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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 03/03/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Juanjo se presenta en el hospital con una urgencia.

Estaba trabajando en el huerto cuando Zácil,

la gurú de la comunidad donde viven,

se ha hecho una herida en la mano cortando verduras para la comida.

-Cuidado.

-Es un corte bastante profundo.

Vas a necesitar puntos seguro. -¿Sí?

Voy a subir un momento a ver si puedo cambiar el turno de trabajo,

que quiero ir a la comunidad a cuidar de Zácil.

-No, no, Juanjo. De verdad; estoy bien.

-En cuanto he visto el corte,

he hecho lo que se debe hacer en estos casos:

limpiar la herida suavemente con agua y jabón,

y después, aplicar directamente presión.

Sin embargo, como seguía sangrando, he decidido traerla al hospital.

-Ahora estoy desinfectando la zona, para poder suturar.

No te preocupes, porque aunque ha sido un corte bastante escandaloso

y bastante profundo,

por la exploración no ha afectado a ningún tendón.

-Ahora estoy más tranquilo.

Pero voy a cambiar el turno de trabajo. -No, no.

-¿Vale? Sí. Te voy a cuidar, te guste o no te guste. ¿De acuerdo?

-¡Juanjo!

Era uno de esos momentos perfectos.

Juanjo estaba sembrando patatas.

Eh..., David y María estaban arreglando el tejado.

Y John estaba lavando los perros, peinándolos...

Y yo estaba en la cocina, cortando verduras...

De repente me quedé pensando en un momento mágico

porque se escuchaba el canto de los pájaros.

Entraba un rayo de sol por la ventana de la cocina, y yo me he distraído.

Y de repente, me he cortado.

Lorenzo llega a Centro Médico

porque ha tenido dolor de vientre en su trabajo,

y lleva tres días con diarrea.

-Hola, buenos días. -Hola.

-Vamos a ver: Necesito algo que me den para el estómago.

Porque no me encuentro nada bien. Me duele mucho. -¿Ha pedido cita?

-No, no, no tengo cita ni nada.

Pero necesito que sea rápido, y tengo mucha prisa.

Tengo que volver rápido.

-Pase a la sala de espera, y voy a ver quién le puede atender.

-¡No, no, no, no, por favor!

¡Necesito que sea ya! ¡Que me den algo rápido!

-Perdón, ¿todo bien? -No. Me duele mucho el estómago.

Y necesito que sea rápido porque tengo que volver a trabajar.

Que si no, el jefe me echa. -Vale, tranquilo. Tranquilo.

Necesito hacerte una exploración antes. ¿De acuerdo?

-Eh... Pero va a ser rápido, ¿no?

-Bueno, lo hacemos lo más rápido posible.

-Y si puede darme algo... Es que me duele.

-Es que, si no te veo, no te puedo recetar nada, lo siento.

-De acuerdo. Vale.

-¿Vale? -Vale.

-Está libre Triaje. -Perfecto. Pues vamos para allá.

Bueno, no tienes fiebre.

¿Te puedes levantar la camisa, por favor?

-Aaaah. -¿Vale? Ahí está bien.

Vale. Respira con normalidad...

Tranquilo.

OK.

Lorenzo, cuéntame: ¿Qué zona es la que te duele más?

-Pues me duele aquí, por todo en general,

por todo el abdomen.

Es como si tuviera dentro una especie de voz

que está pidiendo ayuda a gritos.

-Vale. ¿Te duele ahí? -Ah. ¡Ah, ah, ay! ¡Ah!

-Vale. Vale, tranquilo. No, no te voy a apretar. ¿Vale?

A ver. En un principio, como no tienes fiebre,

yo creo que por los síntomas que..., que presentas,

creo que se trata de una gastroenteritis vírica. ¿Vale?

Entonces: Te voy a recetar un antidiarreico,

y necesito que lleves a cabo una..., una dieta astringente.

-Sí, eso puede ser, porque tengo algún compañero

que también tiene diarrea allí en el trabajo.

-Ah, ¿sí? -Sí.

-Ah. Vale. OK. Ya te puedes bajar la camisa.

Entonces. A ver: Primero, poquito a poco, irás tolerando los líquidos.

Después: Podrás comer un poquito de pollo,

un poquito de arroz y pescado hervido. ¿Vale?

Una cosa: No puedes beber nada de leche

hasta que no estés recuperado 100%. ¿Vale?

Y una vez que te vayas encontrando mejor,

pues ya podrás recuperar tu dieta normal.

-De acuerdo, doctora. -¿Vale?

-Pero tengo un poco de prisa. Me tengo que ir.

-Bueno... Una cosita más:

Es que, teniendo en cuenta que tus hábitos de...,

de alimentación no son muy saludables,

pues me gustaría derivarte

al gabinete de Educación para la Salud. ¿Vale?

Me gustaría que hablases con una compañera que se llama Pepa.

