Cena con mamá La 1

Cena con mamá

FUERA DE EMISIÓN

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Para todos los públicos Cena con mamá - Lorenzo Caprile - ver ahora
Transcripción completa

Hoy he quedado con un creador inconfundible

que no tiene pelos en la lengua.

Un maestro de la costura

que ha vestido a reinas, princesas y mujeres

de la alta sociedad. Todo el mundo lo conoce

pero nos quedan muchas cosas que descubrir de él.

Hoy "Cena con mamá" Lorenzo Caprile.

(Canción "Mamma Said")

(Canción "Don't You Know")

He quedado con Caprile en su famoso taller de costura

porque está aquí todos los días.

Es como su casa. Le he dicho que voy yo y aquí estoy.

Hola. ¡Hombre! ¿Qué tal, hija?

Hola, Lorenzo. Qué ganitas de verte.

Qué bien. Ay, qué bien estar aquí.

Siempre que vengo, me trae muy buenos recuerdos.

Y a nosotros que vengas tú. Me encanta venir.

Aquí tenemos el último que te hicimos.

¡Ay! El de los Goya. ¿Te acuerdas?

La polémica de si iba en pelotas o no.

Pues no. Aquí está la gasilla. Ahí está.

El corsé. Que parecía que se me iba a salir todo.

Pero no. Todo tiene truco

y todo está superbién hecho. Qué ilusión.

¿Qué tal estás? Muy bien. Pasa a ver a las chicas.

¿Las puedo saludar? Como no vayas a saludarlas,

se amotinan. Sí, "por fa".

No. Que me encanta.

Mirad quién ha venido. ¡Hola, chicas!

¿Qué tal? ¿Cómo estáis? Aquí es donde se hace la magia.

Bueno, a ver. Alguien que te atreva a decir

cómo es Lorenzo como jefe. ¡Huy!

Yo siempre te he visto aquí con buen rollo.

Algún pollo monta. Venga, Pilar, tú.

Algún pollo monta. Pero tiene su razón.

Pero luego se me pasa. ¿A que sí? Se la pasa enseguida.

Es mucha responsabilidad.

Cuando hay problemas, luego ayuda y busca soluciones.

Lo del vestido de novia, el proceso es

para que lo cuentes. Yo creo que la gente

no es muy consciente de cómo es

un proceso desde que viene la novia.

En un taller de este estilo, pues viene la novia.

Cuenta un poco, ¿no, Lola?, cuándo se casa.

Luego si va a llevar alguna pieza antigua de su familia,

algún velo, alguna joya. A veces, traen alguna joya.

Algún velo muy importante.

Hay que tenerlo en cuenta. Y luego, las ilusiones que tienen.

Te enseñan el Instagram. Al final, conocéis

muy bien a la clienta, ¿no? Y a las mamás.

Claro que sí. A las mamás.

Escucha. ¿Cuántas horas se puede tardar

en coser un vestido como este? Entre todos nosotros

hemos hecho el cálculo y estamos alrededor de unas 300 horas.

Que no es mucho, eh. Luego ya si van bordados

o van con detalles de encaje que hay que entolar,

que hay que trabajar de otra manera...

¿Y eso no es una obra de arte?

Es para tenerlo en casa en un maniquí.

Bueno, tú los tienes. Tú tienes tres.

Es verdad. El tuyo de Hedda Gabler, el negro,

lo tengo en un maniquí en el salón.

Os dejamos trabajar. Os agradecemos que nos hayáis

dejado entrar, que nos hace ilusión,

porque si no, no hay manera de conocer

el esfuerzo que hay detrás.

Mucho hilo y aguja. Bueno, venga.

Pues nos vamos a charlar tú y yo. Claro.

Muchas gracias por habernos dejado pasar.

Hasta ahora. (TODOS) Hasta luego.

¿Dónde vamos? Donde tú digas.

Pues vamos al probador principal. Al probador.

Que es donde hay más luz natural.

Es donde nos probamos todas. Sí.

Por Dios, que esto tiene una energía buenísima

de todas tus clientas por aquí.

Pero hoy estamos aquí para una cosa distinta,

que es rendirle un homenaje a tu madre.

A mi madre. Madre mía.

Madre mía, madre mía. Madre mía. Nunca mejor dicho.

Yo quiero saber por qué quieres rendirle este homenaje.

Pues porque la veo muy poquito.

La veo mucho menos de lo que debería ver

un hijo a su madre.

Pero este trabajo absorbe un montón.

Sé que me arrepentiré. Porque el día que no esté,

me arrepentiré. Pero... bueno.

Ha sido una gran "mamma" italiana, una gran matriarca.

¿Cómo es tu "mamma"?

Pues mi madre es una mujer con mucha personalidad.

Muchísima.

¿En qué sentido eso? En lo bueno y en lo malo.

Una gran personalidad, pues que no le tiene miedo

a ser como es, con un estilo muy particular

a la hora de vestirse.

Todo lo que es creatividad y soñar y atreverse

y todo eso, pues me lo ha enseñado ella,

o me lo ha transmitido ella.

Pero, bueno, también tiene mucho genio.

Y si las cosas no salen como a ella le gusta,

pues se enfada.

¿Discutís mucho? ¿Con ella? Yo sí.

Discutís. Sí. Porque como carácter

nos parecemos mucho.

¿Cómo se pone cuando discutís? Huy.

Yo creo que me parezco mucho a ella.

Hay un momento que el chip... ¿Tú también te pones así?

Sí. A veces, sí. El chip nos hace así y pum.

¿Cuántos hermanos sois? Somos siete.

También dale tregua a tu madre

para organizar una casa con siete hijos.

Sí. De los siete, ¿en qué lugar estás?

Yo soy el último. El pequeño.

¡Ay, madre, madre! El mimado.

Yo también soy la pequeña.

Mis hermanos dicen que a mí me mimaron mucho.

Tú no lo crees. Quizás...

Interpreto que, más que mimado,

pues que quizás a mis padres les cogí ya en una edad

y a mí me dejaron un poco más a mi aire.

Pero los que me metían mucha caña, fueron ellos.

¿Tus hermanos? Sí. Mucho, mucho.

Porque yo he tenido momentos en mi vida

pues muy absurdos y muy insoportables,

sobre todo, en la adolescencia y cuando monté el taller.

Hubo momentos que yo estaba desatado.

¿Qué pasó cuando lo montaste? Era un momento difícil.

No. Pues difícil, con mucha ilusión

y enseguida... Pues eso.

Cuando eres muy jovencito y te empiezan a ir bien las cosas

y ves tu nombre en los papeles tres veces seguidas en negrita,

pues ya te crees un poco...

Y ahí, gracias a Dios, tuve la suerte de tener

tanto a mis padres como a mis hermanos.

Sí. Una familia muy sabia,

muy madura en ese sentido. Sí.

Que enseguida me dijo: "Oye, cuidadito,

que no se te vaya..." Pisa tierra.

Pisa tierra, que esto viene y va

y se trata de que sea sostenible.

Y esto es una carrera de fondo.

Desde fuera se te ve siempre con los pies en la tierra.

Hay a quien se le ve de otra manera.

Tú transmites que el personaje público

se basa en el esfuerzo, en la constancia

y en el trabajo. Te lo agradezco.

Pero todo eso que me estás diciendo maravilloso,

y no me voy a echar a llorar tan temprano

que nos queda mucho programa,

eso se lo debo todo a mi familia.

Desde luego, a mis padres y a mis hermanos.

Muchas veces, hay algún traje mediático y tal

y ya estoy esperando la llamada de alguna hermana diciendo:

"Pues yo qué quieres que te diga.

Yo eso no me lo pondría ni muerta".

Y cosas así que te dicen. Lindezas.

Sí, sí. Son muy cañeras. Ay, qué gracia.

¿Cuándo diseñaste tu primer vestido?

Pues empecé a dibujar trajes, que es la peor manera

de empezar en esta profesión, con el dibujo.

Pues muy chiquirrinín, muy jovencito.

Ocho años, nueve años. ¿Qué significa abrir

un taller de costura como este? ¿Qué necesitas para hacer eso?

