Cena con mamá La 1

Cena con mamá

Viernes a las 22.05 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5290781
Para todos los públicos Cena con mamá - Fernando Tejero - ver ahora
Transcripción completa

que con 28 años decidió cambiar su vida radicalmente.

(SUENA "MENU PRACTICE" DE CHRISTOPHER LENNERTZ)

Hoy he quedado con una persona muy valiente, un hombre

que con 28 años decidió cambiar su vida radicalmente.

Su talento como actor nos ha hecho reír a todos y a él, ganar un Goya.

Los que le conocemos bien sabemos que tiene un lado sensible,

que hoy me he propuesto mostraros. Hoy cena con mamá Fernando Tejero.

("Mama Said", The Shirelles)

("Mama Said", The Shirelles)

("Mama Said", The Shirelles)

(RÍE CONTENTA) Bueno, por fin.

Mi niño... Qué guapa, qué alegría de verte.

No te espera aquí. Qué ilusión. Hombres, cómo no iba a venir

a recogerte a mi tierra. No te esperaba, bonito.

Qué guapa eres. Qué ilusión más grande.

Cuánto tiempo sin vernos. Ay, qué bien.

¿Cómo estás? Me hace mucha ilusión

hacerle este homenaje a tu madre. A ver qué tal sale.

Pues bien; contigo, conmigo y con el cariño que nos tenemos...

Claro que sí. Lo haremos fenomenal.

¿Crees que le hará ilusión? Se va a volver loca de ilusión.

¿Nos vamos? Sí, que me has dado una sorpresa...

Y tú a mí. Anda, vámonos.

Ay, estás muy cachas, estás guapo. Y tú, también.

¿Yo, también, estoy cachas? No, tú estás guapa.

(RÍEN)

("Wild Young Hearts", Noisettes)

("Wild Young Hearts", Noisettes)

Hay que ver qué barrio tan bonito y qué bonita es Córdoba;

a estas horas de la mañana se huele el fresco por la calle.

No es porque sea mi tierra pero es una de las ciudades

más bonitas que he visto, por lo menos para mí.

Me parece que tiene un encanto especial.

Es preciosa y te traerá muchos recuerdos de infancia.

Sin ninguna duda, claro. ¿Qué te parece si entramos aquí

a tomarnos algo en un rincón que te va a encantar muy típico...?

Muy cordobés. De mi tierra.

¿Aquí? Sí, aquí, aquí.

("Stand Up", Hindi Zahra)

Mira qué cosa más preciosa y más típica de Córdoba.

("Stand Up", Hindi Zahra)

Vamos al principio, ¿por qué le quieres hacer el homenaje?

Porque creo que cualquier madre, cualquier buena madre,

se merece un homenaje y la mía, si cabe, muchísimo más,

porque ha sido una mujer luchadora, trabajadora...

A mi madre solo la recuerdo, desgraciadamente,

trabajando, criando hijos...

Trabajando dentro y fuera de casa. Sí.

Si echo la vista atrás me da muchísima pena

porque, sinceramente, me hubiese gustado otra vida para mi madre.

¿Cómo la vamos a sorprender? ¿Cuál va a ser la coartada?

Porque ella ni siquiera sabe que estás aquí, ¿no?

No, no. Ella no sabe nada. No lo sabe.

Aparte, llevo sin ver a mi familia; a mis padres y a mis hermanos,

desde... hace tres meses.

Puedes llamarla y decirle... "Mamá, que voy a ir a Córdoba,

vamos a quedar a tomar algo, vamos a dar un paseo...".

Yo creo que puede ir por ahí, sí. Y voy yo.

Vale. ¡Chan! Que va a flipar.

Y tanto que va a flipar, y tanto que lo hará.

¡Hola! Imagínate.

¿Llamamos a tu madre? Vamos a llamarla.

Ponle el altavoz y así... A ver si está en casa.

(RÍE) Este momento es el momentazo.

(Tono de llamada)

Mamá.

¿Qué pasa?

Estoy aquí en Córdoba.

Sí. A ver, te cuento: estoy de paso

porque voy a trabajar a Sevilla y estoy de paso.

Entonces, como tengo tan poco tiempo, la única forma de verte

sería que me acompañases a hacer unas compras que tengo que hacer.

¿Te parece bien que quedemos en el Puente Romano de Córdoba?

Vale, nos encontramos allí.

Un beso, guapa, hasta ahora.

Oye... ha colado perfectamente.

Vamos a tu infancia, ¿cómo recuerdas tu infancia?

La verdad es que la recuerdo... Fue una etapa feliz,

porque estuve rodeado de amor, me sentí un niño muy querido.

Luego, hay partes... más dolorosas;

me refiero, por ejemplo, a los insultos en el colegio.

Yo tenía mucha pluma cuando era pequeño;

de hecho, yo tengo la voz así, grave, ronca,

porque yo forzaba la voz para... No me digas.

Sí, sí. Para demostrar que era... que era un hombre, ¿no?

Que eras más varonil. Claro.

Pero en líneas generales, yo la recuerdo...

En mi casa, en casa de mi tía, donde yo me críe,

yo era un niño querido.

¿Te criaste en casa de tu tía? Sí, me críe en casa de mi tía.

(Melodía de piano)

Bueno, estas cosas... que... que se estilaban mucho en Andalucía

pero que, en ese momento, se veían... bien,

incluso, lógicas, ¿no? Sí, de ayudarse entre la familia.

Sí, mi madre ya tenía tres hijos. Hay dos hermanos míos

que se llevan nueve meses de diferencia.

¿Cuántos hermanos sois? Somos seis.

Mi padre se iba a trabajar a la pescadería y mi madre,

no solo se quedaba al cuidado de su casa y de sus hijos,

sino, que estaba con el bar que tenían en mi misma casa.

Y... Madre mía...

Y, bueno, me mandaron un tiempo con mis tíos.

El tiempo se fue prolongando y fueron trece años.

¡Ay! Yo tenía nueve meses

cuando me llevan con mi tía y estuve hasta los trece años.

De los nueve meses a los trece años.

Sí. No estás con tus padres y hermanos.

No. Entonces, no tienes una rutina...

Porque te iba a preguntar cómo era esa rutina en tu casa;

los juegos con tus hermanos, cómo recuerdas las comidas,

los desayunos, las cenas. Eso no lo tienes.

No lo tengo, no. Claro.

Tengo, por ejemplo, el ir a visitarlos,

que me llevaban mis tíos.

Tengo cumpleaños, tengo navidades, tengo Reyes.

Pero el día a día, la rutina, como dices, no la tengo.

Y eso, en ese momento, tú lo viviste feliz.

Sí. Lo viviste bien.

Yo era un niño muy querido, un niño deseado en esa familia.

Claro, claro. Yo me dormía con la mano de mi tía.

Así. Agarrada, sí.

Pero, llega un momento en que mi tía enferma de cáncer,

yo tengo trece años y... Uf...

Y mi tía fallece cuando yo tengo catorce años.

Y, entonces, yo me tengo que ir con mis... con mis padres.

¿Cómo fue esa época, cómo la recuerdas?

Porque se juntarían... Muy difícil.

Se juntarían varios frentes emocionales.

A mí me gustaba entender y recuerdo arrodillarme en el suelo y decir:

"Me quiero morir yo antes que mi tía".

