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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 03/04/17 (1) - ver ahora
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Gonzalo es un paciente con linfoma de Burkitt

que lleva meses ingresado en el hospital con quimioterapia.

Ahora realiza un importante examen.

-Oye: ¿Quieres parar ya? Me estás poniendo histérico.

Anda: Léete un libro. Mira: Este te viene perfecto. Toma.

-Deje de fumar en diez ses... ¿Tú qué estás? ¿gracioso?

Sigue con el examen, anda.

Gon lleva prácticamente desde que empezó el curso ingresado.

Pero ha seguido adelante. Ha luchado.

Y va al día en las clases. Sobre todo porque los compañeros

le apoyan mucho y le cuentan cómo van las lecciones.

Y ahora se está jugando el pase al siguiente curso con un examen final.

-Hola. -Hola.

-¿Cómo va el chaval?

-Pues nada, le quedan dos minutos.

-El TAC ya está listo.

-Vale.

Gonzalo tiene un linfoma de Burkitt.

Es un cáncer del tejido linfático, de rápido crecimiento.

Más de la mitad de los afectados pueden curarse con quimioterapia.

Aunque la tasa disminuye

si el cáncer se disemina a la médula ósea o al líquido cefalorraquídeo.

El tratamiento de Gon ha ido muy bien.

Y ahora, dependiendo del resultado del TAC,

podremos decir si está curado o no.

-¿Cómo ha ido? ¿Crees que has aprobado?

-Sí, sí. -¿Sí?

-Bien. -Bueno. Ahora, estate tranquilo para el TAC, ¿vale?

-Que seguro que va a ir muy bien. -Mamá, no seas pesada.

-No te preocupes, que enseguida estará de vuelta. ¿Eh?

-Muchas gracias. -Vamos.

-Hoy es un día muy importante para mí. Me lo estoy jugando todo:

el curso, mi salud, y la de mi madre también. Pero no sé.

Me alegro haber hecho el examen.

Si no hubiera sido por Tomás y mis compañeros,

no sé qué hubiera hecho todo este año.

-¿Qué tal le ha ido?

-Pues esta noche, cuando corrija el de sus compañeros, te lo podré decir.

-Se me olvidaba que para ti es uno más. -Exactamente.

-No te preocupes. Alegra esa cara.

-Tampoco es para tanto, Guille.

-¿Que no es para tanto? A ver:

Que para mí venir ya al hospital

es un esfuerzo tremendo, hombre. Estoy muy cansado.

-Ya, pero es lo que hay que hacer.

Si te encuentras mal en casa,

lo que hay que hacer es venir al hospital a que te vea un médico.

-Que ya fui al médico de la empresa, cariño. Que no encontraron nada.

-Si él antes era un chico normal. Y hacía deporte y todo.

Pero desde que nos casamos, dice que le duele todo,

y que no tiene fuerzas ni para levantarse de la cama.

Pues yo no sé qué pensar.

Bueno, pues precisamente; por eso:

Tú necesitas una segunda opinión. Que otra persona te mire.

-Y te diga lo que tienes. -Vale, vale.

-¿Guillermo Lastra? -Sí.

-Es él. -Ya podéis pasar.

-Voy. Ah...

-¡Ah, Guille! -¡Ah!

-¿Te has mareado? Espera; siéntate. -Sí.

-¿Mejor?

-Sí. -¿Sí?

-Muchas gracias. -Vale, perfecto. Pues cuéntame:

¿Qué es lo que te ha pasado?

-Eh... Pues que, al levantarme, me he mareado y me he caído.

-Mm... Vale. O sea: que ha sido simplemente como una lipotimia.

Los motivos que pueden provocar una lipotimia son variados:

calor extremo, que produzca una bajada de tensión, ayuno,

emociones fuertes, ataques de ansiedad, o incluso fobias.

-Hola, cariño. ¿Qué tal? -Esperando resultados del TAC de Gon.

-Bueno. Ya verás cómo todo sale bien. -Sí.

