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No recomendado para menores de 7 años
Transcripción completa

-¿Ya se ha convencido? -No.

Tenemos una información muy fiable.

-Rafael Serrano se llama, ¿verdad?

Ese individuo me hizo proposiciones deshonestas...

...y las rechacé.

Por eso les ha mandado a ustedes, para meterme miedo,...

...como venganza, les está utilizando.

-¿Qué no se ha enterado?

Que se la han llevado detenida esta mañana.

-Pero ¿por qué? Si ella no se mete con nadie.

-Pues eso es lo que yo digo, que no estamos a salvo ninguno.

-Queremos un país limpio, sin enchufes,...

...donde las adjudicaciones se consigan honradamente,...

...sin amiguismos. -No sabes lo que dices.

-Sí que lo sé, padre.

Por eso mi nación me aprecia, porque sabe cómo pienso...

...y cómo me comporto.

Si hiciera lo que me pide, los saldríamos perjudicados.

-Si no fueras el padre de quien eres,...

...estarías metido en un problema, créeme.

-No me entiendes.

-No hay nada que entender, guarda el sobre.

Lo repito por última vez. -Entiendo cómo te sientes.

Pero los compañeros necesitan mantener la moral alta...

...si no caerán en la desesperación.

Ni nosotros podemos ayudarles.

Me das pena, Villegas.

Vives en un mundo completamente irreal.

-¿A ti no te han interrogado? -No mucho.

Como no vieron nada en la tienda.

Además se les ha juntado una redada de sindicalistas.

Estaban muy liados.

Me han llevado al despacho del comisario...

...y me han dicho que la próxima vez no serían...

...tan comprensivos y me han dejado ir.

-A partir de ahora ya puedes tener cuidado.

-Hoy es un día para estar felices. ¿Adivinad a qué empresa...

...le han concedido los contratos del Valle de los Caídos?

A Mármoles Robles, ¿a quién si no?

Es una gran noticia, por fin esta familia va a tener...

...la posición que se merece.

Hubo que aprender a llevar y a tener...

...el corazón y el alma heridos.

Días de avidez, de hambre y escasez,...

...de vencedores y vencidos.

Amar en tiempos revueltos.

Tiempos de ruina y lamento.

Amar en tiempos revueltos...

...por vientos que trajo un mar.

De batallas por contar.

-Lo has pasado mal. -Chico, no me llegaba...

...la camisa al cuerpo, creí que me quedaba fuera.

Días esperando la jodida adjudicación...

...y oyendo rumores de la competencia...

...que querían asegurarse su parte del pastel.

-Ya me imagino, pero es que... menudo pastel, ¿eh?

Te vas a empachar.

-Es un buen negocio, pero lo mío me ha costado.

La gente del ministerio anda a paso de burra.

-Pero no puedes pedirle peras al olmo.

Los ministerios son un caos.

El movimiento está demostrando capacidad de organización.

-Al menos para lo que les interesa.

-Pero qué mustio eres, claro que para lo que les interesa.

La cosa está en que les interese lo mismo que a nosotros.

-El monumento a los caídos. -Será un río de dinero.

Y nosotros en la desembocadura.

-Sí. Pero todavía no hemos cobrado y esta es una obra faraónica.

Requerirá de una gran capacidad de financiación...

...por parte de los empresarios. -Yo no tengo problemas...

...para financiarlo.

Y no deberías escatimar, por la cuenta que te tiene.

-Todos estamos dispuestos a hacer un gran esfuerzo.

Pero estas cosas traen intereses creados,...

...gente que quiere meter la cuchara...

...y nos jugamos nuestro dinero, no podemos vender la piel...

...antes de cazar el oso. -Y dale con el pesimismo.

¿No te gusta la idea de ser el acreedor de Franco?

Cuanto más pongamos por delante, más agradecido nos estará después.

-Siento no compartir tu entusiasmo, pero es que esta obra es de locos.

El país está en rodaje, ¿qué pasa si se quedan...

...sin fondos a mitad de camino? -Pero si les saldrá tirado.

No nuestros suministros, pero sí la mano de obra.

