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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 01/03/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Lucía recibe a Laya, una de sus pacientes,

para hacer un seguimiento del trastorno bipolar

que tiene diagnosticado.

-El trastorno bipolar es una enfermedad,

en la que los pacientes suelen tener cambios muy bruscos

de estado de ánimo.

Suelen pasar de periodos de depresión e irritabilidad

a períodos de euforia y una gran actividad.

Pero claro, hay muchas variantes dentro del trastorno bipolar.

En el caso de Laya, lo importante es que se ha empezado a medicar,

y yo creo que ha mejorado bastante.

Te voy a decir una cosa.

¡Estás genial!

Se te nota hasta en la cara. Es que pareces otra persona.

-Pero más que por la medicación, es porque tengo una supernoticia.

-¿En serio? -Sí.

-¿Y qué noticia? A ver. Cuéntame.

-Bueno, pues resulta que el otro día fui a un casting,

y me han llamado

para ser el personaje protagonista de una obra de teatro.

De las importantes. -¡Pero eso es maravilloso, hombre!

-Es maravilloso.

-¿Y ha tenido algo que ver con tu madre, o no?

-No, no ha tenido nada que ver con mi madre.

Lo he hecho yo por méritos propios. ¡Yo!

-Laya, por eso te estaba hablando antes,

que lo importante es que confíes en ti misma, que en cuanto confíes...

-Ah... -¿Te encuentras bien?

-No. Ay... Que me da un poquito de dolor de estómago, un momentito.

-Ven. Incorpórate, ven. No... Hoy, oh, hoy.

-¡Ah! -Sube, sube, sube así.

Tranquila, tranquila. ¿Quieres que vayamos al servicio?

-Sí. -¿Sí? Venga.

-¡Ah! -Vamos al servicio.

Pasa.

De verdad te lo digo que merece la pena.

Y además, es que tampoco hay que hacer mucho.

Lo único que tienes que hacer es unas fotitos con los niños,

que son encantadores,

y todo lo que saquemos, pues colaboramos con la asociación.

-Yo es que en Cuba he participado en otras iniciativas de ese tipo.

Pero sí. Venga, va. Me has convencido.

Bien.

-Voy a participar en el Calendario Solidario. Venga.

Pero eso sí, siempre y cuando pueda ser el mes de agosto.

¡Pero bueno!

Tú no necesitas abuela, ¿eh? ¿Porque yo lo valgo, o qué?

Muchas gracias, de verdad.

-Que no hay de qué, de nada. ¿Vamos para dentro?

-Eh... No, qué va. Si estoy esperando a la comida.

¿Qué comida? -Pues sí, mujer.

Que me quiero dar un caprichito, y, como tenemos turno doble,

pues me he pedido pizza. ¡Ah, mira!

¡Bueno! -Hablando de la reina de Roma.

Pues nada, que te aproveche. -Muy bien, venga.

Hasta luego. -Ahora te veo.

-Aquí la tienes. -¡Hola! Muchas gracias.

Dime qué te debo.

¿Estás bien?

-Bueno, es que tengo un poco de gripe, pero vamos.

Que este era mi último pedido ya, y ahora me voy a casita a descansar.

-Pues yo estoy de guardia.

Si quieres puedes pasar y te veo en cinco minutitos.

-¿De verdad? -Hombre, va a ser algo rápido.

-Ay, pues te lo agradezco mucho.

-¿Sí? -Sí, sí, sí.

-Venga. Pues vente para acá. -Gracias.

-¿Cómo te llamas? -Maite.

Pues sí, me dedico a repartir pizzas,

y bueno, en principio fue por...,

por necesidad, ¿no? Por la crisis, ya sabes.

Y... Pero la verdad, es que me gusta mucho.

Me gusta mucho mi trabajo, ahora mismo.

Hay un ambiente joven,

no estoy encerrada...

no estoy encerrada en una oficina todo el día,

que no..., no me gusta nada,

me hacen descuento en pizzas, por ejemplo...

Yo qué sé,me...

Me gusta, me gusta.

-Oye, Landó, ¿estás bien?

Sí. ¿Por?

-Pues porque te veo preocupado.

¿Todo bien en casa?

No. He vuelto a discutir con Marcos.

-¡Bua!. Yo discuto cada dos por tres con Marta.

Vamos, que ya se le pasará, tranquilo.

No, pero esto... Esto es más serio.

No es como cuando era un crío y discutías por tonterías.

Ayer se marchó de casa y todavía no sé nada de él.

-¿Y Lucía qué opina?

No me digas que no se lo has dicho.

A ver. Que yo no quiero meterme.

Pero... ¡Que es su madre!

Escúchame, Daca,

quiero solucionar esto. ¿Sabes?

No quiero que ella se preocupe más de la cuenta.

Que ya bastante tiene, la pobre.

-Ya. Pero a ver, Landó. Escúchame.

-¡Eh..., chicos!

Que es mi paciente, que se ha puesto muy mala, de repente.

Le duele el estómago. No sé si la podéis atender.

-Sí. Yo me encargo.

-Laya, te quedas con ellos, ¿vale? Luego te voy a ver. -Vale.

-¿Qué te está dando guerra la tripa? -Sí.

