Cena con mamá La 1

Cena con mamá

Viernes a las 22.05 horas

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Para todos los públicos Cena con mamá - Gustavo Salmerón - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

La persona con la que quedé hoy

vive un gran año. Creció en una familia numerosa

un tanto peculiar y su vida fue como una montaña rusa.

Tiene dos Goyas en la vitrina,

mirada de conversador y sonrisa de niño.

Hoy cena con mamá, Gustavo Salmerón.

(Sintonía)

(Música)

(TOCA EL TIMBRE)

(AMBOS) Eh.

Ay, Gus.

Cómo estás. Muy bien.

Qué guapo, tío. Tú sí que lo estás.

Estás hecho un pincel. ahí todo flaco.

Bueno, demasiado flaco. ¿Demasiado flaco?

¿Quieres un té? Lo estaba preparando.

Vale, si lo preparabas, sí.

Qué bonito, qué ilusión.

Qué tal. Pues bien, contenta de estar

aquí contigo que hace mucho que no te veo, no paras,

todo el día viajando. Sí, con la peli arriba y abajo.

Los dos éramos una familia media normal, con seis hijos

vivíamos bien, pero tampoco éramos ricos.

Y entonces, mira por donde, nos volvimos ricos.

¿Y qué hacemos siendo ricos?

Ya tenía los hijos, ya tenía el mono,

pues lo que necesitaba era el castillo.

Oye, me hace mucha ilusión esto, estoy un poco nervioso,

a ver qué tal sale. ¿Por qué te hace ilusión

hacerle este homenaje a tu madre? Cuenta.

No sé, primeo, me apetecía devolverle algo

que te ha dado en la infancia,

como que te dio estos platos de toda la vida

que te han preparado las madres siempre con mucho amor

y ahora, de repente, cuando ella es mayor,

al revés, le preparas el plato que ella te preparó.

Claro que sí, que mola.

Claro que sí, está muy bien.

Cómo se te da la cocina, Gustavo. Pues se me da...

Mal.

(RÍEN)

Pues me quedo muy tranquila.

No, no, hay cosas que sé hacer bien, pero

en líneas generales no puedo decir que sea buen cocinero.

Bueno, luego me contarás el menú, piénsalo un poco,

pero no te preocupes que tendremos ayuda.

Vale. Ayuda de un pedazo de chef

que se llama Carlos Maldonado.

Sí, sé quién es. Vale, o sea, tranquilo.

Es supermajo, además. Supermajo, ¿a qué sí?

Me encanta. ¿A que es muy majo?

Escucha una cosa, a tu madre...

A mi madre. ¿Qué le decimos?

Porque esto es una sorpresa, hay que pensarlo bien

porque hay que contarle algo para que la traigamos aquí

para la cena para que no sospeche

que es una cena. La llamo y le digo

que tenemos un coloquio, una entrevista.

Entrevista está bien porque para la tele que se arregle.

Le diré: "Mamá, hay una entrevista con una fotos y tal",

así que la llamo y la engaño.

Dile que le mandas un coche de producción, de la tele.

Claro. Me meto en el coche, voy

y todo sea que cuando me vea no se asuste.

¿Tienes el móvil por ahí

para llamarla, la llamamos? Voy a llamarla.

Ay, por favor. A ver.

Bueno, a ver.

(Tono de llamada)

¿Está dormida?

Se levanta tarde ahora. Ah, vale.

¿Hola, mamá? Oye.

¿Papá? Gustavo.

Sí, papá.

Vale, gracias, papá.

Venga.

¿Irracional? ¿Qué quieres?

No, nada, dile que...

No, pero...

Mamá, perdona.

Perdona, disculpa que te despierte. No, si ya me desperté.

Como eres actriz, te levantas..

Bueno, mamá, las 20:00

tenemos una entrevista, ¿tú podrías?

Pues para una entrevista que te harán fotos y todo eso.

Bueno, no sé, serán fotos, será muy divertido, mamá,

¿podrías o te pillo así un poco mal?

Vale, qué sitio. Pasarán a recogerte, ¿vale, mamá?

Sí. Vale, mamá, un beso, adiós.

Bueno, muy bien, ¿no? Ha habido un momento

que pensé que te diría que no, pero, bueno, perfecto.

Perfecto. Contralado.

Controlado. Iremos al mercado

a comprar los ingredientes de lo que me digas,

¿pero nos sentamos un poco

a charlar que hace mucho que no nos vemos?

Vamos a sentarnos un poco. Vale.

Vamos ahí con el té. Mira.

Dónde vamos. Este es el salón.

Qué bonita, tiene una luz superchula.

Vamos a contar antes de nada, que habéis hecho una película

que se llama: "Muchos hijos, un mono y un castillo".

Es una comedia disparatada sobre la historia de España

tratada desde un punto de vista muy surrealista

con toques de mucho humor.

Es como un retrato generacional de una generación

de españoles que vivieron al posguerra, la guerra.

Las mataron.

A mi abuela y a su sobrino, les cubrieron de piedras

al lado del río. Se quedaron como recuerdo

con dos vértebras. -Si contratas una fosa

para enterrar en un cementerio,

cómo te quedas con huesos.

-Ah, porque te apetece quedártelos.

Es que no te creas que es normal que la gente tenga estas cosas,

que tenga vértebras de su abuela.

Cuéntame tú por qué empezaste a rodarla.

Yo hace 14 años, de repente empiezo a grabar

a mi madre de una manera casual

y resulta que ella, bueno,

había un cerdo familiar, suena un poco raro esto.

Empezamos bien, sí. Era un cerdito chiquitito

que le regalaron a mi sobrina,

tipo mascota, y el cerdito empezó a crecer,

a crecer y se hizo de 250 kilos.

Entonces, llegó un punto en que era insostenible

y ella decidió hacer la matanza del cerdo y resultó ser

un drama, nadie comió cerdo, el cerdo fue terrible.

Pero era una más, a los animales se les quiere

sean cerdos o sean... Yo grabé eso, lo grabé

y mi madre empezó a hacer reflexiones

sobre la muerte del cerdo y su propia muerte.

Sobre la grasa del cerdo y su propia grasa,

todo en plan surrealista, metafísico,

profundo y muy absurdo a la vez y muy divertido y lo grabé,

luego, lo vi en proyección

y dije: "Esto es potente, tiene mucha fuerza"

y decidí hacer un cortometraje sobre la matanza del cerdo.

Ostras. Luego, decidí hacer un largometraje

sobre la historia de España a través de la matanza del cerdo

con mi madre protagonista.

Entonces, la película, al final es tu madre y su historia.

Y también es una búsqueda por mi parte de algo

que tiene que ver con mis orígenes,

es también el relato de una familia.

¿Qué le pareció a tu familia que fueras a hacer una película

sobre su vida? Porque aparecen tus hermanos,

aparecen todos y en situaciones muy íntimas, qué dijeron.

Al principio, a mi madre no le gusta la película,

pero no le gusta porque, claro, ella se ve,

pues eso, se ve...

Es verdad que no está iluminada para que salga muy guapa

ni está maquillada, es muy natural y eso es una

de las cosas buenas de la película.

El realismo. El ultrarrealismo.

El naturalismo. Sí, la relación que tengo

con ella ahora es un poco curiosa porque

es como de hijo, pero también es una relación

actriz-director-productor. Claro, qué gracia.

Productor-actriz, es curiosa.

