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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 01/12/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

-Sí, María. Sí, si ya me lo dijiste.

-¡Ten cuidado, hombre!

-Perdona, perdona. Lo siento. Lo siento, de verdad; perdona.

Juan ha ido a Urgencias con un fuerte dolor cervical que no cede.

La doctora Marco le está explorando.

-Llevo con este dolor dos meses ya. Y es que me está matando.

Estoy tomando analgésicos y eso. Pero no..., el dolor no se va.

Mira, justo salía de la farmacia. De comprar algunos. -Ya.

¿Tu nombre era, discúlpame? -Juan.

-Juan, claramente tienes una contractura

de la musculatura cervical, ¿eh?

Sí, porque está muy dura y es dolorosa. -Sí.

-Ahora voy a hacerte una exploración neurológica

y vamos a empezar valorando la fuerza y la sensibilidad

de los brazos y de las manos. -Ah, vale.

-Necesito que pongas los brazos en cruz, como yo.

-Así. -Bien.

Y ahora sube los brazos fuerte, todo lo fuerte que puedas, contra mí.

Muy bien.

Llévate las manos a los hombros, fuerte.

-¡Aa! -Ahí, vale.

¿Has estado más estresado de lo normal últimamente?

-No. No, estresado no. -¿No?

-A ver: tengo el estrés que tiene uno habitualmente en el trabajo.

Y sí es verdad que, desde que mis padres murieron

y Santi se vino a trabajar y a vivir conmigo,

pues me he encargado yo. Tengo ajetreo.

-Deja la rodilla muerta, muerta.

-Perdona.

Nada, que mi hermano. Dice que no,

que no estoy estresado ni nada de eso,

que tengo los nervios típicos del trabajo.

-Ya. ¿Sabes qué pasa, Juan?

Que es que yo sé algo de lengua de signos,

y creo que no te ha dicho eso.

-Sí.

-Me ha quedado bastante claro que estás estresado. -Sí.

-La exploración neurológica que hemos hecho es normal.

Pero aun así voy a pedirte una radiografía de las cervicales, ¿vale?

Para quedarme más tranquila. -Vale, perfecto.

Teléfono

-Lo puedes coger si quieres, no te preocupes.

-Sí. Perdona, lo siento, ¿eh?

No, no. No es importante.

-Antes de nada, quiero agradecerte en mi nombre

y en el resto de miembros del consejo que hayas accedido a reunirte

el primer día que te incorporas de nuevo al hospital.

Y de verdad que no sabes cómo siento

que hayan suspendido las labores de búsqueda del doctor Mendieta.

-Bueno, pues muchas gracias, Sonia.

Cuéntame para qué querías que nos reuniésemos, por favor.

-Me temo que tenemos un pequeño problema

con la Dirección del hospital. -Pero ¿por qué?

Si Natalia está haciendo un trabajo estupendo, ¿no?

-Bueno, no sé si sabrás

que ha aceptado el 93 % de la Asociación de Enfermeras.

-Ya. Pero eso lo habrá hecho porque es algo positivo para el hospital.

-Sí, pero también es más gasto.

La fundación ha conseguido salvar al hospital.

Pero esto no se puede convertir en un coladero de dinero.

Se supone que íbamos a apostar por investigación puntera,

no a reconstruir residencias para la tercera edad.

-Bueno, Sonia. Lo de la residencia fue decisión mía, no de Natalia.

-Ese proyecto salió adelante

por el respeto que te tienen todos en el Consejo.

Pero la fundación tiene abiertos muchos frentes,

tenemos que tener cuidado con el dinero.

Romero tenía que haber ajustado los gastos.

-Bueno, pues hablaré con ella

y le diré que se esfuerce más con el control del gasto.

-Bueno, no sé si hablar con ella va a ser suficiente.

En la sala de Rayos le realizan una radiografía cervical a Juan,

el paciente que presenta un fuerte dolor en el cuello.

-A ver, Juan, ya te puedes incorporar y te puedes vestir.

-Ah, vale. ¡Aaa!

-Venga, ánimo. -Gracias.

-Aquí tienes la camiseta. -Vale.