Pero de verdad, ¿eh? Era...

Era muy difícil encajar aquello.

Claro, porque en un momento en que estás buscando tu identidad,

tu referente, que es un referente poco habitual,

se te va y debes asumir la pérdida.

Vuelves a casa de tus padres y ¿cómo te sientes ahí?

Sinceramente, raro. Descolocado.

Descolocado completamente, yo no...

Yo recuerdo haber, creo que no lo he contado nunca,

yo me dormía, cada noche, llorando. Llorando y...

En casa de tus padres, rodeado de tus hermanos pero solo, ¿no?

Claro. Por ejemplo, en esa época, en el colegio empiezo a flaquear.

Encima, también. Claro.

El tema de tu homosexualidad, en ese momento,

¿lo tenías claro y lo digerías bien contigo mismo?

No... Para nada.

Ni por asomo. Yo huía, intentaba... Yo tuve novias.

Novias tapadera, como yo digo, porque yo no quería asumir...

"Novias tapadera", imagínate, que pobrecitas ellas, también.

Las quería pero no las deseaba. Claro.

Yo tampoco entendía lo que me pasaba, o sea...

O no lo quería entender.

Yo me enamoro de mi amigo de la infancia.

Fíjate. ¿Sabes lo que quiero decir?

Yo lo justificaba diciendo que era cariño, amistad.

Lo justificaba por ahí y estaba enamorado como una perra

de mi amigo de la infancia; además, lo estuve durante mucho.

La primera novia que tuve es porque él se echa una novia

y yo me echo de novia a la amiga de esta.

Para estar juntos. Era una manera de estar juntos.

Y cuando se echó otra novia que vi que la cosa iba en serio,

yo era Juana la Loca cuando la deja Felipe el Hermoso.

Imagínate qué dolor. Sí, te lo juro, era...

Imagínate qué dolor. Sí.

¿Qué significaba ser homosexual en Córdoba con catorce años,

en esa época, o con quince o dieciséis?

Para mí era como estar en una cárcel,

con una tormenta interior que me la comí yo solo

porque yo no se lo dije a nadie.

¡¿A nadie?! A nadie.

¿Nunca? ¿Hasta qué edad? Hasta que me fui a Madrid.

Yo no tuve cojones de decirle a nadie: "Me pasa esto".

A ver, es cierto que mi padre, incluso, mi madre,

saben, porque no son tontos.

"Saben", me hablas de esa época, que lo intuyen, ¿no?

Mi padre me lo preguntó. ¿Ah, sí?

Sí, pero no hubo respuesta, no la hubo.

Ni sí ni no por tu parte. No hubo respuesta, no...

Pero mi amigo Antonio, que hoy sigue siendo mi mejor amigo,

sí lo sabía, claro que sí. Fíjate que siendo mi mejor amigo,

sintiendo que algo raro pasaba,

nunca lo hablamos, fíjate el miedo, ¿no?

Qué miedo, qué época, ¿no? Qué cosa.

Y lo más terrible es que, todavía, hay parte de ese miedo.

Sí, ¿no? Sí, sin ninguna duda.

¿En qué momento te sientes liberado y puedes llevar tu homosexualidad

con normalidad y ser feliz con ello?

Creo que al... al año de llegar a Madrid.

Entré en la escuela de arte dramático con 27 o 28

y ahí me sigo escondiendo.

¡Hasta que me suelto la melena y era un no parar!

(RÍEN A CARCAJADAS)

Qué chollo la capital. Madre mía, ancha es Castilla.

(RÍE) Ancha es Chueca. ¿Por qué no he venido antes?

(RÍEN) Lo que me he estado perdiendo.

¿En qué momento se lo dices a tus padres?

Yo no se lo digo a mis padres.

¿Nunca se lo has dicho?

Ellos se enteran por televisión. Ojú.

Yo decía: "¿Para qué se lo voy a contar?

Les voy a ahorrar un disgusto". Fíjate qué triste.

Entonces, no lo veía necesario.

Pero un día lo hago público en un programa con Pepa Bueno.

¿Cómo decides dar ese paso?

Yo no lo decido, empecé la entrevista y me abrí en canal.

Te prometo que no... que no... iba, pero vamos...

No ibas preparado. Ni por asomo iba a contar aquello.

Claro. Qué va.

¿La relación con tu familia, con tus padres cambia?

No. ¿Con tu madre?

Fíjate, si se lo llego a contar a mis padres

sentados en mi casa,

no lo hubiesen recibido de la misma forma.

Yo creo que... fíjate, ¿eh?

El hacerlo público, verlo por televisión

y ver la reacción del 90% de la gente,

que fue muy buena. Fue buena.

Al sentir que te aceptaban... Efectivamente.

Ellos se relajaron. Efectivamente.

Es curioso, pero yo empecé a ser mejor actor.

¡Ostras, claro! Porque te liberas. Claro, te abres.

Al liberarte das cauce. Empecé a disfrutar más de todo.

En este momento, ¿cómo estás, cómo te sientes?

Pues... igual es un tópico, pero me encuentro

en el mejor momento de mi vida, en todos los sentidos:

físicamente, mentalmente, profesionalmente...

Y se te nota, además, porque lo que eres capaz de dar

es porque te encuentras así de bien.

¿Qué relación tienes con tu madre?

Sé que nunca voy a tener la relación que me hubiese gustado;

me habría encantado tener conversaciones y confianza.

Pero bueno, no es una cuestión de que yo no haya

vivido una época con mis padres. Ajá.

No se trata de eso, se trata de la época;

esa era la forma de vivir,

esa era la forma de transitar por el mundo.

También digo una cosa, si no tenía confianza

con mis amigos para decir: "Me pasa todo esto".

¿Cómo la voy a tener con mi madre?

Pero ahora tengo una relación bonita, basada en el amor.

Yo no le digo a nadie "te quiero", si no lo siento

y cada vez que hablo con mi madre le digo "te quiero".

Bueno. Y no lo hago porque sea necesario,

si no, porque me sale del corazón y me sale del alma,

y porque no recuerdo habérselo dicho a mi madre

a lo largo de toda mi vida.

Qué maravilla que se lo vayas a decir hoy,

que le vayas a hacer el homenaje. Sí.

Cuéntame qué menú has pensado y por qué.

He pensado un menú muy típico de la tierra,

para que todo quede en casa, para que todo...

Hasta lo sabores de lo que vamos a comer

nos recuerde a aquella parte de estar aquí con mi familia.

He pensado en un salmorejo. Qué rico.

El flamenquín. Qué rico.

Que, también, es otro plato típico de aquí.

Y el pastel cordobés.

Todo muy de la tierra.

Todo muy cordobés.

Ya sabes que nos ayuda Carlos Maldonado,

que le da una vuelta al menú que va a sorprender a tu madre.

Tengo muchas ganas de conocerlo. Ya lo sé yo.

Yo estaba en "MasterChef"

todo el rato diciendo: "Que traigan a Carlos Maldonado".

(RÍE) Nunca me hicieron caso.

Es un tipo que cuando lo vi... Mola mucho.

Cuando lo vi en su concurso lo vi tan auténtico

que tenía ganas de conocerlo.

¿A qué mercado me vas a llevar?

Te voy a llevar, posiblemente,

al mercado más antiguo de Córdoba. ¡Guau!

