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Para todos los públicos Capitán Q - Jávea - Isleta del Moro - ver ahora
Transcripción completa

Soy Quico Taronjí, periodista y capitán de yate.

Estoy recorriendo España

en un pequeño barco llamado Invencible.

Casi 3000 km de costa.

Una aventura para conocer grandes historias

de gente cuya pasión es la misma que la mía, el mar.

Este es el viaje de mi vida, mi nombre es Quico Taronjí,

pero todos me conocen como Capitán Q.

Esta noche en Jávea voy a dormir en la cubierta de un barco pesquero.

El barco de un viejo conocido, Amadeu.

Aprecio mucho faenar una jornada con él y su tripulación.

Voy a la cubierta del barco, que no quiero quedarme en tierra.

Sobre la red estaré mullidito. Descansaré un rato.

No puedo dormir con el ruido del motor

del frigorífico de la lonja o lo que sea.

Echo de menos una buena cama.

Amadeu, ¿cómo estás? Me alegro de verte.

¿Qué tal aquí? Doblado.

Hombre, ¿qué pasa?

Entramos en los intestinos de un barco de pesca.

Son las cinco de la mañana. Aún no somos personas la mitad.

Ahora Amadeo y Batir se van a costar

y el que va a estar haciendo la navegación

hasta llegar al sitio voy a ser yo. Tú te vas con ellos.

No me vendrá mal dormir en una cama, una cama en condiciones un ratito.

¿Cuál es mi cama? ¿Esta de aquí?

Para que el resto podamos dormir, alguien tiene que seguir despierto,

navegando hasta el destino fijado.

Café de puchero, Amadeu.

Cuánto tiempo hace que no me tomo un café de estos, de calcetín.

¿Cuántos años tiene este barco? 11.

¿Y este embudo? Ese tres meses.

Y todos los días así, cuatro de la mañana en pie,

4:30 arrancando motores. ¿Una buena captura cuánto sería?

No en número de gambas, sino en kilos.

Nunca sabemos lo que podemos coger, es como una partida de cartas,

nosotros llevamos las nuestras que es buscar el caladero,

y falta que cuando lo subamos todo ver qué hemos ganado o perdido.

-Ayer hicimos 20 kilos de gambas.

¿Está bien? Mejor 40, pero 20 está bien.

Mejor 40, claro.

Los pescadores comienzan a echar la red al mar,

trabajan como un equipo perfectamente acoplado.

La disciplina es fundamental para que nada falle.

Comienza la pesca.

Si el barco es el lugar de trabajo, el puente de gobierno es la oficina.

La sala de estar.

Una sala de estar que se mueve más que qué,

es como un terremoto continuo. Juego de piernas.

¿Cuánto tiempo llevas pescando?

Desde el año 85, cuando regresé de la armada.

¿Y tu familia también es de pescadores?

Sí, por parte de padre, por parte de madre son de tierra,

pero para mi hermano y para mí,

la mar es como una droga que nos entró desde pequeños.

A pesar de los momentos durísimos que pasáis aquí,

porque hoy está el mar tranquilito, pero...

Bueno, hoy está incómodo. ¿Eres supersticioso con el mar?

A veces me pongo la camiseta del revés.

Normalmente, llevamos la guirnalda de San Joan en el palo.

Mira, aquí estamos llegando al límite

y en dos minutos vamos hacer maniobras,

tiraremos hacia fuera y llegaremos a los 950 m de profundidad,

y como ya son las 11, vamos a empezar a hacer la comida,

porque a las 12 tenemos que comer porque a las 13 tenemos que parar.

¿Para recoger? Sí.

Vamos a limpiar el pescado. Venga.

Llevamos un rato con la reflechada. Aquí sacaréis de todo del fondo.

De todo.

¿Qué es lo más impresionante que habéis sacado del mar?

En el año 91, en el caladero de Vedrá, Ibiza.

Íbamos arrastrando hacia el sur,

y de pronto noto que nos quedamos parados,

pero enseguida noto que nos vamos para atrás y no sabíamos qué pasaba.

-La velocidad a la que iba el barco para atrás, a 5 nudos, no es normal.

Pasaríais un miedo de cuidado.

Yo tenía un cagalló que no podía parlar,

estaba tan asustado que no podía hablar.

Al final salió. -Es un marino de la armada.

-Pasó por debajo de nuestro barco, se enganchó con uno de los cables

y nos llevó para atrás.

Está muy bueno el arroz.

Todo parece tranquilo, empiezan a recoger la red,

pero cuando menos lo esperan, surge un problema y parece grave.

Dice Vicente que se ha roto el aparejo.

A ver si tiene solución o no.

Se ha roto uno de los tirantes y ha hecho que todo venga mal.

¿Y ahora qué?

Veremos si ha sido a última hora o ha sido pronto.

¿Se pierde la red? No, se recupera.

Puede estar rota.

Hemos tenido una rotura del tirante

y lo que ha hecho ha sido ir rompiendo la red.

Así que lo que hemos cogido es... ¿Cuántas gambas hay aquí? A ojo.

