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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 02/01/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Tu padre tiene que estar muy orgulloso ¿no?

De tener un artista en casa.

Bueno, tampoco me hace mucho caso.

Pues te digo una cosa, esto lo tiene que ver.

Porque esto es una obra de arte. Bueno.

Que le va a encantar, te lo digo yo.

-Escucha, yo cuando era más joven quería dibujar,

y me salían unas chapuzas que no tenía ningún sentido.

Así que, quiero aprovechar a mi hija, que dibuja bien. Venga, enséñamelos.

-Bueno, vale. -A ver.

-Mira, aquí tengo la libreta.

-Venga.

-Pues mira. Este le hice ayer.

-¿Esto lo has dibujado tú? -Sí.

De este me gusta mucho, con las sombras...

-Déjame ver eso un momento.

-¿El de ahí? -Sí, sí. Tira para atrás.

Esto, esto es la caricatura de un médico ¿no? -Sí.

-Me queda una temporadita como subdirector todavía, ¿no?

-Menos de lo que te crees.

-Bueno, eso es más de lo que había pensado.

-Vamos a ver, lo que no puedes esperar

es entrar a trabajar un lunes en un hospital

y que te hagan director el viernes. -No, pero el lunes siguiente sí.

-Mira, la reunión ha sido buena, los números están mejor que antes.

Y todos saben que ha sido desde tu llegada.

Bueno, hasta Marco ha tenido que admitirlo.

El caso es que estás debilitando a Romero.

Va a acabar cayendo por su propio peso.

Tú sigue azuzándola, solo es cuestión de tiempo.

-Pero te recuerdo que no he venido aquí a ser segundo de nadie.

-Bueno, vamos a ver, yo tampoco te he traído para que lo seas.

Tú sigue como hasta ahora. -Vale.

-Te estará costando, ¿eh? -No. Me estoy divirtiendo.

-Has quedado tremenda. Así que cuídate ese pelito.

Chao, corazón, nos vemos en la próxima. Muack, muack.

-Papá, que vaya a la peluquería

no significa que me vaya a hacer una cresta.

Sí, vale. Que sí. Te dejo, ¿vale?

Que estoy aquí, con mi amigo el peluquero.

Venga, que sí. Vale, papá. Adiós.

¿Qué tal? -Hola, guapa. Muack, muack.

¡Ay! Déjame cambiarte ese look una vez, que quiero dejarte ¡divina!

-No, no sé...

Pedro, hay que dejar de fumar, ¿eh?

¿Estás bien? ¿Estás bien, Pedro? ¿Y eso?

-Estoy un poco mareado. Espera. -No, vamos a sentarnos. Ven, ven.

Siéntate.

Por favor, ¿me podéis ayudar?

-Marta, ¿qué haces aquí? ¿Qué ha pasado?

-Es Pedro, mi amigo, que ha empezado a toser sangre.

-¿Pedro? ¿Qué haces aquí? ¿Qué te ha pasado?

-¿Vosotros os conocéis? -Sí, es mi peluquero.

Solo me toca el pelo él.

-Esta conversación es muy interesante. A boxes.

-Voy con vosotros. -No, no, Elsa. Avisa a una enfermera.

-No si yo quiero ayudar. -No. A ver, escúchame,

¿tengo que decirte cuáles son tus funciones como auxiliar?

No, ¿verdad? Pues venga, a buscar la enfermera.

¿Dónde vas? -Con Pedro.

-Que no vas con Pedro.

A ver, ¿qué parte del "solo necesito una enfermera" no entiendes, Marta?

-Vale, tranquilo. -Vale, venga, vete por ahí a hacer...

No sé... Lo que tú quieras.

Bueno, Pedro, pues cuéntame. -A ver... Fumo.

También como guarradas, picante, grasas, café. También alcohol...

-Vale, vale. Por todo lo que estás diciendo,

lo más probable es que sea una gastritis.

-Está hipertenso y tiene 95 pulsaciones por minuto.

-Vale, eso quiere decir que estás al límite de una taquicardia.

En el abdomen no he palpado nada extraño.

Mira, Mar, haremos una cosa, vamos a hacer una analítica,

para averiguar si hay anemia con la pérdida de sangre.

La hemoglobina de Pedro está en 7,5, lo cual nos indica que tiene anemia.

Lo normal sería que estuviera entre 12 y 13.

