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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 01/03/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Julián Romero, antiguo empleado del mantenimiento del hospital,

acude al control de su presión arterial con Pepa.

-¡Hombre, Julián, qué alegría, tú por aquí!

-¡Pero bueno! ¿Qué tal?

-Julián... -¡Hola, Pepa!

-¿Cómo estás? Hola. ¿Qué tal vas? -Muy bien.

Pues aquí me tienes, hecho... vamos, con mi nueva vida de jubilado,

que no paro; un todo terreno. -Ya te veo, sí, sí. Ya te veo.

-Toma una rosquillita. -No, que yo no tomo azúcar.

-¡Hombre! -¿Qué tal? ¿Cómo estás?

¿Todo bien? -Muy bien.

Toma, coge una. -Venga, gracias.

-Las he hecho yo. -Ay, muy bien.

-Qué alegría veros.

-Aquí, repartiendo azúcar dentro del hospital.

Te echamos mucho de menos. -Y yo a vosotros.

-Si es que el nuevo encargado es muy majo,

pero que no te llega ni a la suela de los zapatos.

-Qué pena.

-¿Cómo llevas la tensión? -Bueno, yo creo que bien.

-¿Sí? -Sí, sí.

-Vamos a verlo, venga.

-Me jubilé a primeros de año.

Trabajaba en el mantenimiento de este hospital.

Toda la vida rodeado de batas blancas.

Y ahora intento hacer vida fuera: organizo mi casa, compro la prensa,

incluso estoy hecho un auténtico cocinillas.

En fin, que ahora entiendo eso de lo de la vida del jubilado. La mejor.

-Julián. 68 pulsaciones.

-Bueno, bien, ¿no? -Sí.

-¡Ay! -Mírale tan disciplinado como siempre

Vamos a medir la presión. -Listo.

-¿Cómo va todo?

-Bueno, pues se han metido unos vecinos nuevos en el segundo

que son de lo mejorcito.

Huele el patio a sardinas que da gusto.

-¿Ah, sí?

Bueno, mira, ahora que tienes tiempo libre,

tú también puedes aprovechar para... -¿Para hacer sardinas?

-¡Claro! -¡Odio las sardinas!

Si yo soy más de arreglar y ordenar mis cositas.

Y ahora que no lo puedo hacer en el hospital, pues lo haré en casa.

-Tú lo que eres es más de rosquillas.

Julián viene cada cierto tiempo a controlarse la presión arterial.

En esos controles también miramos su frecuencia cardiaca,

su talla y su peso.

Es muy importante que los pacientes aprendan a distinguir

entre lo que son hábitos saludables y hábitos no saludables.

Sandra acaba de sufrir un accidente de coche

y es trasladada al hospital en ambulancia,

aquejada de dolor en las cervicales y mareos.

-¿Qué ha pasado? -Que estoy bien, de verdad.

Solo estoy un poco mareada.

-Mamá, ¿te puedes apoyar, por favor? -Vale. ¿Te has golpeado la cabeza?

-No. No se ha golpeado la cabeza.

Ha tenido un pequeño accidente de tráfico,

pero vamos, que por suerte llevaba el cinturón.

-Que no es nada, de verdad.

Es que tengo muchas cosas que hacer.

Al menos que alguien invente un día de 30 horas,

yo no me puedo permitir el lujo de perder el tiempo.

-Venga, tranquila. Vamos rápido, ¿eh?

Te entiendo perfectamente, además.

Si la víctima de un accidente automovilístico

puede haber sufrido daño,

tanto en el cuello como en la espalda,

lo importante es no moverlo

y esperar a que llegue el personal sanitario cualificado.

Si me perdonáis...

-Pues sí, la verdad es que iba un poco deprisa.

Es que quería llegar a tiempo al trabajo.

Pero de repente salió un coche de la nada

y me envistió por la derecha.

-Mamá, el coche no salió de la nada.

Salió del carril derecho porque tenía preferencia y un semáforo en verde.

Lo que no se puede es ir tan rápido por la vida.

-Natalia, sabes de sobra que no me puedo permitir bajar el ritmo.

-Bueno, si me perdonas, te voy a explorar...

A ver...

-Ahora en casa solo estoy yo para encargarme de las cosas.

