'Brain Games' descubre cómo funciona la mente y cómo se puede estimular para aprovechar todo su potencial. El conductor de este espacio, Jason Silva, plantea cada semana a los espectadores ambiciosos retos para afinar la mente a través de juegos, explicando el funcionamiento del cerebro ante cada planteamiento con un lenguaje accesible y atractivo y mostrando de lo que sería capaz la mente si se usara al cien por cien.

El cerebro controla los pensamientos, las decisiones y los juicios complejos. Pero como cualquier otro músculo, para mejorar su funcionamiento hace falta algo más que un sencillo entrenamiento. 'Brain Games' analiza el cerebro humano y propone diferentes retos para demostrar su potencial. Su objetivo es descubrir el funcionamiento de la mente a través de ejercicios de fácil comprensión y de explicaciones científicas contadas con un lenguaje accesible y atractivo para todos los espectadores. Ejercicios de agudeza visual, creatividades sonoras, situaciones complejas, etc., son algunos de los trucos empleados para persuadir y estimular el cerebro.

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No recomendado para menores de 7 años Brain Games - La vida del cerebro - ver ahora
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Eche un vistazo a esta familia.

Hay tres generaciones aquí

empezando por la abuela,

dos padres adultos y dos hijos,

uno mayor y otro más pequeño.

Cada uno está en una etapa diferente de su vida,

pero ¿quién de ellos cree que tiene el cerebro en plenitud?

La respuesta, lo crea o no, es todos ellos.

Al nacer,

su cerebro se embarca en un viaje

para crear los recuerdos que le hacen ser quien es.

Y al ir creciendo, de niño pequeño a preadolescente,

de adolescente a adulto,

quizá a padre y hasta la vejez, su cerebro también va cambiando.

En cada etapa de la vida

emerge una versión diferente de su cerebro

preparado para aprender rápido,

concentrarse en la tarea

y abordar los desafíos de cada edad.

Vuelve, date la vuelta.

Durante la próxima hora

verá cómo y por qué cambia su cerebro

y cómo sacar el máximo provecho de su mente

en cada etapa de la vida.

¡Es la vida del cerebro!

en Juegos Mentales.

BRAIN GAMES: LA VIDA DEL CEREBRO.

Juegos Mentales se ha ido de vacaciones.

Hemos venido a la playa

para ver de qué modo

nuestro cerebro se prepara

para afrontar todas las etapas de la vida.

La preadolescencia y adolescencia, la edad adulta y la paternidad,

incluso los años dorados.

La historia de su cerebro empieza con usted,

intentando entender el mundo

y aprendiendo paso a paso lo esencial.

El primer paso, el cerebro del bebé.

Aunque la percepción del mundo

es todavía un poco confusa a esta edad,

su cerebro está equipado con algunas habilidades increíbles.

Para demostrarle lo que quiero decir,

vamos a jugar.

Mientras estas imágenes adquieren resolución,

diga cuándo distingue la cara de una mujer.

¿Ya lo tiene?

¿Está seguro?

Es la imagen de la derecha.

Nuestra habilidad para detectar rostros

es una capacidad vital desarrollada a una temprana edad.

Y sorprende la poca información que necesitamos para hacerlo.

La investigación sugiere

que la percepción visual

aún en desarrollo del cerebro infantil,

depende de las mismas pistas faciales

que usan los adultos.

Incluso a baja resolución,

los ojos aparecen más oscuros que la frente,

la boca es más oscura que las mejillas

y la posición de la boca, nariz y ojos,

es la esperada.

Son los indicadores para el cerebro de que estás viendo una cara.

Sabemos que el cerebro del bebé con seis semanas

puede reconocer un rostro.

Pero eso no es todo.

Una vez que el cerebro del bebé

es consciente de estas llamadas “personas”

¿qué hace para relacionarse con ellas?

Algo esencial

para convertirse en un ser social

y conectar con los demás

no es sólo lo que se ve, sino lo que se oye.

Nuestra primera parada

es paseo el marítimo, en la Universidad Rutgers,

donde vamos a realizar un juego con tres bebés espléndidos:

Maggie,

Henry

y Giselle.

Y Matt, su cerebro competidor adulto.

Los cuatro van a escuchar una serie de sonidos.

El desafío es decirnos

cuántos sonidos individuales reproducimos.

Pero claro, ¿cómo nos dirán los tres bebés

que todavía no hablan

lo que están oyendo?

Vamos a observar sus cerebros.

Cuando oímos sonidos,

el cerebro activa su corteza auditiva.

Pero diferentes las partes del cerebro

que se iluminan dependiendo del sonido

lenguaje, música, incluso sólo ruido

vamos a ver qué están oyendo.

Al colocar unos electrodos en la cabeza de los bebés,

podemos captar las señales eléctricas

producidas mientras oyen los sonidos.

Y usted puede jugar en casa.

Escuche con atención los sonidos

y cuente cuántos sonidos diferentes oye.

¿Todos preparados?

¡Ya!

Bien,

¿Ha pensado que todos los sonidos era iguales?

o había más de uno?

Vamos a averiguar lo que Matt, el cerebro adulto, ha oído.

Dime, ¿cuántos sonidos has oído?