Imagínate que estás viendo 400 horas que es lo que yo grabé

durante 14 años, 400 horas, para que se haga la gente una idea

una película normal se suele rodar una media,

vamos a decir, de unas 20 horas.

Esto es 20 veces más, entonces, claro,

en tanto visionado he descubierto que mi madre

no era, exactamente, lo que yo pensaba

porque creo que el problema que tenemos muchos hijos

y todo el mundo es que...

Tú, es complicado estar con los padres

porque ves cosas de los padres que tú también tienes,

pero que no te gustan,

tienes las batallitas que te la contaron 40 veces

y que ya te aburren, pero si tienes la posibilidad

de poder ver eso de una manera fresca,

desde fuera, redescubres a tus padres.

Por eso es una cosa que yo siempre digo

que es un buen ejercicio cuando vas a comer con tus padres,

ahora con los móviles que tienen mucha calidad

puedes grabarles y, de repente, lo ves y redescubres...

es como una vídeo terapia.

Qué relación tuviste con tu madre.

Creo que como fui el hijo pequeño recibí mucho afecto

y el año que nací montó una guardería,

un jardín de infancia y yo fui a ese jardín de infancia

y, claro, la directora era mi madre, no sé.

Yo he estado sobreestimulado, pero mis hermanos con actividades,

juegos, viajes, locuras que se le ocurrían a mi madre,

fiestas de disfraces,

vídeos de películas, es decir, éramos una familia

ultracreativa, trabajos manuales, siempre había algo que hacer.

Entonces, esa educación

muy artística creo que nos marcó a todos.

Os lo pasasteis muy bien en casa, os pasasteis

muy bien toda la infancia, han sabido educaros,

pero a la vez que seáis niños felices

y llenos de afecto que al final es lo más importante.

Sí, tuvimos mucha libertad, al ser seis, somos seis hermanos,

sí, seis más el mono, siete.

El mono a ti te marcó

porque fue como un hermano pequeño.

Yo tenía ocho años, acababa de ver "E.T."

y de repente, al poco tiempo, llega mi madre a casa con un mono.

Que, bueno, algo de té tiene. Sí.

Es un poco, claro, para un niño... Y el mono tuvo conmigo

una relación muy especial

porque mi madre lo quiso como a un hijo

y, claro, como se volvió agresivo,

pues entonces... Lo rechazó.

No, tiene cicatrices mi madre de los mordiscos.

Son muy agresivos los monos. Es que es absurdo

tener un mono en casa, pero eran los 80, otros tiempos

en los que, bueno, pues se hacían un poco esas locuras.

Después de ese mono me regalaron un mono chiquitito,

un mono brasileño que es un tití de pincel blanco.

El caso es que como estaba muy solo.

¿El mono? Estaba muy solo, pues compramos

una mona y tuvieron como 20 monos.

No me creo lo que me dices. Sí, entonces, mi madre dijo:

"En el momento en que llegue

el olor a pis a mi habitación, se acabaron los monos".

¿Llegasteis a tener 22 monos en casa?

Sí. Tú sabes que sois una familia

bastante particular, ¿no?

Peculiar. Sí, porque perros

no nos dejaban tener. (RÍE)

Entonces, tuvimos lagartos, todo tipo de bichos.

¿No te dejaban tener perro? No, perro, no.

Era mejor una cerda o un mono. Sí.

Eran más... perro, no.

No, si lo estoy intentando gestionar

en mi cabeza. Qué más bichos tuvisteis.

Tuvimos una serpiente pitón, una pitón reticulada

de cinco metros así de gorda. No lo soporto, toco madera,

no sé si esto lo será. No, es hierro.

Hierro y me puede dar un ataque.

Olvídate, estás condenada. No puedo, como has dicho,

aquí en el tronquillo este que se acerca a madera.

¿Ah, eres de tocar madera? Es que mi padre era

muy supersticioso. Ah, es verdad.

Y todo el mundo de este animal que has dicho

tan feo no se podía ni nombrar,

entonces lo heredé esto.

La serpiente se comió el gato de mi hermana.

Espera un momento, un momento, esto tienes que explicarlo,

¿cómo, que se comió? Explícalo.

Nos fuimos una noche, eran los 80, me acuerdo

que fuimos a un concierto de La Orquesta Mondragón

y cuando volvimos, cuatro de la mañana,

con mis hermanos, fuimos al terrario

y no estaba la serpiente

y ya la encontré yo en otra habitación

y estaba gorda. Ay, mira, Gustavo, por favor.

Estaba gordísima, como en "El Principito"

cuando se traga el elefante.

Ay, por favor. Decíamos: "Qué se ha comido,

qué se ha comido, ¿una esponja? No puede ser,

qué se ha comido".

Y entonces, de repente dice mi hermano:

"Ya está, el gato de Paloma".

Esto no lo sabe mi hermana, cuando vea el programa.

Le dijimos que lo habíamos regalado.

¿Sabes por qué teníamos tantos animales?

Porque mi madre, en los 80, droga, heroína, tal, cual,

no sé qué, entonces mi madre fue a un psicólogo y le dijo:

"Es bueno que los niños tengan animales, así aprenden"

y mis padres pensaron: "Para que no estén por ahí

en discotecas todo el día, mejor que tengan animales

y así están más tiempo en casa".

Al final salíamos igual, lo que pasa es que, es verdad,

que éramos muy responsables con los animales

porque hay que cuidarlos mucho.

Y luego, cómo vives la adolescencia, Gustavo.

La adolescencia que es una época tan complicada.

Yo, la verdad, viví muy bien la adolescencia.

Sí, aprendí mucho de mis hermanos porque, claro,

al final es una escuela de aprendizaje, ellos te abren

muchas puertas y tú vas siguiendo,

entonces, siempre tus hermanos son tus amigos,

son tus profesores, son tus maestros.

¿Qué les pareció a tus padres que quisieras ser actor?

Porque a ti de dónde te nace la necesidad de ser actor.

De la serpiente, o sea, soy actor por mi serpiente.

¿Esto me lo puedes desarrollar? Claro, yo quería ser pintor

y me matriculé en Bellas Artes con la idea de ser pintor

y escultor que también me llama mucho,

pero en segundo año de Bellas Artes

alguien dijo: "Van a hacer,

vamos a un casting de TVE". Por no ir a clase ese día

fuimos a Prado del Rey a hacer un casting.

Y yo llegué al casting y, bueno, pues en aquella época

vestía de una manera muy particular, llevaba un sombrero

encima de otro, llevaba muñecos que salían

de los pantalones con agujeros, era muy esperpéntico como vestía.

Entonces, llegué, les hizo gracia y me preseleccionaron

entre muchos, éramos 200 y quedamos tres de finalistas.

Entonces: "He quedado finalista", llegué a casa y reunión familiar,

siempre había, tocaban la campana y reunión familiar, Gustavo

quedó finalista. Y todas las mentes de la familia

empezaron a pensar cómo podía yo obtener ese papel

y dijeron: "Ya, te llevas la serpiente dentro de una maleta".

Ella es...

(Bullicio) Por favor...

La primera presentadora de televisión

que cabe dentro de una maleta.

(Gritos) Ella es Maruja, la larga.

(LOS NIÑOS GRITAN)

Era un plató muy chiquitito y los cámaras salieron corriendo.

Te lo juro, salieron corriendo. Me convertí en guionista...

Guionista y actor. Tuve que dejar de ir a la facultad, iba menos.

