Cena con mamá La 1

Cena con mamá

FUERA DE EMISIÓN

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Para todos los públicos Cena con mamá - Irene Villa - ver ahora
Transcripción completa

Hoy quedé con una mujer que es un claro ejemplo

de fortaleza y superación.

A los 12 años su vida tocó fondo,

pero ella no dejó de luchar un solo minuto.

Dicen que hablar con ella te cambia un poco la vida

y estoy dispuesta a escuchar lo que tenga que contarme.

Hoy cena con mamá Irene Villa.

(Sintonía)

(Tema "Have A Nice Day")

Hola. Hola, Irene.

Te abro.

Hola. Ah, cariño.

Qué ilusión me hace verte. Igualmente, Cayetana.

Bonita, muchas gracias por recibirme en tu casa.

Encantadísima, deseandito estaba.

De hablar y contarnos cosas. De contarnos todo.

Pues venga, que me hace mucha ilusión.

Pues ven que te enseño mi salón. Qué bien...

Por aquí. Venga.

Qué salón más chulo. Sí, con un montón de fotos,

me encantan las fotos.

(Tema "Marry You", Bruno Mars)

Y el cuadro de Rafael Alberti, claro.

Qué bonito. Me lo envió al hospital

cuando estaba en mi peor momento

y me dijo: "A Irene que llegará a volar

como esta paloma". Y, entonces, me dio como ese ánimo

y esa fuerza. Pues claro que sí.

Tus alas. Mis alas.

Tus alas, nena, claro que sí.

Cómo iba a contradecir al gran Alberti,

pues a luchar y volar. A volar.

Tienes ahí muchos premios.

Bueno, también. Al otro lado, a ver.

La verdad que me hace ilusión por ejemplo, La Antena de Oro,

sí, la gente también me quiere, no solo es porque yo me lo gané,

creo que también es el cariño.

Este es por mi libro "Saber que se puede".

Bueno, este de Lady Di, que en paz descanse,

el premio Niños de Europa.

Yo, sinceramente, no entendía por qué me premiaban

cuando había niños que habían hecho cosas importantes.

Cuando me lo dieron, ni caminaba ni sabía

todo lo que iba a hacer, pero no paraba de sonreír.

Y es verdad que sonreír ante la adversidad,

es algo digno de premiar.

Así que, lo tengo aquí. Y es algo que has hecho siempre

porque toda España tiene en el recuerdo

a esa niña que, a pesar de todo, sonreía.

Cómo no te vamos a querer.

Esta de otra gala, pero me lo dieron

por la fundación. ¿Cómo se llama tu fundación?

Irene Villa. ¿Y qué hace?

Hacemos proyectos de integración laboral

de personas con discapacidad intelectual.

Bueno, las medallas de esquí no las tengo aquí...

Esa es otra, guapa, por las cosas que cuentas...

Cada cosa que cuentas es para abrir más la boca y los ojos.

El éxito para mí, sinceramente, a pesar de las medallas y tal...

Ha sido abrir camino, gracias a la fundación también,

a mujeres en silla que compitiesen; porque, antes, en España

solo competían hombres en silla. ¿Sí?

No éramos suficientes mujeres para abrir una categoría femenina.

Me hace mucha ilusión sorprender a mi madre.

¿Qué hacemos para que no sospeche? Es que mi madre

viene hoy de viaje y le dije que se viniera directa,

pero la voy a llamar.

Ahora.

Hola, hija, qué tal. Mami, qué tal vas, cielo.

Hola, cielo. Qué tal, cariño, cómo vas,

cuándo llegas, ¿esta tarde? Estamos en camino,

pues llegaré esta tarde porque ahora ya pasamos Benavente

y estamos donde Milagros para comprar cecina.

Cómprame Cecina, por favor, y para tus nietos.

Pues ven directa a casa, "porfi". Vale, cielo. venga, te quiero.

Buen viaje. Muchos besos a mis niños.

Vale, estás deseando verlos. Venga, hasta luego, cariño,

yo también, hasta luego. Te quiero, cariño, chao.

Hasta luego.

Ya está y en cuanto te vea, se morirá de alegría.

Y yo. Admira a tu familia, a ti.

La verdad que mi madre se merece todos los homenajes

del mundo aparte de por la mujer que es

y por la energía que nos transmite a todos;

pero, sobre todo, en mi caso porque yo le he dado,

ella siempre dice, muchas alegrías,

pero también le he dado como todos los hijos

a sus padres y madres, a veces, le damos

quebraderos de cabezas, los míos fueron un poco más serios

y ha temido muchas veces por mi vida, incluso.

Mi madre ha estado ahí siempre, la que mejor escucha,

siempre te dice lo que te conviene, lo que no, lo que debes hacer

de una forma tan práctica, positiva y maravillosa

que ha sido... Fundamental.

Ha sido fundamental. Pues es el momento

de darle las gracias. Me alegro de esta oportunidad

porque es verdad que se lo dije muchas veces,

pero nunca de esta forma tan especial.

Claro, así que es un bonito momento.

Y digo yo que antes de ir al mercado hay tiempo

de sentarnos y charlamos en vez de aquí de pie.

Yo te sigo, corazón. Ven por aquí.

Muy bien. Y tomamos algo fuera.

(Tema "Bubbly", Colbie Caillat)

Tienes una familia preciosa, una casa preciosa,

amor por todos lados, tres hijos maravillosos...

La vida es maravillosa y disfruto la vida.

¿Tú cómo te has quitado esa rabia de encima

hasta el conseguir no sentir rabia?

Pues como se consigue, creo, asumir lo que ocurre,

perdonando y aceptando porque si quieres ser feliz

un día, véngate, pero si quieres ser feliz

para siempre, tienes que perdonar.

Y eso es muy bonito. Tú eliges quedarte

en ese sufrimiento y ser una desgraciada.

O avanzar. O avanzar y si tú avanzas,

el mundo avanza contigo.

¿Y cómo has llegado a esa evolución espiritual,

emocional e intelectual? Porque es mucha evolución.

Pues, gracias a mi madre, mi madre ha sido...

El ejemplo vivo de lo que yo tenía que hacer.

O sea, a mí no me ha costado nada, solo seguí sus pasos, nada más,

la gente cuando viene a una conferencia y tal

todos me dicen lo mismo: "Me encanta, te admiro,

pero a la que, realmente, admiro es a tu madre".

Porque tuvo el valor con 40 años que tenía,

en aquella época, el valor de decir:

"Hija, aquí no ha pasado nada, vamos a tirar hacia delante".

Hubo un momento que tu madre te cogió y te dijo eso, ¿no?

Porque tus padres ya estaban divorciados

hablo de eso por la fortaleza de tu madre además.

cuando ocurre esta historia,

tu madre tenía dos niñas a su cargo.

Y tuvo que sacar adelante a las dos.

Y es verdad que mi madre ha tirado para adelante siempre,

simplemente, ya el hecho de separarte en los 80...

Que aún no se divorciaba nadie.

No se divorciaba nadie, ya dice mucho de ella

y, sin embargo, no he dejado de recibir amor tanto por mi madre

como por mi padre.

Las secuelas que tenéis cuáles son.

A mi madre le falta un brazo y una pierna

y a mí las dos piernas, bueno, una entera y otra la mitad

y los dedos. Los dedos.

