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Para todos los públicos Capitán Q - El Estrecho de Gibraltar - ver ahora
Transcripción completa

Soy Quico Taronjí, periodista y capitán de yate.

Estoy recorriendo España

en un pequeño barco llamado Invencible.

Casi 3000 km de costa.

Una aventura para conocer grandes historias de gente

cuya pasión es la misma que la mía, el mar.

Este es el viaje de mi vida, mi nombre es Quico Taronjí,

pero todos me conocen como Capitán Q.

Llevo horas pedaleando, me dirijo la isla de Alborán,

donde espero visitar un destacamento de la armada española

que se encuentra allí para control y protección de la isla.

Eso, si llego algún día, claro.

¡Qué aburrimiento! Sin viento.

Y puedo estar dándole pedales un tiempo, pero tengo que descansar,

si no, los riñones se te quedan como una llave inglesa.

Cuando el diablo no sabe qué hacer...

Está ardiendo el agua esta.

A ver si sale un poco de viento, porque si no,

me voy a echar a dormir. Ya está.

Esta calma chicha es absolutamente desesperante.

Vaya día. Está el mar como una balsa.

Pero el mar nunca deja de sorprenderme.

¡Delfines, delfines!

¡Qué maravilla!

Estos delfines

me regalan el momento más alucinante de esta aventura,

y me escoltan hasta mi destino, la isla de Alborán.

Garrapata, llegamos a Alborán. ¿Ves la isla allí?

Ahora solo espero que no me hagan dar la vuelta

y me permitan desembarcar.

Isla de Alborán, isla de Alborán, ¿me recibe? Cambio.

Aquí Alborán, cambio.

Aquí barco Invencible.

Necesito permiso para entrar por la bocana del puerto

y desembarcar en la rampa de acceso al destacamento. Cambio.

Recibido. Espere. Solicita el permiso.

Afirmativo. Aquí Invencible, afirmativo. Pase.

Ok, lo que necesito, si son tan amables,

a alguien que me ayude a subir la embarcación

por la rampa de acceso, para no dejarla en el agua,

por si cambia el viento esta noche, no se quede al final de la rampa.

Recibido.

¿Qué tal?

Vaya viajecito.

Hola, encantado. Ha sido largo el camino, pero bien.

El mar estaba como un plato, una balsa.

Cuando hace mala mar,

por encima de allí saltan las olas de unos 15 m.

¿Y todas estas embarcaciones que tenéis aquí?

Esta era de unos traficantes que llegó un día a la deriva,

la teníamos aquí pendiente

de que viniera a buscarla el salvamento marítimo,

pero un golpe de esa mar que te digo, la puso ahí.

¿Desde allí? ¿Y llegó con los traficantes a bordo?

No, estaba a la deriva,

la avistaron desde la isla y se recuperó.

La azul es una patera que llegó hace unos días.

¿Y venía mucha gente en ella? Sí, 44 subsaharianos,

se les atendió aquí y se les dio primeros auxilios.

¿Viajan con esto y en este mar? Es el mar más cabrito que conozco.

Esto es mala calidad, plástico. Plástico pero del barato.

¿Mujeres y niños? Una mujer iba y bastante mal.

¿Y los inmigrantes donde los lleváis?

Depende, si van a estar mucho tiempo,

los alojamos en una instalación que hay arriba.

Si te apetece, te enseñamos el resto de la isla.

Sí, claro. ¿Cuánto mide la isla?

Tiene forma de triángulo,

desde la base hasta el vértice son 600 m.

¿Cómo es la vida en 600 m?

Corta. Corta, la vida es corta en 600 m.

Si hay buena gente contigo aquí, no te aburres, te lo aseguro.

Vaya subida.

Están marcados los caminos. Sí, me ha llamado la atención,

tenéis esto aquí como si fuese un jardín.

Por donde están los caminos se puede andar sin problemas,

pero no se pueden sobrepasar porque las plantas que ves

están en peligro de extinción.

Y solo se dan aquí porque las condiciones son especiales,

suelo volcánico, mucho salitre del mar.

Aquí es donde vivía antes el destacamento.

Esto es para proporcionarles ropa y mantas,

es donde guardamos todo el material con el que les asistimos.

Intentamos atenderles lo mejor posible.

Aquí tenemos un pequeño gimnasio,

que suele ser la ocupación de ocio más común de todos nosotros.

Claro, ¿qué haces aquí en los ratos libres?

Un poco de deporte.

