy a hacer algunas pruebas,

y también un test de embarazo.

¿Estás bien?

Carla. -Yo le quiero.

-¡Carla! ¡Carla, escúchame!

¡Carla, mírame! ¡Mírame, Carla...! Carla.

Ca... ¡Carla!

Mar, por favor, suero a chorro.

Carla ha sufrido una bajada de presión arterial grave.

Tanto que ha entrado en shock hipovolémico.

Tenemos que hacerle una transfusión de sangre cuanto antes

porque, si no, el caso se puede agravar. Disculpadme.

-Hola. -¿Qué tal?

-Bien. -¿Qué te han puesto?

-Pues nada, unos antiinflamatorios, creo, solamente.

¿Qué tal? ¿Cómo estás? -Bien.

-¿Qué te pasa, cariño? Te veo muy seria.

Parece que has visto un fantasma. ¿Qué pasa?

-Que me he encontrado con mi padre.

Ahí, en el pasillo. No sé, está ingresado creo, vamos.

-¿Pero que está aquí en el hospital? ¿Pero está ingresado? ¿Está enfermo?

-Es que no lo sé, me he ido. No tengo ni idea.

-Ya. Pero por eso te ha llamado toda la semana, ¿no?

-Supongo, no sé. -Bueno.

Hola. -Hola.

A ver, te cuento.

En la radiografía no se aprecian lesiones óseas.

Pero sí hay inicios de cambios degenerativos por la edad, ¿m?

Tienes un principio de artrosis leve.

-¿De artrosis?

Tampoco soy tan mayor, ¿no?

La artrosis sucede por el desgaste de las articulaciones.

Influye mucho la edad

y empieza a manifestarse a partir de la edad adulta media.

En los análisis de sangre y orina, el nivel de ácido úrico

y los parámetros inflamatorios están elevados.

Es muy posible que los cristales de ácido úrico

se hayan acumulado en la sangre.

Y más concretamente, en la articulación de la rodilla.

-Perdonad, voy al baño.

-Bueno, con la transfusión se ha estabilizado.

Le íbamos a hacer un TAC craneal, pero...

-Pero ¿qué?

-Pues que el test de embarazo ha dado positivo.

El ginecólogo de guardia le tiene que hacer una ecografía transvaginal

para comprobar que esté todo bien.

-Bueno, pues espero que vaya todo bien.

-Oye, ¿conoces al chico que la acompaña?

Es que no sé, pero he notado algo... raro.

-¿Tú...?

¿Te acuerdas del chico que dejé plantado en el altar?

-¡No me digas que es él!

¿En serio?

-Sí, y jamás pensé que me lo fuera a encontrar.

O sea... es una locura.

Y pensé que me iba a odiar de por vida, pero no.

Ha sido supersimpático y ha sido todo como muy normal.

-Bueno, muy bien, me alegro.

-Así que estoy pensando que... Que le voy a decir por qué lo hice.

-¿Tú crees? Mmm...

Remover el pasado... no sé si es buena idea.

-Bueno, es más por mí que por él. O sea, él lo tiene superado y...

Ha rehecho su vida. O sea que... -Ya.

Pero decirle a tu ex que le dejaste plantado en el altar

porque te gustan las mujeres, mmm...

Es que no sé si le va a sentar muy bien. No sé si es buena idea.

-Bueno, no..., no creo que... sea para tanto, vamos.

O sea, él está casado, tiene un hijo, posiblemente otro en camino...

Así que no es para tanto. -Ainhoa, Carla no es su mujer.

Por eso te digo que igual las cosas tan bien no le van.

No sé, que hables con él de lo que quieras, pero, desde luego,

por favor, del diagnóstico no le hables.

Porque yo todavía no he hablado con Ginecología.

¿Vale? -Mm.

-Bueno, que... me voy, que tengo que seguir currando.

-Luego nos vemos. -Chao.

Llama a la puerta

-Adelante.