-Oye, que digo que por qué no nos tomamos un vinito esta noche. ¿M?

-Te veo muy cariñosa.

-Hombre: Después de lo de anoche, pues qué quieres que te diga.

-Y pensar que estabas tan preocupada porque tuve... un accidente.

-Hombre: Preocupada no, pero inquieta, sí.

-Sí, estabas preocupada. -Que no.

-Si hasta querías que me mirase la próstata, por Dios.

-¿Que no te la has mirado? ¡Javier! -Ah, ya, gracias.

-Javier, tenemos que hablar de esto, ¿eh? ¿Los resultados? ¿Y?

¿Has visto cómo todo iba a salir bien?

Esto no cambia lo que te he dicho antes.

-Bueno. Venga. -Venga.

-Doctora: Un desmayo así, a mí es la primera vez que me pasa.

-A ver. Se pasa todo el día tumbado en la cama.

Así, digo yo que es difícil que se desmaye. ¿No?

Si no se levanta, ¿cómo se va a caer?

-¿Cómo que estás todo el día tumbado? ¿Estás...?

-No, bueno... No sé.

Al principio, pues, desde hace unos meses, pues estoy como cansado...

Yo no sé. Pensaba que era como una gripe, porque me dolía la cabeza,

Entonces no sé.

-Sí, además le está afectando mucho al trabajo.

-Vale. Necesito que te remangues el brazo, por favor...

-Mi padre es el dueño de muchas empresas.

Y Guille era un empleado más.

Pero nos enamoramos y, después de un año de noviazgo, nos casamos.

Fue entonces cuando mi padre lo puso al frente de una de las empresas.

Pero no llevaba ni un mes trabajando,

y empezó a faltar cada dos por tres, y a decir que no podía con su cuerpo.

-Eh... Guillermo, eh... ¿Te estás tomando alguna medicación?

-No, no está tomando nada. -No.

-Vale. Aguanta un segundito ahí...

¿Y cómo es que no has ido al médico todavía?

-Sí; si, fui al..., al de la empresa.

Pero no me encontró nada. Entonces no sé.

-A ver: Mi padre es su jefe, y le preguntó al médico de la empresa,

en fin: Que qué le pasaba a Guille.

Pero el médico le dijo que no le había encontrado nada de nada.

Bueno, Guillermo; pues mira: Me gustaría hacerte una analítica

para descartar que pudieses tener una anemia,

podría ser también una elevación de las enzimas musculares,

un parámetro inflamatorio reumático, o incluso,

que tuvieses desajustadas las hormonas tiroideas. ¿Vale?

Entonces: Mientras esperamos los resultados de la analítica,

pues voy a aprovechar y te hago una prueba de imagen.

-¿Vale? -Vale.

-¿Te encuentras ya mejor? -Sí, muchas gracias.

-Vale. Ya te puedes incorporar. -Vale.

-¿Ya estamos con los paseítos? Oye: ¿Por qué no me corriges el examen?

-Porque lo voy a corregir esta noche junto con el de tus compañeros.

Tú ya sabes que para mí tú eres... -Uno más.

-Ha ido todo perfecto. -Muchas gracias.

-Ay... Ahora que estoy sano ya no puedes conmigo, ¿eh?

-Anda que no, ¿eh? ¡Anda que no! -¿Estás bien?

-Sí, sí. -Es que fuma como un carretero.

Pero bueno: Ya lo va a dejar, ¿no? -Bueno, eso está por ver, ¿eh?

Gon y yo tenemos un trato: Si él aprueba, yo dejo de fumar.

Y la verdad, que no me vendría nada mal;

que últimamente estoy que no paro.

-Tú deberías mirarte esa tos y esos ahogos.

-¿Tú también, Blanco? -Soy médico. ¿Qué quieres?

Ven. Te voy a presentar a una compañera de confianza.

-Ve. -Hasta ahora.

-Guillermo: Relájate, que en breve habremos terminado. ¿De acuerdo?

Me gustaría pedirle un favor, doctora. -Dime.