12 kilos, a lo mejor.

Hoy va a ser para pagar gastos, combustible y demás.

Toda la jornada por la borda, prácticamente.

Sí, y seguramente no se gane nada.

Cuéntame, ahora qué viene, ¿selección por tamaños?

Por tamaños y calidades. ¿Cuánto sacáis por cada kilo?

En estos días se está pagando unos 90 euros.

Y a ojo, con todas las gambas que tenéis,

¿cuanto podéis sacar hoy? A lo mejor unos 400 euros.

¿Y cuánto se ha gastado de combustible?

Cerca de los 600. O sea, hoy habéis perdido pasta.

Hoy es día de poco dinero y mucho trabajo.

Un día de poco dinero y mucho trabajo,

así se resume una mala jornada en el barco de pesca.

Hoy, tras 12 horas de navegación y trabajo duro,

la mala suerte les va hacer perder unos 200 euros,

algo que pasa bastante a menudo.

Pero de algo estoy seguro, mañana volverán a navegar

para intentar cambiar su suerte.

Oye, muchísimas gracias por todo. Nada, amigo.

Ha sido una faena la pesca de hoy, pero son los gajes del oficio.

Me alegro muchísimo de verte.

Nos vemos pronto. Sí.

Qué faena, pero bueno.

Ahora quiero cambiar el rumbo del día,

es el momento para que Invencible, Garrapata y yo

intentemos pescar algo sin ayuda.

Por suerte para nosotros, la costa está llena de buena gente.

¿Cómo va la pesca?

Aquí ando, pero se me lía el carrete.

Todavía me llevo un pie, ya verás. Esta zona no es muy buena,

es medio arena, medio albero y no hay nada.

Si te quieres venir conmigo, te enseño a pescar

y unos truquillos y ya verás cómo pescas.

¿Tú pescas? Sí. Yo pesco con esto.

Ostras, que metralleta. Lo puedes probar.

¿Me llevo esto?

Déjalo, vas a pescar más con la metralleta.

Oye, gracias, llevo media tarde y no estoy pescando.

Quico. Mira, dos Quicos,

yo también soy Quico. Tocayo, fantástico.

Me has cogido en la hora mágica, las 17:50.

Vas a pescar, ¿eres pescador habitualmente?

Pescador y muchas cosas. Trabajo en salvamento marítimo

y aparte, en los ratos libres invento, hago fusiles.

¿Te lo has hecho tú el fusil? ¿Cómo te dio por ahí?

Nada, desde muy jovencito, empecé a pescar con siete años,

mi padre me enseñó, me enamoré del mar

y empecé a pescar, y dije: esto es lo mío.

Estudie el mar, me saqué mi carnet de control mayor de cabotaje.

Lo tienes todo. ¿Las aletas también son tuyas?

Sí, todo. El tema de las aletas es encontrar la dureza.

Mira cómo se debe doblar esto. Casi me sacas el ojo.

No sé si recuerdas el barco que ganó la Volvo Reich,

era el mismo que el traje de Phelps, el nadador, la piel de tiburón.

Verás cómo es rugoso, consiste en escamas.

Esto lija, casi. ¿Sabes para qué viene bien esto?

Para las durezas y los cayos. ¿Todo lo haces tú?

Sí. Alucinante.

Eres un McGiver valenciano.

¿Hasta cuánto bajas? Lo máximo que he bajado son 46 m.

¿46 m? Sí, saqué un mero de 30 kilos.

No se te ocurra confundirme con el mero.

No, no te confundo.

¿Cuánto tiempo puedes estar debajo del agua?

Entre un minuto y tres, o cuatro,

depende la profundidad y lo fuerte que esté.

He ido tres campeonatos de España porque estaba muy fuerte.

No te he preguntado,

me imagino que de pulmones andarás bien, ¿no?

Bueno, ando como ando. Ahora vamos a bajar unos 26 m.

Yo te grabo desde los 6 m.

Voy a cargar el fusil y nos vamos a acercar adelante,

hay un poco de corriente, pero tú nada y ponte detrás.

Vale, estamos, esto ya está cargado.

Mi tocayo desaparece casi tan rápido como mi aire de los pulmones.

Así que subo a la superficie, a salvo.

No hay forma de seguirle, es mejor que se grabe él solo,

porque no me quiero jugar la vida aquí. Qué bestia.

Y cuando vuelvo al barco. ¡Zas!

He tirado la cámara dentro del barco,

y como la tengo asegurada con un cabo a la muñeca,

justo en el momento de después, cuando ya estaba en el barco

me he ido hacia el motor,

he estirado el brazo y ha salido volando.

A ver si por lo menos Quico nos saca un mero y cenamos bien.

Como los chistes. ¡Pam!

Qué bueno, ¿qué es eso? No es muy gordo.

Pero para cenar me da de sobra, fantástico.

Vámonos ya, Quico, que tengo que ir al hospital.

Venga, ya tenemos cena, vámonos.

Bah, eso no es nada.

