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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 03/10/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Berta y yo.

Está claro que nuestra vida va a cambiar, pero...

tengo mis dudas de que sea para mejor.

No sé, no sé...

Es que ahora... ahora es diferente.

¿Por qué es diferente, si tú sigues siendo el mismo?

Pero antes te tenía a ti.

Ayer tuve que ocultarle a Ainhoa lo nuestro y no me siento cómoda.

Para mí tampoco es fácil.

He inventado una excusa absurda en el trabajo

para poder verte cinco minutos a solas.

¿Crees que llegará el momento en el que dejemos de escondernos?

Su manzanilla, señorita.

Me resulta raro que me preguntaras por mi padre y todo eso.

¿Por qué? ¿Te resulta raro hablar de tu familia?

Sí. Bueno, no.

Quiero decir, no estoy acostumbrada.

No me gusta mezclar las cosas, ya me entiendes.

Que... te voy a ayudar en todo lo que necesites.

Te lo agradezco.

Pero ¿tú por qué tienes tanto interés en este asunto?

Ángela es amiga.

Ah, o sea, que... ¿que mi hija te importa?

Claro que me importa, es mi jefa.

Perdona, pero ahora el que no te cree soy yo.

Tú sientes algo por ella.

¿Qué dices? En absoluto.

Oye, que me tengo que ir, que tengo una cita. Ya hablaremos.

-¿Todo esto es para el Dr. Silva? -Sí.

Buenos días, necesitamos ver a un médico.

Ay, deja, deja, que esto no se hace así.

Si tengo yo por aquí la cita, ¿sabe?

Es que tengo una cita en la consulta de una tal Silvia.

No, Silva, Dr. Silva.

Tiene que subir a la segunda planta.

Pero ¿Silva es un doctor?

Qué cabeza la mía, perdone.

Es que hoy en día ya no se pueden hacer suposiciones.

-Bueno, muchas gracias. -Nada.

¿Dónde vas?

A la segunda planta, que nos han dicho.

Sí, claro, pero bueno...

también habrá más plantas, ¿no? Espérate.

Y esto es un hospital, o sea, que también habrá un ascensor.

Perdone, perdón.

¿Me permiten que los ayude?

Es que los estoy escuchando.

Van a la consulta del Dr. Silva, ¿verdad?

-Sí. -Vengan conmigo

que yo voy para allá también.

-Perdón. -¿Está bien?

No.

Te dije que no teníamos que venir al médico,

que fuera el médico a casa.

Y tú...

Es que ya te dije que yo no iba a permitir

que el médico viniera a casa por un resfriado común,

que se cura con un poco de paciencia y de reposo.

Que no tienes un resfriado,

que tienes una gripe de esas raras.

Por favor, qué exagerado es, no quiera usted ver.

Y testarudo. Ay, testarudo...

Bueno, disfrútelo,

que está muy bien tener un marido que cuide de una.

Ah, no, no, no es mi marido, ¿eh?

Mi marido no es.

Somos cuñados.

Sí, eso, somos cuñados.

Es que, mi marido, que era su hermano,

se murió hace dos años.

Vale, vale. Perdón, eh, perdón, es que...

se les ve tan cariñosos y tan cercanos,

que parecían una pareja, pero bueno,

que los cuñados también pueden ser cariñosos.

Bueno, pues de la gripe vamos a ver qué dice el médico. Venga por acá.

Ese ascensor de ahí.

La verdad es que no sé por qué la gente siempre

nos ha confundido y nos ha tomado por pareja.

Por ejemplo, cuando...

conocíamos a la familia, con los niños y con todo esto

y estaba mi hermano,

pues siempre pensaban que yo era su marido.

La verdad...

es que yo no tengo la culpa de que tengamos esa química.

Quizá de lo único que se me puede acusar

es de que haya tenido esa necesidad de estar cerca de ella siempre.

Bueno, cerca de ella y de ellos.

A fin de cuentas, la familia de mi hermano es mi familia.

Y me siento orgulloso y un hombre afortunado por eso.

Yo calculo que en dos horas voy a estar de vuela.

No, te digo que, como mucho, dos horas.