Me matriculé en clases de teatro para hacerlo mejor, pero iba poco

porque me salió una obra de teatro y, luego, una película.

Así que tuve que dejar la facultad y de repente, me convertí en actor.

Muchas ganas tenía yo... muchas ganas tenía de presentar,

pero esto tiene tela. Qué fuerte, Dios.

Ahora, vamos a centrarnos en tu madre y en la sorpresa,

que para eso hemos venido.

¿Qué menú has pensado para esta noche?

Es complicado porque uno "afectiviza" lo que come.

Sí. Si de pequeño te han dado siempre

el filete con patatas y el huevo frito con tomate de bote,

cuando te haces mayor te encanta esa comida, que no es...

Entonces, tengo "afectivizada" la coliflor.

Fíjate la coliflor... No haremos una coliflor, ¿no?

Coliflor hervida con mayonesa.

¿Quieres hacer una coliflor? ¿El menú es ese?

Sería divertido si la hacemos de broma.

Como broma. Sí, como broma.

Pero bueno, luego puedes proponer algo más sofisticado.

Platos que siempre me han gustado y que hacía ella

es el gazpacho manchego. Ah, vale.

Le echaba tantos tipos de carne de caza y de no sé qué...

Qué rico. Estaba muy bueno.

Ese plato es un plato que me recuerda a la infancia.

Muy bien. También, hacía un pudin de pescado

o pastel de pescado con diferentes tipos de pescado.

¿Como un suflé? Con mariscos... Sí, así.

Ya tenemos dos, te falta el postre.

¿"Un postre"? Bueno, postres muchos,

pero creo que su especialidad eran los flanes.

Qué rico, un flan, vale.

Vamos al mercado que nos cierran, luego seguimos charlando.

("Shape of You" de Ed Sheeran)

Verás cómo mola este.

¿Sí? Sí.

("Shape of You" de Ed Sheeran)

¿Empezamos por el pollo? Sí.

Hay que comprar pollo, perdiz... Pollo, perdiz, codorniz...

Conejo, pollo, perdiz y codorniz.

Buenos días. Buenos días.

¿Qué haces aquí, Cayetana? Pues hacer la compra.

¿Qué tal, guapa? Bien.

¿Cómo te llamas? Elena. ¿Y cómo es eso?

Vamos a hacerle una cena a la madre de Gustavo.

No me digas, es lo más bonito que puedes hacerle a una madre.

De verdad,, hasta se me ponen los vellos de punta.

¿Qué tal? Bien.

Vamos a hacer gazpacho manchego. Vale.

Sabes que lleva... Cosas de caza y tal.

Necesitamos conejo, perdiz y pollo.

¿Lo hago en cuatro partes? Sí.

Bueno, guapos. Adiós, cariño.

Que salga muy bien.

Hasta luego. Adiós.

¿Queréis que parta el conejo, también?

Sí, parta el conejo. ¿Te agobia que te reconozcan?

En general, la gente siempre va de buen rollo, ¿no?

Siempre se acercan para felicitarme.

Y con esto de la película... Sí, también.

Que habéis salido en todos lados.

Se acercan porque les ha gustado, está bien.

Perdices y ya estaría, ¿no?

Sí, las perdices y ya está. Vale.

Muchas gracias. Gracias a vosotros.

Tienes muy buen género. Gracias por todo.

¿Dónde está la frutería? ¡Allí!

(Melodía animada)

¿Cómo te llamas? Alberto.

A ti no te pregunto el nombre que sé cómo te llamas.

Gustavo y Cayetana. Gustavo Salmerón.

Alberto, queríamos cebolla, pimiento, ajo...

¿Podemos probar de aquí? Claro.

Ay, qué bueno este tomate.

Si nos centremos en lo que tenemos que centrarnos, salimos comidos.

Hum... ¿Está bueno?

Qué bueno este tomate. Sí.

¿Dónde tienes las coliflores?

Venid por aquí. Y los tomates.

Mira qué hermosa la coliflor. Una de esas.

Una de esas, una supercoliflor. Una de estas, ¿esta?

¿Puedo cogerla yo? Perfecto.

¿Qué sentiste cuando oyes que el Goya es para ti?

"Muchos hijos, un mono y un castillo"

No te da tiempo a sentir demasiado; tienes que relajarte, disfrutarlo

y estar disponible para pasártelo bien.

Luego, ya tomas un poco de conciencia.

Sí, es emocionante, es...

Por la parte que me corresponde, quiero dedicárselo a las madres.

(Aplausos) ¡Bravo!

¿Dónde tienes el Goya? Lo tiene ella.

Lo tiene Julita en casa. Sí.

¿Y el otro Goya que tienes? Lo tengo yo.

Uno en cada casa. ¿Tu madre se esperaba ganar?

No, creo que es un buen mecanismo de defensa

el pensar que no lo vas a ganar, aunque seas favorito.

Sí. Porque así te hace más ilusión.

Es un premio, pero es un juego, una cosa de azar.

De todas maneras, somos unos privilegiados

porque recibimos afecto y reconocimiento todo el rato

En otros trabajos están horas en un quirófano o en una oficina

y nadie les dice: "Qué bien lo haces".

Por eso es importante decírselo a la gente

cuando hacen algo bien.

A mí me conmueve la gente que hace bien su trabajo.

A mí, también, me gusta mucho. Ya sea un médico, un barrendero,

un actor, un jardinero... Quien sea.

Alguien que hace bien su trabajo es conmovedor.

Sí, señor, vamos a la pescadería. Después de esta...

Después de esta reflexión con la arreglaremos el mundo,

vamos a por el pescado.

(SUENA "ALL ABOUT THE BASS", DE MEGHAN TRAINOR)

¡Hala, mira el merluzón.com!

Esa es de siete, más o menos.

¿Cómo te llamas? Carlos.

Gustavo y Cayetana. Encantado.

Queríamos merluza, es para hacer un suflé de merluza.

Esta es más blanda y más jugosa. Perfecto.

¿Cuánto llevas siendo pescadero? Veinte años.

¿Te gusta tu trabajo?

Me gustaría más ser actor, que se madruga menos.

Depende. ¡Ahí va! Pero ¿qué concepto tenéis?

"Me gustaría más ser actor, que se madruga menos", dice.

Es verdad que el actor de teatro madruga poco

pero el de televisión y de cine sí que madruga mucho.

En la serie de "El ministerio del Tiempo",

me recogían a las seis y me devolvían a las ocho.

¿A las ocho? Eso no es madrugar. Seis de la mañana.

Tampoco. Entonces me callo.

El día que más tarde me levanto son los lunes, a las cinco.

Me has ganado, punto. Eso es madrugar.

Tienes que ir a Mercamadrid, ¿no? A comprar, claro.

El resto me levanto a las cuatro o antes.

Tiene razón, los actores... No madrugáis.

Si cogemos el cómputo total de días, de los 365 del año,

como no trabajamos de seguido, dormimos más que el resto.

Hacéis más vida que yo.

Somos privilegiados porque hacemos lo que nos gusta.

¿Te gusta tu trabajo? Hombre, no me disgusta.

¿Haces lo que te gusta? Otros oficios me gustarían más.

¿Sí? Pero este trabajo no me disgusta.

Dame cuatro langostinos, que se me olvidan, por favor.

Y ya está. Cuatro langostinos crudos.

Esos están perfectos. ¿Quieres probarlo?

Así tal cual. Gracias. Está cocido.

Ya me lo puedo comer, ¿no?

Chao. Hasta luego.