Al estar en siete y medio nos indica

que la hemoglobina está muy baja en sangre.

Y eso puede ser debido

a una hemorragia digestiva o una respiratoria interna.

Pedro, escucha, tendremos que hacer una transfusión de sangre, ¿vale?

Un par de bolsas de sangre.

Mar, ¿te encargas? -Sí, claro. -Muchas gracias.

-¿Puedo pasar? -Marta, no puedes estar aquí.

-Doctor, déjela pasar.

Ha visto sangre y se asustó, pobrecita.

-Pedro, ¿estás bien? Te noto un poco raro.

-¿Qué me va a pasar? Estoy enfermo.

Sergio ha recibido un golpe

que le ha producido una importante inflamación y un hematoma en el ojo.

Su profesora de Lengua y Literatura le ha traído a Urgencias.

-¿Quieres un refresco o algo de la máquina?

Sergio, Sergio, lo siento, de verdad. Es que no sé qué me ha pasado.

Perdóname.

Me siento fatal. -Ya.

Pues seguro que no te sientes tan mal como mi ojo.

-Hola.

Sergio Márquez. Acompáñame a que te vea al doctor.

-Pues estábamos los dos solos en clase, revisando su último examen,

que ha sacado otro cero, y bueno,

Sergio es el típico chico rebelde que no respeta nada ni a nadie.

Y bueno, yo llevo unos días

con unos dolores de cabeza insoportables

y él con sus chillidos martilleándome, que no callaba...

No sé qué me ha pasado,

pero he cogido el borrador de la pizarra y se lo he tirado.

-Parece que no hay ninguna lesión corneal.

-Tú no te alegres tanto, que el marrón te lo vas a comer igual.

-Bueno, voy a derivarte a Oftalmología para que te valore

y vea si hay alguna lesión interna, ¿de acuerdo?

¿Te importa esperar fuera? Ahora te avisan.

-Más te vale que el oftalmólogo este no me vea nada raro

porque si no, te vas a acabar.

-¿Se encuentra bien?

-Estoy preocupada por Sergio.

Es que perdí la cabeza,

pero yo lo único que quiero es que no tenga nada en el ojo.

-Bueno, ahora lo vamos a ver.

Y veo que se toca la cabeza, ¿le duele?

-Sí. Llevo varios días así, con dolores de cabeza.

Sobre todo por las mañanas. Me dura una hora y luego se me pasa.

Pero es que hoy, con todo lo que ha pasado,

parece que me duele un poco más.

-Acompáñame a la camilla, por favor.

Deje esto por aquí. El bolso también.

Siéntese, así, perfecto.

-Si Sergio fuese una excepción,

pero es que tengo un par de clases problemáticas

y últimamente tengo unos niveles de estrés

que no se los deseo a nadie.

Y no creo que eso sea bueno para la cabeza.

-Muchas gracias.

-Hola. -Hola.

-Siéntate. -¿Sí?

-Oye, ¿cómo está Pedro? -Pues no lo sé.

Le van a hacer una transfusión. Pero bueno.

Aunque mi padre dice que no han saltado las alarmas, de momento.

-Tú eres la hija de Dacaret, ¿no? -Sí. Oye, lo siento por lo de antes.

-Qué va, no te preocupes.

-No, de verdad, que ha estado muy borde.

-Bueno, también tiene razón.

O sea, yo soy la auxiliar y mis funciones llegan hasta donde llegan.

Aunque a veces he pasado el límite. Y ya lo he pagado.

-O sea, que tú eres la hija de Clara.

-Te ha contado tu padre, ¿no? -No, qué va.

Pero se escuchan cosas por el hospital.

Oye, tú no me harías un piercing, ¿no? Aquí, en la oreja. Chiquitito.

Por fa.

-¿Quieres que te haga otro piercing en la lengua?

-¿Tu madre te lo ha contado? -Aquí todo se sabe.

-Qué vergüenza.

-¿Has tenido vómitos, náuseas

o algún síntoma relacionado con el dolor de cabeza?

-No.

-Yo diría que por el nivel de estrés que debes estar padeciendo,

estamos ante una cefalea tensional.

-¿Y no pueden ser migrañas? -No. Son cosas diferentes.

En la migraña el dolor se percibe como un latido.

Empieza como un dolor moderado y va creciendo.

