Dirigido por: Blanca Flaquer

'Cartas en el tiempo' es una serie documental que, a través de cartas reales de personalidades históricas, viaja a distintos momentos de la política, la sociedad o la cultura española de los últimos siglos. En cada entrega, intérpretes actuales recrean el contenido y el contexto de misivas escritas por Miguel de Cervantes, Diego de León, Vicente Aleixandre, y otros imprescindibles de la historia de España.

José Luis Gómez es Cervantes en su último adiós; Aura Garrido es una mujer enamorada del siglo XVII; y Alberto San Juan es Vicente Aleixandre. Son algunos de los intérpretes que han participado, junto a Ana Álvarez, Pablo Rivero, Antonio Valero, Nacho Fresneda, Fernando Gil, Berta Castañé, Harris Gordon, Rodrigo Poisón, Pere Arquillué, Francesca Piñón, Carlos Chamarro y Lluís Soler.

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Cartas en el tiempo - Palabras de amor - ver ahora
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"1602.

Esposo de mi alma".

-Quién escribe hoy cartas de amor.

"Tú no eres un hombre, eres, el ángel de mi destino".

-O en el pasado,

está lleno de correspondencia entre hombres y mujeres

que se declaran su amor en algún momento.

-"Y quiero con este silencio que me rodea

decirte lo mucho que te quiero".

-Fundamental es para conocer la intrahistoria

de los personajes que nos puedan interesar.

-Sirvieron para plasmar un sentimiento que es universal

y es de todos los tiempos.

"Tuya hasta la muerte".

"1602, noviembre, 16, San Sebastián.

Esposo de mi alma,

grande es el contento que he recibido con tu carta

que sabe dios, amores míos,

con la pena que estaba por no haber recibido carta tuya.

Tiénesme tan disgustada, alma mía,

todas las veces que dejas de escribirme".

-Águeda, es una muchacha de 17 años,

que conoce a un alférez, a un militar, Juan Salmón de Camargo,

al parecer de origen castellano,

ella es de San Sebastián, guipuzcoana,

se conocen, comienzan a hablar...

Y se enamoran.

Y en un momento dado, en la calle,

a finales de septiembre de 1602,

él, delante de testigos, dice:

"Sabed que esta dama y yo vamos a casarnos".

Y ella dice: "Sí, sí."

Acepta la palabra de matrimonio.

A partir de ahí, para todos,

es un matrimonio que debería llevarse a cabo.

"Bien sabes, esposo de mi alma,

que no hay más de una fe y un dios,

y pues me la diste estás obligado de aguardármela,

como yo lo hago.

Que aunque me quisiese mi padre casar con el más rico del mundo,

no te trocaría.

Antes me dejaría hacer de pedazos

que negarte la fe que te he prometido".

-Esta carta se incluye en un proceso de promesa matrimonial incumplida.

Este caso es un caso un poquito más extraño que el resto,

porque es él, quien presenta la demanda ante el tribunal,

porque es ella, mejor dicho, el padre de ella,

quien se niega a que se lleve a cabo el matrimonio,

o la promesa matrimonial.

Por eso, lo que hace él,

ante el impedimento paterno,

lo que hace Juan Salmón de Camargo,

es acudir a los tribunales diocesanos,

y por eso tenemos este proceso hoy aquí.

"Dices, amor mío, que me has escrito siete cartas.

Si tardan las respuestas,

no te aflijas ni te dé pena,

que es porque no tengo quien me escriba.

Pero si puedo, no faltaré jamás de responder.

Avísame si has recibido una carta mía

de letra de Joan Pere de Murtio,

con una cinta de mis cabellos dentro.

Pesarme a que se perdiese".

-En la carta de Águeda se menciona, efectivamente,

el nombre concreto del escribiente que ha escrito la carta por ella,

que en este caso es Juan Pérez de Murtio.

Se trata de una figura bastante común en la España moderna,

en los siglos XVI y XVII,

fundamentalmente porque el alfabetismo era muy amplio

y eso obligaba con mucha frecuencia a recurrir a los escribientes,

delegados o mediadores de escritura,

cuando se trataba de redactar determinados documentos oficiales,

y, fundamentalmente también,

cuando se trataba de escribir cartas personales,

o cartas privadas,

como es el caso concreto de ésta.

