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Para todos los públicos Capitán Q - Sant Carles de la Râpita-Ibiza - ver ahora
Transcripción completa

Soy Quico Taronjí, periodista y capitán de yate.

Estoy recorriendo España en un pequeño barco llamado "Invencible".

Casi 3000 km de costa.

Una aventura para conocer grandes historias

de gente cuya pasión es la misma que la mía, el mar.

Este es el viaje de mi vida.

Mi nombre es Quico Taronjí pero todos me conocen como Capitán Q.

Estoy roto...

No es tai-chi...

Empieza un nuevo día. Continúa la aventura.

Con las energías renovadas tras una mágica noche

por primera vez en esta aventura abandono la península

y emprendo camino hacia mi siguiente destino, las Islas Baleares.

Hola. ¿Qué está haciendo? Estoy pescando.

¿Pescando a palos? Sí, pescando a la paupa.

Vaya leñazos que mete. Que se oiga, que se oiga.

¿Es para que le escuche el pez? Claro. Así el pez va a la red.

Aquí no cubre, ¿no? No cubre, no.

Voy a bajar.

O sea, lo lleva a golpes hacia la red.

Me acerco.

Aquí me puedo subir, pero no sé qué hacer con esta embarcación.

Me va a tener que enseñar a echar el ancla con esto.

¿Y ahora la echamos..? Sí, tranquilo. No irá muy lejos.

Está bien, voy a fondear con ancla.

¿Ya está, tal cual? Tal cual, no llegará lejos.

¿Cuánto tiempo llevas haciendo esto? Unos 40 años.

¿40 años? ¿Tradición familiar?

Sí, es tradición familiar, pesca a la paupa.

¿Qué quiere decir, paupa es esta barra?

Coger pescado con las manos.

¿Ahora se coge con las manos? Sí, con las manos.

Es todo muy tradicional. Sí.

¿Y esto es para consumo propio o lo vende?

No, lo vendemos en la lonja.

Es totalmente plana, ¿no? Sí, es plana.

Muy bien.

Tú le metes unos leñazos que vamos...

Es la práctica.

Hay uno por aquí. Casi lo pillo.

Claro, si lo coges por la cola, se te escapa, y si no, te pinchas.

¿Al cesto? Sí.

Son pequeñas, son pequeñas.

¿Cómo es de pequeña? Así.

Pequeñines, no. Solo cogemos el pescado vendible.

Cuando yo empecé íbamos descalzos,

y ahora nos hemos tenido que poner escarpines por las nácaras.

¿Son como bolas, que tienen pinchos..?

Son como cuchillos. Sí, mira lo que me he hecho.

Muchas gracias por todo, de verdad,

me ha gustado mucho pescar con las manos.

Te voy a regalar un rancho de pescado.

Con que me des un par de ellos,

porque si no se me van a poner malos.

Un par de ellos y me los hago en la embarcación.

Mira, una lubina y una dorada.

Gracias. Ya me acerco hasta allí ¿puedo ir andando?

Sí, sí. Ve mirando para no pisar una nácara.

Sí, porque son... Sí, como cuchillos.

Dímelo a mí. ¿Salto la red? Sí.

Invencible y yo tenemos más de 120 millas

hasta llegar a Palma de Mallorca,

casi un día de navegación si tengo el viento a favor.

Anochece y estoy algo preocupado.

Si me cruzo un mercante en plena oscuridad no me verá.

He hecho un alto en el camino para hacerme un receptor de radar casero

con bolas de papel de aluminio

metidas en una botella de agua vacía.

Lo voy a colocar en algún lugar

donde pueda reflejarse en el radar de los mercantes.

Esto crea un campo magnético alrededor y así se verá.

Por lo menos se verá.

Voy a cenar la dorada que me ha dado...

Voy a hacer un fuego con un cubo de agua.

Esto lo voy a colocar aquí, como base.

Le quitamos la cabeza y las tripas,

todas las vísceras que están aquí dentro, comida para los peces.

Tendré que pedir algún pescador que me enseñe hacerlo bien,

porque estoy un poco pez como veis con esto.

Ahora.

Cocina en alta mar...

Si alguna vez os veis obligados a comer pescado crudo,

por el tema del anisakis,

lo primero que tenéis que hacer después de quitar las vísceras,

que es donde se aloja la larva, comeros la parte más alejada,

porque en el momento en que el pescado muere

salta de las vísceras a la carne más cercana.

