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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 03/10/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Qué molesto es esto, ¿verdad? -Sí.

Y no deja respirar bien.

Salvador.

En un momento viene el doctor Silva y empezamos con la función.

Pero usted tranquilo. -No, si yo estoy tranquilo.

La que no está tranquila es ella.

Es que tú eres un valiente...

-Sí que es un valiente, sí.

Y como premio, vas a tener una visita.

-¡Anda! -Ah.

¿Una visita? -Sí.

¿Qué visita? -He decidido llamar a los chicos.

Anda... -¿Cómo a los chicos?

Pero si yo había entendido que usted no tenía hijos, Salvador.

Me he hecho un lío entonces. -No, no, no, no.

He dicho que voy a llamar a mis hijos.

A los míos.

Sí, a mis sobrinos.

Es que lo pasa es que están muy unidos a su tío.

Somos como una misma familia.

Y, Pepa, por cierto, me gustaría pedirle una cosa.

Cuando vengan mis hijos, que vendrán,

me gustaría que usted procurara ser prudente.

¿Cómo prudente? -Hum...

Pues sí.

Pero si yo...

siempre soy prudente, ¿no?

-No, no. De verdad le digo que siempre, no.

Elvira, ya vale, ¿eh?, por favor.

¿Eh? -Bueno, no se preocupe, no pasa nada.

Tiene que salir un momento hasta que llegue el doctor,

pero en un momentito están de nuevo juntos.

-¿Ve usted?

Este el tipo de comentario...

que no me gustaría que hiciera usted delante de mis hijos.

Ya vale, Elvira, ya vale.

Por favor. -Discreción, Salvador.

Solo pido un poquito de discreción.

Discúlpela, ¿eh?

Perdone, discúlpela.

Es que... está muy nerviosa y todo esto le puede y...

Y, claro, a ella lo que le gustaría es verme dar saltos y...

Vale, no pasa nada. Está bien.

No se preocupe.

¿Tienes un minuto, Lucía? -Sí, claro, claro.

Quería enseñarte los resultados de la arteriografía de Eduardo.

Vale. -Tiene...

dos embolias en distintas arterías de la pierna izquierda.

¿Y eso se cura con medicación?

La medicación puede ayudar,

pero el riesgo de que haya nuevas embolias es grande.

Considero que hay que operarle y enseguida.

Si crees que hay que operarle, seguro que es la mejor opción, ¿no?

Se nota que llevas tiempo en hospitales.

Te podrían convalidar primero de medicina al menos.

Llevo muchos años escuchando casos médicos.

Quiero que me ayudes a comunicárselo. -Claro.

Eduardo es una persona muy obsesionada con el trabajo.

Ya, ya, ya lo he visto.

He intentado explicárselo varias veces,

pero no lo quiere entender. -Sí.

Conozco ese perfil porque he tratado muchos pacientes

con adición al trabajo.

El tema es que no hemos empezado con buen pie precisamente.

Bueno, esas cosas pasan.

Lo que hay que hacer es dejar un poquito de distancia,

focalizar la atención en otra cosa...

e intentar no dejarse llevar por las antipatías personales.

Ya, bueno, lo que quiero es que le expliques

que después de operarse tiene que cuidarse:

bajando su ritmo de trabajo, cambiando de vida o lo que quiera.

Se lo explico. -Muy bien.

¡Ah, y otra cosa! -Yo también te quería comentar algo.

Déjame un momento.

Perdona.

He cambiado de idea.

¿Vas a aprobar la Unidad de Psicología?

Voy a aprobarla, sí.

Tendrá que entrar en los presupuestos del año que viene, pero...

podemos empezar desde ya.

Vale.

Te dejo trabajando.

Espera.

Que... muchísimas gracias.

De verdad que... que te lo agradezco mucho.

A ti.

Elvira, quiero decirte una cosa.

Me has parecido muy brusca lo que le has dicho a Pepa.

¿Brusca? ¡Oh!

¡Pero vamos, si se lo he dicho con toda mi diplomatura!

