Cena con mamá La 1

Cena con mamá

Viernes a las 22.05 horas

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Para todos los públicos Cena con mamá - Saul Craviotto - ver ahora
Transcripción completa

este policía de profesión y piragüista de vocación

(Música)

Hoy he quedado con todo un campeón,

este policía de profesión y piragüista de vocación

ha conseguido a base de esfuerzo y sacrificio,

nada más y nada menos que cuatro medallas olímpicas.

Y por si fuera poco también triunfó

en los fogones de "MasterChef Celebrity".

Hoy cena con mamá, Saúl Craviotto.

(Sintonía)

(Música)

Estoy en el embalse de Trasona muy cerquita de Avilés,

en el centro de entrenamiento de Saúl Craviotto.

No tiene un minuto libre, está siempre entrenando,

así que le dije: "Tranquilo, que voy yo a verte".

(Música)

¿Qué tal, Cayetana? Qué tal.

Muy bien. Vaya sitio más chulo.

¿Viste qué oficina tengo?

Madre mía, qué difícil es pillarte, Saúl.

Ya, bueno, aquí fácil, estoy aquí siempre.

Cómo estás, corazón. Muy bien.

Muy bien. Entrenas a diario a todas horas,

no se te ve en otro sitio. Si me quieres ver,

aquí estoy de lunes a sábado, si queremos resultados,

hay que echar horas, trabajar, entrenar, qué te voy a contar.

¿Cuántas horas entrenas al día?

Todo el día, desde las nueve de la mañana

hasta las siete que llego a casa. ¿Y todo el día en remojo

como un garbanzo? Sí, para el reúma, ya verás.

Es verdad, la humedad se nota. El tema físico es duro,

es complicado, sobre todo, de cabeza, todos los días

a entrenar y hay días que no te apetece,

mi pasión es el piragüismo, pero hay días que no te apetece,

cuando llueve, hace frío, a quién le apetece.

Ahora salió el solete, pero que sí.

Estamos todo el día en el agua. Cuál es el mayor sacrificio

para un deportista de élite. Uf, ¿el mayor?

Pues creo que al final el personal, el estar lejos

de la familia, tengo más ganas de pasar más tiempo con ella,

de hacer cosas que ahora no puedo, pero, bueno, vivo una etapa

maravillosa y creo, creo no, seguro que la echaré de menos.

Nos ubicamos, estamos en Asturias. Yo vivo en Gijón.

Vives en Gijón, ¿y tu familia, tus padres?

En Lleida. O sea, que los ves poco.

Menos de lo que me gustaría, sí, y ahora con las peques,

tengo una niña, Alejandra, que tiene seis meses,

Valentina tres añitos y cuesta más, al final son seis,

siete horas de coche y es más complicado ir a verlos,

pero, bueno, también vienen ellos de vez en cuando,

pero pasamos largos períodos. Y qué relación tienes con tu madre.

Pues, perfecta. (SONRÍE) Perfecta,

cómo se define eso. Muy buena relación, para mí

es un pilar increíble en mi vida

y no hay dos días que no hable con ella.

¿De verdad? Desde que me fui de casa

con 15 años hasta hoy hablamos a diario, teléfono,

"Whatsapp", al final hay mucha unión

a pesar de la distancia.

Para ella sigues siendo, tenga los años que tengas,

su niño pequeño porque es así. Sí, cuando voy a Lleida

me mima mucho. Tienes dos hermanas mayores, ¿no?

El pequeño y encima te vas pronto de casa.

Una pregunta obligada, por qué quieres rendir

un homenaje a tu madre. Agradecimiento por lo que ha hecho

porque siempre he estado en los momentos buenos,

pero, sobre todo, en los malos, complicados donde tus padres,

tu madre nunca falla y tantos años que llevo fuera

me encantaría darle un pequeño homenaje y hacerle feliz.

¿Le diste las gracias alguna vez? La verdad que no, creo que no,

para eso soy un poco desastrillo,

no soy muy besucón ni de dar abrazos

ni decir: "Te quiero" a los ojos

y bueno, creo que se lo transmito,

ella lo sabe, evidentemente, sí que de vez en cuando

es bueno hacerlo y bueno, quedará grabado,

un recuerdo para toda la vida. ¿Sabes? Que cuando lo dices

tiene un valor enorme con un gran peso específico

porque, realmente, no lo dices nunca y al decirlo, pues igual

tu madre, madre mía, será impactante.

Pero decirlo está bien, tocarse, abrazar y tal

y el mundo nos hace a todos muy chulos.

(Música)

Aparcamos bien, ¿no? Sí, ahí no se cae.

Bueno, a ver, hay que sorprender a tu madre, la llamamos.

¿Sabes qué decirle para que venga a Gijón?

Porque vive en Lérida. Sí, pero cada poco viene

aquí a ver a los nietos, a mí no, eh, olvídate que a mí no.

Y viene a ver a las niñas. Sí.

O sea, lo tenemos todo justo y planificado para eso.

¿Qué viene en tren? Sí.

En tren, vale. Llega a la estación de Oviedo.

¿Puedo ir a por ella? Sí, sí.

A ver, venga.

A ver. Este momento es un poco así

de tensioncilla porque, claro...

A ver, pongo manos libres para que nos oiga.

Si no te importa, sí.

Que lo coja.

Si supiera que estamos aquí agazapados.

Hola, mamá, qué tal.

¿Cómo va el viaje? Por aquí.

Vale, muchas horas de viaje, mucha paliza, ¿no?

Eso es.

Bueno, anda, te recogemos en la estación que te llevaremos

a un sitio muy chulo.

Bueno, anda, mamá.

Venga, un besito.

Qué mona, por favor, qué tono de voz tiene más mono

y más optimista y más amable.

Cómo no vamos a hacerle un homenaje a las madres,

si son una cosa... Te escucha y ya está feliz.

Sí, ¿has visto? Es que es una cosa maravillosa.

La verdad que sí, tengo ganas, me hace mucha ilusión.

¿Aquí terminaste? Sí, por cierto,

¿te has subido alguna vez a un podio?

¿A un podio? A eso te subes al ganar algo y yo no...

¿No sacaste medallas? No, yo me he subido

a un escenario, eso sí. Ya, eso lo tienes más...

Más conocidos. A un podio, no.

¿Te parece si vamos a uno aquí cerquita y charlamos ahí?

Vale.

(Música)

Aquí estamos. Aquí lo tienes.

Esto es un podio, señoras y señores, ¿me subo aunque

no me des un premio? Claro.

Qué maravilla, ¿te han dado algún premio aquí?

Sí. ¿Cómo haces, cómo sujetas?

Así, cuando vamos en K2, así.

(RÍEN)

Te pillo un poco bajita. Tuve que hacer así, pero bueno.

Te tuviste que inclinar, ¿a ti te dieron premios aquí?

Sí, en un europeo en 2010, creo. Se te olvidan los premios, macho.

Hace muchos años ya.

Se te olvidan los premios. Estoy mayor ya.

¿Nos sentamos aquí? Vale.

Qué sitio tan estupendo para trabajar, cómo decides

ser piragüista porque no es un deporte habitual.

No, mi padre era piragüista y me viene de tradición familiar.

¿Y siempre te gustó la piragua

desde el principio o hacías más deportes?

Hacía más, hacía kárate, fútbol, natación, hacía varios

hasta que mi madre me dijo un día: "Elije uno

porque tanta actividad extraescolar no".

Y elegí fútbol.

(RÍEN)

Ah, muy bien, me dejas muy tranquila, claro.

A mi padre le dio un bajón. Qué disgusto para él, ¿no?

No, al final ellos me dieron la libertad, pero creo

que siendo piragüista diría: "Me cago en la mar".

Porque ya probaste ser piragüista, pero decidiste fútbol.

Sí, dejé el piragüismo un año, pero en el fútbol era malísimo

todo el día en el banquillo, chupando banquillo y dije:

"Vuelvo a lo mío, las palas". Probaste qué es ser malo en algo.

Sí, sí. No has sido siempre

bueno en todo. Soy malo en todo

lo que no sea piragüismo, eso sí.

Ves que el fútbol no es lo tuyo, vuelves a la piragua,

de qué edad hablamos, eras muy pequeño, ¿no?