Si coméis la parte de la aleta superior

hay muchas menos probabilidades de que tenga anisakis.

Pescado del delta del Ebro, pescado a la paupa,

como dicen ellos, con la mano.

La verdad es que me siento muy afortunado de estar haciendo esto,

navegar para conocer gente, gente maravillosa, por cierto.

Estar solo, tranquilo.

Reflexionar.

Esto es para mí lo que se llama vivir intensamente.

A todo trance, como decían los antiguos.

Es libertad absoluta.

Un poco de agua.

Y de postre unos dátiles, que dan energía y están riquísimos.

Dejo la luz puesta por los mercantes.

Amanece con una gran calma,

parece que flotemos sobre un inmenso mar de mercurio.

Un nuevo día.

Hay que estar ojo avizor a los mercantes,

incluso, cuando me cepillo los dientes,

están por todos lados.

Aquí estamos en mitad de la nada,

entre el Delta del Ebro y la isla de Mallorca,

por debajo de la quilla hay más de 1000 m de profundidad.

La velocidad es de unos cinco nudos,

porque como no hay viento apenas podemos avanzar.

Estamos parados.

Mientras pedaleo a la espera de algo de viento

disfruto del espectáculo que me ofrece la naturaleza.

El viento aparece, y unas horas después

también lo hacen las Islas Baleares.

La travesía ha sido dura, así que pararé a reponer fuerzas.

Hola. Hola.

¿Puedo dejar aquí esto mientras desayuno?

Sí, pero no se puede subir.

Es una zona de reserva integral, y no...

Son pájaros, pardelas, no sé si las conoces.

¿Son las que emigran y hacen grandes distancias?

¿O me lo he inventado?

Hola, Quico. Soy Manolo.

Encantado, ¿y tú? Anita.

Estamos haciendo el seguimiento de la colonia de pardelas.

¿Hay muchas? Sí, unas 200 parejas.

¿Están en extinción?

La población es grande, pero está cayendo.

No nos viene mal que nos eches una mano.

Os ayudo, sí.

No sé cómo aguantáis trabajando aquí en verano.

Es bastante agotador el ir nido tras nido,

sacar los animales, tienes que andar por piedra,

pero es divertido también.

Primero, es un trabajo científico,

es decir, conocimiento, y conocer siempre es bueno,

y segundo, es mejorar la conservación de la especie.

Este animal es del año pasado,

y lo llevo cogiendo durante los últimos cinco años.

¿La pareja siempre es la misma? Sí, son como los humanos,

hay parejas estables que llevan muchos años juntas,

hay otras parejas que se divorcian, otras se quedan viudas.

¿Y luego se hacen la vida imposible entre ellas cuando se divorcian

y ven a la pareja con otro? Hasta ahí no llego.

Eso hay que investigarlo.

Las pardelas son aves pelágicas,

viven en alta mar, y solo tocan tierra para criar.

De hecho en tierra son bastante torpes,

no se pueden poner casi de pie.

Pero tienen un pico que como te pille.

Tienen un pico muy afilado y el extremos en forma de gancho,

que sí que lo clava...

¿Cómo pescan? ¿Se tiran en picado?

No, desde la superficie, bucean aleteando,

vuelan bajo el mar, hasta 10 metros de profundidad.

Vamos a hacer una cosa, ponte los guantes.

Coge de las patas, la punta de las alas y del cuello.

Le voy a poner este aparatito en la pata.

Lo recuperaré el año que viene cuando vuelva,

y me dirá dónde ha estado todo el año.

¿Es un GPS? No, es un sistema diferente al GPS,

pero te marca la posición diaria del animal.

En Mallorca nunca se sabe lo que te puede pasar.

Unos trajes futuristas que parecen sacados de James Bond

llaman mi atención.

Buenos días. Hola, buenos días.

He visto el cartel del cacharro este.

¿Qué es, una moto? Es como una moto,

que puedes manejar bajo el agua, y vas viendo todo lo que quieras.

Si quieres ahora tenemos una salida. ¿Te vienes con nosotros?

Sí, lo quiero probar.

Al agua, tío.

Ahí vemos la isla Dragonera.

