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No recomendado para menores de 7 años
Transcripción completa

-Usted me ha abierto sus puertas cuando todo el mundo me echaba...

...el cerrojo.

Así que... cualquier cosa, lo que sea....

Quiero que me lo pida a mí antes que a nadie.

-Mi madre no puede sufrir más, ¿eso no lo entiendes?

Que mi madre ya ha sufrido demasiado.

Y si tuviera que vivir con esa historia se moriría de pena.

No está preparada para eso.

-No, para eso no está preparada.

Está preparada para que su hijo vaya repartiendo el dinero...

...de la familia. -¿Qué estás diciendo?

-¿Qué, Marcelino, le pasa algo a tu padre o no le pasa nada?

-Pues claro que le pasa, Manolita. ¿Has visto esos sudores fríos?

-¡Qué sudores, Marcelino, por favor!

No has visto lo emperifollado que va.

Si tu padre está enfermo yo soy Celia Gámez.

-Pero Manolita.

-Mira, Sito, yo agradezco mucho tu interés.

Pero ese dinero sólo complicaría las cosas.

-Pues no lo entiendo.

-¡Estás preciosa! No me extraña que pregunte.

-A veces me mira fijamente. Y yo creo que sabe lo nuestro.

-Sito, vivimos en tiempos muy difíciles.

Lo que impera ahora es la hipocresía social.

-Sus nombres.

-Enriqueta Muñoz Rodríguez. -¿Y...?

-Pelayo Gómez Toledo.

-Fantástica pareja de enamorados, Enriqueta y Pelayo.

Un fuerte aplauso para ellos.

-¿Habéis oído? -¡Eran ellos!

-¡Los padres que me coincidió!

-Sabía que se traía algo entre manos.

-¿Entre manos? ¡A mi madre!

-Venga, date prisa que aún te sobran 14 minutos para llegar.

Que no, que no puedo.

-Elisa, si no llegas a la emisora ahora mismo y cantas...

...a mí no vuelvas a hablarme en toda tu vida.

-Soy la dueña de este local.

Tomo las copas con quien quiero y en el momento que me da la gana.

¿Cree usted que le quedará claro?

-Pues es una pena.

En fin...

-¿Qué haces con la radio apagada? Prendedla que canta Elisa.

-¡Chis, chis!

-¡Cómo que va a cantar Elisa!

Prende esa radio.

-¿Qué pasa?

¿Por qué no canta?

Hubo que aprender a llevar y a tener...

...el corazón y el alma heridos.

Días de avidez, de hambre y escasez,...

...en vencedores y vencidos.

Hubo que aprender a ganar y a perder...

...a fuerza de amor y coraje.

Días de un ayer, marcado para ser...

...vivido sin equipaje.

Amar en tiempos revueltos...

...tiempos de ruina y lamento.

Amar en tiempos revueltos...

...por vientos que trajo un mar.

De batallas por contar.

(RADIO) Y hasta aquí nuestro programa de música variada.

Son las 12:00 de la noche.

Radio Universal de Madrid finaliza sus emisiones del día de hoy...

...y les desea muy buenas noches.

¡Viva Franco! ¡Arriba España!

Sintonía del programa de radio.

Ay, madre, ¿por qué no se acuesta?

-¿Por qué apagas la radio si va a cantar tu hermana?

Madre, despierte que es tardísimo. ¿Por qué no se acuesta?

Se va a romper el espinazo durmiendo en la mecedora.

-No, quita, es la cama lo que no aguanto.

Ahí todo el día tendida tiesa como un palo.

Bueno, pues déjeme que le eche la manta.

-Ay...

¿Tiene frío?

-Te estás ganando el cielo, hija.

Ande, calle, qué cielo ni que nada.

-Aquí de enfermera en vez de ser maestra y ver mundo.

Campanadas. Para lo que hay que ver.

-Pues mira Lucas, el hijo del ferretero...

...que es maestro y encima... ay. Le ha tocado Canarias.

Campanadas. Ay, ¿te imaginas?

Ver el mar en vez de estas cuatro paredes. Ay...

Si esta es la vida que me ha tocado, bienvenida sea.

Peor será la mina, ¿no?

Además, ¿no cuidó usted de mí cuando yo era niña?

Pues ahora me toca a mí.

¿Dónde voy a estar mejor y más tranquila que en mi casa?

-¡Elisa, ven aquí! ¡Me voy a mi cuarto!

-¡Da las buenas noches como Dios manda!

-¡Pero qué pasa!

-De momento nada, pero va a pasar.

Buenas noches, madre. -Elisa, cariño, ¿qué pasa?

-Cuéntale, cuéntale a tu madre cómo te has portado hoy.

Cuéntale cómo me has dejado en ridículo delante de todos.

Nada, que no suelta ni prenda. Que dice que no me habla.

Como te dé unos correazos vas a hablar. No ibas a callar.

Démelo. ¡Padre!

Si quiere le hago una tila a Elisa y nos acostamos.

-Sí, será mejor.

Buenas noches.

¿A usted también tengo que darle un beso, padre?

¡Elisa, venga al cuarto!