-Los salarios son bajos, de eso no podemos quejarnos.

-¿Bajos? Tirados.

Para Franco, tirados.

Empleará presos políticos como obreros.

-Qué listo es el tío. -Si no puede estar más claro.

¿Sabes por qué estoy seguro de que se terminará a toda costa?

-¿Por qué? Es un monumento a los caídos.

Si empieza a dar problemas, en tres o cuatro años...

...nadie se acordará de la guerra y adiós monumento.

-Ay, que no te enteras.

Franco puede decir que es un mausoleo para José Antonio,...

...puede decir que es el monumento a los caídos por Dios y España.

Pero ¿qué es realidad lo que se levantará...

...en la sierra de Guadarrama?

Una pirámide para su propia gloria.

La terminará, te lo digo yo,...

...de ese megalito se construye hasta la última arista.

-¿Crees que es eso? -Naturalmente.

Franco no piensa soltar el poder hasta que se muera.

Ahora que ha salvado a España, se siente como un rey.

Pero como no se atreve a decirlo, no puede exigir...

...que lo entierren en el Escorial. -Eso es mucho suponer...

...porque cómo sabe Franco lo que va a pasar en unos años.

¿Y si Inglaterra y Francia les paran los pies a Hitler qué?

-Países afeminados, descuida que no pasa nada.

Hitler y el Duce se los comen enteritos.

-Dios te oiga. -Y el nuevo orden se dedicará...

...a levantar monumentos como el nuestro.

Nos ha tocado la hora, Fabián, es la era...

...de los monstruos de piedra con sus huesos de madera.

Ay, no te preocupes, que Dios me oye.

Desde que acabó la guerra me escucha.

Pero ya está bien de hablar de negocios.

Que los empresarios tenemos derecho a divertirnos.

-Me parece muy bien. ¿Has organizado la cena?

-Sí, estaremos casi todos los que hemos conseguido...

...una contrata en el Escorial. -Así nos conocemos,...

...intercambiamos información y estamos unidos.

Por lo que pueda pasar, ya sabes, los bancos,...

...la Falange... -Fabián, pareces un judío.

¿Es que no puedes dejar de pensar en dinero?

Nos lo vamos a pasar en grande.

Cada uno llevará comida, lo que quiera.

-¿No va a ser en un restaurante? -Sí, pero la mayoría...

...de nosotros tiene, digamos, contactos para conseguir...

...lo que no se consigue en los restaurantes.

-¿Y qué puedo llevar yo? -No estaría mal...

Comerse unas ostras esta noche.

-Hecho, yo pongo el marisco.

-Así me gusta, con dos cojones.

Te paso a recoger por la plaza... ¿A eso de las ocho?

Bueno, a ti... y a tus ostras.

-Oye, ¿el uniforme este te lo dan por apuntarte a Falange?

-Qué va, te lo tienes que comprar.

Lo que te dan son las insignias.

-El yugo y la flecha deben costar un riñón.

-Como que son de oro.

-¿Me dejas que las coja?

-¿Para qué quieres tocarlas si eres un rojo?

-Que no soy rojo, soy del batallón ferroviario.

¿De verdad vais a dormir en la sierra?

-En tienda de campaña, como los héroes.

Y nos van a enseñar orden de combate.

-¿Y qué es eso?

-Pues lo que se da en los campamentos de la falange.

Te enseñan a cómo ponerte para que no te maten.

-Pero si a los de la falange no los mata nadie.

-Iremos en un tren como este, pero con pasadizos.

Me lo ha dicho mi hermano.

-Bah, seguro que hace un frío.

-Nos dan mantas.

-No me creo que os den de todo.

-Como en el cole. Tú como tienes una beca beneficiaria.

-¿Y qué? Mi abuelo dice que todos tenemos derecho.

-Menudo derecho.

¿Sabes lo que nos dan de desayunar? Carne de membrillo.

-Entonces mola ir a la falange, ¿no?

Menos mal que lo aprobaste todo porque te jugabas esas vacaciones.

-Sí, sí, claro.

¿Quieres ser tú ahora el maquinista?

-Hombre, claro.