Mi marido falleció hace un par de meses por enfermedad.

Los médicos le dieron siete meses de vida.

Y aunque fue duro,

pudimos estar preparados para cuando llegase el momento.

Si yo no me ocupo de todo, nadie va a hacerlo por mí.

-Bueno, pues en principio la exploración es totalmente normal.

Sandra es tu nombre, ¿verdad? -Sí.

-Perdóname. ¿Antecedentes, por favor? -Hipotiroidismo.

Pero vamos, me estoy tratando y me va bien, ¿eh?

-Vale. Fenomenal.

Bueno, en principio parece una cervicalgia postraumática, ¿vale?

-¿Postraumática? ¿Otra vez la palabrita?

¿Por qué os empeñáis todos

en que debería estar peor de ánimo de lo que estoy?

¿Qué pasa, que le has dicho a la doctora?

-Cálmate. -Eh... Perdóname, Sandra.

A ver, yo no he hablado nada con tu hija.

En cuanto a lo de postraumático

solamente me refería al accidente en sí.

No..., no a ninguna secuela psicológica ni nada por el estilo.

De todas formas vamos a hacer una cosa...

Te voy a mandar una serie de pruebas, ¿de acuerdo?

Para confirmar que efectivamente no hay nada grave, ¿vale?

-Antes mi marido era el único que conducía en casa.

Pero, al no estar él,

no me ha quedado más remedio que sacarme el carné de coche.

También he encontrado otro trabajo.

Más absorbente, eso sí. Pero mejor pagado.

Son tantas cosas, que ando todo el día estresada.

Me sorprende no haber tenido el accidente antes, ¿eh?

-1,85.

-¿Y cómo va todo por aquí?

Me han dicho que el nuevo quiere hacer algunos cambios.

-Pues sí. La verdad es que desde que tú te fuiste a ahora,

han cambiado un poquito las cosas;

y están tomando decisiones un poco diferentes.

Pero bueno, es simpático y es bastante divertido.

-¿Sí? -Sí.

Bueno, y ahora vamos a ver lo que pesas.

-110, como la última vez.

Ya sé que estoy con sobrepeso. -A ver, vamos a mirar.

-¡Pero vamos a ver! Siéntate, anda.

-Como todo a la plancha, como siempre; y con verdura.

-¡Ay, a ver...! Tu índice de masa es de 32,14.

Julián, ya sabes que todo lo que esté por encima de 25 es sobrepeso. -Ya.

-¿Sigues fumando? -Un poquillo.

-Es que luego me decías que os echo la bronca,

pero ¿cómo no os voy a echar la bronca?

Tienes que perder peso, dejar de fumar...

Le voy a decir a tu médico que te haga unos análisis de sangre

porque si no estos controles no sirven para nada.

Y tienes que hacer ejercicio.

-Ya, pero si salgo a pasear todos los días.

-Ya. Pero seguro que vas con un cigarrillo en la mano.

-Lo siento, Pepa.

La verdad es que desde que dejé el hospital ando un poco desubicado.

En realidad fumo porque me aburro.

Antes, cuando trabajaba en el hospital no fumaba prácticamente nada

porque me mantenía ocupado. -Ya, ya.

Si yo ya sé que la gente que se aburre al final fuma más de la media.

Pero tienes que buscarte alguna manera de sustituir eso, ¿eh?

-Ya. Una rosquillita más.

-Lo más importante para dejar de fumar es querer dejar de fumar.

Y luego hay cosas que ayudan,

como por ejemplo ponerse una fecha fija,

buscar ayuda en su médico y en su entorno,

tirar todos los ceniceros y todas las cajetillas,

evitar las situaciones donde antes se fumaba,

comer sano y hacer deporte.

La doctora Romero acaba de hacerle a Sandra

una radiografía de la columna cervical

para estudiar la zona con mayor profundidad.

El choque que ha sufrido Sandra

le ha provocado una contractura muscular en el trapecio

y en el esternocleidomastoideo.

Esa tensión muscular ha hecho que las cervicales

se hayan alineado de forma antinatural,

provocando lo que conocemos como una rectificación cervical.

¿Qué tal, Sandra, cómo estás? -Bueno, regular.