Toda esta parte de las casas, como curiosidad,

están ahí un poco alegalmente

porque están dentro de la periferia de la reserva.

Esto de construir en España cerca de la costa, ya sabes...

Es tremendo, todo el que puede se hace una casita en la costa

aunque se salte un poco la ley, ¿no?

Para la gente que tiene un poco, como yo, de claustrofobia...

El fresquito del agua ayuda, y las vistas de peces, las rocas

y el paisaje, compensa el sufrimiento que se tenga.

Sufrimiento tampoco, es un poquito de respeto.

Venga, te bajo.

¿Estás preparado? Lo estoy.

Cógete al mando.

Venga, vamos a disfrutarlo. Vamos allá.

Me siento como el capitán Nemo.

Es increíble.

Tengo que tener una cara de niño ahora mismo...

Fantástico.

Estrellas de mar.

Es como estar en un acuario, solo que tú eres parte del acuario.

Es increíble.

Fantástico.

¿Qué te ha parecido? Me ha parecido una pasada.

Increíble, de verdad, de las mejores cosas que he hecho.

¿Sabes cómo me sentía?

Como Tintín en esas aventuras en la que va en cosas raras,

como un superhombre, un súper agente secreto o algo así.

Como James Bond... Como James Bond.

Te compro el cacharro este.

Venga, ciao, suerte. Hasta luego.

Acostumbrado a navegar,

ha sido una experiencia estar debajo del agua.

Tarde o temprano tenía que remediar mi miedo a bucear, pero poco a poco.

El camino es largo y tendré muchas oportunidades para hacerlo.

Perdona, ¿eso qué es?

Son zapatillas para escalar, pies de gato.

¿Me puedo sentar contigo? Sí.

Te juro que las he visto antes y he pensado: irá a coger coquinas.

Sí, llaman la atención. Pescar erizos o algo.

Tienen la punta esa para escalar. ¿Dónde escalas?

En los acantilados, aquí cerca. ¿En acantilado?

No te vas al exterior, a la montaña. No, se llama psicobloc.

¿Cómo dices? Se llama así, psicobloc.

Escalamos sin cuerda, encima de los acantilados,

y cuando te caes, en vez de llevar una cuerda que te para,

te para el agua.

Lo he visto en las postales, pero no sabía lo que era.

Se ha puesto muy de moda. ¿Y si lo quiero probar?

Puedes venir, yo no quiero ir solo, y me han dejado colgado,

y estaba pensando: ¿voy yo no voy? Vas conmigo.

Nos tomamos el café.

¿Sabes nadar? Más o menos.

Me llamo Miguel. Yo Quico.

¿Por qué se llama psicobloc? El nombre se lo puse yo.

¿Y así lo conocen en el mundo entero?

Sí, bueno, los ingleses le dicen deepwater,

es una extensión de la escalada de bloque,

bloc en catalán.

Aquí se escalan bloques pequeños sin cuerda,

y cuando escalas en bloques, abajo pones una colchoneta,

que para las caídas, no usas la cuerda,

y aquí lo que tenemos es una colchoneta gigante.

¿Hay que saber caer? A cierta altura, hay que saber caer.

Necesitas cierta técnica para darte la vuelta.

Esto se le ocurrió a un amigo mío que se llama Jaume.

Íbamos por ahí a hacer bloques, y en verano, como hace calor,

vimos una cueva y dijimos: vamos hacer lo mismo aquí, encima del mar.

Es una manera muy natural de escalar.

Qué sitio. Aquí hay unas cuevas...

Desde aquí no lo parece, pero tienen mucha altura.

¿Dónde lo vamos a hacer?

Aquí abajo, hacemos unas pequeñas travesías.

Hay gente. Sí, aquí siempre hay gente.

En verano siempre hay gente.

Hay altura, ¿eh? Sí, pero ahora bajamos un poco.

Aquí dejamos las cosas.

Todo lo que puedas hacer con las piernas,

como tenemos el músculo grande, mejor.

Cuanto menos uses los brazos y más descansados los tengas, mejor.

¿Descalzos todo el rato?

Justillos, pero si no, nos pegamos un bañito.

¿Nos despedimos con un saltito? Yo creo que sí.

Parece que hemos pescado...

¿Esto qué es? Es nuestra casa.

¿Vuestra casa? ¿Me dejáis subir?