-Esperad un momento que llamo a don Fabián.

Don Fabián.

Lo obreros ya están reunidos. Cuando quiera.

-Enseguida voy.

Buenos días, señores. -Buenos días.

Supongo que estaréis sorprendidos por esta reunión convocada así,...

...de un momento para otro. No tenéis nada de qué preocuparos.

Os he hecho subir porque tengo una buena noticia que daros.

Mármoles Robles ha obtenido un contrato para llevar a cabo...

...una obra pública de grandes dimensiones.

Se trata del edificio de mármol más grande construido...

...en España en lo que va de siglo.

Naturalmente, esto representa trabajo para todos.

No necesito deciros la importancia que tienen estos contratos...

...con el Ministerio, así que espero que todos...

...estéis a la altura.

Mármoles Robles se juega su prestigio en estos meses.

También quiero deciros que los esfuerzos extraordinarios...

...serán generosamente gratificados.

Como es habitual, lo que es bueno para la empresa...

...es bueno también para sus trabajadores.

Pero eso sí.

Quiero que cada hombre funcione como un reloj.

Se pagarán horas extras y premios de productividad.

Pero no toleraré ni distracciones ni retrasos injustificados.

Puerta. Aquí hemos venido a trabajar...

-Fabián, ah, estás aquí. Huy, cuánta gente.

Te llamé por teléfono, pero no me contestabas.

-Estoy en una reunión importante como ves.

-Eh, ¿podemos hablar un minuto? -¿Es urgente?

-Urgente, sí, no sé...

-Entonces no lo es. Espérame en mi despacho.

-Mira, pues sí es urgente. Se trata de tu hijo.

Y como tenía que salir a la calle creí que era algo que no...

...se podía demorar.

-Bien, son sólo 5 minutos y enseguida te atiendo.

-Yo también necesito sólo 5 minutos y se trata de tu familia.

Así que si alguien tiene que esperar, esa no soy yo.

-Señores, pueden volver a sus puestos de trabajo.

Si hay alguna novedad, os la comunicaré.

Y no os olvidéis de lo que os he dicho. Gracias.

¿De qué se trata, Loreto?

-Han llamado de Los Escolapios para hablar de Sito.

-¿Y qué te han dicho? -Nada, yo no estaba.

Habló Enar.

-¿Y qué le han dicho a Enar?

-Pues nada, porque querían hablar contigo.

-¿De qué? -De Sito.

No sé de qué, pero seguro que de nada bueno.

-Está bien, me ocuparé.

-Gracias, Fabián. Me quedo más tranquila.

Y ahora me voy que tengo muchas cosas que hacer.

-Adiós, querida.

Que tengas un buen día.

-Esta Enar, se cree que las conferencias las regalan.

Tú padre se deja la piel para pagarlas...

...y no tiene la culpa que ella sea de un pueblo.

No estaba hablando con su pueblo.

-¿Y tú cómo lo sabes?

Si te lo ha dicho ella, no te fíes ni un pelo.

Está tonta con ese novio.

He sido yo, que le he dicho que localizara a Mario.

-Bueno, pues por otras veces que lo hace.

¿Me acompañas? Voy toda la mañana de aquí para allá.

Ahora voy a la modista, esa es otra.

No sé si es un novio o un regimiento,...

...pero cada sisa me cuesta 3 pruebas.

¿Vienes?

No, mamá, no me apetece.

-Bueno, como quieras, hija.

-Paloma, hija.

-¿Qué? -Que te has quedado...

...con las cebollas en la mano y la cabeza no sé dónde.

-Es que estoy pendiente de un proveedor que tiene que venir.

-Pues a mí me están esperando unos que se comen a Dios por los pies.

Así que date un poco de prisa.

Ah, y pan.

Oye, Paloma, ¿no estarás esperando a la policía otra vez?

-No. Estoy esperando a quien yo te diga.

-Mujer, no te pongas así. Quería saber lo que te pasó...

...por si te podía ayudar. -Claro.

-Sabes cómo es la gente si dices cosas que no son.

-Sí. Que si discutían, tú me ibas a defender, ¿no?

