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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 01/10/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

-Aquí si hay un turno rotativo es por algo.

-Ya.

-Esto se lo comentas a tus compañeras,

a ver si preferís trabajar aquí o estar en el paro.

-Herrera puede ser un tanto brusco, incluso perder las formas,

pero es uno de los mejores cirujanos que conozco y es un buen subdirector.

Es tu jefe. No tiene por qué caerte bien.

Solo tienes que hacer lo que te diga.

-No me gusta Reina. Que es maja. Ya está.

-Ahora te gustan las chicas por lo majas que son...

-Pues ¿por qué no? -Mm...

-A ver, que solo quiero una amistad.

Y que no me gusta mezclar el amor con el trabajo. Así de claro.

¿A ti qué te pasaba con Merino? -Nn... Nada.

-Pues parecía que estabais como... No sé, de mal rollo.

-No... Yo creo que... Que estaba nervioso por su caso y...

-¿Le conocías de antes? -Pero de vista.

De coincidir alguna vez. No, nada importante.

-¿Por qué la estás acosando? -¡Pero si yo no la estoy acosando!

-Llevas varios días siguiéndola. -Déjame pasar.

-¿Qué quieres de ella? ¡No te dejo pasar!

¡Y más te vale que expliques lo que está sucediendo aquí!

Porque si no, voy a llamar a la policía

y te voy a denunciar por acoso.

-No tengo nada que explicar. No llames a la policía.

-Quiero denunciar un caso de acoso. -Soy el padre de la doctora Vega.

Subtitulado por Accesibilidad TVE.

(MEGAFONÍA: Doctor Landó, acuda a Traumatología).

-Vuelve aquí. ¡Eh, espera!

Por última vez: ¿Qué hacías en ese despacho?

-¡Pero si ya te lo he dicho!

-Lo que me has dicho no tiene ningún sentido.

Llevas varios días siguiéndola. Y no me repitas que eres su padre.

-Bueno, mira: piensa lo que quieras, pero yo tengo que irme.

-No. De aquí no se va nadie hasta que no se aclare todo esto.

-Te estoy diciendo la verdad. -Ah, ¿sí? Muy bien.

Ven. Vamos a preguntárselo a Ángela. -No, no, no, no, no, por favor, no.

No, no. Mira. Llévame a la policía.

Denúnciame si quieres. Pero a ella no le digas nada, ¿eh?

Siento... Siento haberte dicho antes una mentira.

Pero, ahora te estoy diciendo la verdad.

¡Créeme! No le... No le digas nada a ella.

-Doctor, le necesitan. Rápido.

-Merino, ¿todo bien? -Sí, todo bien.

-Doctor, por favor. -Voy, voy.

(MEGAFONÍA: Por favor, enfermera Monteoliva acuda a recepción).

Atención, por favor, familiares de Celia Martín,

pueden pasar a la sala de espera.

Doctor Prieto, acuda a Quirófano 1).

-(EN VOZ BAJA) Jefa... -¡Ay!... Esther...

-Oye. En media hora está todo listo.

-Ya. ¿A ti te parece que son maneras de avisarme?

-Hoy, jefa, qué delicada.

Además fuiste tú la que me dijiste que te avisara

cuando la sala estuviera libre, ¿no? -¿Cómo que jefa?

-¿Qué? -Doctora Vega, directora...

Pero jefa, no. ¿M...?

¿Qué?

-¿Qué? -¿Voy mal?

-No. No, qué va. Ángela, vas divina. Bueno, como siempre, ¿eh?

Oye, tú te traes entre manos algo importante, ¿no?

-Esther, no tengo tiempo para tus cositas, ¿eh?

Por favor: sigue con tus tareas. -Mm, ahora mismo.

Entonces, ¿no me vas a contar nada... de esa conferencia internacional?

-Te enterarás a su debido tiempo como todo el mundo. ¿Mm?

-Mm...

-Y ahora, si me disculpas, tengo que organizar... ¿Tú...,

tú te crees que es fácil organizar una conferencia sobre cooperación...?

Bueno... -¿Cooperación?

Qué secretismo, ¿no? Entonces eso es más...

Es más importante de lo que yo pensaba.

Venga, jefa...

Sra. directora. Venga, cuéntame algo, que sabes que soy una tumba.

Ángela, por favor. Cuéntame algo...

Muy bien. A buen entendedor, mira.