Mi padre siempre dice que esto es muy gracioso:

"Tú tenías que tener tus piernas y ser peluquera de Aluche",

¿no será mejor que aunque lleve prótesis he viajado

por todo el mundo, tuve oportunidad de estudiar

en tres universidades?

Con el sueldo de mi padre taxista

igual no hubiese podido hacer las carreras que he hecho.

Y mi padre dice: "Bueno, pero tendrías tus piernas",

digo: "Papi, qué quieres

que te diga, prefiero la vida que tengo ahora".

Menudo ejemplo tú para tus hijos.

Ojalá que sea yo la mitad

que lo que significó mi madre para mí.

¿Y cómo les has contado...? No sé, a lo mejor no tuviste que contarles

nada porque son muy pequeños. Se lo conté.

¿Sí? Se lo tuve que contar

porque en la bañera, bueno, la suerte de ser

desmontables que cabemos los cuatro,

o sea, yo con mis tres hijos. Para comerte, de verdad,

cómo cuentas las cosas, hija mía, o sea, de verdad, es para hacerte,

vamos, o sea, no sé.

La ventaja es esa que nos metemos en la bañera,

es una bañera triangular grandecita y mi hijo,

de repente, salta: "¿Mamá, por qué no tienes pies?"

-"Pero si me has visto así siempre,

sabes que mamá es diferente. ¿No sabes que a la abuela y a mamá

siempre le dicen por la calle qué valientes?", porque paseamos

y la gente se abrazan. "Qué valientes, pues es porque

ha sobrevivido a un ataque muy fuerte,

pero están vivas". -"Ah, vale".

Y se quedó tan tranquilo jugando con los cacharritos

y con el agua y no volvió a preguntar.

Yo creo que eso es un aprendizaje de vida maravilloso,

no tener complejos, no tener prejuicios

y creo, sinceramente, que es mayor discapacidad

pues tener rabia o tener una mente pequeña

más que tener que ir en silla o ser ciego, por ejemplo.

Yo quiero saber sobre la Irene de ahora.

Viajo, doy conferencias en Iberoamérica

que me encanta ir donde nadie sabe mi historia

porque allí la conferencia cobra un sentido muy especial.

En fin, estoy superfeliz ahora. Qué maravilla.

Bueno, vamos a centrarnos en tu madre que es la protagonista

de hoy, el menú, cuéntame qué menú has pensado, a ver.

Pues he pensado lo que ella me hacía de pequeña

que era lo que más me gustaba porque le sale la carrillera

que te mueres. Qué rica la carrillera.

Y el gazpacho siempre lo ha hecho de una forma con un sabor

muy especial que luego, lo has probado de mil tipos,

pero el de tu madre, es el gazpacho de tu madre.

Y también me acuerdo que nos hacía los yogures

en una yogurtera allá por los años 80-90.

Claro. Riquísimo.

Entonces, gazpacho, carrillera y yogur de yogurtera.

Exactamente. Este es el menú.

Sí. Sabes que luego nos ayuda

Carlos Maldonado que es un chef maravilloso.

Deseando conocerle estoy. Se reinventa un poco el menú

para que la sorpresa un poquito mejor, ¿no?

¿Vamos al mercado en tu coche? Genial, vamos a arrancar.

(Tema "Gone, Gone, Gone")

¿Y este coche está adaptado? Claro, son automáticos

todos nuestros coches, el de mi madre también

y lo que tengo en la mano

es el acelerador y el freno es esta palanca.

Y luego, el pomo es para mi madre que le falta este brazo

y ella gira todo con la izquierda,

pero también me sirve a mí, en la curva es más cómodo.

Tú haces una vida, absolutamente, normal.

Sí, normal, de hecho tuve carné antes que todas

mis amigas porque yo con 18 años necesitaba el coche.

Como decía mi padre: "Al final vas a ser tú

la que seas la taxista de todas tus amigas".

Y, efectivamente, luego me tocaba llevar una a su casa

a la otra ir a buscarla. Tu padre era taxista, ¿no?

Mi padre fue taxista toda su vida, bueno,

vendió el taxi para poder dedicarse a mí.

Porque justo cuando pasó aquello él estaba trabajando

con el taxi y para poder poner en pausa

su vida, vendió el coche, vendió el taxi y se vino a vivir

al hospital conmigo y como él me dijo:

"Yo seré tus piernas hasta que salgas adelante

y aprendas a caminar", que también me decía:

"De aquí, saldremos andando", y, efectivamente,

hasta los siete meses que no empecé a caminar

no nos dieron el alta.

Y escucha una cosa, el tema de las prótesis,

¿te has sentido alguna vez como con complejos

con los chicos o tus amigas, cómo lo has llevado?

Yo creo que cuando tienes algo interiorizado

y naturalizado, nadie tiene ningún complejo.

O sea, si tú no lo tienes, el chico, tampoco.

Es que esto es una maravilla lo que me cuentas.

Es brutal cómo las mujeres nos acomplejamos,

que si no me he depilado, que si no sé qué, vamos a ver,

¿y yo que me tengo que quitar

las piernas? O sea. Pero esto, tú ligabas con un chico

y esto... Yo se lo decía.

Ay... Y si pasaba lo que tenía

que pasar, pues naturalidad.

Y yo no ha habido ningún momento que el chico

haya dicho: "Hala". Pues, perdona, esto me da

gran esperanza en el ser humano lo que me dices.

Pues te lo juro que no me han dicho nada ni nada,

al revés, surgió todo natural y normal, la feromonas

pueden con todo, o sea. ¿Sí, no?

Cuando otras chicas que si tengo un michelín,

pero a qué chico en ese momento le importa tu michelín.

Tira para adelante con tu lorza. Que si te has depilado,

que ni se enteran ellos, si te has depilado o no.

Ay, que me parto.

¿Crees que en ese momento se enteran?

Oye, por qué no pones algo de música.

Claro que sí.

("Dramas y comedias" de Alaska) Me encanta este tema.

Me encanta, es que es un lema. Es un lema también.

(CANTAN) #No me vengas con historias,

#celos, llantos y tragedias, no#.

Es un himno.

(CANTAN) #No quiero más dramas en mi vida,

#solo comedias entretenidas.

#Así que, no me vengas con historias

#de celos, llantos y tragedias, no.

#Deja de quejarte...#

Deja de quejarte. (RÍE) Deja de quejarte.

(CANCIÓN) #Es aburrido

#y de qué sirve.

#No quiero más dramas en mi vida.#

Muy buenas. Cómo estamos.

Pues a ver, queríamos unos tomatitos que sean...

Sí, vamos a hacer un gazpachito, pues unos tomatitos de gazpacho,

pimiento verde, pimiento rojo.

¿Pepino? Perdona, ¿eres Irene?

Hola, sí. Hola, justo te vimos

en una conferencia que diste en la universidad.

Sí. Fue increíble, me encantó.

-Le cambiaste la forma de pensar. Pues muchas gracias

mira, eso es lo que a mí me encanta porque, bueno,

poder transformar la vida de la gente,

tocar su corazón y sobre todo, que sean más felices.

Enhorabuena. Gracias.

Le has marcado. Erais muy pequeños,

no habíais nacido, ¿de qué año sois vosotros?