Muchísima ilusión. Y mucha inconsciencia,

porque yo no hice ni plan de negocio ni todas estas cosas

que te cuenta ahora los chicos que vienen con la tablet

y te hablan y te cuentan. Yo lo abrí por puro instinto.

Debuté con el traje de Carla Royo-Villanova.

De novia. Lo hice un poco para ayudar

a una amiga.

Y, bueno, sin saber muy bien dónde me estaba metiendo.

La novia lució un modelo del diseñador Lorenzo Caprile

confeccionado en damasco, algodón y seda.

El velo lo sustentaba una preciosa diadema de brillantes y perlas.

Ya me di cuenta que había un hueco muy importante

en aquellos años.

Que no... Estamos hablando de los primeros años noventa

en Madrid y en España, que había muy poco.

Hay que tener ese talento también,

de intuir dónde está el hueco para que haya allí un negocio.

Has vestido a gente muy importante para momentos muy importantes.

Así es. Como las infantas.

(Música de orquesta)

Con Doña Cristina me puse muy nervioso la última semana,

porque estábamos acabando el traje en el taller.

No aquí. Estábamos donde yo abrí.

Y debió haber alguna filtración o algo.

Y, entonces, descubrieron que el vestido estaba en el taller.

Entonces, se decidió que el traje se acabara en otro sitio.

Entonces, ahí sí que tuve que montar

un taller de campaña a todo correr.

Y ahí yo sí que me puse muy nervioso,

porque, además, estaba superparanoico.

Mira. Enfocad esto porque es muy divertido.

Lo he hecho estampar para todo el taller.

(Risas)

O sea, que como espero sobrevivir al 4 de octubre,

pues ya veré lo que pasa después.

Y, bueno, me conocía y le gustaba mi trabajo

y decidió apostar por alguien relativamente desconocido

y muy joven.

Y en ese sentido, yo siempre le estaré agradecido

y siempre estaré a su disposición para lo que necesite.

Bueno, y después del vestido de novia de la Infanta Cristina,

eso ya fue para arriba. Sí. A nivel, digamos, mediático.

Esos famosos trajes para Doña Letizia

en sus primeros años de matrimonio y tal,

pues eran un poco de la misma manera.

Es la primera vez que la pareja formada

por Don Felipe y Doña Letizia se encuentran

con los miembros de las casas reales europeas

presentes en Copenhague para la boda

del heredero de la Corona danesa.

¿Cualquier mujer se puede permitir...?

Nunca damos precios. Ya lo sé que no.

Tenía la esperanza. Pero estamos en mercado.

Tienes el atelier lleno. Si no estuvieras en mercado...

A veces, a mí me llegan rumores

y digo: Ojalá cobrara yo ese dineral.

Háblame de tus novias, de la relación con ellas

cuando vienen y cuentan contigo.

Te debe emocionar ya cuando te eligen.

Pues ahí... Cuando te eligen, es una gran satisfacción.

Es que... Porque también hay muchas

que dicen que no, que no se produce la química.

¿Ah, sí? Ellas vienen... En el mundo de las novias

tengo muy mala fama.

¿Por qué tienes mala fama con las novias?

Que yo no adorno. Hay gente a la que le gusta

esa manera de ser cuando tú dices las cosas

sin adornarlas y dices: Mira. Esto es así.

Y hay gente a la que... A la que le cuesta.

A la que le cuesta.

Y cuando tienes una boda a la vista,

tienes también la susceptibilidad muy a flor de piel.

Lo bonito es maravilloso y lo grave es un melodrama.

Me he vuelto más autoexigente

y más exigente también en el taller.

Incluso así, en esta temporada hemos tenido

un par de "zascas" bien dados por un par de clientas

que no han quedado contentas, con toda la razón.

Que yo cometo errores todos los días.

¿Y qué haces con eso? Pues nada. Te lo tragas.

Igual que una señora te dice "esto está mal hecho",

recibes premios, que es premio

lo concede además el Consejo de Ministros.

Es un premio de la mayor altura que se puede conceder.

Don Lorenzo Caprile: modista.

(Aplausos)

Te recuerdo que estamos aquí

para rendirle un homenaje a la "mamma"

y me tienes que contar qué menú has pensado.

De primero, un plato de espaguetis con una salsa de tomate,

que es su receta. ¡Qué rico!

Y luego, de segundo, pues algo que hemos comido

en casa siempre, tanto en mi casa,

como en casa de mis abuelos

de un lado y de otro, que es un filete empanado

con algún tipo de guarnición.

¡Qué rico! Y luego, de postre,

algo que nos hacía mi abuela materna cuando venía a vernos,

que es esas cosas como la tortilla de patatas.

Que parecen muy fáciles de hacer,

pero que es muy fácil que te salga mal.

Que es un zabaione. ¡Qué rico, por Dios!

Bueno, ¿y cómo has pensado que la engañemos?

Claro. No se puede enterar.

Tiene algo de uno de los bisnietos. Me parece que celebran

el cumpleaños de uno de los bisnietos.

Más o menos, ya lo tengo un poco amañado con mis hermanas

y con el abuelo del niño, que es mi hermano Emilio,

bueno, para que la entretengan.

¿Pero dónde lo vamos a hacer? ¿Dónde lo quieres hacer?

¿Lo de la cena sorpresa? En casa de mi madre.

¿Y nos meteremos en casa de tu madre sin que lo sepa?

Me arriesgaré. Nos metemos en su casa

a hacer la cena en su cocina. Claro.

Bajo tu responsabilidad. Claro.

¿A qué mercado vamos a ir? Nos tenemos que ir yendo.

Al que esté más cerca del taller, al de la Paz.

¡Qué nervios! A ver si le gusta

la sorpresa. Que sí, hombre.

¿Le gustará? Venga, va. Se enfadará un poco

y luego ya... Y luego ya no.

¡Ay! Voy a coger una cosa de estas para hacer la lista,

una tarjetita de las tuyas.

Esto lo había comprado en previsión,

que pone "mamma" en italiano.

Trae. ¡Huy! Son bolsas del programa.

Llevo una para cada uno. Ahora te saco la tuya.

Yo quiero la mía. ¿Este ramo te lo podemos guardar?

Claro. Cuidadito con la moto,

que soy madre y me da miedo.

¿Es tu moto? ¿Aquí me vas a llevar?

Claro. ¿Y no le podías haber pasado

una bayeta? A todo no llego.

¡Huy! Qué casco más mono.

Déjame meter aquí el bolso. Dame las bolsas.

¿El móvil lo necesitas? Bueno, el móvil...

(RÍE) ¿Para qué lo voy a necesitar?

No te metas con mi móvil.

No te metas con mi móvil, Cayetana. Hombre, por favor.

Cuando tú quieres, bien que me localizas.

Trae. Yo vivo muy feliz sin WhatsApp.

Pero bien que le quitas el Facebook a la de al lado.

No. Facebook no. El Instagram. Mi sobrina Alba.

Mira, el casco creo que es de ella.

Alba, gracias por tu casco, que es muy mono.

Bueno, yo no sé si subirme o no.

Perdona, eh. No. Que yo conduzco muy bien.

Oye, tiene un montón de golpes.

Te has metido peñazos. Sí, bueno, algunos.

Venga. Bueno, yo...

Hala.

No aceleres ahora. Que no.

Bueno. Hala. ¿Ya?

Venga. Una, dos y tres. Lorenzo Caprile.

¡Ay!

Ve con cuidadito que como nos detengan, ya verás.

No, hombre. Yo tengo todos mis papeles, eh.

Y la moto que acaba de pasar la ITV y todo.

Ya lo sé. Bueno, te han pasado la ITV llena de roña

y con unos cuantos golpes. No. Es porque ha llovido.

Joder. ¿Te gusta ir en moto por Madrid?

Muchísimo. En coche nada.

Es que yo no tengo paciencia.

Yo siempre voy con prisas a todas partes.

(CANTA) #Era feliz en su matrimonio.#

(CANTAN) #Aunque su marido era el mismo demonio.#

Que cantar a Feliciano pone muchos años.