Además, se da solo en un lado de la cabeza

y viene acompañado de otros síntomas como náuseas, vómitos,

y sobre todo una mayor sensibilidad a la luz y al sonido.

En cambio, la cefalea tensional, que es lo que creo que tienes,

viene provocada por una tensión de los nervios, bueno,

por el estrés del día a día.

Y, además, se da en los dos lados de la cabeza y en la nuca.

Y es un dolor constante y no tiene ningún otro síntoma.

Una manera de aliviar este tipo de cefalea en casa

es descansar en una habitación tranquila

y con un paño frío en la cabeza.

También es recomendable practicar algún método de relajación

y si esto no funciona, acudir a un médico para que nos valore

y decida si nos pone un tratamiento con analgésicos.

-No has vuelto a toser sangre ni nada, ¿no?

-Ay, guapis, espero que no sea nada,

pero tengo la boca del estómago hecho un infierno.

-Oye, Pedro, ¿Por qué hablabas así antes?

-¿Así cómo? -Pues como normal.

Vamos, como si no fueras tú. -A ver, guapi,

cuando no estoy con mi gente oculto mi pluma, solo me trae problemas.

-¿Y qué?

-Qué linda y qué joven eres, guapi.

Pero hay gente mala ahí fuera.

-Oye, yo seré joven, pero sé cómo es la gente.

Y no deberías cambiar por ellos.

-Claro, es como si le dieras la razón a la gente así.

-Ya... Marta, tú misma has dicho que soy normal

cuando me comporto de esa manera, ¿vale?

-A ver... Que lo que quería decir...

-¿Alguna vez le pegaron por ser como sois?

Claro. Porque sois normales.

Así que, por favor,

no me digáis cómo tengo que comportarme, ¿vale?

-Hola. Pedro, ¿has vuelto a toser sangre? -No, doctor.

-Vale, muy bien. Y segunda pregunta, Elsa, ¿qué haces aquí?

-Solo venía a preocuparme por el paciente.

No he cambiado la vía ni nada, ¿eh? -Vale.

Discúlpame, no quería sonar borde.

-Pues deberías esforzarte un poquito más. -Son bravas, ¿eh?

-¿Bravas? Si yo te contara, Pedro.

Bueno, escucha, seguramente el sangrado

provenga de una hemorragia digestiva alta, ¿de acuerdo?

En cuanto hayamos hecho la transfusión de sangre

te mandaré a Digestivo para que hagan una gastroscopia.

-Gracias, doctor. -De nada, Pedro. Un placer.

El doctor Molina comenta con Celia, la profesora con fuertes cefaleas,

los resultados de las pruebas que le ha solicitado.

-Parece que está todo bien. Todo dentro de la normalidad.

Así que podrás volverte a casa. -Doctor, ¿y Sergio?

¿Le ha visto el oftalmólogo? -Sí, sí.

No tiene ninguna lesión interna.

Tiene una inflamación y un hematoma y poco más.

Así que hielo e ibuprofeno y para casa. -Gracias.

-De hecho, está ahí fuera esperando.

Le dicho que se esperara hasta que te diera a ti los resultados.

¿Le digo que pase? -Sí, por favor.

-Vale. Sigue las recomendaciones que te he dado.

Y si estando en casa, ves que no mejoras,

te vienes y te hago un estudio neurológico más profundo.

-De acuerdo. -A cuidarse.

-Gracias.

Sergio, ¿qué tal estás? -¿Que qué tal estoy?

Tú sabes que si se lo digo a mis viejos se te cae el pelo, ¿no?

Profe, tranquila, que no lo voy hacer, que yo no soy así.

Porque me vas a aprobar todo el curso, ¿a que sí?

-Sergio, yo no puedo hacer eso. -Sí, claro que puedes.

Porque si no, ya te puedes ir despidiendo

de dar clases en el insti,

y ya me dirás tú de qué te va servir saber tanto de autores

en un curro que no sea ese. Así que ya sabes lo que te toca.

Un médico digestivo le realiza una gastroscopia a Pedro Luque,

el paciente con anemia y posible hemorragia digestiva alta.

-En la gastroscopia de Pedro no hemos encontrado puntos sangrantes,

pero sí malformaciones vasculares en el tracto digestivo.

Y sospecho que puede ser debido a los malos hábitos alimentarios que tiene.

Escucha, Pedro, hemos visto

unas malformaciones vasculares en el esófago, ¿de acuerdo?