Del 92. Justo fue el en 91.

(RÍEN) Pues fíjate.

No habías nacido. Teníais, nada.

Nosotros habíamos oído hablar de ti, pero...

Por los chistes. Por los chistes, sí,

no lo quería decir. Dilo, dilo, no pasa nada.

El humor es otra parte también de superar las cosas,

hay cosas que son tan duras que o las superas riéndote

de ti mismo o no las superas. ¿Los chistes no te molestaron?

No, ni siquiera de adolescente que es cuando se supone...

Pero cuando tienes algo tan asumido y así,

te ríes hasta de ti. La actitud que tienes

cualquiera que la vea... Se contagia.

Sí, se contagia. Eso es lo que quiero,

contagiar buen rollo. Qué guay.

Alegría. Muchas gracias, chicos.

Nada. -Encantada.

Gracias. -Un placer.

Gracias, igual.

Hasta luego. -Hasta luego.

Chao. Qué monos, por favor.

Ya te digo. Uh, perdón que estábamos ahí.

Venga, venga, muy bien.

Irene eres una persona maravillosa, que lo sepas, eres superpositiva,

un ejemplo a seguir 100%.

Muchas gracias, no puedo darte un abrazo, pero gracias.

Venga, hasta luego, chicas, adiós. Hasta ahora.

Chao. Qué maja con sus labios rojos.

(Tema "Suddenly I See")

¿Te gusta la popularidad,

que te reconozca la gente y se te acerque?

A mí me encanta que la gente

me diga cosas maravillosas y que me abracen.

La verdad que la gente es supercariñosa.

La gente te quiere, ¿eh? Eso es muy bonito.

Hay algo después de hablar contigo que te cambia

en algún lado del corazón, de la cabeza.

De verdad te lo prometo.

¡Qué alegría!

Cariño, te lo prometo. Muchas gracias.

Dices: "Pero bueno, si esta niña

tiene esta actitud, qué carajo estoy haciendo yo

quejándome por nada." Eso me dice mucha gente.

Claro. En los peores momentos

de mi vida me he acordado de ti y he pensado:

"Si ella puede, yo también." Cómo no.

Claro, si ella sonríe qué hago yo aquí quejándome.

Pues para mí eso es una alegría.

Bueno, seguimos comprando que nos enrollamos.

Venga, vamos a comprar.

¿Tú acompañabas a tu madre a hacer la compra?

Sí, yo estaba siempre pegada a mi madre.

Todo el día con ella, en sus faldas.

Ay, que es aquí. Ay, que nos hemos pasado.

La lechería. Hola, buenas tardes.

Que nos la hemos pasado.

Claro, como ibais charlandito. Que vamos dándole a...

No paramos. Encantado.

Qué tal. Encantada.

Enhorabuena por lo valiente que ha sido tu vida.

Muchas gracias. Lo artista que eres.

Bueno. Que eres del Atleti.

Ah, bueno. ¿No?

No soy futbolera, ¿eh? Pero el Cholo ha hecho

que me guste un poco el fútbol. Pero no soy nada de fútbol.

¿Qué te pasó con el Cholo?

Claro. No me digas.

Estaban en un momento muy importante en la liga.

Y fuiste tú a darles ánimo.

Y quisieron una motivación extra.

Y la llamaron a Irene. Y dijo: "¿Quién? Pues Irene."

Hombre, qué buena idea el Cholo. Sí, señor.

Qué buena idea. Así está el Atleti ahora.

Así está. Así está, así está.

Así está de animado.

Yo les hablé a su equipo de mi equipo de esquí,

que no tenía tampoco las de ganar, al revés.

Y terminamos haciendo podio en Francia.

Fíjate. Éramos las Chicas de Oro,

porque ya éramos mayorcitas.

Y sin embargo dimos ahí sopas con hondas.

Y el Atleti es mucho Atleti.

La motivación es muy importante.

Cuéntale que vamos a hacer yogur con yogurtera.

Lo que me hacía mi madre cuando yo era pequeña.

¿Hay que echarle leche fresca o sólo yogur?

Tú vas a hacerlo en la yogurtera luego.

O sea, este es el yogur madre. El yogur madre, sí.

Leche fresca mejor que con... Yo creo que sí, ¿verdad?

Con leche fresca. Vale, pues ya está.

Con leche fresca. ¿Qué más queréis?

Pues nada más. Gracias por la visita.

Encantado, Irene Villa. Aúpa Atleti.

Y que sigas dando ejemplo. Muchas gracias.

Bueno, pues vamos a casa.

Pues vamos a coger el coche, nena.

Llevamos horas ya danzando.

Bueno, pues ya estamos llegando.

Qué ganas de conocer a Carlos. Es más rico...

Ay, Dios mío. Ya estamos aquí.

Llegó la hora de la verdad.

A ver qué tal nos sale. Pues genial. Seguro, vamos.

Con este chef maravilloso.

¡Hey, chicas! Por fin doy con vosotras.

Esperadme, que me dejáis en la calle.

Guapísima. ¿Qué tal?

Encantadísimo, ¿eh? Igualmente.

Un placer, un placer. Qué ganas tenía de conocerte.

¿Sí? Hola, Carlitos.

Veníamos hablando de ti justo. Que me olvido de ti, ¿eh?

Tienes a la rubia muy vista ya.

¿Y eso? Gracias.

Venga, chicos. Qué grande, ¿eh?

¿Has visto qué bonita la casa? Muy chulo.

Pues aquí está la cocina.

Es más grande que mi casa.

Es como mi restaurante, ¿eh? Me parto.

Bueno, el menú que me has pasado.

Le he dado una vuelta, con permiso.

Es un menú ochentero. No. ¿Cómo que ochentero?

Es de cuando yo era una niña.

Es ochentero, tiene razón. De cuando yo era pequeña.

¿Yogur de yogurtera es ochentero?

Yo no sabía si existía todavía eso.

Sí. Es más, en un restaurante que he estado yo trabajando

las hacíamos, pero son yogures de encima de horno.

Lleva la misma elaboración, sólo que en vez de fermentar

en la yogurtera lo ponemos encima del horno

y durante 4 horas del servicio se quedan cuajaditos.

Por eso lo hacían encima del radiador.

Fíjate, claro. Pensaba que ya no se hacía.

Pues os voy a contar el menú.

Te cuento las modificaciones que le he pegado.

Vamos a empezar con un gazpacho de frutos rojos.

Continuamos con unas carrilleras de maíz

en tres texturas.

Y terminamos con un yogur casero de yogurtera

con mermelada de higos.

¿Os parece bien? ¿Qué le parecerá a tu madre?

Que va a alucinar.

¿Sí? Seguro.

Pero es bonito. Es como darle la vuelta.

Claro, lo que ella hacía pero hecho por el chef.

Es ese sabor tradicional pero con un toque más visual,

más divertido, más cachondo. Claro.

Vamos a empezar. Lavaos las manos un poquito.

Yo voy a ir con esto para acá. Vale.

Irene, ¿a ti qué tal se te da la cocina?

Bueno, mejor no preguntes. No fastidies.

Mi hijo sabes lo que dice, el mayor: "Yo quiero la sopa de mamá."

Sabes cuál la sopa de mamá. El tetrabrik.