En la plaza de la Corredera. Qué bien.

Mi padre y mi tío estuvieron trabajando en este mercado.

¿Tuvieron puesto de pescado? Claro, es un mercado de abastos,

lo que se llama un mercado de abastos de toda la vida.

¿Nos vamos al mercado? Vámonos.

Venga, me hace ilusión. A mí, también.

Venga, cariño, vamos. Vámonos a comprar.

(SUENA "UP", OLLY MURS FEAT. DEMY LOVATO)

Mira qué maravilla la mezquita, ¿no?

Fíjate... Es una pasada.

Cada puerta es de forma distinta. Qué maravilla.

Una cosa, ¿cómo llevaste pasar de ser anónimo

a ser una de las personas más populares del país?

"Días de fútbol" y la serie se estrenaron la misma semana.

Sí, la serie se estrenó un domingo y hacía unas audiencias...

Hoy es difícil hacerlas. De un 40%, media España la veía.

Un capítulo igualó a un Madrid-Barcelona.

Luego, "Días de fútbol" se estrenó un jueves

y se convierte en la película más taquillera del año; imagínate.

Afortunadamente, casi todo lo que me han dicho por la calle

han sido cosas bonitas. Buenas, sí.

Pero si llevas prisa, tienes un mal día

y no te apetece hacerte una foto, por lo que sea,

porque estamos en nuestro derecho. Sí.

A mí me han insultado.

Y es un arma de doble filo porque el éxito puede confundir,

le ha pasado a mucha gente, ¿no? Por supuesto.

Puedes pensar que eres superior, ¿cómo mantuviste los pies firmes?

Afortunadamente, todo esto me pasa con treinta o treinta y un años,

uno ya ha vivido ciertas cosas y que te ayudan a colocar eso

de otra manera, ¿no? Aunque uno nunca está preparado para eso.

Porque por mucho que te lo cuenten, si no lo vives, no sabes lo que es

ni las cosas que provoca en ti. Efectivamente.

Ni en tu entorno. Eso es.

A veces, se confunde el entorno.

En mi caso... al 100%. Me decían: "Has cambiado"

y yo decía: "Has sido tú, que me miras distinto".

De repente, amigos de la infancia o de la adolescencia,

que no veía hacía veinte años,

llamaban y te invitaban a la comunión de su hijo.

(RÍE) ¿Antes no y ahora...?

Hay cosas que cuesta entender.

Pero, luego, si respiras, bajas...

Las entiendes.

Qué bonita, ¿la calle de...? La calleja de las Flores.

"La calleja de las Flores" Pero sí...

Esto es muy romántico, ¿no has traído novios aquí?

¿No te has paseado por esta calle florida?

No, novias y... y de mentira.

"Novias y de mentira" De mentira.

¿Ahora cómo vas de novios? Bueno, ahora voy ahí...

Tengo un inicio de algo que no sé si...

Si pasarán... cosas o no. A mayores.

Qué bonito es eso. Pero tienes una ilusión.

Sí, sí; eso siempre.

Eso es una maravilla. Pero estoy ahí...

Intentando querer pero sin dejar de quererme yo, que es importante.

Estoy queriéndome mucho, me gusto cuando me miro al espejo.

Has dicho una cosa que es muy importante,

que como te quieres más, intentas cuidarte más.

¿Siempre te has entregado mucho en las relaciones?

Claro, como no me quería, necesitaba que alguien...

me quisiera y que me dijera lo maravilloso que era,

que yo no lo he visto nunca en mí

y... lo necesario que era para este mundo, en fin...

Las cosa que, en un momento dado, nos gustan que nos digan a todos.

Lo más importante, es que te hayas dado cuenta.

Sí. Y que estés en este punto.

Me siento mucho más joven de lo que soy,

sé que me queda mucho recorrido y sé que hace muy poco

empezó lo bueno y, ahora, lo único que quiero es disfrutarlo

y que lo disfrute la gente de mi alrededor.

Empecemos por que lo disfrute tu madre haciéndole esa cenita.

Quien más se lo merece. Sí.

Vamos a comprar. Vamos.

A ver, centrémonos en qué comprar. La lista de la compra.

Salmorejo, tomates, ajo, pan. Un buen pan.

¿Qué pan? Pues hay un pan buenísimo

de aquí que yo hace muchísimo tiempo que no veo fuera

de Córdoba que es la típica telera que es un pan de aquí

que se llama telera. ¿Lo comías de pequeño?

De pequeño, era el pan que se comía en mi casa, sí.

A ver, qué más. Para el flamenquín...

Filete de cerdo. Jamón serrano.

Jamón serrano, un buen queso. Sí, bueno, intentemos

que lo que compremos sean buenos productos

para que no nos echen una reprimenda.

Ni Carlos ni tu madre, vamos. Venga, vamos.

¿Cómo se llama este mercado? Es el mercado de la corredera,

mercado de abastos de la corredera.

(Música)

Ya estamos aquí. Hola.

Hola, qué tal. Buenos días.

¿Es usted la última? Fernando de mi corazón,

yo te conozco a ti, que digo que estás muy guapo.

Muchas gracias. Ganaste con el tiempo.

¿Más guapo ahora que antes? Bastante, muchísimo

y ahora estás más guapo que en la tele.

También es verdad. En la tele pareces mayor.

En la tele me figuran mucho.

¿Cómo te llamas, guapa? Me llamo Transi.

Te voy a dar dos besos.

Que te los mereces. Adiós, Transi.

Guapa, eres un encanto. Adiós, bonita.

Bueno, que me voy, mañana cobrarás que pillo la paga.

(RÍEN)

Si Dios quiere.

(RÍEN)

(Música)

Esta señora tan maravillosa que te dijo que estás

mejor que nunca, ¿te cuidas mucho?

Yo me encuentro mejor que nunca y llevo mucho tiempo cuidándome.

Empecé porque pasé una etapa medio regular de mi vida

fui al psicólogo y me dijo:

"Esto son o antidepresivos o deporte".

Ostras, ¿así de claro? Sí, sí.

¿Y en la alimentación? Igual, estoy pensando

en hacerme vegano, fíjate.

A mí me gustan mucho los animales. Por una cuestión ética y de salud.

Y de salud, sí porque cuando uno empieza a indagar un poco

en qué comemos te horroriza

y a mí me encantaría, sería otro reto.

Otro reto que hay que plantearse e ir a por ello.

Estoy en ello. Hace mucha ilusión conseguirlos.

Conseguirlos. Y demostrártelo a ti mismo.

Hay que comprar jamoncito. Jamón y queso.

Yo tengo un hambre ya, para variar. Y yo también.

La verdad que estamos... El jamoncito, el queso.

Hola, qué tal. Hola, Fernando.

Qué tal, cómo estás. Me alegro de veros.

¿Cómo te llamas? Antonio.

Antonio. Mi padre es Antonio,

mi hermano Antonio, mi sobrino Antonio.

Jolín, tenemos a los Antonios. ¿Conoces a Fernando desde pequeño?

Lo he visto de pequeño que siempre iba detrás del padre.

Ya te digo. Allí en las lonjas.

Qué frío, ¿no? Era muy chico, era un crío.

Qué frío, sí. Qué frío y qué madrugones.

Sí, a las cuatro de la mañana para allá.

Y qué vida más dura. Vaya, vaya.