¡Beatriz!

¡Estás hecha una mujer! Cómo te pareces a tu madre.

Afortunadamente, claro.

¿Cómo estás? -Yo bien. ¿Y tú? ¿Tú qué...? Bueno.

Es que parece que tienes 20 años más. ¿Bien?

-Tan sincera como yo.

En algo tenía que notarse que eres mi hija.

Tomarás este tratamiento

con antibiótico y analgésico durante cuatro días.

-De acuerdo.

Te recomiendo que pidas cita de control con tu médico de familia,

para que te dé una serie de consejos y que esto no vuelva a pasar.

-Vale, bueno, supongo que se tratará

de consejos sobre hábitos alimenticios, ¿verdad, doctor?Sí.

-Le advierto que yo soy de buen comer, ¿eh?

Ya, pero es que no hay otra solución.

Para prevenir un ataque de gota

es conveniente beber más de dos litros de agua al día,

para facilitar la evacuación del ácido úrico.

El control de la alimentación es básico.

Ningún vegetal ni cereal aumenta los niveles de ácido úrico.

Los huevos, los lácteos, la pasta,

las infusiones se pueden consumir sin riesgo.

Es importante que tomes la medicación

y controles tus niveles de ácido úrico.

Y Carmelo, el alcohol, a ser posible, evítalo.

-Sí, sí, lo haré en la medida de lo posible.

Lo que pasa que, bueno, a veces tengo cena con clientes,

comida de empresa... En fin, ¿qué le voy a contar?

Es difícil, pero...

-Lo haré, lo haré, se lo prometo. Vale. Gracias.

Hasta luego. -Hasta luego.

-Hola. -Hola.

-¿Puedo? -Sí, claro.

-¿Qué tal? -Bueno, bien. Ahí, esperando.

-Mira, Luis, creo que no estoy en posición de...

aleccionarte de nada, pero...

creo que lo que estás haciendo con Carla no está bien.

-¿Qué? ¿De qué me estás hablando?

-Pues que me has mentido. -No, yo no te he mentido.

-Sí, Carla no es tu mujer, es tu amante.

-Ya, bueno, Ainhoa,

tú no me has preguntado qué tipo de relación tengo yo con Carla. ¿Sabes?

Hemos hablado de mí, de mi hijo, y punto.

-Lo sé, vamos, creo que te conozco desde que tenemos diez años, y...,

y eso no va contigo. O sea, tú no eres así.

-¿Yo no soy así? ¿Y no has pensado

que a lo mejor no soy exactamente igual que...,

que como me recuerdas tú?

Y no hace falta que te explique qué es lo que me ha podido hacer cambiar.

¿A que no? -No sé.

Pues espero que lo que pasó entre nosotros

no tenga nada que ver con cómo te estás comportando.

-Mira, si te soy sincero, yo no he superado el plantón.

Y no te guardo rencor, yo he rehecho mi vida.

Pero tengo secuelas. -¿Cómo que secuelas?

-Yo cuando me empecé a comprometer más en serio con mi chica,

y sobre todo cuando nació Luis,

como que empecé a pensar que aquello iba a acabar fatal. ¿Sabes?

Como me pasó contigo.

Pues yo tengo la sensación de que no voy a...,

a poder ser feliz, y... Por eso me meto en estos líos, y...

-Luis, no seas inmaduro,

eso no es una excusa para hacer lo que estás haciendo.

No puedes hacer daño a Carla de esa manera.

-No me hables de inmadurez.

Y no me hables de hacer daño a los demás.

Porque te llevas la palma, ¿eh?

Yo sé perfectamente lo que estoy poniendo en juego.

Pero te voy a decir una cosa, por lo menos así...

No me voy a tirar cinco años comiéndome la cabeza,

intentando averiguar qué es lo que he hecho mal.

¿Quién no se ha boicoteado alguna vez a sí mismo?

¿Quién no tiene un trauma en la vida que le ha marcado?