-A ver: tengo aquí la radiografía

y os voy a explicar un poco lo que hemos visto.

Hay una leve rectificación cervical, ¿lo veis? Que está alineado;

no debería estar así. -Y eso es grave, ¿no?

-No sé lo que es, pero ahora mismo estoy bastante mareada, ¿eh?

-Eso es normal, ¿eh, Sandra?

Piensa que ahora mismo tienes mucha tensión en toda esa zona, ¿vale?

En cuanto se consiga relajar, pues te encontrarás muchísimo mejor.

Piensa que están los nervios también pinzados

y de ahí los mareos, el dolor..., ¿Vale?

Entonces, como no he encontrado nada más grave,

pues te vas a poder ir a casa con un relajante muscular

y también con antiinflamatorios. ¿Vale?

-¿Y yo qué puedo hacer, doctora, para ayudarla?

-Tranquila, cariño. Ya me encargo yo de lo que me diga la doctora.

-Bueno. Ahora mismo es muy importante el reposo, calor local seco

y sobre todo mucha paciencia.

-¿Has oído, no? Casa y reposo.

Así que para la maquinaria un poquito.

-Sí, claro. -Yo voy a continuar, ¿de acuerdo?

Venga, hasta luego. -Hasta luego.

-Bueno, y a ver si puedes ir dejando atrás ya el cigarrito, ¿eh?

-¡Oooo! ¡Ay, las rosquillas!

-¡Oye, oye, oye!

¡Hombre! -Mi doctor favorito.

¿Una? Eh..., no. No, no.

Os prometo que en mi próxima cita seré un nuevo Julián.

Vamos, si no os importa. Eso espero.

Claro que sí. Cuídate, Julián. Y guárdame una.

-Venga ya...

Se le echa de menos, ¿eh?

Pues sí. Se van los mejores.

¿Tú cómo estás? Bueno, pues con mucho trabajo.

Si necesitas hablar de lo que sea, ya sabes.

Vale. Muchas gracias.

Pero prefiero irme a trabajar

porque al final es lo único que me mantiene distraída...

Eso está bien. Pero, Pepa:

a ver, tú eres una mujer fuerte, has vivido una situación muy difícil

No te quedes toda la pena para ti.

Sabes que cuando empezaste esta relación con Simón,

lo importante era el recorrido que ibais a vivir juntos.

No lo corto que iba a ser el camino. Ya.

Pero echo a Simón de menos todos los días.

Lo sé y es normal.

Procura quedarte con los mejores momentos que habéis vivido

y eso te va a ayudar a seguir adelante.

Sí. Es un poco pronto para eso. Pero vale.

¿Y a ti qué te pasa? ¿Estás bien? Eh, no, no. Son...

¿Quieres hablar o...? No. Son tonterías. Luego te veo.

Vale.

¡Mamá, ¿te quieres tranquilizar?! ¡Todo pasa por algo!

¡Papá se fue hace dos meses

y no has tenido ni un día de descanso!

-¡No me puedo permitir parar!

Fíjate, por no querer perder cinco minutos,

al final toda la mañana perdida en el hospital.

Voy a llamar a un taxi y me voy al trabajo.

-Mamá. ¡Olvídate del trabajo, ya!

Ya me encargué yo de hablar con tu jefe.

¡Le expliqué la situación

y él mismo me insistió en que te tomaras el día libre!

Te echas demasiadas horas en el trabajo;

te puedes permitir unos días de descanso.

-No. No me lo puedo permitir.

Si no voy, aquellos hunden la empresa en dos días.

-Mamá, aunque sea... ¡Mamá! Aunque sea tómate hoy el día libre.

Para hacer cualquier cosa.

-Ah, mira, no es mala idea.

Voy a aprovechar para hacer la compra y buscarle unos pijamas a tu hermano,

que los que tiene están ya muy viejos.

-Mamá, escúchame:

La doctora te ha dicho que necesitas reposo.

-Natalia, voy a hacer unos recados, no al trabajo.

El mundo no se paró cuando murió tu padre,

no se va a parar ahora.

Julián vuelve a consulta antes de su cita prevista

porque desde hace unos días su tensión está muy alta.