Tú vete con la segunda unidad de rodaje.

Sí, sí, yo en dos horas, como mucho, estoy en el plató 1.

-Perdone. -Sí, un momento, por favor.

Sí, mañana rueda exteriores, exacto.

Habla con Vicente, pero yo voy a estar.

Tengo que atenderle y para eso tiene que dejar el teléfono.

Te tengo que dejar, que está aquí mi enfermera.

-Enfermera no, médico. -¿Perdón?

Médico. Doctora Vega.

-Ah, encantado. -Cuénteme.

Pues, soy productor audiovisual y...

y...

justo ahora estamos arrancando el rodaje de una serie...

Lo que necesito es que me cuente sus síntomas.

Pues nada, tengo un poco de fiebre,

desde hace unos días y no se me va.

Bueno, vamos a tomar la temperatura.

Pero vamos, que es por agotamiento, por el ritmo de trabajo que llevo,

pero mi mujer ha insistido tanto en que venga...

¿No podría recetarme algo para el cansancio?

Sería fenomenal, necesito ponerme en marcha ya.

Dice que está agotado,

pero no le veo intención de descansar.

Se nota que desconoce por completo mi trabajo.

Soy productor audiovisual, en lo mío es imposible parar.

39, fiebre alta.

Bueno, voy a auscultarle.

Por favor, respire con normalidad.

Vamos a ver...

(SUSPIRA)

-Por favor. -Sí, sí, perdón, perdone.

Tiene taquicardia

y un soplo sistólico.

¿Lo tenía de antes?

No, qué va, si no sé ni lo que es.

Es un silbido que suena durante el latido

por el flujo turbulento en las válvulas cardíacas.

Vaya, suena... impresionante.

Voy a pedirle un ecocardiograma y un análisis

para ver si hay alguna infección que cause esa fiebre.

¿Estas pruebas se harán enseguida? En media hora tengo que irme.

Tendrá que quedarse al menos hasta que tenga los resultados.

No te he traído nada del bar, porque de camino

me he dado cuenta de que estaba haciendo una estupidez.

Doctora, disculpe, ya me dirá usted cómo lo ve

porque él me pide que le traiga una de esas bebidas energéticas,

pero vamos, que yo lo que creo que tiene que hacer es descansar

porque le juro que no para. -No hace falta que jure nada.

-¿Toma esas bebidas habitualmente? -No, no, pero hoy estoy muy débil

y necesito estar operativo en un máximo de dos horas.

Pues va a tener que cambiar de planes.

No me lo puedo creer.

Esto es lo último que podía pasarme.

Eduardo...

Vicente...

En esta época que vivimos, no le damos valor al descanso.

Las personas obsesionadas con el trabajo

deberían recordar que es necesario

incluso para aumentar el rendimiento laboral.

Cuando digo que no puedo parar, la gente no me cree.

La gente que desconoce mi trabajo, lo de no poder parar

lo interpreta de manera relativa, como si estuviera exagerando,

pero yo lo digo de manera literal.

Si yo paro, dos unidades de rodaje se descalabran

y eso significa perder... miles de euros. No puedo parar.

En mi trabajo, no podemos permitirnos el lujo de parar.

Qué se le va a hacer.

Buenas.

Vaya...

¿esto es un encuentro casual

o es que ya sabías que estaba aquí?

Cualquiera diría que me estás siguiendo.

Si siempre estás aquí.

Si eres el hombre más fácil de encontrar del mundo.

Pues te aseguro que durante mucho tiempo de mi vida

solían pensar precisamente lo contrario.

Mira, te prometí que te ayudaría con lo de tu hija,

y he venido para eso.

¿Por qué insistes en eso de querer ayudarme?

Yo te agradezco que al final me hayas creído

y no se lo hayas dicho a mi hija,

pero eso es todo.

Eso es todo lo que necesito.

Pues lo siento, pero no puedo aceptar eso.

¿Qué es lo que no puedes aceptar? ¿Qué quieres?

Mira, no es que pueda presumir de conocer muy bien a Ángela,

pero estoy seguro de que si tuviera que elegir

preferiría saber que la has estado buscando.

No quiero meterme en la vida de mi hija.