-¿Tienes fiebre, o diarrea? -No.

-Vale, acompáñame. -Vale.

-¿Y esa cara?

¿Esta cara, de qué?

-Pues cara de... quererme contar algo y no contármelo.

No, no tengo cara de nada.

Eh..., bueno, te dejo. Que tengo que trabajar.

-Coge aire...

Expulsa...

Vale.

Parecen los pulmones de una fumadora.

-Es que soy fumadora.

-Ya. ¿Y cuánto fumas?

-Pues ahora mismo, con los nervios,

pues de un paquete... Un paquete casi al día.

-Ya. ¿Y esos nervios a qué se deben?

No sé. ¿De qué trabajas? -Soy actriz.

-Vale. Ya decía yo que tu cara me sonaba de algo.

Pero no te ubicaba.

¿Dónde te puedo haber visto?

-Pues no sé. En alguna publi.

En... teatro...

Bueno. La gente dice que me parezco a mi madre, pero en normalita.

Lo mismo te suena de eso.

¡Ah! -¿Qué pasa?

-¡Ah! -¿Te duele?

-¡Que me duele un montón la boca del estómago, ah!

-Vale, tranquila. Túmbate. Túmbate. Ven.

-¡Ah!

-Eso es. Las piernas arriba...

-¡Ah!

-Vale. Tranquila. Tranquila.

A ver. -¡Ah!

-¿Por aquí?

-Sí. ¡Ah! ¡Ah!

-Vale. Por el epigastrio. Vale. No te preocupes.

Le hemos hecho una analítica de sangre a Laya,

y los resultados han sido normales.

Así que sospecho de una gastroenteritis.

Lo más importante en estos casos es mantener una dieta blanda,

y mantenerse hidratado con suero.

En el caso de estar en casa,

se puede sustituir por bebidas isotónicas.

(Música)

Parece un trabajo muy sacrificado, ¿eh?

-Sí, sí que lo es. Pero me encanta, ¿eh?

Me encanta. Porque es muy frenético. Me gusta eso.

Allí la verdad es que no paro. Pa, pa, pa, con los compañeros.

Bueno. Y son todos más jóvenes que yo, la verdad.

Ellos no cogen frío, ¿ves? Ellos pueden con todo.

La juventud es lo que tiene. -Ya.

Como dice el refrán, juventud, divino tesoro.

-De verdad, de verdad. La tensión está bien,

y las constante, también. -Ah.

Además puedo ver aquí que eres hipertensa, ¿no?

-Sí. -Clara, por favor...

Pues vamos a hacerte una exploración.

La hipertensión, o tensión arterial alta,

puede producir daños en arterias, cerebro, corazón u otros órganos.

Además del tratamiento, nuestro médico nos orientará

sobre qué nuevo estilo de vida debemos acometer.

Incorpórate, para ver la espalda... -Sí.

-¿Y eso?

-No, que me pica la espalda. Es que la tengo muy seca.

-No, no, me refiero a esto.

Estas manchas que tienes en las manos.

-¡Ah! -¿Desde cuándo las tienes?

-Bueno, no. Esto es del frío.

Me he comprado unos guantes para ir en la moto, pero...,

pero que tampoco abrigan mucho.

¿Y las tienes en más partes del cuerpo, o solo aquí?

-Mmm..., sí. Sí.

Tengo más.

-Me das dicho que te picaba la espalda, ¿no?

-Sí. -Pues vamos a echarle un vistazo.

A ver qué encontramos. Vamos allá.

La erupción cutánea se extiende por varias partes del cuerpo,

aunque no hay signos inflamatorios ni es descamativa.

Por otro lado, en la espalda, a consecuencia del rascado,

se han desarrollado lesiones cutáneas superficiales.

¿Esto te duele? -No.

-¿Y esto?

-No.

-Bueno, pues en principio parece todo normal.

No hay edemas, ni signos de trombosis profunda.

-¡Qué palabritas!

¿Eso es bueno o es malo? Es bueno, ¿no?

Es bueno, mujer. -Ah.

Vamos. Según mi opinión, yo creo que tienes un catarro.

-Sí. ¿Eh?

-Sí, bueno.

También me gustaría realizarle una radiografía de tórax,

más que nada para descartar

que no se trate de un principio de neumonía. ¿M?

(Música)

Tras unas horas recibiendo suero,

Laya da muestras de empezar a tolerar líquidos.

-Hola, Laya.

-Hola. -¿Qué tal estás? ¿Mejor?

-Sí. -¿Y te has tomado la manzanilla?

-Sí. -Y no has vomitado.

-No. -Eso es muy buena señal.

Te vamos a mandar a casa. -Vale.

-¿Vale? -Bueno, sí.

-Te pondrás bien. Ya verás. -¡Hija!

-¿Mamá? -Pero hija, ¿cómo estás?

Ay, qué susto me he llevado.

He dejado el rodaje plantado. ¿Cómo estás?

-Estoy bien, mamá. Estoy muy bien, mamá.

-Laya, yo no sabía que tu madre era Maribel Castaño.

-Bueno. Que soy un gran admirador suyo.

Y por su hija no se preocupe, ¿eh? Que se pondrá bien.

De hecho he venido para darle el alta.