-Pero ¿tiene que ser ahora? Quiero decir: Es que...

Es que tengo mucha prisa, de verdad, ¿eh?

-Es un momentito, de verdad, te va a venir muy bien.

-De acuerdo, doctora. -Venga.

Un cambio drástico en la frecuencia de las deposiciones

o en su morfología no es algo que nos podamos tomar a la ligera.

Por esta razón hay que acudir al médico inmediatamente,

ya que nos podría indicar un problema grave.

-Así que eres la doctora Marco.

-Sí. -Tenía muchas ganas de conocerte.

Juanjo me habla muy bien de ti. Te admira mucho, aprende mucho de ti.

-Claro, y yo de él. -Sí.

Bueno, siento no haber estado el otro día en la comunidad.

El grupo me dice que, vamos, está encantado de conocerte.

-Yo también me lo pasé muy bien. -Sí.

Bueno, estábamos pensando en invitarte a comer

o a cenar algún día.

-Ya, si... es una buena idea.

Lo que pasa es que yo suelo estar bastante ocupada. -Ya.

-Porque trabajo mucho, y... -Ya. Sí. Sí.

-¿Te..., te molesta la cabeza?

-Sí, me duele un poquito desde esta mañana, no sé por qué.

-Ya. Es algo normal después de una noche de juerga, ¿no? -Sí.

-Porque, por lo que vi el día que fui a la comunidad,

soléis sentaros alrededor de una hoguera,

a tomar licores caseros a la luz de la luna.

-Sí. Es verdad. Pero en mi caso no puedo tener resaca

porque yo no pruebo el alcohol.

Yo respeto las decisiones de cada uno.

Pero no creo en..., en los estimulantes artificiales.

Hubo un momento en mi vida que probé de todo, abusé de ellos.

Pero estaba muy perdida.

Buscaba y buscaba, y realmente no sabía qué estaba buscando.

Hasta encontrar a la comunidad.

-Ya sabes cómo tienes que desinfectarte la herida,

y tienes que volver en una semana para que te quitemos los puntos.

-Muy bien. He conseguido cambiar el turno.

-¿Sí?

-Así que me puedo ir con Zácil a cuidarla allí en la comunidad.

-¡Ay, gracias, Juanjo!

Bueno, podrías venir a cenar esta noche.

-Es que tengo un compromiso justo.

Tengo... Tengo que cenar con unas amigas. Pero muchas gracias.

Otro día voy seguro, vamos.

-Bueno. Pues te lo piensas. -Otra vez será.

-Muy bien. Vamos. -Claro.

-Hasta luego. -Hasta luego.

-Es bueno que cojas cantidades pequeñas a la hora de comer.

Que mastiques despacio, eso va a evitar que tengas gases.

Y sobre todo: la grasa en todas sus formas, Lorenzo.

Tienes que evitarla. -Sí, si yo lo entiendo.

Pero es que me tengo que ir, que tengo un poco de prisa.

Tengo que volver.

-Vale. Es importante que sigas muy bien la dieta.

-A ver, vamos a ver: No sé si voy a poder hacerlo,

porque cada uno tiene sus problemas y...

Yo ahora mismo tengo mucha prisa.

Y tengo que volver al trabajo ese en el que estoy.

-¿En qué trabajas, Lorenzo?

-Vamos a ver, yo estudié y me formé para ser trabajador social.

Y además...

-Ah, ¿sí? Trabajador social. -Sí.

Sí, de hecho, además, es vocacional, porque desde chiquitito yo, cuando...

era pequeño, mi abuela tuvo Alzheimer,

y yo iba a la residencia donde ella estaba.

Y ahí es donde me empecé a dar cuenta de que muchas familias

han tenido que tirar de la pensión que tenían los abuelos,

y ahí me diplomé en Trabajo Social.

-Pero ¿dónde trabajas?

-Pues en un restaurante de esos de comida rápida.

Y no quiero estar en ese trabajo en el que estoy.

-Entiendo lo que me dices.

Y además asimilo la información esa del restaurante de comida rápida,

que no te viene nada bien.

Pero, aunque esas sean tus circunstancias,

tú no puedes descuidar tu dieta.

Entonces, si ahora te tienes que marchar lo entiendo,

pero sí que me gustaría que volvieses otro día,

para hablar más concretamente de la dieta

y de los nuevos hábitos que tienes que adquirir.

-Venga, de acuerdo, me lo pensaré.

Sí, sí, sí, Si me he quedado con todas las indicaciones.

Pero es que ahora me tengo que marchar a mi apasionante trabajo.

-¿Qué haces aquí? -Es... por Zácil.

El otro día en la cena no te creas que...

-Sí, ya, ya. Lo siento muchísimo.

Pero es que no me apetecía ir, Juanjo. No te lo tomes mal.

-No. No entiendo tus prejuicios, pero puedes hacer lo que quieras.

Yo, realmente, lo que estoy es...

Estoy preocupado por Zácil.