Solo necesitaba comprobar que estaba bien.

Y lo está.

Eso es todo.

Pero es que, el dolor de todos esos años

que habéis estado separados puede superarse.

Ahora podéis conoceros, no puedes desaprovechar esa oportunidad.

Déjame en paz.

¿Sabes lo que creo?

Te pasa que tienes miedo de que te rechace tu hija.

Deja de meterte en mi vida.

Por favor.

Imanol quiere que siga con mi vida

y que haga como si nada de esto hubiera pasado, pero yo no soy así.

(SUSPIRA)

Al final, me van a caer palos,

haga lo que haga.

Como si lo estuviera viendo.

No sé quién me manda a mí meterme donde no me llaman, de verdad.

No, no sé si puedo llegar a tiempo para el ensayo.

Porque estoy esperando a que me lleguen los resultados

de las pruebas estas y... Oye, te tengo que dejar.

Sí, sí, luego te digo.

-¿Tenemos los resultados? -Los del ecocardiograma, sí,

pero son dudosos. Parece que hay una masa en el corazón

pero la imagen no tiene nitidez suficiente.

Que no tiene la nitidez suficiente. O sea no, no. ¿Qué pasa?

Que no es suficiente para hacer un diagnóstico

y habrá que repetirlo.

El electrocardiograma es transtorácico,

a través del tórax.

Y ahora la doctora quiere hacer uno transesofágico.

Es decir, a través del esófago.

para ver mejor la estructura del corazón.

Pero entonces no sabemos lo que tiene exactamente.

No sabemos si es grave...

Si la imagen no es nítida, es que no tengo nada importante.

Tengo que irme a trabajar.

Puedo venir la semana que viene.

Las pruebas muestran claramente que usted tiene una inflamación,

un coágulo o algo más grave.

Si quiere que demos con ello,

tendrá que quedarse en el hospital el tiempo suficiente.

Lo mejor es que se vaya olvidando del trabajo.

-Pues ya lo has oído. -Ya.

Muy fácil decirlo.

No me esperaba tanta franqueza de la doctora.

Ha sido muy directa.

No sé. Siempre he tenido en la cabeza la imagen de que

los médicos intentan suavizar las cosas,

pero es que ella ha hecho todo lo contrario.

No sé. Me ha chocado.

Me ha impactado mucho cuando ha dicho eso de...

Incluso algo más grave.

La verdad es que...

Espero que esto haya asustado a Eduardo.

No sé. Si de algo puede servir es...

Es para que vea que...

Hay cosas más importantes en la vida que...

Que el trabajo.

(ALTAVOZ) Doctor Bernabé, acuda a la sala de personal.

Muy bien.

Un segundito.

Respire con normalidad.

Eso es.

Bueno.

A juzgar por los síntomas y el examen que le acabo de hacer,

yo diría que es una gripe.

-¿Ves? Estoy bien. -No estás bien.

¡Que tienes una gripe!

Y no un resfriado como tú habías dicho.

¿Qué le parece?

¿Quién es más cabezón de los dos?

A mí me parece que lo acertado es que han venido al médico, ¿no?

Tendrá que tomarse estos analgésicos para bajar un poco la temperatura

y aliviar el malestar general.

Y sobre todo hacer reposo.

Que su marido la vigile. No se me salte el tratamiento, ¿eh?

No, no. No son... No es su marido.

-Ah, ¿no? -No. Son cuñados.

-Perdón. -Es que mi marido era su hermano.

Y falleció hace dos años.

Bueno, lo siento mucho. Y mi confusión también.

No se preocupe, doctor. Siempre nos confunden.

Bueno, volviendo un poco al tema de las recomendaciones,

es importante evitar el contagio entre ustedes.

Así que extremen las medidas de higiene.

No compartan vaso, cuidado con los besos...

Los besos entre cuñados. Que los otros está claro que no...

En fin. Aquí está la receta con la información que necesitan.

Muchas gracias, doctor. Sobre todo por su profesionalidad

y por sus simpáticas meteduras de pata.

Pero ¿cómo le dices eso, Salvador?

Disculpen, disculpen. No se preocupen por las confusiones.