-El mechón de cabello que aparece en la carta,

yo no lo he encontrado en otros procesos,

pero sí es habitual que entre estos amantes

haya un intercambio de regalos.

En el caso de Águeda y de Juan Salmón, por ejemplo,

se intercambian frutas, él le regala a ella un estuche,

una ropita de terciopelo.

Ella le regala a él una camisa.

"Dícesme por tu carta

que no te contentan las damas de esa corte.

Querría que fuese así, porque no me olvidases, esposo mío.

Que como sois hombres luego se te olvidará,

pero a mí no, jamás,

que sabe dios el amor que se me ha entrado.

Después que te fuiste,

yo estoy muy arrepentida de no haber hecho tu gusto,

y pagadote aquellas malas noches que por amor de mí,

llevaste tan sin provecho.

Pero suspende tus deseos hasta la venida,

que yo te daré gusto en cuanto me pidieras.

Y sabes que me prometiste que cuando vinieses,

habías de venir secretamente

y estar conmigo ocho días en casa de Triana.

Hazlo, amor mío.

Pues puedes muy bien.

-Es una mujer, una muchacha, una jovencita... apasionada, ¿eh?

y se ve muy bien en las líneas que se reflejan en esa carta.

Una pasión sin tacha.

Un enamoramiento hacia Juan Salmón absoluto, una entrega absoluta.

Otra cosa es luego lo que ocurre en la realidad.

-Es importante meterse en la mentalidad de la época.

No podemos enfocar con criterios actuales

tiempos pasados.

El amor, punto de partida,

no se entiende en la época que estamos estudiando

en los siglos XVI y XVII.

El amor en todo caso, es término de llegada.

Águeda, le ha tocado ese tema;

o sea, ella se ha enamorado y no quiere...

hacer lo que le está pidiendo su familia.

El caso de Águeda es muy poco habitual,

es un caso, verdaderamente extraño.

Es una cosa interesante que Trento le dé

protagonismo a los contrayentes.

Si no hay consentimiento por parte de los contrayentes,

-eso queda claro en el decreto Tametsi-,

no hay matrimonio.

-Ahora bien, hay que tener en cuenta que este libre consentimiento

debería estar sujeto -también nos lo dice Trento-,

a el cuarto mandamiento;

es decir, honrarás a tu padre y a tu madre.

Por tanto, debes obedecer,

debes intentar compaginar la voluntad paterna

con tu propio gusto,

lo cual no siempre es fácil.

"Adiós, esposo mío de mi alma.

Y no te descuides de escribirme todos los ordinarios

que el día que no viene carta para mí

estoy renegando de la madre que me parió.

Adiós, amor mío.

Tuya hasta la muerte.

De San Sebastián, a 16 de noviembre de 1600 y dos años.

Adiós, esposo mío".

"Al esposo de mi alma, el alférez Camargo en Valladolid".

¿Cómo acaba, pues quien demuestra la promesa, es Juan Salmón.

Y los tribunales lo deciden así.

"En el plazo de diez días

Águeda Arbizu debe casarse con Juan Salmón de Camargo".

-Gertrudis Gómez de Avellaneda,

es una de las grandes escritoras del siglo XIX

que ya es una excepcionalidad.

-Y fue una persona que sí que ocupó un espacio

en la literatura, digamos, universal.

-Tiene una obra literaria absolutamente, digamos, equiparable,

desde el punto de vista literario, a la de sus colegas varones,

a la de Espronceda, a la de Zorrilla,

a la de Hartzenbusch...

-Podemos situarla en la vanguardia de la literatura hispánica

del siglo XIX

y del pensamiento feminista.

-Ella es feminista defendiendo una modelo de mujer

más libre, menos sumisa.

"2 de octubre de 1839.

Señor don Ignacio Cepeda,

hasta hoy sábado que vino el correo general

no se me ha traído la carta de usted.

Cuando anteanoche me dijo usted que mandase al correo

porque me había usted escrito,

se olvidó advertirme que la carta estaba a mi nombre,

y no al adoptado a nuestra correspondencia.

Así... no me la trajeron.

Porque la persona encargada buscó a doña Amadora de Almonte

y no a mi nombre.