Qué rico, me encanta.

(Música "jazz")

Lo único que me da corte cuando voy a hacer la compra

es cuando vas con el típico rollo de papel higiénico...

De diez. Y te encuentras con alguien

y ve el papel que usas. ¿Eso te da corte?

A mí me da igual, exactamente igual.

Porque haces la compra en coche.

No te creas, voy andando, también. Pero eso me da exactamente igual.

(Timbre) ¿Abres tú?

¿Qué pasa? ¿Qué pasa, hombre? ¿Qué tal?

Ya vienes... Ya vengo preparado para la acción.

Hola. ¿Qué pasa, rubia?

¿Qué tal?

Enseñadme, venga. Por aquí.

Acabamos de llegar justo ahora.

¿Por qué este menú? Gazpacho manchego.

Ella es manchega, de Cuenca. Allí toman mucho morteruelo

y esas cosas que son como... ultraintensas.

Quijotesco, comida de casa, comida de pobres.

Entonces, esto es algo intermedio y, luego, el...

El pastel de merluza. El pastel de pescado.

Yo le doy una vueltecita.

Empezamos con gazpacho manchego ahumado con aire de pimentón,

continuaremos con pastel de merluza con mayonesa de wasabi

y terminamos con un flan de naranja y frutos rojos.

Déjame en mandil, que si no... Sí, sí.

Que yo soy Mari, la cochina.

¿Qué te parece el menú de Carlitos?

Me parece flipante, me encanta.

¿Es la primera vez que cocinas para ella?

No, una vez hice un cochinillo. ¿Y qué tal?

En un horno gallego pero ¿qué pasó?

No subió la temperatura lo suficiente, salió crudo...

Dios... Y fue horrible.

¿Si no le gusta el menú lo va a decir?

Mi madre es supersincera y si no le gusta lo va a decir.

Qué horror, si no le gusta nos lo dirá, ¿de verdad?

Pero ¿se lo va a comer? Igual no.

¡Hala! Eso es un marronazo.

Lo va a probar y si le gusta se lo comerá, si no...

Le gustará porque va a salir bien.

Vais a ir con la bresa, con una cabeza de dientes de ajo.

¿Te enseño un truquillo para cortar el ajo?

Sí, me gustan los truquillos.

Haces así las laminillas y, luego, cuando lo cortas así...

Caye y sus truquillos.

¿Qué pasa? Déjame. La niña de los truquillos.

Y así lo tienes cortado en... Eso lo puedes hacer con la cebolla,

el ajo es tan chiquitito que no tienes que complicarte.

¿Para un sofrito no? Yo me encuentro un trozo...

Pero estas piedras... No había terminado.

Mira, iba a hacer esto y los haces más chiquititos.

¿Quieres que lo pique mucho?

No, qué va; en cuatro o cinco cachitos.

Vale, trozos grandes. Antes me comía un diente de ajo en ayunas.

¿Si tienes que besar a tu novia comes ajo o cebolla cruda?

No, comemos los dos.

Pero se nota igual, eso es un mito, macho.

Si comemos ajo o cebolla y te tengo que besar con lengua...

Vamos a probar, venga. Mira, vamos a seguir cocinando.

Qué golfo, ¿eh?

Es calladito pero... La cosa se pone...

Se pone interesante.

Siendo actor, siendo... siendo guapete.

No mucho. Sí, un tipo interesante.

A ver qué te dice. Tienes que ser un fiera.

He hecho lo que he podido. ¿Eso qué significa?

Lo que, buenamente, la vida me ha ido...

Me ha ido dando esas oportunidades, he tenido suerte.

O sea, que has ligado un montón.

Yo tengo un truco para cuando... Mira cómo cambia de tercio.

Ahora mi truco para cuando parto cebolla, es este.

Primero me ponía unas gafas de esquiar para no llorar.

Madre... Este es el truco.

Vale. ¿Sabes? Parto a distancia.

¿Y te tienes que espatarrar? Y a la vez, hago...

¿Sabes? Estoy haciendo... Tienes un problema, tío.

(RÍEN) Porque no tiene tiempo.

Estoy haciendo sentadillas. El dedo, el dedo, por favor.

Y así no te pican los ojos.

Ya he visto todo lo que tenía que ver.

("Wow and Flutter", de April Smith)

("Wow and Flutter", de April Smith)

La vida de actor tiene que ser... brutal.

A ver qué dices, somos dos. Vosotros sabréis.

Mira, te digo una cosa, nosotros hicimos una película;

"Más que amor, frenesí". Toma ya.

Y estábamos media película en pelotas.

Por eso, por eso; eso me interesa mucho.

Quería informarme sobre eso.

Las escenas de cama son lo más fácil.

Claro, ya ves, yo haría una cada día, si me dejasen.

Carlos, estás equivocado, las escenas de cama son:

"Hola, buenos días". Con todo el equipo ahí

dices: "Hola", con la legaña aquí

y te empiezas a dar el filete. Tampoco mola mucho.

¿No? A mí me da igual. No.

(RÍEN) Te da vergüenza, ¿no, Gus?

Las nuevas generaciones vienen muy fuerte.

Yo recuerdo rodando "Reinas" con Verónica Forqué;

yo tenía un lío con ella, que era mi suegra.

Manolo Gómez Pereira, que era el director, me dice:

"Ahora, esta toma, bien de lengua, bien de lengua".

Y dice Verónica: "Manolo, si esto es una comedia".

(RÍE) ¿Sabes qué dice mi madre?

Eso es maravilloso. Yo he oído decir a mi madre:

"Este es un guarro, mete la lengua".

Como diciendo, aprovecha para meter la lengua.

Hay mucho listo. Hay mucho pájaro.

Mucho pájaro. Mucho listo.

Esto lo tenemos, vamos a echar comino, pimentón...

¿Al sofrito? Al sofrito.

¿Tenéis mechero por ahí? Sí.

Dale caña. Lo echo y que se caliente un poco.

Venga, Gus, flambea tú.

Dale caña. Mete ahí el fuego.

El fuego viene ahí. Mira qué chulo. Me encanta.

Con esto de la cocina se liga un montón. ¿No, Carlos?

Se liga más de actor. No.

Entre las fiestas que os pegáis y...

Oye, yo te voy a poner firme con las fiestas de los actores.

Es verdad que nos pegamos muchas fiestas.

Pues serás tú, porque yo no hago más que currar.

Caye, no me vengas con cuentos.

Tú porque estás todo el día currando.

Pero los que estamos en paro.

Yo soy fiestera, Carlos. A mí me gusta salir, ¿vale?

Pero si estoy currando, estoy currando y no.

¿Cuando ganaste el goya

lo celebrasteis de alguna manera?

Bueno, de hecho mi madre fue la última en irse

de la fiesta de los goya, que había como 2.000 personas.

La última en salir de todos fue ella.

¿De verdad me lo dices? Te lo juro, te lo juro.

Cinco o seis de la mañana.

¿Y si esta cocina es un guirigay y somos tres,

qué hacíais en tu casa que erais ocho?

Pues mira, lo que más gracia me hacía era que instalaron

una campana para llamar a cenar.

Pero había una gran anarquía también por otro lado.

Era todo como muy... mucha libertad.

¿Ah, sí? Sí, yo con 8 años mi madre

le dijo a mi hermano mayor: "Llévate a Gustavo al metro.

Que aprenda a ir en metro."

Me soltó en el metro, me dijo cómo...

