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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 03/12/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

-Ya tenemos los resultados del TAC torácico.

-Ah, ¿y?

-Se aprecia una calcificación extensa de la válvula y de la arteria aorta.

-¿Eso es grave?

-Es un problema serio, sí. Vamos a tener que operar.

-¿Te han dicho algo de la operación?

-Ahora vendrá el médico y te lo contará.

-Ah. ¿Por qué no me lees un poco, eh?

Es que quiero saber si al final se escapa el..., el bueno.

-"Se encontraba un niño indefenso..."

(Música)

-Me porté muy bien contigo anoche. -Y aquello se complicó y al final...

-Cosas que pasan. -Ya, ya. Sí, sí.

-¿Qué pasa, que hoy no se trabaja?

-Sí. Estamos reponiendo fuerzas. Que ayer fue un día un poco duro.

-Hacía tiempo que no te veía tan contento y tan relajado.

Mira qué bien.

-Lo dejamos la semana pasada. -¿Y por qué no me habías dicho nada?

-Pues hombre, Matías.

Últimamente tampoco es que estemos tú y yo en plan amiguitos,

que te cuente todas mis intimidades. -¿Y qué pasó?

-Pff, nada en concreto.

La relación ya estaba dañada y,

con todo lo que ha pasado en los últimos meses,

pues ya está.

Oye, ¿quieres que hablemos...?

-¿Hablar, de qué? Si ya lo tenemos todo hablado, ¿no?

(Música)

-¿Dónde? ¡Ah!, ya, sí, sí. Ya os veo.

Pero..., no. No podía llegar muy lejos tal y como estaba.

Ah, no, un parche que me han puesto de... ¡Corta!

(Música)

-Le hemos encontrado en unos setos ahí escondido.

Está desangrándose.

-¡Estás loco largándote así!

Podrías cascarla aquí, en mitad de la calle.

-Me vine a leer el libro de El Ladrón de Diamantes que me dejaste.

Al final me está gustando, ¿eh? -Sí, sí. Si ya lo veo. Venga, venga.

Que te tiene que ver un médico ya. -Es que no sé si podré levantarme.

-Venga, no te quejes tanto. -¡Joder, que me duele mucho!

¡Oooh! -Hemos llamado a una ambulancia.

-¡¡Qué ambulancia ni qué niño muerto!!

¡Joder, que no..., que puedo yo solo, leche!

-No enredes más, ¿eh? Venga, que nos tenemos que ir.

-Joder... Eso no te lo crees ni tú.

Jo. ¡Ay, madre mía, que..., que no sé lo que me ha pasado!

Eeeh. Es sangre casi todo, ¿eh? ¡Joder!

-Ahí viene la ambulancia. -¡Ayy!

-Venga, que nos tenemos que ir ya, Chiripa. Venga.

-¡Joder...! Ay. ¿Me puedes llevar al baño primero?

-¡¿Qué baño, ni qué baño?! -¡Joder, pues o un orinal o algo!

-Una cuña te voy a meter por ahí. -Mm...

-Oye, Rafa, ¿qué le has puesto a este café hoy?

-No le eches la culpa al café, que el café está como siempre.

Te has metido tú solo en ese follón.

-Oye, tampoco hagas más sangre del tema, por favor.

-Pero ¿tan crítica es la situación? -Insostenible.

-Seguro que estás exagerando.

-M. Exagerando...

Voy a cenar con una;

y luego va y me voy a casa de la otra y me acuesto con ella.

-Insostenible completamente, vamos.

Ahora, también te digo una cosa, ¿eh? Yo pagaría por estar en tu pellejo.

-Pues no pagues tanto.

Te aseguro que da más quebraderos de cabeza que alegrías.

-Ya. Los ricos a dieta y los pobres pasando hambre.

A ver: ¿sabes lo que pasa? Que las dos son compañeras de trabajo

Y yo no la quiero volver a liar. -¿Cómo que volver a liar?

¿Qué te has enrollado ya antes con..? -¿Te importa bajar el tono de voz?

-Eres mi héroe, tío. -Sí. Pues tu héroe va a acabar fatal.

Porque te aseguro que esto va a explotar por algún sitio.

-Bueno, pero alguna te gustará más que la otra, ¿no?

-A ver, la cuestión es que con una me encanta pasar el tiempo,

Nos llevamos superbién y me gusta un montón.