-Pero Pablo, ¿qué ha pasado?

-La meto en vereda como que me llamo Pablo.

-Ten cuidado con lo que haces que aún es una niña.

-Una niña mayor que torea a su padre.

A ver qué le digo a la patrona.

Cuando mi hija deja el trabajo para irse a cantar a la radio.

Fíjate lo que te digo, un día me despiden por culpa de ella.

Ahora, antes la deslomo a palos.

Bueno, me voy a la cama, si sigo hablando me caliento y no respondo.

-¡Ay, Dios mío de mi vida!

¡Qué va a ser de esta familia!

-Buenos días.

-Nos dé Dios, don Anselmo.

-¿Me tiene ya los libros de familia?

-Pues fíjese que hay unos inquilinos que me están tardando.

Y eso que se lo he pedido ya 3 veces.

Son los del 3, ¿los conoce?

-Isidro y Pura, ¿no?

-No. -¡Cómo que no!

-Bueno, sí, así se llaman.

Pero no es su libro de familia el que me falta, sino el del yerno.

Es que la hija y su marido viven con ellos, ¿sabe usted?

-Ya, el marido es uno que viaja mucho. Un tal Ayala.

-Abogado dice que es.

Aunque para ser gente de leyes qué poco cuidado tiene.

Si es que en casa del herrero... -Deje que hable yo con ellos.

Puede que el asunto sea más delicado de lo que parece.

-¡Qué me dice! Cuente, cuente.

Un tal Ayala recibe cartas de rojos desde el exilio.

Ya me avisaron que le tuviera echado un ojo.

-Pues ahora que lo dice, algo raro me había olido yo.

Porque cuando vinieron aquí ella ya estaba de 7 meses.

Para mí que ese ni marido ni nada, será un calavera...

...que ha dejado preñada a la niña y anda mudándose...

...de casa por el qué dirán.

Por eso no tienen libro de familia,...

...porque no están ni casados.

-No lo veo claro.

Esa clase de tipos suelen dejar el regalito y desaparecer.

Pero este no, este va y viene como Pedro por su casa.

A lo mejor es un bígamo.

-¡Hola, buenos días! -Nos dé Dios.

-¡Qué ingenua! -Todo lo contrario.

Igual la mosquita muerta y sus padres están extorsionando...

...al señorito. -¿Cómo?

-Sí, porque él es de buena familia, ¿no lo ve?

Deja preñada a la niña pero no puede casarse con ella...

...y entonces los padres le piden dinero para tapar el escándalo.

-¡Será posible!

Desde luego tiene usted magín, ¿eh? -Yo calo a la gente a la primera.

¿Por qué cree que me hicieron jefe de casa?

¿No ve que fui columnista toda la Guerra?

Y aquí me tiene, sin un morado en todo el cuerpo.

-Entonces, ¿qué hago? ¿Les vuelvo a pedir...

...el libro de familia o no? -Usted como si no supiera nada.

Con esta clase de gente el truco está en darles cuerda.

Que ellos mismos se ahogan.

Buenos días. -Nos dé Dios.

-¡Carlota! -Bajó al colmado.

Parece que hoy traían aceite, por fin.

-¿Y no ha dejado café hecho? -Se acabó ayer.

-Bueno, pues de recuelo. -Pero si llevamos tomando...

...de recuelo dos semanas. Como no haya algo de achicoria...

...en el ultramarinos de Benita, hasta dentro de un mes nada.

-¿Pero por qué no te vuelves a la cama, hombre?

Hoy tienes turno doble. -Pero si no he pegado ojo.

He pasado toda la noche dando vueltas en la cama.

¿Se puede saber dónde está Elisa? -Duerme todavía.

-Claro, a pierna suelta, qué poca vergüenza.

Después del disgusto que me dio ayer.

Claro que a ella como si tal cosa, ya estará pensando...

...en la próxima faena. -La niña no tiene mala intención.

-Lo que no tiene es cabeza.

Se cree que puede andar de acá para allá como si nada.

El ambiente de La Cueva no es para que esté sola.

-¿Y si es tan peligroso por qué la llevaste?

-No fue por gusto, te lo aseguro.

Pero ya me dirás si no cómo salimos adelante.

Con mi sueldo y con lo poco que tú cosas no nos da.

-Ay, ah...

Ah.

-Perdona, mujer, perdona.

Parece que te estoy echando la culpa a ti y no es eso.

Esta niña tiene la cabeza llena de pájaros y es capaz de irse...

...tras el primer señorito que le dore la píldora.

Y ya sabes tú cómo son esos. -Ya lo sé.

Si está muy verde, muy verde.

Pero también hay que comprenderla.

¿Por qué no hablas con ella como has hablado conmigo?

A ver si entiende que para hacer lo que quiera...

...hacer, cantar o lo que sea, primero debe pedirte permiso.

-¿A estas alturas tengo que explicarle quién manda aquí?

Esto es el colmo. ¡Tengo que pedirle a mi hija...

...que no me engañe!

-Pero, Pablo, que no es eso lo que yo digo, pero que cuando...

