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-De llevar a una mujer hasta el punto de enamorarla.

-No te llevé hasta el punto de nada.

Esa no era mi intención.

-Ah, ¿no? -No.

Quizá al intentar consolarte o, mejor dicho, al intentar...

...consolarme a mí mismo por la muerte de Sito,...

...me acerqué demasiado.

-Sí, te acercaste tanto que me hiciste pensar lo impensable.

-Lo siento, sinceramente.

-Pues a na, de na, de na de lo que usted ya sabe.

-O sea, que te ha dejado en el dique seco. (RÍE)

-Como a mí; siempre hacen lo mismo.

Se creen que somos los únicos que disfrutamos...

...y ellas también disfrutan; al menos, la mía.

Se creen que castigándonos, no se dan cuenta...

...de que también se castigan a sí mismas.

-Cómo somos las personas, la imaginación...

...nos juega unas malas pasadas, que se nos meten en la cabeza...

...y no hay manera de sacarla de ahí.

A mí me lo cuentas, soy muy obsesiva.

Si se me mete una idea en la cabeza, no hay quién me la quite.

Mi madre decía que soy una cabezona.

-Claro, hija.

Bueno, pues nada, me voy a trabajar...

...y me alegro mucho de haber venido...

...y ver que todo está normal. Claro, sí.

Si tienes prisa, es mejor que te vayas; de todas formas,...

...muchas gracias por haber venido y por preocuparte.

-Déjelo en mi mano; sé cómo hacerlo.

Aunque debo reconocer que lo de los pateos y lo de los abucheos...

...es más fácil.

-Estará más acostumbrado.

-Alguna.

De hecho, hace un tiempo, hubo un cliente de por aquí...

...que nos hizo un encargo a mi socio y a mí...

...de esas características...

...y resultó que era la mujer del que nos había contratado. (RÍE)

-Y basándome estrictamente en el procedimiento...

...del derecho canónico,...

...le hago entrega de mi solicitud de traslado de parroquia.

-Vaya, muchacho, por Dios.

Siento que te lo hayas tomado tan a la tremenda.

-No soy un muchacho, padre, soy un sacerdote,...

...un cura de almas...

...y mi decisión es firme.

-¿Y quién ha dicho lo contrario?

-Creo que es lo más digno que puedo hacer.

-¿Un hombre no tiene derecho a beber cuando su mujer...

...le engaña con su mejor amigo?

Se trata de arreglarlo; no de revolverlo...

...para que se quede en las entrañas.

-Y no sólo me engaña, se fugaría con él. ¿Y dices que no beba?

Eres como para echar de comer aparte y tu hermana es peor;...

...ella pretende hacerme sentir culpable,...

...como si no pasase nada, como si estuviera loco.

¡Ernesto, por favor, no lo hagas, Ernesto! ¡Ernesto, déjame!

(LLORA) ¡Ernesto, por favor!

¡Carlota! ¡Carlota! ¡Déjame!

(LLORA) ¡Déjame, Ernesto, por favor, déjame!

(LLORA)

¡Carlota! ¡Carlota!

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento por todo el que venció...

...su desaliento.

Le canto al mar por todo aquel que tuvo...

...que olvidar...

...para empezar...

-No me lo puedo creer, Marcos.

De verdad, no me lo...

Es que no me entra en la cabeza;...

...Elisa y Carlota encerradas; no es posible,...

...a tanto no puede llegar ese hombre.

-La retención de Carlota podría ser denunciable,...

...pero la de Elisa...

-¿Pero cómo es posible que las tenga encerradas...

...por una aventura y más Ernesto, que...?

-Elisa y yo...

...queríamos fugarnos.

-¿Qué?

-Queríamos empezar de nuevo.

-Madre mía.

Vamos a ver...

Y Ernesto, ¿cómo se enteró?

-No lo sé.

Sólo sé que, justo en el día,...

...que queríamos marcharnos, se presentó con ella...

-Está loco, está completamente loco.

-Muy fiel a su estilo,...

...le hizo decir a Elisa, delante de él,...

...que no me quería.

Supongo que, si no, su orgullo no le hubiese permitido...

...que siguieran viviendo juntos.

-¿Y ahora?

-Me has mentido.

-No pretendía llegar tan lejos, Ildefonso.

Me has separado de mi hijo mintiendo,...

...mintiéndome a mí. -No fue así, por favor...

-¡Cállate!

Me podía haber imaginado cualquier cosa de ti,...

...cualquier cosa, menos lo que de verdad has hecho.

Me has mentido,...

...me has obligado a romper con mi hijo.

Pero eso no es lo que más me duele. -Si me dejas...

-No me toques.

Lo que más me duele es que te hayas aprovechado de la confianza...

...que había depositado en ti.

Jamás lo había hecho con nadie, ¿me oyes? ¡Con nadie!

¿De qué nos sirve todo el amor...

...si no podemos confiar el uno en el otro?