Ninguno de los dos. De verdad, ¿eh?

Por cierto. Ustedes sí que hacen una pareja preciosa.

-¿A que sí? No, no. No estamos... -Gracias. Lo tendremos en cuenta.

Hasta luego.

No. Vera me está dando largas.

¿Tú te crees que no ha tenido ni un minuto

para sentarse conmigo a hablar de esto?

Lucía, ¿tú estás segura de que el acuerdo fue claro?

Fue clarísimo.

Me contrató con la condición

de que yo dirigiera la unidad de psicología.

Pues entonces ya está. Habla con ella. Ve al grano.

Vera no se anda con rodeos. Ella es muy directa.

Espera, que está aquí.

Ahora me tengo que ir. Habla con ella y luego me cuentas.

Ya. Oye, gracias.

Clara, ¿crees que he sido muy brusca con el productor?

A ver, mujer. Yo brusca no diría.

Pero vamos, sí se notaba que te impacientaba el hombre.

Me molesta la gente que no se toma en serio las enfermedades.

Ya. Pero ¿sabes qué pasa?

Algunos aparte de ser atendidos, quieren ser entendidos.

Que aunque parezca lo mismo, se diferencia.

Esa no es la filosofía del hospital.

Ya sé que hay que hablar a cada paciente de una forma,

Pero mira. Por eso he sido tan directa.

Hola, perdonad que os interrumpa.

Es que necesitaba hablar contigo... De un asunto.

Pero no sé si estás muy ocupada.

Dime.

Era para hablar de la unidad de psicología.

Pues sí. No creo que sea el momento ni el lugar, Lucía.

Bueno, voy pidiendo. ¿Qué tomáis?

-Yo nada. -Con leche, caliente.

¿Tú nada? ¿Seguro? Sí. Venga, tranquila.

Que no quería hablar ahora. Lo único que quiero es que

concertemos una reunión esta semana.

Porque si vamos a arrancar esa unidad,

necesitamos organizar cosas.

Esta semana entre reuniones y guardias imposible.

Ya. Pero es que yo necesito hablar contigo.

Porque esto es un compromiso que asumiste cuando me contrataste.

Ya. Pero no hay fondos suficientes para todo lo que hace falta.

Y la unidad de psicología no es una prioridad ahora.

Pues a mí sí me parece una prioridad.

Me parece prioritario que alguien se ocupe

del bienestar psicológico de los pacientes.

Y también de asesorar a los médicos sobre cómo tratan a los enfermos.

-Bueno. -Por eso, te lo pido por favor.

Yo necesito que esta semana tengamos una reunión.

Veré qué puedo hacer. ¿Vale?

Vale. Gracias.

Adiós, Lucía.

Bueno. Tu café. ¿Azúcar?

Nada. ¿Nada de nada?

Nada.

Me pongo yo los dos.

¡Qué sorpresa!

¿Qué pasa? ¿Ha empeorado esa gripe?

No, qué va. Yo estoy mucho mejor. El que está fatal es él.

Cuánto lo siento. Eso ha sido un contagio.

Con la gripe es muy normal.

Eso es lo que le digo. Que para qué venimos al médico.

Si con lo que le recetaron a ella ya tenemos suficiente.

Por Dios. Que te digo que tus síntomas son diferentes.

Que no. Que tengo fiebre como tenías tú fiebre.

Y nada más.

Vamos a ver. Él tiene vómitos y mareos.

¿Eso es normal en la gripe?

Pues podría serlo, sí. Lo mejor es que consultemos al doctor.

-Así saldremos de dudas. -Claro.

Bueno. Cuénteme con detalle todos sus síntomas, por favor.

-Pero que lo cuente todo, ¿eh? -Exacto. No se deje ni uno.

Si le da apuro, puedo hacer salir a Elvira.

No, no. Yo lo único que le he ocultado

es que me dolía la cabeza y tenía algo de fiebre.

Ya sé que es una gripe. Y no quería preocuparla.

O sea, ¿que tú te puedes preocupar por mi gripe

y yo no me puedo preocupar por la tuya?

¿Decían que había nuevos síntomas?

Tengo...

