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No recomendado para menores de 7 años
Transcripción completa

-Ahí tiene. Buenas tardes.

-Se acabaron los viajes, se acabaron las mentiras.

No pienso seguir ocultándome.

-Pero, Mario, ¿qué estás diciendo?

-Tú y yo somos marido y mujer, ¿no?

Y un marido y una mujer deben vivir bajo el mismo techo.

A partir de ahora pasaré contigo todas las noches, como debe ser.

-¿Este es el sello que puso?

-Qué jodío, así te saca los cuartos, ¿eh?

-Orquesta Melodía. Bodas, bautizos y comuniones.

Tócate los cojones. -¿Qué?

-Le han timado, usted no sé a qué está,...

...pero la cabeza la tiene llena de pájaros.

-Maldita sea mi estampa.

-Amén.

-¿Hay algún inconveniente, padre?

-Por favor, salgan y dejen que continuemos con el sacramento.

-¿Me estás usted diciendo que nos niega la comunión?

-Por favor. -No tiene usted derecho.

-Mario, por favor, hazlo por mí. -Requiero una explicación.

-Hagan el favor.

-Déjalo, Mario, no se lo hagas pasar peor.

-Nos vamos.

-Digna, hija, muy digna. Levanta la cabeza.

-Cuánto te he echado de menos. -Yo también.

Aah.

Hubo que aprender a llevar y a tener...

...el corazón y el alma heridos.

Días de avidez, de hambre y escasez,...

...en vencedores y vencidos.

Hubo que aprender a ganar y a perder...

...a fuerza de amor y coraje.

Días de un ayer, marcado para ser...

...vivido sin equipaje.

Amar en tiempos revueltos...

...tiempos de ruina y lamento.

Amar en tiempos revueltos...

...por vientos que trajo un mar.

De batallas por contar.

(TARAREA)

-Creía que no se iba a ir nunca.

¿Pero qué hace usted aquí? -Quería charlar contigo...

...a solas un rato.

Y te dije que nada de "usted" si no quieres que me enfade.

Si le va alguien a mi padre con el cuento...

...puede pasar cualquier cosa. -Sí, tiene algo de mal carácter.

Aunque ha empezado a amansar. Será mejor que te vayas.

-No sin que antes quedemos para ir a algún sitio...

...tranquilo y sin padres.

¿Y para qué?

No... No me ha contestado.

-Creía que no hacía falta.

Quiero ver si... si tus ojos brillan igual a la luz del día.

¿Quieres?

Música.

-Esto no hay quien lo pare, ni aunque quisiéramos.

No me parece digno en cualquier caso.

-Ya lo habíamos hablado por teléfono.

-Sí, pero al verlos, debes entender...

-¿Has dejado de salir con chicas porque tus padres lo digan?

-No. -Pues esto es lo mismo.

-Sí, bueno, ya está, cerraré los ojos...

...mientas que tu padre se comporte con formalidad.

-Vamos a ver, mi padre es mi padre, y formal es un rato.

Además, ni que te costase esto un sacrificio.

Sólo lo haces porque me dejas el vino dos pts. más caro.

-Me lo enseñó mi padre.

Cualquier cosa es buena para aumentar el beneficio.

-Qué listo es, y mira el mío qué grande.

-Y también que no hay mal que por bien no venga.

Voy a buscar una pareja de chotis. -Que la vas a encontrar.

-Ya verás. (IRÓNICO) -Ya lo verás.

-Marce, ¿qué es eso de dos pts. más caro?

-El vino, Manolita, que si no, no habría vino.

Mi padre se quedaría más colgado que los farolillos.

-Lo sabía, Marce... -Manolita.

Vente a bailar un chotis, que lo bailas fenomenal.

Que lo vean todos, que lo vea toda la plaza.

Vamos, a bailar.

Mira cómo baila mi padre.

Sonríe.

-Carlota, hija, ¿qué haces todavía levantada?

¿Qué te pasa, Carlota?

Nada. -¿Es tu madre?

¿Dónde está? No, está bien.

Está durmiendo tranquila. Tiene razón padre,...

...tienes una mala cara... Sí.

Estaba haciendo punto y me he quedado dormida.

-Es que tienes que dormir más.

Sí. -Voy a ver a tu madre, ¿eh?

¡Me ha pedido una cita! ¡Chis!

¿Qué? Quiere que nos veamos...

...fuera del Morocco.

¿Quién? Ernesto.

Quiere saber si mis ojos le atraen igual...

...a la luz del día.

¿Y padre? No sabe nada.

Se las ha apañado para hablar sin peligro.

Ten cuidado, Elisa.

¿Cuándo habéis quedado? No, todavía no hemos quedado.

No he querido comprometerme sin saber... si me ayudarías.

¿Para qué? ¿Para qué va a ser, Carlota?

Para que no se entere padre.

¿Lo harás?

No digas que no, por favor.

Por favor, por favor, por favor. Claro.