Y te digo una cosa: Sra. directora...

Jefa. ¿Eh? Te da...

Te da más "power". ¿Sí?

Ah, y una cosa. Te voy a cobrar un sobresueldo, ¿sabes?

Porque... no soy tu secretaria.

-¿Qué ha pasado?

-Mm... Que se... Se... Es mi hijo.

Es mi hijo, estaba haciendo botellón y...

No sé, estaría haciendo el tonto. Se ha clavado ese hierro.

-Viene taquicárdico.

Ha perdido mucha sangre y posible lesión en varios órganos.

-Sí. Por el trayecto de la herida

puede haber una lesión en el hígado o en los pulmones.

-Papá... -Hijo...

-Vamos a llevárnoslo directamente al TAC.

Hay que hacerle un TAC toracoabdominal,

sedarle y avisar a Cirugía.

-Doctora. ¡Doctora, doctora! Por favor, doctora.

Es... Es importante. Es... Es...

Es sobre mi hijo.

Es muy importante. Mm...

-Tranquilícese.

-¡Ah! -¡Idiota! ¿Estás...? ¡Increíble!

Casi te mata y ni se para. ¿Estás bien, Valeria?

-Sí, sí, no ha sido nada.

-¿Cómo que no ha sido nada, si casi se lleva una pierna tuya?

-¡Ay! -Este no se va a ir de rositas.

Porque no le he pillado la matrícula, ¿eh?

-De verdad, que estoy bien, tranquila.

-No. Tranquila no me quedo hasta que no te vea un médico.

Así que venga: nos vamos al médico.

-Gracias, Mila, pero de verdad que no...

-Ni peros ni peras.

-Que estoy bien, no es para tanto. -¡Taxi! Huy...

-Ay... -Venga.

-No me duele tanto, de verdad. No hace falta.

-No te hagas la valiente conmigo, que te conozco.

¡Si casi estás viva de milagro!

-Pero que ha sido culpa mía,

que no estoy acostumbrada al bastón este.

Que tengo a Roqui cojo en casa

y no quiero sacarle antes de que le vea el veterinario.

Ya está.

-Mira. Ni se te ocurra decir algo así.

El peatón siempre lleva la razón. Así que venga. Nos vamos al...

¡Taxi! Ay...

-Tiene sangre alrededor del hígado y de los pulmones.

Posiblemente, tenga el hígado lacerado.

Vamos a ver qué sorpresitas nos encontramos.

-Herrera. -Mm...

Porque las sorpresas... son su especialidad, ¿verdad, doctora?

Gracias por participar, pero no quiero novatos a mi lado.

Hoy la cosa va en serio.

Vamos a sacar este hierro y a drenar las zonas afectadas.

Bueno, empieza la fiesta, señoras. Necesito unos drenajes para ayer.

Y tener preparadas las reservas de sangre con...

-No, no, no, no. -¿Todavía sigue aquí?

-Es que tenemos un problema.

-Claro que tenemos un problema: tenemos este hierro,

que ha atravesado la base del pulmón derecho,

y ha fracturado dos costillas de este insensato.

-Este insensato se llama Víctor. Y no se le puede transfundir.

-Ah, ¿no? ¿Porque es testigo de Jehová o qué?

Mierda. Mierda, mierda, mierda.

¿De verdad? -¿Qué hacemos...?

Si..., si..., si tú crees que no puedes o no quieres,

aviso a Merino. ¿O no...?

-No, ni hablar, ni hablar. Vamos a intentarlo sin transfundirle.

Si no se muere. Pero no prometo nada.

Hasta que no veamos... el destrozo real que tiene dentro,

no sabremos bien.

Si lo tiene importante, ni Merino ni yo.

Así que vamos a intentar salvar a este chico, ¿vale?

-Herrera, suerte. -¿Suerte? Aquí todo son problemas.

Venga, no os quedéis mirando. Vamos a ir despacio,

con tranquilidad,

y como dicen por ahí, con buenos alimentos.

-Eh... Perdone. Es que mi amiga necesitaría esta silla de ruedas.

-Esta es para otro paciente, pero si necesitan una voy a buscarla.

-Pues se lo agradezco muchísimo. Gracias.

-De nada.

(MEGAFONÍA: Enfermera Monteoliva, suba a Consulta del doctor Iglesias).