En fin, ya esta en mis manos esta querida carta".

-En 1839 quién es Avellaneda,

es una mujer joven, acaba de llegar de Cuba

y, se instala en Sevilla con su hermano Manuel.

Era una mujer, además de ser muy guapa,

era una mujer que tenía mucho gancho,

era una intelectual,

era una persona muy abierta.

Empieza a codearse con la crema y nata de la sociedad,

digamos, literaria, de la gente más destacada del momento,

y a conocer a gente influyente.

Ignacio de Cepeda era un joven estudiante de Derecho

que procedía de una familia ilustre, acaudalada, noble,

y sabemos lo que nos cuentan las cartas que ella dedicó a Cepeda

durante casi tres lustros, que es mucho tiempo.

Lo que sí queda muy claro en las cartas

es que en la primera etapa de conocerse,

ella, se muestra muy efusiva.

Y hay como una estrategia de conquista,

de convencerle a él.

"Una vez por semana te veré únicamente,

pues señálame por dios ese día feliz entre siete,

para separarle del resto de días, de la larga y enojosa semana.

Si no determinases ese día,

¿no comprendes tú la agitación que darías a todos los otros?

En cada uno de ellos creería ver al amanecer un día feliz

y después de muchas horas de agitación y expectativa,

pasaría el día,

pasaría la noche,

llevándose una esperanza renovada y desvanecida.

Y solo me dejaría el disgusto del desengaño.

Dime pues,

para evitarme tan repetidos tormentos,

qué día es ese que debo desear".

-La carta de Gertrudis a Cepeda;

es decir a ese hombre al que ella ama,

pero que no la hace demasiado caso,

se ve por la carta que la cita una vez a la semana;

es decir, la pone en el horario de trabajo, diríamos.

Y ahí yo veo una doble Gertrudis,

la Gertrudis liberada que vive el amor

por encima de todos los condicionamientos,

y el segundo lugar,

la mujer aquí, un poquito más sumisa al amante;

y aquí hay algo de amor romántico, ¿no?,

que acepta las condiciones que le propone

pues un amante que la margina suficientemente, considero,

visto desde hoy.

-Entonces yo me imagino las cartas de Cepeda, muy escuetas,

y siempre frenándola, con muchos elipsis,

con muchos espacios en blanco y, mucha moderación.

Él le pide mucha moderación.

"Ya lo ve usted, me arrastra mi corazón.

No sé usar con usted el lenguaje moderado

que usted desea y emplea.

Pero a todo lo demás soy dócil a su voz de usted,

como lo es un niño a la de su madre.

Ya ve usted que suscribo a no verle sino semanalmente pero,

¿no irá usted al Liceo?

¿Ni al baile?".

-Su obra en sí está llena de contradicciones,

porque como mujer en la cultura del siglo XIX,

donde la mujer no tenía un espacio, digamos, activo,

ni protagonista, ni como autora, ni como mujer,

pues tenía que ser ambivalente,

por que si no, cómo iba a escribir

y la iban a publicar.

Ella quería mantener a Cepeda,

pero tenía que darle una de cal y otra de arena.

Avellaneda está jugando,

hablar de ella misma, reafirmarse como mujer,

reafirmarse como escritora, no se modera,

escribe lo que quiere y como quiere,

pero al mismo tiempo sin olvidar de que hay un censor,

que es Cepeda.

Le dice: "Usted es un ángel", si no recuerdo mal;

le dice: "Usted es como un ángel".

O sea, le está otorgando el papel de Dios.

"¡Cepeda! ¡Cepeda!

"deves" gozarte y estar orgulloso.

Porque este poder absoluto que ejerces en mi voluntad,

"deve" envanecerte.

¿Quién eres?

¿Qué poder es ese?

¿Quién te lo ha dado?

Tú no eres un hombre, no a mis ojos.

Eres, el ángel de mi destino.

Y pienso muchas veces al verte que te ha dado el mismo Dios

el poder supremo de dispensarme los bienes y los males

que debo gozar y sufrir en este suelo.

Tú eres mi amigo, mi hermano, mi confidente.

Y como si tan dulces nombres aún no bastasen a mi corazón,

él te da el de su dios sobre la Tierra.

No está ya en tu mano

dispensarme en un día de ventura entre siete".