Sí, a los 12-13 años ya, pero lo tuve claro

que quería ir al equipo nacional

que quería competir a nivel nacional,

Pero bueno, era un sueño muy lejano.

Cómo es el momento en que te llega la posibilidad

de entrar en el equipo nacional lo que significa irte de casa,

cómo lo recuerdas porque con 14 años

irte de tu casa...

Ya, es complicado, bueno, al recibir la carta,

sonrisa de oreja a oreja, alucinaba leyéndola:

Has sido preseleccionado para ir al equipo nacional.

Madre mía, qué ilusión. Junior, en Madrid,

pero yo alucinaba e intentaba convencer a mi madre

que me dejara y ella, al final, es una decisión complicada,

era muy joven, es una edad temprana.

Porque no solo por jovencito además renuncias a disfrutar

de tu hijo, uno los tiene para disfrutar siendo padres.

Y cuando ves que crecen es una preadolescencia

y te quedan 10 minutos para que se vaya,

no quiere que le abrace, de repente, tu madre...

es un acto de generosidad por parte de ellos.

Tuvo que ser muy complicado.

¿Has tenido sensación de temas de etapas

de perderte cosas de no estar jugando

cuando debías estar jugando?

No, bueno, de 12 a 15, no, esa etapa la disfruté

y era un niño más, pero con 15 al ir al equipo nacional

sí que es verdad no hacía cosas que otros sí hacían.

Cuando me fui de Lleida y fui a Madrid a la Blume,

a la residencia de deportistas, pues era un régimen de horarios

muy estrictos. ¿Con 14?

Con 15, fui con 15 a la Blume.

Uf, es que eso es una edad que lo que piensas es en chicas,

¿no tenías novia por aquel entonces?

Sí que tenía. Ah, perdona.

La dejé en Lleida y me costó mucho. ¿En serio?

Sí, me costó dejar a la pandilla, a los amigos ahí.

Y a tus hermanas con quien siempre te llevaste genial.

La dos son encantadoras,

bellísimas personas y siempre que tengo alguna duda,

me pasa algo, pues lo típico,

hablo con ellas y me bajan el nivel de presión,

el nivel de... Qué bonito eso.

Hablo con ellas y lo típico, tienes algún problema o alguna cosa

que no encuentras salida, lo ves todo gris y hablas con ellas

y es como un puf. Te quitan un poco de agobio.

¿Cuándo has visto tú, por ejemplo, todo gris

o has visto un momento de tu vida que no encontrabas salida?

En 2015 casi me retiro, tiro la toalla, fallé

en un campeonato del mundo que lo tenía superpreparado,

te sale mal el día de la competición,

somos seres humanos no somos máquinas,

se me vino el mundo abajo,

no me clasifiqué para los juegos de Río

y tras llevar tres años preparando una prueba y fallar en esos

32 segundos que es donde te juegas el trabajo,

me descolocó y casi me retiro, acabé asqueado del piragüismo,

no veía salida, me acuerdo de llorar en el hotel

que para yo soltar lágrimas tiene que hundirse.

Incluso me reuní con el Consejo Superior de Deporte

para decir que me retiraba. ¿De verdad?

Sí, porque me descolocó lo planes, completamente, sí.

Y claro, cuando no te sale dices: "Madre mía, todo esto

no mereció la pena". ¿Es la única vez

que no te salió? No, fracasé muchas veces,

fracasé más de las que gané.

La gente solo ve las cuatro medallas olímpicas, pero detrás

hay un camino de muchos fracasos,

bueno, fracasos tampoco. Fracaso es una palabra muy dura,

pero, sí. De no conseguir lo que buscabas,

pero ese sí, puntualmente, el 2015 sí que me rompió

los esquemas e hizo que casi lo dejara,

pero las hermanas, los padres,

mi mujer, eso hizo quitarle hierro al asunto.

¿Y Celia cómo lleva tus bajones,

qué hace ella para subirte la moral?

Celia, la verdad, sí que es mi pilar real

porque es quien me aguanta a diario, creo que convivir

con un deportista de élite debe ser complicado,

lo bueno es que me conoció en este mundo,

vivió los juegos de Londres, los juegos olímpicos de Londres,

los de Río, lleva muchos años y mundiales europeos,

sabe cómo es mi vida, lo lleva muy bien, me apoya mucho,

pero a veces es complicado

porque estoy todo el día viajando, que si a Sevilla, Madrid,

una semana a Belgrado, una semana a Hungría, una semana...

Y con dos niñas ahora es complicado, pero también

sabe que es temporal, no estaré toda la vida así.

No, está muy bien

porque a la vez se sentirá orgullosísima de ti

pero luego hay que gestionar eso día a día con la rutina,

con los colegios y las enfermedades y las ausencias,

o sea, luego la vida es más complicada.

Claro. Ahora tienes a tu mujer

y a tus hijas, ¿te acompaña tu madre a los viajes todavía?

A Londres, a los juegos olímpicos fueron, a los juegos olímpicos

de Pekín, a mundiales un montón, con la tontería del niño

han viajado por el mundo. Bueno, mola.

Sí, sí, estupendo. Y ya que hablamos de tu madre,

¿qué menú pensaste hacerle? No sé, la verdad es que pensé

en hacer una coca de recapte,

muy de la tierra. ¿Y qué es la coca de recapte?

Explícamelo un poquillo. Es como una coca,

se puede poner con escalivada, con butifarra, con atún,

bueno, se le puede poner un montón de ingredientes

y de segundo, una zarzuela de pescado que ella las hace...

¿Y de postre? De postre arroz con leche.

¿Sabes que es mi postre favorito? Y el mío, y el arroz con leche

me recuerda a mi abuela, ella nos lo hacía

y seguro que a mi madre le hace mucha ilusión.

La madre de tu madre. Sí, lo hacía.

¿Siempre hacía arroz con leche? Rico, sí, sí.

¿Cocinaste alguna vez a tu madre?

Pues sí, estas navidades. Con el rollo de "MasterChef",

ahora todo es una expectativa, dímelo a mí, vamos,

ahora todos que si cocina tú, tú, hombre.

¿Vamos al mercado? Te cambias, ¿no? Sí.

(Música)

Ay, me traje unas bolsas de tela.

Este detalle me encanta, soy antiplásticos.

¿Tú lo cuidas mucho? Muchísimo hasta el punto

de obsesionarme, remo y... Reciclar en casa.

Y de remar y ver un bote de plástico, frenar, cogerlo,

para dentro y luego tirarlo. ¿Aunque te desequilibres?

No puedo ver plástico en el agua. Claro, hay que cuidarlo.

¿Qué hacemos primero, pescadería? Venga, hay una cerca.

Vamos a la pescadería. Escucha, además del piragüismo,

o sea, tu profesión, el piragüismo, vocación,

pero tu profesión. Policía.

Es policía. Policía Nacional.

¿Por qué decides ser policía? Desde joven, aprobé la oposición

con 19 años. Tú todo muy jovencito.

Todo muy prematuro.

Siempre me gustó bombero o policía y en la policía sabía

que existían posibilidades de compaginarlo con el deporte

y al final de la piragua no se puede vivir.

¿Ah, no? Había que asegurarse el futuro

de alguna manera y esa vía

de asegurarme un poco la estabilidad

porque estás toda la vida entrenando, compitiendo,

te retiras con 33-34 años y no tienes un...

Ya, no tienes un colchón ni sustento, pero, escucha,

¿un deportista de élite no puede vivir de su carrera?

No, te lo digo yo con cuatro medallas olímpicas,

no se puede, yo soy un privilegiado dentro de los deportes

minoritarios soy un privilegiado, tengo patrocinadores, ayudas,

pero tengo compañeros que lo pasan mal,

les cuesta, incluso se pagan viajes,

la equipación... Encima del esfuerzo que supone

ser piragüista, ser deportista,

lo pasas mal, económicamente. Esa es la realidad, pero al final

creo que no hacemos piragüismo ni por dinero ni por fama ni nada,

lo hacemos porque nos gusta, pero sí que cuesta.

Le dedicas tantas horas de la vida que casi

no te queda vida para hacer otras cosas,

cómo compaginas el ser policía con ser piragüista de élite.