¿Diplomatura? Diplomacia, Elvira.

Bueno, mira, como sea, ¿eh? Me has entendido perfectamente.

Yo también podría haberle soltado...

lo que me parece su relación con ese doctor "Silvia".

Porque, vamos, yo estoy segura de que ahí hay algo entre los dos.

Mira, ella siempre dice las cosas con buena fe.

Con cariño. -Sí, sí, sí.

Pero yo ya estoy harta de tantas insinuaciones.

¿Insinuaciones?

Las que yo he tenido que soportar durante 45 años.

¿Y te crees que yo no?

¡Vamos, hombre! A ver, ¿qué tenía que decir yo?

¿Qué se suponía que yo tenía que decir? ¿Eh?

Nada, no te enfades, que es una bromita.

No, no, una bromita, una bromita, pero ya cansa.

Porque te lo digo en serio, de verdad,

¿qué querías que yo hubiera hecho? -Nada, nada.

Cálmate, cálmate.

No, no, claro...

Yo era una mujer casada, ¿eh?, casada con tu hermano.

¿Y qué querías, que hiciera volar todo por los aires?

¿Sí, no?

"¡A ver, señores, estoy enamorada de mi cuñado!".

"Sí, quiero a mi marido, sí, es un buen hombre,

como le queremos todos,

pero da la casualidad de que mi cuñado y yo

estamos enamorados,

y queremos hacer con nuestra vida lo que nos dé la gana".

¿Eh? ¿Eso es lo que se supone que yo

tendría que haber dicho en un pueblo tan de carca?

(RÍE)

¡Ay! (RÍE)

¿Y de qué te ríes ahora? ¿Qué te hace tanta gracia?

Qué preciosa eres.

Lo de carca...

(RÍE)

Bueno, es que eso se lo vengo oyendo a mis hijos cada dos por tres.

No lo dicen de mí, ¿eh?

Y tampoco de ti.

Pero lo dicen de nuestros amigos los del pueblo.

Siempre he contado con su apoyo.

Salvador siempre ha estado ahí, a mi lado,

respetando mi matrimonio con su hermano mayor.

Sion exigirme nada, sin... sin cuestionar nada.

Solo...

Solo hubo un desliz.

Pero con consecuencias importantes.

Eduardo.

Eduardo, hijo. -Ya está, un momento.

Hola. -Por favor.

Hola.

Bueno, ¿tienen ya los resultados?

Sí, tiene una infección por Streptococcus oralis,

que es la misma bacteria que provoca las caries

y la misma que provoca la endocarditis.

¿Caries? Pero si yo no tengo caries.

Bueno, no tiene nada que ver en este caso.

¿Y lo de la pierna también es por eso, por la bacteria?

Claro, el análisis del material que ha provocado las embolias

ha dado positivo para esa bacteria.

Por lo tanto, es muy posible que la endocarditis

haya provocado esos coágulos en el corriente sanguíneo

y haya taponado las arterias. -Pero dice: "Es muy posible",

con lo cual, no es seguro al cien por cien.

Habrá que ver con un ecocardiograma si la masa se ha reducido.

¿Y todo eso se cura con antibiótico?

Le daremos antibióticos específicos, pero en este caso habrá que operar.

¿Operar?

¿Por qué?

Esperemos a ver si los antibióticos si me curan,

antes de pensar en operar...

Ni que los antibióticos fueran Lourdes, de verdad,

si ellas dicen que hay que operar será por algo.

Si no hacemos esa operación, que por otra parte es muy sencilla,

el riesgo de sufrir nuevas embolias es grande.

Ah, que puedo tener más embolias.

Extirpar esa masa es la única posibilidad

para reducir ese riesgo.

¿Ves? es mejor operar. Hay que operar.

Eduardo, sin ninguna duda, ¿eh? La mejor opción es operar.

¿Y después de la operación puedo seguir haciendo vida normal?

Sí, vida normal, sí, pero habrá que ver

qué entiende usted por vida normal. -Pues normal.

La vida que hacía antes.