-El gran combate que tienen las escritoras románticas,

es que, exigen un nuevo orden amoroso.

Por primera vez nos encontramos con unas mujeres

que, quieren de sus parejas, de sus amantes,

que las traten en pie de igualdad.

Es decir, quieren encontrar en su pareja,

pues a un amante, pero también a un amigo,

a un colega profesional, a un confidente...

La estrategia fundamental de seducción es,

si tú me conoces,

de alguna manera forzosamente me tienes que amar,

porque soy una mujer que está a tu altura, en todos los sentidos,

y que te ama, apasionadamente.

Vamos a decir que en la carta juega...,

y eso es muy curioso siempre en Gómez de Avellaneda,

que hay una especie como de tira y afloja;

es decir que enseña, muestra sus sentimientos,

pero al mismo tiempo después se retrae, ¿no?

Aparenta retraerse.

"No me haga usted caso.

"Tube" jaqueca a medianoche y creo que me ha dejado algo de calentura.

¿No es verdad? Mi cabeza no está en su ser natural.

Deseo leer a usted un himno patriótico

que acabo de componer

y otros versos a un jilguero.

... Estamos en desventura, pájaro infeliz.

Igual tú cantarás mi amargura.

Y lloraré yo mis...

Adiós mi dulce amigo,

no conserves ésta, rásgala te lo ruego.

Hay días en que está uno no sé cómo.

Días en que el corazón se rompería si no se desahogase.

Yo tenía necesidad de decirte todo lo que te he dicho.

Ahora ya estoy más tranquila.

¡No me censures, por dios!

Gertrudis".

Habían tenido tantos escondites,

las cartas de los mil escondites.

Fue curioso que yo supiese de la existencia de estas cartas,

que Eduardo Rodríguez Valdivieso

no había querido enseñar a nadie.

Escondió al principio las cartas,

para que no las viera su propia familia.

Además Federico le dice en una de las cartas,

dice: "No leas a nadie estas cartas,

porque carta que se lee, hay intimidad que se rompe".

Él no vio el momento adecuado de enseñarlas.

Quizá por pudor con el propio Federico.

Aquí se le atacaba bastante

por parte de una burguesía granadina despreciable,

como para encima mostrar aquella, entre comillas,

debilidad que Federico había sentido hacia él.

"8 de abril, 1933.

Mi querido Eduardillo,

no quiero dejar de contestarte hoy mismo.

Y ahora que llego de una comida que me han dado

para celebrar el éxito de mi obra "Amor de don Perlimplin",

te escribo con lápiz.

Estoy en la cama,

ya dispuesto de verás

para entrar en ese divino mar sin barcos del sueño.

Y quiero con este silencio que me rodea decirte

lo mucho que te quiero

y lo mucho que pienso en ti".

-En la carta, se ve muy bien la estrategia de un hombre que está,

por decirlo, en los términos de la picaresca española,

en la cumbre de su buena fortuna;

es decir, en su mejor momento vital,

en un momento de éxito profesional, personal, etcétera,

que es una carta llena de éxito.

Federico García Lorca fue un corresponsal extraordinario

y desde luego tiene cartas de amor prodigiosas,

donde vemos expresar sentimientos

que él debía mantener más o menos ocultos,

realmente la homosexualidad de Lorca era muy conocida en su tiempo

y en muchos ambientes distintos,

pero en cambio en su obra literaria,

él tiene siempre que transformarlo en una obra en la que digamos,

esa pulsión homosexual no esté presente,

en la mayor parte de los casos, al menos,

a excepción de

"Los sonetos del amor oscuro", etcétera.

"Mañana salgo de excursión con La Barraca,

por tierras de Salamanca.

Y tendré en toda la excursión tu recuerdo guardado entre mis ojos.

Como guardo también aquella delicada figura de Pierrot

que me sorprendió una noche con su melancolía de niño perdido

en los jardines del sur".

-El proyecto de La Barraca,

era para Federico la realización de un sueño

y de una aventura.

Una aventura en la que se iba a rodear

de músicos, de pintores, figurinistas, actores...

Era algo..., un proyecto absolutamente extraordinario

que hizo posible la república

y es un modelo de un trabajo hecho espléndidamente.