-Que no, Angustias, aquí se hace lo que yo digo y se acabó.

¿Tú crees que mi padre me daba a mí explicaciones?

Pues yo tampoco tengo por qué darle explicaciones a nadie.

Y si la niña no lo entiende, quizá se lo haga...

...entender de un guantazo. Eso es lo que pasa,...

...estas niñas están maleducadas.

Un par de guantazos a tiempo e iban a andar más derechas que una vela.

-Ya está bien, no te calientes más. -¡Si es que es verdad!

Si es que es verdad.

Que solamente de pensarlo es que me enciendo.

Y, bueno, me voy al bar a ver si me dan una achicoria...

...antes de que me suba el dolor de cabeza.

Y que esté levantada para cuando vuelva.

Si no la saco de la cama a rastras.

Música de piano.

Risas.

-Charito.

Qué contenta te veo. -Es que Manoli nos está...

...invitando a champán. El caballero del traje gris...

...la pretende. (RÍE)

Y como no le hace caso el pobre no para...

...de pedir champán para toda la compañía.

-Qué apañada la Manoli. ¿Ayer no eras tú la pretendida?

-Ay, no me hables, Paloma, que estoy que no me llega...

...la camisa al cuerpo. ¡Qué hombre, qué galán!

Amador se llama.

(RÍE) Y créeme que le hace honor al nombre.

-Así que galán, ¿eh? -Que sí, que sí.

Todo un caballero. Ayer me invitó a cenar...

...en un sitio de postín, y luego a tomar un chocolate.

Y todo sin propasarse ni esto. -Qué buen plan, ¿no?

Igual engordas un poco, pero... -Anda, calla y luego...

...viene a recogerme para llevarme al hipódromo.

-Bueno, cuántas atenciones, ¿no? Yo para mí que busca matrimonio.

-Pues como me busque me encuentra, ¿eh?

(RÍE) -Ay, que hay amor.

-Yo no sé, pero él besa por donde yo piso,...

...y no veas qué manera de gastar tiene el muchacho.

Que parece que no le duele soltar los billetes.

-Claro, será porque no le ha gustado ganarlo trabajando.

-Es hombre de posibles, eso seguro.

Fíjate cómo será la cosa que está pensando en abrir un teatro.

-Pues no me digas más, este te contrata para la compañía.

-Pues sí, ¿cómo lo has adivinado? -No, bueno,...

...es un decir. -¿Te imaginas?

La Charito actriz de verdad.

Oye, que no creas que es por mi cara bonita, ¿eh?

Que una ha estudiado lo suyo. -Sí.

-He aprendido una cosa para recitarle esta noche.

(RECITA) ¿Acaso es el amor...

...un imposible? ¿No hay ejemplos de amantes...

...desdichados que fueron como yo desengañados...

...de que amor sea un dios y sea invencible?

(RÍE)

Es "Castelvines y monteses" de Lope de Vega.

Ella es Julia que es como Julieta, de "Romeo y Julieta",...

...los enamorados, ¿sabes?

-Que me dejas de una pieza. A Amador le va a encantar.

-¿Sí? -Sí.

-Ojalá, me gustaría tanto ver mi nombre en las marquesinas.

La Charito. (RÍE)

-Vamos, Charito. (RÍE)

-Madre, las marquesinas.

¿Qué decía la niña de las marquesinas?

-Nada, otra más que cualquier noche de estas se queda preñada.

-Y usted de hada madrina, ¿no? -Yo...

-Cómo le gusta. -Qué va.

Me despiertan el instinto maternal, tan jóvenes...

...y tan ilusas. Pues no les quedan disgustos que tragar.

Si hicieran caso de esta resabiada se ahorrarían la mitad.

(RADIO) Entre entusiastas ovaciones y fervientes muestras...

...de admiración, el Caudillo recordó a los asistentes...

...que España es autosuficiente, con recursos naturales y humanos...

...que le permiten no ceder a las presiones y chantajes...

...de las potencias extranjeras...

...que pretenden contaminar nuestra consagrada libertad...

...de una España grande... (APAGA LA RADIO)

-Ah, buenos días, don Anselmo. -Buenos días, doña Pura.

¿No está Isidro?

-Eh... No está. Está en la fábrica desde primera hora.

¿Qué se le ofrece?

-En primer lugar, ponerme a su disposición,...

...como jefe de casa, para lo que guste ordenar.

-Pues muy amable, don Anselmo.

-Y en segundo lugar, rogarle que me faciliten...

...los libros de familia.

-Pero si se lo dimos a la portera hace tiempo ya.

-En efecto.

Me expresé mal; no me refería a ese libro de familia, sino al otro.

Usted e Isidro no son los únicos habitantes del piso, ¿verdad?

-Pues no.

-También viven con usted: su hija...

-Ahora no está.

-Vaya.

Qué contrariedad.

Aunque supongo que estos asuntos de papeleo es mejor...

...tratarlos con su marido.

Eh...

¿Cómo se llama...? ¿Está...?

-No entiendo, el piso está a nuestro nombre.

Quiero decir a nombre de mi marido.

¿Qué necesidad hay de andar con papeles para acá y para allá?

