Cena con mamá La 1

Cena con mamá

FUERA DE EMISIÓN

Presentado por: Cayetana Guillén Cuervo

'Cena con mamá' es un nuevo formato con Cayetana Guillén Cuervo al frente. Un espacio en el que rostros conocidos rendirán un homenaje a sus madres. Además, se meterán en la cocina junto al chef Carlos Maldonado para preparar un menú que recuerde los sabores de su infancia.

Cada semana, visitarán la casa de un nuevo anfitrión, donde organizarán una sorpresa muy especial. A través de una entrevista personal y una cena espectacular y emotiva para su madre, el famoso dará las gracias por todo lo que han hecho por ellos durante su vida.

De la mano de Cayetana Guillén Cuervo recorrerán los momentos más importantes de su vida preparando todo para la ocasión, harán juntos la compra en el mercado de su barrio, incluso se meterán en la cocina, con la ayuda de Carlos Maldonado, para elaborar un menú que rescate los sabores de cuando eran pequeños. La velada finalizará con una carta muy emotiva que el anfitrión escribirá a su madre por una vida entera apoyándole.

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Para todos los públicos Cena con mamá - Eduardo Casanova - ver ahora
Transcripción completa

Enérgico, imaginativo y talentoso.

Así es el chico con el que he quedado hoy.

Los platós son su casa y la cámara, desde luego,

es su mejor amiga. Es un hombre de piel,

o, mejor dicho, de "Pieles".

Y tiene tanta energía que siente

que el mundo gira a una velocidad distinta a la suya.

Hoy cena con mamá Eduardo Casanova.

(Canción "Mama Said" The Shirelles)

(Canción "Drink About You")

(Timbre)

¡Eh! (RÍEN)

¿Qué tal? ¡Ay, mi Edu! Qué ilusión.

¿Cómo estás? Pues muy bien.

Muy contenta de verte. ¿Paso?

Sí. Vamos para allá. ¿Cómo estás?

Bien. Aquí estaba tomándome una manzanilla.

Que no te veo desde tu cumple.

Desde mi cumpleaños. Una fiesta bien chula.

Una fiesta loca. ¿Pero y esta casa?

¿Por qué no hemos ido a tu casa?

¿Sabes lo que pasa? Últimamente, mi casa

se ha convertido en un plató. Tiene todo el sentido

porque mi casa es un decorado. Claro, a veces, te cansas.

Yo, además, curro en mi casa.

Trabajar en casa es lo peor que te puede pasar.

Te has venido aquí a currar,

a salir de tu casa. Yo hago muchísimo eso.

A mí no me inspira para nada la naturaleza ni la tranquilidad.

Lo que me inspira, es la gente, el barullo, la Gran Vía.

Nos vamos a ir a dar un paseo.

Tenemos que prepararle la sorpresa a tu madre. Me hace ilusión.

Y a mí. A ver qué tal va.

Tu madre es muy sensible. Es muy sensible.

No hay nada que le pueda hacer más ilusión,

que cualquier cosa que le pueda preparar yo.

Lo que sea. Con ese amor que os tenéis

y con esa relación, es verdad.

Demasiado. ¿Por qué has querido rendirle

este homenaje? Mi madre me aguanta tela.

Mi madre me aguanta muchísimo.

Mi madre me acompaña en todos los procesos de mi vida,

en los creativos, en los personales.

Yo reconozco que a veces no soy una persona fácil.

Ahora que estoy escribiendo, es verdad que tengo

bloqueos muy grandes o encierros en mi casa.

Y ella intenta acceder. Ella siempre siente

como que estoy lejos de ella por este motivo.

Pero todo lo contrario.

Es ella la que me ayuda a hacer todo esto.

Se merece una cena, una comida, un paseo.

Se merece todo. ¿Le has dado las gracias

alguna vez, de "mamá, gracias"?

Mi madre y yo tenemos una relación muy estrecha, llevada al extremo.

Mi madre y yo nos damos las gracias 25 000 veces.

Nos decimos "vete a la mierda" 25 000 veces.

Nos abrazamos 25 000 veces

Nos colgamos el teléfono y nos llamamos 25 000 veces.

Nosotros somos un poco todo a la vez.

Pero esto le va a hacer especial ilusión.

Yo creo que sí. Estoy seguro.

Entonces, a ver. ¿Qué podemos hacer para traer a tu madre aquí

sin que sospeche nada? Sin que sospeche

que le vamos a hacer una cena. ¿Qué hacemos?

Lo más fácil es decirle: Mamá, quiero verte.

(RÍE)

No va a hacer falta. Yo, incluso, con que lo piense,

puede que mi madre se presente aquí. Es muy fuerte.

¡Ding, dong! Bueno, en mi cumpleaños.

Estaba en casa y, de repente, me llama mi madre

y me dice: "Cielo, ¿cómo estás?"

Digo: Mamá, ¿no vas a venir? "Ah, como no me has dicho nada..."

Digo: No te he dicho nada porque...

"No te preocupes. Ya estoy". Pitó el timbre y estaba abajo.

¿Sabes? Era muy fuerte. Yo creo que con que la llame

y le diga si nos vemos esta tarde, vale.

Lo que le tienes que decir, es dónde os vais a ver

y voy yo en vez de ir tú y la recojo.

¿Vas tú? Proponle algún plan.

Yo le propongo que vamos al cine. Venga.

Y la recoges tú. Yo la recojo.

Por ejemplo: en tal cine, en el que tú quieras.

Y estoy yo. Me parece lo más.

¿Hago una videollamada a mi madre?

Llámala. Me va a preguntar de todo.

Mami, ¿qué tal?

Estoy aquí, en el piso de la Gran Vía.

He venido a escribir un poco.

Por la tarde podríamos ir al cine o algo hacer.

¿Quieres ver la de "Hereditary"?

Vale.

Pues en los cines Capitol nos vemos esta tarde.

No me lo he tomado esta mañana, mamá.

Me lo tomé anoche y esta mañana me ha dado cagaleras

y prefiero tener anginas a cagaleras.

No me hace nada. No me hace nada. Te lo digo de verdad.

Mira. ¿Quieres que te enseñe las anginas?

No creo que se vean.

Venga. Un besito. Te quiero. Sí. Luego vamos.

Te dejo, ¿vale? Se ha puesto...

Mamá, has puesto en pausa esto.

Pues mira. La primera vez.

No, en pausa. Te veo.

Ya. Bueno, que te dejo.

Está tapando el altavoz. Te quiero, mami. Chao.

Tu madre es que no puede ser más maravillosa.

Bueno, nos vamos a dar un paseo

y así nos despejamos. Me cuentas qué estás escribiendo.

¡Ay, el menú! ¿Qué has pensado?

Lo que más me gusta a mí y lo que más le gusta a mi madre

y que yo siempre le pido que me haga

sea verano, otoño o invierno, es cocido.

No me digas. Sí. Somos muy madrileños.

Pues cocido. ¿Qué más? Torrijas.

Torrijas de postre. Perfecto. También me las hace mucho.

Y un buen jamoncito, que eso siempre va bien.

¿Has cocinado alguna vez a tu madre?

Sí. Le he cocinado muchas veces a mi madre.

Yo es que cocino bien, eh.

Cocinar y leer es lo único que me hace parar la mente.

Yo tengo un problema con eso. Mi mente es un horror.

Es exactamente igual que la de mi madre.

También te salen cosas geniales de esa actividad mental.

Ya. Pero sufre. Venga. Nos llevamos la bolsa,

el dinero y nos vamos. ¿Llevas dinero? Me encanta.

Yo tengo dinero también. Llevo.

Que yo algo he guardado. (RÍEN)

(Música jazz)

Te he traído al paseo de las estrellas.

Tú eres cinéfilo a tope. Sí.

Es una buena forma de definirme.

Recuerdo descubrir el cine con John Waters

y con Pedro Almodóvar.

Pues mira. Pedro también tenía

un enganche con su madre muy potente.

Sí. Y con los personajes de madres.

Con los personajes femeninos,

con los de madres y con su madre.

Supongo que eso me afectó para hacer lo que hago,

que es un referente absoluto.

