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No recomendado para menores de 7 años
Transcripción completa

¿Crees que Marco se atreverá por fin a pedirte relaciones?

O me lo pide o le mato. ¿Te imaginas?

Tú con Marcos y yo con Ernesto.

Hasta podríamos casarnos los cuatro juntos.

Eso sería maravilloso.

-Un bar no es lugar para una santa. Mejor en el baño.

-Claro, para que nadie la vea.

-Déjalo antes de que me enfade.

-Me voy a enfadar yo como no saquemos esto de aquí.

El Asturiano no es un cementerio.

-¿Pero tú no te das cuenta que es conveniente...

...que nos vean con ella y que lo hago por tus hijas?

-Mis hijas no necesitan huesos de santa.

-Lo mereces por haber robado el reloj.

-Yo no he sido. -No me mientas.

Quiero ayudarte pero no puedo si no me dices la verdad.

-Yo no he sido. No soy un ladrón.

-Robaste el cepillo.

-Eso fue antes de que usted se preocupara por mí.

No he vuelto a pecar.

Estábamos en el primer beso y se abrió la puerta.

¿Os dejasteis la puerta abierta? No.

Era Sole, la chica del estudio fotográfico.

Que se ve que tiene una llave de su casa.

¿Y por qué tiene una llave de su casa?

No sé.

Le plancha la ropa y se la lava.

Bueno, pero eso es normal.

Ya se sabe, los hombres no pueden vivir sin ayuda.

-Se merecía que le dijera 4 palabras bien dichas.

-No vuelvas a hablar de ella con ese desprecio.

-Hablaré como me dé la gana.

-No si yo estoy delante.

-Ya sabes lo bien que me ha venido hablar contigo...

...así tan a las claras, tan cercanos.

-Me alegro. -De hecho quería pedirte una cosa.

Me da apuro, me costo tanto convencerte el otro día...

...para que me confesaras.

Quería pedirte que fueras mi director espiritual.

-Inés, ya he tratado...

-No sólo necesito orientación religiosa.

Necesito que alguien me explique cómo es la vida...

...y cómo puedo afrontarla.

Necesito hasta que me regañen.

Y eso sólo puede hacerlo una amigo de verdad.

-Inés, yo...

Yo tengo que irme.

Hubo que aprender a llevar y a tener...

...el corazón y el alma heridos.

Días de avidez, de hambre y escasez,...

...en vencedores y vencidos.

Hubo que aprender a ganar y a perder...

...a fuerza de amor y coraje.

Días de un ayer, marcado para ser...

...vivido sin equipaje.

Amar en tiempos revueltos...

...tiempos de ruina y lamento.

Amar en tiempos revueltos...

...por vientos que trajo un mar.

De batallas por contar.

-¿Me lo vas a decir o qué?

-¿Dónde has estado con Natalio? -Donde a ti no te importa.

-No seas impertinente, Sole.

-Natalio no es mi novio, si eso te preocupa.

Ni mi amante si te preocupa más.

-No deberías comportarte así con él.

-Tú qué sabrás... -Más de lo que tú te imaginas.

Sé que estás jugando con Natalio. Y él se está haciendo ilusiones.

-Por favor, Fermín, déjalo, que no está el horno para bollos.

-Además, está más claro que el agua que quieres a Marcos.

O que te gusta, como quieras llamarlo.

-No sabes lo que dices.

-Mira, Sole, antes te he defendido en la plaza.

Soy tu hermano y defenderé siempre.

Pero a mí no me la das.

No puedo dejar de darle a Marcos su parte de razón.

-Al final la única culpable es la tonta del bote.

-No, sabes que no es eso. Y sabes que tengo razón.

Te conozco más que si te hubiera parido.

-A ver, ahora viene una de hermana mayor.

-Pues sí, mira tú por dónde.

¿Crees que no sé cómo reacciones, como te encandilas...

...y cómo te subes un dedo el largo de tu falda?

Por favor, que lo sé todo sobre ti.

¿Tengo o no tengo razón cuando digo que Marcos tira de ti...

...más que dos carretas?

Puede que lo que te esté pasando no te guste.

Y ni siquiera te lo merezcas.

Pero no tiene por qué avergonzarte de nada.

(SOLE LLORA) -Ya está, ya está...

(CONCILIADOR) Ya está...

(LLORA)

-Bueno, y ahora que los dos sabemos en qué estamos...

...habrá que pensar en serio.

Ay, hermanita, me preocupa tu futuro.

En serio.

Creo que te ha llegado la hora de ser práctica.

Y que deberías ir...

...pensando en buscar a alguien.

Campanillas.

-¡Fermín, Sole!

¡Fermín! -Dígame.

-Ay, menos mal que está, Fermín, porque tengo una urgencia.

-¿En qué podemos ayudarla? -Una monjita.

Una monjita muy buena. Muy poquita cosa, la verdad,...

...porque está así, esmirriadita perdida la pobre.

Que se me ha presentado en casa y que dice que...

...que se va para el África.

-¿Y qué quiere, que le prestemos unas fotos de jirafas...

...para ir ambientándose?

-Qué no. ¡Ay, qué guasa tiene este hombre!