Que no, es muy bonito. Hombre, por favor,

ahora se canta esa de la...

(CANTA) #Malo, malo.#

(Canción "Malo" de Bebe)

Ay, llegamos sanos y salvos.

Pues eso parece. Pues me trajiste fenomenal.

(Tema "Little talks")

Madre mía, ¿viste ese que salió, Cayetana? Madre mía.

¿Está muy bueno o qué? Uf.

(Tema "Little Talks")

A ver, entonces, ¿a la frutería primero?

Donde digas, Cayetana. Déjate llevar que no te veo

que vayas a los mercados. No, sinceramente.

¿No vas nunca? Vivo en un hotel, ya me dirás.

¿Por qué vives ahí? Es comodísimo, me da tranquilidad,

me da mucha privacidad aunque parezca algo raro, pero...

No tienes vecinos, tengo el periódico a diario.

Qué gusto. Solo eso...

Servicio de habitaciones. Sí.

Que eso es como el Premio Nobel. Luego, el mantenimiento,

llega el verano, se rompe el aire acondicionado,

llamas a recepción: "Rafita, se ha roto el aire"

y al rato está arreglado.

Espera que estoy pensando. No tengo llaves, alarmas.

No pagas factura de luz, no pagas IBI.

Te pusiste estanterías con tus florecitas y tus cosas.

Todo, todo. O sea, está muy Caprile

la habitación. Sí, muy customizado.

Escucha, tú coleccionas ropa y lecturas, dónde metes eso.

Eso tengo un almacén, local, espacio, como lo llames.

Lo que daría por entrar

en ese almacén, llévame un día, por favor.

Sí, está un poco desordenado.

(Tema "Love My Life")

Vamos a comprar. Venga.

(Tema "Love My Life")

Aquí los tomates, me imagino. Los tomates, limones...

Ah, los limones. El apio.

Para ti qué significó "Maestros de la costura".

Un antes y un después en todo.

¿Sí? Y a nivel...

Personal, pues yo iba con mucho miedo.

Lo sé. Y tenía mis reparos

y yo tampoco estaba al 100% convencido del proyecto.

Salir de tu zona de confort porque mi taller es mi...

Aunque, a veces, diría: "Me retiro, me voy al campo, paso",

pero no deja de ser tu nido

y tu guarida. Donde estás seguro.

Y de repente, hala, salir a la tele que es como

al patio de los leones, al ruedo

y que haya salido bien y que tu personaje haya gustado.

Y cómo te has sentido siendo juez, cuando siempre has estado expuesto

a ojos de que te juzgaran. No, eso no se me ha hecho difícil

porque en el fondo es lo que hago en el taller

con el equipo todos los días. Sí, es verdad,

ser maestro de tu equipo. Controlar la labor, enseñarles

y si hay algún problema pues ahí estoy buscando soluciones

lo más rápido y beneficioso

para todos nosotros y para la clienta, claro.

Qué tierno eres con tanta barba.

Bueno, venga. Pidamos. Venga, guapa.

Muchas gracias, hasta luego.

Hola. Vamos a hacer la compra,

necesitamos albahaca, ah, ¿ya está aquí?

Venga, tomates pera. ¿Y cómo llevaste el boom

de la popularidad a raíz de "Maestros de la costura"?

Porque todos te conocían, pero muchos no te ponían cara.

Pues muy bien porque te paran de vez en cuando

y a decir: "Gracias a ti he vuelto a coser".

"Gracias a ti hice las paces con mi padre que era sastre

y no entendía su profesión y ahora ya la entiendo",

"Gracias a ti no me importa que mi hijo se quiera dedicar

a esto y antes no lo entendía". Cómo es el oficio.

¿Lo guardáis en la bolsita?

Sí, claro, hombre.

Que ahora se cobran las bolsas. Mete aquí, por favor.

Muchas gracias. Pues me parece fenomenal

que se cobren las bolsas. Claro, toma.

Ves muchas bolsas de plástico tiradas por el suelo

por la calle, pues no, que sepas lo que llevas.

Vale. Gracias.

(Tema "History" de One Direction)

¿Aquí en el Mateo? Sí, al Mateo.

(HABLAN EN ITALIANO)

Buenos días. Queríamos parmesano.

"Parmigiano". ¿Dije bien "parmigiano"?

De qué parte de Italia sois.

Mis hermanos y yo nacimos todos en Madrid.

La familia de mi padre se estableció en Como

y la familia de mi madre

es de una ciudad pequeña, pueblo grande, que se llama Onella

que está en Liguria.

¿Y cómo te influenció a ti Italia en tu concepción

de la estética, de la belleza y del diseño?

Qué pregunta aquí. Aquí comprando mozzarella

y parmesano. Mucho, en el sentido del color,

en el sentido del equilibrio,

los materiales, ese sentimiento trágico

de la vida que es muy español

eso lo combino con el...

(HABLA EN ITALIANO)

Esa combinación está muy bien, a mí me resulta muy interesante.

Y muy compatible. Sí.

Claro que sí.

(HABLAN EN ITALIANO)

Qué pinta tiene esto, me muero.

(HABLA EN ITALIANO)

Me lo voy a comer antes de llegar. Muchas gracias.

(HABLAN EN ITALIANO)

¿Hablas italiano en casa? Con mi madre, sí,

y cuando vivía mi abuela con mi abuela, sí.

Porque te sientes italiano, un poco italiano te sientes.

Yo, a ver, me...

(DUDA) Por eso ahora con todas estas cosas

de los nacionalismos y tal no lo entiendo, yo en casa

he participado de las dos culturas y a mí no me ha supuesto

ningún trauma ni tuve nunca que elegir si me siento italiano.

Para mí es muy, muy enriquecedor. Ciudadano del mundo, Caprile.

Ya me gustaría ser ciudadano del mundo.

Un beso, vamos por la carne.

Ya me gustaría ser ciudadano del mundo.

(Tema "We No Speak Americano")

Hay chicos guapísimos. Mira qué mono ese.

No le has mirado. Que sí, que lo he mirado,

pero que no se va a notar mucho. Qué pasa, no pasa nada.

Cayetana, por favor, que luego, esto queda grabado.

¿Y qué? Ni que hiciéramos... La gente se mira.

Mirar es gratis, todavía.

(Tema "We No Speak Americano")

Buenos días, Cayetana. Mira qué ojazos tiene el carnicero.

Hola, Lorenzo. Hombre, por Dios,

pues queríamos unos filetes. Filetes para empanar.

Pues aquí tengo una pieza estupenda.

Os los hago finitos, ¿no? Sí, sí.

Ten cuidado, por Dios, con eso. Mira.

Que me da, vamos. Esto es peligroso.

Mira. Un poco de psicosis en la tele.

Eso no, pero mira, yo es que me corto siempre.

Perdón, eres Lorenzo, ¿verdad? Soy Lorenzo.

¿Para cuándo una tienda tuya por este barrio?

Huy, tienda no creo, yo estoy muy bien en mi taller

y las tiendas me dan mucho miedo.

¿Por qué no pones tiendas y no desfilas?

No tengo ni tiempo ni dinero. ¿Y la tienda?

Y como entonces, tiempo lo podría hacer y el dinero

tienes que pedir sponsors,

patrocinios, subvenciones y como a mí no me gusta estar

en deuda con nadie, no desfilo.

Y la tienda, uf... uf.

Yo estoy muy bien en el taller. ¿Para qué? Si va la gente

a tu taller. Estoy muy bien allí,

claro, está aquí al lado. Me verás pronto en el taller.

Claro, con lo guapa que eres.

Gracias. Hasta luego.

Es verdad, es que eres de los pocos que no tiene

ni tienda ni desfila, pero tiene un nombre

muy potente. Pues, mira, eso cuando voy

a las escuelas y tal digo: "También está bien

enfrentarse a las cosas de otra manera, no hacer

lo que hace todo el mundo".

También está bien. Y tanto.

Claro. Lorenzo, Cayetana,

que os vaya bien. (AMBOS) Gracias.