Es un golpecito, unos puntos y a correr.

Venga, vámonos.

Por la noche, ya tengo un diagnóstico.

No está mal, he ido al hospital, me ha atendido una médico, Cristina,

y me ha dicho que no hace falta dar puntos,

como es una herida en la nariz en forma de V,

basta que me ponga tiritas todos los días,

que me limpie la herida y que no la moje

bajo ningún concepto, lo cual es complicado porque navego,

y que no me dé el sol. Voy a dormir que estoy reventado,

y mañana van a ser muchas horas, tengo que ir hasta Cartagena.

Va a ser un viajecito largo. Bona nit.

Retomo mi rumbo al sur,

el viento favorable me ayuda a avanzar rápido.

Pero el cansancio acumulado me detiene en San Pedro del Pinatar,

una pequeña localidad entre el mar Mediterráneo y el mar Menor.

¿Qué tal? Buenos días. Hola, buenos días.

¿Sales a navegar tan prontito? A trabajar.

¿A trabajar dónde? Soy investigador en biología marina

y esta mañana toca muestreo. ¿Ah sí? ¿Qué haces exactamente?

Ahora investigamos las relaciones

entre las granjas marinas y la fauna salvaje, peces y aves.

Es interesante. Ahora en un momento salimos,

si te apetece venir con nosotros. Pues sí, porque estoy navegando,

pero he hecho un parón, estoy cansado y me voy con vosotros.

¿Vais para allá ya? Sí, salimos de inmediato.

Quico, te voy a presentar a mi amigo Juanma.

Él es investigador también, investigador en ecología marina.

Tú también estás en el tema de las granjas.

Más que las granjas, la ecología marina,

las praderas marinas se llaman. Y yo me dedico a verlo.

Sí. Pues vamos a verlo.

¿Dónde vamos ahora?

Vamos hacia el polígono acuícola de San Pedro del Pinatar,

es una zona de producción de acuicultura,

creo que la más grande del Mediterráneo español.

Se concentran en un radio de 2 km,

siete instalaciones de cultivo de peces.

¿Esto lo hacéis todos los días? Salimos a muestrear bastante.

¿En invierno también? Sí.

En invierno será durillo, ¿no?

En invierno salimos casi más que en verano.

-No, a mí me pasa al revés, creo que en verano.

El verano es el caldo de cultivo de las barbaridades,

la barbarie y del domingueo.

-Subimos al barco por aquí. Quico, vente conmigo

que te voy a presentar a mi amigo Ramón.

Encantado, Ramón. Además de un buen amigo,

es el responsable de este vivero, que los peces coman en condiciones.

¿Y esto lo hacéis todos los días?

¿Cuánto pienso gastáis aquí en un día?

Gastamos unas 22 t. 22 t todos los días.

Piensa que la producción de una instalación de estas

está en torno a las 1000 t anuales.

¿De pescado? Claro.

Aproximadamente, cada una de estas granjas

viene a producir al año unas 1000 o 1500 t de peces.

Toneladas de pescado que se vende, el que se compra en las pescaderías.

¿Cuántas doradas y lubinas hay aquí ahora mismo?

Alrededor de 8 millones. ¿8 millones? Vaya tela.

Gracias por todo.

Aquí están dando de comer a estas doradas.

Pruébalo, sabe a pescado.

¿Se puede comer? Sí.

Sabe a aceite, hígado, galleta. La galleta es más por la textura.

Tiene que ser una pasada estar entre ellos.

Por dentro no lo vamos a hacer porque les molestaría,

pero ahora lo que vamos a hacer es una inmersión alrededor

para ver los peces que puedan estar agregados por aquí.

Vístete si quieres, o ¿vas a bucear así a pulmón?

De hecho, voy a grabar aquí dentro.

Están buenas, están buenas.

Bueno, llega la hora de trabajar. Ya está él en el agua

y yo voy a bajar a hacer un censo de peces.

Venga, hasta ahora.

Felipe y Juan Manuel se sumergen en busca de fauna marina salvaje.

Bucean por debajo de la granja de peces

y las imágenes son absolutamente increíbles.

Pero esta vez, tampoco la suerte está de nuestra parte.

Ni un puto pescado, un águila rayada nada más que hemos visto.

Esto es como cuando vas al mecánico, el coche que hace un ruido,

y justo cuando llegas allí ya no lo hace. Aquí pasa igual,

vamos a ver peces salvajes y no hemos visto ninguno.

Me acerco a Lo Pagán, una pedanía de San Pedro del Pinatar

que mantiene su fama por unos curativos baños de lodo.

Si realmente lo son, mis doloridos riñones lo agraderán.

Muy buenas, señores, ¿los lodos saben dónde están?

Allí. Vale, muchas gracias.

Oye, adiós, que estás muy bueno y muy apañado.

Deme un beso, madre mía, de un beso.

Se ha puesto bien de crema, no se va a quemar.

Hasta luego.

El verano está llegando, más frío o más fuerte,

ya están puestos los helados.

Pablo se pone el sombrero para que los males ir arreglando.