No, es que esta monjita va a la misma misión donde está...

....mi prima Paciencia, que hacepor lo menos ya,...

...no puede ser, ¿cuatro años hace ya que no...?

¡Ay, la Virgen!

-Señora, por favor. ¿Señora?

¿Qué es lo quiere de nosotros?

-Pues, chico, está muy claro, quiero que me haga un retrato.

Para mandárselo a la Paciencia.

Todos estos años que hace que no nos vemos, figúrense.

Quiero que me saque bien Lozana. Mejorando lo presente.

Para que la pobre Paciencia no piense que con tanta escasez...

...que hay en España una no se puede permitir.

-Doña Plácida. -Dime, hijo.

-Aquí mi hermana presente le va a hacer las fotos que quiera.

Yo me voy a hacer unos recados que tengo prisa.

-Fermín... muchas gracias.

(PLÁCIDA) Vaya...

Si, maja, que digo yo que se puede pagar por plazos, ¿no?

-¿Cómo?

-Vamos, que me han dicho que... que se puede pagar por tandas.

Que no de golpe. -Sí, no se preocupe, doña Plácida.

-Vale. Huy, chica...

-¿Ni tú crees que el Atleti ganará la liga?

-Pues no lo sé, porque de fútbol, la verdad, sé muy poco.

No lo sé. -Marcelino.

Ponme un café y uno de esos bollos que tienes tan ricos.

No, déjalo, que ya me tomaré algo por ahí.

-¡Fermín, no seas tontolaba!

Tú te tomas aquí el café.

-Bueno, anda. -Ya somos mayorcitos, ¿eh?

Ya somos mayorcitos.

(MARCOS TOSE)

(SUSPIRA) -Fermín, ¿tienes un momento?

-Poco, tengo que trabajar. No como otros.

-Oye, yo quería pedirte disculpas por lo de ayer.

-Sí, ya lo de ayer.

Pero no sé...

Qué sí, claro, coño. Acepto tus disculpas.

Siempre que sean sinceras, eso sí. -Claro que lo son.

(MARCELINO) -¿Sólo la mano?

-Ay, es que mi hermana me tiene muy preocupado.

Su futuro, quiero decir.

-Bueno, y yo, y yo, que tengo menos paciencia que yo qué sé...

Que he sido muy duro con ella, un bruto.

-Un poco bruto sí has sido.

-Pero hablaré con ella.

-Mira, Marcos, yo sé que mi hermana puede resultar muy pelmaza.

Pero también tiene parte de razón.

Tiene un corazón como una catedral de grande.

El otro día, si no te coge y te saca de aquí...

...a lo mejor habrías terminado en los calabozos de Gobernación.

-O peor, en Dirección General de Seguridad.

-Donde fuera, pero en un calabozo. Y con los morros como morcillas.

-Y yo se lo agradezco. Díselo de mi parte, por favor.

-Díselo tú, a mí no me metas en tus líos.

Dejemos el besamanos y vamos a trabajar.

-¿Dónde ha dicho Pavón que teníamos que ir?

-A Moncloa, un edifico que se ha caído.

De las bombas todavía.

-¿No habían revisado las estructuras?

-Yo que sé, eso lo tendrás que averiguar tú.

Para eso te pagan. Yo me limito a hacer las fotos.

-Pues hala, arreando. -Vamos.

Hasta luego, Marce. -Hasta luego.

-Parejita, que yo soy tabernero, pero no gilipollas.

Aquí el bollito, el vino y el café se tienen que pagar.

-Eh... -Yo es que ahora mismo...

-Apúntamelo. -Sí a mí también. Yo mañana...

-Para variar, si yo apunto... -Adiós, Marcelino.

-Hasta luego. Gracias, ¿eh?

-¿Has visto?, amigos...

-No puede ser.

¿Que se están peleando el fotógrafo,...

...tu hermano, quiero decir? -¿Fermín?

-Sí, claro, Fermín.

-¿Peleándose con el "momemio"?

Bueno, que así es como le llamamos nosotras.

Porque la Valen dice que un poco de "momemio",...

...de eso sí que parece.

Pero vamos, imposible, le digo yo. Y la Valen: "Que sí".

Y yo: "Que no, que no". Hasta que me dice:

"Asómate a la ventana y oye".

¡Cataclaca!

Con lo modosito que parecía el "momemio"...

-El bohemio se llama Marcos. -¡Eso, Marcos!

Es que no "me se" queda nunca.

Le llamo de todo, Mariano, Mamberto, Mambrú...

(RÍE) ¡Huy, Mambrú, fíjate!

¡Si le llamo Mambrú! -Que ya casi está preparada.

-Pues qué bien que me hagas tú el retrato.

Porque así, entre nosotras, vamos, que se puede hablar.

Con confianza.

Que digo yo que...

...¿tú tienes algo con el Natalio?

-Sí, pedidos que me trae.

-Vamos, anda, que a mí me lo puedes contar.

En serio, Sole.

-¿En serio?

-Sí, huy, chica, como últimamente se os ve siempre juntos.

-¿Está preparada?

-Cuando dispongas, cuando dispongas.

-Sonría.

Así.