Hacer deporte, leer, escribir, escuchar música,

poco más se puede hacer en este pequeño paraje natural.

Eso sí, uno siempre está rodeado de gaviotas en peligro de extinción

a las que también deben proteger.

Al final del camino, el cementerio.

Hay tres tumbas, dos eran de familiares

de cuando el faro estaba asistido por personal.

Y había una tercera tumba, que no tiene nombre

y se dice que es el cuerpo de un piloto alemán

derribado en la II Guerra Mundial. Y la mar trajo su cuerpo.

La verdad es que es un lugar místico, puede ser la palabra, ¿no?

Es para venir con un buen libro, tirarte a la bartola y levitar.

Lo malo es que se levante uno a pedírtelo.

A pesar de la imagen de soledad que transmite la isla,

este pequeño destacamento de apenas 10 personas,

se toma su trabajo con auténtica dedicación,

y ni un solo día abandonan sus obligadas rutinas.

(VOZ MEGÁFONO) Señores a la bandera.

A la bandera, presenten armas.

Descansen armas.

(VOZ MEGÁFONO) Retirada de honores.

Izquierda. De frente, paso ordinario.

Vamos a cenar.

Vamos a cenar, por favor. Pasa. No, pasa tú primero.

Todo el queso fundido. ¿Qué vamos a comer hoy?

Vamos a comer una pizza barbacoa y una pizza de cebolla y atún.

Muy bien, fantástico.

Podría estar... no, está muy buena. Me sabe fantástico.

¿Los alimentos donde los compráis?

La compra la hacemos al principio del destacamento

y tiene que durar hasta el final.

¿Ah sí? Tenéis que calcular bien. Al dedillo.

Sois 11.

Somos 11 en este campamento que es un poco más largo, 28 días.

¿Cómo haces para ajustar la compra?

Tiene complicación, pero dentro de lo que cabe, sale bastante bien.

Aquí es donde guardamos las bebidas, alguna comida del día a día.

Este es el pan que hacemos aquí. ¿Hacéis aquí el pan?

El pan que se hace en isla de Alborán.

¿Tenéis un horno de pan? Sí.

Es espectacular, pesa. Ahora lo probarás.

Siéntate aquí, por favor.

El invitado de la armada se sienta a la derecha.

¿Siempre? Sí. Sentaos, por favor.

Si, échame un hielo, por favor.

¿Cuál es la misión principal vuestra aquí?

Garantizar la soberanía española en la isla.

Eso es lo principal, ¿no? Y luego tenéis la reserva marina.

Principalemente, la inmigración, el narcotráfico, la reserva marina.

¿Quién es el que ha estado más tiempo aquí en la isla?

Yo estado nueve veces.

¿Nueve veces? Ocho o nueve.

¿Cómo está una mujer aquí rodeada de hombres?

Bien, estupendo, la reina de la casa.

¿Te tratan bien? Claro.

Muchas gracias por todo.

Brindo por la armada española y por la pizza de Fran.

Quico, este es el cuarto que hemos preparado para ti.

Espero que duermas mejor que en el kayak.

El tiempo que llevo sin tumbarme en una cama de verdad.

Espero que duermas más a gusto. Voy a dormir como un lirón.

Cualquier cosa que necesites se lo comunicas a mi compañero.

Perfecto. Buenas noches.

Duchita y a desayunar.

Una ducha relajante.

Buenos días a todos.

Y un buen desayuno para afrontar la vuelta a la península,

aunque antes hay algo que quiero hacer.

José María. Pasa, Quico, estoy en el taller.

Bien. ¿Con qué lo pintamos?

Con un rotulador permanente hasta que lo pinten definitivamente.

Atlético de Madrid. Eso se lleva.

Sufridor.

Creo que debajo podías poner Capitán Q,

para que haya un recuerdo de ti en la isla.

Pues sí, Capitán Q.

Ayer cuando llegué, vi este poste.

En él, los visitantes de la isla escriben en una madera

su lugar de origen y luego lo cuelgan,

y yo, no puedo ser menos.

Aún me queda mucho para llegar a Santander,

mi ciudad, mi casa.

Señores a la bandera.

Tras las obligaciones diarias,

me despido de los defensores de Alborán.

Me han tratado muy bien y estoy contento de haber venido.

Ahora me queda una navegación muy larga de vuelta a Almería.

Y si además, nada más salir, me encuentro con la calma chicha,

apaga y vámonos.