Hasta luego. Hasta luego.

Yo creo que estará Carlos ya en casa de tu madre, ¿nos vamos?

Sí, porque hasta casa de mi madre hay un ratillo, eh.

Pero que espero que le guste a tu madre lo que hagamos.

No habrá mucho tráfico. Lorenzo, a ver si le gusta...

Que sí, que ya verás que sí.

La verás y estarás un poco con ella.

A mí con todo esto me está entrando una morriña de mi madre.

Estoy deseando verla.

(Tema "Je veux" de ZAZ)

Entonces tú te criaste en este pueblo.

Hombre, criarme, criarme, no, porque vivíamos en Madrid,

pero fines de semana, Navidad, Semana Santa y nuestra casa

familiar era esa. Ah, ¿no es esta donde vamos?

No. Era esa.

Esa se vendió con mucha tristeza por mi parte

y ya mi madre se trasladó aquí que es más práctica.

¿Y cuántos años lleva ya con esa casa?

Huy, aquí lleva ya casi 10 años.

Bueno, que ya es una casa vuestra. Sí, ya la verás por dentro.

Seguro que no está, a ver si nos va a pillar.

No está, ¿no? No, no.

Nos pilla la sorpresa con la cosas del mercado.

No, no está. Vale.

(Tema "Je veux" de ZAZ)

Hombre. Hombre, qué pasa, Lorenzo Caprile,

toma ya, qué tal, cómo va eso.

Pensaba que os estabais escaqueando.

No, es que el mercado ya sabes. Pues manos a la obra

que si no, nos pillará Paola. Entramos en casa.

Guay. Te seguimos, Lorenzo.

Bienvenidos.

Espero que te guste la cocina, eh.

Pasad por aquí.

Ah.

Pero qué cocina.

Brutal. Pero qué cocina más bonita.

Pero todo, no solo la cocina, eso mola mogollón,

Vamos a dejar las cosas. ¿Toda la casa es así de chula,

nos la enseñas? Sí, claro.

Me gusta cotillear, anda.

¿A ver?

Ay, qué bonito.

Qué especial.

Qué de cosas tiene tu madre. Sí, demasiadas, demasiadas.

Mira qué de muñecos, ositos, muñecas,...

Esto para limpiar el polvo tiene que ser la leche.

Mira las matrioshka, nos las traían mis padres.

Qué bonitas. De viajes, que tienen una y otra

y para los niños es fascinante, ¿y él, quién es?

Pues es Manolo que siempre ha estado en casa.

Ahora, esta temporada toca de torero.

De vez en cuando le cambia. ¿Le cambia de ropa?

Sí. Vamos a la cocina.

Muy chulo todo.

Vamos al lío. Llegó la hora, llegó la hora.

Llegó la hora. Llegó la hora

con las manos en la masa. Vamos un poco tarde,

a ver qué trajisteis. Mira, pedazo de queso

que lo voy a trincar ahora mismo. "Parmigiano".

Chuches para su madre. Ah, digo: "Se les ha ido la olla".

Los tomatillos estos maravillosos. Qué rico.

Y la albahaca que es el basílico y tal.

Totalmente, entonces, qué menú querías hacer.

Un menú muy de mi infancia, uno espaguetis con salsa de tomate.

Mola más decir salsa pomodoro.

Bueno. Mola mucho más.

"Pomodoro e basílico".

Basílico. Luego, pues unos filetes empanados

serían y "escalopini a la milanesa"

y luego, un zabaione que eso lo hacía muy bien

mi abuela y la madre de mi madre.

Empezamos con unos espaguetis con salsa pomodoro y añadiremos

una espuma de parmesano riquísima.

Seguiremos con un filete de cebón empanado

y terminamos con un pedazo

de postre supertradicional, zabaione.

La pasta de la mamma tiene que ser pasta fresca,

la haremos casera ahora mismo. ¿Que la harás casera?

La haremos casera. No, no pluralices.

Mírame a los ojos la cena se la haces tú a tu madre.

Por supuesto, Carlos nos echa una mano.

Una mano y dos y tres y cuatro. Veréis que es muy fácil.

Seguid los pasos que os diga y será superfácil.

Antes de empezar dame un poco de queso

que llevo queriéndome comer un cacho desde que llegamos.

Desde el mercado esta mañana. Por Dios, qué hambre tenéis, parad.

Vale, continuamos, ya me traje la chaquetilla

a vosotros os toca... Un mandil.

El mandil, ahí está.

Bien chulo es.

Al lío, a la cocina, vámonos.

Empezamos por la pasta fresca, 300 gramos de harina,

tres huevos, ábrete tres huevitos aquí,

vamos ahí y lo echamos enteros.

¿Esto qué hago? Ve haciendo como un estilo volcán,

haciendo así un huequito.

Dónde. En el centro.

Tal cual. En el centro del volcán

sin batir, sin batir. Muy bien.

Ahora, con la batidora manual

vamos haciendo un volcán. Así, muy bien.

Eso es. Mira con qué mimo lo hace.

Se supone que esto es para mi madre

que si no le gusta, me lo tira a la cabeza.

Que no la conocéis todavía.

Qué presión, madre mía. Dale un poco de alegría ahí.

Dime qué hago con esto. Vale, echa los tomatitos

escurridos y los aplastas con un tenedor.

A que...

A que te mola, al final te gustará.

Vamos, sí, que me voy a pasar de modista a chef.

A chef, ya te estoy viendo. Pero vamos, mi vocación frustrada.

Bueno, al lío, hacemos la salsita de pomodoro,

te paso las cosas y las echas. Cómo huele, por favor.

Dale caña ahí, primero el ajito. El ajito.

Échate ahí ajito.

Tú vete haciendo un aperitivo o algo,

unos spritzs, algún coctelito. Si me das más datos

del spritz porque no sé qué lleva.

Pues creo recordar mitad Aperol

mitad de proseco y luego, chorrito de soda.

Vale. Y la naranja.

Perfecto. Es como una sangría sofisticada.

Se toma en el lugar de qué para entendernos.

¿Como un vermú? Sí, como un vermú, sí.

Lorenzo, dime una cosa que me interesa, el tema dietas,

cómo lo llevas Yo fatal.

¿Pero estás a dieta siempre? Toda la vida a dieta, imagínate.

Qué rollo. En esta casa pues imagínate

lo que era estar a dieta,

muy complicado, era un sacrificio doble.

¿Por qué estás a dieta? Estás bien, no estás gordo.

No, pero yo pesaba...

hasta hace, relativamente, poco y están las imágenes en Internet,

o sea, no miento. ¿Estabas más gordito?

Estaba con 40 kilos más. ¿Qué?

Y te pusiste a dieta por salud o porque no ligabas.

No, qué va si yo gordito ligaba lo más grande.

Mucho más que ahora, Cayetana, por salud.

Me dieron un ultimátum mis hermanas por un lado

y el equipo del taller por otro, me pasaba en el fisio

un día sí y otro no.

Chicos, bridemos, venga. Salud.

Por Lorenzo. No, y por Paula.

Ah, y por tu madre, por tu madre.

¿Cómo seguimos con la pasta?

Vamos allá. Dale a esto un poco más de candela.

¿Yo? Que quede así. Vamos a pasarlo.

De esto, más o menos, me acuerdo. Ya lo ha cogido.

Sí. Lo pasamos por aquí.

Madre mía, va a llegar esto... ¡Ahí!

Lorenzo, siendo tanta familia,

¿cómo celebrabais las navidades, a la española o a la italiana?

Las celebrábamos a la italiana porque en Italia

lo que, realmente, se celebra es la comida del 25.

Ya, la Navidad.

Nos reuníamos todos en casa de mis abuelos paternos,

que eran quienes vivían en Madrid. Tengo recuerdos preciosos

con todos los primos, las comilonas y el menú; siempre era el mismo.

¿Qué menú era? El caldo con los capeletis,

que tú sabrás lo que son; capeleti es una especie de ñoqui.

Sí. Por llamarlo de alguna manera,

es una pasta rellena que está buenísima;

el pavo relleno y, luego, de postre el panetone.