-Bueno, mientras te la pones,

te cuento lo que he visto en la radiografía.

-Voy vistiéndome.

-Bueno. Mira, hay una rectificación de la lordosis cervical.

Eso es típico en una contractura,

como te comentaba antes, cuando te he explorado.

Una contractura es una contracción

mantenida involuntaria de la musculatura.

Y lo que sucede es que la contractura produce dolor,

y el dolor a su vez produce un aumento de la contractura.

-Ya. Entiendo.

Pero a ver: entonces, ¿qué tengo que hacer para curarme?

O, por lo menos para que me deje de doler.

-Mira: lo que voy a hacer es derivarte a la fisioterapeuta.

Ella va a intentar disminuir el tamaño de la contractura,

y además seguramente te mandará algunos ejercicios

para hacer en casa con el cuello. -Vale.

-Pero quiero pedirte una resonancia magnética cervical,

porque sí que me ha llamado bastante la atención

la magnitud de la contractura

y quiero asegurarme de que estén bien todas las vértebras. -Vale.

-Ahora ya te calzas, y vamos a la consulta,

porque voy a recetarte unos antiinflamatorios

y un relajante muscular. -Vale. OK.

Teléfono

-Sí, María. Sí, perdona.

Que es que estaba en la consulta. Que me han dicho que todo está bien.

¡Cariño! Pero si ya estoy mirando residencias, pero...

Si hasta tengo información.

¡Fff! Sí, María. Pero entiende que yo le prometí a mis padres

que iba a cuidar de él.

No puedo dejarle tirado así, de la noche a la mañana.

¿Comprendes?

Venga. Venga, vale. Vale.

Cuando vuelvas de viaje ya habré hablado con Santi.

Ya le habré convencido de que esto es lo mejor, ¿vale?

Venga. Tengo que dejarte. Venga, un beso; hasta luego. Chao.

-Pero ¿qué haces aquí todavía? Oye, no es necesario que te quedes.

Bastante que me has acompañado.

-Que no te preocupes, no tengo nada mejor que hacer.

Ya te lo he dicho; anda, tira.

Chao. -Hasta luego.

-¡Qué mono es! -Monísimo.

-Alberto es un amigo de mi mujer. Bueno, y mío también.

Nos hemos encontrado por casualidad cuando venía.

Y menos mal,

porque la verdad es que los hospitales me dan un poco de yuyu.

-A ver, ¿Santos Tolosa? Vale. Pues pase, por favor.

Bueno. A ver, dígame qué es lo que le ocurre.

-Pues llevo un tiempo con la sensación de hinchazón en la cara

y en el cuello.

Sobre todo por las mañanas al despertarme.

Y cuando me incorporo para levantarme de la cama la hinchazón baja.

-Y ¿tiene algún síntoma más,

ha notado que le falta la respiración...?

-Lo que he notado últimamente es una ronquera...

Hace unos días, comiendo pescado,

noté como si se me clavase una espina.

Pero bueno, no siguió molestándome y no le di más importancia.

-Vale. Pues pase a la camilla, que le voy a explorar. -Muy bien.

-Si se nos ha clavado una espina grande de pescado en la garganta,

lo que podemos hacer son gárgaras de vinagre diluido con agua

para reblandecerla.

Y después tomar alimentos blandos

como por ejemplo la miga de pan o el arroz,

para favorecer su descenso.

De todas formas es importante acudir al médico

por si existiera alguna complicación.

Juan, el paciente que sufre una contractura cervical,

se somete a una sesión de fisioterapia

con la fisioterapeuta Marta Palacio.

-¿Cómo te sientes? -Pues mira, no te voy a engañar.

Me duele ahora más que antes.

-A ver, es normal porque te estoy manipulando la zona.

Pero en pocos días estarás mejor, ¿eh? -Vale.

-De todas formas tienes que tener paciencia,

y te voy a dar unas técnicas de automasaje

para que las hagas en casa,

hasta que vuelvas a la siguiente sesión.

-OK. -Vale. Pues ya hemos terminado hoy.

Incorpórate despacio, que te puedes marear.