Nauseas, vómitos. Y como eso lo he visto en Internet...

Pues sé que es... Una gripe normal.

Ya estamos con la dichosa Internet.

Acompáñeme a la camilla, por favor.

¿Puede?

Gracias.

Si es tan amable de desabrocharse un poco la camisa,

me gustaría explorarle.

Eso es.

¿Esas manchas las tenía ya de antes?

No. Tienen que ser recientes.

A lo mejor es una irritación, o un salpullido o algo.

¿Lo ve, doctor? Siempre se deja algo por decir.

Y también siempre sabe por qué le pasa cada cosa.

Él con su Internet y su imaginación ya tiene suficiente.

Ha tenido el cuello rígido últimamente, ¿no?

Sí.

Cada momento está más... Más rígido.

Otro síntoma que no ha dicho.

Pero, doctor, todo esto es porque hay algo más que una gripe, ¿verdad?

¿Qué es lo que tiene?

Podía tratarse de una meningitis.

Dios mío.

Vamos a hacer la punción lumbar para estar seguros.

¡Ay, por Dios! Una meningitis.

Una meningitis. Es lo que tuvo la hermana de Josefina.

Pepa les explicará en qué consiste exactamente la punción lumbar.

Sí. Es un procedimiento sencillo.

Es un pinchacito en la parte inferior de la espalda

con mucho cuidado. Ya está.

Como una inyección, ¿no?

No exactamente. Más bien al contrario.

Porque no vamos a introducir nada en el cuerpo.

Más bien vamos a sacar un poco de líquido cefalorraquídeo,

lo vamos a mandar a analizar, y confirmamos el diagnóstico.

Eso es. Muy bien.

Se tendrá que quedar ingresado por lo menos

hasta que tengamos el resultado de la analítica.

Y a usted le he recetado antibiótico.

Porque como han estado en contacto, es mejor prevenir.

No se preocupe que es solo una pastilla, ¿vale?

Vas a estar muy bien atendido, ya verás.

Tú no te preocupes.

No. Si no me preocupo.

(ALTAVOZ) Doctora Vera, acuda a recepción.

Hay una masa en la aurícula izquierda.

Podría ser endocarditis.

Mientras espero los resultados le daré antibiótico.

¿Entonces ya está?

Con el antibiótico estaría todo solucionado, ¿verdad?

Eduardo, la doctora dice que tienes una masa en el corazón.

Y endocarditis.

Que no sé lo que es. Pero que no suena bien.

-Y te lo tomas como una minucia. -Ya. Pero...

-¿Te parece normal? -Con el antibiótico se cura.

No es ninguna minucia.

La endocarditis es una inflamación o infección

de las cavidades del corazón por dentro.

Es muy posible que ese sea el origen de la masa.

-Pero ¿eso es seguro? -No.

No hay ningún diagnóstico seguro.

El origen podría ser otro, pero es una posibilidad muy remota.

Pero lo de que el origen podría ser otro...

-¿Puede ser más grave? -Cuando tenga la información

se la daré. ¿De acuerdo?

-Vale. Pero nos preocupamos o... -No.

Aunque el origen fuera otro, el tratamiento sería igual.

Antibiótico para la infección. Así que pueden estar tranquilos.

-Le vamos a ingresar. -Vale.

Bueno.

Con el antibiótico voy a poder reincorporarme.

Eduardo, todavía no saben seguro lo que tienes.

¿Cómo que no? Si ya van a medicarme.

A ver. ¿No has escuchado a la doctora lo que ha dicho?

Hasta que no tengan los resultados de los cultivos

no te darán un diagnóstico seguro.

Ya, mujer. Pero eso no significa que el antibiótico

no vaya a curarme. Y lo importante es eso, lo práctico. Que me cure.

Es que una infección ahí, venga de donde venga, no es tontería.

Yo no digo eso.

Me tomaré el antibiótico a raja tabla.

-Te lo van a poner por vena. -¿Cómo que por vena?

Si serán unas pastillas. Me las llevo al trabajo

y juro que no me salto ni una dosis.

-Pero ¿qué te pasa? -¿De qué?