-Pues sí.

-Anda, que tenías mucha prisa.

Que si no llegas a casa se van a comer las borras de los colchones.

Hombre, cuánto bueno por aquí. Hacía tiempo.

-Eh, sí, claro sí.

-¿Que viene a comprar?

-Sí. Un encargo que me han hecho unos colegas.

-¿No me diga que sus colegas necesitan de una tienda de barrio?

-No, he sido yo quien se ha comprometido a llevar...

Cierto género.

Y presumí de la capacidad... de la tendera de mi barrio.

-¿No es un género fácil?

-Para ti sí.

-¿Y?

-Ostras.

-¡Ostras!

-No me digas que es imposible.

-Imposible... no.

Para usted no.

-Te lo agradeceré mucho, porque es para agasajar a unos empresarios.

Ya sabes, negocios, dinero.

-Yo tenía entendido que las ostras son apropiadas...

...para otro tipo de reuniones.

-No pienses mal, eh.

-Que no, que tampoco son tan malos pensamientos.

-Bueno, ¿vas a poder conseguirlas?

Te prometo no regatearte el precio, ¿eh?

-No lo pongo en duda. Voy a hacer lo que pueda.

Si no consigo las ostras pues le traeré un marisco de categoría.

Tranquilo, que Paloma le va a hacer quedar muy bien con sus colegas.

-Gracias.

-En cuanto lo tenga... yo le busco.

-No, no, yo paso.

Paso yo.

Bueno...

Adiós. -Adiós.

-Tu madre me ha contado por lo que estás pasando, hija.

Por lo que me están haciendo pasar.

-No hay que guardar rencor, hija.

Otra cosa no me queda. Me han quitado a mi hijo.

Se lo han llevado.

-la cárcel no es el lugar más apropiado para un crío.

Supongo que lo harían con su mejor intención.

Pero cómo puede decir usted eso. ¡Me lo han matado!

Y ahora también han terminado con mi suegro...

...y quieren acabar con mi marido. Y ni siquiera puedo verle.

-¿Que no puedes verle? ¿Por qué?

Porque dicen que no soy su mujer.

Le pueden fusilar en cualquier momento...

...y ni siquiera puedo escribirle.

-Pero eso es... inhumano.

En nombre de la caridad cristiana, te voy a ayudar, Andrea.

No sé cómo. Pero os voy a ayudar a los dos.

Gracias, de verdad.

-Te voy a ahorcar ese cinco doble como que me llamo Pelayo.

-Pues ya lo estás cambiando, porque tu cinco pito me viene.

O lo pones o haces renuncio.

-¡Joder! -Ah.

Ahí lo tienes, míralo. Anda, mátalo.

Ya perdí la guerra, ¿no? No voy a palmar también al dominó.

-¡Cállate, coño! -¡Hostia!

-Y no blasfemes. Marcelino, ponle otro chato a Germán.

Me ha vuelto a ganar.

-O aprende a jugar, padre, o cierro y le regalo la bodega.

-Oye, una cosa. Ya que te he ganado un par de veces podías pedirme...

...un montadito de tocino en lugar del tinto.

Eh. -Anda, ponle el tocino.

-¿Otra? -¡Anda ya!

-Bueno, vale, vale.

-Chis. Oye, Marcelino te está preparando pan con tocino. Vamos.

-¿Qué pasa, hombre? -Huy, malo, malo, malo.

Cuando un animal racional no responde al estímulo de un cerdo...

Venga, suéltalo de una vez.

-¿Para qué si a nadie le importa? -Tú qué sabes.

Venga. -Pues vale.

¿Por qué no puedo ir a campamentos de Falange y ser flecha?

-¿Tu amigo va a eso?

-Y muchos otros del colegio.

-Es un mal hijo, tú no.

-¿Pero por qué? Si me darían una insignia de oro y todo.

-No, no. ¡De eso nada!

-No te dan nada, Ángel.

-Sí. Y te enseñan orden de combate para que no te maten.

Abuelo, yo quiero ir. Marcelino, dile que me deje ir.

Quiero ser Flecha. -Se acabó, no se hable más.