Sí. Anuc, ¿Le vamos quitando la vía?

-Bueno. Pues en cuanto te quiten la vía, nos vamos a casa, ¿eh, cariño?

-Sí, mamá. Nos vamos a casa, mamá.

-¡Ay, qué susto, por Dios!

-¡Maribel!

¿Quiere que le traiga no sé, un vaso de agua, o un café, o algo?

-Pues hijo, mira, si me traes

un té con un poquito de miel, para la voz...

Es que los actores... nos tenemos que cuidar la garganta.

Es nuestra herramienta de trabajo.

-Ya. Como para mí el fonendo. ¿No?

-Claro. -Vale. Voy corriendo.

-Gracias.

-Creo que decidí ser actriz, pero vamos.

Antes que... Incluso antes de hablar.

Claro, como mi madre, la veía en todos los carteles del teatro,

la veía en..., vamos, en todas las películas que hacía.

¿Pues cómo no iba a soñar con un mundo así?

Es más, yo me acuerdo que yo sentía una admiración por mi madre...

que no sé ni cómo explicarlo.

Marcos,

te recuerdo que hoy habíamos quedado a comer con tu madre.

Si a mí no me respetas, al menos, hazlo por ella.

Ten un poquito de consideración.

(Sirena. Tráfico)

Oye, hijo, y llámame, por favor.

Estas cosas las tenemos que hablar.

¿Eh? No entiendo qué..., qué ves en esa gente, de verdad.

Llámame.

-Hola ¡Hola!

-¿Marcos?

Pues verás, me acaba de llamar.

Me ha dicho que está ayudando a unos amigos con una mudanza

y que no sabe si va a poder llegar.

-¡Vaya!

¿Y qué hacemos? ¿Vamos tú y yo, a comer solos?

No sé, como quieras. Si quieres podemos cancelar, ¿eh?

-No, no, no. No. Vamos a comer, venga. ¿Vale?

Vale. Lo mismo hay suerte y luego el chico llega a tiempo.

-Pues sí.

¿Ahí? -Mm.

(Música)

Aunque Maite parecía tener los síntomas de un catarro,

se le realizó una radiografía de tórax

para ver si había algún problema oculto.

-No hemos encontrado condensación.

Por lo que es la infección de vías respiratorias

podemos descartarlo.

Al parecer se trata, pues de un cuadro gripal,

lo único que te podrás ir a casa, eso sí, con un tratamiento.

-Vale.

Y procura hidratarte bien, descansar

y por supuesto, nada de alcohol ni tabaco.

-Vale. ¿Vale?

Esa es la mejor manera de superar la gripe.

-Vale. Jo. Pues muchísimas gracias, de verdad, ¿eh?

De nada. -No hay de qué, mujer.

Venga...

Acompáñame a la consulta para hacerte unas recetas

y por cierto, de paso pagarte la pizza.

Que no te he pagado, la pizza. -No, no, no, ni se le ocurra, doctor.

Bastante que se va a tomar la pizza fría por mi culpa. Ni se le ocurra.

-Ah, no, no. El trabajo es trabajo y tiene que cobrar esa pizza.

-¡Ay! -¿Está bien?

-Sí. Es que... me ha dado un calambre.

Siéntate otra vez, por favor.

Siéntate. -¡Ay!

-Ahí. Eso es.

-Por aquí, ¿tienes algún dolor?

-¡Ay! No, no; dolor, no. Es más bien como un hormigueo.

Como si se me hubiera dormido.

-¿Sí? A ver. Apóyate aquí un momentito.

Mira. Vamos a hacer lo siguiente.

Yo acepto tu invitación de la pizza,

siempre y cuando me dejes verte la pierna.

-Vale.

-¿M? En ocasiones, un proceso gripal intenso

puede llegar a causar una inflamación de la articulación de los huesos,

que es lo que conocemos como artritis.

Ponte de pie.

Ven hacia mí.

A ver con cuidado...

Despacito, despacito. -Ay... ¿Qué hago?

Nada. Tú, anda normalmente. Anda.

Así, normal.

¡Ey! -Cuidado. Ey, ey, ey, ey, cuidado.

-¿Qué me pasa? Tranquila.

Échate.

-No pasa nada, tranquila. No te asustes.

-Venga. -¡Ay! Por favor...

-Maite, al parecer,

todo tiene pinta de tratarse de un problema neurológico. ¿M?

Pero necesito estudiarlo.

Y para ello hace falta que te quedes en observación. ¿M?

-¿De verdad?

No te preocupes. ¿Quieres que llamemos a alguien?

-No, no, no, no, no, no. Ya llamo yo. Gracias, gracias.

Ay, por favor.

Es que... Mira, es lo que no quería yo, ¿eh?

Tener que llamar, pero sí.

Voy a tener que llamar a mi marido.

Ay, por favor.

-No hay disartria ni disfonía,

pero, sin embargo, hay paraparesia en la pierna,

ausencia de reflejos, y otros signos que nos hacen pensar

que se trata de algún tipo de problema neurológico,

que no solo está afectando a la pierna.

Vamos a realizarle una analítica, pero, definitivamente,

esto no es una artritis.

(Música)

-Por favor, ¿Maribel Castaño? -Sí.