Había dos pronunciaciones diferentes de lo mismo.

¿Entonces crees que había dos?

Sí, dos.

Matt oyó sólo dos sonidos,

pero en realidad eran tres sonidos distintos.

Yo te ayudo. Gracias.

El cerebro de Matt no respondió a uno de los sonidos,

pero los cerebros de los bebés sí lo hicieron.

Podemos ver su cerebro iluminarse en los tres sonidos reproducidos.

¿Y usted, oyó dos sonidos como Matt o tres como los bebés?

Lo intentamos otra vez.

Los sonidos escuchados eran más o menos:

ta, da y ¡dá !

“Dá” es un sonido que se emite en español,

pero no en inglés.

Los sonidos que ha distinguido

depende de qué lengua o lenguas hable.

Esto es debido

a que el cerebro de un adulto que hable inglés,

al oír una sílaba inglesa

la envía al centro procesador del lenguaje del cerebro.

Pero no hará lo mismo con una sílaba en español,

una lengua que no reconoce.

¿Y nuestros bebés, que no hablan ninguna lengua,

¿por qué sus cerebros oyen los tres?

Los niños pequeños aún no hablan o entienden por completo una lengua,

pero es asombroso que, desde que nacen,

su cerebro es un receptor universal del lenguaje.

Puede oír cualquier sonido hablado en cualquier lengua del mundo.

Es de locos, ¿no?

Al empezar a aprender el lenguaje,

también se aprende a ser social.

Y socializar

cambia la perspectiva del cerebro respecto al mundo.

Para demostrarle lo que estamos diciendo,

hemos pedido a la periodista científica Cara Santa María

que ponga a prueba este concepto.

A menudo hablamos

de ver el mundo

desde el punto de vista de otras personas

y, lo crean o no,

esta es una habilidad que desarrollamos

cuando somos jóvenes.

Es una conciencia

no sólo de la gente que nos rodea,

sino de sus mentes.

Podemos hacer un juego muy sencillo

para demostrar cómo el cerebro

ve a través de la perspectiva de otra persona.

Imagine el alfabeto.

Todos recordamos ser niños

y aprender a escribir las letras.

Tome su dedo índice

y úselo para “dibujar” en su frente una letra Q mayúscula.

Seguramente empezó con un círculo, ¿no?

Pero ¿dónde puso el trazo de la letra Q en su frente?

¿Lo puso a la izquierda o lo puso a la derecha?

Cómo dibujó la Q

puede decirnos mucho

de la etapa de la vida en que se encuentra.

Veamos cómo lo hicieron otros bañistas.

Cara instaló un puesto para pintarse la cara gratis

y poder hacer el juego en el mundo real.

Oh, pintarse la cara gratis.

Siéntate.

Lo primero que quiero que hagas es coger esta pintura

y dibujarte una letra Q en la frente.

¿Cómo cree que los paseantes dibujarán la letra?

¡Fantástico!

¿Si te preguntara

hacia donde crees que mira tu Q?

Como ve,

los trazos de la Q se dibujaron con diferentes orientaciones.

¿Nota alguna diferencia entre los niños y los adultos?

Está al revés.

¿Te parece que está al revés?

Porque el círculo es así,

pero la raya tendría que estar aquí.

Entonces está al revés, pero no lo está para ti.

Cuando yo miro vuestras Qs, están al revés,

pero cuando las miráis vosotros desde el interior de vuestra cabeza,

os parece que están mirando hacia donde deben.

Es interesante que muchos niños pintaran la Q para ellos,

mientras que casi todos los adultos la pintaron para otras personas.

Es curioso,

¿ha dudado un poco, ¿verdad?

Sí, quería estar seguro.

De que estaba correcta, ¿no?

Si, de frente.

Lo curioso es que hemos notado

que muchos niños la dibujan al revés

y la hipótesis es que, cuando eres pequeño,

no piensas mucho en la perspectiva de otras personas.

Usted es padre, ¿verdad?

Sí.

¿Lo sabía?

Sí.

Los niños son el centro de su propio universo

Pero al ir creciendo

y desarrollando

lo que los psicólogos llaman teoría de la mente,

empiezas a pensar en el mundo que te rodea

y cuando dibujas la Q,

la dibujas para todos los demás y no para ti mismo.

Mi hijo aprenderá ahora la letra Q.

Eso es, es perfecto.

Por supuesto, hay excepciones.

Es sólo un juego

que habla de cómo empezamos a desarrollar la conciencia

de las mentes de las otras personas.

La teoría de la mente,

que los demás no sólo existen,

sino que tienen mentes propias

con deseos, necesidades y sentimientos,

nos ayuda a ser sociales,

y a desarrollar

nuestro propio sentido de la identidad.

Tras la infancia,

gatear, caminar, correr ...

el cerebro

sale del mundo emocional de los niños

y entra en una fase más racional,

aún madurando y aprendiendo,

consciente de sí mismo

pero de humor variable:

el cerebro preadolescente.

Para demostrarle

cómo el cerebro preadolescente aprende a tomar decisiones,

vamos a convertir el paseo marítimo

en nuestro propio laboratorio de observación.

Vamos a hacer algunas preguntas sencillas a los bañistas.

Bueno, deberían ser fáciles.