¿Ahí, bien? -Sí, sí, sí.

No, no, no. No hace falta que me ayudes, gracias.

-Bueno, él te puede ayudar,

si quieres, con las técnicas de automasaje.

-No, no, no. Mejor que no haga nada; nada.

Gracias. No hace falta.

El baño, ¿me puedes decir dónde está, por favor,

que... es que no me aguanto más? -Sí. Está a la derecha.

Bueno, te acompaño yo porque está un poco complicado.

-Vale, perfecto.

-Los de la resonancia te van a mandar un mensaje cuando esté lista, ¿vale?

-Sí. Vale.

-Bueno, pues todo es normal, ¿eh? Déjeme un segundo...

Antes he visto en el historial que es usted hipertenso...

-Sí. -Vale.

¿Toma el tratamiento correctamente? -Sí, claro.

-¿Come bien? -Todo normal.

-Vale. A ver, en principio, el dolor de garganta,

yo no he visto nada que pueda justificarlo.

Así que puede ser la espina que usted dice que puede haber ingerido.

Pero en cuanto a la hinchazón que me comenta por las mañanas,

sí me gustaría dejarle en observación.

Porque me gustaría descartar el síndrome de la vena cava superior.

Que a veces provoca ronquera.

-Ya. No lo había oído nunca, pero no suena muy bien.

-El síndrome de la vena cava superior

se da cuando esta vena está parcialmente obstruida.

Los síntomas más frecuentes son: dificultad respiratoria, tos,

hinchazón de la cara,

también del cuello y de la parte superior del cuerpo.

Quiero recordar que es una dolencia grave.

Por tanto, ante la menor sospecha, por favor, acuda a su médico.

-¿Qué haces aquí?

-Me he encontrado con tu marido cuando venía para el hospital

y le he acompañado. -¿Con mi marido? ¿Qué pasa?

-Parece que sigue con lo de la espina que se comió el otro día.

-Pues mira: igual con un poco de suerte le dejan ingresado

y tenemos la casa para nosotros solos.

-Bueno, tú sabes que yo soy más de hotel, ¿no?

Oye, ¿tú no tenías hoy una reunión con el comité? -Sí.

-¿Qué tal ha ido? -Va, luego te cuento.

¿Por qué no tomamos algo fuera mientas le hacen las pruebas? -Vale.

-¿Y tú cómo estás? -Yo bien.

Oye, Marta. Que estaba pensando que, por tu cumpleaños,

podíamos hacer la fiesta en mi casa, bueno, la que fue nuestra casa.

-¿De verdad? -Sí.

A mí es que me encantaría organizar y prepararte la fiesta,

si te parece buena idea.

Marta, tú siempre haces 40.000 cosas por mí y por Aníbal.

-A ver, que me apetece un montón. Pero que no sé qué decir.

-Pues dime que sí. -Pues sí, claro que sí.

Con tal de que sea contigo... Me da igual dónde sea.

-Genial. -Muchas gracias.

-Gracias a ti. Voy a empezar a prepararlo todo.

-Vale. Yo voy a llamar a Curro para decírselo.

Curro: que voy a celebrar la fiesta del cumpleaños en casa de Silvia.

Sí, lo va a organizar ella todo. -¿Estás con Silvia todavía?

No, a ver, si claro que me apetece.

Sí, sí. Lo que pasa es que bueno,

yo también te tenía preparada alguna sorpresilla.

Nada, una sorpresa.

Pero bueno, supongo que puede esperar.

Venga, ya hablamos si eso. Chao.

Santos, que se quejaba de hinchazón en la cara y cuello por las mañanas,

espera los resultados de las pruebas

que le ha realizado la doctora Romero.

-Hola, Santos. -Hola.

-¿Qué tal está? -Bueno, ahora un poquito mejor.

-¿Sí? Me alegro.

-Bueno, tengo los resultados de todas las pruebas, ¿de acuerdo?

En la analítica lo que hemos descartado es

un desajuste hormonal tiroideo.

Por otro lado, en la ecografía

no muestra signos de síndrome de cava superior.