La vid que hacías antes, no.

Porque eso no es vida normal.

Las personas que llevamos una vida normal, descansamos,

y tú no estabas descansando.

Ya.

Está claro que voy a tener que bajar el ritmo.

Sí.

Pero no sé cómo.

Porque es imposible.

Tengo responsabilidades.

Si las responsabilidades vas a poder atenderlas,

pero con otra actitud.

Tendrás que descansar, comer bien, estar de otra manera...

Pero es que, vamos, si no tienes salud...

no vas a poder trabajar.

Eso es.

Estoy completamente de acuerdo con la psicóloga.

Eduardo tiene que bajar drásticamente su ritmo de trabajo

y, además, no solo por su enfermedad,

hay otros motivos.

En realidad...

En realidad tengo que hablar con él,

tengo que contarle una cosa, y, bueno, estaba esperando...

un momento perfecto,

una cena íntima, un día especial, no sé.

Pero, claro, como nunca llegaba, y él no para...

y ahora ha pasado todo esto pues...

Bueno.

Voy a tener que decírselo en el peor momento.

O bueno, quizá...

es un buen momento.

Tío, ¿cómo estás?

Está dormido.

Bueno, pues que se despierte, que tengo que contarle muchas cosas.

¿Cómo estás, mamá? -(RÍE)

Bien, hija, bien.

Un poco preocupada, claro.

Irene, mi sobrina preferida.

Ven, dame un abrazo. -Ay...

¿Qué tal tu viaje por Tailandia?

Muy bien. Muy bien, tío, tengo tantas cosas que contarte...

Bueno, ¿pero tú qué, qué pasa? ¿Qué te tienen que hacer?

Pregúntale a tu madre que ella lo sabe mejor.

Nada, estamos esperando los resultados

de la punción lumbar...

para que le puedan mandar un antibiótico específico.

Y ahora, de momento, le están dando un antibiótico de...

de amplio espectro. -Ya ves.

Se nos ha convertido en una especialista médico.

Oye, ¿y tu hermano dónde está? ¿No ha venido contigo?

Sí, sí, sí, si venía conmigo. Esta abajo, aparcando el coche.

Está de un "pesao"... -¿Sí?

¿Por qué? -Porque...

lleva todo el rato comiéndome la cabeza

con lo del tío.

Está preocupadísimo. -Bueno, es normal, hija.

Estamos todos... un poco preocupados.

Pues yo te veo estupendamente, tío.

Mi tío siempre ha estad muy unido a mi padre y a mi madre,

desde que era jovencitos.

De hecho, yo tengo una teoría,

y es que mi tío ha estado siempre enamorado de mi madre.

En secreto, claro.

Y por respeto a mi padre no ha pasado nunca nada.

Pero ahora que mi padre no está, y que ellos están solos,

yo creo que se podían animar.

Mi padre seguro que lo entendería.

¿Quién va a querer y cuidar mejor a su mujer que su propio hermano?

Si llevan toda la vida juntos.

Yo de lo que me acuerdo es de la imagen esa de papá...

con la zapatilla en la mano... -(ELVIRA RÍE)

-...queriendo matar una cucaracha enorme...

y la cucaracha de repente empieza ir haca él

y él dando saltitos: "¡Ay, qué asco! ¡Ay, qué asco!".

Y de repente...

va y la pisa con el pie descalzo. ¡Qué asco por favor!

(AMBAS RÍEN)

-Qué cosas, qué cosas... -¿Cómo estás, tío?

¿Cuál es el tratamiento que te están dando exactamente?

Eh, hola, Carlos, ¿qué tal? Bienvenido. ¿Te importa saludar?

Quiero hablar con el médico

y bájate de la cama ahora mismo, Irene.

-Hijo. -Tío mío.

¿Cómo estás? -Hijo.

Estás más flaco, tío.

De verdad que me gustaría hablar con un médico.

Tranquilízate, que mamá te puede explicar perfectamente

todo lo que le pasa:

la enfermedad, el tratamiento, las pruebas...