Lo habíamos hablado, ¿recuerdas?

El nuestro iba a ser un amor tranquilo, maduro;...

...sabíamos que la pasión no iba a ocupar un lugar dominante.

El dinero no lo ha sido, ni la diversión,...

...ni el brillo en sociedad.

¿Pero para qué nos hemos casado, Paloma?

Sabes que podíamos confiar el uno en el otro, siempre,...

...para saber que, cuando entrabas en tu casa,...

...estabas entrando en el último rincón puro del mundo.

-No me siento orgullosa, Ildefonso.

Si pudiera volver... te lo juro que si pusiera volver atrás,...

...no volvería a hacerlo.

-Mentirosa. -¡Cállate!

-Lo hice...

...por nuestro matrimonio,...

...por nuestro futuro, por ti, por mí;...

...para que nadie pudiera manchar ese mundo nuestro.

Por favor...

-Tú lo has ensuciado.

-Ildefonso...

-¡Déjame!

-Me las ingenié para ver a Elisa a solas.

Bueno, con Carlota.

Quería convencerla que se podía escapar conmigo.

Pero aún estando Ernesto ausente, no quiso.

Elisa no quiso escaparse conmigo.

-Bueno, mira, ahora mismo me voy a ir a esa casa,...

...voy a sacar a las niñas y si está Ernesto, hablo con él.

-No. No podemos hacer nada. Ya te lo he dicho.

-Si quieres vamos a la policía.

-Si vamos a la policía, le haremos daño a Pablo.

-¿A Pablo? Espérate que se entere que sus hijas están encerradas...

...por un loco y él es quien termina en la cárcel.

Con una muerte a sus espaldas.

-Si vamos a la policía y denunciamos,...

...Pablo terminará en la cárcel pero no por matar a alguien.

-¿Pero qué estás diciendo?

Marcos.

Hay algo más.

Por favor, cuéntamelo de una vez.

¿Qué puede tener Ernesto contra Pablo?

Si Pablo es buena persona. -Cálmate y te lo cuento.

-De acuerdo, me calmo.

Pero es que no entiendo qué puede tener Ernesto contra mi marido.

-¡Hijo de perra!

-Ahora no dirás que he sido yo quien ha ido a acusarte...

...delante de mi padre. Tú misma te has condenado.

Ya lo dice el refrán, Paloma:

Antes se coge a un mentiroso que a un cojo.

¿O es que creías que esa mentira te iba a durar para toda la vida?

Pobrecilla, esto para ti tiene que ser horrible.

Tú que siempre has ido de mujer digna y noble.

De mujer del pueblo que se ha hecho a sí misma.

Tienes que estar pasándolo fatal. (PALOMA ESCUPE)

¿Qué?

-Pues mi padre no es de los que perdonan.

Ni perdona ni olvida.

-Maldita la hora en que te conocí.

Maldito seas,... Amador de Suances.

No me culpes a mí de tus decisiones.

Eso sí que no me lo merezco.

-Maldito seas.

-El arma que tiene Ernesto para retener a las dos hermanas,...

...es que Pablo Domínguez figura como administrador...

...y único responsable de la constructora de Ernesto.

-¿Pablo? ¿Mi Pablo? No es posible.

-Sí. Ernesto no firma sus documentos.

Los firma Pablo.

Y por eso es el único responsable.

-¿Y Pablo...? ¿Pablo sabe lo que firma?

-No, no creo. Pablo sabe que firma.

Lo que no sabe es que si la empresa hiciera aguas,...

...la ley no caería sobre Ernesto.

Caería sobre Pablo.

-¿Entonces Elisa y Carlota...?

-Están encerradas, pero sin barrotes ni guardián.

Porque a Ernesto le es suficiente amenazarlas...

...con que va a denunciar a su padre.

-Dios mío, Marcos.

O sea, que si Elisa...

...se escapa contigo,...

...es Pablo quien pagará todas las consecuencias, ¿no?

-Lo siento, Rosario.

-Es una barbaridad, Marcos.

Ernesto está completamente loco. Es una...

Es una auténtica barbaridad.

Dios mío.

-¿Estás despierta?

Éramos tan felices, Elisa.

Estuve tan...

Estoy tan enamorado de ti.

Si me dejases podríamos... podríamos volver a ser como antes.

Volveríamos a ser felices, Elisa.

Estás loco.

-No me digas eso.

Nunca olvidaré lo que me has hecho, Ernesto.

Nunca.

Nunca.

-Elisa, soy un hombre.

No puedo evitarlo.

¿Un hombre?

Llevo encerrada tres meses, Ernesto.

Tres meses en estas cuatro paredes.

Me tratas como si fuese tu esclava.

Y ahora me has violado. -¿Qué coño dices?

Yo no te he violado. Sólo soy un marido...

...que ejerce su derecho al matrimonio.

¿De verdad crees eso?

Un tribunal te daría la razón.