No vas ni vas a ser Flecha ni nada de nada.

¡Tú eres rojo! ¿Te enteras? -¡Chis!

-Hijo de rojos y nieto de rojos. Y te morirás rojo.

No le dispararon a tu padre ni esclavizan a tu madre...

...para que te pasees con insignias.

-Germán, que te pierdes. -¡Que le den por culo!

-¿Pero por qué le habla así? Es sólo un crío.

-Prefiero decírselo a que se lo hagan tragar en el puto campamento.

-Cállate ya. -Sí.

-Vamos a jugar.

-Una perra gorda de pipas. -Y me da otra...

Y otra de calabazas, que a Andrea le gustan.

-Tome. Gracias. -Gracias.

-Bueno, por lo menos ha consentido en salir.

-A ver si, entre los dos, la vamos sacando.

¡Me da una pena verla así!

-A mí me desespera. ¿Te acuerdas de lo alegre que era?

-Si la tristona y apocada era yo.

-Nunca he considerado que lo seas. -No te fijabas.

-Como que no, pero si no tenía ojos para...

-Entre los dos debemos conseguir que Andrea sea la de antes.

Andrea. ¡Mira!

¡Que te traemos pipas de las dos! ¡Y de calabaza!

-De calabaza.

Mi hermano sí que sabe cómo tratar a las mujeres.

-¡Ahí va! Que le he dicho a mi madre que iría a por la leche.

¿Ahora? -Es que, si no, me cierran.

-¿Pero te marchas ya? -Sí. Me cierran. Andrea...

Te veo mañana, ¿vale? Vale.

Pues sí que te has quedado chafado.

Y sin pipas.

-¿Ya has vuelto de la fábrica? -¿No lo ves?

-¿Y esas prisas? -Voy a salir.

-¿Y la cena? -Tengo una cena con Gonzalo.

-Podías haberme avisado.

-Perdón, querida, por mi falta de consideración.

-Bueno, ¿pero llamarás al colegio? -No.

-¿No? -¿Qué pasa, hay eco en esta casa?

Y ya que lo mencionas, que sea la última vez que te atreves...

...a interrumpirme cuando hablo con mis empleados.

Tú has perdido los modales hace tiempo.

Pero en la fábrica aún me respetan.

-No hace falta que me hables en ese tono.

-Métete esto en la cabeza. Aquí puedes ser impertinente,...

...pero no vuelvas a llevarme la contraria en público.

¿Me has oído?

¿Me has oído, Loreto? -Sí.

-Bien. Buenas noches, querida.

No me esperes levantada.

-¡Ya era hora, pedrero! -Perdóname, me he entretenido.

-¿Qué coño llevas ahí?

-Bueno, quiero aprovechar la cena. Presentar algunas propuestas.

Podríamos quedar en la cámara... -¿En serio?

-Sí, ya que nos reunimos...

-¡Eres de lo que no hay! ¿Y el material que ibas a aportar?

-Ah, el marisco. Ahora mismo vamos.

Ahí viene. -¿Eso has conseguido?

-Don Fabián. Buenas. No había ostra en el Arcade.

Ha tenido que ser almeja. -¿Gallega?

-¿Qué te debo? -¡Ya ha salido otra vez el judío!

¿Crees que es normal hablar de precio delante del invitado?

-No se apure, don Fabián.

Ya hablaremos. -Luego, luego. Gracias.

-Oye, ¿pero es que ella no viene a la cena?

-¡Por favor, Gonzalo, es sólo la tendera del barrio!

-¡Huy, qué desperdicio, pedrero! ¡Qué desperdicio!

-Me gusta estar con ella, hablar con ella, pero...

¿Enamorarte? Un paso. Conmigo no tienes que fingir, Rodrigo.

No hay más que mirarte a los ojos para saber que sientes algo.

Y un algo que no es sólo "Me gusta hablar con ella".

-Bueno, cuéntame. ¿Cómo es?

¿De qué le gusta hablar? ¿Cómo es cuando estáis a solas?

Bueno, mis informes van a ser de los buenos.

Soy su mejor amiga.