Arrímate a la escala.

Alucinante. Me gusta, me parece una pasada.

Yo soy Quico.

Estaba ahí y me han dicho de subir al barco.

Supongo que vives aquí también. Sí, bienvenido a bordo.

Voy sin camiseta ni nada, pero... Estoy alucinando con vuestra casa.

Sí, es nuestra casa.

Mira, vamos a hacer una práctica de acrobacia

con Iñaki, nuestro hijo.

¿El barco de qué año es?

1841, es el más antiguo de la flota española en activo.

¿Sí, y cómo lo conseguiste? Lo compré en Formentera, en el 85.

Lo vi parado y pregunté qué pasaba con él.

Me dijeron que se vendía, y ahí empezó mi cabeza a trabajar,

y conseguí los duros para comprarlo,

y empecé a trabajar con él,

a encontrarme con un millón de problemas,

a resolverlos, y, echándole voluntad...

¿Pero la idea al principio era comprarlo para vivir

o comprarlo para explotarlo comercialmente?

En principio era para explotarlo, pero claro,

explotarlo con las manos, sin romperlo demasiado. (Risas)

¿Hay que ser rico para vivir aquí?

Cualquiera que le ponga dos pelotas al asunto

y tenga ganas de hacerlo, pero claro, hay que mantenerlos...

Tú no llamas ni al electricista ni al fontanero, aquí todo lo haces tú.

Procuro hacer lo máximo que puedo.

Ese es el rollo.

En el 92, en la Olimpiada de Barcelona,

fuimos portadores del fuego olímpico.

Yo pensé que la pasabas y no te la quedabas. ¿Te la quedas o qué?

Tú pasas la llama, entregas la llama al siguiente,

que te está esperando con una antorcha apagada.

Se acaba el depósito de combustible y te quedas con ella.

Yo pensé que la organización te la pedía después.

Eran catalanes, las Olimpiadas de Barcelona, pero...

¿Esta es la despensa? Sí.

¿Aquí guardáis todo? El agua, las patatas...

Este es el camarote de invitados. Esto está genial.

Aquí duermo yo de maravilla.

Y esto en su tiempo era todo un espacio amplísimo,

que iba hasta bastante más atrás, y era la bodega de carga.

El baño... Es genial.

Esta es la sala de máquinas.

Me parece increíble que viváis aquí, admirable.

El motor. ¿Son dos motores? ¿Ciento cuarenta y pico, cuánto?

45. ¿145 caballos? ¿Cuánto gasta esto?

Cuando están parados como ahora, no piden nada.

¿Y cuándo atizas la máquina?

¿20 litros a la hora? Por ahí anda.

Este es el camarote de los jefes. Está genial.

Hasta hace poco era el camarote de todos, de la familia entera.

Vosotros dos aquí, ¿y los chavales? Aquí y otro ahí arriba.

Hinojo marino. Qué bueno.

¿Y para tomar, qué prefieres, agua de mar o agua dulce?

¿Tenéis agua de mar aquí? Sí, tenemos agua de mar.

Pues yo agua de mar. Pruébala...

Todos los minerales que existen en la tierra

están en el agua de mar,

y al mismo tiempo los tenemos en nosotros mismos.

¿Pero la mezcláis con agua dulce o a pelo?

Para cocinar, por ejemplo, sí la mezclamos.

Para brindar, no.

Qué buena.

¿Por qué decidisteis que nacieran aquí en lugar de un hospital?

Nunca lo habíamos pensado, fue una cosa natural.

Vosotros habéis nacido en el barco y vivís en el barco.

No entendéis la vida sin este barco.

¿Ahí cortas tú el cordón umbilical? Sí.

Vaya valor que tienes.

Estás grande, y ya empiezas a chupar del dedo.

No te creas.

Es una sensación increíble. Lo es.

Y además, no te mueves de tu casa.

Estás en tu casa, es todo tuyo, toda tu energía, todo está ahí.

Le echaste valor.

¿Qué significa para vosotros vivir en un barco

...y hacer vida en un barco? La libertad.

Libertad, es lo más importante, ¿no?

En realidad compartimos una gran pasión, el mar,

y esa sensación de infinita libertad.

Formentera es uno de los últimos paraísos del Mediterráneo,

aguas cristalinas y arena blanca.