Eres mi marido y puedes hacer conmigo lo que quieras.

Y un juez te absolvería si... si me matases.

Podrías alegar que me iba a ir con otro hombre.

¿Pero y qué?

-¿Cómo que y qué?

Que para mí eres un violador, Ernesto.

Que en este país te darían la razón.

Pero en cualquier otro país serías una escoria.

Que es lo que eres. Un violador.

-Tú te has casado conmigo, Elisa.

Y vives en este país.

Yo no puedo cambiar las cosas.

¿Estoy casada contigo? ¿Estoy casada contigo?

¡Ya no estoy casada contigo!

¡Vete de aquí, vete de aquí! ¡Vete de aquí!

No vas a volver a tocarme en tu vida. Vete.

¡Vete, vete!

(LLORA) Vete.

Estoy muerta, Ernesto.

Para ti estoy muerta, muerta.

Muerta. Te juro que no volverás a tocarme en tu vida, te lo juro.

Vete... vete, vete.

(LLORA)

Vete, vete, vete.

¿Qué le has hecho? ¿Qué le has hecho?

-Déjame. ¿Qué ha pasado?

-Nada de lo que un marido tenga que avergonzarse.

Bastante paciencia he tenido ya.

Soy un hombre al fin y al cabo.

¿La has forzado? -¿Qué coño dices, Carlota?

Un marido no puede forzar a su mujer.

Ernesto, tú antes no eras así, ¿qué te pasa?

-Déjame en paz.

¿Quién coño eres para decirme cómo soy o cómo dejo de ser?

No me juzgues.

Yo no tengo la culpa de nada, de nada.

Y tú lo sabes bien.

-Oh.

Qué raro que no haya aparecido la jefa, ¿verdad?

-Es verdad, algo le habrá ocurrido. -O no.

Para mí está siendo una costumbre que no aparezca.

-No la tomes con ella.

Hay que preocuparse por si le ha sucedido algo.

-Ah, porque estamos a 28 de diciembre y podían...

...tomárselo a broma, pero si no...

Sino yo diría que estás enamorado de la jefa.

-Anda, Pablo, tú escuchas muchas novelas en la radio.

-Sí, novelas, y mira que tú ya no tienes edad...

...para amores platónicos, Ramiro. (RÍEN)

-En fin... -Anda que...

Hombre, ya era hora. ¿Está todo bien apagado?

-¿Qué? -Que si estaba todo bien apagado.

Has tardado mucho.

-Sí, estaba todo bien apagado, voy a volver a trabajar, Pablo.

-Espera, Rosario, Rosario... ¡Rosario!

Ni que viniera de un funeral por una muerte repentina.

Yo es que no las entiendo, Ramiro, ni a la jefas,...

...ni a las empleadas, ni a mi mujer...

No entiendo a ninguna. Anda que...

-Pues dos cafelitos... -Gracias.

-Oye, Manolita, ¿tú sabes si quedan terrones de azúcar...

...que no sé? ¡Manolita!

¡Manolita!

-¿Qué? -No, que si te pasa algo, mujer.

-Ah, no, ¿qué quieres? -Que si queda azúcar.

Que he puesto los dos últimos terrones y como...

...tú los guardas a saber dónde. -Pues no, no queda azúcar.

Y si pongo todo en sitios para que no se vean...

...es porque es mejor no sacar cosas a la luz.

-¿Seguro que estás bien? -Sí, Marcelino.

Sí, perfectamente. -Llamaré al proveedor...

...para que traiga más azúcar aunque sea con recargo y urgente.

¡Manuela! -¿Qué?

-Que si te parece bien lo que haré.

-Que sí, me parece bien. -O sea llamo al del azúcar.

-¿Qué azúcar, Marcelino? Que no hay azúcar, te lo dije.

-Ya, Manolita, o a ti te pasa algo o yo estoy mal de la chaveta.

-Será eso, Marcelino, porque yo estoy perfectamente.

-Y yo soy Carlos Amadeo, el de la carnicería.

-Es el pagaré para los hermanos Robledo que suministran...

...el licor de madroño. -Ajá.

-Y ese otro es la estancia para el ayuntamiento...

...para la renovación del horario de cierre.

¿Qué pasa, doña Paloma? ¿No le gusta cómo está escrito?

Es un modelo, lo copié del del año pasado.

-¿El qué, Pablo, copiaste qué? -Sí, eso es la estancia...

...para la renovación del horario de cierre.

Para cerrar tras la medianoche. Bien, pues ese era el último.

Otra cosa, doña Paloma, será un momento.

¿Hacemos algún pedido especial para la noche de fin de año?

-Pablo, no me atosigues, que todavía tenemos tiempo.

-Doña Paloma, estamos a 28.

-Ya, pues es verdad. -Bueno, no se preocupe.

Yo me encargo de todo.

Usted disfrute del Año Nuevo con su marido.

Si no quiere no tiene que llamar que ya solucionamos lo que haya.

