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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 01/10/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Ni te pienses que me vas a dejar mal, ¿me oyes?

A ver, listo.

Tú ciérraselo y déjaselo bonito para que pueda ligar.

Pinza...

Yo no tengo nada más que hacer, chao.

¿Cómo ha ido? -Está vivo.

El hierro está fuera,

pero no vuelvo a intentar una intervención así,

sin transfusión en la vida.

Pero, ¿por qué, qué ha pasado? Cuéntame.

En la zona pleural tenía una hemorragia

que casi acaba con él.

Y ¿aparte de eso has visto más lesiones?

Varias.

Pero lo que más me preocupa es el hígado.

Como sospechaba, lo tiene lacerado.

Sí, hay que intervenirle otra vez y cuanto antes.

Pero sin sangre, ¡ni hablar!

Yo no soy cómplice de un asesinato de un maldito asesinato.

Ya. Hay que transfundirle sí o sí.

¡Bingo!

Bueno, ¿y en qué has pensado?

Vaya, al final va a resultar que eres inteligente.

Solo hay una opción.

Sí, convencer al padre. No.

Tú decides si te preocupas más

por los que están en la sala de espera

o por los que están sobre la camilla de un quirófano.

Voy a intentar convencer al padre.

Vamos a ver,

ese hombre sabía que su hijo se podía morir en el quirófano

y no ha hecho nada.

Pero haz lo que quieras, es tu paciente.

¡Gracias! Te debo una, ¿eh? Sí, sí. Perfecto, perfecto, genial.

Muy bien, eso haré. Hablamos. Venga, hasta pronto. Adiós.

Valeria.

Hola. Te he traído agua normal porque no quedaba con gas.

Escúchame, tengo buenas noticias. -¿Ah, sí?

No buenas, lo siguiente.

¿Han descartado la neumonía? ¿te han traído la radiografía?

No, no, nada de radiografías, es mucho mejor que eso,

he conseguido la matrícula gracias a las cámaras de seguridad

de uno de los comercios. -Ay, Mila...

Y alucina, he localizado al conductor que te atropelló,

y eso significa que podemos poner hoy mismo la denuncia.

Mila...

Que podemos tramitar el juicio rápido y que tenemos el caso ganado.

¡Mila, ya basta! Que te he dicho mil veces

que no me quiero meter en líos legales ni nada de eso.

Y tú has hecho lo que te ha dado la santa gana.

Ya está bien, ¿no? ¡Ya está bien! Mila, soy ciega pero no soy idiota.

¿Qué está pasando aquí? ¿por qué haces todo esto?

Porque ya veo que por mí, desde luego que no es.

Es que, que si no gano pronto un caso, me voy a quedar sin trabajo.

¿Qué? -Sí.

Pero, ¿por qué?

Escucha, yo ahora no tengo ganas ni fuerzas para contártelo,

pero me tienes que ayudar, te necesito ahora, Valeria.

Mira, el doctor, ¿te acuerdas que te dijo que si te dolía

podías volver y todo eso?

Pues escucha, solo tienes que seguirme la corriente

y así a lo mejor podemos...

¿Tú te estás escuchando? que yo no soy ninguna mentirosa

y no pienso dar pena ante un juez ni ante nadie.

Pero, ¿qué clase de persona eres para pedirme algo así?

Pues, una muy desesperada, pero escúchame.

Yo ahora te necesito de verdad, perdóname pero te necesito.

Te lo pido como un favor de amiga, ¿vale? Yo te he ayudado.

¿Amiga? Tú no eres mi amiga, y me has ayudado por tu interés.

Y eso las amigas no lo hacen.

Mira, me siento muy utilizada y lo siento pero me voy.

Valeria, pero no te vayas así, escúchame,

que lo podemos hablar. Valeria, por favor.

Que no te vayas.

No me puedo creer que Mila se haya querido aprovechar de mí

de esta manera.

Es que no me lo puedo creer, Mila no.