Pero Rafa... Es que...,

es que con la otra el sexo, el sexo es ¡es la bomba! Es...

-Pues entonces está claro. -¿Está claro el qué?

-Pues que tienes que dejar a la del sexo.

-Ya. Sabía..., sabía yo que ibas a decir eso.

-Claro; porque sabes que es lo que más te conviene.

-Pero a ver: ¿tú me has escuchado cuando digo lo de la bomba?

Que no es un sexo normal. No. Que es algo supremo; que es como,

¡es como histórico!

-Que sí. Que lo que tú quieras. Pero que es solo sexo, tío.

-Solo sexo... -¿Y con la otra cómo es?

-No tengo ni idea. Porque no me he acostado con ella.

-¡Eso es buena señal! -Oye ¿y si me espero a ver qué tal?

-Tío, no seas mala gente. ¿Qué quieres, liarla pero bien?

Corta con la del sexo y ya está.

Eso sí, si vas a romper con ella, hazle un regalito

para hacer que la ruptura sea más dulce.

A mí eso siempre me ha funcionado, -Ya. A ver, sorpréndeme.

¿Y tú que has regalado cuando dejas alguna relación?

-Yo no, hombre. A mí me lo han regalado cuando han cortado conmigo.

-No, y se agradece, de verdad, ¿eh?

-Vale, vale. Pues lo tendré en cuenta. Gracias por el consejo.

-Bueno, suerte. -Oye. Ya, ya te contaré, ¿eh?

Que me tengo que ir al trabajo. -Vale. ¿Y el café? -Me lo apuntas.

-Sí. ¿Tú sabes que tienes ahí una deuda del otro día, no?

-Hasta luego, Rafa. -¡Qué morro tienes!

(Música)

-El TAC confirma que tiene usted una pancolitis isquémica.

-Ah, estupendo.

-Imagino que ha sido irónico el comentario.

-Está hecho usted un lumbreras.

-Prefiero dedicar mi inteligencia a curar a las personas.

-Pues venga, conmigo tiene para lucirse, ¿eh?

-Bueno, el TACmuestra que usted tiene el colon entero inflamado,

por falta de suministro de sangre y hay que operarle.

-Pues ya puede buscarse otro apaño, porque a este que está aquí, no...,

no lo abrís.

-Bueno, muy bien. Entonces, váyase despidiéndose de su amigo.

-Este no es mi amigo.

-No, de amigo nada, ¿eh? Llevo toda la vida detrás de él, pero nada más.

-Mire, Antonio, se lo voy a explicar claro para que lo entienda

y no haya ninguna duda, o se opera o se muere.

-Pues estamos buenos.

-Y además de esta manera no habrá malentendidos.

¿Voy solicitando el quirófano? -Fff...

-Venga, Chiripa... -Está bien.

-Bien. Veo que lo vas entendiendo. Voy a solicitar el quirófano

y ojalá encuentre un hueco para hoy.

Bueno, hasta luego. -Hasta luego.

Seguro que va todo bien.

-A mí no me hables como si te diera pena, ¿eh?

-Si prefieres te digo que fijo que no sales del quirófano.

-Bueno... -Bueno, yo me voy.

-Espera... ¿Cómo, cómo estás de, de eso?

-¡Ah! ¿Del golpe que me diste? -Va, no fue nada, no, no llores.

-Pensaba que me ibas a pedir perdón. -¿Yo? Sí, vas tú listo.

-Creía que entre tú y yo había respeto.

Pero ya veo que la gente de tu calaña no respeta nada.

-Ch, ch. La boca te la lavas antes de mentar a mi gente. Y de perdón nada.

Por un rasguño de nada que te he hecho...

-¡Ja! ¡Un rasguño, dice!

Pocas pruebas me van a hacer por el rasguño. -Anda ya...

-Sí. Que a mí también me han hecho un TAC.

Me han encontrado un hematoma o algo así.

-No. No me lo creo. -Ese no es mi problema.

Mi problema ahora es esperar que esto no sea nada.

Yo estoy perfectamente. Esto no ha sido nada.

Me han dicho que esté pendiente de si me mareo y poco más.

Pero es que no iba a pasar la oportunidad de dejar mal al Chiripa.

Confié en él y me falló.

Si ahora se siente culpable por lo que ha hecho, a mí me da igual.

Bueno, igual no me da; porque por fin he conseguido meterlo entre rejas.