Hija, parece que no te alegras.

(SUSPIRA) Que sí me alegro, Elisa.

Claro que me alegro, es que...

¿Qué te pasa, Carlota?

¿Qué he dicho?

Es tu pajarito, Elisa, que...

No sé qué ha pasado, he ido a darle agua y...

...estaba muerto.

No importa. Lo siento.

No importa, Carlota. Anda, ven aquí.

No llores, ¿eh? No llores, por favor.

Chotis. (PALOMA) No, Vicente,...

...ya querría quedarme hasta el final,...

...pero tengo una cita. Perdonen.

-¿Pero cómo que no? Ponme ese pañuelo ahora mismo.

-¿A ti? Ni loca.

-¿Qué te doy a cambio? -Este pañuelo ya tiene dueño.

-Eso es para hacer subir el precio de la mercancía.

Yo ya sé lo que tú quieres a cambio.

-No está en venta. -Quieres un beso.

-Será atrevido. -Venga, mujer,...

...si sé que lo estás deseando. No nos está mirando nadie.

Un beso cortito. Cierra los ojos.

-¡Eso es trampa! ¡Que es trampa!

-Toma, de propina. -Adiós.

-Si llego a saber que acudes a fiestuchas populares,...

...me hubiera hecho barquillero. -¿Y tú qué haces aquí?

¿A la caza del pichón necesitado?

-Tampoco se me dan mal las que creen...

...que están saciadas. -Ah, se te dan bien todas.

-Depende.

A veces se me corta el habla cuando encuentro una...

...que me gusta de verdad. -¿Ah, sí?

¿Y te pasa muy a menudo?

Tú crees de verdad que vas a conseguir algo, ¿no?

No, gracias, no quiero pañuelos. Tengo que irme.

Ni se te ocurra.

-Sólo si te tomas algo conmigo.

Risas en el local.

-Una buena noche.

Aunque el frío ya se empieza a notar.

-Sí, preciosa.

¿No estará doña Paloma dentro, verdad?

-No, pero no tardará. Tenía un compromiso previo.

-Sí, ya me lo había dicho. Sí.

Pero es que yo... Bueno, a mí me gusta llegar pronto.

-Como que fumando se acorta el tiempo.

-Ah, gracias.

En todos los años que llevo de viudo,...

...jamás había hecho una cosa parecida... a esto.

He roto mi rutina diaria, mi paz,...

...casi sin darme cuenta.

Y ahora viéndome como usted me estará viendo...

-No, yo... -No, si no quiero hacerme de menos.

Pero... ¿usted cree que es posible que una mujer...

...como... como Paloma...

...se haya fijado en un hombre como yo?

-Claro que es posible, hombre.

Casi siempre es posible cuando lo deseamos de veras.

Chotis.

-Pues Paloma... ¡Te estoy hablando!

-Ay, chica, es que es el oído malo, que es de nacimiento. ¿Qué?

-Que Paloma, o doña Paloma, como algunos la llaman ahora,...

...no ha cambiado ni pizca. -Pues no sé de qué te sorprende,...

...porque siempre ha sido ligerita de cascos.

-Aunque ahora que caigo, algo sí que ha cambiado, sí.

-¿Ah, sí? ¿En qué? -Pues que antes le gustaban...

...los hombres maduros y ahora, mírala.

-Pues nada que esos dos. -Mira, hablando de los vejestorios.

-Hay que tener el rostro de mármol para pegarse esos restregones.

Chica, que suman más años los dos juntos que Matusalén.

(SUSURRA) -Desde luego... -¡Oye, bonita!

A ver si miras por donde pasas que me has clavado el tacón en el callo.

-Perdón. -Disculpe.

-Perdón, perdón... Esa, que se cree...

...que está flotando en brazos de su príncipe azul.

Y pesa... Bueno, pesa...

Pesa como lo que es, que es mucho, Plácida, que es mucho.

-Qué cosas se te ocurren. -¡Bah!

-¿Y tú crees que esos dos están liados?

-Si no están, será porque ella no quiere.

O él, mejor dicho, porque si te fijas,...

...la carita que tiene ella... -Pues yo no sé...

...qué le ve. ¿Qué escribe? Anda que no hay que escriben.

-Pero es un bohemio. -¿El qué? Otra vez lo mismo.

-Bueno, déjalo, que ya te lo explicaré.

Todo pecado tiene su penitencia. Y esos...

Sobre todo los que escriben, los bohemios.

Cambian más de misa que de camisa.

-Pues este se debe de haber cambiado hoy.

-¿Otro vinito, vecinas?

Que el beato Serafín es una vez al año.

Plácida, que hay que llevarse bien.

-Ya. -Invita la casa.

-Hombre, pues si es que invitas...

-Valentina.

Otro vinito.

Ale, y a brindar.

El beato Serafín es una vez al año. -Pues sí.

(SUSURRANDO) ¡Mira cómo se están comiendo con los ojos!