-¿Ves? Conmigo no te va a faltar de nada. ¿Vale?

Pero, tienes que hacer todo lo que yo te diga.

Y que te miren bien de arriba abajo, sobre todo.

-Mila, te agradezco mucho tu preocupación, pero vámonos a casa,

que he dejado a Roqui sin comida y teniendo la pata como la tiene,

pues yo no estoy tranquila, la verdad.

-Ahora me he acordado de un caso que tuve, en que un cliente...

tampoco quiso ir al hospital. ¿Y sabes qué le pasó?

Que le quedaron secuelas horribles para toda la vida.

-Vale... Pero, si no nos atienden en diez minutos, nos vamos, por favor

-Hecho. Ya está. Mira, aquí viene el médico.

-Hola. -Hola.

-Hola. -Eh... Soy el doctor Silva,

Esther me ha dicho que podría necesitar mi ayuda.

Dígame. ¿Cómo le puedo ayudar? ¿Qué le pasa?

-No, no. A mí no me pasa nada. Es...

Es mi amiga Valeria. Valeria, cuéntale qué te ha pasado.

-Pues que iba y...

-Le... Le atropelló un coche y casi la mata. ¿A que sí?

Se cruzó el paso de cebra, como Pedro por su casa y...

Es que somos vecinas y entonces, lo pude ver todo, y aquí estamos.

Tiene el pie fatal. Enséñale el pie.

-Siéntese. Aquí. -Siéntate. Ven...

Ahí, ahí. -Gracias.

-¿Qué pie es?

-Este. Pero vamos, que es una exagerada, ¿eh, doctor?

Que me lo he torcido un poquito, pero vamos, que no es casi nada.

-Ya. A ver. ¿Duele si lo muevo así?

-No. Molesta un poco, pero casi nada.

-Bueno. No parece grave, ¿eh?

Tiene buena movilidad.

La molestia puede deberse al pequeño hematoma que tiene.

Mire: si observa que en los próximos días aumenta de tamaño

o le duele más, pásese por aquí y le hacemos unas pruebas.

De momento, no creo que haya mucho más que hacer.

-Pero... Pero hágale una radiografía o algo, ¿no?

¿O es que usted lleva los rayos X incorporados?

-Oye, Mila, por favor, vámonos a casa, anda. ¿Eh?

-No, espere. Su amiga... Su amiga tiene razón.

Mejor nos quedamos todos tranquilos y le hacemos unas pruebas.

Esther, ¿las llevas a mi consulta, por favor?

-Claro que sí. -Gracias.

-Hasta ahora. -Gracias.

-De nada.

-Oiga, doctor: está mucho peor que lo que admite.

Lo que pasa es que, bajo los efectos de... postraumáticos, ya se sabe.

-Claro. ¿Seguro que está bien? Usted, quiero decir.

-Yo estoy bien.

Es a ella a quien tiene que hacerle las pruebas, así que...

hágale los rayos esos y...

Y en breve estoy con ustedes, tengo que...

Tengo que hacer un par de llamadas... -Muy bien.

(MEGAFONÍA: Los padres del paciente Martín Ciudad,

pueden pasar a recoger las pruebas por Traumatología, planta 1).

-Sí, sí. Perdone, que antes... O sea que usted lo vio todo, ¿eh?

¿Tiene usted la matrícula? ¿Pudo verla o...?

Sí, sí, claro, me espero.

No puedo entender cómo hay gente que duerme tranquila,

haciendo las barbaridades que hace.

Aprovecharse así de una pobre invidente.

Menos mal que estaba yo ahí y lo vi todo y pude ayudarla.

Si no, pobre Valeria, seguramente seguiría ahí tirada en el suelo.

Y suerte que soy abogada, porque voy a seguir este caso hasta el final.

-Pero ¿será posible?

No pongas esa cara, porque esta posición es increíble.

Y la..., la conoce muy poca gente, ¿eh?

-¿Increíble para qué, exactamente?

-Pues para estirar las dorsales. ¿Para qué va a ser?

¿No ves que para buscar cobertura es patética?

-No, es muy patética. -Pues sí.

-Esto es Nueva York, ¿no? -Mm...

-Bua, me encanta esa ciudad. Y es muy buena la foto.

¿Hace mucho que estuviste allí? -Sí... Nunca. No he estado nunca.

Mm... Pero la hizo mi..., mi hija Marta, que está allí.