-Sí. Es que en casa me ha salido una presión arterial

mucho más alta de lo normal: 150-95.

Y lo mismo tengo roto el tensiómetro.

-Roto no sé. A ver, ¿has tomado mucha sal? -No.

-¿Y te has pegado una comilona? -No, no. Tampoco. A la plancha todo.

-¿Y has bebido alcohol? -No.

Pero si ya sabes que yo solo tomo vino,

un poquito los viernes y los sábados.

-Pues no sé. Mira, siéntate ahí, te relajas y te tomo la tensión.

-Vale.

No es necesario reducir los límites de exposición de la población...

Llaman a la puerta Ah, perdón. ¿Podemos hablar luego?Claro.

Vale. Gracias.

Bueno, lo que decía;

a los límites de las ondas magnéticas

porque no existe ningún efecto cancerígeno demostrado.

Sandra, la paciente que sufrió un accidente de coche,

regresa al hospital para una revisión.

-Vale. Pues cuéntame, Sandra.

-Pues la verdad que el dolor de cuello va mejor, ¿eh?

Se nota que va haciendo efecto el tratamiento.

-Me alegro.

De hecho ya no es necesario que lleves el collarín, ¿eh?

-Mamá. ¿Puedes hacer el favor

de contarle toda la verdad a la doctora?

-Desde ayer tengo algo de dificultad para tragar alimentos.

-¿Y?

-Y noto una especie de presión en la base del cuello

y una sensación como de que me falta el aire.

-Vale. ¿Alguna otra cosa? -No.

-Me dijiste que eras hipotiroidea, ¿no?

Vale. Quiero descartar, por la zona que es,

que se trate de una crisis tirotóxica, ¿de acuerdo?

La crisis tirotóxica se da cuando la glándula tiroides

produce un exceso de hormonas tiroideas.

Esto puede provocar diferentes síntomas,

entre otros: taquicardia, diarrea, o confusión.

-Eso de la crisis tirotóxica,

me imagino que tendrá que ver con el accidente, ¿no?

-No. La verdad es que no tiene nada que ver.

Si fuera así, ¿vale? Que de hecho lo tenemos que confirmar,

pues no tiene nada que ver. Es totalmente a parte.

De todas formas, para confirmarlo o no,

lo que vamos a hacer es una ecografía.

Así que voy preparando todo y ahora mismo vuelvo. ¿De acuerdo?

-Gracias. -Gracias.

-Pues ahora está en 13-8.

Bueno, es una presión arterial normal.

Sí. Pero sus análisis de sangre y de orina también eran normales.

-Yo os prometo que no he hecho nada

que pudiera alterar las cifras de la tensión. Todo lo contrario.

Si le prometí a Pepa que en la próxima revisión

iba a ser un nuevo Julián. Tranquilo, Julián.

¿Has tenido taquicardia en estos días?No.

Bueno.

A ver, para la próxima cita te vamos a hacer un electrocardiograma.

Que quiero ver cómo está tu corazón.

A ver, ya sabes que las personas que tenéis la tensión alta,

sois más propensas a desarrollar arritmias o algún problema cardiaco.

Tranquilo, que eso no significa que lo vayas a tener tú.

Exacto. Y también te vamos a poner un MAPA.

Un monitor ambulatorio de presión arterial.

Lo vas a tener 24 horas y mañana cuando vengas,

pues estudiamos los valores que da.

No lo arregles, que ya está arreglado, ¿de acuerdo?

Ni te lo lleves.

¿Te encargas, Pepa? Sí. Me encargo.

Julián. Muchas gracias.

Procura estar tranquilo, ¿de acuerdo?

Estás en casa. Venga, hasta luego.

Siéntate, anda.

El MAPA o holter de presión arterial es un método técnico no invasivo

que hace mediciones de la presión arterial

durante un periodo de tiempo.

Generalmente de 24 horas. De forma ambulatoria.

Es decir, fuera del hospital.

Esta información luego es analizada en consulta.

Este método es muy eficaz

porque nos ofrece una visión mucho más global de la presión arterial

a lo largo del día.

Julián: Cuéntame qué te pasa. Que te noto triste...

-Si pudiera volver al hospital... Aunque fuera solo unos días.