No son excesivamente graves.

¿Qué deberíamos hacer, Elsa?

-Ingresarlo.

-Ingresarlo, eso es.

Así que te recomiendo que te quedes, ¿vale?

Me gustaría ver cómo evolucionas, ver cómo va la anemia

y en el caso de que sea necesario, pues haríamos pruebas,

pero mejor si te quedas. ¿Vale? Venga.

-Molina, ¿has cambiado tú las guardias de urgencias?

-Sí, ¿por?

-Pues porque es Arce el que se encarga, ¿vale?

Así que déjalas como estaban.

-Bueno, yo creo que está bien como está,

pero si me lo pides por favor igual me lo planteo.

-Pues no, no te lo voy a pedir por favor porque es una orden.

-Esta actitud me cuadra más contigo, vale.

La verdad es que no me gusta recibir órdenes, pero no sé...

Las tuyas son diferentes.

Al fin y al cabo, tú eres la que manda, ¿no?

-Pues eso.

-Hola. -Hola.

Pero si sois las pequeñas activistas.

-Oye, no te rías.

-Mira, te hemos traído una cosa muy interesante.

Son los posts de un blog, ya verás, léelo.

-Se llama "Cuarentón y hombre". -Muy bien. Sí.

¿Y sabéis lo que es el colectivo LGTB?

-Pues sí. Los gays, bisexuales, lesbianas... -Transexuales.

-Ah, muy bien. ¿Y LGTBQIA?

-(AMBAS) No.

-Chicas, os agradezco que queráis ayudarme

o que pensáis que me estáis ayudando,

pero ¿de verdad creéis que no sé nada de mi condición sexual, guapis?

Sois maravillas, pero esto...

-Pues menudo corte nos ha pegado Pedro, ¿no?

-Ya te digo.

Bueno, en verdad nos hemos motivado.

-Ya, un poquito.

A ver, si no sé qué hacer con mi vida,

¿para qué me meto en la de los demás?

-Bueno, pero tú imagínate, tienes un montón de tiempo.

Eres muy superjoven. -Ya.

No, si tiempo parece que me sobra.

Mira, en unos meses he querido ser fisioterapeuta,

luego me dio por ser periodista, luego que si quise ser fotógrafa.

Ahora me da por pintar.

-¿En serio pintas? -Sí.

-¡Qué guay! ¿El qué? -A ver, tampoco es muy importante.

¿Quieres que te lo enseñe? -Claro, enséñamelo.

-Vale. -Qué guay que pintes. Cómo mola.

-A ver, tampoco es... No sé. Mira, tengo este que me gusta mucho.

-¿En serio tú haces eso? -Sí.

-Están increíbles. ¿Y no subes a ningún sitio?

-A ver, hice una tira con mi padre.

Pero nada, solo lo entregué a los colegas y ya está.

-Pero esto tiene que verlo todo el mundo. -Me da mucho corte.

-¿Qué dices? -No.

Además, mi padre dice que lo publique en Internet, ¿eh?

Pero... -Claro.

No sé. Es que además la gente es muy mala

y pueden criticar y no, no. Quita, quita.

-Que digan lo que quieran. En serio, súbelo.

Están muy guays, ¿eh? Qué chulos. A ver...

Los dolores de cabeza de Celia han empeorado

y ahora se le suman náuseas, vómitos

y una preocupante disminución de la visión.

-Estábamos en su despacho discutiendo unas cosas de la asignatura

cuando ha empezado a decir no sé qué movidas de que le dolía la cabeza,

de que si nos encontraba bien y que la culpa era mía. ¡Puf!

Yo al principio pensaba que era una excusa para librarse de mí,

pero cuando ha empezado a vomitar y a decir que no veía bien,

he llamado a ambulancia.

-Celia, tápate el ojo derecho y mira un punto fijo, ¿vale?

Quiero que sigas mi dedo. Dime dónde dejas de verlo.

-Hasta ahí.

-Creo que tienes problemas de visión con el campo temporal izquierdo.

-O sea, que esto no es una simple cefalea, ¿no?

-Me temo que no.

En la exploración no he encontrado

ningún signo de inflamación de las meninges

lo que, en principio, es una buena noticia.

Ahora le están haciendo una radiografía de tórax

para averiguar si hay alguna alteración cardiaca

que, de manera secundaria,

esté afectando a la circulación del cerebro.

