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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 02/10/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

¿Qué ocurre? ¡Soy su padre!

Lo llevamos a quirófano. No podemos pararnos. Lo siento.

Usted es el médico, dígame qué le pasa a mi hijo.

¡Le estoy hablando, por Dios! ¡Míreme!

Está muy bien este interés repentino por su hijo.

-Pues claro que me importa mi hijo. -¿Sí?

Podemos ponerle sangre.

Él...

Él...

Él ya tomó su decisión.

¿Y si dijera que sí?

¿Y si en este momento él dijera que sí?

¿Usted daría su autorización?

Siga rezando por él

que yo voy a intentar que celebre el Día del Padre con usted.

¿Sí, dígame?

Hola, Mar. Soy Clara.

¿Clara? ¿Qué Clara?

Clara Rivas.

¿Mar?

¿Hola? ¿Sigues ahí?

Sí, sí.

Ah. Oye, que perdona que te llame después de tanto tiempo,

pero es que... Julián está aquí ingresado

en el hospital donde trabajo, ¿sabes?

¿Mar?

¿Sigues ahí?

¿Mar?

Me ha colgado.

Uy, qué carina. ¿Qué te pasa? Nada.

Esa no es la cara de no pasar nada, Clara.

Es...

Por las cicatrices.

Las muñecas de tu amigo, ¿verdad?

Perdona, de verdad, que no te lo haya dicho.

Es mi trabajo como médico, Clara. Es que todo esto me está superando.

No pasa nada, no te preocupes.

No puedo dejar de pensar que si no me hubiese apartado

de él, seguramente nada de esto habría pasado.

Ni lo habría intentado. No puedes sentirte culpable.

Ya, con la razón también pienso

lo mismo. Pero luego, con este... Eso es otra cosa.

Yo no sé qué voy a hacer.

Además, su mujer, la he llamado y no quiere saber nada de él.

Mira, sé que te pareceré una insensible, pero...

Quizá deberías dejar de tratar a tu amigo.

Estás demasiado implicada, Clara.

¿Me estás diciendo que me aparte de él? ¿Es eso?

Pero ¿tú no has visto cómo está? ¿No has visto que me necesita

más que nunca? Lo importante es el caso

y no lo estás poniendo fácil. No, perdona. Lo importante

es el paciente, mi amigo.

¿Qué harías tú si estuvieses en mi lugar?

¿Le dejarías así sin más?

No estamos hablando de mí, Clara. Ah.

Muchas gracias, ¿eh?

¿Ves? Así es más fácil, con la aplicación que nos descargó

Wilson. ¿Quieres un pincho de tortilla? Pincho de tortilla.

¿Una cerveza? Cerveza. ¿Una caña? Caña.

-Rafa, voy para adentro. -Buenas.

Bueno, pues tú sigue practicando, que yo voy a atender las mesas, ¿eh?

Venga.

Bueno, ¿qué va a ser hoy, doctora? ¿Lo de siempre e hirviendo?

No me diga más. Por su cara, lo de siempre pero doble.

Esto me empieza a dar escalofríos. Me conoces demasiado bien.

Hablando de conocernos y de gustos, ahí tiene al doctor Merino.

Que lo digo por si quiere hablar con él y eso.

-Te hacía en tu día libre. -Es mi día libre.

Voy a firmar unos papeles que tenía atrasados.

Tengo una jefa que es una maniática de los papeleos.

Y, aparte, he venido a ver a un paciente

que tiene Reina que atendí esta mañana.

Pues nada, esta jefa esclavista te invita a...

Café con leche.

Es increíble que aún no sabe lo que me gusta.

Bueno, perdón. No lo sé todo. Sé lo suficiente.

Que eres buen médico, que te gusta cuidar de la gente,

dormir en las camas de descanso del hospital y que vives

-con tu madre. -Ya salió el tema.

Soy un hijo que tuvo la suerte de tener una buena madre

que le acogió en su casa en un mal momento.

-Ella me cuida y yo la cuido. -Qué suerte.

(Móvil)

¡No!

-Me voy. -¿Qué?

-A seguir trabajando. -Lo bueno, si breve...

Y cuidado que quema, ¿eh?

Por cierto, ¿has encontrado al hombre que estabas buscando?

A él también le gusta el café hirviendo y acabo de caer.

Porque, pensándolo, conozco a más gente que les gustan

las cosas echando humo. La señora directora, mi padre...

Que le digo: "Hombre, no te lo tomes así, que no sabe a nada".

Pero si quieres arroz, Catalina. ¡No me escucha!