(RÍE) -No le falta a usted razón.

Esto no es sólo ganas de buscarle dolor de cabeza a la gente.

A la gente decente...

...no se le debería molestar con estos asuntos.

Pero, claro, estamos hablando de censo y los documentos...

...tienen que estar todos en regla.

Yo soy sólo un mandado, doña Pura.

-Pues Mario tampoco está; está en viaje de negocios.

-Mario.

Es verdad, se llama Mario.

Mario Ayala, ¿no?

-Sí.

-Ya. Sí que me he fijado yo que viaja mucho el marido de su hija.

Porque como jefe de casa que soy, mi obligación...

...es estar atento a las entradas y salidas del piso.

-Bueno, pues si no se le ofrece nada más.

-No.

Nada, nada.

Sólo una cuestión.

Don Mario, ¿a qué se dedica?

-Es abogado.

-Ah, abogado.

Qué buena profesión.

Es una lástima que, con una carrera tan buena, no pueda permitirse...

...un piso para él y su mujer solos.

-Somos una familia bien avenida.

Y ahora, si me disculpa, estoy bastante ocupada.

-Sí.

Claro que la disculpo.

Si aquí, la culpa de todo la tienen ellos.

Sobre todo, él.

-¿Cómo dice?

Digo que a la portera puede que la engañen.

¡Pero a mí no me la dan con queso!

¿O se piensan que me hicieron jefe de casa por mi cara bonita?

¿Eh?

Aquí, señora, vive gente decente y no permitiré que se instalen...

...una cualquiera y su amante y se hagan pasar...

...por un matrimonio como Dios manda.

-Oiga, le sugiero que mida sus palabras.

-No se preocupe,...

...que aquí va a haber mucho más que palabras.

Para empezar, le dice al pollo ese, tras volver de su viaje,...

...que prepare la documentación, que volveré a por ella.

Vaya que si volveré.

Buenos días.

-¡Qué cruz, Señor, qué cruz!

-¿Qué pasa?

-¿Quién me manda meterme en el fregado de la comisión de festejos?

¡Es un desastre!

-No se queje. A usted le encanta organizarlo todo:

la orquesta, el ágape, etc.

-Pero si es que va a ser imposible. Si no tenemos na' de na'.

A mí me hubiera gustado darles un bocadillo de anchoas.

Se van a conformar con una hogaza de pan;...

...las anchoas están por las nubes.

-Pues se pone una anchoa en el pan, que aprieten y asome por los lados.

-¿Les hacemos una tortilla de patatas?

-No hay huevos ni patatas.

-¿Usamos la peladura de las naranjas?

La parte blanca cortada finita.

-Acabáramos. Y con leche y harina, tenemos unos huevos fritos.

-Con un poco de aceite, podríamos...

-El aceite ni lo mencione.

Lo usamos para freír las sardinas de los primos de Bilbao.

-Haremos una tortilla de patatas a la marinera...

...con la peladura de las naranjas.

No están los tiempos para finuras.

-Y que se fijen en el beato.

Que vivía en una cueva y comía hierbas.

-¿Qué beato?

-¿Cómo que qué beato, padre?

El beato Serafín Urquijo, el patrón de las fiestas.

¿Y usted está en la comisión de festejos? Así le luce.

-Hablando de luces... Manolita, debemos comprar dos cajas más...

...de farolillos. Y más vino, nos quedamos sin una gota.

Así que será conveniente pasar por la bodega y pedir un extra.

Porque es que el día de la verbena...

...vamos a vender mucho más vino que en todo el mes.

¿Hace falta alguna cosa más en el almacén?

¡Manolita! ¿No me oyes?

¿Pero qué pasa aquí?

Si no me contesta.

¿Has visto? Pasa sin mirarme.

-No me extraña, está enfadada. Tras lo que organizó el otro día...

-Pero, bueno... ¿Quién, yo?

-Vamos a ver.

¿Usted no fue el otro día a la radio con Enriqueta?

-Sí. ¿Y a ti qué te importa?

-No me importaría salvo porque acudieron...

...como un matrimonio y lo escuchó España.

Y aquí, con Enrique, el hijo de Enriqueta, al lado.

Acabáramos. ¡Un bochorno!

Lo que no sé es cómo Manolita no le frió a escobazos.

-¡Chis, para el carro, Marcelino!

Para el carro, Enriqueta y yo no hacemos daño a nadie.

-Tuvimos que jurar y perjurar que no sabíamos nada.

Enrique se puso hecho un basilisco:

Que si se estaba manchando el honor de su difunto padre...

(RÍE) -Encima no se ría,...

...que usted lo ha hecho mal.

Si al menos le pidiera relaciones, padre.

-¿Pedirle relaciones? ¿Qué dices?

¿Te crees que a mi edad tengo que pedir permiso?

¿Qué dices, Marcelino?

-Algo tendrá hará para arreglarlo. -¿Hacer?

Nada, eso es lo que haré.

Porque Enriqueta y yo ya somos mayorcitos.

-Eso sí.

-Al que le pique, que se rasque.