-Pero no te entiendo. ¿Qué quieres decir?

-Te mentí, Pepa. No llevo tan bien eso de la jubilación.

Que... Que se me echa la casa encima,

y que ya no me queda nada que arreglar.

Si al menos tuviera hijos, o una mujer...

-Vaya, ¿y no puedes hacer alguna cosa,

que se te olvide un poco el trabajo y el hospital?

-Ojalá fuera de otra manera.

Yo echo mucho de menos el hospital, Pepa.

Y no me acostumbro a..., a no veros,

y a levantarme cada mañana sabiendo que mi día será un aburrimiento.

-Pero hombre, Julián.

Con la cantidad de horas que tiene el día.

Tiene que haber algo que te apetezca hacer.

¡Anda que no haría yo cosas, si tuviese tanto tiempo libre!

-Pues ilumíname. -¿Que te ilumine?

Pues mira. Para empezar: ocuparte de tu salud ya es un trabajo.

Porque entre dejar de fumar, hacer ejercicio

y ocuparte bien de la lista de la compra,

ya tienes ahí un trabajo.

-Trabajar en el hospital me daba fuerza, energía... Ganas de vivir.

Ahora veo que me equivoqué al aceptar la prejubilación.

Me tenía que haber quedado hasta que me echaran.

No me acostumbro a mi soledad.

Y aunque tengo que centrarme en mi salud, como dice Pepa,

en mi cabeza siempre están rondando las batas blancas.

Sandra, la conductora que chocó con otro coche,

se está sometiendo a una ecografía cuyos resultados son normales.

Bueno, Sandra. Pues no es una crisis tirotóxica. ¿Vale?

Esa es la buena noticia.

No es que haya una mala,

pero es que no... No damos con lo que te ocurre.

-Pues porque a lo mejor no me ocurre nada.

A lo mejor son unas secuelas sin importancia,

y es mejor seguir adelante y dejar... atrás...

-¿Te molesta también en el costado? -Sí.

Y desde hace unos días tengo una especie de amargor en la boca.

-Vale, pues pasa a la camilla, que te voy a explorar.

A ver. Gírate un poquito, por favor...

Eso es...

Tengo las manos un poco frías. ¿Vale? Perdona.

-No, no te preocupes. -Gracias.

Vale.

¿Te molesta? -Un poco.

A ver. Si fuera una fractura,

desde luego, el dolor sería mucho más intenso. Pero está claro...

-Ahí, ahí. -Efectivamente, que algo hay.

Vale.

Tranquila, ¿eh? Que no pasa nada.

Venga. Te voy a auscultar. ¿De acuerdo?

A ver.

Coge aire...

Despacito...

Otra vez...

Otra...,

despacito...

Vale. Además de hipoventilación, hay un ruido que no... No me gusta mucho.

Entonces, voy a pedir una placa de tórax, a ver qué nos encontramos.

¿Vale? -Vale. Gracias.

-Lo que hemos visto en la radiografía es que las pleuras de Sandra,

es decir, las membranas que envuelven sus pulmones, contienen líquido.

Este líquido podría ser sangre debido al accidente.

Pero en cualquier caso no hemos visto una fractura costal.

De todas formas la vamos a ingresar,

y vamos a hacer un TAC para tener más información.

Julián se ha caído al suelo tras perder el conocimiento

mientras estaba de compras.

El personal de un supermercado ha llamado a Emergencias,

y una ambulancia lo está trasladando al hospital.

-A ver, Julián: ¿Y qué ha sido? ¿De repente?

-No sé qué ha pasado.

Me he visto en el suelo, tirado, con un dolor de cabeza insoportable,

y la ambulancia al lado.

¡Julián! ¿Tanto nos echas de menos?

¿Cómo te encuentras? ¿Ahora? Mejor. Feliz.

-Bueno, Julián: Ahora estira el brazo, y déjalo así relajadito. ¿Eh?

-Sí. -Que es mucho mejor.

-Me... Me duele un poquito. -¿Te duele un poquito?

-Me ha dicho el de la ambulancia que se lo han encontrado con disartria.

Estaba bastante desorientado. Ajá...

Y parece ser que, durante el camino, no hablaba bien.

Pero ahora sí, ¿eh? Ahora ya habla bien.