Creo que tiene problemas con el alcohol.

-Pero ella dijo que no bebía, ¿no? -Sí, yo nunca la he visto beber.

Pero... se levanta muy a menudo

con..., con resacas muy fuertes.

He buscado por toda la casa a ver si encontraba botellas escondidas,

pero..., pero nada.

-Ya. Y en vez de haber buscado por toda la casa

a ver si encontrabas botellas vacías,

¿por qué no has hablado con ella directamente?

-No, si lo he hecho, pero ella lo niega tajantemente.

Y esta mañana se ha levantado como si...

se hubiera tomado ocho cubatas la noche anterior.

-Es que el alcoholismo es un problema muy serio, Juanjo.

Y normalmente la gente que lo padece no...,

no lo acepta. ¿Sabes? Le cuesta mucho reconocerlo.

El alcoholismo es una enfermedad muy grave,

que genera cada año miles de muertes en España.

Pero la buena noticia

es que se ha avanzado muchísimo en su tratamiento.

Por eso hay que convencer a las personas que lo padecen,

que no tengan miedo ni vergüenza en acudir a su médico.

Porque nosotros estamos para ayudar, y del alcoholismo se sale.

-Lo que voy a hacer es hablar con ella,

pero para que venga a hablar contigo.

Tú le caes muy bien, habla maravillas de ti.

-Pero si casi no hablamos.

-Ya, pero ella no necesita hablar mucho con la gente para conocerla.

Es muy intuitiva y muy sensible.

-Ya.

-Si quisieras conocerla, seguro que te sorprendería.

-Estás pasando más tiempo en la comunidad últimamente, ¿no?

-Sí. En cuanto acabe el mes pienso dejar el piso,

y también voy a dejar el trabajo en el hospital.

-¿Cómo? ¿Que vas a dejar tu puesto de celador?

-Pues sí. Estoy deseando trabajar a tiempo completo

cuidando del huerto de la comunidad.

-Juanjo, no puedes vivir de un huerto.

-No puedo vivir, no puedo vivir.

Eso es algo que no entra dentro del concepto de la comunidad,

es una especie de autogestión.

Ellos te piden una inversión inicial, y luego, pues ya está.

-Ya. ¿Y esa inversión inicial es algo simbólico,

o son los ahorros de toda una vida?

-Bueno, si te vienes a cenar te lo explico.

Pero ¿qué haces aquí, Zácil?

-Vengo a ver a la doctora Marco.

-Pasa, por favor.

Ahora hablo con ella y te digo. -Vale.

Lorenzo, que había sido diagnosticado de una gastroenteritis

tiene que volver al hospital.

Su diarrea ha cedido.

Pero le sigue doliendo el abdomen y ha empezado con vómitos.

-Túmbate, por favor. -Ay...

Es un dolor que se me va desde aquí y se pasa hacia la derecha.

-O sea que es un dolor que se va hacia un lado, ¿no?

-Sí. -Vale. Te levanto la camiseta...

OK. Escúchame, Lorenzo:

En una escala del uno al diez, ¿cuánto dirías que te duele?

-Ah, ah... Ocho. Y tengo... Tengo gases. Tengo la tripa hinchada.

-Vale, sí. Veo que es un dolor irradiado hacia...,

hacia el hipocondrio derecho. OK.

Oye, por cierto, ¿seguiste la dieta que te dijimos?

-Sí, claro.

En un sitio así como el que trabajo, voy a seguir una dieta.

Si eso está lleno de aros de cebolla, patatas fritas, huevos...,

si es que estamos todo el día viéndolo.

Es que comemos y cenamos allí, y al final acabas picando

y acabas comiéndote una hamburguesa o cualquier cosa.

-Bueno, vamos a ver, pues muy mal, ¿eh?

No te quiero regañar, pero muy mal.

A ver.

Tienes los ojos amarillentos, ¿eh?

-Sí, pues no es lo único que ha cambiado de color.

-¿Cómo que...?

-Desde hace dos días, la orina parece el refresco de cola

ese que damos en el curro.

-Vale, escúchame, necesito hacerte urgentemente

una ecografía del abdomen. ¿De acuerdo?

Y una analítica de..., de sangre y de orina. ¿Vale?

Quédate aquí un segundo, que voy a tramitarlo.

-Zácil: Lo primero que quiero que sepas

es que es muy importante que seas sincera conmigo.

Porque si no, no te puedo ayudar.

-Yo no tengo nada que ocultar, doctora Marco.

Desde hace un año y medio aproximadamente

no me siento muy bien.

Me duele la cabeza, me levanto todas las mañanas mareada,

con ganas de vomitar y... No sé...

Tengo la sensación como de haber bebido durante toda la noche.

Con resaca, una especie como de resaca.

-Ya, pero tú dijiste que no bebías, ¿no?

-Sí, yo no bebo desde hace muchísimos años. Pero...

Bueno, cuando era joven sí bebía.