Por suerte para mí, la Guardia Civil aparece

y me invita a patrullar con ellos

y a enseñarme su adquisición más preciada,

un Fórmula 1 del mar.

¿Está cuál es?

Es otra patrullera que tenemos de servicio.

Es un sputnick, va alta velocidad.

Sí, es la patrullera más rápida que tenemos en la unidad.

¿Puede ser que venga un poco más cerca y verla por dentro?

Sí, claro. Si no es mucho jaleo.

Nada, no hay problema, Dani, llámales por radio

y que se acerquen a nuestro costado estribor.

Alcorán 11, del Danubio 10.

A ver si os podéis acercar por el costado estribor.

Yo soy Quico. Hola, yo soy Alfonso. Encantado.

Lo primero que te tengo que decir es vaya cacharro.

Sí, es un barco de alta velocidad y funciona bastante bien.

Un Fórmula 1. ¿Esto cuánto coge?

Puede coger hasta 55 nudos.

¿Qué son 100 km/h? Sobre el agua y a motor.

Alfonso, estoy así un poco incómodo, ¿me dejas?

Bien.

¿Cómo reaccionan los narcos cuando os ven llegar con esto?

A este tipo de embarcaciones, ellos le temen, bastante,

porque logramos en algunas ocasiones darles alcance.

¿Hacéis persecuciones como en las películas?

Alguna operación así, potente, habréis tenido.

Pillar noches de operaciones antidrogas,

noches de embarcaciones semirrígidas,

con 5.000 o 6.000 kilos de hachís. Camiones en la playa.

La realidad supera la ficción.

Alfonso, muchas gracias. Me voy, me bajo.

La lancha se aleja y nosotros continuamos con la patrulla.

Tenemos una embarcación recreativa en proa.

Vamos a identificarla.

¿Puedo ir con vosotros? Por supuesto.

¿Lleva el título de patrón, el seguro?

Normalmente, en lo que más hacemos hincapié

es en el tema del seguro y que lleven la patronía.

También el tema de los chalecos es importantísimo y las bengalas.

Está todo en regla, y que haya mucha suerte en la pesca.

Hola, buenas tardes. ¿Estáis bien?

Es que veo que tenéis algún problemilla.

No, teníamos el ancla enganchada, pero ya se ha desenganchado.

Perfecto. ¿Quién es el patrón?

Prepara la titulación. Y licencia de pesca.

La licencia está la del compañero, la mía la he pagado hoy

y me han mandado un mensaje, si quiere se lo enseño en el móvil,

estará lista para mañana.

¿No tienes ningún recibo? Es que la he hecho hoy.

¿Todo bien? Todo bien.

Tome la documentación. Pueden continuar.

Pasad buena tarde.

¿Arranca o no? Hay que bombear un poquito.

Adiós. Hasta luego, chicos.

Antonio, muchas gracias por todo, a toda la tripulación.

Lupiánez, Daniel, Jacinto...

De verdad, he aprendido mucho y lo he pasado bien.

Que tengáis buen servicio. Hasta luego.

(Off) ¡Esto es todo, amigos!

Llevo ya 22 días de navegación,

o sea, que llevo más o menos un tercio del viaje hecho.

Los Guardias Civiles de la patrulla del Servicio Marítimo de Almería

me han regalado un pabellón español

que tengo que colocar en la embarcación, en Invencible.

Por cierto, tengo que pintar también las letras de negro,

que se están borrando.

Pero ahora toca montar la tienda y dormir un poco.

Mañana me espera otra larga travesía hasta Málaga.

Por la mañana la llamada de un grupo de niños

me obliga a hacer una pequeña parada en la playa.

¡Capitán Q!

A ver, necesito niños y niñas fuertes,

que me ayuden a subir el barco.

Venga, poneos detrás y empujad fuerte. Perfecto.

Eso de ahí es la comida.

Aquí guardo toda la comida, mirad, latas de atún y de sardinas,

que son muy buenas. Tenéis que comer muchas sardinas.

¿Que estáis haciendo con unos vasos? Un juego...

¿Cómo es eso, cómo lo hacéis?

Primero uno tiene que coger agua del mar.

Después se lo tiene que pasar al otro.

Después, a los demás, y llevarlo al cubo.

El último lo tiene que volcar en el cubo.

Hasta que se llene el cubo.

Ahora hemos ganado.

Yo me voy a poner con vosotros, porque habéis ganado,

y yo me apunto con los que han ganado.