-Es claramente una generación muy literaria,

que además son los primeros que asumen la vanguardia

y que la hacen suya

y la viven en algunos casos como Lorca, intensamente,

o como Salvador Dalí,

entonces, digamos, esa vanguardia y esa libertad,

lo alcanzaba todo, ¿no?

También la expresión de los sentimientos,

aunque, en el caso de la homosexualidad,

pues vamos a decir que la represión en la sociedad de aquel tiempo,

era brutal, ¿no?

La acusación de "maricón" que se le hacía a cualquiera

sospechoso de un comportamiento, vamos a decir, ambiguo,

pues era..., en fin, era muy condicionante.

"Quiero que lo sepas.

Poder contar con mi corazón y con mi alegría

y con mi pena,

y con todo lo mejor de mi pensamiento.

No quiero que estés triste.

Tu carta me ha emocionado mucho y me ha hecho quererte mucho más.

Te veo solo, lleno de amor y de espíritu,

y de belleza,

y siento tu soledad como un hermosos paisaje

donde yo me dormiría para siempre.

También yo estoy solo,

aunque tú me creas acompañado porque triunfo

y recibo coronas de gloria.

Pero me falta la corona divina del amor.

No quiero seguir hablándote, amigo mío lejano,

deja que coja tus manos y no tatúen mi silencio

en la expresión más honda de mi sentir.

Solo el silencio testigo a de ser de mi tormento

y aún no digo lo que siento en todo lo que no digo.

Así hablaba Calderón".

-Y le cita los versos de Calderón:

"Solo el silencio testigo a de ser de mi tormento".

En esa carta Federico,

en esa carta concretamente, a lápiz rojo,

no puede evitar decir lo que dice.

O sea, es algo muy hermoso.

-Son versos que definen muy bien la paradoja

entre el decir y el no decir.

"No puedo decir todo lo que siento

y aún el silencio que guardo de todo lo que siento,

es pequeño, me queda corto, para todo lo que siento",

¿de acuerdo?

Es decir, la disparidad enorme entre la palabra y el silencio.

"Ahora tengo una enorme gana de verte

un deseo de hablar contigo, de viajar contigo,

de llevarte a mundos que no conoces

donde tu alma se ensancharía sobre los cuatro vientos.

Pero estamos los dos atados

y aunque tenemos por fuerza que romper las cadenas,

son muchas las horas en que estamos el uno sin el otro".

-Si revisamos lo que fueron amores más duraderos

en Federico García Lorca,

ninguno de ellos le hizo totalmente feliz.

-Refleja algo que es muy humano y que es muy característico

de cualquier correspondencia amorosa

que es la necesidad de que nos quieran, de ser amados.

Es decir, a Lorca le importa mucho que el otro le ame a él.

Entonces en ese sentido,

digamos, el yo íntimo,

no tiene nada que ver con el yo público,

alguien puede estar en público muy seguro de sí mismo

y en cambio mostrar en privado pues una señas, vamos a decir,

de servidumbre, casi de humillación,

de necesidad de sometimiento,

que nunca podríamos adivinarlas en el ser público que conocemos.

"Escríbeme a vuelta de correo.

Yo estaré fuera cuatro días,

quisiera a mi vuelta que es Jueves Santo,

tener dos cartas tuyas.

¿Lo harás?

Ahora tenemos que estar siempre unidos.

Si no quieres dímelo, Eduardo, no me engañes.

-Federico tenía unos momentos que su cabeza estaba en otro plano.

Ese plano, pues sí era una tristeza infinita.

Que cuando yo digo otro plano, hago como que asciende,

pero no es ascender es descender,

¿A dónde desciende?

Desciende a los aljibes de Granada

y es una imagen,

y puede parecer una metáfora.

La Granada de mi sueño y de mi soledad,

cuando yo era adolescente y nadie me había amado todavía.

Que Federico sufría muchísimo.

Que gozó muchísimo.

Yo diría que esa carta es tan potente,

como un soneto del amor oscuro.

Aunque no tenga catorce versos,

aunque no sea un soneto riguroso

escrito como los mejores de Shakespeare,

pero la carta es estremecedora.

Y bien escrita.

"Adiós.

En esta carta llena de ternura va la verdad de mis sentimientos.