He quedado con Manu San Félix,

biólogo y documentalista de National Geographic,

un enamorado de esta maravillosa isla.

Hola, Quico, buenos días. Hola.

Has encontrado el lugar.

He venido a hacer unas fotos, que está genial el sitio.

Es bonito, ¿a que sí? Es precioso.

Esto es un puerto natural,

el puerto que utilizaban los romanos en Formentera.

Miras y los 360°, ¿no te das cuenta de que no ves mar abierto?

Ves parte de Formentera, Espalmador, el norte de Ibiza,

y estamos muy protegidos.

Oye, la zona es una maravilla.

Si crees que puedes llegar hasta aquí

te vas a tener que mojar un poco.

¿Voy para allá entonces? Sí.

Ya me has marcado.

Daba pereza mojarse, ¿pero a que se agradece?

Estáis estudiando la posidonia aquí, ¿por qué es tan importante?

Se habla de ella, y al final, entre tú y yo, son hierbas.

Supongo que tendrán una importancia especial.

El agua aquí que estamos viendo es como es,

así de transparente y de bonita,

en gran parte debido a la influencia de la posidonia,

que está limpiando y depurando el agua.

Si pudiéramos elevarnos veríamos que hablamos

de miles de hectáreas entre Ibiza y Formentera,

y es un pulmón

que está en este momento liberando miles de metros cúbicos de oxígeno.

Más del 50% del oxígeno que respiramos procede de ahí,

de debajo del agua.

Es un pulmón del mar. Correcto.

Ahí está. Vamos a ver posidonias.

Has visto la posidonia, que es una selva.

¿Y sabes lo que me ha molado?

Cuando vas buceando y te va rozando el pecho,

te va dando en la cabeza, te va acariciando.

Parece que he vuelto a encontrar un oasis en el paraíso,

y no debo ser el único que lo piensa a juzgar por el número de barcos.

Un chiringo con servicio de lancha que te viene a buscar al barco

y después te lleva al restaurante, no tienes ni que mojarte.

Es buena idea lo de ir a buscar a la gente, está bien pensado.

Hace años, llevo 25 años con el servicio de zodiac.

Pero es una pasta en gasolina. Pero luego se lo dejan comiendo.

Fijaos en la cantidad de barcos fondeados.

Y hoy hay pocos, muy pocos.

La verdad es que las vistas son terribles.

Tremendo. Por algo es la sexta mejor playa del mundo, dicen.

¿Esta es la sexta mejor playa del mundo?

Y la mejor de Europa.

Bueno, ahí está la cocina, ahí está la señora Andrea.

Señora Andrea, vengo de muy lejos solo para conocerla.

Allí está mi hermano Andrés.

O sea, que es un negocio familiar. Todos, aquí está toda la familia.

¿Qué tal? Me alegro de conocerla.

Muy buenas, Juan. Es una amiga de la familia.

Encantado. 40 y tantos años de restaurante...

44.

¿Y juntos, cuántos? 50 va a hacer.

O sea, que no se conocieron en el restaurante.

No.

¿Cómo se conocieron? En Barcelona.

¿Se puede saber cómo?

Estaba en casa de mi hermano y así nos conocimos.

¿Usted navegaba?

He navegado siempre. Estuve cinco años en Barcelona.

¿Haciendo qué?

Y allí nos conocimos, nos casamos y vinimos para acá, y aquí estamos.

¿Y cómo surge la idea de montar un restaurante?

Estábamos en Espalmador y empezamos a ver los barquitos pequeños

que venían de Ibiza y fondeaban aquí, en la playa,

y entonces montamos un chiringuito pequeño.

Yo iba pescando y vendíamos el pescado aquí y todo.

¿No se van a jubilar, a descansar un poco?

Sí, ya estamos jubilados. Pero les veo trabajando.

Toda la vida hemos estado aquí, y no en casa.

Pues muchas gracias, señores.

Les dejo tranquilos para que sigan aquí, controlando,

sin trabajar pero controlando.

Pase usted. Esto es un paso de mercantes.

¿Qué tal? Bien, pintando un rato.

Estoy aquí prácticamente todos los días de mayo a septiembre.

¿Y el resto del año qué haces?

El resto del año me voy al Caribe a pintar,

sigo pintando, intentando perseguir el buen tiempo.