Ya me han elegido. Me tenéis que explicar bien cómo va.

Yo me quedo aquí. Luego cambio de equipo.

Gonzalo, luego voy contigo.

La verdad es que están haciendo

un curso de verano de lo más divertido.

¡Chicos, paramos, muy bien!

¿Le explicamos al Capitán Q el siguiente juego?

¿Cuál es, cómo es?

¿Por qué no juegan las niñas contra los niños

y me pongo yo los niños?

No os pongáis detrás, que os vais a hacer daño.

¡Adiós, Capitan Q! ¡Hasta luego, chicos!

Adios, adiós. Hasta luego.

Buen viaje.

Con la magia y vitalidad que desprenden los niños

continúa mi viaje.

¡Guapo!

Llego a Málaga muerto de hambre.

Me han recomendado un sitio único con una subasta bastante curiosa.

¿Hola, cómo estáis? A la sombra, ¿eh?

¿Conocéis un chiringuito donde se subastan los platos,

que ponen espetos? Está genial, me han dicho.

Sí, El tintero. Está ahí detrás.

Perfecto, gracias. Poneos crema, que pega el sol.

Esto está lleno, está como un campo de fútbol, madre.

¡Almejitas salteadas!

¡Sardinas!

¡Gambones a la plancha!

¡Los boquerones!

¡Que llevo los calamares, calamares fritos!

¡Sardinas al espeto, las sardinas!

¿Usted es el dueño, Nono? Yo soy el Capitán Q.

Nono, encantado.

¿Lleva ya los platos para vender? Vendiendo las conchas finas.

Pues venga, yo le sigo.

¡La Concha, la Juana! ¿Quién la quiere?

¿Esto es una subasta, hasta que alguien lo coja?

Ahí va. Una de conchas.

Mira, esta la has soltado rápidamente.

Me siento por aquí. Llegar y besar el santo.

¡Eh, pulpo, yo quiero uno!

¡El que lo prueba, repite! ¡A 12 euros las cigalas!

Yo quiero conchas.

Sí, siéntate, y así me cuentas cómo va este negocio.

Me llama la atención.

Nosotros sacamos los platos y la gente sabe los precios.

Los platos van todos a seis euros, esta bandeja de pulpo vale 10...

¿Y cómo se te ocurre lo de la subasta?

Se me ocurrió con mi madre, que era una mujer muy fuerte.

La pobre no sabía leer ni escribir, muy poco, y entonces yo,

cuando le pedía el pescado o algo, se ponía muy nerviosa.

Un día, mosqueado, entre ahí y le dije,

fríe lo que te dé la gana, que yo lo vendo,

y empezó a sacar calamares.

¿Quién quiere calamares, quién quiere boquerones?

Y lo vendía. Ya fue por cabezonada.

¿Y por qué se llama El tintero?

Porque antiguamente había un tintero de verdad.

¿Haces casting de camareros?

Tienen que tener arte para ir pregonando.

Ya son todos antiguos, llevan 30 años.

Van pregonando cada uno a su forma.

Por ejemplo, la ensalada, si quieres, levantas la mano.

¿Cuántas comidas puedes dar en un día?

700, 800 comidas. ¿700 comidas en un día?

Oye, me han contado que el suelo este tiene un secreto.

Antiguamente esto era de arena.

Algunos pícaros abrían un boquete y enterraban los platos.

Para que no se los cobraran. Ahí va.

Pero luego los pillabas.

Algunas señoras cogían las bandejas que valían más

y se las metían en los bolsos.

Algunas veces se las veía con el aceite al pasear.

Salud.

¿Me dejas subastarte un plato?

Sí, hombre, claro, no hay ningún problema.

Este mismo. Ahí está. Mira, mira.

Mira, mira, las sardinas, a seis euros nada más.

Ahí va. ¡Mira, mira, las sardinas, a seis euros!

¡Mira, mira, las sardinas!

Tú sí que tienes arte, a mí no me compran nada.

Compradme una. Que no vendo, tío.

¡Mira, mira, las sardinas! Adjudicado, toma.

Os las doy rápido para que no os arrepintáis,

que me ha costado media hora venderla.

¿Qué estaba haciendo mal? El acento malagueño cerrado.

El acento malagueño lo estaba poniendo yo como podía,

pero no cuela.

El que es de aquí, lo huele. Me habéis pillado.

Bueno, que las disfrutéis.

Nono, gracias por todo.