Si Manolita no me dirige la palabra, pues que no lo haga.

Ella ahorra saliva y yo, dolores de cabeza.

¡Ea, Marcelino!

-Es que me van a matar.

Entre Manolita y usted a mí me matan.

-Buenos días, doña Pura. -Buenos días.

(SISEA)

Llaman a la puerta. -Fíate de mí, ese caso está ganado.

-Adelante. Sí.

Oye, discúlpame, te llamo mañana. ¿De acuerdo? Adiós.

-Ay, Mario, por fin.

Qué sofoco, no te puedes imaginar.

-¿A qué vino esa llamada? Me tenía preocupado.

-Y no es para menos.

No sabes el numerito que me ha montado el jefe de casa...

...con el dichoso libro de familia. -¿Por qué?

-¿No podemos ir a tomar algo? Me sentaría bien una tila.

-Pura, yo tengo muchísimo trabajo pendiente, por favor.

¿Por qué no se calma y me lo cuenta?

-Se ha presentado en casa. Ha empezado a pedirme...

...los papeles de todos y me ha amenazado.

Bueno, a mí no, a ti.

-¿A mí? -Ha empezado a decir...

...que si en la finca sólo entra gente decente,...

...que si Consuelo era una cualquiera.

No sabes el disgusto que traigo.

-Está bien, tranquilícese. -No, esto va a acabar mal.

La semana pasada te citaron en comisaría y ahora esto.

-Esto no va a acabar mal, se lo aseguro.

Pero prométame que Consuelo no se enterará de nada.

-¿Cómo se lo voy a ocultar? -No se lo tendrá que ocultar,...

...porque no le va a decir absolutamente nada.

Dejará que yo me ocupe de este asunto.

Y no sea tan impresionable.

No se da cuenta de que en Falange,...

...el que no sirve le hacen jefe de casa.

Es un enchufado que no tiene otra cosa que hacer...

...que andar dándoselas de importante.

Si realmente pudiera hacernos algo, ¿no cree que ya lo hubiera hecho?

Ahora se va a tranquilizar, se va a ir para casa...

...y se va a olvidar de todo.

No se preocupe, me encargaré de que no les moleste.

Y a Consuelo ni una palabra,...

...que como se coja el disgusto que se ha cogido usted,...

...tenemos al niño antes.

-Tienes razón, sí, no le ocultaremos nada.

Ay, me quedo mucho más tranquila.

-Gracias, Mario. -De nada.

Bueno, si no le importa, voy a seguir trabajando.

-Claro, perdona, ¿eh?

-No hay de qué. Adiós, Pura.

(SUSPIRA)

Elisa, menos mal que te has levantado ya.

Iba a despertarte.

Tienes que ir a trabajar dentro de una hora.

Me hubiese quedado en la cama todo el día.

Venga, mujer, no seas tan aprensiva.

¿Y papá y mamá? Pues mamá está durmiendo...

...y papá hace un rato que salió a pasear.

Dijo que para desahogarse. ¿Desahogarse? ¿Él?

¡Fui yo la que pasó el peor rato de su vida, Carlota!

¡Y encima quiere dejarme como si yo fuera la mala de la película!

Estoy harta, Carlota.

Tampoco lo pagues conmigo, cariño.

Lo siento. Es verdad.

(SUSPIRA)

Buenos días.

¿Qué tal está tú?

Pobre, que debes llegar todo el día trabajando, ¿verdad?

Mira, si encuentro algo para hacer el relleno,...

...esta noche cenamos una empanada riquísima.

¡Ay, mi hermanita, que me cuida como una gallina a sus polluelos!

¡Oye!

Bueno, ¿qué pasó ayer? El de la radio dijo...

...que había habido un problema técnico o algo así.

Pensábamos que te había pasado algo.

¿Un problema técnico? Bueno...

Por lo menos no dijeron que me había quedado sin voz.

Cada vez que me acuerdo me muero de la vergüenza, Carlota.

¿Pero qué pasó? No lo sé.

Fue ver entrar a papá y que no,...

...que no me salía la voz.

Me quedé como muda.

Tenías que ver con qué cara me miraba.

Si parecía que me odiase.

Me dio miedo y todo.

No lo entiendo. Ni yo tampoco.

Pero si canto perfectamente.

Ahora que no te tengo y te sueño.

Ahora que te busco y no te encuentro.

Pero sigue, tonta.

¿Para qué? Si nunca voy a ser cantante de verdad.

Papá no me va a dejar.

Todo lo que me hace feliz, a él le molesta.

Ven aquí.

Eso no es verdad y tú lo sabes.

A papá lo único que le ha molestado es que no le hayas pedido permiso.

Es que si le hubiese pedido permiso, no me hubiese dejado.

¡Ay, Elisa, Elisa!

Pero qué niña eres.

Siempre hay una manera de pedir las cosas.

Si se lo hubieras pedido cantando tan bonito como antes,...

...no sería capaz de negártelo.

¿De verdad te ha gustado? Pues claro que sí, tonta.

Con papá lo que tienes que hacer,...

...es ser un poquito más espabilada.