Hay muchas facilidades para los deportistas de élite

dentro de la policía. ¿Has estado en unidades

antidisturbios, por ejemplo? En Gijón, en la UPR

que son los antidisturbios de Gijón,

y a raíz de "MasterChef" y la medalla de Río de Janeiro,

las olímpicas, me cambiaron de grupo,

ahora estoy en participación ciudadana, que es ir a dar charlas

a colegios a niños, a adolescentes,

les cuento mi historia de superación

y les doy cuatro mensajes de tema de "bullying"

de cosas que estoy concienciado y me gusta.

Me gusta transmitir esos valores y con los chavales,

no es lo mismo que te lo diga un policía que te lo diga

un policía, Saúl Craviotto, les cuento historias

de las olimpiadas, de "MasterChef"...

Con "MasterChef" te conoce la gente,

¿te cambió mucho la vida? En ese sentido noto

que me reconocen más, pero la gente supermaja,

superrespetuosa. A que sí, la gente es muy maja.

Sí que mucho viene a raíz de "MasterChef",

al final con cuatro medallas olímpicas

en redes tenía 20.000-30.000 seguidores

ahora tengo 180-190, o sea.

92. Somos nosotros que estamos

aquí hablando. Qué dos caras más conocidas.

Dos carillas conocidas.

Rape, ¿no? Rape.

Mira, el rape aquí se llama pixin. Pixin, vale, vale.

Que es esto, este sería uno grande que sería la cabeza

y esto sería la cola. ¿Y algo más de pescado?

¿Calamares?

Vale. Bueno, uno y carabineros.

Ya os vi currando ahí en "MasterChef".

Sí, has visto, ¿eh? Lo hicisteis muy bien.

Sí, sí, nos dejamos la piel.

¿A que sí? Y nunca mejor dicho.

Aprendisteis un poco, ¿verdad?

Saúl. Aquí estamos peleándonos.

Aquí está Cayetana. Hola, Saúl.

-Qué tal. -Te veo superordenado,

muy organizado y limpio.

Esto te dice la temperatura en superficie, ¿vale?

Ataca con esto, es más preciso,

queremos cuatro patatitas hechas con criterio.

Vamos allá. ¿Sabes qué tienes que hacer?

Espabilar, voy a ello.

-Intenta disfrutarlo. -Gracias, Cayetana.

¿En qué te ha cambiado la vida "MasterChef"?

Tengo mucho más lío. Vivías muy tranquilo.

Estaba en mi pantano, con mis patitos, mis peces,

mis montañas y ahora viajando todo el día.

De acá para allá. Pero la verdad que para mí,

para mi deporte, para promocionar el piragüismo.

Es una maravilla eso. Se nota en los niños

que hay muchos que se apuntan. Ah, qué bonito.

Sí, me siento orgulloso de haber aportado ese granito

de arena y bien, muy bien.

¿Y te veías como ganador?

No, no, yo pensaba que aguantaría dos, tres semanas

como muchísimo, para mí era un...

¿Igual que tú, no? Igual, igual.

La verdad, estuve muy a gusto en el programa, fue muy duro,

lo pasé fatal, perdí siete kilos de peso.

Me acuerdo cuando fui una vez a vuestro "MasterChef"

que fui de invitada del jurado, justamente, te tocó a ti hacer

una hamburguesa. Sí, una carne al horno.

Una carne al horno o algo así

que te dije que estaba seca la carne.

Sí, sí, me acuerdo.

Cayetana, cuéntanos.

Bueno, está la carne un pelín seca. ¿Pelín ha dicho, verdad?

Pelín, pelín, con tilde en la i.

Parece una suela de zapato. Bueno, está un pelín seca y eso.

Tomates hacen falta, ¿no? Venga.

Puedes hacerte una foto ahora.

Claro. Ah, vale.

Y tres, ahí te va.

Te convertiste en un sex simbol,

¿cómo se vive? Estos son los filtros

de "Instagram", son los filtros. Te tengo en directo, macho.

Tampoco me considero nada del otro mundo,

pero te lo agradezco viniendo de ti encima.

Pero no solo yo. Vaya halago.

No es que yo diga que yo lo digo,

pero lo dice el mundo entero.

Le puse zanahoria, el tomate pera,

un pimiento verde y unas cebollas.

Y un pimiento rojo. Y un pimiento rojo también.

Sí, toma, María José, me dices cuánto es, por favor.

Pues mira, son 3,65.

15 por ahí. 15 por ahí, vale,

ya guardé el ticket. Muchas gracias.

Gracias, que pases buen día.

Seguimos de compras, hasta ahora.

Hasta luego. Hasta luego, gracias.

Anda, mira, flores que le gusta mucho a mi madre.

¿Le compramos unas flores?

Y se las llevo a la estación y quedo como Dios.

Ahí te la ganas ya.

Buenos días, cómo se llama usted. Yo me llamo Ana.

Encantada. Ana, Saúl y Cayetana, gracias.

Mira, queremos hacerle un ramito a su madre.

Le hacemos un ramito primaveral.

-Oye, te conozco de "MasterChef", vaya el beso con la Eva.

¿Lo viste? Vaya la que lie con el beso.

Igual me trae problemas, pero esto hay que aprovecharlo.

Espérate, ay, que me pongo nerviosa.

¿Dónde? Rema, rema, Eva.

Mira que yo soy muy burra. No te arremangues más.

Oh. ¡Ah!

(Exclamaciones)

Lo vi con mi mujer y digo: "A ver cómo lo toma".

¿En serio? Claro.

Qué gracia. No, la avisé.

¿Se enfadó? No, se lo tomó con humor.

¿Cómo la conociste? La conocí en Gijón.

¿Cómo no va a amar Asturias si su mujer...? ¿Es asturiana?

Mi mujer y mis hijas son de Gijón. Son asturianas. Ya eres nuestro.

Claro, de adopción. Qué mona, por favor.

Y lo que hace por Asturias sin ser asturiano, es como un embajador.

Pues sí, estamos muy orgullosos de ti.

Muchas gracias. Qué bonito. Así da gusto.

Me casé con una asturiana, de aquí no salgo.

¿La conociste en Gijón? ¿Cómo?

Lo típico, saliendo de noche. Al final, fuimos conociéndonos,

surgió la chispa y hasta hoy.

¿Cuándo le pediste que se casara contigo?

En Londres, después de los Juegos Olímpicos.

Saqué la medalla de plata el viernes y el sábado se lo pedí.

Primero saco la medalla y, luego, me distraigo.

Depende de si la saco o no. Fue un fin de semana espectacular.

Medalla, pedir matrimonio y que digan que sí.

Dime qué te debo, que nos vamos a ir.

Este se lo regalo a mi asturiano favorito.

Jo, muchísimas gracias. Bueno, qué maravilla.

Se lo diremos a su madre. Merece más pero no tengo más.

A ver. Ay, Dios mío. Yo la primera.

Mua. Mua, guapo.

Un besín. Encantada.

Igualmente. ¡Se ha puesto roja!

Oye, ¿te das cuenta lo que es la juventud?

Yo ya no me pongo roja. Se ha puesto roja.

A estas alturas.

Se había puesto roja pero ya se ha calmado.

(Melodía instrumental)

Vamos a comprar una velas que le encantan.

¿Le gustan las velas para decorar la mesa?

O algo chulo para decorarla. Vale.

¿Te parece? Aquí hay velas.

¿Pequeñas o grandes, Saúl?

Ahí me pillas. Aquí hay de todo.

¿Esta que es muy mona, muy neutra? Perfecto.

Que va con todo y la hay en grande, también.

¿Le gustan las velas a tu madre?

Cuando compito, siempre pone la vela.

¿Ah, sí? No sé si funciona o no.

Perdona, ha funcionado. Sí, por eso.

Por ahora, sí. Que siga poniéndolas.

Hola, ¿qué tal? Hola, ¿qué tal?

Cuatro y cuatro, si nos sobran, te las quedas.

Vale. ¿Qué objetivos tienes para Tokio?

¿Cómo te planteas Tokio dentro de dos años?

A ver, tengo 33 años, llegaré con 35,

posiblemente, no quiero cerrar puertas, pero serán los últimos

y quiero cerrarlos por la puerta grande: una medalla.

A ver si puedo ir por la quinta medalla, aunque es muy difícil.

¿Te gustaría ser abanderado? ¿Qué significaría?