Cóbrame y quédate el cambio. Me tengo que ir.

Nada, otro que no me escucha.

Bueno, por lo menos ha dejado bote.

(GRITA) ¡Bote!

Hola.

¿No te quedó claro que no quiero verte más?

Me da lo mismo lo que me digas. Pienso quedarme aquí

como un clavo. Como si me quieres insultar.

Soy tu enfermera.

Precisamente fuiste tú la que me dijiste

que los pacientes tenemos el derecho de libre elección

para elegir a nuestros médicos y enfermeras.

Ah, mira.

Todavía te acuerdas de lo que hablábamos.

Soy alcohólico, no amnésico. Como para olvidarme

después de la tabarra que me estuviste dando.

(RÍE)

¡Pues anda que tú cuando te ponías a hablar

de tus cosas de arquitectura! Que si estructuras, hormigones...

Por lo menos lo mío era más interesante.

Sí, hombre, la juerga padre. ¡Dónde va a parar!

Julián...

Que tengo que pedirte perdón porque...

No sabía nada de lo de Mar.

De verdad que, de haberlo sabido... Hola.

¿Qué tal se encuentra?

Estupendamente, ¿no lo ves? Como para ir de fiesta.

Bueno, ya tenemos los resultados de las pruebas.

Todo parece indicar que hay una obstrucción

de las vías biliares complicadas con una colangitis.

Una infección.

No encontramos piedras en la ecografía, por lo que...

Bueno, podría tratarse de un tumor, pero hay que descartarlo, ¿vale?

Vamos a dejarte ingresado para hacerte un tipo especial

de endoscopia.

¿Tienes alguna duda?

Bueno, ahora vendrán a buscarte para la endoscopia.

Bueno.

Tú tranquilo, que estás en buenas manos.

No hace falta que digas nada.

Es mejor así.

No digas eso, hombre. Es...

Es que parece que...

Es curioso, porque parece que como no me atrevía a suicidarme

ahora la vida quiere darme un empujoncito.

Pero... Mejor eso que seguir así.

Julián...

Por favor...

Una de las partes más importantes de una enfermedad

además del tratamiento médico

es querer seguir viviendo.

Y Julián parece que se ha rendido.

Pero...

No lo voy a consentir.

Succión.

Suero fisiológico a chorro.

Está cayendo la tensión, doctor.

Perfusión de noradrenalina a doble concentración.

-¿A cuánto? -A 20 mililitros por hora.

Vamos, chicos.

Está sangrando.

Colocadlo en Trendelenburg.

Aquí está la sangre.

¡Por fin! ¡Por fin! Claro que sí.

Vamos, chicos, concentración. Tenemos la sangre, vamos a por ello.

Chaval, de esta te vas a recuperar. Claro que sí.

Succiona aquí. Coge mejor por aquí. Eso es.

¿Saldrá?

Sí, pero no gracias a ti.

Tus dudas han estado a punto de costarle la vida.

Herrera, me la estoy jugando con esto y lo sabes.

Si esperas que te diga que has hecho bien

para sentirte mejor, puedes seguir esperando.

Cada uno es responsable de sus decisiones.

Ahora vas a tener que asumir las consecuencias.

-Ya lo sé. -Solo queda la decisión del juez.

Si está de tu parte, quizás nos veremos

por este hospital otra vez.

Hasta la vista, doctora.

¿Y tú has estado en Cuenca alguna vez?

-No. ¿Eso es Cuenca? -Mira. Sí, es ahí con mi hija.

Es esta de aquí. Mira qué guapa es, ¿has visto?

La verdad que sí. No me esperaba que fuera tan guapa

-para ser hija tuya. -Pues salió a mí.

Si ves a la madre... Es broma.

Esta es otra, que estuvimos ahí. ¿Has visto?

-Qué bonito. -Sí, la verdad es que sí.

-Menudo día. -Doctor.

Espera un segundo.

Hola, ¿qué le ocurre?

El estómago.

El estómago, vale.

-¿Te echo una mano? -No, no hace falta.

¿Dónde le duele exactamente?

¿Te ayudo? No me cuesta nada, es mi trabajo. Para eso estoy.

No hace falta, Esther, ¿vale?

Perdone, pero quiero que me vea el doctor Rodríguez.

-Es mi médico. -El doctor Rodríguez, vale.

-Pues le avisamos ahora. -Aquí está.

-Ah, mire, aquí está. -Hola, doctor.

¿Se puede saber qué es lo que te pasa?

Nada, no me pasa nada.

-Te propongo un trato. -A ver.