Oye, me ha encantado el espíritu del negocio. Gracias.

# Yo intento olvidarte, y no lo consigo.

# No sé si es deseo, pasión o locura.

# Tantas cosas juntas, tantas amarguras.

# Pero te aseguro que ha llegado el día

# en que me abandonas o eres solo mía.

# Con tus devaneos...#

Bueno, esta estructura que estáis viendo aquí

es lo que queda de un antiguo cable, un antiguo cargadero de mineral,

de carbón, que venía de Ojén, Málaga,

y que era cargado en barcos y después, distribuido.

Toda la parte de la estructura que falta,

desde aquí hasta la tierra, fue destruida por un terremoto

hace ya muchos años.

Voy hacia Puerto Banús,

que como empiece a hacer aquí mucho el turista,

se me hace de noche.

Es bonita.

Estoy en una de las costas más lujosas del mundo,

tiendas con las mejores marcas, las mansiones más caras,

gigantescos yates de lujo.

Es imposible para el modesto Invencible pasar desapercibido.

Para muchos Marbella es sinónimo de lujo.

De hecho, algo que yo no sabía,

por ejemplo, la verdadera Milla de Oro, el término,

se acuñó aquí, en Marbella, una zona de casas de lujo,

aunque actualmente todos conocemos

una Milla de Oro de buenas tiendas en Madrid.

He quedado en este puerto con Wolfheim,

el dueño de una inmobiliaria,

para que me lleve por la zona en la que puedo conocer desde el mar

alguna de esas casas de lujo, y por aquí está este hombre.

Hola, Capitán Q, ¿qué tal?

¿Qué tal estás? Excelente.

Hola, Martina.

Aquí empieza la Milla de Oro. Aquí empieza.

Después del Meliá.

Eso es un complejo de apartamentos de los años 80,

que se llama Alhama del Mar.

Ahí pagas por un buen piso entre 700.000 y 800.000 euros,

porque está muy bien ubicado.

¿Hay algún famoso que viva por aquí?

Es muy famosa la casa blanca esa, con la cúpula,

que es de la Duquesa de Alba, desde siempre.

Al lado de esa casa,

con muchos árboles, la casa de Tita Cervera.

Era la casa del padre de Alfonso de Hohenlohe,

el creador de Marbella hace mucho tiempo.

Se llamaba la "Casa Papi".

Esta es mi casa favorita.

Tiene 13.000 m de largo, es la única,

y va a salir a la venta ahora por 60 o 70 millones.

¿Quiénes son los compradores?

El mercado ruso tiene una gran influencia en Marbella

en los últimos 10 o 15 años.

Los rusos tienen mucha pasta. Y si tienen, lo gastan.

Con lo que se gastan en dos meses

hay gente que se compra una casa en Madrid.

Putin.

¿Putin veranea en Marbella?

También. Se está construyendo una casa.

Lo único malo, las rusas, que son muy guapas

y nos hacen competencia.

Queremos que se vayan pero ya a casita.

¿Qué tiene Marbella para que haya tantos famosos y tanto lujo?

Porque Marbella tiene magia. Son nueve meses asegurados de sol.

320 días estadísticamente.

Tiene glamour, gente linda, gente guapa...

Y por supuesto, hay un lugar que no puedo dejar de visitar,

pero antes tengo que ponerme elegante.

Olivia. Al fin has llegado, Capitán Q.

Al final has tenido tiempo de darte una ducha

y ponerte una camisa blanca con mangas largas.

Importante.

Seguramente te han dicho que es la única cosa que me pone loca,

ver a los chicos por la noche con manga corta.

¿De verdad? He estado a punto de traer una de manga corta.

Me acabas de matar. Es la cosa más fea que hay.

Un gentleman, a partir de las 20:00,

nunca debe quedarse con una camisa de manga corta.

¿Pero esto no es una discoteca? No lo entiendo.

Una cosa maravillosa.

No conocer mi lugar en Marbella

es como no conocer el Vaticano en Roma.

Es un pecado. Un pecado mortal.

¿Tienes hambre, quieres que te prepare algo?

Sé que tenéis aquí un chef maravilloso, Fernando,

tiene una Estrella Michelín y todo.

Me he traído algo del kayak para ver si me lo puede cocinar él,

o me da alguna idea.

¿Qué has traído? Una lata de atún.

Vamos a la cocina, que te voy a presentar a Fernando.

Olivia es una anfitriona única y me cuida al máximo.