Que disfrute, Paloma. -Gracias.

Teléfono.

Teléfono.

Teléfono.

Teléfono.

Ildefonso, no hagas una tontería.

Llaman a la puerta. Adelante.

-Perdone, es una tontería, pero Pablo está preocupado...

...porque no le ha preguntado si quería que hiciéramos...

...algo especial en Nochevieja. -Ramiro...

No encuentro a Ildefonso en ninguna parte.

-¿Pero, doña Paloma, qué les está pasando?

-Tenías que haber visto cómo se reían.

-No sé por qué te hace gracia que se rían de ti.

-No se reían de mí, sino conmigo que tienen 10 años, a lo sumo 12.

Les hizo gracia pintar la silla de tiza y que al levantarme...

...tuviera el culo manchado. Son así.

-Si me lo hubieran hecho a mí, los pondría firmes como una vela.

-Creo que pondrías firme hasta a un cabo de la guardia civil.

¿No estamos de humor?

¿Qué es lo que te pasa? -Nada, ¿qué me va a pasar?

-¿Es por lo de Ángel? -No.

Sí, es por lo de Ángel y ella. -Sole, déjalo ya.

-Me gustaría dejarlo, pero no puedo.

Cada vez que me la imagino, mirándole con esos ojos...

...de cordero degollado, no puedo evitarlo.

Sé qué dirás y no lo digas.

Mucho daño me hago con la imaginación y no sabes lo que es.

-Sí lo sé. En tu caso...

Bueno, en el caso de Ángel e Inés, no tienes ninguna razón.

Ángel siente por Inés una simple amistad; estoy segura.

-Déjate, ¿eh?

Ángel finge indiferencia ante las mujeres.

-Por favor, no digas tonterías que sabes que eso no es verdad.

-Da igual; siento es coraje contra mí misma.

¿Quién me dio vela en este entierro?

Si él siente algo, será problema suyo, no mío.

-Te entiendo bien;...

...no hay nada que te diga que no sepas.

Estás enfadada contigo mismo y, al mismo tiempo,...

...sabes que es producto de tu imaginación.

Me gustaría ayudarte, pero...

...no sé...

¿Por qué no haces un esfuerzo y te enfrentas al problema?

-Como si fuera tan fácil.

-La situación no es fácil; enfrentarse al problema sí lo es.

Te lo dices a ti misma, con todas las letras:

"Estoy enamorada de Ángel" y que salga el sol por dondequiera.

Al menos, eres sincera contigo misma.

-Qué vergüenza, Dios mío, si al menos, fuera un hombre normal,...

...pero es que es un cura.

-Pero no tienes que tomar una decisión ya.

Estás enamorada de un hombre y Ángel lo es.

-Mira... -No me digas que es un cura,...

...porque si piensas que está enamorado de Inés,...

...¿por qué no piensas que está enamorado de ti?

-No la creo, doña Paloma.

Perdone si le parezco grosero, pero no me lo puedo creer.

-Como te lo cuento, Ramiro,...

...le mentí.

Y por esa mentira he...

...he hundido la vida de dos hombres.

-Ha sido usted muy impulsiva; de eso, no hay duda.

Pero un pronto lo tiene cualquiera.

Pero siempre ha ido también con la verdad por delante...

-Amador me estaba amenazando y merecía un escarmiento...

...y mi matrimonio se iba al cuerno, pero...

...lo que hice, no...

-También siempre ha sido usted muy inteligente;...

...debería haber buscado otra solución.

-Debería, debería, pero no lo hice; hice lo que hice,...

...Ramiro, y ya no tiene remedio.

No sabes lo infame y lo miserable que me siento.

Tiene razón Ildefonso;...

...no hay perdón para lo que le hice a Amador,...

...pero es que lo que le hice a él fue...

-Tal vez.

Pero su marido es una buena persona,...

...quizá, con el tiempo...

-Marquitos, ¿qué, a dar un paseo?

-Sí, bueno, salí a airearme un poco.

-Ah, la verdad es que no me extraña; no tienes...

...muy buena cara. ¿Va to bien?

-No, la verdad es que no estoy seguro.

-Y eso, ¿cómo se come?

-Es complicado, de verdad.

-¿No me lo quieres contar? No me lo cuentes.

-No, te digo que es complicado porque ni yo sé cómo afrontarlo.

-Joder.

-Estuve dándole vueltas durante horas y no consigo...

...aclararme las ideas y por eso doy un paseo.

-Estar encerrado en casa con estas cosas es lo peor.

-Es que no lo puedo evitar...

-¿Te apetece un orujito? Te sentará bien.

-No, gracias, no.

-Que sea leve el paseo; ya me contarás si sirve para algo.

-Serás el primero en saberlo.

-¿Y cómo va todo?

-Pues bien.

Bueno, la verdad, no, Marcos, no te puedo mentir;...

...Manolita está muy rara últimamente.

-Bueno, como siempre, ¿no?