-Y por el fregoteo de la buhardilla.

-Lo sé, no tenía que haberme molestado.

Para ser escritor, no te abundan los temas, ¿no?

-Bueno, es que no tengo costumbre ni de bailar ni de hablar.

-Pues ya te estás acostumbrando.

Porque ahora ya eres uno más del barrio. Y se hacen amistades.

-Ya lo veo.

Gracias.

¿Necesita algo, madre?

-No, hija, no. No necesito nada.

Buenas noches. Buenas noches, madre.

-Os encantan que os conquisten.

Pero luego nos tratáis de monstruos cuando empleamos todas las armas...

...al alcance para conquistaros.

-En el amor y en la guerra todo vale.

-El amor es la guerra.

-Yo odio las guerras. -Pero aquí estás.

-Amador... te he estado esperando para que me devolvieras mi pañuelo.

-Yo ya me iba, todo tuyo. -Tú te quedas donde estás.

Y tú ya te puedes ir yendo. -¿Me vas a dar calabazas?

-Vale dormida más que tú antes de acostarte.

-¡Eres un... desgraciado!

-Esto se está convirtiendo en una costumbre.

Las traerás de calle, pero debes gastar un dineral en tintorería.

-Debería ser más comprensivo con ellas.

Es normal que se pongan muy celosas...

...cuando hay una mujer como tú por medio.

-¿En medio de qué? -Entre yo y el resto del mundo.

-¿Te estoy privando de algo? -No, al contrario.

Vámonos a otro sitio.

-No, si yo te dije hace rato que me tenía que ir.

-¿Vamos o no? -Es que debe ser tardísimo.

-¡QUé más da la hora que sea!

-Tengo que irme.

-Paloma.

-Chaval.

Para ella. Yo ya no tengo a quien regalárselas.

-Muchas gracias.

Puede que se me pasara darle de comer alguna mañana.

-Los pájaros no se mueren por no comer un día.

Puedo comprarle otro.

Cuando salgamos de la iglesia, dejo a Elisa y voy por un jilguero.

-¡Déjate de pájaros que no quiero más pájaros en casa!

Es que Elisa le quería mucho.

-No dan más que trabajo. Y tú ya tienes bastante.

Ya, pero la pobre Elisa...

-Elisa quiere volar y salir de esta jaula.

Y tú deberías pensar en lo mismo.

Tu vida ya es lo suficientemente dura para que, encima,...

...andes todo el día imponiéndote penitencias.

¿Qué quiere decir?

-Pues nada, cosas que se me pasan por la cabeza.

El otro día vendiste los libros que te regaló don Matías.

¿A qué viene eso?

Hija, si querías demostrar que... ¡Madre, por Dios!

Lo hice porque Elisa necesitaba el dinero para estar bonita.

Y yo no tengo tiempo para estar leyendo.

-Está bien, lo siento, perdona.

Se me olvida que tú no puedes volar por mi culpa, hija.

No diga esas cosas, madre.

Yo sé muy bien para qué estoy aquí y por qué lo hago.

-Siempre te llevas la peor parte, ¿verdad?

No diga eso.

Jura que no te tengo y te sueño...

Para qué te busco... Buenas.

-Hola.

He visto a don Vicente.

Lo llevaba su hija a misa. Tenía una mala cara...

Dicen que lo tiene no es bueno. Pues dicen bien.

Lo llevaban en silla de ruedas y todo.

-Ojalá pudiera ir yo con vosotras a misa.

Aunque fuera en silla de ruedas.

Madre, que usted no está tan mal.

Y cuando se mejore, ya verá.

A misa los cuatro juntos. -¡Ay, Dios te oiga!

Aunque, a mí, con veros a vosotras felices, me basta y me sobra.

Avisa a tu padre, no lleguéis tarde.

Sí.

(LEE) Siempre supe que estaba solo.

Puede que los niños siempre estén solos, no lo sé.

Algunos amigos me han contado que en su casa se sentían...

...excluidos porque la madre y el padre en su presencia...

...cuando hablaban de sus cosas bajaban la voz.

En mi caso no fue así.

Quizá algún día tenga recuerdos nítidos de antes de la inclusa.

Ahora no.

Mi vida, la vida que alcanzo a recordar con claridad,...

...comienza con monjas y gritando.

-¿Qué haces leyendo eso?

-Estaba limpiando y...

¿Todo esto lo has escrito tú?

¿Por qué te molesta, Marcos?

Es excelente.

Marcos, no te vayas.

Espérame, por favor. Espérate, no quería.

Sólo estaba mirándolo.

Te lo juro, creo que siempre le di de comer a sus horas y de beber.

A veces me enfadaba conmigo por prestar más atención...

...a tu pájaro que a mí o a mamá. Déjalo, Carlota, por favor.

¿Quieres que te compre otro? No.

Estás más que pesada, ¿eh? Deja ya en paz al pobre pájaro.