Bueno, ser abanderado es el sueño por cumplir

que me queda y que me encantaría. ¿Sí?

Creo que para cualquier deportista serlo es algo especial

pero si no me toca, habrá que ir detrás de quien sea y apoyarlo.

Lo importante es ir y sacar medalla.

Bueno, ahí lo dejamos. ¿Qué has pensado cuando lo dejes?

Me gustaría mucho seguir vinculado al deporte,

creo que puedo aportar a las nuevas generaciones.

Creo que irán por ahí los tiros.

¿Se te hace duro pensar que lo tienes que dejar?

Es un cambio drástico de vida.

Ya empiezo a ver la luz al final de este maravilloso túnel

y, bueno, creo que soy consciente.

Es bonito saber que todo tiene un principio y un final.

("Billy Fight" de Heitor Pereira)

Mira, ahí está Carlitos.

Ahí está esperando.

Pero... ¿Ya te vas a quejar?

Llevo un rato esperando. ¿Ya nos vas a regañar?

Si no hemos tardado nada.

¿Qué tal, tío? ¿Cómo va eso?

Muy bien. Me alegro de verte.

¿Qué pasa, Charlie? Guapísima, mi rubia.

¿Me traes unas flores? No, es para la mamá de...

Ah, vale... Me lo imaginaba. Pero te las regalaba, lo sabes.

De rodillas, además. Sí, mira lo que os traigo yo.

Unas tiritas porque... Qué cachondo eres.

Os he visto cómo trabajáis en la cocina

y, como ahora vamos a cocinar, creo que os hará falta.

Ten cuidado.

Me he cortado. Dedos ya me quedan... a ver...

Tres sanos, voy a tener que remar con los muñones.

Hala, ya me he cortado. Programa uno y me quedan tres.

No voy a llegar a la final, ni a semifinales ni a nada. Así...

Te recordaba un poquito más bajo, has crecido.

Ahora echáis un pulso, sí.

Paso de pulsos, que hago el ridículo.

¿No te atreves a echar un pulso? Sí, pero no lo quiero dejar mal.

Estamos en su barrio, en su casa y todo.

Qué bonita. Bienvenidos a casa.

Muchas gracias, qué chula.

(SUENA "ANOTHER SUNNY DAY" DE BELLE AND SEBASTIAN)

Había pensado hacer una coca de recapte;

es muy típico de mi tierra y a mi madre le gusta mucho.

Una zarzuela de pescado, su plato estrella de Navidad, riquísimo.

Y arroz con leche, que le recuerda a mi abuela y le hará ilusión.

Vale, pero le vamos a dar una vuelta.

Coca de recapte con gelatina de berenjenas y gel de pimientos.

Zarzuela de pescado con carabineros y tallarines de calamar.

De postre, un arroz con leche pero sin arroz.

Vale. Por fastidiarme a mí,

que sabes que es mi plato favorito.

¿Cómo se hace? Por fastidiar.

Vamos a usar tapioca, que viene de la yuca, perlitas de tapioca.

Sí. Entonces, queda como un caviar

así dulzón, con el sabor tradicional del arroz con leche.

Con su canela, su piel de naranja, de limón.

Bueno. Vamos a guardar todo esto,

vamos a ordenarlo para tenerlo controlado.

Vale. Eso lo dejamos fuera.

Lo guardáis y os doy los mandiles, no se hace nada sin ellos. Toma.

Si te lo agradezco. No sé si valdrá, eres muy grande.

Seguro que sí. No te metas con él.

Regula bien. Échale un pulso,

ahora que está vacía la mesa. No, por favor.

No se atreve. Vaya, vaya.

Que quede constancia de que no se atrevió a echarte un pulso.

Ha quedado grabado. Sí. Échamelo a mí.

Venga. Vamos allá, ¿eh?

Quiéreme un poco. Vale.

¿Esto cómo se pone? Vaya presión. Donde quieras.

Saúl, no me lesiones que trabajo con los brazos.

Una, dos y tres.

Venga, ¿empezamos ya o no? ¡Ostras, no estaba tan claro!

¡Oh, Dios mío, Dios mío, Dios mío!

No os lesionéis. ¡Ostras! Oye, estás en forma.

Me ha costado. Le ha costado.

Mi día ha terminado aquí...

Me encanta, me encanta. Qué grande, tío.

Escúchame, no ha sido tan fácil, le ha costado.

No me vaciles, Caye.

(RÍEN)

¿Qué hago? Vamos a empezar con la masa.

Sacamos la harina. A ver quién amasa.

Me has hecho polvo, de verdad.

¿Me pongo en la mesa? Mejor.

No vaya a ser que me regañes. Deja un hueco.

Perdón. ¿Dónde me pongo?

Ponte por aquí. La harina... Ahí está.

Toma aceite y vino blanco. ¿Cuánto le echamos?

Serían 400, 100 y 100. Vale.

Y diez gramitos de sal. Venga.

Los tienes que juntar, no amasar, juntar.

¿Tú cocinas en casa? De vez en cuando sí,

no al nivel de cuando hacía "MasterChef", pero sí.

Sí. Algo hacemos.

¿Mamá es buena cocinera? Uf, buenísima.

Sorprenderla será complicado. ¿Cómo lo ves?

Lo veo perfecto. Mis abuelos tenían un restaurante

en Lleida y ella estuvo algunos años de cocinera.

Tienes sangre de cocinero. Sí, pero no había cocinado nunca.

Está perfecto, seguro que le gusta. ¿En casa siempre cuidáis la comida?

Comemos variado: ternera, pescado. Aquí hay buen producto.

¿Y cuándo viajas? Tantos viajes de un lado para otro.

Es lo malo, cuando te vas de viaje... a Polonia o Hungría,

tienes que comer lo que te dan y para el estómago no es bueno.

Hay que tener cuidado. Entrenas todo el año,

en la competición comes algo que te sienta mal y...

Todo el año a la basura.

¿Cómo se titula tu libro? "Cuatro años para 32 segundos"

"Cuatro años para 32 segundos"

Cuatro años entrenando para jugártelo en medio minuto.

Date cuenta. Qué presión.

Me he puesto tenso de pensarlo.

Perdón, señores. No, es que es muy chulo.

Qué bien huele a pimientitos. Qué rico.

No los he hecho tan mal. Casi se queman...

No, están bien. Caye. Dime.

Los pelas y vamos a hacer un gel con ellos.

Con esto, haremos una gelatina, las pelas y las trituras.

Yo os quiero sacar un temazo, un temazo que compartís.

Que es el tema de la paternidad.

Los dos sois padres nuevos y quiero saber

en qué os ha cambiado la vida.

En todo, me ha despertado miedos, que le pase cualquier cosa,

un instinto protector... Bueno, felicidad.

Carlitos, ¿en qué te la ha cambiado?

Cambio radical, la noche y el día. ¿A qué habéis renunciado?

Decidme algo que no sea positivo, porque siempre decimos lo bueno.

La intimidad queda... anulada.

La intimidad queda fuera.

Sí, bueno, tú lo sabes que, también, eres mamá.

Perdona, yo no tengo ningún problema en contarlo;

la sexualidad de la pareja queda en décimo lugar.

¿Cuándo se recupera?

Se recupera... espera, Carlitos. Eso es interesante.

Escúchame, se recupera, hay que... Mira los dos ahí...

Claro, estamos atendiendo.

Como cuando estabais en clase. Eso nos interesa.

Se recupera pero hay que cogerse de la mano y pasar la crisis.

Claro. Has tragado y todo, macho. Bien.

Voy a llegar a casa hecho un campeón, vas a ver.

Escúchame, se recupera pero hay que tener paciencia

y saber que la vida tiene sus etapas, cambia todo.

Exactamente. Hay que saber que eso pasa.

Si, tampoco es eso. La pregunta no era para mí.

Estos limpitos los echamos aquí y vamos hacer el gel.

Quería sacarlo porque siempre se pregunta a las chicas

y de vosotros se habla menos. Sí.

Esto es un 50% de lo que ocurre en las casas;

la conciliación es para todos, ellas trabajan, hay que compartir

las responsabilidades. ¿En tu caso, Saúl, qué haces?

50-50 no es. Ella pasa más tiempo con ellas, por mi profesión.