Fernando.

Hola, encantado de conocerte. Me han hablado muy bien de ti.

Es un placer.

Al final ha llegado, y aquí está. Por fin llegaste a puerto.

He llegado tarde, pero he llegado.

Esto tenía en el banco, Fernando,

a ver si eres capaz de hacerme un plato.

Vamos a hacer una merienda que nos preparaba mi madre

a mis hermanos y a mí, un pozo de atún, tomate, y aceite.

¿Un pozo? ¿Qué es un pozo, cuéntanos?

Pan, se le quita toda la miga,

un buen chorro de aceite de oliva virgen,

tomate exprimido, el atún, y a comer.

Ya a eso más que un pozo yo lo llamo un bocadillo.

Oye, que estás hablando con una Estrella Michelín, por Dios.

Lo sé, pero... A mí no se me habría ocurrido.

Ahí tienes. Qué buena pinta.

Esto me lo como aquí mismo. Eso es para darle el bocado.

Buenísimo. Muy bueno, a mí me habría quedado seco.

De todas formas me gustaría probar algo tuyo.

¿Sí? ¿Qué te gustaría que te hiciera?

Unos tomatitos con sardinas asadas, con espetos.

Me encantan las sardinas.

Tenemos aquí unos tomates asados, unos puerros tiernos,

y las sardinas.

Vamos a aprovechar la grasita de la sardina,

que realmente es lo rico. Poco hecho...

De este tomate me ha contado

que están 20 horas en un horno a baja temperatura.

¿Es un tomate normal que has metido en el horno?

Exactamente. 20 horas a poca temperatura.

Como huele la sardina ya. Se está haciendo.

Ahora ya el tomate va a coger la grasa de la sardina.

Con un tomate y una sardina lo que puede llegar a hacer uno.

Si compartes conmigo, soy tan rápida que no te queda comida,

hay que ir rápido.

Tranquilos, tranquilos. Vamos a separar la suya.

¿Comemos todos a la vez?

Rómpelo, que se mezcle el tomate con la sardina y el aceite.

Todo junto.

Maravilloso.

Tu parte está ahí.

No, esa es tu parte.

Está cojonudo, tío.

Es la palabra exacta, "acojonudo".

¿Cómo has dicho, "acojonudo"? Es sin la A.

Muchísimas gracias. A ti.

Y mucha suerte. Gracias.

Vamos, Olivia. A la discoteca.

He desembarcado en Estepona para conocer la historia de Sonia,

una cordobesa que lo dejó todo por amor y se vino a vivir aquí,

y que ahora tiene una empresa, porque es una emprendedora,

una empresa de turismo marinero.

No sé yo muy bien en qué consiste eso,

así que la voy a ver aquí, en el pantalán, y me va a explicar,

y si puedo, me embarco con ella.

Si vemos que no hay barquitos,

nos están esperando al otro lado de la boya.

Hola. Muy buenas.

¿Puedo pasar? Bienvenido a bordo.

Gracias. ¿Eres Sonia? Por supuesto, encantada.

Y tú eres Manolo, encantado. ¿Qué tal?

¿Nos ponemos en marcha? Venga, que nos están esperando.

# Por la bahía.

# Yo quiero ser marinero por la bahía.

# Bajo el azul de los cielos, en el patio de Andalucía. #

¿Aquí hemos venido a buscar pulpos o qué?

¿Y estas arrancadas? Así los atraemos.

¿A qué te dedicas tú en tu vida real?

Me dedico a la enseñanza de baile flamenco.

¿Me haces un taconeo de esos, así? Espera, porque aquí el nivel...

No valen excusas.

¡Ole!

¡Patrón, te está fastidiando el sollado!

Qué bueno.

¿Has visto lo bien que lo pasamos en el Intrépido

y en nuestras navegaciones?

¿Más pulpos ahí? Aquí nos están esperando.

Bueno, familia, lo que acabamos de ver son los pescadores

calando los pucheros.

Ahí no se pone cebo, no hay ningún tipo de carnada.

Es que el pulpo tiende a meterse su marisco, su concha,

lo que él ha pescado, y se mete dentro para comérselo.

¿Cómo surge esta idea?

Porque esto es original, no existe, no conocía este tipo de turismo.

Hay pesca turística, que lo hacen los pescadores,

pero que lo hagas tú... Somos pescadores como te digo.

Pero no tienes pinta de pescadora. ¿Y qué le hago?

Cuando pienso en un pescador, no pienso en ti.