-Saldré guapa, ¿no? -Todo lo que yo pueda.

-Pues chica, yo pensé que te hacía tilín el Mambrú.

-¿A mí de qué? -No sé, no sé.

Me lo habrá parecido. -Pues no.

-Pues qué quieres que te diga, te advierto que a mí el Natalio...

...me parece de lo mejor plantado, ¿verdad?

Pero, chica, ya me había hecho yo a la idea de que estabas con el...

Marcos, eso.

Como le lavas, le planchas y subes a deshora a la buhardilla.

-Plácida, ya está bien, ¿no?

-Chica, si es que te pones nerviosa.

Relájate un poco, que luego seguimos.

Madre, me voy a trabajar.

¿Tú no la ves más pálida que de costumbre?

Sí, ha estado un poco mareadilla y con más dolores de lo normal.

¿No deberíamos llamar a un médico, Carlota?

Supongo que sí.

Si mañana no mejora, llamamos.

Pero ya sabemos lo que nos van a decir, lo de siempre.

¿Y si probamos otra cosa?

Ay, no sé...

Remedios, la vecina dice que conoce a un curandero...

...que lo arregla todo a base de friegas.

Ya ves tú...

De la vecina uno no se puede fiar. No, no te rías.

Mira, a su padre le fueron bien.

A su difunto padre. (RÍE)

Me río, pero no tiene gracia.

Sí, sigue empeorando no tenemos nada que perder.

Bueno, si sigue empeorando lo hablaremos con padre.

¿De acuerdo?

Me da tanta pena...

-No quiero que llaméis al médico.

Anda, usted se entera de lo que quiere, ¿eh?

¿Está bien? -Sí.

Y tampoco quiero oíros hablar de enfermedades.

Estás distinta, hija.

A ver, déjame verte. Ande, madre.

-Qué sí, que te digo yo que sí. No sé...

Tienes más luz. Ay, ¿pero qué dice?

¿Qué tengo, una corona brillante alrededor de la cabeza?

Quiere usted mucho sus estampitas, madre.

(RÍE) Adiós.

-¿Sabes algo? Algo.

Pero me ha dicho que no lo cuente.

-¿Bueno?

Mucho. (RÍE)

-Me alegro.

Nada me gustaría más que verla unida a un gran hombre antes de...

(GRITA DE DOLOR) ¡Madre!

¿Está bien?

(DOLORIDA) -¡La espalda, la espalda!

Tranquila, tranquila. Ya está, ya está...

(SUSPIRA DOLORIDA) Chis...

Ya está...

-Hola. Hola.

-Vaya, estás radiante esta tarde.

Tú también. -¿Cómo que yo también?

Nada, mi... mi madre... da igual.

Voy a entrar a trabajar. Sabes como se pone mi padre.

-Si estará encantado contigo.

Yo estaría orgulloso, de hecho, lo estoy.

Gracias.

-Y para demostrártelo me gustaría cuando acabes de trabajar...

...invitarte a algún sitio a celebrarlo.

Lo siento, Ernesto, es que acabo molida y tardísimo.

-Ya...

Bueno, tengo que trabajar.

-Yo que voy por ahí presumiendo... de tu amistad.

Y la tienes. No sé si para presumir.

Pero la tienes. -¿Y entonces por qué me tratas así?

Ernesto, no hagas un drama.

Es sólo que tengo que entrar a trabajar, ya está.

-¿Segura?

Claro.

-¿Y yo podría aspirar algún día...

...a otra cosa contigo?

No creo que sea el momento.

-¿Me cuentas algo, Elisa?

Qué no, Ernesto, no seas pesado.

-Creo que me merezco un poco más de confianza y sinceridad.

Francamente.

Eh, mira, voy a entrar a trabajar y luego te busco,...

...nos sentamos y hablamos. ¿De acuerdo?

-¿Te has vuelto loco?

¿O es que se te han aflojado todos los tornillos?

-Oiga, menos confianzas.

Que sigo siendo el proveedor de ese vino.

-Tú lo que eres es un caradura. -Mire, sin insultar.

-¿Y cómo llamas a subirme el litro de vino 1 peseta?

-Pues le llamo necesidad.

-¡Como si no supiera yo cómo está el precio del caldo!

¡Tú te intentas aprovechar de nuestra relación familiar!

¡Y de eso ni muchísimo menos!

-Mire, usted viene pagando el vino al mismo precio...

...desde que conoció a mi madre.

Han subido los costes, el almacenamiento, la mano de obra.

Vamos, que hasta mi sueldo ha subido.

-¡No te voy a dar ni un céntimo más!

-Nada, ya le entrará mi madre en razones.

Ella sabe cómo mantener una bodega en estos tiempos.

-¿Me estás amenazando?

No, pero voy a contarle cómo van las cosas y que ella decida.

-Lo que estás intentando es hacerme chantaje.

-Tómeselo como usted quiera.

-¡Escúchame bien! ¡Todavía no ha nacido...

...de madre humana el tipo que me chantajea a mí!

¿Lo has entendido o te lo tengo que poner por escrito?

-Padre, ¿a qué vienen esos gritos?

-Déjelo, no discuta con un aprovechado.