En cualquier caso, tenemos que seguir haciendo pruebas para descartar...

-¡Molina! -Perdonad. ¿Sí?

-Te dije que dejaras los cuadrantes como estaban.

-Sí, que los dejara como estaba ahora.

-No. Como estaban antes, no te hagas el tonto, por favor.

-Bueno, vale, Natalia, no te lo tomes tan a pecho.

Lo entendí así, no pasa nada.

No sé, te noto muy tensa, muy irascible.

Igual deberías liberar tensiones.

Dándote un masaje relajante, por ejemplo.

Mira, conozco un sitio que es perfecto.

Si dices que vas de mi parte, te hacen precio.

Ah, estás aquí, si no te importa, me voy a llevar a la paciente

para seguir haciendo lo que mejor se me da hacer.

(SUSURRA) Aparte de dar masajes, claro.

Ya me encargo. Nos vamos.

-¿Qué? -Que si tomamos un café.

O quien dice un café dice una tila.

-Vamos.

Al día siguiente de su ingreso

para tratar de encontrar el motivo de su anemia,

el estado de Pedro Luque empeora.

-Taquicardia y fiebre. -Y está hipertenso.

-Escucha, podría entrar en shock hipovolémico, ¿vale?

Vamos a llevarlo a la UCI. ¿Te encargas?

Tranquilo, tranquilo. ¡Rápido, rápido!

Ante el empeoramiento de Pedro el diagnóstico se reorienta

hacia algo respiratorio más que digestivo,

ya que en una gastroscopia no hemos encontrado ningún sangrado

que explique la anemia tan severa que padece.

El doctor Dacaret sigue haciéndole pruebas a Pedro Luque

en busca de alguna anomalía que justifique su anemia.

Le hemos realizado a Pedro una ecocardiografía

pensando que podría tratarse de una endocarditis,

pero lo hemos podido descartar.

Por otro lado, en la placa de tórax

hemos visto restos de sangre en el pulmón derecho.

Esto podría ser el foco del sangrado y la explicación de la anemia.

Lo queremos ahora será mandarlo a neumología

para estudiar con más profundidad el caso con una videobroncoscopia.

-Hola, chicas. -Hola.

-¿Le has hecho ya la vidoos...? -Videobroncoscopia.

-Eso. -Sí, sí.

Y hemos visto restos de hematíes en el árbol bronquial

y también en la glotis. -¿Eh?

-Perdón, eso quiere decir que el foco de hemorragia están los pulmones.

-Papá...

-A ver, Marta, que está sangrando por el pulmón, ¿vale?

Y eso le ha producido la anemia.

Y también hemos visto

que tiene un coágulo de sangre en el pulmón derecho.

-Vale, vale. Y entonces ¿qué va a pasar?

-Bueno, le hemos trasladado a quirófano

porque queríamos extraer el coágulo aspirándolo,

pero no se puede.

Está localizado de tal manera que hay que operar.

-Papá... -Marta, no me lo puedo creer.

Parar parar el sangrado. -Vale.

-¿Es muy crítica la situación? -Bueno, sí.

Es bastante grave, pero tranquilas, que se pondrá bien, ¿vale?

Bueno, hasta ahora.

-Celia, mira la acreditación y no muevas los ojos, ¿de acuerdo?

El doctor Molina le acaba de realizar

una exploración de fondo de ojo a Celia

buscando las causas de sus cefaleas.

-¿Qué ocurre?

-Creo que tienes un edema de papila. -¿De papila o de pupila?

-No, de papila. Son cosas diferentes.

La papila es un área circular muy pequeña

que está en el centro de la retina

y es la zona por donde salen las fibras nerviosas

que conforman el nervio óptico. -¿Y eso qué significa?

-Pues eso nos indica que hay algo

que está haciendo que la presión dentro de tu cráneo aumente.

Podría ser una hemorragia, un edema cerebral...

-¿Un tumor?

-Sí, puede ser un tumor.

Te voy a dejar ingresada en Neurología

y voy a hacer una prueba de imagen

para saber exactamente qué es lo que lo está provocando.

-Y nada, mi padre dice que ha salido bien la operación

y que le han extirpado el coágulo del pulmón, creo.

Y se está recuperando. -Bueno, sí,

supongo que ahora le tendrán que hacer un TAC de control

para asegurarse. -Sí, creo que dijo eso.