-Que haga todo lo que pueda para saber qué tengo, por favor.

-No te preocupes, que daremos con ello.

-Vale. -Vamos.

Oye, ¿qué pasa? Que ayer te estuve llamando y no me cogiste el teléfono.

-Porque estaba en una cena y lo tenía silenciado.

-En una cena, y silenciado. -Sí.

-¿Con quién has quedado?

-Con Ramón. -Con Ramón.

Ah. Vale, espera un momento, que estaba ya pensando fatal.

Habéis quedado para hablar de vuestros hijos.

-Pues no. Hemos estado hablando

porque, últimamente, él me está pidiendo perdón,

me dice que quiere volver, y bueno,

y estamos viendo allí porque... No sé.

-No, no. No te lo estás planteando. No, no. ¿No?

-Bueno, pues a lo mejor sí me lo estoy planteando un poco.

Han sido 20 años juntos, tenemos dos hijos... No sé.

-Hola. Buenos días. -¿Qué tal?

-Ella es la doctora Romero, él es Tomás, el profesor de Gonzalo.

-Sí. Bueno, te conozco perfectamente.

Porque de hecho yo creo que aquí en el hospital todo el mundo te conoce,

sobre todo, por la labor que haces con Gon, ¿no?

-Ya, bueno. Cualquiera hubiera hecho lo mismo en mi lugar.

-No estoy tan segura, ¿eh? ¿A que no, Javier?

-Bueno. Que me ha comentado que tienes tos,

que también tienes como..., como ahogos...

-Sí. Además, ahora en la habitación acabo de sufrir... tos,

y estoy un poco preocupado. La verdad.

-Te dejo en buenas manos. -Vale.

-Hasta luego. -Bueno. Pues nada:

Pasa a la camilla, que te voy a auscultar. -Sí.

Dejar de fumar, siempre, siempre es una gran idea.

Pero hay cosas que se pueden hacer que también pueden ayudar.

Como, por ejemplo, elegir un día.

Y si es un día especial, muchísimo mejor.

También cambiar de hábitos,

por ejemplo, si se fuma tomando café, pues se puede sustituir, por té.

Y también, por qué no:

Premiarse a fin de mes con el dinero que se ha ahorrado,

precisamente por dejar de fumar, que no es poco.

Y si la dependencia es muy fuerte, lo mejor es acudir a su médico.

O sea: Probablemente la tos que tienes

está provocada precisamente por el tabaco.

Pues lo primero que tienes que hacer es dejarlo.

-Ya, bueno. Tengo un trato con Gon. -Ah, ¿sí?

-Esta noche, si aprueba el examen, yo dejo de fumar.

-Así que esta noche, si todo va bien, lo dejo.

-Vale, pues felicidades.

De todas formas, quiero que sepas que hay un departamento, de...,

bueno, de Educación para la Salud, que igual te puede ayudar. ¿Vale?

-Vale, muchas gracias.

-Te voy a auscultar; está un poco frío. -Vale. No te preocupes.

Coge aire...

Coge... Eso es. Suelta...

Muy bien.

Bueno. En principio, no oigo nada raro, ¿eh?

Te voy a medir la saturación, ¿vale? -¿Haces ejercicio?

-Sí, última..., bueno, últimamente, algo menos. Hacía bastante.

Pero, con todo lo de Gon,

voy del hospital al colegio, del colegio al hospital...

-Ya me imagino.

La tienes un poquito baja, ¿eh? -Ya.

-Voy a pedir que te hagan una radiografía. ¿Vale?

-¿Ahora? -Sí. ¿Por qué no?

-Porque tengo 24 exámenes, a corregir esta noche,

entre ellos está el de Gon, y...

-¿Mañana? -A primera hora; se lo prometo.

-¿Seguro? -Seguro.

-Pues venga. Lo voy preparando... -Vale.

Guillermo vuelve al hospital acompañado de su mujer,

con la esperanza de que las pruebas aporten alguna pista

sobre su enfermedad.

-Es que es una sensación muy rara.