-Bah. ¿Que tienes una hija? -Otra vez. La historia de cada día.

¿Por qué la gente cuando se entera de que soy padre pone esa cara?

-Pues... porque no tienes pinta de padre.

-Claro. Porque soy guapete, ¿no? Jovencito...

-Infantil... -Claro, ya lo entiendo.

Pero bueno, en realidad, sí que soy padre,

lo que pasa, que tengo una L en la espalda así de grande. ¿Eh?

Porque la conozco hace dos años.

-¿Dos años y hace esas fotos? Tu hija tiene talento, ¿eh?

-Mm... Que no. Que tiene 17 años. Pero que está estudiando allí.

-¿17? -Mm...

-Voy a por palomitas, que el culebrón se pone interesante.

-Sí, sí. Entiendo perfectamente que digas eso,

porque la historia, como que se complica un poco.

-Bueno, habría sido tan fácil como tomar precauciones.

-Ya, pero esa es la vía fácil. No sé. Yo en realidad, prefiero el culebrón.

Porque, sinceramente, es...,

de largo, lo mejor que me ha pasado en mi vida.

-¿Y cómo es? ¿Cómo es Marta? -¿Cómo es Marta? Pues...

Definitivamente es menos desastre que yo. Y...

Y es muy guapa...

Un poco más que yo.

¿Qué haces?

-La babita. -Ah, ¿la babita? Ya.

Pues no te tomes tantas libertades, que a mí no me toca cualquiera, así,

la babita, ¿eh? -¿Mmm, seguro?

-Hombre. Tú igual puedes, pero... Por ahora modérate, ¿vale?

-En la tercera. Hay mejor cobertura.

Mensaje de móvil

-¿Eh?

Oye. Que... me tengo que ir,

porque he quedado con Marta para la videollamada. ¿Vale?

Luego te veo. -Suerte.

-Sí.

Ladridos

-No sabía que venías aquí a almorzar.

-A veces.

-¿Puedo?

-No.

-A ver si te sabes este: ¿Qué desaparece si dices su nombre?

Eres un profesional, ¿eh?

¿Qué? ¿Un mal día?

-Sí.

-No me mires así, por favor. -Así, ¿cómo?

-No sé, así. ¡Me das miedo! (RÍE). -Perdona.

-¿Ha pasado algo grave?

-No. No, no, está todo bien.

-Si no lo quieres compartir conmigo, lo entiendo, pero no me mientas. ¿Mm?

¿Pasa algo con tu madre?

Me pareció muy simpática, por cierto.

No sé. Tenéis una relación, así, como muy... Muy peculiar, ¿no?

Bueno, perdona. A lo mejor me estoy metiendo donde nadie me llama.

-No, no, no. -Mm...

-Bueno, en realidad..., sí que tiene algo que ver con ella:

con los padres, que son un poco complicados. ¿Verdad?

-Mm...

-¿Los tuyos?

-Mi madre... murió hace muchos años.

-Lo siento. No lo sabía. Y... ¿tu padre?

-Mmm... ¿Mi padre? -¿Complicada la cosa?

-No, está todo bien. Oye, me voy, ¿eh?

Es que, en realidad, tengo mucha prisa.

Oye, y que aproveche.

-Oye, no tendrás una chocolatina de esas de las tuyas, ¿verdad?

-Adiós.

(MEGAFONÍA: Enfermera Monteoliva, acuda a Recepción).

-Bueno. Pues Valeria está perfectamente.

-¿Sí? -Sí. Las radiografías no...

No muestran lesión alguna.

Seguramente es solo eso: una simple torcedura.

-Ya, pero... Pero hágale más pruebas. No...

No puede ser, a lo mejor tiene daños internos, o...

-Mila, te oigo rara, ¿estás bien?

-Estoy un poco mareada, pero nada, nada importante.

-¿Está mareada? -Sí.

-Siéntese un momento aquí, por favor.

-(TOSE).

-A ver. Además del mareo, ¿tiene algún tipo de molestia?

-Me arde. -¿Le arde?

-Abra la boca, por favor.

-¿Qué pasa, doctor?

-Su amiga no parece estar bien. Tiene la garganta muy roja,

los ganglios del cuello están un poco inflamados y...

Probablemente tiene fiebre. -¿Pero qué le pasa?

-Estoy bien. No... No es nada. -No lo tengo yo tan claro, ¿eh?