Así es que, si de paso aprende una lección... mejor.

(Música)

-Eso te pasa por tener la cabeza blanda.

Si te lo he dicho siempre, que eres un blandengue.

-No, no, no. Me pasa por... haber confiado en ti. Pero nunca más.

-Ah, ¿y para qué te fías? ¿Desde cuándo un madero se fía de un ladrón?

¡Si es que eres tonto!

-No. No es por ser tonto. Es por ser buena gente.

Está claro que contigo me equivoqué.

(Ahogo)

¡Venga! No, no, no intentes darme pena.

Que ya te he dicho que no te creo ni quiero tratos contigo.

-Calla, que me ahogo.

-Sí. Un premio al mejor actor te van a dar en los Goya.

-Eres tonto hasta para...

-Pero te, ¿te estás ahogando de verdad?

Voy a buscar al médico.

(Quejidos)

-Bueno, Jennifer, ven. Túmbate aquí en la camilla... A ver.

Y cuéntame, ¿Dónde te duele?

-Pues tengo un dolor aquí, en el costado, hace ya tiempo.

Pensaba que era muscular.

-Vale. Ya veo que le das duro al gimnasio, ¿no? ¿Qe haces, pesas?

-Sí, sobre todo. Llevo ya mucho tiempo entrenando y compitiendo.

Soy atleta profesional. -Muy bien. Se te nota.

Entonces probablemente se trate de alguna sobrecarga muscular o...

-Ya. Pero es que yo, a la hora de entrenar, corrijo mucho la postura,

caliento, estiro... Es mi trabajo.

-Tranquila. Pues vamos a ver qué encuentro y ya está. -Vale.

-¿Vale? ¿Te puedes quitar la chaqueta? -Sí. -Muy bien.

Vale. Túmbate.

No, perdona. Es que no sé, que nunca había tenido una mujer así tan...

tan fuerte tan cerca.

-Bueno, no es la primera vez que me miran así.

Pero vamos, puedes tocar si quieres, ¿eh?

Aunque a los hombres les da un poquito de palo.

-Bueno, normal, ¿no?

-Bueno... Tocar les gusta tocar. Así que, si quieres, toca.

-Bueno...

-Estoy acostumbrada a que la gente me mire por la calle.

No es lo que busco. Pero tampoco voy a dejar de entrenar por eso.

Yo no entreno ni por llamar la atención ni por sentirme más fuerte.

Lo hago porque me gusta, porque lo disfruto y es parte de mi trabajo.

Y parece que eso la gente es lo que no llega a entender.

No sé por qué se tienen que quedar mirándonos y criticando

cuando ven a una mujer como yo.

La verdad es que estoy tan acostumbrada a escuchar tonterías,

que ya me da igual lo que digan.

-Oye, ¿¿y sigues compitiendo? -No, no. Ya no. Ya no compito.

-Bueno. Pero ¿eso por qué?

-Pues porque llevo ya nueve años sin parar de competir

y ahora mismo necesito un descanso tanto físico como mentalmente.

Sigo con mis hábitos de vida, entreno, preparo a otras personas;

pero competir por ahora no. ¿Qué pasa?

-Pues estoy viendo una formación quística en el hígado.

Que seguramente sea el origen del dolor, ¿de acuerdo?

-No, si ya decía yo que muscular no podía ser.

-Bueno, de todos modos, vamos a hacer un TAC para asegurarnos.

-Pero ¿puede ser un tumor?

-No te puedo engañar, ¿vale? Podría ser.

Pero..., pero es muy pronto para saberlo.

¿Quieres que avisemos a algún familiar?

-No, no, no. Vamos, lo que faltaba avisar a mi madre.

Mi familia vive en una granja con perros, huerto...

Y nunca han estado a favor de lo que yo hago.

Y seguro que mi madre le va a echar la culpa al culturismo, como siempre.

Y ¿esto no tendrá nada que ver con el consumo de proteínas, no?

-A ver, en principio el abuso de proteínas en forma de carne roja

puede, puede aumentar el riesgo de cáncer de colon. ¿Vale?

Y en el caso de los culturistas

sabes perfectamente que tenéis que tener cuidado con la gota,

con el ácido úrico y con las sobrecargas en los riñones.

-Sí, ya. Pero es que eso a mi madre le va a dar igual.

-Ya. Bueno, las madres son así.