Y en la radiografía hemos visto que hay una elongación aórtica,

pero eso es normal, dada su hipertensión. -Ya.

-¿Le ha vuelto a molestar la garganta?

-Sí. La verdad es que la noto..., sigo notando la ronquera.

-Pues entonces vamos a hacer una cosa:

le voy a hacer una prueba antes de que se vaya.

Espéreme aquí. -De acuerdo, muchas gracias.

-Hemos hecho a Santos una laringoscopia y todo es normal.

Ahora mismo lo que vamos a hacer es esperar y ver cómo evoluciona,

además de darle el alta con un tratamiento antiinflamatorio

y antibiótico,

por si acaso esa espina estuviera escondida

y pudiera provocar alguna infección.

-Pero no puede ser: ¿Cómo que te han dado el alta?

Pero ¡si tú no estás bien! ¿O es que no lo ves?

-Mujer, la doctora sabrá lo que tiene que hacer.

-¿Pero tú te has explicado bien? ¿O como siempre, quitando importancia?

-No, cariño. Simplemente es que me fío de la doctora.

-Aquí tengo que intervenir, chicos, estáis halando de los míos.

Hay que confiar en los médicos.

-Sabrás por lo menos qué doctora te ha atendido.

-Sí. La doctora Romero. -¡Vaya por Dios!

-Mujer, no te sulfures. A ver cómo voy.

Y si no, pues vuelvo y ya está. -Ah, ¿vuelvo y ya está?

-Chicos, yo os dejo, que tengo cosas que hacer, ¿vale?

Tú ya tienes quien te lleve a casa, así que pórtate bien. Y a cuidarse.

-Gracias, Alberto. -No hay de qué. Nos vemos.

Chicas, que nada, que muchas gracias por todo, ¿eh?

-De nada. Hasta luego.

-¿Alberto? -¡Hombre, Soto!

-¡Cuánto tiempo! ¿Qué haces aquí?

-Bueno, visita. -Ah, muy bien.

-Y bueno, yo ya veo lo que haces aquí. -Sí.

La doctora Marco le está realizando una resonancia magnética a Juan,

el paciente con una contractura cervical.

-En la resonancia magnética se aprecian múltiples lesiones óseas

que afectan a varios cuerpos vertebrales y...,

y todo apunta a que estas lesiones óseas son metástasis.

Eso quiere decir que Juan tiene un cáncer

que se ha extendido a los huesos.

-¡¿Me estás diciendo que he pasado de tener una contractura en el cuello

a tener un cáncer avanzado?!

Mira, ¡no es posible, se tienen que haber equivocado!

Pero... Pero si hasta me hiciste radiografías y todo.

Y no..., y no decían nada los resultados.

-Ya. Ya lo sé, Juan.

Pero es que la resonancia magnética es una prueba mucho más precisa.

Y créeme que he estado revisando tu caso con Oncología.

Lo siento muchísimo, de verdad.

-Cáncer...

-Juan, ahora es importante que intentemos mantener la calma.

Porque todavía tenemos que descubrir dónde está el cáncer primario

que ha provocado las metástasis.

Para eso necesito saber todos los síntomas que tienes,

por pequeños que sean.

Juan tranquilo, ¿vale?

Estás teniendo un ataque de ansiedad. Intenta respirar despacio.

Traedme un ansiolítico a la consulta de la doctora Marco, por favor.

Vale, gracias.

Venga.

Juan ha sufrido un ataque de ansiedad,

por lo que he tenido que administrarle un ansiolítico.

Y una vez se ha relajado me ha explicado que, desde hace un tiempo,

tiene dificultades para orinar.

Tras realizarle un tacto rectal, tengo la sospecha

de que el cáncer primario es un cáncer de próstata.

Así que ya le he pedido una analítica de sangre, con los niveles de PSA.

-Pues me alegro un montón de verte. Dale recuerdos a tus padres.

-Se los doy. Aunque, bueno, hace mucho que no sé nada de ellos.

Bueno, ya me conoces.

No soy el típico hijo que va llamando cada semana para ver cómo están. -Ya.