Me gustaría hacerle una analítica. -Es que no... No puedo. Es...

Es imposible. Yo tengo que preparar el juicio de Valeria,

tengo que acompañarla a hacer la denuncia.

No podemos, es mucho trabajo.

-Olvida todo eso ahora, por favor. -Valeria: No podemos.

Porque esto es un juicio ganado.

-Oye, yo he hecho caso de tu consejo y he venido al hospital.

Así que ahora te toca a ti hacerle caso al doctor.

-Valeria tiene razón.

No puede trabajar en el caso en este estado.

Además, la necesita al 100 %.

-Está bien, pero... Por favor, dese prisa.

No tenemos tiempo que perder. -En eso estamos de acuerdo.

-Estoy harta de que todos me sobreprotejan por ser invidente.

Que es que yo ya sé que lo hacen por mi bien. Pero me asfixian.

Mila no está bien y yo aquí quejándome.

Pero... mi madre hace unos días que me trajo aquí,

y que por fin me he conseguido emancipar,

y ahora Mila, mi vecina, tres cuartos de lo mismo.

Y que yo, por supuesto, me voy a quedar aquí para acompañarla

porque ella se ha portado genial conmigo.

Pero, ellas se piensan que yo las necesito,

y me parece a mí que ellas me necesitan más a mí.

(MEGAFONÍA: Por favor, el dueño del coche matrícula 8018 FVC...

-¿Cómo está Víctor?

-8018 FVC... pase a retirarlo). -Mal.

-¿Y ya le han visto los médicos? ¿Qué han dicho?

-Le están operando. Va para largo. -No me lo puedo creer.

O sea, estamos de puta madre en el descampado, pasándolo bien,

riéndonos y de repente Víctor se tropieza

y se cae sobre esa tapia...

-¡Tú eres el culpable de lo que le está pasando a mi hijo!

-¿Todo bien, señores? -Sí. Sí.

-Sí. Sí, tranquila, sí. Está bien.

(MEGAFONÍA: Seguridad, acuda a Sala de Curas).

-Perdona. Perdona, no... No debí reaccionar así.

Pero nada de esto habría pasado

si mi hijo no se juntara con gente como tú.

-¿Qué? Pero si no estábamos haciendo nada malo.

-Beber alcohol es malo. ¡Es pecado! -¿Pecado?

Mire: su hijo solo hace

las cosas normales de los chicos de nuestra edad.

Mire, no lo ve, pero usted le presiona mucho.

Y Víctor no es feliz. Eso sí que es malo.

-Mira, te perdono.

Te perdono, porque no tienes ni idea de lo que estás diciendo.

Y ahora vete, por favor. Vete. No quiero volver a verte con mi hijo.

-No. No me voy hasta que Víctor no esté bien.

Usted no manda sobre mí.

-Pero ¿qué..., qué quieres de mi hijo?

¿Por qué quieres arruinarle la vida?

-No quiero arruinarle nada. Soy su amigo. ¿Vale?

Y solo quiero que esté bien.

Usted quiere ayudarle, pero...

¿Es que acaso no lo ve, o qué?

-¿Qué? ¿Qué es lo que hay que ver?

-Pues que Víctor no comparte lo que ustedes le enseñan.

-Tú no quieres ser su amigo.

Tú quieres reírte de él.

-No lo entiende. ¡Víctor odia ser lo que es usted!

-¡Mentira!

No te acerques a mi hijo.

-Ese hombre es tan... Testarudo...

¿Cómo no se da cuenta de que Víctor solo quiere ser un chaval normal?

Cuando Víctor salga de esta, porque va a salir,

tiene que enfrentarse a su padre.

Joder, si es que lo hemos hablado mil veces. ¡No sé por qué no lo hace!

Bueno, sí. Sí, sí lo sé. Porque tiene miedo.

Tiene miedo a enfrentarse a su padre.

-Advertí a Víctor que tuviera cuidado con ese.

Sé que esto pasaría.

Que tarde o temprano llegaría gente disfrazada de amigos

que cuestionaría sus creencias.

Yo también, yo también pasé por eso cuando tenía su edad, pero lo superé.

Tal vez... Tal vez mi error fue

pensar que mi hijo estaba preparado para soportar ese peso.

-Que sí, pero si ya sé que te lo prometí, pero...