De acuerdo, chicas, vamos a compraros unos helados.

La Doctora Abigail Baird

se ha unido a mí en el puesto de helados

para ayudarme a animar la conversación.

¿Sería divertido saltar desde un tejado?

No.

¿No?

¿No saltarías desde un tejado?

No, porque está muy alto.

¿Está muy alto?

¿Y si te doy cinco dólares?

¿Saltarías de una escalera?

¿No?

¿Y si te doy cien dólares?

¿Saltarías?

No.

Ni por cien dólares saltaría de una escalera.

Es una mala idea nadar con tiburones en el agua.

Todos los adultos respondieron rápido y con confianza.

Es una idea horrible.

Me parece una mala idea saltar desde un tejado.

¿Qué os parece nadar en el mar donde haya tiburones?

Yo nunca haría eso.

¿Nunca harías eso? ¿Por qué?

Porque me morderían.

Estas niñas pequeñas

entienden que nadar con tiburones es una mala idea.

Pero ...

¿qué pasa cuando preguntemos a unas chicas preadolescentes

lo que debería ser una cuestión obvia?

¿Qué os parecería...

... nadar con tiburones?

¡Los resultados podrían impactarle!

Hemos planteado a la gente en el paseo marítimo

unas preguntas sencillas.

Comer helado con bichos es una idea horrorosa.

Ir al gimnasio es una buena idea.

Es una buena idea, ver esa isla.

Parecen preguntas fáciles, incluso obvias,

pero no es lo que responde sino cómo lo responde

lo que dice mucho de

en qué etapa de la vida podría estar su cerebro.

Los niños pequeños, en general,

responden rápido

basándose en las normas que aprendieron de los adultos.

¿Y si te doy cinco? ¿Saltarías de una escalera?

¿No?

Los adultos han aprendido esas normas

a lo largo de toda una vida.

Y también responden rápido.

Es una idea horrible meterse en el agua con tiburones.

Es una idea espantosa meterse en el agua con tiburones.

¿Un cebo para peces?

Pero las cosas son diferentes con preadolescente.

¿Qué os parecería... nadar con tiburones?

Creo que no está en su naturaleza hacerte daño.

De acuerdo.

¿Tú eres de la misma opinión?

Sí, no querrían hacerte daño.

Te confunden con otra cosa.

¿Como una foca?

Sí.

Nadar con tiburones, ¿en serio?

¿Por qué no rechazan una mala idea?

A menudo criticamos a los preadolescentes

por comportarse con egocentrismo,

pero estas chicas están haciendo algo

que niñas mucho más jóvenes no hacen:

están explorando sus opciones.

En la preadolescencia, el mundo es tuyo.

Las posibilidades son infinitas.

Es casi como otra primera infancia

en cuanto a la explosión del pensamiento independiente.

Se vuelven muy egocéntricos, esa es la idea, ¿no?

Si miras con atención,

podría parecer que son egocéntricos en la superficie,

pero lo que están siendo es sumamente cautos.

Están siendo conscientes de sí mismos en esa situación.

Considerando las posibilidades.

Sí.

Es una parte muy importante del aprendizaje

considerar las posibilidades.

Fascinante.

Lo que consideramos egocentrismo en los preadolescentes,

podría ser

que realmente su cerebro

está actuando con la diligencia debida,

tomando decisiones no desde el egoísmo

sino dándose el tiempo

para poder considerar todas las opciones

y el punto de vista de los demás.

En algún momento,

el cerebro adolescente se siente abrumado

con la oleada de hormonas y emociones desmedidas.

Está pasando de la fase intermedia

al plenamente desarrollado cerebro adolescente.

Y hay un juego rápido

que muestra cómo distinguir la diferencia.

De más joven a mayor,

díganos,

¿en qué orden pondría las fotos de este niño?

¿Tiene la respuesta?

La mayoría de la gente dice

que la imagen a la derecha es la más joven,

seguida de la imagen a la izquierda,

siendo la mayor la del centro.

Pues es un truco,

cada una de estas imágenes es exactamente la misma,

pero vistas desde un ángulo diferente.

La ilusión funciona

porque su cerebro es experto

en detectar rasgos que representan edad.

La parte inferior de la cara delgada, nariz,

barbilla y cuello pequeños,

dan a la imagen una apariencia infantil.

Vista desde abajo,

la mandíbula y el cuello aparecen más llenos,

proporciones que esperamos ver en adolescentes mayores.

Claro que cuando pensamos en adolescentes,

pensamos en una mala actitud,

incluso en un comportamiento imprudente y arriesgado.

Pero...

¿estamos reconociendo el mérito del cerebro adolescente

por lo que es capaz de hacer?

Veamos qué ocurre

cuando ponemos a prueba el cerebro adolescente.

¿A quién no le encantan los “go-karts”?

A los niños porque pueden conducir un coche

y a los adultos

porque pueden correr sin el peligro de una multa.

Son el vehículo perfecto

para experimentar

y ver hasta donde están dispuestos a correr riesgos los adolescentes.

Bienvenidos a los Juegos Mentales 500.

Pisando el acelerador

tenemos a tres despreocupados automovilísticos

listos para conducir

cerebros adolescentes.