Qué bien te lo montas.

Sí, después de muchos años de montármelo fatal

ahora me lo empiezo a montar bien.

Me podías hacer uno luego. Sí, por supuesto.

Te dejaré más guapo de lo que eres.

Péiname un poco en el dibujo, que con el mar...

Ni te preocupes, te adecentaré.

Gracias. A ti, hasta luego.

Ole...

Esto es un rosado

que tiene la bodega de Angelina Jolie y Brad Pitt.

Este año lo estamos trayendo nuevo.

No sabía que tenían bodega. Sí.

¿Vienen mucho por la isla? Parece que sí.

Gracias.

Nada que ver con lo que como yo en mi trimarán.

Que aproveche. Gracias, muy amable.

¿Qué tal ha ido? Bien, bien, me has sacado peinado.

Muy bien. Me mola, muy chula.

¿Me la puedo llevar? Claro.

Gracias, muchas gracias. Oye, encantado, muchísimas gracias.

Quiero conocer el Faro de la Mola

antes de que anochezca y necesito un transporte rápido.

Hola, ¿dónde va? Al Faro de la Mola.

¿Me llevas? También voy para allá. Bueno.

Esto es como un avión.

¿Naciste aquí? No, soy de Valencia.

¿Y por qué te viniste?

Me vine aquí para tres meses y llevo casi 40 años.

¿Por qué?

Un nivel de vida muy natural, la gente, el paisaje, el mar.

No nado casi nunca, pero el agua para ir a pescar es preciosa.

¿No os molesta tanto turista?

En agosto, sí, en agosto no cojo la moto, la dejo aparcada.

Se acabó el camino.

¿Enrique, cómo no te estalla la cabeza con esto?

Madre mía, de verdad. Tengo el tímpano perforado.

Hasta luego, gracias.

Allí donde voy encuentro gente maravillosa.

Creo que esto no es solo una aventura,

es también una lección de vida.

Qué buena pinta tiene.

Pues te lo agradezco muchísimo, la verdad, iba a dormir aquí.

Gracias, de verdad, te lo agradezco.

Además, yo madrugo, no os voy a dar mucha guerra.

Sí, tengo el saco de dormir, no te preocupes.

No, no preparáis nada, de verdad.

Más húmedo que mi kayak no creo, no te preocupes.

Os lo agradezco, gracias.

Cuatro de la mañana.

No quiero despertarles ya que han sido tan amables.

Entre dormir aquí y dormir allí...

Esto es lo mejor del viaje, conocer gente así,

que te abran las puertas de su casa, o en este caso, del barco,

que te permitan dormir aquí en lugar de estar pasando frío en el kayak.

Hay buena gente, hay buena gente.

No sé si estoy desvariando ya, porque son las 4:00.

Ciao.

Quico, buenos días. Son las 7:13 ya...

7:10, madre mía. ¿Qué tal?

Mira, te hemos preparado un desayuno aquí.

No me lo puedo creer. ¿Desaynáis conmigo o qué?

Sí, sí. Gracias, esto no me lo esperaba.

Esto es que lo traten bien a uno, de verdad...

Las cosas, como son, pedazo de desayuno al que me han invitado.

Café, que me viene genial. Muchas gracias.

Estoy como en casa, de verdad. ¿Os vais a sentar conmigo?

Sí, claro.

Nosotros tratamos así a todos los que encontramos.

¿Y todos os hacen madrugar tanto?

Hombre, madrugar aquí no es lo mismo que en Madrid.

Con este sol...

Esto es levantarse tarde. No, no creo, siete de la mañana.

Bueno, ¿qué os parece Formentera? Es una pasada...

Una maravilla.

La verdad es que es un sitio precioso, un paraíso.

Merece la pena perderse, la verdad.

¿Y esto de la navegación te viene de pequeño?

Yo soy de Santander, desde pequeño navego.

¿Y qué te ha motivado a hacer esto?

En realidad es la pasión por el mar y por navegar.

Mi cuñado, que es asesor fiscal, me dijo un día, Quico, tío,

tienes que hacer de tu pasión tu trabajo.

Claro, te quedaste con esa frase. Totalmente.

Se os ha colado un vagabundo.

Digo, no, que te voy a contar la historia, y se ha quedado flipado.