-¡No me lo puedo creer! ¡Pero qué maravilla!

Laya, la hija de la célebre Maribel Castaño,

regresa al hospital

porque sus dolores estomacales y sus náuseas no remiten.

-Maribel. ¿Entras con nosotros?

-Sí, sí, claro, por supuesto.

Disculparme, ¿eh? Disculparme. Que voy a ver a mi hija.

-Venga. Adelante.

Eso es...

Bueno. Sí que tienes la garganta un poco enrojecida.

¿De acuerdo? No hay placas.

Eso quiere decir que no hay infección bacteriana.

¿Haces algún esfuerzo, con la garganta?

-Bueno, es que...

a casi todos los actores que empiezan en el teatro

les suele pasar eso.

Sí, porque no saben calentar la voz.

No... No saben proyectarla. Esto no es como...

-¡Mamá, que yo no soy novata!

Que tengo 15 años de experiencia, ¿vale?

Y muchas obras encima del escenario.

¡Que tú no hayas venido a verme, es otra historia!

-Pues hija, sinceramente,

si no he ido es porque no me quiero tragar

una función durante dos horas,

en la cual tú sales, pues cinco minutos actuando.

¡A ver!

-Bueno. Maribel, me gustaría centrarme en la salud de Laya.

¿De acuerdo? -De acuerdo.

-Vamos a hacer una nueva analítica.

A ver si se nos ha pasado algo por alto.

-Vale, de acuerdo. -¿Vale? Venga.

-Vale. Gracias.

(Música)

Tras mostrar signos de un problema neurológico,

a Maite se le realizó una analítica,

y espera los resultados con Luis, su marido.

-Mira, anda, quítate esa ropa,

y ponte esto que te he traído. ¿Eh?

-Eso no es lo importante ahora, Luis.

¿Tú sabes cómo estoy?

¿Tú sabes cómo me duelen las piernas, ahora mismo?

¿Y que quiero orinar y que no puedo?

¿Y me traes una camiseta?

-Me fastidia tener razón, pero ya te lo dije.

Andar por ahí con la moto,

no podía traerte nada bueno.

Venga, anda. Quítate la camiseta y ponte esta.

-Déjame. No he tenido un accidente. ¿Vale?

Y estoy cómoda como estoy. ¿Vale?

Y además, me siento orgullosa de llevarla.

Te guste o no te guste. -No te pongas así, no te pongas así.

Lo de la camiseta es solo por tu comodidad.

Para que estés más cómoda.

Y lo de la moto es porque me preocupe por ti.

Esta vez ha sido solo un catarro.

Pero ya no eres una niña

para ir andando por ahí repartiendo pizzas.

No.

Esto empezó como... algo transitorio.

Por la crisis.

¿Y cuánto llevamos ya? ¡Dos años!

Quizá si llamases a tu antiguo jefe,

todavía recuperarías tu trabajo.

-Luis, no pienso volver a discutir sobre este tema, ¿vale?

No pienso volver a discutir.

No voy a volver a trabajar en un trabajo de oficina

porque me gusta el que tengo.

¿Estamos?

-Hola. Disculpen. No quería interrumpir.

-Perdone.

-Soy el doctor Cabrera. -Luis, su marido.

-¡Ah! Qué bien, fenomenal. Pues bienvenido.

A ver, tengo los resultados de la analítica.

La proteína C reactiva,

la velocidad de sedimentación está elevada.

Por lo que nos sugiere que hay aquí un tipo de proceso agudo,

de origen sistémico,

tras la aparición de los problemas neurológicos.

-Lo que me faltaba. No...

-¿Qué quieres decir? ¿Te sientes peor?

-No, no. Que hace un momento se estaba quejando

de que no podía orinar.

-¿Eso es cierto? -Sí.

Y es que además me duelen ahora las dos piernas.

-Permítame un momentito. Disculpe.

Déjame explorar el abdomen un momentito...

-¡Ah! -Sí.

-Ay...

-Vale, de acuerdo. Tienes un globo vesical.

Quédate aquí y voy a avisar a la enfermera para que venga. ¿Ok?

-Vale, gracias, doctor.

-Al no conseguir orinar, la vejiga se llena,

y provoca que se hinche la parte inferior del abdomen.

Vamos a colocar una sonda para evacuarla,

porque produce un dolor muy incómodo.

-Por supuesto que le firmo un autógrafo.

¿Cómo se llama? -María Jesús.

-María Jesús.

-¿Laya? -Hola.

-Hola, cariño. ¿Qué haces aquí? ¿Cómo va todo?

-Pues eres psicóloga, intenta adivinarlo.

-¿Qué has tenido? ¿Problemas con tu madre?

-Sí.

-Pero ¿qué ha pasado, cielo?

-Pues nada, que al final,

todo ha salido a la luz,

y los productores y el director de la obra

me han elegido a mí para poder tener más cerca a mi madre.

Y mi madre...

ahora tiene un pequeño papel en la obra.

-Bueno, cariño, pero sigues teniendo trabajo.

-No, que no puedo conseguir nunca nada por méritos propios.

-Que sí, cariño.

-Hola. Laya, ya tengo los resultados. ¿De acuerdo?

-Seguimos hablando luego. ¿Vale? Te busco, ¿eh? Venga.