Me di una vuelta por Madrid y tal y luego volví.

¿Ah, sí? ¿Con 8 años? ¿Pero volviste?

¿Pero volviste?

Todavía no ha vuelto. Todavía le están esperando.

Volví con unas copas de más. Ahí, ahí.

Vamos allá, ¿vale? Vamos a emplatar.

Es una de las partes principales de un plato,

que entre primero por la vista.

El guisote lo hemos deshuesado, lo hemos dejado ahí a tope.

Chico, qué maravilla.

Pero mantiene la esencia. Qué rico, Carlos.

Ay, madre. Sí.

Gustavo, te toca. Saca el aire.

¿Qué quieres decir con "saca el aire"?

Tienes que hacer un aire.

Lleva un caldo, pimentón, lecitina.

Y lo que va a hacer es salir un aire.

Le tienes que oxigenar. Así. Ah, vale, vale.

Oxigenarlo. Sí, oxigenar.

Entonces va saliendo como un airecito,

le va dando más volumen. Y con esto que va saliendo ya.

Pero mira la espumita. Mola mogollón.

Así le va a dar un punto de pimentón.

Vale, pues lo que vamos a hacer ahora es poner

algún que otro brote, que le va a dar un toquecito

así tanto de color como de sabor.

Los brotes tienen un saborazo...

Una vez que le hemos puesto la espumilla y tal,

los brotecillos, cerramos la puerta.

Haz la prueba, que no quiero que falle.

Esto se llama... Ahumador. Mira cómo entra.

Fíjate, esto es puro vicio.

Huy, que se sale. No, está perfecto.

Está poniendo demasiado. Para, para.

Lo llevamos a la mesa y hacemos...

Voilà.

¡Ay! ¡Bien!

Qué bonito. Me encanta. Muy guapo, muy guapo.

(TOSE)

Tenemos el pastelito de merluza.

Por dentro hemos metido un langostino.

Mayonesa, pues tres puntitos así ligeramente elegantes,

porque veis que tiene mucho poder.

Huevas de trucha para darle el toque salino.

¿Esto lo vuelco? Ahí en la tabla primero

y luego ya lo coges. Así.

No te preocupes. ¿Por qué?

¡Aúpa ahí! ¿Cómo ha sido?

Este comentario resume nuestra relación.

O sea... No confío nada en ti.

No, nada de nada, Charlie.

Le das el toquecito mágico y cae.

Dios, te lo has cargado. Hala.

Me lo he cargado, me lo he cargado.

El toquecito mágico ese... ¿Y no lo podemos arreglar?

Pero si es que vamos a poner la cabeza encima.

Lo falseamos un poquito. Le quitas un trozo.

Como le toque el pequeño a mi madre

se va a pillar un rebote de decir:

"¿Esto qué es, una indirecta?

¿Me estáis llamando gorda? Me ponéis el más pequeño."

Caye, ocúpate de que te toque a ti ese, ¿eh?

Yo no quiero problemas.

Pruébalo, a ver si a tu madre le va a gustar.

A ver si tanta historia moderna no le gusta.

Está bueno, es una explosión de sabores. Es un bombazo.

Muy bueno. ¿Sí?

Entre picante, acidez, pescado.

¿Crees que le va a gustar?

Claro, le va a encantar. Qué guay.

Voy a sacar los flanes, que ya los tenemos.

¿Os atrevéis al golpe?

¿O hacéis la de la tortilla de patata?

Va, venga. Eh, vamos.

¿Hay alguien?

¿Hola? ¿Hola?

La mía me sale ya, espérate. Salió, salió, Gustavo.

Oye, me ha quedado bien, ¿eh?

¿Quieres poner el flan ya en su plato, Caye, por favor?

Es que no sale, míralo.

Trae, pues haces así. Ahí.

Desde abajo, desde abajo.

Pero te lo vas a tirar encima, que sólo queda ese.

(RÍE) ¡Ay, Dios mío!

La leche... fuera de aquí.

No, no.

Y ahora limpias alrededor, vamos a sanearlo un poquito.

Vamos avanzando. Aquí podemos hacer

un mix de frutas, que va a acompañar muy bien.

Vale, siguiente paso. Vamos a recoger todo un poco

y vamos al lío, y a montar la mesa.

Yo termino de recoger, dadle caña.

Vamos a poner la mesa.

Ahora le vamos a mandar un coche.

Mira, había pensado que pongamos un rollo

un poco navideño. Entonces tengo aquí un...

Huy, ¿de Navidad? Bueno.

Mi madre es una forofa de la Navidad.

Tiene el belén todo el año.

365 días del año puesto.

Entonces si le ponemos esto le va a hacer ilusión.

¿Y el belén de qué tamaño es? Pues como esta mesa.

Lo tiene en el jardín. Qué maravilla,

un espíritu navideño todo el año,

que eso significa tantas cosas. Sí, sí, sí.

Mira lo que tengo aquí.

No me digas. Figuritas de belén.

¿Pero esto es de cuando eras pequeño?

Sí. ¿Estas figuritas, en serio?

Pues son una monada. De unos de los belenes...

Familiares. Familiares.

Carlos, ya está la mesa.

¿Ya la habéis colocado?

A ver qué te parece. Flipa.

A ver qué te parece. Feliz Navidad.

Feliz Navidad.

Feliz Navidad. (RÍE)

Es muy guay. Feliz Navidad a todos.

Es que a su madre le gusta mucho la Navidad.

Entonces le ha preparado una mesa, ¿no? Mola.

Mola mogollón. Nos vamos.

Yo voy a por Julita. Magnífico trabajo.

Y cuando vuelva vengo con tu madre.

Me quito el delantal, lo dejo en la cocina.

Un placer conocerte.

Y espero que a tu madre le guste.

Eres un crack, tío. Habéis currado como leones.

Voy a ir a Talavera a tu restaurante.

Por favor, cuando quieras allí tienes tu casa.

Vale. Y espero que a Julita le guste.

Ahora me has puesto en tensión. Luego te lo vamos a contar.

Llámame por teléfono luego y me dices que...

Venga, hasta ahora. Me voy hasta nervioso.

Muchas gracias. Que guste, ¿eh? Hasta luego, chicos.

He venido a buscar a Julita a su casa.

Ella no sabe que vengo yo. A ver cómo se lo toma.

Porque ya sabéis que Julita siempre dice la verdad.

La voy a esperar dentro del coche a ver qué cara pone.

Mira qué guapa está. Está estupendísima.

Mira qué guapa se ha puesto, por favor.

Sorpresa.

Hombre, qué barbaridad. ¿Qué haces?

Me bajo a darte un beso. Venga.

Yo no soy la sorpresa, yo sólo vengo a buscarte.

Cuidado no te dé con la puerta. ¿Entonces cuál es la sorpresa?

La sorpresa es algo que te ha preparado tu hijo.

Tú eres una sorpresa. Pero cómo estás de guapa.

Vengo aquí de parte de tu hijo Gustavo,

que te ha preparado una sorpresa.

Y yo he venido a recogerte.

Pues estupendo. ¿Te parece bien?

¿Por ahora vamos bien? Me parece estupendo.

Te voy a abrir aquí bien.

Sí, puedo pasar yo bien. ¿Sí? Venga, muy bien.

Aquí. Pero estás estupenda, por favor.

Parece que le ha venido bien y le ha hecho ilusión verme.

Así que todos contentos. Vamos a ver a Gustavo ahora.

Estás bien, ¿no?