-Pasaron a la reserva a mi padre y se mudaron a Menorca y allí siguen,

felizmente casados.

En eso tampoco salgo a mis padres. Ya me conoces. -Sí.

-Que no te preocupes, que les doy recuerdos.

Que me ha gustado verte. -Bueno.

-Oye, Soto. Me gustas con el pelo corto. Te queda muy bien.

-Gracias.

-¡Andrea, un segundo! Hola. ¿Cómo estás? -Bien.

-No, bien, bien estás, claro. ¿Quién es?

-¡Aaah! -¡Aaah!

-El hijo de unos amigos de mis padres. -Ajá.

-Los suyos y los míos compartieron destino unos años.

-Que compartieron destino.

Bueno, ¿y tú no te has planteado compartir algo con él?

-No. -¿Por qué no?

-Hombre, porque soy una mujer felizmente casada...

-Ya. -De hecho, es más tu tipo.

-¿Qué es mi tipo? No.

Yo sí soy una mujer felizmente casada, Andrea.

-Ya. -Eso no quita que...

Pues que esté muy bien, ¿no? -No está mal, no.

-No está mal.

-¡Bueno...! -Hasta luego.

-Hasta luego, hasta luego.

-¡Marco!

-Hola. ¿Qué tal?

-¿Qué tal, cómo va? -Bien, bien, bien.

Oye, mira, que quería darte las gracias

por la fiesta que le estás haciendo a Palacio.

-Nada. No es nada, Curro. -No, no. Sí que lo es.

Y más después de lo que te ha pasado.

Oye, mira. Que quiero que sepas que yo entiendo perfectamente

que es un esfuerzo muy grande,

y entiendo que, si no tienes ganas pues...

-Curro, si hago la fiesta es porque quiero y me sobran las ganas.

-Ya, ya. Por supuesto, por supuesto. -Muy bien.

-Oye, que perdona por lo que te he dicho, ¿eh? No sé si te ha molestado,

pero vamos, que conmigo puedes contar para lo que quieras.

-Muy bien; pues muchas gracias.

Te dejo, que me está esperando un paciente. -Vale.

-¿Qué tal? -Buenas.

-Juan, ya tengo los resultados de la analítica de sangre que te he hecho,

y los niveles de PSA han salido muy elevados.

-¿Y eso qué significa?

-El PSA es el antígeno prostático específico.

Es una proteína que producen las células de la glándula prostática.

Y el hecho de que esté elevado, en tu caso, con tus síntomas,

no orienta a que el cáncer primario sea un cáncer de próstata.

-Vale, estupendo. ¿Algún mazazo más? ¿Antes de que acabe el día?

¿O ya esto es suficiente?

-Para confirmarlo tenemos que hacerte una biopsia de la próstata.

Y después hay que hacer un estudio de extensión del tumor;

con una gammagrafía ósea y un TAC toracoabdominopélvico.

-Mira, es que de verdad que yo no entiendo para qué tantas pruebas.

Pero si luego los resultados te indican que todo va mucho peor.

-Primero vamos a hacer todas las pruebas de imagen, ¿vale?

Ahora vendrán a por ti.

Santos, que sufría hinchazón en cuello y cara por las mañanas,

ha tenido que volver al hospital

después de que sus síntomas hayan empeorado.

-Está mareado y con la marcha algo inestable.

Aunque parece que no ha perdido ni fuerza ni sensibilidad.

-Vale. Por favor, Jesús. Una silla de ruedas...

Vale. Santos, tranquilo.

Mar, hay que preparar un TAC de urgencia, ¿eh? Podría ser un ictus.

-Muy bien. Enseguida voy.

-Yo no estaría tan seguro de que sea un ictus.

-Bueno, solamente estoy aplicando el protocolo.

-Ya, pero es que creo que aplicar el protocolo en este caso

es una pérdida de tiempo. -Discúlpame.

-Si ya descartó el síndrome de la vena cava superior,

aplicar el protocolo del ictus es una pérdida de tiempo, insisto.

-A ver: cuando hicimos la ecografía, no fue concluyente.

-Ah, entiendo. O sea, que el problema viene

porque no hizo el TAC cervical cuando tuvo que hacerlo, ¿no es eso?