Si tú los rechazas,

ellos como patitos asustados

vendrán a buscar las amargas aguas de mi realidad.

Contéstame mucho y muy largo.

Un abrazo fuerte de tu siempre Federico.

(Guarda bien esta carta)".

Subtitulación realizada por Teresa García Román

Cartas en el tiempo - Palabras de amor

34:47 24 abr 2018

A lo largo de toda la historia hombres y mujeres se han declarado su amor por carta. La correspondencia amorosa ha servido para plasmar un sentimiento universal y de todos los tiempos. Descubrimos cartas de amores apasionados, no correspondidos o prohibidos de los siglos XVII, XIX y XX respectivamente. Una joven vasca y los escritores Gertrudis Gómez de Avellaneda y Federico García Lorca son los autores. Una forma distinta de conocer la historia íntima de los personajes que las escriben.
Aura Garrido, Rosalinda Galán y Alejandro Vera son los actores que representan cada una de estas cartas.

A lo largo de toda la historia hombres y mujeres se han declarado su amor por carta. La correspondencia amorosa ha servido para plasmar un sentimiento universal y de todos los tiempos. Descubrimos cartas de amores apasionados, no correspondidos o prohibidos de los siglos XVII, XIX y XX respectivamente. Una joven vasca y los escritores Gertrudis Gómez de Avellaneda y Federico García Lorca son los autores. Una forma distinta de conocer la historia íntima de los personajes que las escriben.
Aura Garrido, Rosalinda Galán y Alejandro Vera son los actores que representan cada una de estas cartas.

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    34:47 24 abr 2018 A lo largo de toda la historia hombres y mujeres se han declarado su amor por carta. La correspondencia amorosa ha servido para plasmar un sentimiento universal y de todos los tiempos. Descubrimos cartas de amores apasionados, no correspondidos o prohibidos de los siglos XVII, XIX y XX respectivamente. Una joven vasca y los escritores Gertrudis Gómez de Avellaneda y Federico García Lorca son los autores. Una forma distinta de conocer la historia íntima de los personajes que las escriben. Aura Garrido, Rosalinda Galán y Alejandro Vera son los actores que representan cada una de estas cartas.

  • 15:23 17 abr 2018 Carta de Albert Mackintosh a Nellie Edgar. 14 de agosto de 1938 La carta que el brigadista británico Albert Mackintosh envía en agosto del 38 a Nellie, una camarada del Partido Comunista de Manchester, narra la ofensiva llevada a cabo por el ejército republicano durante la batalla del Ebro y los bombardeos de los aviones fascistas que tras 115 días de combate dejaron el lugar hecho pedazos. El idealismo del grupo de extranjeros que participaron en una guerra ajena a sus países se ve muy claro en estas líneas interpretadas por el actor Harris Gordon en la parte antigua del pueblo de Corbera d’Ebre bombardeado en esa batalla. En esta carta intervienen Verónica Sierra, profesora de Ciencias y Técnicas Historiográficas de la Universidad de Alcalá, Jaume Claret, historiador de la Universitat Pompeu Fabra y Josep Sánchez Cervelló, catedrático Historia Contemporánea de la Universitat Rovira i Virgili.

  • 14:15 17 abr 2018 Carta de José María Erdozáin a su familia. Braojos de la Sierra, 26 de agosto de 1936 El requeté del Tercio del Rey José María Erdozáin escribió el 26 de agosto de 1936 desde Braojos de la Sierra a sus padres y hermanas describiendo con detalle su posición en la batalla y las acciones militares del bando nacional contra el enemigo republicano. Los requetés eran la milicia armada del movimiento carlista que se unió al bando nacional, hombres en su mayoría procedentes de Navarra y el País Vasco con un marcado carácter religioso. Juan López Tagle interpreta esta carta en las trincheras abandonadas de Braojos de la Sierra. Para contextualizar la carta intervienen Pablo Larraz, autor de “Requetés”, el requeté Luis Jauregui nacido en 1917, Juan Carlos Losada, experto en historia militar y Verónica Sierra, profesora de Ciencias y Técnicas Historiográficas de la Universidad de Alcalá