Incluso mentía también, claro. Pero...

hace mucho que no bebo.

-Mm. ¿Y tienes algún síntoma más? -Sí.

Pues me duele a veces el estómago...

No sé, me siento hinchada...

No sé, como con gases...

-Voy a hacerte una analítica de sangre,

y si estás de acuerdo y te parece bien,

también voy a pedirte una prueba específica de alcohol en sangre.

Si bebiste anoche saldrá reflejado en los resultados, claro.

-¿Alcohol en sangre? Sí, está bien.

Si no le basta mi palabra,

puede comprobarlo a través de la ciencia.

-Sé lo difícil que es para algunos alcohólicos reconocer su enfermedad.

Pero el análisis de alcohol en sangre no va a dejar dudas al respecto.

-¡Ah! Ah...

Puf...

-¡Hola!

-Hola. -Oye, que te estaba buscando.

¿Te acuerdas de Lorenzo, del paciente este que te derivé el otro día?

-Sí. ¿Qué pasa? -¿Cómo que qué pasa?

-Que qué... ¿Qué quieres?

-No, no, que qué te pasa a ti, que estás pálida. ¡Estás blanca!

-No, no, no me pasa nada. De verdad. ¿Qué...? ¿En qué te puedo ayudar?

¿Qué necesitas?

-Pues me gustaría que hablases con él, pero bueno.

-Vale. -Viéndote así,

me gustaría echarte un vistazo yo antes. ¿Vale?

¿Vamos a la consulta y te veo un momento?

-Que no, de verdad, que estoy bien.

Que no hace falta que me eches un vistazo.

De verdad, vamos a trabajar. Está todo bien.

-¡Pero si estás pálida! -Que no, que estoy bien.

Yo creo que Romero es la candidata ideal para la comisión gestora.

Y no lo digo porque sea mi mujer. ¿Eh? Perdona.

Marco, ¿todo bien?

Sí, un poco preocupada por Juanjo, pero... Pero nada nuevo.

¿Por qué? ¿Por lo de la comunidad, como lo llama?

Javier, es que está supercambiado.

Lo último que me ha dicho es que va a dejar el trabajo,

que va a dejar de ser celador.

¿Qué? Sí.

¡Que yo no sé qué tipo de lavado de cerebro

le están haciendo ahí, pero...!

Bueno, hay algunos de esos grupos que son muy manipuladores.

Y Juanjo, después de la separación, pues se quedó como mal.

Se quedó muy desencantado.

Y... Y después de lo del padre, pues más aún.

Ya. Y nosotros no le apoyamos lo suficiente, ¿no?

¿Tú crees que será demasiado tarde para hacerlo ahora?

No, no, no. Tarde, no.

Tenemos que hacerle ver que estamos ahí

y que nos preocupamos por él. ¿Eh? Venga. Tranquila.

Le ayudaremos.

Me estás mintiendo, Lorenzo.

-Y tú qué sabrás, que pareces mi jefe. Si...

Porque tengo certificado médico, que si no,

él se cree que en vez de en un hospital estoy de botellón.

-Pero vamos a ver, ¿por qué estás tan enfadado todo el rato?

-Pues porque es lo que me ha tocado vivir.

Yo he hecho todo lo que tenía que hacer.

Terminé el instituto, terminé mis estudios,

soy trabajador social y mira dónde estoy.

Trabajando en un restaurante de comida rápida.

-Entonces, tú crees que nunca nadie te ha dado una oportunidad, ¿no?

-No, no me la han dado.

La única oportunidad que he tenido en mi vida fue que...

iba a hacer una sustitución en una residencia de ancianos

y, al final, cogieron al otro candidato.

-Bueno, pero eso ha sido una cosa que ha ocurrido en el pasado.

¡Todavía estás a tiempo!

-No, no, no, no, en esta vida a mí me ha tocado hacer hamburguesas.

-Pero... Pero ¿por qué tienes eso asumido?

¡Nadie ha dicho que la vida sea un camino fácil!

-Es muy fácil decirlo.

-Oye: Te estoy hablando desde mi experiencia.

Yo he hecho muchos sacrificios para trabajar en lo que me gusta.

Y si alguien quiere un cambio,

ese cambio tiene que empezar dentro de esa persona.

-Yo hubiera sido un gran trabajador social.

Pero en esta vida me ha tocado hacer hamburguesas.

¡Ya está! ¡Se cambió! ¡Punto y pelota!

-Vale. Muy bien. Mensaje captado.

Nadie te ha dado nunca una oportunidad, ¿verdad?

¿Es eso lo que me estás diciendo?

Pues voy a intentar ayudarte: Voy a llamar a un amigo,

que tiene muchos contactos en este sector,

y voy a intentar que te hagan una prueba.

-¡Basta ya! ¡Esto no tiene gracia! -¿Sabes lo que te pasa?

Que estás muerto de miedo.