-No. Es que en ese momento no estaba indicado hacer el TAC.

De todas formas, no me gustaría que dudara de mi profesionalidad.

¿Quién es usted? -Alberto Molina.

Neurólogo e internista.

Pero por favor, doctora. No pierda su valioso tiempo conmigo.

Hay un paciente que atender, ¿no? -Claro, claro.

-Bueno, Santos, pues el TAC no ha mostrado indicios de ictus, ¿eh?

¡Santos! Santos, ¿se encuentra bien?

¡Por favor, Eva, avisa a una enfermera!

Tranquilo. Santos, tranquilo. Míreme. Venga, respire despacio... Eso es.

Santos ha empezado a sufrir

la hinchazón que decía tener por las mañanas.

Pero también se le han hinchado los brazos y no podía respirar.

Por tanto, lo que hemos hecho es llevarle a la UCI

para asegurar la vía aérea.

Más que algo isquémico,

yo creo que podría ser algo circulatorio o venoso.

Tras haberle hecho una gammagrafía ósea y un TAC toracoabdominal,

Juan, el paciente con metástasis en las vértebras,

espera en planta los resultados.

-Adelante. -¿Qué tal?

-Pues nada: estoy preparado para el siguiente mazazo.

-Juan, el estudio de extensión está bien.

No hemos visto ninguna lesión ni en el hígado ni en los pulmones.

Sí, es bueno.

-Bueno a ver. Que aquí el que no se controla es porque no quiere, parece.

-Bueno, Juan: ahora tenemos que hacerte la biopsia de próstata,

como te comenté.

Para confirmar que es un cáncer de próstata

y para averiguar a qué tipo de tumor nos enfrentamos.

-¿Más pruebas? ¿En serio? Mira, lo siento.

Yo no me voy a hacer más pruebas. ¡Estoy harto, harto ya de pruebas!

¿Qué más da si es cáncer de próstata o de lengua o de lo que sea?

Mira: cuando me muera, al hoyo y punto.

Dicen: ¡pruebas, pruebas, pruebas y yo ya harto, ya!

¡Prueba, prueba, prueba! ¡Que no!

¿No entiendes nada?

No, no. Espera, espera, espera. No es lo que estás pensando.

En una residencia, ahí, van a tener todo lo que tú necesitas.

Además, María y yo hemos estado...

Vale. Vale, vale, vale.

-¿Qué te ha dicho? -Que tengo que hacerme las pruebas.

-Pues vamos a hacerle caso. -Vale.

-Voy a prepararlo todo para la biopsia.

La doctora Romero ha conseguido estabilizar a Santos

y le realiza una ecografía para confirmar sus sospechas.

-He visto un aumento de calibre de las venas yugulares internas

y también trombos,

que están impidiendo que la sangre fluya correctamente.

Todo esto lo hemos confirmado con el TAC.

Por tanto, lo que Santos tiene es una trombosis yugular bilateral.

Espero que el tratamiento que le hemos puesto, surta efecto.

Llaman a la puerta

¿Sí?

¿Qué tal Andrea? -Hola.

Te traigo los informes de Cirugía que me has pedido.

-¡Fff! Para otro momento, por favor, ahora mismo no puedo más.

Los leo luego, ¿vale? -Bueno, bueno.

-Gracias. -¿Has tenido un día largo?

-No. Largo no. Eterno: o sea, no veo el fin, sinceramente.

Tengo un montón de trabajo atrasado,

con el tema de la dirección del hospital, y encima me he enterado...,

bueno, no sé si lo sabes tú.

Que me están buscando las cosquillas los de la Fundación Castelo.

-Algo he oído. -Ya.

Y tu amigo, por cierto: un prepotente. -¿Qué amigo?

-El de la barbita, con canas, el de los ojillos azules.

-¡Ah, Alberto! -Sí.

-Ah, bueno. Tampoco es amigo mío.

Hace un montón de años que no le veía.

-Bueno, da igual. Un prepotente. -Vale. Me ha quedado claro. -Sí.