-Bueno, por algo será, ¿no?

Pues, durante la guerra, siempre estuvo a mi lado.

Incluso en los momentos más difíciles.

-¿Es leal?

Y de ideas somos, más bien, como el día y la noche.

-Ella es de los míos, ¿no?

Y aunque ella y su madre pasaron mucho miedo,...

...jamás me hicieron ningún reproche ni una queja.

-Sufrida y fuerte. Amiga.

Me encantaría que estuvierais juntos...

Pero... -Pero ¿qué?

Andrea, cuéntamelo todo.

No puedo.

-¿Hay otro chico? ¿Tiene novio?

No, novio no tiene. -Pero le gusta otro chico.

¿Quién es?

Yo no te lo puedo decir. -Necesito saberlo, Andrea.

Por favor.

Mira, una cosa sí te digo.

No pierdas las esperanzas. Sé que le caes muy bien.

De verdad.

-Esta es mi hermana.

Va a tener razón Consuelo y va a ser verdad...

...que estoy recuperando a mi hermanita.

-Para los cangrejos de río es lo mejor.

Carne cruda.

En mi pueblo era lo que les poníamos en las trampas.

El olor les llega por el agua y los cangrejos se meten...

...en la red a empujones.

¿No tenéis cangrejos en Madrid? Claro, en el Jarama, el Alberche.

-Siguen mirando.

Luego está cómo los prepares.

Mi abuela los hacía con una salsa de tomate picante.

Nos podíamos las botas.

Qué pesados son. No me quitan ojo. Claro. ¿Qué pensabas?

Tengo la mosca detrás de la oreja. -Bah.

Esos no se enteran de nada.

Puede que no. Pero sería mejor que dejaras de pasar la revista.

-¿Cuándo lo voy a hacer si no? No lo sé, pero te la juegas.

Así que búscate otro momento. -¿Cuándo?

El resto del día estamos separados. Debe ser aquí.

¿No ves que nos tienen echado el ojo?

Puede que no sean lumbreras, pero está claro que sospechan algo.

Deje de pasar la revista. Deja de pasarla ya.

-Eh, tú. ¿Qué tienes ahí? -Nada.

-Y esto qué es, ¿eh?

¿Quién te ha dado esto?

-Estaba en el suelo.

-Te lo voy a repetir, ¿quién te lo ha dado?

-En el suelo.

-En el suelo vas a acabar tú con mi bota en tu cuello.

-No me la ha dado nadie. Esta ahí tirada.

-Ven, te vamos a refrescar la memoria.

¿Y ahora qué? ¿Eh? Mira lo que has hecho.

Te lo he advertido, están encima de nosotros.

A ese le van a dar hasta que hable y luego no joderán a todos.

Así es cómo nos arregla la vida la revista.

-Ya os dije que a esta modista la perdían los novios.

Hola, hijo, ¿estás solo? -No. Está Enar en la cocina.

-¡Enar!

-Ya venía, señora.

-Un desastre, Enar. Un auténtico desastre.

¿Te acuerdas que el otro día te comentaba yo lo de las sisas?

Pues hoy ha fallado hasta en el largo.

Por encima de las rodillas que me hacía la falda.

En fin, tráeme una tila y llévate esto.

Teléfono.

Sí, dígame. Padre Vicente.

¿Cómo?

Pero ¿si nos dijo que ustedes lo habían retrasado?

Por supuesto que pasaré por su despacho. Descuide.

Y esto no se volverá a repetir. Muchas gracias, padre Vicente.

¡Sito! Que es que me vas a matar.

¿Dónde están las notas? -¿Las notas?

-Sí, no te hagas el tonto. Las calificaciones, la cartilla.

-Ah, sí. Las notas. Pues...

-Nos las tenías que dar para firmarlas, debías entregarlas.

-Ya, pero es que con lo de la República, los rojos...

...y la represión, ahora como ya quedamos los buenos,...

...creí que no había que firmarlas.

-Dama esa cartilla ahora mismo.

¿Dónde la tienes? ¿En la cartera?

Y te he dicho mil veces que no quiero que la dejes tirada.