Anda que no hay bodegas deseando servir a un bar de éxito.

-De éxito a medias. -No al precio que pagan ustedes.

-¡Ya te estás largando, no quiero seguir discutiendo!

-¡Basta!, voy a hablar con mi madre.

En este mismo... -¿Qué pasa?

¿Qué le tienes que decir a tu madre?

-Madre, por fin. Pelayo, que dice que le da igual...

...que nos hayan subido los costes o lo que sea.

Y me ha dicho que se va a cambiar de bodega.

-¡No he dicho nada de eso! -Déjamelo a mí.

Mira, hijo, tú sabes que te quiero a ti más que a nada en el mundo.

(TOSE)

-Bueno, mejorando lo presente. Pero con todo y con eso te digo...

...que el Asturiano no va a pagar más por tu vino.

-Pero si también es suyo, madre.

-Pues por eso puedo hablar con tanta seguridad.

Y créeme, se hará mi palabra.

-Madre, es usted una...

-¿Una tabernera?

-Una traidora.

-Enriqueta, siento que haya discutido con su hijo.

-No te preocupes, da igual. Ya se le pasará.

Es un caprichoso.

-Enriqueta, eres como una caja de música...

...llena de sorpresas.

¿Pero no estabas mala, cariño? -Pues sí.

Pero es que se me caía la casa encima.

Cualquier cosa con tal de no seguir ni un minuto más...

...con la urna esa de las monjas. (RÍE)

¿Vas a seguir mirándome así toda la noche?

-Toda.

Hasta que cumplas la promesa que me has hecho fuera.

¿De verdad quieres saber lo que me pasa?

-¿En realidad... casi lo sé?

Aunque me cuesta creérmelo.

¿Qué te imaginas?

-No soy yo quien te ha prometido nada, Elisa.

Es Marcos.

Ernesto,... no sé cómo ha pasado.

Pero ha pasado.

Me ha sorprendido a mí tanto como te pueda sorprender a ti.

-O a él, dado el caso.

O a él, sí.

Creo que estoy enamorada.

-Me alegro por ti.

Y por él, vais a ser muy felices.

Él es un gran chico.

Y... me alegro por los dos, de verdad.

Gracias, Ernesto.

Pensé que te lo ibas a tomar peor.

-¿Por qué? Ha ganado el mejor.

Lo único es que,... si no tienes inconveniente,...

...me gustaría ser vuestro padrino de boda.

No, no, todavía no hemos hablado de boda.

En realidad casi no hemos hablado.

Ernesto, hay... hay una chica,...

...una amiga según Marcos,...

...le lava la ropa.

No me gustó cómo la miró. Me hizo sentir mal.

-¿Te refieres a Sole? Sí.

-No tienes nada por lo que preocuparte.

Sole es la hermana de Fermín, el fotógrafo.

Son sólo socios. No es rival para ti, Elisa.

No sabes el peso que me quitas de encima.

Ernesto.

No sabes lo importante...

...que es tu apoyo para mí.

-¿Pero quién eres tú, pillastre?

-Jesús, para servirle a usted y a Dios.

-¿Pero no te han dicho que esta es la casa de Dios?

¿Y que se viene sólo a rezar?

-A mí me ha dicho Raúl que usted es bueno.

Y que esconde a la gente con problemas.

-¿Y qué problemas tienes tú?

-Que me busca la policía.

-¿Pero qué has hecho, alma de Dios?

-Es que tenía hambre.

Pero las puedo compartir con usted si me esconde.

-¿Qué está pasando aquí?

¿Qué es esto, Ángel? ¿Otro de tus delincuentes?

-No, no, no.

Verá, es que... sí.

-¡Cada día queda más claro que tú y yo tenemos una visión...

...muy distinta, pero que muy distinta,...

...de lo que es la casa de Dios!

-No creo, don Senén. -¡Cállate y no mientas!

Para mí es la casa de los benditos del Señor.

Ya para ti parece que un corral.

Teléfono.

-¿Sí, dígame?

Sí, un momento. Don Pablo, coja el teléfono.

Es su hija Carlota.

-¿Qué quiere? -No sé.

Dice que es urgente. -¿Sí?

De verdad pensaba que te lo ibas a tomar peor.

-¿Yo? ¿Por qué?

No sé, has estado siempre tan atento conmigo...

-Si tú eres feliz, yo soy feliz, Elisa.

Soy una presumida, ¿verdad?

-Tienes razones para serlo.

Ernesto,... siempre vamos a ser amigos.

¿Me lo prometes? -Hasta te lo juro, Elisa.

Gracias.

-Tienes que irte a casa. ¿Qué pasa?

-Ha llamado Carlota Tu madre ha empeorado.

¿Pero ha llamado al médico? -Irá en cuanto pueda.

-Busco un taxi y la acompaño. -Tenemos uno en camino, gracias.

-¿Qué? -No hace falta que disimules.

Ya se han ido todos.

-¿Disimular de qué? -Lo de Enriqueta.

-No sé, no sé a qué te refieres. -Manolita, que nos conocemos.

Lo que ella ha hecho esta tarde ha estado fenomenal.