Los traían cuando yo era pequeño y era un melodrama traer

los panetones de Italia, casi de contrabando,

tened en cuenta que yo nací en el 67;

o sea, hasta el 75 meter cosas aquí en España

no era tan fácil como ahora. Ya ves.

Me acuerdo el melodrama de traer los panetones,

casi a escondidas, parecía que metíamos un alijo de...

De droga. De droga.

Y eran cuatro panetones para celebrar la Navidad.

Venga, pon la mano a bajo. Ay, mira.

Qué bonito. Esto me está trayendo muchos recuerdos

porque cuando la hacían en casa, estábamos todos ayudando.

Muy bien, muy bien.

¿Hacéis en familia la pasta? ¿Os juntáis...?

Con mi abuela y con mi madre. Qué guay.

Continuamos con la espuma, es muy sencilla de hacer.

Vamos a echar, primero, la leche y la nata no se lleva a ebullición.

¿Esto es para la espuma?

Esta mujer me deja sin queso, vamos...

Me lo estoy comiendo todo, soy una tragona.

Mirad. Como un buzón.

Y ha venido entero, esto es peligroso.

Ostras, sí. Vamos a echar la leche.

¿Podemos probar el sofrito? No, todavía no.

¿No? Y esto es para la espuma.

Sí, vamos a derretir el parmesano en leche,

lo trituramos y lo mezclamos con la nata,

lo ponemos al punto de sal y va a tener mucha potencia.

Tiene de espuma lo que yo de japonesa.

Ay, espérate, si es que... Vale.

Lo que hablas, me cachis en la mar.

(SUELTA AIRE) Cuidado, cuidado que explota.

Aprieta aquí. Sí, vamos.

Mete la carga. Anda.

Que sí. Me pasa cualquier cosa...

Hazle caso, que la cena... Que no, que no.

A ver, tienes que hacerle tú la espuma a tu madre.

Agita y dale. Agita. Por favor, en serio.

¿Y si me estalla? No creo.

¿Qué hacen luego mis clientas sin mis manos?

Con energía, agita. Me cae un puro...

Vaya dos. Agita. Que no se atasque el sifón.

(CAYETANA TARAREA)

Perfecto, perfecto. Si no sale, necesita reposo.

Hay que enfriarla. Vale.

Tiene que estar cuatro horitas reposando.

Está muy bueno, ¿eh? Está buenísimo.

Oh... ¿Os lo estáis comiendo de la tabla?

Tenemos un saque, macho, que si no nos paras no hay cena.

Vamos a hacer ya el segundo plato.

Está muy bueno. ¿A que está buenísimo?

Mirad qué pedazos de filetacos que tenemos por aquí.

Los pasaremos por fibra de trigo, que los deja muy crujientes.

El filete hay que dejarlo muy fino. Lo vamos a apalear.

Este ruido lo he oído tantas veces en casa...

¿Ah, sí? A mi madre y a mis abuelas.

¿No me digas? Esto desestresa, ¿a que sí?

Todos tenemos por ahí alguno... Eso, eso, piensa en él.

Piensa en él. O en ella, perdona.

Perdona, creía que era un ex, no pensaba...

O en un grupo de personas.

¡Madre mía! Te estás viniendo arriba.

¿Tú puedes contar tus ex con los dedos de la mano?

¿Tienes muchos? No...

Ha habido dos personas que dejé escapar,

que me arrepiento muchísimo, pero bueno...

¿Y no has podido volver a por ellos?

No. Uno, además, ya se ha casado;

y el otro... pasó. Me equivoqué yo.

Le dejaste y no tenías que haberle dejado.

Sí, porque... había mucha diferencia de edad,

era mucho más joven que yo, y me cogió en un momento extraño;

acababa de morir mi padre... No coincidió.

Si seguimos hablando de errores esto no se fríe.

Una cosa, ¿tú eres más de que te seduzcan o seducir tú?

No, soy más de que me...

De que te seduzcan. Yo soy muy pavo, ¿eh?

Además, eso es prueba-error, prueba-error.

Cada vez que he intentando me he llevado tal... que anda.

¡Anda ya! ¿Usas Tinder o Grindr?

No... nada, yo digo el "Gringer".

Es que nunca sé cuál es el gay y cuál el heterosexual.

Para gais hay un montón, tienes el SCRUFF...

Mis amigos usan Grindr. El Gaydar.

Por ejemplo, en el mundo oso es más popular el SCRUFF.

¿Qué? Y hay otros.

¿Qué? Ahora mismo me estoy perdiendo.

Explícale lo que son los osos que no lo sabe.

Yo... sí, estoy ahí. (RÍE)

(RÍE) "Yo soy oso" Oído, oído.

Tiarracos fuertes, grandes, muy peludos, con barba...

Hay una aplicación destinada únicamente para...

Osos. No destinada pero...

Los llamados osos, se autodefinen como osos.

Claro. (RÍE)

Vale, vamos a continuar, os cuento qué vamos a hacer.

Yo salpimiento, tú se lo das a ella y tú lo pones en el huevo.

Así en cadena me mola. Así.

¿Primero la fibra y luego el huevo? Sí, y luego el pan, nene.

Fibra, huevo... Escúrrelo para no estropear...

¿Así? Que escurra bien y para adentro.

Vale, ahora el pan. ¡Hala! Ahí.

Escurrimos y escurrimos para no manchar el pan rallado.

Señores, vamos a ir preparando el zabaione.

("Brand New" de Ben Rector)

Con más energía. A tope. Ahí, ahí.

("Brand New" de Ben Rector)

Dale, dale ahí.

Ahí, dale, dale. Ahí, ahí.

("Brand New" de Ben Rector)

Míralo, metiendo el dedazo. Está bueno.

¿Está bueno? Está buenísimo.

La verdad es que está quedando fino, fino, fino.

Nunca pensé que nos iba a salir así.

Bueno... Te lo digo.

¿En qué momento has dudado? Yo como santo Tomás de Aquino.

Dale más. "La base de la fe es la duda"

¿Eres creyente? Supercreyente.

¿Sí? ¿"Supercreyente"? ¿De ir a misa y todo?

Sí, intento. ¿Tu madre, también, es creyente?

Sí, ya has visto, si la iglesia está aquí.

Mi Iglesia era totalmente opuesta a la homosexualidad

y, mira, gracias a Dios tenemos un papa

que poco a poco va acercando posiciones.

Es un buen papa. Sí.

Hasta aquí hemos llegado. Ya tenemos todo preparado.

El zabaione necesita frío, podéis preparar la mesa,

a ponerla bonita, como vosotros sabéis.

Coloco cuatro cosas, volvéis y emplatamos.

¿Me dices dónde están las cositas?

(Música instrumental)

Voy quitando esto. Y el carricoche.

También. ¿Lo dejo en aquella mesa? Que no quiero...

Sí, bueno, como aquí hay tanto espacio...

¿Cómo es tu madre a la hora de poner la mesa?

Le encanta poner la mesa. Pero ¿cómo la pone?

En cada cumpleaños, por ejemplo, a mí me gusta la moda,

ponía cosas relacionadas con la moda;

a mi hermano el fotógrafo, con cosas de fotografía;

a mi hermano Emilio con los barcos...

Cada uno se dedica a una cosa. Sí.

Siempre nos encontrábamos algún chuchi, alguna sorpresa.

Sí, le encanta poner la mesa.

Pues ya está. Os habéis dejado esto.

Ay, las chuches. Los chuchis.

Casi me las como, ¿eh? Ay, las chuches.

Tienen una pintaza... ¿Qué hacemos?

Se las ponemos en el plato, como hacía ella con nosotros.

Ay... La mesa está muy bonita.

¿Está bonita? ¿Vamos al lío?

Venga. Vamos a emplatar.

Echamos los puñados. Uno...

Venga, uno para adentro.

¿Cuántos minutos? Nada, solo un escaldado.

Nada. La salsita ya está caliente.

Lorenzo, cuidado con no quemarte, que tu mano vale oro.