Fuera de coña, este momento de desayunar contigo,

este momento que compartimos, lo recordarán toda la vida.

Cómo le gusta chupar cámara... (Risas)

Con esta sensación de felicidad pongo rumbo a Ibiza,

la isla de la magia.

¿Eso es un barco de pescadores?

Pensé que Ibiza era la isla de los hippies y de la diversión.

¿Qué tal, bien?

Sois los últimos de Ibiza, porque pescadores, pocos quedan.

Los últimos, no, pero la cosa ha ido a menos.

Está lleno de hippies y de gente que viene a pasarlo bien,

pero pescadores no he visto muchos.

Nunca ha habido muchos aquí,

la isla siempre ha sido más de playas, sol y discotecas

que no de pescadores, pero bueno, hay un poco de todo.

¿La raya se come? Sí.

¿Cómo la coméis aquí?

Guisada, frita, rebozaba con huevo y harina.

Pero es carne dura.

No, es una carne muy blanca cuando la tienes así hecha,

es bastante buena.

Yo soy asturiano.

¿De dónde? De Higueras.

¿Asturianos también? Sí. Nosotros de Avilés.

Buen sitio.

Sí, allí tenemos buen pescado también.

¿Y qué hacen ustedes aquí, de vacaciones?

Bueno, en visita familiar.

A los turistas les pongo cara de Popeye.

Juan, el asturiano, que trabaja con la mano, el pulpero.

¿Cuánto llevas en Ibiza? Desde el 81.

Eso son... 34 años casi. 33 años, y no he salido de aquí.

Viajar ya no me gusta.

Ya, pescar y pelar rayas. Y ya casi ni pescar.

Antes buceaba, pescaba pulpos...

¿Y eso que quitas, qué es?

Son pinchos que tiene, todo esto son pinchos.

¿Y esto por qué lo haces,

porque la gente en casa o en el restaurante no lo hacen?

Porque si no, no las compran. Antes sobraban rayas a montones.

¿Y ahora se las llevas destripadas y peladas?

Peladas, cortadas las aletas,

y las venden a cinco o seis euros el kilo.

Bueno, es barato. Luego las venden a 18.

¿Qué dices? Casi cuatro veces más caras.

Cuatro veces más caras.

Y en los restaurantes, ni te cuento.

Por una tapa de nada te cobran 10 o 15 euros.

¿Y con todo eso, qué haces? Para los peces.

¿Y cuándo te vas a jubilar? Yo ya estoy jubilado.

Ya te veo, sigues currando.

Esto es por entretenerme, por echar un rato.

No, y vienes bien, te has traído la sombrilla y todo.

Si no, no se puede estar al sol.

¿Y esto lo llevas a algún sitio? ¿A la lonja?

No, lo llevan los marineros, y ellos lo venden en la lonja.

Si te encuentras en apuros por ahí, que no se desanimen,

que luchen un poquito y a tirar la vida para adelante,

y si no, que se acuerden de Popeye.

Estoy con el GPS

consultando las coordenadas de la cueva de Can Marçá,

que debe estar por aquí, en algún sitio, pero no logro verla.

Voy a avanzar un poco entre las rocas,

a ver si la encuentro.

Buenos días. Buenos días.

Ando buscando las cuevas de Can Marçá, ¿están por aquí?

Por aquí están. Yo soy el guía.

He tenido suerte entonces.

Es una cueva que tiene más de 100.000 años.

Como puedes ver por la forma es un desplazamiento de la roca,

prácticamente la montaña ha hecho así, se desplazó,

y ha dejado una grieta de 8.500 metros cuadrados.

Es casi un campo de fútbol, por dar una idea.

Hace 100 años los contrabandistas la usaban para esconder de todo,

aquí se traficaba con tabaco, alcohol,

armas durante la guerra, y cuando estaba Franco.

Como las cuevas piratas.

Más que piratas eran los contrabandistas del pueblo,

gente que trapicheaba en los tiempos duros.

Entraban por un agujero que se encuentra a nivel del mar,

a 8 m sobre el nivel del mar, y si llegaban guardias o cosas así

hay una salida de emergencia arriba del todo.

Estaba sin luces, que hoy en día está alumbrada, abierta al público.

Si no, imagínate, con candiles de petróleo.

Quico, quiero mostrarte un par de marcas

de las que hacían los contrabandistas

para no perderse.