-No te pases de listo; Manolita es sagrá.

-No, por favor... -A ver si la vamos a tener.

-No. ¿Qué le pasa?

-Últimamente, tiene unos cambios de humor muy raros...

...y parece como si tuviese la cabeza en otro lao.

-Manolita siempre ha sido así.

-No, nunca ha sido así.

-Bueno, tienes razón; voy a dar un paseo.

-A paseo.

¿O sí?

Igual a veces, sí que es así.

Timbre.

-Ah, Pelayo, pase.

-Buenos días, ¿dónde se lo dejo?

-Pase.

Déjelo aquí, aquí mismo.

-Si quiere, lo llevo a la despensa; no me cuesta...

...ninguna molestia. -No, déjelo aquí;...

...después, lo vacío y le bajaré la cesta.

-Bueno, si no quiere usted na más.

-No, nada más, gracias.

Perdón, ¿le debo algo?

-No, no, está todo pagado; si Paloma paga religiosamente...

...al finalizar la semana.

¿Le pasa algo? Le veo un poco preocupao.

-¿Cómo dice? -Perdone, no quería molestarle.

Lo siento, nadie me ha dao vela en este entierro...

Perdón, tampoco quería decir que esto fuese un entierro.

No doy una, así que mejor me marcho y ya hablamos...

-No, no, de verdad, quédese.

Quédese.

La verdad es que, con estudios o sin ellos, tiene usted razón.

Y esta vez, por partida doble.

Pues sí, es verdad que esto...

...esto parece un entierro...

...y yo necesito desahogarme,...

...así que si me hace el favor, se queda un rato conmigo...

...y me escucha.

Siéntese, siéntese.

-Bueno, yo tengo todo el tiempo del mundo, así que, si quiere...

...usted, desahóguese lo que le haga falta.

-Fíjate, chico, yo, que dejo mi bufete por una empresa seria...

...y establecida para no tener que trabajar los festivos...

...y aquí me tienes,...

...trabajando en domingo...

...y nada menos que de niñera.

-Ya será menos, hombre. -Sí, ojalá.

Debo acompañar al hijo del jefe hasta Cádiz...

...y embarcarlo para las Américas;...

...el Sr. De Suances no quiere volverlo a ver. Y si sólo fuera eso.

La verdad, lo que menos hago a lo largo de la jornada...

...son alegatos y pliegos de abogado;...

...don Ildefonso me encarga trabajos especiales...

...como investigar sumarios de delincuentes y cosas así.

Y hablemos de los problemas familiares que me trae;...

...mi mujer no cree que tengo que ir a Cádiz por trabajo;...

...piensa que tengo una pelandusca con la que pasaré la Nochevieja.

Figúrate,...

...una pelandusca,...

...yo.

En fin, todo sea por llevar el sueldo a casa a final de mes,...

...que no están los tiempos como para contradecir a los jefazos.

-Buenas tardes, venimos a ver a don Amador de Suances.

-El señor De Suances ha salío, lo siento.

-No puede ser; me está esperando, salimos de viaje.

¿Ha dicho si volvería?

-He criado a un sinvergüenza, Pelayo.

-Bueno, hombre... No diga usted esas cosas, hombre.

-Que sí, que de verdad. Lo tengo asumido.

Los hijos buenos no nacen por casualidad y los malos tampoco.

Así que... parte de culpa debo tener.

-Bueno, bueno, muchas veces nos esforzamos...

...en que los chicos salgan adelante, pero, bueno,...

...se complican las cosas... -No, no, no.

Lo tengo asumido. Algo he tenido que hacer.

No sé cuándo ni dónde, pero me he equivocado.

Ahora mi hijo se va para Buenos Aires...

...y quizás para siempre.

Hasta dónde llega nuestra perversidad...

...para que la solución que hayamos encontrado,...

...haya sido mandarle a miles de kilómetros.

He perdido un hijo, Pelayo.

Ya antes había perdido a un nieto.

Y las esperanzas que tuve un día de volver a ser padre,...

...también se han esfumado.

No me queda nada. Absolutamente nada.

-No diga eso. Todavía le queda a usted Paloma...

-No, no. No diga nada.

No me queda nada.

Quizás alguna vez,... subiendo las escaleras...

...cargado con la cesta o teniendo que atender...

...a algún borracho después de las 12 de la noche,...

...digo que quizás alguna vez ha sentido usted envidia de mí.

-No.

-No diga nada.

Me cambiaría por usted si pudiera hacer un pacto con el diablo.

Tiene usted una mujer que le quiere.

Un hijo bueno, honesto...

Que le ha dado nietos con una buena mujer.

Y que está claro, salta a la vista, que le adora y le quiere.

Yo no le pediría más a la vida.

-Amigo mío.

-¿De verdad no quiere verla?

-No.

No tengo tiempo. Dele este sobre y ya está.

O adminístreselo usted. Ya sabe que Amparo...