Demonio de crío.

-Es una lagartija, ya está muerta.

-¿Y estos recortes qué? ¿Algún trabajo del colegio?

-Es que los becarios roban el papel higiénico.

Se lo llevan a su casa.

-A ver la cartilla.

Ave María purísima. Si lo has suspendido todo.

-Todas no, me han puesto un 5 en dibujo.

-Madre mía.

¿Has visto a esos chicos que vocean hacia las ventanas de noche?

-¿Los churreros? -Sí, eso. Los churreros.

Pues de churrero te voy a poner como vuelvas a suspender otra vez.

-¿Ganan mucho dinero?

-Pero serás insensato. Vete ahora mismo a tu cuarto.

Y contento puedes estar de que tu padre llegue tarde,...

...si no te irías caliente a la cama. ¡Venga a tu cuarto!

-Su tila, señora.

-Mira, tómatela tú. Dadas las circunstancias,...

...me inclino por unos dedos de Ponche.

-A mí con que me dejéis hablar en los postres. Lo tengo pensado.

No me tardaré exponer mi proyecto.

-Tú expón lo que quieras, pero que alguien te escuche.

-Pichurri. Qué sorpresa me has dado. Creí que no venías.

-¿Cómo voy a perder una oportunidad de verte?

-Te he puesto a mi lado y eso que ha habido protestas.

He hecho malabarismos para distribuir a las chicas.

-Mira, te presento a un amigo.

Otro que se va a forrar con nosotros.

-Hola, cariño.

¿A que te he asustado con lo de las chicas?

-No, yo no... -Que no, lorito.

Os lo creéis todo con lo listos que parecéis, oye.

Aún me queda una para ti y de las más dispuestas.

-Lamento decepcionarla, señorita, pero no necesito su distribución.

(RÍE) -Señorita.

-¿Qué tipo de fiesta es esta?

-Necesitas más datos, ¿eh?

-Si es lo que pienso, me voy. Yo no acostumbro a estas cosas.

-No puedo creerme que quede gente así.

-Lo que tú creas me da igual.

-¿Nunca necesitas un respiro? ¿Tan bien te va con tu mujer?

-Quédate con tus almejas.

-¿Qué le pasa a tu amigo? ¿Es... mariquita?

-No creo.

Lo que pasa que quiere echar una cana al aire y no sabe cómo.

(RÍEN)

Llaman a la puerta.

-¿Quién es? -Fabián Robles.

-Un momento.

Buenas noches. -Hola, Paloma.

Perdona que venga a estas horas.

-No importa. Estaba despierta. Para mí no es fácil irme a la cama.

-No quería dejarte a deber las almejas.

-No pensará que estaría preocupada por eso.

-Yo soy empresario y sé lo que son los impagados.

-Perdóneme.

-¿Qué te debo?

-¿Le gustaron por lo menos? -Sí, sí, mucho, mucho.

No las he probado.

Me he vuelto sin cenar. -¿Y eso?

-Digamos que era el único que creía que era una cena de trabajo.

-Todo no es trabajo en la vida.

-Sí, sí, claro, supongo, sí.

Bueno, me tengo que ir. ¿Me cobras o no?

-Mañana.

-Como quieras.

-Hay que conocer la cerradura.

A ver.

Llave cayendo en el suelo. ¡Vaya!

-No sé qué decir.

-No digas nada.

Ha pasado y ya está.

-Claro que ha pasado, y tanto que ha pasado.

Pero no tengo una explicación.

Sé que tendría que haberme ido antes de que pasara,...

...pero no lo hice.

Y ahora, no soy capaz de... -No te he pedido explicaciones.

-Ha sido algo que he hecho por primera vez.

Nunca había hecho algo así.

Pero... Te aseguro que no va a volver a suceder.

Es que no pude controlarme.

Ha sido algo... -Algo que me ha gustado mucho.

Hacía tiempo que... Que no me sentía protegida.

Tratada con amor y respeto.

No te sientas mal por lo que ha pasado, por favor.

No te lo mereces.

-Gracias por tu consideración.

Adiós.

-Sal mejor por esta puerta. Es más discreta. No te verá nadie.