Yo tengo que entrenar igual, tengo que ir a los entrenamientos.

¿Y se entiende dentro de casa?

Por suerte sí, tengo una mujer que no la merezco.

En mi caso es lo contrario. Yo estoy mucho fuera de casa

y el que está con el niño es mi chico,

y no todo el mundo ni la sociedad lo entiende.

Ya, ya. ¿Por qué?

Porque no se entiende. Pero es así.

Ojalá, pero no. Al igual que un padre...

Ni en el cole, ni las mamás del cole.

No es una cuestión de género, sino de la profesión de cada uno.

Y los hábitos, que cuesta mucho cambiarlos;

a la décima reunión del cole que no vas eres una mala madre,

pero claro, no puedo hacer nada, es mi trabajo.

Mi padre me decía: "¿Cómo te puedes sentir culpable por trabajar?".

Claro, no estás de viaje.

Está el teatro lleno y yo estoy llorando.

Claro. Por no estar en casa.

¿Y qué haces? Pues nada. Ánimo, a ser felices.

Vale, tenemos los pimientos, un poco de espesante, trituramos

y ligamos. Tú vas a añadir a hilo fino el aceite.

Voy echando, ¿no?

Tiene que quedar como una mayonesa. Vale.

Dale, dale. Ahí.

(SUENA "BEST DAY OF MY LIFE" DE AMERICAN AUTHORS)

Vamos a hacer una base de bullabesa,

como si fuera una bullabesa española;

todas las sobras del pescado, las espinas, las cáscaras...

Lo único que nos falta... el calamar.

Aquí lo tenemos. Menudo pedazo de calamar.

¿Qué habéis traído?

Demasiado grande, ¿no?

¿Dónde lo has encontrado? Aquí es todo a lo grande.

¿Te has encontrado alguno paleando?

De eso que se te engancha... No veas tú.

Se engancha a la pala... Alguna lamprea se me ha enganchado.

Está rica, se hace en su sangre. Sí, sí.

¿Y algo que te haya dado miedo o te haya desequilibrado?

Una vez se me coló un pez dentro

y del susto casi me voy para el agua, era enano.

Eso de pasar la mano por delante del cuchillo es fuerte.

Por eso nos pasa lo que nos pasa. Espérate un momento,

vamos a poner esto para que te tranquilices.

Madre mía. Piensa que está todo controlado.

Caye, vete al otro lado y empieza a rular.

Hago rulos. Haces rulos.

Eso está duro, duro, como buen calamar.

¿Veis que están enrollados? Vamos a hacer tallarines.

Los cortamos con el cuchillo muy finitos.

Y con un simple salteado están de vicio.

Cuidado, esas manos tienen que ganar más Olimpiadas.

No puedes coger la pala con las manos llenas de tiritas.

Haz el favor que...

¿En qué modalidades vas a competir en Tokio?

En Pekín y en Río... En Río y en Londres fue K1, K2,

y para Tokio en K4, una embarcación de cuatro.

¿Es la primera vez en K4? Sí.

Con compañeros nuevos más jóvenes que yo.

¿Qué pone tu tatuaje, a ver? Pone Pekín 2008.

Perdón, no es que quiera tocar, que, también.

¿Huelo a calamar? Pekín 2008, London 2012.

Te has tatuado todas. Río 2016. ¿Qué tienes?

Tengo el hueco para Tokio. También tengo Londres...

Talavera de la Reina y MasterChef.

Tú has conseguido mucho. Sí, son luchas diferentes.

Bueno. Eso... eso es enorme.

Eso es enorme, sí lo es.

Vamos a recoger un poco. Vale.

Esto sigue cociendo y vamos a por el postre.

Voy a ir sacando las cáscaras, sácate una ollita.

Sácate la leche del frigorífico, tengo leche y nata.

Vale. La ponemos al fuego

y le damos caña, únicamente, con la leche, ¿vale?

En cuanto rompa a hervir echo azúcar y la tapioca.

Déjame la tapioca y la vemos. Déjame las perlitas, fíjate,

Mira lo que son las perlas de tapioca, ¿eh?

Ya ves, es duro como una piedra. Se hincha y se queda como caviar.

La mesa. Señores, a por la mesa.

Permiso para quedarme en tu cocina. Toda tuya.

Vamos a poner la mesa. Vamos.

(Música jazz)

Vamos allá. Vamos a poner una mesa superchula.

Pero ¿qué tienes aquí? Aquí tengo... las medallas.

Ay, que me da muchísima emoción.

Las medallas olímpicas, sí. Y lo dice así...

¿Puedes abrir? No me atrevo. Sí. Tranquila, que no muerden.

No es eso, es por respeto. ¿Puedo llamar a Carlitos?

Sí, claro. Le va a emocionar. ¡Carlos!

Sí. Tienes que ver esto.

Ven para acá. Vas a morir, esto es lo más.

Dios... ¡Eh, el de "MasterChef"!

(RÍEN) Es potente, ¿eh?

Pesa, pesa, es la caña. Sí, pesa.

¿Qué se siente, Caye?

Mira, a ver si confundimos el momento.

Por favor, tuitead la imagen.

¿Todas estas has ganado? Estas son las internacionales.

De campeón del mundo, de Europa. Esta es la de Pekín,

la más chiquitita. Madre mía...

Pero coge, tranquilo, sin caerla. ¿Puedo?

Esa es la primer que ganó, la de Pekín.

Estas son las dos últimas que gané, en Río.

Yo de "Gracias por participar" tengo muchas.

Tengo una vitrina llena pero molan mogollón.

Lo importante es hacer ejercicio. Tú salías de una carrera de niños

y decías: "Papá, he llegado el último pero tengo medalla".

La de Londres, que es donde... ¿Se lo puedo contar?

Esta es de Londres donde le pidió a su mujer que se casara con ella.

Allí en Piccadilly Circus. Mira. El quiosco este, pues aquí.

Pero ¿ya la tenías comprada? La tenía de antes.

Casualidad de la vida. No te creo.

Te lo juro. Qué fuerte.

Cuando lo ha dicho lo he buscado y digo: "No os veo, tronco".

¿Qué quieres que te diga?

¿Y eso? Esta es la mejor medalla.

Es el chupete de Valentina, que lo llevaba.

Mira, le puse una brida y lo puse en la piragua. Competí con él,

con el chupete de Valentina. ¿En qué campeonato?

En los Juegos de Río. Ay, por favor.

Gané las dos medallas olímpicas con el chupete.

¿Llevas siempre el chupete en las competiciones?

Para los Juegos Olímpico lo llevé.

Y si voy a Tokio se vendrá conmigo. Sí.

Y el de Alejandra. Llevaré dos.

Chicos, vamos a poner la mesa. Sí, venga.

Que tengo que recogerla y... Me voy a la faena.

Venga. Venga, va.

Dame cositas y las pongo. Vamos allá.

Empezamos por esto. ¿Me ayudas por ahí?

Saúl, ¿el dinero que ganaste en "MasterChef" a qué ONG lo diste?

Yo gané dos premios; uno de cuatro mil, que era semanal,

y lo doné a la Fundación Huérfanos del CNP.

Al ser Policía quise hacer ese guiño a mis compañeros.

Hombre, claro. Eso fue un regalazo.

¿Esto va en medio? Sí, en medio.

Sí, vale. Vamos allá.

El de la final lo di a la Fundación Aladina.

Ay, me encantan, son maravillosos. Sí.

Ha sido, sin duda, el mejor regalo que me podía llevar.

Hacen una labor tan bonita con los niños enfermos.

De cáncer. Es una pasada.

¿Sigues colaborando con ONG? Sí.

¿Sigues teniendo una acción solidaria constante?

Todos los años hago viajes, el año pasado estuve en Gambia

con la Fundación Asturias por África,

inauguramos un pozo de agua. Ostras...

Fue espectacular, increíble.

Yendo a esos países te das cuenta de lo que tenemos.

La verdad es que son cosas que me gustan y te sientes bien.

La verdad es que sí. Contigo mismo y lo que haces.

Las velas, importante. Las velas que compramos.

¿Dónde las ponemos? Donde tú quieras.

¿Aquí? Sí, perfecto, donde te guste.

Esto no es más que hacerlo con mimo pensando en tu mami.

Exacto.

Venga. Ay, qué bonito. Ha quedado chulo.