Pero, ¿cómo he podido ser tan tonta de quedarme aquí

para hacerle el favor?

Encima hoy, que he tenido que dejar a Roqui solo y está malito,

y él sí que me necesita.

Él me ayuda sin pedirme nada a cambio.

Muchas personas deberían aprender de él.

Perdón, perdón, ¿es usted la doctora de Víctor?

Sí. ¿Y su padre, sabes dónde está? -Ha salido un momento.

¿Y qué tal está? ¿Ha acabado la operación?

Sí. Ya ha acabado la operación, y... bueno.

Doctora, ¿cómo está mi hijo? -¿Cómo se llama?

Pedro.

Pedro. El cirujano ha sido capaz de extraer el hierro que tenía.

Ay, gracias a Dios, ¿puedo verlo?

No, no puede verle porque ahora mismo está bajo sedación,

pero en cuanto pueda recibir visitas yo le aviso.

Bien.

Y hay algo más. -¿Algo más?

Aunque el cirujano ha sido capaz de extraer el hierro que tenía,

el hierro ha dejado lesiones importantes en varios órganos.

Como el hígado.

Vamos a tener que operarle de nuevo.

Pero Pedro, sin una transfusión de sangre,

Víctor no va a ser capaz de superar la operación.

No, no, no.

Hagan lo que puedan pero sin transfusión.

No me lo creo. ¡Esto no puede estar pasando!

¿Usted está loco, o qué?

No, no me entra en la cabeza cómo las creencias, o los principios

pueden ser más importantes que la vida de una persona,

es que no lo entiendo, de verdad, ni lo entenderé nunca.

Ojalá pudiera ser yo el que decidiese por Víctor.

¿Y ya está? ¿le va a dejar ahí tirado?

Pedro, por favor.

Su vida no depende de mí.

No depende de mí.

Le está negando la oportunidad de seguir viviendo.

Claro que depende de usted, ¿o de quién depende, si no?

No, no te permito que cuestiones nuestra fe,

ni nuestra manera de hacer las cosas.

No estoy cuestionando nada.

Lo único que no me voy a quedar callado

mientras le deja ahí muriéndose.

Pedro, ahora mismo su decisión es fundamental

para que nosotros podamos ayudar a su hijo, por favor.

No subestime a Víctor.

Él es fuerte, resistirá la operación.

No, si ahora sabrá más que los médicos.

No, pero conozco a mi hijo.

¡Claro! Claro, y sabe de primera mano que Víctor prefiere morirse.

No, es que no lo comprenden, no lo comprenden.

Yo, yo no puedo hacer nada.

Su vida no está en mis manos.

No, no pretendo que me entiendas.

Ya sé, ya sé que aprecias a Víctor,

pero ahora no se puede hacer nada más por él que rezar.

Más que rezar.

Mire... -Bueno, vale, ya, suficiente.

Mire, si a Víctor le pasa algo, será solo culpa suya y de nadie más.

Solo culpa suya.

¿Es su última palabra?

Sí, sí.

Levítico, 17, 14: "No comeréis la sangre de ninguna carne,

porque la vida de toda carne es su sangre".

La sangre es sagrada, es la vida.

Y la vida pertenece exclusivamente al padre celestial.

La Biblia prohíbe su consumo, transfundirla es como ingerirla,

por eso no podemos aceptar una transfusión.

No podemos.

Yo no quiero perder a mi hijo.

Pero no está en mis manos.

Tengo fe en que todo saldrá bien

porque nunca, nunca, me han fallado mis creencias.

Ni se te ocurra hacer ni un comentario, ¿eh?

Oh, no me atrevería jamás.

Oye, te quería pedir perdón por lo del otro día en el parque.

Me metí donde no me llaman. -No, perdóname tú a mí.

Estoy que no duermo ni una hora con lo de los americanos dichosos.

Ya, bueno, no tienes que justificarte, a mí me gusta.