  • Desde el frente

    Desde el frente

    29:40 17 abr 2018

    29:40 17 abr 2018 “Desde el frente” nos permite conocer dos instantes de la guerra civil española a través de dos cartas. Dos soldados anónimos en bandos contrarios y en lugares y momentos distintos explican su día a día y las estrategias militares de sus grupos. El programa incluye dos misivas: la de un requeté navarro escrita en agosto del 36, aliado a la facción nacional, y la de un brigadista británico en el 38 desde la batalla del Ebro. La correspondencia durante el conflicto armado se convierte en una necesidad para dejar constancia sobre las experiencias vividas en el día a día de la batalla. Las cartas favorecen el estado anímico de los soldados: les ayudan a recordar por qué luchan y a mantenerse animados gracias al contacto con sus seres queridos.

  • 13:18 10 abr 2018 Carta de Blanca Brisac a su hijo Enrique. Madrid, 4 de agosto de 1939. El 5 de agosto de 1939 las tropas franquistas fusilan a un grupo de 13 jóvenes en la prisión de Ventas de Madrid. A partir de ese momento se las conoce como Las 13 rosas. La más mayor Blanca Brisac, de 29 años y la única que era madre, escribe una carta en capilla a su hijo Enrique. Claudia Benito pone voz a esta emotiva carta. Intervienen Fernando Hernández Holgado, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid, Verónica Sierra, profesora de Ciencias y Técnicas Historiográficas de la Universidad de Alcalá, y Josep Maria Fericgla, Doctor en Antropología.

  • 10:01 10 abr 2018 Carta de Diego de León a su esposa la Marquesa de Zambrano. 14 de octubre de 1841. El 14 de octubre de 1841, la noche antes de que lo fusilaran, el militar Diego de León escribe una carta en capilla (dícese de las misivas que se le permite escribir a un condenado a muerte) a su esposa. Había sido apresado y condenado a la pena capital tras participar en una conspiración contra el General Espartero, en un momento de la historia de España en la que no se entendía la vida política sin militares. El actor Fernando Gil interpreta al militar fusilado a los 34 años. También se incluye un fragmento escrito a su hijo. Intervienen Raquel Sánchez, profesora de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid, Verónica Sierra, profesora de Ciencias y Técnicas Historiográficas de la Universidad de Alcalá, y y Josep Maria Fericgla, Doctor en Antropología.

  • 10:54 10 abr 2018 Carta de Miguel de Cervantes al Conde de Lemos. Madrid, 19 de abril de 1616. José Luis Gómez, considerado uno de los mejores actores teatrales, se pone en la piel de Miguel de Cervantes para recrear la última carta que nos ha llegado del autor más universal de nuestra literatura. Escrita en 1616, desde el lecho de muerte, Cervantes se dirige al Conde de Lemos, uno de los nobles que más le ayudó en la publicación de sus obras. El texto, en formato epistolar, se publicó de forma póstuma en el prólogo de Los trabajos de Persiles y Segismunda. Escrita tres días antes de su fallecimiento, el célebre autor acepta la llegada de la muerte pero expresa en sus palabras un profundo deseo de vivir. Intervienen Manuela Sáez, Doctora en Historia del Arte, Alfredo Alvar, Investigador CSIC, y Josep Maria Fericgla, Doctor en Antropología.

  • El último adiós

    El último adiós

    36:16 10 abr 2018

    36:16 10 abr 2018 'El último adiós' contiene tres cartas escritas ante una muerte próxima e inevitable. Son textos de despedida en los que como dice el Doctor en Antropología Josep Maria Fericgla 'aflora el amor', porque en el último instante de la vida de todo hombre y mujer aflora este sentimiento y añade 'porque todo el mundo muere como ha vivido'. Los autores de las cartas reales son Miguel de Cervantes (1616), el militar Diego de León (1841) y Blanca Brisac (1939), una de las llamadas 13 rosas, y las interpretan José Luis Gómez, Fernando Gil y Claudia Benito, respectivamente.

  • Presentación

    Presentación

    2:21 13 dic 2017

    2:21 13 dic 2017 Cartas en el tiempo es una serie documental que propone explicar a través cartas pequeños fragmentos de la historia política, social o cultural de nuestro país. Existen cartas de todo tipo y de épocas muy distintas. Todas ellas pueden servir como testimonio de un momento histórico.

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