Las proteínas deben suponer entre un 12 y un 15% del consumo de energía

de la dieta total.

Es cierto que, por ejemplo, los adolescentes, los niños,

embarazadas o deportistas pueden necesitar un aporte mayor.

Pero tampoco se puede abusar de una forma continuada de la proteína

en forma de carne roja.

Porque esto puede aumentar el riesgo cardiovascular

y sobrecargar el hígado o el riñón.

(Música)

-Bueno, entonces dices que el ginecólogo ha dicho

que está todo bien, ¿no? -Sí, sí. Está todo perfecto.

-Me alegro. -Cualquiera lo diría.

-¿Por qué dices eso? -Pues que estás muy serio.

Llevas unos días... -No, no. Estoy cansado, solo es eso.

-¿Seguro que no te pasa nada? -No, no. Seguro; está todo bien.

Eh, me voy, que tengo una consulta.

-Deja, deja. Ya pago yo. -Bueno...

-Oye, Andrés. Si te pasa algo, cuéntamelo, ¿vale? -Claro.

-No. Te lo digo en serio.

Es que no quiero que volvamos a la dinámica de antes.

Parecía que con lo del embarazo estaba todo mejor y... -Begoña...

-No. Es que, ahora que ya no está, estamos otra vez como antes y...,

Jo, es que a mí también me duele.

-No le des más vueltas, de verdad. Que no, no me pasa nada.

Luego te veo, ¿vale?

Chao. -Chao.

¿Me da la cuenta, por favor?

(Teléfono)

-¿¡Pepa!?

(Música)

-Perdona, perdona. -¿Sí?

-Que es que estoy buscando al doctor Andrés Silva.

-Lo siento, pero esta mañana no lo he visto.

-Vale. Gracias. -De nada.

-Hola, Begoña. ¿Estás bien?

¿Quieres sentarte? -No, no.

-¿Seguro, te...? -Sí, sí. Estoy bien. Déjame.

-¿Quieres que llame a Andrés?

Si quieres lo llamo. -Sí, sí. Llámale.

Llámale y le preguntas...

a ver por qué tiene un montón de llamadas tuyas en su teléfono.

O lo mismo me lo puedes decir tú; como a él no le encuentro...

-Begoña... -Si me vas a mentir, mejor te callas.

¿Eh? Es lo mínimo que puedes hacer.

Dime. ¿Te estás acostando con mi marido, no?

¡¿Que si te estás acostando con mi marido?!

-Begoña, por favor.

-A ver, dime. ¿Por qué tiene un montón de llamadas tuyas?

-Vale. Yo creo que es mejor que hables de esto con Andrés.

-¡Que no digas más Andrés! -Vale. Perdona. Perdóname, por favor.

(RÍE HIRÓNICA) -Eso quiere decir que te estás acostando con mi marido.

¿Y desde cuándo, eh? Te lo has debido pasar genial, ¿no?

Cuando yo te contaba todos mis problemas con mi marido.

¿Desde cuándo? ¿Me vas a contestar a eso?

¡¿Me vas a contestar a algo?! ¿Eh? ¡¿Desde cuándo?!

¿Desde antes de mi embarazo? ¿Después, durante...?

-Begoña, por favor... -¡Que no me toques!

¡Ni se te ocurra tocarme!

-Se acabó, te lo prometo. Ya se acabó. ¡Te estoy diciendo la verdad!

-Pero ¿tú crees que a mí me importa si se ha acabado o acaba de empezar?

¿Tú crees que a mí me importa algo de eso?

-Quiere estar contigo, Bego... -¡Que te calles!

Anda, toma. Dáselo tú. Seguro que se pone más contento.

(Música)

-Buenas... -Buenas. ¿Cómo está?

-Acaba de salir del quirófano. Y ahora mismo está recibiendo diálisis.

-¿Diálisis, por qué?

-Bueno, como seguía sin orinar y continuaba con el sangrado rectal,

hemos tenido que hacerle una nueva analítica,

donde se ha confirmado que tiene un fallo renal agudo.

Es algo que puede pasar en este tipo de intervención.

El nivel de hemoglobina ha descendido respecto a la analítica

cuando ha llegado aquí, a quirófano.

Y eso indica que ha sufrido un sangrado importante.

-¿Puedo pasar a verle o...?

-Bueno, a ver. Ahora todavía sigue intubado.