Te voy a dar mi mejor camiseta si me dices qué es lo que te pasa.

-Tú me das una camiseta... -Y tú me cuentas.

-O sea, que sales perdiendo. -Me da igual.

Nada, es que es con toda esta movida del puesto en Estados Unidos.

-Ya. -De Nueva York.

Ahora resulta que por algún motivo tengo que demostrar

que puedo trabajar solo y que soy importante en el hospital.

Todo eso, quieras o no, lo tengo aquí metido.

Ya, ya me imagino.

Además, luego es Reina, que también quiere el puesto.

Hay como una tensión entre nosotros que no es ni medio normal.

Vamos, digo yo que ya estarás al día de todo esto, ¿no?

A ver...

Somos amigas y vivimos juntas.

Nos lo contamos casi todo, especialmente Reina

cuando algo le preocupa.

¿Le preocupa mucho?

Digamos que en casa no se habla de otra cosa.

-Ya. -Entre tú y yo, estoy a punto

de mudarme un poquito, porque no puedo más.

Pero, escucha, ¿por qué le importa tanto?

Espera, ¿que tiene una hija también allí?

-No. -¿No?

No, no. Bea es especialista en bacterias multirresistentes

e investigación de nuevos antibióticos.

Fue el tema de su tesis.

Y lleva mucho tiempo persiguiendo un trabajo en Nueva York

y, bueno, ya se le ha escapado algunas veces.

Así que digamos que entró en este hospital

porque era el trampolín perfecto para conseguirlo.

Ya...

Vale, entiendo.

-Es complicado, pero... -Es complicado, sí.

Ya...

¡Imanol!

¡Imanol! ¡Oye! ¿Adónde vas?

¡Espera!

¡Imanol!

(Pitido)

¡Imanol!

¿Qué quieres ahora?

Hablar contigo otra vez.

-De la denuncia, ¿no? -No.

-Vienes a eso. -Que no, qué va.

¿Me has estado siguiendo?

Oye, no es algo que me puedas reprochar, ¿eh?

Si no me has denunciado, ¿qué quieres ahora?

A ver, que te creo.

¿Que me crees en qué?

Hombre, que eres el padre de Ángela.

O sea que he pasado de acosador a padre en el mismo día.

¿Y por qué has cambiado de opinión?

Por un café hirviendo.

¿Perdona?

Nada, da igual, te creo. Te voy a ayudar en todo lo que necesites.

Te lo agradezco.

Pero ¿tú por qué tienes tanto interés en este asunto?

Bueno... Ángela es amiga.

Ah, ¿o sea que mi hija te importa?

Como que me importa... ¡Es mi jefa!

Perdona, pero ahora el que no te cree soy yo.

-Sientes algo por ella. -¡Qué dices! En absoluto.

Oye, que me tengo que ir, que tengo una cita. Ya hablaremos.

Muy buenas, Julián. ¿Cómo estamos?

Traemos buenas noticias. ¿Se acaba el mundo?

Bueno, son un poquitín mejores.

Ya tengo los resultados de las pruebas.

Tiene varices en el colédoco.

Son las causantes de la obstrucción en el conducto biliar que, a su vez,

aumentó el nivel de bilirrubina y por eso tiene la piel amarilla.

Todo esto para decirle que no es cáncer.

Pero tenemos que tener mucho cuidado con el hígado

porque es una bomba de relojería.

Por suerte lo hemos cogido a tiempo.

Esta vez, ¿eh?

Le seguiremos dando antibiótico.

Tiene que tener una dieta equilibrada y no beber.

Y tendrá que venir a hacer revisiones periódicas.

¿Me está diciendo que no me voy a morir

y que no puedo beber?

¿Y eso son buenas noticias?

Bueno, Julián, pero es que... Hay otras buenas noticias.

Que tengo una sorpresa para ti.

¿Sorpresa? Sí.

Déjame en paz, Clara, por favor. Déjame en paz.

En paz.

Clara me lo ha explicado todo.

Cómo me alegro de haber podido ayudar a Julián, de verdad.

Y eso que mi trabajito me costó, que hasta que Mar

cogió el teléfono... Pero, bueno, algo de bueno tiene que tener

ser un poco cabezona, ¿no?

Mira, yo no sé lo que va a pasar entre Julián y Mar,

pero espero que sigan juntos.

Y, sobre todo, que Julián recupere las ganas de vivir.

La vida es muy rara.

He pasado...

He pasado por lo que he pasado y...

Y de golpe y porrazo

toda la gente que me importaba y quería...