Antonio, pues queríamos jamoncito serrano.

Sí. Y un queso manchego así entero.

Que no sea muy grande.

Os daré dos cosas de Córdoba que la llevo en el alma.

Mira qué aperitivillo. Madre mía, maravilla.

Cariño, coge. Es jamón de Hinojosa del Duque.

Qué pinta tiene el jamón, Antonio.

Vaya, vaya.

Buenísimo. ¿Y qué vais a cocinar

para que os ponga jamón?

Flamenquín. ¿Para cuántos flamenquines?

Tres. Vamos a hacer tres, sí.

Os pongo la piececita de pan. Sí, por favor, el pan.

¿El pan cómo se llamaba? Una telera.

¿Qué decías tú? Eso, muy bien, perfecto.

Eso es. Y ya me cobras, corazón.

La telera de Córdoba. Eso.

Ya tienes ahí la cuenta. Muy bien.

Perfecto. Pues venga.

Bueno, lo dicho. Gracias y me alegro de verte.

Igualmente. Y que te siga yendo bien

y mucha salud sobre todo. Salud, es lo importante

y alegría que hay que tenerla. Sí.

Gracias, Antonio, venga, chao.

Chao. Adiós, chao.

(Música)

Mira, estamos rodeados de pescaderías,

qué recuerdos te trae esto, amigo. Imagínate.

A qué edad empezaste a trabajar

con tu padre. Con 14 años.

Yo llegué a mi casa y me puse a estudiar

y a trabajar con mi padre.

Llegaste a tu casa, perdona, te refieres de casa de tu tía

a tu casa y te pusiste a trabajar con tu padre en la pescadería.

Él vendía más pescado que Chanquete.

(RÍE)

¿Te gustaba trabajar en la pescadería?

No, me gustaba el contacto con las marujas, las historias

que te cuentan, es también un primer público

al que atiendes e intentas agradar.

¿En qué momento decides cambiar tu vida

para ser actor? Pues después de pensarlo mucho

y de escuchar de mi familia, de mis alrededores, mi ambiente,

mis amigos que estás loco, dónde vas, no tienes enchufe,

no tienes apoyos, qué harás en Madrid,

no conoces a nadie, tras escuchar eso durante

muchos años, hay algo, una fuerza superior

que te dice que tienes que pirarte y esto parecerá muy filosófico,

pero yo cada noche me dormía escuchado a Sabina

y hay una canción, "Con La Frente Marchita",

y hay un fragmento que dice: No hay nostalgia peor

que añorar lo que nunca jamás sucedió.

Ostras. Y eso fue, te lo prometo,

que fue... esa frase que yo habría escuchado

un montón de veces, fue el empujón

para decir: "Tengo que intentarlo".

Igual que las palabras que dices ahora serán un empujón

para alguien en cualquier rincón del mundo.

Ojalá, ojalá. Ya lo verás.

Porque es así. Hay que atreverse.

Es así, has superado un montón de retos.

Ya te digo. No me extraña que estés bien.

Y espero seguir superando, sí.

¿Y cómo fue el momento, cogiste el petate y te fuiste

o hubo una etapa de transición?

Fue poco a poco, fui al cine, vi "Historias del Kronen",

te lo prometo. ¿Qué me dices?

Te lo prometo. Me voy a emocionar yo.

Claro, vi esa película, mira,

vi esa película, me dijo un amigo,

la madre de Juan Diego Botto,

Cristina Rota, tiene una escuela y ahí hay muchos alumnos

de esa escuela. A los dos días llamé,

hice toda la gestión por teléfono. Se me pone el pelo de punta.

Te lo prometo y la primera vez que yo aparecí en la escuela

de Cristina Rota fue mi primer día de clase.

Yo lo gestioné todo en silencio, parecía que cometía un robo.

En secreto. Y yo lo dije en mi casa

como tres o cuatro días antes. Y tus padres, ¿qué dijeron?

Bueno, mis padres pues estás loco, no sabes lo que haces,

aquí tienes un futuro, la pescadería era para ti...

Pero, bueno, también es cierto que mi padre me dijo:

"Si algún día quieres volver, aquí está tu negocio

y estamos nosotros", eso también es cierto.

Y creo que de alguna manera sí me apoyaban porque mi padre

me permitió seguir trabajando con él y yendo a Madrid a estudiar.

Creo que Cristina siempre tuvo muy en cuenta

ese esfuerzo de yo ir y venir y entonces en el cuarto año

me becó, luego me enteré... O sea, venías a trabajar

a la pescadería e ibas los fines de semana.

Tres años. Tres años así.

Entonces, estoy convencido de que me apoyaban a su manera.

Y ahora tu padre está muy orgulloso de ti.

Ahora mi padre creo que está feo lo que voy a decir

por mis hermanos pero creo que es posible

que sea del que más orgulloso está.

¿Y con qué dinero te fuiste a Madrid?

¿Tenías algo ahorrado? No, me fui, sinceramente,

con una mano atrás y otra delante.

Yo seguía trabajando con mi padre, mi padre me daba...

Un dinerillo. Pero era como el refrán:

Este pan para este queso y este queso para este pan.

¿Y en Madrid trabajaste también?

En Madrid trabajé en una pescadería.

En una pescadería. Y yo tuve de clienta a Paz Vega.

A nuestra amiga Paz Vega. A nuestra amiga Paz Vega,

ay, qué gracia. O sea, has sido pescadero

de Paz Vega y años después compartiste con ella cartel.

Totalmente, fíjate qué fuerte la vida, las cosas tan preciosas

que te prepara el destino y que...

Qué gran decisión tomaste y cómo puede cambiar la vida.

Ya te digo. Ojalá te escuche mucha gente

y le sirva esto para salir volando,

extender las alas y luchar por sus sueños.

Ojalá porque creo que tu historia

sirva para mejorar otras historias, eso es fabuloso.

Bueno, pues ya estamos aquí.

Voy a dejar aquí el bolso. Vale.

Que no moleste.

(Timbre)

Debe ser Carlos.

Abro yo, ¿no? Ábrele, sí.

Hey, Fernando. Pero bueno, Carlos.

Me cachis en la mar. La de tiempo que llevo esperándote.

Qué dices, qué ganas tenía de conocerte.

Pues anda que yo a ti. Qué grande eres, soy fan tuyo.

Y yo tuyo. Encantadísimo.

Y yo tuyo que no te lo puedes ni creer.

Oye, qué tierra más bonita. Puedo presumir de haber nacido

en una buena tierra, sin duda. Bueno, pasa.

Vamos allá. ¿Y Caye, vino por aquí?

La tengo castigada en la cocina. Mi Caye, qué pasa.

Casi me como las uvas.

No fastidies que no tenemos para más.

Bueno, ya estás contento. Sí.

Que llevas toda la vida esperándolo.

Sí, ahora me interesa menos porque se ha casado.

(RÍEN)

Da igual, eh, no pasa nada. Haciendo "MasterChef"

se le escuchaba: "Traedme a Carlos Maldonado".

Totalmente, sí. Bueno, qué te parece el menú

que eligió Fernando. Muy bien, muy de Córdoba,

muy tradicional. Haciendo honor a la tierra

que estamos, creo que... Y me dijeron que las mujeres

mayores de Córdoba, su "hashstag", por decirlo así

es salmorejo, salmorejo tradicional.