-¿Y? ¿Es que me tengo que poner a dar saltos de alegría...

...cada vez que hace algo que está bien?

-No, pero... -Como si tuviera tanto mérito.

Ha hecho lo que tenía que hacer.

-Ya, pero es muy fácil de decir y muy difícil de hacer.

-Huy, sí, dificilísimo.

-Si Enriqueta se metiera con nuestras niñas con motivo...

...las regañara, ¿tú le darías la razón?

-¿Pero qué bobadas estás diciendo, Marcelino?

¿De qué, reñir a mis niñas de qué? Vamos, que la vea yo.

-Pues mi padre ha reñido a su hijito y Enriqueta...

...le ha dado la razón a su marido, como Dios manda.

-Pues eso será porque no es una buena madre.

Sí, muy sincera, muy honesta, todo lo que tú quieras.

Pero mala madre.

-Ya, tú estás rabiosa porque sabes...

...que Enriqueta es muy buena persona.

Y te molesta, tú quisieras que fuese mala.

Para meterte con ella.

-Lo que hay que oír. -La verdad.

-Déjame en paz.

-Venga, cariño, no seas injusta.

Que tú tienes muy buen corazón, aunque lo tengas ahí escondido.

-Ay, qué pesado eres, Marcelino.

¿Cómo está madre? Tranquila, el médico acaba de irse.

¿Tan pronto?

Sí, ya sabes cómo son estas cosas.

Si no tienes dinero, pues...

Le ha dado un calmante, eso sí.

¿Nos la llevamos a la cama entre las dos?

-Elisa, hija, ¿qué haces aquí?

¿No tenías que estar trabajando?

He vuelto a hacer novillos, madre.

-Ay, Carlota, no tenías que haberla llamado, hija.

Mi lugar está aquí con usted, ayudando a Carlota.

-No, hija, no. Tu lugar está viviendo tu vida.

Aquí la única que está enferma soy yo, vosotras no.

(SUSPIRA DOLORIDA)

Vosotras tenéis toda la vida por delante.

Y la mía... lo único que ya me importa de verdad...

...es que la disfrutéis.

¿Eh?

-Llegas tarde.

-He estado trabajando.

-Siempre tan trabajador, tan cumplidor.

Chico sano, seguro.

Una joyita.

-¿Qué te pasa? -¿Y a ti?

-Nada.

-¿Has visto a Elisa?

-A ti qué te importa.

-Ernesto, estás muy borracho.

-Y tú deberías estarlo.

Borracho de celebración, o de triunfo, o algo así...

-No sé de qué me hablas.

-Elisa me ha dicho...

...lo que os traéis entre manos.

-Ya...

-La mosquita muerta ha conseguido ganar el partido.

-Lo siento, Ernesto.

Me hubiera gustado decírtelo.

Pero... ni siquiera yo me lo esperaba.

-Nunca te esperas nada...

...y acabas consiguiéndolo todo.

Nunca debería haberte dado esa ventaja, Marcos.

Nunca.

Contemplándote un instante,...

...sólo mirarte por dentro,...

...supe que quería amarte...

...y que serías mi tormento.

Está ya todo perdido,...

...ambos vivimos por ti.

Estamos ya malheridos,...

...los dos amamos así.

Somos dos condenados a ser tres,...

...somos tres condenados a ser dos.

Somos más de los que podíamos ser,...

...yo no sé si podré...

...soportar este dolor.

Aaaaah.

Aaaaah, uuuuuh.

Caímos en tu mirada...

...y nos ahogamos en ella.

Suave como la alborada,...

...grande como las estrellas.

Él es mi amigo y mi hermano,...

...tú eres mi vida entera.

Mi amor por ti no es humano.

Yo te querré hasta que muera.

Somos dos condenados a ser tres...

Somos tres condenados a ser dos.

Somos más de lo que podíamos ser...

...y este amor es fatal,...

...yo sé que me va a matar.

Yo sé que me va a matar.

Yo sé... yo sé que me va a matar.

Aplausos.

Esta canción ha sido dedicada al autor...

...y a uno de sus protagonistas.

Al hombre que la chica ha elegido para pasar el resto de su vida.

El amigo que renunció a ella pero al que la protagonista...

...no ha dejado escapar.

¿Te ha gustado?

-Hoy más que nunca.

Elisa...

...tengo algo importante que decirte.

Creo que en los últimos meses ha quedado patente que siento...

...algo muy fuerte por ti.

Algo difícil de expresar...

...pero que ocupa mi mente cada segundo del día y de la noche.

Algo más fuerte de lo que mi corazón puede guardar.

Y por eso, hoy quería decírtelo.

Supongo que en general uno no se acuerda exactamente...

...de cuándo se enamora por primera vez.

Ese momento mágico...

...en el que los enamorados se miran a los ojos...

...y el tiempo se detiene.

La gente generalmente no se acuerda de ese momento.

Pero yo sí sé cuando te vi y te amé.

Estabas con el personal del Morocco...

...mientras esperaban a hacerse una fotografía.

(PIENSA)

"Hay momentos, querida Elisa, en los que uno desearía...

...ser poeta para poder expresar lo que siente por su amada...

...con la verdad.