...no sabe mucho y aquí dentro la podrían engañar.

-Es un gesto muy generoso.

Al fin y al cabo con este dinero usted admite su responsabilidad.

Que ya es algo.

Y quién sabe si... -Hermana, yo no admito nada.

Es simplemente un acto de caridad. Ese hijo no es mío.

-¿Y por qué iba a mentirle Amparo? ¿Acaso le ha pedido ella algo?

No espera ningún beneficio.

-Pues al final lo ha conseguido. Ya ve usted por donde.

Y ahora, si me disculpa, tengo que marcharme.

-No tendría que convivir siquiera con la pobre Amparo.

-¿De qué me está hablando? -Lo sabe tan bien como yo.

Amparo tiene dos muertes encima.

Y, o se pasa el resto de su vida en el penal, o...

-O la condenan a garrote, sí.

-Quizás si accediera a verla,...

...se la ablandaría el corazón y podría...

El crío no le ocasionaría muchos gastos.

-Hermana, no es un problema de dinero.

Ese niño no es mío.

¿Cómo tengo que decírselo? -Perdone.

-Lo siento mucho.

Además, yo salgo hoy mismo para América.

No podría hacerme cargo de ese niño aunque quisiera.

-Rezaré por usted... y por ese niño...

...todos los días de mi vida.

-Gracias.

-Manolita, como sigas así no nos va a durar la puerta.

-¡Estoy harta, Marcelino!

¿Todo el mundo me tiene que dar a mí un disgusto?

-Lo siento si he hecho algo... -Que no. Que no.

Que esta vez no has sido tú. Mi prima Luisa.

-¿Y qué te ha hecho? -Que es una insensata.

Es una insensata. -¿Te ha hecho algo?

-Pues sí. Bueno, no. Se lo está haciendo a ella misma.

Pero a mí me duele como si me lo hiciera a mí.

Han pasado la noche juntas Sole y Luisa en el estudio.

Las vi salir esta mañana temprano,...

...ahí hablando, charlando, muy juntitas,...

...haciéndose carantoñitas, juntitas pero que muy juntitas.

-¿Qué te pasa en la boca que sólo hablas con itas?

-Marcelino, ¿no te enteras?

Juntitas, juntitas. -¿Y qué?

-¿Cómo que y qué? A ti te da lo mismo...

...que la gente hable de nosotros, porque con las que tenemos...

...en el barrio, que no hace falta ni nombrarlas.

Como se enteren, estamos en boca de todos.

-Igual no soy el más listo del barrio, pero es que,...

...o te explicas claramente, o yo...

(MANOLITA SUSURRA) -¿Con Luisa?

-¡Chis! Igual todavía hay alguien que no se ha enterado.

-Luisa...

-Toma, ponla con las vacías. Esta es la de don Ildefonso.

-Oiga, padre... que yo no he hecho na.

Yo he estado toda la mañana en el bar.

No he podido hacer na.

-Quiero que sepas, Marcelino, y no me importa...

...que esté tu mujer,...

...que me siento orgulloso que seas mi hijo.

Y yo sé que tu madre, que en paz descanse, también lo estaría.

Y me siento más ancho que alto...

...de esas tres maravillosas nietas que me has dao...

...con esta buena mujer. Anda, hijo, ven, dame un abrazo.

Ven.

-No le des más vueltas. Que será una broma.

-Que no es una broma. Que mi padre no bromea con esto.

Me parece cuando me ha abrazao que tenía fiebre.

Voy a cuidarle.

Y tú te vas a por el termómetro, que esto es serio. ¡Padre!

-Ángel. -¿Sí?

-¿Tienes un momento? Llevo un rato buscándote.

-Sí. Precisamente yo también quería verte.

Quiero comentarte un par de cosas relacionadas con la escuela.

-Dejemos lo de la escuela para el final...

...porque lo que quiero comentarte...

Es mucho más importante. -Habla entonces.

-Es que...

Bueno, es que me tenéis harta Sole y tú, no sé, es ridículo.

Tú eres un cura, pero de ahí a que niegues...

...tu propia naturaleza, creía que eras más listo.

-No entiendo lo que quieres decir.

-Estas enamorado de Sole, ¿verdad? -¿Cómo?

-Es que si no habláis entre vosotros ya me dirás.

Sole está pasando lo que no está escrito en los libros...

...y piensa que estás enamorado de otra.

-Que yo... Esto es el colmo. -El colmo.

Pero es que Sole no se merece esto.

-¿Y qué puedo hacer yo? -Reconocer la verdad.

La verdad está por encima de todo, ¿no padre?

-Sí, lo dices con ironía, pero yo no.

Soy sacerdote, lo elegí yo, no puedo tratar estos temas...

...como si fuera un hombre cualquiera...

...ni hablarlos con una... -Con una mujer.

-Sí, con una mujer.

Mira, yo no hablaría de estos temas con nadie.

Pero me parece mucho más inapropiado...