Sé que hablabas con él. A veces con más confianza...

...que conmigo.

No digas tonterías. Anda, ven.

¿Te acuerdas de lo que te conté ayer?

Ah, lo del chico. Sí, lo de Ernesto.

Sí, que no le habíais dicho todavía donde podíais quedar.

Ya sí. He quedado en el parque...

...justo después de misa.

¿Hoy? Sí.

Pero, cariño, íbamos con padre a misa.

Chis, ¡calla, por favor!

No protestes.

Tengo que verle, Carlota.

Padre querrá volver a casa con nosotras.

Y ahí te necesito a ti.

Piensa en algo.

Tienes que quedarte con él, entretenerle para que yo vaya...

...a hablar con Ernesto aunque sólo sea un momento.

Carlota...

Dijiste que me ayudarías, lo prometiste.

Siento que es algo más que coqueteo.

No quiero perder esta oportunidad...

...piense padre lo que piense.

No me mires así. No le estoy faltando el respeto...

...a nadie por querer hablar con el chico que me gusta.

¿Pero va en serio? No lo sé, si no he tenido...

...la oportunidad de hablar con él.

Siento que...

Que no es como los demás.

No me perdonaría nunca que desapareciera sólo...

...por no dejar que se acerque.

¿Qué quieres que haga? Que entretengas a padre.

No sé cómo, Carlota, sólo necesito...

...5 minutos para hablar con él a solas.

Te lo juro, 5 minutos. Bueno.

Ya se me ocurrirá algo.

(LLAMA A LA PUERTA) ¿Molesto?

-Ramiro, ¿los domingos por la mañana también?

Buenos días. -Buenos días.

Un día sin practicar y lo noto yo, dos días lo nota la crítica...

...y tres días y lo nota el público.

-Ay, esa vocación.

Si fuera tu mujer estaría celosa de ese piano.

-Lo dicho, a la tecla. -Muy bien.

Ramiro...

¿Ayer viste a don Ildefonso? -Sí, estuvo esperándola un rato...

...en la calle. -¿Mucho rato?

-Ajá. No me lo tome a mal, pero...

...¿fue por una causa de fuerza mayor?

-Estuve en mi barrio, había verbena y...

...se me fue el santo al cielo.

Ramiro, yo no soy así.

Yo vine, tarde, pero vine. Vamos, que no me gusta...

...a mí humillar a nadie. -No se preocupe,...

...esas cosas pasan. Lo entenderá.

¿Se lo pasó usted bien en la verbena al menos?

-Mucho.

-Me alegro.

-¿Y Consuelo no va a desayunar?

-Ha pasado muy mala noche.

-No sé por qué es así.

Debería reaccionar, me preocupa.

Si se ha metido en esto debería saber llevarlo.

-Nadie ha pasado antes por esto como usted dice.

-No, no demos que hablar.

Nosotros como si no hubiera pasado nada.

Tras la misa nos vamos a tomar el aperitivo...

...a un lugar bien visible.

¿Qué he dicho? -¿De verdad cree que vamos...

...a volver a misa después de lo que pasó ayer?

-Como si no fuera con nosotros, como si no hubiera pasado nada.

-No seas majadero. Se negó a darle la comunión...

...a la niña. -Podríamos ir a otra parroquia.

-¿Para qué? -Consuelo parece fuerte pero...

...échale lo que quieras menos estar en boca de nadie.

Eso no lo soporta. -En eso tienes razón, sí.

-Voy a ver si necesita algo.

-Esto es sólo el principio.

Lo sabemos todos.

Ella y yo nos queremos, qué demonios.

¿Que tiene la gente que ver en eso? ¿Por qué nos lo ponen tan difícil?

No entiendo qué pretenden. ¿Quieren que nos vayamos?

Yo no pienso agachar la cabeza, no.

No, señor, no les voy a dar esa satisfacción.

No se la voy a dar.

-No quería leer nada, estaba recogiendo.

Es verdad, vi tu letra y me puse a leer, no podía parar.

-Sole, déjalo, no estoy enfadado.

-Quiero que te quede claro que no soy una cotilla.

Lo hubiera recogido y ya. -No te preocupes.

Ya está.

-Lo que escribes es triste, pero muy hermoso.

¿Nunca has pensado en publicarlo?

-¡A quién le va a interesar! -A mí, y como a mí, a mucha gente.

-Sole, perdona, pero no tienes ni idea.

-Ya lo sé, perdona, ¿eh?

-No quería decir esto. -No, no va a volver a pasar.

-Me gusta que te guste lo que escribo,...

...pero no está hecho para que lo lea nadie.

-¿Por qué? -Pues porque no.

Porque soy un imbécil, tú te desvives por mí...

-Eso no tiene nada que ver.

A mí me gustó el texto y ya está.

-¿De verdad que te gustó?

Puf, pero si no vale nada. -Eso es mentira.

A mí me maravilla que alguien pueda inventar algo así.