Tú, Elisa, eres la dueña de mis pensamientos y de mis sueños.

Eres la dueña de mis días y mis noches.

Eres mi única dueña, porque por ti vivo y sin ti muero".

(PIENSA)

"Si esto ya lo ha escrito otro seguro".

(PIENSA) ¿Y si sólo le dijera:

"Elisa, te quiero con toda mi alma, casémonos".

-Yo de ustedes no lo dudaba. Lleve a doña Angustias...

...a la curandera que yo le digo y no se arrepentirán.

Además, no les coge lejos, está ahí.

-Yo soy un poco descreído para esas cosas.

-Sólo le digo que mi padre era un caso perdido.

Y miren lo que ha durado.

Casi sale en el NODO por ser el más viejo de España.

-Quiero vivir bien el tiempo que dure.

Lo que no quiero es seguir sufriendo estos dolores.

No haceros sufrir más a vosotros.

-Esta mujer lo que hace es darle un ungüento...

...que mezcla ella misma con cáscaras de huevo y vinagre,...

...que va de perlas contra el dolor.

-¿Y usted cree que eso puede hacer algo bueno?

-No me pregunte cómo, pero los beneficios son inmediatos.

Mire, mi pobre padre, que en paz descanse,...

...con la cabeza perdida y todo y se murió sin un solo ay.

-Ya, a lo mejor la dolencia de su padre era más leve, no sé.

-Ese ungüento es mano de santo. No se lo piensen más y vayan.

-Los médicos lo han intentado todo conmigo.

Y a estas alturas, aunque no lo dicen,...

...yo creo que han tirado la toalla.

-Entonces no tiene nada que perder.

-Quizá encontremos un especialista. -No, eso sí que no.

Me niego a que por mi culpa nos estemos empobreciendo.

-No te tienes que preocupar del dinero.

Lo único que cuenta es que te pongas bien.

-¿Es muy cara esa curandera? -Y dale.

-Qué va.

Se conforma con la voluntad.

Eso sí, yo creo que se esmerará más si son generosos con ella.

-No será una pérdida de tiempo, porque lo mío,...

...se mire como se mire, no tiene solución.

-Esa mujer es mano de santo. Por éstas.

-Angustias, tú tienes la última palabra.

(SUSPIRA)

¡Uf!

Estoy muerta de cansancio.

No me extraña, no hemos pegado ojo en toda la noche.

Y tú que no te puedes estar quieta. Pues no.

Que si paro me pongo a pensar en madre y es lo que no quiero.

Esta noche ha estado peor que nunca.

Bueno, confiemos en que...

...eso trae sus crisis, ¿eh?

Sí.

Dios mío, por favor, que sólo sea un susto.

Porque si no yo me voy detrás de ella.

No digas eso, cariño.

(SUSPIRAN)

Tengo unas ganas de que llegue la hora de ir al Morocco.

(RÍE) ¿De ir trabajar?

¿Tú?

De ir a ver a Marcos.

Ahora estoy segura, Carlota.

Estoy locamente enamorada de él.

No hace falta que lo repitas.

Hablas de él todo tiempo, a cuenta de lo que sea.

Que hay patatas para comer,...

...pues cómo le gustan a Marcos las patatas.

Que hablas de una canción, pues qué letras tan preciosas...

...hace Marcos.

Es que es una sensación muy rara.

Nunca he sentido algo así.

Es lo más bonito que le puede pasar a alguien.

Estás segura, ¿verdad?

¿Te arrepentirás de haber elegido a Marcos en vez de a Ernesto?

No, al principio Ernesto me hizo gracia.

Es muy galante, apuesto...

Pero ahora sé que no.

Fíjate si estoy segura que anoche se lo conté a Ernesto.

¡Oh! ¿Y cómo se lo tomó?

Muy bien, de maravilla.

Estoy segura de que Marcos siente lo mismo por ti.

Ojalá...

Uf, tengo unas ganas de que me vuelva a besar en los labios.

¡Elisa! Ay, perdona que vaya tan deprisa.

Pero... pero es que es un amor. (RÍEN)

Llaman a la puerta.

-Niñas. Sí.

-Adecentaos un poco, que tenéis que ir con vuestra madre...

...para que la vea una curandera.

¿Una curandera? -Sí.

Al parecer es una mujer que la puede ayudar.

Y yo quiero que le vea cuanto antes.

Bueno, pero puedo ir yo sola, padre.

No vaya ser que Elisa no llegue al trabajo.

-No, me quedo mucho más tranquilo si vais las dos.

Yo no puedo ir, tengo que trabajar.

Doña Paloma me ha dicho que dispones de todo tu tiempo...

...para cuidar de tu madre.

Claro, ahora lo más importante es madre.

Seguro que no tardamos nada.

-Si eso es igual.

Lo fundamental es que ella cuente con vuestro apoyo y compañía.

Daos prisa que salimos en cinco minutos.

Muy bien.

Bueno, hoy no veo a Marcos.

Tampoco se va a acabar el mundo por eso.

Estáis enamorados, ¿no? Bueno, pues ya le verás mañana.

Claro. Además, anoche me quedé mucho más tranquila con Ernesto.