(RÍE) Y las estrellitas.

Madre mía. La sopa de mamá.

Arrancamos. Vamos a empezar por el yogur para que se haga

cuanto antes, lo dejamos en la yogurtera

y pasamos al guisoteo. Vale.

Leche, la vamos a llevar casi a ebullición.

La vamos a dejar que repose.

Cuando esté a 47 grados metes el dedo.

(RÍEN) Sí, claro.

Cuando no llega a quemar demasiado.

Hay poco margen, yo no meto el dedo por si acaso.

¡Pero cómo es ella! No te puedo creer.

Que hace bromas ella misma.

Es que te deja con la boca abierta.

Una plaza para Irene Villa, por favor.

Ahora en serio, ¿tú te manejas bien con los cuchillos?

Pero la peligrosidad está ahí, porque no tengo tanta destreza.

Pero tú puedes coger los cuchillos normal,

igual que te he visto conducir. Sí, normal. Y corto y todo.

Te apañas perfectamente. Sí, cuando me dicen los niños:

"Hala, ¿por qué no tienes dedos?"

Te preguntan los niños. Claro. Digo:

"Porque no me hacen falta. Estos tres no se usan."

Y los niños dicen: "Es verdad.

Mamá, estos tres dedos no se usan."

Al final a todo te acostumbras.

Es una lección todo lo que dice.

Es una cosa impresionante.

A mí sí que me parece una lección esto.

Esto es una tontería comparado

con lo que estás diciendo. Que no, que no.

Venga, zanahoria, ¿no?

Irene tú vas a ir haciendo la bresa.

Te quedas con la cebolla, el ajito.

Del pelador ni hablamos. ¿No, Caye?

No. Mira, no he querido parar para que no me regañaras.

Y digo: "Paso." (RÍE) Esta tía...

¿Ya estás llorando? Sí.

Mira, ese cuchillo... Mejor que no. ¿No?

Mejor que no. Otro cuchillito.

Ahí. ¿Ese tan grande?

Mira, tiraríamos de...

¿Así? ¿Hay un truco para no llorar?

Sí, ponerte un casco de la moto.

Y protegerte de ello. O sea, lloras.

Lloras, lloras. ¿Tú lloras mucho?

Me encanta llorar a mí. ¿Sí?

Con un libro, con una peli.

¿Tú lloras, Carlitos? ¿Te gusta llorar?

Yo creo que no. Yo me condeno cuando me enfado.

Y me enfado muy a menudo. Si tú no te enfadas nunca.

Sí, y últimamente más aún.

Pues lo del enfado sí que es una pérdida de tiempo.

Yo trato de no enfadarme mucho. Porque pienso que eso

el único que sufres eres tú cuando te enfadas.

Una cosa es que tú digas: "Yo no me quiero enfadar

a pesar de lo que me pasó, ¿para qué?"

Y otra es que de verdad no estés enfadada.

Es trasladar la furia que está en tu cerebro

a un pensamiento positivo.

Me encanta tanto escucharte

que se nos está olvidando cocinar.

Estamos en la cocina. Venga, a cocinar.

Vamos a echar la cebollita.

Te lo quedas. Todo "padentro".

Una buena bresa.

Cuéntale lo fiestera que has sido tú, anda.

Vamos a ver, como buena vividora,

disfrutona y mujer feliz y agradecida a la vida,

cómo no me va a gustar a mí una fiesta.

Claro que sí. A ti también.

No, a mí no. Yo no...

Tú no tienes pinta de que te guste la fiesta.

Qué va, soy un tío muy de casa.

(RÍE) Yo...

Más que a un tonto una piruleta.

Tú no tienes pinta de que te guste la fiesta.

Cuando sacaba sobresalientes, la gente alucinaba, decía:

"Jolín, con lo que te gusta la marcha."

Es que no es incompatible ser una persona trabajadora

y estudiosa con salir de marcha.

Que huele... Huele que te mueres esto.

Esto ya está para comérselo así.

Un chorrito de aceite.

Marcamos.

Que no se nos queme.

Al sellar lo que haces es como protegerla,

como hacer una especie de...

Una capa. De capa.

Para que luego cuando se guise quede jugosa por dentro.

Esto requiere también mucha paciencia.

¿A ti no te relaja cocinar como tanta gente dice?

Según, si cocino en casa me relaja.

Si cocinas en el restaurante y tiene que salir ya,

ahí te pones muy nervioso.

¿Y quién te puso a ti en el reto de "MasterChef"?

O sea, de ese retazo. Porque para mí eso,

vamos, es un desafío total.

Porque no llevas cocinando toda la vida, ¿no?

Mi madre fue la que me apuntó al programa. Yo quizá...

Me ha gustado siempre más comer que cocinar.

O sea, que las madres al final poderosas, necesarias.

Cómo nos ayudan a encontrar nuestro camino.

Porque si no fuera por tu madre igual no serías...

No, estaría vendiendo quesos, jamones, chorizos,

salchichones, legumbres y todo tipo de dulces.

Y muy dignamente. Y muy dignamente, claro que sí.

Con mi "flagonetilla" por ahí.

Nos habríamos perdido aquí un talento increíble.

Échale un ojo y sigues hablando.

¿Qué te parece? ¿Cómo lo ves? Genial.

Ella también ha sido muy defensora

de todos los derechos LGTBIQ.

Defensora de la normalidad. ¿De verdad que tú no ves normal

que dos personas se quieran independientemente de su sexo?

Pues cuando yo era pequeña no era normal.

Y eso duele, ¿no? Para una persona que, de pronto,

se sienta atraída por una persona

de su mismo sexo que se sienta que no es normal,

y que sufra y que llore en soledad

eso no es justo para nadie.

Lo que sea sumar, amar, ayudar.

¿Qué más lo demás? Así es.

Es que algo positivo. ¿A que sí?

Esta tía es enorme.

De verdad. No, es que es verdad.

Para fuera los prejuicios y complejos.

Es que eso solamente limita y además...

Te está dejando sin palabras. No podría haberlo dicho mejor.

Él ha nacido en una buena generación.

¿Te gusta involucrarte con las cosas, ser activista?

Soy muy activa en causas sociales.

Porque lógicamente cuando tú has sufrido

un ataque a tus derechos fundamentales,

como en nuestro caso el derecho a la vida,

pues te solidarizas con todo el mundo

que ve vulnerado cualquier derecho.

No sólo el derecho a la vida, hay otros derechos que también.

Pues la libertad, el poder expresarte,

el poder ser libre, el poder ser tú.

Personas con discapacidad por ejemplo,

también me involucro muchísimo.

Afortunadamente el camino ahora,

todavía queda por recorrer, pero más o menos

casi todo está adaptado.

Antes hasta en mi propia universidad

tenía que entrar por donde entraba el montacargas.

Y digo: "Pero que no es justo en una universidad

que tenga que entrar por la puerta de atrás".

Pon una rampita... Y eso has visto la evolución.

Y he visto la evolución. Ha sido muy rápida, ¿eh?

Porque no hace tanto había escaleras por todas partes.

Y ahora ya hay rampas. Es verdad.

Que no queremos dejar de hablar pero vamos a seguir trabajando.

Yo voy adelantando alguna cosita.