Buenas, ¿es usted Pablo el de los lodos?

Pablo Fernández Bartolomé. Toda la tarde buscándole, Pablo.

Me duelen los riñones de navegar con pedales.

Tengo la espalda un poco fastidiada. Tiene las cervicales y lumbares mal.

¿Cómo lo sabes? Porque lo sé. Dame las dos manos.

Ahora me vas a decir qué mano tengo más caliente.

Esa. Tengo un don en la mano derecha.

Tienes esto mal, si te doy alcohol de romero

te voy a poner nuevo, quítate eso.

Pablo, ¿desde cuándo está usted aquí con los lodos?

Como 20 años. Vine casi con silla de ruedas

y tenía que decir bajadme, porque ya no podía.

¿Qué hacía usted antes? Me tuve que dar de baja en Iberia.

¿Qué le pasaba? Tengo tres hernias,

tres piedras en el riñón y las hemorroides chorreando sangre.

Me he curado de todo.

¿Con los lodos? Con los lodos.

¿Qué es lo más difícil que ha curado?

La psoriasis los médicos no la curan y yo la curo.

¿Cómo se dio cuenta de que tenía un don?

Una masajista de aquí de Murcia me lo dijo.

Y efectivamente lo comprobé.

¿Lo has sentido? Sí, ha hecho crack.

Esto no se puede dar así porque si te doy con este lodo,

te arranco la piel. -Claro, porque está sin purificar.

El lodo que huele no sirve. Huele a podrido.

¿Vamos a por lodo bueno? Sí.

¿Cómo sabes que el lodo bueno es este?

Porque lo cojo de ahí en medio, y los pies me van diciendo

cómo es el lodo.

Esto la gente que viene aquí no lo hace.

Ni sabe.

Ya sabes que es cosa santa, que te pone bueno enseguida.

¿Eso dicen?

Yo lo conozco, por eso te lo digo. En la cara y todo, y en la cabeza.

Esto hay que dejarlo que se seque.

¿Cuánto tiempo hay que estar así? Como tres cuartos de hora.

Luego es nada más que quitártelo.

¿Una vez que te pones barro de este, ya te curas?

Tienes que venir varias veces.

El primer día, si te hace la reacción,

que te pones como peor, es buenísimo.

¿Mañana me va a doler más que hoy? Sí.

Pues vaya apaño. A ver si me quedo calvo.

Te dejo en libertad.

Son y 10, me quedan tres cuartos de hora,

y haber si con esto que me he puesto...

A escasas dos millas de Cartagena

disfruto de uno de esos momentos especiales de la navegación.

La tranquilidad y el sol tiñendo el horizonte

son un regalo para los sentidos.

Pasar al lado de un barco de estas dimensiones

me hace sentir pequeño,

pero a la vez muy orgulloso de Invencible.

(Radio)Buque Neptuno, aquí Invencible, ¿me recibe? Cambio.

Aquí Neptuno, buenos días, fuerte y claro.

(Radio)Solicito permiso para entrar en la base naval

y amarrarme si es posible. Buque Neptuno, recibido.

Neptuno, prepararse para recibir embarcación

por el través de estribor, portón de buceo.

Toma, os dejo por ahí un cabo. Ya me cojo aquí. Ya está.

¿Puedes? Puedo.

Soy Quico, encantado.

Bienvenido, soy José María, el comandante del Neptuno.

Es un placer para nosotros tenerte a bordo.

En esta embarcación que parece de los Clics, ¿qué estás haciendo?

Navegar toda España para venir a veros, por ejemplo.

Me encantaría llevarte a continuar tu aventura, pero es imposible,

y lo más que te puedo ofrecer es una pequeña visita por el barco

y contarte todo lo que hacemos. Me parece perfecto.

Esto es una cámara hiperbárica,

que es donde hacemos las descompresiones en superficie

siempre que hay inmersiones a gran profundidad

o en caso de que haya un accidente de buceo.

Los subimos a superficie y le hacemos la descompresión arriba.

Oye, mi espinita clavada, haber hecho la mili en la Armada,

lo digo en serio. Me tocó Melilla.

Antiguamente era un sorteo, y los quintos...

Te voy a presentar a Pedro, mi jefe de operaciones.

Pedro, soy Quico.

¿A qué se dedica exactamente el Neptuno?

¿Es el único barco que hace rescates subacuáticos en España?

Es el único barco con esa capacidad.

Estamos en colaboración con Salvamento Marítimo

para que nos ayude en esta tarea,

para tener más posibilidades en cualquier accidente

y poder rescatar...

Te voy a enseñar cómo se hace el rescate submarino.

El submarino se pierde y manda una señal.

Entonces empieza la búsqueda.

Para eso tenemos los equipos que tienes detrás.

Esto es el sonar de barrido lateral y da fotografías del fondo.

Con esto sabemos las medidas del contacto,

e incluso con la sombra podemos saber cuánto levanta sobre el fondo,

con lo cual conseguimos exactamente saber

dónde tenemos que fondear las anclas,

y empezaríamos las operaciones de rescate.