¿De dónde has sacado esa historia?

¿Cómo te la has inventado?

-La verdad es que no he tenido que inventarme nada.

Es mi historia.

El chico que llegó a la inclusa sin recordar nada era yo.

-¿En serio?

-Me acuerdo perfectamente, como si fuera ayer.

Llegué al orfanato...

...y las monjas me dejaron en un rincón.

Y fueron a buscar a la madre superiora.

-Eh, tú, espera.

-¿Qué pasa ahora? -Aparte de lo que les ganes,...

...dos más si la metes sin tocar bola.

-Pienso cobrar. -Primero, métela.

Me las vas a pagar. -Huy, qué miedo.

-A ver, diablillos, escuchad un momento.

Este es Marcos, Marcos de la Cruz, vuestro nuevo compañero.

Va a vivir con nosotros, espero que sea uno más.

Tú, Isidoro, enséñale dónde está todo y lo que tiene que hacer.

-¿De dónde eres, memo?

-De Madrid. -Hijo puta, el madrileño.

La has cagado, esclavo.

¿Sabes lo que es eso?

Pues es lo que eres desde ahora, mi esclavo.

Bésame las alpargatas.

Si es por tu bien, hombre.

Cuanto antes te hagas a esto, menos cobrarás.

¡¡Que me chupes las alpargatas!!

-Espera, aguarda.

Lo que he ganado esta tarde, por el chaval.

-Gracias. -Tranquilo, madriles.

Ya tendrás tiempo de devolverme el favor, ¿vale?

-Descuide, de dinero ya hablaremos.

Lo primero es ver que tenemos intereses comunes.

Que nos entendamos.

Aquí, Lorenzo, aunque lo negará, es el que lleva la radio.

-¿Y nos hará un buen precio? -Que sí, qué manía con el dinero.

Primero vamos a explicar lo que queremos. Dígale.

-Tengo una fábrica de muebles en Villacañas.

Muebles La Estrella. Hacemos de todo.

Vamos, todo lo que nos piden.

Pero si hubiera que decidirse,...

...nuestro plato fuerte son las camas plegables.

En un puño caben, oiga. Y cómodas, ya lo verá usted.

Si llegamos a un acuerdo.

-¿No hemos de llegar a un acuerdo? Siga.

-El caso es que siempre he tenido una propensión innata al teatro.

Y sin querer que usted piense que quiero escucharme a mí mismo...

...he de decirle... -Vamos, que aquí...

...el industrial quiere anunciar sus productos por las ondas.

-Usted lo ha dicho.

Darlos a conocer en la Península.

En la nunca mejor llamada Piel de Toro.

-Pensé que no habría mejor difusor que tú y tu emisora,...

...muy escuchados en España y Portugal.

-De su entera disposición.

¿Y tiene usted alguna idea para el anuncio?

Diga, diga, sin miedo.

(DECLAMA) Los tres solos cenaremos, digo.

Si de esta jornada no quiere ser alguno de estos.

-¿Nos invita a cenar?

-Nuestro amigo es un apasionado del teatro clásico.

Lo que acabas de escuchar es una declamación del Tenorio.

-Segunda parte, acto primero escena quinta. Centellas habla:

"Don Juan, dejad tranquilos a los que con Dios están".

Y ahora yo, quiero decir, don Juan, respondo:

"¡Hola! Vos sois ahora el que teméis...

...y mala cara ponéis a los muertos.

Por Dios, ya que de mí os burlasteis al verme así...

...lo que penda de mí os mostraré cuánto errasteis.

Por mí pues no ha de quedar.

Y estad ciertos que esta noche cenaréis con los muertos.

¡Y yo os los voy a convidar!"

(RÍEN)

-Lo que don Tristán dice es que desea un anuncio donde,...

...ponderando sus camas plegables,...

...no dejemos de tener en cuenta nuestro mayor orgullo patrio:

El teatro clásico español.

Y en concreto, el "Don Juan Tenorio".

-Ya.

Pues...

Claro, pero si estamos a la bien.

-Le dije que lo que no se le ocurra a este genio de la radiodifusión...

-Representaremos el Tenorio el día uno,...

...como es tradición, y podemos, con gran esfuerzo...

...porque nos lo quitan de las manos, hacer que patrocine...

...el drama del nunca bien ponderado Zorrilla.

-Hágale caso. Todos han visto el Tenorio,...

...gracias a Dios, ¿pero quién lo ha escuchado?

Nadie. Puede ser el primero en patrocinar tan histórico evento.

-¡Hombre! ¡Hombre, visto así!

-No hay más que hablar.

-Será el primer mecenas del renacimiento del teatro español.

¡Dios mío! Ahora, si me disculpan, llego a tarde a misa.

Don Tristán. Lorenzo. -Ernesto.

-Gracias.

-No se veía a su amigo religioso. -Lo es. Sí, lo es.

-Vamos a lo nuestro. ¿A quién ve usted en el papel de doña Inés?