Le hemos tenido que intubar cuando le llevábamos a quirófano

porque le costaba respirar. -¿También le costaba respirar?

-Sí. Y además le hemos encontrado el colon ulcerado,

lleno de coágulos de sangre.

La intervención ha alterado el riego sanguíneo en esa zona.

-Y ¿todos estos problemas se podrán arreglar o...?

-Bueno, estamos en ello. Pero todavía hay más.

-Le va a pasar de todo.

-Bueno, también hemos tenido que hacerle una gasometría

y le hemos detectado una acidosis.

-¿Y eso es grave? -Esto complica aún más el cuadro.

Todo son complicaciones derivadas del TAVI que le hicimos.

Bueno, la verdad es que su amigo está tenien... Eh... Perdón.

Antonio está teniendo muy mala suerte.

-Pero ¿saldrá de esta, o no?

-Yo espero que sí. Pero bueno, necesitamos tiempo.

No le voy a engañar. Su estado es crítico.

Y si sigue así, no creo que llegue ni a la cárcel.

Hasta luego. -Hasta luego.

(Música)

-A ver, Esther, mira: que... Yo me lo paso muy bien contigo, ¿eh?

Pero tengo, tengo que comentarte una cosa.

-¡Hola! -Hola.

-¿Dónde andabas? He ido a buscarte a la consulta, pero no te encontré.

-Ya. He salido a..., a comprar una cosa fuera. -¿Esto?

-Sí. -¿Y qué es? -¡Eh! Quieta... -¿Por qué?

-Pues porque es una sorpresa. -¿Para mí?

-Pues sí. Sí, pero... -¿En serio?

-Sí. Pero no, no querrás que te la dé aquí, en medio del pasillo...

-Ay, ¿por qué no? Me encantan las sorpresas. Venga, por favor.

Venga. -Vale. Vale. Tú ganas.

A ver, Esther, escúchame. -Sí.

-Mira, que... A ver, está claro que tú y yo nos lo pasamos muy bien.

-Sí. Sí. -Pero yo..., te quería hablar...

-Mira, Dacaret. Es que yo también he estado pensando un...,

un poco en, bueno, en nosotros...

-Esther, Esther, que, ¿quién está hablando?

-Tú. Tú, perdona. Perdona, perdona.

-Y, ¿de qué te ríes ahora? -Ay, no sé. Me pareces muy tierno.

-Pues mal, mal es... Muy mal. -¿Por qué?

-No te puedo parecer tierno ahora mismo.

-Bueno, pues es lo que es; lo siento, pero...

-A ver, a ver: ¿nos podemos concentrar, por favor?

-Sí, sí, sí. -Vale. -¿Qué pasa, Daca?

-Hola. ¿Qué tal? -¿Este es el regalo?

(Música) -Mh.

-¡Me encanta! ¿Cómo lo sabías? Me encantan los masajes y todo eso.

Es... Muchas gracias, me encanta. Oye, ¿y cuándo quieres que vayamos?

No sé. El jueves, por ejemplo. ¿El jueves por la noche te va bien?

-Sí, sí. -¿Sí?

Pues el jueves. Gracias. -Vale.

-Gracias. -Nada.

(Música)

-Bueno. Muy mal. Mal, mal. ¡Mal!

Pero si es que yo tendría que haber terminado con esto ya.

Pero si es que, ¿en qué estoy pensando? Bueno, no sé.

Ha ido así la cosa y ya está.

Y además, pensándolo en frío, ¿qué más da un día más que un día menos,

Da igual. Lo hecho, hecho está y punto.

Pero ¿a quién quiero engañar? ¿A quién quieres engañar, Dacaret?

A ver: que si no he dejado a Esther es porque la carne es débil y punto.

Acéptalo. Ya está. Esto es así. Así que...

Ya me estoy inventando algo nuevo porque así..., así no voy bien, ¿eh?

No. Así voy fatal. Pero fatal.

(Música)

-Que no, mamá. Que no tiene nada que ver con eso.

No. Si ya sabía yo que no te tenía que decir nada.

Pero chiquilla, qué pasada eres.

Pues, si no me quieres creer, no me creas.

Desde luego vamos, esta mujer...

Por favor, ¿le puede decir a mi madre que lo que me pasa

no tiene nada que ver con el culturismo ni con la alimentación?

-No. Yo no. -Mamá. ¡Mamá, no me grites!