...hablarlo con una de mis feligresas.

-Pensaba que aparte era tu amiga, no sé.

Me he equivocado, lo siento. -No te lo tomes a la tremenda.

Además,...

...este asunto durará bien poco.

Deberíamos haber empezado nuestra conversación por ahí.

-Pensaba que tenía relación con la escuela.

-Sí, la dejo, Luisa.

Me trasladan a otra parroquia.

Manolita, ¿no has tenido bastante con la puerta de la taberna?

-Si no estuviera todo tan sucio no tendría que darle a la muñeca.

A este paso puedo empezar a hacerle la competencia a Mari Terán.

-Pues cuidado. -¿Con qué?

-Con eso. Siempre has dicho que las tenistas son muy masculinas.

Cuidado con qué dices. No estoy de humor.

-Lo digo por eso, haces una montaña de un grano de arena, ¿no lo ves?

-No lo veo, como ellas no ven lo que hacen.

-¿Qué tiene de malo que dos amigas duerman bajo el mismo techo?

-Chis, no digas eso aquí. -¿Qué más da que me oigan?

-Por ti salíamos en los periódicos. -Lo que dije no estaba...

...mal encaminao porque hasta mi padre me dijo lo que me dijo.

-Porque es tu padre. -¿Desde cuándo me echa piropos?

-Ahí de doy la razón. -¿Lo ves?

-Pero no la tienes en lo de Sole y Luisa.

-Manolita, atiende un momento, por favor.

La gente que piensa mal tiene mala conciencia.

Los que le bailáis el agua tres cuartos de lo mismo.

Echáis leña al fuego. -Bonito discurso, Marcelino.

Eso no cambiará lo que piensa la gente.

-La gente que piense lo que quiera.

El que piense mal peor para él. -Ahí te equivocas.

Eres un cabezota, en este país hay unos que piensan mal...

...y a los otros los mandan a la cárcel.

Mira, yo sólo espero una cosa. -¿El qué?

-Que el tiempo no me dé la razón.

-Oh, no te pongas tan tremenda, ¿no?

-¿No ha pasado por ahí?

¿De verdad? No, no, no...

No, claro, claro, perdone.

Es que no le encuentro y me estoy poniendo un poco nervioso.

Muchas gracias.

¿Dónde te habrás metido, Amador de las narices?

Como no aparezca y llame a tu padre esta no te la perdona...

...y tú me la pagas. Vaya que si me la pagas.

-Si me busca o va a acusarme delante de mi padre...

...puede ahorrarse el trámite porque estoy aquí...

...dispuesto a obedecer. -Ya era hora.

Me ha dado un susto de muerte. (RÍE)

-¿Creía que me había escapado?

-Al contrario, aunque no lo crea estaba asustado por usted.

Vi el equipaje y pensé que le pasaba algo.

¿Dónde se ha metido?

-Por ahí. -Ah, por ahí.

He llamado a los hospitales, a las comisarías...

...y a las casas de citas.

-Pues no se sulfure más, ya podemos largarnos.

-Muy bien, ya era hora.

El portero nos espera con el equipaje.

Debemos darnos prisa si no queremos perder el tren.

-Un trabajo repugnante el suyo.

Seguro que está siempre quejándose ante su mujer o sus amigos.

Tener que llevar a una oveja descarriada a un destino incierto.

-Es mi trabajo, Amador.

Y su destino no es tan incierto.

Seguirá usted viviendo a cuerpo de rey.

-Nacer con estrella se le llama a eso.

-Vámonos, por favor.

Cuando antes salgamos antes llegaremos.

Y va a ser un viaje muy largo. -Por cierto, Marín,...

...¿sabe usted jugar al póquer?

-Sí. (RÍE)

-Mi sombrero.

Adiós, Madrid.

A la mierda, Madrid.

-Mierda de vida.

De pequeño todo parece más fácil, ¿pero y cuándo creces?

Si te equivocas no hay vuelta atrás.

Llevo encerrada tres meses, Ernesto.

Tres meses en estas cuatro paredes.

Me tratas como si fuese tu esclava.

Y ahora me has violado. ¡Vete de aquí!

¡Vete de aquí, vete de aquí!

¡No vas a volver a tocarme en tu vida!

Vete, ¡vete! Vete.

(LLORA) Vete.

-Y una vez que se ha empezado con el juego...

...tienes que seguir por mucho asco que te des a ti mismo.

Ponme otra copa.

¡Ponme otra copa!

-Ya me encargo yo, atiende esa mesa.

Se me hace raro verte aquí a estas horas.

-¿Es que hay algún horario asignado para beber?

-No, por supuesto que no. Pero me estaba preguntando...

...si es que tienes algún problema en casa.

-Lo que necesito es una copa, no un confesor. ¿Me la pones o no?

-¿No crees que has bebido demasiado?

(GRITA) -¿Pero qué coño hay que hacer aquí...

...para que le pongan a uno una copa?