Tengo todos mis títulos, soy marinero,

soy patrón de pesca local y soy pescadora.

¿Antes, a qué te dedicabas?

Un cambio radical, no tiene nada que ver.

Recepcionista en el hotel de mis padres.

Me enamoro de un pescador y decido cambiarlo todo,

mi forma de vida, y me vengo aquí, a Estepona, hace ocho años.

¿Y los dos pensáis en esta idea?

Fui yo, y aquí estoy, abanderando el trabajo de los pescadores.

Emprendedora por amor. Emprendedora por amor, correcto.

Para ti supongo que es un cambio de estar en una oficina,

en la recepción del hotel, a estar aquí.

Imagínate.

Soy una afortunada, Quico, levantarme todos los días

y embarcar en este precioso velero, el Intrépido,

y salir a navegar en busca de ellos.

Buenos días. Hola.

Están utilizando nasas, es otra forma de pescar el pulpo.

Las nasas son unas jaulitas y les ponemos un cebo dentro, carnada.

Mira, están poniendo el pescado dentro y otra vez al agua.

¿Cómo vais, Antonio? 70 kilos, 80 kilos o por ahí.

Bueno. ¡Ahí sale uno! Mira.

¿Cuánto puede pesar ese? Dos kilos y medio o por ahí.

La diferencia de la nasa y el que hemos visto antes,

el puchero o alcatruz, es que en la nasa sí le ponemos pescado,

una sardina u otro tipo de pescado para que el pulpo vaya a comer,

y en el otro no poníamos nada, el pulpo entra a encuevarse.

¡Buenos días! Buenos días, Sonia.

¿Cómo va la cosa? Regular, ahí estamos, hija.

¿Regular qué quiere decir? La cosita media, ni mucho ni poco.

¿A qué hora os habéis levantado? A las cinco de la mañana.

Lleváis ya unas horas.

Lo que está entrando son caracolas...

¿Y cómo es más fácil pescarlo?

Son grandes. Buenos, un par de kilos.

Los habrá más gordos, pero están por bajo.

¿Cuánto piensas que podéis sacar esta jornada, Willy?

Esta jornada habrá unos 350 o 400 euros.

Luego hay que sacar el gasoil, la carnada, la Seguridad Social,

pero vamos, para comer se saca, para llenar la nevera.

Muy bien. Enhorabuena.

Vamos a calar esta jarcia. Sí, seguid trabajando.

Sonia, muchas gracias. A vosotros.

Me lo llevo puesto, turismo marinero.

Gracias, de verdad. Te dejo, que nos espera otro grupo.

Un placer.

Me despido de la emprendedora Sonia y continuo rumbo al Estrecho.

Al atardecer hago una parada en la playa de un camping

para conocer a otro tipo de veraneante marbellí.

Vamos a visitar esta playa, que hay gente, descansamos un rato,

y si puedo hacer cosas en la embarcación, bien,

y si no, a descansar un poco las piernas,

que las tengo molidas.

Hola.

¿Eres el Capitán Q?

Sí, sí. ¿Cómo estáis?

Venga, tirad de aquí, fuerte. Ahí está, muy bien, gracias.

¿Cómo os llamáis? Pablo.

Capitán Q. Yo soy Helena con H.

Con H, muy bien. Le tengo que poner las letras.

¿Te ayudamos a ponerlas?

¿Queréis ponerlas vosotros? Las ponemos juntos...

No pinta mucho.

Es que está un poco seco, pero bueno.

Te está quedando mal, te está quedando mal.

Porque no me sale. Mira, ahora, ¿ves?

Un poco torcida, Helena. Es que estaba probando.

Además de esto, ¿qué más cosas tendrías que hacer?

Tengo que colocar la bandera de España,

que me la regaló el otro día la Guardia Civil.

Más o menos se lee. Sí, a ver lo que dura.

Vamos a colocarla aquí.

Ay, qué ilusión,

cuando diga a mis amigas que he conocido al Capitán Q.

Esto es para que aquí entre el cabo mejor.

Está un poco rota. La vamos a amarrar mejor.

Es de la Guardia Civil, está usada, pero eso tiene su encanto,

mejor que nueva.

Nosotros estamos ahí al lado, en el camping Cabo Pino.

¿Qué hacéis allí, pasáis las vacaciones?

Sí.

Vamos a poner la bandera.

¿Quieres que te presente a nuestros padres?