Los contendientes son tres campeones de la carretera,

conductores muy experimentados

que participan como los cerebros adultos.

Para ayudarnos a comentar las jugadas

hemos traído al doctor Jason Chein de la Universidad Temple,

un neurocientífico cognitivo

que estudia el comportamiento de riesgo en los adolescentes.

Estamos en el circuito de los go-kart

los adultos van a dar una vuelta.

Luego los adolescentes darán una vuelta

y tendremos la oportunidad de ver

qué tipo de comportamiento suscita en ellos.

¿Los chavales serán temerarios porque son adolescentes salvajes,

lo van a hacer peor o qué piensa usted?

Veremos qué pasa.

Bien, lo vamos a hacer así.

Cada uno dará una vuelta alrededor del circuito.

Les tomaré el tiempo con este cronómetro,

así que procuren ir rápido

pero la seguridad también es importante.

Si golpean cualquiera de los obstáculos,

añadiremos diez segundos a su tiempo.

Tienen que parar por completo en las señales de stop

y deben obedecer también las señales de tráfico.

¿Quién hará el mejor tiempo?

¿El grupo de conductores mayores, con más confianza y experiencia,

o unos chavales fanfarrones con excesiva confianza?

es cómo los adultos son capaces de recorrer el circuito.

Sí, sí, los adultos saben lo que hacen.

Tienen la experiencia necesaria al volante.

Bien.

¡Vamos, vamos, vamos, vamos!

Un trabajo fantástico, adultos.

Los cerebros adultos han demostrado ser capaces,

prudentes y con pocos deslices, todos han hecho buenos tiempos.

Adolescentes es vuestra oportunidad.

¡Vamos!

¡Bien!

¿Dónde aprendiste a conducir?

Con los videojuegos.

A este chico se le ve con ganas.

Tiene la capacidad intelectual y la habilidad física

para llevar a cabo la prueba.

Y eso no es intuitivo.

En general,

pensamos que los adolescentes son un poco imprudentes,

temerarios, impulsivos.

Lo cierto es que, en estas condiciones,

tienen las habilidades básicas que necesitan

para tomar buenas decisiones en el circuito.

¡Aquí llega! Ya está.

Y estos son los resultados.

El tiempo medio de ambos, adultos y adolescentes,

fue de menos de un minuto.

¿Es eso lo que usted esperaba?

¿O las habilidades de estos adolescentes

le han sorprendido?

Nuestros adolescentes

parecen tener la misma habilidad y autocontrol que los adultos.

La verdad es que no me lo esperaba.

A esta edad los adolescentes

tienen sus lóbulos frontales bastante bien desarrollados

y son capaces de tomar buenas decisiones.

Y hasta que no cambiemos un poco la situación,

no vamos a poder ver las diferencias

entre los adolescentes y los adultos.

¿Qué pasará si sorprendemos a nuestros conductores adolescentes

con un público de colegas?

¿Qué cambiará?

Creo que el público

va a cambiar el comportamiento de los adolescentes.

¿Cree que competir ante su audiencia

afectará a las habilidades conductoras de estos adolescentes?

¿Serán capaces de mantener una conducción segura?

¡Preparados!

¡Listos!

¡Ya!

En cada etapa de su vida,

su cerebro no sólo está cambiando

sino que se optimiza para cada momento.

Para cuando llegamos a la adolescencia

nuestras habilidades sensoriales y motoras ya están integradas.

Ya estamos cerca del tamaño físico máximo y casi parecemos adultos,

salvo por el acné y los malos cortes de pelo.

Pero ¿nuestros cerebros de verdad están plenamente desarrollados?

Antes un grupo de adolescentes clavaron este circuito

y ofrecieron una auténtica competencia.

Ahora tendrán que hacerlo otra vez,

pero con una pequeña diferencia.

¿Realizar la prueba de repente

ante otros adolescentes como testigos

los convertirá en unos locos al volante?

¿Usted qué cree?

¿Los adolescentes se centrarán en los vítores o en el volante?

¡Preparados!

¡Listos!

¡Ya!

Vaya.

Su rendimiento sin duda ha decaído.

El público varía el comportamiento de la parte del cerebro

que responde a las recompensas.

El cerebro adolescente es capaz de mantenerse centrado

y conducir a la perfección cuando nadie está mirando,

pero si añadimos una multitud,

sus amígdalas se ponen caóticas

interfiriendo en su concentración

y comienzan a tener un comportamiento más arriesgado.

Cuando toman decisiones,

esa parte del cerebro está enardecida por una audiencia

que les dice:

"Vale la pena correr este riesgo”.

En la pubertad aumentan las hormonas sexuales

como la testosterona, en estos chicos.

Hay un aumento de la dopamina

presente en el sistema de recompensa del cerebro.

Vaya, ha caído otro.

Ante un público de colegas,

la estimulación va un poco más allá,

y cambia la manera de tomar las decisiones,

en situaciones de riesgo.

Yo reconozco esa situación.

Cuando era adolescente

recuerdo presumir cuando la gente me miraba.

Nos dirán que no intentan presumir,

que el público no les importa,

pero se ve en su comportamiento.

Uno por uno,

los adolescentes que antes habían hecho buenos tiempos

en esta prueba de riesgo,

son ahora el farolillo rojo.