Tú ni estando en el hospital

ni con a saber qué tienes en el corazón,

ni con una doctora que te dice que para mejorar

tienes que tratarte y descansar.

¿Ni así vas a dejar de pensar en el trabajo? ¿En serio?

Mira, yo no puedo más.

Eduardo, necesito que cambies la actitud.

Por lo menos, no sé, plantéatelo.

¿Qué es más importante: tu trabajo o tu salud y tu familia?

Pero ¿por qué voy a decidir? Las dos cosas

son igual de importantes.

-Cosas. -Es una forma de hablar, Marga.

Lo digo con todo el cariño. El trabajo es el amor de mi vida.

Y tú el otro. Tengo dos.

Con eso que has dicho, ya me lo has dejado todo claro.

¿Dónde vas?

La cosa necesita que le dé el aire.

Además, ¿a ti qué más te da? Ahí... Yo...

Endocarditis, Eduardo.

-Marga. -Paso.

Ma...

No, Ramón, no fue una discusión.

Le dije las cosas de forma clara y directa, como me dijiste.

¿Y no se lo tomó bien?

Bueno, empezó a cambiar de tema, como hace siempre.

Claro, y eso te cabreó y luego ya te pusiste peleona.

Que no, Ramón. Yo no sé por qué dices eso.

¿Qué? Lo único que le dije es que se comprometió conmigo

en el contrato. Lo que pasa es que no me daba opción.

Bueno, bien, vamos al grano.

Le dije que teníamos que tener una reunión esta misma semana.

Lucía, ¿dijiste: "Esta misma semana"?

¿Eh?

Que si dijiste literalmente: "Esta misma semana"

o dijiste: "Esta semana".

Yo qué sé, creo que dije esta misma semana porque fui clara.

Te lo pregunto porque a ningún jefe le gusta que le marquen la agenda.

Por favor, no empieces tú encima a...

Escúchame, no sabes qué diré. Lo sé perfectamente, nos conocemos.

Sí, nos conocemos, pero no eres adivina.

Escúchame. ¿Qué? Sí.

A ningún jefe le gusta que le digan qué hacer

y que le marquen la agenda. A mí no me gustaba, al menos.

Por otro lado, la sinceridad es algo que se agradece mucho.

Porque cuando estás en estos puestos de gestión,

lo único que tienes son aduladores.

Bueno, entonces, ¿he hecho bien o no?

Yo creo que sí, claro. Además, Vega es una persona razonable.

Lo que no sabía es que fuera tan urgente solucionar este asunto.

Pero es que, Ramón, lo es porque yo iba a hacer

mi propia consulta, y no la hice porque me ofrecieron ser

directora de una unidad de psicología en el hospital. Claro.

Pues entonces, ve a por ello.

Yo lo voy a solucionar esta semana con lo que sea. Ya se verá.

Al final igual monto la semana que viene una consulta.

¿Y tenemos que llevar puesto esto todo el día?

Sí, lo tenemos que llevar puesto por prevención.

Ya. ¿Y usted sabe cuánto tiempo tardarán en llegar los resultados?

Porque claro, si es grave, sería conveniente que empezaran

a darle los medicamentos, ¿no?

Sí, la entiendo. No se preocupe. Le vamos a dar

un antibiótico inicial

y mientras llegan los resultados, haremos punción lumbar.

Ya. Yo no sé de qué se murió la hermana de Josefina,

pero lo que sí sé es que tuvo meningitis.

Gracias por animarme, ¿eh?

Ay, pero si yo no te digo que te vayas a morir, hombre.

Sí, pero no paras de hablar de... de la Josefina esa.

Salvador, ¿algún familiar al que podamos avisar?

Hijos, algún hermano...

No tengo hijos. Y hermanos... ya tampoco.

Pero si no es importante,

¿por qué tenemos que llamar a alguien?

Podría serlo, Elvira.

¿Ah, sí? Sí.

Y como usted acaba de salir de una gripe,

que no está al 100%, no estaría de más que estuviesen acompañados

por si acaso necesitan algo.

-Hasta luego. -Chao.

¿Estás huyendo de mí?

-¿Qué? -Que si estás huyendo de mí.

No, qué va, ¿por qué lo dices? Me dejé una cosa en la consulta.