Vamos a meter los ingredientes de un gazpacho.

Exceptuando que vamos a añadirle estos frutos rojos.

Vale. Cortarlos un poquito.

A cortar otra vez. Venga, a cortar.

No sé exactamente cómo era, pero creo recordar

que tú quisiste apoyar una causa

y algún partido político lo utilizó a su favor.

Y que no te gustó nada.

A ver, a mí la politización de lo que sea, huyo de eso.

Porque es que lo que yo digo y lo que yo defiendo

es sentido común, son derechos, son libertades.

Y eso no lo tiene por qué acaparar

ningún partido político y nadie te tiene por qué

etiquetar porque tú defiendas algo tan lógico y normal.

Sobre todo cuando has sido víctima de violencia.

¿Pero de qué te etiquetaban? Las víctimas del terrorismo

hubo una época que teníamos una lucha, ¿no?

Memoria, dignidad y justicia. Y un partido político

muy importante se sumaba a nuestras manifestaciones,

y parecía que íbamos todos del PP.

Y yo decía: "Si yo no tengo nada que ver con la política."

Entonces hubo una época que me fui de España.

Porque no me sentía tan querida como siempre.

De pronto la gente se pensó que yo estaba politizada.

Me han dado escalofríos.

Decían: "Con lo que te queríamos, y como eres de tal partido."

Pero bueno, eso se pasó, ¿no? Se pasó, se pasó.

¿Y qué pasó en casa y qué sentiste tú y tu madre,

cuando la banda terrorista ETA anunció primero el alto el fuego

y, luego, que se disolvía la banda?

El mes de octubre de 2011 prescribe el atentado sin culpables,

porque no ha habido a nadie a quien se le pudiese...

Bueno, no había ningún responsable de este atentado.

Y ese mismo mes el día 20 de octubre,

Santa Irene casualmente, ETA dice que no va a matar más.

Y ese mismo mes me quedo embarazada de mi hijo Carlos.

¿No te parece superbonito

como para cerrar un círculo y mirar hacia adelante?

Y mi padre: "Pero bueno, ¿nadie va a cumplir por esto?

¿Y aquí no va haber justicia?"

Y yo: "Papi, me da igual. Yo lo que quiero es que nadie

más sufra lo que yo he sufrido.

Que no haya más muertos."

Y encima podemos rehacer nuestra vida.

Y yo voy a ser mamá, voy a dar vida.

Casi me la quitan, y voy a dar vida.

O sea, ¿qué más quiero? No puedo pedir más.

Y no le van a quitar la vida a nadie más,

al menos estos terroristas. Para mí ETA es historia ya.

Y lo que no puede ser historia y en lo que tenemos que seguir

mandando energía positiva es a esa gente

que no ha tenido la suerte que he tenido yo de estar aquí,

la suerte de mi madre de estar, aunque sea amputada, pero viva,

y que tienen que ir al cementerio

a ver a su padre, a su marido, a su hermano.

Siempre estaré en deuda con otras víctimas

que no han tenido el apoyo y el cariño que he tenido yo.

Porque yo he sido como la niña mimada de España.

Sin embargo hay tanta gente que ha estado sola.

En el País Vasco, sobre todo, se han tenido que esconder.

Encima de que matan a tu marido, tienes que esconderte.

Ha habido tanta injusticia que yo intento, siempre, que no se olvide

y que estemos siempre con ellos,

con los que han sufrido el terrorismo.

Ay, Dios mío. Bueno, el gazpachito, venga.

Hale, para adentro.

Para adentro con ello. No me lo tires.

Jolín, es que me pone nerviosa.

Claro, delante del chef. Claro. Ya está, muy bien.

Ya está. No he tirado nada, ¿eh?

Un poquito de vinagre.

Termina de echar el aceite, sal y pimienta.

Venga. Echa, echa temazo.

Echar temazo ahí. ¿Lo tenemos?

Yo creo que sí. Darle rocanrol.

Muy bien, ya está. Agarra ahí, ¿no?

Ya va, ya va. Mira qué color.

Mira qué colorcito. ¡Guau!

Pues esto lo tenemos. Esto al frío.

Estoy muy nerviosa. Por la cena.

Por ver a mi madre. Por leerle la carta.

Tener la oportunidad de decir a tu madre

lo que vale y lo que la quieres es un regalo para mí.

Si le hablas como a nosotros la haces llorar de fijo.

Yo no he llorado porque me he hecho el machote.

Pero yo estaba aquí ya tirado por los suelos.

Id a poner la mesa, chicas. Vale.

Apaño esto y vamos ya a emplatar. Me lavo las manos y ponemos la mesa.

Hala, qué sitio más bonito. ¿Has visto qué vistas?

Bueno, no hay mejor sitio para cenar hoy.

Más o menos. Yo creo que está perfecta.

Y ahora falta emplatar.

Que eso también es dificilillo. Es difícil.

Haremos lo que nos diga Carlos y ya está.

Lo que nos diga él. Ay, qué bonita ha quedado.

Me encanta. Ha quedado preciosa.

Vale, vamos a emplatar. Venga.

Vamos a empezar por poner una base del gazpachito.

¿Cuántas cucharaditas? ¿Tres está bien?

Luego si queremos repetir, repetimos.

Ve cortando la gelatina en daditos considerables.

Madre mía.

Y vamos a ir poniendo los adornos, la frutita.

O sea, la sandía, todo. Todo, todo. Kiwi, sandía.

Está muy chulo. ¡Mira qué cosa más mona!

Muy chulo, la verdad que sí. Jo, un aplauso.

Bien, lo habéis hecho muy bien. Recogida y pasamos al siguiente.

Venga. La carrilleraza.

A ver, vamos a poner tres cachitos.

Y a mi madre, por cierto, los granitos estos le encantan.

Así que si me he pasado no pasa nada.

Uf. Me he pasado.

Sí, es que amarga mucho. ¿Ah, sí?

Es que son granos de mostaza.

Yo también me he pasado mogollón.

Pero como me lo voy a comer yo. Esto lo vamos teniendo ya.

Y palomitas, como bien sabéis.

¿Y tú esto dónde has aprendido a hacerlo?

Probando cosillas. Está quedando muy chulo.

Bueno, vamos con el postre.

Vamos con el postre. Vamos con el yogur.

Ha quedado increíble, ¿no?

Ha estado ahí su tiempo en la yogurtera.

Luego frigorífico para que cuaje, que quede bien consistente.

Va a estar ácido de la fermentación.

Natural, un yogur sin azúcar.

Por eso aquello tiene potencia.

¿Tú sabías que Irene significa paz?

Sí. Bueno, yo me iba a llamar Inés.

Y en el último día se subió

en el taxi de mi padre una tal Irene.

Y mi padre le dijo: "¿Te gusta el nombre de Irene?"

Y a mi madre le encantó.

Así que... pues Irene. ¿De verdad?

En el último momento. Vuestra vida está llena

de cosas de esas, de casualidades.

Que no son casualidades; causalidades.

Me tenía que llamar Irene

porque tenía ese mensaje de paz.

Y yo, vamos, pues encantadísima.

Ostras, qué buena pinta. Qué bonito.

Tiene un pintón. ¿Y sabéis que es esto?

No. ¿eso qué es? Crujiente de yogur.