Lo más importante para las personas que están dentro del submarino

es llevarles el aire,

y una vez están las mangueras encima del submarino,

llegan los buzos, bajan, se posan encima, y acoplamos.

¿Te parece que te enseñemos el barco y cuál es nuestro hábitat natural?

Aquí tenemos la enfermería, en caso de que hubiera un accidente

o cualquier cosa serían atendidos por nuestro capitán enfermero.

Esto es un alojamiento de marinería, de acceso a máquinas,

y vamos a ir a un sitio donde tiene lugar la reunión habitual

del personal de la dotación, el comedor de marinería.

¿Aquí comen los marineros? Aquí comen todos los marineros.

Lista de precios de la cantina. Lomo más queso, 1,90.

Está genial, baratísimo. En tierra cuesta mucho más.

Oye, ¿viene mucha gente a visitaros como yo?

Recientemente, hace un mes o así,

estuvo aquí su majestad el rey Felipe VI.

El nuevo rey. Entonces era el príncipe Felipe.

¿Y esto? Este es mi camarote.

He visto que tenías en tu embarcación un Clic.

Yo también tengo aquí un pequeño Mazinger Z,

que el anterior comandante lo tenía

y le pedí que por favor me lo dejase.

Esos años 80, qué daño hicieron. Los llevo en el corazón.

Puños fuera, fuego de pecho...

Quico, vamos a asistir al briefing de la inmersión

que vamos a hacer hoy si te parece. Nacho, cuando quieras.

Consiste en enganchar las mangueras de ventilación

a la maqueta que tenemos en el fondo.

La maqueta simula un submarino. Vamos a lanzar a nuestros buzos.

Ellos van a conectar un mensajero, que es simplemente un cabo,

se van a ir deslizando y acreditando dos mangueras.

Una va a meter aire dentro de la maqueta

y la otra lo va a sacar para ventilar el interior.

Como en una película de ciencia ficción preparan sus pesados trajes.

Todo está ajustado al milímetro,

ya que una pequeña fisura en el traje

podría ser mortal para cualquiera de los buzos.

Comienza la inmersión.

La tensión, la tensión...

Aunque parezca que hay mucho dramatismo,

el trabajo del buzo abajo es cansado, porque el equipo pesa.

Poder movernos es casi como si estuviéramos en la luna.

¿Ya suben?

El ejercicio ha sido un éxito.

¿Bien? Bien.

En un caso real

estos hombres habrían salvado la vida de varias personas.

Si te parece, vamos a tomar un café con mis oficiales aquí.

No os levantéis.

¿Qué te apetece, Quico, un café? Con leche, por favor.

(Radio) Sargento primero, don Jesús,

tiene una llamada de electrónica en el cuerpo de guardia.

¿Os llaman por teléfono? ¿Habláis mucho con casa?

Navegando, no.

Desde este barco es más difícil,

dependiendo de si hay cobertura móvil o no,

cada uno con su móvil, y si no, nada.

Al final os acompañáis unos de otros.

¿Lejos de casa, cómo la lleváis? Bien.

¿Os lleváis bien?

Tú piensa que le estás dando tu vida a tu compañero

cada vez que haces una inmersión.

El ambiente en el mundo del buceo es extraordinario.

¿Habéis tenido algún susto aquí?

En las inmersiones hay sustos, pero no hemos tenido ninguno gordo.

Lo que sí que ocurre es que desde superficie pasas mucho miedo,

no por ti, porque tú estás a salvo, pero sí por los que están abajo,

y esa tensión de no saber lo que ocurre o cómo estarán y demás,

arriba se pasa mal.

Señores, por la mar.

Bueno, Quico... Ha sido un placer, de verdad.

Gracias por tu visita.

Me has dado ganas de volver a la Armada.

Gracias, hasta luego.

Por fin he saldado mi asignatura pendiente

de formar parte de la Armada, aunque sea por unas horas.

Estoy preparado para seguir mi aventura.

Mientras me alejo del Neptuno unas decenas de velas

se cruzan en mi camino

como pequeñas aves navegando hacia el infinito.

Me sorprenden unos niños tirándose desde las rocas,

y justo al lado, la entrada a un pequeño poblado

tan pintoresco y escondido que despierta mi curiosidad.

Hola. Ven para acá.

Qué sitio más extraño, me recuerda a algún poblado asiático,

tipo Shangai.

Qué tal, soy José Manuel. Quico, encantado.

¿Eres de Marruecos? Soy de Casablanca.

Qué bonito. Tócala otra vez, Sam.

¿Desde cuándo estáis aquí? Yo, toda mi vida.

¿Pero esto es un pueblo de pescadores?

En su día fue un pueblo de pescadores, un refugio más bien.

¿Vivís aquí todo el año o solo en verano?

Hay gente que sí, porque la cosa está muy mal

y ya sabes tú. Dímelo a mí.

¿De dónde vienes?

Estoy dando la vuelta a España con el cacharro este.