Tu cara de dormida, digo. Mucho.

Y, sobre lo del parque, no te preocupes,

yo también tuve una reacción un poco exagerada.

Sí, te fuiste de una manera un poco brusca, sí.

Me debes otra chocolatina, estaba buenísima, ¿eh?

Chocolatito, rellena, con almendras.

Creo que me estoy volviendo adicto a la feniletilamina, como tú.

Yo no soy adicta al chocolate, perdona.

No sé, me resultó raro que me preguntaras por mi padre

y todo eso.

¿Por qué? ¿Te resulta raro hablar de tu familia?

Sí, bueno, no, quiero decir, no estoy acostumbrada.

No, no me gusta mezclar las cosas, ya me entiendes.

En mi favor diré que era un interés sincero.

No, no lo dudo.

El caso es que me cuesta hablar de esto.

Ya. -Mi padre y yo...

Hola. -Hola.

(Música)

Qué, Sra. directora,

¿Cómo fue la conferencia internacional?

Larga.

¿Hay o no hay colaboración? -¿Sabes lo que le pasó al gato?

¿Qué? -¿Eh?

Huy, es raro, estáis de un... Es mi piso.

Gracias por el cable, es información reservada.

Deje, deje, yo le ayudo.

Bueno, mira, iré al grano.

Los resultados de la última analítica que le hemos hecho

dan negativo en mononucleosis.

Y la radiografía descarta la neumonía, ¿de acuerdo?

Pues, eso son buenas noticias, ¿no?

Sí, es positivo descartar patologías,

pero el problema es que usted sigue empeorando

y seguimos sin saber la causa, hay que hacer más pruebas.

Ah.

Ya. Una biopsia de médula ósea es un procedimiento

un poco más complejo, pero es... -No, no, no.

Mila, ¿qué hace? No, no, no. ¿Dónde va?

No, no, Mila, Mila. -Me tengo que ir.

Ya le he dado yo el tiempo que tenía. ¡Y ahora me tengo que ir, de verdad!

Mila, por favor, que no está en condiciones de ir a ninguna parte.

Escuche, usted no lo entiende, yo necesito tiempo.

¡Me tengo que ir, de verdad!

Mila, por favor, escúcheme.

Mila, la última analítica muestra que tiene pancitopenia.

Eso significa que tiene niveles muy bajos de leucocitos,

glóbulos rojos y plaquetas.

Nos podría indicar que tiene una infección muy grave y oculta.

Pero, eso es más grave de lo que yo pensaba.

Por eso necesitamos que se quede para poder hacerle todas las pruebas

y averiguar el origen de la infección.

Ya, no me está usted diciendo toda la verdad.

¿Me voy a morir?

La pancitopenia se da cuando un paciente sufre

una disminución simultánea de leucocitos, glóbulos rojos

y plaquetas.

Como le he dicho a Mila,

esto puede significar que existe una infección oculta.

Pero, por desgracia,

también puede ser síntoma de dolencias mucho más graves,

como, por ejemplo, una enfermedad de médula ósea,

o incluso algún tipo de leucemia.

No son para nada buenas noticias para Mila.

Pero si solo le estoy pidiendo unos días más

para presentarle el caso.

Pero ya le he dicho que estoy ingresada en el hospital.

No, no, no es una excusa, es verdad.

Pero escúcheme, yo lo tengo muy avanzado,

y esto es un caso ganado ya,

lo único que tengo que hacer es salir de aquí.

Pero por favor, ¿me está escuchando?

Pero que le he dicho que estoy ingresada,

¿yo qué más puedo hacer?

(Llaman a la puerta)

Hola, Mila, tengo nuevos resultados y hay buenas noticias.

¿Todo bien?

Es que no lo entiendo, es que no lo entiendo, cómo...,

por qué no me dejan un poco más de tiempo para presentar el caso.

Ellos no tienen nada que perder, no lo arriesgan,

yo sí que lo arriesgo todo.