No, a ver, tienes que entender que estoy volviendo al trabajo,

y no es fácil. Tampoco tengo tanto tiempo.

Marta: por supuesto que me interesa tu vida. Eres mi hija.

No... Si te llega tarde es porque hablo desde España

y estás en Estados Unidos, es normal. ¿Vale? No porque no me interese.

Marta: ¿Me oyes? ¿Me oyes? Oye, Marta. Oye...

¿Será posible? Menuda mierda.

Ay... Ah, hola.

-¡Hola!

¿Qué? ¿No me reconoces sin bata? -Sí, hombre. Es el doctor Herrera.

-M m... ¿Papá? -Touché.

-Bueno, ¿y qué tal esa videollamada? -Pues como si no hubiera sido nada.

Porque se ha acabado la batería en dos minutos... O sea que...

-Eso es por tanto estiramiento. -Oye, a ver, "asturianina".

¿Esto va a ser así siempre? -Así, ¿cómo?

-Así como que tú me haces una broma...

-Eh... Perdona, pero esto es el carril bici, ¿no?

-Ah, sí, sí, tienes razón. Pasa.

-¿Te parece si vamos a un sitio más...?

-¿Más íntimo? -¿Seguro?

-Sí. Sí, vale, vale. Vamos.

-Con esta gente tienes que tener paciencia, Valeria, porque...,

desde la crisis, que han recortado en atención al paciente...

Yo estoy segura que te hacen un TAC de estos y te encuentran algo.

Que yo lo vi, Valeria.

Que te pasó el coche por encima. Valeria, esto es un caso ganado.

-Pero que yo no me quiero meter en líos de juicios ni nada de eso.

Además: toda esta energía que estás gastando,

deberías emplearla en recuperarte.

Llaman a la puerta

-Hola. -Hola.

-Ya tengo los resultados. -Ah, ¿y?

-Mire. Las transaminasas están un poquito altas.

Hay algo de anemia y los leucocitos, en niveles un poco bajos.

Por eso se encuentra tan cansada. Tiene toda la pinta de ser un virus.

-¿Un virus? -Mm...

-¿Qué virus?

-El hecho de que tenga fiebre, la garganta tan hinchada...

Podría ser el de la mononucleosis, aunque todavía no lo sabemos.

-¿La enfermedad del beso?

-Sí, bueno. El nombre suena muy romántico,

pero no deja de ser una infección.

Se transmite por el intercambio de saliva, en los besos o... Bueno.

Por compartir el mismo vaso o beber de la misma botella...

-¿Usted recuerda si... ha compartido plato con alguien,

o el mismo vaso...?

-No. No porque... soy un poquito escrupulosa con esto.

-Ya. Bueno, pues nada.

Habrá que hacer más pruebas, pero, en principio,

la mononucleosis es la opción más probable.

El problema que tiene es que no responde a antibiótico.

¿De acuerdo? El único tratamiento posible es, básicamente,

reposo y una buena hidratación

hasta que el cuerpo sea capaz de eliminar el virus por sí mismo.

-¿Y de cuánto tiempo estamos hablando, doctor?

-Uf... No suele dar complicaciones.

Pero va a tener que armarse de paciencia.

Hemos tenido casos de personas que han tardado hasta un año

en eliminar completamente la enfermedad.

La voy a dejar ingresada, Mila.

He pedido que le hagan una ecografía abdominal

y le vamos a repetir la analítica.

Pero esta vez añadiendo un test,

para poder confirmar o descartar la mononucleosis.

-No. No, no, imposible.

Yo no me puedo permitir ni quedarme ingresada ni reposar.

Porque tengo muchísimo trabajo que hacer.

Y uno de esos es encargarme del caso de Valeria,

por lo tanto no quiero quedarme aquí.

-Ah... -Túmbese, por favor.

-Doctor: antes ha dicho que lo más posible es

que sea mononucleosis, pero... ¿qué más podría ser?

-Otra opción no muy buena: neumonía.

Mire. Hagamos una cosa:

deme un poquito más de tiempo. ¿De acuerdo?

Mientras esperamos los resultados de la nueva analítica,

le voy a hacer una radiografía de tórax

para poder descartar la neumonía.

-Es que no me puedo creer que me esté pasando esto a mí ahora, justamente.

-Mila: escuche un momento, por favor.

Lo único que tenemos claro, por el momento,

es que tiene una infección.