Estupendo. Vamos.

Bueno, pues ya estamos de camino.

¿Te gustan las sorpresas o no? Me encantan.

Sobre todo tu sorpresa, el haberte visto aquí,

tan importante que eres y yo que soy un comino.

Huy, tú te has convertido en una persona muy importante.

Es una cosa momentánea. Después del documental

el mundo entero quiere a Julita.

Ni soy tan simpática como dice la película.

Porque además en la película no soy simpática,

soy una persona natural que estoy en mi casa

tranquilamente como cualquier persona.

No estaba preparada. Gustavo me ha ido grabando

y él ha escogido lo que le ha parecido oportuno.

Si me llega a enseñar a mí la película antes, no le dejo.

Pues menos mal que le has dejado,

porque ha aportado una joya al cine español.

Pero qué pinta, madre mía.

Ay, calla, que estás maravillosa.

Dime una cosa, Julita.

¿Qué crees tú que te ha preparado tu hijo?

¿Qué me ha preparado? ¿Qué crees que te ha preparado?

Pues no sé, ir a algún sitio

para hacer un coloquio especial.

Hala. Muy bien, hermosa mía, qué maravilla.

Venga, ya estamos más cerca de la sorpresa y de tu hijo.

Vamos hacia allá. Venga.

Venga, cariño, espétate que...

Vale, ¿pasas tú? Ay, madre mía.

Venga, ya estamos dentro, ya estamos dentro.

A ver, voy a pasar yo delante, Julita.

Cierro los ojos. Los voy a cerrar.

Ya estamos aquí. Los cierro.

No, no pasa nada, los puedes abrir.

¿Esto qué es, azulejos? Son azulejos.

Por favor. Mira.

Huy, camarero. Oye, qué bonito.

Esto me lo llevo.

(RÍEN)

Ah, figuritas del belén. Qué bonito, oye.

Es una cena sorpresa Ah, cena sorpresa.

O sea, eh... Mira cómo estás de mona,

que te has puesto como una princesa.

Ay, por favor, qué bonito.

Sobresaliente en la decoración.

Bueno, ¿ahora qué más hay? Pues ahora...

Las figuritas del belén me las puedo llevar, ¿no?

No. Para mi belén.

¿Ah, no? ¿Por qué? Vamos a cenar los tres.

He preparado la cena. Claro, como tú has ganado...

casi llegaste al final de "MasterChef".

Ha cocinado él.

Bueno. Déjame que te lo cuente.

No me lo creo. (RÍE)

Hemos tenido a Carlos Maldonado.

¿Sabes quién es Carlos Maldonado?

Sí, que ganó el "MasterChef". Sí, señor.

Lo he visto, lo veo siempre. Y se ha hecho un superchef.

¿Ah, sí? Un superchef.

Esto es un plato muy especial que te va a recordar...

Carne en salsa con... esto caramelizada y azúcar.

Chan, chan, chan. Ya verás, te va a encantar.

¡Tará!

¿Qué te parece? ¿Y para eso toda la mañana?

Bueno, ha echado 13 o 14 horas.

Por favor. Coliflor hervida.

Con mayonesa. Con mayonesa.

¿Por qué crees que te ha hecho la coliflor?

Es que esto es lo que comíamos muchas veces, claro.

Huy, niño. Bueno, pues nada,

estáis invitados a coliflor, sin mayonesa.

Va a empezar ahora la sorpresa. Venga, empieza.

De verdad. Ah, ¿esto no es sorpresa?

Esto es sorpresa, pero un poco. Siéntate, ponte cómoda.

¿Tú vas a hacer todo el tema? Porque tú eres invitada

No, lo preparo yo. Oye, me gustan los cubiertos.

Yo me siento feliz con tu madre a hablar de la vida.

¿No te crees que ha cocinado tu hijo para ti?

Pues no sé qué sabe cocinar. Sí, sabe hacer hervido.

¿Qué sabe hacer hervido?

Hervido es con patata, cebolla, judías verdes.

Y luego le echan muchas especias. Estaba riquísimo.

Julita, voy a ayudar a tu hijo. Bueno, estoy feliz.

Me ha encantado la decoración. Parece que estamos en Navidad.

Primer plato. ¡Chan, chan, chan!

Primer plato.

Botijo...

con gazpacho manchego. Mira qué cosa más buena.

Gazpacho manchego. ¿Qué te parece? Mira.

(TARAREA) Qué bueno.

Mira el gazpacho manchego que te ha preparado tu hijo.

¿Lo ha hecho él?

Lo ha hecho él con Carlos Maldonado y conmigo.

Se han equivocado los dos. ¿Por qué?

Porque así no se hace tan gordo esto.

No me digas. Fíjate qué trozo.

Si son trocitos pequeños. ¿Dónde vas tú con este trozo?

Sí, nos ha quedado un poco grande.

Habéis metido la pata.

O sea, que está mal hecho. Está mal hecho.

Porque esto son trocitos chiquitines.

¿Dónde me meto yo esto en la boca?

Pero pruébalo. Pero un gazpacho manchego

no se come con tenedor. Si tienes una cuchara ahí.

Ya, ¿pero cómo me meto en la boca esto tan gordo?

A ver, es que es una versión.

Carlos Maldonado es un chef moderno.

Y a la propuesta de tu hijo ha hecho un menú modernizado.

Está bueno. Tiene algo que pica.

No pica, no.

Por favor, si está buenísimo.

Bueno, no sé.

Yo estaba acostumbrada a hacerlo mejor.

Lo siento.

(RÍE)

¿Pero tu madre es así siempre? Lo siento.

Sí, es así. Claro, claro.

Es que es lo bueno. Cuando un día te echa un piropo

lo valoras más, claro.

¿Ves el ahumado del orégano y del tomillo?

Y el caldo está bueno.

Muchas gracias, porque si lo has hecho tú

te contrato para los domingos. Contratado.

La que me ha caído.

Julita, ¿cómo es tu vida después de este documental

que te ha convertido en una estrella de cine?

Pues mi vida completamente corriente.

Como soy actriz me levanto tarde.

(RÍEN)

Completamente tarde. A la hora que me da la gana.

A las doce, a la una, cuando quiero.

Y pienso: "Pero qué horas de levantarme."

Y digo: "No, porque soy actriz."

Y como siempre las actrices yo me acuesto tardísimo.

Cuando quiero, a las dos, a las tres.

Y me levanto cuando quiero.

Porque soy actriz y tengo que aprovecharme.

¿Tú qué pensaste cuando tu hijo te dijo que iba a hacer

una película sobre vosotros? Pues yo me asusté.

Totalmente asustada. Porque... por que no.

Lo pasamos muy bien también. ¿Qué?

Que lo hemos pasado muy bien. Bueno, sí.

A las doce de la mañana venía a hacerme preguntas.

No lo repitas, ¿eh?

¿Y te paran por la calle? ¿Te reconocen?

Ay, sí. Bueno, hacen así:

"Ay, Julita, qué ilusión. Julita de mi vida."

¿A ti te gusta la película, Julita?

Me encanta. No mucho.

Ahora me gusta más.

Ahora me gusta porque a la gente le gusta.

Y porque al gustarle a la gente, la gente me quiere.

Claro. Y como me quiere

y yo quiero que me quiera mucha gente

pues he conseguido que me quieran miles de personas.

Que es lo más maravilloso que hay en el mundo,

que te quieran. Es verdad.

Vamos a por el segundo. Vamos a por el segundo.