A ver, Julián. A ver.

Sigue mi dedo con la mirada.

Bien...

Vale. Dame la mano.

Mueve los dedos.

Perfecto.

¿Y el habla cómo va?

Yo creo que hablo bien, ¿no? Yo creo que también.

Bueno. Vamos a hacer un TAC,

y voy a llevarme el holter para ver las medidas. ¿De acuerdo?

Mientras te pasarán a Boxes. Bien.

El TAC de Sandra ha corroborado la existencia del derrame pleural,

pero no aporta ninguna información adicional para la doctora Romero.

Venga. Un beso, chao.

¡Que sí que es mi hermano, pesada! -¿Y qué te ha dicho?

-Pues nada, que ya terminó de estudiar

y que se va a hacer la merienda. Así que tranquilízate.

-Él solo. ¿Ves?

Tenía que estar yo en casa para hacerle la merienda.

Con la tontería esta del hospital, las camas sin hacer,

la casa sin fregar, tu hermano solo,

por no hablar de la de trabajo que se me está acumulando en la oficina.

-¿Me puedes explicar cuándo vas a dejar de cargarte

todo el peso del universo?

Bastante tienes con tu equipaje emocional, ¿no?

-Natalia, hija: Por si no te has enterado, tu padre ha muerto.

Tenemos muchos problemas en casa.

Estoy yo sola para resolverlo todo, ¡y yo no os pienso fallar!

-Pues si no nos quieres fallar, mamá, no nos des la espalda.

-¿Daros la espalda?

O sea: que me desvivo para que no os falte de nada,

ni dinero, ni comida, ni nada, ¿y eso es daros la espalda?

-¡Que no te enteras, mamá! ¡Nos faltas tú!

Mira: Desde que papá se fue,

lo único que queremos es pasar más tiempo contigo.

¿Qué te pasa, mamá? -Natalia, me ahogo.

-¿Cómo que te ahogas? -No puedo respirar.

-¡Ayuda! ¡¡Ayuda, por favor!! ¡Una enfermera!!

¡Ayuda!

-Vale, vale, tranquila, tranquila. ¿Qué ha pasado?

-No puedo respirar.

-Vale. Vale, despacito, échate para delante...

Anuc, gracias. Vale.

Vale.

Hay que preparar una toracocentesis, ¿eh?

Una toracocentesis es un procedimiento

mediante el cual se drena el líquido que hay en la pleura.

La pleura es la membrana que recubre los pulmones.

Se hace a través de una aguja,

y siempre en un lugar con las máximas condiciones de asepsia.

Bueno, esperemos que todo salga bien y Sandra se recupere cuanto antes.

El doctor Blanco le realiza un TAC cerebral a Julián,

tras haber perdido el conocimiento y caerse en plena calle.

En el TAC craneal no se aprecian lesiones agudas.

Pero el resultado del mapa muestra

que un 80 % de las medidas de presión arterial ambulatoria

de su día a día,

son superiores a lo normal.

Quiere decir que Julián ha tenido la tensión demasiado elevada

durante demasiado tiempo.

Parece que fuera del hospital la tensión le aumenta,

y cuando llega al hospital, le disminuye.

Yo no lo puedo entender. Mira.

Le acabo de tomar la tensión y los valores son normales.

¿Y el desmayo? Aún no lo sé.

Hablaré con Neurología.

Mira: por suerte se cayó, y a los pocos segundos se recuperó.

Y... No parece que haya secuelas.

Aun así hay que seguir investigando la causa.

Echa de menos el hospital. ¿Te lo ha dicho él?

Que no sabe qué hacer desde que dejó de trabajar,

que nos echa de menos a todos... Me imagino. Bueno. Hablaré con él.

Gracias. -Oye. Una cosa: ¿Y tú qué?

Porque el otro día estabas un poco serio.

No, una... Una mala racha.

¿Con Natalia?

Sí.

Pues lo siento. Espero que sea solamente eso.

Eso espero yo también. Bueno. Te dejo.Vale.

Tras practicarle una toracocentesis

donde se extrajo un líquido turbio de carácter lechoso,

la doctora Romero va a visitar a Sandra

para comentarle los resultados de la prueba.