¿Con eso? Sí, sí.

Eso es una hazaña.

Poco a poco, todo es poco a poco en esta vida.

Bienvenido. Qué bien lo tienes montado aquí.

Esto es fantástico.

Ahí echas la caña...

¿Esto qué es?

¿Realmente es el mar entrando en la tierra?

Es la desembocadura de una rambla, la que trae el agua

cuando viene lluvia fuerte.

¿Y nunca habéis tenido una inundación?

No.

Ha habido, sale, pero no llega a las casas.

Vamos a tomar algo fresco, que te veo acalorado.

¿Hay bar aquí?

Un vecino que tiene ahí una cantina.

¿Esto es de Cartagena?

Tenéis aquí vuestro alcalde...

Lo que hay es una directiva de los vecinos,

y en este caso te ha venido a tocar con el jefe...

De la tribu.

¿Cuántos vivís aquí? 150, 200 personas.

Este es Manolico.

Ponle algo fresco a este hombre, que viene seco de la mar.

¿Cuando se levantó la primera casa en este pueblo?

En el 1700 o por ahí.

La tuya es grande, porque eres el jefe de la tribu.

Aunque sea el jefe, yo tengo la que me tocó.

¿Esto va por suerte o qué? Esto va por herencia, la mayoría.

¿Aquí tenéis luz? No he visto ningún poste.

No, tenemos un generador grande.

También se están poniendo ahora placas solares.

Modernidad, placas solares. ¿El generador es de gasoil?

Sí, lo arrancamos a las ocho hasta las dos de la mañana.

Para tener agua caliente y todo eso.

Aquí hay que ducharse con agua fresca.

¿Tenéis red de agua? Aquí, con depósito.

No nos mandan ni el agua.

¿Cómo pasáis el verano aquí? Aquí, bañarte, pescar y descansar.

Hemos nacido aquí y esto nos encanta, así que...

Esto lo he hecho yo con mucho sudor,

lo estoy haciendo con mucho sacrificio,

y esto no tiene precio.

Vamos a cruzar en el yate. Ven para acá.

Este se menea más que el tuyo. Este se mueve mucho.

Tiene ambiente el pueblo, tiene gente, ambiente...

Hay vidilla.

¿Cómo estáis, chicos?

¿Está buena el agua? Sí.

Tiene pinta.

Esta es mi casa. ¿Y esta es tu familia?

Hola a todos, ¿cómo estáis? ¿Qué tal, a la fresquita?

Sí, aquí estamos.

Qué bien.

Este hombre está recorriendo la costa española

en ese pedazo de barco.

El trimarán amarillo, que de momento da buena suerte.

¿Tú también eres de aquí, María? Sí.

¿Naciste aquí? Sí.

Mis padres vinieron cuando esto era solo maderas

y unos toldos que ponían,

hasta que se fueron haciendo poco a poco las casas.

Entonces yo nací aquí...

¿Estáis entonces desde chicos? Sí, claro.

Cuando éramos pequeños nos apedreábamos de aquí a allí

y al revés, y una vez, bañándonos allí en el arenal...

Esto es como el "West Side Story" de la zona.

¿Quieres un café? Quiero un café, con leche.

Es tarde.

Anochece y debo continuar mi viaje, así que me despido.

Bueno, ha sido un placer.

Pero antes de irte tienes que echarte un reto conmigo.

¿Cuál es el reto? El futbolín, pero con mi señora.

¿Contigo? ¿Juegas al futbolín?

Pues venga, que yo jugaba mucho cuando era joven.

(Aplausos)

Me rindo a tus pies.

Un placer.

Muchas gracias por todo, Manuel, de verdad.

Suerte, y cuando quieras, aquí tienes tu casa.

Ya vendré a veranear. Hasta luego.

Aunque navegar de noche es peligroso para una embarcación como la mía,

quiero hacer lo más rápidamente posible

las 80 millas que me separan de mi siguiente destino, Cabo de Gata.

Navego con buen viento y avanzo rápido,

pero de nuevo la mala suerte hace acto de presencia

y me obliga a hacer una parada imprevista

para ajustar los pedales de Invencible.

Hola, buenas. ¿Tendría usted una llave para ajustar esto?

Sí, por ahí dentro la tengo.

Quico, encantado. Yo Juanjo, encantado.

¿Tú solico vienes ahí?

Sí, yo solico, y ahora me voy para allá, para el Cabo de Gata.

Qué guay, qué huevos le echas.

¿Y tú, qué? ¿Qué haces con esos pantalones?

Soy el barrendero de Agua Amarga.

¿Y también tienes el puesto de las piraguas?

También.

Este sitio es una belleza. ¿Llevas mucho tiempo aquí?

Toda la vida. Aquí lo guapo que tiene es que no tienes playas,

que todo son calitas. Pues busco una que esté bien.

Hay una, sobre todo, la de San Pedro,

que es la que llaman la de los hippies.

Allí te vas a quedar flipado. La gente allí vive a su aire.

¿En bolas? ¿Qué me estás contando? Lo que yo te digo.