-Es un prepotente pero está muy bueno, ¿no?

-Venga, anda. -Hasta luego.

-Hasta luego.

-¿Ya estás lista? -Sí. Termino esto y nos vamos.

-Qué ganas ya de llegar a casita, ¿eh?

-Pues sí.

-Oye, que he estado hablando con Marco de lo de la fiesta.

-¿Me vais a hacer una sorpresa?

-Bueno, la verdad que lo que más me ha preocupado de la conversación

es que, a ver, no sé, ¿eh?

Pero creo que Silvia te está utilizando,

para superar el duelo de su marido, ¿no?

-No, hombre, no. No, no. No creo.

¿Tú crees? -Yo creo que sí.

-A ver, a mí lo que me ha dicho Silvia

es que quería agradecerme todo lo que he hecho por ella.

Y no sé. No sé si lo habrá hecho por no pensar.

Pero, que tampoco me parece algo malo.

-Hombre, según se mire.

Porque yo creo que lo mejor que puede hacer Silvia

es aceptar su nueva situación.

Y estar todo el día de fiesta y disimulando,

haciendo como que no pasa nada, pues no sé,

no creo que sea bueno para ella, la verdad.

Pero oye, cariño. Que yo no soy quién, ¿eh?,

para meterme en vuestra relación.

Que mira, que olvida lo que te acabo de decir, ¿vale? -Vale.

Recojo esto y estoy, ¿vale? -Sí.

Santos se recupera de sus síntomas

tras recibir el tratamiento instaurado por la doctora Romero.

-¡Madre mía, todavía tengo el susto en el cuerpo!

No se preocupe, que seguiré sus indicaciones.

Muchísimas gracias, doctora. -Nada. No es necesario darlas.

Estoy haciendo mi trabajo.

-Si no le hubiese usted dado de alta el primer día, no estaríamos aquí.

-Bueno, médicamente le podía dar el alta, ¿de acuerdo?

Nadie podía prever esto.

De todas formas, entiendo su comentario.

Total no es médico, ¿no?

Aunque pertenezca a la fundación Castelo.

-Seguramente usted y yo

vamos a tener una reunión próximamente en su despacho.

-Cuando usted quiera.

Hasta luego. -Hasta luego.

¡Sonia! -Ay, si es que eres demasiado bueno.

¿Pues tú no ves que te está toreando? -Sonia, ¿tú me quieres?

-Pero bueno, ¿a qué viene esa pregunta? Pues claro que te quiero.

La doctora Marco le comunica a Juan

los resultados de la biopsia de próstata.

-¿Qué tal?

Juan, ya me han llegado los resultados de Anatomía Patológica

de la biopsia de próstata,

y se confirma que tienes un cáncer microcítico de próstata.

-Bueno, yo ya venía preparado para el resultado.

Pero ¿me puedes decir cuánto tiempo..., cuánto tiempo?

-A ver, Juan:

voy a intentar explicarte la situación lo mejor posible.

Es, es un cáncer bastante raro,

y aparece en edades más precoces que otros cánceres de próstata.

Por eso su comportamiento es más agresivo de lo normal.

-Vamos, que me ha tocado la muñeca chochona de todos los cánceres.

¿Es eso?

-Por el tipo de tumor que es, y por su extensión, por las metástasis,

no podemos superarlo.

El único tratamiento posible es

con quimioterapia y radioterapia ósea paliativa,

como medida de control del dolor.

-Paliativo. Vale.

Ya sabemos todos cómo termina esa peli.

-Bueno, me voy a marchar

para que podamos empezar cuanto antes con la quimioterapia.

-Yo creo que voy a pedirle el divorcio a Santos,

ya no le soporto.

El pobre, cada vez que abre la boca, me molesta.

Lo único que me apetece es estar contigo.

-Bueno, para eso no tienes por qué divorciarte, Sonia.

Además, tú no quieres hacerlo. -¿Cómo que no?

-Porque sabes perfectamente que Santos es un padrazo.

Y tus hijos son muy pequeños todavía. -Ya.

-Mira, cuando mis padres se separaron yo era un enano.

Lo pasé fatal.