¿Recuerdas cuál fue la primera película

que viste en tu vida? No tengo ni idea.

Pero la peli que más me marcara, mira,

yo creo que "La ciudad de los niños malditos".

El cine que más me gusta es el cine de terror, de género.

Recuerdo que esa peli me marcó mucho.

¿Y qué tal si tuvieras una estrella por aquí?

Los premios hacen mucha ilusión. Sí.

Yo pongo la mano y que me hagan la foto.

No es mi meta, pero si me la ponen, pues me alegro.

(CANCIÓN) #Ya era hora. Ahora me toca a mí.#

#Ya era hora. Ahora me toca a mí.#

#Harta de ir para acá y para allá

#con mis niños a cuesta y la casa colgando.#

#Ahora decido por dónde ando.#

¿Cuántos años estuviste tú en la serie?

En la serie estuve como diez u once años.

Entré con 12. (EXCLAMA)

Lo que es toda una vida. Toda una vida. Era una niña.

Exactamente. Porque creciste ahí.

¿Tú crees que eso te ha hecho bien o mal? ¿O qué?

Pues, bueno, un poco de todo.

Cuando tú tienes 12 años y empiezas la preadolescencia,

la adolescencia, es un momento donde aprendes a tener

todo tipo de relaciones sociales, las primeras parejas, el cole.

Toda esa parte social es muy importante.

Y es una parte que yo nunca tuve.

Yo dejé el colegio muy pronto.

Dejaste el colegio, ¿y cómo continúas estudiando?

A distancia. Teníamos una profesora Mari.

Y también el colegio a distancia.

Entonces, hay una parte... Es peculiar.

Es muy peculiar. Y hay una parte que te condiciona

clarísimamente en tu madurez respecto a lo social.

¿Por qué? Cuando tienes 13 años,

es el momento de hacer tus amigos en el colegio,

tu propio grupo. Aprendes a relacionarte.

Yo no tuve ese aprendizaje.

Lo tuve desde otro punto de vista. Mi mejor amigo es Paco León.

No creo que me hubiese sentado bien el colegio

y luego, una carrera. No es el tipo de vida

que he nacido para tener.

¿Te consideras un niño prodigio?

No. He hecho cosas antes de tiempo.

Toda la vida. Cuando empecé a actuar, a dirigir.

Y en mi vida personal también.

Pero sería un poco ególatra por mi parte

denominarme niño prodigio. No lo he sido. No lo soy.

Simplemente, yo lo decido todo sobre mí.

He tenido cosas buenas y cosas malas.

Pero ha sido mi propia decisión.

(Canción "Le Long De la Route")

¿Tú recuerdas cuando eras anónimo o se te ha olvidado?

No me acuerdo. Es verdad. Es que me encanta.

Anónimo. ¿Eso qué es? Empecé a ser conocido a los 12.

¿Qué tipo de vida tiene un niño hasta los nueve años?

Pues el cole, la familia.

Hay poco relativamente ahí. Cuando empiezas a ligar,

a conocer gente, a formarte como persona,

es a partir de esa edad. Todo se ha formado

con ese factor, el de la fama.

Al fin y al cabo, te acostumbras a vivir con la fama

y la normalizas. Yo salgo a la calle

y tengo claro que mis tiempos

de ir a un sitio a otro, no son los mismos.

Y tengo claro que mis relaciones personales,

tanto de pareja como familiares, no son las mismas.

Formas tu vida en base a eso. Te digo una cosa.

No hay nada que más me guste que andar por la calle.

Cuando me dicen: "He visto tú película",

ahora estoy más relajado, pero cuando la saqué,

que me había costado tanto esfuerzo,

me emociona mucho. Abrazo a la gente y le digo gracias.

A la gente le gustas. Eso está bien.

Te da fuerzas para seguir. Da mucha fuerza.

Suena a folclórica, pero la gente que le gusta

mi trabajo, es la que me da fuerza. Y eso que eres provocador.

Te podía pasar lo contrario.

Ni tus cortos ni tus películas son fáciles.

Hay mucha gente que se ofende con mi trabajo.

(Música de piano)

No sé si has tenido malas experiencias

con la popularidad. Yo siempre tiendo a pensar

y a confiar en la gente.

En cualquier persona que se acerca a mí.

Confío en la gente. Si tú llegas a conocer a alguien

con miedo, estás viviendo todo el rato

la situación desde aquí.

Si te dan una hostia, dices: Ya lo tenía previsto.

Vives en una especie de cinismo, en el que también he vivido,

que te hace estar alejado de la realidad.

Y ya bastante alejado he estado yo

o las personas que tenemos fama, como para aumentar eso.

Pero si decides confiar y luego te dan la hostia,

esa hostia es una mierda pero te hace aprender y evolucionar.

Y esa hostia forma parte de la vida,

forma parte del proceso. La vida es así.

No se puede ser feliz todo el rato.

Es una ordinariez, Ser feliz es de derechas.

"Qué aburrido hubiera sido ser feliz", decía la Yourcenar.

Las hostias forman parte de la vida. Hay que aceptarlo.

No vivimos en el país de Mr. Wonderful.

No a la felicidad continua. Viva el sufrimiento.

(RÍE)

(Canción "Do You Remember")

¿Quieres tomar algo aquí? Vale. Hola.

"Ni hao". "Ni hago".

Yo tengo hambre. Yo también.

Además, a este sitio lo llamo el "peruchino"

porque es una mezcla de comida peruana y china.

Qué rico. Yo he venido aquí mucho.

Y lo mejor es el ceviche. ¿Quieres? Sí.

Perdona. Nos pones media ración de ceviche.

Y yo quiero agua. Y yo cola.

No tomo nada de cafeína. Ni café ni nada.

¿Ah, no? No puedo. Yo solo puedo tomar...

Yo por eso tampoco me drogo, por ejemplo.

Yo solamente puedo tomar cosas que me relajen.

Nada que me altere más. Claro. Ya eres hiperactivo.

Tienes una energía brutal.

Podría ser perfectamente Lindsay Lohan.

Soy un poco como Lindsay Lohan pero sin el crack.

Lo tengo todo para ser Lindsay Lohan.

Hago todo lo que me relaje. He hecho meditación

y no va conmigo. ¿Sabes qué te digo?

Me mandó callar la profesora de meditación.

Me dijo: "Eduardo, cállate". ¿Meditando?

Yo llegué y empezaba... Gracias.

Yo llegaba y le contaba todo. A mí me pasa tal.

Hubo un momento que me dijo: "Cállate".

¿Has necesitado ir a terapia?

Yo voy a terapia.

Siempre he ido a terapia.

Creo que a cualquier persona le vendría bien.

Yo en terapia he tratado todo lo que me preocupa,

que no es más de lo que te preocupa a ti

ni lo que le preocupa a la frutera ni nada.

Es exactamente lo mismo. Todos tenemos, más o menos,

las mismas preocupaciones. No nos han enseñado a gestionarlas.

Y hay que aprender a hacerlo.

Vivir es complicadísimo. Es muy complicado.

La vida a veces es maravillosa y a veces no.

Es un tomate. Hay que ir a terapia. Es verdad.

(Canción "Mama Do")

Tú llevaste a unos goya unos zapatos de tacón.

Iba vestido de Palomo Spain. Es verdad.

Me encanta el trabajo que hace Palomo.

Sobre todo, me interesa cómo descontextualiza

y cómo se plantea el género.

Que es algo que va bastante con mi discurso.

Yo creo que el género no debería existir.

O que si existe, que me parece bien que exista,

que cada uno defina el género como considere.

Pero cuando yo me planteé ir así,

no me planteé ningún tipo de discurso.

Ni de provocación ni nada. No, no.

Simplemente, me puse lo que consideraba

que me quedaba bien y me hacía un poquito más alto.

Pero, como siempre, luego hubo quien opinó en contra y a favor.

Pero opinaron más el año pasado con el esmoquin rosa.

¿Ah, sí? Eso fue un circo.

Me podíais haber puesto verde por el tacón.

¿Pero por el esmoquin rosa? Entiendo que funciona así.

No me frustra y entiendo a la gente y no me meto.

En serio te lo digo.

¿Tú prefieres que hablen de ti aunque sea mal?