¿Tú tienes las manos aseguradas? Sí, las tengo.

¿En serio? ¿De verdad? ¿Sí?

Hay una cláusula porque puedes quedarte fenomenal,

andar y hacer vida, pero quizá, te quedas... yo que sé...

Se te parte una mano o... Claro.

Hay una cláusula para las manos.

"Hay una cláusula para las manos" Ya está, a emplatar.

("Upside Down" de Jack Johnson)

Mira, mira.

("Upside Down" de Jack Johnson)

Esto me lo como. Eso te lo comes.

("Upside Down" de Jack Johnson)

Venga, chorrito de aceite por la ensalada, se podría decir.

Vaya platazo te has marcado, Carlos Maldonado.

Vamos a recoger la mesa y voy por el zabaione al frigo.

¿Todos los emplatados los quitamos? Sí, que se quede limpia la mesa.

Mira, aquí... Ay, qué susto me habéis dado.

Lorenzo, ¿qué haces? No tenías que llegar tan pronto.

Estas cosas se dicen, me has dado un susto tremendo.

Hola. ¿Qué haces? Buenas noches a todos.

Estábamos preparando una cena sorpresa.

Hola. Un beso, madre, por Dios.

Dame un beso que hace un mes que no te veo.

¿Y lo tienes que decir en televisión?

Pues sí, lo tengo que decir. Sí, claro.

Un beso. Un beso.

Yo me llamo Cayetana Guillén Cuervo.

Carlos, encantado. Yo me llamo Paola.

Muy bien. Menudo susto me habéis dado.

Pobre... Cuando he llegado he visto

algo raro porque estaban las ventanas abiertas...

Es un programa para TVE que se llama "Cena con mamá".

Eso es. Muy bien.

Tengo que preparar una cena para mi madre.

Ellos me han ayudado a prepararte la cena.

No me digas que has cocinado.

Bueno, un poco. Es que me extraña la sorpresa esta.

¿Qué hiciste, poner los tomatitos? No...

No se lo cree, Carlos, díselo.

Ha cocinado, ¿eh? Ha hecho la pasta fresca, la salsa.

Su padre cocinó solamente una vez; unos huevos fritos con chorizo.

¿Qué tal? Tuve que pintar la cocina.

Y él se parece a su padre, con lo cual, por eso no...

En muchas cosas me parezco a ti, mamá.

Me sabe mal teneros en la cocina, sentaos que está la mesa puesta.

La acompaño al salón, tiene una casa muy bonita.

¿Te ha gustado? Muy bonita.

Mucho trasto. No, trasto, no.

Yo soy doña trasto.

Mira la mesa que le ha preparado su hijo.

Huy, está preciosa. Disfrutad de la cena, señores,

que yo me marcho. Carlitos, gracias, un placer.

¡Hasta luego!

¿Y esta maravilla? ¿Has visto?

Unos chuchis, mira: "Mamma". Qué bonito.

Aquí me pones la fecha y me lo firmas.

Ay... ¿Qué te parece, Paola, la sorpresa de tu hijo?

Menuda sorpresa. Por ahora bien, ¿no?

Me podría haber dado muchas sorpresas,

pero lo de hacerme una cena... Tus hermanos no se lo creerán.

El mantel lo has elegido bien. ¿Todo está bien?

Claro, a juego con la vajilla. ¿Te gusta? ¿Ha acertado?

Sí. Contigo es difícil acertar, mamá.

Mira lo que ha dicho. Huy, cómo se pone.

(RÍE A CARCAJADAS)

Contigo es difícil acertar. ¿Es verdad?

Sí. Si hay buen gusto, acierta.

Eso es perfeccionismo. Sí.

A ti te pasa, también. Ya... eso es bueno

si lo sabes canalizar bien pero si no, es un coñazo.

Que si seguimos así no cenamos y tengo un hambre...

Me quedo charlando con tu madre. Muy bien.

Paola, ha cocinado tu niño. No me lo termino de creer.

De verdad, lo he visto, además, con mucho amor

y empeñado en hacer las cosas bien.

De pequeño venía conmigo al rastro, al Prado...

A todos esos sitios venía, pero a la compra...

(RÍE)

Aquí está el primer plato.

Pasta fresca. Preséntalo.

"Una cosa extraña", no, es espuma de parmesano.

Espuma de parmesano, que la ha hecho con el sifón.

¿Qué opinas de que un plato tan sofisticado

haya salido de sus manos?

Hombre, tanto como de mis manos, Cayetana...

(Balada instrumental)

Qué bueno. Muy bueno.

La salsa está, absolutamente, como la mía.

Ay, me muero de ilusión, ¿no te hace ilusión?

Paola, estábamos temblando, ahora no te relajes.

¿Y la espuma?

La espuma me gustaría aprender a hacerla.

Te ha dejado la receta. Ay, si estabas muerto de miedo.

Para la espuma te tienes que comprar otro trasto.

Ya lo tengo. ¿Lo tienes?

("Waiting on a Song", Dan Auerbach)

Paola, ¿dónde naciste tú?

Yo nací en Trípoli y fíjate cómo está Libia ahora.

Mi padre fue uno de los primeros italianos

que fue a trabajar a Libia.

Fundó un pequeño imperio de camiones.

Bueno, pero empezó con un camello.

El "nonno" decía: un camello, dos camellos, tres camellos,

cuatro camellos... Y cuando tuvo diez, los vendió...

¿En serio? Y se compró el primer camión.

Sí, lo contaba él.

O sea, de la nada, absolutamente, creó un imperio.

¿Cómo conociste a tu marido?

(RÍE) Eso es otra novela.

Mi suegro era amigo de mi padre y, también, socio;

entonces, como eran amigos, nos invitaron a ir a Como,

que mis suegros eran de Como, y allí conocí a mi marido.

Yo tenía cinco años...

No, yo tenía seis años y él tenía... once.

¡¿En serio?! Nos conocimos ahí.

¿Cuándo surge el amor? ¿Cuándo decides casarte?

Surge el amor... me parece...

En el 47 vinimos a España porque mi suegro nos invitó;

mientras tanto, él había fundado la fábrica, la FEMSA.

Ajá. Y mi padre era socio, o sea que...

¿Qué era? ¿Fábrica de...? Fábrica Española Magnetos S. A.

FEMSA. ¿Cuántos años tenía yo?

Pues ahí tendrías... Vinimos en el...

Quince... Quince.

Porque ya nos veíamos; él venía a Italia, venía a casa...

Nuestras familias eran amigas. Y tú ya estabas enamorada de él.

Yo sí, sí. ¿Y él no estaba enamorado todavía?

No, no, a él le costó. (RÍE) Costó engancharlo.

Cuando terminó la carrera, mis suegros me invitaron

a la fiesta de fin de carrera. Ajá.

Y allí fue donde, por fin, me pidió que me casara con él.

Y nos casamos en abril del... Del 53.

Y ahí empezó nuestra historia de casados.

Fíjate. Que tuvo muchos altibajos, no...

Como todos los matrimonios, pero claro, en aquella época

te casabas y te tragabas lo malo y lo bueno.

No había tanto de pensar ni de decir:

"Ay, me cojo un tiempo de reflexión."

Reflexión, sí, sí...

Y empecé a tener hijos. Eso te iba a decir,

que no sé si te iba a dar

tiempo a reflexionar con siete hijos.

Sí, un año reflexioné.

Sí, sí, un año, porque estaba harta ya.

Yo todos los años me iba a Italia un mes con mis padres.

Me cogía mis... ¿Tenía 3 o 4 hijos?

Me encanta, no me acuerdo. ¿Tres o cuatro?

Me los cogí, los metí en el coche y digo:

"Mario, me voy. Y no vuelvo."

Y me marido me miró: "¿Cómo que no vuelves?"

"No vuelvo."

Oye, a los dos días se presentó en casa de mi madre.

Es que no hay como dar caña para que te respondan.

Papá, que se hizo dos mil kilómetros sin dormir ni nada,

a base de huevos duros. Le dio tal susto.

Y digo: "Ah, ahora te has asustado."