Porque... Porque, por un lado, tengo miedo de que me encuentren algo,

pero por otro, casi lo prefiero. Porque es horrible...

Llevar meses así sin saber qué me pasa,

y aguantando los comentarios de mi suegro.

Como si yo todo esto me lo estuviera inventando.

-Pues tanto en la ecografía abdominal como en el TAC toracoabdominal,

no hemos encontrado ni tumores ni linfomas. ¿Vale? Pero bueno:

De momento, también os digo que todavía no lo podemos descartar 100%.

Entonces, Guillermo: Como todavía no tengo los resultados de la analítica,

me gustaría realizarte un electromiograma.

-¿Eso qué es?

-Es una prueba,

donde realizamos un estudio del sistema nervioso periférico

y de los músculos que inerva.

De esta forma, pues podemos identificar,

si hay alguna alteración neuromuscular,

pues si está provocada, o bien por un músculo o por una fibra nerviosa.

-Lo peor no es que yo esté mal durante un montón de meses

y no sepa qué tengo. Eso no es lo peor.

Lo peor es que mi mujer piense que soy un hipocondriaco, o un loco...,

o que me lo estoy inventando, esto. Eso es lo peor.

Gonzalo, el paciente con linfoma de Burkitt,

ya tiene el alta después de haberse comprobado que está en remisión.

-También me la llevo. Es la última que he usado.

-Eres un sentimental. Igual que tu padre.

Estaría tan orgulloso de ti...

-Mamá, déjalo ya. O al final vamos a acabar llorando los dos.

-Tienes razón, cariño. Voy a bajar esto, ¿vale?

¡Eh! Tienes que mirarte eso, ya. -Mira: Está perfecta.

Así que deja de darme la brasa. Además, llevo 18 horas sin fumar.

-Muy bien, Tomasín. ¡Pero que muy bien!

-¿No te dice nada eso que llevo 18 horas sin fumar?

-Espera. ¿He aprobado? ¿He pasado el curso?

-¡Claro! -¡Pero bueno! ¿Qué está pasando aquí?

-Bueno, que te lo cuente él.

-¡Que he aprobado, mamá! -¡Ay, mi campeón! ¡Muy bien!

Muchas gracias, Tomás. -De nada.

-Eso que ha pasado entre mi madre y Tomás... ha sido un momento de esos,

-Voy a bajar la..., la caja y... Luego vuelvo. ¿Vale? -Gracias.

¡Ay, que te como!

-¡Enfermera, ayuda! -¿Qué ha pasado?

-A ver, trae la camilla y avisa a un doctor.

-¡Tomás! -Apártese, por favor.

-Hola. -Hola.

-¿Puedo hablar contigo un momento? -Claro.

-A ver. Te quería pedir perdón,

porque no he sido todo lo sincera posible contigo.

Ramón se ha venido a vivir a casa,

porque su hermano y su mujer están pasando por un problema,

y bueno: están con Marcos y conmigo.

-¿Que Ramón ha vuelto a casa?

¿No crees que es demasiado rápido?

-Bueno, no lo sé. Me parecía, pues... que es una cuestión de lealtad.

Que hemos estado 20 años juntos, y si hay un problema, pues no sé.

-¿De lealtad? A ver, Lucía: Perdóname.

No, no me quiero meter, pero no sé.

A mí me da la sensación de que te vas a arrepentir.

-Pues no lo sé, cariño.

Hola. -Hola. Perdón.

-Pasad, pasad. -Sí, gracias.

-Hasta luego. -Chao.

-Hasta luego. -Hola.

-¿Ha salido el resultado de la prueba?

-Sí. De hecho, a ver: Estaba echando un vistazo, y...

el resultado del electromiograma está todo correcto.

¿Vale? -¿Y la analítica?

-Pues también. Todo normal.

-Discúlpeme; pero tengo que salir fuera.

He tenido que aguantar... carros y carretas.

De amigas que me decían que Guille era un interesado,

que solo estaba conmigo para pegar el braguetazo...