Y el hecho de que esté empeorando

significa que su cuerpo no sabe cómo combatirla.

Si no actuamos y hacemos algo,

las cosas se pueden complicar y mucho.

Si finalmente tuviera que quedarse, en caso de neumonía,

empezaríamos con un tratamiento antibiótico empírico.

Es el que utilizamos habitualmente

cuando no tenemos claro de qué tipo de infección estamos hablando.

No es el método más eficaz, pero bueno. Es mejor que nada.

-Hazle caso al doctor.

-Le prometo que voy a hacer todo lo posible

para que salga de aquí cuanto antes. ¿OK?

-OK. Pero con una condición: hágale más pruebas también a Valeria.

-Usted no se rinde nunca, ¿eh? -No.

-Ya está bien, Mila. Ya está.

-Cuando hablo con ella siempre me dice que está muy feliz

y que está cumpliendo un sueño en Estados Unidos.

Pero que a mí no me engaña.

Es mi hija y sé que algo funciona regular.

-¿El qué va mal? -Yo. Yo voy mal.

A ver: es que... Bueno, le hice una promesa. Y la rompí.

-Vaya. Me habían dicho que eras un rompecorazones.

Pero, pensé que eras un hombre de palabra.

-Bueno, es lo primero bueno que me dices, que ya es algo.

No sé... Esto es un desastre. Ojalá estuviera allí con ella.

-¿Y a qué esperas?

-Pero si es que la idea era irme allí de vacaciones.

Lo que pasa que, entre el traslado del hospital

y este periodo de prueba que no entiendo, pues no hay manera.

Si es que lo he hecho todo fatal. Lo he hecho todo fatal.

La he fallado en todo.

Y además, que estoy todo el día dudando, todo el tiempo.

¿Pero qué hago?

¿Cojo mi vida y la tiro al garete y me voy para allá?

Y además, que..., que me invade una sensación como que...,

que soy un padre desastre, que no puedo con ella.

-Bueno, eso es comprensible. Todavía tienes la L.

-Ya.

-Y no creo que seas más desastre que cualquier otro padre, Daca.

-Bueno, la cuestión es que no sé cómo salir de esta.

-¿Pero tan enfadada está? -Más.

Y lo único que pretendo es...

Es que me entienda y que me llegue a perdonar.

Pero ya no sé si hago las cosas bien, si las hago mal...

-Y te perdonará seguro. Seguro que es un berrinche pasajero.

Ya verás.

¿Me aceptas un consejo? -Sí. Sí, cualquier cosa vale.

-Quizá deberías demostrarle a Marta que...

Que no vas a estar ahí más tiempo, sino que... vas a estar siempre.

-Oye, tú... Tú no tienes hijos, ¿verdad?

-No. -Pero debes tener sobrinos.

-No. -¿No?

¿Entonces nietos? ¿Nietas? (RÍEN).

-Lo que tengo es sentido común.

-Ah, mira: el menos común de los sentidos. ¡Qué curioso! Mm...

-Lava... -¿Perdona?

-El suelo. ¿Qué es lava? -¿Cómo que es la...?

-Te quemas, Daca. Te quemas.

Daca, te quemas, te quemas... -¿En serio...?

-Te quemas. Te estás quemando. -Vale, vale, vale, vale. Ya, ya.

Hala.

Ay, esto vibra.

Oye, que aquí arriba tengo cobertura, ¿eh? A ver...

-A ver...

-A ver. Oye, no, no, por favor. ¿Qué haces?

-Mira qué maravilla. -Oye, borra esto ya, ¿eh? Por favor.

-A Marta le va a encantar. -A Ma...

(MEGAFONÍA: Por favor, doctor Silva, acuda a Quirófano 1).

-El doctor debe pensar que estoy loca.

(CARRASPEA) Bueno, quizá lo esté un poquito.

Pero, es que me la estoy jugando demasiado.

Resulta que el bufete donde estoy trabajando

ha tenido la brillante idea

de fusionarse con una empresa multinacional,

y ahora todos estamos a prueba.

15 años entregada a la empresa no sirven de nada ahora,

frente a los 15 segundos que han tardado

en firmar el contrato de fusión.

Y ahí fuera... Ahí fuera está lleno de abogados. Y yo ya tengo 40 años.

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Centro médico - 01/10/18 (1)

01 oct 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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