Ya no sabemos lo que va a pasar.

Este está muy bien,

pero yo te hago correcciones para la próxima vez.

Bueno, Julita, a ver si este te gusta un poquito.

Vamos a ver.

Esto tiene mejor... Pastel de pescado.

¿Te parece bonito el emplatado? Sí. Es muy bonito. Muy bonito.

Vamos a encontrar algo positivo. Me faltan los tenedores.

Qué bonito. Oye, por favor.

Estas cosas modernas con tanto floripondio

y cositas ahí de hidrógeno y tal y cual.

Muy bonitas. Pero donde estén las judías con chorizo,

que se quiten estos modernismos.

Pues mira. Hemos hecho el suflé.

Fíjate que hay varios tipos de caviar.

Hay un caviar como de limón. Dentro metido.

No, aquí. Mira, hay un caviar de pescado, que es el naranja.

El de encima es como de limón.

Y hay otro caviar que es de wasabi,

que está por aquí. Hay de varios tipos.

Venga. ¿Por dónde empezamos? La idea es esta:

coges la cabeza. ¿Con la mano?

Sí. Y haces así.

A ver qué tal con la mezcla de sabores.

Buenísimo.

Dime algo bonito de tu hijo Gustavo que no sepa nadie.

¿Bonito? Tiene tantas cosas bonitas, tantas.

Empieza. Es muy cariñoso, muy cariñoso.

Muy atento conmigo.

Me meten unas cañas... (RÍE)

Que me quedo helada. Mete cañas, ¿sabes?

¿Qué te dice? ¡Huy! Las cosas de comer.

Me obliga a desayunar todos los días

medio litro de agua con unas gotas de limón.

Muy bien. Eso es buenísimo para el hígado.

¿Qué más? Es artista, artista desde que era niño. Muy cariñoso.

Me lo he comido a besos.

Y decía mi hermana: "Lo estás inutilizando.

Lo estás inutilizando, porque eso es demasiado".

Y era tan mono con el pelito rubio, muy rubio.

(Canción "Mother" de Cocoon)

¿Por qué querías tener tantos hijos?

Éramos dos hermanas nada más.

Nos llevábamos cinco años. Yo nací antes de la guerra

y mi hermana después de la guerra.

Y luego, por los estudios, no estábamos juntas.

Y no había niños en mi casa. No había niños.

Y entonces, yo quería tener muchos hijos.

De tantos, tendré niños, ¿no?

He tenido una proporción muy buena: Cuatro niños y dos niñas.

¿Cuántos años llevas con tu marido, Julita?

58. ¡Toma castaña!

Más tres de novios.

61.

Nos hemos llevado muy bien. Ahora discutimos más.

Pero, bueno, la mala soy yo, porque él es bueno.

Entonces, discutimos porque yo me meto con él.

Le digo: Tienes que comer esto.

¿Por qué te comes ahora tal cosa? Cómete lo otro. Y me enfado.

Pero luego le pido perdón y le doy un beso.

Cuando lo conocí, era muy guapo.

Pero más que guapo, tenía encanto.

Se tenía que ir a una procesión, que a mí no me gustaban

las procesiones, pero bueno. Se fue a una procesión

y tenía que ir a vestirse de nazareno.

Y, entonces, yo puse una carita. Bueno, no sé cómo la puse,

pero dije: ¿Y ahora te vas?

Y, entonces, al día siguiente se me declaró.

Me dijo: "Pues me gustas mucho.

¿Quieres que establezcamos una relación amorosa?"

Digo: ¡Huy! ¿Y eso qué es?

Una relación amorosa. Pero al día siguiente

me llevó a una finca que tenían sus padres.

Era La Pascua.

Y llegué allí. Yo ya... Ya habíamos dicho que sí.

Y llego allí y pasa un caballo

y se tira al caballo, se lanza al caballo sin estar...

Sin llevar montura. Sin montura ni nada. Se tiró.

Digo: Este es un fuera de serie. ¿Pero cómo será este hombre?

Él da pocos besos ahora.

No sé por qué da pocos besos. Es la edad. Tiene 84 años.

Pero no importa.

Cuando hierve el amor, hasta los 80 puede hervir.

A los 90.

Fue el ideal de mi vida papá. Y sigue siéndolo.

Tú tenías tres deseos: tener un mono,

tener muchos hijos y tener un castillo.

Y has conseguido los tres. Sí.

¿Y alguno más? Pues miedo me da.

Porque si tengo uno, se me cumple.

Escribir un libro. No. Escribir un libro, no.

Que me dieran un premio. O sea, por ejemplo...

Pero antes tienes que escribir el libro.

No, no. Pero tenéis un Goya.

Más premio que un Goya... Pongo la televisión y que ponga:

"Premio Planeta Julita Salmerón".

Eso me volvería loca. ¡Ay, qué bonito!

Loca me volvería. Premio Planeta. ¿Y sin haberlo escrito?

Sin haberlo escrito. Yo he aportado mi importancia.

Todo el mundo: ¡Julita! Le han dado el Premio Planeta.

¡Qué maravilla! Con el documental

vives algo parecido. Un Goya no está nada mal.

Y todos los premios que os dan.

Se lo han dado a él. Se lo han dado a la película

y tú eres la protagonista.

Hemos hecho un buen tándem creativo.

Pero esta película sin mí, no hubiera triunfado.

Y yo sin ti, ¿qué estaría? ¿En casa haciendo gazpachos?

A ver qué haría. Manchegos.

14 años grabando una película, ¿esto cómo se come?

Te has traído un tupper.

Pero si traes el tupper y el tenedor.

¡Pero bueno! Oye, niña, a ver.

Que tú no te lo has comido todo. Venga.

Enchufa aquí. Pínchame.

Ahí, pincha.

¿Llevas siempre el tenedor encima? Siempre.

Es una forma de defensa también.

Porque si se acerca alguien... Bueno, ahora ya

no se acerca nadie en plan de tocarme.

Voy a seguir comiéndome esto.

Julita, que falta el postre.

Es un postre suculento. Déjala que ella rebañe.

Coge el plato. Venga.

Venga. Bueno.

Muy bien por la cocinera. Traemos el postre, Julita. Venga.

No digo nada porque como estáis grabando.

Ahora como pan sin que mi hijo me vea.

Lo pelo. Lo pelo completamente.

Me como las semillas.

¡Hum!

Me voy a comprar una planta de marihuana.

Que es preciosa.

Te he oído. ¿Cómo que te vas a comprar una planta de marihuana?

Flan de huevo. Como el que hacía yo. Sí.

Flan de naranja. De naranja.

Muy rico. A ver qué tal.

Lo habéis desmoldado un poco mal.

¿Ah, sí? ¿Lo hemos desmoldado mal?

No se desmolda así. ¿Para qué quieres

una planta de marihuana? Quiero una de marihuana.

¿Has fumado marihuana? No. Pero pienso fumar.

O sea, quiero tener una planta de marihuana

porque es preciosa. La he visto en Internet. Preciosa.

¿Para qué quieres una? Para saber lo que se siente.

No es muy recomendable en el sentido

de que es un poco alucinatoria a veces.

Yo quiero tener alucinaciones.

Julita, ¿qué más alucinaciones? Si has tenido una vida

que es una montaña rusa. Pero me ha faltado eso.

El castillo. Primero heredas. Luego te arruinas.

Luego sueltas el castillo.

Luego tienes todos los hijos del mundo

con tropecientos novios y nietos.