Ahora. Ahora los domingos

te despiertas y salimos a dar un paseo.

Oh, claro. No, duró dos días.

Al tercero el domingo dormía hasta el lunes por la mañana.

Ay, madre.

Era duro, más que por los niños,

porque los niños eran buenísimos.

La verdad que han sido mi salvación, ¿eh?

Porque si no hubiera sido por los hijos no vuelvo.

Claro. Porque es que no lo veía.

Se iba a las 6 de la mañana los lunes,

volvía por la noche el sábado.

Pero yo digo: "Chico, no haberte casado."

¿Conseguiste al final poner tus normas,

ser feliz de alguna manera?

Pues sí, claro. Sí.

Explica el plato.

Para mí es un poco soso, si tengo que decir la verdad.

Me viene mejor a mí. ¿Qué le faltaría?

No, no le falta nada. Pero está rico, ¿no?

¿Te parece bien? Muy bueno.

¿Cómo era Lorenzo de pequeño, Paola?

Era una monada.

¿En qué destacó? ¿Qué le gustaba?

Ay, no. Mira, le gustaba comer.

(RÍE)

Muchísimo.

Y después le gustaba dibujar.

Se entretenía con los libros de sus hermanas mayores.

Qué cosa. Pues estás igual.

Sí, igualito.

Te juro que hay un gesto que eres tú absolutamente.

Si tu marido era como era,

¿cómo recibió que tu hijo fuera gay?

Pues lo recibió fenomenal. ¿Ah, sí?

Fue más melodramática ella.

Sí, yo fui más... ¿Tenías miedo de que sufriera?

No, porque me pareció imposible tal como era él de joven.

¿Imposible? Mamá, por favor. Déjala hablar.

A ver qué le pareció. No, en mi inocencia...

Inocencia... muy inocente. Yo no sé, no podía comprender,

porque se parece tanto a su padre.

Le pudo chocar. Sin embargo mi marido no.

¿Ah, no? Para nada.

Mi marido fue absolutamente "conciliante".

Yo creo que lo sabía. ¿Y tú cómo te enteraste?

¿Se lo dijiste tú? Ah, no, vino él.

A los 18 años, en cuanto los cumplí.

Vino él. ¿Y ese momento cómo fue?

No dormí esa noche. Vino por la mañana.

Me fui por la mañana a vuestro cuarto y dije:

"Que os tengo que decir una cosa.

Tengo ya 18 años y...

que soy marica."

Pues ahora estás en la lista

de los gais más influyentes de España.

El primer año que salí digo:

"A ver cuánto tarda mi madre en llamarme."

Y efectivamente, en el móvil este,

el "zapatomóvil" este aquí. Mamá. Y yo digo: "Ya está."

Y me dice mi madre: "Sono molto arrabbiata"

"Estoy muy enfadada." Sí.

"Lo que no entiendo es por qué estás en el puesto 22.

Tienes que estar en el primero."

Claro que sí, Paola.

Otra anécdota también que me pasó en EE.UU.

cuando los dejamos ahí en esa universidad.

Yo salí a dar una vuelta de la habitación

a ver un poco el ambiente.

Y me encuentro con unos tarros llenos de cosas de chocolate,

de monedas de chocolate así de grandes.

Y vuelvo a la habitación. Sí, es que es muy ingenua.

Y llamo a mi marido y digo:

"Ay, Mario, este va a volver a España gordo como..."

Como le gusta comer tanto el chocolate.

Y entonces él mira a su hermana pequeña y me miran a mí:

"Mamá, ¿quieres que te dejemos en la ignorancia

o quieres que digamos la verdad?"

Y digo: "No, decirme la verdad. ¿Qué pasa?

Este seguro que se va a hinchar de chocolate."

Eran condones. Eran condones.

Me parto.

Madre mía. Ha tenido mucha suerte.

Los padres lo que pasamos, ¿eh?

Madre mía. ¿A ti te gustaría que se casara tu hijo?

A mí me encantaría.

¿Sí? Sí.

A mí me encantaría.

Y dos o tres que me han gustado se lo he dicho.

Yo todavía no he encontrado un chico que me haya presentado

que sea capaz de soportarte.

Sí, porque es muy bueno y todo, pero es muy exigente también.

¿Qué se siente cuando un hijo tuyo

viste a princesas y a reinas?

Pues mira, no toques ese tema. El pollo que me montaste

con el traje de doña Cristina, que no lo habías visto.

Ah, que no lo había visto. Claro.

¿Pero yo qué culpa tengo si hubo un chivatazo

y nos quitaron el traje

y se lo tuvieron que llevar a la Zarzuela?

Entonces, tu madre se enfadó por qué...

Porque entregamos el vestido

sin que ella lo hubiese visto físicamente.

Me hubiera hecho ilusión. Me cayó una bronca...

Me regaló un trozo de tela.

Sí, la tienes enmarcada por ahí.

Hombre, claro que la tengo.

Bien bonito era el vestido de la infanta Cristina.

¿Tienes vestidos de tu hijo?

¿Tienes vestidos de Caprile? Te lo digo yo.

Tengo uno cuyo pantalón está en el taller,

que no he sabido nada de él.

Espero que no me lo hayan perdido.

Otro que él me ha hecho pensando que yo fuera

la diva... yo qué sé, egipcia.

Me ha hecho un abrigo maravilloso,

pero yo no me atrevo a ponérmelo.

El rojo y negro. Es precioso. No es un abrigo, es un kimono.

Es un kimono. Es precioso.

¿Dónde voy yo así? Y luego le hice uno.

Después me hizo uno. Que no le gustó nada.

No me gustó nada, se lo devolví.

Me lo devolvió. No.

Sí, se lo devolví. Me lo devolvió.

Es tu clienta más exigente.

¿Tú me ves a mí con volantitos? Que no eran volantitos, mamá.

Sí, el pantalón hacía volantitos.

Perdona, era un pantalón plisado Fortuny maravilloso.

¿Pero tú me ves a mí con pantalón plisado?

Es que no sé qué idea tienes tú de tu madre, lo siento.

Me has idealizado.

¿Sabes qué me parece maravilloso?

Que te diga lo que piensa. Sí, sí.

¿Qué te parece tu hijo en "Maestros de la costura"?

Lo veo un sol.

El número uno en esta prueba es para ti, Amparito.

(CAPRILE) Sé que a veces...

He sido un poquito...

Duro... con Amparito "Taconcitos".

-Un poquito. -Pero, también, reconozco

el trabajo bien hecho, Amparito.

Y empiezo a admirarte... un poquito.

-¿Te puedo besar? (CAPRILE) Claro que me puedes besar.

¡Qué tonta eres! -¡Ay, qué bien!

Olé yo... es que... he soñado con esto.

-Enhorabuena, Amparito. -Gracias.

En el programa. ¿Ah, en el programa?

Eras un pesado al principio. (RÍE)

¿Pero qué dices?

Ay, el pobre chico ese tan simpático.

¿Qué simpático? El que me hacía reír,

que después lo echasteis y por mí fuiste malísimo.

Era simpatiquísimo. ¿Cuál, el del moñito?

El del moñito. Mira, mamá...

¿Lorenzo no me va a decir nada?

A ver, doy mi opinión porque Eduardo me la ha pedido.

A mí, personalmente, no me convence, Eduardo.

Vaya. Creo que no has entendido

bien la prueba. Esto no tiene nada que ver

con el espíritu de la marca.

Realmente trabajo de costura costura costura...

...pues cortar un pantalón y coserlo.

Bueno. Eres muy vago, Eduardo.

Tienes mucha chispa, mucha gracia, mucho encanto.

Y en este trabajo los vagos se quedan en la cuneta.

No ha sido así, Lorenzo.

Pero si tú lo ves así, yo te respeto.

Era simpático ese chico. Me voy a llevar los platos

a la cocina porque hasta aquí podíamos llegar.

Pues venga, llévatelos y trae el postre.

Ahora resulta que el Eduardo era simpático.

Era simpático, daba gracia al programa.

Te hacía enfadar. Bueno, sí, eso es una cosa.