Hombre, mi madre hacía... Ya hace mucho que no me lo hace,

pero mi madre ha hecho toda la vida un salmorejo de 10.

O sea, hay que superar el salmorejo de la señora Maruja.

Madre mía. Aquí tenemos siempre esa cosa

no superar, pero sí igualar el nivel de la mamá

que es un nivel siempre muy alto. Lo haremos diferente.

A este menú tan de tu tierra le voy a dar mi toque,

empezaremos con un salmorejo cordobés con gelatina de jamón

y yema crujiente, continuamos con un flamenquín

con crema de queso y uvas

y terminamos con un pastel cordobés,

le damos un formato de mochi y de hojaldre.

Vamos a arrancar, nos ponemos los delantales.

Ay, los delantales. Qué bonita.

Qué cosa más bonita. ¿Te acuerdas de ponértelo o qué?

Sí, hombre, sí. Si no me acuerdo de ponerme un delantal.

¿El blanco o el negro? Mal, mal.

A ver, qué habéis traído. Pues tomatitos...

¿Quieres que probemos el queso?

No lo dudaba, dale, trincha, trincha.

Vamos a probarlo.

El queso me flipa.

Oye, Fer, tu experiencia en "MasterChef" cómo la recuerdas.

Pues la recuerdo muy bien, es cierto que tengo el instinto

competitivo muy desarrollado, me costó asumir que no gané.

(RÍEN)

¿De verdad me lo dices? No. Que no gané, no, pero....

Yo me gustaría haberme quedado contigo en la final,

pero luego yo hice... Hice, o sea, fui yo.

Con mis mosqueos, con mi competitividad,

pero, evidentemente, te sale el genio, el carácter,

porque yo no quería perder.

Madre de mi vida.

Este hilito... Venga, Manuel,

que estás con nosotros,

deja de pensar en tu mujer un ratito.

-Capitán, veo mucha dispersión aquí.

-Es que Manuel piensa en la mujer. No, eso para nada,

qué te falta, venga.

-Como perdamos, te reviento la cabeza.

Por otro lado es cierto que me sentía un privilegiado

porque sentía que yo al jurado le molaba.

Sí, sobre todo a Jordi.

¿Has probado? -Yo, sí.

-Es una sensación en la boca sin más.

Si le quieres dar un poquito más de comer

que a mí no me molesta.

No, si me quiere invitar a cenar también pude.

Bueno...

(RÍEN) No, Jordi al final

se atrevió a decir: "Date caña que eres

mi caballito ganador" y que diga eso un miembro

del jurado, cuidado.

Y entonces, por esa parte también me obligaba un poco más

y decía: "Joder, tengo que emocionar a Jordi

que quiero cocinar bien".

Pero es que yo lo de competir yo...

Mira, lo recuerdo pasándolo fatal, Carlos, lo pasó fatal.

Yo que lo conozco, que lo conozco de toda la vida,

lo veía sufrir, lo que es sufrir, sufrir.

Un puntazo. Sí.

Sí, pero lo pasaba muy mal. Lo pasó mal, sufrió, lo pasó...

A ratos, no siempre. Pero decía:

"De esta me voy al psicólogo". Fernando.

(Aplausos)

Fernando.

Ojú.

Qué pasa, Fernando, ¿no te lo esperabas?

Sí, la verdad es que sí.

(Risas)

¿Y por qué lloras? Pues porque me emociono.

Lo has procesado. Lo procesé muy bien.

Ahora hablas de ello muy relajado. Y ahora lo volvería a hacer.

Fíjate. Lo volvería a hacer y ganaría.

Ahí va. (RÍEN)

Podemos seguir hablando mientras nos das órdenes.

Si estuviera mi madre diría:

"Para hablar no hace falta tener las manos paradas".

Eso es, pues yo digo lo mismo.

A ver, qué hacemos. Vale, empezamos por el postre.

¿Vale? Que es lo más costoso para hacer la masa mochi.

Hacéis esto y yo saco los ingredientes.

Esto tal cual. Lo estiramos un poco.

Vale. Lo estiráis, laváis los tomates

y los echáis en un bol.

(Música)

¿Qué más tengo que poner? Pan, este tipo de pan.

Este era el pan que comía de pequeño.

En Madrid esto no lo vi en ningún lado.

No sé si estoy echando mucho.

Un poco de más, no se pueden cerrar.

(Música)

Hum, ¿te consideras una persona maniática?

Me considero un atormentado. (RÍEN)

Le doy a todo muchísimas vueltas, pienso que nunca hago nada bien.

Ya somos dos. Las comidas de tarro,

macho, ¿por qué, por qué tanto?

¿Cómo llevas las críticas? ¿Sabes? Yo, una de las primeras

películas que hice, hice "Los lunes al sol",

hice "Días de fútbol", que ahí tuve críticas cojonudas

en las primeras, pero luego hice "El penalti más largo del mundo"

y tenía en mi casa como cinco críticas,

cuatro buenas y una mala.

Tampoco era tan mala, pero llamé a mi representante

y le dije que no quería dedicarme a esto,

este machaque. Las críticas son como los premios

que dices: "No importan", pero cuando te los dan...

¿Cómo no importan? A mí me hunden.

O sea, me hunden, o sea tengo 100 buenas

y una mala y solo pienso en la mala.

Solo piensas en la mala, sí. Solo en la mala.

Y por mucho que digan... Y no te la quitas.

No. Y no sé si es inseguridad

o tiene que ver con nuestro oficio. No hay que leerlas.

No hay que leerlas. No hay que leerlas.

Es muy complicado y no son solo los críticos

ya llevando mal esto de las críticas o profesionales,

las redes sociales, ¿qué?

Estas críticas de redes sociales. Esto es un temazo.

Las redes sociales la cagué un par de veces

que tampoco la cagué. La cagaste por qué.

Bueno, porque igual te insultan y tú respondes y luego...

Porque eres un ser humano. Efectivamente.

A ti te puede gustar mi trabajo o no,

pero mi forma de ser. ¿Quema?

Mucho. Pues no lo toqué de milagro.

¿A ver? Te lo... Huy.

Host... Pero si te he avisado.

Te acabo de decir que quema. ¿Para qué tocas?

¿Por qué tocas? Había entendido que no quemaba,

esto no quema, madre mía, qué guantada te pegaba ahora.

(RÏEN) En la mejilla.

Te quemaste, cariño, ponte una pomada o algo.

Nada, un tío duro me cachis en la mar.

Madre mía. ¿Y con esto qué hacemos?

Lo reservamos. ¿Y qué te pasó

en las redes sociales? Que no me enteré.

Mira, venía una vez del dentista,

me pilló una caravana y me da por meterme en "Twitter".

En ese aburrimiento de parada de la caravana me meto

en "Twitter" y, de repente, leo: "Fernando Tejero

es un rojo de mierda, muérete de SIDA".

Y yo cogí, le respondí y fue tres días "trending topic".

Entonces, dije ahí: "Soy Fernando Tejero,

tengo esa ideología, soy homosexual y quien no lo acepte

que me coma el higo". Sí, a ver, es una frase hecha,

¿pero sabes qué pasa, que lo volvería a hacer? No.

¿Pero me arrepiento? En absoluto. Es lo que me salió en ese momento

y no le falto el respeto a nadie, ¿por qué me lo faltan a mí?