¿Eres capaz de resumirme en una frase

lo que ha sido tu vida?

Mi vida ha sido, fundamentalmente...

He hecho lo que he querido.

Y lo que he querido bien hecho.

He trabajado muchísimo.

Pero no me he dado cuenta que trabajaba.

O sea, trabajaba pero como el trabajo

era mi vocación y lo que quería,

pues no ha sido trabajo. Ha sido maravilloso.

Pero, claro, ahora me doy cuenta a las horas que me levantaba,

a las horas que me acostaba,

y he dormido poco. Por eso ahora duermo

todo lo que quiero. ¿Y te gusta tu hijo como actor?

He visto pocas películas de él.

Porque hay muchas con escenas de cama.

Claro. Entonces, no las ve. Las de cama no.

Si no ve las de cama, no ve el 80%.

Vi una con una chica desnuda.

Yo no sé. Por ahí había una chica desnuda.

Enseguida papá y yo lo apagamos.

Apagamos todo. ¿Y te alegras del éxito

que tiene tu hijo con la película? Me encanta.

Me encanta. ¿Me merezco menos o más?

Más. Mucho más. ¿Ah, sí?

¿Por qué? No sé. Porque, oye, soy tu madre.

Pues porque me parece que debes tener más.

Y ahora ha sido fenomenal. Yo por ti, yo te digo...

Pues no sé. Si quieres, hago otra película por ti.

Por mí ya no. Yo quiero terminar bien.

Como estoy terminando bien,

no quiero estropear la cosa. Ya.

Segundas partes nunca fueron buenas.

Mejor quedarnos así para siempre.

¿Le estás proponiendo hacer otra segunda parte?

No. Pero se había hablado de hacer una serie.

¡Uh! Yo series no quiero hacer.

¿Por qué? Porque no me gustan.

¿No te gustan las series de televisión?

Las series no. Mira, ya sale Julita, la del mono, otra vez.

Cambiad de... ¿Y qué te dijo Carmina

una vez que te la encontraste? La madre de Paco León.

Pues que no se ganaba con el cine.

Que no se gana ni un duro. Dice: "De esto, nada.

Lo que hay que hacer, son anuncios".

Anuncios. ¿Qué anuncio voy a hacer yo?

Dice: "Haz uno conmigo".

Digo: ¿Qué anuncio? Y dice: "De compresas".

(RÍE) ¿De compresas?

Pero estas eran compresas para personas mayores.

Digo: No. Yo no puedo hacer un anuncio que no siento.

Efectivamente. No puedo hacer un anuncio

de algo que no siento. Dice:

"Yo me hago pis encima" Digo: Pues hazlo tú.

(RÍEN)

Yo no me hago pis.

Mira, Julita. Tú te mereces un homenaje y cien.

Eres una mujer diez, brillante, maravillosa, buena.

Muchas gracias. Una mujer fascinante,

que tienes a todos con la boca abierta.

Gracias a ti por haber venido y por habernos dado

este rato tan precioso, que ha sido una maravilla.

No es por nada. El regalo ha sido para mí.

Muchas gracias. No creo que haya sido para tanto.

Has picado el anzuelo de tu hijo. Es para tanto.

Te lo digo de corazón. Mira que me llevo el pan.

Llévatelo. Abre el bolso y llévate el pan.

Me llevo el pan. Venga. Llévatelo para luego.

Pincha. Anda, mira tú ahora. Di que sí.

Mételo en el tupper, que para algo lo has traído.

Yo me llevo el pan. Di que sí.

Te ayudo. No importa. Para mí, los bordes.

Y para las gallinas, lo de dentro. Muy bien. Perfecto.

Muchas gracias. Muchas gracias por la cena estupenda.

Sobre todo, el amor con que la habéis hecho.

Gracias, Gustavo, porque me quieres.

Es una manifestación más de tu amor,

lo cual es estupendo, maravilloso.

Al final de mi vida, pues tengo demostraciones de amor.

Por ti, Cayetana, que eres estupenda.

Además de guapa, tienes unas piernas preciosas.

Me gustan tus vestidos, tu pelito así.

Por favor, Julita. Yo tengo una cosa que...

¿No será otra comida?

Más sorpresas, Julita. El último postre.

Que he escrito una cosa.

(LEE) Mamá, el título de nuestra película,

"Muchos hijos, un mono y un castillo",

eran tus tres deseos y al cumplirlos

me di cuenta que también se cumplían los míos.

Tener muchos hermanos para jugar, un castillo para soñar

y un mono para aprender qué es lo que no se debe hacer.

Gracias por darle tanta importancia al juego,

de niño, de adolescente y también ahora de adulto.

Gracias por no tirar mis madelmanes y clicks de Famobil.

Gracias por obligarme a cuidar de mis juguetes,

recogerlos y guardarlos de nuevo cada día.

Ahora puedo abrir la caja donde siguen guardados

y rebosar de recuerdos.

Supongo que lo que tú aprendiste, nos lo inculcaste a nosotros.

Que los detalles que te han hecho feliz en la vida,

se pueden olvidar cuando la memoria falla.

Pero el detalle, si lo guardas, podrás recordarlo

cuando falla la felicidad.

Gracias, mamá, por darme una eterna navidad

donde los Reyes Magos no me trajeron

oro, incienso y mirra,

sino muchos hermanos, un mono y un castillo.

Gracias, mamá. ¡Muy bien!

¡Oh! Fenomenal. Muy bien. Muy bonito.

Maravilloso, precioso, poético. Tampoco escribo muy bien.

Qué bonito. Lo tengo todo guardado en el alma.

Por eso, agradeceros a todos mis hijos

la cantidad de detalles que tenéis.

No me los merezco. No.

No soy una mujer tan especial como creéis.

¡Ay, Julita! Me voy a levantar a darte un beso

porque ya no puedo más. ¿Porque ya no puedes más

de esta madre? No, no.

Daros las gracias. Muchas gracias, Cayetana.

Te llamas como mi abuela. Me llamo como tu bisabuela.

Una persona tan maravillosa como tú,

ha sabido construir una familia tan preciosa como la que tienes.

Eso creo que es... Tengo una familia maravillosa.

Escúchame. Conociéndote a ti,

ahora entiendo por qué tu hijo es como es.

Lo conozco de toda la vida.

Lo he mimado y querido mucho. Y me ha hecho muy feliz.

Lo has hecho muy bien. Me ha hecho muy feliz

su nacimiento, mucho. Tener hijos es maravilloso.

Comprendo que cuesta trabajo tener hijos, cuidarlos.

Pero luego es maravilloso.

Tener hijo es maravilloso.

Sobre todo, si te hacen cenas como esta.

Gazpacho manchego. Lo hacen con amor.

Me alegro encontrar a alguien que diga abiertamente que es feliz.

Ahora ya soy más feliz que nunca podía haber soñado.

Muchas gracias, Julita, por dejarme compartir

este momento, que ha sido muy emocionante.

Gracias, Gustavo, por haberme hecho cómplice de este homenaje,

que ha sido una preciosidad. Gracias.

Chao.

Un beso.

Cena con mamá - Gustavo Salmerón

24 may 2019

Gustavo Salmerón rendirá homenaje a su madre Julita, protagonista de su premiada película documental: Muchos hijos, un mono y un castillo. Con la ayuda del chef Carlos Maldonado preparan una cena homenaje para la madre del director.

Contenido disponible hasta el 25 de octubre de 2019.

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