Hay problemas con los que es mejor no enfrentarse.

Porque es peor.

Tienes razón.

¡Oye! (RÍE)

-Apenas has comido. -No tenía hambre.

-¿No te estarás poniendo enfermo? -No, es que he picado algo...

...en el trabajo. Eso es todo.

-¿Quieres un poco de café? -No, por favor, quiero tila.

-¿Vas a dormir la siesta? -No, tengo que volver al bufete.

-¿No te va a dar sueño la tila? -¡Bueno, ponme un café!

Vamos. -Bueno, Mario, por favor.

¿Qué te pasa?

Has estado toda la comida sin decir nada...

...y ahora estás que saltas. -No lo tomes a mal.

-Si eres tú, Mario. Es que no sé lo que te pasa,...

...venga a guardar y guardar. -¡Qué guardar ni qué guardar!

¡No me pasa nada, son imaginaciones tuyas!

¿Estás llorando? -No.

-Dime qué te pasa. -No me pasa nada.

A ninguno de los dos nos pasa nada. -Tienes razón,...

...he sido muy brusco y lo siento, pero es que...

De acuerdo, sí. Me pasa algo. Tengo un cliente,...

...Ildefonso de Suáncez, que me está dando mucho trabajo.

Un montón de papeleo y me está dando problemas.

No te lo cuento para no aburrirte. Es eso.

-Mario, no me lo cuentas porque es mentira.

-¿Por qué te iba a mentir?

-Mario, porque estás harto de mí.

Aceptaste quedarte conmigo porque estaba embarazada...

...y te daba pena.

Pero tú nunca me has querido.

Te he complicado la vida y piensas en lo bien...

...que te iría si no me hubiera cruzado en tu camino.

-Dios, no sabes lo que dices.

-Mario, no tienes que fingir más.

Yo estoy contigo porque te quiero, te quiero muchísimo.

Y siempre te he querido.

Pero no tienes que inventarte excusas ni mentiras, Mario.

Es más, si no quieres estar conmigo, no estés.

Yo no te voy a guardar rencor.

-Consuelo, yo nunca he... -¡Mario, no me toques!

-Un placer. Pueden recogerlas en el estudio cuando quieran.

Muchas gracias.

Hasta luego.

2 pesetas me han dado de propina. Te invito.

-No, deja. Luego se me sube a la cabeza, me pongo a tocar...

...tangos y se entristece la clientela.

-No tengo tiempo. Debo fotografiar una compañía de teatro.

La semana próxima hacen "El Tenorio".

-¿Alguna noticia interesante últimamente?

-Poca cosa. Un caballo que se rompió la pata en el hipódromo.

Eh... ¿Qué más? Ah, un incendio.

Pero sin heridos ni nada y poco más.

Ah, el otro día me llamaron para cubrir un consejo de ministros.

Pero al final me quedé sin acreditación y no entré.

-Eso que te ahorras. -Sí, ya.

-Bastante ves al paticorto en el NODO. (RÍEN)

-Pero dicen que dan muy bien de comer. Incluso vino.

Le dejo. Tengo que irme. Cuídese. -Hasta otra vez.

-Buenas tardes. -Buenas.

-¿Sabe si la señorita Paloma se encuentra en el local?

-Si viene a jugar al póquer, las partidas son por la noche.

-No, yo no.

Sólo quería hablar con ella. -Creo que ha salido.

Si la espera en la barra, no tardará.

A estas horas está aquí.

-El caso es que no tengo demasiado tiempo.

Volveré otro día.

-¿Quiere usted que le dé algún recado?

-Pues... No. No, mejor no le diga nada.

No hace falta que le diga que he venido.

No es nada importante. -Como usted quiera.

-¡Sole! -¿Ya estás aquí?

Toma.

Toma, la película. -Toma tú esto.

Lo necesito para esta noche. Hay cosas para mañana.

Y avisa a Marcos.

-No ha llegado. -Siempre igual. Llegaremos tarde.

-¿Ha nacido otra oveja con dos cabezas...

...o una camada de 30 perros? -Qué graciosa.

Es una compañía de teatro y bien que pagan.

Usarán la foto para el programa de "El Tenorio".

-Ya estoy aquí. -Ya era hora.

¿Crees que los actores van a estar esperándonos?

-Al llegar a la pensión me ha dicho la dueña...

...quiere subirme el alquiler.

Y dice que si no le pago más, me hará compartir la habitación.

-¿Esa mujer no tiene bastante? -Bueno, vámonos.

Toma, nos están esperando. Y esa historia no se la vendemos.

A no ser que mates a la dueña de la pensión.

-No es mala idea. Oye, Marcos, no sé.

Igual te parece una tontería, pero si necesitas un sitio...

...donde quedarte, aquí está la tienda. Un palacio no es,...

...pero tiene lavabo y un butacón muy cómodo.

-¿Cómo se va a quedar durmiendo en la tienda?

-No sé, así nos lo puede cuidar de los cacos.

Y si no tienes otro sitio.

-Te lo agradezco, pero espero solucionarlo.

-Bueno, yo sólo ha sido por ayudar.