¡Loren! ¿Qué?

Ven, por favor. ¿Ya se te ha pasado el enfado?

Traigo el postre. No.

Hombre, pero que me diga mi madre que estaba yo

refunfuñón y que este chico era el que salvaba el programa,

pues qué quieres que te diga.

Yo no he dicho eso. No ha dicho eso.

Bueno que no. No manipules.

No ha dicho que salvaba el programa.

He dicho que me era simpático.

Que le daba pena, que yo era malo con él.

No. Oye, lo estás manipulando mogollón y yo soy testigo.

Haya paz, haya armonía.

¿Por qué has elegido este postre?

¿Porque lo hacía tu abuela? Sí.

Sobre todo aquí en El Boalo. Lo hacía mucho aquí.

Nos hacía el zabaione.

Sí, aquí tenemos...

Muchos recuerdos. Muchos recuerdos para mí.

Qué bueno está esto, ¿no? ¿Está rico o no?

Sí. ¿Está bien conseguido?

¿Es como lo hacía tu abuela? Está muy bueno.

Siete hijos. ¿Qué balance haces de tus hijos?

Porque no sólo está Lorenzo, tienes seis más.

Cien por cien.

¿Sí?

Unos hijos fantásticos.

Me siento muy orgullosa de ellos.

Y de los nietos, ¿eh?

Los nietos son fantásticos también, ¿eh?

Además, bien educados por sus padres.

¿Cuántos nietos tienes? Tengo once.

Once. ¿Y bisnietos?

Pues casi los mismos. Nueve, casi once.

Casi once. Dentro de 15 días.

Ay, ay, ay.

Dime algo bueno de tu hijo que no sepa nadie.

Muy honesto.

Muy honesto.

Honestísimo.

Y... y muy bueno.

No puedo decir más, muy bueno, muy generoso.

Yo creo que tu hijo tiene algo que decirte.

Mira, te lo he traído por escrito.

Ah, me ha escrito una carta.

Pero la vas a leer. Hombre, claro.

Entonces todos los miles de españoles

que van a ver el programa... Se van a enterar.

Se van a enterar. Se van a enterar.

Si lo va a leer es porque es bueno.

Porque es bueno. No, si yo se lo agradezco.

(LEE) "Querida madre:

De ti he heredado un montón de cosas,

prácticamente todo lo que sé,

todo lo que me ha hecho destacar como persona

y como profesional:

la fantasía, el gusto, la creatividad,

la anarquía de las ideas.

Todo ello aderezado con un buen pellizco

de locura y de genio,

el bueno y el malo.

Pero de todos tus dones, que son muchísimos,

y que tan generosamente me has regalado

y me has ayudado a cultivar en este mi medio siglo de vida

el único que me ha sido negado

es el de la cocina.

Como eres muy inteligente enseguida supiste

que en este campo jamás llegaría muy lejos.

Y con cariño me empujaste, suave pero firmemente,

hacia otros campos en los que tú intuías

era preferible y más que saludable

que yo invirtiese mi tiempo y mis energías.

Y una vez más, el tiempo te ha dado la razón con creces.

Por eso esta noche te pido que hayas sido indulgente

con esta cena sorpresa,

porque para mí ha supuesto un grandísimo esfuerzo."

Me lo creo, me lo creo.

(LEE) "Planificarla, cocinarla, organizarla.

Porque sabía de antemano que jamás estaría

a la altura de tus exigencias.

Y te doy las gracias precisamente por eso,

por esa autoexigencia con la que me has educado.

Gracias por enseñarme a no estar nunca

contento del todo conmigo mismo

y a no caer en eso tan fácil

que es el autoengaño y la autocomplaciencia.

Gracias por la insatisfacción crónica

que es el principal ingrediente

de la genialidad y de la excelencia.

Porque como tú bien sabes, querida madre,

la fantasía y la creatividad son criaturas insaciables

que nunca tienen suficiente alimento,

siempre se quedan con hambre de ideas únicas,

formidables y brillantes, como tú.

Grazie, mamma. Ti voglio tanto tanto bene.

Tuo figlio Lorenzo."

De verdad que me haces llorar, ¿eh?

Bueno, ya. Si no nos vamos a echar a llorar todos.

Muchas gracias.

¿Te ha gustado? Sí.

¿Sí?

Entre él y yo hay una relación especial

y él lo sabe, la motivación la conoce.

Con lo cual... no sé cómo explicarte.

Él es yo, y yo soy él.

Y yo en él tengo esa confianza tan grande

porque no hace falta hablar con él, ¿sabes?

Él me conoce, él sabe por dónde voy,

lo que necesito y lo que no necesito.

Ahora, eso sí, lo veo poco.

Digamos que sería la única...

Me gustaría hablar más con él y estar más con él.

La verdad es que yo creo que deberías tomar nota, ¿no?

Y venir más a ver a tu madre.

No es por nada.

Es verdad que tenemos que ver más a nuestras madres.

Eso es cierto.

Pero vamos, es... Y darle más veces las gracias.

Eso es verdad.

Así que yo también os quiero dar

las gracias a vosotros por vuestra generosidad,

por habernos contado tantas cosas bonitas,

por haber compartido esta noche conmigo,

incluso este momento de intimidad.

Y ahora con esta emoción que tengo

pues si os parece os dejo solos, yo me voy.

Tú quédate con tu madre, que cojo el bolso de la cocina.

Adiós, cariño. Muchísimas gracias, Cayetana.

Gracias a vosotros. Gracias.

Cena con mamá - Lorenzo Caprile

03 may 2019

En Cena con mamá saldrá a la luz el lado más tierno y cariñoso de Lorenzo Caprile. El Maestro de la Costura se desnuda emocionalmente con Cayetana para contarle cómo llegó a ser quién es y la influencia que ha tenido su madre Paola en ese proceso.

Contenido disponible hasta el 25 de octubre de 2019.

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  1. YAINET ARRIECHE

    DESDE VENEZUELA-BARQUISIMETO ME ENCANTO LA ENTREVISTA AL SEÑOR LORENZO MUY EMOTIVA SOBRE TODO LA CARTA QUE LE ESCRIBE A SU MAMA ME ENCANTO FELICITACIONES LICENCIADA CAYETANA POR SU MISERICORDIA PARA REALIZAR LAS ENTREVISTAS RECIBA LLUVIA DE BENDICIONES .

    17 jun 2019
  2. Teresa

    Que tierno Lorenzo. Me ha gustado ver esa otra parte de tu personalidad, dulzura versus bravura o genio mal humorado, jeje. Me he quedado con las ganas de saber más sobre el muñeco vestido de torero, Manolo creo que dijo se llamaba. Muy español y castizo. Una pregunta Caprile le haces tu los trajes o la mamma??. No sabía del origen italiano de Lorenzo y proveniente de Cómo, lugar en que estuve años ha, haciendo un stage tipo Erasmus en ENEL compañía eléctrica italiana. También tu familia relacionada con la electricidad, FEMSA, que sorpresa. Estos programas no se quien tuvo la idea o quien los ha diseñado pero es una idea fantástica, me han encantado. Gracias Cayetana y Carlos por vuestro saber hacer también. Me gusta porque sacáis el lado más humano y profundo de los invitados. Y visivilizais aspectos que difícilmente pueden verse en el día a día del personaje que vemos en otros programas. Genial y a por otra cena con otras mammas. Io anche ti voglio tanto bene Lorenzo. E mi piace molto il italiano. Arrivederci caro amico. Ci vediamo in Maestros de la Costura. Grazie tante per il tuo espíritu grandemente creativo e único. Bravo.

    10 may 2019
  3. Carlos Guzman

    Y no olvidarse del invitado... Un ejemplo a seguir por Los valores que tiene... Hoy en dia quedan pocos con la honestidad de Lorenzo Caprile.

    04 may 2019
  4. genina glenda giliberto

    Si antes de este maravilloso programa, admiraba a Cayetana; hoy mismo la adoro. Felicitaciones a todo el equipo que hace realidad este sueño, de poder disfrutar de las madres.

    04 may 2019