Es lo que ocurre en el laboratorio

y esto es lo que hemos visto que ocurre aquí.

Los adultos, sin embargo,

están cerca de igualar sus tiempos previos

incluso con esta multitud.

Por suerte,

superamos ese comportamiento adolescente

en el que tanto nos importaba lo que pensaran los colegas.

Nuestrosadolescentes aún tienen mucho camino que recorrer,

pero deberíamos celebrar más a menudo,

todo lo que su cerebro es capaz de hacer.

Cuando eres adolescente,

el cerebro se hincha

y alcanza el mayor tamaño que ha tenido

o que llegará a tener,

debido a su capacidad de experimentación.

La voz en la cabeza sube su volumen a un once,

diciéndote:

Ve más rápido,

coge lo que puedas, hazlo ahora, experimenta,

prueba porque necesitarás ese conocimiento en el futuro.

La adolescencia como el viaje del héroe,

son una llamada a la acción

que prepara el terreno para la edad adulta.

Claro,

el cerebro adolescente comete errores

mientras se dirige hacia el mundo,

haciéndose cada vez más independiente,

preparado para afrontar los desafíos

que está a punto de abordar.

Es ya el cerebro de los veinte años.

La velocidad de procesamiento de la información

y la memoria a corto plazo

tienen un desempeño óptimo al principio de la edad adulta.

Es una ayuda en la multiplicidad de tareas a abordar.

Vamos a jugar

para ver cómo se le dan las multitareas.

En su pantalla aparecen nueve conchas,

cada una de un color diferente.

Pero también cambiarán de color y, de vez en cuando,

tres conchas serán del mismo color al mismo tiempo.

Jugaremos durante diez segundos.

Haga un seguimiento

de cuántas veces detecta tres del mismo color.

¿Cuántas ha visto?

Si ha dicho cuatro, buen ojo.

Eso significa que la velocidad de procesamiento de la información

fue capaz de seguir el ritmo en esta tarea.

La vida ya no consiste sólo en diversión y juegos.

Tenemos que trabajar

usando nuestras optimizadas habilidades multitareas.

Pero ...

¿hay un momento óptimo

en el que todas las piezas funcionen a la perfección?

¿Tiene el cerebro un periodo de máximo rendimiento?

Para averiguarlo,

hemos puesto una tienda en la playa.

Veamos cómo se les da a nuestros voluntarios

realizar múltiples tareas al tiempo.

Hemos reclutado a tres personas de tres edades diferentes

para que vendan dos artículos de playa:

toallas y protector solar en un día caluroso y soleado.

Con nosotros está la Profesora Cindy Lustig

de la Universidad de Michigan.

A Cindy le interesa el modo en que el cerebro cambiante

puede afectar a cosas

como la “atención controlada”,

o ser capaz de hacer muchas cosas a la vez sin volverse loco.

Conozcamos a nuestros voluntarios.

Mack es un estudiante universitario de 20 años de edad.

Gary es un vendedor de 47 años;

Anthony es un campeón de videojuegos de diez años de edad.

¿Quién de ellos cree que tiene lo que hace falta

para ocupar el primer puesto en nuestro desafío?

Tendrán unos cinco minutos

para organizar las estanterías:

rayas verdes, rayas azules, etc,

Tienen que agruparlas por colores y llenar los estantes.

Nosotros nos vamos a colocar aquí.

Tengo mi cronómetro preparado.

Tres, dos, uno,

¡ya!

Todos han empezado muy bien.

Si, muy bien.

El reconocimiento de patrones funcionan.

No quiero poner más nervioso a Anthony,

pero tarda mucho.

Sí.

Está empezando a infringir las normas.

Mientras que vemos que Gary está más estresado con esto.

Se lo está tomando muy en serio.

Quiere que todo quede bonito.

Quiere que todo esté ordenado.

Es muy común.

Al hacernos mayores,

tendemos a enfatizar la precisión más que la velocidad.

Y luego, el caballero del medio...

Va avanzando.

¿está en un momento óptimo del desarrollo de su cerebro?

Ya empieza a realizar multitareas,

está cogiendo múltiples objetos a la vez.

De acuerdo, chicos, faltan diez segundos.

Entonces la estrategia

es el resultado de tener que compensar

ciertas limitaciones,

dependiendo de la etapa cerebral en la que se encuentren.

Sí.

¡Cero!

Todos han hecho un trabajo fantástico.

¿Cómo te sientes?

Bien.

¿Te has estresado ahí dentro?

No mucho.

¿No mucho?

Lo has hecho muy bien.

¿Tú qué tal, te has sentido cómodo?

Me siento productivo, sí.

¿Estáis preparados para la fase dos?

Sí.

Vamos a cambiar un poquito las cosas.

Vamos a traer...

verdaderos clientes.

De acuerdo,

lo que queremos que hagan

es que entren en la tienda a comprar cosas.

Todo cuesta un dólar.

Estas personas serán los vendedores.

¿Están preparados?

Sí.

Muy bien.

¿Un maremoto de clientes

conseguirá borrar los circuitos cognitivos de nuestros concursantes?

¿Qué cerebro, el infantil, el joven adulto o el adulto mayor

tiene ahora ventaja?