Sí, claro. Vamos para allá. Esto ya está listo.

A ver si te puedes quedar con nosotros en el camping.

Me encantaría, porque no tengo dónde hacerlo.

Hola.

Mamá, él es el Capitán Q, el que sale en la tele.

Encantada, María José.

¿Y tú? Jose.

Encantado. Me han dicho que estáis en el camping.

Sí, ahí estamos.

¿Se puede quedar con nosotros?

Pero tampoco quiero molestar, me quedo fuera.

¿Tenéis caravana o tienda de campaña?

Autocaravana.

Pues si tenéis un hueco en la parcela, me pongo ahí.

Subimos para el camping y te lo enseño.

Perfecto. Voy a coger una cosa de ahí y estoy.

Gracias, de verdad.

Qué gente más maja.

Voy a coger mis chanclas, lo que necesito,

y el resto se queda aquí.

Qué bien montado lo tenéis aquí. Fantástico.

Yo prefiero dormir fuera, de verdad, que no os quiero molestar.

Yo me quedo aquí fuera, me busco un hueco.

Venga, pasa y lo ves por dentro.

Ahí puedo dormir yo, por ejemplo, ya me agencio esto. Aquí.

¿No prefieres dormir dentro?

No, de verdad, no os quiero molestar,

estáis en familia, de vacaciones, y yo prefiero estar tranquilo.

Mira, esta es mi casa. Mira, el cuarto de baño.

Aquí con la ducha.

¿Quién duerme aquí? Yo.

Y aquí, tú, Helena. Mira.

Aquí comemos cuando está lloviendo o hace mal tiempo,

nos quedamos aquí a comer.

Por cierto, hablando de comer, tenemos una barbacoa.

Te vienes con nosotros, porque nos están esperando unos amigos.

Vale, fantástico.

Hace que no como una barbacoa, en serio, siglos.

Pues allí tenemos amigos de Granada y argentinos.

Argentinos, harán buena carne. Pues nada, a comer algo.

Oye, gracias, familia, de verdad.

Traigo al Capitán Q, un poquito tarde.

Hemos empezado hace dos horas, ya llegas tarde, así no se puede.

Porque vengo navegando, no es tan fácil.

Que aproveche, familia.

Comed tranquilos, que ahora me tomo alguna cosa.

¿Una cervecita? Un refresco mejor.

¿Quién es el argentino aquí? Él.

Entonces tendrás el control de la plancha.

Esto no lo he probado en el barco en la vida.

Haciendo del viaje de Willy Fog vas a probar las costillas.

A ver a qué sabe.

Hombre, de un argentino, imagínate...

¿Cómo te va el viaje?

Muy bien pero muy sufrido, muy cansado.

¿Hasta dónde quieres llegar? Hasta el País Vasco.

¿Cómo es vivir en un camping? Bueno, vivir, pasar las vacaciones.

La libertad que tienes para andar por aquí, moverte...

Desconectamos de la rutina diaria.

Aquí sabemos que nos levantamos,

doblamos el pescuezo y decimos, ¿dónde están los niños?

Ya se han ido. Es como muy familiar.

Eso, sois una gran familia, la gran familia del camping.

Ellos son los que viven su verano.

Os lo pasaréis pipa. Sí.

Con la disco, los amores de verano...

Amores de verano. Esto, que me lo expliquen.

Es que no son de cristal las copas...

Amores de verano. Eso te lo tienen que explicar ellos.

¿Tú ya te has echado novia?

¿Qué es lo que más hechas de menos de tu pueblo, de tu ciudad?

A mis amigos y a mi familia.

Oohhh... Qué bonito.

Pero aquí tengo una nueva familia y más amigos.

(Aplausos)

Un brindis.

Que te vaya todo bien. No, no, por vosotros.

Una cosa es segura.

Tengan más o menos dinero,

España está llena de personas maravillosas.

Es un verdadero lujo compartir estos momentos con ellas.

El viaje continúa,

y seguro que me esperan grandes historias que compartir.

Capitán Q - El Estrecho de Gibraltar

26 ago 2018

Quico Taronjí navega solo por el Mediterráneo, encontrando gente por el mar. En esta etapa recorrerá la costa andaluza para visitar El Zapillo, El Dedo, Puerto Banús, Cabopino, la isla de Alborán para terminar en el Estrecho de Gibraltar.

Contenido disponible hasta el 30 de junio de 2064.

Histórico de emisiones:
05/08/2014
02/09/2016

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