Sin cortapisas, la mejor que se le ocurra.

-Déjeme pensar.

Carlota, ¿has visto cómo iba esa?

Mañana dirán que es una fresca. (RÍEN)

A ver, padre,...

...dígame cómo ha sido la homilía de hoy.

-Sí, pues hoy ha hablado de...

De... Sí, éste...

De Abraham y su hijo Isaac y de cuando Dios le mandó sacrificarlo.

(RÍE) No ha dado usted ni una, padre.

No sé para qué va a misa; siempre se queda dormido.

-¿Cómo que me quedo dormido?

Como un bendito.

Dichosas vosotras, que podéis aprender del sermón.

En una de estas, me veo en el infierno.

No diga eso ni en broma.

-Si no en el infierno, en el purgatorio.

Mire, padre, sus amigos de los domingos.

-Voy a ver qué hay de nuevo en política.

Vaya, vaya. -Quedaos aquí, donde os vea.

No quiero llegar tarde a comer; vuestra madre lo agradece.

Padre.

¿Nos da perrillas para barquillos?

-No sé si os las merecéis.

Gracias.

-Tengo todo consentido.

Tres barquillos.

(VOZ BAJA) ¿Ya? (VOZ BAJA) Aún no.

-Carlota, hija. Dígame, padre.

-Compra un par de barquillos para tu madre.

Claro.

(VOZ BAJA) ¿Ya? (VOZ BAJA) Espera.

Venga, ya.

Y no te retrases, que se pone como una fiera.

Vuelvo enseguida.

-Sigue, por favor, ahora no te pares.

-Da igual, todas las vidas de huérfanos son iguales.

-Para mí no.

Sigue contando, por favor.

-No sé si pasaba en otras escuelas, pero en el orfanato, con...

...las monjas, en mayo, los alumnos teníamos obligaciones especiales.

-Claro. Mayo, María, las flores... (RÍEN)

Aquí venimos todos... (AMBOS) ...con flores a porfía.

Con flores a María, que madre nuestra es.

-¿Sabes que hasta hace poco no sabía qué significaba "porfía"?

-Yo sigo sin saberlo. (RÍEN)

-Bueno, en mayo, por las mañanas, dábamos clases en el jardín.

Y un día nos hicieron redactar una cuartilla sobre la Virgen...

...y nuestros sentimientos hacia ella.

-¿No te sale?

¿Qué estabas escribiendo para que te sople?

Pero si te he visto escribir.

-Con el lápiz al revés.

(RÍE) -No te tías encima, mamón.

-¿No te sabes siquiera lo de que no había conocido varón?

-¿En serio?

(RÍE)

-Escucha,...

¿Qué haces?

-Hoy, por mí; mañana, por ti.

-Siempre estás igual.

-Sí, pero cuando te saco de los charcos...

...no te quejas tanto.

Además, a ti no te cuesta nada inventarte algo.

Pero que no parezca que me has copiado.

Eres un águila, macho.

Cuando volvamos al convento, voy a la cocina...

...y te robo un puñado de azúcar. -A ver si te pillan.

-¿A mí? Venga, hombre.

Y además, que tú te lo mereces, joder.

(RÍE)

-¡Madre, yo he terminado!

-¡Elisa!

Espera.

(JADEA) Lo siento, perdona, pero se me complicaron las cosas.

Lo siento, de verdad.

Siempre me sucede lo mismo; cuanto más deseo una cosa,...

...más se me complican las demás.

Bueno, bien, te doy por disculpado. -Lo digo en serio.

Que sí, hombre, que te creo.

-Como quieras.

Pero damos un paseo, ¿no?

Estás preciosa.

El vestido es precioso, pero eres mucho más bonita que el vestido.

Bueno, está muy pasado de moda. -Quizá.

Pero a ti no te hace falta estar a la moda.

Si quieres, mañana vamos a comprar...

No, no, no.

-Lo siento, perdona otra vez, soy un idiota.

Contigo no sé qué pensar, ni qué decir, ni...

-¿Nos sentamos en el banco? Sí.

-Cuando te he cogido de la mano no era... con mala intención.

No importa. -A mí sí.

Me estoy estudiando, ¿sabes? ¿A ti mismo?

-Es lo más difícil. Lo sencillo es estudiar ranas o a Felipe II.

No tiene mérito. Lo difícil es conocerse a uno.

¿Así es que quieres saber por qué eres tan fresco?

-Algo así.

Quiero saber por qué meto la pata siempre que estoy...

...delante de la mujer que más me ha gustado nunca.

¿Siempre, nunca? Parece como si te pasase todos los días.

-Eso es.

¿Por qué digo siempre cuando nunca he estado con una mujer como tú?

Que me haga temblar de arriba a abajo.

Hola, señora. -Hola.

No, déjalo.

-¿No te gustan las rosas? Sí.

-Gracias.

Como cuando te he cogido de la mano.

A ver, deja. -Te dejo.