Pues eso.

Y yo, no sé, a menos creo que sé por qué hago lo que hago.

-Mira, Luis, esto no te va a volver a pasar.

Lo que pasó conmigo no te va a volver a pasar.

-¿Y cómo lo sabes?

Contigo todo era perfecto, todo iba bien, y de repente, pum.

-Mira, Luis, tú eres un chico estupendo, fuiste un novio increíble.

-Claro, es la típica frase para consolar, ¿no?

-Mira. Pasó lo que pasó, porque...

Me di cuenta...

que me gustan las mujeres.

-¿Qué?

Te agradezco...

Te agradezco mucho que me lo estés diciendo.

-¿Y tan grave es lo que tienes? -Bueno.

-No, por favor, la verdad. -Digamos que no es un resfriado.

Pero bueno, oye, cuéntame de ti, cuéntame de tu vida.

Qué haces, estudias, trabajas, sales con alguien...

-Pues estudio, trabajo, y sí, salgo con alguien.

-Ay, ¿tienes novio? -Sí.

He venido a acompañarlo a Urgencias. -Pero ¿está bien?

-Sí, sí, sí, parece que no tiene nada.

-Ah. -Es Carmelo.

-Lo dices como si me conociera. -Porque lo conoces.

-¿Carmelo el del bloque? ¿El vecino?

No. No, no, no, no, no puede ser. No puede ser.

-Pues sí es, pero vamos.

Que si vas a empezar con el numerito de que, bueno, que...

Que sí, que tiene 20 años más que yo, que puede ser mi padre...

Mira, papá, lo único que te tiene que importar

es que me quiere, que le quiero y...

Y que me apoya en todo. -Bueno, permíteme que lo dude.

Conozco a Carmelo mejor que tú,

y lo único que le ha obsesionado toda la vida es tomarse la revancha.

-Pero ¿qué hablas de revancha? ¿Qué dices ahora?

¿La revancha con quién? ¿Qué hablas? -Pues conmigo.

Por casarme con tu madre.

Carmelo siempre ha estado enamorado de tu madre hasta las trancas.

Y no aceptó que no le correspondiera.

Cuando nos casamos, en vez de alejarse y hacer su vida,

vino a vivir al mismo bloque.

Ese hombre está loco. -Ya, ¿no? Ya.

Ya me doy cuenta que no has cambiado.

¡Ya me doy cuenta que sigues siendo el mismo egocéntrico de siempre,

que te sigues creyendo el ombligo del mundo!, ya vale, ¿no?

¡Ya vale! -Perdona, perdona.

No quería decírtelo así, yo lo único que quería...

-Ya está, ya está, que da igual. Que no tenía que haber venido.

-Bea. ¡Beatriz, hija!

-¿Dónde estabas?

-¿Qué tal? -Bien.

-¿Bien? Vale. Pues nos podemos ir a casa, ¿no?

-Sí, sí. -Vale.

-Oye, Bea. Espera, espera un momentito. Mira, que...

Que bueno, que ya que estamos aquí, no sé,

me gustaría pasar a saludar a tu padre, aunque sea un momentito.

-Ya, pero no... No se encuentra bien. Vámonos.

-Bea, Bea. Mira. Hace mucho que no lo veo,

y bueno, ya sé que la cosa no fue bien, pero de verdad,

me parece feo irme sin saludarle.

-Ya, pero es que te estoy diciendo que no se encuentra bien.

Que otro día, ¿vale? Por favor, ¿nos vamos a casa ya?

La doctora Ortega ya tiene los resultados

de la ecografía transvaginal de Carla.

La paciente que sufrió un shock hipovolémico.

-¿Qué tal, Carla? ¿Cómo te encuentras?

-Bien, Luis me está dando muchas fuerzas.

-Me alegro porque tengo algo importante que contarte.

-Ya conozco el origen del sangrado, y también de los dolores que tienes.