Y encima dicen que esto del hospital es una excusa.

¿Qué pasa?

¿Que tengo que salir con los pies por delante, para que me crean?

Búscate la vida, me dicen, ¿sabes?

Como si, no sé, como si yo lo hubiera escogido, esto de estar enferma.

Espero que no me despidan porque como me despidan...

Todo bien. -¿Seguro?

Nada importante.

Acabo de hablar con mi jefe, y bueno,

ya se sabe que los jefes son únicos en amargarte la vida.

Ya. ¿Sabe qué? Yo tengo un truco para eso, lo llamo plumas de pato.

¿Qué?

¿A que nunca ha visto usted un pato mojado? ¿sabe por qué?

Segregan una sustancia aceitosa,

que hace que las plumas repelan el agua.

El resumen de esta metáfora es que, si vas con plumas de pato,

todo te resbala,

y yo creo que hay que ir por la vida con plumas de pato.

No digo que sea fácil hacerlo, pero hay que intentarlo.

Plumas de pato. -Eso es.

Y, bueno, ahora que ya tengo su atención,

he de decirle que el frotis de sangre periférica de su analítica

no muestra señal alguna de células malignas,

que era mi mayor temor, la verdad.

Aún hay que esperar los resultados de la biopsia,

pero una enfermedad de médula ósea o cualquier tipo de leucemia

quedan prácticamente descartadas.

Ya, pero seguimos sin saber qué me pasa, ¿verdad, doctor?

¿Más pruebas? -Más pruebas, sí.

He pedido una serología,

para buscar anticuerpos y parásitos específicos,

pero para hacerle la prueba de VIH necesito autorización expresa.

Ya, ¿y dónde están las buenas noticias?

Sé que no es fácil, pero estamos estrechando el cerco

y no nos vamos a rendir. -Gracias, doctor.

Mila, hágame caso.

Céntrese en lo verdaderamente importante,

y recuerde, plumas de pato.

Trato de no alarmar a Mila y mantener la calma,

pero lo cierto es que estoy muy preocupado.

El tratamiento empírico no está dando resultados,

ella cada vez está más débil

y yo soy incapaz de encontrar la maldita infección.

No sé, es como luchar contra un enemigo que no puedes ver.

Y lo peor de todo es que el tiempo juega en nuestra contra,

porque, si sigue empeorando a este ritmo, podríamos perderla.

No cuelgues, por favor, no cuelgues, tengo que decirte algo.

Doctor Merino, mira, te presento a Natacha,

ha venido a sustituir a Vanessa, que la pobre está con varicela,

pero es una chica muy eficaz.

Encantado. -Anda, vete a servir las mesas.

Pues ahí donde la ves, tiene un título en Protocol Manager.

Qué maravilla. Toma, cóbrame. -¡Bote, gracias!

¿Eh? ¿qué bote? yo no te he dado propina.

Calla, calla, que se le ha ocurrido a Wilson.

Efecto dominó, lo llaman, es un reclamo,

si la gente se acostumbra a oír la campanilla,

dejará más propinas.

¿Y eso funciona?

Pues no lo sé, la campana está en periodo de prueba

y por la parte que le toca, más vale que funcione

porque, si no, la fundo.

Vaya, por fin te ríes, es la cuarta caña que te pongo,

y hasta ahora no habías quitado esa cara de mustio.

Es que le estoy dando vueltas a una cosa.

Bueno, más que dándole vueltas, centrifugándolo, diría yo,

porque oigo maquinar a tu cerebro desde aquí.

Aaay, es que no sé qué hacer. -¿Con qué?

Espera, que me parece que voy a tener que ir a por el sacacorchos.

Pero chiquillo, ¡arranca ya! -Bueno, no presiones.

Vale, vale.

La cosa no funciona así, es complicado.

A ver, digamos que sé algo que debería compartir.

Ya, ¿y cuál es el problema?