¿Dónde pone que yo por dedicarme a una profesión...?

Cara al público. Cara al público, tengas el derecho

de insultarme y desearme la muerte.

Sí, es un poco fuerte, sí. Chapó, tienes toda la razón.

Es un poco duro. Y dicho esto...

Háblanos de cocina.

Vale, pues haremos la versión del pastel cordobés,

pero en formato mochi.

Nada de hojaldre ni pasta quebrada ni nada.

El mochi... Ese es el apellido de un cantante

que tú no conocerás, Juan Erasmo Mochi.

¿Te acuerdas? Yo es que tengo más años que un bosque.

¿Nunca probasteis un mochi en un japonés?

No. Un mochi, igual lo he probado

y no sabía qué era. Es como un bizcochito, una masa,

normalmente, es dulce y se compone de una harina

de arroz glutinoso y nosotros lo estamos haciendo.

Añadimos el agua con el azúcar en la harina de arroz.

Esto sigue siendo harina de arroz glutinoso.

Joder, cómo espesa esto.

Otra cosa que antes hablábamos de las redes sociales....

No soy muy fan de ti, esto sonará muy feo,

pero vi una foto tuya. Y yo, pensamos lo mismo.

Pensamos los dos lo mismo,

se nos apareció una foto tuya en muy buen estado.

Enseñando el culo. Lo que menos se ve

en esa foto es el culo. Pero sí es cierto

que tengo muy buen culo.

Toda la vida me he considerado un tirillas con...

Más feo que un pie y entonces yo reconozco

que con los años estoy cada vez mejor

y lo luzco qué quieres que te diga.

Claro que sí, vamos a aplaudirle. Toma, ahí, ole.

(APLAUDEN) Esa autoestima.

(Música)

Vamos a preparar el flamenquín, empezaremos por la tapa,

esto es la tapa del cerdo, vamos a espalmar.

Los haremos de jamón,

queso y tú, Caye, vas a cortar las setas.

Venga, vale. Las setas que tengo por ahí

y lo cortamos muy fino. Pareces que lo haces con rabia,

¿qué piensas, Fer, tienes muchos enemigos o no?

Bueno, si los tengo tampoco les presto mucha atención.

La verdad es que no me interesan.

A ver, evidentemente habrá gente que no le caigo bien,

afortunadamente, claro, porque si no seríamos imbéciles

si le gustásemos a todo el mundo. Sí, pero asumir o entender

que no le puedes gustar a todos esto es complicado.

Por lo menos a mí me cuesta. Hombre, claro que sí,

pero, bueno, estoy concienciado con que eso es así

y sirve, sirve muchísimo.

Por ejemplo, a mí me gusta el flamenquín y a ti, no, ¿sabes?

Y no por eso el flamenquín deja de ser

un plato maravilloso. Sí. Es verdad.

Es la postura más lúcida. ¿Cómo has conseguido asumirlo?

Yo, como sufría tanto con eso, tomé las riendas

y dije: Voy a ir a terapia a que me lo expliquen.

Porque yo es que soy... Ahora menos,

pero he sido un sufridor nato.

Sí, sí. Afortunadamente, con la edad,

he ido colocando cosas y gestionando cosas

que me han hecho ser mejor persona. Me siento un privilegiado.

Mira cómo huele. Qué rico. Qué bien huele.

Esto lo vas a meter aquí. Mira.

Qué maravilla. Qué maravilla esto, Charlie.

Enroscar. A ver si la vamos a liar.

Yo creo que lo deberías enroscar.

Esto es como un nigiri. Esos son las patas de un flamenco.

Si eso es como un...

Este se enrolla muy bien. Lo enrollo como nada.

Madre mía, Carlos.

Te has metido en un jardín.

(RÍEN)

Id a poner la mesa, que me estáis entreteniendo.

Vale. Vamos a poner la mesa. Fenómeno.

(RÍE) Por favor. Madre mía.

(Canción "Zou Bisou Bisou")

Está preciosa la mesa. Me encanta. A mí me gusta mucho también.

Vamos a decirle a Carlos que lo hemos dejado precioso,

que siempre se preocupa mucho.

¡Ay, qué mesa más bonita! Muy bonita.

Nos ha quedado superbonita la mesa.

Os ha quedado bonita, ¿no?

No esperaba menos. Por favor.

A ver el emplatado. Os voy contando.

Vamos a empezar por el salmorejo cordobés.

Mirad. En plato hondo.

No es fácil emplatar. Es sencillito.

Vale. La gelatina del caldo. Del caldo.

Vamos a ponerla de pié.

Dios mío.

A ver si va a decir tu madre: Esto no se pone al salmorejo.

No. No creo. Esto es jamón realmente.

No deja de ser jamón. No deja de ser jamón.

La yema panko. Aquí. Qué bonito.

Ponle tú las flores finales. Hala, venga.

Madre mía. Bueno, a ver.

Ponlas bonitas. La roja la pones

encima de la gelatina. Pones tres brotes más.

Ponemos un par de golpecitos de wasabi por ahí. Tres.

Y lo tenemos. Y vamos a ir con el flamenquín.

A ver. Yo pongo la salsa. Fernando, tú pones el flamenquín.

Vamos a poner tres cachitos.

La salsita de queso os ha quedado de lujo.

Ha quedado muy bien. Vamos a acompañar con setitas.

Venga. ¿Qué más ponemos? Las uvas. Niquelado.

Unos brotes y lo tenemos, ¿vale? Qué bonito, por favor.

Muy chulo. Tengo mucha curiosidad

por el helado. Vamos a poner un mochi

y un helado de pistachos y lo acompañamos con el hojaldre.

Vamos a poner una base de yogur.

Que esto ya es trampa porque ya viene hecho.

Es un pedazo de postre, vamos. Cómo es.

Señores, mi trabajo aquí ha terminado.

Un placer enorme. Me da pena que te vayas.

Soy muy fan tuyo. Yo también

porque eres un tío muy de verdad.

Y muy auténtico. Y a mí la gente auténtica y de verdad,

me parece cojonuda. Me voy a ir con él

porque voy a por tu madre. Muchas gracias.

Te lo agradeceré de por vida.

Espero que guste. Nos vemos en Raíces.

Nos vemos. Venga. Ahora vengo, cariño.

Hasta ahora. Hasta luego.

(Canción "Holdin' Out")

María. ¡Oh!

(RÍEN) ¡Ay, mi niña!

Qué guapa. Te he dado el cambiazo.

Que estás esperando a tu niño y aparezco yo.

Tu niño me manda a mí. Yo me alegro mucho.

Me alegro mucho de verte. Estás muy guapa.

¿Y tu madre? Mi madre está bien, cariño.

Está muy bien. ¡Qué cosa más bonita!

Sé que esperabas a Fernando. Sí.

Me manda a mí, porque te está preparando una sorpresa.

No te imaginas nada, ¿no? ¿Te vienes conmigo?

No me dará un patatús ni nada. No.

Lo que te va a dar, es un ataque de amor.

Cógeme del brazo y nos vamos tú y yo.

Qué bonita es tu Córdoba. Claro que sí.

(Canción "Holdin' Out")

Ya estamos aquí. A ver qué nos tiene preparado

Fernando. A ver qué sorpresa nos trae.