Me quitó las dudas que tenía sobre Sole.

Y ahora...

...lo más importante es que estemos con madre.

Vamos.

-Hola, Sole. -Hola.

-Espérate, por favor.

Quisiera pedirte disculpas por el otro día.

Eh... sé que me excedí un poco en mi reproche.

-Te excediste mucho.

-Ya lo sé. -Conmigo y con mi hermano.

Lo único que hemos hecho es ayudarte.

Y tratarte como a uno más de la familia.

-Quiero aclararlo contigo, porque...

...quiero que sepas que, aunque no lo creas, esto para mí...

...es muy difícil y me duele mucho. -Pues no lo parece.

-Ya lo sé, Sole. Yo a ti te debo mucho, y...

Siempre me has cuidado.

Y te has portado como una muy buena amiga.

La mejor que yo tengo. -Lo reconoces.

Parece que lo único que hago es fastidiarte.

-No, siempre estás ahí cuando te necesito.

El otro día, por ejemplo, cuando bebí más de la cuenta.

Si no llega a ser por ti, me cae un arresto y todo.

-Pues sí, podías acabar con tus huesos en la cárcel.

-Sí, más teniendo pendiente la revista militar.

Tengo que ir hoy sin falta.

-No seré yo quien te lo recuerde, o me llamarás entrometida.

-Sole, quiero que volvamos a ser amigos otra vez.

Y quiero que aceptes mis disculpas.

-Aceptadas.

-Perdóname tú a mí también, porque no tenía que haber ido a tu casa.

-Claro, claro que te perdono.

Y si el otro día estuve tan mal no era por ti.

Era porque estaba con Elisa y...

Y yo por esta chica siento algo muy especial.

-No hace falta que lo jures.

-Y temía que ella pensara que entre tú y yo había...

...más intimidad de la que tenemos.

¿Me entiendes? -Sí.

Pues te felicito si eres tan feliz.

Estás muy enamorado de ella, ¿no? -¡Uf!

Perdidamente.

Y te agradezco tus palabras.

-Claro.

-Así que, ¿volverás a ser mi mejor amiga?

-Claro. Marcos, tengo muchas cosas que hacer.

Y me imagino que tú también, ¿no? -Sí.

¿Amigos? -Claro.

-Las cosas hay que hacerlas como Dios manda.

Y se os ha metido en la cabeza que os case ese aprendiz de cura.

-Mamá, Ángel es un sacerdote.

A ti bien te parecía cuando vino a comer a casa.

-Hija, no confundas la buena educación con la conveniencia.

-Ángel es íntimo amigo mío.

-De todas formas estaría bien hablar con don Senén.

Él es el párroco titular y quien tiene toda la potestad.

-Me da miedo darle la mano y que se tome el pie.

Como hizo en el funeral de mi madre.

-Huy, el funeral quedó lucidísimo.

Gracias a que era una misa concelebrada.

Y ahí voy. -¿Qué quieres que pase lo mismo?

-Me encantaría. -No.

-Yo no digo que el sermón no lo haga tu amigo,...

...si tanto te apetece. Pero el resto de la misa,...

...que es concelebrada y con una buena música de órgano,...

...eso viste muchísimo más.

-Creo que no estaría de más que fuéramos...

...a presentarles respetos a don Senén.

Le informamos de la ceremonia y le hacemos partícipe de la boda.

-Eso no os va a perjudicar. Todo lo contrario.

-Venga, pues vamos. -Qué buena idea, hija.

-Que... haced lo que queráis. Yo me tengo que marchar.

-¿Te has enfadado porque queremos hablar con el párroco?

-No me hace gracia, pero no. No estoy enfadado.

Es que me tengo que ir.

-Pero, ¿así, de repente? ¿Y adónde?

-No sabía que íbamos a hablar con don Senén después de la misa.

Es una cosa de la fábrica.

Me llamó Isidro y me pidió que fuera enseguida.

-¿Pero cómo vamos a hablar de la boda sin el novio?

-Que no es tan grave, Inés.

Además, lo más importante ya está decidido, ¿no?

-La verdad es que me decepcionas, Alfonso.

Este detalle demuestra lo poco implicado que estás en tu boda.

-No es así, Inés.

Yo lo tengo todo hablado contigo y con Ángel.

Que son las personas con las que tengo que hablar.

-¿La gente qué va a decir? -¿Qué gente?

-Don Senén, ¿qué va a decir cuando nos vea sin ti?

-Dile que estoy trabajando. Lo entenderá.

Si tienes algún problema, busca a Ángel.

Tiene que estar por aquí.

-Ya, pero... -Que no es tan grave, de verdad.

Nos vemos luego.

-Niños, ¿qué hacéis?

Os estamos esperando en la sacristía.

-Ya iba para allá.

-¿Y Sito? ¿Dónde está el novio?

-¿Rosario? -Sí.

-Permiso. -Por supuesto.

-¿No ha llegado Elisa? -No, creo que no.

Pero don Pablo está en el servicio. Si quiere lo aviso.

-Doña Paloma, ahora mismo iba yo a subir a su despacho.

Ayer Elisa tuvo que marcharse precipitadamente porque llamaron...