De acuerdo, preparados, listos, ya.

¿Me das una toalla verde?

Una toalla azul.

Una de rayas azules.

¿Una toalla verde?

La tienda en la playa de Juegos Mentales está abierta.

Tres cremas de protección 45.

Probemos la habilidad multitareas del cerebro

en crecimiento,

tres voluntarios manejarán las prisas

con una petición singular.

¿Me das una toalla verde, otra de rayas verdes

y un protector solar de factor 45?

Vale.

Ya hemos visto diferencias en cómo maneja cada uno

la caótica escena,

usando estrategias adaptadas a la edad de sus cerebros.

El cerebro infantil

toma todo el pedido

antes de volverse a por los artículos.

¿Qué tal?

Mack, el cerebro de veinte años,

se dirige de inmediato hacia los estantes.

¿Me das una toalla de rayas azules?

¿Sí?

Y otra roja.

¿Y qué hay de Gary, nuestro cerebro adulto?

Muy bien, así me gusta. De acuerdo.

¿qué quieres?

Está charlando con los clientes, disfrutando de la venta.

Una toalla de rayas azules.

cinco le quitamos cuatro, queda uno.

Y lección de matemáticas.

Que pases un buen día.

¡Diez segundos!

¿qué tal?

Y ...

tiempo.

Vamos a averiguar

qué cerebro playero

se las ha arreglado mejor con el estrés.

Está bien,

técnicamente has terminado el primero, asombroso.

Usted el segundo.

Tú quedaste tercero, pero no por mucho.

Lo cual es increíble.

Al principio intentó procesar el pedido,

saber los cinco artículos antes de ir a por ellos.

Era difícil mantener todo eso en la memoria funcional.

Sí, a esa edad

nuestro cerebro no está preparado para guardar tanta información.

En un momento dado, aprendió y le cogió el tranquillo

y entonces dijo:

necesito hacer esto otro.

Se adaptó de inmediato.

Y el caballero del final, parecía muy ordenado.

Controlaba todo lo que estaba pasando,

muy organizado.

Al hacernos mayores,

empieza a ser un poco más difícil acordarse de todo a la vez,

por lo que la diferencia en su estrategia

es que repetía los pedidos mientras iba despachando.

Así podía controlarlo mejor.

Mientras que el joven del medio se lanzó de cabeza.

Como un socorrista, saltó al océano sin miedo.

A ello, ¿no?

Y no solo eso,

sino que incluso realizó más multitareas,

les estuvo vendiendo artículos

y si el cliente resultaba ser una chica guapa,

noté que además le sonreía más.

Tenemos muchas prioridades distintas.

No podía evitarlo.

Y al final todo salió bien.

Tres estrategias distintas,

tres diferentes enfoques,

tres etapas en el desarrollo del cerebro.

Pues adivinen, chicos,

pueden pensar que han terminado.

Esto es Juegos Mentales,

vamos a dificultar el juego una vez más.

Veamos si hay una diferencia en la velocidad de procesamiento

cuando les llevamos al límite.

Nuestros participantes

aún tienen que vender toallas de tres colores

y tres clases de rayas y el protector solar,

además de toallas naranjas, más personas,

pelotas ....

y ahora todo tiene un precio distinto.

¿Lo han entendido?

Tendrán que manejarlo todo, ¿de acuerdo?

¿Preparados?

¡Ya!

¿Qué está pasando dentro del cerebro de nuestros concursantes

ahora que las tareas los tienen abrumados por completo?

Las multitareas dependen mucho de la memoria funcional del cerebro.

De los lóbulos frontal y parietal y del cortex del cíngulo anterior,

que pueden guardar en su llamado halo

de tres a cinco piezas distintas de información.

Una de las cosas que nos causa problemas cuando nos hacemos mayores

es que cada vez es más difícil recuperar la información

guardada en el halo.

Mientras que, cuando eres más joven

eras capaz de guardar menos información.

Cuando estamos en la edad óptima de los veinte a los treinta años,

es cuando hacemos el mejor trabajo de alternar tareas,

paramos, dejamos esto a un lado y hacemos lo siguiente.

¿Podría resistir este tipo de presión?

Es su turno.

Intente hacer muchas cosas a la vez.

¿Recuerda el juego que hicimos antes?

Mientras los colores iban cambiando,

tenía que recordar

cuántas veces veía tres conchas del mismo color

al mismo tiempo.

Ahora vamos a volver a jugar, pero con un cambio.

Va a oír campanas que suenan agudo y grave.

Atentos a dos sonidos consecutivos, agudos o graves,

y trate de hacer el seguimiento

de cuántas veces oye dos tonos consecutivos de campana

además de cuántas veces ve las tres conchas del mismo color.

¿Cree que puede manejar la multitarea?

Preparado...

ya.

Se acabó el tiempo.

En esta ronda había cuatro conchas triples

y tres campanas dobles.

¿Fue capaz de seguir el ritmo?

Si no pudo,

la frustración que siente es perfectamente normal.

Cuando las multitareas sobrecargan el halo de su memoria funcional,

unas pocas tareas sencillas fácil de realizar,

parecen imposible hacer a la vez.

Veamos cómo trabajan nuestros concursantes bajo presión.