Y luego te pasas la vida echándole la culpa a los demás

y hablando de injusticia pero los cobardes

no tenéis ningún derecho a hablar de injusticia, Lorenzo.

-Sabía que esto era una pérdida de tiempo.

-Lorenzo, ¿dónde vas? ¡Lorenzo, escucha!

¡Que tenemos que seguir haciéndote pruebas!

-Ya volveré si puedo.

-Pero bueno, ¿se puede saber qué ha pasado?

-Sí: Disparidad de criterios es lo que ha pasado.

-Disparidad de criterios. -Sí, disparidad de criterios.

Porque se pasa la vida

echando la culpa a los demás de todo lo que no tiene.

No quiere hacer cambios en su vida, pero luego la culpa la tengo yo,

la tiene su jefe, la tiene el trabajo,

la tienes tú también..., eso es lo que le pasa.

-A ver, yo no sé si tienes algún problema últimamente, Pepa,

pero ¡estás muy tensa! A ver. Espera: Déjame ver las manos.

Estás temblando. -Vale.

-No, no, enséñame las manos. Pepa, enséñame las manos.

Vamos a ver, ¿me dejas que te explore, por favor?

-Vale. Me vas a explorar.

Pero me exploras en otro momento, ¿vale? Ahora no.

-Pero ¿cómo que en otro momento? -Sí.

Tengo que llevar estos resultados. En otro momento lo hacemos.

La doctora Marco ya tiene los resultados de los análisis

y del test de alcohol en sangre de Zácil.

-¿Qué es lo que tengo?

-Los análisis de sangre muestran que tienes el colesterol

y los triglicéridos muy altos.

Algo que no se corresponde

con la vida tan saludable que dices que llevas.

-Pero eso no puede ser.

Si ella se da paseos diarios de varias horas,

y yo a veces la acompaño y no puedo seguir su ritmo.

-Los análisis de sangre muestran una hiperlipidemia,

que indica un nivel excesivo de grasas en la sangre.

A largo plazo, esto puede provocar graves problemas en el corazón,

o incluso un accidente cerebrovascular.

Y puede tener múltiples causas,

como, por ejemplo, una enfermedad genética,

sedentarismo, o abuso del alcohol.

-¿El colesterol muy alto? Eso debe ser genético.

¿Y tiene los resultados del test de alcohol en sangre?

-El test de alcohol en sangre demuestra que bebiste.

Tienes un nivel de etanol

de 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre.

-Pero eso es imposible. Esto tiene que estar equivocado.

Yo hace muchísimos años que no bebo. -Zácil.

-¿Verdad, Juanjo, que no bebo? -Sí. Yo confío en ella.

-Pues me parece muy bien que confíes en ella,

pero los análisis no están equivocados.

Además, cuadran

con el índice tan elevado de colesterol y de triglicéridos.

Porque el alcohol puede provocarlos o agravarlos.

-Pues yo le estoy diciendo que no bebo.

-Muy bien, pues yo te estoy diciendo

que no voy a repetir los análisis de sangre.

-Me voy al baño.

-No me digas que no se pueden repetir los análisis.

-No hay ninguna necesidad, Juanjo.

Y no voy a malgastar recursos de esta manera.

Es que me parece absurdo. -¿Qué pasa?

Piensas que está mintiendo. Que no dice la verdad, ¿no?

-Hombre, pues claro que nos está mintiendo, Juanjo.

Nos está mintiendo a los dos.

Lo que pasa es que tú la tienes completamente idealizada

y por eso no eres capaz de ver que Zácil tiene defectos

y debilidades como todo el mundo.

-Zácil no es como las demás personas. ¿Entiendes?

-Claro, es que eso es lo que ella quiere que vosotros creáis.

¿Sabes por qué? Porque es una manipuladora.

Espero que al menos esto te sirva para abrir los ojos.

-¡Ah!

Al poco tiempo, Lorenzo vuelve a Urgencias

porque se ha desmayado en el trabajo.

Tiene un insoportable dolor en medio del abdomen.

-Vale, ya hemos acabado, Lorenzo.

-Aaah. -Gracias, Pepa.

Bueno, vamos a ver:

He visto que tienes la vesícula aumentada de tamaño,

y también tienes presencia de cálculos. ¿Vale?

Por lo tanto, ya tengo un diagnóstico.

Tienes una colecistitis aguda.

-Ah..., eso... Eso no suena muy bien.

-Bueno, suena a que te vas a tener que quedar ingresado. ¿Vale?

Porque tenemos que hacerte una serie de pruebas ya.

Entonces, vamos a empezar por una dieta absoluta

y por un tratamiento a base de hidratación. ¿De acuerdo?

Te vamos a poner unos analgésicos y unos antibióticos,

y también, unos espasmolíticos y antieméticos. ¿De acuerdo? ¿Vale?

-Vale. ¿Me van a tener que operar? -Eh... Me temo que sí, Lorenzo.

Probablemente dentro de 48 horas.