Pues el problema es que no sé si lo que sé es verdad,

pero, si lo fuera, si lo fuera, debería compartirlo. Creo.

¿Pero a ti qué te dice la patata esa que llevas dentro?

¿Que es verdad, o que no?

A mí la patata me dice que, por muy absurdo que parezca,

es verdad,

pero es que mi patata se equivoca, mucho.

No estoy seguro, no sé, no sé.

Eh, Rafa, ¿me pone una cañita? -Sí.

Natacha, atiende aquí, por favor.

Eh, esa cosa que sabes, ¿cómo es de gorda del uno al diez?

100.

Ya, chungo. -Muy chungo, muy chungo.

El problema es que puede hacer daño, si es verdad, o no.

No lo sé, no lo sé.

Doctor, un doble trasplante de corazón abierto

parece más sencillo que el lío en el que te han metido, ¿eh?

Joé, no tienes precio animando, Rafa.

Bueno, animando no sé. Pero dando consejos valgo mi peso en oro, ¿eh?

Eso sí, nadie me hace caso y así les va, claro

porque aquí mucho máster, mucha carrera y mucho de todo,

pero, a la hora de la verdad, ajo y agua, como todo el mundo.

Eso sí que es verdad.

Bueno, ¿quieres mi consejo? sí o no. -Sí, por favor.

Pues mira, yo que tú,

se lo largaba todo a quien corresponda

porque aquí lo único que está claro es que el marrón no es tuyo.

Te lo han endosado.

Y es mucho peso para cargarlo uno solo.

Ya, pero es que la persona a la que...

Doc, que no te líen.

Desahógate, comparte el peso con otro, o mejor aún dáselo todo.

Y ya está. -Ya, igual tienes razón.

Eh, Rafa, ¿te cobras? -Voy, el deber me llama.

Bueno, mira, te lo dejo aquí, ¿vale? quédate con la vuelta.

Huy, ¡bote, gracias!

Wilson, eres un genio, hijo mío.

Qué bien, qué barbaridad, cómo funcionas.

(Música)

Mila, ¿me oye?

¿Qué ha pasado? -No sé, la he encontrado así.

A ver.

¿Qué es lo que le pasa, doctor? -No lo sé.

Escucha, vete al laboratorio para la serología.

Sí. -Y a Patológica para la biopsia.

Diles que los resultados de Mila tienen prioridad absoluta,

que está crítica. -Voy, sí.

Venga, vamos, vamos, Mila, aguante... -¿Qué pasa, doctor?

Ahora no es buen momento, espere fuera, por favor.

Valeria, has venido, Valeria.

Pero, ¿qué le pasa? ¿está bien?

La infección se está extendiendo y no encontramos la causa,

ahora vuelvo con una enfermera.

Valeria, que te quería pedir perdón. -No...

Te quería pedir perdón. -No, olvida todo eso ahora.

No puedo, bonita, tenías toda la razón,

he sido una egoísta, yo solo he pensado en mí. Perdona.

No me tienes que pedir perdón,

guarda tus fuerzas para recuperarte, ¿vale?

Sí. Es que... te entiendo y te doy las gracias por haber venido.

Gracias, muchas gracias. ¿Dónde está Roqui?

A ver, por favor.

No ha venido porque sigue un poco malito.

Sigue cojeando y hoy le ha sangrado el hocico y no come casi nada,

la verdad.

Pero que ya me manejo mejor con el bastón, ¿eh?

Un momento, ¿quién es Roqui?

Eh, mi perro lazarillo. -¿Su perro lazarillo?

Y dice que le sangra el hocico y que ha perdido el apetito,

¿y lo pasean juntas?

Doctor, los resultados todavía no están,

hay otras tres urgencias hoy.

No, no importa.

Enfermera, pida urgente una PCR para leishmania.

De acuerdo. -Creo que ya lo tenemos.

La leishmaniasis afecta por igual, tanto a perros como a humanos.