El test de embarazo que te hicimos dio positivo.

Por eso te hicimos una ecografía transvaginal.

Pero, siento decirte que es un embarazo ectópico.

Un embarazo ectópico

es un embarazo que empieza a desarrollarse fuera del útero.

Principalmente, en una de las trompas de Falopio.

Es potencialmente mortal para la madre.

Y en el caso de Carla, el feto ha roto, además, una arteria,

provocando una hemorragia interna y un shock hipovolémico.

Debido a la gran cantidad de líquido libre,

no pude verlo en la primera ecografía.

-¿Eso quiere decir que no lo puedo tener?

-Pero ¿cómo vamos a tenerlo, Carla?

-Carla.

Carla, escúchame.

Médicamente es inviable. ¿De acuerdo?

Y si se continúa desarrollando, además, corres serio peligro.

-Bueno. ¿Entonces, qué hay que hacer?

-A ver, la única solución es entrar en quirófano,

extirpar el feto y la trompa de Falopio.

Lo siento, Carla, pero es así.

No es una operación complicada

pero hay que hacerlo ya para evitar complicaciones. ¿De acuerdo?

Voy a prepararlo todo, si necesitas algo, me llamas.

-Muchas gracias. -De nada.

-Gracias.

-¿No vas a decir nada?

-¿Nada de qué? ¿Qué quieres que te diga?

-No sé, Luis, esperaba un poco más de apoyo por tu parte, la verdad.

-Vale, tienes razón. Perdóname. Pero estoy aquí, ¿no?

Estoy aquí, estoy contigo, va a ir bien...

-Bueno, Luis, sí. Pero es que...

No sé, es que te noto tenso. Estás diferente.

-Y tienes razón. Lo siento. ¿Vale? Pues estoy preocupado por ti.

Pero va a ir bien. -Ya, preocupado, ¿no?

-¡Ah!

Carmelo vuelve al hospital

después de que le sobreviniera un dolor muy fuerte en la rodilla.

Que había unos chavales ahí jugando al fútbol,

le he dado una patada al balón y me he torcido la rodilla otra vez.

¡Ay, Dios! ¡Ay! ¡Ah! Bueno.

-¡Aaay! -Ponte recto, ponte recto.

Sí, la rodilla está globulosa.

-¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!

Tiene líquido... articular,

movilidad limitada y...,

y dolor a la palpación. -Es grave ¿no?,

porque es que me duele muchísimo más que la otra vez.

Bueno, vamos a hacer una resonancia magnética para comprobarlo.

-Vale. -¿Quieres que avise a alguien?

Porque vas a necesitar ayuda para volver a tu casa.

¿Beatriz? -No. No, no, tranquila, si...

Si además Beatriz ha tenido un problema familiar y...

Bueno, que me ha pedido que nos demos un tiempo.

-Vale, lo siento. -Nada.

¡Ah!

Cuando salimos del hospital,

Beatriz empezó a hacerme un montón de preguntas

acerca de mi relación con sus padres.

Necesitaba saber si yo realmente la quería y...

No sé, es que me quedé bloqueado y no...

No supe qué contestar.

Es cierto que hace años yo tuve una relación con la madre de Beatriz.

Y hay veces en que la miro y me recuerda muchísimo a ella.

Pero bueno, ahora estamos bien.

Estamos bien y eso es lo que importa, ¿no?

Después de una analítica y una radiografía,

el doctor Blanco realiza a Carmelo una resonancia magnética de rodilla.

Y repite el tratamiento conservador

con antiinflamatorios y medidas físicas.

¿Cómo te encuentras?

-Bien, bien. Bueno. Bastante mejor, la verdad. Sí.

Bueno. Verás, en los análisis, el ácido úrico sigue alto, ¿eh?

Y en la resonancia hemos visto que, efectivamente, el menisco está roto.

Estaba debilitado por los ataques de gota.

-¿Qué significa? ¿Que voy a tenerme que quedar ingresado aquí, o...?