Qué bueno. Ahora sólo queda esperar a tu madre.

Y yo me marcho. Carlos, muchas gracias.

Mi trabajo aquí ha terminado. Un besazo.

Me da pena que no te conozca mi madre, pero ya te conocerá.

Ha sido un placer conocerte. Igualmente.

Un satisfacción enorme.

Muchas gracias. Gracias, Carlos.

Hasta luego. Adiós. Qué mono es.

¿A que te ha gustado? Sí, me ha encantado.

(Timbre) ¡Ahí está!

Irene, ¿salgo yo y te vas con el vino a la mesa?

Venga, yo voy llevando el vino.

(RIENDO) Hola.

Pues una sorpresa que te ha preparado tu hija.

¡Qué bueno! Qué guapa estás.

Muchas gracias. Estás muy guapa.

Es que vengo muy relajada de vacaciones.

Pues estás en tu casa.

Ah, mira. ¡Ay, por favor!

Esto sí que no me lo podía creer, eh.

Bueno, tú sí que estás guapa. Cariño, tu hija te ha querido dar

una sorpresa. Qué maravilla.

Te ha preparado una sorpresa que empieza conmigo.

¿Dejas aquí la maleta? Sí, sí.

Venga. Pues hoy va a ser una noche de sorpresas.

Pasa tú primero y así...

¡Hala! ¿Pero esto qué es?

¡Pero bueno! ¿Pero qué es esto?

Sorpresa. ¡Qué bonito!

¿Has visto qué sorpresa? No te lo esperabas, eh.

Bueno, ¿cómo voy a esperarme? No te lo vas a creer,

que he cocinado hoy para ti.

¡No!

No me lo creo. Con ayuda, eh. Con ayuda.

No me lo creo. Quería darte una sorpresa.

Bueno, por favor, por favor.

Siéntate, anda. Perfecto.

¡Madre mía! Si te parece, voy a ir

a por el primer plato y así ya nos podemos sentar

y ponernos a charlar y ya tu hija te cuenta.

Pero es la primera vez. O sea, esto hay que...

Y me ha costado. ¿Te ha costado trabajo?

Me ha costado, mami. Ya sabes que no... Mira, mira.

¡Chan, chan, chan! Vas a alucinar.

Mira.

Mira el gazpacho. Es un gazpacho.

Esto es de alta cocina, cariño. ¿A que sí?

Además, vas a ver qué exquisitez.

Bueno, está precioso. ¿Has visto?

Vamos a probar la comida. Es un gazpacho particular.

Tiene que estar buenísimo.

Y con frutos rojos. Me encanta.

Me encantan los frutos rojos.

Pues tiene los ingredientes del gazpacho.

Y Carlos Maldonado ha dado en el clavo.

Bueno, pues llevamos hablando todo el día como dos loros.

Bueno, claro. Hemos congeniado.

Sí, sí. Estamos... vamos, venga a hablar.

Mira que mi madre también te ha admirado de toda la vida.

De siempre. La verdad es que sí.

Bueno, no solamente a ti. A tus padres.

¡Bueno, bueno, bueno! Tus padres.

Me acuerdo de los "Estudio 1".

Es que soy más vieja... No.

Pero eran jovencísimos tus padres. Qué guapos.

Qué guapos.

Bueno, a ver. Estamos aquí para hablar de vosotras

y yo tengo muchos temas que sacar

que me interesan mucho y me apetecen mucho.

Yo quiero saber cómo era Irene cuando era una niña.

Irene era un amor.

De verdad, eh. Dices: Claro. Es tu hija.

No, no, no. Ha sido un amor desde pequeña.

Era una niña cariñosa, tierna, amorosa,

buena, estudiosa, trabajadora.

Trabajadora. Hija, no sigas que me...

No. Es de verdad. No lo diría si no.

Salió un día del colegio:

"Mamá, vámonos corriendo a casa

porque tengo muchas cosas que hacer".

Digo: "¿Qué tienes que hacer?". "Es que tengo que estudiarme

una letra que es dificilísima".

Estuvo desde las cinco y media que llegamos

hasta las nueve y media haciendo la te. Era la te.

Toma ya. Me cuesta todo mucho, pero soy concienzuda.

Perseverante. Claro. Y al final,

tiene que sacar todo lo que se propone.

Me cuentas esas cosas y entiendes todo.

Es que la vida es perseverar y luchar desde que eres pequeña.

Yo quiero también saber más cosas de ti.

Dónde naciste... En Madrid.

Mis padres eran de Burgos y se vinieron aquí a vivir.

Y mi padre se compró un piso de los de antes,

del hogar del empleado

en Vallecas.

Y allí estábamos hasta que me casé.

Y te casaste en Madrid. ¿Con qué edad?

Pues tenía 23.

23. Es que era muy jovencita.

Era una niña. ¿Qué edad tenías

cuando te divorciaste y qué edad tenían las niñas?

Ella tenía cinco años. Fíjate.

Y yo tenía... ¿Cuántos tenía? Veintisiete más cinco.

Treinta y... 32.

Y tu hermana ocho.

Pues fíjate. Tú te divorciaste cuando no se divorciaba nadie.

¡Uf! Madre mía. La gente se rasgaba

las vestiduras. Claro.

Pero también tuve la suerte de que mis padres,

que eran católicos, jamás me dijeron nada.

Se quedaron así. "Pero, hija".

Pero jamás me dijeron: "No hagas eso". Nunca.

Cuando la vida no es como te gusta, la tienes que cambiar.

Como no la cambies tú, no la cambia nadie.

¿Te vas a quedar ahí sentada? Fíjate el "frasón".

Mira la frase, efectivamente.

Lo que le tengo que agradecer siempre a mi madre,

toda la vida, es que jamás me dijo nada malo de mi padre.

Mi padre ha estado siempre en un pedestal para mí

y lo sigue estando. Es mi padre.

¿Cómo recuerdas el día que tuviste que coger a Irene

y decirle: "Cariño, aquí, o tiramos para adelante

o nos hundimos juntas"? Ese es el día que fui...

Estábamos en dos hospitales diferentes.

Ella estaba en el Gómez Ulla y yo estaba en el 12 de octubre.

Le dijeron: "Hasta que no camines, no vas a ver a tu hija".

Yo tenía muchas heridas todavía en el muñón.

Y dije yo: "Pues me quiero poner la prótesis ya".

La dio igual las heridas,

que no sabes cómo molestan, con tal de verme.

Yo quería verla, quería abrazarla.

Quería decir: "Estoy contigo, vamos a salir adelante".

Y, bueno, ese día llegó.

Y le dije: "Hija, esto es lo que tenemos.

Y lo que tenemos... y tenemos que salir adelante.

No solo salir adelante, sino ser felices.

A los que nos han hecho esto

los vamos a apartar de nuestras vidas;

porque queremos quedarnos con lo mejor.

El odio, el querer vengarte...

Eh... todas esas sensaciones malas a ellos no les llega nada.

A los terroristas no les llega absolutamente nada.

Y a nosotros nos envenenaría.

Se puede vivir la vida de dos maneras.

Una: Pensar que hemos nacido así porque hay mucha gente

que nace así y es feliz. Hemos nacido así.

Nuestra vida va a ser diferente, pero bien, feliz.