¿La crítica la encajas? Yo prefiero que hablen de mí

aunque sea mal, no. Evidentemente. ¿Sabes qué pasa?

Que yo tengo un punto bastante "outsider".

Yo creo que también me salva. Yo no soy más, a veces,

que un "freak" que se encierra en su casa a escribir.

Vivo muy para mí en ese sentido.

Para mí, escribir y dirigir, es mi vida

a un nivel muy grande. Brutal.

Muy grande. ¿Entiendes? Yo tengo que trabajar

para fomentar mi vida aparte de eso.

(Canción "The Painter")

¿Tú hubieras querido tener hermanos?

La relación que tengo con mi madre,

creo que no habría sido compatible con un hermano.

Con la intensidad de mi madre

y con mi intensidad, dos éramos suficientes.

Hablo de mi madre y de mí, para mantener esa relación.

¿Qué ha pintado tu padre en esto?

Mi padre, mi madre y yo somos una balanza;

mi madre está aquí, yo estoy aquí y mi padre está en el centro.

Mi madre y yo estamos así todo el rato y mi padre en el centro.

¿Tu padre os sujeta, os nivela, os equilibra?

Mi padre es el elemento que neutraliza,

mi padre es el más tranquilo.

¿Sois muy iguales tu madre y tú?

Somos la misma persona. Claro.

Somos la misma persona. Qué fuerte.

Yo...

solo siento absoluta comprensión, en lo más interno de mí,

en ella, solo. Para bien y para mal, ¿eh?

Yo soy una persona sobreanalítica,

analizo demasiado, soy un poco obsesivo,

y digo "un poco" porque me están grabando, ¿no?

Esta mella que te hace el ser obsesivo,

es algo que sé, que sé, que lo puede comprender

a la perfección mi madre, nadie más, porque ella es igual.

Dormíamos juntos, ¿eh? Hemos dormido juntos mucho tiempo.

¿Y tu padre? En mi cama de pequeño.

Vaya par... vaya par...

Soy muy fan de tu padre, de su nivel de comprensión.

Mi padre es lo más. Y de decir: "Está todo bien".

Con tus padres no has tenido que salir del armario.

Nunca se ha planteado. Es una maravilla, ¿eso lo valoras?

Es verdad que eso nunca ha supuesto ningún conflicto de ningún tipo,

más que nada, porque no lo ha supuesto para ellos.

¡Claro, claro! El problema que he tenido,

de mi madre tener que aceptar cosas mías, no ha sido por ser gay,

ha sido por ser complicado. Mi madre ha lidiado conmigo por:

"Eduardo, ¿cómo vas a rodar esto si tienes catorce años?

¿Cómo vas a rodar a una mujer con un ojete en la cara?

¿Cómo vas a rodar una escena porno?".

Pero lo otro no... Nunca ha existido en mi familia.

Es genial, es maravilloso, la gente vive con conflictos,

no todo el mundo, y tu generación, desde luego, lo viven ya...

En la generación de ahora. Vale.

Cuando empecé en "Aída" era más complicado

para la gente de mi edad, ya han pasado quince años.

Es verdad. Es más de una década.

Me parece complicado que el discurso gay

se quede en algo populista de... Es cierto, sí.

"Todos somos iguales, estoy aquí para apoyarte,

sal del armario y te abrazamos". Sí.

Creo que eso es un discurso que está muy bien

pero me parece populista y manido. Creo que la lucha de verdad

debe ser más revolucionaria, más radical y está en otro lado.

Es verdad. Creo que hay que acabar

con las etiquetas que hay que tener para pertenecer a algo.

Estoy de acuerdo. Eso termina cargándose

un discurso individual y algo interesante.

¿Tú crees en la pareja?

Veo a mi madre y a mi padre y no me queda otra que creer;

la verdad es que no sé cómo lo han... conseguido.

¿Te has planteado ser padre? Sí.

¿Sí? ¿Te apetece? Me apetece muchísimo.

Es algo que me encantaría y me gustaría que no fuese tarde.

Tengo ese instinto paternal, lo tengo.

Se lo puedes preguntar a mi madre.

Pregúntaselo y te dirá: "No lo hagas, cielo.

Eso no, eso es muy complicado, te condena de por vida".

Lo cual es verdad, mi padre me dijo lo mismo.

"Lo de los hijos piénsatelo porque te ata de por vida"

Queriéndonos más que a nada en el mundo.

Eso es lo que más me perturba de las relaciones materno-filiales,

por eso escribo tanto de ellas; Es una condena por la que sientes

mucho amor y sufrimiento a la vez.

Cóbrame, por favor.

¿Pagas tú? Sí, yo pago.

Toma. Muchas gracias.

Muchas gracias, estaba muy rico. "Xie xie"

Tengo que venir más. ¿Hablas chino?

No, digo "xie xie". ¿Estás? Estamos. "Xie, xie".

"Xie xie".

("Hold On" de KT Tunstall)

Hola, Cayetana; hola, Eduardo. Hola.

¿Qué tal? Otra vez aquí.

Muy bien. A hacer la compra.

Necesitamos fresas. Aquí las tienes.

Muy bien. Mejor estas de atrás.

Las que tú quieras. ¿Esas mejor?

Escúchame, frutos rojos. Arándanos, mira.

"Arándanos", vale. Una de arándanos.

¿Tú sueles hacer la compra? Yo hago la compra, sí.

Yo te lo demuestro. Mira, una foto que nos hicimos.

Una visita a la frutería, está con mi mujer.

Ah... Qué maravilla.

Muy bien, sí, señor. Es cliente del mercado.

¿Qué te debemos? Seis euros.

Toma, gracias. Gracias.

Suerte con la peli. Hasta ahora, majo.

Sí.

Muchas gracias.

(CON ACENTO) "Caye", dice "Caye".

Pero esto es un sueño de persona, cuéntanos de dónde eres.

Ven aquí para que te vean los cámaras.

Es una maravilla, creo que tú en otra vida o, incluso, en esta

has sido estrella porque tienes la actitud.

"Hola, cariño, un placer conocerte"

Me encanta tu actitud ante la vida.

(RÍE) Adiós, cariño mío.

Un placer conocerte, soy fan tuyo.

Adiós. Ella es divina.

¿Te molesta que te conozcan siempre, que te conozcan mucho

por el personaje de la serie? En absoluto.

¿Te sientes agradecido? Pero no me pasa siempre.

Adoro "Aída", adoro el trabajo que hicimos, le tengo cariño,

mucho respeto y mucha nostalgia. ¿Qué ha sido para ti Fidel?

Lo que más valoro de la serie es que, ahora, puedo dirigir

y puedo hacer una película tan complicada, es la realidad.

Y lo que más me ha dado es conocer a mis mejores amigos:

Ana Polvorosa, Paco, Secun.

Es que eso es todo, ¿eh? A Carmen. Y he aprendido mucho.

Me ha dado mucho y no me molesta, me hace ilusión que se acerquen

y me hablen de "Aída". Qué cosa más mona eres.

Si me hablan de mi trabajo como director, también, me ilusiona

pero a "Aída" le tengo mucho cariño.

No te quedas con nada, quieres compaginarlo. ¿Actor?

Me siento más cómodo dirigiendo pero no tengo problema en actuar

ni que me reconozcan de "Aída".

(SUENA "LLOYD, I'M READY TO BE HEARTBROKEN" DE CAMERA OBSCURA)

¿Te gusta hacer teatro?

Eh... no.

Y punto.

La verdad es que me siento más cómodo en el audiovisual,

es políticamente incorrecto, sobre todo en nuestra profesión,

que tomamos el teatro como... Como lo más prestigioso.

No soy nada prestigioso, el teatro no me...

Me siento menos cómodo en eso que en otra cosa,

pero prefiero el teatro al fútbol, claro.

Me encanta. O al aburrimiento.

Buenos días, ¿qué tal?

¿Qué queríamos? Lo tengo aquí apuntado.

Aquí son los huevos de codorniz. ¿Solo los huevos?

Ahora mismo. ¿Tiene huevos? ¿Cómo se llama?

Jesús. Estáis mejor al natural que en la televisión.

¿A mejor o a peor? A bastante mejor, por supuesto.