Y yo siempre lo he defendido, Siempre.

Ya no aguanto más. -¿Estás bien, Guillermo?

-Eh... Sí, me duele un poco la cabeza. Se me pasa rápido.

Lo que sí es que parece que estoy perdiendo un poco de visión. derecho.

Eh... Avise... Avise a mi mujer, por...

-No te preocupes. Voy a echar un vistazo yo primero.

La pérdida de la visión de un ojo

puede ser una señal de una enfermedad más grave.

Por lo tanto, si sufrimos un episodio de este tipo,

hay que acudir cuanto antes a un especialista.

Tomás, el profesor de Gon,

ha sufrido un desmayo y ha sido trasladado a la Sala de Reanimación.

-¿Qué ha pasado? -Que has perdido el conocimiento.

Por suerte no te has dado ningún golpe,

pero... tanto la saturación como la tensión la tienes muy bajita, ¿eh?

Bueno, hay que preparar el electro. ¿Vale, Paula?

-Es posible que Tomás haya sufrido un episodio de hipotensión.

Si esto le ocurre a una persona sana, debe tumbarse boca arriba,

levantar las piernas, y beber bastante líquido.

Pero, si le ocurre a una persona con alguna enfermedad,

lo que debe hacer es acudir al médico, para que haga una valoración.

-¿Ha sido un infarto?

-No. Ha sido una taquicardia, pero es rítmica, ¿eh, Tomás?

Así que podría ser un tromboembolismo pulmonar.

-Eso suena a algo grave, doctora. -Bueno, depende de lo que lo cause.

-¿Podría ser cáncer?

-A ver: Pueden ser muchas cosas, Tomás. Muchas.

-¿Podría ser cáncer, o no? -No nos pongamos en lo peor.

Lo que vamos a hacer es un análisis de dímero D. ¿Eh?

Y un TAC torácico para salir de dudas. ¿De acuerdo?

-Y no le des vueltas a la cabeza. Que te estoy viendo.

Guillermo es sometido a un TAC cerebral.

Pues la pérdida de visión de un ojo podría deberse a un tumor.

-Muy bien. Pues ya está.

-No sé, papá: Creen que puede tener un tumor cerebral.

Sí, le están haciendo un TAC ahora. Habrá que esperar, a ver qué dicen.

Espera, que ya salen.

Doctora. -¿Sí?

-¿Le han encontrado algo?

-Bueno: A primera vista no hemos encontrado nada,

pero de todas formas tengo al radiólogo,

que está analizando las imágenes y elaborando un informe detallado.

-Gracias.

-Bueno. ¿Le llevas a Boxes, por favor? Ahora os veo.

-Hasta luego. -Muchas gracias.

-Ya, puedo solo. Gracias.

-¿Cómo estás? -Bien.

-¿Y el ojo? ¿Ves bien? -Sí, ya veo bien.

-¿Y la cabeza? -Eh... Pues me duele mucho.

¿Qué hablabas? ¿con tu padre? -Sí.

-Pues dile que no disimule más. Que sé que me llamáis el jeta.

-Pero ¿cómo puedes decir eso, Guille? -Pero ¿de dónde te has sacado eso?

¡Qué barbaridad!

-Que os oí hablando el otro día en casa; que no pasa nada.

Dile que no disimule.

-¿Y qué quieres que piense, Guille?

Si desde que te puso al frente de la empresa

no has ido a trabajar ni un mes.

-Sí, yo ya no sé qué decirle. ¿Qué le digo?

-Bueno... Pero vamos a ver.

-Es que esto no es fácil, ni de entender, ni de explicar.

-Vamos a ver: Que yo soy el primero que quiere ir a trabajar, ¿sabes?

¿Crees que a mí me gusta quedarme tirado en la cama?

A ver. ¿Tú preferirías que yo tuviera un tumor cerebral?

-Pero qué disparate estás diciendo, Qué valor tienes, de verdad,

¡Me parece muy fuerte! Vamos. Después de todo lo que...

-Perdón, es que ya no sé qué pensar.