Si quieres, ven, y te doy la llave.

Vas a ver las casetas esas, que eran de los pescadores.

¿También has pescado? Toda mi vida.

Ay, el mar, qué tiene el mar que nos engancha.

Antes nos buscábamos la vida bien en la mar,

éramos un puñado de jóvenes aquí...

¿Qué te pasa?

Te voy a enseñar. Aquí tengo yo mi rincón.

¿Tienes una llave para esto?

Esto es lo que yo quería,

ajustar un poco para que no se vaya la cadena.

Juanjo es uno de los muchos regalos que me ofrece este viaje.

Muchas gracias. Encantado, colega.

Voy a la cala de San Pedro. Sí, ya me contarás.

Pirata, te dejo.

Venga, encantado de haberte conocido, colega.

Tras unos pequeños ajustes

Invencible está preparado para seguir navegando.

Buenos días. Llevo un rato mirando esto.

¿Tiene la capacidad de flotar? Esto flota y navega.

Suerte.

Descubro la magia del Cabo de Gata en los colores turquesa de este mar

y en el silencio de sus rocas negras.

Voy rumbo a la cala de San Pedro, la llamada cala de los hippies.

Quiero ver cómo se vive allí.

Si me ayudas, macho, te lo agradezco.

Mira, tiramos de aquí y ya.

¿De aquí se puede tirar? Ya está, perfecto.

Quico. ¿Qué hacías aquí?

Quitando medusas, que si no, nos van a picar.

¿Hay medusas? ¿Eres de aquí? Sí, aquí llevo viviendo unos años.

¿Dónde?

Allí, al lado del castillo, detrás de la palmera.

¿Es una casa de alquiler, comprada, o te la has hecho tú?

No, esto está ocupado, tiene un propietario el terreno,

y estaba ahí, es una antigua ruina del antiguo pueblo que había aquí.

¿Y de dónde eres tú? De un pueblo de Sevilla.

¿De cuál? Coria.

¿Coria del Río? Pues vaya cambio. Se vive tranquilo.

Si te apetece dar una vuelta...

Sí, claro. ¿Y el perro? Este es mío.

¿Cómo se llama? Marisol. Marisol, ataca.

En invierno estar aquí tan solo, no habrá nadie...

En invierno estamos los pocos vecinos que quedamos

y algún turista que viene a echar unos días en tienda.

¿Cuántos vivís en la cala? Unos 20 o así.

El tema luz, agua corriente, ¿cómo lo hacéis?

El agua sale de ahí, de la montaña,

y algunos tramos están canalizados para algunas casas,

y si no, la pillas directamente de la fuente,

y la luz, con energía solar o un poco de olitas.

¿Y con eso os da?

Según lo que quieras o el sistema que tengas.

Si tienes uno grande puedes tener televisión, microondas...

¿Hay reuniones de vecinos? Sí. Bueno, tampoco como de vecinos.

Hemos hecho una asociación hace poco

y nos reunimos una vez una semana

para charlar y ver cómo va la historia en el pueblo.

¿Y de qué habláis?

De cosas simples, de arreglar los caminos,

de cara al turismo que viene en verano,

tener más o menos controladas las basuras y todo eso.

Claro, porque el tema de las basuras, ¿cómo lo hacéis?

La vamos almacenando en un sitio que tenemos,

y cuando el mar lo permite la echamos en barcas.

¿Y la comida la compras? En el supermercado.

¿Cómo vas, en coche, moto, bici? Andando.

Cuánto caminar para llegar a tu casa.

Por fin agüita. Sí, ya toca.

Esto es como el tablón de anuncios de aquí.

Gente que necesita irse y no tiene vehículo.

Y lo dejan aquí.

"Busco hueco para mí y mi perrita en dirección Granada", qué bueno.

Os lo montáis bien. Lo que se puede.

¿Tu familia donde está, en Sevilla? En Sevilla.

¿Y tus padres que te dicen, sabiendo que estás aquí?

Al principio no lo veían muy bien,

me veían como un poco extraño, pero bueno,

viendo la historia de cómo va la cosa en España,

recapacitaron y bien.

¿Vienen a verte? Sí.

¿De vez en cuando?

Venga, vamos a llegar tu casa, que a este paso si no...

No sé cómo puedes ir descalzo, macho.

¿Esta es la casa? El suelo es de piedra.

Sí, de chinos.

¿Y esto es toda la casa o hay más? Esto.

¿Y dónde duermes? Ahí, en la cama plegable.

Ah, tienes que quitar las patas, colocarla y engancharla.

Pilla este hueco.

Bueno, cómo que lo montas, Manolo.

Aquí se duerme mejor que en mi kayak, te lo digo en serio.

Si quieres, estás invitado.

No, tengo que seguir navegando. Gracias, macho.

Ha sido un placer conocerte.

Gracias.

Venga, me voy. Hasta luego.

Me alejo de la cala con una sensación de libertad absoluta.

Jamás pensé que pudieran existir playas así en la costa de España.