-Pues entonces voy a tener que llamar a mi jefe

y enfrentarme a él, y decirle que me dé la baja.

Y ahora me la van a tener que dar, sí o sí.

-Bueno. Está justificado. -Oh...

-La colecistitis es una inflamación de la pared de la vesícula biliar,

que en este caso probablemente está producida

por la presencia de los cálculos que hemos visto.

Así que lo primero que vamos a hacer

es intentar paliar el dolor que siente Lorenzo con unos analgésicos

y unos antibióticos,

y después procederemos a realizar pruebas.

Lo primero que vamos a hacer es una analítica de sangre y de orina,

para ver la gravedad de la situación,

ya que no tenemos ni idea de lo que nos vamos a encontrar.

¡Juanjo, Juanjo!

Me pillas en mal momento. Tengo prisa.

Espera. Espera un momentito. Oye: ¿Estás bien?

Ya hace mucho que no hablamos.

¿Qué te parece si después de trabajar

nos tomamos una cerveza y...,

y nos ponemos al día? ¿Eh? ¿Has estado hablando con Marco?

¿Por qué lo dices? Porque no te creo nada.

Y dejad de meteros en mi vida, que ya soy lo bastante mayor

para saber lo que tengo que hacer o deshacer. ¿Entendido?

Juanjo. ¡Juanjo!

-Ya. ¿Hablo con Mendieta, o qué?

-Hola. -Hola.

-¿Qué tal? ¿Todo bien? -Sí.

-Oye: Que...

Que venía a decirte que lo que le ha pasado a Lorenzo,

pues que no es culpa tuya.

-Ya lo sé.

-Vale.

Bueno, que vengo en son de paz, ¿eh? Que no...

-Perdona, perdona cómo te hablé el otro día.

Ya sé que no estoy pasando un buen momento. Perdona.

-A ver, un poquito cascarrabias sí que te estás volviendo, ¿eh?

Pero bueno, un mal día lo tiene cualquiera.

A ver, Pepa,

no te he querido decir nada

porque tú me dijiste que confiase en ti. ¿Vale? Pero...

Yo creo que es hora de que vayas siendo un poquito realista.

Sigues teniendo muchísimos dolores de cabeza, tienes mareos...

Estás mal.

Yo creo que es hora de que dejes ya el ensayo clínico.

-Es que...

Es que no... No puedo hacerlo.

Porque... no es tan fácil. No estoy solo yo,

hay más personas que están implicadas.

No es solamente por mí, de verdad, es que no...

No es tan fácil.

No es tan fácil.

-Silvia, es Zácil.

Ayer estuve todo el día con ella

y no bebió ni una sola gota de alcohol.

-Mm... -Y mira cómo está,

parece que se ha bebido todo el bar de la esquina. Ayúdala, por favor.

-Zácil, vente conmigo, por favor.

Voy a administrarte unos analgésicos para el dolor de cabeza,

y vitamina B1 y B6.

-¿Vitamina B1 y B6? ¡Pero si eso es para los borrachos!

¡Te puedo asegurar que no ha bebido ni una gota!

-Juanjo, son unas vitaminas. Le vendrán bien.

-¿Y por qué no le repites los análisis?

Ya verás cómo te equivocas.

-Muy bien, voy a hacerle una prueba de alcohol por aire espirado,

no es tan exacta como la de sangre, pero es mucho más rápida.

Si tú estás de acuerdo... -Sí, sí, claro.

-Responder a las preguntas del médico con sinceridad y exactitud

es fundamental para que este pueda ayudar de la mejor manera posible.

Porque si se miente,

lo único que podemos conseguir es retrasar el diagnóstico.

Y esto puede tener graves consecuencias.

Aquí está el aparato.

Tienes que inspirar profundamente, y espirar por aquí,

no hace falta que pegues los labios.

-Mm... -Es por aquí.

-¿Así ya está? -Sí, así es suficiente.

0,35 miligramos de alcohol por litro de aire.

-No puede ser. ¡Si no ha probado ni una sola gota!

-¡Pero esto es imposible! ¡Llevo años que no consumo alcohol!

¡Años! ¡Bebiendo agua! ¡Esto tiene que estar estropeado!

-Sí, estropeado. Lo siento mucho, pero los resultados son los que son.

-Los resultados serán los que son, pero yo no pruebo el alcohol.

Y ahora disculparme, que vuelvo enseguida.

-Silvia, te aseguro que no ha bebido,

no bebió en la comida ni bebió en la cena,

ni cuando fuimos a una cafetería,

que pidió una botella de agua y doble ración de patatas fritas.

¡Ni una sola gota! -Espera. ¿Patatas fritas?

-¿Eh? -¿Patatas fritas?

¿Y le gustan mucho las patatas fritas? ¿Y las come a menudo?

-Pues no sé. Creo... Creo que sí. ¿Por qué? ¿Por qué me lo preguntas?