-¿Qué te pasa? -Nada.

-¿Cómo que nada? -Nada. A ver...

Que ya me he creado lo de la página web para el blog.

-¡Qué bien! ¡Muy guay! Así podrás subir ya tus dibujos.

-No sé... -¿Cómo que no sabes?

-No sé porque antes estaba muy convencida,

pero me he puesto a pensar y seguro que va a haber gente que critique.

-¿Sabes a quién me recuerdas con esa actitud?

-¿A quién? -A Pedro,

con su cosa de hacerse el machito para la gente.

-Vale, no tiene nada que ver esto. -No, claro,

porque lo suyo es muchísimo más delicado.

-¿Y si me ponen verde? -¿Qué? ¿Y se ponen verde qué?

Después de extraerle quirúrgicamente el coágulo de sangre,

Pedro se somete a un TAC torácico

para comprobar el estado de su pulmón derecho.

-El TAC ha confirmado que, a consecuencia del sangrado,

Pedro ha perdido volumen

y la capacidad de ventilación del pulmón.

Es como si hubiera sufrido un infarto.

Y en los alveolos, en lugar de aire, encontramos líquido.

Lo que vamos a intentar hacer es repararlo

con una arteriografía pulmonar

para tratar de regenerar el flujo respiratorio circulatorio.

-Oye, perdona. ¿Tienes un minuto?

-Sí.

-¿Sabes qué le pasa a Celia?

-Según tengo entendido, tú no eres familiar, eres su alumno.

Entonces me temo que no puedo informarte de su estado.

Avísame cuando esté, ¿eh? -Sí.

-Solo dime si es por el estrés.

-Lo siento mucho, chaval.

No puedo decirte nada.

-No, si no me va a venir mal. Oye, es muy picón el Molina ese, ¿no?

-¿Picón? Es un soberbio. Además, esa sonrisa, pavoneándose todo el día...

Blanqueada, por cierto.

-Lo que tienes que hacer es evitar seguirle el juego.

-Juanjo, ¿tú me ves siguiéndole el juego, sinceramente?

Pero es que se mete hasta con mis pacientes.

Pacientes que no le corresponden.

Está todo el día así

y yo no sé a qué ha venido, pero estoy preocupada, ¿eh?

Espera... ¡buah! -¿Te duele el cuello?

-Pero mucho.

-Lo que tienes que hacer es ir a darte masaje.

Sí, porque dices que le odias... Porque si no, yo pensaría que...

-¿Que qué? -Nada. Tómate la tila.

-Ya, tú también.

Tras la arteriografía y más transfusiones,

la hemoptisis, tos con sangrado de Pedro,

cede por completo y es trasladado a planta.

-Hola. Mi padre ya está de camino, ¿vale?

-Uf, tu padre. Qué guapo tu padre, ¿eh?

Y bien calladito que te lo tenías.

-Oye, que queríamos pedirte disculpas

por si te habías molestado por habernos metido un poco en tu vida.

-Sí. -No, no pasa nada, de verdad.

No pasa nada, chiquis.

Y algo más, os voy a contar una historia.

Mira, yo estaba en la calle con un amigo.

Estábamos andando, yo con la pluma, toda loca, me daba igual todo.

Estaba cómodo. Y bueno, de repente, dos chicos adelante se giran,

me ponen una cara horrible.

Me paralizó. Dejo de ser yo. Mi amigo me dicen:

"nena, ¿qué te pasa? Pasa de ellos". Y pasé.

Llegamos a la esquina, se fue por un lado.

Yo me fui para el otro.

Y cuando doblo la esquina, están ahí los dos.

Cuando quise acordarme, ya estaba en el suelo.

Con la nariz sangrando.

-Lo siento.

-A mí me encantaría deciros que esto fue mi adolescencia,

que fue una experiencia que marcó mi vida,

pero esto pasó el mes pasado.

A veces no tengo que ser yo porque si no, me pegan.

Después de encontrar signos de un aumento de la presión intracraneal,

el doctor Molina somete a Celia a varias pruebas de imagen.

-Ni la resonancia magnética y el TAC ni la punción lumbar

han podido mostrar alteración alguna

que explique el aumento de la presión intracraneal.

Lo que se hace absolutamente imprescindible

es saber exactamente de qué presión intracraneal estamos hablando.