¿Más jóvenes? Me gusta más el directo.

El directo mejor. Qué bien.

Vamos a hacer un cocido tuneado por un superchef.

¿No le vais a echar gallina al cocido?

Porque le da una relevancia de sabor.

Dame un cuarto de gallina. Danos gallina.

Si a Carlos no le parece bien le echaremos la culpa a usted.

No se preocupen que quedarán genial.

Las patas me fascinan. Y nos da dos patas de gallo.

Pero no le quites las uñas, que me fascinan.

Pero para echarla a la sopa... Me encantan las uñas.

Dejamos dos sin uñas y ponemos dos con uñas.

Déjamelo, porfa. ¿A quién quieres arañar?

¿No te parece lo más? Mira cómo es.

Es un poco Lady Gaga. (RÍE)

Perfecto. Corazón, dinos qué te debemos.

Tres eurillos. Hola, Ana. -Hola, ¿qué hay?

Hola. Oh... Cayetana en nuestro mercado.

Me quito el sombrero. Literalmente. ¿Cómo es de fuerte?

Me encanta. ¿Cómo te llamas?

Hola, ¿qué tal? Soy Edu, encantado.

Encantada. ¿De dónde eres?

Soy suiza. Como el chocolate.

(RÍE) Sí, como el chocolate, los relojes y el voto

de la mujer en el 71. Y la exención fiscal.

Mira qué maravilla lo que ha dicho. Claro.

Ha dicho: "Como los relojes, como el chocolate

y como los votos de la mujer en el 71". ¿En el 71?

Sí, sí. Qué bien que se defina así.

Estamos haciendo una compra para hacerle una cena a su madre.

Ella siempre me hacía cocido y nunca me enseñó a hacerlo,

así que le haré un cocido yo.

Vale, muy bien. Intentaré ser buen hijo.

Hombre, lo serás. (RÍE)

¡Viva Suiza! Gracias, guapa.

Hasta luego. Adiós.

("Hold On" de KT Tunstall)

¿En la carnicería es el hueso con tuétano...?

Espera que lo tengo aquí. Morcillo... No recuerdo.

¿Me puedo hacer una foto?

Sí, claro. Mira el pelazo.

Pero ¿esto qué es? Mi pelo.

No puede ser, es muy fuerte. ¿Te puedes dar la vuelta?

Mira qué divino. ¿Hay algo más fuerte?

¿Cómo es de fuerte? ¿Cómo es? Mira.

¡Hala, toma! Perdona que te estamos mal...

Nada. Estás muy guapa.

Un placer. Gracias.

¿Querías una foto? Sí.

Para que se vea. Qué fuerte.

Muchísimas gracias. No, gracias a ti, cariño.

Que vaya todo bien. Gracias.

¿Qué hay que pedir? A ver.

Morcilla. "Morcilla" no, morcillo.

¿Es morcillo? Qué gracia.

Carne de morcillo para el cocido.

Pensaba que era morcilla, perdona. Morcillo.

¿Ya habéis acabado vuestro...? La parafernalia, el "show".

Vuestra polémica. Necesitamos morcillo.

¿Qué cantidad? Ni idea.

¿Para cuántos? La mitad, por favor, sí.

Tú eres muy activo en las redes sociales, ¿no?

No todo lo que me gustaría, me tomo en serio Instagram.

Cuando se hacen fotos contigo y las cuelgan, ¿te molesta?

No, claro que no. ¿Cómo me va a molestar? Para nada.

¿Has tenido alguna mala experiencia con las redes?

Sí, pero ha hecho que la gente me conozca como soy.

¿Sabes qué? No te importa.

No es que no me importe. Las aceptas.

Siento que, como todo el mundo ha ido creciendo conmigo,

han aceptado mis errores, mis fracasos y mis éxitos,

y los han vivido en familia, ¿sabes lo que digo?

Que no pasa nada. No pasa nada.

Lo que sucede conviene. ¿Qué más falta? ¿Qué has puesto?

Panceta, morcillo y hueso de tuétano.

Sí. Un poco de chorizo.

Perfecto. ¿Qué vais a hacer?

¿Tú qué crees? Un cocido.

Claro. Un cocidito.

¿Madrileño? Cocidito.

Como nosotros. Con ayuda.

¿Eres madrileña? Madrileña.

Mira, nací el día de san Antonio, en Chamberí y me pusieron Cayetana.

O sea, parece un homenaje... ¡Ole, ole!

Parece un homenaje a Madrid.

Tendrían que ponerte al lado del oso y el madroño.

Exacto. ¿Tú, también, eres de Madrid?

Mi familia por parte de padre y mi padre son de Sevilla,

de Cazalla de la Sierra; pero por parte de madre

somos de Madrid y me siento supermadrileño. Amo Madrid.

¿Qué te parece como ciudad? La mejor ciudad.

He tenido la suerte de viajar, he vivido en Cuba,

y para mí, Madrid es la mejor ciudad para vivir,

para trabajar y para todo. Madrid me flipa.

¿Qué te debo, amigo? 16,79.

Que vaya todo bien. Y para vosotros.

Adiós. Gracias.

(SUENA "ALMAS PERDIDAS" DE YOGURES DE COCO)

#Cuántas cosas buenas

#tiene este precioso lugar#.

Ya estamos. Venga, que nos pilla la hora y no hacemos nada.

Pero bueno, ¿qué pasa?

Súper-Carlos Maldonado. ¿Qué tal?

Eduardo Casanova. Un placer.

Para mí, también. Genial.

Mi rubia, dame un besazo. ¿Qué tal, cariño?

He venido a preparar cositas, ya tengo los garbanzos;

podríamos llamarlos garbanzos Ku-Bak.

Ah, vale. Deshidratados y fritos.

Sobrecocidos, deshidratados y fritos para tu cocido.

Me he comido uno pero no sé si podía comérmelo.

No, no deberías, ahora. Qué asco, coño.

Ahora no deberías comerlos. Todavía no se pueden comer.

Primero, que te cuente por qué ha elegido ese menú;

ha elegido el cocido, la torrija...

Yo cocino bien, seguramente, no tan bien como tú,

pero es verdad que yo cocino, y mi madre cocina,

y lo que más me gusta que me haga es el cocido,

y me hace ilusión hacérselo a ella.

¿Y la torrija por qué? Porque siempre las hemos hecho.

Mi madre las ha hecho pero es más un postre familiar,

donde todos hacemos algo, ¿sabes?

Yo le daré una vueltecita al menú:

vamos a empezar con un bocado de jamón, caviar y trufa;

continuaremos con un cocido madrileño

con una masa de takoyaki, pero de una forma especial;

y terminaremos con una torrija, una roca de yuzu y frutas.

Enseñadme qué habéis traído y le damos caña.

Los huevos de codorniz. Perfecto.

No había frutos rojos pero trajimos arándanos que lo son,

aunque son más lilas o morados. "Más lilas"

El choricito. Vale, perfecto.

El señor insistió en darnos un trozo de pollo.

De gallina. Así sale mejor caldo.

¿Está bien? Sí, le dará sabor.

Y las patas de gallo. También.

¿Has visto alguna vez alguna pata de gallo como esta?

No creo que las puedas usar. Sí, para el cocido.

Míralas. Qué horror. Me recordaban

a Lady Gaga y a mi gata. Tengo un gato sin pelo.

Egipcio, ¿no? Egipcios, sí.

Tienes una gata calva. Se llama Costra.

Empezaremos por el cocido; todo esto va dentro.

Tú te encargas de la carne, de cortarla mejor o peor.

¿Qué quieres que haga? Vamos a darle amor y a cortarla.

¿Cojo otro cuchillo? Ese va bien.

¿Sí? Pero no te acerques.

¿A la mitad? Sí, a la mitad.

(SUENA "I'LL GET TO THAT/BEATNIK" DE JOHN MORRIS)

Cuidado con los dedos. Tranqui, tranqui.

El dedo... Tío, cuidado. Que no me corto, tranquilo.

Has pasado muy cerca. ¿Por qué lo pones delante?

Porque así no me corto. Pero tú dime, ¿eh?

(RÍE) (RÍE) Sí... no. Trae.