¡Qué nervios! ¿Estás nerviosa? Un poquillo.

¡Ay, madre!

Mira la que te traigo. ¡Ay!

¡Ay, mi niño!

¡Ay! Creía que no te iba a ver.

¡Ay!

Ya está. Qué pronto vamos a llorar.

Qué guapa estás. Mira lo que te ha preparado

tu niño, María. Mira.

¿Qué te parece? Esto es un homenaje,

de los muchos homenajes que te mereces.

Y, bueno, te hemos preparado un menú

con sabores que nos van a recordar muchas cosas.

Y un menú muy cordobés. Aquí, con la ayuda

de mi queridísima Caye.

Y con un cocinero que es Carlos Maldonado,

que nos ha hecho unas versiones de los platos maravillosos.

¿Qué te parece la mesa que ha preparado tu niño?

Si mi niño es artista para todo.

Hombre. Todo lo que vas a ver esta noche,

lo ha pensado tu niño para ti. Así que siéntate aquí.

Siéntate. Te has emocionado nada más verle.

Voy a serviros el menú. ¿Vale? (RÍE)

Os dejo ahí en buenas manos a ambas.

Te has emocionado al verle, María. Muchos días sin él.

Ya ves. Y lo recuerdo todos los días.

Todos los días piensas en él, ¿no?

¿Qué estará haciendo? ¿Estará bien?

Te brillan los ojitos. Y allí tan solo.

Aunque tiene muchas amistades, pero...

Ya. No es lo mismo, claro, que tenerte a ti

o tener a su familia. Claro que sí.

A ver. Aquí está el primer plato. ¡Hala!

Este para tu madre. Venga. Para mi madre.

Mira. Qué cosa más rica. Salmorejito. Qué bueno.

Es un salmorejo con yema de panko y gelatina de jamón.

Vamos a probarlo a ver qué tal.

A ver.

Está estupendo. ¡Olé!

Choca, María. Venga. Que hemos triunfado.

¡Hala! (RÍEN)

Ay, qué bien. Sí, señor. Está muy bueno.

Muy bueno. Sí. Está bueno.

(Canción "Life Is Rosy")

Yo quiero saber más cosas de ti.

¿A qué año te casaste? En el 60.

¿Pero cuántos años tenías tú? Ah. 24.

¿Y dónde conociste a tu marido? Pues mira.

En ese tiempo, estaba yo en Puente Genil.

Y una prima de él me invitó a la boda.

Y allí lo conocí. Me lo presentaron.

Me sacó a bailar.

¿Y te pareció guapo ya?

La primera vez, le dije que no bailaba.

(RÍEN)

Y fue a decirle a otra que bailara con él.

¡Anda! Y a esa se la caía la babilla.

Se le caía la babilla por tu marido, ¿no?

Sí. Pues bailó una con ella y otra vez fue a sacarme.

Y ya bailé. Y a los pocos días, nos vamos una noche al cine

sus primas y unas pocas.

Y ya me empezó a tirar los tejos.

¡Que me la como!

Y yo le dije que yo me iba otra vez a Puente Genil.

Yo había venido a la boda. Ah.

Dice: "Bueno, entonces, piénsatelo.

Si te vas, no hay nada que hacer, porque la distancia no..."

El olvido. Y me quedé.

Pero, mujer, que habías ido a una boda.

Ella al principio se resistió, pero luego...

¿A ti qué es lo que te gustó de tu marido?

¿Qué es lo que te...? Mi marido es que era

muy guapo y muy atractivo.

Como tú. No, no, no, no.

Pero tú eres muy guapo, niño. Qué va. No.

Pero mi padre era un pibonazo. ¿Ah, sí?

Mi padre era moreno, el pelo ondulado, los ojos azules.

Salía a la calle y ya las tenía

a todas revolucionadas. Era un prenda "lerenda".

Era un prenda "lerenda". Sí, sí.

Tú, si haces balanza, ¿qué piensas? ¿Has sido feliz?

Yo sí. He sido feliz. Pero de soltera, más todavía.

(RÍEN) Claro.

Me encanta. Claro.

(Canción "Never Forget You")

Y con tantos hijos, que tienes seis,

¿cómo te has organizado tú? Pues mira.

Primeramente, teníamos un negocio de bar.

Yo tenía mucha tarea porque eran seis.

Y muchos los mandaba a casa de mi suegra,

que vivía cerca. Y mi Fernando y mi María del Mar,

que eran más chicos, se quedaban allí en la casa.

Pero venía mi tía, que yo he estado

muchas temporadas con ella también,

y como me veía que tenía tanta tarea

y mi tío me quería mucho, y me dice:

"Maruja, ¿por qué no nos dejas

que nos llevemos al niño un tiempo?"

Cada día me acuerdo más de él...

Digo: Ay, mi Fernando, si no se hubiera ido.

Y su padre lo dice también. Dice: "Mi Fernando no se tenía

que haber ido de nosotros". Pero...

Pasamos muchísimo tiempo... (SE EMOCIONA)

¡Ay, madre mía! Ya está. No llores.

Ya está, cariño.

Y, bueno, y hoy la verdad es que...

Bueno, no... A ver. Yo he sido muy feliz.

Yo he sido un niño muy feliz. Sí.

Me dejó en las mejores manos, que fueron las manos de mi tía.

Y...

No. Yo me emociono, sobre todo,

porque ellos parecen que tienen como una culpa.

Que es que no... Es que no. Porque la vida son circunstancias,

son momentos, son etapas. Entonces, bueno, yo por eso

ahora no paro de hacerle homenajes y de...

y de decirle lo mucho que la quiero.

Incluso en la distancia, estamos juntos.

Y sabemos que nos tenemos los unos a los otros.

Son momentos. Son momentos por una circunstancia

y se hace lo que se cree que es lo mejor.

Y ya está.

Pero de que os queréis más que a nada el uno al otro,

no hay duda ninguna. Ya ves tú.

Vemos el segundo plato, Fer. Claro que sí.

Vamos a por el segundo. Voy a por ello.

Que se tienen ahí las cositas guardadas y salen.

Hacen así, ¡pum! Y sale la emoción.

Hay que pensar lo bueno que se tiene en este momento,

que es el amor que os tenéis. Exactamente.

Aparte, es un hijo que es una joya.

Bueno, pues ya está aquí el segundo plato.

Ahora el segundo plato. A ver qué te parece.

Mira. Por favor. Mira qué cosa más mona.

Es un flamenquín, cordobés también.

Está relleno de jamón serrano, de queso cheddar,

de espárragos y setas.

Y están sobre una cama de crema de queso manchego.

Y luego, tiene también unas setas y uvas.

O sea, que vamos a... Chulo, chulo.

A ver qué pasa. A ver, María. Venga.

Vamos a ver el veredicto de la jueza. La jueza es ella hoy.

Muy bueno. Y en su punto.

Anda. Está estupendo.

¿Y qué te parece tu hijo como actor?

Estupendo.

De los mejores que veo.

Él siempre lo ha llevado desde pequeño eso.

¿Ah, sí? ¿Qué hacía de pequeño para que tú supieras

que quería ser actor? ¿Cómo lo recuerdas eso?

Tendría cuatro o cinco añillos.

Se subían arriba, a la planta de arriba.