Bueno. Sandra. A ver: ¿Te acuerdas que extrajimos líquido?

Pues lo hemos analizado, y ha dado un alto contenido en triglicéridos.

-¿Y eso es bueno o malo? -Hombre, yo creo que es bueno.

Es bueno porque ya sabemos lo que te pasa

y sabemos, pues cómo solucionarle. ¿Vale?

De hecho, te hemos puesto un tubo, como sabrás, para poder drenar,

pues el líquido que tienes en la pleura, que se llama quilo.

-¿Quilo? ¿Y eso qué es?

-A ver. El quilo es un...,

un líquido lechoso que produce el intestino,¿de acuerdo?,

y va a través de los conductos linfáticos.

¿Qué ocurre?

Que tú has recibido un golpe con el coche,

y es posible que uno de esos conductos se haya roto,

y de ahí que tengas un quilotórax. ¿Vale?

Aunque no es muy grave,

los pacientes con quilotórax tienen más riesgo de sufrir desnutrición.

Por tanto, deben llevar una dieta baja en grasas,

pero en cambio, rica en triglicéridos de cadena media,

como, por ejemplo, el aceite de coco o los lácteos.

Después de ser sometido a varias pruebas diagnósticas

para saber la causa de su desmayo,

Julián recibe la visita del doctor Blanco.

Tengo algo malo en la cabeza, ¿no? No, el TAC es normal.

¿Cómo te encuentras?

La verdad es que me encuentro estupendamente. ¡Estoy feliz!

Y eso que no se me han quitado las ganas de agarrar

un par de cosillas que he visto por ahí.

El foco del pasillo, y unos cables sueltos que había en la entrada.

A ver, Julián: Los resultados del MAPA muestran

que ayer tuviste la tensión demasiado elevada

durante demasiado tiempo.

Ayer fue un mal día.

Me pasé casi todo el día en la cama y...

no tenía ganas de hacer nada.

Pues lo que has tenido es un accidente isquémico transitorio.

Es una patología cerebrovascular.

El accidente isquémico transitorio

es cuando se detiene el flujo de sangre de una parte del cerebro

por un breve periodo de tiempo,

y se resuelve en menos de 24 horas.

En la mayoría de los casos,

los síntomas duran entre una y dos horas.

Esto podría ser una señal de advertencia

de que podría haber un accidente cerebrovascular

más grave en un futuro,

si no se toman las medidas de prevención.

Y esto es lo curioso de todo.

La causa es una hipertensión enmascarada,

o efecto de bata blanca inverso.

Te cuento. A ver: La mayoría de los pacientes, estando en el hospital,

tienen la tensión arterial elevada.

Más que estando en casa. ¿De acuerdo?

Pero hay casos, como el tuyo, que pasa lo contrario:

que estando fuera del hospital la presión arterial es más elevada,

y cuando llegan al hospital les disminuye.

-¿Y eso es lo que me pasa a mí?

El caso de Julián no es habitual.

Por eso, por desconocimiento

y por la dificultad que entraña su diagnóstico,

no se ha hecho un estudio en profundidad de este síndrome.

Lo que sí sabemos es que el tabaco y pocas horas de sueño

pueden ser factores desencadenantes.

¿Y qué medicina me vas a dar para que no me vuelva a desmayar?

Empezaremos con antihipertensivos.

Pero Julián: Más importante que cualquier medicamento

es controlar los factores de riesgo cardiovasculares:

hipertensión, colesterol, tabaco, estrés, obesidad...

Por cierto: ¿Sigues fumando?

Faltan cinco días para que llegue la fecha

en la que he decidido dejarlo definitivamente.

Espero que respetes la fecha.

Me han dicho que no estás pasando por tus mejores momentos.

Has hablado con Pepa, ¿no? Sí.

Me ha dicho que estás llevando mal lo de la jubilación.

Que no es normal que alguien se queje de no trabajar.

-Ya, pero es lo que ocurre.

Mi madre siempre dijo que era especial.

Eso sí.

¿Has probado con otras cosas? No sé, ¿tienes algún hobby?

No. Lo mío es arreglar cosas, y ya está todo listo.

¿Te gustan las motos? Pues no sé, nunca he tenido ninguna.