Qué ilusión. Ha quedado chulo.

Bueno... ¡Huy! Pero qué avanzado está esto.

Le dejamos cinco minutos y mira la que arma.

Caye a esto se llama "mise en place".

A ver si vas aprendiendo un poquito...

A ver si vas aprendiendo un poquito.

Vamos a montar las cocas. La gelatina que habéis hecho,

la emulsión que habéis hecho... Un puntazo.

Un puntito. Tengo la aceituna, el ajo negro...

Ahora, vamos a meterle el pescado, le metemos la anchoa.

Muy bonito, ¿eh? Sí.

Bueno, ¿le dais caña vosotros?

Bien, bien, vais bien. Vale.

¿Dónde está el aceite? ¿Y el aceite?

Ahí está, una arbequina. Una, ¿no?

Muy bien, va quedando guay. ¡Ay!

Ay... ¡Oh, gracias!

Sí, señor, eso es reaccionar a tiempo.

Lo hemos salvado. Gracias, gracias.

Trabajo en equipo, sí, señor.

Vale, lo tenemos. Ahora, vamos por el carabinero.

Caye, saltea.

Hala, qué cosa más rica, tío.

Poquito, ¿vale? Solo que toque la sartén. Sácalo.

Está tomando nota de todo y mira cómo se concentra.

Así le salen las cosas.

Qué buena pinta tiene, macho.

El postre, muy sencillo. Una manzana impregnada en anís

con un poquito de colorante vegetal.

Qué chulada, por favor. Cada cosa es de una originalidad.

Probadlo. Venga, Caye. Vale.

(TODOS RÍEN)

¿Está bueno? Buenísimo.

Postre de diez, sí, señor.

Muy bien. Eres un crack.

Está buenísima la mezcla.

Vamos a hacer una cosa, decidle que es un arroz con leche.

A ver si lo nota. Le hará una ilusión increíble.

Qué pedazo de menú, tío. Sí.

Es un menú guay, sencillo pero está bien.

Ha sido un placer enorme, tío. Igualmente.

A disfrutar y a hacer disfrutar a mamá.

Muchas gracias, chef. Adiós. Hasta luego. Gracias.

Pues nada. Ya lo tenemos. Me voy a tener que ir

a por tu madre. Estoy como nerviosa.

Y yo también. Estamos en la recta final.

Llegado este momento, se me pone un poco de bola.

Se va a quedar flipando, seguro. Bueno, pues venga.

Me voy a quitar el delantal. Toma.

Ya estamos en la recta final. Y las flores.

Que no se me olviden, Saúl. Venga. Dejo el delantal.

Adiós. Vamos allá, que no queda nada.

(CANCIÓN) #La luz

#es una locomotora de aire

#y de los sueños más irreales a flor de piel.#

He venido a la estación de Oviedo a buscar a la madre de Saúl.

No tiene ni idea que la recojo yo.

A ver qué pasa y si le gustan las flores.

(CANCIÓN) #El tren que trata de hacer parada.#

Emma.

Mamá de Saúl.

(CANCIÓN) #Contempla a oscuras la vida pasar.#

¡Hola! ¿Y eso?

Pues mira. Vengo a recogerte yo. Un besito.

Muy bien. Esto es para ti

de parte de tu hijo. Te he pillado desprevenida.

Sí. Tu hijo te prepara una sorpresa.

Vale, vale. Yo he venido a buscarte.

Venga. Veremos qué es. Este es el coche. Ven, Emma.

Trae. Yo te llevo la maleta. Ven.

Pase usted. Vamos a ver.

(CANCIÓN) #Y yo consigo sacar

#los fuegos de mi ataúd.#

#Despierto a los muertos que duermen en la ciudad.#

#Y juntos cantamos el himno del amanecer.#

#El himno del amanecer.#

¡Ay, madre mía! Qué nervios. Qué ilusión.

Bonita. Te has quedado en shock. Total, total.

Vamos. Vamos a ver a Saúl. Vamos.

Vamos a ver. Anda, mira.

Ya han llegado.

¿Qué tal? ¡Hombre!

¿Qué tal, mamá? ¿Cómo va? ¿Qué tal, cariño?

Un besito.

¿Cómo ha ido el viaje? Muy bien.

¿Y tú cómo estás? Muy bien.

¿Y esto? Siéntate, siéntate.

¿Y esto qué es? Te cuento lo que es esto.

Hoy es tu noche. Es una sorpresa.

Te quería dar las gracias por todo lo que has hecho por mí

durante todo este tiempo.

Hemos preparado un menú que espero que te haga ilusión,

que te recuerde los sabores

de tu infancia, de tu tierra. Vamos a ver.

¿Vamos a por el primer plato? ¡Ay, qué nervios!

Tú tranquila y disfruta, que es tu noche.

Mira la mesa que te preparó. Te compró tulipanes,

tus flores favoritas. Qué guay.

De primero te he preparado... bueno, hemos preparado

una coca de Alicante. Vamos a enseñársela.

Mira qué cosa más bonita, Emma.

Mira qué emplatado tiene. Una obra de arte.

Bonito, eh. La primera.

Gracias. Estamos en casa, entre familia.

Coge el tuyo. Yo voy a coger el que hiciste tú.

Bueno, muchas gracias.

¡Hum! Yo no quiero decir nada, pero vamos...

Sí que recuerda al sabor, eh.

Yo hasta que no hable tu madre...

¿Está buena? Sí, sí.

¿Te recuerda el sabor?

La aceituna negra. Mira. Carlos Maldonado

lo que intenta es, el menú de infancia que él propone,

darle una vuelta, sofisticarlo y hacerlo más moderno. ¿Sabes?

Y, entonces, es un riesgo. A lo mejor, de repente,

no reconoces el sabor. Pero sí, ¿no?

Y tanto. Sabe a coca.

Sí, eh. ¡Eh! Choca, compañero.

Aquí los de "MasterChef". Muy bien, eh.

Sí. La verdad es que sí.

¿Cómo era Saúl de pequeño? ¿Era un niño tranquilo o inquieto,

así travieso, polvorilla? Como siempre ha estado

con el deporte metido y eso,

pues de chiquitín se iba con su papá

y se desfogaba en la piragua, en el fútbol, en el kárate.

Ha hecho varios deportes. Piragua, fútbol, kárate.

Pero en el fútbol no era muy bueno, ¿no?

A ver qué dices, eh, mamá.

No. Era muy malo. No...

Malo. Era malo. No pasa nada. No pasa nada.

El primer partido... (RÍEN)

Dilo. No pasa nada. No pasa nada.

Al primer partido que lo fui a ver, digo: ¡Por Dios!

Se me escapaba el balón. No. Le chutaban la pelota

y saltaba. Digo: ¡Saúl, chuta!

"Es que me dan patadas en las piernas".

Madre mía. Esto no es lo tuyo. Lo mío es la piragua.

¿Cómo encajas que tu hijo decida dedicarse al piragüismo?

De hecho, Saúl siempre ha estado metido en la piragua.

Hasta con... Un añito, ¿no?

Tengo una foto que su padre va bajando el río

y lo lleva en la boca de la piragua,

lo lleva allí durmiendo.

¿Cómo recuerdas cuando se fue? Hubo un momento concreto

en tu infancia, ya casi adolescencia,

que es cuando decides ser piragüista

y cuando te vas de casa tan pequeño.

14 años son muy pocos años.

15 añitos. Cuéntale el viaje.

Cuéntame, por favor, lo primero, la decisión.

¿Cómo recuerdas que él viene y te dice todo este proceso?

Dice: "Mamá, yo quiero ir a la Blume".

Claro. Empieza: "Yo quiero ir a la Blume".

Digo: Bueno, si te llaman... Primero, que te llamen.

Que te acepten y luego ya parlaremos.

(RÍEN) Sí, sí. Luego ya...

Sí, sí. El día que lo llamaron...

Sí. ¿Tú quieres ir? Pues vale. Vas a ir.

Y nada. Llegó el día de irse.

Fatal. Llovía. Aquel día llovía.

Aquel día me acuerdo que llovía. Llovía.

Te acuerdas perfectamente. Qué tristeza, por favor.

Me llevaron a Madrid en coche.

Ese viaje en coche eterno. Ajá.