Es una enfermedad que se transmite por la picadura de un mosquito,

y puede dar lugar a complicaciones muy graves.

El dolor en las articulaciones, la falta de apetito,

el sangrado en el hocico,

suelen ser los síntomas típicos en los perros.

Si Mila y Roqui han pasado mucho tiempo juntos,

es posible que se hayan contagiado a la vez

por la picadura del mismo mosquito.

Afortunadamente, Valeria no se ha contagiado

y al final es bastante curioso,

porque ha sido Valeria la que ha salvado a Mila.

Estoy feliz porque Mila se está recuperando,

pero han tenido que sacrificar a Roqui.

En algunos casos el perro se salva, pero Roqui no ha tenido suerte.

Siento mucho lo que ha pasado con Roqui.

Bueno, siento mucho todo lo que ha pasado.

Pero escucha, ¡que me has salvado la vida!

Eso yo no sé cómo te lo voy a agradecer.

Pero si yo no he hecho nada. -Claro que has hecho.

Has hecho mucho más de lo que tú te crees.

Oye, ¿sabes que he dejado el bufete?

Ah, ¿sí? -Sí.

Pero que conste en acta que no me han echado, ¿eh?

lo he dejado yo.

Lo que pasa es que tengo un poquito de yuyu, ahora,

porque no sé lo que va a pasar,

pero ya encontraré algo mejor, seguro.

Claro que sí.

Doctora Vega. -¡Merino!

¿Tienes un minutito,

que te quiero comentar algo importante?

Claro, soy toda oídos.

¿Que ya me estás mirando otra vez así?

Así, ¿cómo?

(RESOPLA) Bueno, da igual, ¿qué quieres comentarme?

No, ¿qué?

No, que no es tan importante, que 100 tampoco es mucho para mí solo

¿100, qué?

Mira, no estoy para acertijos ahora, ¿eh? tengo mucho trabajo.

Así que, si necesitas cualquier otra cosa, ya sabes dónde estoy.

(Música)

Me han dicho que me estabas buscando. -Sí, sí.

¿En qué te puedo ayudar?

¿No va a hacer nada respecto a Víctor?

A ver, es que yo, es decir, el hospital,

no puede hacer mucho más.

Muy bien, muy bien.

O sea que Pedro no va a hacer nada, y ustedes tampoco,

esto es un hospital, ¿no?

Aquí se supone que salvan gente; no la matan.

Por favor, baja la voz, porque aquí hay enfermos.

Los médicos no estamos por encima de la ley.

Y todo sería muchísimo más fácil si su padre nos ayudara.

Ya.

¿Tú estás seguro de lo que dijiste antes?

Lo que dije, ¿respecto a qué?

Respecto a que Víctor no quiere ser testigo de Jehová.

Usted tampoco me cree.

Vamos a ver, los testigos de Jehová no pueden beber.

Y Víctor estaba con nosotros de botellón.

Ya, pero cuando él llegó no tenía síntomas de una intoxicación etílica

y tampoco olía a alcohol.

Bueno, es que Víctor no está acostumbrado a beber

y con una copa ya va un poco piripi.

Ya, bueno, igualmente eso no demuestra nada.

Doctora, el padre de Víctor piensa que Víctor es el fiel perfecto

o como se diga.

Pero Víctor solo es un chaval de 17 años, como yo,

al que le gusta hacer lo mismo que a sus compañeros.

Y por lo que veo su padre no está al corriente de todo esto,

¿verdad?

No, no, o si la está no se quiere dar por enterado.

Pero que da igual,

lo importante es que Víctor cree que su padre se equivoca.

¿Estás seguro? -Sí.

Lo que pasa es que, hasta hace unos años,

la ley contemplaba que con 17 años eras un menor maduro.

Es decir, que tu decisión prevalecía por encima de la de tus padres,

pero ahora esto ha cambiado,

y la decisión es exclusiva de los padres.