Bueno, voy a optar por un tratamiento conservador

para ver cómo va, ¿m?

Podrás mantener reposo absoluto en casa,

con un tratamiento antiinflamatorio,

y aplicaciones alternas de frío y calor, suaves, sobre la rodilla.

Así bajará la inflamación y pasará el dolor.

Si ves que en unos días no mejoras, vuelves y hacemos un estudio nuevo.

-Muy bien. ¿Vale?

-Así lo haré. Eso es.

Carla, la paciente con un embarazo ectópico,

se recupera en la habitación tras la intervención quirúrgica.

-¿Qué tal, Carla?

-Bien. Un poco flojilla, pero bien.

-Normal, porque te acabamos de operar. -Ya.

-Pero todo ha ido muy bien.

Hemos podido extraer el feto y la trompa sin complicaciones.

-Doctora, yo le quería preguntar una cosa.

-Claro, dime.

-¿Eso me va a afectar luego para tener hijos?

-No. Tranquila.

A ver, se reduce la fertilidad

con respecto a una mujer que tenga las dos trompas.

Pero no se sabe con exactitud en qué porcentaje.

En algunos estudios el porcentaje es muy pequeño. ¿Vale?

En cuatro o cinco días te puedes marchar a casa.

-Vale.

-Ahora tienes que estar en observación

para terminar de recuperarte.

La operación a la que se ha sometido Carla es delicada.

Y requiere tomar una serie de precauciones,

una vez que le hayamos dado el alta.

Normalmente, se recomienda empezar las actividades cotidianas,

como caminar, ducharse, subir escaleras,

tan pronto como la paciente se sienta capaz.

Pero se debe evitar el ejercicio físico

hasta que lo indique el médico.

¿Vale? Ahora necesito que descanses, por favor. ¿Vale?

Llaman a la puerta

-Muchas gracias. -De nada.

-Hola. -Hola.

Pasa.

Yo ya me iba.

Necesito que descanse.

-Tranquila. -Hasta ahora.

-¿Cómo estás? -He estado mejor.

-Carla, te tengo que decir una cosa.

Y quiero que te quede muy claro que...

Que no tiene nada que ver con esto que te ha pasado.

Yo creo que tenemos que...

Que dejar de vernos.

Y que..., que es un error, esto.

Mira, yo no le puedo hacer esto a mi mujer, a mi hijo. Carla.

-Qué imbécil he sido al pensar que había algo especial entre nosotros.

-No. No. El imbécil en todo esto soy yo.

Y tú has sido una persona muy especial, Carla.

Pero sabes igual que yo que si seguimos con esto...,

te voy a arruinar la vida.

Y me voy a arruinar la vida, y a mi mujer y a mi hijo.

-Si es que tienes razón.

Ya sabía yo que iba a pasar esto.

Pero bueno, al menos, te agradezco

que hayas esperado a que pasase la operación para decírmelo.

¿Sabes? -Quieta.

-¿Sabes, Luis? -¿Qué?

-Solo me mata una cosa. -¿El qué?

-Que no haya sido yo la que te haya dejado a ti.

Adiós, Luis.

-Cuídate.

-Lo haré.

-Vale.

Carmelo vuelve al hospital

porque el tratamiento no consigue controlar el dolor de su rodilla.

¿Qué ha pasado, Carmelo?

-Ah... Estoy fatal. Me duele muchísimo.

Jesús, una silla, por favor.

Viendo la evolución de Carmelo, haremos una intervención

basada en un lavado y desbridamiento artroscópico.

Para que me entiendan,

lavaremos bien las estructuras de la articulación.

El procedimiento consiste en hacer pequeñas incisiones,

por donde introduciremos una diminuta cámara,

para ver el interior de la rodilla,

y pequeños instrumentos para poder hacer la reparación.

Llama a la puerta

-Bea, hija.

Oye, perdona, perdona por lo que te dije el otro día.