Para ello ha sido necesario colocarle un sensor epidural,

que es la manera menos invasiva para comprobar estos datos.

El sensor se coloca a través de un agujero entre el cráneo

y los tejidos de la duramadre.

Con todos los datos recabados

podemos decir que estamos ante un pseudo tumor cerebral.

-¿Un pseudo tumor? -Sí.

Bueno, pero tampoco te asustes por cómo suena.

Es la manera de llamar

a la hipertensión intracraneal de origen desconocido.

-Entonces, ¿no es un tumor? -No, no lo es.

La prueba de imagen ha descartado que sea cáncer.

Lo que sí parece tener relación

con el aumento de presión intracraneal

es que seas una mujer con sobrepeso.

Más del 90 % de los pacientes que sufren esta dolencia lo son.

La buena noticia, que la hay, es que lo hemos cogido a tiempo.

Los problemas de visión con los que llegaste al hospital

nos indicaban que estábamos ante un problema grave.

De hecho, hemos corrido el riesgo

de sufrir una pérdida de visión total.

-¿Pero hay tratamiento entonces? -Hay tratamiento. Tranquila.

Empezaremos, en cuanto se pueda, con un tratamiento diurético.

También es recomendable una disminución de peso,

pero en este sentido no hay ningún dato concluyente.

Unas punciones lumbares repetidas

también harán que los síntomas mejoren.

-Ey, ¿qué tal?

-Déjenos.

-Como quieras.

-¿Cómo estás, profe?

-Bueno, la verdad es que es un alivio saber

que no tengo un tumor la cabeza. -Me alegro.

-Gracias. -Ché, no te confundas, ¿eh?

Que lo que me da buen rollo es que nuestro trato sigue en pie.

-Querrás decir tu chantaje. -Profe, no me rayes, ¿vale?

Llámalo como quieras, que yo no controlo de palabras.

El caso es que me tienes que aprobar, y si no, ya sabes lo que toca.

-Mira, Sergio, sí, te tiré un borrador ver la cara, ¿eh?

Y pagaré lo que tengo que pagar por ese error

pero no te voy a aprobar.

Yo no soy profesora para ganar un sueldo fijo, ¿sabes?

Lo soy porque me gusta formar personas

y aprobándote no te estaría beneficiando en nada.

Que estudies Lengua y Literatura

no es una cuestión solo de aprobar o no aprobar, Sergio.

Es una cuestión de crecer como persona.

De aprender a hablar.

De saber relacionarte en un futuro, en un mundo de adultos...

-Joe, qué chapa, tía.

Última oportunidad, ¿me vas a aprobar o no?

-No, Sergio, no te voy a aprobar.

Aunque me cueste mi empleo, una denuncia o lo que sea.

Por tu bien, no te voy a aprobar.

-Pues atiende a las consecuencias.

-No veo. No veo. ¡Enfermera! ¡No veo! ¡No veo!

-Hola, Pedro.

Bueno, qué raro que estéis aquí, otra vez.

A ver, escucha, tengo buenas noticias, ¿de acuerdo?

Hemos estado mirando los resultados de la arteriografía con Neumología

y hemos llegado a la conclusión de que tienes una enfermedad

que se llama de una forma un poco rara, ¿de acuerdo?

Es Osler Weber Rendu.

-Eso suena a que me quedan dos meses de vida.

-No, no, no saques esa conclusión porque no es para tanto.

La enfermedad de Osler Weber Rendu es un trastorno genético

que se caracteriza por la formación anómala

de vasos sanguíneos en la piel, las mucosas y en algunos casos,

en los pulmones, el hígado y el cerebro.

Estas anomalías pueden llegar a derivar

en hemorragias respiratorias o digestivas,

como es el caso de Pedro.

Mira, el tratamiento consiste básicamente

en reducir el sangrado de las lesiones y en evitar complicaciones.

Y también en eliminar las malformaciones arteriovenosas

que tienes en los órganos.

-¿Y con ese tratamiento me curo?

-Bueno, a ver, la enfermedad en sí no tiene cura, ¿vale?

Pero sí que se pueden tratar los síntomas y evitar que se compliquen.

Por ejemplo, ahora mismo cuando vayas al dentista,

tendrás que tomar antibiótico siempre, ¿de acuerdo?