Bueno, toma, mejor... Mejor límpiate tú.

-Yo quiero saber más cosas de ti.

-Nos seguimos viendo. Mucho. Y riéndonos también.

A veces me gustaba pensar...

Esto es lo que se debe sentir cuando uno tiene un padre.

O un hermano.

Y la guerra nos separó.

No sólo físicamente. Él estaba con los sublevados...

Esos nacionales que decimos ahora.

Y yo con la República.

-¿Estuviste en el frente?

¿De ahí es la cicatriz?

-No. La cicatriz es del frente ruso.

-¿Qué hacías tú en el frente ruso?

-¿A qué parece raro? -Sí.

-Me quedé en Madrid y, cuando llegaron los nacionales...

Sabía que mi vida duraría lo que tardaran en encontrarme.

Te fusilaban sólo por haber sido combatiente.

Pero la suerte o...

O como se le quiera llamar. O tal vez su empeño.

El caso es que Ernesto me encontró antes.

-Y te protegió otra vez, sin pensarlo, ¿no?

-Su hoja de servicios le permitió avalarme. Pero no lo suficiente.

Cuando pidieron voluntarios para la División Azul,...

...me convenció para que me alistara, a su lado.

Con un poco de suerte, me decía, si regresábamos,...

...mi pasado sería definitivamente olvidado.

-¿Y esta vez volviste a combatir juntos pero del mismo lado?

-El frío. No son tantos los grados bajo cero.

No se puede entrar en calor nunca, nunca.

24 horas al día con frío.

Después de más de tres meses, sólo entré en calor cuando caí.

Y sobre mí cayeron un montón de compañeros.

La sangre me calentaba la espalda. Y tenía sueño.

Quería quedarme dormido allí mismo.

Todo habría terminado plácidamente. Quería descansar.

"No te duermas camarada". Abrí los ojos sin ganas.

Con un gran esfuerzo. ¡Déjame!

¡Déjame estar! No quiero moverme.

-Yo te metí en este lío y yo te sacaré de él, vivo.

Como siempre, joder. Como siempre.

-¿Y qué fue de Ernesto?

Marcos. Marcos.

¿Qué hora es?

-Casi las dos.

Me tengo que ir... mi padre tiene que estar esperándome.

Adiós.

-¡Espera! No puedo, de verdad.

-¿Y no le has vuelto a ver?

-Prefiero no hablar de eso. Me tengo que ir al periódico.

-¿Quieres que...? Nada, da igual.

-Entonces te veo luego.

Ay, sobre esto... -No te preocupes, lo pago yo.

-Gracias, Sole.

-¿No me digas que has estado aquí?

¿Y los revelados qué? Se te ha pasado, claro.

-Perdona, pago y ya voy para allá. -¿Te pasa algo?

-Nada. -Sole.

-He estado hablando con Marcos.

-Pues parece que no ha estado muy ameno.

-¿Te ha contado algo de su pasado?

-Algo. Tampoco mucho.

-Que le debe la vida a amigo y que hace mucho que no sabe nada de él.

-Alguna vez me ha comentado algo. Poco, la verdad. Del hospicio, ¿no?

-¿Y has leído algo suyo?

No del periódico. Cuentos o algo así.

-No, Marcos es muy reservado para eso.

-Pues escribe muy bien.

Es una pena que malgaste su talento en ese periódico.

-Oye, oye, que los guapos también comen, eh.

Parece que tiene algo en su pasado que no la deja vivir.

-Bueno, ven aquí, tontorrona.

Ay. Págale a Marcelino y vamos trabajar un rato que tenemos faena.

Ay, no me hagas esto, Elisa, por favor.

-¿Pero se puede saber en qué estáis pensando?

Que teníamos que estar en casa. Sí.

-¿Dónde está tu hermana? Ahora viene.

-¿No os dije que no os movierais de aquí?

Que tu madre se preocupa.

Es que ya sabe usted cómo es Elisa, padre.

Ha visto un perrillo con una patita rota y se ha ido tras él.

-Hay que ver cómo es esta chica, no cambia.

Yo la he visto por allí.

¿No le estarás engañando, verdad?

Que no, padre. -Te conozco y sé cuando mientes.

¡Dime la verdad!

Que le estoy diciendo la verdad, padre. Mírela, por allí viene.

-Diablo de chica.

A ver si usted ahora va a dar el espectáculo.

-Pues ganas no me faltan. Y tu madre sola en casa.

Bueno, ¿qué, nos vamos para casa?

-¿Dónde está el perro ese? ¿Eh?

Padre, que no creía que te has ido tras un perro...

...con la pata rota.

-¿A dónde has ido?

Pues hasta allí.

Pero vamos que no tendría nada grave porque salió corriendo.

-Vámonos, anda, que parecéis que tenéis 5 años todavía.

¡Vaya par de dos!

-Pues a ver si me encuentro mejor el domingo y puedo acompañaros...