Mira, esto ya está.

¡Ah! (GRITA) ¿Qué ha hecho?

¿Echo la cebolla entera? Sí, por favor.

¿Así está bien? Muy bien.

(CARLOS Y EDU GRITAN) ¡Ah!

¡Caye! Pero ¿qué haces? Serás...

Vamos a andar con... cuidado.

¡Mira, me ha mojado!

Con el agua hirviendo...

Por favor... Violencia no, por favor.

Suéltalo. Me pillaba lejos y no había manera.

No tiremos las cosas. Madre del amor hermoso.

Perdón, perdón, perdón.

El clavo lo tenemos, aromatizamos con laurel,

un poquito de comino y dejamos cocer cuarenta minutos.

(Melodía de trompetas)

(Gong)

Esto es para el "snack", tenemos que escaldar las yemas.

¿Cómo lo haríais?

¡Déjame, de verdad! Que yo... Yo cocino bien, no lo hago mal.

Vale. Déjame.

Cuando coge el cuchillo... Déjame intentarlo.

¿Qué es lo que hay que separar?

(RÍE)

¿Qué? La yema del huevo.

De la clara. ¿Qué es lo que quieres?

Quiero la yema. ¿Lo amarillo?

Sí. Sí, ahí.

Este rollo. Ah, se ha roto al final.

¿No tenía que romperse, Carlos? No, que no se rompan.

Vale, ya sabemos. ¿No te vale ese?

Pues dime tú cómo lo hago. Es más sencillo tirar de aquí.

Le clavamos aquí la puntilla.

Y lo vamos abriendo. Ya le hemos quitado la cabeza.

Y tenemos el huevito entero.

Qué bonito. Prueba, Edu. Dale aquí.

A ver qué tal.

Dale, Edu, tío.

Ahora se romperá.

Ay.

(GRITAN CONTENTOS)

¡Muy bien! Me lavo las manos aquí ahora.

Eso son pequeños logros. Hay que limpiar esto.

Mira, ¿os puedo contar una cosa?

Cuenta, cuenta.

Mi madre es...

Esto le sentará fatal a ella cuando lo vea.

Pero no pasa nada.

Mi madre es una loca de la limpieza.

Y cuando yo vivía con ella tenía esa cosa como de:

"Mamá, por favor, para de limpiar."

O cuando viene a casa: "Mamá, para de limpiar."

Y ahora es muy fuerte que cuando yo cocino en casa

me tiro el día, y aunque no cocine,

con el trapo así.

Soy mi madre. Soy mi madre.

Soy mi madre, todo el rato así. Es increíble.

Qué grande, tío. Súper obsesivo con la limpieza.

Pues nos va a venir fenomenal.

Porque la cocina tiene que estar siempre limpia.

Los cojo con la cuchara. Con la cuchara.

Joder, huele tan bien. Huele fenomenal.

Esto huele a comidas del mundo.

Edu, cuéntame cosas de tus viajes.

Estoy un poco enamorado de Cuba.

Yo viví en Cuba porque estudié allí.

Cine. Cine, sí.

Y me tiré medio año allí viviendo.

Y la verdad es que me flipa Cuba, me gusta muchísimo.

Me lo pasé muy bien.

¿Has viajado mucho? He viajado mucho.

Y he viajado mucho con mis padres además.

¿Ah, sí? He tenido esa suerte.

Cuando empecé a trabajar en la televisión

estábamos más acostumbrados a hacer viajes por España.

A veces se hacía complicado.

Y te ibas a Tailandia y no te conocía nadie.

Y allí te tirabas un pedo en la calle sin problemas.

Luego también recuerdo que me fui,

esto os va a encantar, con Ana Polvorosa,

que es mi hermana.

Nos fuimos a las Maldivas.

Y cogimos un pack de luna de miel

para que saliera más barato.

Descuentos de novios. Ana y yo como recién casados.

Eso no se lo creía nadie.

Ay, que me encanta. Eso mola mogollón.

¿Es tu mejor amiga Ana Polvorosa?

Anita es mi vida, mi hermana y mi todo.

Y yo tengo tatuado la A de Ana. A ver.

Pero me tengo que quitar el pantalón.

Bueno, no pasa nada.

En la cocina no es muy común. Mira, la A.

Y ella lleva la E de Edu.

¿Y ella dónde se lo tatuó? En el mismo sitio.

Y yo soy fóbico a las agujas. Tú no sabes lo que fue eso.

En plan: "¿Nos hacemos un tatuaje?"

Y yo: "¡Yo no puedo con las agujas!"

Y era una A de mierda.

La verdura aquí. La verdura para allá.

Y todo este caldo que sobra es una lástima.

No, luego se reduce y se hace una salsita muy potente.

¡Ay! Ay, ya no eches más.

Es una cosa gore también, por Dios.

Es la ansiedad.

¿Y en los rodajes qué tal se comía?

Os voy a decir una cosa.

A mí lo que menos me interesa es comer y dormir.

Comer es un placer enorme. Comer es una ordinariez.

(RÍEN) ¡Habló el tío! ¡Madre mía!

¡Por favor! Comer es una ordinariez.

Cuidado con los dedos, por favor.

Tranqui, no te preocupes. Que no me he cortado nunca.

No se ha cortado nunca. Madre mía.

Quiero saber en qué estás trabajando ahora.

Nada, ruedo el año que viene mi próxima película.

Y actualmente estoy también trabajando

en un libro de fotografía que publico el año que viene.

Y estoy dirigiendo publicidad.

Pero sobre todo mi próximo proyecto es "La piedad".

En qué momento dices: "Voy a hacer una película."

Dices: "He hecho una película. El año que viene tengo

que rodar otra, porque tengo que comer.

Okey, a partir de este día empiezo a trabajar.

De esta hora a esta hora me siento y escribo."

Y de ahí empiezas a escribir un guión.

El proceso de escribir un guión es algo horrible.

O sea, yo he llorado escribiendo un guión.

He pasado unas crisis creativas horribles.

Todo el mundo que escriba sabe que escribir

es la cosa más complicada. Y esa sí que es ingrata.

Yo llevo un año. Desde que acabé "Pieles"

empecé a escribir "La piedad".

¿Más o no? Perfecto.

Vale, pues ya está. A triturar.

¿Además de gatos habéis tenido más animales en casa?

Todos. Yo he tenido perritos de la pradera,

iguanas, petauros, perros.

Mi madre y yo somos súper de animales.

¿Y al final quién los cuidaba, tu madre?

Mi madre es la cuidadora perfecta.

Fíjate que yo tenía un tamagotchi

y se acabó enganchando ella al tamagotchi.

¿Tu madre y el perrito van juntos a todas horas?

Tú no sabes lo que es eso.

Mi madre se llevaba a trabajar al perro.

La relación de mi padre con el perro es muy fuerte.

Es parecida a la relación que tenía yo con mi madre.

Pero cuando yo me fui de casa le regalé a mi madre el perro.

Y mi madre como que derivó en el perro toda esa atención.

Yo soy súper alérgico. ¿Ah, sí?

Soy súper alérgico y asmático. Y de pequeñito era un horror

porque tenía que ir a que me pusieran el Urbason.

Pues a día de hoy, no me preguntes por qué,

el perro de mi madre es asmático

y tiene broncoespasmos.

(RÍE) Ah, Dios mío.

Bueno, lo tenemos ya, ¿eh? ¿Sí?

Dejad de hacer bolitas, tenemos suficientes.

¿Qué hacemos con esto? Lo reservamos.

El caldito mirad cómo lo tenemos.

Ha reducido bien. Esto es del cal...

Es cocido puro y duro.

Voy por aquí, voy quemando, ¿vale?

Va. Y vamos a por las torrijas.

Vamos a poner un bol y vamos a infusionar

la nata con vainilla.

Mira cómo es de apañado mi niño en la cocina.

Te lo he dicho, me gusta mucho cocinar.

Me crujo el cuello.

Esto es lo que más placer me da a mí.

(Crujido) ¡Ah!

Por favor, házselo a Carlos que tiene unas tensiones.

¿Quieres que te cruja el cuello?

Deja que te cruja. Quita, que yo...