-Vale. Espera, que ahora vuelvo.

Llaman a la puerta

-Hola, Lorenzo.

Quería hablar contigo

para pedirte disculpas por lo que pasó el otro día en la consulta.

-La verdad es que te pasaste un poco bastante, sí.

-Lo sé. Sé que el tono no era el adecuado.

Pero sí que me gustaría decir que..., que el mensaje sí que lo era.

-Me estoy muriendo de dolor,

y quieres volver a empezar otra vez con lo mismo.

-Mira, Lorenzo, cuando una persona llega hasta el fondo de nosotros,

y nos desnuda emocionalmente, es normal ponerse a la defensiva.

Y yo entiendo toda tu frustración.

Pero ahora que conoces el problema,

es ahora cuando puedes tomar la decisión de cambiar.

Y eso sí que va a depender de ti.

-De acuerdo.

Llaman a la puerta

-Bueno.

-Hola. -Hola. Me marcho.

-Eh..., no, no hace falta.

-Ya he dicho todo lo que tenía que decir.

-¿Todo bien? -Sí. Sí.

Gestionar la frustración es algo a lo que todos,

y no solamente Lorenzo, debemos aprender a enfrentarnos.

-Ya tengo los resultados de la analítica,

y en un principio creo que lo que te ocurre es una pancreatitis. ¿Vale?

Entonces, tengo que confirmarlo

haciéndote una colangiorresonancia magnética. ¿De acuerdo?

Necesito ver si tienes algún tipo de obstrucción

en los conductos que drenan el páncreas.

-De acuerdo, lo que tú..., lo que tú digas, doctora.

-Bueno. Entonces: V, vamos a hacerte la prueba de urgencia,

y en el caso de que se confirme

tendrás que pasar por quirófano inmediatamente. -Vale.

-Bueno. Tranquilo, que todo va a ir bien. ¿Vale?

-Vale. -Venga. Hasta ahora.

-¿Qué tal?

Zácil, tómate lo que hay en el vaso, esto es glucosa.

Y también tienes que comerte todas las patatas fritas. Todas.

-Sí. Cómetelas todas. Que invito yo. Luego te traigo más.

-Tengo una sospecha de lo que le puede estar pasando a Zácil.

Pero para confirmarlo necesito ingresarla durante 24 horas,

que se someta a una dieta rica en carbohidratos,

y hacerle análisis de sangre cada dos horas.

Sé que parece extraño, pero es la única forma de hacerlo.

Lorenzo ha sido sometido a una colangiorresonancia magnética

que confirmó la presencia de piedras en la vesícula.

La afectación de las vías biliares no ha sido fatal.

Pero no ha podido evitar pasar por el quirófano,

donde se le ha realizado una colecistectomía laparoscópica.

-Al final no ha quedado otro remedio.

Su diagnóstico era de una colecistitis aguda,

junto con una pancreatitis aguda leve de origen biliar.

Así que, si no le hubiésemos intervenido,

le podrían haber fallado tanto el hígado como el páncreas,

provocando terribles consecuencias.

Ahora lo que tiene que hacer Lorenzo es tomarse muy en serio su salud,

y cuidarse, poquito a poco.

Llaman a la puerta

-¿Qué tal?

Ya tengo los últimos análisis de sangre

después de haber estado casi 20 horas a dieta de carbohidratos.

-¿Y?

-Han dado un resultado de 0,9 gramos de alcohol por litro de sangre.

Algo así como si te hubieras tomado tres o cuatro copas de whisky.

-¡Pero eso es imposible! -Pero yo no bebo alcohol.

-Ya, si ya lo sé, Zácil.

Y ya sé que no has bebido en las últimas horas

y que tampoco bebías antes. Lo siento.

Siento..., siento muchísimo no haberte creído, de verdad.

-No pasa nada.

Y bueno, ¿por qué me pasa esto a mí?

-Lo que pasa es que tienes una enfermedad muy rara.

Tienes el síndrome de la autodestilación.

O, como algunos lo llaman, una borrachera de patatas fritas.

El síndrome de la autodestilación es un trastorno extremadamente raro,

por el cual el organismo convierte en alcohol

todos los carbohidratos que ingiere.

Como las patatas fritas y la pasta.

-¿Y cómo es eso? -Voy a explicártelo. ¿Vale?

A ver si..., si lo entiendes todo. Luego me lo dices.

Mira, Zácil, lo que sucede es que hay un desequilibrio

de la flora de tu intestino, de la flora intestinal.

Ahí viven bacterias, levaduras, hongos...

Y lo que sucede es que la levadura que, de forma natural, está ahí,

crece muchísimo más de lo normal.

Entonces, todos los carbohidratos que ingieres,

esta levadura los fermenta.

Y los convierte en etanol: en alcohol.

Luego el alcohol pasa al torrente sanguíneo,

y por eso tienes esa sensación de borrachera y de resaca.

Es que es como..., como si estuvieras borracha en realidad.