La tengo otra vez a mi lado.

Vamos, que tengo una segunda oportunidad.

Y deseo aprovecharla.

Fui yo quien tomó la decisión, Víctor, pero es que estabas

a punto de tener una parada cardiorrespiratoria.

Tuve que hacerlo en contra de la voluntad de tu padre,

pero es que sin la transfusión de sangre ahora no estarías aquí.

Muchas gracias, doctora.

Le debo una.

Pero una muy gorda, ¡artista!

¿Entonces me recuperaré?

Sí, todo ha ido bien. Gracias a la transfusión

los cirujanos te han podido operar y todo ha ido bien.

Segura, ¿no? ¿Segura de que está todo bien?

-¿No nos va a poner ahora un pero? -Que no, de verdad. No hay peros.

¿Lo oyes? Que todo está bien.

Te dejo descansar.

Luego vengo a verte.

Muchas gracias.

¿Lo ves, hijo?

Gracias al Padre Celestial te has salvado.

No.

Ha sido la doctora Marco y el doctor Herrera

los que lo han salvado.

Es otra manera de verlo.

Pero es que no me puedo creer que siga con esto.

Qué está, ¿ciego o qué?

¿Puedes salir un momento, por favor?

Por favor.

Papá, lo siento.

No, hijo, no.

No pasa nada.

No pasa nada.

Ya... Ya veremos cómo arreglamos lo de la transfusión.

De entrada, a esa doctora se le va a caer el pelo.

Pero tú tranquilo.

Ya sabes que con el arrepentimiento no hay expulsión.

No, papá.

No te pido perdón por la transfusión ni por haber bebido alcohol.

No te entiendo.

Te pido perdón porque voy a decepcionarte más veces, papá.

Estuve...

Estuve hablando con Armando

y me dijo que querías que me sintiera orgulloso de ti.

Y también que me tenías miedo.

Te pido perdón, hijo.

Perdóname por no saber demostrarte lo mucho que me importas.

-Y lo orgulloso que estoy de ti. -No, papá.

Te importa tu hijo testigo de Jehová.

Por favor... Por favor, escúchame.

Este accidente ha hecho tambalear mis creencias.

Incluso he dudado.

He dudado de mi fe.

Porque te quiero.

Por favor...

Pero no puedo renunciar.

-No puedo, es... Es parte de mí. -Pero no de mí, papá.

Si me aceptases como soy, podríamos entendernos.

¿Podrías hacerlo?

Cuando cumpla los 18 me iré de casa, papá.

Ahora, si no te importa, ya has oído a la doctora.

Tengo que descansar.

Nunca pensé que hablaría así a mi padre.

He tenido que estar a punto de morir para hacerlo.

¿Revisando informes? Pues sí.

¿Qué tal todo? ¿Cómo estás?

Pues mira, bien, la verdad.

Además, parece que Julián y Mar han podido hablar

y él está bastante mejor.

Desde el punto de vista médico, mejorará.

Ay, tú siempre tan profesional. Ya.

En ese tema tenemos lo que se llama choque de visiones.

Y precisamente de eso quería hablarte, Clara.

A ver, mujer, que no hace falta que hablemos de nada.

No pasa nada. Simplemente ves las cosas de una forma,

yo de otra y ya está.

Pero vamos, que la mía es la mejor. (RÍE)

Bueno, pues si el tema Julián ya está encarrilado,

ya estás en paz con tu pasado, ¿no?

Pues sí, sí que lo estoy.

Sé que me dijiste que no tuviste nada con él,

pero algo sé que sentiste alguna vez, ¿no?

Pues no, la verdad es que no.

Que no, de verdad. Que no me mires así.

No hubo nada. Clara.

¿Qué?

Mira...

¿Te puedo contestar a la gallega? Es decir, con otra pregunta.

Pues eso.

¿Dacaret y tú sois solo amigos?

Claro que sí, ¿por qué preguntas eso?

Pues eso, como Julián y yo. (RÍE)

¿Qué¿? ¿Qué piensas?

Dacaret y yo no estamos pasando por el mejor momento.

Igual dejamos de ser amigos.

¿Para pasar a ser algo más?

Depende de cómo lo mires.

¿Rivales es más que amigos?

No le vamos a pedir más vendas a esa compañía.

La última vez faltaron 200 y no me fío.

Luego seguimos. ¡Marco!

Te estaba buscando.

-Dime. -Ha llegado la resolución del juez

sobre tu caso.

-Ah, ¿sí? -Te dije que si tenías

algún problema, vinieras a verme.