A ver, si me gritas no me entero. ¡Ay, por favor, díselo!

Que es mi madre. (CARRASPEA) -¿Señora?

Uf, a ver, le cuento: soy el médico encargado del caso de su hija.

Soy Hamman Dacaret. ¿Qué? Pues un nombre, ¿qué va a ser?

No, a ver: Hamman es el nombre y Dacaret el apellido.

Que no, ¡que no me lo invento!

-Te va a poner la cabeza como un bombo, ¿eh?

-Ya, ya veo. Bueno, a ver.

No, lo que dice su hija es verdad, que tiene razón.

Que lo que le ocurre no tiene nada relacionado con sus hábitos.

Que no, pero que no estamos compinchados.

Si acabo de subir a planta ahora para darle los resultados del TAC.

-Espérate, espérate, espérate. -¡Uyyy!

-Mamá. Ahora te llamo, ¿vale?

¿Que tienes los resultados del TAC?

-Mm. -¿Y qué ha dicho? -No es un tumor.

-Ay, ¡menos mal, chiquillo! -Tranquila.

-Ff. ¿Y entonces qué es?

-A ver: en el TAC hemos podido confirmar que se trata de un quiste,

¿de acuerdo?

Y además la imagen no nos lleva a pensar que se trate de un tumor.

-¿Y ahora? -A ver, Jennifer:

si fuera más pequeño, podríamos tratar de eliminarlo con fármacos.

El problema es que lleva tiempo alojado en el hígado

y va creciendo poco a poco. -¿Y entonces qué se hace ahora?

-Pues tendremos que intervenirte quirúrgicamente.

-Pero ¿es peligrosa la operación? -En principio no, ¿vale?

Existe algún riesgo, que sería:

si cuando extirpamos el quiste se rompe

y se derrama el líquido, pues eso..., podría presentar complicaciones.

-Ya. Vamos, que no estoy fuera de peligro.

-Tranquila, yo tenía que darte la información,

pero relájate porque aquí tenemos cirujanos que son muy buenos. ¿Vale?

-¿Sabes? Desde que me dijiste que podía tener un tumor,

no hago más que pensar

que mi carrera deportiva no la he terminado sin llegar a mi objetivo

-Es curioso, pero suele pasar.

Hasta que no nos encontramos con un problema de salud, no sé, no...,

no le damos importancia a las cosas. -Ya. Pues eso mismo.

Hombre, yo competir no compito.

Pero al menos voy a intentar que las chicas que preparo

puedan llegar a sus objetivos.

-Pues haces bien. Si logras que una de ellas llegue a lo más alto,

seguramente tú te sientas orgullosa.

Mira, a mí, es curioso, pero me pasa lo mismo.

Cuando mi hija logra algo en la vida o triunfa,

es como que yo me siento igual de orgulloso que ella o más.

-ah, ¿tú tienes una niña?

-Sí. Sí, ya sé que suena un poco raro, pero sí.

-Pues sí, una sorpresa. Pues ¿sabes? si todo esto sale bien,

tú y yo podríamos tomar una cerveza juntos.

-Ah... -O un batido de proteínas...

(Risa)

-¿Qué pasa, de qué te ríes?

-No, perdona. Pero es que, bueno,

si conocieras mi situación sentimental...,

entenderías lo gracioso que es justo ahora que me pidas una cita.

-¿Y eso, qué pasa?

-Bueno, digamos que intento abarcar más de lo que puedo.

-Vamos, que eres un perla. -Bueno, es una época, ¿eh?

En realidad..., pasará.

Y en otras circunstancias te prometo que me tomaba una cerveza contigo.

Y además, que nunca he quedado con una chica así, más fuerte que yo.

No sé... -¿Que te da morbo?

-Sí. -Ah, pues nada. Esa cerveza tenemos pendiente tú y yo.

-Vale. -¿Vale? -Mm. Vale, vale.

-¡Vaya! Otra vez por aquí.

Es que ¿tú no tienes familia o qué?

-Pues claro que tengo familia.

Pero ya te dije que no me podía ir de aquí,

que me tenían que hacer unas pruebas.

-Y..., ¿y qué? -Pues todavía no lo sé.

-Ah, si te lo he dicho siempre, que eres un blandengue.

Te quejas de vicio y no te hice nada.

-Pues algo, algo no va bien. Porque hace nada me he desmayado...

-Un blandengue, lo que yo digo.