Aún me queda mucho por descubrir.

Después de toda la mañana navegando he perdido la noción del tiempo.

El sol empieza a descender y decido hacer una parada

para disfrutar del que ya se ha convertido en mi plato estrella,

los garbanzos en lata.

Hombre, Juan Manuel. Muy buenas, Quico, ¿qué tal?

Pues nada, que vengo por aquí, a veranear aquí, en Almería,

y la verdad es que es muy bonito.

¿Qué es? Garbanzos.

¿Comiendo esas cosas? ¿Solo tienes de eso?

Tengo también bonito, mejillones...

Enséñame la despensa que tienes, que vamos a ver

si te podemos preparar algo bueno, que tú necesitas bastante energía.

Esto es poca cosa.

Te propongo, si tienes un poco, para hacer hummus.

Para eso necesito garbanzos...

¿Tienes limón? ¿Eso qué es?

Limón, comino, ¿no tienes nada de eso?

Fruta llevo poca porque se me pone mala.

¿No llevas nada? ¿Comino a bordo?

Vamos a hacer una cosa, tapa todo esto,

que nos vamos a ir a la Isleta del Moro,

que tengo ahí a mi amigo Antonio, que lleva más de 100 años aquí,

y vamos a comer tú y yo como dos señoritos.

¿Sabes ir en bici?

Bueno, sé llevarla, pero si tú me explicas

yo también le doy a los pedales.

Vamos a dejar los pedales y vamos a vela.

Bebe agua de mar, pruébala, hombre.

¿No te gusta? No se puede beber esto.

Aquí están todas las sales minerales que tu cuerpo necesita.

Eso no debe ser muy bueno.

¿Aquello es la Isleta del Moro? Sí.

Dale al pedal, Pascual. Eso decía mi abuelo.

Ir navegando con el primer ganador de "Masterchef" en España

solo puede significar una cosa, que esta noche no ceno de latas.

Cuidado con los erizos.

Cuanto tiempo, ¿qué tal estás? Muy bien.

El famoso Antonio. Quico, encantado. Y yo encantado de teneros por aquí.

Me han dicho que se come muy bien, que cocinas genial.

Hacemos lo que podemos.

¿Qué plato le vas a preparar?

Vamos a prepararle una cuajadera, que la preparaba mi madre

al principio de abrir el restaurante.

Hasta la cocina.

Mira qué cosas te vamos a preparar.

Menos mal que no me he acabado los garbanzos.

Te vas a poner como el Quico, tú sí que sabes,

cómo te pegas a lo bueno.

Antonio, si quieres te echo una mano.

Yo, encantado. Vamos allá.

Qué bien te queda, niño. ¿Has visto que estilo tiene?

Parece que llevas toda la vida metido en la cocina.

¿En el barco tienes cocina?

Permíteme...

Bueno, bueno.

Venga, vamos. Te toca.

Venga, pon los calamaritos y el resto del marisco.

Vamos, lo dejamos muy lentamente.

Bueno, Quico, ya conoces a todos mis amigos.

Esto es un plato invención de mi madre.

Antes de abrir el restaurante ya lo hacía.

Es una cosa de pescadores.

¿Tus padres eran pescadores?

Toda la familia de mi madre eran pescadores.

¿Y el restaurante quién lo abrió?

El negocio fue cosa de mi padre y de mi madre.

Yo soy un continuador.

Está todo buenísimo. ¿Aquí viene gente conocida a comer?

Tú no sabes que donde mismo estás sentado,

hace escasos tres meses, comió nuestro rey de España.

¿Aquí comió el rey?

Te digo una cosa, no me extraña,

porque si algo tenéis aquí es tranquilidad.

Aquí se está en la gloria.

¿Nadie sabe aquí cantar flamenco o tocar algo?

Que estamos en Andalucía...

Nosotros nos hacemos nuestras fiestecillas.

Es difícil que cante la gente, pero si pides algo,

como eres un ilustre, aquí hay alguien

que es capaz de cantarse algo.

Casi seguro que... Mira, asómate a tu derecha.

¿Tú cantas?

Pero ahora con la barriga llena...

Con la barriga llena, más aire que te entra, y más...

Hazte algo, que este hombre no hace escala en todos los sitios.

¡Traed la guitarra, a ver si se anima la cosa!

(Cantan fandango)

Con la voz de Toñi perdiéndose en las suave brisa,

en la oscuridad de estas costas aún tan vírgenes,

siento que he podido descubrir su verdadero encanto,

y es que no está solo en sus calas, sino en su gente.

Capitán Q - Jávea - Isleta del Moro

19 ago 2018

Tercera etapa de travesía para Quico Taronjí, que navegará de Jávea, en Alicante, a la Isleta del Moro, en el Cabo de Gata donde se encontrará con Juan Manuel, el ganador de la primera edición de MasterChef. Con él navegará hasta la Isleta del Moro para degustar el plato más famoso de la zona.

Contenido disponible hasta el 30 de junio de 2064.

Histórico de emisiones:
29/07/2014
01/09/2016

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