¿Tiene cambio de cinco dólares?

Bien. ¿Qué le pongo?

Aquí tiene.

Dos, dos azules, dos...

Un gran trabajo, chicos.

Bajo el estrés de la oleada multitarea,

el cerebro infantil de Anthony

y el adulto de Gary consiguen mantenerse a flote.

Pero sólo Mack y su cerebro de veinte años

fue capaz de cabalgar sobre la ola.

Porque a la hora

de la pura velocidad de procesamiento,

el cerebro de los jóvenes adultos es el rey.

Esta fantástica habilidad de procesar multitareas

es un gran ejemplo de la flexibilidad del cerebro

en las primeras fases de la edad adulta.

Claro, la energía juvenil del cerebro del joven adulto

está preparada para procesar y cambiar de tarea.

Pero su cerebro va creciendo con usted

y trabajando con usted, razonando con usted,

y cuando hablamos de inteligencia emocional, criterio financiero

y resistencia,

le llega su momento de gloria a su cerebro adulto.

A esta edad,

la atención al detalle es rápida.

¿O no?

Hemos instalado cámaras ocultas en el paseo marítimo

para ver lo rápidos que son los cerebros adultos desprevenidos.

¿Sabe dónde está el metro?

Dos actores se han unido a nosotros solicitando información a la gente.

Perdone, señor,

¿sabe dónde está la parada del metro?

Pero cuando cambiamos a la persona que solicita la información...

¿Es por allí?

¿Cómo cree que los cerebros adultos de la playa reaccionarán?

Genial, gracias.

¿O no reaccionarán?

De adultos somos emocionalmente maduros

y se nos da mejor manejar las responsabilidades que a los bebés,

los preadolescentes,

los adolescentes e incluso los jóvenes adultos.

En esta fase de su vida, podría incluso tener una familia.

Vamos con un juego

que puede que los padres que hagan mucho mejor.

¿Ve esta pelota de playa de colores brillantes?

Sígale la pista

mientras bota en este mar de pelotas.

¿Preparado? ¡Ya!

¿Estaba aquí?

Ha sido fácil, ¿no?

Pongámoslo un poco más difícil.

Ve estas tres pelotas.

Trate de seguirles la pista a las tres

en este mar de pelotas botando. ¿Preparado?

Ya.

¿Ha rastreado las tres, aquí?

Seguir la pista es una función vital del cerebro

para muchas de las cosas a las que se enfrenta

en su vida diaria, como conducir, trabajar y comprar.

O...

encontrar a tus hijos en la playa.

A la hora de realizar múltiples tareas a la vez,

los niños y los adolescentes

no lo hacen tan bien como los adultos

y esa habilidad decae con la edad.

Así que si fue capaz de seguir el rastro de las tres pelotas,

su cerebro no sólo no se descuida,

sino que responde como el de un padre.

Para demostrarle cuántas cosas puede perderse

su altamente cualificado cerebro de adulto,

hemos instalado unas cuantas cámaras ocultas

y hemos pedido a unos actores que nos sigan el juego.

Uno pide información a los paseantes.

Perdone, señor,

¿sabe dónde está la parada del metro?

¿Cómo dice?

¿La parada de metro?

La estoy buscando y no la encuentro.

No soy de aquí y la he buscado por todas partes.

Después de que uno de los actores solicite información,

pasa la tabla y cambiamos al actor.

¿Cree que los bañistas lo notarán?

¿Y cómo responderán si lo notan?

¿Ve a ese hombre del bañador rojo? ¿Le ve?

Él le dirá dónde está la estación del metro.

Oh, bien.

¿Ve esa esquina de ahí?

Es el acuario, gire a la izquierda.

¿A la izquierda?

Si parece que estos transeúntes no ven el cambio...

Esta calle abajo...

...es porque no lo ven.

Perdone, ¿sabe dónde está el metro?

No todos mordieron el anzuelo.

¿Cuántas manzanas?

Porque no soy de por aquí y estoy perdido.

No conozco el barrio,

¿en qué dirección está el metro?

¿Por dónde?

Me estaba diciendo por dónde ir al metro.

Sí, pero ...

¿no era ese hombre?

Si piensa que este juego funciona

porque el hombre con barba uno

se parece un poco al hombre con barba dos,

vamos a cambiarlo por una mujer.

¿Puedo hacerle un pregunta?

Mejor que sea sencilla.

Estoy buscando el metro.

¿Qué?

El metro.

Eso es un periódico.

¿Ah, sí?

Es un diario, sí.

¿Notó que habían cambiado?

No dijo nada.

No.

¿Pero qué está pasando?

Lo que está pasando es algo llamado ceguera al cambio.

La misión de su cerebro

no es necesariamente darle una imagen precisa del mundo,

sino una útil

y en esta situación,

lo más útil es dar instrucciones precisas,

aunque sus ojos no vean

a la persona a la que se las está dando.

El cerebro adulto

tiende a concentrarse en la tarea en cuestión

y descarta la información que no considera relevante.

Nos ayuda a enfrentarnos a situaciones estresantes

en nuestro ajetreado mundo.

Pero mientras nos dirigimos hacia nuestros años dorados,

nuestro ritmo de vida comienza a desacelerarse

y el cerebro puede encoger un poco en áreas como el hipocampo,

y debilitar la memoria.