-Desde luego..., yo, yo no sé para qué he venido.

Estaba mejor en la cafetería.

-Qué...¿Qué es eso?

-¿Qué, esto? ¡Ah, nada! -Parece... Parece un regalo para mí.

-Pues te has quedado sin él. Por borde.

-¿Qué tienes, diez años? Ah... Eh... Perdóname, perdóname.

-¿Eh? -Perdóname. -¿Cómo?

-Ay... Que me perdones. -Ah.

-No te lo voy a volver a decir. No, no, no.

No tenía que haberte dado ese golpetazo ahí...

-Pues no. -Pues eso es lo que te estoy diciendo.

Que perdón. -vale.

¿Lo abres? -sí, sí.

Y que no te he pedido los libros... por nada, ¿eh? -Ya lo sé.

-La otra me estaba gustando. -¿M?

-Sí. ¿Al final qué pasa? ¿Muere el ladrón?

-Pues claro. El malo siempre muere. -Sí. El malo siempre muere.

-Bueno, no siempre. Ni siquiera en las novelas.

-Para mí que esta vez sí. Se acabó el Chiripa, Juan.

-¡Venga ya! -Ah...

-Pero si bicho malo nunca muere.

Además, te llaman el Chiripa por algo, ¿no?

-Para mí que yo ya he entregado la cuchara.

¿Te acuerdas de la técnica estrella?

-¡Ah, ¿la que no me querías contar?!

-La que no le he contado a nadie, No quiero que muera conmigo.

-Mejor. Así habrá menos robos. -Te la voy a contar a ti.

Para compensarte lo del golpetazo. -¿Seguro?

Mira que, como me la cuentes, la próxima te pillo.

-No te creas. Esta técnica solamente la sé yo.

Y el alemán ese que me la enseñó, que era un artista, o alguno más por ahí.

Bueno, te la cuento, ¿sí o no? -Sí, sí. Soy todo oídos.

-Pues ábrelos bien. -Ajá.

-Porque ya te la he robado. -Pero...

-¡Aay! -¿Cómo lo has hecho?

-¡Ay! Es la técnica estrella. Verás: ayúdame a levantarme.

(Música) -Cuidado.

-¡Joder...! -Joder, Chiripa, cuidado.

-¡Uf, la pierna, la pierna, la pierna!

-¿Qué pasa? -Se me ha dormido la pierna.

Se me ha dormido la pierna.

-Bueno. A lo mejor se te ha quedado dormida de estar tumbado ahí.

¡Ey, ey! -¡Joder! -¡Chiripa, Chiripa! ¡Ay!

-Pero ¿qué pasa? No puedo moverla. -Siéntate, siéntate. Siéntate.

-¡Ah! -Voy en busca del médico otra vez.

-¡Ay, ay! ¡Joder! Espera, espera. No. Así...

Ha sido un placer conocerte, compañero.

-¡Calla ya, anda! Voy a buscar.

-¿No te parece que..., te estás ensañando demasiado conmigo?

-Hola. -Hola.

-Te..., te he dejado el móvil en recepción.

-Sí, sí. Ya me lo han dado. Gracias. -Es que no sabía dónde localizarte.

-Nada, tranquila. No te preocupes. -¿Qué tal Begoña?

Ya veo.

-Casi no me ha dejado coger las cosas, ¿sabes?

-Estaba muy afectada. Pensé que le iba a dar un ataque de ansiedad.

-Se ha llevado un golpe muy fuerte. Ella no se imaginaba nada.

-Bueno, ya hablarás con ella cuando se calme un poco, ¿no?

-No creo que quiera hablar conmigo en mucho tiempo.

-Pero ¿le has dicho que todo se acabó?

-Sí. Pero le da igual. Vamos, eso sí que me lo ha dejado claro.

-Bueno, necesitará tiempo. Espérate.

-Parecía bastante definitivo todo.

-No te rindas. -No. Si no me rindo.

Igual es lo mejor que podía pasar.

Pepa, hace mucho tiempo que nuestro matrimonio estaba muerto.

Y tú lo sabes mejor que nadie.

Preferiría que no hubiera acabado así, pero era cuestión de tiempo.

-Igual dentro de unas semanas lo ves de otra manera.

-Hace tiempo ya que lo veo todo claro.

(Música)

-Te dejo descansar.

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Centro médico - 03/12/18 (1)

03 dic 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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