-Adiós. -Chao.

-Lo que más me ha llamado la atención de la analítica

es que la creatinina está en 2,3.

Eso quiere decir que hay algo en los riñones

que no está funcionando correctamente.

Seguramente sea debido a la deshidratación

causada por los vómitos.

Así que, bueno, he decidido ingresarla

para seguir ampliando el estudio,

y empezar un tratamiento para los síntomas.

Pero de momento no han desaparecido las náuseas.

Lo que vamos a hacer es una ecografía para ver si nos da alguna otra pista.

Pues no lo entiendo.

Es que no hay nada a nivel digestivo que explique las náuseas.

-Pero ¿qué quieres insinuar? ¿Que estoy yo fingiendo?

Te recuerdo que la actriz buena de la familia no soy yo.

-No, no, no. Yo no he dicho nada.

Simplemente te digo que tendrás que quedarte ingresada. ¿Vale?

Porque tenemos que seguir ampliando el estudio

y ver lo que está ocurriendo. ¿De acuerdo?

Y le hemos puesto el tratamiento

y..., no sé, a ver cómo evoluciona.

-Daca, que te venía buscando.

-Dime. -¿Dónde está mi paciente, Laya?

¿Ya se ha ido?

-No, está en planta, que la hemos ingresado.

-Ah, ¿sí? -Sí.

-Bueno, pues subo a verla.

-Venga. Luego voy, que tengo revisión. -Mm...

-No has hablado con ella, ¿verdad?

No.

-Pues me temo que vas un poco tarde.

Aunque bueno, es decisión tuya.

Vamos a ver. Lo que yo no esperaba

es que el tema de Marcos fuera tan serio.

Y tengo la sensación de que ya le fallé como marido y...

no quiero fallarle también como padre.

-Mira, Landó, si te sirve de consuelo,

yo creo que no estás fallando como padre.

Tienes una situación complicada y es difícil lidiar con ello.

De hecho, si yo tuviera una situación así con Marta, pues no sé.

Daría lo que fuera para que su madre estuviera viva.

Para echarme un cable, más que nada.

Jo. Pues no sé si me sirve de consuelo, ¿eh?

-Ya.

Bueno. Te dejo, ¿vale?

Venga, anímate, mujer.

Ya verás cómo el doctor da enseguida con lo que tienes, ¿eh?

-Sí. Si seguro que sí.

¿Te ha pasado algo más, Maite?

-Nada nuevo.

Mi marido. Que...

Pues te digo algo, que...

Que es normal.

¿Sabes qué pasa? Que los hospitales ponen a la gente muy tensa.

Y yo te digo por experiencia,

que no tengas muy en cuenta lo que hayáis hablado. De verdad.

Espérate a llegar a casa y ya lo hablaréis tranquilamente.

Y verás cómo ves las cosas más claras. ¿M?

-Ya. Lo que pasa que, en casa,

va a seguir avergonzándose de mí, así que...

¿A qué te refieres?

-Pues mi marido, que... me mira como a alguien menor

porque trabajo donde trabajo. ¿Sabes?

¿Y eso?

-No me lo ha dicho, ¿eh?

No me lo ha dicho, pero yo sé que lo piensa, vamos.

Antes me miraba con orgullo y con respeto.

Cuando trabajaba en una oficina.

Pero ahora está deseandito que me...

Que le diga un día que lo dejo, y tal.

Y es que yo no quiero, porque me gusta mi trabajo.

¿Qué tiene de malo mi trabajo? A ver.

¿Qué tiene de malo vender pizzas? ¿Sabe?

Nada. Absolutamente nada.

Es más. ¿Te digo una cosa? Es justo lo contrario.

Trabajar en lo que a uno le gusta, la verdad es que no tiene precio.

Bueno, a mí me lo parece, por lo menos.

-Pues ojalá él lo entendiese como tú.

-Sea lo que sea lo que le ocurre a Maite, está avanzando deprisa,

y eso me tiene muy preocupado.

Por lo que se va a tener que quedar ingresada en el hospital.

-Sinceramente..., estoy asustado.

-Ya.

-Pensé que se trataba solo de un catarro.

-No, Luis.

De todas maneras,

no quiero adelantarme a ningún acontecimiento, pero vamos.

Terminada la sonda vesical, quiero consultar con un neurólogo,

porque quiero estudiar el estado de sus nervios.

-Pero...

Entonces, ¿podría ser grave?

-Sí.

Podría ser ¡muy grave!.

-Vale.

-No he querido asustarles, pero esa parálisis fláccida aguda

podría ser síntoma de alguna enfermedad neurodegenerativa,

como podría ser una esclerosis múltiple

o un síndrome de Guillain-Barré.

(Música)

Debido al deterioro clínico,

Maite fue ingresada y sometida a estudios electrofisiológicos.

(Música)

-Tengo mucho miedo.

Yo no quiero actuar con mi madre.

Yo no..., aunque sea una escena sola, no quiero.

¿Sabes lo que tiene un montón de gracia?

-No.

-Que cuando yo estoy con ella, a mí nadie me mira,

y cuando estoy yo sola,

me miran para buscarla a ella.

-No, mujer. No creo.