Hazme caso, que te vendrá bien, de verdad.

Ay, ay, ay. Hazme caso.

Prefiero que no. Déjate, tontorrón.

(RÍE) Relaja, baja las manos.

Coge aire.

Suelta.

¡Calla, pero no te rías! Pero no te rías.

No quiero que me mate. Bueno, crújemelo a mí.

(Crujido) Ay, Dios.

Toma. ¿Lo has oído? Es muy fuerte.

No hagáis eso. Eso es buenísimo, es sanísimo.

(Crujido) ¿Lo has oído?

Que te va a dejar sin... Estoy como nueva.

Y con las tensiones que tienes tú te debías dejar.

Ya has perdido la oportunidad.

Mi madre no me deja hacérselo. Yo estoy con tu madre.

¿Qué hay que hacer? Oye, estás muy tenso.

¿Te ponemos un poco de música para que te relajes?

Ponedme rocanrol ahí. ¿Qué música te gusta, Edu?

La que más estoy escuchando

es música popular de Corea del Norte.

¿Eh? Bueno, por favor.

Escucha esto.

(Música)

(CANTA EN COREANO)

(CANTA EN COREANO)

(CANTA EN COREANO)

(CANTA EN COREANO)

Es fuerte. Mira, voy a poner el tema

más kitsch de Camilo Sesto.

Venga. "Mola mazo".

(CANTA) #Dicen que no le pongo a nada interés.#

#Que lo hago todo al revés.#

Y ahora Camilo dice: "Pero mola mazo."

¿No es fascinante?

Fascinante. Totalmente fascinante.

¿No conoces este tema, "Mola mazo"?

Pero... pero... ¡No critiques a Camilo Sesto!

Vale, vale. Cuidado con el cuchillo.

A Camilo no, ¿eh?

No, con un cuchillo en la mano no.

Ahí está, ahí está. Esto lo vamos teniendo.

Ya nos hemos pasado.

Perfecto.

(RÍE) Ay, qué grande.

Es muy fuerte. Vamos a emplatar.

Vamos ahora con el cocidito.

Vale. Tenemos la pringá.

Unos encurtidos, los garbanzos

y la patata, ¿vale?

Colega, esto es como pintar Warhammer.

¿Tú pintabas Warhammer? Yo pintaba Warhammer.

Yo también, tío. Vaya un friki. ¿En serio?

Yo tenía Pokemon, Harry Potter y Warhammer.

Eso era mi... Eso eran tus...

Qué grande, tío. Tus referentes.

¿A que no te lo imaginabas? No, no, qué va.

¿Cómo lo ves? Muy bonito.

Oye, está ideal, por favor. Sí, sí, sí.

Esto se terminaría así, mirad.

El caldo súper cañón del cocido.

Que es como la sopa. Sí.

Y faltaría uno más. Falta el snack.

Mirad, jamón ibérico. Vale, ¿esto qué?

Pincitas. Esto vamos a ir montándolo...

Toma.

Vamos a dejarlo esto así.

Esto es aceite de oliva virgen que en vez de echarle el chorro

pues ya lo tiene la yemita.

El huevo lo vamos a tapar a modo de sorpresa.

Las lasquitas de trufa, esto es una joya...

Joya joya, ¿eh?

Caviar.

Te encanta, ¿eh?

Esto es... A mí me flipa esto.

Literalmente esto es un bocado orgásmico total.

Pues aquí tenéis todo el menú, chicos.

Bueno, ¿te imaginabas que esto iba a ser algo así?

No, claro que no. El jamón, cocido y torrijas.

No me imaginaba algo así, pero me encanta.

¿Qué crees que va a decir tu madre?

"Huy, cielo, qué detalle. Cariño, qué lindo eres.

Qué linda eres, Cayetana." Eso te va a decir.

"Está muy rico. Sí, a Eduardo le gusta mucho el cocido."

Ella va a hacer eso.

Ay, que me parto.

Pues tenemos que poner la mesa. Venga, vamos.

Pues nada, chicos, yo... ¿Tú te vas ya?

¿Te crujo el cuello antes de irte?

No, por favor. Te lo agradezco mogollón.

De verdad, es un detallazo.

También os toca recoger a vosotros, ¿eh?

No nos importa nada. Chao, Carlos.

Sois enormes. Gracias.

Hale, hasta luego. Vamos a poner la mesa.

Tú me vas diciendo dónde quieres las cosas.

Sí, mira, toma.

Mira, el mantel rosa. Espérate, voy a quitar esto.

¿De dónde te viene a ti el amor por el rosa, Edu?

A mí no me gusta el rosa. (RÍE)

El rosa forma parte

de una parte de mi trabajo como realizador.

Y sí es verdad que se trata más de una obsesión

que de un gusto, ¿sabes?

¿Y de dónde te viene? A mí es un color

que me perturba mucho más y me genera más conflicto.

¿Y la rosa rosa por qué has querido?

A mi madre le gustan mucho las rosas rosas.

A lo mejor mi obsesión del rosa viene de ella también.

Voy a poner más plantitas.

Porque a mi madre le encantan las plantas.

¿Ah, sí? A ella la llaman "La esquejes".

¿En serio? Es que roba plantas.

¿Cómo roba plantas? A ella le gusta una planta

coge un trocito, la mete en agua

y luego la cría ella.

Ella además le vuelve loca robar plantas.

Dirá: "No, no es robar."

Pero es robar de toda la vida. Me parto.

Qué bonita. Mira qué bonito queda esto.

¿Tu madre te hacía fiestas de cumpleaños de pequeño?

Sí, sí. ¿Y hacíais reuniones familiares

así con toda la familia?

Ahora mi madre me echa en cara que soy menos familiar.

Pero somos una familia muy grande, muchos primos.

Yo soy hijo único pero me he criado

con mis primos, con mis tías y tal.

Y nos íbamos todos de vacaciones.

Ostras, qué chulo. Sí, las navidades.

Somos muy familiares. Yo ahora estoy un poco

más despegado porque tengo más tomate y más cosas.

Y a quien más veo es a mi madre.

Voy a ir a por ella. Vale, me voy a quitar esto.

Yo también. ¿No, o qué?

Hombre, sí, nos lo quitamos. Ahora ya se acabó.

Teresa, hola.

Ay, hola, te tengo que saludar.

Que me va a dar un parraque.

Pero qué guapa estás. Mira, vamos a conjunto y todo.

Antes muerta que sencilla. Efectivamente.

Es que cuando se trata de Edu yo me pongo un traje rosa.

Qué bonita estás. Gracias, cariño.

Tú habías quedado con tu hijo para ir al cine, ¿no?

Yo vengo buscando a mi hijo. Pues tu hijo no está aquí.

Tu hijo me ha dado dos entradas para que te dé.

¿Estás hablándome en serio? Estoy hablando en serio.

(RÍE)

Pero yo creí que era una coincidencia.

Me estabas saludando pensando

que te habías encontrado conmigo.

Contigo aquí, sí. O sea, muerta.

No, tu hijo me manda a mí de correo para darte esto,

las dos entradas del cine.

(LEE) "Esta noche sesión especial.

Hoy vas a ser tú la protagonista.

Empiezan las sorpresas."

Muero de amor. Mueres de amor.

¿Te gustan las sorpresas a ti? Mucho, me encantan.

¿Y tu hijo te hace sorpresas normalmente?

Sí, sí, sí. Pues vámonos tú y yo.

Venga, vámonos. Cariño, qué bien.

De verdad que yo esperaba a Eduardo.

Qué maravilla. Tú me sigues.

Mamá, aquí está tu niño.

Que me da algo.

Pero si yo iba al cine contigo, cariño mío.

Pero bueno, qué bonito. Yo me emociono con facilidad.

Yo también. Ay, por Dios,

si esto es precioso.

Te quiero, mi vida. ¿Estás mejor?

Sí, estoy mejor. Bueno, me puedo morir de amor.

Edu, cuéntale qué es esto.

Últimamente tenemos poco tiempo para estar los dos juntos.

Sí, menos del que yo quisiera. Y entonces hemos dicho:

"Pues vamos a prepararle una cena en condiciones."

¿En serio? Claro.