Y todavía a día de hoy no les he perdonado.

A ninguno de los dos.

Además, que si te divorcias, perderíamos la magia de todo esto.

Cruzar la línea..., vivir el morbo...

-De todas formas, quiero tenerte más cerca.

-Vale. Eso tiene solución.

-Marta, mira.

Esta es la lista de música que quiero poner en la fiesta.

Me la ha pasado un amigo mío que es DJ, ¿eh?

No te creas que voy a poner cualquier cosa.

Y el sofá, por supuesto,

que lo quitamos de en medio para tener más espacio.

Tú por eso no te preocupes.

-Silvia, que no hace falta. -¿Por qué?

-Bueno, es que he estado hablando con Curro,

y por lo visto tiene cosas preparadas para mí el día de mi cumpleaños.

Entonces, creo que debería pasarlo con él en vez de estar de fiesta.

-¿Debes o quieres?

-Quiero, quiero, quiero. Que me he expresado mal.

No te importa, ¿no?

-No, no. Claro, es tu cumpleaños, haz lo que quieras. -Gracias.

-Vamos a ver: es que yo ya tengo ayudante. El doctor Arce.

-Me parece que no me ha entendido. Es que no se trata de un ayudante.

Se trata de un subdirector.

Además, la decisión ya ha sido aprobada por el Consejo,

incluyendo a la doctora Marco. -Vale. ¿Y de quién se trata?

-Debe de estar al llegar.

-¡Por favor ayuden a mi hijo! ¡¡Mi hijo se ahoga!!

-¿Qué pasa?

-¡Vamos, vamos, vamos!

Ya está, ya está, ya está. Respira, respira tranquilo, ya está.

Ya ha pasado.

No hacía falta que salierais.

-¿Estás bien?

-Muchísimas gracias, doctor.

-No hay de qué, no hay de qué. Señora, nada.

-Que susto. -A cuidarse.

-Gracias. -Vayan con cuidado.

-Doctora Romero, le presento al nuevo subdirector del hospital,

el doctor Alberto Molina. -Encantado, otra vez.

Ya nos conocemos.

Va a ser un honor para mí trabajar con la doctora Romero;

aunque bueno, puedo llamarte Natalia, ¿no?

Hay confianza.

-No. No hay confianza. Mejor Romero, sí.

-Doctora Romero.

Si me disculpan... -Por favor.

Bueno...

-¡Uy! ¡Carmen, Carmen, Car...!

-Fundamentalmente me da aquí, en el epigastrio.

Pero también se me irradia para la espalda.

-La exploración ha sido normal, salvo por el abdomen,

que estaba algo distendido, depresible

y con dolor a la palpación.

-¿Cómo está Carmen?

Pues mira, al final no la pude atender.

Cuando llegué lo estaba haciendo ya el nuevo subdirector.

-¡Que preparen inmediatamente dos concentrados de hematíes!

Está sufriendo una rectorragia.

-¿Qué hace usted aquí?

-Bueno, supuse que estaría ansiosa por tenerme cerca cuanto antes.

-Bueno, si hubiese querido que se incorporase,

se lo habría dicho yo, ¿no?

-Yo creo que me picó un mosquito o algo parecido.

-Sí, está un poco infectada.

-¿Qué tal la vuelta al curro? -Bien.

Echaba de menos el hospital.

Tanto los leucocitos, ¿lo ves?, como la proteína C reactiva,

están algo elevados.

Es signo de infección pero no es muy grave. -Menos mal.

Cuando vi que se me ponía así, empecé a temerme lo peor.

Siento como escalofríos y mucho picor.

-Vale. Pero ¿te ha picado algo? -Sí.

Estuve hace unos días en el hospital.

¿Qué me pasa? -No lo sé, Juan Carlos.

Puede que la picadura haya empeorado

porque el antibiótico no esté haciendo efecto.

-Y ¿qué tal con Ainhoa? -Bien, ¿por?

-No, por nada.

Subtitulación realizada por Teresa García Román

  • Centro médico - 01/12/17 (2)

Centro médico - 01/12/17 (2)

01 dic 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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