(Teléfono)

Creo que te están llamando.

-¿Sí?

(Música)

¿Cómo?

Vale, vale. Vale, vale. Gracias.

-¿Ha pasado algo?

-Era el productor de la obra,

que dice que han aumentado la edad del personaje

para que lo interprete mi madre.

-¿Qué dices? ¿En serio?

-Bueno, pero que...

Puede que haya un papelito pequeño para...,

para mí, de tres escenas...

-Cariño, lo siento mucho, mi amor.

¡Cielo!

-Cariño. Pero que...

-No me toques, Lucía.

-Escúchame. -Que no me toques.

No me toques, Lucía. -Mi amor, intenta tranquilizarte.

-¡No me toques, Lucía, no me toques ahora mismo! ¿Vale?

¡Tú vete de aquí, mamá, vete de aquí!

¡Eres una traidora, vete!

-Hija, ¡me estás poniendo en evidencia!

-¡Mamá, vete de aquí! -Maribel, por favor.

-Vete, te odio, te odio. -Cariño. Creo que no es el...

-Pero ¿por qué me odias? -Traidora. Mamá.

¡Vete de aquí!

-Maribel, es mejor que salgamos. Venga, vámonos.

-¡Vete de aquí, mamá! ¡Vete, por favor! ¡Vete!

-Intenta...,

intenta respirar por la nariz, mi amor.

Despacio, Laya. Venga.

-Maribel, no se preocupe, de verdad. Que se pondrá bien.

Está en muy buenas manos, ¿de acuerdo? Tranquila.

-Daca, ya me quedo yo con ella. -¿Seguro?

-Muchas gracias. Sí. -Vale.

-Maribel, yo sé que...

Que es muy complicado tener a una hija con este trastorno.

-Sí. -¿Verdad?

-Pero yo no soy una mala madre.

Lo que pasa es que mi hija

siempre ha querido parecerse a mí,

y a mí me parece maravilloso.

Pero si yo lo único que quiero es lo mejor para mi hija.

Que llegue a ser una gran actriz.

Pero...

Pero todavía tiene que aprender mucho.

Esta profesión es muy complicada.

Es muy difícil.

Yo lo he pasado mal.

Y mi hija lo sabe, las veces que lo he pasado tan mal.

Yo he tenido que salir al escenario,

enferma.....

Con fiebre.

¡Y con una sonrisa en los labios,

para que el público no notase nada!

-Ya.

-¡Yo no soy una mala madre!

-No, no, no. Nadie...

(Música)

Maite continúa ingresada,

a la espera de recibir los resultados de la punción lumbar

que le realizó el doctor Cabrera.

-Vale, vale, vale.

Pues muchas gracias por preocuparse, de verdad, ¿eh?

Venga, adiós. Adiós.

(Música)

¿Se puede saber por qué has llamado a mi jefe?

-Alguien tenía que avisarlo, ¿no?

-Luis, ¿qué es eso de que

“volverá cuando sea posible”

y que “si hay algún problema llamaremos a los abogados"?

-Solo quiero que no haya malentendidos.

-Lo único que tú quieres, Luis, es que me echen.

-Pero ¿cómo puedes ser tan mezquina?

-Luis, tú antes no eras así, cariño.

-La única que está provocando tensión en nuestra pareja eres tú.

-No. -Antes éramos una pareja normal.

Que nos entendíamos.

Que disfrutábamos.

Que disfrutábamos de la vida y de nuestros amigos.

-Con nuestros amigos, claro.

Por fin lo dices, Luis.

¿Es lo único que te preocupa?

¿Tú no te das cuenta que no hemos vuelto a quedar con ellos

desde que yo dejé de trabajar en la oficina?

¿Tú no te das cuenta de que...,

que no me, que me...?

(Llaman a la puerta)

-Hola. -Doctor...

-Siento mucho interrumpir.

-No, perdone, perdone, que le...

¿Los resultados los tienen ya?

-Sí, ya. Ya tenemos los resultados.

Y tienes las proteínas elevadas, Maite.

Pero bueno. Ya tenemos un diagnóstico.

Por la clínica, la debilidad muscular creciente,

los resultados de la punción

y de los estudios electrofisiológicos,

estamos ante un síndrome de Guillain-Barré.

Se trata de una patología poco frecuente, pero muy peligrosa.

Porque puede llegar a provocar incluso invalidez.

Y si asciende, pues llegar a comprometer los pulmones,

provocando una parálisis respiratoria.

(Música)

-Pero...

¿Cómo he contraído eso, yo?

-Bueno, pudo haber sido tras un proceso infeccioso,

después del catarro...

-El catarro. ¡El catarro!

¡Esa moto puede matarte! ¡Pero tú no escuches!

¡No escuches lo que te digo!

-Luis, yo puedo haber contraído el catarro de cualquier otra manera.

-¿Pero sigues defendiendo esa porquería de trabajo?

¿Sigues?

-Maite,

de todas maneras, tranquila, ¿eh?

Vamos a empezar el tratamiento cuanto antes. No te preocupes.

Luis, ¿Puedes venir un momento, por favor?

(Música)

Vamos a utilizar plasmaféresis, e inmunoglobulina humana,

porque desgraciadamente esta enfermedad no tiene cura.