-¿Ildefonso?

-¿Por qué no me dijiste la verdad, Paloma?

-No sé.

Pánico.

Pánico a perderte.

Nuestro matrimonio y tú erais todo lo que me importaba.

Lo único.

¿Qué vas a hacer?

-No lo sé.

Todavía no lo sé.

-Por favor, Ernesto, no des el espectáculo.

-Sí, claro. Te estoy poniendo en un compromiso.

Tu querido yerno pidiendo una copa a gritos.

-No pasa nada. -Sí, sí pasa.

Quiero esa copa. -Está bien. Ya te la pongo.

¿Por qué te estás haciendo esto, Ernesto?

Yo estoy casado. Lo he estados dos veces.

Y no me asusta nada de lo que pueda pasar en el matrimonio.

Cuéntamelo si quieres y así te desahogas.

Verás cómo acabamos riéndonos de esto.

-¿Pero qué coño haces?

Deja de aconsejarme. ¿Qué pretendes?

-Está bien, Ernesto. No he dicho nada.

Cálmate. No he dicho. Y tómate la copa tranquilo.

-Me debes un respeto, ¿me oyes? Me lo debes todo.

Puedo hacértelo pagar. No te olvides.

Tienes que ser fuerte, cariño.

Ya verás cómo vas a salir adelante.

Las dos vamos a hacerlo.

Se lo debemos a nuestra madre.

Y tú se lo debes a ese niño que llevas dentro.

Hay que aguantar y mirar hacia adelante.

Lo que sea por ese niño.

¿Y hacer como si no pasase nada?

Sí, eso es.

Como si aquí no pasara nada.

Como si Ernesto fuera el mismo de siempre.

Creo que es la única forma que tenemos de ganar.

Como si Ernesto fuese el de siempre.

-Ha sido el propio Ángel el que ha solicitado el traslado.

-¿Por qué?

No puede ser, tiene proyectos en la escuela.

Y no dejará tirado a los niños.

-Yo entiendo que es una situación triste.

También me ha pillado por sorpresa y me afecta.

Pero es la decisión que ha tomado.

Con respecto a la escuela, comentó que no hay nadie...

...imprescindible y que nosotras podríamos sacarla adelante.

-Yo era un hombre enamorado, padre.

Sentía adoración por mi mujer.

Incluso hubiera besado el suelo por donde pisaba.

-¿Por qué habla en pasado?

¿Qué es lo que ha hecho?

-He hecho algo horrible.

Algo que mi esposa no me podrá perdonar nunca.

-¿Entonces por qué aguantaste con esa pachorra...

...sus malas formas y su agresividad?

¿O es que le debes algo, Pablo?

Bueno, después de lo que pasó ayer, de lo que te hizo Ernesto,...

...igual ha afectado al bebé.

No. No, no te preocupes.

Seguro que no.

No hay nada que me pueda compensar.

La única cosa que me haría feliz, tú no la vas a aceptar.

Así que no hay nada en el mundo que me pueda compensar...

...por lo que me has hecho.

-He quedado con Ernesto Expósito. -¿Con don Ernesto?

-Ajá. -Creía que no querías tener...

...negocios con él. -Así era.

Pero una cosa es el orgullo y otra no comer.

-¿Quiere volver a poner dinero en otra revista?

-Imagino. Me ha llamado muy interesado en cuanto...

...se ha enterado de que estoy montando un nuevo espectáculo.

-Que Ángel se va. -¿Ángel? ¿Nuestro padre Ángel?

-Va a dejar de serlo porque nos abandona.

-¿Pero adónde? -A mí no me ha dicho nada.

A Luisa le comentó que quiere cambiar...

...de parroquia fuera de Madrid. Cuanto más lejos, mejor.

¿Se puede saber qué es esto?

Me dijiste que tenía que luchar por sobrevivir.

Pero bueno, ¿tú te has vuelto loca? No, no me he vuelto loca.

-¿Elisa, eres tú?

No. Soy yo.

Amar en tiempos revueltos - T2 - Capítulo 198

19 jun 2007

Marcos revela a Rosario la amenaza que se cierne sobre Pablo. Rosario queda muy impresionada y no termina de creerlo. Pero ve ratificadas sus dudas cuando es testigo del duro trato que Ernesto dispensa a su marido. Ernesto se siente culpable tras haber forzado a Elisa. Se escapa de los reproches de Carlota y se refugia en el alcohol. Ildefonso, tras enterarse de que Paloma inventó la violación de Amador, rehuye las explicaciones de ésta. Paloma, culpable, se compromete a dejarle espacio para tomar una decisión sobre su futuro. Luisa, tras ser testigo del hundimiento de Sole, va en busca de Ángel y le conmina a afrontar sus sentimientos. Ángel, sobrepasado, anuncia a Luisa que ha pedido el traslado. Amador se va a Argentina tras entregar un dinero para Amparo a la hermana Nuria.

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