...de mi casa, que mi mujer volvió a tener una recaída.

-Vaya, cuánto lo siento, Pablo.

-Le rogué a Elisa que se fuera para ayudar a su hermana.

Se han ocupado de su madre durante toda la noche.

-Y estará agotada, la pobre. No puede venir, claro.

-Pero no porque tenga que descansar.

Sino porque tiene que acompañar a su madre...

Bueno, a una especie de médico.

Es que estamos intentándolo todo para aliviarle un poco.

-¿Y tú qué haces aquí? Vete con ellas.

-Gracias, pero estando las niñas no es necesario...

...que yo falte al trabajo.

Ellas se ocupan de su madre bastante mejor que yo.

-Como quieras.

Pero que en estos casos no hay que pedir permiso.

Yo me hago cargo de la situación.

-Muchísimas gracias.

-A veces se nos olvida la suerte que tenemos con usted.

Es usted buena jefa, pero es todavía mejor persona.

-Ay, Rosario...

Lo dicho, Pablo, cualquier cosa que necesites.

Un adelanto, lo que sea, no sé... -No es necesario, muchas gracias.

-Me voy corriendo que tengo que ir al notario.

Que se mejore, Pablo. -Hasta luego, doña Paloma.

-¿Y qué es lo que le ha pasado ahora a su señora?

-Anoche en casa, que nos dio un susto de los gordos.

Tanto que yo temí lo peor. Ha pasado una noche infame.

Mis hijas la han llevado para ver a una curandera.

No quería decir nada delante de ella por lo que pudiera pensar.

-Pues yo creo mucho en esas cosas.

-Pues yo, Rosario, ya no tengo fe en nada.

Mi mujer está muy mal.

Saber que vas a perder a tu mujer es lo peor...

...que le puede pasar a un hombre.

-Claro, como siempre han estado tan unidos.

-El día que me falte Angustias...

No sé si voy a ser capaz de soportarlo.

-Soportarlo lo soportará, don Pablo.

Porque... porque todos lo hacemos.

Pero es mejor que no piense en eso ahora.

Y no es bueno adelantarse a los acontecimientos.

Se sufre el doble, don Pablo.

(PABLO LLORA)

-Don Pablo. Por favor, no llore, don Pablo.

Don Pablo, por favor...

-Mire, señor Pavón, quizá me pueda adelantar algo de dinero.

Porque creo que voy a tener más gastos a partir de ahora.

-Vale.

Toma.

Esto va a cuenta, para que invites a bombones a esa chica.

Que luego digan que no fomento el romanticismo.

-Y déjame adivinar, que aquí el menda es muy listo.

¿A que tiene que ver con Elisa? -Sí, Marce, sí.

Esta tarde me voy a declarar.

-Sí, señor...

-Estaba con el notario.

-¿Y por qué me lo ocultas?

-Porque he estado firmando la venta del piso.

No te lo he dicho por no tener una discusión...

...hasta después de la boda.

-¿Y por qué iba a enfadarme si los dos estamos deseando venderlo?

-Porque se lo he vendido a Paloma Beltrán.

Mi vida está a punto de dar un gran vuelco.

No sé si me gusta mucho mi futuro. -¿Con Inés?

-Tengo la sensación de que me estoy dejando arrastrar...

...sin tomar ninguna decisión. Al menos en la cosas importantes.

-Y eso te provoca un vértigo espantoso, claro.

-¿Y esto qué coño es, eh?

Panfletos comunistas, llamando a la resistencia armada...

...para derribar el régimen.

-¿Panfletos? No, no. Oiga les juro que esto no es mío.

Yo no me he metido en ningún lío de estos.

-Deje los juramentos para el juicio.

Marcos De la Cruz, está usted detenido.

-¿Perdón? -Andando.

-¡Esto no es mío! -¡Andando!

-¡Pero que no estaba aquí!

-Sito, el pánico antes de la boda es normal.

Y hasta lógico.

Es un paso muy importante.

-Ya, pero yo no estoy nervioso por la ceremonia.

Simplemente que...

-¿Qué? -Que no estoy enamorado de ella.

Amar en tiempos revueltos - T2 - Capítulo 39

06 nov 2006

A pesar de la interrupción de Sole, Elisa y Marcos continúan con su mutua declaración de amor. Cuando se va Elisa, Marcos reprocha a Sole su intromisión y se enfrenta a Fermín, que exige a su hermana que aclare sus sentimientos hacia Marcos. Guardando secretas e inconfesables esperanzas hacia Ernesto, Carlota anima a Elisa a seguir adelante con Marcos. Elisa confiesa a Ernesto sus sentimientos hacia Marcos y éste parece tomárselo con deportividad, aunque ante Marcos no parece haber asumido tan dignamente la derrota. Angustias sufre un agravamiento de su precaria salud. Marcelino y Manolita tienen discrepancias sobre el futuro de la niñas. El hijo de Enriqueta quiere subir el precio del vino y Enriqueta se alinea con su nueva familia. En confesión, Inés cuenta a Angel sus dudas sobre Sito. Angel recibe la inesperada visita de otro 'chico descarriado' lo que provoca otro momento comprometido con don Senén.

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