¿A que sí? ¿A que se ha hecho una experta?

Ella lo sabe. -Sí.

Tío. -¿Tío?

-Tío.

-Salvador. -Tío.

-Tío. -¡Ay!

¡Ay! -¡Tío!

Tío, ¿qué te...? Mamá, hay que llamar a un médico.

Ve a llamarlo. -Voy.

Tío. Tío. Tío, ¿me oyes?

¡Irene!

¡Tío!

Si le ocurre cualquier cosa a mi tío, a mí me da algo.

Para mí fue muy duro perder a mi padre hace dos años.

La verdad es que... mi padre y yo siempre... hemos...

tenido ciertas asperezas

y siempre estaba mi tío para limarlas.

Siempre he congeniado con mi tío.

Siempre... me he apoyado mucho en él.

De hecho, estoy haciendo ahora mi propia empresa

y él me está ayudando también.

Le necesito.

Le necesitamos todos.

Yo no sé qué ha podido pasar, de verdad.

Pero si es que estaba mucho mejor.

¿Crees que están haciendo algo mal los médicos?

No, no, no, yo no creo eso.

A ver, Carlos,

es que esa actitud de desconfianza tuya no ayuda nada ahora mismo.

Los médicos no tienen por qué estar haciendo nada mal.

Las enfermedades tienen su curso y a veces pues...

empeoran para después mejorar.

Que sí, Irene, que tu discurso positivista lo entiendo,

pero mira lo de papá.

Lo de papá no tiene nada que ver con esto, Carlos.

Por favor, Irene. -Ay, de verdad...

Hijos, callaos ya. -Ya.

Mamá, tienes razón, perdona.

Hola.

Hola.

¿Qué tal?

¿Cómo estás? Te... te veo mejor cara. -Estoy estupendamente.

Es extraño porque estoy débil.

Pero me siento más ligero... que cuando entré en el hospital.

Es como si hubiera rejuvenecido.

No, no es eso, es...

Como... si te hubiese quitado un peso de encima.

Exacto.

Eso es.

Como si me hubiese quitado un enorme peso de encima.

Eduardo, eso es porque has reconocido que tenías que parar.

Sí, sí, y es curioso, estoy tranquilo.

Porque tengo la confianza de que en el rodaje

se están haciendo las cosas perfectamente sin mí,

y que cuando vuelva,

lo haré con más serenidad

y más energía. -Por favor...

No sabes lo que me alegra que por fin puedas verlo así.

Marga, en gran parte es gracias a ti.

Algo en nuestra vida de pareja tenía que cambiar

y, de hecho, va a cambiar a partir de ahora y mucho.

No te entiendo.

Bueno, tengo que decirte algo y...

Marga, me estás asustando. -No. No, no, no.

No es para asustarse, es...

O sí. -Suéltalo ya, por favor,

y acuérdate que estoy recién operado del corazón.

¿Qué pasa?

Eduardo,

vas a ser padre.

O sea, quiero decir que...

que vamos a... tener un hijo. Quiero decir que estoy...

Embarazada. -Embarazada.

Eso es... Eso es... increíble. -Sí.

Increíble, Marga, por Dios.

Vamos a ser padres. -Sí.

-"Ay, mira".

Ahí está el doctor Silvia.

Hola, ¿qué tal está, doctor?

Ahora mismo esta estable.

Ya, menos mal.

Hemos empezado a administrarle un tratamiento nuevo

y esperamos que responda mejor.

Carlos, el sobrino. -Ah, encantado.

-Mucho gusto.

Entonces, ¿el tratamiento que le estaban administrando

no era el correcto y este es el definitivo?

Bueno, hemos cambiado el antibiótico,

pero el definitivo no se lo podemos administrar

hasta que no sepamos exactamente qué tipo de meningitis tiene.

Para eso necesitamos los resultados del hemocultivo

y de la punción lumbar.

O sea, ¿que seguimos esperando los resultados?

Eso es. Hasta que no los tengamos,

no podemos confirmar qué tipo de meningitis tiene exactamente.