Ya, Vega, ya lo sé, pero no tenía tiempo.

No te excusa.

-Es que, además, Herrera... -Aun así

le salvaste la vida a ese chico, que es de lo que se trata.

Felicidades.

Tarde, como siempre, la justicia.

Han consentido la transfusión.

De todas formas, la próxima vez que tengas un dilema ético

con un paciente, consúltamelo.

Por supuesto.

¿Qué?

Es la segunda vez que me felicitas hoy

-y estoy que no me lo creo. -Pues créetelo.

Así que a la neumonía de la 312 le han dado el alta.

Voy a cardiología a comprobar la lista de espera.

Gracias, María.

Mañana le daremos el alta a Julián Izquierdo.

¿A quién?

Al hombre que trajiste esta mañana, el de los problemas hepáticos.

Muy bien. ¿Finalmente qué tenía?

Varices en el colédoco, lo que le causaba

-la obstrucción biliar e ictericia. -Ya, de ahí el color.

Está con antibiótico. Recemos para que no beba más alcohol.

Pues muy bien, gracias.

Oye, ¿por qué me das explicaciones?

Tú le trajiste. Es lo mínimo.

Qué gran compañera.

Me voy, que ahora sí que empieza mi turno.

Oye, te estaba buscando Esther hace un momento en la planta uno.

Gracias.

Es posible que me den un trabajo en Estados Unidos

y así podré estar contigo.

Marta, ¿me oyes?

No sé si es el retardo o que no te hace ilusión.

Di algo, por favor.

Vale, vale. Vale, genial.

Que sepas que haré todo lo que esté en mi mano

para conseguirlo, ¿de acuerdo?

Oye, que...

Nada, que te quiero. Que nunca te lo digo. Que lo sepas.

Un beso. Hablamos pronto.

Vale. Adiós, adiós.

¿Qué? ¿Hablando con tu niña?

Oye, si no sales tarde, podíamos ir a tomar algo los tres, ¿no?

-Yo ya quedé, no puedo. -Yo tampoco.

Ah, ¿sí? ¿Y con quién has quedado tú?

A ver, que yo me entere, ¿vosotros dos no erais amigos

otra vez?

Se supone, pero al parecer los dos queremos algo

y uno de los dos está claro que no va a conseguirlo.

Ya.

Parecía que iba a ser más fácil, pero...

Tú puedes ir a Estados Unidos cuando te dé la gana.

Resulta que yo necesito el puesto igual que tú.

-Eso no te lo crees ni tú. -A ver, chicos.

La idea era ir a tomar algo, no hablar del tema.

No necesitas ese puesto en concreto.

-Necesito este trabajo igual que tú. -Mentira.

-Quieres ir para ver a tu hija. -Cada uno tiene sus razones.

Tengo una tesis sobre la mutación de bacterias.

¿Qué estáis haciendo? En vez de tratar esto

como adultos, esto parece un patio de colegio.

Además, por mucho de que queráis el puesto,

no os toca a vosotros decidir.

Estoy seguro que si tuviera que elegir, preferiría saber

que la estuviste buscando a no saberlo.

No quiero meterme en la vida de mi hija.

Ahora podéis conoceros. No puedes desaprovechar esa oportunidad.

Van a la consulta del doctor Silva, ¿verdad?

-Sí. -Vengan conmigo, voy allá.

Tendrá que tomarse estos analgésicos para bajar

la temperatura y aliviar el malestar general.

Por cierto, ustedes sí que hacen una pareja preciosa.

-¿A qué sí? Ah, no, no estamos... -Gracias.

¿Líquido en las arterias? Suena fatal.

Pero ¿me va a doler o me va a quitar el dolor?

Es un tinte para ver qué pasa dentro de las venas. No va a doler.

Eso suena muy mal. No tendría que haber venido.

Una vez que entras en un hospital ya no sales.

Escúcheme un momento. Intenta respirar y calmarte.

Me contrató con la condición de que yo fuera la directora

-de la unidad de psicología. -Entonces ya está.

-Habla con ella. Ve a arreglarlo. -No hay fondos suficientes

para todo lo que hace falta. Psicología no es una prioridad.

A mí sí me parece una prioridad.

A ningún jefe le gusta que le digan qué tiene que hacer.

¿Te pasa algo conmigo? ¿Estás molesto conmigo por algo?

No, ¿por qué? Que va. ¿Por qué voy a estar molesto?

-Llevas unos días muy raro conmigo. -No eres el centro del universo.

Pero ¿tú te oyes?

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Centro médico - 02/10/18 (2)

02 oct 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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