-Y ¿por qué me pasa esto a mí?

-Las causas no..., no se saben con certeza,

pero sí que está descrito que está relacionado

con un tratamiento prolongado con antibióticos.

Porque los antibióticos hacen que mueran algunas de las bacterias

que controlan el crecimiento de la levadura.

No sé si has tomado antibióticos últimamente.

-Sí. Estuve tomando durante dos semanas y media.

Me pidió Juanjo que me tomara unos antibióticos

porque tenía una especie como de bacteria

que me estaba produciendo una úlcera de estómago. -Sí. Sí, sí.

-Pero ¿esto tiene tratamiento? -No hay un tratamiento curativo.

El tratamiento es una dieta pobre en carbohidratos,

y también te voy a recomendar unos probióticos

para intentar que..., que este tipo de bacteria

vuelva a colonizar tu intestino,

y así se reequilibra la flora intestinal.

Pero no te preocupes, porque no es una enfermedad grave,

en cualquier caso. -Ah, bueno.

-Después de la operación

y de todo lo que he estado hablando contigo,

pues me he dado cuenta que..., que voy a cambiar.

Que... Que voy a hacer la dieta y que me voy a cuidar a partir de ahora.

-Me alegro muchísimo de ver ese cambio de actitud en ti.

Porque al final la frustración y el no hacer nada, mira dónde te llevan.

-Sí. La verdad es que estoy más animado y...,

y tengo un objetivo: voy a ser trabajador social.

Sí. Sé que voy a sufrir, como tú me dijiste.

Pero ahora, nada ni nadie me va a apartar de eso. Te lo prometo.

-En el fondo, Lorenzo, tú y yo nos parecemos mucho más de lo que crees.

Pasaré a verte antes de que te marches. ¿Vale?

-Gracias. -Prometido.

-Bueno, pues... Muchísimas gracias por todo.

Y espero verte en la comunidad.

-Muchas gracias, doctora. Muchas gracias, Silvia.

-Nada, no hay de qué. -Cuídate.

-Gracias.

¿Dónde has aparcado? -Aquí cerca.

¿Qué tal ha ido todo?

Qué susto, Javier.

Bueno, al final decía la verdad.

Así que supongo que..., que ha ido bien, ¿no?

Igual nos hemos precipitado juzgándola, ¿no?

Es que, a mí, hay..., hay algo de ella que no me gusta.

Pues deberías ir a cenar con ella, como te dijo.

Sería una buena oportunidad para observarla de cerca.

Me parece una buena idea,

pero yo no quiero ir sola otra vez. ¿Tú me acompañarías?

Sí. Lo que sea para ayudar a Juanjo.

¡Hombre! Pensaba que no ibas a venir.

-Te prometí que vendría, ¿no? -Bueno.

No te tengo que explicar cómo funciona. Venga, arriba.

-Vale.

Bueno, quiero agradecerte todo esto,

como amiga y como profesional.

Pero de verdad te digo que...,

que no voy a dejar el tratamiento, ¿eh?

-Bueno, yo, lo único que te pido es que por lo menos lo recapacites.

¿Vale? -Vale.

Ya sé que voy a sufrir pero nadie va a sacarme de mi objetivo.

-Lleva unos días, así, como muy cansado,

sobre todo las piernas.

-Tiene globo vesical. Va a haber que sondarle.

-El paciente presenta hiperreflexia osteotendinosa.

Es decir, sus reflejos son más sensibles,

más agudos de lo normal.

-Javi: ¿Tú sabes que el doctor Mendieta es un experto en cerebros,

y tiene un montón de historias alucinantes sobre el cerebro?

-Es que ahora mismo no tengo tiempo. -Con los adultos tienes poco tacto.

Pero ya con los niños ni te cuento, vamos.

-Habló la reina de la diplomacia.

Creo que todo el mundo te trata como si fueras un niño

que no se entera de nada.

Pero me parece que tú te enteras de todo.

-¿Has podido comer alguna cosa extraña

o que te haya sentado mal últimamente?

-Me fui de fiesta el otro día con unos amigos.

Y la verdad que... no me cuidé mucho.

Mira, que Sergio y yo nos conozcamos desde niños

no quiere decir que se lo tenga que explicar todo.

-A mí ni siquiera me ha presentado a sus amigos nuevos.

Pero sé que es gente que bebe más de la cuenta, que toman drogas.

-Tranquila, Estefanía.

-No me tranquiliza mucho no saber lo que tengo.

-El hígado de Estefanía presenta bordes irregulares y nodulares,

junto a varias imágenes que podrían ser masas.

Ha venido la inspectora del estudio de campo

del medicamento para la esclerosis. ¿Vale?

Que nos quiere tomar la declaración a los dos.

Escucha: Si me aprecias lo mínimo, como médico y como amigo,

es el momento de demostrarlo.

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Centro médico - 03/03/17 (2)

03 mar 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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