Tendrás que estar dos o tres días ingresado y en cuanto mejores,

evoluciones, tendremos que hacer una nueva videobroncoscopia

para permeabiliza la zona, ¿vale?

-No te preocupes porque mi padre habla así, ¿vale?

Luego te lo explica normal.

-Como consecuencia del sangrado de los bronquios,

estos han perdido parte de su funcionalidad.

Así que ahora tenemos que reparar el daño

para recuperar la autonomía respiratoria

y que queden los menos daños posibles.

No te preocupes, ¿de acuerdo?

Porque las personas que padecen tu enfermedad

tiene nueva esperanza de vida normal, como cualquier otra persona.

Y, además, el síntoma más recurrente son sangrados nasales,

así que tranquilo.

-Qué alivio, guapa, porque estaba cargada de miedo.

-Ya, bueno. Normal. Normal porque estás un poco grave.

Bueno, os dejo, ¿vale? Adiós. -Chao.

¡Ay, tu padre!

Quiero un poquito terminar de deciros lo que estamos hablando.

A ver, yo tengo que lucharla todos los días, ¿de acuerdo?

Esa es la verdad.

Pero con personitas tan lindas como vosotras,

que, aunque soltéis lo primero que os venga la cabeza, sé que me cuidáis.

Y de esa manera,

sé que es mucho más fácil poder ganar esta batalla.

De verdad.

Después de que los problemas de visión de Celia empezasen a empeorar

el doctor Molina ha tenido que programar una intervención

para reducir rápidamente la presión intracraneal.

-Si dejásemos pasar mucho tiempo

podrían comprimirse las terminaciones nerviosas de la retina,

haciendo que los problemas de visión sean irreversibles.

Por eso hemos decidido colocarle un drenaje

para que el exceso de líquidos sea reabsorbido por el sistema linfático.

Y bueno, afortunadamente, hemos actuado a tiempo.

Todo ha ido muy bien, Celia.

Pero bueno, tendremos que estar pendientes

para evitar que se vuelva a producir este aumento de presión intracraneal.

-Muchísimas gracias, doctor. -No hay de qué.

(SUSURRA) Para eso nos pagan.

Por cierto, ha venido la persona que quiere verte.

Dice que es el padre de un alumno. -¿Le ha dicho de qué alumno?

-El padre de Sergio, Sergio Márquez.

Pero si quieres, puedo decirle que venga en otro momento.

-No, que pase.

-Que vaya bien. -Gracias.

-¿Es usted la profesora de mi hijo Sergio? -Sí.

-Me lo ha contado todo.

-Yo solamente le puedo decir que lo siento.

-No.

Muchas gracias.

-Quién me iba a decir que la persona que mejor me iba a entender

iba a ser el padre de Sergio.

No lo del borrador, porque eso es imperdonable,

pero sí en mi empeño en que el chico estudie,

en la importancia de todo esto para su futuro.

Ahora solamente falta que Sergio también lo entienda.

-¿Vamos? -Sí, ya estoy. Sí.

Oye, ¿colgaste tus dibujos?

-Eh..., no. No, qué va. No. -¿Cómo que no?

-A ver, no sé. No estoy muy convencida.

-Pásame tu móvil. -¿Por qué?

-Porque sí. Pásame tu móvil.

A ver... -Ten cuidado, ¿eh?

-Blog de Marta... -No, no. Elsa, escúchame, no.

-¿Contraseña? Contraseña.

-Doctor Pelocho.

Encima no te rías.

-Doctor Pelocho.

A ver... subir. -Espera, no.

-Subir archivo.

-Elsa, ¿qué haces?

-Botón de publicar.

-No, no, no... -No, si es que lo vas a hacer tú.

-¿Seguro? -Pues claro. Segurísimo. Dale.

-Vale.

¡Publicado! -Ya está.

¿Ves como no era para tanto?

Ya tienes tu primer trabajo en Internet.

-Vale.

Oye, Elsa, que me ha encantado conocerte.

-Y mí también.

Y bueno, que podemos hacer cosas fuera de aquí.

-¿Sí? Hay una cafetería a la que podríamos ir.

-Natalia, disculpa, esta guardia hay que cambiarla.

-Pues ponla para el martes, ¿vale? -De acuerdo, gracias.

-Hasta luego. -Chao.

  • Centro médico - 02/01/18 (1)

Centro médico - 02/01/18 (1)

02 ene 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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