Ahora lo que pretendemos es reducir los síntomas,

tratar las complicaciones y acelerar la recuperación de la paciente.

A pesar de haber detectado esta enfermedad

en una fase inicial, debemos ser cautos.

-Laya, vengo a buscar la agenda.

¿Laya?

¿Estás bien?

Laya, voy a pasar.

¡Cariño! Cariño, ¿Qué haces?

Mi amor, no te puedes provocar el vómito.

-Es que me tengo que provocar los vómitos,

porque no puedo soportarlos.

-Pero que eso es muy malo para ti. -Que no.

-¡Mi amor!

-Que sí. Cariño, por favor.

-¡Que me dejes en paz! ¡Que me dejen en paz todos! ¿Vale?

-¡Oye, por favor!

Que tienes que respetar un poco las cosas.

-Al provocarse los vómitos de manera continuada,

Laya ha estado expulsando la medicación,

y por eso ahora está desestabilizada.

(Música)

Laya, la paciente con trastorno bipolar,

recibe su medicación y se somete a terapia con Lucía.

-Y es verdad que...,

que tienes una enfermedad que es difícil.

Pero que...

Te prometo que puedes convivir con ella.

Mucha gente convive con ella, y tiene una vida normal.

Lo que pasa que te tienes que cuidar.

-Ya, pero yo tengo miedo.

Tengo mucho miedo, tengo miedo a salir del hospital,

tengo miedo a...,

a levantarme de la cama...

¡Tengo miedo!

-Mi vida.

Laya, No te voy a engañar. -Tengo mucho miedo.

-Es que, teniendo esta enfermedad,

vas a tener que luchar más que otras personas.

Y vas a tener que ir ganándote

las batallas una a una. De verdad.

Pero vas a poder.

Y para eso es muy importante que te conozcas a ti misma.

Mira, cariño, me gustaría saber una cosa.

¿Tú alguna vez has pensado por qué..., por qué querías ser actriz?

-¿Qué...?

-¿Querías ser actriz porque tenías vocación o porque...

te apetecía conseguir las cosas que ha conseguido tu madre...?

-Pues no lo sé, Lucía. Ahora mismo estoy muy confundida.

-Pues eso es un paso, cielo.

-¿Sí? -¿Vale? Sí.

Porque tienes que conocerte a ti misma,

para saber cómo luchar contra la enfermedad. ¿Vale?

-Gracias.

-La ansiedad es un mecanismo de defensa

que nos permite enfrentarnos a situaciones difíciles.

Lo que ocurre que es a veces se puede volver en nuestra contra,

causándonos desasosiego, desazón,

mareos, tensión muscular,

o incluso molestias gástricas, como en el caso de Laya.

Si usted tiene estos síntomas, cada día, durante varias semanas,

sería bueno que acudiera a un especialista.

-Lo siento. Lo siento de veras.

-Tranquilo, Luis. No pasa nada. -He perdido los nervios y...

No debe ser, pero...

Pero es que no sé lo que hacer.

Es que no sé lo que pasa con mi mujer.

Yo solo quiero lo mejor para ella.

Y diga lo que le diga, le da igual.

Es como hablar contra una pared.

¡Ella está enrocada!

-Eh..., Luis, me vas a disculpar.

Yo no me quiero meter en nada, ¿eh?

Pero deberías de pensar si lo que estás diciendo es real.

Si quien está enrocada es Maite o eres tú.

-No me lo puedo creer.

Usted también se pone de su lado.

Usted..., usted es consciente de la gravedad.

Ella, no.

-A ver, Luis, no es así. ¿Vale?

A lo mejor el problema está en concebir esto

como una cuestión de bandos, cuando no es así.

Mira, si realmente quieres a Maite y estás preocupado por ella, oye,

pues piensa...

qué motivo es el que hay para que estés tan enfadado con ella.

Y si no es así, oye, pues...

Estate de su parte.

Mira, Luis, yo sé que la situación es muy complicada,

y ambos estáis muy nerviosos, y demás.

Pero trata de sacar algo bueno de algo malo. ¿M?

Quizás esta situación tan complicada

os ayuda a revertir vuestra situación como pareja.

Y oye, mejorar.

Todos nos equivocamos y cometemos errores.

Pero no pasa nada,

siempre que rectifiquemos y tengamos la voluntad

para querer arreglar las cosas.

(Música)

Laya, la paciente aquejada de ansiedad,

mejora significativamente y recibe el alta.

-Cuéntame: ¿Qué vas a hacer cuando salgas del hospital?

-No, de hecho me voy ahora,

que llego tarde a los ensayos del teatro.

Me voy al teatro a ensayar. -¿Qué me dices?

-Sí. Bueno, he tenido una pedazo de noticia.

Bueno, resulta que mi madre lo ha hecho fatal en los ensayos,

y han prescindido de ella.

-¿Sí?

-Mira la cara de sorpresa que se me quedó a mí.

Bueno, total, que me han llamado para el papel protagonista ¡otra vez!

-¿En serio? -¡Sí!

-¡Bueno, pues me alegro mucho!

-¡Sí! Sí, la verdad es que sí, estoy muy contenta, la verdad.

-Me alegro. Bueno, pues nos vemos la semana que viene.