-¿El qué? -El maletín.

-Lo llevas cruzado. -El... No, sí, ya, pero...

El maletín no, lo que hay dentro, la agenda.

¿Qué es esto? ¿Un interrogatorio de tercer grado?

-Da igual el maletín. -Oye, ¡quieto ahí!

¿Te pasa algo conmigo? ¿Estás molesto?

No, qué va. ¿Por qué voy a estar molesto?

Llevas unos días muy raros conmigo. ¿Es algo que he dicho?

No. ¿Estás empeñada en que esté molesto contigo o qué?

No eres el centro del universo.

Pero ¿tú te oyes? Me hablas así, huyes de mí

¿y no puedo pensar que estés molesto?

Tenemos un trabajo estresante, de verdad.

La vida en general es estresante, no sé.

Oye, Carlos, si tuvieras algún problema personal

o te sintieras mal por algo, me lo puedes contar.

Estás empeñada en que me pase algo y no me pasa nada.

Que no, solo quiero que sientas la confianza suficiente

-para recurrir a mí. -Vale, es que no me pasa nada.

Pues oye, gracias, pero de verdad que no me pasa absolutamente nada.

¿Puedo marchar ya?

Vale, gracias. Nos vemos por aquí.

Está rarísimo.

Dice que no le pasa nada. Le pasa algo claramente.

A lo mejor he metido la pata sin darme cuenta.

Creía que teníamos cierta complicidad o simpatía, ¿no?

A lo mejor se ha enfriado.

Como compañeros de trabajo, me refiero.

A lo mejor ha perdido el interés de relacionarse conmigo.

Sería una pena, la verdad.

-Pero bueno... -Uy.

-Lo siento, ¿te encuentras bien? -Está claro que hoy no es mi día.

-Lo siento. -Lo siento muchísimo, perdona,

no es que yo quiera avasallarte cada vez que te tomas un café...

Pues yo quería hablar contigo.

Pero yo necesito hablarlo ya. No puedo esperar más.

-A lo mejor no hace falta. -Sí hace falta.

Cuando firmamos el contrato, te comprometiste a unas cosas...

Lucía, ¿me dejas que te explique, por favor?

-Sí, sí. -Porque yo también quería pedirte...

Doctora. Que me ayudaras...

Perdone. El paciente de la endocarditis,

que ha empeorado. Es muy urgente. Quería que me ayudaras con esto.

-Vale, venga. -¿Me acompañas?

-Sí, claro. -Gracias.

¡Por favor! Por favor, tiene que hacer algo,

le duele muchísimo la pierna. Tranquila.

-¿Cuándo te ha empezado el dolor? -Ahora mismo, ha sido de repente.

¡Me duele muchísimo!

Venga. Tiene la pierna más pálida, ¿no?

Sí, hay un problema de riego. Voy a tomar el pulso femoral.

Tranquilo.

Ve a imagen y pide una arteriografía del miembro femoral.

Toma. Eso. ¿Qué le van a hacer?

-¿Me cortarán la pierna? -No, te inyectaré un contraste.

-Un líquido en las arterias. -Eso suena fatal.

¿Me dolerá? ¿Me quitará el dolor?

Es un tinte para ver qué pasa en las venas.

Eso suena muy mal. No tendría que haber venido, te lo he dicho.

Esto en la pierna me ha salido por estar tanto rato en la cama.

En plató estaría tan tranquilo. Una vez entras en un hospital,

-ya no sales. -Eduardo, escúchame un momento.

-Intenta respirar y calmarte. Confía en los profesionales

que estamos aquí. Es que si no hubieras venido,

las consecuencias serían más graves.

Bueno, visto así, sí...

Lo más importante es la salud. Si no tienes salud,

no hay trabajo que valga, ¿eh?

Tiene razón. ¿Y usted es la doctora...?

No, soy psicóloga, que no me presenté.

-Lucía Velázquez. -Mucho gusto.

Muchas gracias. Encantada, soy Marga.

Encantada. Estoy aquí para lo que necesites.

Muchísimas gracias.

A imagen.

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Centro médico - 03/10/18 (1)

03 oct 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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