-Bueno, ¿qué? Vamos a ganarnos los cuartos o nos quedamos...

...de cháchara todo el día? Vamos.

-¡Familia!

-Chis. Consuelo está durmiendo.

-¿A estas horas? ¿Qué le pasa? ¿Llamo al médico?

-¿Te contesto o vas a seguir haciendo preguntas?

No le pasa nada. Sólo tiene jaqueca.

-En su estado cualquier susto... -Déjate de sustos. Está perfecta.

-Cuando se está bien, no se acuesta a esta ahora.

Voy a llamar al doctor.

-Escúchame. La niña sólo tiene un disgusto, nada más.

Así que tranquilo.

-¿Y por qué se ha disgustado? -Siéntate, anda.

-¿Cómo que me siente? -No te pongas nervioso.

-¿Cómo que no?

Cuando le dicen a uno que se siente le van a dar malas noticias.

-Hoy ha venido el jefe de casa reclamando el libro de familia.

-La hemos liado.

-Escúchame. Parece que se ha corrido la voz de que Mario...

...y Consuelo no están casados como Dios manda.

-Lo que digo, la hemos liado. -Yo creo que este tipo no sabe...

...que Mario está casado con Andrea ni nada.

Pero dijo volvería para hablar con Mario.

-Nada, la hemos liado.

Como para que Consuelo no tenga la pobre jaqueca.

-No hemos liado nada. Y calla que me pones nerviosa a mí.

A Consuelo no le hemos dicho nada.

-Pero ¿cómo que no? -Mario dice, y con razón,...

...que es mejor ahorrarle el disgusto.

Lo que pasa es que, claro,...

Ella ha notado a Mario nervioso. Él, como todos los hombres,...

...no sabe disimular y al final han discutido. En fin, un numerito.

Lo importante es que Consuelo no debe enterarse...

...de nada de lo del libro de familia, ni del jefe se casa.

-Pues, mira, Pura, no lo veo claro.

Somos una familia y no debería haber secretos.

-Pues ahora los hay. Así que procura tener la boca cerrada.

-Tú dices que los hombres no sabemos disimular.

-Pues aprende.

Consuelo no está para llevarse estos sustos.

Para algo tenemos a un abogado en la familia que se apañará...

...para resolver las cosas del papeleo.

Y tú si aparece el jefe de casa o la policía, les das largas.

Que hablen con Mario.

-¿La policía? Esto no puede salir bien, Pura.

Cuando uno topa con la policía, encuentran algo por donde cogerte.

-Bueno, bueno... No dramatices.

Me voy. Con los nervios me he olvidado de comprar...

...y no tenemos vino.

-No, deja. Ya voy yo. Con la suerte que tengo,...

...se levantará Consuelo, tendré que mentirle, lo haré mal...

...el disgusto será el doble y yo quedaré como un mentiroso.

Cuando el diablo no tiene que hacer, mata moscas con el rabo.

-Hola, Ramiro.

-Ha venido a verle un caballero muy elegante.

Sollozos.

-Perdona.

Charito, ¿qué haces tan compungida?

Has quedado con Amador y no ha venido.

Hija, pues le habrá surgido algún compromiso.

-Desde luego que sí. Mira.

-Igual le da atún que betún, todo viene en lata.

¿Queda contigo y se presenta con esa?

-Soy una idiota, Paloma. Me creía que iba en serio y mírale.

Que nunca voy a encontrar un hombre decente.

-Charito...

No dejes que ese calavera te amargue el día, y la carita.

Si por cada canallada de un hombre...

...tuviera que llorar una mujer, tendríamos el ojo seco.

-¿Sabes qué? Que tienes razón.

-Charito...

Char...

-Dichosos los ojos, Amador. -Hombre, Charito.

-Sinvergüenza.

-Pero Charito, ¿te has vuelto loca?

-No me vuelvas a dirigir la palabra en tu vida.

-No me dejan en paz.

Que si tengo que pedir las relaciones formales.

Tendría que pedirles permiso hasta para salir con ella.

¿Es eso normal?

-Hombre, pues no.

Que la familia se preocupe por ti está bien, pero vamos,...

Rendirles cuentas a tus hijos no lo veo bien.

-Pero si hasta mi nuera me ha negado la palabra.

-¿A tanto ha llegado la cosa? -Claro, ahora verás.

Te lo voy a demostrar.

Un poquito más de brío, ¿eh, Manolita?

Que parece que estás dormida.

¿Ves? Ni mu.

Marcelino dice que es por Enriqueta.

Creo que se ha quedado muda.

Ahora, que por mí, encantado. -¿Y eso?

-Con la sargenta hay que andar rapidito.

Oye... Isidro, ¿te puedo hacer una pregunta...

...personal? Así, entre nosotros.

-Bueno, Pelayo, tú dirás.

-Verás... (CARRASPEA)

Tú que te volviste a enamorar entradito en años,...

...cuéntame cómo te fue la experiencia en lo tocante a...

Ya me entiendes,...

...tocante a... ¿eh?

-¿Te refieres...

...a la alcoba, Pelayo? -Sí.