Me muero de amor. ¿Y cocinas tú?

He cocinado yo.

¡Por Dios! Te lo prometo.

Siempre te digo que lo que más me gusta de ti

es el cocido y que me enseñes a hacer el cocido.

Pero como lleva tanto jaleo nunca me termino de poner.

Y tienes muy poca paciencia. No tengo paciencia.

Con la cocina. No, tengo paciencia.

No, tienes muy poca. Tienes muy poca.

Y entonces me llama y dice: "Mamá, voy a hacer albóndigas

como las que haces tú con tomate y cebollita."

Como el bacalao, pero albóndigas.

Porque él no las quiere en la salsa típica.

Y cuando empiezo a decirle la receta,

yo que me va la vida en ello, entonces digo:

"Primero coges la carne." Y digo: "Mamá, venga, ya."

"No es que hay que ponerle perejil, huevo."

"Mamá, que eso ya me acuerdo." Tengo poca paciencia.

Pero cocinar es verdad que me gusta.

Sí, mucho. Muchísimo. Carlos lo ha dicho.

Porque hemos estado aquí cocinando los tres.

Pero él ha hecho mucho.

Pero ha revuelto toda la cocina.

¡No! ¿Por qué piensas eso de mí?

Yo soy súper limpio cocinando. Si el otro día me dice:

"Estás todo el rato con la bayeta."

Sí, pero como sacas mucho cacharro

y te pones nervioso. Porque lo quiere ver acabado.

Yo quiero verlo todo acabado. Pero soy limpio cocinando.

Estaba limpiando mucho más que nosotros.

Con la ecológica. Y si es verde o rosa.

Ecológica se refiere a la bayeta.

La bayeta ecológica.

Las otras le dan dentera. entonces la ecológica,

que le compro yo por cierto todas.

¿Pero de qué color necesito que sean las ecológicas?

Tiene que ser verde o rosa sobre todo.

(RÍEN)

Mira.

Bueno, por Dios.

Como nos gusta tanto el jamón, Carlos ha repensado

este aperitivo que era muy simple

y le puso yema de huevo de codorniz,

trufa y caviar. Bueno, me muero, de verdad.

A lo mejor la yema del huevo no te da mucha marcha.

No, sí, ¿cómo se come esto? Con la boca.

Entero con la boca grande. Venga, vamos a comerlo.

Salud.

Ay, qué bueno, qué bueno. ¿El huevo te gusta?

Sí, así sí.

Que yo te conozco de hace tiempo, pero de ti se sabe poca cosa,

¿verdad? Y como eres un hijo tan estupendo y brilla tanto

pues nos apetece... Y que me engañó en esto,

pero si no, soy de mantenerme a la sombra, Cayetana.

Algún pinito hiciste en cine. Sí, algo hice.

Cuéntame, cuéntame. Pero vamos, igual,

también fue un poco por Paco, que es su hermano mayor.

A mi madre la conoce desde hace mucho

y le propuso ese papel que creo que está genial.

¿Y cómo te sentiste delante de la cámara?

Al principio estaba un poco nerviosa,

o sea, preocupada, más que nerviosa, preocupada

porque lo que hago me exijo mucho y digo que quede bien,

pero luego feliz, no me enteraba de nada.

Cuéntame cómo era de pequeño.

De bebé, una joya, a partir del cuarto año, muy nervioso,

muy inquieto, un niño muy curioso, muy buen niño, muy cariñoso

y le apuntábamos a mil cosas, íbamos a mil sitios.

Pero ha sido muy buen niño, muy mal comedor, horroroso.

Asqueroso, comía muy mal, pero ha sido un niño muy bueno.

Dime algo bonito de tu hijo que no sepamos.

Uh, para mí lo más bonito la buena persona que es,

es que es más bueno, le digo a veces:

"Tenías que ser un poco más malo",

pero es que yo siempre fui muy tonta.

No hay que confundir buena con tonta,

no creo que fueras tonta nunca. Sí, tenía que haber sido

un poco más de mantenerme en mi sitio.

Creo que hay que tener genio, creo que es necesario

y a mí me faltó, qué quieres que te diga.

Que ha sido para ti lo más difícil del proceso

que ha vivido tu hijo. El gestionar la fama

y el estar segura de si lo estás haciendo bien

porque él era quien se enfrentaba a la sociedad con dame la foto,

la firma y su edad y las circunstancias,

un hombre adolescente y yo cualquier cosa que le dijera,

tuviera o no razón, decía: "¿Lo estaré haciendo bien"?

¿Cómo llevabas el hecho de que tu hijo estuviera

en los rodajes rodeados de adultos y tantas horas?

Al principio te quieres morir algunos días, estás muy nerviosa,

estás mal, estás sufriendo, estás incómoda porque se va

muy temprano, le lleva el coche de producción, vas a tu trabajo,

no puedes dejarlo, yo me iba a trabajar a la oficina

a las ocho de la mañana y el coche de producción

se lo llevaba y lejos que era donde rodaba

y, bueno, al principio lo llevas mal porque es muy pequeño,

a mí me gustaba su hora del baño,

sus cenas, tenía mucha responsabilidad.

"Mamá, que tengo que acostarme pronto que tengo la primera

y me recogen a las 6:30". Los guiones los estudiaba con ella.

Los estudiábamos, se los aprendía de memoria

y ya se acostaba y era yo la que me quedaba preparándole

la mochilita, el guion que no se le olvidara nada.

Fue una época bonita y dura, pero hubo que irla...

Lidiando, no nos quedó otra.

Venga, brindemos.

Por ti.

Por ti, mamá.

Yo pasaría al segundo plato y seguimos charlando.

(Música)

Pero espera, que quiero explicarte qué es.

Qué mono. Espera, Teresa, que te lo explique

que tiene mucho trabajo y amor por su parte.

Lo he hecho yo. No me lo eches encima

que me da miedito, espera. Qué orgullo de hijo.

Cuando termino de comer el cocido, ¿qué hago?

Tumbarte en el sillón. (CAYETANA RÍE)

Cuando como el cocido, qué es lo último que hago.

Conseguí que mojase tocinito. Eso es.

Esto, mamá, es la pringá con una especie de rebozado,

es decir, la pringá va dentro. ¿En serio?

Claro, estos son los garbanzos. ¿Lo hiciste tú, mi vida?

No me lo inventé yo. Pero lo has elaborado.

Lo hizo él. Yo, Cayetana y la ayuda de todos.

Pues vamos a probarlo, venga. Con pan, mamá,

hay que mojarlo, directamente. No sé si hay que comerlo

con cuchara o no, pero bueno, meto el garbanzo.

O sea, no os digo nada, viva la cocina minimalista.

Oh. Me muero de la risa.

Sacado de un cocido.

Escucha una cosa, qué faceta te gusta más

de tu hijo, cuando interpreta o cuando dirige.

Cuando dirige que es lo que él quiere, además, lo que ama.

Él tenía claro lo de dirigir era un crío que venía

del rodaje y te hablaba de las tomas, de cómo hicieron

una toma, la otra, lo tenía clarísimo

y le tienes que apoyar.

Casi me dio más miedo cuando me di cuenta de verdad

y cuando asumí que quería dirigir.

Me dio más miedo porque, ¿hola?

(RÍE) Me encanta tu madre, es que soy muy fan.

Pedí un crédito, pedí una VISA, porque lo que tenía de Aida

que lo ganó, se iba, en "Ansiedad" se fue mucho dinero.

"Ansiedad" fue tu primer corto. Sí, y se llevó mucho.

Claro, y yo se lo quería regalar se lo quería regalar

y es que fue corto por año.

Así nos pasa, no tenemos casa en la sierra,

ni en la playa. Es que no puedo con ella.

Pero sí películas y cortometrajes. Entonces me gusta mucho verle

como director, además, hablamos mucho, le ayudo,

él dice que soy su inspiración.

Lo eres, soy testigo y soy consciente.

Discutimos cuando está escribiendo, madre mía.

¿Y por qué discutís? Porque se vuelve loco.

Se vuelve un poco loco. Tu madre me encanta

porque dices las cosas... Con una sonrisa, pero pum.

Sí, pero te dice que te vuelves loco.