...a la iglesia.

Claro que sí. No se quede haciendo punto hasta tan tarde...

...y verá como el domingo está como una rosa.

-Estas niñas se creen que soy tonto y que me pueden tomar...

...el pelo cuando quieran.

-Por favor, tengamos la fiesta en paz.

-Eso querría yo.

Pero está claro que con esta niña no se puede.

No habéis estado juntas donde el barquillero, ni perro ni leches.

Elisa, ¿quién te ha dado esa flor? Y dime la verdad.

Me la encontré en el suelo.

-¡Que no me hagas pasar por imbécil!

¿Quién era el hombre?

¿Pero qué hombre, padre? -Sí, eso, tú cúbrela.

Carlota, me decepcionas. Dímelo tú, si no, vas a pagar como ella.

¿No me lo dices? ¿Ninguna tiene el valor para decirme la verdad?

-Pablo, por favor.

-Dímelo, Carlota. Si no vas a pagar como ella.

No, no va a pagar.

He estado con Ernesto.

-Siéntate ahora mismo.

-Obedece, hija.

Obedece.

-¿Y me lo dices así, descarada? Que eres una descarada.

¿Quién te ha hecho así, eh?

¿Cuándo has visto algo así en esta casa?

-Pablo, que tampoco es para tanto.

-Tampoco es para tanto. Si es que es una insolente.

Una insolente y algo peor.

Hija, que me vas a hacer decir una barbaridad.

Si es que eres una...

¡Una qué, padre!

¿No encuentra palabras para decir lo que soy?

-Elisa, por Dios.

¿Y usted qué es, eh? Un carcelero.

Y me quiere tener en casa y con la pata quebrada, ¿no?

Pues yo no, padre, yo no.

¿Por qué me llevó a trabajar?

Si me quiere meter en una caja y tirar la llave.

-Porque necesitamos tu sueldo.

No, padre, no se engañe usted más.

Ni nos intente engañar a nosotras.

Un sueldo lo puede ganar también Carlota.

Pero eso no lo pensó usted, ¿verdad?

Tiene usted suerte.

Madre y Carlota callan.

Callan y aguantan, aguantan y callan.

Pero yo no.

Yo no, padre.

¡Que ya no soy una niña!

¡Que tengo derecho a vivir!

A respirar sin pedirle permiso.

Ya no aguanto más, madre.

-Tú no te muevas de ahí.

-Si quieres a Mario tanto como yo creo que le quieres...

Hazme caso y convéncele y marchaos.

¿Cuánto tiempo vais a aguantar las miradas de la gente?

La maledicencias de los curas y la policía.

-¿Marcelino?

-¡Carmelo!

-Carmelo. -Carmelo, sí.

-¡Ay, Carmelo! -¿Qué tal?

-¿Por qué no nos vamos de Madrid, Mario?

Por favor, donde nadie nos conozca. Antes de que nazca el crío.

-Muchos se creen que en esta vida uno puede hacer...

...lo que le dé la gana.

Y no. -Ya.

-Uno no puede hacer ciertas cosas y esperar que la gente mire al cielo.

-¿Y por qué me miras a mí cuando dices eso, eh?

-Tú eres un Ayala. ¿Estos qué se han creído?

Me pondré a resolver este asunto inmediatamente.

Hablaré con el ministro, y si por un casual no puedo,...

...buscaré otros contactos.

Eso sí, te aseguro que solucionaré tu caso.

-¿Qué pasa, que no tenéis nada que hacer que tenéis que estar conmigo?

-Hola, buenas tardes. -Hola.

-Buenas tardes nos dé Dios.

-Buenas. -¿Nos vamos?

-Pero espere, Pelayo, no tenga prisa.

Preséntenos a su... a su amiga.

-Disculpe, ¿tiene un minuto? Me gustaría hablar con usted.

-Sí, claro.

¿Me permite? -Por favor.

-Y bien.

-Me gustaría que me explicara qué se trae con mi hija Elisa.

Amar en tiempos revueltos - T2 - Capítulo 11

25 sep 2006

Con la complicidad de Carlota, que se siente culpable por la muerte del pájaro de su hermana, Elisa termina citándose con Ernesto. Pero a Elisa y Ernesto se les va el santo al cielo y Pablo acaba enterándose de lo sucedido. Pablo riñe violentamente a Elisa y la hija, dolida por la intransigencia de su padre, acaba enfrentándose a él. Marcos, ante Sole, que ha leído uno de sus manuscritos, recuerda su pasado en la inclusa y su relación con Ernesto y cómo éste, en el frente ruso, llegó a salvarle la vida. Paloma recuerda a Amador y se siente culpable por haberle dado plantón a Ildefonso. Ernesto ha conseguido que un fabricante de camas plegables patrocine una emisión radiofónica del Tenorio. Consuelo, humillada tras lo ocurrido en la iglesia se plantea marcharse de la ciudad con Mario pero éste no quiere rendirse.

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