Adiós.

Eso es todo lo que yo necesito, sentirme protegida.

-Me has despertado, Fabián. ¿Sabes qué hora es?

-Las 2:45.

-Vaya horas. Qué barbaridad.

-Te dije que iba a salir a cenar con unos amigos.

-A saber con qué amigos.

-Empresarios, como yo. -Ya.

¿Y qué habéis hecho hasta ahora? -Nada especial.

Hemos cenado y luego, hemos estado charlando.

Vamos a dormir, ¿eh?

-Hasta las tres de la mañana, charlando.

Con las cosas que hacéis los amigos en pandilla.

-Loreto, ya no tengo edad para salir en pandilla.

Y mis colegas son empresarios, gente de orden.

-¡Sereno!

¡Sereno!

-No pretenderás que me crea que has estado charlando.

-Ya te lo he explicado, Loreto.

Ha sido una cena entre empresarios y sólo hemos hecho eso:

cenar y charlar.

Y ahora, quiero dormir y no seguir charlando.

-Natural, vienes de una juerga y estarás cansado.

-Tienes razón.

No estoy cansado porque son las 3, sino porque he estado de juerga.

-Pues sí. Has estado de juerga, celebrando ese dichoso contrato.

Es lo único que te importa.

-Pues a ti también debería importarte.

Porque gracias a ese "dichoso contrato", vivirás muchísimo mejor.

Y eso es para celebrarlo, ¿no? Vamos, digo yo.

-Quizá tus amigos tengan motivos para celebrar, pero nosotros no.

Al menos, yo no.

-No quiero discutir. Vamos a despertar al niño y a todos.

Vamos a dormir, ¿eh?

-¡Ja! Charlando.

-Sí. ¿Te lo tengo que repetir 100 veces?

-¿De verdad sólo has hecho eso? -Tengamos la fiesta en paz.

Me sacas de quicio con tu rectitud y tus reproches.

Tú te crees que puedes ir dando lecciones de moralidad...

...a todo el que se cruza contigo.

Pero yo estoy cansado, ¿me oyes?

-Pero Fabián... -¡Ni pero ni leches!

Y si tanto te molesta que llegue tarde, te lo guardas.

No te he pedido tu opinión.

Y si tienes ganas de seguir charlando,...

...le rezas al Sagrado Corazón.

Pero ahora déjame dormir en paz, que mañana tengo mucho trabajo.

No quiero pasar la noche en vela dándote explicaciones...

...de lo que hago.

Padre, dígale que yo también le echo de menos.

Pienso en ella siempre y sólo su recuerdo me mantiene en pie.

Dígaselo, por favor. -Sí, se lo diré.

Tranquilízate, tranquilízate.

Se lo diré.

-Lo... Lo de anoche...

Estuvo bien. Eso dijiste, ¿no?

-Dije "Me ha gustado mucho". Sí.

-A mí también.

Sólo que no creo que sea algo que se tenga que volver a repetir.

No sería conveniente.

-No, no es conveniente, don Fabián.

-Estaba en las Brigadas Internacionales y me trajeron aquí.

Podéis confiar en mí. Además, os conviene.

Un tipo como yo seguro que os interesa.

Me he fugado ya tres veces. Por eso me han traído aquí.

Dicen que es la más segura.

-Ten cuidado con Rafael.

Lleva toda la mañana preguntando por ti.

Que quién va a tu tienda, qué te llevan, de parte de quién van.

Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 29

07 nov 2005

Mientras Rodrigo vive otro velado rechazo de Consuelo, Andrea puede albergar una pequeña esperanza, por primera vez en mucho tiempo: el padre José Enrique se muestra dispuesto a interceder para que Andrea consiga visitar a Antonio en la cárcel.

Tras conseguir la concesión para participar en la obra del Valle de los Caídos, Fabián celebra el éxito a lo grande, incluso más de lo que él mismo planea¿ Al final de la noche, casi sin darse cuenta, caerá en las redes de Paloma. Mientras todo el mundo en la plaza duerme, los dos hacen el amor furtivamente en la trastienda¿

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