Me estoy volviendo loco.

Yo lo que no quiero es salir como he entrado:

con dolores y sin saber qué tengo.

-¿Vale? Bueno, venga; vamos.

La doctora Romero le realiza un TAC a Tomás,

para confirmar la presencia de un tromboembolismo pulmonar.

-Eva, ¿ves eso? -Mm.

-Acabamos de hacer un TAC a Tomás,

y me preocupa porque podría ser un tromboembolismo pulmonar.

Una obstrucción en una arteria del pulmón, debido a grasa,

a aire o a un coágulo de sangre. No tiene buena pinta.

Tengo que ingresarle. Voy a preparar todo.

-¿Tienes el informe que te pedí? -Sí. A ver. Aquí tienes.

-Gracias. -Hola.

-Oye: ¿Qué tal Tomás?

-¿Tan grave es? -Pues sí.

-Pobre chico. -Cariño.

-Oye: ¿Qué? -Tienes que mirarte la próstata.

-Lo de ayer fue por la presión.

Te pusiste tan pesada con lo de la revisión que no...

-No te lo digo por eso; pero mira Tomás.

Hemos hablado un montón de veces con él. Y no ha hecho nada.

Y ahora a lo mejor es tarde. Por favor.

Guillermo, el paciente que podría tener un tumor cerebral,

espera junto a su esposa la llegada de la doctora Rey.

-Hola. -Hola.

-¿Te sigue doliendo la cabeza?

-No. Me ha dicho la enfermera que me tumbara aquí un rato.

Bueno, pues tengo buenas noticias.

El radiólogo no ha encontrado nada fuera de lo normal.

- Yo no puedo más. No estoy bien,

nadie encuentra qué me pasa, y no sé: Mis dolores son reales,

y el hecho de venir al hospital ya es un esfuerzo para mí tremendo.

-Primero dejó las pachangas de fútbol que echaba con sus amigos.

Luego empezó a faltar al trabajo y en casa no hace nada.

¡Si no tiene ni fuerzas ni para levantarse a comer!

Tampoco cumple conmigo, con... Y yo quería ser madre.

Yo quería ser madre, pero ya no lo sé.

-A ver, Guillermo, lo sé.

De hecho, yo creo que, dadas las circunstancias,

lo mejor es que acudas a una valoración psicopatológica.

-Madre mía. O sea: ¿Ahora usted también piensa que yo estoy loco?

-No. Yo no pienso que estés loco.

Pero creo que los síntomas que presentas

sí que podrían estar provocados por una depresión

o por un trastorno de ansiedad.

-Yo no tengo ninguna depresión. Mis dolores son reales.

-Yo sé que son reales. ¿Vale? No estoy diciendo lo contrario.

Pero también sé que hablar con una psicóloga te va a venir muy bien.

-A ver, Guille. Que llegados a este punto,

o vas a la psicóloga, o no vuelves a casa.

Tomás ha sido ingresado en la UCI,

después de que le encontrase un tromboembolismo pulmonar severo.

-¿Se puede? -Pasa.

-¿Cómo estás? -Bien. ¿Cómo está Gon?

-Muy nervioso.

Lo he tenido que mandar a casa con la excusa de llevar las cajas,

y así le daba un poco el aire. Pero vaya: que ya está de camino.

-No. Dile que no venga. No quiero ver a ese chico más en un hospital nunca.

-Eso es imposible. Es su profesor favorito. ¿Qué quieres que haga?

-El año que viene dejaré de serlo. -Ya. Ya lo sé. Y me da mucha pena.

Eres lo mejor que nos ha pasado en mucho tiempo.

-A mí también me va a dar mucha pena.

Siempre digo que Gon es uno más, para mí es muy especial.

Y no solo me va a dar pena dejar de ser su profesor.

-¡Tranquilo, respira! ¡Enfermera!

Tranquilo, por favor. -¿Qué ha pasado, María?

-¡Se está ahogando! -Vale. Vale, tranquila.