O podemos... odiar,

querer la venganza... Así que piénsatelo y decide".

Y no habían pasado nada y dice:

"Mamá, que ya me lo he pensado. Que hemos nacido así".

¡Ay, por favor! He nacido sin piernas.

¿Te acuerdas?

Le dije: "Es irreversible. Si decides eso,

no puedes decir 'cuando yo tenía mis piernas',

'si yo las tuviera', 'si me hubiera pasado esto'.

Esto es irreversible.

Hemos nacido así". Estás muy evolucionada

espiritualmente. Así te lo digo.

Lo que tú cuentas es a lo que todos aspiramos.

Y lo que tú siempre dices, también.

Que estamos aquí por algo y estamos a prueba de bomba.

(RÍEN) No puedo con vosotras.

Te lo prometo. Mira, te digo.

Le han hecho muchos chistes a Irene.

Sabes tú que en las redes sociales...

Sí. Lo sé. A mí me hizo una gracia

el que decía: "¿Quién es la mujer más explosiva de España?".

Dicen: "Irene Villa, que está a prueba de bomba".

(RÍE) ¡Es verdad!

Está a prueba de bomba. Y yo también.

Y os morís de la risa. La veo tan preciosa,

tan estupenda, tan maravillosa, ¿que cómo no me voy a reír?

Si es que de verdad... Porque estás aquí.

Ríete de ti mismo. Hay que reírte de ti mismo.

Si no te ríes de ti mismo, mal lo llevas.

Sois completamente maravillosas, vamos.

Voy a ir a por el segundo. Va a alucinar mi madre.

Oye, espera, que te ayudo. No.

Déjame. Así estás con tu madre, que acaba de venir de viaje.

Oye, de verdad que me encanta. ¿Sí?

Ya verás qué pinta, mami. Es una carrillera con maíz

de diferentes texturas.

¡Hum!

Cómo está de rico. Nos ha salido bien, amiga.

Nos ha salido bien.

¿A vosotras os molesta recordar

el día del que estábamos hablando? No.

Y de pronto: ¡Bum! Otra explosión.

Hemos salido corriendo a 200 metros de aquí el otro.

Esa ha sido una parte de nuestra vida. Y ahí está.

Tenemos la suerte de estar aquí las dos.

Estamos aquí vivas porque una hora antes

habían puesto una bomba a un militar

a 200 metros de donde estalló la nuestra.

Como había pasado una hora,

estaban todos los servicios de médicos.

Estaban las ambulancias, estaban las uvis,

estaba todo el mundo allí. Por eso estamos vivas.

El militar...

Carballar se llamaba, murió; pero nos salvó nuestras vidas.

Y la ambulancia que no pudo hacer nada por el teniente Carballar,

se llevó a mi madre que parecía la única que estaba viva.

Y luego es verdad que alguien dijo: "Oye, la niña".

"Esta niña tiene pulso". Menos mal.

Tuvo muchos paros cardiacos, pero ahí está la chiquilla.

Y yo me acuerdo cada día, te lo prometo,

cada día de los cinco hijos que quedaron huérfanos ese día,

hijos del teniente Carballar.

Que encima tenía cinco. Y esa primera bomba

que fue cerca de vuestra casa,

¿se oyó? ¿La escuchasteis? (EXCLAMA)

Por eso mi hermana dijo: "No quiero que os vayáis",

sabiendo que mi madre trabajaba en la comisaría.

Ella tenía un presentimiento.

Y yo, como me había contagiado de ese miedo, le dije:

"Mamá, ¿y si nos han puesto una bomba a nosotras?".

Y me dijo: "Pero, hija, ¿cómo nos van a poner una bomba?

Eso se lo ponen a la gente que es importante,

que es alguien en este país. Tú y yo no somos nadie".

Digo: "Anda, súbete al coche". Te provoca mucha impresión

que seáis capaces de hablar de ello

como estás hablando tú, María Jesús, ahora, o Irene.

Realmente, impresiona mucho al común de los mortales como yo,

que no estoy tan evolucionada. Bueno, pero porque...

Es que, mira, pusieron una bomba a un policía nacional

y mataron a su hija que llevaba en el coche.

¡Por Dios! Y yo dije, y lo dije de verdad:

Es que a mí me rozan a una de mis niñas

y yo no tengo vida para... a ver dónde está".

Lo dijiste al escuchar la noticia. Claro. Escuché la noticia.

Y luego te puedo asegurar que lo primero que queda,

no sé si es el instinto de supervivencia.

No tienes deseos de venganza ninguno.

Absolutamente ninguno.

Ninguno. Porque los deseos de venganza, además,

es complicarte más la vida, hacértela más dura,

más insoportable. No curarte.

No te puedes curar con eso.

Tú te apoyabas en tu madre. ¿Pero tú? ¿En quién te apoyabas?

Yo en ella también. En mi hija mayor, la pobrecilla.

Virginia ha sido la que peor lo ha pasado en todo este asunto.

Es que es un papel difícil, porque...

Se quedó sola porque vivíamos las tres juntas.

Y se quedó sola.

Entonces, se fue a casa de una amiga mía

que era vecina mía, que tenía una niña de su edad.

Pero ella había perdido a su madre y a su hermana,

que era con quienes vivía. Todavía se autodenomina "la otra".

(RÍEN) "Yo soy la otra".

Qué mona, por favor. La otra que se ha involucrado

con mi fundación a tope. Ella deja todo, ¿verdad?

Por nuestros proyectos con la fundación

porque le encanta ayudar también. Porque lo lleva en la genética

y porque ella se siente también, pues eso,

que quiere convertir su dolor en algo útil.

¿Nosotras sabes lo que pasa? Que teníamos...

Todas las energías que teníamos,

las teníamos que utilizar para seguir adelante.

Pues para hacer la rehabilitación, para no sé qué.

Pero ella... ella no tenía nada de eso.

¿Y dentro de eso no os habéis preguntado

muchas veces "por qué yo"? No.

Es una pregunta que no tiene respuesta.

¿Y para qué te vas a torturar con algo que no tiene respuesta?

¿Has visto qué fácil? No. Si me tenéis impresionada.

No sé cómo me voy a ir de aquí.

Tengo que volver a empezar. ¿A que la vida es más fácil?

Eso ha pasado por algo.

Para dar un mensaje. Porque tú tenías que existir

en este mundo para dar un mensaje y una lección.

Y un ejemplo brutal.

Y un ejemplo. Vamos a seguir disfrutando

de esta comida. Al postre.

Eso. ¡Ay, madre mía! ¿También has hecho tú?

También. Pero si es un menú completísimo

de tres platos. Ahora vuelvo.

¡Pero madre mía! ¡Qué bonito, por favor!

Es que vamos... Pero es que luego

el "krispi" yogur este también está buenísimo.

Luego viene el yogur de la yogurtera

que tú me hacías de pequeña. Y debajo la mermelada de higos

para que el dulce se mezcle con el yogur natural

que es sin azúcar. Es para hacer

esa mezcla perfecta. Ah, muy bien.

Claro. ¿A que es muy bonito? Me parece precioso.

Hay que coger higos. Para que esté más bueno,

hay que coger. Cómo es la mermelada de buena.