Y hacían ellos teatros, se vestían, bailaban.

Y cuando estaba con su padre vendiendo,

no se quería ir a Madrid por no dejarlo solo.

¿Y cómo fue ese proceso? ¿Cómo lo recuerdas

cuando os dijo que se quería ir a estudiar a Madrid?

A mí no me gustaba, pero era su ilusión.

A ti te gusta eso, pues vale.

Mi primo, el hijo de mi tía, era cómico.

Luego, mi abuelo, su padre, tenía una compañía de aficionados.

Eso le viene de mi familia.

Ah. Y su hermano llegó a escribir

hasta obras de teatro. Y luego, a mi tía le encantaba

disfrazarse, se ponía cualquier cosa, bailaba.

Tu tía con la que tú vivías. Sí.

Era ella un festival con patas.

(RÍE) ¿Y tú te hubieras imaginado

en algún momento que tu hijo iba a triunfar como lo ha hecho?

Yo no. Por un lado, lleva la vena artística.

Pero por otro...

Es que ha triunfado mucho. Ya si ha triunfado.

(RÍEN) Ya ves que ha triunfado.

Ha triunfado tela marinera.

No solo ha cumplido su sueño, sino que es un gran actor.

Tú sabes que ha ganado muchos premios

y el premio más importante

que se concede en el cine español. ¿Cuál es?

El Goya. ¿Cómo viviste ese momento?

Ya ves tú. Una alegría muy grande.

Fernando Tejero.

(Aplausos)

Vamos a por el postre, que todavía nos queda un plato.

Vamos a explotar, María. Os vais a ir rodando.

Madre mía. No te ayudo nada. Es para no dejar a tu madre sola.

Venga. Ya está aquí el postre. A ver qué tal el postre.

A ver si te puedes imaginar qué es esto. Mira.

Qué postre más bueno. Es una versión del pastel cordobés,

típico de aquí, con helado de pistacho,

una cama de yogur. De yogur.

Y esto no me acuerdo cómo se llama. El mochi.

El mochi. El mochi. Un mochi famoso.

Así que nada. A ver qué te parece.

A ver. Por ahora, hemos aprobado con nota.

Qué bueno. Está bien.

Está fenomenal. Qué rico.

Me está encantando. Te está encantando la cena.

Fíjate. En esta parte, hemos triunfado.

(Canción "Where You Lead")

¿Cómo ves a Fernando? ¿Le ves feliz?

Yo sí lo veo feliz. Hemos pasado épocas de todo,

más felices, menos felices.

Bueno, pero la hemos pasado. La hemos pasado. Claro.

Exactamente. Aquí estamos.

Sí, sí. Intento estar lo máximo posible

en contacto con ellos. Luego hay veces que llamo

y me entra mucha nostalgia. Sobre todo, en las épocas

que estás trabajando tanto que no puedes venir a verlos.

Y a mí hay veces que hablo con ellos

y se me parte el alma. Te emocionas. Empiezas a llorar.

Es verdad. Siempre acabo llorando.

Hay veces que no los llamo para... Para no llorar.

Para no darles un disgusto. Sí, sí.

¿Tú echas de menos a tu hijo? Claro.

Conforme van pasando los años, más.

¿Tú te esperabas algo así hoy? No. Una sorpresa.

Falta una cosita todavía, me parece a mí.

¿Qué tienes para tu madre, Fer?

Bueno, yo le he escrito una carta.

Que espero que te guste mucho.

(LEE) Querida madre, me rindo a tus pies

para agradecerte el que hayas sido una madre maravillosa,

no solo para mí, sino para cada uno de mis hermanos.

Has sido un ejemplo de mujer luchadora, trabajadora,

dedicada al 100% a tu familia, olvidándote casi siempre

de ti y de tu felicidad para hacernos felices a nosotros,

cosa a veces yo hubiera cambiado.

Te eché de menos en etapas de mi vida.

Pero la vida a veces es caprichosa

y todo se terció de una manera especial.

Pero sé de sobra que nuestros corazones

siempre estuvieron unidos. Este es un día más

del homenaje que continuamente te mereces.

Ojalá hubiese otra vida para regalarnos

más tiempo juntos, más conversaciones,

más besos, más "te quiero",

más abrazos y más todo.

Cada día pido a la vida que disfrutes,

que pienses más en ti, en tu felicidad,

aunque sé que es imposible que dejes de sufrir por nosotros.

Te pienso cada día y cada día te quiero más.

No hay papel para demostrarte mi agradecimiento

y... por la vida que tengo.

Te dedico mi vida y cada momento de ella

hasta los que no estuvimos juntos.

Pero el tiempo que estuve sin ti, me dejaste con las mejores manos,

las manos de la tía Encarna,

que, con tu permiso, la incluyo en este homenaje.

Te quiero infinito y tu hijo está aquí

para lo que esta madre maravillosa necesite. Muchos besos.

Guapo. Un beso.

Bonito.

Que te quiero, mi niño. Y yo también.

¡Ay!

Qué carta más bonita

te ha escrito tu niño, María. Preciosa.

¿Hay algo que quieras decirle tú a tu hijo?

Que ha sido un niño encantador siempre.

Que ha sido muy sentimental.

Que lo quiero mucho.

Y que lo amaré toda mi vida.

Y que a ver si lo puedo ver más.

Pues claro.

Pues claro. ¿Qué te va a pedir? Pues más tiempo a tu lado.

Hay que trabajar menos y dedicarnos más tiempo

a nosotros y a nuestra familia. Lo vas a intentar, ¿no?

Lo voy a intentar. Os voy a dejar que estéis solitos,

porque han sido muchas emociones.

Ya te digo. Madre mía. Adiós, bonita.

Tenemos el corazón encogido.

Pues sí.

Guapa, que me alegro mucho de verte.

Qué bonita eres, con esos ojillos

que tienes que te brillan. Tan chicos.

Disfruta de tu niño. Aprovechad el tiempo

que estéis juntos. Gracias. Muy bien. Gracias.

A ti, guapa. Gracias por todo.

Que te quiero mucho. Muchísimas gracias

por haber recibido este homenaje. Y yo también.

Y que sean muchos más. Sí.

Cena con mamá - Fernando Tejero

21 jun 2019

El actor Fernando Tejero sorprende a su madre con una espectacular cena sorpresa. En el mercado, recuerda su trabajo como pescadero con su padre y cómo tuvo que compaginarlo con sus estudios de teatro. Elaboran para María un menú cordobés lleno de recuerdos.

Contenido disponible hasta el 25 de octubre de 2019.

ver más sobre "Cena con mamá - Fernando Tejero" ver menos sobre "Cena con mamá - Fernando Tejero"
Programas completos (10)

Los últimos 78 programas de Cena con mamá

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Maggie

    Maravilloso el programa, lo estamos viendo de Argentina, Buenos Aires!!!!! Gran persona Fernando Tejero

    26 jul 2019
  2. Carmenlu

    Hermoso programa, lo más lindo es conocer el lado más humano de cada uno de los protagonistas, su sentimiento de amor hacia sus madres, y Cayetana eres increíble, en tus programas el amor es el ganador siempre.

    28 jun 2019
  3. Nelly

    Ummmmm que bonito el programa.... Me gusto mucho.... Lo disfrute.. Y saludos para los tres han estado muy auténticos

    23 jun 2019