¿Pero cómo puede ser que... que sea un caso urgente

y sigamos esperando los resultados?

Bueno, los hemocultivos requieren su tiempo.

Es un proceso que no se puede acelerar,

así que no queda más remedio que esperar.

El doctor está haciendo todo lo posible, hijo, ¿verdad?

Sí, ya lo sé, mamá. -No se preocupe.

-Disculpe.

-Si necesitan cualquier cosa o tienen cualquier duda,

estaré en mi consulta.

También pueden hablar con la enfermera Pepea.

¿Y ya se puede entrar a verle?

Sí, pero entren de uno en uno, que no quiero que se altere,

necesita descansar. -Muchas gracias.

Gracias. Muy amable, doctor. Disculpe.

Hasta luego.

Mamá, tú primero.

¿Vale?

Que ya. Es que tú también...

Yo no sabría qué hacer sin Salvador.

Sencillamente no podría vivir sin él.

Estamos tan unidos...

Lo hacemos todo juntos...

No sé. Como una verdadera pareja.

Y... me planteo si no habrá llegado el momento...

de que nos convirtamos precisamente en eso,

en una pareja real.

Si en lo práctico, además, es lo que somos.

Y no tendríamos necesidad de... tener que estar ocultándonos de nadie.

Por muy carca que sea la gente.

Bueno, ni... de mis hijos tampoco.

-"No me lo puedo creer".

¡No me lo puedo creer! Vamos a tener un hijo.

Bueno, o una hija. -O una hija, claro está.

Clatro está. Un hija. Me encantaría.

Esto lo cambia todo.

Perdón por interrumpir.

Qué buena cara tienes, Eduardo, ¿eh?

Estás teniendo una recuperación sorprendente.

Estoy fenomenal, doctora.

Vengo a traerte buenas noticias.

Dudo que sean mejores que las que me han dado ahora.

Resulta que nunca tuviste endocarditis.

¿Cómo que no? Pero si me han tratado para eso,

y me he curado.

La masa del corazón era un mixoma, un tumor benigno.

Eso no es cáncer, ¿verdad?

No, pero como estaba infectado pensamos que era endocarditis.

A ver, vaya al grano.

El caso es que las probabilidades de que haya un tumor así... infectado

en el corazón son muy remotas.

Puedes decir que tienes un corazón... único.

¿Has oído, Marga?

Voy a ser un papá... con un corazón... único.

Bueno, eso no hacía falta que me lo explicara ningún médico.

Eso ya lo sabía yo.

¿Vais a ser padres? No lo sabía. -No, ni yo tampoco.

Acabo de enterarme. -Es que...

con todo esto que ha pasado no veía el momento idóneo y...

Enhorabuena a los dos. -Gracias.

Os dejo con vuestro momento íntimo.

Oiga, doctora.

¿Le puedo preguntar su nombre de pila?

Claro. Ángela.

Ángela.

Es bonito, ¿no crees? -Sí, es precioso.

Si tenemos una niña...

podríamos plantearnos ponerle ese nombre.

Al fin y al cabo la doctora... me ha salvado la vida.

Ángela. Sí.

Me gusta.

Dios mío.

Dios mío.

Nunca me ha gustado oír eso de que las enfermedades...

aparecen para que aprendamos algo. Me parece una idea muy cruel.

Aterradora. Vaya...

Tampoco entenderé a esa gente que dice que...

está agradecida a su cáncer o cosas así.

Pero si tuviese que hablar ahora,

tendría que decir que...

Bueno, que esta enfermedad...

ha cambiado radicalmente mi vida.

No sé si le estoy agradecido o no.

Pero mi actitud necesitaba un cambio.

Y sin un susto así de gordo,

no sé si lo habría conseguido.

¿Me estás evitando?

¿Eh? ¿Por qué lo dices? -Porque es evidente.

(SUSPIRA)

Siento mucho estar así contigo, Ángela, pero... no es por ti.