Por favor, mascarilla y fibrinólisis. ¿De acuerdo?

-Por favor, María: Tienes que salir.

Tranquilo. Intenta respirar, despacio, por favor, tranquilo...

Eso es; eso es; eso es. Tranquilo. Rápido, Paula, por favor.

-Me lo ha dicho la doctora Rey. -Que llevas seis meses en la cama,

¿no? -Sí.

-Con dolores... si no estuvieras triste y abatido serías Superman.

-Pues sí, sí. Claro que estoy triste y abatido. Y... Es que no sé.

Yo lo que quiero es ir a trabajar. No sentirme un inútil.

-Es normal que la gente tenga periodos cortos de tristeza.

Pero cuando esos se alargan en el tiempo

y nos producen ya frustración, ira...

-Y sobre todo, influyen en nuestra vida personal,

ahí ya hay que evaluarlo.

-Vale. -¿Vale?

Una de cada cinco personas sufrirá depresión a lo largo de su vida.

Y las mujeres tenemos doble probabilidad de sufrirla

¿Has tenido últimamente alguna idea suicida?

-No, estoy seguro que mi vida va a volver a ser la que era antes:

antes de que me dieran todos estos dolores. Sí.

-Bueno. O sea que eres un optimista. -Sí. Que no me queda otra. Sí.

María espera noticias sobre el estado de Tomás,

después de que este empeorase repentinamente.

-Ey. ¿Estás bien? -Yo qué sé, hijo.

Llevamos un año aquí y ahora, pasa esto.

Es que no me lo puedo creer. Espero que no sea nada.

-Tú estate tranquila. Seguro que no es nada.

Después de lo de papá,

mi cáncer, te mereces un poco de felicidad.

-¿A qué te refieres? -A que tengo ojos.

La próxima vez te lo puedes buscar un poquito más sano.

Bueno, ¿cómo estás? Gonzalo: ¿Bien? -Muy bien.

-¿Sí? Me alegro mucho.

Bueno, le vamos a hacer un TAC

para ver si el tratamiento está funcionando. ¿Vale?

Cualquier cosa te... Te lo voy contando.

-Vale. -¿Eh?

-Muchas gracias. -De nada.

Guillermo, el paciente que lleva meses sufriendo síntomas

de una enfermedad que no consigue identificar, vuelve al hospital.

-Hola, dígame. -Soy Guillermo Lastra,

y tenía cita con la doctora Rey.

-Bueno. Pues ya he hablado con la psicóloga, y ya tiene una evaluación.

Según Lucía lo que te ocurre es una depresión moderada.

Lo que sucede es que esta depresión, no justifica los síntomas.

-No. No digo padecerlos; es que los padezco de verdad.

-Lo sé. ¿Vale? De hecho estoy barajando ya un posible diagnóstico,

pero antes, necesito que me respondas a una serie de preguntas.

-Vale, bien. Las que quiera; sí.

-Perfecto. Llevas más de seis meses así, ¿verdad? -Sí. Sí.

-Aunque descanses 24 horas, ¿sigues estando muy, muy agotado?

-OK. ¿Dirías que tus actividades se han reducido más de un 50%?

-Sin duda. -¿Sí? -Sí.

Bueno. Pues, como ya hemos descartado otros procesos patológicos

que pudiesen explicar esta fatiga extrema que presentas...

-Voy a decirte otros síntomas de una enfermedad,

a ver si te sientes identificado. -Vale.

-Vamos a ver: ¿Te cuesta mucho concentrarte?

-Eh... Bastante; sí.

-¿Tienes alteraciones del sueño? -Sí.

-¿Dolores de garganta? -Sí, mucho. -Sí. Vale.

¿Dolores de cabeza? -Sí. También.

-Bueno. Podría seguir, pero simplemente,

con cuatro respuestas en positivo,

pues ya me sirven para poder establecer un diagnóstico.

-Ah. ¿Qué tengo entonces?

-Pues se conoce como el síndrome de fatiga crónica. ¿Vale?