-Como un chaval. -¡Qué me dices!

-Pero sí... no te lo digo para que creas que soy un atleta.

-Ya, ya.

-El primer sorprendido fui yo. -Cuenta.

-Porque crees que un pozo está seco, y empiezas a ahondar,...

...y ahondas, ahondas... -Cuenta, cuenta.

-Por Dios, por Dios, Pelayo, que es muy violento.

Ya, ya lo vivirás tú, ya.

-¿Me puedes dejar una toalla? -Las toallas abajo, en los lavabos.

-Qué seria estás. Pensaba que estarías contenta...

...de ver cómo me han dado mi merecido.

-No me gustan estos numeritos en mi local.

Aunque te lo merezcas.

-He visto cómo hablabas con Charito.

¿Le has dicho que soy un chico malo y merezco unos azotes?

-Digamos que le he abierto los ojos.

-¿Ah, sí? Qué curioso, a mí también.

-¿Y tú qué ves ahora?

-Pues a una mujer preciosa, pero dura como una piedra.

Deberías darme la oportunidad de demostrarte...

...que puedo ser un caballero.

Cuando la dama lo merece. -No te confundas, chaval.

Una cosa es ser un caballero y otra cosa es ser un...

...seductor.

-¿Ah, sí? -Ajá.

-Explícame la diferencia, anda.

-Tengo un negocio que atender.

No consiste en dar clases de vida a un imberbe.

Si me disculpas.

-Amador, vámonos de aquí ahora mismo.

-Un momento. No podemos hacer más el ridículo.

-Señorita Paloma. -Pero, Amador...

-Quiero que sepa que comprendo su enfado.

Y acepte mi palabra de que estoy sinceramente arrepentido.

Me gustaría demostrárselo...

...llevándola a cenar.

-Valiente detalle, el tuyo.

¿Me regalas una flor que ya es mía?

-Bueno, el detalle es lo que cuenta, ¿no?

-¿Y dónde me vas a llevar a cenar, a mi casa?

Ve detrás de la chica, que te llevas otra copa...

...en la cara. -Eres muy injusta.

-Sí, tendría que haberte echado a patadas de mi local.

Eso sería lo justo. -¿Paloma Beltrán?

-Soy yo. -Esto es para usted.

-Ah.

Dile a la señora de la entrada que te dé una propina.

-Muchas gracias.

-No me contestes. ¡En mi casa cuando yo hablo...

...no me contesta nadie!

Yo soy el cabeza de familia, ¿me has entendido?

¡¡Contesta!!

¿Ahora sí puedo?

-Unos libertinos, unos masones y unos ateos.

-¿Te refieres a don Mario y a su esposa doña Consuelo?

-Sí.

Y no es su esposa, es su concubina.

-Eso no puede ser, los Ayala son unos feligreses muy devotos.

-No me mires así que te cruzo la cara.

-Mario ya no me quiere.

-Pero, hija, ¿cómo no te va a querer?

-No, Isidro, no me quiere.

Sigue enamorado de Andrea.

No me entiende, Rosario. Él se cree que todo es como...

...como cuando él era joven.

Y la vida ha cambiado.

-Ya, pero para él no.

Me tiene harta, Rosario.

No puedo seguir tragando día tras día sus imposiciones.

-Estoy aquí para darle una sacudida al asunto, ya me entiende.

-Cómo... ¿cómo una sacudida, señor?

Oiga, le doy mi palabra de honor de que mi nuera y su marido...

...están casados por la Iglesia.

Es que no encuentran el libro de familia.

-Dígame, ¿cuál es el motivo de su visita?

-Como sabe, estamos recuperando para el barrio...

...la verbena que se hacía en la plaza...

...por la festividad del beato Serafín.

Comerciantes, vecinos, estamos colaborando en lo que podemos.

Bien con dinero, en especies, arrimando el hombro...

Pero la verdad es que no nos llega.

-Y necesitan dinero.

-La sigues queriendo, ¿verdad?

-Consuelo... -¡Déjame, Mario!

Amar en tiempos revueltos - T2 - Capítulo 6

18 sep 2006

El Jefe de Casa, enterado de la 'situación irregular' de Mario y Consuelo, le insinúa a Pura que puede crearles problemas. Mario quita hierro al asunto, pero decide ocultárselo a Consuelo, que achacará la tensión de éste a problemas matrimoniales. Consuelo piensa que echa de menos a Andrea. Pelayo se siente agobiado por los reproches de sus hijos a su relación con Enriqueta, y pide consejo a Isidro, que tiene experiencia en el amor otoñal. Elisa y Pablo apenas se hablan. Angustias no logra aplacar los ánimos, y preocupada por que el enfrentamiento de padre e hija se prolongue, acaba arrancándole a Carlota la promesa de cuidar de Elisa cuando ella falte. Paloma ha quedado intrigada por el joven Amador, que se revela como un señorito calavera y rompecorazones y se le insinúa con descaro. Más elegante es el acercamiento de Ildefonso, que le envía un gran ramo de flores. Ramiro aconseja a Paloma que no se cierre a lo que podría ser una hermosa relación.

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