Yo con ilusión y ella supongo...

En aquel momento, bueno, sí. Vale.

Pero cuando llegamos allí...

La imagen de él... Espérate. A ver cómo lo digo

sin que me emocione. Puedes llorar, eh.

Diciéndome adiós y yo mirando.

Desde Madrid a Lleida, llorando.

Se fue para octubre. Llegó Navidad y yo no había entrado

en la habitación de mi hijo. No podía entrar.

Era abrir la puerta y llorar. Lo pasé fatal.

Muy jovencito. Pero fatal.

Cuando llega a ser deportista de élite,

no se valora lo que hay detrás en su entorno realmente, ¿no?

No se valora el esfuerzo que hay en la familia, padres

y en toda la gente que les rodea.

Porque eso tú solo no puedes hacerlo.

Desde luego. Si no tienes el apoyo de los padres, es imposible.

Si no es por el esfuerzo que hicieron,

no hubiese despuntado. Eso seguro.

Y el esfuerzo físico que han tenido que hacer

cuando pequeño, adolescente, que me llevaban a Asturias,

a Galicia. Desde Lleida son 1000 kilómetros.

A Sevilla. A Sevilla, Mérida. A todas partes.

Fines de semana. Íbamos un viernes

y el lunes a trabajar. ¿En algún momento pensaste

que iba a llegar tan lejos?

A ver. Tan tan... Es que muy lejos.

Has llegado lejísimos. La ilusión siempre la...

Por eso estábamos ahí luchando con él.

Mi sueño siempre ha sido el ir a unos juegos.

Cuando entré en el equipo nacional con 15,

siempre soñaba con ir a unos juegos.

El hecho de estar en una villa olímpica,

lo de la antorcha, el competir allí,

eso ya era para mí increíble.

Pero si me dicen que saco una medalla olímpica,

vamos, no me lo creería.

¿Vamos a por el segundo? Venga.

¿Te ayudo a llevar los platos o no?

Los llevo yo. No te preocupes. ¿Sí?

¿A qué te dedicas? ¿En qué trabajas?

Yo trabajo en la hostelería.

Tú trabajas en la hostelería. Sí.

De hecho, nací detrás de una barra, que digo yo.

Mis papás tenía un bar-restaurante.

Era más brasería. Mi madre siempre ha sido muy buena cocinera.

La abuela, buena cocinera. Claro que sí.

La comida de la yaya, la sopa de la yaya.

Pues algo ha heredado Saúl. Aunque no supiera cocinar,

ha heredado la facilidad

y esa capacidad. Le ha salido mi gen.

Le ha salido tu gen y el gen de la abuela.

Y el gen de su padre. Es verdad.

Y tú, cuando entró en "MasterChef", ¿qué pensaste?

¡Uf! Me dijo: "Mamá, voy a hacer "MasterChef".

Nos quedamos así mirando. ¿Quién? ¿Tú?

(RÍE) Si no sabes hacer ni un huevo.

A mí me dijeron lo mismo. Pero nada.

Nosotros, lo que nos echen.

Madre mía. ¿De verdad? Creía que era broma.

Hala. El segundo. Me ha dicho tu madre

que no sabías freír un huevo. Cuando le dijiste

que ibas a hacer "MasterChef"... Mira qué cosa más bonita.

Mira cómo lo ha emplatado. ¡Qué guay!

Eh.

Una zarzuela de pescado. Sabes que para nosotros es

muy especial este plato, que te sale perfecto.

Lo haces en navidades. En navidades siempre.

Y en momentos especiales.

A ver si te recuerda a lo que haces tú.

Vamos a ver. Qué intenso, ¿no?

¡Hum!

¿Qué tal? Qué rico.

Aquí aterrorizados de la opinión de tu madre.

Pero da tu opinión sincera. No pasa nada.

Asumimos al jurado.

¿Qué te parece? ¿Está rico? Bien.

¿Está bueno o no? Es fácil.

Sí. Pues muy bien.

Está buenísimo. Sí que está rico.

¿Quién se pone más nervioso de los dos cuando compite Saúl?

¿Sí? ¿Se pone ella más nerviosa?

En Pekín... Cuando entró en meta...

Le dio un bajón ahí de tensión. Casi te caes.

Solté tanta adrenalina y me quedé...

Se desplomó en la grada. Yo creo que porque la gente

me cogía, pero si no, las piernas no me aguantaban.

Y ya cuando lo vi en el podio con el himno español,

la bandera española y mi hijo en el podio... ¡Madre mía!

Qué cosa más bonita. Aquello hay que vivirlo.

Cuando lo recuerdas, te vienen todas las emociones.

Sí, sí. Fue muy bonito, muy bonito.

Tu madre es tu fan número uno, ¿no? Pues sí.

Y tengo prueba de ello. ¿Ah, sí?

Tengo ahí un par de... ¿Voy a por ello?

Hombre. Tengo a mis hermanas compinchadas.

Sabían que ibas a venir. ¡Ah!

Me han dado una prueba de lo fan que eres.

¿Ah, sí? Ya verás. Ya verás.

Eso no lo sabía yo. Ya verás.

Ya verás tú. Para que veas.

Al final, todos se han esmerado en darte la sorpresa.

Tus hijas también, eh. Mira lo que me han traído aquí.

Se trata de hacerte feliz. Cuéntale qué es esto.

Mi "ma".

Yo siempre guardo todos los recortes de periódico

desde que era chico. Casi nada.

Para que sus hijas, el día de mañana,

lo tendrán aquí todo ellas. Es muy chulo que lo vean.

Este es mi marido y él. Los dos.

En Bañolas. Eso fue en Bañolas.

¿Aquí te caben todos los recortes de todos los años?

Tengo un montón de carpetas. ¿Ah, sí?

Aquí hay varios años, desde el 95 al 2001.

Ah. A ver. Esto es amor de madre, eh.

Ya ves. Esto es amor de madre.

Esto fue desde enero del año de las olimpiadas,

que empezó a clasificarse. Aquí es cuando ganó en Londres.

Aquí. ¿Ves? Qué barbaridad.

Londres ha sido muy especial por varios motivos.

¿Tú estabas también en ese viaje cuando le pidió

a su chica que fuera su mujer? Sí.

¿Tú sabías que le iba a pedir que se casara con él?

Solo lo sabía mi entrenador.

¿A tu entrenador sí se lo habías dicho?

Era mi cómplice. Claro. ¿Ah, sí?

Porque Celia estaba con la mujer

de mi entrenador por Londres dando un paseo.

Y necesitaba un compinche. Oye, dile a tu mujer

de quedar en un sitio para engañar a Celia.

Necesitaba un cómplice y era mi entrenador Miguel.

Y quedamos en Piccadilly Circus,

la plaza del cuadro. No quisiste que fueran

a Río de Janeiro contigo. ¿Cuál era el motivo?

Bueno, no es que no quisiera. Todo lo que llegaba de allí,

las noticias del Zika, que si la seguridad.

Al final, por unas cosas y por otras,

pues decidimos. Lo vieron desde aquí.

Y ganó dos medallas. Dos medallitas.

¿Cómo fue ese momento justo? ¡Madre mía!

¿Y cómo recuerdas eso? Se vivió... ¡Uf!

Parecía que se caía el edificio. Pero muy bien.

Ha sido en Lleida,

donde Saúl vive y se entrena a menudo.

Ha celebrado de esta manera la familia de Saúl Craviotto

esa medalla de oro.

La familia, compañeros también que han estallado de euforia

cuando veían en directo a través de la retransmisión

de TVE que habían sido los mejores,

los campeones olímpicos.

¿Y cómo te recibieron al llegar?

Pues había una montada...

(TODOS) ¡Sí, sí! ¡Ya está aquí!

¡Sí, sí, sí!

(GRITAN ALEGRES)

Espectacular ver a toda la gente, a mi familia. Estaban todos allí.

Muy emocionante. Qué emocionante.

Me lo hicieron para Londres, para Pekín también.

Pero este fue un buen montaje. Tengo una familia

que es maravillosa: mis primos, mis tíos.

Todos siempre me hacen montajes de videos, mensajes de ánimo.

Para Río también me prepararon un álbum con fotos suyas.

Ese álbum me lo llevé a Río

y sí que me gustaba echarle un ojo.