Las he visto antes y pensaba que eran pinturas rupestres.

No, no eran tan artistas.

Fíjate, pincelada rápida para saber por dónde ir.

Aquí escondían las mercancías.

Faltan las estalactitas porque las rompieron para pasar

y para esconder los fardos.

Imagino que aquí los niños estarán todo el día

viendo formas en las rocas.

Por ejemplo aquí veo como una especie de muñeca.

Más que los niños, los del Imserso, encuentran santos en todos lados,

San Antonio, San Pancracio...

Eso sí parece algo.

Esto se parece a Ganesa con un niño,

es el dios de La India con cabeza de elefante.

¿Y estas de aquí? Banderas.

Van creciendo 1 mm cada 100 años.

La gota escurre por fuera y dejan formas como esa, como aquí.

Parecen raviolis. Sí, más o menos.

¿Tienes hambre o qué? Tengo hambre.

Ves comida por todos lados.

¿Sí, hola?

¿Hola?

Acabo de recibir una llamada misteriosa

diciéndome que a las 13:00 tengo que estar Playa d’en Bosa,

aquí en Ibiza. Voy para allá.

La voz misteriosa me da la dirección del restaurante de Paco Roncero,

el más caro del mundo, y me deja algo muy claro:

déjate llevar.

Bienvenido al "Sublimotion Ibiza".

Salud.

Mi única recomendación para este primer viaje

es que te agarres bien a la mesa.

Dios...

Bueno, Quico, te damos la bienvenida a las profundidades marinas.

Tú, que eres un capitán, supongo que esto alguna vez lo habrás visto.

A este plato nuestro chef Paco Roncero

lo llama "El mar en tu boca".

Tiene una pinta espectacular.

Hola, ¿cómo estás? Hola, Paco, ¿qué tal?

Muy bien, ¿y tú?

Oye, he comido genial. ¿Te ha gustado, has disfrutado?

Me ha encantado,

sobre todo porque el ambiente estaba muy bien recreado,

me ha parecido una pasada, de verdad.

La verdad que es un poco lo que buscábamos,

comer con todos los sentidos y que pudieras disfrutar de la gastronomía

no solo con lo que hay en el plato,

sino con lo que hay alrededor del plato.

Bueno, Paco, no te entretengo más. Disfruta de tu trabajo.

Muchas gracias por todo. Y buen viaje por toda España.

Sí, me acordaré de ti cuando huela a mar,

cuando esté navegando, me acordaré de la sala y de los pececitos.

Venga, hecho.

Necesito descansar un rato.

Degustar un menú de 1500 euros te deja exhausto.

Llevo demasiadas sensaciones en un solo día.

¿Dónde estoy? En Benirras...

¿Sois hippies o turistas? Vikingos, somos vikingos.

¿Trabajáis aquí o estáis de vacaciones?

Yo soy camarero en un hotel.

Amigo. Dime una cosa, ¿se gana pasta?

Se gana bastante más que en la península con cualquier trabajo

que no sea de camarero.

Bueno, chicos, me voy.

Aquí hay un overbooking importante.

¿Cómo va esto? Tienes que escuchar...

La aventura de las Islas Baleares termina aquí

y no se me ocurre un mejor final que este.

Me voy cargado de buena energía

para continuar el resto de nuestro viaje juntos.

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Capitán Q - Sant Carles de la Râpita-Ibiza

31 ago 2016

En Sant Carles de la Ràpita, Quico conoce a Maian, un pescador artesanal que mantiene la tradición familiar de pescar a la "paupa", es decir, a mano. Con él cenará las doradas que le regala en alta mar.

Ya en Mallorca, el capitán experimenta con el psicobloc, una escalada sin cuerda sobre el mar. Además, cena en la goleta más antigua de armada española, el Rafael Verdera, con una familia muy especial que vive a bordo.

El recorrido continua hacia Formentera, el último paraíso del Mediterráneo. La belleza de sus fondos hace posible grabar a la posidonia, una planta acuática que solo habita en ambientes no contaminados, de la mano de Manu San Félix, biólogo que trabaja para el National Geographic.

En Ibiza visita las cuevas de Can Marça, usadas por contrabandistas durante la guerra civil para esconder tabaco y alcohol.

Contenido disponible hasta el 30 de junio de 2064.

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