Y cómo es el yogur. Qué rico. ¿Te gusta?

Qué bueno. Un menú de infancia revisitado.

¡Qué rico! Actualizado. ¿Qué te parece?

Me encanta. ¿Ahora en qué punto

de tu vida estás? Estoy en un punto estupendo.

Me encanta ella. Vamos.

Toda la vida, lo que más me ha gustado, ha sido viajar.

Me lo paso de maravilla. Hay unos viajes estupendos

de precios más estupendos todavía...

A los balnearios, que son maravillosos.

Y también te vas a casa de fulanito, de menganita.

Y luego me voy a casa de mi amiga

que tiene una casa en Galicia.

Y eso es lo que hago. Así que ahora dedicas tu tiempo

a tus nietos. A mis nietos y a viajar.

Las dos cosas. Y a viajar.

Claro. Que es lo que más me gusta.

Bueno, y mi niña, claro. Cuando estoy aquí,

pues estoy con todos. En cuanto tengo algo

que me duele o que me molesta dentro, me preocupa:

"Mami, me pasa esto. Mami, esto. Mami, ¿qué hago?".

¿Y tú a quién vas? A tus hijas.

Pues a ver adónde voy a ir.

A mis hijas. Claro. Mis chiquitinas.

Pero poco te quejas tú. Poco vienes.

Sí. Poco te desahogas tú. Es que yo...

A ver. Es que yo no tengo problemas.

"Que los problemas amargan",

como dice mi querido David de María.

Claro que sí. ¿Para qué queremos problemas?

Que no. Y si tengo alguna cosa, pues procuro

rápidamente solucionarlo para que no me dé vueltas en la cabeza.

La verdad es que tengo la suerte de que no me ha pasado

un problema gordo. ¡Toma ya! ¿Qué te parece?

¿Pero qué...? Que le falta un brazo.

Una buena frase. Vamos.

No tengo un problema gordo. Con esto me has hundido.

Porque a ver de qué me voy a quejar yo

a partir de que salga por esta puerta.

Todo el mundo dice: Pongo la mano derecha

en el fuego y me quemo. Tu mano derecha es lo más sagrado.

"No me pasa nada". No. Te falta un brazo y una pierna.

"Tengo la suerte de que no he tenido un problema gordo".

Con esta madre, esta pedazo de mujer...

Esa es una prueba superada. Ya está superada.

Ya no vamos a estar todo el rato: ¡Ay!

No. Ya está superada. Ya, de aquí a otra cosa.

Tú estás orgullosa de tu hija. Sí.

Estoy muy orgullosa.

Estoy orgullosísima.

Bueno, es lo mejor que me ha pasado en mi vida. Mis hijas.

Pues esto no ha terminado todavía. ¡Huy, mi madre! ¿Qué es esto?

Es una carta para decirte que nunca podré agradecerte

lo suficiente que seas el mejor espejo donde mirarme.

Quiero decirte que tu sonrisa permanente,

tu gran facilidad para ver soluciones prácticas y sencillas

donde la mayoría de la gente ve problemas y obstáculos,

es el mejor regalo que mi hermana y yo pudimos tener.

No me extraña que seas referente de tanta gente,

porque tu bondad, heredada de un padre diez,

tu alegría de vivir,

ese espíritu de aventurero e incansable, tu energía positiva,

son tan contagiosas. Ayudas a todo el mundo

y les haces mejores. Por eso te adoran.

Tienes tiempo para todos y para todo,

porque no paras, hija mía.

Me encanta ese otro legado que yo también llevo a rajatabla.

"Hija, es que si no lo hago ahora,

¿cuándo lo voy a hacer?"

Di que sí. Hay que moverse.

Y nunca es demasiado tarde para lo que sea.

Me enseñaste a ver solo amor,

a ver solo gente buena.

Me hiciste ver capacidad y posibilidades

cuando todo se volvió negro y la vida se detuvo.

Me enseñaste a creer en mí, en que podía,

a saber que se puede.

Por eso, todo lo que he logrado, todo lo que escribo,

todo lo que contagio, todo lo que he conseguido,

ha sido, por supuesto, gracias a ti.

Tu mirada, que siempre me ha dicho: "Hija, tú puedes,

lo vas a lograr", me ha dado alas, me ha dado fuerza,

me ha dado seguridad, confianza.

Gracias, mamá, por llenarme de ilusión y de amor por la vida.

Te quiero.

Yo la tengo que abrazar. No llores, mami. No llores, cielo.

Ay.

No me canso de decirte que te quiero

y nos lo decimos 20 000 veces al día.

Es verdad. Pero todo esto, que has sido tú

la artífice de todo, es que te lo mereces.

No llores que al final voy a llorar yo.

No.

Madre mía, qué emocionante es esto.

Eres tú el motor de...

de todo lo bueno.

Conoceros... pues cambia un poco al que os conoce.

Para bien. Así que muchas gracias. Qué suerte.

Ha sido una gozada estar con vosotras.

Pues lo mismo te digo. Gracias a ti por habernos dado

este día, que aunque lo sabíamos todo lo que tenemos

que saber la una de la otra... ¡Jo! Esto lo voy a guardar.

A mí no me deis las gracias porque la agradecida soy yo.

Qué bonito, Irene.

Qué bonito. Te adoro, mami. Te amo.

Familia, os voy a dejar solitas ya aquí.

Mantendremos una... una nueva buenísima amiga

en el corazón cada una.

Claro que sí. Hombre, ha sido esto muy...

Mi niña. Cariño mío, muchas gracias.

Muchas gracias. Nos habéis abierto la casa, el corazón

y vuestra vida. De verdad.

Gracias de verdad. Gracias a ti.

(RÍEN)

Ay, qué bonito, Irene, cielo.

Ha sido una sorpresa tras otra, eh.

Yo creo que más que la carta, te ha sorprendido que cocine, eh.

Te quiero mucho, mami. Yo también, cariño.

Cena con mamá - Irene Villa

17 may 2019

Irene y Cayetana se trasladan hasta el mercado Maravillas para poder hacer la compra con la que homenajearán a María Jesús, la madre de Irene, con quien iba en el coche el día en el que ambas sufrieron un atentado de la banda terrorista ETA en 1991.

Contenido disponible hasta el 25 de octubre de 2019.

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  1. Ursula

    Hoy lo vi desde Washington DC. Que maravilla de mujeres, mamá e hija. Y que lindo programa. hablo con mi mamá al principio , a la mitad y al final . Me hace quererla aún más. Gracias por este regalo directo al corazón.

    28 jun 2019
  2. Paloma Sainz

    Gracias Irene por esa lección de vida deberían dar en las consultas médicas en vez de antidepresivos recomendar escucharte para superar todos los males

    20 may 2019
  3. Baudi

    y es que este video, se tendria que poner todos los dias y sustituir a los programas informativos....porqué es lo qué hace que el mundo siga rodando, el sentido de la vida , romper nuestras limitaciones y como dice Irene..." LA VERDADERA DISCAPACIDAD ESTA EN UNA MENTE PEQUEÑA" Gracias desde los valores y desde el corazón, Gracias a los que hicisteis posible ese programa, a Cayetana a Maria Jesus y a las personas que hacen entender cual es el sentido de la vida....Gracias!!

    18 may 2019