A veces se puede confundir con la fibromialgia,

porque son dos enfermedades

que la forma de presentarse y los síntomas son muy similares.

Pero son dos enfermedades totalmente diferentes.

-Pero ¿tiene cura? -Me temo que no.

Pero: tranquilos, porque hay muchísimos tratamientos que...,

que te van a ayudar bastante.

Entonces: Lo que vamos a hacer es que te voy a derivar a Lucía,

para que comiences una psicoterapia con ella. Bien.

-OK. Pues nada. Si sois tan amables, esperáis fuera mientras...,

mientras lo voy tramitando. -Vale.

-Gracias. -Gracias.

Tras unas horas inciertas,

Tomás ha conseguido salir adelante,

y ahora se recupera de su embolia pulmonar.

-¡Buenos días!

-Me encanta cómo me vigilas, ¿eh? -Qué tonto eres.

-¿Cómo has dormido? -Bien.

Ya estoy acostumbrada a los sillones; ya sabes. ¿Y tú, cómo estás?

-Bien. Oye. Gracias por quedarte esta noche conmigo.

-Muchas gracias a ti por todo lo que has hecho por Gon.

Gracias por estar ahí, por traerle los deberes,

por tirarle de la orejilla cuando no quería hacer los deberes.

Así no ha pensado en el cáncer casi.

Has sido como un padre para él.

Y por todo lo que has hecho por mí.

-¿Por ti? -Sí. Has hecho que vuelva a sentir.

-Bueno, ¿qué? Ya me crees, ¿no? -Sí.

-Y siento mucho haber dudado de ti. Lo siento mucho; de verdad.

Lo que no sé, Guille, es si a mi padre esto le va a valer. No...

Es que no sé cómo se lo voy a contar.

-Mira: Me da igual lo que le parezca a tu padre.

Y tengo una cosa que..., que decirte, que he estado pensando y...

-¿Qué pasa, Guille? -Que me voy de casa.

-Pero ¿qué dices? -Que sí, que se acabó; que ya está.

No puedo más.

No puedo estar con alguien que cree que me invento la enfermedad.

o que me he casado con ella por dinero. No puedo.

-Pero ¿me estás diciendo esto en serio?

-Sí, te lo estoy diciendo en serio.

Mira: El anillo... te lo guardas. No lo quiero más. Ya está.

-Mira, Guille: Esto no se hace así, ¿eh?

-Ah, ¿no? -Aquí en un pasillo. Es que...

-Ya está. -Mira. No.

Ya hablamos de esto luego, ¿eh? -No, no vamos a hablar.

-A ti te estaba buscando yo. -Dime.

-Oye, que... Que me siento un poco mal.

Que a lo mejor he sido un poco brusca con todo el tema de Ramón.

-Bueno, no te preocupes; de verdad, que no pasa nada.

-No, que no es que no pase nada. Es que no sé. Te he visto pasarlo mal,

y no quiero que estés mal.

Pero vamos: Que, si tomas la decisión de volver con él,

párame, porque al final me enrollo, pues... y no sé ni lo que te digo...

-¡Que sí, que sí! Que yo sé que lo haces por mi bien.

-¡Oye! -¿Qué?

-Que te estoy esperando para ir al gimnasio. -Ah, ¿sí?

-Sí. -¡Ah, genial!

-¿qué pensabas que porque estaba viviendo ya con Ramón

no íbamos a volver a entrenar,

ni a ir a tomar una caña de vez en cuando?

-Bueno, hombre, una tiene sus dudas.

-¿Se puede? -Sí, claro.

-Bueno. Vaya día hoy, ¿no?

-He oído que has salvado a Tomás. -Sí. Sí, menos mal.

-¿Te has hecho los análisis? -Sí, ya me los he hecho.

-¿Y tienes los resultados?

-¿Y? -Todo perfecto.

-¡Bien! ¡Bien! ¡Así ya estoy más tranquila!

-Sí. Tenías... Tenías razón; sí. -Qué bien.

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Centro médico - 03/04/17 (1)

03 abr 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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