¿Y lo tienes por ahí? Lo tengo por aquí.

¿Lo quieres ver? Sí.

Venga. Lo tengo por ahí. ¡Olé!

Aquí se está desnudando. Vamos.

Contándonoslo todo. Enseñándonoslo todo.

A ver. No te lo quiero manchar.

¡Ay, qué bonito, por favor!

Ay, madre. ¡Ay, por favor! Qué cosa más bonita y más currada.

Ahí está Valentina. Es normal que con esto

te sientas reforzado y ganes dos medallas y cuatro

y las que hagan falta. Vamos.

Eso da energía. Pero qué cosa más bonita.

Todos mensajes de ánimo. (LEE) Suerte, papá.

Qué cosa más bonita. Para que veas qué familia.

Qué familia. Esta es

tu gran medalla olímpica. Desde luego.

Algo habrás hecho bien. Sí.

(RÍEN) Digo en tu casa también, ¿no?

Cuando te quieren tantísimo y te apoyan de esa manera.

Nos falta el postre. Venga. Voy a por ello.

Es un postre muy especial. A ver.

A ver con qué me sorprende. ¿Puedes?

Sí. Yo creo que sí. Es por no dejarla solita.

No es por escaquearme. Ya, ya.

Qué morro tengo. Qué morro tengo.

Mira qué rico. Este era el tuyo, ¿no?

Este que le he echado mucha canela.

No vayamos a ponernos nerviosos.

Ahí tienes. ¡Ay!

¿Tú qué crees que es? Este postre es...

Reunión de familia, arroz con leche seguro.

El postre por excelencia de la familia

y porque lo hacía tu mamá.

Lo hacía la yaya.

¡Ay, Dios mío! Un beso, por favor.

Madre mía.

Un besito.

Sí. Mi madre lo hacía.

Sabía que le gustaría. Bueno, no lo ha probado todavía.

¿Te recuerda a tu madre? Sí, sí.

Sí, cuando... Me voy a limpiar un poquito.

En cuanto comemos, yo ahora siempre lo hago.

Cómo sabía Saúl que te iba a gustar este postre.

Sí. Porque a toda la familia nos gusta el arroz con leche.

Se habla de arroz con leche y... ir hacia mi madre.

Ella siempre lo hacía. Bueno, pues también es

un homenaje a tu abuela. No solamente a tu madre.

Por supuesto. Este homenaje se trata

de hacerte feliz. Díselo tú qué has querido con este momento.

Pues eso. Dedicarte y darte las gracias

por todo lo que has hecho por mí, por Cris y Mireia.

Al final, es un homenaje para las mamás.

Muy bien. Y es una forma también

de homenajear a tu mamá también.

La cosa va de mamás. La cosa va de mamás.

Vamos a probar esto, que tiene muy buena pinta.

Está buenísima. A ver si encuentras la diferencia.

Es que nos ha pedido Carlos que no te lo dijéramos.

Tiene como... Es más meloso. O sea, como una crema.

Como nata o crema o...

Es más meloso. Un arroz con leche sin arroz.

¿Qué te parece? ¿No tiene arroz esto?

No es arroz. Esto es... Perlas de tapioca.

Tapioca. Perlas de tapioca,

que tiene almidón.

¿Qué? Está bien, eh. Buena, eh.

Sabroso. De sabor, está igual.

El sabor tiene el mismo. Pero la textura es más suave.

Pues yo creo que tenías alguna cosita

que decirle a tu madre. Sí.

Aún no acabó la cosa. No, no. Ya...

Verás tú. Tengo aquí una cartita para ti.

¿Qué te crees? Para rematar el postre.

Bueno. A ver. Me da cosilla, eh.

¿Sí? Te da cosilla. ¿Te da cosilla leerla?

Hombre, claro. Porque es desnudarse mucho, abrirse mucho.

Para acabar el homenaje, te quería leer una carta.

Darte las gracias y decirte que espero que te haya gustado

esta sorpresa que con tanto cariño

te hemos preparado. Mucho.

Con esta cena, me gustaría enmendar todas esas comidas

y celebraciones familiar a las que he tenido que faltar

por mis compromisos, competiciones, viajes.

En definitiva, por todas esas obligaciones

que un día decidí tener y por las que he renunciado

a algo tan duro como estar lejos de vosotros.

Como bien sabes, con 15 años tomé la decisión de irme

de casa para emprender un sueño.

A día de hoy, puedo decir que he cumplido.

Y, en parte, ha sido gracias a vuestro apoyo.

Siempre a mi lado en los buenos momentos

y en los malos, aconsejándome, pero dejando

que tomara mis propias decisiones y siempre en la sombra

por si algún día tropezaba y fracasaba,

estar cerca para levantarme y seguir adelante.

Sé que me he perdido muchas cosas: bodas de primos,

cumpleaños de sobrinos, no estar en momentos difíciles.

Y es algo que no podré recuperar jamás.

Pero a pesar de vivir a más de 700 kilómetros,

me siento orgulloso de la unión que tenemos.

No es mal momento para decirte lo importante que eres,

no solo para mí, sino para toda la familia.

Siempre que hace falta alguien, ahí estás.

Lo estuviste con tus papás hasta sus últimos minutos de vida.

Lo estuviste con tía Meri hace poquito.

Y lo estarás siempre que alguien lo necesite,

porque eres una gran persona y me siento orgulloso de ti, mamá.

Solo quiero que sepas que me encantaría ser

la mitad de buen padre que lo fuisteis vosotros

con Cris, Bella y conmigo. Y me encantaría transmitir

todos los valores y educación a mis hijas Valentina y Alejandra.

Un beso. Te quiero, mamá.

Gracias, cariño.

Muchas gracias.

¡Ay, Dios mío! (RÍE)

Aquí tienes tu carta.

Ay, muchas gracias. Madre mía.

Qué a gusto me he quedado. ¿Te has quedado a gusto?

Te ha sentado bien. Muchas gracias.

Qué cosa más bonita.

Sí. La verdad es que no solemos decirlo.

Es una tontería, pero... Ya lo sabe.

Muchas gracias. Sí. Ya saben

que yo estoy aquí para lo que queráis.

Solo tenéis que llamar.

¿Quieres aprovechar tú para decirle algo que no sepa?

¿O repetirle algo? Que yo también los quiero mucho,

que tampoco se suele decir. Lo que hablábamos.

Pero que para mí, son mi vida los tres

y todo lo que conllevan con ellos.

Os voy a dar un beso un momentito. Claro.

Os voy a dar un beso. Gracias.

¿Ves cómo tenía tu hijo una sorpresa muy bonita?

Sí. La verdad es que sí.

Bueno, Caye. Saúl, ha sido un enorme placer

conocerte. Igualmente.

Muchas gracias por todo. Aquí tienes tu casa.

Por favor. Ha sido muy bonito conoceros

y escucharos. En Lleida también tienes una casa.

Por favor, qué madre tan linda. Si quieres caracoles y calçots,

solo tienes que llamar.

Te quiero. Adiós. Adiós, Saúl. Gracias.

Gracias. Hasta luego.

Bueno, ¿te ha gustado, entonces?

Mucho. Mucho. Una sorpresa, eh.

¡Ay, Dios mío! Bueno.

Gracias por esas palabras tan bonitas.

Ahí queda escrito para que lo tengas.

Un besín.

Cena con mamá - Saul Craviotto

14 jun 2019

Cena con mamá visita en Avilés al ganador de cuatro medallas olímpicas Saúl Craviotto, para conocer un poco más sobre la vida y la trayectoria de este policía, piragüista y ganador de ‘MasterChef Celebrity 2’.

Junto a Cayetana Guillén Cuervo hace la compra para preparar una cena homenaje a su madre Emma, quien viaja desde Lleida sin imaginar lo que su hijo está tramando. Emma se sorprende al descubrir que Cayetana la espera en la estación. Saúl Craviotto prepara con Cayetana un menú para su madre con el chef Maldonado, quien da un toque sofisticado a los platos. Durante el cocinado, se nota la destreza de los tres en los fogones, ya que todos han participado en el talent culinario ‘Masterchef’. El colofón final es la lectura de una carta de Saúl para su madre, con la que consigue que a todos se les salten las lágrimas.

Contenido disponible hasta el 25 de octubre de 2019.

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