Sé que fui muy brusco y que... -Papá, papá.

-Di cosas por sentadas que no... -Papá, ya.

De verdad, que...

Que yo solo he venido a decirte que he pensado todo lo de Carmelo,

que he pensado en mi relación contigo,

y que solo me importa recuperar el tiempo que hemos perdido, ¿vale?

-El tiempo perdido no lo sé, pero...

El tiempo que nos queda lo vamos a recuperar seguro.

Eso es lo único que me importa. -Y a mí.

-Te quiero. Te quiero mucho.

Más de lo que te puedas imaginar. Aunque no te lo haya demostrado.

-Yo también, papá. Ven.

Carmelo, en la artroscopia de tu rodilla vimos

presencia de líquido articular, hipertrofia sinovial,

abundantes depósitos de cristales,

rotura del cuerno anterior del menisco externo

y afectación del cartílago.

-Madre mía. Menuda lista.

Pues sí, la verdad que la rodilla estaba hecha una pena,

pero los cirujanos la han dejado como nueva.

Tendrás que guardar reposo y tomar antiinflamatorios.

También te pondremos un tratamiento preventivo

para reducir el nivel de ácido úrico en la sangre

y evitar futuras crisis gotosas.

-Muy bien,

y ¿voy a tenerme que quedar aquí mucho tiempo ingresado, doctor, o...?

No, yo confío que en unos días te podrás ir a casa.

Te citarán muy pronto para controles externos de Traumatología. ¿M?

Y si todo va bien, en pocos meses, todo habrá pasado

y recuperarás completamente la movilidad.

-Bueno. A ver si es verdad porque...

La verdad es que estoy pasando un infierno con la rodilla.

Ya me imagino.

Tienes visita. -Sí.

Os dejo solos. Hasta luego.

-Gracias. -Gracias, doctor. Hasta luego.

Cariño. -¿Qué tal estás?

-Bien. Bien, mejor de lo que esperaba.

¿Sabes lo que me ayudaría mucho? -¿Qué?

-Un besito. Ven aquí.

¿Qué te pasa, cielo? ¿Estás bien?

-A ver, Carmelo, primero quiero darte las gracias por ayudarme en todo y...

Y en lo que necesites en tu recuperación yo voy a estar, pero...

De verdad, que es que no podemos seguir

confundiendo el cariño con el amor. -A ver, Bea.

De verdad, me parece que ya lo teníamos hablado, ¿no?

Ya estaba solucionado. -¿El qué? No.

-Bea. Sí, yo te quiero.

Lo que pasó con tu madre pasó hace un montón de tiempo.

Yo estoy contigo y estoy bien, mi amor.

-No, de verdad, Carmelo. O sea...

Tú querías a mi madre y... Y ya está. Y...

Además, no...

-Venga, por favor, no volvamos con eso, yo te quiero a ti.

Yo te quiero a ti y estoy contigo.

-Además, de verdad, Carmelo, yo tengo que estar con mi padre, ¿vale?

-Pero ¿eso qué tiene que ver, Beatriz?

Puedes estar con tu padre y podemos estar juntos.

-Por favor, no me lo pongas más difícil, ¿vale?

-Bea, por favor.

No me dejes, cielo. Por favor, no me dejes. -Lo siento.

Cuídate, ¿vale? -Bea, por favor. Bea.

¡Pepa! Pepa. ¿Sí?

¿Cómo has visto a Simón? Pues está feliz.

Acaba de reconciliarse con su hija.

Así que tiene más ganas de vivir que nunca.

La verdad es que se merece un milagro.

Es una persona increíble.

Sabes que Simón nos pidió que fuésemos sinceros con él, ¿verdad?

Sí, sí.

Y por muy motivado que esté, su hija, incluso tú,

en su situación un milagro es imposible.

  • Centro médico - 04/01/18 (1)

Centro médico - 04/01/18 (1)

04 ene 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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