Sientes mucho estar así conmigo, pero no es por mí,

¿qué es, un trabalenguas? -(SUSPIRA)

Hay un asunto que me está afectando.

¿Qué pasa? ¿Es tu madre? ¿Le pasa algo?

No, mi madre, no, no.

Ya te he dicho que creo que tenemos la confianza suficiente

para que me cuentes lo que sea, ¿no?

Esto no te lo puedo contar, Ángela. Lo siento.

¿Prefieres que no nos crucemos?

Tomo nota.

Parece que no soy la única con la que no te quieres cruzar.

Está feo escuchar conversaciones ajenas, ¿eh?

Y nosotros que pensábamos que eras el favorito de la directora.

¿Nosotros?

¿Quién nosotros? -En el hospital.

¿Y eso a cuento de qué?

Pues a cuento de que se te ve mucho con ella.

Ya. ¿Querías algo?

Pues mira, en realidad, sí.

Recibí el informe del paciente con linfoma.

¿Y? -Lo dejaste en mi despacho.

Sí. ¿Y? ¿Tenía algún fallo? ¿Le pasaba algo?

Pues que la próxima vez me lo puedes dar en mano,

y en lugar de escribir las valoraciones en una nota,

pues lo hablamos en persona,

que es como se suelen hacer las cosas aquí.

Okey.

Mira, vamos a tener que trabajar juntos, así que...

cuanto mejor sea el ambiente, mejor para los dos.

Perfecto.

Somos profesionales, ¿no?

Toma, gracias.

¿Qué estabas mirando?

Ya ves, esta vieja foto que llevo siempre en la cartera.

Oh...

¿Te estás poniendo nostálgico?

Yo siempre he sido un nostálgico.

Y un romántico.

No tengo solución. -Bueno, pero...

¿Qué tal te encuentras, cariño?

Pues me encuentro mejor.

Mucho mejor.

¿Me lo dices de verdad o... o solo para tranquilizarme?

Te lo digo en serio.

Y además de estar mejor,

necesito hablar contigo de algo.

Yo también quería hablar contigo de algo.

Pues...

tú primero entonces.

¿Yo? Ah, no, no,

tú, que has sido el que primero lo ha dicho.

Mira, yo estoy enfermo...

y como estoy enfermo, necesito que se me cuide,

que me hagan concesiones... -Ya, ya, ya, ya, ya, ya.

Anda, que te las sabes todas. -Sabe más el diablo por viejo...

que por diablo. -Ya.

Bueno, pues mira, ya está.

Lo voy a soltar a... a rajatabla.

Será a a bocajarro.

Bueno, ya me entiendes, como sea. A bocajarro.

¿Y?

¿Y qué? -Que digas algo.

Que lo sueltes a bocajarro.

Mira que lo digo, ¿eh?

Bueno, suéltalo ya, venga, por favor.

Pues verás... es que...

había pensado que...

no sé, que tal vez había llegado el momento...

de no escondernos.

Al fin y al cabo... somos dos personas adultas y libres

y tenemos todo el derecho a estar juntos.

¿Sabes?

Me hace muy feliz lo que me estás diciendo.

¿Tú también lo habías pensado?

Claro que sí.

Además, mira, hace mucho tiempo,

supongo que desde la muerte de Jose,

que me he sentido muy culpable.

Le he ocultado... a Carlos...

un secreto tan grande...

¿Pero...?

¿Pero cómo que a Carlos?

Pero... si yo no estaba hablando de Carlos,

estaba hablando simplemente de nosotros,

de no escondernos.

Precisamente se trata de eso,

de no escondernos;

de no esconder ningún secreto a nadie;

de no esconder lo que somos...

ni tampoco... lo que hubo entre nosotros hace tiempo.

Pero es que...

Es que, no sé, Salvador, no sé.

¿Cómo...? ¿Cómo... se te ocurre que le vamos a decir ahora

a Carlos, de repente, a estas alturas...

que es tu hijo y que se lo hemos estado ocultando

toda la vida?

Precisamente porque... nunca es tarde... para la verdad.