Pero hay un aspecto positivo

porque si hablamos de pura experiencia vital y cerebral,

nadie gana al cerebro anciano.

Toda una vida de aprendizaje

le ha dado a su cerebro mayor y más sabio

una ventaja en ciertas áreas.

Coja un bolígrafo y un papel,

o coja la tableta

y eche un vistazo a estas letras.

¿Cuál es la mayor palabra que puede formar

usando estas letras?

¿Su respuesta coincidirá con la nuestra?

Le dimos estas letras antes

y le pedimos que formara la mayor palabra que se le ocurriera.

¿Ha conseguido una buena?

¿Encontró cantante?

¿Modales?

Los juegos de vocabulario

son una buena medida de la “inteligencia cristalizada”,

información como la palabra “anemia”

que su cerebro ha adquirido a lo largo de una vida.

Pero si no ha encontrado estas dos, no se preocupe.

Como estamos a punto de demostrarle,

que su vocabulario podría mejorar con la edad.

Estos tres equipos

representan tres etapas de la vida,

niños, personas de mediana edad y ancianos,

para que hagan un juego de palabras.

Pero esta vez, ellos son las letras.

Vamos a ver qué grupo demostrará ser el más experto

en formar tantas palabras como sea posible.

En la primera ronda, empezará con cinco letras:

R, S, T, A, E.

Tendrán tres minutos para formar tantas palabras como puedan.

Preparados, listos, ya.

Al final de la primera ronda,

los tres equipos han formado casi el mismo número de palabras.

Veamos cómo lo hacen con dos letras más, la N y la L.

Tras dos rondas,

los ancianos parecen estar sacando una ligera ventaja,

pero ...

¿podrán permanecer en cabeza en la tercera ronda?

Para nuestra última ronda

añadimos una I y una G que hacen un total de nueve letras.

Y si un equipo utiliza las nueve, obtiene una bonificación.

Es hora de comprobar el resultado final.

Los niños han hecho una gran demostración...

...pero la mayoría de sus palabras eran sencillas,

de tres a cinco letras.

Los de mediana edad lo intentaron con valentía,

pero no pudieron superar a sus más experimentados mayores.

Si, nuestros veteranos ganaron con más palabras,

sobre todo con la bonificación por la de nueve letras

que formaron en el último segundo.

Envejecer no es fácil.

Lo que se pierde

en velocidad de procesamiento cognitivo,

se gana en cosas como el vocabulario,

la estabilidad emocional, el autocontrol

y la habilidad de razonamiento.

Bebé, preadolescente, adolescente, adulto y anciano,

cambiamos y nos adaptamos a cada edad

para enfrentarnos a los retos de la vida.

Y los recuerdos y las experiencias de toda la vida

que su cerebro acumula durante el camino,

eso es lo que le convierte en quien es.

Pero al final desaparece, ¿no?

Pero ¿y si le digo

que su cerebro podría vivir para siempre?

Algunos científicos están explorando

la idea de la “transferencia mental”,

en realidad se trata

de convertir las señales electroquímicas de su cerebro

sus pensamientos y recuerdos, en datos digitales

y usted podría ser transferido a un ordenador

y esos datos almacenados serían ...

... usted.

Aprende a hablar de bebé;

a evitar riesgos de preadolescente y adolescente;

a realizar multitareas de joven adulto;

a seguir el rastro a sus hijos

y a concentrarse

aunque eso signifique desconectarse del mundo

y los años dorados son el final de la película

pero...

si esta visión del futuro se cumple,

su cerebrp daría un giro sorprendente.

Su cuerpo podría desaparecer,

pero su cerebro seguiría vivo.

Brain Games - La vida del cerebro

44:00 14 ene 2020

Brain Games se va de vacaciones a la playa para ver como nuestro cerebro se prepara para afrontar todas las etapas de la vida. Veremos cómo y porqué cambia nuestro cerebro y cómo sacar el máximo provecho de nuestra mente en cada etapa de la vida.

Contenido disponible hasta el 21 de enero de 2020.

Histórico de emisiones:
21/08/2018
30/08/2019

Brain Games se va de vacaciones a la playa para ver como nuestro cerebro se prepara para afrontar todas las etapas de la vida. Veremos cómo y porqué cambia nuestro cerebro y cómo sacar el máximo provecho de nuestra mente en cada etapa de la vida.

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    44:00 pasado martes

    44:00 pasado martes Brain Games se va de vacaciones a la playa para ver como nuestro cerebro se prepara para afrontar todas las etapas de la vida. Veremos cómo y porqué cambia nuestro cerebro y cómo sacar el máximo provecho de nuestra mente en cada etapa de la vida. Contenido disponible hasta el 21 de enero de 2020. Histórico de emisiones: 21/08/2018 30/08/2019

  • 00:27 23 abr 2014 ¿Cómo funciona el cerebro?¿Qué podemos hacer para estimularlo? Descúbrelo todos los domingos a las 20.00 h en La 2 con Brain Games, una serie de 12 episodios producida por National Geographic que reta a los espectadores a a afinar sus mentes por medio de juegos, ilusiones ópticas, experimentos mentales y mucha ciencia.

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