Se vuelve loco, loco.

Se mete aquí solo y se pone a escribir

y no le viene la inspiración y me llama

o no me llama en todo el día y digo: "Qué mal", se demacra.

Le encanta el pollo empanado. Sí, hubiese sido otra opción.

Le llevo casi cada día pollo empanado, una tortillita

de patatas, le pongo "whatsapp", por la tarde me hago la tonta

y voy verle, ¿verdad, hijo?

Me parto. Digo: "¿Quieres que cenemos?"

"Estoy abajo haciéndome las uñas". Sí, me hago las uñas

al lado de su casa por echarle una mano emocional,

no por ser pesada

y le veo un poquito y si le llevo cena o cenamos abajo

de casa algo, ya me vengo más tranquila

porque me da pena porque en el fondo para mí

es como mi niño pequeño, digo: "Qué necesidad de sufrir tanto".

Le duele la cabeza, se le ponen los ojos...

Pero agradeces ese apoyo, ¿no, Edu? Aunque a veces te invada.

Sí... O te angustie porque...

En muchos momentos me invade, pero me invade ella y una mosca.

Pero yo sé parar, me imagino. Poco a poco, vamos aprendiendo,

pero yo también aprendo a parar contigo en otras cosas.

Es que él demanda. Yo no soy el de déjame, no,

no soy nada déjame, espacio para mí no necesito,

a mí mi espacio libre... No me gusta ni la soledad

ni el espacio para mí mismo, no quiero espacio para mí.

Es muy bonito escuchar la relación, para un espectador,

como soy yo de tu cine, de tus cortos, de tu creatividad,

yo veo desde fuera que tu madre es tu inspiración.

La maternidad es un tema que me obsesiona muchísimo

y, claro, para poder explicar la maternidad

pues muchas veces observo a mi madre.

Me haces preguntas y te cuento. Es verdad que cuando escribo

y hay un personaje madre-hijo y hay un conflicto

oscuro entre esa madre y ese hijo,

le leo la réplica, le leo el personaje que escribo

y la que contesta es mi madre y eso yo lo transcribo.

Porque claro, es la inspiración y te pregunto una cosa,

¿y en esa relación tan cercana

qué pasa con sus parejas, cómo lo llevas?

No, o sea... Cuando se enamora.

Te diré la verdad el primer mes mal.

(RÍEN) Me la como, eh.

Claro, es que claro. Pero matizo, esto es como...

O sea, matizo, el primer mes mal

porque el que cambia mucho es él. No.

Perdona, para nada, el primer mes mal

y no es el primer mes mal, son los primeros meses mal.

Hasta que lo dejas, lo dejas. Ahí nunca encontramos un punto.

Porque hay mucho también miedo a su reacción, ¿sabes?

Cómo reacciona ella, pero diré una cosa...

¿Si le gusta o no tu pareja? No, en cómo se sentirá ella

por una cosa de sustitución.

Esa es la realidad, yo le noto que hace el esfuerzo

de decir: "Bueno, tal", y yo también hago ese esfuerzo.

¿Que a veces no nos sale una mierda? Muchas,

pero es verdad que hay ese ejercicio.

Y también digo que me sale mejor que a ella.

No, Edu, tú cambias porque estás a la defensiva.

Mamá, todos cambian. A ver ella qué va a decir.

Nuestra relación es así y sabemos convivir con esto.

Claro, sí, pero el tercero que llega

a lo mejor no sabe convivir tan bien,

que es otro punto de vista.

No pasa nada porque no ocupa ningún lugar en nuestra relación.

Bueno. Totalmente.

Para mí, mi meta es verte feliz.

Con una pareja, escribiendo, dirigiendo, actuando,

yo si te veo una racha que no estás feliz por una pareja,

por un trabajo, por un proyecto, es que se sufre mucho, mi vida.

No, claro, está claro. Es lo que pides, no pides dinero,

pides salud y que sea feliz, de verdad, al final, lo demás

es que me da igual. Bueno, yo soy muy feliz, sí,

no hay problemas de momento. Sí.

¿Te hubiera gustado que Eduardo se hubiera dedicado

a otra cosa más estable? Sí.

¿Sí? Sí, de corazón.

A mí también me hubiese gustado, pero no soy capaz.

Soy tan clásica y normal como casi todas

y me hubiera encantado que hubiera sido médico.

Como es lo que me hubiera gustado ser.

¿Te hubiera gustado ser médico? Sí, la medicina.

Lo pienso a menudo y sobre todo en fase creativa

yo digo: "Dios mío, ojalá me gustase o me dedicase

a una profesión que requiere menos...".

Más estabilidad económica y de todo tipo.

¿Por qué no pasamos al postre?

Porque me veo... O te ayudo a quitar platos.

Oye, ¿os ayudo yo?

No, Teresa, por favor. ¿Me quedo, no recojo?

Me parece mal. No, pero por favor.

(Música)

Huy, por Dios, pobres, lo que habéis trabajado.

¿A que no sabes qué es? ¿Qué crees que es?

No lo sé, pero emociono. ¿Qué me hace la tía Paqui?

Bueno, son torrijas. Torrijas.

Es una torrija de diseño, claro, evidentemente.

Son torrijas, la torrija hecha con pan brioche

y en vez de estar mojada en leche, está mojada en nata.

Qué maravilla de postre, qué cosa tan bonita,

da pena comérselo. Pruébalo.

Muchas gracias, no tengo palabras, de corazón.

(Música)

Mi tía Paqui me hace siempre las torrijas.

Claro, es que lo que habéis elaborado

está basado en nuestra vida. Sí, eso es.

Es muy bonito lo que habéis hecho. Está basado en vuestra vida

y cada cosa lleva a Edu a un recuerdo.

Una maravilla, Eduardo. Me alegro que te guste.

¿Te gustó la cena? Una maravilla, no puedo con tanto.

Bueno, creo que hasta aquí hemos llegado, no podemos hablar

más por los codos, cierra la cena, Edu, y ya...

Para cerrar la cena le tengo que decir

que últimamente, es verdad que paso menos tiempo con ella.

Sí, ha venido bien esta cena.

Le quiero decir una cosa de consuelo y es que

cuando paso poco tiempo contigo o de repente estoy dos días

sin cogerte el teléfono es porque escribo

y tú tienes la sensación de que me alejo de ti,

pero que sepas que cuando escribo, en realidad escribo contigo

en la cabeza y cuando me llamas y me dices que llevo dos días

sin hablarte, en realidad sí llevo dos días hablando contigo

sin parar, esa es la realidad.

¿Y te sientes mal, te pesa, por eso me lo dices ahora?

No, para nada. Ah, podías decir: "Me siento mal",

habrías quedado como Dios.

Hubieras quedado como Dios. No, no es que me sienta mal,

pero quiero que sepas que siempre estás conmigo.

Lo sé, cariño mío. Si no accedes a mí,

es porque estás en mi cabeza

cuando trabajo.

Y que te quiero mucho, dame un beso.

Me emocioné, muchas gracias. cariño mío,

te quiero mucho, mi vida. Y yo a ti.

Bueno, pues me alegro que te gustara la cena.

Te quiero mucho. Pues yo solo daros las gracias

por vuestra generosidad, por todas estas conversaciones.

Por separado sois maravillosos, pero juntos sois una bomba

muy fantástica, muy brillante y muy preciosa.

Y antes de ponerme yo a llorar que yo lloro mucho,

os daré un besito. Estás al borde.

Sí, porque sí, sois muy bonitos. Porque es así.

Porque es así y lo digo, sinceramente,

que sois gente muy chula. Tú también eres muy bonita.

Te doy un beso, cariño. Muchas gracias.

Gracias por todo, por abrirme las puertas de tu sitio

secreto donde escribes, por dejarnos disfrutar de tu madre

que no lo haces nunca.

A ti por este rato por el amor a tu hijo

y os quedáis disfrutando el uno del otro.

Muy bien, gracias, cariño.

Hasta otra. Chao.

Madre mía, qué regalo tan bonito, muchas gracias, cariño.

De nada, mami.

Bueno, por muchas como estas, cariño.

(Sintonía)

Cena con mamá - Eduardo Casanova

05 jul 2019

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