Me da muchísimo miedo hablar con Carlos.

Bueno, hablar yo y que hable su padre.

Su padre...

Qué raro se me hace decirlo así.

Es que yo siempre he pensado que tenía dos padres.

Y nunca creí que había...

la necesidad de explicarle exactamente cómo...

cómo habían sido las cosas.

Pero...

ahora sí, ahora entiendo la necesidad de Salvador.

Pero es que me da miedo que el chico se enfade,

porque va a ser un revelación muy impactante para él.

Yo la verdad es que...

no sabría cómo decírselo.

¿Otra vez aquí?

¿Qué es lo que quieres?

Pues quiero saber por qué no has ido a hablar aún con tu hija.

Mira, yo no tengo por qué darte explicaciones de nada, ¿sabes?

¡Oye! ¡Imanol!

Imanol, tienes que hablar con Ángela.

Ya te has metido en su vida. No puedes desparecer ahora sin más.

Y encima se piensa que es a mí al que le pasa algo con ella.

¿A qué viene esa risita?

Pues que sí, que sí, que a ti te pasa algo con ella.

Tú estás enamorado de mi hija,

y eso no tiene nada que ver conmigo. -¡Qué estupidez!

No te metas donde no te llaman para desviar el tema, ¿eh?

¿Que yo me meto?

¿Estás seguro que soy yo?

Nadie te ha obligado a aparecer por aquí.

Mira, hay una cosa que me parece que no entiendes, Imanol.

A ver, ilumíname.

Que yo no puedo mirar para otro lado

y hacer como si las cosas no estuvieran pasando.

Sí, pero es que no se trata de eso. -¿Ah, no? ¿De qué se trata entonces?

Se trata de que tú estás enamorado de Ángela.

Y ojalá dejes de marear la perdiz y tengas el valor decírselo.

Ah, qué curioso que hables del valor que justamente te falta a ti,

porque aquí el único que tiene miedo eres tú.

¿Miedo? ¿Yo de qué?

Miedo de presentarte delante de tu hija

a decirle que tú eres su padre y que ella te rechace.

Sí.

¿Pues sabes qué?

Que se lo digas.

Cuéntaselo.

¿Ah, sí? -Sí, sí.

¿Quieres que se lo diga? -Sí, a ver qué pasa.

A ver qué pasa cuando le expliques

que llevas semanas hablando con su padre

y no has tenido la deferencia de decírselo.

Porque te estaba guardando un secreto.

Sí, pues eso.

Explícale que has preferido guardar el secreto

de un padre que la abandonó a tenerla a ella en cuenta.

Eres un cretino.

¿Qué crees que va a pasar, eh, cuando se lo expliques todo?

¿Crees que te va a sonreír encantada y hacer las paces otra vez?

A ver quién es ahora el que tiene miedo

de decirle la verdad a Ángela.

Acabo de hablar con la directora de Recurso Humanos de...

de un hospital. No te puedo decir cuál,

pero... uno de los importantes. Te puedes hacer una idea.

¿Y? Pues que me han hecho una oferta.

Pues que no sé si ha sido buena idea quedarme embarazada, Ainhoa.

A ver, estás con las hormonas alteradas

y no piensas lo que estás diciendo. -No son las hormonas.

Soy... tu padre.

Tu padre.

Venga. Descansa.

Yo solo digo...

que tú naciste en la época en la que papá

estaba mucho tiempo en Francia. Pasaba semanas allí.

Bueno, ya está bien, ¿no, Irene? -Vale, vale. Vale.

Lleva semanas muy raro conmigo y no sé por qué.

Últimamente... no es el mismo, ¿sabes?

No tengo ningún problema en el trabajo,

ni contigo, ni con nadie.

¿Y con Ángela?

¿A qué viene Ángela ahora? -Hablar de sentimientos...

no es tu fuerte.

¿Será porque no hay sentimientos?

¡Eh!

Hablando del rey de Roma. -Hablabais de mí, ¿eh?

-No.

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Centro médico - 03/10/18 (2)

03 oct 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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