Y yo, como médico, ¿qué es lo que se supone que tengo que hacer?

¿Ignorar que este chico se está jugando la vida,

a lo mejor en contra de su voluntad?

Para mí lo que él piense es importante.

Loca... -¡Sss! Oye, escúchame y atiende.

¡Tachán!

Oye, míratelo rápido, que lo tengo que devolver.

¿Qué es eso? pero que se lo tienes que devolver, ¿a quién?

A la jefa, a Vega.

Pero tú estás para que te encierren, tía.

Yo también te quiero, pero que sepas que lo he hecho por ti

A ver, no estoy enterada de nada, y no sé ni si quiero enterarme.

Ah, bueno, pues nada,

si no quieres ir a trabajar a Nueva York,

oye, yo dejo eso en el despacho de la jefa.

Cuéntame.

Parece ser, que Vega va a cerrar una especie de acuerdo

con un hospital de allí. -¿Qué tipo de acuerdo?

Pues no lo sé, una colaboración, un... es que no lo sé, un enlace,

la cuestión es que la persona que vaya tiene que ser de aquí,

y tiene que estar allí investigando durante un tiempo.

¿En serio? -Mm.

¿Investigar, el qué?

Pues no lo sé porque yo no he podido leer todo eso, eso ya es cosa tuya.

Este puesto tiene que ser mío.

Pues sí, yo lo veo, niña, una asturiana en Nueva York.

Te pega todo.

Escúchame, ¿y lo quiere alguien más?

Pues no lo sé, es que no lo sé, cariño,

porque todo eso es que es como primicia.

Es que no lo sabe nadie.

Bueno, excepto Vega, Merino también, tú y yo.

Eh, pero yo, mira, no te he dicho nada.

Yo...

Hola, vengo a recoger unos informes.

A ver, página 40.

Madre mía, no me lo puedo creer.

Nueva York.

El año que pasé allí fue el mejor de mi vida

y jamás se me pasó por la cabeza que tendría la oportunidad de volver.

Sería un sueño hecho realidad.

Esa plaza va a ser mía, vamos, voy a luchar hasta el final.

Bueno, esto es mucho dinero, ¿eh? -Ya lo sé, ya.

Doctora Reina, venga más tarde.

Perdón, venía, bueno, estás ocupada, vengo luego.

Así que te quieres ir a Nueva York.

Sí, sí, me apetece un montón, bueno, es que mi hija está allí,

y la echo mucho de menos, la verdad.

Bueno, pues valoraré tu candidatura, no lo dudes.

Genial, pues gracias. Hasta luego. -Hasta luego.

Dacaret.

Y el hierro ha lesionado varios órganos,

pero esta vez Víctor, sin una transfusión de sangre,

no vas a ser capaz de superar la operación.

El chico se va a morir si no recibe sangre.

El padre le llorará, se conformará creyendo que Dios lo quiso así

pero tú, tú siempre tendrás sobre tu conciencia

que pudiste salvarle.

¿No vienes de presentarle la candidatura para Nueva York?

Ah, sí, sí, he hablado con ella,

pero vamos, que no me ha dicho nada concreto, ¿eh?

A ver, ¿tú quieres el puesto?

¿A qué crees que vine?

Pues ¿qué decían los currículums?

Si Víctor ha dicho que no,

la transfusión no es ni por la fe ni por su educación,

Víctor le tiene miedo.

Tanto él como el padre se niegan a la transfusión.

Sí, sí, claro, por eso les llamo,

porque necesito la intervención de un juez

para que este paciente pueda recibir sangre.

No le habrás dicho a ella lo que te conté, ¿no?

No, cada vez que le he sacado el tema padre, se ha puesto incómoda,

así que lo he dejado.

Pero si eres su padre,

¿por qué no le dices que la estás buscando?

Subtitulación realizada por: Rosa M. Romero Ayuso.

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Centro médico - 01/10/18 (2)

01 oct 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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