Me gusta el riesgo. Pero no sé si me pilla un poco tarde.

Para eso nunca es tarde.

La sensación de que te dé el aire en la cara. Ir agarrado a tu manillar.

Esa sensación de libertad y de que vas a volar...

Eso lo tienes que vivir. ¿Y eso no tiene riesgos?

¿Y qué no tiene riesgo? Siempre hay que ir con cuidadito.

Julián: Ahora lo importante es cuidar la salud.

Pero no solo la física.

También la mental. ¿De acuerdo? De acuerdo.

Si no pasa nada, esta tarde te daré el alta.

Muchas gracias, Blanco. Siempre has sido y serás mi médico favorito.

Ay, Julián.

Así que, si sigues mis indicaciones,

pues podrás hacer una vida normal, no en mucho tiempo. ¿Vale?

Es importante que..., que hagas reposo,

que te tomes las cosas con más tranquilidad,

y sobre todo, que no hagas esfuerzos físicos. ¿Eh?

Ay... ¡Pasa, pasa!

Yo voy a continuar con otros pacientes.

-Gracias. -De nada, hasta luego.

-Gracias. -Hasta luego.

-Has oído, ¿no? Vida relajada.

-Sí. Vida relajada. Como si fuera tan fácil.

La casa no se va a mantener sola.

Y menuda madre sería si os dejase solos a ti y a tu hermano con todo.

-Estoy harta ya.

¿Cuándo te vas a dar cuenta

de que mi hermano y yo ya somos mayores de edad?

Que podemos cuidarnos solos.

Deja de usarnos de excusa para escapar de tus sentimientos.

Papá se fue hace dos meses,

y ni siquiera te has parado a pasar el luto.

-¿El luto?

¿Te parece poco luto los siete meses que pasamos de enfermedad?

-Tú no te das cuenta, ¿verdad? -¿Cuenta de qué?

-De que a nosotros también nos falta. De que también le echamos de menos.

De que ni siquiera nos hemos hecho a la idea todavía de que ya no está.

-Natalia, cariño, perdóname.

Pero es que...

Es que no te imaginas...

el vacío que tengo.

Lo mucho que lo echo de menos.

Y de lo sola que me siento.

-No estás sola.

Nos tienes a nosotros.

Y te necesitamos.

Horas más tarde, Julián es dado de alta.

No tendrá que volver al hospital

hasta su nuevo control de la presión arterial.

Oye, Julián: No pensarías irte sin despedirte, ¿no?

-Jamás lo he hecho. No creas que voy a cambiar a estas alturas.

Que me iba a pasar por tu consulta ahora.

-Ah, ¿sí? -Sí.

-Bueno. Ya no quiero volver a verte

hasta que no tengas unos buenos abdominales,

y los pulmones de color rosa.

-Pues entonces mejor nos despedimos ahora.

Ya verás lo bien que me voy a cuidar.

Incluso a lo mejor me compro una moto.

-¿Una moto?

Pues anda que vas a hacer tú muchos abdominales con una moto.

-La moto es para ir al gimnasio, y para presumir delante de las chatis.

-Ah, vaya, mira. Anda, ven aquí. Cuídate mucho, ¿eh?

¡Y menos rosquillas! -Sí.

-Venga.

-Disculpa.

-¿Yo? -Es mejor un baile que una moto.

Tú lo que necesitas es un chachachá.

-¿Chachachá? -Sí.

Cha, cha, cha.

-¿Y cómo es eso del chachachá? -Vamos. Yo te lo explico.

¡Bueno, bueno! ¡Una moto! ¿A qué te refieres?

Pues nada: que Julián se va a comprar una moto.

Con lo peligrosas que son... Bueno.

Y a determinadas edades. Eso no lo dirás por mí...

No.

Que no, hombre, que no. Que es una broma.

Pero sí te digo una cosa: te felicito.

Porque has conseguido que se ilusione por algo. A mí no me hacía ni caso.

Bueno, pues es cuestión de encontrar una motivación fuerte

y agarrarte a ella.

Como vamos a hacer tú y yo ahora: agarrarnos fuerte y...

dar una vuelta para motivarnos.

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Centro médico - 01/03/18 (1)

01 mar 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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