-Venga, vale. Muchas gracias, Lucía.

-Nada, cariño, te acompaño a la puerta. -¡Vale!

Me voy a ir adelantando y pido un taxi. ¿Vale, chicas?

-Genial, adiós.

-Bueno. Pues ahora que nos quedamos solas, de verdad,

le quería decir que siento muchísimo

que no le hayan dado el papel de la obra.

-¿Le cuento un secreto? -Sí.

-He hecho la actuación mal a propósito.

Y le digo otra cosa,

yo creo que ha sido la mejor interpretación

que he hecho en toda mi vida.

¡Sí!

Ay..., pero que todo sea por ella.

Ver a los críticos, bueno, me van a poner verde.

Pero no me importa. No me importa.

Yo soy mucho más fuerte que mi hija,

y lo voy a poder superar.

-Es que usted es muy buena madre. -Ay...

¡Y usted, muy buena psicóloga!

¿Le puedo dar un beso, Lucía? -¡Hombre, por supuesto!

Bueno, Maribel, ya la iré a ver al teatro.

-Muy bien.

Que vaya muy bien, Lucía. -Igualmente.

-Gracias por todo. -Hasta luego.

(Música)

Tras ser puesta bajo tratamiento y mostrar mejoría,

Maite inició la rehabilitación.

-Ahora hacia arriba...

-Es que no..., es que no ten...

Es que... no tengo fuerzas, de verdad. Es que me...

¿Lo dejamos..., lo dejamos para después, por favor?

-¿Segura? -Sí, por favor, de verdad.

-Vale.

-Váyase, ahora..., ahora no, de verdad.

-Volveré más tarde.

-Sí, sí. -Vale. Hasta luego.

(SUSPIRANDO)-Ay...

(Música)

Por fin vienes. -Tenía que hacer algo.

¿Cómo lo llevas?

-Pues mal, mal. No tengo fuerzas.

-Por eso.

Por eso precisamente tenía que hacerlo.

Me ha costado.

Me ha llevado tiempo, pero...

Al final lo he conseguido.

(Música)

-Pero ¿por qué te has puesto eso?

-Porque he sido un imbécil.

Y porque quiero que sepas

que estoy contigo.

En tu equipo.

Tienes un jefe duro de roer.

Pero al final... Al final lo he conseguido.

Y quiero que sepas...

que no me voy a quitar esta camiseta hasta que tú vuelvas a andar.

He comprendido que del..., de lo que antes me avergonzaba...

es de lo que más orgulloso tengo que estar.

Sí, sí. Orgulloso de mi mujer.

Orgulloso de una valiente.

Una valiente que cuando se quedó sin trabajo...

Supo salir.

Como ahora.

-¡Ay, cariño!

(Música)

-Ramón, ¿qué pasa? ¡Que me has asustado!

Ah... Hola.

Verás, se trata de Marcos.

-¿Qué pasa?

Está completamente fuera de control,

y está frecuentando gente que...

-Pero bueno, vamos a ver.

Eso ya lo sabíamos. Ya hemos pasado por eso.

Hay que hablar con él otra vez y ya está.

No, no, Lucía, no.

No se trata de gamberradas de adolescentes.

Es algo bastante más serio.

-¿Qué?

Es gente violenta,

es gente xenófoba...

-Bueno.

Yo es que, de verdad,

no sé qué es lo que hemos hecho mal con este crío, ¿eh?

No lo sé.

(Música)

-Te voy a pedir unos análisis de sangre,

y también unas serologías para varias enfermedades víricas.

-No puedo tener un virus porque es que Rubén, ¡que me quedo en tierra!

-Doctora, por favor, o sea, cúrele, porque como se quede en tierra

salimos perdiendo toda la humanidad, ¿eh? Toda.

-¿Qué pone ahí, doctora?

-En la ecografía hemos visto un hematoma.

Es decir, una acumulación de sangre,

en este caso, en la cápsula que envuelve el bazo.

-De repente, una hemorragia interna.

-Es posible que el bazo haya sufrido una rotura

debido a un proceso vírico.

¿Vas a venir esta noche a casa, o...?

No lo sé.

-¿Y esto? -¡Ay!

-¿Estás bien? -Es lo que tiene trabajar con niños.

Que te pegan de todo.

-¿Tienes un minuto, Andrea?

He hablado con Sonia

y le he comentado lo del ensayo clínico que quieres llevar a cabo.

-¿Y?

-Me ha asegurado que lo va a consultar

con el Consejo de Administración. -¿En serio?

-Sí.

-¿Es posible que no te hayan vacunado de varicela pequeño?

-Pues es posible.

-Tenemos los resultados de la serología,

y son positivos para el virus de la varicela-zóster.

-Hola, ¿te encuentras bien?

-La doctora Soto, por favor. -Sí. Enseguida le aviso.

Hoy... ¡Sara, por favor!

-¿El chico este, con cara de no haber roto nunca un plato,

es el mismo con el que te vi el otro día en el bar?

-¿Y a ti por qué te importa tanto?

-No, no, no me importa, es curiosidad.

(Música)

Subtitulado realizado por: Mari Carmen Casado Rubio

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Centro médico - 01/03/18 (2)

01 mar 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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